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TítuloGracián y la política: modelo y teoría de la razón de Estado

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Academic year: 2020

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(1)Conceptos. Revista de Investigación Graciana, 3. (2006), 101 115. GRACIÁNYLA POLÍTIC A: MODELOYTEORÍA DE LA RAZÓN DE ESTADO ELENA CANTARINO Universitat de Valencia. 1.. e. SOBRE LA POLÍTICA. Y. LA RAZÓN DE ESTADO. DANDO LA "POLÍTICA" INICIÓ su "liberación de la sujeción teológica", fue surgiendo y elaborándose. desde el siglo XIII y hasta el siglo XV , como. ars regendi o ars gubernandi,. scientia y, por otra, entre la sapientia y la. la cual era, por una parte,. virtus, esto es, una estructura racional que, a medio camino prudentia, debía facilitar una doctrina que guiara la práctica. gubernativa. En los. siglos XVI y XVII, la política adquirió un carácter técnico y práctico especialmente ref ejado en las reglas y máximas de la razón de Estado; esto es la "noticia de los medios convenientes para fundar, conservar, y engrandecer un señorío", según la definición de Giovanni Botero. (1589)I. traducida por Antonio de Herrera. (1593),2. Para la mayor parte de los tratadistas políticos que escribieron sus obras a finales del siglo XVI y en la primera mitad del XVII la política había dejado de ser exclusivamente un saber acerca de las formas de gobierno o sobre la naturaleza del poder, para pasar a considerarse un conocimiento de cómo se adquiere y cómo se conserva éste; política y razón de Estado llegaron de esta forma a confundirse. La política era entendida, en cuanto ciencia, como sabiduría y experiencia;3 en cuanto técnica, como las reglas sobre el. 1. Giovanni Botero, DelIa Ragion di Stato Libri Die­. y magnificencia de las ciudades de Juan Botero.. ci, con Tre Libri delle Cause della Grandezza e Ma­. Traducido de italiano en castellano, por mandato. gnificencia delle Citta, Venetia: Apresso i Gioloti,. del Rey nuestro. 1589. Existe una moderna edición DelIa ragion di. Sánchez, 1593.. Stato. Delle cause della grandeza delle citta (1588-. 3. 89), a cura e con introduzione di CarIo Morandi,. ciencia, entre la sabiduría y la experiencia, entre la. Bologna: L. Cappelli editore, 1930, 386pp.. historia y la inducción en diversos trabajos; véase,. Señor, por. , ... Madrid:. Luis. He tratado el problema de la política como. Antonio de Herrera, Diez libros de la Razón de. en especial el capítulo titulado "Apuntes sobre. Estado. Con tres libros de las causas de la grandeza,. el concepto de política. La naturaleza del saber. 2.

(2) 102. ELENA CANTARINO. modo de manejar y manipular las cosas para lograr el fin perseguido;4 yen cuanto arte,5 como la forma de conjugar prudentemente las máximas de la razón de Estado. La razón de Estado, o la máxima del obrar político, es la que dicta al gobern�nte qué tiene que hacer para adquirir, aumentar y conservar su poder y su Estado. Esta consiste en "reconocerse a sí mismo y a su ambiente y en extraer de este conoci miento las máximas del obrar. Estas revestirán siempre, a la vez, un carácter indivi dual y general, permanente y mudable; se modificarán flúidamente de acuerdo con los cambios en el Estado mismo y en su ambiente" como defniría Meinecke.6 Por otra parte, ya no se considera la poJitica como la af rmación de una voluntad divina -como señalara Mesnard-;7 de forma que deja de ser reflejo divino para pasar a ser una elaboración humana: la política es la razón de Estado llevada a la práctica. En este con-texto hay que situar la obra de Gracián, una vez que Pedro de Ri vadeneira, en su Príncipe Christian 0, 8 no condenaba la "razón de Estado" sino que la estimaba necesaria para satisfacer las demandas de la praxis política (gobernar ycon servar los estados) siempre que esta mantuviera, sin quiebra alguna, la supremacía moral de la religión sobre la política distinguiendo así entre "dos razones de Estado":. político: entre la ciencia, el arte y la historia" en De. der neuren Geschichte (1924), traducción de Felipe. la razón de Estado a la razón de estado del individuo.. Gónzalez Vicen, La idea de la razón de Estado en. Tratados. político-morales. de. Ealtasar. Gracián,. Valencia: Servei de Publicacions de la Universitat de Valencia, 1996, esp. pp. 269-288 y pp.. 317-333. (Existe una edición digital de próxima aparición en Eikasia Ediciones, 2006). 4. Recordaba Maravall que las reglas o máximas. "van referidas al mundo de la práctica, de lo que realmente acontece, cuya finalidad es intervenir en él, porque lo que se busca es dominar los hechos" (José Antonio Maravall, "Empirismo y pensamiento político (Una cuestión de orígenes)", en Estudios de historia del pensamiento español, Madrid: Cultura Hispánica, 1984, p. 5. 30).. La política no era el arte de gobernar un Estado. en el sentido de la ley de acción y reacción de los politiques franceses, y para algunos tratadistas ni. siquiera era un arte. Sobre la dif cultad de definir la naturaleza de la política, baste recordar un breve texto de Alvia de Castro: "Es la materia de Estado un profundísimo mar, en que ni hay arte que la comprenda ni ciencia que la enseñe" (Fernando Alvia de Castro,. Verdadera razón de Estado,. Discurso político, Lisboa: Pedro Craesbeeck, 1616,. 4h., 71 fol. El texto se encuentra en el foL 6. 3).. Friedrich Meinecke, Die Idee der Staatrason in. la Edad Moderna, Madrid: Centro de Estudios. Constitucionales, 1983 (reimp.), p. 3.. 7. "Gracián ou Q¡evedo, ils appartiennent el des. générations ayant déja rompu avec la scolastique [. ..]. Comme la plupart des penseurs du siecle baroque ils répugnet cependant a réduire la politique a l'affirmation d'une volonté e .. ) la volonté de Dieu manifestée dans la Nature et dans l'Histoire, les dogmes de l'Eglise... " (Pierre Mesnard, "Prólogo" a La philosophie politique espagnole au XVII siüle dans ses rapports avec l'esprit de la Contre-Reforme de J. A. Maravall,. Paris: J. Vrin, 1955. Sin embargo, y en contra de esta afirmación de Mesnard, quizás el eticismo de Qyevedo le obligaba a seguir abogando por una política evangélica muy cercana a la teología política de los escolásticos. 8 Pedro de Rivadeneira, Tratado de la religión y virtudes que debe tener el príncipe cristiano para gobernar y conservar sus estados. Contra lo que Nicolás Maquiavelo y los políticos de estos tiempos enseñan. (1595), edición moderna en Biblioteca de Autores Españoles, con noticia de su vida y juicio crítico de sus escritos de V icente de La Fuente, t. LX, Madrid: Imprenta de Hernando y Compañía, 1899, xxiii+pp. 447-587..

(3) GRACIÁNY LA POLÍTICA: MODELO Y T EORÍA DE LA RAZÓN DE ESTADO. 103. la "sólida y verdadera" y la "falsa y aparente" (fundada en vana prudencia y en ruines medios, la de Maquiavelo y "sus secuaces"). Para Gracián cabe hablar de razón de Estado (porque la política -o tal vez mejor "lo político"-, es un aspecto necesario de la sociedad) como el arte o conjunto de reglas para gobernar, para desempeñar el oficio o empleo de ser rey,9 teniendo en cuenta como norma superior la prudencia política. Es decir, siempre que se identifi que con la formulación de una "razón de Estado cristiana y efectiva", con una "ver dadera razón de Estado" que designe el buen arte de gobernar, las reglas de conducta que definen una labor política capaz de proteger al Estado sin que por ello se ponga en peligro su integridad ética y cristiana (existen políticas labradas "conforme a las verdaderas reglas de policía cristiana", C, II, iv, p. 389);10 si ello no se cumple, enton ces no cabe hablar de razón de Estado sino de "razón de establo" (C, 1, vii, p. 173).. 2. SOBRE LA RAZÓN DE ESTADO Y EL POLÍTICO: EL MODELO ''Aquel gran maestro del arte de reinar, el oráculo mayor de la razón de Estado" (P, p. 37) El Político don Fernando el Católico es una obra de contenido eminentemente po. lítico que presenta una pedagogía de las virtudes ejemplarizada en la figura de Fer nando el Católico a quien el jesuita propugna como modelo del arte de gobernar. El mismo Gracián dejaba claro que su breve tratado, dirigido a exaltar la figura del mo narca, sería "no tanto cuerpo de su historia cuanto alma de su política; no narración de sus hazañas, discurso sí de sus aciertos; crisis de muchos reyes, que no panegiris. 9. Blanco Vila afrmaba que tanto OlIevedo y. Saavedra como Gracián entendían por Política "el conjunto de actos propios del Rey y de sus Ministros, bajo la dirección de aquel". Asimismo este intérprete interesado en saber qué conceptos respondían a los vocablos "políticá', "moral" y "personá' en la concepción total de la Política de estos tres autores considera que "ni la política, ni la. Ad Maiora (Santo Domingo de la Calzada), 12 (1958), p. 76). 10. Cito las obras de Gracián por la edición de sus. Obras Completas preparada por Arturo del Hoyo (Madrid: Aguilar, 1960); excepto El Criticón. del que doy las referencias de mi propia edición. (Madrid: Espasa Calpe, 1998 y Barcelona: Planeta DeAgostini,. 2003). Sobre las políticas que se. moral, ni la Persona representan para nuestros tres. hallan en "El museo del Discreto" (C, II, iv) y los. escritores conceptos abstractos. Ni siquiera para el P. Gracián. Son más bien cuerpos de realidades. señalar algunos aspectos en "Las políticas en el. tangibles que tienen su máxima concreción en. Museo del Discreto", en. juicios emitidos por Gracián, tuve oportunidad de. Ealtasar. Gracián,. Sobre agudeza y conceptos. el Rey, Dios y Pueblo, respectivamente" (Luis. en. Blanco Vila, "Tres escritores políticos del Barroco. Diputación ProvinciallUNED-Centro Asociado. español: OlIevedo, Gracián, Saavedra Fajardo",. de Calatayud,. ZaragozalCalatayud:. 1999, pp. 9 21..

(4) 104. ELENA CANTARINO. de uno solo". (P, p. 37). A ello agregaba nuestro autor "apreciaré reglas ciertas, no (P, p. 37). Estas últimas palabras se han interpretado como una. paradojas políticas". "intención directa pragmática de aleccionamiento político inmediato"II o como "un propósito doctrinal, no vertido al pasado, sino sobre el presente e incluso sobre el futuro de la monarquía española". 12 Es este propósito doctrinal de aleccionamiento político 10 fundamental para nuestro estudio pues creemos que el tratado además de proponer un modelo evidente esboza una teoría o doctrina de la razón de Estado. Es bien sabido, sin embargo, que el jesuita no dedicó ninguna obra, ni siquiera este tratado, a dilucidar teóricamente la naturaleza de la razón de Estado ni las dife­ rencias entre la "mala" o "falsa" y la "buena" o "verdadera razón de Estado". No fue en rigor un teórico de estas cuestiones a diferencia de los eticistas; pero como muchos realistas, que tampoco entraron en debates o discusiones idealistas, fue consciente de la realidad compleja de la política española de su época y de las nuevas preocupa­ ciones del Estado moderno.13 Gracián ofrece, por una parte, un ejemplo idealizado -a semejanza de las propuestas de otros autores idealistas-, 14 Y por otra parte, una solución realista: Fernando el Católico es el "caso pasado", el ejemplo sacado de la historia que puede servir en el "caso presente" de solución concreta y de modelo de política eticista. Fernando el Católico era tomado, en su total personalidad histórica y política, como definidor de un sistema de gobierno y de una forma de entender la obra polí-. 11. Miguel Batllori y Ceferino Peralta, Baltasar Gracián: en su vida yen sus obras, Zaragoza: CSIC/. Institución "Fernando el Católico", 12. 1969, p. 65.. Arturo del Hoyo, "Estudio preliminar, edición,. diálogo con Tácito y con el propio Maquiave10. No obstante, las fronteras entre estas "escuelas" no son nítidas como puede suponerse.. 14. A través de esta idealización Fernando el. bibliografía y notas" a Obras Completas de Baltasar. Católico se convierte en un mito, y este mito ha. 13. de comportamiento atemporal y desprovisto. Gracián, Madrid: Aguilar, 1960, p. cxi.. Sobre la estructuración del pensamiento. sido interpretado por algunos como "un modelo. siglo XVI. de su dimensión histórica" (José Miguel Oltra. hasta mediados del siglo XVII en escuelas. Tomás, "El mito de Fernando el Católico en. (eticista, idealista y realista) véase la obra José. Baltasar Gracián", en Baltasar Gracián. El discurso. político. español. de. finales. del. A. Fernández-Santamaría, Reason of State and. de la vida. Una nueva visiónylectura de su obra,Jorge. Statecraft in Spanish Political Thought (1595-1640) (1983), versión castellana: Razón de Estadoypolítica en el pensamiento español del Barroco (1595-1640),. M. Ayala (coord.), Documentos A, Genealogía. lVladrid: Centro de Estudios Constitucionales,. esta característica de exaltación la que asemeja el. 1986. Con brevedad podríamos decir que. Científca de la Cultura (Anthropos, Barcelona) nO. 5, febrero 1993, p. 201). Por otra parte, es. opúsculo a otros tratados que también alaban la. denominamos "eticistas" a los tratadistas que se. monarquía española y la casa de Austria: uno de. manifestaron contra las teorías de Maquiavelo. los mayores aciertos de Fernando el Católico fue. desde una motivación ético-religiosa; "idealistas". ejecutar la "divin?- elección de la catolicísima casa. a los que compartían los principios eticistas pero. de Austria" (P, p.. que idealizaban la monarquía española al límite;. por el tema y el contenido de esta "obrita" de. y "realistas" a los que tenían una interpretación. Gracián, emparentarla con los tratados de la. más pragmática de la política que permitía el. escuela idealista.. 69). De forma que podemos,.

(5) GRACIÁN y LA POLÍTICA: MODELO y TEORÍA DE LA RAZÓN DE ESTADO. 105. tica.15 Aunque sería interesante considerar el problema de la monarquía como mejor forma de gobierno, no fue esta una cuestión que preocupara a Gracián; cuando el jesuita escribe El Político ya tenía tras de sí toda una construcción teórica apoyada en la tradición y en los tratados de la época, incluso algunas de las obras sobre razón de Estado dedicaban capítulos a alabar las excelencias de este tipo de régimen político. 16 Sin embargo, Gracián con su peculiar exaltación de Fernando el Católico se permi tió colocar la personalidad del monarca por encima de la propia monarquía: "Copió el Cielo en él todas las mejores prendas de todos los fundadores monar­ cas, para componer un imperio de todo 10 mejor de las monarquías". (P, p. 40).. "Llegó Fernando a donde pocos llegaron, al extremo de la política, a hacer de su gobierno dependencia, a que conociese la monarquía que ella había de menester a él, y no al contrario". (P, p. 66).. No sólo Gracián y sus contemporáneos -como por ejemplo Saavedra Fajardo17 y B1ázquez Mayoralgo ,18 sino también antes los escritores políticos coétaneos del mo 15. Véase el exhaustivo análisis de Ángel Ferrari (Fernando el Católico en Ealtasar Gracián, Madrid: Espasa-Calpe, 1945, 720pp.) sobre la figura del monarca en la obra del jesuita. En dicho análisis muestra su repercusión en la literatura política, tipológica e histórica española y su infuencia en la literatura europea. Ferrari def ende y demuestra la tesis fundamental de que "la imputación a Fernando el Católico de la estructura primera, técnica y secular del Estado moderno español, por un proceso vario de síntesis interpretativa, arranca de Gracián" y que "la estimación esquemática, ejemplar y exaltativa del monarca español en el biografismo barroco" proviene de él (op. cit., p. 15). 16 Aunque fueron los escritores idealistas quienes más exaltaron el ideal de la monarquía y utilizaron la idea de estirpe española, prácticamente la mayoría de los tratadistas de la época consideraron que con Felipe IV la Monarquía Católica había llegado a su máximo cénit después de haber pasado por cuatro momentos en su formación histórica: la época romanovisigoda, la Reconquista, Fernando el Católico y el momento austríaco. De todos ellos, el periodo más destacado es el de Fernando el Católico, considerado unánimemente como el fundador y consolidador de la Monarquía Católica por ser el "creador de una entidad política superior a los reinos medievales españoles" ( José Ma Jover,. 1635. Historia de una polémica y semblanza de una generación, Madrid: CSIClInstituto "Jerónimo Zurita", 1949, p. 202). 17 Saavedra Fajardo dedicó -como es sabido­ algunas de sus obras a Fernando el Católico. En la Idea de un príncipe político-cristiano. Representada en cien empresas (1640) -conocida como Empresas políticas-, presentaba, según señalaba el propio Saavedra en la dedicatoria de otra de sus obras (Corona Gótica, Castellana y Austriaca, 1645), la teórica de la razón de Estado; mientras que en las Introducciones a la política y razón de Estado del Rey Católico don Fernando, afirmaba ofrecer un retrato de las acciones del rey. En la Empresa política con la que cierra su obra, Saavedra resumía su proyecto, su idea de un príncipe perfecto y la razón de Estado utilizada por éste: "Este será el rey don Fernando el Católico, cuarto agüelo de vuestra alteza, en cuyo glorioso reinado se ejercitaron todas las artes de la paz y de la guerra [ J. Levantó la monarquía con el valor y la prudencia, la afirmó con la religion y la justicia, la conservó con el amor y el respeto, la adornó con las artes, la enriqueció con la cultura y el comercio, y la dejó perpetua con fundamentos y institutos verdaderamente políticos" (Idea de un príncipe político cristiano representada en cien empresas (1640), edición moderna en Biblioteca de Autores Españoles, t. XXV, Madri�: Ediciones Atlas, 1947, pp. 263-266). . . ..

(6) 106. ELENA CANTARINO. narca y autores como Maquiavelo,19 consideraron y valoraron la f gura del monarca aragonés, y juzgaron positivamente los resultados de las empresas emprendidas por éste. Maquiavelo opinaba que "nessuna cosa fa tanto stimare uno principe, quanto fanno le grandi imprese e dare di sé rari esempli".20 Covarrubias consideraba el térmi no "empresa" dentro del verbo "emprender" y al registraba 10 siguiente: "Determi narse a tratar algún negocio arduo y dif cultoso; del verbo latino apprehendere, porque se le pone aquel intento en la cabes:a y procura executarlo. Y de al se dixo empresa, el tal acometimiento".21 Pues bien, también Gracián, al hablar de las empresas que debe acometer un príncipe o rey, alabó las realizadas por los monarcas españoles pero en especial las de Fernando el Católico, y 10 hizo de la siguiente forma: "Son varias las empresas de un rey, y todas ellas heroicas.. [. . . .. ]. Las del valor fueron plausibles en Carlos Qyinto; las de la justicia urgentes en Filipo Segundo; las de la religión, gloriosas en Filipe Tercero; las del gobierno, heroicas en Felipe Cuarto el Grande; y todas juntas, en Fernando". 18. (P, pp. 57 58).. En su obra Perfecta razón de Estado, se podía. de reinos, la doctrina renacentista de la sucesión. leer: "He de escribir las hazañas del mayor rey. de las empresas y la culminación barroca de la. que tuvo el mundo, así por la gloria de ellas. teoría de la empresa política, véase Ferrari, op. cit.,. como porque fué el primero que supo ser rey, y. p. porque fué el que dió principio a la Monarquía de España, hasta entonces reino" (Juan Blázquez. .. 20. 269ss.. El ejemplo de príncipe que llevó a cabo. grandes empresas es para Maquiavelo -como. Mayorazgo, Perfecta razón de Estado. Deducida de. hemos señalado arriba-, Fernando el Católico. los hechos del Rey don Fernando el Católico, quinto de. Principe, op. cit., cap.. 21,. p.. 291).. (JI. Sin embargo,. este nombre en Castilla y segundo en Aragón. Contra. debe tenerse en cuenta que el rey católico no era. los políticos ateístas, México: Francisco Robledo,. exactamente el ideal del príncipe maquiaveliano,. 1646, fol. 1). 19 Maquiavelo principem. en. deceat. JI. esto es una consideración o tendencia de los. Principe (cap.. 21:. "Qyod. comentaristas españoles, fue más bien César. ut. habeatur"). Borgia la personalidad política más admirada. egregius. relacionaba algunas de las empresas y proyectos. por el florentino. Sobre estas cuestiones y sobre. de "Ferrando di Aragona" al que considera. la visión de España por Maquiavelo, véase un. posible llamar "principe nuovo, perché, di uno. antiguo trabajo de de E. Garrigues, "España vista. re debo1e, e diventato per fama e per gloria el. por Maquiavelo y Campanella o de la razón a la. primo re de'Cristiani; e se considerrete le azioni sua, le troverrete, tutte grandissime e qualcuna estraordinaria" (Nicco1o Machiavelli, Tutte le. pasión de Estado", Revista de Estudios Políticos,. 104 (1959), pp. 99-126.. 21. Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la Lengua. (1611),. con las adiciones. opere, a cura di Mario Martelli, Firenze: Sansoni. Castellana o Española. Editore,. de Benito Remigio Noydens. 1971,. p.. 290-291).. Sobre la clasif cación. de las empresas políticas realizada por Maquiavelo según la integración, conservación o la superación. (1674),. edición. de Martín de Riquer, Barcelona: Editorial Alta Fulla,. 19892, p. 509..

(7) GRACIÁN y LA POLÍTICA: MODELO Y TEORÍA DE LA RAZÓN DE ESTADO. 107. Fernando el Católico es el ejemplo y modelo de la culminación de la empresa total de la política, pues supo integrar, conservar y superar España. 22. 3. SOBRE EL POLÍTICO. Y. LA R AZÓN DE ES TADO: LA TEORÍA "Hicieron algunos paradoja razón de Estado. . " (P, p. 56) .. Las empresas que en el texto precedente enumera nuestro autor (empresas del valor, de la justicia, de la religión y del gobierno) nos permite traer a colación las variantes de la razón de Estado -señaladas por Fernández Santamaría 23 que son las siguientes: "razón de Estado militar", "razón de justicia", "razón de religión" y "razón de Estado económica". Dentro de la variante "razón de Estado militar" se tratarían cuestiones dedicadas a uno de los problemas más preocupantes y acuciantes de aquel periodo como 10 fue el de la política exterior. Baste recordar, por ejemplo, fechas como las siguientes: en 1635 Francia declara la guerra a España;24 en 1640 Portugal se separa de España; en 1643 se produce la derrota de Rocroi; y en 1648 se f rma la Paz de Wetsfalia.25 22. Ferrari, op. cit. , p. 270. Fernández-Santamaría ha distinguido diversas variantes de "razón de Estado"; ello le permite agrupar o incluir los ternas o cuestiones más particulares que, dentro del "tópico general de la razón de Estado", trataron o plantearon los tratadistas españoles (Razón de Estado y política. . . , op. cit., p. 3). 2 4 Un amplio estudio sobre la repercusión y conciencia de esta fecha entre los tratadistas y escritores españoles 10 ofreció José Ma Jover en su obra -arriba citada- 1635. Historia de una polémica y semblanza de una generación. Jover realizaba un análisis de la literatura polémica y de los libelos que respondían y replicaban al famoso manifiesto francés de 1635 por el cual Francia declaraba la guerra a España. Aunque mucho más que una simple declaración, el manifiesto "contenía la expresión de la rawnes y los agravios de la Francia de Richelieu contra la Monarquía española de los Habsburgos" (cf. 1635. Historia de una polémica... , op. cit. , p. 13). 25 El impacto de las derrotas -tanto a nivel de política interna corno externa- que estas fechas rememoran fue def nitivo para el espíritu pesimista que se reflejó en el pensamiento y en las obras de los tratadistas políticos. En 1640 no sólo 23. Portugal dispuso su levantamiento contra Castilla -independencia reconocida más tarde por el Tratado de Lisboa en 1668-, sino que también se produjo la rebelión de Cataluña -que duraría doce años hasta la rendición de Barcelona en 1652-, y en 1641 el movimiento secesionista en Andalucía. En 16431a derrota de los tercios en Rocroi ponía fn al poderío militar español; en 1646 hubo un intento de independencia por parte de Aragón y de Navarra. En 16481a Paz de Westfalia, firmada en Münster con Francia y en Osnabrük con Suecia, signif caba el fnal de la "Guerra de los Treinta Años" -10 que comenzara siendo un conflicto religioso, acabaría en una lucha por la hegemonía europea-, la independencia y neutralidad de la confederación helvética y de los Países Bajos, y la desaparición de la hegemonía de los Habsburgo. Pero las fatídicas fechas se sucederían hasta 1659 cuando Felipe IV firmó con Francia la Paz de los Pirineos, perdiendo el Artois, el Rosellón y la Cerdaña, y confrmando así ladecadencia de España y la ascensión de Francia ,a.gran potencia europea. La práctica totalidad de las fechas antes señaladas fueron vividas por Gracián que dejó refejado su sentimiento particularmente en su novela alegórica..

(8) 108. ELENA CAN TARIN O. En un contexto afín con los aspectos de la razón de Estado se planteaba la justicia en relación con otras virtudes y con otras circunstancias y actividades del Estado: "el segundo fundamento de la razón de Estado que España usa para su conservación es la igual administración de justicia que hace a todos sus vasallos" decía Sa1azae6 Re­ cordemos que la justicia era considerada por la mayoría de los tratadistas españoles no sólo como un f n deseable en sí mismo (como virtud moral); sino que además se le otorgaba un valor político al ser considerada un factor indispensable en la vida de la comunidad, responsable a la vez de la solidez y armonía del Estado,27 y fuente de construcción de la política interna. En la "razón de religión" la fi osofía política española expresaba claramente su con­ tenido ético y su convicción de que el príncipe debe ser no sólo político sino político y cristiano. La religión era el primer fundamento de la "verdadera razón de Estado" y la base para gobernar: "la mejor manera de conservarlos" -los Estados es "guardando su santa ley, obedeciendo á sus mandamientos, respetando á su religión", decía Riva deneira.28 La conducta cristiana del príncipe y sus obligaciones para con Dios y con sus súbditos, las relaciones entre Iglesia y Estado, la cuestión de la tolerancia religiosa, etc., formarían parte de la problemática incluida dentro de esta variante. Por último, la "razón de Estado económica" era para algunos pensadores, en es pecial para los arbitristas, el lugar donde plantear la indudable conexión entre la con servación y aumento del Estado y una política económica conveniente.29 La cuestión 26. Juan de Salazar, Política española. Contiene un discurso cerca de su monarquía, materias de Estado, aumento y perpetuidad (1619), edición moderna de M. Herrero García, Madrid: Instituto de Estudios Políticos, 1945, p. 91. 27 Desarrollamos este aspecto de la justicia en un trabajo dedicado a la memoria del prof. José lVla Rojo titulado "La justicia como factor de solidez y armonía del Estado (Notas sobre la función política de la justicia según el pensamiento español del Barroco)", en: justicia, Solidaridad, Paz. Estudios en Homenaje al Profesor jasé María Rojo Sanz, Valencia: Dpto. Filosofía del Derecho, Moral y Política de la Universitat de Valencia, Impr. Qyiles, 1995, vol. 1, pp. 29-40. 28 Cf. Tratado de la religión y virtudes, op .cit., p. 456. Véase el cap. Il.2.3, esp. pp. 196ss. También autores como Blázquez Mayoralgo vinculaban la razón de Estado y los fundamentos o medios de ésta para ampliar y conservar la corona con la religión: "cuando el príncipe católico ni ha de ir contra la religión en las empresas ni ha de atropellar en la violencia la obligación" (Perfecta razón de, Estado, op. cit., "Dedicatoria"). El tacitista Alamas de Barrientos incidía asimismo. en "el respeto presupuesto de la religión" como primero que se debe advertir en 10 que toca al gobierno y a la conservación de los reinos ("Precepto general en el gobierno de España" incluido en Discurso político al Rey Felipe 111 al comienzo de su reinado. Discurso al Rey nuestro señor del estado que tienen sus reinos y señoríos y los de amigos y enemigos. Con algunas advertencias sobre el modo de proceder y gobernarse con los unos y con los otros (1598), edición moderna, introducción y notas de Modesto Santos, BarcelonalMadrid: Editorial AnthroposlMinisterio de Educación y Ciencia, 1990, p. 86). 29 Fernández Navarrete en su obra Conservación de monarquías, y Discursos políticos sobre la gran Consulta que el consejo hizo al señor rey don Felipe JIl (Madrid, 1626) introducía este tipo de consideraciones al elaborar una serie de discursos abordando problemas como la despoblación de las tierras de Castilla, los tributos o la situación de los labradores. Ya en la Consulta se afrmaba que si todas las cosas con las que el monarca podía hacer merced "se distribuyese con igualdad, tendria vuestra majestad de dos maneras contentos sus vasallos (razon de estado bien importante): la una 10.

(9) GRACIÁN y LA POLÍTICA: MODELO y TEORÍA DE LA RAZÓN DE ESTADO. 109. económica era de extrema gravedad si recordamos la situación de bancarrota en la que frecuentemente se encontraba la corona española; las fechas de 1607, 1627, 1647 Y 1656 marcan dicha circunstancia.30 Teniendo en cuenta estas cuatro variantes de la razón de Estado y las emp resas, enumeradas por nuestro autor en el texto citado arriba, podríamos realizar el si­ guiente paralelismo o identif cación: a las empresas del valor correspondería la "razón de Estado militar", a las empresas de la justicia, la "razón de justicia", a las empresas de la religión, la "razón de religión", a las empresas de gobierno, la "razón de Estado económica", Este paralelismo podemos seguir incrementándolo si consideramos las diversas clases de políticas y el llamado esquema aretelógico. Este esquema está constituido por las cuatro virtudes cardinales Qusticia, fortaleza, templanza, prudencia) y la fe teologal, y era la base sobre la cual el Barroco español edificó la doctrina del ideal de personalidad política e histórica, y donde se descubre la presencia, aunque remota, del esquema escolástico de las cinco vías de Sto. TomásY razón de Estado militar razón de justicia. política exterior o militar política interna. razón de religión razón de Estado económica. política de soberanía política f scal. con las mercedes que recibiesen deste género, y la otra con el alivio de los tributos que de acortar la mano en los demasiados gastos y extraordinarias mercedes se les seguiria" (Consulta del Consejo Supremo de Castilla, realizada por Felipe III el 6 de junio de 1618, incluida en el vol. XXV de B.A.E., p. 452). Como arbitrista preocupado por los asuntos económicos e interesado en aportar soluciones a los daños que causaban los gastos excesivos de la corona (por ejemplo, dedicaba algunos discursos al gasto en trajes, joyas, edificios y alhajas, comidas y coches), reconocía que la justicia es la base y fundamento de los reinos (ídem, p. 514) pero af rmaba que "la templanza es la madre de todas las virtudes" (ídem, p. 516). Gracián expresa en alguna ocasión que "en la templanza interior consiste la salud de la prudencia" (QM, 179).. 30. fortaleza o valor justicia religión o fe templanza. Las fechas de las bancarrotas económicas significaban también bancarrotas morales para nuestros pensadores arbitristas. Sobre la situación política y económica pueden consultarse los ya clásicos trabajos de A. Domínguez Ortiz, Crisis y decadencia de la España de los Austrias (Barcelona, 1984), y La crisis del siglo XVIL la población, la economía, la sociedad (Madrid, 199(2); los de J. A. Maravall, Utopía y reformismo en la España de los Austrias (Barcelona, 19722) y el tercer volumen de sus Estudios de historia del pensamiento español, op. cit., que incluye trabajos como "La crisis económica del siglo XVII interpretada por los escritores de la época" (pp. 151-196); Y la Historia social y económica de España y América (15161700: La Casa de Austria) (Barcelona, 19742) de J. Vicens Vives. 31 Ferrari, op. cit., p. 57..

(10) 110. ELENA CANTARINO. Este esquema se hallaría, a su vez, todo él coronado por la envolvente prudencia; la prudencia política, virtud por excelencia del gobernante cuando éste ejerce su tarea acometiendo todas y cada una de las empresas de gobiern032 que le son propias.. 4. MODELO y TEORÍA: LA PRUDENCIA POLÍTICA Se recordará que Aristóteles al tratar de la phrónesis como de "una disposición racional verdadera y práctica respecto de 10 que es bueno y malo para el hombre"33, cuyo fn de la acción (praxis) no es distinto de ella (la buena actuación misma es un f n); añadía que "por eso pensamos que Pericles y los que son como él son prudentes porque pueden ver 10 que es bueno para ellos y para los hombres, y pensamos que ésta es una cualidad propia de los administradores y de los políticos".34 La prudencia política la más perfecta de todas las especies de prudencia según Tomás de Aqui n035 deja de ser, en el esquema que ofrecemos arriba, una virtud exclusivamente relacionada con la política exterior o de ampliación de los Estados y se considera la virtud fundamental por la que se adquieren, aumentan y conservan éstos: "sea el efecto de razón de Estado la prudencia para gobernar y ampliar los reinos y conservar la corona; acciones donde, si faltan los medios, ni tendrán fuerza los fundamentos ni se podrá gozar de la ocasión", afirmaba Blázquez Mayorazgo.36 Gracián considera que "con el valor se consiguen las coronas, y con la prudencia se establecen" (P, p. 39) Y toma a Fernando el Católico como modelo de político prudente: "Fué Era de políticos, y Fernando el catedrático de Prima. Digo, político prudente, no político astuto, que es grande diferencia". (P, p. 53).. Es posible que Gracián al decir "político prudente, no político astuto" quisiera con ello af rma Ferrari 37 evitar todo sentido maquiavélico a la palabra, pero pode mos añadir que además nuestro autor (teniendo en cuenta su particular conceptismo. 32. Entiéndase estas "empresas de gobierno" en un sentido general y no en el sentido restringido que podía interpretarse como las empresas vinculadas con la gestión económica. 33 Cf. Ética a Nicómaco, Madrid: Centro de Estudios Constitucionales, 1981, VI, 5, 1140 b 4ss, p. 92. 34 Idem, VI, 5,1140 b 7-11, pp. 92-93. 35 La prudencia política del rey era considerada por el Aquinate perftctissima species prudentiae (Summa Theologicae, n-n, 50, 2, ad 1). Una "elucidación escolástica" sobre la proporcionalidad. entre la prudencia política y la justicia legal atendiendo a las consideraciones de Sto. Tomás y de Aristóteles nos la ofreció L. -E. Palacios en la obra La prudencia política, Madrid: Gredos, 1978\ esp. pp. 113-118. 36 Cf. Perftcta razón de Estado, op . cit., "Dedicatoria". Aunque esta afrmación del eticista Blázquez Mayoralgo parece más bien indicar que la prudencia es efecto y resultado de una buena y verdadera "perfecta" la llama él- razón de Estado. 37 Ferrari, op. cit., p. 250..

(11) GRACIÁN. y. LA POLÍTICA: MODELO. Y. TEORÍA DE LA RAZÓN DE ESTADO. 111. y los múltiples sentidos condensados que no siempre las interpretaciones agotan) quisiera también evocar la diferencia entre la "astucia política" y la "prudencia políti ca": " Vulgar agravio es de la política el confundirla con la astucia" (P, p. 53).3 8 La acción dirigible por la prudencia que emana de la persona del rey o gober nante es la prudencia política, la que se extiende al bien común de la sociedad civil y cuyo fin es la preservación de éste. La armonía entre el bien común (comunidad) y el bien propio (individuo) es algo que el político debe asegurar también a través de la prudencia, pues si éste sigue su propio bien olvidando el de su pueblo y atiende siempre a su utilidad y propio provecho deja de ser un político prudente para ser un político maquiavélico:. "N o tienen algunos por sabio sino al engañoso, y por más sabio al que más bien supo fingir, disimular, engañar, no advirtiendo que el castigo de los tales fué siempre perecer en el engaño". (P, p. 53). Gracián, sin duda, consideró al monarca aragonés como el mayor exponente de la mejor praxis política: "La verdadera y magistral política fue la de Fernando, segura y firme, que no se resolvía en fantásticas quimeras". (P, p. 53).. Segura y firme porque las "fastásticas quimeras" a las que hace referencia aquí Gracián aluden, sin duda, a las prácticas de los arbitristas cuyos "discursos de arbi trios en quimeras", "todos son aires y vienen a dar en tierra" (C, II, iv, p. 390) ; y a la política efectista ("No es saber aquél de quien degeneran los efectos", P, p. 53), pero poco efectiva y mucho menos útil, llevada a cabo por algunos monarcas: "Política inúti1 1a que se resolvió toda en fantásticas sutilezas; y, común mente, cuantos afectaron artificio, fueron reyes de mucha quimera y de ningún provecho". (P, p. 53).. Fernando el Católico "fué rey de prendas y de ocasiones, cortadas éstas a la me dida de aquéllas" (P, p. 54); y "su mayor prenda" fue "una prodigiosa capacidad, fundamento seguro de una real grandeza" (P, p. 54):. 38. Gracián recurre al siguiente ejemplo: "T iene la astucia su propio modo de fundar, que fué valerse siempre de la ocasión; y, después de haber la inconsiderada porfía de los príncipes cristianos consumido alternativamente sus fuerzas, agotado sus tesoros, desflorado sus ejércitos, salieron de refresco los turcos y alzánronse con todo,. sin resistencia: están más llenas las historias de casos que de escarmientos" (P, p. 40). Si bien la prudencia y la astucia no pueden ni deben confundirse en política, en este ámbito la prudencia (P, p. 55) está vinculada no sólo con la cordura (OM, 60 y OM, 64), sino también con la sagacidad y la cautela (P, p. 55)..

(12) 112. ELENA CANTARINO "El primario real constitutivo es una gran capacidad; y rey de mucha capaci­ dad, rey de mucha substancia. L1amóse la cabeza así, no de la material cavidad, sino del comprender. Es10 el príncipe del reino; luego su mayor atributo ha de ser el abarcar, el entender. La capacidad constituye personas; la incapacidad, monstruos.. [ .] . .. Es la capacidad el fundamento de la política, aquella gran arte de ser rey, que no hace asiento sino en los grandes juicios. [ . .] .. Es la capacidad seno de la prudencia, sin la cual ni el empleo, ni el ejercicio, ni los años, sacan jamás maestros.. [ . .] .. Es la capacidad la otra columna, que, ladeada del valor, aseguran entrambas la reputación; y, en competencia, ganó siempre la primera". (P, p. 54).. Para Gracián el saber y el valor39 adecuan un príncipe perfecto (P, p. 55), pero en dos eminentes facultades nos dirá que consiste la capacidad, esa "nunca asaz enca recida prenda" (P, p. 55). Dichas facultades no son otras que "prontitud en la inteli gencia y madurez en el juicio", pues "precede la comprehensión a la resolución, y la inteligencia aurora es de la prudencia" (P, p. 55).40 Un príncipe debe ser comprehen sivo; prudente ("cuyo gran juicio es el contraste de todo gran caudal", P, p. 55); sagaz ("Argos real que todo 10 previene. Emulo de Jano, que mira a dos haces", P, p. 55);41 penetrante ("que descubre más tierra en una ojeada que otros con eterno desvelo: al que mucho alcanza nada se le pasa, y al que todo 10 penetra, nada se le esconde", P, pp. 55 56);42 vivo ("que todo 10 ve, todo 10 oye, todo 10 huele, todo 10 toca", P, p.. 39 Botero escribía 10 siguiente acerca de las virtudes que procuran la reputación que son la prudencia y el valor: "Habemos hablado hasta ahora de las virtudes de donde procede la reputación, que son la Prudencia y el Valor; hablemos ahora de los modos y particulares, con los cuales se puede mantener y también acrecentar" (Diez libros de la razón de Estado, op. cit., fol. 39). Nótese las afnidades con el texto graciano: "Es la capacidad seno de la prudencia [ . ] . Es la capacidad la otra columna, que, ladeada del valor, aseguran entrambas la reputación" (P, p .54). 40 En la "aduana del entendimiento" es donde va a parar "todo cuanto entra por la puerta de los sentidos", en el entendimiento todo se registra y él "pondera, juzga, discurre, infere y va sacando quintas esencias de verdades" (D, XXV). 41 En su caracterización de la sagacidad, Gracián alude a la signifcación frecuentemente utilizada por los escritores de la época de las fguras mitológicas de Argos "con cien ojos" y de Jano .. .. "con dos rostros". Como registraba el Diccionario deAutoridades ''Argos'' se tomaba metafóricamente por la persona que está sobre aviso, con mucho cuidado, muy vigilante (Diccionario deAutoridades, Ma�;id: C?,redos, 1990, voL1, t.1, p.387); mientras que Jano , representado con dos rostros o caras mirando en direcciones opuestas, signifcaba el bifrontismo que atiende al pasado y al futuro, hacia adelante y hacia atrás (véase Tesoro, op. cit., p. 710ss.). En opinión de algunos tratadistas, la sagacidad se correspondería con la sindéresis siendo ésta la facultad de distinguir 10 cierto de 10 falso; Gracián relaciona prudencia y sindéresis en diversas ocasiones (OM, 60 y OM, 96). 42 La penetración es característica del zahorí y especialmente del zahorí político que necesita de una inteligencia trascendente: "que hasta las intenciones preocupaba, zahorí de la mayor profundidad, haciendo anotomía de los espíritus, de los naturales, de las inclinaciones" (P, p. 56)..

(13) GRACIÁN. y. LA POLÍTICA: MODELO Y TEORÍA DE LA RAZÓN DE ESTADO. 113. 56);43 atento ("que ni duerme, ni deja dormir a los que le ayudan a ser rey, a las po testades inferiores", P, p. 56);44 y sensible ("que le piquen, que le lastimen las pérdidas en 10 vivo del corazón", P, p. 56);45 sólo de esta forma se alcanza la sabiduría política completa.46 Un príncipe así "fué el Católico Fernando, el rey de mayor capacidad que ha habido" (P, p. 57). El jesuita era consciente de que en su obra comentaría algunos reales aforismos -de los que estimaría "más la seguridad que la novedad" , que podrían considerarse "pe­ ligrosos ensanches de la razón" (P, p. 37) Y también "oráculo dos veces por 10 arcano de la inscripción, y más, por 10 profundo del pensamiento" (ídem). Sin embargo, "son las obras prueba real del buen discurso" (P, p. 53), y la capacidad de Fernando fue "calificada con los hechos, ejercitada en tantas ocasiones" pues las empresas de un rey "hanse de abrazar, [ . . ] no por elección, sino por ocasión" (P, p. 57).47 El significado de la ocasión y el papel de la ocasionalidad política48 es de gran importancia no sólo .. 43. La vivacidad política tiene que ver con la receptividad mental de la memoria -af rma Ferrari- y con la relación política que los actos de los sentidos guardan con ella (Ferrari, op. cit., p. 263). 44 La atención y la vigilancia eran también lugares comunes en la definición de un príncipe político perfecto. Recuérdese, por ejemplo, el emblema XV (Vigilantia et cvstodia) de Alciato que traducido por Bernardino Daza rezaba así: La vigilancia y la guarda. Porque el velador gallo nos avisa Antes que venga el día, y nos recuerda: Aliéntanle en las torres por divisa De vigilancia que del sueño acuerda. y en las entradas de la iglesia a guisa De diligente guarda y jamás lerda Está el león (mas quién querrá creerme), Oye los ojos abiertos siempre duerme. 45 Gracián aprovecha el momento para criticar las posiciones de los teóricos maquiavelistas: "Hicieron algunos paradoja razón de Estado de la indolencia, y magnanimidad de la insensibilidad. Sensibles formó la naturaleza próvida sus vivientes, medio único de su conservación, y sensibles quiere sus reyes la política" (P, p. 56). 46 Ferrari considera que este esquema séptuple (comprehensivo, prudente, sagaz, penetrante, vivo, atento y sensible) que Gracián estructura para "caracterizar y limitar la sabiduría política" tiene precedentes aretelógicos y políticos "en las. siete facultades de la sabiduría humana señaladas por Huarte" (cf. Ferrari, op. cit., p. 260). 47 No es menor, sin embargo, el papel de la "buena elección" o "buen delecto" en un monarca. Aunque las empresas no deben abrazarse por gusto sino por necesidad (P, pp. 57-58); "Un rey de gran capacidad eslo, por el consiguiente, de grande elección" (P, p. 64). "Ninguno conseguirá jamás el crédito de consumado en cualquier empleo sin el realce de un plausible gusto. Sólo el realce en elegir pudo hacer célebres a muchos reyes eminentes en sus elecciones, así de empresas como de ministros; que un yerro en las llaves de la razón de Estado basta a perderlo todo con descrédito, y un acierto, a ganarlo todo con inmortal reputación" (D, X). También el aforismo 51 ("Hombre de buena elec­ ción" ) y el aforismo 62 ("Obrar con buenos instru­ mentos"), inciden en la necesidad de la elección que supone el buen gusto, el examen y el rectísimo dic­ tamen: "no hay perfección donde no hay delecto" (QM, 51). Mas atención a "no dar en paradojo por huir de vulgar" (QM, 143) pues "arguye destem­ planza en el dictamen, y por eso tan opuesto a la prudencia", "es especie de embeleco y en materias políticas, ruina de los Estados" (QM, 143). 48 Los casos y soluciones políticas también contestan, dentro de las circunstancias concretas del hinc et nunc, a unas necesidades. Sobre la ocasión, véase -en este mismo número- el artículo de Rubén Soto Rivera..

(14) 114. ELENA CANTARINO. para entender la política histórica y la aplicación de los ejemplos concretos del pasado al caso presente, sino como virtud que debe tener un príncipe para saber adaptarse a las circunstancias cambiantes y mudables ("¡oh instabilidad de las cosas humanas!" P, p. 45), Y permanecer en su política seguro y firme ya que sino "florecen en los principios el cuidado y el valor, entra después la confanza, síguela la flojedad y rematan con todo las delicias" (P, p. 45). Por todo ello: "Nunca ha de vacar un rey, porque son grandes sus acciones; en cesando la ocasión de unas, ha de pasar a otras" (P, p. 58). Mas no "fué afortunado Fernando, sino prudente, que la prudencia es madre de la buena dicha. Comúnmente es feliz, así como la imprudencia es desgraciada: todos los más prudentes príncipes fueron muy afortunados" (P, p. 57). En contra de la for tuna y del papel que le otorgaron los maquiavelistas49 escribió Gracián 10 siguiente: "Es la Providencia suma autora de los imperios, que no la ciega vulgar for tuna. Ella los forma y los deshace, los levanta y los humilla por sus secretos y altísimos fines; los f eles para centro de su gloria, los infieles para emulación de aquéllos y castigo, resplandeciendo siempre en unos y otros la armonía prodi giosa de su saber y poder" (P, p. 46).. Qye No hay más fortuna que Dios ya 10 afirmaba Calderón en uno de sus autos sacramentales, pero nuestros tratadistas políticos van más allá al oponer, frente al determinismb naturalista de la Fortuna "maquiavélica", un providencialismo que es afrmación de la libertad humana.50 El sentido providencialista y la monarquía tenían en su base opina Jover tres motivos: "sentimiento de estirpe, valoración histórica de la monarquía" y "adhesión a 49 Recordemos que el providencialismo (San Agustín, Osorio, Isidoro) que desaparece en Maquiavelo vuelve con los tratadistas políticos españoles especialmente desde Rivadeneira. Este jesuita "restaura, contra el tema de la 'fortuna' introducido por el pensador italiano, la trascendencia divina y la fnalidad" (cf. Alain Guy, Historia de la filosofía española, Barcelona: Anthropos, 1985, p.153). Y a Rivadeneira seguirán otros eticitas como Blázquez Mayoralgo y Juan de Santa María; el primero considera que la divina providencia es "una perfecta y absoluta razón de estado, a quien sirve el hado y la fortuna" (Perfecta razón de Estado, op. , cit., fo1. 12); el segundo opina que "los hombres poco entendidos y descuidados atribuyen divinidad a la Fortuna, por librarse ellos de la nota de sus descuidos e imprudencias; pero la verdad es que no falta fortuna donde hay prudencia... y el refrán castellano dice que la buena diligencia es madre de la buena ventura; y es así que no. hay fortuna buena ni mala, sino la volunt�d de Dios, que 10 gobierna todo, y el cuidado y prudencia con que los hombres acuden a 10 que les conviene" ( Tratado de república y policía cristiana para reyes y príncipe, y para los que en el gobierno tienen sus veces, Madrid: Imprenta Real, 1615, p. 132). 50 Sobre el albedrío y la libertad como "dominio de los movimientos del ánimo y del cuerpo" pero no sobre los externos, véase la Empresa LXXVIII de Saavedra Fajardo. Recordemos también que la doctrina espiritualista del neoestoicismo senequista, alentada por los jesuitas, valoraba en gran medida la voluntad del hombre para superar el fatalismo y la fortuna puesto que "más fuerte que cualquier fortuna es nuestra alma" (Séneca, Epístolas morales a Lucilio, Madrid: Gredos, 198689, 98, 2) y "aun aceptando el hado, queda algo dependiente de la voluntad del hombre (hominis arbitrio)" (Séneca, Cuestiones Naturales, Madrid: CSIC, 1979, lib. II, 38, 3)..

(15) GRACIÁN. y. LA POLÍTICA: MODELO. Y. TEORÍA DE LA RAZÓN DE ESTADO. 115. la Monarquía en cuanto medio idóneo para el servicio de valores eternos"y Valores eternos que eran trasmitidos por algunas casas reales: "Ayuda mucho, o estorba, para conseguir la celebridad esto de las fa milias. Secreta filosofía, manifiesto efecto de la Soberana Providencia, más favorable a unas que no a otras. Parece que se heredan, así como las pro priedades naturales, así las morales, los privilegios o achaques de la natura leza y fortuna" (P, p. 40). En la casa de Austria puede la razón de Estado católica hallar su refugio: uno de los mayores aciertos de Fernando el Católico fue ejecutar la "divina elección de la ca tolidsima casa de Austria" (P, p. 69). Casa que según Gracián ensalzó Dios, que no sabe qué son cismas, que la levantó Dios, la fortaleció, la formó, la extendió, la escogió y también fue escogida por "el católico y sabio rey para sucesora augusta de su católico celo, para heredera de su gran potencia, para conservadora de su prudente gobierno, para dilatadora de su felisísima monarquía que el Cielo haga universal" (P, p. 69).52 Fernando el Católico, es el modelo de príncipe político perfecto, el que mejor supo ejercitar el oficio de rey que "es el mandar, que no el ejecutar" (P, p. 61), supo hallar entre dos extremos "el medio prudentísimo" (P, p. 62), por ello entró en el augustísimo teatro de la fama, del honor, de la heroicidad y del lucimiento: "en todos los catálogos del aplauso y de la fama hallo a nuestro universal héroe Fernando por católico, valeroso, magno, político, prudente, sabio, amado, jus­ ticiero, feliz y universal héroe". 51. (P, p. 68).. CE Jover, 1635. Historia de una polémicay semblanza de una generación, op. cit., p. 198. Afirma este autor que "el español de 1635 tuvo la clara convicción de estar librando batallas de Dios" (ídem, p. 255). 52 Afirmaba Maldonado de Guevara que era "difcilísimo averiguar de los escritos de Gracián la posición política suya, respecto de la casa de Austria. Siendo la reinante, y en atención á la época, fácil es suponer lo peligroso que sería aplicar una censura desfavorable; sin embargo, no cabe duda de que ésta era la única, y en grado máximo, que merecería á Gracián" (Francisco Maldonado de Guevara, Ealtasar Gracián como pesimista y político, Salamanca: F. Nuñez Izquierdo, 1916, p. 47). Este intérprete considera que el remate de El Político tiene un sentido "si no antiaustriaco francamente, por lo menos de recelo" (ídem, p. 48), Y que con gran habilidad y disimulación llevó a cabo su censura. Por otra parte, Montes Brunet opinaba que en la descripción de la Casa de Austria, el. jesuita exponía su concepción providencialista de la historia al considerar a ésta como "instrumento que realiza con fdelidad los planes divinos acerca de multitud de cuestiones político-religiosas. Los Habsburgos [ ] fueron escogidos, ensalzados, fortalecidos, levantados, formados y extendidos por Dios para cumplir determinados designios providenciales" (Hugo Montes Brunet, Ideario político de Ealtasar Gracián, Santiago de Chile: Biblioteca Jurídica de la Universidad Católica, 1949, p. 65). Finalmente añadiremos que esta ponderación y exaltación de la casa de Austria fue analizada también por Ferrari en términos quintuplicistas y así afrmaba que Gracián inserta en su epílogo los siguientes conceptos relacionando la casa de Austria con la razón de Estado: "la religión, en ella, es continuidad, el valor es potencia, el gobierno es conservación, el saber y la cultura es dilatación, y por último, la riqueza es universalidad" (Ferrari, op. cit., p. 324). ....

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Referencias

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