Universidad de Los Andes Facultad de Ciencias Sociales
Departamento de Psicología
CONFIANZA EN RELACIONES ROMÁNTICAS: PROPIEDADES PSICOMÉTRICAS DE LA VERSIÓN EN ESPAÑOL DE LA ESCALA DE CONFIANZA
Trabajo de grado para optar al título de PSICÓLOGA
Gabriela Fuentes Díaz
Bajo la dirección de Karen Ripoll, Ph.D. Bogotá, D.C., Mayo de 2015
Los abajo firmantes Directora y Lectora aprueban la tesis presentada por:
Gabriela Fuentes Díaz
__________________________________________ DIRECTORA
__________________________________________ LECTORA
__________________________________________ COORDINADOR DE TRABAJO DE GRADO
Tabla de contenido
Justificación ... 1
Revisión de literatura ... 3
Relaciones románticas ... 3
Confianza ... 4
Comunicación ... 7
Componentes de amor de pareja ... 9
Apego ... 12
Propiedades psicométricas de instrumentos de medición... 17
Planteamiento del problema ... 20
Método ... 21
Participantes ... 21
Instrumentos ... 25
Procedimiento ... 26
Plan de análisis ... 28
Resultados ... 29
Validez de contenido ... 29
Validez de constructo ... 33
Análisis de confiabilidad ... 36
Estadísticos descriptivos para las variables evaluadas ... 38
Validez de criterio ... 40
Discusión ... 42
Referencias ... 53
Anexo 1 – Versión en español de la Escala de Confianza de Rempel, et. al (1985) ... 57
Anexo 2 – Registros pilotaje cuadernillo ... 59
Anexo 3 – Análisis de correlaciones ... 61
Anexo 4 – Análisis de correlaciones de la versión en español de la Escala de Confianza para hombres y mujeres ... 62
Lista de Tablas
Tabla 1 Nivel educativo ... 21
Tabla 2 Ocupación... 22
Tabla 3 Influencia de las creencias religiosas en los valores que orientan la relación ... 22
Tabla 4 Estatus actual de la relación de los padres ... 24
Tabla 5 Razones por las que han terminado las relaciones románticas ... 24
Tabla 6 Tiempo que tardaron los individuos en completar cada parte del cuadernillo ... 32
Tabla 7 KMO y Prueba de Barlett del análisis factorial de los ítems de la versión en español de la Escala de Confianza ... 34
Tabla 8 Varianza total explicada de los ítems de la versión en español de la Escala de Confianza ... 34
Tabla 9 Matriz de componentes rotados de los ítems de la versión en español de Escala de Confianza ... 35
Tabla 10 Consistencia interna total y de cada sub-escala de la versión en español de la Escala de Confianza ... 36
Tabla 11 Media, Desviación Estándar, e índices de fiabilidad de los ítems de las sub-escalas de la versión en español de la Escala de Confianza... 37
Tabla 12 Consistencia interna del CPC-VC, la ETA y la EERC ... 38
Tabla 13 Estadísticos descriptivos para hombres y mujeres para cada una de las variables evaluadas ... 40
Lista de Figuras
Figura 1 Percepción de hombres y mujeres sobre el nivel de involucramiento en la relación ...48
Resumen
Se realizó un estudio con el fin de analizar las propiedades psicométricas de la versión en español de la Escala de Confianza de John K. Rempel, John G. Holmes y Mark P. Zanna (1985). Específicamente se evaluó la consistencia interna, validez de contenido, validez de constructo y validez de criterio. Se contó con una muestra de 129 hombres y 133 mujeres residentes en la ciudad de Bogotá, entre los 18 y 25 años de edad, quienes se encontraban en una relación romántica heterosexual de mínimo 3 meses (sin hijos, y sin convivir con la pareja). Para analizar la validez de contenido, se realizó una traducción al español del instrumento original, y posteriormente una re-traducción al inglés para verificar, con ayuda de jueces expertos, que la traducción fuera lo más precisa posible y acorde a la teoría propuesta por los autores. Por otro lado, se realizó un análisis factorial exploratorio de componentes principales para evaluar la validez de constructo, y para la validez de criterio se realizó un análisis de correlaciones entre los puntajes obtenidos en la Escala de Confianza y en instrumentos de autoreporte que evalúan: estilo de comunicación, componentes del amor de pareja y apego. Los resultados obtenidos indican que la versión en español de la Escala de Confianza presenta propiedades psicométricas adecuadas. Sin embargo, se sugiere para futuros estudios utilizar distintos métodos de medición, analizar otros tipos de validez, y utilizar una muestra más grande y con mayor variabilidad.
Justificación
Son de suma importancia, en la adultez emergente, las relaciones románticas. Esto se debe a que durante dicha etapa del desarrollo, los individuos comienzan a tomar decisiones más duraderas y significativas, comienzan a explorar con más interés áreas como el amor, y además se encuentran en una búsqueda de identidad y de definir qué quieren hacer con su vida (Arnett, 2000; Milevsky, Thudium & Guldin, 2014). Las relaciones románticas le dan la oportunidad a los individuos de conocerse más a sí mismos, y son el primer paso para una relación estable en la adultez, como el matrimonio. De acuerdo a Shulman, Connolly & McIsaac (2011) las experiencias en las relaciones románticas son oportunidades para un mejor crecimiento y preparación para la formación de relaciones más maduras en la adultez.
Las relaciones románticas pueden ser experiencias que ayuden a la construcción de relaciones más sólidas. Lo anterior es importante, teniendo en cuenta que la tasa de separaciones y divorcios en Colombia ha aumentado considerablemente en las nuevas generaciones. Por ejemplo, de acuerdo a Zamudio (1998), cada vez hay mayor incremento en la cantidad de separaciones y mayor disminución en la duración de las uniones. Se calcula que para la década de los 90, en más de la mitad de los hogares hubo mínimo una persona con experiencia de separación (Zamudio, 2008). Lo anterior indica que, si la tendencia continúa, sería de esperar que la mitad de los matrimonios terminen en una separación, y la perspectiva no es alentadora si se tiene en cuenta que se trata de un fenómeno en aumento. De manera similar, según Calle (2011), desde que el decreto 4436 de 2005 reglamentó el divorcio de matrimonios religiosos ante notario por mutuo acuerdo de las partes, en el primer año de la implementación de la medida se registraron 3,391 divorcios, y para 2009 hubo un incremento del 319%, llegando a un total de 10,618 divorcios. La relevancia social de este trabajo radica en proveer un instrumento que sirva para estudios o intervenciones futuras, en las cuales se busque evaluar la confianza en la relación de pareja y lo que implica construir una relación estable y exitosa.
Por otro lado, las relaciones románticas son importantes para el desarrollo afectivo de los individuos. Éstas permiten el desarrollo de habilidades como la comunicación, e
incentivan el respeto, el compromiso y la empatía hacia otros. Resulta importante estudiar cómo dichas habilidades ayudan en la construcción de la confianza y el mantenimiento de ésta en las relaciones románticas y de pareja. Sin embargo, es importante resaltar que son pocos los instrumentos que miden la confianza en las relaciones de pareja, especialmente en las relaciones románticas durante la adultez emergente. Así mismo, a partir de la revisión de literatura no se hallaron estudios que midan cómo la confianza se relaciona con las tres variables mencionadas en este estudio (comunicación, componentes del amor de pareja y apego). Tampoco se encontraron estudios en Latinoamérica que midieran algo similar, en la población de interés. Específicamente en Colombia no se cuenta con un instrumento en español que mida confianza en las relaciones románticas. Por lo tanto, sería de gran utilidad poder analizar las propiedades psicométricas del la Escala de Confianza (Rempel, Holmes & Zanna, 1985) traducida al español, con el fin de aportar a estudios acerca de relaciones románticas durante la adultez emergente.
Revisión de literatura
Para contextualizar el estudio presentado en esta tesis, se realizó una revisión de literatura que gira en torno a las relaciones románticas, la confianza, y cómo ésta última se relaciona con la comunicación, los componentes del amor de pareja y el estilo de apego de los individuos. Teniendo en cuenta que en este estudio se buscó analizar las propiedades psicométricas de la versión en español de la Escala de Confianza de Rempel y colaboradores (1985), al finalizar la revisión de literatura se encontrará un apartado en donde se definen los distintos tipos de confiabilidad y validez que se tuvieron en cuenta. A continuación se expondrán los temas revisados.
Relaciones románticas
Según la etapa de desarrollo de los individuos, las relaciones que se forman con otros van cambiando de características. Específicamente, durante la adultez emergente comienzan a surgir las relaciones románticas (Milevsky, Thudium & Guldin, 2014) que se diferencian de las relaciones de pareja que se tuvieron en etapas anteriores. Para definir qué es una relación romántica, es importante primero precisar a qué hace referencia la etapa de la adultez emergente, y por qué en ella surgen este tipo de relaciones. Dicha etapa es definida por Arnett (2000) como la etapa intermedia entre la adolescencia y la adultez, específicamente comprendida entre los 18 y 25 años de edad. De acuerdo a Milevsky, et. al (2014), la adultez emergente es una etapa en la que el individuo está buscando quién es y qué quiere en su vida. Lo anterior hace referencia a una búsqueda de identidad. Por lo general se ha considerado que la búsqueda de identidad se da en la adolescencia, pero Arnett (2000) defiende la idea de que dicha búsqueda comienza en la adolescencia, pero se forma y establece en la adultez emergente, donde el propósito es “probar diferentes posibilidades de vida y [moverse] gradualmente hacia la toma de decisiones duraderas” (p. 473).
Durante la adultez emergente, Arnett (2000) considera que los individuos comienzan a explorar áreas como el amor, el trabajo y las visiones del mundo. El amor, específicamente, tiene que ver con el inicio de relaciones románticas que difieren de relaciones amorosas que se hayan experimentado en etapas del desarrollo anteriores. Por ejemplo, en un estudio realizado por Roscoe, Dian & Brooks (1987) se encontró que los
adolescentes buscan la gratificación inmediata en las relaciones, y pesan más aspectos superficiales y la aprobación por parte de los demás, mientras que los adolescentes mayores le dan más importancia a la reciprocidad y el potencial de planes a futuro. Adicionalmente, Arnett (2000) describe las relaciones románticas de la adultez emergente como aquellas donde se exploran emociones y hay mayor intimidad física. Para el autor, la pregunta implícita en las relaciones románticas durante dicha etapa del desarrollo no sería “¿Con quién disfruto estar, aquí y ahora?” sino “Dado el tipo de persona que soy, ¿qué tipo de persona quisiera yo tener como pareja durante la vida?” (p. 473). Podría decirse, entonces, que durante la adultez emergente los individuos se vuelven más realistas frente a la relación de pareja, siendo ésta más íntima y con mayor proyección hacia el futuro.
La calidad de las relaciones románticas en la adultez emergente se puede ver influenciada por la calidad de otras relaciones, como con los padres o los amigos. Por ejemplo, la intimidad en la amistad de los adolescentes se define por la gran importancia de la cercanía y apoyo mutuo a lo largo del tiempo, característica que se trasmite a las relaciones románticas posteriores (Shulman, Laursen, Kalman & Karpovsky, 1997; Arnett, 2000). Respecto a los padres, Milevsky, et. al (2014) explican que las relaciones tempranas entre padres-hijos que se caracterizan por ser seguras y estables, influyen en las amistades y relaciones románticas posteriores, ya que se ven implicadas características como el compromiso, habilidades de cooperación, empatía y la capacidad de formar relaciones significativas. Entre esas características, la empatía es de las más importantes, ya que tener empatía con la pareja implica un sentimiento de que se puede contar con el otro y hay sensación de sentirse querido y cuidado (Milevsky, et. al, 2014).
Confianza
Varios autores han intentado operacionalizar el concepto de amor, y a partir de ahí se han identificado diversos componentes como: intimidad, comunicación, compromiso, pasión, viabilidad, apoyo, expresión de afecto, tolerancia, sinceridad, apoyo moral, sentimientos no expresados, apoyo material, el cuidado y la confianza (Levesque, 1993; Felmlee & Sprecher, 2006; Anderson & Sabatelli, 2007). Lo anterior indica que la confianza es una característica necesaria y deseada en las relaciones románticas, que además se relaciona con el éxito de una relación (Rempel, Holmes & Zanna, 1985). Algunos autores como Larzelere & Huston (1980) consideran que la confianza parte de la
creencia de que una persona será benevolente y honesta, y definen la benevolencia como un interés genuino por el bienestar del otro y como una motivación a buscar el beneficio mutuo de la pareja. Consideran, además, que la benevolencia es un componente crucial del amor. En contraste a los efectos positivos de la confianza, la falta de confianza (desconfianza) se ve influida por aspectos como sentirse en desventaja frente al otro, y sentimientos de impotencia (Ross & Mirowsky, 2006). De acuerdo a Ross & Mirowsky (2006), lo anterior ocurre cuando las intenciones del otro se interpretan como deshonestas y egoístas. Puede ocurrir que varias experiencias negativas influyan en la disminución de la confianza. Se ha encontrado que experiencias positivas, por el contrario, refuerzan el sentimiento de confianza, pero que una sola experiencia negativa no es suficiente para destruirla, o no se considera necesariamente una amenaza (Jones, Couch, & Scott, 1997). Sin embargo, cuando la confianza sí se ve amenaza o disminuida, los individuos reaccionan creyendo que su pareja no se preocupa por ellos, son cautelosos, sospechan de conductas positivas, y consideran las conductas negativas como una prueba de esa falta de confianza (Holmes, 1991; Holmes & Rempel, 1989; citado en Jones, et. al, 1997). Una relación caracterizada por la confianza, por lo tanto, sería aquella donde se evitan intenciones, actitudes y actos de deshonestidad, egoísmo, intolerancia y otras características que indiquen una falta de consideración hacia el otro.
En cuanto al concepto de confianza como tal, algunos autores definen que este tiene distintos componentes o dimensiones. Por ejemplo, Rempel, et. al (1985) consideran que la confianza puede dividirse en predictibilidad, confiabilidad y fe. De acuerdo a ellos, estos tres componentes surgen de la noción de que la confianza se va desarrollando a medida que la relación madura, y que la confianza implica una disposición a tomar riesgos. Esto último hace referencia a arriesgarse a esperar que la otra persona cumpla sus promesas y haga sacrificios por el bien del otro y la relación. Todo esto sabiendo que no hay garantía de que todos los deseos y esperanzas invertidos en la relación se vayan a cumplir. Por otro lado, Murray y colaboradores (2011), consideran que la confianza puede tener características impulsivas o deliberadas. Dichos autores distinguen entre la confianza impulsiva y la confianza reflexiva. La primera implica asociaciones o actitudes automáticas evaluativas frente a la pareja, a partir de señales que indican si acercarse a la pareja en cierto momento es seguro o riesgoso. La segunda, en cambio, implica las expectativas deliberadas que se
tienen de la pareja: qué tanto se siente que la pareja se preocupa y está comprometida ahora y que lo estará más adelante. Los autores hallaron que asociaciones impulsivas positivas reducen el instinto de distanciarse cuando hay dudas sobre la credibilidad del otro. Lo anterior, sumado a las expectativas deliberadas positivas (confianza reflexiva), va de la mano con lo propuesto por Rempel, et. al (1985), ya que la confianza motiva a las personas a comportarse de manera proactiva hacia la pareja, haciendo que se tomen acciones o comportamientos más constructivos, como por ejemplo escuchar al otro y no buscar culparlo constantemente por lo sucedido.
Las actitudes y comportamientos asumidos en una relación dependen de la etapa en la que esta se encuentre. De los tres componentes de la confianza anteriormente mencionados, Rempel, et. al (1985) establecen que la predictibilidad hace parte de la etapa más temprana de la relación, y se ve influenciada por el nivel de experiencia en la relación, la consistencia de los comportamientos recurrentes y por la estabilidad del entorno social. La predictibilidad es el componente más concreto y específico, y “simplemente se refiere a una expectativa de ocurrencia de patrones de comportamiento específicos” (Jones, et. al, 1997, p. 473). A medida que la relación se va desarrollando, se va generando el componente de confiabilidad. Jones, et. al (1997) explican que llega un punto en que la atención ya no se centra en las acciones o comportamientos específicos de la otra persona, sino que se entra en la persona en general. En ese sentido, si la predictibilidad de la pareja cumple las expectativas de la persona, entonces la persona puede atribuirle al otro la característica de que es una persona confiable, en quien se puede contar y depender. El tercer componente, la fe, se refiere a aspectos futuros de la relación. Hay una etapa de la relación en la que la confianza es puesta a prueba a partir de situaciones nuevas que surgen, donde se infiere y hay una esperanza indudable de que el otro se preocupará por uno independientemente de las circunstancias (Jones, et. al, 1997; Rempel, et. al, 1985; Martínez & Cevallos, 2008). A partir de todo lo anterior, se podría decir que los primeros dos componentes son la base para generalizar comportamientos a situaciones futuras, y hacen referencia a características del otro; la fe, en cambio, “es una cualidad del individuo que realiza el acto de confiar” (Jones, et. al, 1997, p. 473).
Comunicación
Tal como se mencionó anteriormente, dentro de los componentes importantes en una relación romántica se encuentra la comunicación. La comunicación es la manera como interactuamos con otros, ya sea de manera verbal o no verbal por medio de señales que transmiten un mensaje. Para que haya comunicación debe haber una interacción de mínimo dos personas, de manera que uno transmita el mensaje, el otro reciba y entre los dos se promueva un entendimiento mutuo de lo que se quiere transmitir. Lo anterior es lo que Anderson & Sabatelli (2007) llaman el “sistema de comunicación”, que se caracteriza por ser sistemático e interdependiente, ya que la comunicación de una de las partes influencia la comunicación de la otra, y viceversa. Además, todo lo que decimos, la manera como lo decimos, dónde lo decimos y lo que hacemos mientras lo decimos influye en el mensaje que queremos transmitir, su interpretación y la respuesta. De acuerdo a Watzlawick, Beavin & Jackson (1974) citados en Anderson & Sabatelli (2007), “en un sistema de comunicación, todo comportamiento es comunicación, y, por lo tanto, es imposible no comunicarse” (p. 152). Lo anterior indica la importancia de la comunicación en el día a día, incluyendo la comunicación con la familia, amigos, extraños y evidentemente con la pareja.
La comunicación es importante en las relaciones románticas porque se relaciona con la intimidad. De acuerdo a Sternberg (1986), la intimidad es entendida como los sentimientos de cercanía, conexión y apego que se experimentan en una relación amorosa. Estos sentimientos se pueden comunicar o expresar por medio de la preocupación por el bienestar del otro, respeto por la pareja, poder contar con el otro en momentos de necesidad, compresión mutua, compartir tiempo y aspectos personales, y ofrecer apoyo emocional y material. Sin embargo, una cosa es intentar comunicar todo lo anterior, y otra muy distinta es que el otro lo pueda sentir. Aquí nuevamente entran en juego las expectativas deliberadas positivas (confianza reflexiva) que se tienen frente a la pareja, pues se busca que hayan comportamientos positivos por parte de ambos para transmitir que hay preocupación y compromiso mutuo, y así lograr que haya una comunicación satisfactoria. De esa manera, se mantiene la intimidad en la relación. Así mismo, tal como lo mencionan Anderson & Sabatelli (2007), la comunicación va más allá del intercambio de información. De acuerdo a dichos autores, la comunicación sienta la base de cómo la
relación se negocia y se define, pues es el medio por el cual continuamente reforzamos el mensaje de que el otro es estimado, valorado y que nos importa.
Un aspecto importante de la comunicación que ayuda en la construcción de intimidad y confianza es la auto-revelación. La auto-revelación es “un proceso de comunicación que involucra revelar información personal sobre sí mismo” (Anderson & Sabatelli, 2007, p. 163). De acuerdo a Anderson & Sabatelli (2007), la auto-revelación construye la intimidad de dos maneras: por un lado, indica que la relación es lo suficientemente especial como para ser abierto, honesto y confiable; y por otro lado, la información revelada permite conocer más al otro, predecir sus estados de ánimo, sentimientos, necesidades y expectativas, y de esa manera reducir la incertidumbre frente a la relación. Lo anterior se relaciona con el componente de confiabilidad propuesto por Rempel, et. al (1985), ya que la auto-revelación permite reconocer que el otro es una persona en la que se puede contar y depender, pues finalmente “uno no comparte información íntima con todo el mundo” (Anderson & Sabatelli, 2007). Los mismo autores resaltan la importancia de que en la revelación haya un componente de reciprocidad, pues si ambos revelan información igual de importante se demuestra que hay interés mutuo.
Es importante resaltar que a pesar de la importancia de la reciprocidad en la comunicación, ésta no siempre se cumple, teniendo en cuenta que cada individuo tiene un
estilo de comunicación diferente. Por ejemplo, de acuerdo a Anderson & Sabatelli (2007), algunos individuos tienden a tener un estilo de comunicación más indirecto y otros más directo, algunos son más físicos y dan más detalles, y otros se comunican de manera más concisa. Además, según Honeycutt & Cantrill (2001) citados en Cabra & Daza (2011), los estados de ánimo y emociones de las personas afectan la forma en que se comunican, así como la percepción de las acciones y comportamientos de la pareja. Debido a lo anterior, cuando ocurre un problema y la pareja discute al respecto, puede ocurrir un tipo de comunicación asimétrico (donde no se cumple la reciprocidad) o simétrico. Según Heavey, Larson, Zumtobel & Christensen (1996), la comunicación asimétrica se da cuando alguno de los dos individuos discute, demanda, presiona o regaña, mientras que el otro evita o se retira. Por el contrario, según los autores, un estilo de comunicación simétrico ocurre cuando los dos discuten, expresan sus sentimientos, o negocian de manera mutua.
A partir de lo anterior, se evidencia por qué la comunicación, especialmente la comunicación simétrica, es un componente importante en las relaciones caracterizadas por la confianza. La comunicación simétrica implica reciprocidad e interés mutuo, y es la herramienta por medio de la cual le reforzamos a nuestra pareja que lo estimamos y valoramos. Lo anterior se relaciona con los componentes de predictibilidad, confiabilidad y fe propuestos en el modelo de Rempel, et. al (1985), ya que cuando la pareja comparte un mismo estilo de comunicación, es más fácil predecir cómo se expresará el uno o el otro frente a determinada situación. Así mismo, permite establecer que se puede contar con la pareja lo suficiente como para comunicar aspectos íntimos y personales, confiando en que en un futuro la pareja seguirá valorando al otro, independientemente de lo que se haya expresado o eventualmente se vaya a comunicar.
H1: Puntajes altos en las escalas de confianza se asociarán con la percepción de simetría en la comunicación.
Componentes de amor de pareja
Sternberg (1986) propuso un modelo triangular del amor, donde los tres componentes que lo forman son el compromiso, la intimidad y la pasión. La intimidad fue definida anteriormente como los sentimientos de cercanía, conexión y apego que se experimentan en la relación, y que pueden comunicarse y expresarse se distintas maneras. El compromiso, por otro lado, surge de diversas teorías y modelos referentes a la relación de pareja. Dichas teorías establecen que la relación de pareja pasa por distintas etapas que culminan en un compromiso mutuo. Según Anderson & Sabatelli (2007), “si se forman compromisos, entonces sigue una etapa de apego, implicando calidez, seguridad y confort” (p. 113). Uno de los modelos es el propuesto por Lewis (1972), llamado La Teoría de Formación Diádica. De acuerdo a dicho modelo, la fase inicial de la relación se basa en la atracción de acuerdo a similitudes, y la construcción del rapport entre ambos. Las fases intermedias se basan en la auto-revelación descrita anteriormente, la empatía y entendimiento mutuo, expectativas y cumplimiento de rol y el compromiso en la relación. En las fases más avanzadas, está lo que Lewis denomina la “cristalización diádica”, o el grado en que la interacción de ambas personalidades permite establecer que se definan a sí mismos como un pareja.
A pesar de la lógica del modelo de Lewis (1972), no se puede perder de vista que en una relación entran a jugar las diferentes expectativas que tiene cada uno de la pareja, pues cada uno tiene distintos estándares con los cuales evalúa el compromiso y la satisfacción en la relación. Lo anterior se denomina nivel de comparación (NC), que tiene que ver con los filtros de evaluación que hacemos de las otras personas para determinar si nos sentimos atraídos o no, si sentimos que recibimos los suficientes refuerzos por parte del otro, y si en general la relación cumple nuestras expectativas (Sabatelli, 1984, 1988; Thibaut & Kelley, 1959; citados en Anderson & Sabatelli, 2007). El NC de cada persona depende de sus experiencias previas familiares, información recogida al observar las relaciones de pares, y las experiencias personales de cada uno en sus relaciones (Anderson & Sabatelli, 2007). A partir de todo lo anterior, y teniendo en cuenta que tanto las relaciones como las personas van evolucionando, se puede observar por qué el componente de fe propuesto por Rempel et. al (1985) es tan importante. No todas las personas tienen las mismas expectativas ni le dan la misma importancia a todos los aspectos de la relación, haciendo que el proceso de cada pareja sea, como lo mencionan Anderson & Sabatelli (2007), único e impredecible.
A partir de los distintos modelos propuestos alrededor de las relaciones de pareja, se puede establecer la importancia del compromiso. El compromiso es entendido como la disposición a trabajar por el bien de la relación e invertir en ella, y se incrementa en la medida en que la relación se perciba más valiosa (Rusbult, 1979; Anderson & Sabatelli, 2007). De acuerdo a Leik & Leik (1977) citados en Anderson & Sabatelli (2007), a medida que hay mayor compromiso en las relaciones, las personas tienden a disminuir su atención hacia otras relaciones alternativas, y esto causa que: por un lado, se vuelvan más dependientes en su relación para el cumplimiento de sus necesidades personales, y por otro lado, haya más probabilidad de anticipar el tipo de futuro que se desea con la pareja. Aquí nuevamente se resalta la importancia del componente de confiabilidad propuesto por Rempel, et. al (1985), ya que a medida que avanza la relación, los individuos atribuyen al otro la característica de que es alguien con quien se puede contar para satisfacer las expectativas y necesidades. Así mismo, el compromiso permite el desarrollo de la fe en la relación. Esto se debe a que el compromiso permite considerar un futuro con el otro, e invita a asumir riesgos para que el compromiso se mantenga.
El tercer componente del modelo triangular de Sternberg (1986) es la pasión. Según el autor, ésta hace referencia a los impulsos y motivaciones excitantes que llevan al romance, a la atracción física y a la consumación sexual. El amor, aunque no es un fenómeno que pueda catalogarse de una sola manera, sí se suele enmarcar de acuerdo a las emociones positivas que se experimentan con la pareja. Lo anterior se complementa con el hecho de que debemos invertir emocionalmente, motivacionalmente y cognitivamente en las relaciones para involucrar la intimidad, el compromiso y la pasión (Sternberg, 1986). Sin embargo, vale la pena resaltar que no en todas las relaciones se evidencian dichos componentes ni disposiciones, pues a veces las personas se encuentran en una relación romántica por miedo a la soledad, por costumbre, porque buscan seguridad emocional, física o económica y por muchas otras razones complejas que dejan de lado los componentes anteriormente mencionados. En esos casos hablar de calidad de la relación no es tan fácil, pues aunque pueden satisfacerse ciertas necesidades, no puede decirse que la causa o resultado de ésta sea el amor.
En relación a lo anterior, Sternberg (1986) habla del amor de manera circular o cíclica. De acuerdo a él, la experiencia del amor emerge de interacciones íntimas con otros. Lo anterior contribuye a la experiencia de pareja permitiendo verla como única y especial, lo que a su vez energiza nuevamente las interacciones. Por eso el amor puede ser tanto la causa como el resultado de la relación. Como lo plantean Anderson & Sabatelli (2007), el amor puede ser la causa del desarrollo de una relación, ya que los sentimientos positivos que experimentamos hacia nuestra pareja hacen que nos preocupemos y alegremos por ella, confiemos en ella, nos involucremos e invirtamos en la relación y que haya mayor cercanía, bienestar e interdependencia; como resultado, el amor emerge como esa suma de interacciones positivas e íntimas que tenemos con el otro.
Por último, es importante tener en cuenta la manera como todos los componentes del amor juegan un papel importante en la relación pareja. Por ejemplo, tal como lo mencionan Fletcher, Simpson & Thomas (2000), puede ocurrir que:
“un individuo ame a su pareja pasionalmente, esté altamente comprometido en la relación, pero no confíe en su pareja y por lo tanto, esté insatisfecho. O al contrario, otro individuo puede estar repleto de compromiso y confianza, pero se sienta desilusionado acerca de la desaparición de la pasión en la relación” (p. 341).
Lo anterior demuestra la interdependencia de los distintos factores que se ven implicados en una relación. Sin embargo, no todos son componentes exclusivos de las relaciones románticas, pues puede haber confianza, intimidad y compromiso con los amigos, los padres o los hijos, pero la pasión suele ser más exclusiva de las primeras (Sternberg, 1986). Lo que sí es evidente es que en las relaciones románticas se espera que hayan niveles satisfactorios de todos los componentes del amor, pues éstos son importantes para la construcción de una relación basada en la confianza. A medida que la pareja percibe mayor intimidad, pasión y compromiso en la relación, más valiosa la percibe. Lo anterior refuerza el sentimiento de que se puede contar en el otro, y que se está dispuesto a invertir en la relación a medida que el tiempo avance.
H2: Puntajes altos en las escalas de confianza, en especial confiabilidad y fe, se asociarán con la percepción de mayor pasión, intimidad y compromiso en la relación de pareja.
Apego
El apego subyace a la intimidad que se forma, no solo en la relación padres-hijos, sino en las relaciones románticas (Sternberg, 1986; Chopik, Edelstein, van Anders, Wardecker, Shipman & Samples-Steele, 2014). Esto resalta la importancia de definir el apego, teniendo en cuenta su influencia en la comunicación y la calidad de las relaciones románticas, tal como se mencionó anteriormente. De acuerdo a Anderson & Sabatelli (2007), la manera como una relación se forma, se desarrolla y se mantiene varía entre individuos y de una pareja a otra. De acuerdo a ellos, la teoría del apego es de las más utilizadas para entender las relaciones interpersonales en los adultos, y cómo dichas relaciones se estructuran y se vivencian. John Bowlby & Mary Aisnworth fueron quienes inicialmente desarrollaron esa teoría, la cual parte de la noción de que la capacidad que tienen los individuos para relacionarse emocionalmente con otros comienza a desarrollarse durante la infancia (Bretherton, 1992). De acuerdo a esta teoría, las respuestas dadas por el cuidador o base segura influyen en las expectativas, sentimientos y creencias del individuo, y estas se proyectan o se transfieren a otras relaciones cercanas, e influyen en las relaciones interpersonales durante la adultez (Hazan & Sharver, 1994; Anderson & Sabatelli, 2007).
Específicamente, el apego seguro en etapas posteriores a la niñez y adolescencia se refleja por medio de relaciones positivas con la familia y personas cercanas, al igual que por medio de sentimientos de confianza hacia otros (Feney & Noller, 1990) . Así mismo, los individuos se sienten cómodos con la cercanía de otros, pueden depender de los demás y permiten que otros dependan de ellos, describen sus relaciones como más duraderas, felices y confiables, y se caracterizan a sí mismos como más amigables y simpáticos (Feney & Noller, 1990; Stackert & Bursik, 2003). Adicionalmente, Collins & Read (1990, citados en Stackert & Bursik, 2003) realizaron un estudio donde compararon la calidad de la relación de acuerdo con el estilo de apego en la adultez. Estos autores encontraron que individuos con apego seguro se sienten cómodos con su pareja, perciben menos conflicto, y sienten más fe hacia la pareja viéndola como más confiable y predecible. Simpson (1990) también refiere que individuos con apego seguro experimentan sus relaciones con mayor interdependencia, compromiso, confianza y satisfacción.
Por el contrario, el estilo de apego evitativo se refleja en la adultez por medio de relaciones menos satisfactorias; los individuos se caracterizan por sentirse incómodos con la cercanía e intimidad hacia otros, se les dificulta confiar en los demás y depender de otros, tienen altibajos emocionales y suelen sentir celos (Feeney & Noller, 1990; Anderson & Sabatelli, 2007; Stackert & Bursik, 2003). Anderson & Sabatelli (2007) también resaltan que estos individuos “sienten constantemente que sus parejas quieren que sean más íntimos de lo que ellos se sienten cómodos” (p. 125), pues estos individuos se caracterizan por ser poco físicos con su pareja (Chopik, et. al, 2014). En general, los individuos con este tipo de apego se caracterizan por utilizar una comunicación física menos íntima, lo cual genera un impacto teniendo en cuenta que las personas utilizamos el contacto físico para comunicar afecto, confianza y sensibilidad hacia los seres que amamos (Chopic, et. al, 2014).
Finalmente, Simpson (1990) establece que los individuos con un estilo de apego ansioso-ambivalente se caracterizan por ser poco confiables, incapaces de comprometerse, y en general tienen relaciones menos satisfactorias, con menos interdependencia y confianza. Anderson & Sabatelli (2007) y Stackert & Bursik (2003) complementan lo anterior, estableciendo que estos individuos sienten que los demás son reacios a acercarse a ellos, y dudan de que su pareja realmente los quiera. Adicionalmente, dichos autores refieren que los individuos con este estilo de apego no saben si su pareja quiere estar con
ellos, experimentan el amor con obsesiones, tienen altibajos emocionales, sienten celos, y aunque quisieran tener intimidad con su pareja (atracción sexual extrema) sienten miedo de parecer muy necesitados y ahuyentar al otro.
A partir de lo anterior, se evidencia la importancia del apego en la construcción de relaciones basadas en la confianza. Adicionalmente, es claro cómo los componentes de predictibilidad, confiabilidad, y fe propuestos por Rempel et. al (1985), se ven asociados positivamente con un estilo de apego seguro. Lo anterior se debe a que un estilo de apego seguro permite que los individuos perciban su relación como más consistente y satisfactoria, perciban a su pareja como más confiable, no teman a la cercanía y por ende sean capaces de tomar el riesgo de entablar una relación a largo plazo.
H3: Puntajes altos en las tres escalas del instrumento de confianza, se relacionarán con puntajes bajos en evitación y ansiedad, los cuales sugieren un estilo de apego seguro.
Escala de Confianza
Rempel et. al (1985) elaboraron la Escala de Confianza a partir de cuatro supuestos, teniendo en cuenta estudios y definiciones operacionales del constructo de confianza. El primer supuesto es que la confianza se construye a partir de experiencias e interacciones previas, y por lo tanto ésta se va desarrollando a medida que la relación madura. En ese sentido, las actitudes y comportamientos que asumen los miembros de la pareja dependen de la etapa en que la relación se encuentre. El segundo supuesto es que hay características que cada miembro de la pareja le atribuye al otro, debido a que cada uno ve a su pareja como alguien confiable, en quien se puede contar. El tercer supuesto es que la confianza implica una disposición a ponerse en riesgo. Esto puede ser por medio de auto-revelaciones íntimas, y/o esperar que el otro cumpla sus promesas y haga sacrificios por el bien de uno y de la relación. Por último, la confianza implica sentimientos de seguridad que se generan a partir de los comportamientos de la pareja que demuestran interés y preocupación, y por medio de la fortaleza de la relación. A partir de lo anterior, Rempel, et. al (1985) propusieron los componentes de predictibilidad, confiabilidad y fe con el fin de reflejar las diferentes elementos de la confianza, tales como: el hecho de atribuirle características al
otro, la disposición a ponerse en riesgo, y la evolución de los niveles de la confianza según la etapa de la relación.
Tal como se mencionó anteriormente, de acuerdo a los autores la predictibilidad hace parte de la etapa más temprana de la relación. La predictibilidad se ve influenciada por la consistencia de los comportamientos recurrentes y la estabilidad del entorno social. De acuerdo a los autores, existe un aprendizaje social, donde a partir de secuencias de comportamientos de otros, llega un punto en que se deja de requerir esfuerzo para interpretar o dar sentido a dichos comportamientos. Lo mismo ocurre en la relación, en el sentido que las experiencias tempranas en la relación y la consistencia de ciertos patrones de comportamientos, permiten a los individuos tener una expectativa de cómo se comportará su pareja en cierto momento. Por lo tanto, la predictibilidad de una persona se da a partir del grado de consistencia y estabilidad que existe entre comportamientos pasados y el patrón de comportamiento actual.
Por otro lado, el componente de confiabilidad se desarrolla a medida que la relación va progresando. De acuerdo a Rempel, et. al (1985), llega un momento en la relación en que la atención ya no se centra en comportamientos específicos, sino en las cualidades y características de la otra persona. Según los autores, la confiabilidad surge a partir de la acumulación de evidencia que permite determinar si es posible atribuirle al otro las características de que es alguien confiable, honesto y alguien en quien se puede contar. Dicha evidencia surge a partir de experiencias que involucren riesgo, vulnerabilidad personal o conflicto de intereses. Por ejemplo, esto puede surgir a partir de la auto-revelación, donde existe el potencial de ser rechazado o ridiculizado, pero idealmente se espera que sea un acto de intercambio de información recíproco. Por lo tanto, la confiabilidad se relaciona pero difiere de la predictibilidad. De acuerdo a los autores, la confiabilidad va más allá de hacer predicciones a partir de un patrón de comportamientos recurrentes, pues implica hacer un “diagnóstico” de qué tan confiable y honesta es la persona a partir de dichos comportamientos.
El tercer componente es la fe, y se relaciona con aspectos futuros de la relación, a diferencia de los primeros dos componentes que implican tener en cuenta evidencia del pasado. Tal como lo mencionan los autores, la fe en las relaciones cercanas y de pareja es similar al concepto de fe en el contexto religioso: hay creencias que no tienen evidencia
suficiente para ser confirmadas, pero existe la expectativa confiable de que el futuro probará esas creencias como correctas. Según los autores, en las relaciones de pareja se requiere que los individuos realicen un “acto de fe” donde se despojen de sus dudas, a pesar de que no hay garantía de que las esperanzas y deseos invertidos en la relación se cumplan. La confianza, por lo tanto, se pone a prueba en las situaciones nuevas que van surgiendo durante la relación, donde se cultiva una esperanza indudable de que el otro se preocupará por uno independientemente de las circunstancias. Los autores consideran que la predictibilidad y la confiabilidad reflejan las motivaciones de fondo de la pareja, y esto permite que se desarrolle la seguridad emocional en el otro. Dicha seguridad es necesaria para ir más allá de la evidencia disponible y aún así sentirse seguros de que la pareja responderá como se espera.
A partir de la teoría y definición de los constructos que componen la confianza, Rempel, et. al (1985) construyeron la Escala de Confianza, conformada inicialmente por 21 ítems. Los autores realizaron un estudio de validación del instrumento en Canadá con una muestra de 47 parejas, de las cuales 30 estaban casadas, 5 vivían en unión libre y 12 salían de manera exclusiva. El promedio de duración de la relación era de 9 años aproximadamente, y en total 19 parejas tenían hijos. La media de edad del estudio fue de 29 y 31 años para mujeres y hombres, respectivamente. A partir de los resultados, los autores eliminaron un total de 9 ítems de la escala original debido a que estos no correlacionaban con ninguna de las tres escalas, o no discriminaban adecuadamente entre las sub-escalas. Finalmente, los autores obtuvieron una escala de 17 ítems organizados de manera aleatoria, de los cuales 5 miden confiabilidad, 5 predictibilidad y 7 fe. Los ítems se responden por medio de una escala de 1 a 7, donde 1 es “totalmente en desacuerdo”, y 7 es “totalmente de acuerdo”. Las puntuaciones pueden determinarse para cada sub-escala por separado, o puede sacarse un puntaje total para establecer el nivel general de confianza en la relación.
Recientemente, la Escala de Confianza se ha utilizado en diversos estudios que relacionan la confianza en las relaciones de pareja con otras variables. Por ejemplo, se ha utilizado en estudios que miden el impacto de la comunicación y la confianza en la resolución de conflictos en parejas casadas (Rempel, Ross & Holmes, 2001; Miller & Rempel, 2004), y en estudios que miden, también en parejas casadas o en unión libre, la
relación entre la confianza y las situaciones que implican estrés o sacrificio (Shallcross & Simpson, 2012). Por otro lado, el instrumento se ha utilizado para medir el ciclo recíproco de la confianza y auto-ocultamiento en parejas románticas heterosexuales, entre 22 y 25 años de edad. Dicho ciclo establece que si a guarda secretos y b se entera, b confiará menos en a, haciendo que b comience a guardar secretos de a y se repita el ciclo (Uysal, Lee Lin & Bush, 2012). También se ha utilizado para medir cómo el nivel de la confianza en parejas románticas entre los 18 y 20 años de edad, influye en las percepciones de calidad y estabilidad en las relaciones (Campbell, Boldry, Simpson & Rubin, 2010). Finalmente, el instrumento se ha utilizado para establecer cómo la confianza influye en la insatisfacción corporal de jóvenes de aproximadamente 22 años de edad en relaciones románticas (Juarez & Pritchard, 2012).
Propiedades psicométricas de instrumentos de medición
Confiabilidad. Cuando se evalúan las propiedades psicométricas de un instrumento, tal como lo hicieron Rempel, et. al (1985) con la Escala de Confianza, hay distintas características que se tienen en cuenta. Una de ellas es la confiabilidad. La confiabilidad se entiende como un atributo o propiedad de las puntuaciones obtenidas en una prueba, cuando ésta se le aplica a un grupo particular de personas en condiciones específicas (Aiken, 2003). Al determinar la confiabilidad de una prueba, se asume que se está midiendo una característica relativamente estable (Hogan, 2004). Lo anterior indica que en ausencia de un cambio permanente, la aplicación de una prueba confiable se puede replicar y los resultados serán fiables y consistentes.
Cuando se habla de confiabilidad se habla de puntajes reales hipotéticos y puntajes obtenidos. Los primeros hacen referencia a la puntuación que obtendrían las personas si se eliminaran todas las fuentes de error, y los segundos hacen referencia a la puntuación obtenida como tal. En términos estadísticos, la confiabilidad hace referencia a la proporción entre la varianza de los puntajes reales hipotéticos y la varianza de los puntajes obtenidos del grupo de personas. Entre menos varíen en el tiempo los segundos, mayor será la confiabilidad por tratarse de una fracción. La confiabilidad del grupo de puntuaciones en un instrumento se expresa como un número entre 0 y 1, donde 1 significa un nivel de confiabilidad perfecto. Según Hogan (2004), se establece que los grados de confiabilidad son los siguientes:
0 a 0.59 muy bajo o muy deficiente 0.6 a 0.69 baja a deficiente
0.7 a 0.79 moderada, adecuada
0.8 a 0.89 moderadamente alta o buena 0.9 a 0.99 alta o excelente
1 ideal
Existen varios tipos de confiabilidad. En este trabajo se tendrá en cuenta la consistencia interna con el coeficiente de homogeneidad Alfa de Cronbach. El método de consistencia interna ayuda a determinar el grado de correlaciones entre todos los reactivos de la escala. Así mismo, permite garantizar que los reactivos miden lo mismo al comparar todos con todos.
Vale la pena mencionar que la confiabilidad se puede ver afectada por los errores no sistemáticos (Aiken, 2003). Estos errores hacen referencia a las tendencias que desplazan las puntuaciones en cierta dirección. Por ejemplo, estos errores pueden ocurrir cuando hay diferencias en las interpretaciones de un calificador a otro, cuando hay variaciones en la forma de la aplicación (instrucciones, temperatura del lugar, etc.), o por condiciones personales de quien responde la prueba (la persona estaba enferma ese día, no durmió, etc.). Lo ideal es reducir al máximo las fuentes de error.
Validez. Otro de los aspectos que se tienen en cuenta para establecer las propiedades psicométricas de un instrumento, es la validez. Ésta hace referencia al grado en que una prueba mide lo que fue diseñada para medir (Aiken, 2003; Hogan, 2004a). A diferencia de la confiabilidad, la validez se puede ver afectada tanto por errores no sistemáticos como sistemáticos (Aiken, 2003). Los sistemáticos hacen referencia a componentes de la prueba como tal que no tienen relación alguna con la capacidad, actitud o rasgo de quien responde la prueba. Por ejemplo, una báscula mal calibrada mostraría resultados confiables pero no válidos, ya que consistentemente arrojará los mismos pesos, pero no está midiendo el peso real de quien la utilice. Es por esto que “la confiabilidad es una condición necesaria, pero no suficiente, para la validez” (Aiken, 2003, p. 95), ya que un instrumento puede ser confiable sin ser válido, pero nunca será válido si no es confiable.
Hay varios tipos de validez: validez de contenido, validez de criterio y validez de constructo. De acuerdo a Aiken (2003), cualquier método utilizado será útil para tener una mejor comprensión de lo que mide la prueba y permitirá tomar decisiones sobre la población de interés. Específicamente, la validez de contenido se refiere a la relación o grado de correspondencia que existe entre el contenido de la prueba y un campo de conocimiento (Aiken, 2003; Hogan, 2004a). En otras palabras, la validez de contenido permite establecer si la prueba cuenta o no con la correspondencia entre los ítems y lo definido teóricamente sobre el constructo. En ocasiones la validez de contenido se relaciona con la validez aparente o face validity, en donde se realiza un juicio subjetivo o cualitativo, idealmente por expertos, que indica si la prueba “parece” medir lo que pretende medir (Aiken, 2003).
Por otro lado, la validez de criterio se establece al comparar un instrumento de medición con algún criterio externo que pretende medir lo mismo o algo similar (Aiken, 2003). Las medidas de criterio suelen ser otras puntuaciones, calificaciones o medidas de desempeño. Hay dos tipos de validez de criterio. Cuando se cuenta con la medida de criterio en el momento en que se aplica la prueba, se habla de validez concurrente; por el contrario, cuando las medidas de criterio no estarán disponibles sino hasta tiempo después aplicar la prueba, se habla de validez predictiva (Aiken, 2003).
Por último, la validez de constructo se refiere al grado en que un instrumento mide un constructo en particular (Aiken, 2003). De acuerdo a Aiken (2003), este tipo de validez es muy general y puede obtenerse por medio de varios procedimientos. Por ejemplo, se puede determinar a partir de (Hogan, 2004a, Aiken, 2003):
Juicio de expertos.
Procesos de respuesta: se mira cómo las personas responden a los ítems y qué pasa por su mente cuando responden verbalmente (qué lógica tienen y si cumplen el proceso esperado). Al mirar cómo se llega a la respuesta se determina si el proceso mental está relacionado con el constructo.
Cambios en el desarrollo.
Por medio de un experimento, mirando el efecto de variables experimentales. Los resultados deberían cambiar al añadir o retirar alguna variable (ambiente, una situación, etc.). Se busca evidencia a partir de variables de experimentación.
Analizando la estructura interna por medio de un análisis factorial. El análisis factorial permite determinar matemáticamente cómo se agrupan/organizan los ítems, y si hay una lógica teórica o no en la organización estadística. Hay distintas aproximaciones para realizar el análisis factorial: puede ser de manera confirmatoria (cuando se sabe a priori cómo se organizarán los ítems), o de manera exploratoria (cuando no se conoce a priori cómo se agruparán los reactivos, y es por medio de la aplicación empírica que se determinará la organización).
Planteamiento del problema
Con base en la revisión de literatura y los vacíos encontrados, el objetivo de este trabajo fue analizar las propiedades psicométricas de la Escala de Confianza de Rempel et. al (1985), traducida al español, en una muestra de jóvenes bogotanos. Específicamente, se evaluó la consistencia interna, validez de contenido, validez de constructo y validez de criterio. En relación con ésta última, se exploró la asociación de la confianza con la comunicación, los componentes del amor de pareja y el apego. Para lograr lo anterior, se buscó dar respuesta a las siguientes preguntas:
¿Cuáles son las características psicométricas (validez y confiabilidad) que demuestra la versión en español de la Escala de Confianza en una muestra de estudiantes bogotanos universitarios?
o Con respecto a la validez de contenido, ¿cuáles ítems de la versión en español del instrumento de Rempel, et. al (1985) son relevantes y pertinentes para medir cada uno de los constructos que compone la confianza?
o Con respecto a la validez de constructo, ¿cómo se agrupan los ítems de la versión en español del cuestionario de Rempel y colaboradores, al realizar un análisis factorial exploratorio de los datos recogidos en la muestra propuesta para este estudio?
o Con respecto a la validez de criterio, ¿qué asociación existe entre los puntajes obtenidos en la versión en español de la Escala de Confianza, y los
obtenidos en las escalas que miden comunicación, componentes del amor de pareja y apego?
Método
Participantes
Se contó con una muestra de 262 individuos residentes en la ciudad de Bogotá, entre los 18 y 25 años de edad, quienes se encontraban en una relación romántica heterosexual de mínimo 3 meses (sin hijos, y sin convivir con la pareja). La muestra de este estudio estuvo balanceada en términos de sexo, con un total de 129 hombres (49.2%) y 133 mujeres (50.8%). De los 262 individuos, el 95.8% tenía nacionalidad Colombiana, mientras que el 4.2% restante se dividió en otras nacionalidades, tales como Venezolana, Turca, Española, Peruana, Argentina, Rusa, Paraguaya y Francesa. En cuanto al nivel educativo, 211 individuos eran estudiantes, de los cuales el 76.7% se encontraba cursando estudios universitarios de pregrado. Los individuos restantes ya tenían un título universitario o se encontraban cursando un postgrado, tal como se observa en la Tabla 1. Lo anterior es consistente con la ocupación actual de los individuos, tal como se muestra en la Tabla 2.
Tabla 1Nivel educativo actual Nivel educativo
Frecuencia Porcentaje
Bachillerato incompleto 1 0.4
Bachillerato (o validación) 8 3.1
Bachillerato y estudio técnico 1 0.4
Estudios universitarios, sin graduarse 201 76.7
Título universitario 45 17.2
Postgrado 6 2.3
Tabla 2 Ocupación actual Ocupación
Frecuencia Porcentaje
Desempleado 12 4.6
Empleado medio tiempo 8 3.1
Empleado tiempo completo 28 10.7
Independiente 8 3.1
Estudiante 205 78.2
Hogar 1 0.4
Total 262 100
Al preguntarle a los individuos por su religión, se encontró que la mayoría se identificó con la religión católica (53.4%), o con ninguna religión (36.3%). La minoría de individuos se identificaron con la religión cristiana (7.3%) o con otra religión. En cuanto a estas últimas, los individuos mencionaron el deísmo, agnosticismo y budismo. En general se encontró que la influencia que tienen las creencias religiosas en los valores que orientan la relación de pareja de los individuos, fue medianamente baja (M = 2.93, DE = 1.99), teniendo en cuenta una escala de 1 a 7 donde 1 es “muy débil” y 7 es “muy fuerte”. Sin embargo, aquellos quienes se identificaron con la religión cristiana fueron el grupo de personas cuyas creencias religiosas influyen en mayor medida en su relación de pareja, tal como se observa en la Tabla 3.
Tabla 3 Influencia de las creencias religiosas en los valores que orienta la relación Influencia de las creencias religiosas en los valores que orientan la relación
Frecuencia M* DE
Cristiana 19 4.95 1.81
Católica 140 3.63 1.83
Ninguna 95 1.42 1.07
Otra 8 3.75 2.25
En cuanto a las relaciones familiares de los individuos, se encontró que un alto porcentaje de ellos vivió la mayor parte de su niñez y adolescencia con sus padres biológicos que vivían juntos (79%). Los demás individuos se dividieron entre aquellos que vivieron la mayor parte del tiempo con su madre biológica (14.5%) o con su madre biológica y padrastro (3.8%). Apenas una persona vivió con su padre biológico, y el 2.2% restante vivió con su padre biológico y madrastra, o con otros familiares. En cuanto a estos últimos familiares, se hizo referencia a abuelos y/o hermanos. Por otro lado, al indagar sobre el estatus actual de la relación de los padres de los individuos, se encontró que la mayoría estaban casados y convivían, tal como puede observarse en la Tabla 4.
Finalmente, en cuanto a la información sobre la relación de pareja de los individuos, se halló que éstos se encontraban en relaciones románticas que iban desde los 3 a los 87 meses. La gran mayoría, el 65.3%, se encontraba en una relación que había durado entre los 3 meses y 2 años, seguidos por un 24.8% que había durado entre los 2 y 4 años, un 8.8% que había durado entre los 4 y los 6 años, y solo un 1.1% que había durado más de 6 años. Al indagar sobre qué tanto su relación llenaba sus expectativas en una escala de 1 a 10, donde 1 corresponde a que la relación no es lo que esperaban, y 10 corresponde a que la relación llenaba totalmente sus expectativas, se encontró que en general estaban altamente satisfechos (M = 8.31, DE = 1.60). Por otro lado, también se encontró que el 63% de los individuos nunca había terminado su relación, mientras que el 37% restante sí lo había hecho en promedio 1 vez (M = 1.02, DE = 2.72), y por menos de un mes (M = 0.62, DE = 1.03). Al indagar sobre las razones por las que las relaciones habían terminado, se encontró que la en la mayoría de los casos fue por peleas/discusiones, infidelidad, distanciamiento (tanto físico como emocional), o una mezcla de varias razones. Los individuos también mencionaron razones tales como: insatisfacción con la relación por monotonía o porque las cosas ya no eran iguales; inseguridades propias al sentir que no estaban listos para comprometerse con la relación, o por sentir que no le “daban la talla” a su pareja; problemas familiares o con terceros, tales como amigos o ex-parejas; problemas de comunicación; y desconfianza y celos hacia la pareja. Así mismo, se mencionaron otras razones como falta de apoyo, problemas laborales, diferencias en las metas a futuro, problemas de espacio personal, falta de tiempo y dedicación, rapidez con la que avanzaba la
relación, irrespeto, y problemas en cuanto al sexo e intimidad con la pareja. Todas estas razones se pueden observar en la Tabla 5.
Tabla 4 Estatus actual de la relación de los padres Estatus actual de la relación de los padres
Frecuencia Porcentaje
Casados y conviven 176 67.2
Divorciados 51 19.5
Separados 19 7.3
Unión libre 3 1.1
Uno o los dos han fallecido 13 5
Tabla 5 Razones por las que han terminado las relaciones románticas Razones por las que han terminado las relaciones románticas
Frecuencia Porcentaje
Varias 19 19.6
Peleas/discusiones 16 16.5
Infidelidad 13 13.4
Distanciamiento 12 12.4
Insatisfacción con la relación 9 9.3
Inseguridad/Dudas 5 5.1
Problemas familiares o con terceros 5 5.1
Desconfianza 5 5.1
Problemas de comunicación 4 4.1
Otras 9 9.3
Instrumentos
Escala de Confianza (Rempel, et. al, 1985): Es un instrumento de 17 ítems que miden el nivel de confianza en la pareja. Cada ítem se responde a partir de una escala de Likert de 1 a 7, donde 1 es “totalmente en desacuerdo”, y 7 es “totalmente de acuerdo”. Los ítems están divididos en tres subescalas: predictibilidad (“Mi pareja es muy impredecible. Nunca se cómo va a comportarse de un día para otro”), confiabilidad (“Puedo confiar en que mi pareja cumplirá las promesas que me hace”), y fe (“Cuando comparto mis problemas con mi pareja, sé que él/ella responderá en forma cariñosa aún antes de que le empiece a hablar”). Todos los ítems de la sub-escala de predictibilidad, a excepción del ítem 8, se deben invertir. Los puntajes se pueden sacar por separado para cada sub-escala, o es posible sacar un puntaje total para el nivel de confianza en general. En este estudio, se obtuvo un Alfa de Cronbach general de 0.89, y de 0.72, 0.82 y 0.82 para las escalas de predictibilidad, confiabilidad y fe respectivamente. Así mismo, se encontró que las sub-escalas estuvieron alta y significativamente correlacionadas entre sí (r = 0.52, p < 0.001 entre predictibilidad y confiabilidad; r = 0.59, p < 0.001 entre predictibilidad y fe; y r = 0.644, p < 0.001 entre confiabilidad y fe).
Cuestionario de Patrones de Comunicación – Versión Corta (Christensen & Heavy, 1990): Originalmente, el CPQ mide, por medio de 35 ítems, patrones de comunicación en tres momentos precisos: 1) el momento en que surge un problema en la relación, 2) durante la discusión de un problema en la relación y 3) después de la discusión del problema (Heavey, et. al, 1996). La versión corta consta de 11 ítems que se enfocan en el primer y segundo momento. Los ítems se responden con una escala Likert de 1 a 9, donde 9 corresponde a “muy probable” y 1 a “muy poco probable”.
El instrumento se divide en 4 sub-escalas, de las cuales 3 evalúan patrones asimétricos de la comunicación y una evalúa simetría en la comunicación. La primera sub-escala hace referencia a cuando uno discute y el otro evita (“Ud. trata de iniciar una discusión, mientras que su pareja intenta evitarla”), y la segunda hace referencia a cuando uno evita y el otro discute (“Su pareja critica mientras Ud. intenta defenderse”). La tercera corresponde a la interacción total de demanda/evitación (la suma de las primeras dos sub-escalas). La sub-escala simétrica hace referencia a la interacción de mutua discusión, mutua expresión de sentimientos y mutua negociación (“Tanto Ud. como su pareja se expresan sus
sentimientos mutuamente”). En este estudio se hallaron Alfas de Cronbach moderadas para las cuatro subescalas: α = 0.69, 0.58, y 0.68 para las tres primeras escalas asimétricas, y α = 0.67 para la cuarta escala de comunicación simétrica. Los puntajes se sacan por sub-escala.
Escala Triangular del Amor (Strenberg, 1997): Consiste de 45 ítems que miden intimidad (“Recibo apoyo emocional considerable de ____”), pasión (“Me encuentro pensando en ____ frecuentemente durante el día”) y compromiso (“Estoy decidido(a) a mantener mi relación con ____”). Los ítems se responden llenando los espacios en blanco con el nombre de la persona que el individuo ama o quiere, y luego a cada afirmación se le asigna un número de 1 a 9, donde 1 es “nada”, 5 es “moderadamente” y 9 es “extremadamente”. Puntajes altos en los tres componentes indicarían amor consumado. En este estudio se encontraron coeficientes de confiabilidad altos, por encima de 0.90 (intimidad: α = 0.95, pasión: α = 0.91, compromiso: α = 0.94, total: α = 0.97).
Escala de Experiencias en las Relaciones Cercanas (Brennan, Clark, & Shaver, 1998; citados en Wei, Russel, Mallinckrodt & Vogel, 2007): Consiste de 36 ítems que se responden por medio de una escala de Likert de 7 puntos, donde 1 es “totalmente en desacuerdo”, y 7 es “totalmente de acuerdo”. Los ítems impares miden la sub-escala de evitación en la experiencia de la relación romántica (“Trato de evitar establecer un alto grado de intimidad afectiva con mi pareja”), y los ítems pares miden ansiedad en la experiencia de la relación (“Me preocupa que mi pareja no se interese por mí tanto como me intereso yo por ella”). De los 36 ítems, 10 deben invertirse (9 de la escala de evitación y 1 de ansiedad). Para este estudio el índice de confiabilidad para las sub-escalas de evitación y ansiedad fue alto (α = 0.83 y α = 0.89, respectivamente).
Procedimiento
Inicialmente se realizó una traducción al Español de la Escala de Confianza, y posteriormente una persona experta en el tema y bilingüe realizó una re-traducción al inglés. Dicha re-traducción se comparó con el instrumento original, y de acuerdo al resultado se realizaron ajustes pertinentes en la versión en español, hasta obtener una traducción fiel al instrumento original. Posterior a esto, dos jueces expertos evaluaron dicha versión y calificaron los ítems en términos de pertinencia y claridad en la redacción. Específicamente evaluaron las siguientes características en relación a los ítems:
Utilización de un vocabulario simple Expresa una sola idea
Formulación de manera positiva, evitando la doble negación Evitan información irrelevante
Están bien redactados
Representan el constructo que se quiere medir
Con base en lo anterior, los jueces hicieron algunas sugerencias y estas fueron incorporadas al instrumento final. Los demás instrumentos fueron traducidos al español en una sola oportunidad, y estas traducciones fueron revisadas por un experto en el tema con dominio del inglés. Posterior a esto, se preparó el cuadernillo de cuestionarios. Se realizó un pilotaje del cuadernillo con un hombre y una mujer que cumplían las características de la muestra que se utilizó en el estudio. El objetivo fue analizar sus observaciones y sugerencias para realizar cualquier ajuste necesario al cuestionario, para poderlo aplicar a la muestra final. Finalmente, se procedió a traducir los otros tres cuestionarios de comunicación, componentes del amor de pareja, y apego. En esta ocasión la traducción fue revisada una sola vez por un juez bilingüe y experto. Una vez se obtuvieron las traducciones correctas, se construyó el cuadernillo compuesto por cinco secciones: una sección de datos demográficos donde se indagaron aspectos personales, de la familia y de la relación de pareja; y los cuatro cuestionarios encabezados por los números I, II, III, y IV (Escala de Confianza, Cuestionario de Patrones de Comunicación – Versión Corta, Escala Triangular del Amor, y la Escala de Experiencias en las Relaciones Cercanas, respectivamente).
Por otro lado, la muestra fue reclutada por medio de una estrategia de muestreo no aleatoria denominada muestreo por conveniencia, donde se anunció el estudio y participaron los que estuvieron dispuestos a hacerlo. Así mismo, se empleó la técnica de bola de nieve, que consistió en reclutar participantes a través de contactos que ayudaron a identificar personas que cumplían con las características para participar en el estudio. Vale la pena mencionar que de acuerdo a la resolución No. 8430 de 1993 del Ministerio de Salud, este trabajo se clasificó como una investigación de riesgo mínimo. Para su realización se tuvieron en cuenta tanto los riesgos como beneficios, y se previeron las maneras para contrarrestar los primeros.
Inicialmente, cada participante recibió un consentimiento informado donde se explicó el objetivo de la investigación y las implicaciones de su participación, incluyendo los riesgos y beneficios. En dicho consentimiento se hizo explícito el carácter voluntario de la participación, de manera que los participantes podían retirarse si lo deseaban sin que esto les trajera cualquier tipo de repercusión negativa. También se les especificaron las medidas que se tomaron para el adecuado manejo de datos, anonimato y confidencialidad: los cuadernillos fueron manejados sin ningún tipo de código ni información personal de los participantes, garantizando así la protección de identidad de éstos. Además, las únicas personas que tuvieron acceso a los cuadernillos y datos fueron la investigadora y su directora de trabajo de grado, garantizando la utilización de información para fines exclusivamente investigativos. Adicionalmente, se incluyó en el consentimiento la información de contacto de la investigadora para resolver cualquier duda acerca de la investigación, y se incluyó el correo electrónico y teléfono del Comité de Ética del Departamento de Psicología para solucionar inquietudes referidas a los componentes éticos de la investigación.
Finalmente, es importante resaltar que se consideró la posibilidad de que la investigación causara que los participantes reflexionaran acerca de su relación de pareja. Lo anterior fue visto como un riesgo en caso de que dicha reflexión causara sentimientos de frustración o incomodidad. Esto era posible si el/la participante llegaba a sentir o darse cuenta de que había aspectos en la relación que no funcionaban de la manera que él/ella pensaba. En este caso, los participantes tuvieron la oportunidad de expresar su incomodidad y recibir información por parte de la investigadora acerca de lugares en la Universidad donde podían brindarles apoyo, como la Decanatura de Estudiantes o la Casa Espinoza. Sin embargo, la oportunidad de reflexionar sobre la relación de pareja también fue considerada como un beneficio, en el caso de que esto permitiera que el/la persona reforzara cuáles eran los aspectos positivos de su relación, y que asumiera una actitud constructiva para trabajar sobre aquellos que considerara que podría mejorar.
Plan de análisis
Se analizó la validez de contenido a partir del concepto otorgado por los dos jueces expertos, quienes evaluaron la pertinencia y claridad de la versión en español de la Escala