• No se han encontrado resultados

El discurso político partidista en Boyacá, 1930-1940

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "El discurso político partidista en Boyacá, 1930-1940"

Copied!
152
0
0

Texto completo

(1)El Discurso Político Partidista en Boyacá: 1930- 1940. Mariana Delgado Barón. Directores: Ingrid Bolívar Rodolfo Masías. Universidad de Los Andes Facultad de Ciencias Sociales Departamento de Ciencia Política Bogotá D.C. Julio 15 de 2004.

(2) El Discurso Político Partidista en Boyacá: 1930- 1940. Mariana Delgado Barón. Proyecto de grado para optar al título de Magister en Ciencia Política. Directores: Ingrid Bolívar Rodolfo Masías Lector:. Gabriel Murillo. Universidad de Los Andes Facultad de Ciencias Sociales Departamento de Ciencia Política Bogotá D.C. Julio 15 de 2004.

(3) A mis padres, a quienes les debo todo, por su amor, su invaluable ejemplo, su paciencia incondicional y esfuerzo. A Edwin, mi guía, y a Cata, mi amiga de sangre, por su apoyo constante y por creer en mí. A Ingrid, a quien admiro profundamente como “maestra” y a quien debo el cuerpo de este trabajo. A mis abuelos, cuyos relatos sobre la violencia motivaron este proyecto..

(4) Tabla de Contenido 1. Presentación del Problema. 1. 2. Marco Teórico 2.1 El Discurso y la construcción de identidades 2.2 La construcción de la región a través del discurso. 10 11 15. 3. Revisión de la Literatura 3.1 La perspectiva histórica: La violencia de los treinta En el departamento de Boyacá 3.1.1 El Clero y la Política 3.1.2 La ritualización de la política 3.1.3 La apropiación partidista de los aparatos estatales 3.2 El discurso político en los estudios sobre la violencia. 19 22 23 25 27 29. 4. La República Liberal: Una nueva hegemonía en el poder 4.1 Boyacá y los inicios de la hegemonía liberal 4.2 La incursión de nuevos actores en el escenario político. 35 47 49. 5. La imagen construida del departamento a través del Discurso progresista 5.1 El tema de la educación: la laicización de la escuela 5.2 Formación para el agro 5.3 Las obras públicas 5.4 Las administraciones liberales 5.5 La crítica del liberalismo a las administraciones liberales 5.6 Progreso y atraso. 63 64 72 73 80 83 84. 6. La cuestión religiosa 6.1 La intervención del clero en la política 6.2 El clero militante 6.3 Hacia el ateísmo 6.4 El liberalismo no es sinónimo de ateísmo: la colectividad liberal Del departamento está del lado de la religión. 88 89 95 97 100. 7. La política como ritual 7.1 El llamado a la unión del partido 7.1.1 La verdadera disciplina del liberalismo 7.1.2 La disidencia El enemigo interno. 106 107 107 109. 7.2 La lucha electoral 7.2.1 Votar: un deber de todo buen católico 7.2.2 El liberalismo y las elecciones. 112 117 120. 8. La visión del otro: la violencia partidista 8.1 El conservatismo como fuente de barbarie 8.2 La violencia institucional: los liberales al ataque. 125 126 132.

(5) 8.3 La impunidad durante el gobierno liberal. 139. 9. Consideraciones finales. 143. 10. Anexo 1. 147. 11. Fuentes consultadas. 152.

(6) 1. Presentación del Problema El presente trabajo tiene un carácter exploratorio1, puesto que se centra en la interpretación de los discursos partidistas que las colectividades Liberal y Conservadora adoptaron para configurar una imagen del departamento de Boyacá, una imagen propia y una imagen del oponente durante el periodo comprendido entre 1930 y 1939. En este sentido, no se trata de un trabajo que insista en las continuidades entre violencia de los treinta y violencia de los cincuenta, sino que se circunscribe a trabajar y problematizar la forma en que el discurso político partidista es configurado y construido por las colectividades liberal y conservadora del departamento.. En un comienzo la presente investigación estaba enfocada a tratar el tema de La Violencia. desde una óptica diferente, en donde la pregunta central se encontraba. relacionada con el tipo de configuración estatal y con la forma en que era ejercido y se estructuraba el poder político en el ámbito local, específicamente en el departamento de Boyacá, durante los años comprendidos entre 1948 y 1953.. Aunque un análisis que contemple esta pregunta llenaría un vacío historiográfico y aportaría una visión del fenómeno poco estudiada en un departamento que ha sido apartado de los análisis académicos, el ejercicio acarrea ciertas complicaciones que alargarían en el mejor de los casos la investigación misma, o que en el peor de los casos podrían posponerla. El principal problema al que se enfrentó la realización de un análisis sobre la construcción del Estado y las dinámicas de configuración del poder político en el Norte de Boyacá en el tiempo señalado, se relaciona con la escasa información disponible y de fácil acceso referente al tema.. El problema de la disponibilidad de las fuentes generó un cambio considerable de la pregunta central del trabajo investigativo. Lo anterior no implicó que algunas de las inquietudes que motivaron en primera instancia la realización del análisis no fueran consideradas durante el desarrollo del presente proyecto..

(7) La pregunta principal que guiaba el primer proyecto de investigación, planteaba la cuestión sobre el ejercicio del poder local y la configuración regional del Estado, dentro de la lógica y las dinámicas de la violencia partidista. Era una pregunta que indagaba por el funcionamiento del poder local, y por la forma en que las elites locales/ regionales se vinculaban con las elites nacionales, conformando redes de poder y estableciendo así un proceso particular de la configuración misma del Estado. Esta pregunta se encontraba inmersa en el contexto de “la Violencia”, fenómeno no entendido únicamente como el enfrentamiento entre Liberales y Conservadores, sino también entendido desde una perspectiva más abarcante, en donde se destaca el papel que tuvieron ciertos procesos y conflictos. locales de carácter heterogéneo que. 2. convergieron en un mismo tiempo .. Esta primera inquietud partía del reconocimiento de una regionalización de la Violencia y de la concepción de la formación del Estado como un proceso no homogéneo, que adquiere matices o rasgos diferentes y particulares según el ámbito regional. De esta forma, como bien lo resalta Carlos Miguel Ortíz, el fenómeno de la Violencia efectivamente fue generalizado en todo el país, lo que no niega sus particularidades regionales. Ese fenómeno que adquiere un carácter nacional influye en la vida local de una forma marcada, específicamente en la representación del poder político en la región.. La regionalización de la Violencia, esto es, la existencia de factores, dinámicas y expresiones diferenciadas a escala local/ regional del fenómeno, refuerza la existencia de múltiples formas de estructuración del poder local. De esta forma se reitera la existencia de varios tipos de vínculos entre las diversas elites locales y las elites nacionales, lo que permite señalar la presencia de un proceso particular de. 1. Vale la pena aclarar que este trabajo comenzó a ser estructurado durante el último periodo de mi pregrado en Ciencia Política, en la Universidad de Los Andes. De esta investigación salió el artículo correspondiente para cumplir con los requisitos de grado como politóloga. 2 Como señala Daniel Pecaut en el prólogo de “Estado y subversión en Colombia”, libro escrito por Carlos Miguel Ortíz, “la lucha de los partidos tradicionales, las veleidades autoritarias de los dirigentes conservadores, el impulso de la acumulación capitalista, constituyen un contexto; pero el solo contexto no basta para dar cuenta de las múltiples modalidades concretas que asumió el conmocionado proceso de desintegración vivido durante aquel periodo. La Violencia fue, es verdad, un fenómeno nacional, pero también es cierto que estuvo hecha de la yuxtaposición de procesos locales singularmente heterogéneos”. Ortíz (1985). Estado y Subversión en Colombia: La Violencia en el Quindío Años 50. Bogotá. Fondo editorial CEREC, p 15..

(8) configuración estatal y del poder local en la región escogida durante los años mencionados.. La pregunta central formulada en una primera instancia, por lo tanto, tenía el fin de abordar el tan amplio y trabajado tema de la Violencia desde una visión que indagara por el tipo de construcción y configuración del Estado, y por la forma en que el poder político en el ámbito local era ejercido y se estructuraba, a la vez que contribuía al proceso mismo de formación estatal.. Dentro de esta primera indagación sobre el tema, fue de gran ayuda el trabajo de Ingrid Bolívar sobre la “Violencia política y formación del Estado”3. Los hallazgos y planteamientos de la autora giran en torno a la construcción y concepción regional del Estado. La articulación estatal como un fenómeno no homogéneo y claramente diferenciado regionalmente, se convierte en el eje principal sobre el que se articula el trabajo de Bolívar.. Tal vez lo más esclarecedor de lo señalado por esta autora se refiere a la concepción y a la imagen del Estado no como a una “entidad monolítica ni homogénea, [sino más bien como] una forma específica de la sociedad en la que los grupos sociales y territorios se han integrado en un espacio compartido y delimitado, [entendiendo al ] Estado no [como] un actor implantado de manera homogénea en los distintos territorios, [pues] su regulación no cubre por igual a los distintos grupos sociales, [a la vez que] se encuentra relacionado con distintos tipos de poder local”4.. Para esta primera búsqueda, la información consultada correspondió a los índices de la correspondencia del Ministerio de Gobierno y del Ministerio del interior disponibles en el Archivo General de la Nación, en las fechas comprendidas entre 1958- 1969; además se realizó una visita a la Biblioteca General de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), en donde fueron revisados cuatro trabajos de grado. 3. Bolívar, Ingrid (2001). Violencia Política y formación del Estado: Ensayo historiográfico sobre el desarrollo de la violencia de los cincuenta en Colombia. Monografía de grado para optar por el título de historiadora. Departamento de Historia, Universidad de Los Andes, Bogotá. 4 Ibid, p 21..

(9) de la Facultad de Ciencias de la Educación relacionados con el tema de la Violencia en Boyacá5.. Pero como bien se mencionó anteriormente, el problema de las fuentes disponibles dificultó el desarrollo de la investigación, lo que provocó un cambio de tema y por consiguiente de pregunta de análisis. Después de hacer una revisión sobre el material disponible6, se decidió transformar la pregunta central de la investigación, y plantear nuevos elementos y preguntas de análisis que contaran con el soporte de un buen material bibliográfico de consulta. Es así, como el resultado de este proceso de cambio dio origen al problema actual del trabajo de investigación, en donde se pretende interpretar la construcción discursiva que las colectividades partidistas tradicionales adoptaron para configurar una imagen de sí mismas (un “nosotros”) y una imagen del “oponente” en el departamento de Boyacá durante el periodo comprendido entre 1930 y 1940.. De este problema, se desprenden una serie de preguntas secundarias, pero no menos importantes, que contribuyen a guiar, encauzar y fortalecer la investigación. Éstas preguntas específicas son las siguientes: ¿Cómo se construye el discurso de los Liberales? ¿Qué elementos adopta el discurso del Partido Conservador en Boyacá? ¿Cómo ven al “contrario”, al “enemigo”, y de qué manera se ven a sí mismos las dos comunidades partidistas en este departamento? ¿Cómo es representado y visto el departamento de Boyacá a través de los discursos partidistas? ¿Qué imagen particular del departamento se logra percibir en los discursos de ambas colectividades?.. 5 Los trabajos consultados fueron: “Policías y chulavitas: un aspecto de la violencia en Boyacá:19451953”- Rangel Yeny Patricia, Díaz Martha Cecilia; “El impacto de la violencia generada durante los años 1946- 1953 en los municipios de Guican, Chiscas y el Cocuy”- Coronel Bella Nidia, Villarreal Jorge Orlando; “La violencia en el municipio de Tuta”- Patarroyo Hérnan; “La violencia de 1930 a 1936 en las Provincias de Norte y Gutiérrez”- Arenas Vega, Carlos Arturo. Ver Anexo 1. 6 Los enfoques que abordaron estas investigaciones se dirigían más hacia un recuento de la historia de mitad de siglo del departamento y hacia el recuento mismo del periodo de la Violencia, más que hacia un análisis regional que indagara por cuestiones relacionadas con la configuración estatal, regional, con la estructura del poder local, y con las dinámicas discursivas de los partidos tradicionales. Algunas de estas investigaciones se convierten en narraciones meramente descriptivas, siendo ausente en la mayoría de los casos la presencia de una pregunta central que articule el desarrollo de la investigación misma. De esta forma, la riqueza académica de estos trabajos se concentra en la cantidad de hechos y de datos que recopilan y en las fuentes testimoniales que rescatan..

(10) El texto quiere mostrar que el discurso político de los liberales y conservadores boyacenses se alimenta, pero también se diferencia del discurso de los líderes políticos nacionales de esas colectividades. Además, insiste en que tal diferenciación. y. construcción discursiva, puede constituirse en una fuente para conocer la particular estructuración del poder local en la región durante el periodo a analizar.. Bajo estas perspectivas, el ejercicio de análisis se concentró en la lógica discursiva que cada partido (Liberal, Conservador) apropió para sí, y que utilizó para enfrentarse a su oponente y para autorrepresentarse. Se resalta nuevamente que el ejercicio analítico será un estudio de tipo regional, enfocado y enmarcado en la búsqueda por las particularidades de la lógica discursiva que distinguen y caracterizan al departamento de Boyacá de otras regiones del país, durante el periodo comprendido entre 1930 y 1940.. El problema de investigación nos remite a procesos particulares de la configuración política colombiana. Particularmente la investigación aporta algunos elementos a la discusión sobre partidos políticos, elites políticas y sobre diferenciación regional. Al mismo tiempo el proyecto alimenta la discusión historiográfica sobre la República Liberal y sobre las diferencias partidistas de este periodo.. Dentro del desarrollo de la pregunta por el carácter del discurso político partidista en Boyacá, se establecen una serie de ejes temáticos que permiten estructurar la investigación misma. Los ejes bajo los que se organiza el desarrollo de la monografía son: la intervención del clero en la política; la imagen del progreso (y del atraso) como rasgo característico de la administración departamental; la unión del partido como fuente de consolidación; y la violencia utilizada por el oponente(partes de la contienda política).. Ahora bien, esos ejes se inscriben a su vez en unos problemas conceptuales más amplios. Estos problemas conceptuales son los siguientes: La ritualización de la política, o en palabras de Norbert Lechner, “la política como ritual de reconocimiento recíproco en una identidad colectiva”7, en donde se explora la unión partidista y las 7. Lechner, Norbert (1986). La conflictiva y nunca acabada construcción del orden deseado. Barcelona Siglo XXI editores, p 17..

(11) elecciones; el papel de la religión y de la Iglesia, que contempla el eje de la intervención del clero en la política; la concepción o imagen del “otro” que analiza el tema de la violencia como rasgo del “oponente”; y por último, la representación del departamento que encierra el eje relacionado con la imagen del progreso.. La importancia de Boyacá como región de análisis reside no solo en que este departamento fue uno de los más violentos durante los periodos de polarización y radicalización partidista8, radica también en que un estudio que se pregunte por la caracterización del departamento en términos de la confrontación partidista, aporta una clave que ayuda a comprender el fenómeno de la violencia como un proceso que no se manifestó de igual forma a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, sino que se caracterizó precisamente porque tuvo importantes diferencias y particularidades regionales. Además, la escasa existencia de trabajos sobre este tema en Boyacá hace que la presente monografía contribuya a llenar un vacío historiográfico que brinda importantes elementos para poder caracterizar el enfrentamiento partidista en la región escogida.. Es importante señalar que por medio del discurso se construye también la imagen del departamento, se configura un territorio. Boyacá se idealiza y se representa por medio del aparato discursivo de los partidos que hacen presencia en esta región. El discurso político no solo establece y construye identidades partidistas, crea también representaciones, imágenes del departamento. Boyacá es “pensado” e “imaginado” por medio del discurso de las colectividades, sin olvidar que cada una de éstas lo representa de forma diferente.. La configuración de un territorio como un espacio reconocido en el ámbito nacional, parte también de la construcción que se hace de éste como una región “imaginada y pensada” por las mismas elites que habitan en su suelo y por sus pobladores. Esta construcción de una región parte de las diversas representaciones que se tejen a su alrededor y la mejor forma en que se difunden esas representaciones es a través del. 8 Frente a este punto, Javier Guerrero resalta que durante los años treinta, década en la que se implanta la hegemonía liberal, dentro del departamento de Boyacá la cifra de muertos producto de los enfrentamientos partidistas es aproximadamente de 200.000..

(12) discurso partidista de las elites regionales. Este aspecto será tratado con más detalle en el siguiente capítulo.. Es posible que el análisis del discurso partidista regional (boyacense), brinde algunos elementos analíticos que permitan avanzar en investigaciones posteriores relacionadas con el tema; este trabajo es sólo un primer paso, una primera aproximación a la que pueden seguir muchas más que indaguen por la configuración del poder local en la región, por las dinámicas regionales que adquiere la Violencia, y en general por las formas particulares bajo las que se inscribe el discurso partidista en Boyacá.. Para justificar el por qué de la delimitación temporal del análisis del discurso partidista en Boyacá en los años comprendidos entre 1930 y 1940, se utilizaron diferentes criterios. El primero se relaciona con que varios autores que han profundizado sobre el tema de La Violencia de mediados del siglo XX, la relacionan con los conflictos agrarios que aparecen en la década de los años treinta “dinamizados” por la “ley de tierras de 1936”9. El segundo hace referencia a que para estos años la República Liberal llevaba en el poder casi tres gobiernos. La nueva “hegemonía liberal” iniciada con el gobierno de Enrique Olaya Herrera dio paso a un fenómeno de “liberalización” dentro del departamento que se extendió a todo el territorio nacional. Además, con el segundo gobierno de la República, encabezado por Alfonso López Pumarejo se dio inicio a una serie de reformas que en conjunto fueron el contenido de la “Revolución en Marcha”. La coyuntura de esos años permite identificar dentro de los discursos ciertos matices que reaccionan frente a esas medidas reformistas ya sea como forma de aprobación o desaprobación, de apoyo o de rechazo. El último criterio se relaciona directamente con las fuentes disponibles.. Para la realización de este ejercicio de análisis del discurso partidista, se utilizó a la prensa regional como la principal fuente de información. Especialmente se escogieron dos periódicos, “El Surco” y “El Vigía”, el primero liberal y el segundo conservador, aclarando que el criterio de selección correspondió básicamente a la continuidad de las 9. Con esta ley expedida bajo el primer gobierno de López Pumarejo, se decreta que “Eran de propiedad privada todas las tierras que hubiesen salido legalmente del Estado y revertirían a éste las que no se explotaran económicamente 10 años después de expedida la ley”. Palacios, Marco (1995). Entre la legitimidad y la violencia: Colombia 1975- 1994. Bogotá Editorial Norma., p 150..

(13) ediciones de los periódicos, pues existe gran cantidad de prensa regional, pero la mayor parte de las veces las ediciones o no coinciden con el periodo o no son continuas.. Aunque sólo dos periódicos serán la fuente principal de información, la investigación también se nutre y se enriquece del aporte de otros periódicos de la región. En total, la prensa regional consultada obedece a la siguiente descripción: -. El Conservador. Año 1903. -. El Cruzado: Semanario Organo de la Cofradía del Santísimo Rosario. Año: 1933. -. Boyacá Liberal, semanario. Tunja. Año: 1921. -. Unión Liberal (1 ejemplar). Año: 1934. -. El ariete. Chiquinquirá. Año: 1932. -. El liberal. Tunja. Año 193310.. -. La Opinión. Tunja. Año: 1932.. -. El Martillo. Tunja. Año: 1933. -. Renacimiento. Chiquinquirá. Año: 1931. -. Veritas: Organo del Santuario Nacional de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Chiquinquirá. Año: 1938.. La pertinencia de escoger a los periódicos como la principal unidad de información, radica en que como bien lo explica Luis Carlos Perea, “los diarios,[fueron] los órganos de difusión del pensamiento político, convirtiéndose en los voceros privilegiados del gesto del enfrentamiento”, la prensa liberal y la conservadora difundían los discursos de ambos partidos, defendían las ideas de la colectividad que representaban, y en general eran el mejor medio de comunicación que se expandía por el territorio boyacense, expresando tanto los ideales y el pensamiento político de cada partido, como los logros alcanzados y los principales factores distintivos que apropiaban para sí. “La vida política discurría en sus páginas, palmo a palmo, evento tras evento”11.. 10. La consulta de estos periódicos regionales se realizó en la Biblioteca Nacional. Para el propósito inicial de la presente monografía, en un comienzo se trató de identificar quienes eran los directores de la prensa tanto liberal como conservadora, con el fin de poder encontrar un indicio sobre la estructuración de las redes locales de poder, pero tal iniciativa no pudo llevarse a cabo, básicamente porque no era mucha la información que se podía extraer de los periódicos y otros materiales, referente a quienes eran sus directores. 11 Perea , Carlos Mario (1996). Porque la Sangre es espíritu. Bogotá. IEPRI- Nuevo Siglo, p 26..

(14) Otro factor que contribuyó a la elección de la prensa regional como principal fuente informativa se relaciona con que al ser estos periódicos elementos distintivos de una época específica, de un periodo delimitado, se convierten en herramientas clave que divulgaron una visión claramente particular del periodo, de la forma en que se vivía y expresaba la política, lo que nos obliga, en palabras de Akhil Gupta, a “prestar atención a los periódicos como textos culturales que nos dan claves importantes [para entender, para comprender] la cultura política del periodo [ y por supuesto de la región]”12.. Por último, para fines organizativos, la presente monografía se encuentra dividida en ocho secciones que permiten una lectura más clara y comprensiva de los hallazgos de la investigación. En la siguiente sección se estructura el Marco Teórico y se plantean los problemas conceptuales a trabajar en los capítulos subsiguientes. En la tercera sección se reseñan y analizan los trabajos realizados vinculados con el tema de la investigación, a la luz de las preguntas planteadas anteriormente. En la cuarta sección se señalan los hechos más destacados de la República Liberal, y se establecen dos problemas de la historiografía del periodo asociados con la incursión de nuevos actores en el escenario político. De la quinta a la octava sección se analizan los ejes temáticos según el siguiente orden: La imagen construida del departamento, la intervención del clero en la política; la ritualización de la política y la imagen del otro. En la última sección se plantearán las principales consideraciones finales.. Vale aclarar que a lo largo de los capítulos 5 , 6, 7 y 8 fueron reproducidas extensas citas textuales con el fin de poner al lector en contacto directo con el discurso como tal empleado por las dos colectividades partidistas; además como bien lo señala Carlos Mario Perea, “las copiosas citas reproducidas obedecen a la necesidad de hacer hablar a los mismos protagonistas del discurso”13 .. 12. Gupta, Akhil, “Blurred boundaries: the discourse of corruption, the culture of politics, and the imagined state”, en American Ethnologist #22, vol. 2, p 386 13 Perea, Carlos Mario. Op. Cit, p 26..

(15) 2. Marco Teórico La presente monografía tiene tres intereses básicos: El primero, descifrar bajo qué supuestos sobre el orden social, sobre la religión y sobre la relación entre el “nosotros” y el “ellos” se articulan los discursos de los partidos liberal y conservador; el segundo, analizar qué elementos adoptan ambas colectividades para estructurar su discurso; y por último, delinear, establecer y mostrar qué tipo de imagen del departamento se divulga a través de estos discursos. Para tal propósito, esta sección está ordenada de tal manera que permite diferenciar dos momentos o dos funciones básicas del discurso político dentro de la lógica del enfrentamiento partidista y de la actividad política en sentido amplio. En primera instancia es importante comenzar esta sección, señalando el papel que cumple el discurso en la reafirmación de las identidades, en este caso partidistas, es decir, analizar la función de éste dentro de la construcción de un “nosotros” y de un “otros”. Como segunda instancia se quiere resaltar que el discurso político contribuye a crear la imagen de una región específica, pues difunde una imagen particular de ésta. Conectada a la idea que reconoce al discurso partidista como un medio que crea identidades, imágenes y representaciones colectivas, se encuentra la concepción de éste como un instrumento que también recrea e imagina una visión particular de la región14.. Antes de entrar específicamente a analizar el papel del discurso dentro de la configuración de identidades, y dentro de la proyección de la región como un lugar que se imagina, que se construye y que se difunde también a través de éste, es importante resaltar primero que el discurso “en su realidad material de cosa pronunciada o escrita(...), lejos de ser ese elemento transparente o neutro en el que (...) la política se pacifica, [es] más bien uno de esos lugares en que se ejercen, de manera privilegiada, algunos de sus más temibles poderes”15. El discurso se convierte entonces en un medio privilegiado, “que está en el orden de las leyes(...), que se le ha preparado un lugar que 14. Se considera un tercer momento que aunque no será trabajado en la presente investigación, si cumple una función básica dentro de la actividad política y dentro del discurso partidista. Este momento permite señalar que el discurso establece una “configuración emotiva” en donde se ejerce la actividad política no como un enfrentamiento entre adversarios, sino como una “lucha controlada”.. 15. Foucault, Michel (1983). El orden del discurso. Cuadernos marginales 36, Editorial Tusquets. México, pp 11, 12..

(16) le honra pero que le desarma, y que, si consigue algún poder, es de nosotros y únicamente de nosotros de quien lo obtiene”16. El discurso partidista por lo tanto lleva dentro de sí presunciones de poder que la misma colectividad le ha otorgado, es decir, es un instrumento de poder que el partido ha adoptado para propagar la imagen que ha construido de sí, pero también es una herramienta utilizada para difundir en qué forma se concibe al contendiente.. En este sentido, el discurso político partidista como “medio privilegiado”, permite estructurar y difundir una representación de la propia colectividad respecto a su oponente, a la vez que construye una imagen particular de éste, y de la región en la que se encuentra inmerso. El discurso partidista se convierte en un espacio en donde se configuran y se reafirman las identidades de la colectividad, y en donde se consolidan y se transmiten las representaciones que se han establecido del “otro”.. 2.1 El discurso y la construcción de identidades. Continuando con lo anterior, el discurso político es a la vez un medio para propagar las concepciones de las colectividades y un lugar de enfrentamiento y de lucha, un campo de batalla que enfrenta a dos adversarios.. La idea de la construcción de identidades en donde se configuran un “nosotros” y un “ellos”, hace que nos remontemos a la concepción de la “política” de Lechner. Efectivamente este autor concibe a la “política” como una dinámica, como una instancia “en donde los hombres se constituyen como sujetos”17.. La política para Lechner es una lucha, un constante conflicto, una tensión que caracteriza al proceso de construcción de identidades, de subjetividades, que nunca termina. Pero no es un enfrentamiento que persigue la eliminación del que no es igual, por el contrario, el espacio político reconoce que para construir un nosotros, una imagen propia, es necesario construir un ellos y reconocer su existencia. El “nosotros” toma 16. Ibid, p10. Lechner, Norbert (1986). La conflictiva y nunca acabada construcción del orden deseado. Barcelona. Siglo XXI editores, p 22.. 17.

(17) forma a partir de lo que no es, a partir del “ellos”, y es por medio de ese reconocimiento que se van constituyendo como identidades colectivas, grupales.. La construcción de sujetos, por lo tanto, se da mediante un proceso de autorreconocimiento determinado por el reconocimiento del “otro”. “El sujeto no se constituye positivamente y hacia adentro, para establecer luego relaciones hacia fuera; se trata de un solo y mismo proceso. Presumo que un sujeto se constituye por delimitación a otro. A través del establecimiento conflictivo o negociado de los límites entre uno y otro, los sujetos se ponen recíprocamente”18.. En este punto, el discurso político, como se mencionó en párrafos anteriores,. se. convierte entonces en un mecanismo o en un instrumento utilizado por los partidos para construir una imagen propia y una imagen del otro. Pero es con referencia a lo diferente como se articula lo propio. La identidad colectiva del Partido Conservador es tal sólo a partir de la diferencia y por lo tanto del reconocimiento de la identidad del Partido Liberal, y viceversa. “No es posible construir una unidad sin construir simultáneamente, las diferencias con el otro respecto al cual se afirma uno”19.. El reconocimiento del otro como enemigo, en el caso de las colectividades partidistas, como lo señala Lechner, se convierte en una lucha por establecer, esclarecer y delimitar los contornos de la identificación, siendo esta lucha una constante, un espacio continuo en el que el “nosotros”, el “otros” y en general los “sujetos” se “constituyen, se deshacen y reconstruyen”20.. El liberal se concibe como tal a partir de lo que no es, es decir, el liberal es anticonservador, crea una imagen del conservador y la antepone a la imagen que crea de sí mismo. El conservador para declararse “conservador” debe a la vez establecer un “retrato” del liberal.. Una cita esclarecedora de Lechner frente a este asunto es la siguiente; “todo sujeto se constituye por medio de otro: distinción del otro y reconocimiento por el otro. No basta 18 19. Ibid, p 27. Ibid, p 27..

(18) afirmar lo propio; es necesario delimitar lo propio y lo ajeno. Sólo por referencia a lo ajeno adquiere perfil lo propio. En este sentido bien se dice que no se conoce a sí mismo quien no conoce a su adversario (...). Para incorporar y articular lo ajeno sobre lo propio, es indispensable haber constituido lo propio en contraposición con lo ajeno(...). [además]es necesario el reconocimiento por el otro”21.. El discurso político partidista, al igual que la política misma, se convierte en un aparato, en un mecanismo que permite reconocer e identificar dos instancias: la que la colectividad acoge como “propia”, las imágenes y representaciones bajo las cuales se construye y se proyecta y las identidades que le otorga y le adjudica a la otra colectividad, sin olvidar que estas dos instancias se complementan, la una no existe sin la otra, se hacen necesarias mutuamente, son recíprocas.. Bajo esta misma óptica, el trabajo de Peter Wade titulado “Entre la Homogeneidad y la diversidad: la identidad nacional y la música costeña”, aborda el tema de la construcción de la identidad nacional a partir de la música popular, resaltando la relación existente entre las “formas culturales” y “la configuración de la identidad nacional”(Wade;1997; 61).. Se ha caracterizado al discurso como un instrumento que configura una imagen “propia” en donde no necesariamente se niega al “oponente”, sino que por el contrario se construye también una imagen de éste. En este punto el argumento de Peter Wade respecto al carácter homogeneizante del discurso nacional resulta pertinente. El autor resalta que en tal tendencia hacia la homogeneización, que generalmente se entiende como una negación de lo diferente, de la diversidad, no necesariamente se va en detrimento de la heterogeneidad, “esto no significa que la heterogeneidad sea totalmente marginada(...) sino que se la concibe en ciertas formas específicas”22.. La mención de los anteriores planteamientos de Wade se conecta con la idea de que para concebir lo propio, para construir una imagen propia es necesario construir una 20 21. Ibid, p 28. Ibid, pp 29, 30..

(19) imagen del otro, del diferente, y es a partir de la construcción del discurso como surgen las representaciones propias y del otro, que permiten establecer una diferencia entre lo que se “es” y lo que” no se es”. Por medio del discurso nacional homogéneo no se rechaza necesariamente la diferencia, la heterogeneidad, sino que ésta se piensa y se construye de una forma particular a través de la lógica discursiva.. Wade argumenta que las elites nacionales constructoras de un discurso nacional homogéneo y homogeneizante “a veces buscan domar la diversidad”, pero reconoce que al someterla, “utilizan la heterogeneidad para resignificar la diversidad que, en parte, ellas mismas construyen”(Wade; 1997:65). Para continuar con esta idea, el autor sigue señalando: “La variedad etnográfica no posee una existencia independiente, dispuesta a ser representada y manipulada- su mera existencia es mediada por la representación oficial. Es así que un proyecto nacionalista no simplemente intenta negar, suprimir, o aún canalizar la. diversidad revoltosa; sino que activamente la reconstruye(...) los. arquitectos de la nación también definen su propia superioridad con relación a la diversidad que observan, construyen y desean”.23. El discurso político que ambas colectividades utilizan como medio para afirmar sus identidades, no necesariamente niega u opaca la existencia del adversario, por el contrario, la reconoce, la crea, la nombra y la afirma.. Es importante resaltar que no nos interesa la temática planteada por Wade respecto al discurso nacional, lo que nos interesa es cómo el autor aborda el planteamiento acerca de la visión homogeneizante que antes que negar la diversidad y la heterogeneidad, la imagina, la representa y la construye.. Siguiendo a Wade, el autor utiliza el siguiente ejemplo, “para poder negar lo negro, la africanía o la diversidad en general, hay que mencionarlos e inscribirlos en el discurso”24, ocurre lo mismo con las colectividades partidistas liberal y conservadora.. 22. Wade, Peter (1997). “Entre la homogeneidad y la diversidad: la identidad nacional y la música costeña en Colombia”, en Antropología en la modernidad. Bogotá. Instituto colombiano de AntropologíaColcultura, p 63. 23 Ibid, pp 65, 66 24 Ibid, p 71..

(20) Para que los partidos puedan negar a su oponente, a su rival, lo tienen que mencionar y al hacerlo construyen y estructuran una imagen de éste, una representación particular.. Al ser la inquietud central de la presente investigación la construcción y articulación de los discursos políticos de los partidos Liberal y Conservador en Boyacá, los planteamientos anteriormente descritos respecto al reconocimiento de lo ajeno para configurar lo propio, se debe tener en cuenta que la lógica discursiva que utilizan estos partidos responde a estas dinámicas de “amigo- enemigo”, “nosotros- ellos/otros”, y para establecer tal división, han recurrido al discurso como forma de referenciarse y como mecanismo para reconocer y a la vez distanciarse del contrario.. Las colectividades partidistas recurren al discurso tanto para afianzar sentimientos de pertenencia, como para fijar los límites bajo los cuales se estructuran y se edifican esos sentimientos e identidades.. El discurso partidista entonces, se convierte en un instrumento que divulga una forma de pensamiento colectivo encadenado o conectado con una forma específica de concebir la identidad de la colectividad, a la vez que difunde también una percepción respecto a la identidad de la colectividad contraria y diferente.. 2.2 La construcción de la región a través del discurso. Volviendo al punto en donde se reconocía el papel del discurso como un elemento que no sólo construye identidades, sino también como una fuente de la que se puede derivar una imagen específica de la región en donde el discurso como tal se inscribe, es relevante mencionar que la construcción de la región atraviesa también por un proceso en el que sus principales elites fabrican una imagen que se proyecta tanto al interior como al exterior del departamento. Este proceso se enriquece cuando las elites nacionales edifican también una imagen de la región que se difunde a partir de su discurso..

(21) El trabajo de Gupta25 sobre la construcción del Estado a través del “discurso de la corrupción” en el norte de India va hacia la misma dirección que nos señalan Lechner y Wade. Gupta reconoce y analiza una imagen del Estado que se va construyendo, en este caso no por medio de una negación, sino más bien por medio de un “imaginario” que se representa y que se difunde a través del discurso sobre la corrupción.. El análisis que Gupta realiza sobre la representación del Estado por medio del discurso sobre la corrupción, puede ser una analogía de la forma en que se imagina una región a través del discurso pronunciado por sus elites y por las mismas colectividades partidistas. Gupta señala que estos discursos sobre la corrupción son tomados como un medio, como un mecanismo que permite “demostrar cómo el Estado es imaginado en un particular contexto histórico y cultural” (Gupta; 1995:389), por este mismo camino, la región (el departamento de Boyacá) es imaginada y representada de forma claramente particular y diferenciada a través de los discursos que pronuncian las elites partidistas liberales y conservadoras. Así, adaptando una cita de Gupta, “debemos prestar atención a los múltiples contextos mediados a través de los cuales [la región] es construid[a]”26.. Siguiendo con Gupta, el autor establece que “analizando el discurso de la corrupción se presta atención a las poderosas prácticas culturales por [medio]de las cuales el Estado es simbólicamente representado [tanto] a sus empleados como a los ciudadanos de la nación”27, en este mismo sentido, “el discurso político” que se inscribe en la lógica partidista de una región claramente delimitada (Boyacá) permite trazar ciertas representaciones que se hacen de esa región, a la vez que este “discurso [partidista] aquí funciona como un diagnóstico de [la región]”28. Dentro de esta misma vía, Gupta continúa señalando que ha “empleado el discurso de la corrupción como un medio para demostrar como el Estado es imaginado en un contexto histórico y cultural [particular]”; de este mismo modo, el discurso político partidista puede emplearse como un instrumento por medio del cual la región es representada e imaginada.. 25. Gupta, Akhil. Op. Cit. La cita de Gupta es la siguiente: “(...) We must pay attention to the multiply mediated contexts throught the state comes to be constructed”. Ibid, p 377. 27 Ibid, p 385. 28 La cita original es: “the discourse of corruption here functions as a diagnostic of the state”. Ibid, p 389. 26.

(22) Gupta reconoce también que “hay variaciones en el discurso de la corrupción dentro de las regiones”29, esto puede aplicar para el discurso partidista, pues como se señalaba en la presentación del problema, la dinámica de la violencia partidista va cambiando de región en región y la expresión de esta dinámica a través del discurso hace que éste varíe dependiendo de la región en la cual se inscribe. De esta forma, el discurso político de ambas colectividades adquiere y presenta particularidades, rasgos característicos que le va imprimiendo la misma dinámica regional de la violencia.. Relacionado con lo anterior y reforzando la idea de construcción de la región a través del discurso, el “acto mismo de narrar” utilizando las palabras de Bhabha, las acciones de nombrar y de apelar, contribuyen a formar y a estructurar una imagen específica de región. “La región también se construye, se configura y se imagina en el acto mismo de narrar”. Al nombrar a la región, también se está creando.. Un ejemplo utilizado por Bhabha que ilustra lo anterior, establece que el pueblo, entendido no solamente como “hechos históricos o partes de un cuerpo político patriótico; es también una compleja estrategia retórica de referencia social”; el pueblo también se construye por medio del discurso. Por medio del discurso se apela al pueblo, pero al realizar esa apelación se va configurando una imagen particular de éste, “el pueblo (...) se construye en el acto de narrar”; esta misma dinámica puede aplicar para el caso de la región. La región se imagina, se construye y se configura cuando se le nombra, cuando se apela a ella. Al nombrar a la región dentro del discurso político partidista, y al apelar a ésta como objeto del mismo discurso, se está creando, se está imaginando, se estructura una representación particular de ésta.. El anterior ejemplo aplica también para explicar la dinámica partidista que encierra el discurso de este tipo. La colectividad conservadora para “negar” a su adversario lo nombra, y ese acto de nombrar es a la vez un acto de creación, de estructuración de una imagen concreta de su oponente.. 29. Ibid, p 389..

(23) 3. Revisión de la literatura. Este capítulo tiene como objetivo principal revisar desde dos perspectivas, una histórica y otra analítica, los trabajos realizados vinculados con el tema de la presente investigación. Principalmente se realizó la revisión de la investigación de Javier Guerrero, referente a la violencia de los años treinta en Boyacá y el trabajo de Carlos Mario Perea relacionado con el discurso de las elites capitalinas en la década de los cuarenta.. Es importante aclarar que la perspectiva histórica hace alusión a los acontecimientos más importantes que se enmarcan en el periodo de análisis en Boyacá, a la vez que resalta el papel de los partidos políticos durante ese periodo y la caracterización de la violencia dentro del mismo. Por otro lado, la perspectiva analítica establece el carácter mismo del discurso partidista, sus rasgos principales, brindando una descripción particular de los partidos políticos.. Para el desarrollo del presente capítulo se hace necesario recordar las principales inquietudes de la investigación, sin olvidar que la pregunta central hace alusión a la construcción discursiva que las colectividades partidistas emplearon para configurar una imagen de sí mismas y una imagen del oponente. En este mismo orden, las preguntas que motivaron la monografía son las siguientes: ¿Cómo se construye el discurso de los liberales? ¿Qué elementos adopta el discurso del Partido Conservador en Boyacá? ¿De qué forma ven al oponente y de qué manera se ven a sí mismos las dos colectividades partidistas en este departamento? ¿Qué imagen particular del departamento se logra percibir en los discursos de ambos partidos?. Antes de comenzar a desarrollar la revisión de los trabajos mencionados a la luz de las dos perspectivas señaladas, cabe resaltar brevemente la forma en que los partidos políticos en Colombia han sido pensados y concebidos a través de los análisis académicos. Esto porque aunque el objetivo de la monografía es el de analizar la construcción discursiva de las colectividades partidistas, el punto de arranque es una comprensión específica de los partidos políticos..

(24) Fernán González señala que “la formación de los partidos políticos liberal y conservador ha sido analizada en términos de adhesión a una plataforma ideológica del partido respectivo, escrita generalmente en un estilo abstracto y general, o a un jefe o líder político, normalmente el jefe de partido o de una de las múltiples facciones en que éstos suelen estar divididos. Más recientemente, se ha tratado de ligar estas adhesiones ideológicas o personales a la expresión de intereses socio- económicos: así, los liberales expresarían a los comerciantes e industriales, mientras los conservadores serían voceros de los sectores terratenientes tradicionales y de la Iglesia Católica”30.. Frente a lo anterior, González propone que la concepción de los partidos políticos encierra otros elementos vinculados con la “socialización y solidaridad políticas”; siendo la primera de éstas “redes de relaciones interpersonales” que se constituyen en la base sobre la cual se construyen y se estructuran las “agrupaciones políticas”. Por otro lado, la solidaridad política se expresa por medio de los rituales y de los símbolos que tienen la función de afianzar el sentimiento de pertenencia a un “grupo”, y en palabras textuales de González, “la identificación con una especie de comunidad imaginada [que] tiende a hacerse más y más real, a medida que sus miembros van involucrándose en la actividad política concreta a través del voto, de la participación en la administración pública, de la participación en los enfrentamientos (etc.)”. (González; 1997: 24).. La visión de González acerca de los partidos políticos, no se limita a concebirlos como meras entidades homogéneas, que atraviesan ciertas clases y ciertos grupos socioeconómicos claramente definidos, sino que por el contrario, son antes que todo “redes interpersonales de solidaridad política”, son “comunidades imaginadas” que agrupan a un conjunto de sujetos en torno a ciertos rituales, personajes, mitos que fortalecen los vínculos y sentimientos de identidad y pertenencia.. Complementando lo anterior, Bushnell, reconoce que las diferencias sociales y económicas que distanciaban a las colectividades partidistas no estaban claramente definidas, ambos partidos agrupaban a elementos de todas las clases, eran “multiclasistas y cubrían todo el territorio nacional” (Bushnell; 1996: 136)..

(25) Retomando a González, el autor reconoce como gran barrera que diferenciaba a ambas colectividades a la Iglesia. Cada partido asume y adopta una clara posición frente a la Institución religiosa; “los primeros programas de los partidos Conservador y Liberal se contradistinguen con relación a la posición que asumen respecto al papel social y político de la Iglesia y a la presencia de los jesuitas en el campo educativo” (González; 1997: 29).. En el primer programa del partido Liberal se ataca y se rechaza tanto la religión como “forma de gobierno”, como a la influencia y presencia de los jesuitas en el campo educativo; mientras que el programa conservador defiende tajantemente la moral cristiana y la influencia jesuita en la educación.. De esta forma se comienza a gestar una relación, un estrecho vínculo entre el Partido Conservador y la Iglesia Católica, mientras que por otro lado, el partido liberal se va acercando a las masas, apela al pueblo como forma de contrarrestar la relación IglesiaPartido Conservador.. Sin embargo a pesar del acercamiento al pueblo por parte del partido liberal, según el autor, en Colombia se da una democracia oligárquica, una democracia sin pueblo; el “miedo al pueblo” que expresa la colectividad conservadora, parece expandirse al partido liberal.. Frente a la forma de adscripción partidista, en muchos casos se ingresaba a las filas de determinado partido respondiendo a la lógica de los “odios heredados”, o porque el aparcero, el campesino tenía la obligación de pertenecer al mismo partido al que pertenecía el hacendado. Claro está que las confrontaciones partidistas iban solidificando los lazos de pertenencia; la lucha entre partidos consolidaba las solidaridades y los mismos sentimientos de identidad. “Las guerras civiles y los enfrentamientos políticos concretos fueron solidificando y haciendo permanentes estas adscripciones políticas por medio de los llamados “odios heredados” de padres a hijos y 30. González Fernán, (1997).“Aproximaciones a la configuración política de Colombia”, en Para Leer la Política. Bogotá . CINEP, p 23.

(26) las solidaridades producidas por la lucha común, que van fortaleciendo la conciencia o el sentido de pertenencia a la comunidad imaginada de su partido político o de la facción de éstos a la que se sienta más cercana el individuo”31.. De esta manera González concibe a los partidos políticos como dos “comunidades”, como dos especies de “subculturas políticas contrapuestas”32, que establecen un vínculo entre la población y el Estado, siendo la pertenencia al partido o colectividad un sentimiento anterior a la pertenencia a la nación, lo que implica que la autonomía estatal se vea restringida al poder de los partidos.. El término de “subcultura” es inicialmente trabajado por Daniel Pecaut; para este autor, “los dos partidos constituían subculturas separadas”33.. Fabio Zambrano, concibe la idea de los partidos políticos como “mitos fundadores”. Cada colectividad, la liberal y la conservadora, encierra un propio mito fundador. Cada mito contiene una serie de imaginarios que “forman sentimientos de pertenencia”. Pero la existencia de dos mitos fundadores “contrapuestos, antagónicos”, genera una profunda y marcada fractura de la gran comunidad imaginada, de la nación. Zambrano también señala la existencia de dos “subculturas” que se contraponen la una a la otra, dos comunidades antagónicas que dividen a la nación.. 3.1 La perspectiva histórica: La violencia de los años treinta en el departamento de Boyacá. La pertinencia de la investigación de Javier Guerrero, “Los años del olvido: Boyacá y los orígenes de la Violencia”, para el presente análisis del discurso político, reside en que presenta las principales dinámicas y escenarios del enfrentamiento partidista. Además señala a qué y a quienes apelaban las colectividades en los puntos álgidos de la confrontación, al igual que presenta las características y los rasgos que adquiere la lucha entre partidos, sin olvidar que a lo largo de su investigación, Guerrero destaca el papel 31. Ibid, p 37-38. Ibid, p 38. 33 Pecaut, Daniel (Bogotá). Orden y Violencia: Colombia 1930- 1954. Bogotá. Ed. Cerec- Siglo XXI.; p 128. 32.

(27) determinante de la Iglesia como institución que contribuye a una mayor polarización y radicalización partidistas.. La investigación de Guerrero, se convierte entonces en una importante referencia que contribuye a la presente monografía en la medida en que aporta una visión regional del enfrentamiento partidista de los años treinta. Además, los principales hallazgos de Guerrero se dirigen hacia el reconocimiento de los momentos más significativos de esta contienda en Boyacá, en donde la conciliación entre liberales y conservadores cada vez más se alejaba del pacto o del diálogo.. Aunque Guerrero no analiza directamente el discurso político partidista, si brinda elementos básicos e importantes para realizar una caracterización de éste.. El trabajo de Guerrero se encuentra articulado sobre las siguientes temáticas: La relación existente entre el Estado, los partidos políticos y la Iglesia; los escenarios de poder local; las elecciones; el enfrentamiento violento entre las dos colectividades partidista, y el papel del clero dentro de la contienda política, todo esto bajo el fenómeno de liberalización que se implantó dentro del departamento una vez instaurada la República liberal en 1930.. Bajo estos temas se organiza la revisión del trabajo de Guerrero: El clero y la política, la ritualización de la política y la apropiación partidista de los aparatos estatales. Estos ejes fueron reagrupados de acuerdo al propósito de la monografía.. 3.1.1 El Clero y la política. Partiendo de los ejes analíticos señalados por Guerrero, se comenzará discutiendo el papel del clero y en general de la Iglesia Católica dentro de este proceso de lucha partidista y su función como agentes marcadamente políticos que contribuyeron a la agudización del enfrentamiento entre los dos partidos políticos tradicionales. La gran influencia de los curas párrocos en la contienda partidista recalca el papel de la Iglesia como fuente de poder político, como Institución con un enorme poder decisivo en los asuntos políticos..

(28) Uno de los principales escenarios de la “política local” ejercida en Boyacá, lo constituye la “parroquia”. La posición frente a los asuntos religiosos y frente a la Iglesia como tal, representó la “piedra angular”, como lo llama Guerrero, del enfrentamiento entre liberales y conservadores. Además, “el papel de la parroquia en el contexto de la vida local en todo el país y de manera particular en Boyacá, [hacer que ésta sea] un organismo político- administrativo, con importantes funciones en el campo de la actividad cultural, educativa y en el control social e individual. Contaba con su propio aparato tributario a través del pago de los diezmos en un país donde ni siquiera el Estado había logrado que el ciudadano asumiera sus obligaciones en materia de impuestos”34. Como se verá en los capítulos siguientes, los párrocos no sólo difundían un discurso antiliberal, sino que también tenían el poder y la capacidad de movilizar a los habitantes de los diferentes municipios para atacar a blancos liberales. Esta “intromisión” de la Iglesia en cuestiones de tipo político desemboca en la profundización de la polarización partidista y en una caracterización de la lucha partidista como una “guerra santa”. En los periódicos conservadores de la época consultados, la posición del clero frente al enfrentamiento político es claramente intervencionista, guerrerista e incendiaria.. Frente a esta injerencia eclesiástica Guerrero señala lo siguiente: “en Boyacá la participación del clero activista se puede decir que dirigió procesos políticos y puso bajo su mando a las huestes conservadoras y bajo su férula muchas veces a los mismos dirigentes”35. Relacionado con lo anterior, lo que se verá en los próximos capítulos, es que varios de los periódicos conservadores consultados de la región y los que se revisaron con más detalle, difunden las proclamas de muchos curas párrocos en donde el llamado a la lucha se constituye uno de los principales elementos recurrentes que utiliza una Iglesia aliada con el Partido Conservador y en contra de los liberales.. Esta intrusión eclesiástica en la política le imprime al enfrentamiento un “espíritu de cruzada”, siendo el sermón uno de los principales mecanismos de difusión del discurso 34. Guerrero, Javier (1991). Los años del olvido: Boyacá y los orígenes de la violencia. Bogotá .Tercer Mundo editores- IEPRI., p 62..

(29) político de la colectividad conservadora, que adoptó las banderas y principios de la Iglesia como propios.. Esta clara caracterización que realiza Guerrero de la influencia y de la intromisión del clero en la política, genera una reacción dentro del Partido Liberal que como veremos se verá reflejada en un discurso marcadamente anticlerical más que antirreligioso.. Dentro de este mismo eje de análisis vale la pena mencionar que el control tanto social como político ejercido por los párrocos, demuestra que muchas veces el poder de éstos era mayor al del alcalde, además “el papel de la parroquia, [considerada como] organismo político, administrativo, con importantes funciones en el campo de la vida cultural, educativa, y en el control social e individual, [hizo que ésta], durante siglos, se convirti[era] en el organismo más inmediato de regulación y mediación de los conflictos y litigios entre los ciudadanos, ejerciendo [también] una función policivo- judicial fundamental para la convivencia cotidiana”36.. Con la liberalización del departamento en los años 30 debido a la imposición de la hegemonía liberal, la posición de la Iglesia Católica se. vuelve más sectaria, más. radical.. 3.1.2 La ritualización de la política. Otro de los ejes temáticos de mayor relevancia que trabaja el autor, es el referente a los rituales políticos, entre los que predominan las elecciones y las campañas políticas. Una cita referente a este punto se encuentra en el prólogo del libro de Guerrero, escrito por Gonzalo Sánchez: “las campañas electorales no son, por supuesto, un simple episodio en la renovación del personal político. Son una prácticas con reglas, dinámica y efectos propios. Hacen parte de un campo político- cultural más amplio que podríamos llamar la ritualidad política”37.. 35. Ibid , p 71. Ibid, p 68. 37 Ibid, p 17. 36.

(30) En el desarrollo de la presente monografía se demostrará que estos rituales políticos escenificados principalmente en las campañas electorales cumplen una función básica y relevante dentro de la construcción del discurso de las colectividades partidistas. Tal función básicamente consistió en generar tópicos a través de los cuales se hacía un llamado a los integrantes de los partidos. Frente al ambiente electoral, se apela al llamado a la unión del partido y a la defensa de los principios que éste promulga.. Esta ritualización de la política de la que nos habla Guerrero, permite concebir el campo, el escenario político, como un espacio en donde el mito y en general toda la simbología que encierra la práctica política se convierten en elementos necesarios y fundamentales para la consolidación de los lazos identitarios, y para un efectivo afianzamiento de un discurso que verdaderamente llegue a las colectividades.. En este punto, el discurso de liberales y conservadores adquiere características de un llamamiento a los seguidores de ambas colectividades, para que se unan y para que defiendan los principios de identidad común que los distingue. Para aclarar lo anterior, la siguiente cita tomada de “El Surco” puede ser esclarecedora: “el partido liberal de Boyacá, dueño de un noble sentido de la responsabilidad en toda la época, ha sabido marchar uniforme por los derroteros que lo han conducido a una serie de victorias con las cuales ha podido demostrar su fuerza poderosa”38. Para que el llamado a la unión sea efectivo, el partido recurre entonces a una serie de mitos (héroes, personajes significativos, victorias pasadas) en torno a los cuales se ha tejido la identidad colectiva.. El ritual al que se convoca antes de cada elección, cumple la función de afirmar la identidad colectiva, al igual que sirve para afianzar y solidificar la unión del mismo partido.. 3.1.3 La apropiación partidista de los aparatos estatales. Guerrero identifica el fenómeno de la apropiación partidista de los aparatos estatales, que desemboca en la creación de las llamadas “policías cívicas” y en general en la conformación de un fenómeno de parainstitucionalidad. Gonzalo Sánchez describe este 38. El Surco; “la lucha debe ser honrada y franca”- notas editoriales. Octubre 21 de 1938..

(31) proceso de la siguiente forma: “La apropiación partidista de instituciones, puestos públicos y funciones estatales genera una dinámica que lleva casi a la tragicomedia. Los desprotegidos alcaldes liberales del periodo 1930- 1932 rodeados de burocracias locales y de poblaciones hostiles, y cuya autoridad no era reconocida por la Policía ni por la Guardia departamental, se ven obligados a crear sus propias policías cívicas, como también lo harían, en otras localidades y en diferentes momentos, autoridades y dirigentes conservadores, alegando igualmente persecución del gobierno liberal. Es el fenómeno. no. exclusivo. de. aquella. época,. que. Guerrero. denomina. parainstitucionalización”39.. El discurso se convierte también en un medio de denuncia, de acusación de aquellos hechos de extralimitación de poder que ejercen instituciones estatales como la Policía misma. Estos hechos de suplantación de las funciones del Estado son denunciados como abusos de los gobiernos de turno en contra de la colectividad que se encuentra en la oposición.. Guerrero añade que el “control burocrático” es un factor necesario para el ejercicio del poder (1991:58), esta razón se convierte en una causa decisiva para que tanto liberales como conservadores se apropien de las instituciones estatales, creando así un Estado partidista al servicio del gobierno en el poder. “[Se suplantan] las principales funciones del Estado; [y] a nivel local por esa vía, los partidos llegan a ejercer un poder que en determinados momentos puede rebasar al Estado y suplantar sus funciones en el campo administrativo, judicial e incluso en lo político y militar”40.. Todo este proceso de parainstitucionalidad caracterizado por la suplantación de las funciones del Estado, generó un ambiente de violencia oficial que provocó que dentro de los discursos se denunciaran y censuraran esas acciones. Un ejemplo de la violencia oficial de la época es denunciado en “el Cruzado”, el día 13 de octubre de 1933, en donde se declara que “las filas de policiales y las oficinas municipales de las poblaciones se van llenando de expresidiarios y matarifes, privados de derechos políticos, individuos sin responsabilidad que ejecutan la fatal consigna y que como 39 40. Guerrero. Op, cit, p 20. Ibid, p 58..

(32) verdugos no sólo del partido [conservador], sino de la misma república, empururan los días eleccionarios con máculas de sangre(...)”41.. “La carencia de un respaldo de la Policía y de la guardia departamental y el ambiente de hostilidad y de animadversión de la población civil, llevaron a muchos alcaldes a empezar a rodearse de guardaespaldas y grupos de choque que, posteriormente, se conformarían en muchos municipios como “policía cívica”, que, como era obvio, tenía el respaldo del alcalde pero no era una Policía institucionalizada, sino una especie de guardia personal, parainstitucional, que entraría rápidamente en conflicto con los pobladores, y que, por carecer de mecanismo de control, incurría frecuentemente en desmanes y abusos”42.. Pero así como existe una violencia “parainstitucional”, los discursos de la época denuncian también una violencia marcadamente institucionalizada, de carácter oficial, en donde los que ejercen cualquier tipo de prácticas en contra de la integridad física del “otro” son los alcaldes y en general todo el aparato estatal personificado en el cuerpo judicial, en la Policía y también en la Asamblea departamental. Pero este punto se desarrollará más detalladamente en los próximos capítulos.. Relacionado con lo anterior, el autor aclara que “allí donde no se controló la Policía Municipal se apeló a los policías o guardias cívicas”43, es decir, la violencia institucional u oficial es tal, sólo cuando el partido logra apropiarse de los aparatos estatales, mientras que la violencia parainstitucional se presenta en aquellos casos en donde el alcalde no logra tener bajo su dominio ningún aparato del Estado. Aunque a simple vista ésta parece ser una clara diferenciación, el discurso de las colectividades en Boyacá sólo reconoce la existencia de una violencia de tipo oficial, perpetrada por los agentes del gobierno ya sea el alcalde o la misma Policía.. 3.2 El discurso político en los estudios sobre La Violencia Otro aporte significativo a la presente investigación lo constituye el trabajo de Carlos Mario Perea, “Porque la sangre es espíritu: Imaginario y discurso en las elites 41 42. El Cruzado, “El crimen político, profesión lucrativa”. Tunja, Octubre 13 de 1933. Guerrero. Op. Cit, p 127.ºº.

(33) capitalinas 1942-1949”. Perea hace una reflexión en torno a la cultura política desde la construcción del discurso partidista, en donde entiende a éste último como una “especie de intercambio social de sentido”44 que demanda la existencia de un “actor político” que a la vez es el “sujeto- objeto del discurso”45.. El aporte de la investigación que realiza Perea consiste en brindar una visión amplia sobre el discurso político de las elites de la capital para poder establecer algunas similitudes y diferencias con el discurso que manejaban las elites de Boyacá.. Como bien lo señala Luis Alberto Restrepo en el prólogo de este libro, “la indagación de Perea (...) nos muestra en detalle cómo la cultura política de los años cuarenta hunde sus. raíces en un horizonte imaginario tradicional, compartido de igual modo por. liberales y conservadores. Unos y otros recurren a conceptos modernos que van, sin embargo, inseparablemente unidos a motivaciones y sentimientos ancestrales”46.. El trabajo que realiza el autor permite identificar los rasgos más notorios. que. caracterizan a cada colectividad en términos del discurso utilizado. El análisis del discurso político partidista de los líderes nacionales permite señalar la existencia de ciertas continuidades con el discurso de los líderes regionales (en este caso de Boyacá), a la vez que permite establecer las principales diferencias entre éstos.. Al ser el trabajo de Perea, un análisis sobre el discurso partidista de las elites capitalinas, se mencionan los elementos que cada partido acoge como propios dentro de su discurso; esto significa que a partir de la imagen discursiva emerge una imagen de la propia colectividad con la que ésta se identifica. El Partido Liberal se autodenomina el fiel defensor del pueblo, de la modernidad, de la causa progresista, mientras que el Partido Conservador se autoproclama el guardián de la religión y de las tradiciones. El discurso de los partidos a escala regional, específicamente en la región de estudio, Boyacá, conserva muchas de las características que describe Perea a lo largo de su trabajo. El Partido Liberal de Boyacá adopta efectivamente como suya la causa 43. Ibid, p 131. Perea, Carlos Mario. Op.Cit, p 20. 45 Ibid, p 20. 46 Ibid, p 18. 44.

Referencias

Documento similar