• No se han encontrado resultados

Formación en resolución de conflictos para estudiantes de grado décimo de un colegio distrital

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "Formación en resolución de conflictos para estudiantes de grado décimo de un colegio distrital"

Copied!
95
0
0

Texto completo

(1)

FORMACIÓN EN RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS PARA ESTUDIANTES DE GRADO

DÉCIMO DE UN COLEGIO DISTRITAL

JOHN ESNEYDER MONROY RODRIGUEZ

MARIANA PELAEZ MORA

ANDRO OSWALDO VARGAS MORENO

Presentado a: ANA MARÍA VELÁSQUEZ

UNIVERSIDAD DE LOS ANDES

MAESTRÍA EN EDUCACIÓN – CIFE

BOGOTA D.C.

2015

(2)

RESUMEN

Los conflictos hacen parte del diario vivir de las personas y son situaciones que pueden ser

resueltas sin llegar a la violencia. Sin embargo, “las tensiones generadas por las necesidades

conflictivas pueden entrar fácilmente en escalada cuando a los individuos les faltan las

habilidades o actitudes para desactivarlas” (Ury, 2000, pág. 128); esta falta de habilidades según

Chaux (2012) es notoria en los estudiantes de muchos colegios de la ciudad de Bogotá, donde

se reportan casos de agresión física, verbal y relacional. Como estas situaciones afectan la

convivencia escolar, es necesario que desde las escuelas surjan propuestas que ayuden no solo

a prevenir el conflicto, sino también a manejarlo.

En concordancia con lo anterior, esta investigación se realizó con el propósito de incentivar la

competencia integradora de

resolución de conflictos

en los estudiantes de un colegio Distrital

de Bogotá. Para ello, se desarrolló un programa formativo que fomentó las competencias

ciudadanas que según Chaux (2012) son importantes para el manejo de conflictos escolares:

manejo de la ira, escucha activa, toma de perspectiva, generación de opciones

y

consideración

de consecuencias

; este programa se orientó por el enfoque pedagógico

se aprende en la acción,

no en el discurso

propuesto por Dewey (2004). Durante la intervención los estudiantes

practicaron estrategias relacionadas con las competencias ciudadanas como el parafraseo,

formas de calmar la ira, generación de opciones para solucionar conflictos, etc., con el fin de

aplicar estas estrategias a sus problemáticas.

En el análisis de resultados se evidenció como, gracias a la práctica de competencias ciudadanas

en cada sesión con actividades que fomentaron la participación activa de los estudiantes, ellos

pudieron adquirir destrezas y familiarizarse con nuevos métodos para la resolución de

conflictos. Además les permitieron establecer relaciones no arbitrarias con lo que ya conocían

sobre el conflicto, y reconocieron que lo aprendido tiene un significado para su vida.

(3)

CONTENIDO

INTRODUCCIÓN

... 6

PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN

... 9

OBJETIVOS

... 10

Objetivo general

... 10

Objetivos específicos

... 10

I.

MARCO REFERENCIAL

... 11

1.1.

El manejo adecuado de conflictos mejora el ambiente escolar.

... 11

1.2.

Competencias ciudadanas importantes para el desarrollo de la resolución de conflictos

... 13

1.3.

Se aprende en la acción no en el discurso

: enfoque pedagógico para desarrollar competencias

ciudadanas

... 15

II.

Metodología

... 19

2.1.

Diseño de la investigación

... 19

2.2.

Contexto de la investigación

... 21

2.3.

Métodos de recolección de información

... 22

Cuestionarios

... 22

Material impreso para las sesiones

... 23

Formato de observación

... 23

Grupos Focales

... 24

2.4.

Plan de análisis

... 24

III.

ANÁLISIS DE RESULTADOS

... 26

3.1.

A través de la práctica puedo manejar conflictos adecuadamente

... 26

3.2.

Lo que aprendo me sirve para solucionar conflictos en la vida real

... 28

3.3.

Soy capaz de solucionar mis conflictos y puedo incidir en mi entorno

... 29

3.4.

Puedo generar más soluciones para los conflictos

... 32

3.5.

Aprendo a solucionar mis conflictos con actividades que me gustan y que considero útiles

33

3.6.

Lecciones aprendidas frente a lo pedagógico

... 35

(4)

IV.

DISCUSIÓN

... 37

Referencias Bibliográficas

... 39

ANEXOS

... 42

ANEXO A: Consentimientos informados

... 43

ANEXO B: Cuestionarios

... 45

Primer cuestionario

... 45

Segundo cuestionario

... 55

ANEXO C: Material de apoyo

... 59

ANEXO D: Formato de Observación de las sesiones

... 81

ANEXO E: Grupos Focales

... 88

GRUPO FOCAL 1

... 88

(5)

LISTA DE TABLAS

Tabla 1 Sesiones de trabajo con los estudiantes ... 20

Tabla 3. Respuestas primer cuestionario ... 46

Tabla 4. Codificación primer cuestionario primera situación. ... 51

Tabla 5. Codificación primer cuestionario segunda situación... 53

Tabla 6. Codificación cuestionario dos primera situación. ... 56

Tabla 7. Codificación cuestionario dos segunda situación. ... 57

Tabla 8. Transcripción respuestas de los estudiantes sesión de introducción ... 67

Tabla 9. Transcripción respuestas de los estudiantes sesión 1 ... 70

Tabla 10. Transcripción respuestas de los estudiantes actividad de apoyo sesión 1. ... 74

Tabla 11. Transcripción respuestas de los estudiantes sesión 2 ... 76

Tabla 12. Transcripción respuestas del grupo focal 1 ... 88

(6)

INTRODUCCIÓN

“La vida, y por supuesto la vida escolar, ya nos plantea de manera natural una dosis suficiente

de problemas, y a poco que tengamos algo de tacto nos permite también etapas de mayor

estabilidad. Ni todo es conflicto ni todo es consenso. Las relaciones interpersonales y la vida

institucional recalan por igual en ambos estados”

(Puig, 1997, pág. 58)

Los conflictos entre estudiantes son situaciones cotidianas en la vida escolar, que autores como

Chaux (2012) han estudiado minuciosamente por ser un tema que preocupa a las comunidades

educativas de Bogotá, de Colombia e incluso a nivel internacional. Según este mismo autor,

cuando estas circunstancias son manejadas inadecuadamente perjudican el desempeño

académico de los educandos además de contribuir a la deserción escolar y la réplica de dichas

problemáticas en otros escenarios de la sociedad, lo que afecta el propósito conjunto de formar

ciudadanía.

Teniendo en cuenta lo anterior, la presente investigación surgió por la necesidad de fomentar la

competencia de resolución de conflictos en los estudiantes de secundaria de décimo de un

colegio distrital ubicado en la localidad de Kennedy en la ciudad de Bogotá – Colombia, con el

fin de favorecer un clima escolar positivo, es decir, “vivir en compañía de otras personas en el

contexto escolar y de manera pacífica y armónica” (Ministerio de Educación Nacional [MEN],

2015, pág. 25). A causa de esto, se desarrolló y aplicó un programa formativo en competencias

ciudadanas definidas como “aquellas capacidades cognitivas, emocionales y comunicativas que,

integradas entre sí y relacionadas con conocimientos y actitudes, hacen posible que el ciudadano

actúe de manera constructiva en la sociedad” (Chaux, 2012, pág. 66). Paralelamente, el

programa se orientó por el enfoque pedagógico

se aprende en la acción, no en el discurso

propuesto por Dewey (2004) en vista de la exigencia de llevar a la práctica las competencias

adquiridas y que estas no se queden en el verbo.

(7)

Para este fin, se buscaron antecedentes relacionados con el tema de estudio entre los cuales se

encontraron algunos afines con los objetivos de investigación; por ejemplo:

Manejo constructivo

de conflictos entre grupos adolescentes

de Rodríguez (2014),

Aulas en Paz

desarrollado por

Chaux et al. (2008) y,

Evaluación de la metodología de valoración de la convivencia escolar en

estudiantes de un Colegio Distrital

elaborada por Monroy, Peláez y Vargas (2014); estos

estudios consideran importante incentivar competencias ciudadanas en adolescentes de

instituciones educativas para que los educandos resuelvan sus conflictos de manera pacífica.

Adicionalmente, Rodríguez (2014) manifiesta como en la ciudad de Bogotá son pocos los

programas implementados para el manejo constructivo de conflictos en el contexto escolar. Por

lo tanto, es importante “desarrollar nuevas intervenciones que prevengan la escalada de la

violencia de los conflictos entre grupos adolescentes” (Rodríguez, 2014, pág. 11). Además,

fomentar este tipo de competencias en los jóvenes es fundamental para prevenir algunas de las

acciones más violentas en la sociedad.

En consecuencia, esta investigación es relevante porque gracias a ella los autores analizaron el

aporte que el programa formativo brindó al desarrollo de la competencia de resolución de

conflictos en los estudiantes de la institución donde se aplicó la intervención, al responder la

pregunta ¿De qué manera la implementación de un programa formativo orientado por el

enfoque pedagógico se aprende en la acción no en el discurso contribuye al desarrollo de la

competencia de resolución de conflictos en un curso de grado 10º de un colegio distrital? Lo

anterior, con el propósito de contribuir a que los educandos creen sus propias estrategias que

les ayuden a resolver algún conflicto, y al mismo tiempo contribuir a mejorar la calidad de las

relaciones cotidianas como lo aconseja Chaux (2012). Ahora bien, el programa se organizó en

10 sesiones para trabajar las cinco competencias ciudadanas que de acuerdo al mismo autor son

de especial importancia en el manejo de conflictos; estas son:

manejo de la ira, toma de

perspectiva, escucha activa, generación creativa de opciones

y

consideración de

consecuencias

.

Por esta razón, este trabajo se divide en cuatro capítulos:

marco referencial, metodología,

análisis de resultados

y

discusión

. El primero de ellos, inicia por justificar el problema de

investigación al igual que el contexto donde se desarrolló la propuesta. De la misma manera,

(8)

define la competencia

resolución de conflictos

y describe las competencias ciudadanas

seleccionadas que según Chaux (2012) son importantes para el desarrollo de esta competencia

integradora, y concluye con una descripción del enfoque pedagógico

aprender haciendo

. El

segundo capítulo, comienza por detallar lo realizado en la investigación, una caracterización del

contexto, las herramientas utilizadas para recolectar la información y las estrategias empleadas

para analizar los datos. Luego, en el tercer capítulo, se encuentra el

análisis de resultados

donde

se describe el aporte del programa formativo al desarrollo de la competencia de resolución de

conflictos y finalmente, en la

discusión

, se presentan las conclusiones, limitaciones y

recomendaciones a tener en cuenta en futuras intervenciones.

(9)

PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN

¿De qué manera la implementación de un programa formativo orientado por el enfoque

pedagógico

se aprende en la acción no en el discurso

contribuye al desarrollo de la

competencia de resolución de conflictos en un curso de grado 10o. de un colegio

distrital?

(10)

OBJETIVOS

Objetivo general

Fomentar la competencia integradora de resolución de conflictos en los estudiantes de un curso

de grado décimo. de un colegio distrital, a partir de un programa formativo orientado por el

enfoque pedagógico

se aprende en la acción no en el discurso.

Objetivos específicos

1.

Analizar de qué manera el programa formativo propuesto aportó al desarrollo de la

competencia de resolución de conflictos en los estudiantes de un curso de grado décimo. de

un colegio distrital.

2.

Desarrollar en los estudiantes competencias ciudadanas asociadas a la resolución de

conflictos a partir de actividades orientadas por el enfoque pedagógico

se aprende en la

acción no en el discurso

.

(11)

I.

MARCO REFERENCIAL

1.1.

El manejo adecuado de conflictos mejora el ambiente escolar.

La convivencia escolar de acuerdo al MEN (2015) se define como la acción de convivir e

interactuar con otros de manera pacífica y armónica teniendo en cuenta el cumplimiento de los

objetivos educativos, por lo cual exige la participación de todos los actores de la comunidad

educativa. No obstante, en la convivencia está presente el manejo de los conflictos que según

Chaux (2012) son un tema que preocupa a las comunidades educativas de Bogotá, de Colombia

e incluso a nivel internacional pues cuando estas circunstancias son manejadas inadecuadamente

perjudican el desempeño académico de los educandos además de contribuir a la deserción

escolar y la réplica de dichas problemáticas en otros escenarios de la sociedad, lo que afecta el

propósito conjunto de formar ciudadanía.

En consecuencia, algunos países de América Latina como Venezuela, Chile o México, han

promovido legislación que busca incentivar la educación en valores y derechos humanos en las

escuelas (Martinez, 2011). En Colombia por ejemplo, gracias al decreto 1965 se promueve y

fortalece la formación ciudadana además del ejercicio de los derechos humanos, en donde las

comunidades educativas han respondido al reto de fomentar la sana convivencia a partir de

actividades y charlas directas con estudiantes como lo manifiesta Rodríguez (2014); sin

embargo, estas intervenciones pueden ser insuficientes si los educandos no ponen en práctica

los conocimientos o competencias adquiridas según Chaux (2012).

Ahora bien, de acuerdo a un informe ejecutivo presentado por la Secretaria de Educación del

Distrito (Huertas & Pérez, s.f) en el marco de la estrategia

Respuesta Integral de Orientación

Escolar

[RIO], en la localidad de Kennedy – Bogotá, los jóvenes están expuestos a situaciones

(12)

de riesgo al interior de los colegios tales como: distribución y consumo de sustancias

psicoactivas, violencia entre barras, hostigamiento, riñas, etc. El informe menciona que la causa

de los altercados al interior de las Instituciones Educativas Distritales y en su entorno son

generadas por situaciones como “chismes, motivaciones sentimentales, por pertenecer a

diferentes grupos identitarios o simplemente lo que inicia como un juego en las horas de

descanso deriva en agresión física” (Secretaría de Educacion Del Distrito, 2013, pág. 15).

En concordancia con lo anterior, como docentes que laboran en esta localidad, los autores de la

presente investigación sintieron la necesidad de incentivar en los educandos el desarrollo de

habilidades que fomenten la sana convivencia. Por consiguiente, durante el primer semestre del

año 2014 realizaron un estudio previo en la misma institución, respecto a la valoración de la

convivencia escolar con estudiantes de grado noveno y undécimo, que derivó en una serie de

conclusiones dentro de las cuales se destacan dos: primero, la necesidad de “alternativas que

permitan la resolución constructiva de conflictos, porque ayudan a formar estudiantes capaces

de manejar de la mejor manera situaciones que resulten problemáticas, e incluso, pueden incidir

a nivel grupal en el fomento de un mejor clima escolar” (Monroy et al., 2014, pág. 32). Segundo,

el sentimiento de los educandos respecto a que su valoración de convivencia, es decir, la

evaluación del actuar de los jóvenes al interior de la institución, no era el resultado de un proceso

formativo sino de la suma de las faltas cometidas de acuerdo al manual de convivencia.

Por ende, surgió el interés que motivó la presente investigación de desarrollar en esta institución

un programa formativo enfocado al manejo adecuado de conflictos para contribuir al propósito

de educar a los estudiantes en convivencia y ciudadanía. En ese sentido, Rodríguez (2014)

afirma que desarrollar la competencia de manejo de conflictos en los jóvenes ayuda a disminuir

los casos de violencia en la sociedad, por lo tanto, la escuela se convierte en un escenario

adecuado para ponerla en práctica pues en concordancia con Monroy et al. (2014), es allí donde

los estudiantes interactúan gran parte del tiempo con muchas personas. Del mismo modo, el

programa impulsa la prevención como la mejor cura para evitar que los conflictos escalen en

agresión, pues lo primordial es abordar sus causas y “sentar las bases del manejo cooperativo

de las diferencias” (Ury, 2000, pág. 127), ya que en el colegio los conflictos se abordan desde

la sanción, es decir, los estudiantes son amonestados de acuerdo al manual de convivencia y se

(13)

dejan de lado procesos formativos que contribuyan en una actuación positiva por parte de los

educandos.

En concordancia, durante las sesiones del programa formativo se trabajaron las competencias

ciudadanas que según Chaux (2012) son importantes para el manejo adecuado de conflictos

escolares las cuales se describen en el siguiente apartado, teniendo en cuenta las consideraciones

de Rodríguez, León y Guerra (2007) respecto a que la competencia humana es una habilidad

general que se da a partir del dominio de conceptos, actitudes al igual que destrezas, lo cual es

equivalente a tener el conocimiento declarativo y procesal además de la actitud para lograr ser

competente. Asimismo, se retomó la definición de competencias ciudadanas suministrada por

Silva y Chaux (2005) entendidas como “el conjunto de capacidades y habilidades cognitivas,

emocionales y comunicativas -integradas- relacionadas con conocimientos básicos que orientan

moral y políticamente nuestra acción ciudadana” (pág. 32).

1.2.

Competencias ciudadanas importantes para el desarrollo de la resolución de

conflictos

En esta investigación, se fomentó la competencia de resolución de conflictos ya que de acuerdo

a Monroy et al. (2014), los jóvenes manifestaron la necesidad de adquirir aprendizajes que les

permitieran solucionar sus problemas de manera pacífica, pero también para quienes

desarrollaron este estudio fue una oportunidad de reflexionar acerca de que “los conflictos no

siempre son acontecimientos indeseables, ni necesariamente destructivos a veces son una

oportunidad de desarrollo personal, de mejora de la convivencia y de optimización institucional”

(Puig, 1997, pág. 58).

Para Chaux (2012) la resolución de conflictos se identifica como una competencia integradora,

es decir, engloba en su práctica varias de las habilidades contenidas en las otras tres clases de

competencias:

emocionales

,

cognitivas

y

comunicativas.

Así mismo, manifiesta que las

competencias importantes para el desarrollo de la resolución de conflictos escolares son:

manejo

de la ira

(emocional),

toma de perspectiva

(cognitiva),

escucha activa

(comunicativa),

(14)

El

manejo de la ira

es definida como “la capacidad para identificar y regular la propia ira”

(Chaux, 2012, pág. 69), importante a la hora de manejar adecuadamente conflictos, porque no

controlar la ira puede llevar a que las personas escalen rápidamente hacia alguna forma de

agresión. Sin embargo, es necesario reconocer que este sentimiento puede movilizar al ser

humano hacia sus metas con el propósito de resolver los obstáculos en el camino e incluso “si

es manejada constructivamente, puede transformarse en indignación y servir de motivación para

enfrentar un problema, hacer valer los derechos propios, de otros o buscar una transformación

social” (Mockus, 2009, citado por Chaux, 2012, pág. 70).

En segundo lugar,

la toma de perspectiva

es “la habilidad para ponerse mentalmente en los

zapatos de los demás, lograr acuerdos de beneficio mutuo e interactuar pacífica y

constructivamente” (Chaux et al., 2004, pág. 21); esta capacidad es importante a la hora de

comprender al otro y evitar el sesgo hostil en la atribución de intenciones ya que permite al

joven pensar en las causas y propósitos de algún mensaje que le pueda llegar, antes de

interpretarlo como una situación negativa.

En tercer lugar, la competencia de

escucha activa

es entendida como una habilidad que de

acuerdo a Chaux et al. (2004) implica estar atentos para comprender a otros y además demostrar

que se está escuchando; es indispensable porque permite mejorar la capacidad de interpretar un

mensaje, entender su propósito y dar respuesta al mismo. Sumado a lo anterior Chaux et al. En

el documento

Aulas en paz

afirman:

Esta competencia es de gran importancia para las relaciones ya que cuando una persona

escucha atentamente al otro, es más probable que entienda lo que éste le está tratando de decir.

Esto, a su vez, permite que la otra persona perciba un interés por escuchar su punto de vista.

Sentir que la otra persona está interesada en nuestra posición y no solamente defiende la suya

contribuye a la generación de un ambiente en el que cada uno pueda expresar lo que piensa y

siente, facilitando la negociación y el alcance de acuerdos

(2008, pág. 135).

Finalmente, en cuarto y quinto lugar respectivamente, las competencias de

generación de

opciones

y

consideración de consecuencias

, son dos competencias cognitivas que de acuerdo a

Chaux et al. (2004) están relacionadas profundamente porque hacen referencia a dos partes del

proceso de toma de decisiones frente a los conflictos interpersonales e incluso a las

determinaciones colectivas. De igual manera, definen

la generación de opciones

como la

habilidad de encontrar muchas alternativas para resolver un conflicto de manera creativa y, la

(15)

consideración de consecuencias

en concordancia con Chaux (2012) hace referencia a la

capacidad de identificar y comprender los efectos que puede tener cada una de las soluciones

planteadas para los involucrados en un conflicto. A partir de ellas los jóvenes pueden tomar

decisiones asertivas respecto a los problemas que tengan con otros y así, permitir que todas las

partes involucradas en un conflicto puedan resultar ganadoras en vez de buscar únicamente el

bienestar propio.

1.3.

Se aprende en la acción no en el discurso

: enfoque pedagógico para desarrollar

competencias ciudadanas

Para los propósitos de esta investigación el aprender a resolver un conflicto escolar no puede

limitarse a la teoría, es necesario que el estudiante aprenda a través de la práctica porque “ni los

conocimientos amplios, ni los discursos elaborados sobre valores parecen traducirse fácilmente

en acciones” (Chaux et al., 2008, pág. 124). El joven necesita un “esfuerzo intencional para

descubrir las conexiones específicas entre algo que nosotros hacemos y las consecuencias que

resultan” (Dewey, 2004, pág. 158) para así brindarle la oportunidad de obtener experiencias

reflexivas. En consecuencia, se eligió el enfoque pedagógico

se aprende en la acción, no en el

discurso

de Dewey (2004), importante para la resolución de conflictos pues el conocimiento es

producto de la práctica en búsqueda de mejores resultados. Este enfoque está compuesto por

cinco principios que garantizan el desarrollo de competencias ciudadanas bajo el supuesto que

el aprendizaje y práctica de estas capacidades ocurre en la acción; estos principios son:

aprender

haciendo, aprendizaje significativo, aumento progresivo de la complejidad, autoeficacia

y

motivación intrínseca y por identificación.

Por tal motivo, el programa contempló actividades cuyo propósito consistió en involucrar el

esfuerzo realizado por el educando con su exploración para resolver una problemática, de tal

manera que cada paso ponga al descubierto un nuevo concepto, genere nuevos interrogantes,

estimule la necesidad de más conocimientos y “sugiera qué ha de hacerse a continuación sobre

la base de lo que se ha conseguido y del conocimiento que a partir de ello se ha logrado” (Dewey,

2004, pág. 178). De ahí, la importancia de abordar el

aprendizaje significativo

propuesto por

(16)

Ausubel ( 2002) pues no basta con brindarle al joven aprendizajes memoristas que se

caracterizan por permanecer durante un tiempo limitado, es primordial dar significado a los

conceptos adquiridos en acciones como comunicarse o relacionarse con el otro.

El aprendizaje es significativo cuando “puede relacionarse, de modo no arbitrario y sustancial

(no al pie de la letra) con lo que el alumno ya sabe” (Ausubel, Novak, & Hanesian, 1997, pág.

48). Por eso, muchas actividades utilizaron diversas estructuras cognitivas que reflejaron lo que

el estudiante sabía en torno a la resolución de conflictos, esto facilitó la adquisición y retención

de nuevos conocimientos desde la práctica, de modo que se notaran cambios evolutivos en la

capacidad cognitiva para manejar abstracciones. De la misma forma, teniendo en cuenta las

últimas publicaciones presentadas por Ausubel ( 2002), se hizo énfasis en el aprendizaje

significativo basado en la recepción, donde la adquisición de nuevos conceptos se dan a partir

del material de aprendizaje presentado, lo cual para Pozo (1989) implica el establecimiento de

relaciones no arbitrarias, es decir estructuradas; a causa de ello, para cumplir con los objetivos

propuestos en esta investigación las competencias ciudadanas trabajadas debieron mantener una

relación con lo que el joven conoce y lo que está dentro de su zona de desarrollo próximo de

aprendizaje entendida como:

La distancia en el nivel real de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver

independientemente un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la

resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más

capaz.

(Vygotski, 1988, pág. 428)

.

De este modo, se brindaron elementos de anclaje con la experiencia propia y el contexto del

estudiante gracias a la recolección de situaciones de conflicto que ellos brindaron en la sesión

de introducción, al igual que en el desarrollo de cada sesión; esto permitió que reconocieran

como lo aprendido tiene un significado desde su propia experiencia al momento de establecer

relaciones entre los conceptos y estructuras presentadas, con la posibilidad de extender lo

aprendido a otra situación o contexto diferente.

Sin embargo, lo expuesto no fue lo único a considerar en relación a la competencia integradora

de resolución de conflictos en tanto los estudiantes se enfrentaron a retos cada vez más difíciles

en la convivencia escolar. Por esta razón, se incluyeron actividades que permitieron evidenciar

un

aumento progresivo de la complejidad

desde la cotidianeidad de los educandos, así ellos

(17)

avanzaron en su desarrollo a medida que interactuaban y participaban en procesos de enseñanza

y aprendizaje, al afrontar situaciones cada vez más exigentes tal cual lo exponen Ruiz &

Estrevel (2010). Del mismo modo, Chaux (2012) afirma que es relevante brindar a los

estudiantes retos cada vez más complejos pero posibles, es decir, siempre en su zona de

desarrollo próximo; esto los ayuda a sentirse con mayor capacidad de enfrentar los problemas

futuros e incluso hacer ensayos de las competencias aprendidas en la vida real gracias a un alto

sentido de

autoeficacia

; lo anterior trasciende al cumplimiento de los propósitos de este

programa formativo en tanto contribuye a que el estudiante pueda utilizar las competencias

ciudadanas en situaciones de conflicto de su vida diaria, asimismo, reaccionar e incidir en su

entorno al actuar de forma proactiva gracias a las creencias que el joven puede tener sobre sí

mismo, tal y como lo menciona Cartagena (2008).

En consecuencia, se hizo necesario la construcción de actividades inherentes a la resolución de

conflictos orientadas por el principio pedagógico de

autoeficacia

, comprendido como lo que

cada persona considera poder hacer; así “para determinar su eficacia, el individuo evalúa sus

habilidades y su capacidad para convertirlas en acciones” (Schunk , 1997, pág. 131). Por lo

tanto, algunas actividades desafiaron al estudiante para resolver situaciones dentro del alcance

de sus posibilidades, con el fin de fortalecer su confianza además de motivarlo a utilizar sus

capacidades para aumentar su nivel de autoeficacia, pues según Cartagena (2008) ello disminuye

las alteraciones emocionales, además de prevenir conductas de riesgo al reconocer sus

limitaciones o la posibilidad de fracasar.

Finalmente, el diseño de actividades se realizó teniendo en cuenta que el educando las

encontrara motivantes lo cual para autores como Chaux (2012) es conocido como

motivación

intrínseca

, donde la persona desarrolla una tarea por el goce mismo que encuentra en ella.

Además, las sesiones debían ser pertinentes teniendo en cuenta el propósito de desarrollar la

competencia de resolución de conflictos, por eso, el educando necesitaba sentir que en verdad

esta competencia le sirve para resolver situaciones problemáticas en la vida real; en palabras de

Ryan y Deci “las personas pueden estar motivadas debido a que ellas valoran una actividad,

conocida como motivación por identificación” (2000, pág. 3). Por lo anterior, de acuerdo a

Chaux (2012) para lograr que un estudiante solucione conflictos de forma adecuada sin lugar a

dudas debe estar motivado; por eso, en las sesiones del programa se incluyeron videos, juegos

(18)

de roles y situaciones actuadas, que despertaran el interés y desarrollaran la autonomía del

educando, manteniendo presente lo expresado por Ryan y Deci: “la motivación es quizás la

variable crítica en la producción de un cambio duradero” (2000, pág. 13).

(19)

II.

Metodología

2.1.

Diseño de la investigación

La presente investigación se elaboró con el fin de comprender el aporte brindado por un

programa formativo al desarrollo de la competencia de resolución de conflictos en estudiantes

de grado décimo. Para ello, la intervención se dividió en tres fases:

diagnóstico, diseño,

implementación y evaluación

. En la primera fase, se realizó un cuestionario para saber de qué

manera los educandos manejan situaciones problemáticas; luego, en la fase de diseño, los

autores de este estudio crearon una serie de actividades para 10 sesiones, adaptadas de

investigaciones como

Aulas en paz

(Chaux et al., 2008) o

Mediación de conflictos en

Instituciones Educativas

(Aguado, Fernández, Funes, López, Martínez, Torrego & De Vicente,

2000) al igual que de situaciones experimentadas en el colegio donde se aplicó la propuesta.

Estas actividades fueron construidas sobre la marcha con el fin de reflexionar acerca de la

manera en que los estudiantes manejaban los conflictos y mejorar constantemente las

actividades propuestas.

Para la fase de

implementación

, se pilotearon las actividades diseñadas; esto se hizo durante la

clase de ética en compañía de la directora de curso (quien fue una de las investigadores del

presente estudio) y se orientaron al aprendizaje además de la puesta en práctica de las cinco

competencias ciudadanas que, según Chaux (2012) son importantes en el propósito de

solucionar conflictos escolares. Al mismo tiempo, las sesiones fueron orientadas por el enfoque

pedagógico

aprender haciendo

pues de acuerdo a Antunes (2012) los estudiantes deben aplicar

lo aprendido producto de la experiencia y la cotidianidad en situaciones reales, no basta con el

conocimiento. La tabla 1 presenta las competencias ciudadanas trabajadas y el título brindado

a cada sesión.

(20)

Tabla 1 Sesiones de trabajo con los estudiantes

Sesión

Competencia ciudadana

Título

0

Saberes previos de las cinco

competencias

Introducción

1

Manejo de la ira

Cuando la ira me sobrepasa

2

Manejo de la ira

Cuando la ira nos rodea

3

Toma de perspectiva

Cuando no comprendo el punto de vista de

los demás

4

Toma de perspectiva

¿Cómo me pongo en los zapatos del otro?

5

Escucha activa

Escuchando activamente

6

Escucha activa

Cuando se oye en lugar de escuchar

7

Generación creativa de opciones

Un problema varias alternativas

8

Generación creativa de opciones

Infinitas posibilidades

9

Consideración de consecuencias

Las decisiones de hoy son las consecuencias

de mañana

10

Consideración de consecuencias

Consecuencias del conflicto

Paralelamente, en cada sesión se diligenció un formato de observación que midió el nivel de

coherencia de las actividades respecto a las competencias ciudadanas trabajadas y los principios

del enfoque pedagógico, este instrumento brindó observaciones para mejorar el diseño y al

mismo tiempo ir modificando las sesiones restantes antes de ser aplicadas. De igual forma, se

realizaron grabaciones con el objeto de identificar elementos emergentes o aspectos relevantes

que de alguna manera no se registraron en el formato de observación.

Finalmente, en la fase de

evaluación

se llevó a cabo un cuestionario de salida para saber de qué

manera los educandos manejan situaciones problemáticas luego de la intervención, así como,

dos grupos focales: el primero seis semanas después de iniciar el trabajo con los estudiantes y

el segundo al finalizar el programa en la semana quince; con ellos, se analizó la propuesta al

igual que se obtuvo información sobre el aporte de la misma al desarrollo de la competencia de

(21)

resolución de conflictos en los jóvenes. Aquí es importante resaltar que la evaluación se realizó

a lo largo de todo el proceso siguiendo los parámetros de Scriven (1967); esto se explica con

más detalle en el plan de análisis.

2.2.

Contexto de la investigación

La intervención se realizó un colegio Distrital ubicado en el barrio Estados Unidos, localidad de

Kennedy en la ciudad de Bogotá – Colombia. La institución cuenta con una población de

aproximadamente 3000 estudiantes que pertenecen en su mayoría a los estratos socio –

económicos 1 y 2. Se eligió este colegio por la necesidad de incentivar ambientes escolares que

favorezcan la formación en competencias ciudadanas para que los jóvenes desarrollen

habilidades que les permitan manejar el conflicto escolar y así disminuir los índices de violencia

en su entorno. Sumado a lo anterior, dos de los investigadores trabajan en el colegio en mención

lo cual facilitó los procesos de recolección de información.

Por otra parte, se escogió como grupo de intervención uno de dos cursos de décimo de la jornada

tarde, conformado por 32 estudiantes pertenecientes al curso con una edad promedio de 16 años;

lo anterior, con el fin de no afectar los compromisos laborales de los investigadores que actuaron

como orientadores del proceso y evaluadores de las sesiones, dado que dos de ellos laboran en

esta jornada y colegio; por otra parte, la docente investigadora que aplicó la propuesta era

directora de este grupo de estudiantes y de común acuerdo con rectoría solicitó orientar la clase

ética para su grupo. Teniendo en cuenta que durante el desarrollo del estudio se tomaron

fotografías y se realizaron grabaciones, se garantizó el anonimato además de la confidencialidad

de los datos obtenidos; de la misma forma, la participación de los educandos fue voluntaria y de

querer retirarse del estudio pudieron hacerlo en el momento que lo decidieran sin explicación

alguna y sin consecuencias (Ver Anexo A), estas estrategias para garantizar la ética y

responsabilidad del estudio también fueron aplicadas a los métodos de recolección de

información. No obstante, vale la pena resaltar que todos los estudiantes participaron en el

proceso hasta el final.

(22)

2.3.

Métodos de recolección de información

Los métodos de recolección de información se describen a continuación, teniendo en cuenta que

se aplicaron algunas estrategias para maximizar la validez y confiabilidad de los mismos (ver

tabla 2).

Tabla 2. Objetivo de los instrumentos y estrategias para maximizar la validez y confiabilidad

de los mismos

Instrumento

Objetivo del Instrumento

Estrategia aplicada para

maximizar la validez y

confiablidad

Cuestionarios

Conocer de qué manera los educandos

manejan situaciones problemáticas al

igual que las fortalezas y debilidades

en el desarrollo de competencias

ciudadanas

Revisión por parte de un

grupo de expertos.

Lectura del instrumento

con estudiantes de otros

cursos

Pilotaje del instrumento

con estudiantes de otros

cursos.

Orientación

del

instrumento de acuerdo

a los planteamientos de

Hernández,

Fernández-Collado

y

Baptista

(2010).

Material impreso para

las sesiones

Recolectar información individual

donde los estudiantes perciben e

interiorizar situaciones asociadas a

resolución de conflictos

Formato de observación

Identificar para cada actividad el nivel

de

coherencia

respecto

a

las

competencias ciudadanas trabajadas y

los principios del enfoque pedagógico,

además

realizar

observaciones

generales y de diseño

Grupos focales

Evidenciar

si

las

actividades

cumplieron

con

los

objetivos

específicos e identificar si operaron

directamente

sobre

el

objetivo

principal de desarrollar en los

estudiantes

la

competencia

de

resolución de conflictos. De igual

forma, brindar recomendaciones para

el rediseño de las actividades

Cuestionarios (Ver anexo B):

Los cuestionarios elaborados para este estudio fueron diseñados

teniendo en cuenta situaciones problema similares a las encontradas en la prueba de

competencias ciudadanas Saber 9 ° grado, cuyo objetivo según el Instituto Colombiano para el

Fomento de la Educación Superior (ICFES, 2013) radica en conocer las fortalezas y debilidades

en el desarrollo de competencias ciudadanas de los estudiantes de educación básica; las

(23)

preguntas respecto a las dos situaciones planteadas fueron elaboradas por los autores de esta

investigación con el apoyo de Ana María Velásquez profesora de la Maestría en Educación de

la Universidad de los Andes y María Eugenia Motta, orientadora del colegio INEM de Kennedy.

Material impreso para las sesiones (Ver anexo C):

Cada sesión contó con un material impreso

en el cual se encontraron escritos y preguntas relacionadas con la temática a abordar; estos

escritos son actividades de referencias como por ejemplo:

Aulas en paz

de Chaux et al. (2008)

o

Mediación de conflictos en Instituciones Educativas

de Aguado et al. (2000). Allí, el

educando tuvo la oportunidad de percibir e interiorizar cada situación lo cual es necesario para

dominar una tarea y sentir que está alcanzando éxito en la misma, en concordancia con los

planteamientos de Bandura (1987) en relación al principio de auto eficacia.

Paralelamente, en cada sesión el joven tuvo la oportunidad de aprender haciendo, centrando su

aprendizaje a través de experiencias propias y de sus compañeros; desde la perspectiva de

Dewey según Antunes (2012) ello motiva al interés espontáneo al igual que la iniciativa para

adquirir y compartir capacidades a lo largo de la vida. Por lo tanto, el diseño de las actividades

brindó a los estudiantes la oportunidad de formarse en valores al enfrentarse a situaciones

retomadas de la vida real, aspecto crucial para desarrollar las competencias ciudadanas de

acuerdo a la postura de Chaux et al. (2004).

Formato de observación

(Ver anexo D):

Este instrumento es adaptado de la tesis doctoral

elaborada por Bustamante (2006) y utilizado en esta investigación debido a su relación con los

objetivos propuestos, pues esta indaga sobre el manejo constructivo de conflictos entre

adolescentes a través de la implementación y evaluación de un programa. Su principal cualidad

radicó en identificar para cada actividad el nivel de coherencia respecto a las competencias

ciudadanas trabajadas y los principios del enfoque pedagógico, además contaron con espacios

para realizar observaciones generales y de diseño que brindaron las recomendaciones

pertinentes para el rediseño de las actividades. Cada formato de observación fue diligenciado al

finalizar las respectivas sesiones por la docente que ejecutó el programa y el observador otro

(24)

docente de la institución y participante de este proceso de investigación, de acuerdo a las

anotaciones registradas por separado.

Grupos Focales (Ver anexo E):

Con la finalidad de analizar y triangular la información obtenida

en cada sesión se implementaron dos grupos focales, el primero realizado el 16 de octubre de

2014 seis semanas después de iniciar la intervención y el segundo el 14 de noviembre del mismo

año en la semana quince, es decir, al finalizar. Cada uno estuvo conformado por cinco

estudiantes seleccionados al azar que respondieron seis preguntas relacionadas con el desarrollo

de las competencias trabajadas y la finalidad del programa.

Algunas preguntas como ¿cuál fue el objetivo de los talleres de la clase de ética? o ¿lo qué has

aprendido en los talleres es útil? ¿para qué te sirve en la vida?, permitieron evidenciar la

confiabilidad de las actividades e identificar si operaron directamente sobre el objetivo principal

de desarrollar en los estudiantes la competencia de resolución de conflictos desde la percepción

de los educandos. Otras preguntas, verbigracia: de los talleres realizados ¿cuál es el que más

recuerdas y por qué? o ¿consideras que las actividades como los juegos de roles, te han aportado

herramientas para solucionar conflictos en el colegio y/o en tu casa? ¿de qué forma?, son

relevantes teniendo en cuenta que es la primera implementación de este programa formativo,

por lo tanto, está sujeto a perfeccionamiento en pro de un mejor aprendizaje.

2.4.

Plan de análisis

Por último, el plan de análisis se realizó a partir de la información recolectada en cada sesión;

se triangularon los datos registrados en el material de apoyo con los resultados del formato de

observación, los grupos focales y los cuestionarios a partir de intervenciones de los estudiantes

y siguiendo las recomendaciones de Baptista et al. (2010). Al mismo tiempo, se analizó el

aporte que el enfoque pedagógico

se aprende en la acción, no el discurso

brindó al desarrollo

de la competencia de resolución de conflictos. Paralelamente, se retomaron los planteamientos

descritos en la evaluación formativa de Scriven (1967) ya que para los investigadores fue

relevante entender los éxitos y deficiencias del programa formativo a lo largo de todo el proceso.

(25)

Para ello, se realizó un seguimiento de los elementos del proceso desde el aula de clase, los

contenidos abordados y las capacidades de los estudiantes.

Por otro lado, se abordaron los pasos propios del diseño sistemático de una investigación

cualitativa de acuerdo a los planteamientos expuestos por Strauss y Corbin (2012). Estos pasos

se ilustran en la figura 1.

Figura 1. Proceso de un diseño sistemático.

Inicialmente se abordó la codificación abierta. Allí, luego de una lectura constante del material

obtenido durante la etapa de recolección de información se identificaron conceptos, entendidos

como “fenómenos a los cuales se les ha puesto una etiqueta” (Strauss & Corbin, 2012, pág. 112),

estos conceptos se definieron en relación a la pregunta de investigación además de los referentes

teóricos. Luego de identificar cada uno de los códigos se procedió a realizar la categorización

de los mismos bajo términos más abstractos; cada una de estas categorías fue seleccionada al

reunir elementos en común. El paso que se siguió recibe el nombre de codificación axial, aquí

se relacionaron las categorías alrededor de un eje central que presenta estrecha relación con la

pregunta de investigación. En consecuencia, se abordó la codificación selectiva como

herramienta para dar respuesta a la pregunta planteada como se evidencia en el análisis de

resultados y la discusión.

Recolección de datos

Codifiación

Abierta Codifiación Axial

Evaluación

(26)

III.

ANÁLISIS DE RESULTADOS

A continuación se presentan los resultados que permiten vislumbrar de qué manera el programa

formativo realizado contribuyó al desarrollo de la competencia de resolución de conflictos en el

grado décimo; este análisis se realizó a partir de las grabaciones, los documentos entregados por

los educandos, los formatos de observación y la información de los grupos focales. Es

importante aclarar que los resultados aquí presentes no pueden afirmarse con certeza ya que en

este estudio no se realizó una evaluación de impacto. No obstante, vale la pena resaltar que a

pesar de que los conflictos hacen parte de la vida cotidiana como lo menciona Chaux (2012) es

un índice de alarma el observar como las respuestas del diagnóstico muestran como los

estudiantes relacionaban el conflicto directamente con la agresión; esto se observa en

comentarios como: “cuando alguien me molesta y me da malgenio, lo trato mal o me desquito”

(Estudiante 5, cuestionario de entrada, Agosto 12, 2014). Lo que permite evidenciar la

importancia de desarrollar proyectos orientados a la disminución de los conflictos escolares y

el refuerzo de las competencias ciudadanas porque así los educandos puede ser agentes

multiplicadores en la sociedad.

3.1.

A través de la práctica puedo manejar conflictos adecuadamente

Gracias a la práctica de competencias ciudadanas en cada sesión con actividades que fomentaron

la participación activa de los estudiantes, se presume que ellos pudieron adquirir destrezas y

familiarizarse con nuevos métodos para la resolución de conflictos. En concordancia con

Dewey (2004) este aprendizaje puede ser producto de esa práctica; por ejemplo, en la sesión 1

y 2, a los educandos se les presentaron varias situaciones donde los personajes manifestaban

puntos muy altos de ira, por lo tanto, debían generar (de manera individual y en grupos)

estrategias para calmar al personaje y darle solución al conflicto. Con estas actividades

(27)

retomadas de experiencias reales en el colegio, los jóvenes lograron identificar aquellos

elementos que les originan ira y las consecuencias que les acarrean. De la misma manera, al

comparar respuestas pudieron evaluar y al parecer adquirir nuevas estrategias, verbigracia:

“desde el punto de vista de mi compañero el estudiante 23, la estrategia más efectiva es estar

solo, porque es más fácil pensar y buscarle una solución al conflicto. Esta estrategia es

adecuada” (Estudiante 2, sesión 2, septiembre 9, 2014). Asimismo, las actividades de estas

sesiones permitieron que el estudiante practicara las competencias ciudadanas de escucha activa

y toma de perspectiva pues debían parafrasear las respuestas de sus compañeros al tiempo que

analizaban su forma de pensar.

Gracias a actividades como juegos de rol, los estudiantes manifestaron el lograr ponerse en los

zapatos del otro al afrontar situaciones de conflicto y posteriormente reflexionar en grupo acerca

de las estrategias más adecuadas para darle manejo; una muestra de ello está en la sesión 4 en

donde uno de los jóvenes manifestó:

En la actividad,

me sentí mal en la actuación, aunque no lo he vivido en realidad, pero sería

muy feo insultar o agredir a una persona por bobadas. Actuar sin pensar no es correcto, es

bueno ponernos en la situación de otra persona, saber por qué se siente así, y lo resolvería de

manera que nadie salga afectado por las palabras que se dicen. (Estudiante 5, sesión 4,

septiembre 16, 2014)

Así mismo, este tipo de experiencias les permitió aparentemente poner en práctica su habilidad

para tener en cuenta la perspectiva de otro, con el fin de considerar cómo se debería resolver los

conflictos propuestos, pues al inicio del programa estos siempre eran asociados con maltrato,

agresión y enojo, prevaleciendo el imponerse al otro. Por ejemplo, en la primera sesión se les

pidió a los jóvenes describir un problema que les haya causado profunda ira, en donde se obtuvo

la siguiente respuesta: “un día mi abuela se enojó muy fuerte, porque llegué tarde a la casa con

mi hermana y no había querido contestar el celular, entonces yo la grité mucho y ella a mí, hasta

que me pegó” (Estudiante 4, sesión 1, Agosto 14, 2014). Sin embargo, luego de obtener nuevas

experiencias a lo largo de los talleres realizados se evidenció como el conflicto parece ser ahora

asociado al manejo de situaciones en donde existen diferencias, esto con el fin de evitar la

agresión. En ese sentido, el estudiante 4 afirma que los talleres le han servido para:

(28)

Saber manejar los conflictos, ya que he aprendido a manejar mi ira y quedarme callada ante

situaciones para buscar una solución y también que a veces ponerse en el lugar de la otra

persona es importante; mirar desde un punto de vista diferente la situación del otro, así como

aceptar nuestros errores, porque los conflictos no deben solucionarse con violencia.

(Estudiante

2, grupo focal 1, Octubre 16, 2014)

Ahora bien, las actividades en general permitieron el establecimiento de relaciones entre las

experiencias que el estudiante posee, sus concepciones y cómo a través de ellas se pueden

generar elementos de reflexión para que él pueda traducirlas en acciones positivas frente al

conflicto, lo cual implica un mejor desempeño producto de la práctica como lo expone Dewey

(2004). Ello, se reflejó en las percepciones de los educandos cuando se les preguntó cuál era el

taller que más recordaban y por qué, obteniendo respuestas como:

El taller que más recuerdo es `cuando la ira me sobrepasa´ lo recuerdo porque nos permite

relacionar las señales físicas y emocionales de la ira, y gracias a sus actividades pude identificar

como me comportaba cuando tenía ira, o mis amigos. Yo pensaba que la ira solo se podía

manejar cuando me alejaba de la persona que me la causaba o si me desquitaba, pero luego

descubrí con los talleres que hay otras maneras de manejarla como respirar profundamente,

escuchar música y tomar agua. Así puedo comprender que debo controlar mi ira antes de

intentar solucionar un problema para evitar agresiones. (Estudiante 1, grupo focal 1, octubre

16 ,2014)

3.2.

Lo que aprendo me sirve para solucionar conflictos en la vida real

Las sesiones trabajadas con los estudiantes al parecer les permitieron establecer relaciones no

arbitrarias con lo que ya conocían sobre el conflicto, además se presume reconocieron que lo

aprendido tiene un significado para su vida; lo anterior es importante pues según Ausbel ( 2002)

comprender la importancia de su aplicación contribuye a que el conocimiento sea perdurable.

De esta manera, las seis primeras sesiones fueron consideradas significativas para los educandos

porque para ellos contenían “problemas que pasan a menudo, y es bueno pensar cómo se siente,

y analizar el punto de vista de otra persona ante una situación incómoda en la que se pueda

buscar una solución” (Estudiante 2, grupo focal 1, octubre 16 ,2014).

Del mismo modo, con las sesiones 7 a 10 se facilitó la adquisición y retención de los

conocimientos que para Ausubel (2002) se logra a través de situaciones que se han vivido; al

(29)

respecto, en el grupo focal 2 se indagó sobre la utilidad de las actividades y allí los jóvenes

manifestaron: aprendimos a “comprender y entender una opinión” (Estudiante 5, grupo focal 2,

noviembre 14, 2014), “ponernos en los zapatos de la otra persona” (Estudiante 2, grupo focal 2,

noviembre 14, 2014), “desarrollar capacidades pacificas frente a un conflicto como respetar el

punto de vista de los demás” (Estudiante 3, grupo focal 2, noviembre 14, 2014), y “controlar

nuestra ira frente a un problema”(Estudiante 1, grupo focal 2, noviembre 14, 2014).

En consecuencia, desarrollar varias de estas actividades donde los estudiantes practican las

competencias ciudadanas al parecer “han aportado herramientas del cómo saber actuar frente a

situaciones que se presentan diariamente en cualquier lugar […] y como cortar los conflictos a

tiempo para que estos no se amplíen” (Estudiante 3, grupo focal 2, noviembre 14, 2014). Así

mismo, estas prácticas, se considera ayudan a que las competencias se usen más fácilmente en

una situación real como se evidencia a continuación: “todo lo que hemos aprendido en los

talleres es útil para nuestra vida, pues nos ayudará a que cuando se nos presente un conflicto

logremos solucionar dicha situación sin tener que llegar a la agresión física y/o

verbal”(Estudiante 2, grupo focal 2, noviembre 14, 2014).

3.3.

Soy capaz de solucionar mis conflictos y puedo incidir en mi entorno

Gracias a las actividades desarrolladas los estudiantes tuvieron la oportunidad de entender y

reflexionar sobre su aprendizaje, reconocer los logros que alcanzaron, además de la forma en

que podrían usar lo aprendido en situaciones reales y actuar adecuadamente en un conflicto. Por

consiguiente, en términos de autoeficacia implicó enfatizar en lo que el estudiante cree que

puede hacer, no la simple cuestión de saber lo que hay que hacer, como lo menciona Schunk

(1997).

En concordancia con lo anterior, la manera en la que los jóvenes reconocieron su capacidad para

resolver conflictos se observó en comentarios como el siguiente:

En mi casa gracias al taller `cómo me pongo en los zapatos del otro´, pude solucionar

un problema porque siempre miro los errores del otro, pero no me pongo a pensar

porque es que suceden esas cosas por las que me pongo de mal genio; así que me puse

(30)

en el lugar de esa persona y pude solucionar el problema de forma exitosa al punto que

no volvió a suceder. (Estudiante 2, grupo focal 1, Octubre 16, 2014)

Así mismo, en el desarrollo de la sesión dos se pidió a los estudiantes organizarse en grupos y

escoger dos situaciones, para luego discutir sobre la mejor manera la ira. Al respecto, se

evidenció que “el ejercicio fue interesante porque permitió que los estudiantes se escucharan,

debatieran y tomaran decisiones con sus compañeros acerca de la mejor forma de manejar la

ira” (Formato de observación 3, Agosto 19, 2014), como lo expresa el estudiante cinco al

proponer una táctica para el manejo de la ira: “de acuerdo con mis compañeros la más apropiada

es dialogar, exponer los inconvenientes y buscar una solución” (sesión 2, Agosto 19, 2014). Del

mismo modo, se presume que los educandos pasaron de identificar las señales físicas y

emocionales de la ira, a generar opciones además de considerar consecuencias verbigracia, al

preguntarles ¿Crees que puedes formular una estrategia para generar opciones a la solución de

conflictos? Los jóvenes respondieron: “Si, para mí una buena estrategia la hora de resolver un

conflicto es buscar un listado de soluciones y al tener esas soluciones, las ponemos en práctica

hasta dar con la mejor de ellas […] para que las dos personas que están discutiendo ganen”

(Estudiante 3, sesión 8, septiembre 30, 2014).

Un ejemplo de lo anterior fue evidenciado durante la entrega de informes académicos a

mediados del segundo semestre del año 2014 en la que hubo un conflicto entre uno de los

educandos y su acudiente que se enojaron a punto de gritarse mutuamente; al ver la situación,

otra estudiante le dijo: “

Cálmese, acuérdese lo del manejo de la ira, respire”

(Estudiante 8,

septiembre 4, 2014)

al escuchar lo que su compañera le dijo, el joven se alejó de su acudiente y

comenzó a respirar tal y como su compañera se lo había indicado. Este evento al parecer

demostró que los jóvenes recordaban elementos trabajados durante las sesiones 1 y 2 en los que

no solo reconocieron un momento de ira, sino también una joven pudo ayudar a otro a regularla.

Respecto a aplicar lo aprendido en situaciones reales un estudiante manifestó:

Junto a una compañera realizábamos una cartelera en el salón; ella quería realizar un dibujo

que nada tenía que ver con el tema, pero yo quería hacer otro dibujo. Le insistí que no lo hiciera,

pero ella me botó la cartelera y me dijo que lo hiciera. Al principio, me dio mucha rabia pero

ya al final recordé lo que aprendimos y me calmé. Luego hablamos, realizamos el dibujo, y

obtuvimos una buena calificación. (Estudiante 2, sesión 3, septiembre 9, 2014).

(31)

Por lo tanto, se considera que los jóvenes dieron muestra del principio de autoeficacia, hallazgo

que se refuerza con comentarios como: “gracias al taller me pongo en los zapatos del otro, pude

solucionar un problema porque siempre miro los errores del otro, pero no me pongo a pensar

porque es que suceden esas cosas” (Estudiante 2, grupo focal 1); “aprendí a comportarme de

forma pacífica frente a un conflicto y he utilizado lo visto en mi vida; cuando alguien me agrede

puedo ponerme en los zapatos de esta persona y evito el conflicto, así cuando se calma dialogo

con él” (Estudiante 1, grupo focal 1, octubre 16, 2014). Así, cuando los estudiantes entienden

y reflexionan sobre su aprendizaje, sumado a enfrentarlos a retos cada vez más complejos pero

posibles, como lo manifiesta Chaux (2012) van a sentirse con mayor capacidad de enfrentar los

problemas que les puedan surgir e incluso aplicar las competencias aprendidas en la vida real,

sin eludir obstáculos, gracias a un alto sentido de autoeficacia.

Por otra parte, las sesiones permitieron que el estudiante practicara las competencias ciudadanas

en situaciones de conflicto que le resultaran retadoras e incidir aparentemente en su entorno al

actuar de forma proactiva gracias a las creencias que pueda tener sobre sí mismo, tal y como lo

menciona Cartagena (2008). Lo anterior se logró gracias a actividades como:

el rol que asumiste

en una situación de tu vida

(sesión 5); en donde se le pidió a los jóvenes explicar de qué manera

evitaron un problema propio, y el porqué de esa actitud. En ese sentido, uno ellos manifestó:

Cuando estaba jugando fútbol y ya iba a meter un golazo, entonces me hicieron caer; y uno de

mis amigos iba a pelearse con aquella persona que me hizo caer, entonces yo le di un consejo

para que no peleara con él. Lo hice para evitar agresiones. (Estudiante 1, sesión 5, septiembre

23, 2014).

De igual manera, con situaciones hipotéticas de mediación trabajadas en la sesión seis o el uso

constante de conflictos retomados de la vida real; se le permitió a los educandos aplicar lo

aprendido en situaciones de su entorno como lo expresa el estudiante 5: “cuando intervine en

un conflicto entre dos compañeros para que estos no se golpearan, allí escuché ambas partes y

busqué una solución” (sesión 6, septiembre 9, 2014).

(32)

3.4.

Puedo generar más soluciones para resolver los conflictos

El programa parece ser, contribuyó a que los estudiantes practicaran las competencias vistas

aumentado la complejidad en sus respuestas en situaciones hipotéticas de conflicto, para luego

reflexionar

sobre su aprendizaje con el fin de aplicar dichas capacidades de manera efectiva en

eventos reales. Particularmente, esto se logró gracias a actividades como

un problema varias

alternativas

de la

sesión siete, el cual retoma un torneo de fútbol en donde no se han hecho los

pases necesarios en los últimos partidos para que los demás jugadores puedan hacer goles y han

estado a punto de perder, allí los estudiantes debían buscar soluciones para el problema y

conservar a todos los miembros del equipo. En esta situación hipotética las opciones frente al

problema no solo consistieron en “escuchar o en otro caso alejarse hasta que todo se calme”

(Estudiante 4, sesión 1, Agosto 14, 2015) como sucedió en la primera sesión, sino que fueron

más allá al dar muestras de escucha activa, empatía y generación de opciones, verbigracia: “ yo

hablaría con Luis le daría mis puntos de vista, que no juegue solo, que somos un equipo y que

con ayuda de su gran potencial en el fútbol podríamos ser el mejor equipo en el colegio”

(Estudiante 1, sesión 7, Septiembre 23, 2014)

Así mismo, los jóvenes al parecer dieron muestra de la evolución de su capacidad para generar

opciones al lograr proponer mejores estrategias para mediar un conflicto originado en el salón

de clases, por ejemplo cuando un estudiante entrega de manera tardía un trabajo y su maestro

no quiere recibirlo; el plan generado por uno de los jóvenes fue:

Hablar con los involucrados, para intentar comprender lo que siente el otro y que es lo

que quiere cada uno, para luego buscar una solución entre nosotros o de ser necesario

hallar a otro para que colabore, y que todos ganemos. (Estudiante 7, sesión 8,

Septiembre 30, 2014)

Otra muestra de esta situación se evidencia al comparar la respuesta del estudiante 3 en una actividad de

la sesión de introducción y otra de la sesión diez. En la primera de ellas se les pidió plantear soluciones

que se dan frente a un conflicto, este educando mencionó: “

Dialogando con la persona que tenga el

conflicto” y “respetando la opinión de las demás personas”(estudiante 3, sesión introducción, Agosto

12, 2014).

Ahora en la sesión diez, se evidenció mayor complejidad en la respuesta del estudiante,

respecto a un problema entre dos jovenes que no simpatizan y tienen la intención de llegar a la agresión.

Referencias

Documento similar