Notas generales sobre la explicación

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NOTAS

GENERALES

SOBRE

LA EXPLICACIÓN*

o.

Introducción

En el presentetrabajo formulamosun análisis de lo que caracterizauna ex-plicación subrayandoprimordialmente sus aspectospsicológicoy epistemo-lógico. Nos separamos,por ende, de una tradición que ha consideradocasi exclusivamenteel aspectológico de la misma,esto es, su presentaciónúltima en términosde un argumento(Hempel,por ejemplo).Nuestra tesiscentral es que la explicación se presentaen y a travésde un argumento,pero consiste esencialmenteen la captación,por parte de un sujeto

p,

de ciertasrelaciones entre el hecho o fenómenopor explicar y otros hechoso fenómenosque, de algún modo,lo determinan.La validez de dichasrelacionesse funda siempre en una ley general,conocidao desconocidapara

p,

quien, comoresultado de esteprocesoexplicativo,obtieneuna satisfacciónintelectual.Nuestro enfoque, pues, pretendeaclarar y precisar una intuición básica que ha sido esbozada de diferentesmaneraspor varios autores-entre ellos, Braithwaite (1953), Kim (1964)y Toulmin (1972).Braithwaite, por ejemplo, la expresa de la siguientemanera:"Lo que se pide medianteuna pregunta '¿por qué?' es ob-tener cierta satisfacciónintelectual de uno u otro tipo y éstapuedeobob-tenerse, parcial o totalmente,de manerasdiversas.Con frecuencia,quien pregunta no sabede antemanoqué tipo de respuestale satisfará.Y lo que proporciona una satisfacciónintelectual parcial o completaa una personapuede no pro-porcionarle ninguna a otra personaque se encuentreen una etapa diferente de desarrollointelectual" (Braithwaite,1953,p. 319).

La cita anterior es pertinente para nuestro análisis porque señala un ras-go de la explicaciónque nos pareceesencial:su relatividad. Una explicación es siemprealgorelativo, y esta relativización puede hacerserespectode una personao, máscomúnmente,de una comunidadque, en los aspectospertinen-tes,comparteun conjunto decreenciasy expectativas.

En consecuencia,en esteescrito intentamoselucidar, no la noción de lo que seauna explicación en general,pues consideramosque nada puede aspi-rar a tener unstatussemejante,sino la noción deuna explicación para un sujeto (oconjunto de sujetos) p dotado de (que comparten)un conjunto de creenciasCp•

• Agradecemos a C. Ulises Moulines las críticas y útiles observacionesque hizo a una primera versión de este trabajo,ya Mauricio Beuchoty Ernesto Sosa sus comentarios sobre algunas de las cuestionesaquí discutidas.

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106 MARGARITA PONCE y J.A. ROBLES

A reservade argumentada,nuestra tesis básica afirma que una explica-ción para un sujetop es el resultado de una operación conceptual (dentro de un procesomental más amplio) que se inicia siempre por un conflicto entre dos (al menosdos) de sus creencias.Elucidamos este

procesoexplica-tivo en términos dela capacidadde

p

de atribuir probabilidadessubjetivas a los objetosde susdeseosy expectativas.

La estrategiapara llegar a la presentaciónde nuestros resultadosserá la siguiente:en una primera parte caracterizaremosde manera intuitiva lo que es una explicación, examinando sus aspectosextra-lógicos (o "prag-máticos",en la terminologíadeHempe1) y señalandoalgunas de sus condi-ciones necesarias.En una segundaparte, examinaremoslos elementosque intervienen directamenteen toda explicación e intentaremoselucidarla di-námica del procesoexplicativo, utilizando las nociones de 'estadode cosas

(o suceso)normal para

P'

y 'estadode cosas(o suceso)anormal para

p'.

1

1. Intuitivamentey en sentido primario, la palabra "explicación" se refiere a una operación conceptualque el ser humano realiza porque deseacom-prendersea sí mismoy al mundo en el que vive. Así, la raíz de la explicación se halla, no en motivos prácticos,sino en la curiosidad intelectual de una personadeterminada(P) que, en un tiempo también determinado(t), desea que algo, opaco a su razón,se vuelva inteligible para ella.' De donde la fun-ción de las explicacionesconsisteprimordialmente en clarificar nuestrocono-cimiento.O, dicho de otro modo,el término "explicación" designael proceso mentalpor el que una creencia,cuya verdad era aceptada,bien por evidencia empírica, bien por razonesde autoridad (de la Ciencia, la Tradición, el Estado,la Iglesia,la Mayoría, etc.), se inserta en el conjunto de creencias racionalmentejustificadasde un sujeto.

Las afirmacionesanterioresy las que vendrán luego pueden examinarse mejor a partir de algunosejemplosde explicación:

(1) Dos focos luminososen el cielo (que se suponen quasares)producen

1Acerca de esto, podemosescuchar con provecho la voz distinguida de Linus Pauling, quien llegó a escribir lo siguienteen una nota autobiográfica:

Al intentar recordar el estado de mi desarrollo en esa época [en la segundadécada de nuestro siglo, cuando tenía entre 15y 18 años), llego a creer que este deseo [de entender las propiedadesfísicasy químicas de las sustanciasen relación a los átomos y las moléculas que las forman) fue el resultado de pura curiosidad intelectual y no tuvo ninguna base teológica o filosófica. Yo era escéptico acerca de la religión dogmáticayhabía pasado el período en que esto llega a preocupar;y mi compren-sión del mundo de la experiencia era tan fragmentaria que resultaba insatisfactoria como base para el desarrollo de un sistema filosófico. (Citado en Judson, 1979.p. 73.)

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NOTAS GENERALES SOBRE LA EXPLICACIóN 107

un análisis espectralmuy similar uno del otro. Hay problemaspara explicar esta similitud suponiendoque se trate dedos quasares.Los problemaspuedeneliminarsesi se suponeque entre el punto de vista del observadory un quasar hay una galaxia que se comportacomo una lente gravitatoria, que es la que producedos imágenesde un solo quasar (Chaffee,1980).

(2) Las propiedadesatribuidas al hadrón como totalidad son dadas sim-plemente por la suma de las propiedadesrespectivasde los quarks

que lo constituyen.De este modo, todos los hadronesconocidospo-drían explicarsecomo combinacionesde quarks (Jacob y Landshoff, 1980,p. 68).

(3) La miopía -caracterizada comoel hecho de que los rayosparalelos que provienen de un objeto distante se enfocan antesde llegar a la retina del ojo-- se debe a que el globo ocular de la personamiope es demasiado alargado; esto es causado por: a) la modificación de la curvatura de las superficiesde la córnea o del cristalino, o

b)cambiosen los valoresde los índices de refracción.Resulta que el ojo miope no enfoca objetoslejanos,pero sí puede enfocar los que estáncerca (MosqueiraR., 1966,pp. 322-323).

(4) Marco Antonio y Cleopatra se suicidaron para evitar las humillacio-nesque entrañabael caervivos en manosde Octavío,

(5) Las característicasfenotípicasdeterminadasde una segundagenera-ción de chícharos se explica por la estructuraalélica de los genesde la primera generación(Jenkins,1975,pp. 14-18).

En estos casosde explicación, podemossuponer que hay un sujetop que comprendeel explanandum cuando capta la conexión (o conexiones) entreel hecho por explicar (por ejemplo,la miopía en (3) y el suicidio de Marco Antonio y Cleopatra en (4))y alguna otra cosa (aquello que lo expli-ca, descritoen el explanans)que lo determina (por ejemplo,la forma dema-siado alargadadel ojo miope en (3)y el deseode evitar una situación humi-llante en (4)). Metafóricamentepodemosdecir que el hecho descrito en el

explanandum se vuelve transparentea la razón (inteligible paraP) y se ve como la causa o el efecto de esa otra cosa (por ejemplo, en (4),el suicidio se ve como causa que evita la situación humillante, y la miopía, en (3), como resultado de cierta forma del ojo; o bien como una totalidad com-puesta de n partes (en el caso (2)), o como un sistema que posee una estructurapeculiar, o como algo valioso, etc.p comprendeel explanandum

porque capta el hecho por explicar en sus diversasrelacionesy conoce,en-tonces,de dónde viene o cómo se produce,cuál es su

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composición,qué'resul-108 MARGARITA PONCE y J.A. ROBLES

tadostiene,etc.Por ello se dice comúnmenteque las explicacionesconstituyen respuestasadecuadasa preguntas"¿por qué?"y a preguntas"¿cómo?".2

Hasta aquí hemos hecho alusión a cuatro elementosque consideramos necesariosen toda explicación: un sujeto,p, quepide u ofrece explicacio-nes;10que se explica; aquello que lo explica,y la relación quep establece entrelos últimos. Sin embargo,hay otro elementoesencial,que con frecuen-cia se halla sólo implícitamente,pero sin el cual la conexión entre el hecho por explicar y aquello que lo explica no seríaexplicativa; a saber,un prin-cipio o ley general que valida dicha conexióny que se presuponesiempre. De ahí que Kim afirme que las explicaciones "son intentos de exhibir co-nexionesnomológicasentre sucesosy situaciones,y mostrar cómo caen en patroneslegalíformes" (Kim, 1964, p. 364). Estos elementosguardan entre sí relacionescomplejasque trataremosde explicitar, pero antesharemosalgunas aclaracionesque nos parecenindispensablessobrela materia de la explica-ción y nos ocuparemosde su origen y propósitos,esto es, de sus aspectos llamados "pragmáticos",que la diferencian esencialmentede otros tipos de argumentosy operacionesconceptuales.

2. Deseamosseñalarque,si bien usamoslas palabras"esplanandum"y "espla-nans" de maneraclásica-es decir,"explanandum" para designarla oración que describeel hechoo situación por explicary "explanans" para designarun conjuntode oraciones:las leyesbajo las cualesse subsumenel explanandum

y las que describenlas condiciones iniciales.L, nuestro interés va más allá de las meras relacionesentre oraciones o enunciados.Consideramosque la explicación se pide acercade situaciones,hechos o sucesos;es decir, acerca de entidadesextralingüísticas,por lo que, como dijimos antes,la explicación nos interesa,en primer término, no en su aspectológico, sino como el pro-cesoque incluye, esencialmente,la comprensióny produce una satisfacción intelectual en quien la obtiene; esto es, como el procesoque permite a un sujeto

p

captar las relacionesque supone se dan entre los hechos,sucesosy leyesgeneralesque consideraexplicativos,y el hechopor explicar.

Una de las mayoresdificultades en el análisis de la explicación estriba en determinarsu materia: aquello de lo que trata. Aparentementehay acuer-do general (o casi): se explican proposiciones.Sin embargo,la palabra "pro-posición" se usa con ambigüedad,pues algunas vecessu sentido equivale al de "enunciado" -por ejemplo, cuando Bunge afirma que se explica, no el hecho,sino la proposición que lo describe (Bunge, 1969, p. 564)-: otras veces,al de "situación" o "estado de cosas" (Castañeda,1980),y otras más,

2 Acerca de las preguntas "¿cómo?" podemos distinguir casos en los que simplemente se pide unadescripción ycasosen los que aquello que se pide es una explicación. En estos

últimos, generalmentela pregunta completa sería: "¿Cómo es posible que...?", misma que puede convertirseen una pregunta "¿por qué?"

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NOTAS GENERALES SOBRE LA EXPLICACIóN 109

al de "hecho" (Carnap, 1947).Sin entrar aquí en la discusión de estosproble-mas semánticos," consideramos,junto a los autores mencionados,que expli-camos proposiciones, pero caracterizadascomo los correlatos de nuestras actitudesproposicionales;es decir, lo que creemos,lo que conocemos,lo que suponemos,lo que deseamos,etc. En estesentido, las palabras "proposición" y "situación" (o "estadode cosas")tienen el mismo referente.

Sin embargo,aun sosteniendoque una explicación rebasa el ámbito lin-güístico y que explicamossituaciones(que también podrían ser lingüísticas), no podemosidentificar éstascon los hechos,pues no queda excluída la posi-bilidad de que nos preguntemospor situaciones que no son hechos, aun cuando creamosque lo son (por ejemplo,que el éter seaperfectamenteelás-ticoycompletamenterígido). Podemostener la creenciaequivocadade que tal y cual COsaes un hecho y pedir una explicación de él. Pero, aun cuandose nos dé una explicacin de esesupuestohecho,ex hypothesi no hay ningúnhecho

por explicar. De ahí que no podamos mantener que toda explicación sea explicación de hechos,y tengamosque encontrar una entidad adecuadaque nos permita decir que la explicación tiene un correlato extralingüístico;esta entidad será una proposición. En algunos casos,habrá un hecho que corres-ponda con ella pero, aun cuando no lo hubiere, habremos garantizado la existenciadel elemento extralingüístico que deseamosexplicar cuando cierta situación nos resulta problemáticaconsideradacomo hecho.

Esta cuestión es compleja,entre otra scosas,porque tanto hechosy situa-ciones como sucesosse nos dan siemprebajo alguna descripción;se nos dan a través de nuestra estructura lingüística. Así, sólo podemos explicar, por ejemplo,aquellosaspectosde los sucesosque puedenexpresarsecon el aparato lingüístico de nuestrasteorías.Las situacionesno pueden ser "hechosbrutos", sino que serán interpretadas conforme a algún marco conceptual

deter-minado; serán vistas a través de cierta descripción. Por lo mismo, es co-rrecto (en parte) decir que toda explicación es un tipo de argumento.' Lo que rechazamoses que la explicación seatan sólo el argumento.Para

3 El problema de qué sea el objeto de la explicación se trata todavía con cierta ambi-güedad.Por ejemplo, incluso autorescomo Davidson, quien sostieneexpresamenteque la ex-plicación consiste en establecer conexioneslógicas entre enunciados (Davidson, 1967,p. 93), creen de maneraintuitiva que explicamos hechosy aun SUcesos.Ellos mismoslo escriben así: Hempel, por ejemplo, dice que tanto los sucesossingulares como las leyes son objetos de explicación (Hempel, 1948,pp. 246-247).Davidson, por su parte, dice lo siguiente: su-pongamos "que queremos explicar el hecho de que hubo un incendio en la casa a las 3:01 p. m." (Davidson,ibid., p. 91). De cualquier manera, la cuestión importante y discu-tida es determinar qué sean las proposiciones,cuestión que rebasa los propósitos de este trabajo. (Además de los autores mencionados,puede verse el lúcido artículo de Strawson intitulado "Truth" (Strawson, 1950),en el que este autor se ocupa de las relaciones que puede haber entre enunciados,proposicionesy hechos.)

4 Aunque hay autores, como Salmon y Toulmin, para quienes la explicación puede for--mularsecomo un argumneto, pero el argumento como tal no la caracteriza esencialmente {Salmon, 1975,pp. 118-119;Toulmin, 1972,p. 158).

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llO MARGARITA PON CE y J.A. ROBLES

nosotros la explicación es el argumento más la captación, por parte de p, de,que el (supuesto) hecho, una vez explicado, queda estructurado o sistema-tizado dentro del conjunto de sus creencias justificadas racionalmente. Éste es para nosotros el aspecto crucial de una explicación. p puede "ver" que el (supuesto) hecho que se explica tenía que darse de la manera que se dio al darse cuenta de que el mismo mantiene ciertas relaciones con otros (su-puestos) hechos, fenómenos y leyes generales que forman parte de sus creencias.s

Una vez aclarado lo anterior, se entiende que la explicación se formule mediante un argumento cuyas premisas sean los enunciados que pretenden expresar los hechos, fenómenos y leyes generales que p considera relaciona-dos con el (supuesto) hecho por explicar, y que tenga como conclusión el enun-ciado que exprese el (supuesto) hecho en cuestión. Para decirlo más precisa-mente, conforme a lo afirmado antes acerca de las relaciones entre hecho, proposición y creencias del sujeto p, señalaremos que el argumento que se formule para expresar la explicación será uno cuyas premisas sean enun-ciados que expresen proposiciones que pretendan referirse a hechos, fenóme-nos y'leyes generales,y la conclusión, un enunciado que exprese una pro-posición que pretenda referirse al hecho que se explica. El argumento podrá adoptar la forma de un argumento deductivo, probabilístico, estadístico, etc.

3. Hempel dejó bien claro que un mismo tipo de argumento, a saber, el

na-mológico-deductivo,puede expresar tanto una explicación como una

predic-ción o una retrodicpredic-ción, y que estos procedimientos difieren sólo en sus aspectos extralógicos, como son su origen y el propósito para el cual se formu-lan. Conviene recordar que la teoría hempeliana sobre la explicación se de-nomina "nomológico-deductiva" (covering-law) porque, en ella, los sucesos

particulares o las uniformidades generales se subsumen bajo "principios que tienen' el carácter de leyes generales" (Hempel, 1965, p. 337). Nosotros consi-deramos que esta teoría sobre la explicación es correcta precisamente en cuanto se funda en esa característica esencial de la explicación que consiste en que el hecho por explicar se vuelva inteligible para p, lo cual sólo es pa-sible si sele subsume bajo un principio general. Una de las mayores apor-taciones de Hempel ha sido, pues, explicitar la forma lógica de este proceso explicativo. Y, desde que, junto con Oppenheim, publicó su famoso ensayo "Studíes in the Logic of Explanation" (1948), donde caracteriza la explicación científica, comienza una de las discusiones más fructíferas en la filosofía

ac-5 Aristóteles, en la Metafísica (983a H-18), recoge esta característica esencial de la explicación diciendo que "comenzamosasombrándonosde que la diagonal del cuadrado sea inconmensurablerespecto del lado; debemosterminar en un estado en el que debería-mos asombrarnossi fuese de otra manera".

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NOTAS GENERALES SOBRE LA EXPLICACIóN III

tual.s El mismo Hempel ha participado en ella matizando y, en ocasiones, hasta rectificando algunas afirmaciones de su teoría, como puede verse en

Aspects 01 Scientiiic Explanation, publicado en 1965.Este examen sostenido de la explicación revela que existe una concordanciacasi general en lo que se refiere a su origen, mas no así en cuanto a sus propósitos.Y la divergen-genciade opiniones (por ejemplo,entre Hempely Kim, Toulmin o Salmon), aunque muchas vecesse reduce a una cuestión de preferencia de enfoques (así, Hempel se fija sobre todo en la forma lógica de la explicación, y Kim en sus aspectosextralógícos),' revela, sin embargo,que no se ha analizado suficientementela característicade la explicación que nos parece esencialy que consisteen que,por ella, una creenciacuyaverdad era evidenteparap con baseen razonesque podríamosllamar "externas"a su razón, se convierteen una creenciajustificada racionalmente.

4. La fuentede la explicación se halla en motivacionesque no son de natura-leza práctica, sino que impelen al hombre a buscar la inteligibilidad con el fin de alcanzar su satisfacción intelectual. Las explicaciones nacen pues, de su "agudacuriosidad intelectual" y de su "profundo y persistentedeseode comprendersea sí mismo y a su mundo", palabras con las cuales Hempel (1965,p. 333) reitera lo que Aristóteles señalaraen la primera frase de la

Metafísica: "Todo hombre, naturalmente,deseaconocer"(Met., 980a).8La predicción,en cambio,es de naturalezaprácticay correspondeprincipalmente a la necesidadhumana de conocercon antelación lo que va a sucederpara poder sobrevivir y mejorar su posición estratégicaen el mundo (Hempel, 1965,p. 333).

El origen diverso de explicacionesy predicciones(o retrodicciones)hace

6 Para tener una idea de la importancia de esta discusión, basta tener presente que, de 1966(un año después de la publicación de "Aspects of Scientific Explanation") a la fe-cha, han aparecido 232 trabajos sobre la explicación científica sólo en lengua inglesa (dato resultante de una investigación computarizada del Philosopher's Index, recogido por Bar-bara Klein: 1980, p. 327).

7 Por esta diferencia de enfoques, la objeción más general que Kim hace al análisis de Hempel es que, si se considera la explicación desde la perspectiva de su forma lógica, no hay manera de distinguirla de otro tipo de argumentos como los predictivos o los retro-dictivos. La objeción se funda, no en que Hempel no reconozca que existen ciertos aspectos "pragmáticos" de la explicación que la diferencian de predicciones o retrodicciones, sino en que este autor, desde que publica "The Function of General Laws in History" (1942), permanece fiel a la tesis de que tanto explicaciones como predicciones (y retrodicciones) comparten una misma forma lógica. SOstieneque existe un estrecho paralelismo entre estos tipos de argumentos,y que el hecho de que tengamosuno u otro depende sólo del tiempo en el que conocemosel explanansy el explanandum:si conocemosprimero éste, tenemos una explicación; si el primero, una predicción (o retrodicción), Para Kim, esta diferencia entre argumentos explicativos y argumentos predictivos es demasiado débil, e insiste en que Hempel descuida los aspectosextralógicos de la explicación, dejando de lado la genuina diferencia derationale entre ellay la predicción (o retrodicción).

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112 MARGARITA PONCE y J.A. ROBLES

que estosprocesosdifieran esencialmentecon respectode su función, del pa-pel que jueganen ellos las leyesgeneralesy de la clasede apoyoso pruebasque proporcionana la verdad de10expresadoen la conclusiónde los argumentos en los cuales resultan. Como veremosa continuación, también hay acuerdo general sobre las dos primeras cuestiones,mas no respectode si las explica-cionesdebeno no apoyarla verdad delexplanandum. En esepunto, la diver-gencia de opiniones entre autorescomo Hempel y Kim ilustra lo que decía-mosantes:que no seha tomadobien en cuentaelhecho deque la explicación proporciona una prueba o apoyo de tipo racional a la verdad del

expla-nandum.

5. La explicación tiene un carácterclarificador y, por tanto, la comprensión formaparte esencialde suconcepto.En cambio, "la comprensiónpareceno tener lugar en las prediccioneso retrodicciones"(Kim, 1964,p. 365).Ahora bien, como la comprensióno, lo que es igual, la inteligibilidad del

expla-nandurn, sólo se logra cuando el sujetove que éstees un casode un principio general,recurrir a leyesgenerales(conocidaso desconocidas)también es

esen-cial ala explicación, pero no a las prediccioneso rerrodíccíones."

De lo anterior se desprendeque buscamosexplicacionescon el fin de sis-tematizarestadosy sucesosya conocidos (Kim, ibid., p. 368)10Y no para

obte-ner nuevainformación -idea que concuerdatambién Conla doctrina aristoté-lica de la exparistoté-licación (verBarnes,1975).Hasta aquí, parecíareinar el acuerdo entrelos autores que hemosmencionado. Pero al examinar la pertinencia o el sentido en el cual una explicación puede o no proporcionar nueva infor-mación, el problema deriva hacia el de si el propósito de dar explicaciones es también dar razonespara creer en la verdad del explanandum; es decir, hacia la cuestión de si las explicacionesdeben o no interpretarsecomo una relación de evidencia entre las premisasy la conclusión.

En estepunto, seguiremosmásde cercaa Hempely a Kim porque ilustran muy bien la confusiónque señalamos.Hempel, en su primer ensayosobrela explicación (1948),asentó,sin mayor examen,que las diferenciasentre expli-cacionesy prediccionesradicaban en sus aspectospragmáticosy, como en el subsiguientedesarrollo de su teoría a través de otros estudios (por ejemplo, "The Logic of Functional Analysís" en 1959),mide el valor explicativo de un argumentosegún su poder predictivo. Kim objeta diciendo que el

pro-9 Así, por ejemplo, tanto Hempel como Kirn reconocen que en "un argumento pre· dictivo o retrodictivo, recurrir a leyes generales no es esencial; si la función primaria del argumento es establecer o demostrar la conclusión, entoncesel hecho de que el argu-mento sea nomológico, es decir, que haga uso esencial de leyes, es inesencial para la uti-lidad o confiabiuti-lidad del argumento" (Kim, 1964,p. 365).

10Kim sostiene que, "cuando explicamos, no tratamos de incrementar el repertorio total de nuestro conocimiento de sucesosy estados específicos (aunque quizá tengamos que adquirir tal conocimiento para poder explicar)" (Kim, 1964,p. 364).

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NOTAS GENERALES SOBRE LA EXPLICAOIóN 113

pósito que perseguimos al formular una explicación no es "establecer, subs-tanciar, apoyar o demostrar la conclusión a partir de algunas oraciones pre-supuestas como premisas" (Kim, 196., p. 362), ya que con frecuencia "el

explanandum se conoce con mayor' certidumbre que las oraciones de las condiciones iniciales o leyes invocadas en el explanans" (ibid.,p. 362). Y hace la observación de que, generalmente, si podemos formular preguntas sobre el

por qué o el cómodel hecho por explicar, es que sabemos de antemano que el explanandum es verdadero; es decir, conocemos de antemano que el hecho o suceso en cuestión ocurrió, o que la regularidad de que se trata se da de hecho. Por tanto, al pedir explicaciones, no buscamos una prueba o justifica-ción del hecho de que lo descrito en el explanandum sucedió tal como ahí se expresa. Kim considera que Hempel descuida esta característica de la explicación y que, debido a esto, no señala la diferencia de rationale entre ésta y los argumentos predictivos o retrodictivos. Estos últimos, como son básicamente "proyecciones de los datos conocidos a los desconocidos", sí tie-nen como tarea primordial "justificar o apoyar tal proyección" (ibid., p. 364). Indudablemente, las observaciones de Kim son correctas y Hempel mismo es sensible ante ellas, por lo que precisa su posición en "Aspects of Scientific Explanation", reconociendo que, en efecto, hay preguntas por quéque piden una explicación y preguntas por qué (o "epistémicas") que buscan pruebas, o razones para creer que la proposición expresada en el explanandum es ver-dadera. Por ende, está de acuerdo en que el objetivo de dar explicaciones no es demostrar el explanandum (Hempel, 1965, pp. 334-335). Sin embargo, ni Kim ni Hempel captan aquí lo pertinente para la explicación, pues hablan de "pruebas" y "justificación" sin analizar qué tipo de pruebas y de justifica-ción esel que puede proporcionar la explicación. Las pruebas por las que sabe-mos de antemano que la proposición expresada en el explanandum es verda-dera son las que, según dijimos, provienen de la experiencia o de la autoridad.

y la certeza así adquirida no sacia el anhelo del hombre por comprender lo que se le presenta como problemático, ni mucho menos le produce una sa-tisfacción intelectual, ya que dicho tipo de pruebas no estructura ni sistema-tiza las proposiciones que justifica. Pero hay otro tipo de justificación que sí constituye, a nuestro modo de ver, el objetivo de la explicación, y que con-siste en la justificación racional. Hempel entrevé esto cuando insiste en que "cualquier respuesta racionalmente aceptable a la pregunta '¿por qué aconteció el sucesoX?' debe ofrecer una información que muestre que X debía esperarse-si no determinantemente, como en el caso de la explicación nomológico-deductiva, por lo menos con una probabilidad razonable" (ibid.,

pp. 367-368).Y, por lo mismo, la información contenida en las explicaciones proporciona una buena base para creer que X aconteció de hecho; de otra

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ll4 MARGARITA PONCE y J.A. ROBL~

forma, añade, la explicación no sería tal.» Lo que ha variado aquí es que las palabras "buena base para creer que ... " se refieren ahora, no al apoyo

pro-batorio anterior a la explicación, sino a una justificación racional de la

creencia de que se trate.

6. En resumen, parece que las siguientes condiciones necesarias para que se dé una explicación sona)que ésta surja de motivaciones no-prácticas; b)que su función primordial consista en darificar y sistematizar creencias adqui-ridas previamente; c) que produzca en el sujeto una inteligibilidad o com-prensión del hecho o suceso por explicar; d) que en ella se recurra a princi-pios generales;e) que se formule como un argumento, y f) que proporcione un apoyo probatorio para creer que la proposición expresada por el

expla-nandumde dicho argumento es verdadera, de tal suerte que quede justi-ficada racionalmente.

II

7. En la raíz de la explicación encontramos siempre un conflicto de (por lo menos) dos creencias dep. Entre ambas hay contradicción lógica, y p pide explicaciones porque dicha contradicción se le presenta como un estado de cosas anormal (imposible), conforme a sus expectativas. Ahora bien, para sustentar debidamente esta tesis, empezaremos subrayando algunos aspectos dep que deben tenerse en cuenta para entender el proceso explicativo y des-cribiendo el aparato conceptual que consideramos necesario para elucidarlo.

Podemos ver que, en los ejemplos de explicación que dimos al. principio, aparece siempre un sujeto racional, p, quien pide y ofrece explicaciones; quien supone, cree, conjetura, conoce, etc.; quien posee ciertas estructuras lingüísticas que le permiten un uso normal del lenguaje; quien establece una jerarquía entre sus diversas creencias, etc.

p

confiere su carácter concreto a los argumentos explicativos pues, como hemos señalado, éstos son relati-vos a los intereses, el tiempo y las circunstancias particulares del sujeto, lo que podemos indicar identificando a p como una persona con un conjunto determinado de actitudes proposicionales, de estructuras lingüísticas y de re-laciones jerárquicas establecidas entre sus creencias y teorías (conjuntos de creencias estructuradas).

Para efectos de la explicación, "p" puede interpretarse como si designara a todos aquellos individuos que comparten un determinado conjunto de creencias jerarquizadas similarmente. Es decir, "P" designará a todos los

indi-11Hempel concluye afirmando que una razón explicativa que satisface la condición señalada"constituye,evidentemente,una predicción potencial en el sentido de que habría podido servir para predecir el acontecer de X (deductivamenteo con probabilidad más o menos alta) si la información contenida en la explicación hubiera estado disponible en un momento adecuadoy anterior" (Hempel, 1965,p. 368).

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NOTAS GENERALES SOBRE LA EXPLICACIóN ll5

viduos que puedan aceptaruna y la misma propuestade explicación como una explicación real. Acerca de esto último podemosprecisar lo siguiente: incluso dentro de una determinadacomunidad -astrónomos o rosacruces, por ejemplo- que acepteun número de creenciasbásicas,puede surgir un desacuerdoacerca de cómo explicar casosparticulares -digamos, el corri-miento al rojo de las líneas espectrales- debido a alguna diferencia de je-rarquía entre las creenciasinvolucradasen estoscasosespecíficos.Esto nos permite,una vez más,señalarla importanciay naturalidad que tiene nuestra propuestaderelativización de lo que seauna explicación.

8. Hay dos condicionesprevias a toda explicación:a) p debe entender la descripcióndelexplanandum y b)

P

debe suponerque la proposiciónexpre-sada en el explanandum es verdadera.Ya hablamossobreb) en la primera parte de esteescritoy, en lo que se refiere a la condicióna),el problema o el aspectoproblemáticode una situaciónque queremosexplicar dependedel marco teóricode un sujeto.Como ilustración,tomemoscualquierade nuestros ejemplosanteriores(§ 1): en (1) elexplanandum estáformuladocon baseen términosde teoríasfísicasdeterminadas,comoson "análisisespectral","quasa-res", "lente gravitatoria", etc.; lo mismo en el caso (2), donde se utilizan términos como"quarks" y "hadrones".En estoscasos,y en todos aquellos donde haya explicaciones,se suponesiempre un marco de referenciadeter-minado quep debe poseerpara que alguna situación se le presentecomo problemáticay, primeramente,para que pueda captar el sentidode las des-cripciones.0, dicho de otro modo,la descripciónmisma de hechosy sucesos es posible sólo desdela perspectivade quien puede identificar los términos que figuran en la descripciónylas relacionesque se dan entreellos.

En un sentidomuy general,diremosque, para que un (supuesto)hecho sea susceptiblede explicación,hay que suponer en

p

una estructuralingüís-tica comunitariaque puedepresentarvarios niveles,desdeel lenguajecomún hastael lenguajepeculiar de alguna teoría.Así,p puedepreguntarsepor qué el agua es transparente,asombrándosede ver el fondo de un lago como si nada se interpusieraante susojos; en cambio

P'

podría preguntarsepor qué el índice de refraccióndel H20 es de 1.333.Para un sujetono familiarizado

con teoríasópticas,el valor del índice de refracciónnunca sepresentarácomo problemático.Para un católico,podrá ser un problema la maneracomo ope-ra la gope-racia divina; en cambio, paope-ra un descreído,este problema jamás se planteará. En resumen,la formulación del explanandurn, o la descripción del (supuesto)hechopor explicar, dependede cierto conjuntode creenciasy formas lingüísticas quep compartecon otras personas.Por ello, la descrip-ción es fundamentalen la explicadescrip-ción,puespuedehaber tantasexplicaciones diferentescomo descripcionespuedan darse de aquello de lo que trata el

(12)

~1l6 MARGARITA PONCE y J.A. ROBLES

~9.Respecto del aparato conceptual que, según nuestro enfoque, considera-mos necesario en el tratamiento de la explicación, supondreconsidera-mos que nuestro .sujerop (que, insistimos, puede ser un conjuntode personas que comparten un conjunto determinado de creencias), está dotado de una serie de actitudes proposicionales -creencias entre ellas- que, generalmente, se hallan jerar-quizadas conforme a sus preferencias. Estas creencias generarán enp deseos y -expectativas de que sucedan ciertas cosas,de que ciertas situacioles sean reales. .Supondremos, también, que

p

es un sujeto racional capaz de atribuir proba-bilidades subjetivas -para esto tenemos en cuenta las propuestas de Ramsey ,(1926)y de De Finetti (1937)- a que se realicen sus deseosy expectativas, con base en sus creencias. Esto nos permitirá definir lo que es un estado de cosas ·0un sucesonormal parap conforme a un subconjunto pertinente de sus creen-.cias,Cp ~ Cp; definiremos un sucesoanormal para p conforme al

subconjun-to Cp de sus creencias como un suceso que no es normal para

p

conforme al

.subconjunto de creencias Cp y, una vez hecho esto, podremos caracterizar una

.explicación del suceso normal para p como lo que permite que p con-sidere normal tal suceso, conforme al subconjunto original de creencias Cp

.0conforme a un nuevo conjunto de creenciasC'p' Antes de pasar a la presen-.tación rigurosa de estospuntos damos una motivación intuitiva de los mismos.

10. Formulación intuitiva

'Un sujetop puede suponer que algo es un hecho sin que lo sea en realidad. ·Su suposición, sin embargo, tiene un objeto. El objeto de tal suposición es

una proposición. La actitud que p adopta ante tal proposición es la de su-·poner que la misma es verdadera. Ahora bien, ya sea que la proposición ·que

p

supone verdadera lo sea realmente, o que

p

se engañe, la supuesta

verdad de la proposición podrá parecerle a

p

algo esperado; no le causará extrañeza su verdad o, por el contrario, podrá causarle gran perplejidad. En .el primer caso, diremos que la verdad de la proposición o, para formularlo más directamente, el hecho al que la proposición pretende referirse esnormal para p, porque p tiene creencias acerca del mundo que le hacían esperar Un hecho así. En el segundo caso, diremos que el hecho que expresa la pro-posición es un hechoanormal para p, porque las creencias dep le generaban expectativas tales que un hecho así no se encontraba incluído en ellas. Adop-tando aquí una propuesta de ]effrey (1965, pp. 48-62),12podemos decir que,

12Lo que aquí adoptamosde ]effrey es, básicamente,la propuestade atribuir probabili-dades subjetivasa la verdad de las proposiciones. Por otra parte, dados nuestros intereses inmediatos,no creemosnecesariopresentar detalles acerca de cómo un sujetoP asignaría probabilidades (conforme a la teoría de ]effrey) a las proposicionesen las cuales cree. Lo único que nos interesa,por el momento,es señalar la plausibilidad intuitiva de suponer que un sujetop consideraque la verdad de ciertas proposicioneses más probable que la ·verdad de otras, dadas las circunstanciasen las que supone encontrarse,y de esto

(13)

considera-NOT}\S GENERALES SOBRE LA EXPLICACIÓN liT

en el segundocaso,p atribuía una probabilidad subjetiva nula a que, en ese

momento, fuese verdaderala proposición consideradao, dicho de manera equivalente,las expectativasdep de que se diese entoncesel hecho que ex-presatal proposición,eran nulas.

En casode que seaestaúltima la situación que se dé, diremosquep tie-ne, entonces,derechoa formular una pregunta "¿por qué?": "¿Por qué se dio un hechoasí?" Una respuestaque permita ap tener las expectativasadecua-das acercadel hecho en cuestión,será una explicación de tal hecho parap. Pero, entonces,la manera de lograr una respuestaadecuadaa la pregunta "¿por qué?" es normalizar las expectativasde

p

en lo tocante a ese hecho y, así, una explicación, podemosconcluir, es una respuestaa una pregunta "¿por qué?"que normaliza las expectativas del sujeto que formula la pregun-ta acerca del hecho por el cual pregunpregun-ta.

De esta primera presentaciónqueremosconcluir varias cosas.En primer lugar, que sólo es posible ofrecerexplicacionesacerca de hechosdetermina-dos a quienes,debido a sus creencias,puedan atribuir probabilidades sobre la verdad de las proposicionesacercade tales hechos; esto es, no podemos dar una explicación de un hechoa quien no tengaun marco conceptualade-cuado para abarcar tal hecho. En segundolugar, insistimos nuevamenteen señalarque una explicación no será"buena para todos",ya que aun cuando dos sujetos,

p

y P', tengan los marcosconceptualesadecuadospara atribuir probabilidadesacercade la verdadde ciertasproposiciones,el conjunto jerar-quizado de suscreenciaspuedeasumir formasdiametralmenteopuestasy, por esto,p puede aceptar cierta respuestaa su pregunta "¿por qué?" como una explicación,mas no así

P'

(podemossuponer,por ejemplo,que

p

aceptauna teoría evolucionistay

p'

una creacionistaacercade la aparición del hombre en nuestroplaneta). En tercer lugar, nuestra propuesta no discrimina acer-ca de qué cosa se ofrece una expliacer-cación: si la expliacer-cación se da de hechos

tipo o de hechoso sucesosindividuales. Acerca de esto,'creemosque el for-mato de lo que sea una explicación no cambia en un casoo en otro; lo que puede cambiar es la importancia que la explicación que se ofrece pueda tenerde acuerdoa la perspectivadesdela cual se considere:la ciencia estará interesadaen obtener explicacionesgeneralesde hechos tipo, más que de sucesosparticularescon un claro y único interéslocal.

mos que, entonces, también se sigue la plausibilidad de nuestra propuesta en el sentido de decir que la (supuesta) verdad de cierta proposición (en caso de que p crea esto) sorprenderá a p si no esperaba que la misma fuese verdadera, dadas las condiciones en las quep cree encontrarse o, en otras palabras, si p atribuía cierta probabilidad a tal pro-posición, el que la misma fuese verdadera en un tiempo determinado estaba excluído pOT tal atribución de probabilidades. Esto se desarrolla más adelante, en la siguiente sec-ción (H). (Para un lector interesado en el contexto general,y en los detalles, de la teoría de la decisión, que es donde adquiere sentido pleno la atribución de probabilidades sub-jetivas, el libro de ]effrey (1965)es de lectura obligada.)

(14)

118 MARGARITA PONCE y J.A. ROBLES,

Además de lo anterior, queremosañadir una observación.Creemos que ciertamente,segúnlo señalóHempel (Hempel, 1948,p. 247),toda explicación debe incluir, en suexplanans, leyes generales;esto está implícito en nuestra caracterizaciónde lo que es un hecho normal para un sujetop, pues supo-nemosquep podrá atribuir probabilidadesacercade la verdad de una pro-posición sólo si, entre sus creencias,se encuentrancreenciasacerca de leyes generalesque le permitan justificar tal atribución.

11. Explicación

Presentamos,primeramente,la siguientedefinición.

Seanhuna proposición que pretendereferirse al hechoh·,

p

un sujeto con un conjunto total de creenciasC,/ en un tiempot,y C/ un subconjunto de creenciasdep ent (Cr/~ C/). Diremos entoncesque

(DI. 1)

e,,'

es un conjunto pertinente de creencias de p para h en t ssi

donde cadaCi representauna proposición y

Ci =F h (i

=

1, ... ,n);

y

(ii)

P

creeentque

prob(hjCI}) =1=prob(h/(c V -c))

(dondee es una proposición cualquiera).

Estoes,Cpt es un conjunto de creenciasde (de proposicionescreídas por)p en un tiempot,pertinente parah ssi

p

cree que C/ afecta la probabilidad absolutaque

p

le atribuye a h.la

Claramentesip, ent,no entiendede qué tratah, p no tendrá,en t, nin-gún conjuntode creenciasCpt,pertinenteparah.

La Df. 1 es nuestra elucidación de lo que páginas atrás denominábamos "un marco conceptualadecuado":un conjunto C/ pertinente para h es un

13 Lo que expresala (Df. 1) podemosexplicarlo de esta manera: la probabilidad absoluta que tieneh parap (prob(hj(cV -e») es la probabilidad que h tiene para p suceda lo que suceda(esto es, es la probabilidad queh tiene parap si es verdadera una tautología --que siemprees verdadera-). En casode que la probabilidad absolutadehparap sea igual

que la probabilidad quep asigna ah, considerandoun conjunto C/ de sus creencias,esto es porquep supone que C/ para nada afecta la probabilidad de que hsea verdadera;en caso de que la probabilidad cambie, entoncesCpt es un conjunto pertinente. (Moulines nos señaló la posibilidad de dar una definición como la (Df.l) que aquí formulamos.)

(15)

NOTAS GENERALES SOBRE LA EXPLICAOIÓN 119

marco conceptualadecuadoparah. Antes de hacer otros comentariosacerca de nuestraDf. 1,presentamosla definición crucial para nuestrospropósitosde definir una explicación.

Seanh,p, t Y

e,,'

como en (Df.1). Diremos,entonces,que

(Df.2) h es una proposición normal para p, en t,dado un conjunto perti-nente de creenciasC,," de p, para h, ssi

(i)

P

atribuye prob(hjept) :::::k (O

<

k

<

1)

y

(ii) dado lo quep creey sabeacercadeh,p puedeesperar(o sabe) quehsea(es)verdaderaen :::::un 100k'% de los casosen los que p consideraplausible, conformeaCpt, queh seaverdadera.

Una forma aparentementeaceptable de formular la condición (ii) parece-ría ser:

(ií') h es verdaderaen :::::100k'% de las ocasionesen quep consi-dera (con baseen

e/)

plausible queh seaverdadera.

Sin embargo,como nos fue señaladopor Moulines,p puede morir antes de llegar a tener una confirmación de (ii') y, así, no podría tener la seguridad de queh fuera una proposición normal para él.O bien, podría sucederque, aun cuandoh fuera verdaderaen un 100k'% de los casosposibles,

p

no su-piera estoy tuvierela creenciade que la frecuenciacon la queh es verdadera es muy diferentea lo que es en realidad y, por esto,llegara a creer queh

no es una proposiciónnormal (paraél). Nuestra formulación (ii) sale al paso de estas dificultades y consideramosque expresa nuestra intuición básica, acercade lo que seauna situaciónnormal (paraun sujetoP), aún de manera más obvia que (ii'). Lo que es normal (para un sujetoP) es lo que no le causasorpresa,lo que cree que puede sucedercon la frecuenciacon la que sucede,seaestoesporádicamente(la visita del cometade Halley) o constante-mente(usamosnuestraspiernaspara desplazarnosde un lugar a otro). Tanto en un caso como en otro, no le sorprendeque las cosassucedanasí; antes bien, le sorprenderíaque fueran de otra manera.

Seanh,p, t Y

e

pt comoen (Df.1). Diremos,entonces,que

(Df.3) h es una proposición anormal para p, en t, dado un conjunto perti-nente de creencias

e

pt, de p, para h, ssi h no es una proposición

normal parap, en t, dado el mismo conjunto pertinente de creen-ciase,,t, de

p

parah.

(16)

(anor-120 MARGARITA PONCE y J.A. ROBLES

mal) h sea para una personap y en un tiempo determinadot,es algo que podemosaceptar como obvio: dadas dos personas,p y p', una y la misma proposición,h, que pretenda referirse al mismo hechoh/", puede ser, en t,

normal parap y anormal parap'; en un tiempo posterior,t', h puede con-vertirse en normal para

P'

al modificar éste, de manera adecuada,un con-junto de creenciasep,f pertinente para h. El conjunto normalizador,Cp,t',

dep', no tiene por qué ser idéntico al conjunto normalizador

e,/,

dep. Dada nuestra (Df. 3) de anormalidad, el que una proposiciónh sea

ver-dadera, en unmomento t¿enque

p

no esperaba que 10fuera (dadasu atri-bución de probabilidades,que determina la frecuencia con la quep espera queh sea verdadera),hace que la probabilidad de h, en to,parap, sea O; estoes,

p

atribuye probto(h/Cr/) =O (t ~ to)'

p tiene la convicción de queh no debería ser verdaderaen to,queh es im-posible ento conformea sus creencias(asíel buen marido sorprendea su fiel esposacon su mejor amigo, al volver a casa antes de lo esperadoconforme a las creenciasde la mujer). De esto podemos concluir que una proposición anormal,h, para p, contradice las expectativasdep en too Dicho de otra

manera,una proposiciónh, a la quep atribuye, conforme a

e/,

una proba-bilidad k

>

O,y que es anormal parap ento, en nada se distingue ento,de una proposiciónh:quep considereimposible, conforme a

e,,f.

Esto lo po-demosexpresarasí:

Dadas las proposicionesh y h', tal como arriba se las ha caracterizado, tenemos:

Vistas así las cosas,nuestra tesis central al respectoes queh es una pro-posición anormal parap,

°

bien, es una proposición necesitadade una expli-cación para

p,

ssi

y

(ii)

P

(cree)queh es verdadera entoo

Sobreesteconflicto (contradicción)entre las creenciasde

p

y la verdad deh,

haremosotras observacionesen la sección 13.

Diremos ahora algo acercade la cláusula (ii) de la (Df. 1). Tal cláusula señalauna relativización aplicadaa la creenciadep,de que hay una diferencia entre la probabilidad absolutade (quep asigna a)h y su probabilidad rela-tiva con respectoa

ep'.

Que haya tal diferencia podría no ser así,pero lo mismosólo puedeseñalarsedesdeun conjuntodiferente de creencias.A lo que apunta la cláusula (ii) es a una situación con la que a menudo nos topamos;

(17)

NOTAS GENERALFS SOBRE LA EXPLICAOIóN 121

un ejemplo que nosotros (dadas nuestras creencias)consideramosde una claridad plena, sería el siguiente: alguien (de éstos se cuentan por legión) puede suponerque suscreenciasacercade la posición de los astrosen un mo-mento determinadoforman un conjunto pertinente para una proposiciónh

que pretendareferirseal destinode un sujetos. Lo que queremosseñalarcon el ejemploesque, desdeuna perspectivade creenciasdiferentes,podemosestar segurosde que las posicionesastralespara nada influyen en el destino de los hombres;estoes,de que el conjunto de creenciasacercade la posición de los astrosno es un conjunto pertinente para una proposición que pretendarefe-rirse al destino de un hombre.En general,un sujetop puede tenerideas que, vistas desdeotra perspectiva,se antojan extrañas,acercade cuálesconjuntos de creenciaspuedan ser pertinentescon relación a una proposición determi-nada,y de esto dependeráque ciertas proposiciones,que nosotrosconsidera-mos normales,seananormalesparap y viceversa.

Dadas las consideracionesanteriores,nos damoscuenta de que un conjun-to Cz/ puede ser un cajón de sastre.Los conjunconjun-tos C/ pertinentes,digamos, en el caso de un físico, para proposicionesreferentesa hechos de la física, pueden resultar menosheterogéneos,pero no queda excluída la posibilidad de que en ellos se cuelencreenciasno estructuradascon el restoy que el físico crea pertinentespara la proposiciónen cuestión.

Una última observaciónacerca de conjuntos pertinentes es la siguiente. Dado que en nuestraconsideracióndel problemaestamossuponiendoque pue-de haber en el mundohechos a los cuales se refieran las proposiciones que expresanlosenunciados, podemos,entonces,considerarque haya proposicio-nes no equivalentesque se refieranal mismo hecho, esto es, que lo que su-ponemos un mismo hecho sea descrito de diferente manera por diferentes enunciados.Nuestra suposición,entonces,es que un conjunto pertinentepara una proposición podráno serlo para otra proposición, no equivalente a la primera, que se refiera (o pretendareferirse)al mismo hecho que ella. Quizás una forma equivalentede expresarlo mismo seadecir que los conjuntosper-tinentes son perconjuntosper-tinentespara un (posible)hechobajo una determinada

des-cripcián.

Con esto concluimosnuestra discusión y análisis de lo que serian propo-sicionesnormalesy anormalespara un sujeto

p

bajo un conjunto de creen-ciasCpt pertinente para tales proposiciones.Necesitamos,ahora, preparar el

terrenopara presentaruna definición más,antesde llegar a la que es central en nuestro trabajo.

Remos caracterizado-en (Df. 3)- una proposiciónh, anormal parap (bajo un conjunto de creenciasC/), como una proposición que no cumple con las expectativasdep sobreh. Acerca de esto muy bien podemossuponer quep reacciona,anteh, de una de dos maneras: (i) puede no

(18)

preocupar-122 MARGARITA PONCE y J. A. ROBLES

le que h sea verdadera.o bien, (ii) puede preocuparle queh sea verdadera y preguntarse por quélo es.

En caso de que la actitud dep anteh sea (ii), podemossuponer que p intentará descubrir qué es lo que hizo que sus expectativasfallaran; iniciará conscientementeun proceso de investigación que le permita determinar por qué se dio la falla. Tal proceso adoptará diferentes formas de acuerdo a la

materia de la investigación:

p

puede querer saberpor qué los atardeceres son rojos,por qué una cerradura determinada no cierra bien, por qué la suma que acaba de hacer no coincide con la que hizo anteriormentesi sumó, en ambos casos,las mismas cantidades,etc. Este proceso puede durar un lapso muy breve -me doy cuenta de que la supuestapersonaque se parecía tanto ami era mi propia imagen en un espejo--, o bien, prolongarse durante

si-glos, pasandola perplejidad de un sujetop a otro p': "¿por qué no se puede cuadrar un círculo usando sólo reglay compás?" La investigación,entonces, puede atravesarmuy diversas etapasy revestir formas variadas en un sujeto particular

p:

búsquedaconscientede una respuestamedianteestudio, análisis y demás,de los aspectosquep considerapertinentes para hallarla; puede ha-ber, también, procesossubconscientes,sueños,etc. Sin embargo,consideramos poder señalar ciertosrasgosque han de estar siempre presentesen tales pro-cesosde búsquedade una respuestaa una determinada pregunta "¿por qué?" Tales rasgos,condicionesnecesariasy suficientes para que podamos decir de un sujeto

p

que está empeñadoen responder una pregunta "¿por qué?", son los de haber iniciado conscientementeun procesode búsquedacon la inten-ción de encontrar una respuesta(que se considere adecuada)a una pregunta "¿por qué?" Llamaremos a un procesoque tenga las característicasanteriores,

proceso discursivo de tiPo e (explicativo) y, de inmediato, incluimos tales característicasen la siguiente definición.

Sean

p,

Cpt como en (Df.l), t,t' dos tiempos tales quet

<

t',h una pro-posición anormal para

p

en t, dado un conjunto pertinente de creencias,

Cpt, dep para h; entonces

(Df.4) Dp(h) será un proceso discursivo (de p) -de tipo e-para hssiDp(h) es un proceso iniciado conscientementepor

p

con la intención de hacer que h se convierta en una proposición normal para

p

dado un conjunto pertinente de creenciasCp,t' dep parah.

Ciertamente esta definición puede objetarse con base en que no tenemos,

aún, una caracterizaciónprecisa de lo que sean las accionesintencionales; sin embargo, la investigación a este respecto sigue en proceso14 y dejaremos

14Anscombe, 1963[l\'ed., 1957J,presenta una discusión y un análisis del concepto de

intención.Diversos autores han continuado tal investigación. En nuestros días, debemos a Davídson (1978,1980,entre otros) una contribución de gran importancia para el esclarecí-miento de esta noción, así como de las relaciones que guarda con otras de las llamadas

(19)

ac-NOTAS GENERALES SOBRE LA EXPLICACIóN 123

la tarea de decidir esta cuestióna otros teóricosdedicadosa la investigación del asunto.Aquí, por lo pronto, podemosatenernosa criterios intuitivos para determinar la intención de un sujeto

p

de normalizar una determinadapro-posiciónh,anormal paraél.Además,dado que no es nuestropropósitoactual el deseñalar casosque claramentesatisfagannuestra definición, sino sóloel de señalarlas condicionesnecesariasy suficientesque se han de cumplir para satisfacerla,podemospor ahora hacer de lado este problema.

Una vez concluídos los preparativospara nuestra empresa,presentamos la última definición.

Sean

p,

h, C,/,Dp(h), t,t' igual que en (DfA); entonces,

(Df.5) Dp(h) es una explicación para p de una proposición h ssiDp(h) hace queh se conviertaen una proposición normal parap, ent' dado un conjunto de creenciasC/', de

p

parah,y tal que, en principio, sea posible formular un argumentoque tenga como premisasenuncia-dos que expresenlas creenciasen Cp" (explanans) y, como conclu-sión, un enunciado que expreseh (explanandum).

Algunos comentariosson pertinentes.Según habíamos señaladoen nuestras observacionesa la (Df.4),Dp(h) es un procesodiscursivo al que no impusi-mos ninguna restricción por lo que toca a la manera de.efectuarse,fuera de exigir que hubiera un inicio conscientey una intención determinadapor parte de

p;

luego, el procesopuede seguir su curso de manera conscienteo subconscientehasta desembocaren alguna conclusión:

p

podrá "ver", por alguna súbita iluminación intuitiva (algún súbito descubrimientosubcons-ciente que se vuelve consdescubrimientosubcons-ciente;a esterespecto,el caso de Kekulé es para-dígmático}," cuál era la razón (lasrazones)por la (s)queh le parecíaanormal

títudes proposicionales, en su búsqueda de una caracterización adecuada de la noción de significado.

15 Friedrich August Kekulé von Stradonitz (1829·1886)fue quien definió (en 1861)la quío mica orgánica como la química de los compuestosde carbono. La narración que aquí nos interesa, sin embargo, es la relacionada con su propuesta acerca de la fórmula estructural del benceno en forma de una cadena de anillos de carbono:

H

1

H

e

H

,\_tI"'-/

e e

1 11

e

e

/~/"'-H e H

1

H

(20)

124 MARGARITA PONCE yJ.A. ROBLES

bajo el conjunto originalCpt de sus creencias.Pero una vez quep ha llegado

aeste estado,10 que exigimos para queDp(h) adquiera plenamenteel status

de una explicación es quep, en principio, pueda traducir su intuición a un argumentocomo el descrito en la definición. Negamosque una explicación pueda ser algo como aquello a lo que San Juan de la Cruz parece aludir en su memorableestrofa:

Eniréme donde no supe y quedéme no sabiendo toda ciencia trascendiendo.

Entre las razonesque podemospresentarpara apoyar nuestraúltima tesis, te-nemosla siguiente: dado que C/' está formado por proposiciones,p debe conocerenunciadosque expresentales proposiciones.Si se alega en contra de estoque muy bien puede sucederquep tengacreenciasdifíciles de formu-lar en términosde enunciados(p cree que ante él se encuentrauna tela cuyo color es tal que es casi imposible encontrar otro semejantey, por tanto, casi imposible expresarloen el lenguaje),esto es correcto,perop siempre podrá relacionarese(esos)aspectoís) extraño(s)de sus creenciascon alguna(s)de sus experiencias;en casode que no pueda,pasamosal reino de la inefable o de10 necesitadode identificación o de explicación, por lo cual lo desconocidoo lo inexplicado (¿inexplicable?)no puede servirpara que nos expliquemosalgo. Finalmente,por lo que toca al argumentomismo, nada hemos dicho que lo limite; tal argumentopuede adoptar la forma de un argumento deductivo, probabilístico, por analogía, etc.16

12. Consideraremos,ahora, ciertos aspectosde las relacionesque, según cree-mos, pueden darse entre los conjuntos pertinentesque figuran en nuestras definiciones,a saber,el conjunto inicial

e

pt y el final

e

pt'. Veamos los

si-guientescasos:

Este caso podemosdenominarlo el caso del engaño. Hay una primera proposición,h, falsa porque el enunciado correspondienteno describe adecuadamentela situación (ya porque hayan quedadofuera de la des-cripción algunoselementosimportantesen la situación que se considera,

Un día de 1865 (segúnel mismo Kekulé), medio dormido en Un ómnibus, le pareció ver átomos ejecutandouna danza. De pronto la cola de una cadena se unió a la ca-bezay formóun anillo circular. Hasta entonces,las fórmulas estructuralessehablan formado solamente con cadenas de átomos de carbono, pero ahora Kekulé pensó también en la posibilidad de anillos de carbono.

(21)

NOTAS GENERALES SOBRE LA EXPLICACIóN 125

ya porque nos hayamos engañado y no exista una situación tal como la que suponemos que existe; quizás esta última descripción sirva para cubrir todos los casos a los que aquí aludimos); se considera un nuevo enunciado que expresa una proposición h', la cual es normal para

p

bajo un conjunto pertinente distinto CI,", aún subconjunto del conjunto original C"t, de creencias totales de

p;

es decir,

p

tenía a la mano los elementos suficientes para normalizar h' sin tener que modificar sus creencias, sino sólo recurriendo a otras que no había considerado en la primera oportunidad. Sin embargo, aun cuando

c"t

=C,/" por lo que toca al poder explicativo de ambos conjuntos con respecto a la situación

dada, C"t'=l=C/' (gracias, E. Sosa),puesp, ent,creía h,pero creeh' en t',

Ciertamente hubo un cambio en las creencias de p, en t',con respecto at,pero

p

ya tenía, en t,la forma de normalizar h'.

Los casos de alucinaciones u otros tipos de "engaños" sensoriales serían los ejemplos a considerar aquí; este otro ejemplo 'también es per-tinente.

p

pone peces en la que cree que es una pecera con agua pura y, al poco tiempo, los peces mueren sin causa aparente alguna. Luego de investigar este suceso anormal,

p

se entera de que el agua contenía una solución de H2S04 (ácido sulfúrico) y entre sus creencias en C"t se

encuentra la de que los peces mueren en agua con una solución de H2S04, por lo que a este respecto, nada cambia en C/, aun cuando C/'

sea diferente al conjunto C"t original.

Este, quizás, es el caso más frecuente. Algunas creencias que en t se aceptaban, se han modificado o rechazado en t' y, en caso de que sea esto último, otras nuevas, quizás, han tomado el lugar de las anteriores. Así, pues, la modificación se efectúa no tan sólo en C¡,t, sustituyéndolo por C/' ~ C,', sino que la explicación afecta al mismo conjunto to-tal C,/, en un sentido más amplio que en l.

Los ejemplos de esto abundan en la literatura de historia de la ciencia. Para efectos de ilustración presentamos el siguiente caso general. En un momento t se cree que x es la causa de determinada enfer-medad y. Pero, al analizar la (supuesta) causa x, no se elimina el (su-puesto) efectoy. La situación se normaliza (se explica), en t',cuando se descubre la verdadera causa,x',ypuede eliminarse y.El caso de Semmel-weis y su descubrimiento de la causa de la fiebre puerperal sería el ejemplo concreto.v

11Una descripción de este caso la encontrará el lector en Hempel, 1966 (pp. 3-8), donde este autor la usa para ejemplificar su propia tesis acerca de la explicación científica.

(22)

126 MARGARITA PONCE y J.A. ROBLES

111. e/ =Fer/',pero

c,«

e

CJ/ y,sin embargo, Cpt=FC/'.

Este caso, en algún sentido, es una mezcla de 1 y 11. En un tiempo t se considera anormal una proposición h y se muestra que el enunciado correspondiente describe inadecuadamente la situación. En t',h se sus-tituye por h/, que es normal para p bajo un conjunto pertinente

ep

t'e Cpt, pero esto modifica creencias de p contenidas en C/, por lo

que este conjunto es diferente a Cp·'.

Esta situación nos parece ejemplificada en el descubrimiento que Marteen Schmidt hiciera del excesivocorrimiento al rojo de las 1ineas espectrales en el espectro del quasar 3C273, lo que modificó las ante-riores creencias de la mayoría de los astrónomos acerca de los quasares

y convirtió a éstos, de entidades cuasíestelares, en entidades cuasigalác-ticas.w

13. La explicación como resolución de un conflicto

Páginas atrás señalamos que una proposición h, anormal para

p

bajo un conjunto de creencias Cr/, surge porque se presenta una contradicción entre las expectativas dep yla verdad de h. Una cuestión que aquí queremos exa-minar más de cerca es, justamente, la que se relaciona con el origen de la contradicción y con la posible manera de resolverla, así como con las posibles razones por las que

p

puede preferir una propuesta de explicación a alguna otra que alguien distinto aceptaría. Para llevar a cabo esta tarea, misma que aquí sólo esbozaremos sin pretender afirmaciones definitivas, es preciso re-cordar que el conjunto de actitudes proposicionales de p, en un tiempo dado t,está compuesto por el total de sus creencias en t, conjunto al que hemos denominado C/, y por el conjunto de sus otras actitudes proposicio-nales, a saber, deseos, expectativas, propósitos, etc., también en un tiempo t.

A este último conjunto lo denominaremos As,t.

Tanto el conjunto (pt,como el conjunto

At.t,

están dotados por

p

de ordenaciones parciales (jerarquías de actitudes proposicionales). Esta ordena-ción, consideramos, puede en muchos casos determinar que p acepte o no cierta propuesta de explicación como una explicación real.

Una observación importante acerca de Apt, que ampliaremos más adelan-te, es que de este conjunto depende tanto el que un argumento sea explica-tivo (y no predicexplica-tivo o retrodictivo), como el tipo de explicación que se obtiene (causal, teleológica, microexplicación, etc.); pues, en el primer caso, la explicación depende de un interés no práctico (una inquietud intelectual,

18La narraciónmásnotable queconocemosacerca del descubrimiento de Schmidt figura en Ferris, 1979,pp. 126-30.Véase, además,la siguiente sección (13) de este escrito.

(23)

NOTAS GENERALES SOBRE LA EXPLICACIóN 127

segúnseñalamosantes)19 y, en el segundo,la dirección de la pregunta "¿por

qué?" (causas,fines, etc.] dependede los interesesdel sujetop.

Lo que nos proponemosconsiderar aquí es el caso en el que

p

cree que unah determinadaes imposible (dado un conjunto C:/ pertinente para h);

estoes,

p atribuye prob(h/Cpt)

=

O

y, además,cree que h es verdadera.En este caso,h estaba excluida total-mentede las expectativasde

p;

en los otros casos,en los que

p

atribuye pro-babilidad positiva a h, pero ésta no sucedecon la frecuencia esperada,es obvio quehestádentro de sus expectativas,aun cuando éstasno se cumplan exactamente.Aquí nos concretaremosa examinar el caso más flagrante de violación de talesexpectativas,el casode lo imposible (parap, dado un C,/ pertinente)hecho no sólo posible, sino actual, porque consideramosque este caso presentaun mayor interés desde un punto de vista teórico, ya que,

prima [acie, los ajustesen las creenciasdep deberánser más radicalesque en los otroscasos.

Comencemosanalizando una proposiciónh,imposible para p (dado un conjunto pertinenteCpt). La situación que nos interesa podemosdescribirla de la siguientemanera:

p creeque, en

r,

(i)

C/

1- -h

y

(ii) h es verdadera,

por lo que, al creer (ii), también debe creer que

(iii) :;Cco EC/ :-Co es verdadera.

Lo que nos interesaseñalaraquí es que, en la mayoría los casosde expli-caciónque hemosexaminado(si no es que en todos),las creencias,enCpt, que producen el conflicto para

p

con relación a h, son creenciasque provienen de diferentesáreas de interés. En sus respectivasáreas pueden ser perfecta-menteconsistentescon sus compañeraspero, al entrar en contactocon creen-cias de otras áreas en proposicionesh del tipo anormal que aquí considera-mos, es cuando parecen no poder acomodarsecon sus nuevas compañerasy entonces,en la situación conflictiva, es cuando

p

puede hacerseconsciente de las reformasy cambios necesariosen sus creencias (en los subconjuntos

(24)

128 MARGARITA PON CE y J.A. ROBLES

pertinentes de las mismas) para eliminar inconsistencias cuya existencia no sospechaba.

Otro punto que podemosseñalar aquí es que las creenciasen conflicto no tan sólo pueden provenir de áreasdiferentes,sino también encontrarseen niveles jerárquicos diferentesen la consideración de

p.

Quizás, en muchos casos,p intentará salvar aquellas creenciasque se encuentrenmás altas en su escalafón jerárquico, aun cuando, en otras ocasiones,consideraciones de simplicidady economía,por ejemplo, le obliguen a adoptar una actitud contraria. El problema de determinar cuál sea la decisión dep, enfrentado a creenciasen conflicto de diferente nivel jerárquico, concierne a la psico-logía dep, a los interesesque pueden moverlo a tomar uno u otro camino; el problema no es posible resolverlo en general, pues, ademásde lo seña-lado, existe la propuesta de Quine (Quine, 1951; en 1961,pp. 43-4)en el sentido de que podemosdefendercualquier creencia siempre y cuando este-mos dispuestosa hacer los ajustesnecesariosen las otras creenciasque resul-ten afectadas.Abandonamosaquí estasconsideracionesjerárquicasy volvemos al tema que por ahora nos parece más tratable: la mezcla de creenciaspro-venientesde diferentesáreasen una proposiciónh determinada.

Para que se vea con mayor claridad lo que queremosdecir, señalaremos, en nuestro ejemplo (1) en el § 1, cómo se presenta la mezcla de que ha-blamos.

En (1) tenemosun enunciadoque describe un (supuesto)hecho,h"': dos fuentesluminosas,identificadas como quasares,producen dos espectrossimi-lares.Esta descripciónestádada,por una parte, en términos de ciertasteorías ópticas y astronómicasdentro de las cuales tiene sentido hablar de espectros y de quasares;por otra parte, tenemosuna hipótesis explicativa, formulada explícitamente en (1), que es: los espectrosen cuestión son producidos por

dosfuentesluminosas (quasares).Esta hipótesis explicativa tiene característi-cas diferentesa las otras;plausiblementepodemosproponer que se deriva de un principio general de sentido común que podría formularse así:

A efectosdistinguibles deben correspondercausasdistinguibles: si tene-mosdosimpresionesen la placa fotográfica,podemossuponerdoscausas (quasates),una para cada impresión.

Pero suponer dos causasdiferentes,dos quasares,entra en conflicto con (contradice)alguna tesis del conjunto de teorías ópticas y astronómicasen las que

p

cree;tal tesis sería que es muy poco probable quedos fuenteslu-minosas(quasaresen estecaso)produzcanespectrosmuy similares,o bien, que cada fuente luminosa produce un espectropeculiar. En un caso,debido a la primera creencia,se tienen que postulardosfuentesluminosas;en esteúltimo caso,debido a otras creencias,se postulasólo una. Tenemos aquí, pues, que la descripciónde un (supuesto)hecho es tal que resulta contradictoria.

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