Que treinta años no es nada

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Que treinta años no es nada…

Pablo Ferreiro de Babot

Director del Área de Gobierno de Personas 3-IX-09

1. ¿Qué conmemoramos hoy?

El famoso tango “Volver” que inmortalizó Carlos Gardel, decía en uno de sus versos la frase “Que veinte años no es nada…” que tomo prestada ajustando la cifra, para iniciar esta conferencia. Realmente 30 años no es nada en la historia de una institución, pero son los únicos que algunos vamos a contar, y por ello les damos cierta significación.

Hoy celebramos varios acontecimientos a la vez: 30 años de trabajo codo a codo, caso a caso, con propietarios y gerentes a los que hemos procurado brindar fundamentalmente dos cosas:

a) Una producción intelectual, con fundamento sólido, al servicio del buen proceder de la empresa.

b) 30 años de conocimiento mutuo que ha decantado en una estrecha relación de amistad.

De este segundo aspecto, nuestra amistad, no hace falta hablar, porque la hemos palpado a lo largo del tiempo, y ahí está.

Si me piden hablar del primer punto, el aporte conceptual del PAD, no es que sea difícil resumirlo en media hora, sino que me resulta imposible detenerme a tratar uno a uno los temas que consideramos emblemáticos que forman como la urdimbre en la que se engarzan los conocimientos impartidos en todas las Áreas.

Me limitaré a mencionarlos sin ningún orden: Motivación Trascendente , forma de tratar la Ética en todas las Áreas funcionales de la empresa, Liderazgo como virtud adquirida, es decir no innata, que da sentido a las Dimensiones Estratégica y Ejecutiva del empresario, primacía de la Persona de la que se deriva el interés real que ponemos en la atención personalizada, desarrollo de la Unidad en la empresa, evaluación de 720 grados, Coaching (practicado desde el inicio del PAD, cuando nadie hablaba de él) como instrumento privilegiado para la formación integral que procuramos brindar, estudio diferenciado de Competencias y Virtudes, respeto escrupuloso de la libertad de cada uno al proponerle nuevos ámbitos de mejora personal, el Octógono como método de diagnóstico de los problemas de una organización, la Misión interna de la empresa con sus trabajadores como condición y causa de la Misión externa para con los clientes , jerarquía clara que tratamos de inculcar a todos nuestros alumnos: primero es la familia, segundo el trabajo y en tercer lugar los estudios de maestría o de lo que sea, Responsabilidad Social de la Empresa como sobreabundancia de la responsabilidad interna con todos los pertenecientes a la organización, Estrategia sindical como fruto de una Estrategia laboral, bien llevada, uso riguroso e intensivo, como ya dijimos, del Método del Caso, número limitado de alumnos por aula como número clausus, especialmente en los Programas de Maestría, Programas de Continuidad

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como modo de mantener el contacto permanente con los Egresados, Negociación entendida como búsqueda leal de espacios de convergencia, etc. etc. (un participante de una de las primeras promociones del PAD, cada vez que nos encontrábamos, me decía agitando los brazos en señal de ánimo: ¡Motivación Transitiva!..). También iniciativas con la base de la pirámide poblacional, como son la de Hacer negocio con los pobres para incluirlos en la globalización del desarrollo, el Instituto Humtec (Humanismo y tecnología), los Voluntariados puestos en marcha en varios momentos y lugares, tales como Manchay, Pisco, Puno y en el propio Humtec para la capacitación y asesoría de pequeños empresarios de la zona, etc., etc.

Me parece que con el paso de los años es fácil reconocer a quien ha pasado por nuestras aulas por su sintonía inmediata con los temas que estas palabras o frases resumen.

Elijo solo uno de estos temas: La relación entre la Motivación Trascendente y la realidad para desarrollarlo todo lo brevemente que sea capaz.

2. Uno de los rasgos que caracteriza a los empresarios es el realismo. Y contra lo que pudiera parecer, la Motivación racional por Motivos

Trascendentes, lejos de suponer un planteamiento idealista, es precisamente

la mejor forma de asegurar que “tocamos de pies a tierra”, y a través de hechos concretos, no de declaraciones.

Ésta sería la tesis a probar que, si resulta cierta, supone un buen aporte conceptual, y a la vez muy práctico, que el PAD, apoyándose en las investigaciones de Juan Antonio Pérez López y de otros pensadores, difunde entre el empresariado peruano desde hace treinta años. Ustedes, amigos presentes, y otros muchos de Lima y de casi todo el Perú, que no han podido ahora acompañarnos, son testigos calificados.

Veámoslo someramente; Como todos ustedes saben la Motivación

Extrínseca nos lleva a valorar cualquier actividad, como medio de satisfacer

nuestras Necesidades Materiales. Desde este punto de vista un trabajo será “mejor” o “peor” que otro, según el nivel de sueldo con que sea retribuído, o de las prebendas que conlleve, al margen de su contenido, de su calidad, o del servicio que preste, cuestiones éstas bastante importantes por cierto, que no se deben soslayar.

Podemos apreciar que a través de la Motivación Extrínseca solo consideraré una tarea, en tanto en cuanto signifique algo para mi consumo material.

Con este simple razonamiento incurrimos en una doble reducción de la realidad humana, esto es, subjetivista y cuantitativa, lo que le resta rigor y por lo tanto validez a lo razonamientos y a las conclusiones que de este análisis sesgado podamos extraer.

Los animales toman decisiones en términos exclusivamente individuales y materiales, pues así es su naturaleza. Su limitación es obvia pues solo ven este aspecto incompleto de la realidad, y ahí termina su relación con el entorno. Una vaca, por ejemplo, no ve, y menos mira, una puesta de sol, o un campanario que da la hora. Tan solo percibe sensorialmente, el frescor del

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pasto o la querencia del corral, que se presentan en su imaginación con la oscuridad incipiente o los asocia con el tañido metálico de la torre, mediante el reflejo condicionado que determina su comportamiento.

Desde luego que es importante, mejor diría urgente e imprescindible, la Motivación Extrínseca. Estamos en campo de estudio de la Economía Política y de la Economía de Mercado, como ciencias de aplicación matemática que tratan de relacionar la creación y distribución de riqueza, así como la dialéctica entre los bienes, escasos, y las apetencias de los abundantes consumidores, respectivamente.

Precisamente la no moderación individual de esa apetencia desmedida al consumo, y la falta de regulación (interna o externa) han dado lugar a la crisis mundial económico-financiera más grande de los últimos ochenta años.

Yo diría que tenemos ahora la gran oportunidad de reflexionar, sobre lo que ocurre cuando un colectivo se deja guiar, sin oponer ninguna resistencia por el individualismo materialista. El concepto de persona que está debajo de las construcciones del capitalismo liberal es éste. Hay que reconocer que del capitalismo se ha derivado un indudable progreso material, no para todos, y separando cada vez más unos de otros; y a la vez también, un preocupante y creciente receso moral.

Podemos concluir, que la Motivación Extrínseca (sola o dominante), proporciona una visión o lectura muy parcial, muy limitada, de la realidad, y que cuando domina de forma incontrolada, es una especie de apetito de fatídicas consecuencias. La inflación, que puede llegar a reventar, es una palabra que grafica bastante bien lo que queremos decir.

3. Veamos ahora la Motivación Intrínseca que, como es sabido, busca satisfacer la necesidad que todos tenemos a conocer y a saber , a descubrir las leyes que rigen la naturaleza, para dominarla, para explotarla, o también para predecirla, y entonces se construye la ciencia.

Cae dentro de este campo la afición al juego, que no es más que la apuesta por adivinar lo que va a ocurrir. La atracción que siente la mayoría de la gente por el poder, tendría también esta explicación: Si tengo el poder de decidir, ya sé lo que va a suceder, porque yo lo elijo, y lo planifico todo para que así ocurra.

Desde este punto de vista la realidad tiene significado para mí en tanto en cuanto satisfaga mis necesidades de conocimiento que son, por cierto, exclusivas del hombre.

Los animales superiores tienen cierta capacidad de juego y de exploración, que están muy relacionadas con la domesticación y la adquisición de destrezas, pero sin llegar de ninguna manera al desarrollo de las llamadas competencias, que tienen siempre un componente intelectual, y menos aún al de las virtudes, que hacen posible el comportamiento ético y moral.

La Motivación Intrínseca de la que estamos hablando nos introduce en el ámbito del comportamiento humano, pero considerado de forma individual. Nótese que el aprendizaje es un fenómeno que ocurre en cada uno: nadie

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puede estudiar ni aprender por otro (aunque sí se lo puede facilitar). Lo real, desde el punto de vista de esta Motivación, es aquello que yo entiendo, y que por lo tanto, de algún modo espolea mi interés por desentrañarlo, por dominarlo.

Este reto es muy grande y constituye uno de los grandes motores del actuar humano: sentirme capaz, responder al desafío, llegar a mas, en definitiva: fomentar el protagonismo del yo, del ego.

Pero ¿eso es la realidad? O ¿es tan solo mi interpretación? De la mano de este intelectualismo que es además individualista (que postula que “las cosas son como yo las entiendo”) se puede derivar al idealismo (“solo existe el mundo de las “ideas””. Parece mentira pero de ahí arranca el marxismo, que ha dejado una secuela de odio y de miseria durante casi un siglo, en mas de medio mundo, y aun no ha concluido) o al relativismo (“cada cual tiene su verdad”, que incapacita para cualquier diálogo serio).

Participa, aún sin saberlo, de esta concepción, el empresario o directivo, que prescinde de la opinión de los subordinados porque él sabe lo que hay que hacer, actitud que con frecuencia le aísla de su gente, además de mantenerla sobreprotegida o “infrautilizada”. A veces se ampara esa conducta en un mal entendido rol del líder, que ignora en la práctica el principio de subsidiaridad. La comunicación y de delegación son con frecuencia maneras de expresar la convicción de que todo se solucionará en base a Motivación Intrínseca, a “masaje cardíaco” suelo decir. Es el empeño voluntarista de recurrir al diálogo, cuando no hay nada que dialogar, no hay substancia, porque los interlocutores son “egos” o “yoes” (disculpen el neologismo) aislados, lo que suele definirse como diálogo de sordos o, añado yo, “escucha de mudos”.

4. Los dos tipos de motivación que hemos descrito, tienen que ver con la realidad, pero no la consideran en sí misma, sino con referencia a los intereses del observador.

Por exclusión deberíamos concluir que la Motivación Trascendente sí tiene que ver con la realidad objetiva, pero no solo por exclusión, que sería un modo lateral de relacionarlas, sino precisamente por definición. Vamos a verlo.

Llamamos Motivación Trascendente a la fuerza que nos lleva a actuar, de manera preeminente, en beneficio de otro. Esta definición teórica lleva aparejada cierta sensación de inexistencia que nos llevaría a cuestionar incluso su posibilidad, o a reducirla a lo sumo a comportamientos extraordinarios, como el de una madre para con su hijo, o un héroe (figura casi romántica) que se sacrifica por su patria. En la vida práctica, campo de la Economía como hemos dicho, esos gestos no son representativos ni por lo tanto recogidos en las formulaciones matemáticas que expresan sus leyes. Sin embargo todos observamos, y con bastante frecuencia, conductas que solo son explicables por ese tipo de motivación, salvo que las califiquemos simplemente de absurdas. Así por ejemplo, el consejo desinteresado a un colega que mejora su desempeño, la dedicación de tiempo a un subordinado para explicarle el porqué de una orden o de una política, la orientación a un cliente hacia productos que no fabricamos, pero que son los que le convienen, la ayuda al que se encuentra en un problema, la suplencia al que vemos

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apurado, la sugerencia al que nos parece equivocado, el convivir en paz (que requiere bastante voluntad, en definitiva, superando desavenencias, etc., etc. Cuando nos referimos a la realidad en sí, queremos indicar la realidad para

todos, específicamente, para otros, y esta acepción es precisamente el

objetivo de la Motivación Trascendente.

Si queremos describir una silla, no mencionamos cómo se adapta a nuestra peculiar fisiología (como nos sirve), sino cómo se adapta a todos, por lo que solo damos sus características objetivas, lo cual constituye su definición, su realidad, la realidad: “La verdad”, en palabras de Machado, “la tuya guárdatela”.

Si una persona constituida en autoridad en una empresa, no actúa de manera dominante por Motivación Racional por Motivos Trascendentes, le falta una característica imprescindible para lograr la excelencia, que es la objetividad (ver las cosas tal cual son, es decir verlas como las ven todos).

La Motivación Trascendente tiene la propiedad de descubrir el sentido de las acciones humanas, el porqué profundo, que solo puede ser un quien, un “otro” tan digno como yo, porque tenemos un estatuto común, que es el propio de una persona.

De las otras Motivaciones no obtenemos propiamente el sentido (el lei motiv), de nuestras acciones, sino tan solo su significado, o modos de satisfacer las necesidades del yo: qué significa esto para mí, qué me va a reportar.

La Motivación Trascendente no responde propiamente a ninguna necesidad de la persona, salvo la necesidad de amar, de darme, y esta acción no proviene propiamente de una “necesidad”, si no que es libre. Y con ella accedemos a la propiedad mas alta de la persona que es ser libre. La Motivación Trascendente nos permite salir de nosotros mismos para, libremente, donar lo mejor que tenemos, nuestra amistad, y así hacernos capaces de percibir que otros también nos brindan la suya.

Como vemos, se trata de un proceso de pasar del “Qué”, al “Cómo”, para llegar al “Porqué” de las acciones.

Cuando un hombre de empresa invierten en un proyecto arriesgando su capital, no tiene la garantía absoluta de su recuperación, y este riesgo que corre tiene un importante componente de Motivación Racional Trascendente, es decir de donación: ya sabe que no siempre va a ganar y que por lo tanto , puede perder, y no sabe cuando, y que no es cuestión de probabilidad, o sea que si pierde no dirá que es por “mala suerte” estadísticamente calculable, sino porque ha jugado, y esto no es un hecho de azar, si no un acto libre de la voluntad que ha decidido dar, y esto en filosofía se dice amar ( o dar a fondo perdido)

5. Para dejar mas claramente establecida la importancia decisiva que tiene el desarrollo de la Motivación Racional por Motivos Trascendentes, podemos

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considerar que si por cualquier causa ésta disminuye, se inicia un proceso que termina por causar la desaparición de la empresa.

La explicación es de esta manera: Siempre que emprendemos una acción, lo hacemos por una Motivación Total, que está compuesta por los tres tipos de Motivación que hemos visto. Siempre se dan las tres, y nada más que ellas, en mayor o menor proporción, dando lugar a lo que denominamos cantidad y calidad motivacional, según sea la distribución entre ellas.

Una condición necesaria, y obvia, para que la acción que estamos considerando sea ejecutada es que la Motivación Total para realizarla sea mayor que la Motivación Total para no realizarla.

Si disminuye un poco la componente trascendente de la Motivación Total, para que no afecte a la cantidad motivacional, deberá compensarse con un aumento de cualquiera de las otras dos o de ambas a la vez. Pero si aumenta la Motivación Extrínseca, mi expectativa de ingresos crecerá y si la intento satisfacer vía aumento de precios, puedo fácilmente salir del mercado. Si elijo el otro camino de incrementar la Motivación Intrínseca, pondré condiciones a mi trabajo (tales como mayor autonomía o menos supervisión, plazos mas cómodos, menos sujeción al Sistema Formal, etc.), que son las exigencias propias de mi Motivación Intrínseca. Si la empresa cede, aunque sea un poco, a ellas se encarece o alarga el proceso, de producción y de negociación, con lo cual también puedo salir del mercado frente a la competencia.

En definitiva, podemos concluir que la calidad motivacional (el mix entre las diversas motivaciones que impulsa a realizar una acción), es clave para asegurar el servicio que se quiere prestar y que el cliente reclama, y que la única motivación que se interesa directamente por lo que a éste le ocurra, es la Motivación Racional por Motivos Trascendentes.

Por ello la función directiva consiste en preparar el futuro, en términos de productividad e innovación, tanto en cuanto a la oferta de valor de los productos, como a la mejora de la calidad motivacional de las personas. Esto ha sido, es y seguirá siendo el PAD. Una gran familia, de amigos que se aprecian y están dispuestos a ayudarse para ser mejores directivos, mejores

empresarios, mejores personas.

6. Para concluir, quiero contarles una experiencia que me sucede invariablemente todos los años: Varios participantes, en público o en privado, me preguntan que relación hay entre la Motivación Trascendente y la religión.

La respuesta que suelo dar es siempre igual o parecida a la que daba Juan Antonio Pérez López en iguales circunstancias: La Motivación Trascendente aun siendo racionalmente lógica, no mueve por sí sola de manera estable. Estamos en el terreno del comportamiento moral, en el de la conducta humana (que es siempre moral). Y para la moralidad son fundamentales las virtudes, es decir la “musculatura del espíritu” que hace posible lo que parece inaccesible. Pues bien, estas virtudes o capacidades operativas, que se desarrollan con la práctica, (y ahí se entiende mejor el papel del coach, de estimular, animar, levantar, etc.), afortunadamente cuentan con una ayuda que supera cualquier previsión: Dios.

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Para el que está informado de Quien se trata y cree, adquiere una facilidad inmediata para estar a la altura de las expectativas: Dios es alas para estar a la altura de las expectativas.

Como es bien sabido, pues lo hemos comentado en otras ocasiones, el modo de fomentar “comportamientos trascendentes” en los subordinados es:

1- No impedirlos (fomentando excesivamente otros, o ridiculizando éstos).

2- Enseñarlos (es lo que se hace a través de los Programas del PAD) 3- Dar ejemplo (esta parte resulta ser la mas difícil de cumplir porque

involucra a cada uno personalmente).

Pues bien, Dios, cumple los tres procedimientos de manera eminente:

1- Jamás los impide, y al ser el Autor de la realidad, lo es también de la capacidad que tenemos para reconocerla, que es, según acabamos de ver: La Motivación Trascendente.

2- Dios es el Creador de nuestra conciencia, que cuando está formada, percibe con claridad las consecuencias completas de la propia conducta.

3- Dios es la Pura Motivación Trascendente. La Biblia narra su constante ejemplaridad de manera didáctica, asequible a todos.

Si es así, ¿cómo no se recurre más a Él? Y, antes, ¿Cómo no se habla más de Él? Aunque siempre ha habido personas en el mundo que se han comportado como si Dios no existiera, hoy en día, resulta además “políticamente incorrecto” siquiera mencionarlo fuera del ámbito estrictamente privado.

Los dos últimos Papas, precisamente en su primera alocución oficial, dieron cara a esta crisis, en ese momento inicial de su pontificado especialmente significativo como dando a entender que ese iba a ser el uno de los puntos axiales de sus sendos programas como Papa:

Todos recordamos seguramente el tono fuerte y dramático de Juan Pablo II asomándose por primera vez desde el balcón principal de la Basílica de S. Pedro: “¡No tengáis miedo! ¡Abrid, abrid de par en par, las puertas a Cristo! A su salvadora potestad abrid los confines de los Estados, los sistemas económicos al igual que los políticos, los amplios campos de la cultura, de la civilización, del desarrollo. ¡No tengáis miedo! Cristo sabe lo que hay dentro del hombre. ¡Solo Él lo sabe! (Juan Pablo II alocución al inicio de su pontificado el 22-X-78).

Del mismo modo, como digo, en iguales circunstancias, Benedicto XVI decía:

“Hace falta sacar a los hombres del mar salado por todas las alienaciones y llevarlo a la tierra de la vida, a la luz de Dios…No somos el producto casual y sin sentido de la evolución. Cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios…cada uno es necesario” (Benedicto XVI alocución al inicio de su pontificado el 24-4-05).

Estos llamados enérgicos a impedir que la humanidad se suicide coinciden en urgir la importancia de lo que venimos tratando.

La madurez que toda persona debe lograr, lleva consigo la comprensión de quien soy, quien eres tú, qué es la vida y el sentido de todo. La respuesta mas profunda a estas preguntas nos la da la religión.

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En el PAD, durante los treinta años transcurridos, hemos procurado ayudar a todos los participantes a profundizar en su trabajo en la empresa, a través del rigor académico basado en una antropología segura, y de una cercanía que facilitara la amistad. Ahí ha ido nuestro empeño. El resultado externo está a la vista, el interno solo ustedes y Dios lo conocen.

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