Recuperación del crecimiento y desarrollo de arbustos ornamentales sometidos a una simulación de pedrisco

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Recuperación del

crecimiento y

desarrollo de arbustos

ornamentales

sometidos a una

simulación de pedrisco

a información existente sobre daños por pedrisco está centrada en culti-vos mayoritarios, normalmente para fines culinarios; sin embargo, esta informa-ción es muy escasa en cultivos minoritarios como las plantas ornamentales, lo que puede limitar su expansión. Un experi-mento de campo con arbustos ornamenta-les en maceta [adelfa (Nerium oleander cv. Amarillo y Rosa), romero (Rosmarinus of-ficinalis) y lavanda (Lavandula angusti-folia)] fue realizado para conocer el efecto de una simulación de pedrisco sobre el ccimiento y desarrollo. La simulación fue re-alizada el 15-9-2008 en el Campo de Cartagena, causando manualmente heridas en ramas, rompiendo hojas y defoliando par-cialmente las plantas. Tras la simulación se fijaron tres tratamientos: a) plantas podadas hasta perder el 75% de su volumen, b) plan-tas podadas hasta perder el 50% y c) planplan-tas no podadas; se mantuvo un control. La poda redujo el tamaño final de las dos adelfas, más en altura (20% de reducción) que en anchura, pero las dos intensidades de poda no produjeron efectos diferentes entre sí. La poda del romero redujo su altura pero no su anchura. La influencia del pedrisco sobre el

tamaño de la lavanda fue mínima, incluso cuando éstas fueron podadas. En todas las especies, cuando no se podó tras la simula-ción, las plantas mantuvieron un tamaño si-milar al control. El color de las hojas no fue afectado por los tratamientos en todas las especies, pero cuando se podaron las adel-fas, el color de las flores de la amarilla fue un poco más anaranjado y oscuro, y el de la rosa un poco más rojizo y oscuro. Las podas retrasaron la precocidad de la floración en las dos adelfas, pero con mayor incidencia en la variedad rosa (4 semanas). La capaci-dad florífera de la variecapaci-dad rosa disminuyó con la simulación de pedrisco (con o sin poda), pero en la amarilla sólo lo fue cuando se podó severamente. En lavanda las podas redujeron un 10-15% el número de inflores-cencias por planta. En las plantas aromáti-cas, la poda no impidió una aceptable recuperación y favoreció que las plantas fue-ran más redondeadas. No se apreciaron grandes diferencias por las dos intensidades de poda en las plantas estudiadas.

Entre los aconteci-mientos meteorológicos que causan las

ma-yores pérdidas económicas en las

explotaciones agrarias, el pedrisco oca-siona daños económicos importantes, y la producción viverística ornamental puede verse afectada por esta adversidad atmos-férica. La literatura técnica y científica al respecto indica que las investigaciones sobre los efectos de accidentes meteoroló-gicos en cultivos se han centrado

primor-dialmente en plantas con interés

alimenticio (Bartolo et al., 1994; Sij et al., 2005), estando menos estudiados sus efec-tos sobre las plantas ornamentales. El pe-drisco puede causar daños mecánicos en hojas y tallos en los arbustos ornamentales, reduciendo la funcionalidad del área foliar, y predisponiendo las plantas a infecciones fúngicas y bacterianas (Bartolo et al., 1994; Schubert, 1991). La consecuencia es la pérdida económica derivada del deterioro del aspecto ornamental y la dilatación del ciclo de cultivo, y en las plantas de flor hay que añadir las pérdidas ocasionadas por la pérdida de precocidad ya que la fecha de suministro juega un papel decisivo en el precio del material vegetal.

La producción de plantas ornamentales en España se desarrolla principalmente en el levante de la Península Ibérica, en

Bañón, S.1,2; Martínez, J.A.1; Valdés, R.1; Miralles, J.1

1Dpto. de Producción Vegetal. Universidad Politécnica de Cartagena. 30203 Cartagena 2Unidad Asociada al CSIC de «Horticultura Sostenible en Zonas Áridas»

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su duración y las condiciones de la plantas en el momento del suceso. Con la simula-ción del pedrisco intentamos reproducir un pedrisco moderado provocando los sínto-mas típicos de esta adversidad climática en las partes con mayor posibilidad (Schubert, 1991). Así, con la ayuda de una vara semi-rrígida se produjeron heridas irregulares en brotes y ramas, completando manual-mente con rotura de hojas y defoliación parcial. Está simulación de pedrisco se

re-alizó el 15 de septiembre de 2008. De las plantas sometidas a la simulación del pe-drisco, dos grupos fueron podados con dos intensidades, reducción del 75% del volu-men aéreo de la planta (P75) y reducción del 50% del volumen aéreo de la planta (P50), simulando dos niveles de pedrisco más severos. Se mantuvieron plantas so-metidas a la simulación del pedrisco y no podadas (P0) y plantas que no se sometie-ron a ningún daño ni poda (control).

Al final del experimento (finales de mayo principios de junio) se evaluó el tamaño de las plan-tas midiendo su altura y anchura. La altura fue la distancia desde la superficie del sus-trato y la parte más alta de la planta, y la anchura la media de dos medidas realiza-donde el grupo de los arbustos es la

pri-mera orientación productiva, seguidos de los árboles, cactos, plantas aromáticas, etc. De los arbustos se cultivan principal-mente adelfa, evónimo, pitósporo, hibisco, durillo, etc. En los últimos años las plan-tas aromáticas están teniendo un gran in-terés por su doble carácter ornamental y para condimento, siendo las lavandas y los romeros las especies más producidas (Al-biñana et al., 2005). En la actividad vive-rística de arbustos ornamentales suele ser habitual el cultivo al aire libre, pues en ge-neral, este tipo de planta soporta las tem-peraturas invernales habituales en estas zonas, normalmente suaves. Esto hace que las plantas queden expuestas a acci-dentes climáticos inesperados, como la ac-ción dañina del pedrisco.

El objetivo general de este trabajo fue co-nocer la capacidad de recuperación de cua-tro arbustos ornamentales sometidos a una simulación de pedrisco y después de reali-zar distintos niveles de podas, durante la fase de vivero. Esta capacidad de recupe-ración fue valorada en términos de dimen-sión de la planta, precocidad y cantidad de floración y de color de hojas y flores.

MATERIAL Y MÉTODOS

Las especies estu-diadas fueron Nerium oleander cv. Ama-rillo (adelfa amarilla), Nerium oleander cv. Rosa (adelfa rosa), Rosmarinus officina-lis (romero) y Lavandula angustifolia (lavanda). Todas las plantas se cultivaron en maceta de PVC-18 cm de color terra-cota que contenía turba negra y fibra de coco al 50%. Fueron suministradas por Vi-veros Herfesa S.L. (Alaquas, Valencia). El material vegetal llegó el 11 de septiembre de 2008. Las adelfas procedían del enrai-zamiento de esquejes en julio (dos esque-jes por maceta) y tenía una dimensión aproximada de 12 cm de altura y 14 cm de anchura. La adelfa amarilla es de creci-miento lento, poco vigorosa y tardía en flo-ración. La adelfa rosa su comportamiento agronómico es contrario a la amarilla, y además es bastante sensible a Psudomo-nas syringae. La lavanda procedía de un esquejado de finales de mayo y el romero de un esquejado de finales de junio.

El material vegetal se situó en una parcela al aire libre ubicada en la Estación Experimental

Agro-alimentaria “Tomás Ferro” de la Universi-dad Politécnica de Cartagena (La Palma, Cartagena). Las plantas se regaron me-diante un equipo automático programable controlado por ordenador (Xilema NX300 Hidroponic, Novedades Agrícolas, S.A.). Cada maceta disponía de dos emisores de 4 L h-1 insertados en dos lados de la ma-ceta. El volumen de agua aplicado se fijó según un drenaje del 15-20% en el trata-miento control y la frecuencia de riego se fijo para evitar la desecación fuerte del sus-trato que impediría su rehidratación. Este volumen varió entre 5 y 10 minutos según la climatología, estado de desarrollo y va-riedad. La fertilización se realizó con el cri-terio de aumentar la conductividad eléctrica (CE) del agua de riego (1-1,2 dS/m) en 0,7 dS/m, con un equilibrio 100N-30P2O5-120K2O-60CaO (ppm) y un pH de 6. Las macetas se dispusieron sobre malla-zos metálicos de obra con cuadrados de 16 x 16 cm que estaban elevados del suelo mediante bloques de hormigón de 60 x 40 x 40 cm. Para controlar la altura y forma de las dos variedades de Nerium oleander se realizó tratamientos con reguladores del crecimiento, alternando paclobutrazol (CULTAR; SYNGENTA AGRO, S.A.) a 10 ppm y cloruro de clormequat (PROCO-CEL; PROBELTE, S.A.) a 2000 ppm. Las dosis y el número de aplicaciones fueron regulados según la evolución de las plan-tas. Las plantas fueron tratadas semanal-mente con cimoxanilo 3% + oxicloruro cuprocalcico 15% + propineb (ANTRA-COL TRIPLE, 10% WP p/p, BAYER S.L.).

El ensayo se realizó entre septiembre de 2008 y junio de 2009, y los parámetros climáticos durante este periodo fueron registrados en una estación climática de la red de esta-ciones meteorológicas de la Comunidad Autónoma de Murcia, ubicada a 300 me-tros de la parcela de cultivo. La radiación solar fue entre 350 y 1400 W/m2 y las horas de sol entre 5 y 13 horas. Y las tem-peraturas registradas durante el experi-mento fueron entre 0,3 y 23ºC (mínima) y entre 6,6 y 36,7ºC (máxima). Sólo hubo un día con temperatura bajo cero (tempera-tura mínima absoluta de -0,35 ºC).

Los daños causados por un pedrisco sobre los tejidos vegetales van a depender de distin-tos aspecdistin-tos como, del tamaño del granizo,

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das en un plano paralelo al sustrato, una primera entre dos partes extremas y opuestas, y otra segunda perpendicular a la primera. En las adelfas se determinó el número de inflorescencias por planta y se estudió la precocidad de la floración, y en la lavanda se midió el primer parámetro. El color de las hojas y flores fue medido mediante un colorímetro Minolta CR10 (Konica Minolta Sensing, Inc) que calculó las coordenadas de color (CIELab) que fueron: luminosidad, ángulo hue y croma.

Adelfa amarilla Altura (cm) 38,34 a 37,47 a 48,24 b 47,38 b Anchura (cm) 43,07 a 45,42 a 41,17 a 52,36 b Nº IF/planta 4,75 a 10,37 b 9,32 b 9,91 b Adelfa rosa Altura (cm) 44,85 a 42,98 a 54,52 b 53,85 b Anchura (cm) 48,64 a 64,47 b 60,87 b 60,01 b Nº IF/planta 8,00 a 9,25 b 7,87 a 11,25 c Romero Altura (cm) 43,39 a 44,34 a 53,22 b 55,13 b Anchura (cm) 52,76 a 49,00 a 52,70 a 50,33 a Lavanda Altura (cm) 66,39 a 62,29 a 67,36 ab 69,02 b Anchura (cm) 60,10 a 60,41 a 62,05 ab 64,21 b Nº IF/planta 89,11 a 94,31 a 100,03 b 104,30 b

Variedad/órgano Parámetros P75 P50 P0 Control

Adelfa amarilla Luminosidad 73,51 cb 75,77 c 62,93 b 48,05 a Croma 28,67 a 30,32 a 32,90 a 31,47 a Ángulo hue 87,83 b 87,55 b 83,73 ab 80,28 a Adelfa rosa Luminosidad 57,05 b 55,44 b 40,17 a 36,22 a Croma 28,73 a 31,35 a 38,00 a 31,21 a Ángulo hue 4,32 a 6,43 a 29,78 b 20,13 b

Cada tratamiento estuvo formado por 20 plantas. Las variedades fueron estudiadas de forma independiente, y la significación estadística de los resultados fue realizada con el test de Diferencias Mínimas Signifi-cativas -DMS (P<0.05).

RESULTADOS

Al final del experimento las plantas controles de la adelfa rosa podadas quedaron con una altura por debajo del control y del tra-tamiento P0 (21% de reducción), que

tam-bién presentaron alturas similares entre sí. Por tanto, en este aspecto, no hubo dife-rencia varietal, a pesar de que el tamaño de la variedad rosa fue mayor. El compor-tamiento de la anchura varió respecto a la variedad amarilla, siendo menos sensible, ya que sólo una poda severa (P75) produjo plantas menos anchas que el control (Tabla 1 y Fig. 2A).

Al igual que ocurrió en la variedad ama-rilla, las plantas de la variedad amarilla presentaron la misma altura que las plan-tas dañadas y no podadas (P0), pero cuando las plantas se podaron (P50 y P75) la altura final se redujo claramente (Fig. 2B), alrededor de un 20% comparada con el control (Tabla 1). Al observar los datos de la tabla 1 comprobamos que los dos ni-veles de poda produjeron plantas con si-milares alturas. Respecto a la anchura, el control fue más ancho que las plantas so-metidas a la simulación de pedrisco (P0, P50 y P75), y estos tres tratamientos pro-dujeron plantas con anchuras similares entre sí (Tabla 1).

En romero la reducción de la altura de las plantas podadas frente a las no poda-das también fueron patentes, y las dos

in-tensidades de poda no produjeron

variaciones de altura entre sí. Ninguno de los tratamientos efectuados alteró la an-chura de las plantas comparado con el control (Tabla 1 y Fig. 2C).

La influencia de la poda sobre la reduc-ción de la altura en lavanda fue menos pa-tente que en las otras especies, produciendo una diminución alrededor del 6% del con-trol. La anchura se comportó de la misma forma que la altura (Tabla 1 y Fig. 2D).

El pe-drisco/poda produjo una pérdida de preco-cidad de floración en la adelfa amarilla de alrededor de tres semanas (Fig. 1B). Sin embargo, en ausencia de poda esto no se produjo, como indica que la precocidad de las plantas P0 fuera la misma que la del con-trol. Se constató la mayor precocidad de la variedad rosa (Figs. 1A y B), pero la in-fluencia de la poda fue similar a la observada en la variedad amarilla, aunque en este caso las plantas podadas tardaron alrededor de un mes más en alcanzar la floración comer-cial que las controles (Fig. 1A).

El pedrisco redujo el número de inflores-cencias por planta en la adelfa amarilla sólo cuando la poda fue severa (Tabla 1), pero

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en la variedad rosa este aspecto estuvo más afectado ya que todas las plantas que fue-ron expuestas a la simulación de pedrisco redujeron la presencia de inflorescencias comparado con el control (Tabla 1). Sin em-bargo, esta reducción fue suave en todos los casos, y desde luego no se produjo la fuerte reducción observada en la variedad amarilla bajo poda severa (Tabla 1).

La determinación de las inflorescencias en lavanda al final de la fase de vivero in-dica que el pedrisco no redujo la presencia de inflorescencias cuando las plantas no se podaron (P0). Cuando éstas se podaron se redujo ligeramente la capacidad florífera de esta lavanda, un 10% y 15% para la poda moderada (P50) y severa (P75), res-pectivamente (Tabla 1).

A pesar del tratamiento fitosanitario pre-ventivo, algunas inflorescencias de la varie-dad rosa fueron afectadas por Psudomonas syringae, lo que fue excepcional en la ama-rilla. No obstante, no se observaron dife-rencias entre los distintos tratamientos.

El pe-drisco/poda no produjo variaciones de color en las hojas de todas las plantas estudiadas (datos no mostrados), pero si alteró los pa-rámetros colorimétricos de las flores de adelfa, aunque muy ligeramente (Tabla 2). En la variedad amarilla la poda produjo una reducción de la luminosidad de las flores, pero sólo tuvo significación estadística cuando la poda fue severa. Lo mismo ocu-rrió con el ángulo hue. En la variedad rosa los dos niveles de poda redujeron con sig-nificación estadística la luminosidad de las flores y aumentaron el ángulo hue hacia tonos más anaranjados (Tabla 2).

DISCUSION

Adelfa. La simulación de pedrisco redujo el tamaño de planta en ambas variedades sólo cuando se podó tras el siniestro, siendo más patente en altura que en an-chura. La variedad rosa recuperó mejor la anchura que la amarilla, sin embargo, cuando se podó severamente esto no

ocu-rrió. Las dos intensidades de poda estu-diadas no produjeron efectos muy dife-rentes entre sí.

El color de las hojas no fue afectado por el pedrisco, pero sí el de las flores cuando se practicó una poda severa. En la varie-dad amarilla este cambio consistió en des-plazar el tono desde el amarillo hacia el amarillo anaranjado, y en oscurecer el color. Este cambio no repercutió negativa-mente en la calidad de las flores, e incluso si hubiera sido más patente (visualmente) habría sido un aspecto mejorador de la ca-lidad ya que es una variedad con un ama-rillo demasiado claro. En la variedad rosa las dos podas favorecieron un color más rojo y oscuro en las flores, que tampoco desmerecen la calidad de la flor. En ambas variedades, el motivo de este viraje de color pudo estar en el retraso de la flora-ción producido por la poda, que hizo que las inflorescencias se desarrollaran con unas condiciones climáticas distintas a las formadas en el control y P0,

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caracteriza-das por una incidencia mayor de la lumi-nosidad y la temperatura que afectó al color de las flores (Karlsson, 2002).

La poda retrasó claramente la llegada del estado comercial de las plantas en ambas variedades, lo que puede tener importante repercusión económica en los mercados de exportación, pero no el pedrisco sin poda (P0). La capacidad florífera final de la va-riedad rosa fue reducida por el pedrisco con o sin poda, aspecto que sólo ocurrió en la amarilla cuando la poda fue severa; cuando se hizo este tratamiento, la capacidad de re-cuperación de la floración en la variedad amarilla fue menor que la de la rosa. Pero en términos generales, los resultados sobre floración sugieren que la variedad rosa fue más sensible al pedrisco, quizá motivado por su mayor crecimiento y precocidad.

Por ello, en caso de un pedrisco no muy severo en adelfa (como el simulado en este experimento) podría ser más interesante no podar, lo que parece más evidente para la variedad amarilla. Por tanto, si se puede, evitaremos la poda (esto dependerá del nivel de daño). Pero si podamos, debere-mos de despuntar todos los brotes de las plantas independientemente de su altura, pues de lo contrario crearíamos un creci-miento heterogéneo, que puede ser muy evidente en la variedad más vigorosa (cv. Rosa), estropeando la compacidad.

La incidencia del pedrisco en el tamaño de las plantas de romero que no fueron podadas fue nula, pero cuando se podó, el tamaño sí fue re-ducido sólo en altura porque el romero res-pondió bien a la poda llenando la planta con

brotaciones basales. De hecho, aunque las plantas podadas fueron más pequeñas que el control, estas presentaron un aspecto re-dondo y compacto que insinúan una buena calidad comercial. Es posible que el activo crecimiento del romero durante el periodo de estudio mermara las diferencias produ-cidas por la poda y el pedrisco.

La calidad ornamental de la lavanda se vio poco afectada por la simulación de pedrisco, y cualquiera de las actuaciones realizadas tras el siniestro puede ser adecuada para recuperar la planta. La in-fluencia sobre el tamaño fue mínima, y la prolífera floración de la lavanda, con muchas y largas inflorescencias, camufla las reducciones de tamaño ocasionadas por las podas, y visualmente parece que las plantas sin podar y el control no pre-sentan diferencias entre sí (Fig. 2D). A pesar de que cuando podamos el número de inflorescencias por planta se redujo, esta reducción fue escasa y poco apre-ciable visualmente dada la abundante floración de la lavanda.

Por consiguiente, en ambas especies cabe esperar que la poda no impida una aceptable recuperación, especialmente en lavanda, favoreciendo en ambos casos que la planta se haga más redonda. Y puesto que apenas se observaron dife-rencias entre los dos niveles de poda apli-cados, si tenemos que podar no nos debe preocupar la intensidad de su realización si nos mantenemos dentro de los rangos estudiados en este experimento. Esto su-giere, que tras un pedrisco más intenso y dañino que el aplicado en este experi-mento, que exija podar, estas plantas

ten-Agradecimientos

Esta investigación se ha financiado por la Agrupación Española de Entidades Aseguradoras de los Seguros Agrarios Combinados, S.A. (AGROSEGURO).

Referencias

Albiñana, J.V.; Alco, S.; Pardo, F.; Roselló, R.; Vidal, E. 2005. Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimen-tación. Asociación Profesional de Flores, Plantas y Tecnología Hortícola de Valencia. Tragsa. Bartolo, M.E., Schwartz, F.; Schweissing, F.C. 1994. Yield and growth response of onion to simulated storm damage. Hortscience 29(12):1465-1467. Karlsson, M.G. 2002. Flower formation in Primula

vulgaris is affected by temperature, photoperiod and

daily light integral. Scientia Horticulturae (95): 99-110.

Schubert, T. 1991. Hail damage to plants. Plant

pa-thology circular no. 347. Fla. Dept. Agric. &

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Sij, J.W.; Jason, P.O.; Olson, B.; Baughman, T.A. 2005. Growth and yield response to simulated hail damage in guar. Agron. J. (97):1636-1639.

derán a recuperar aceptablemente su desarrollo, salvo que se produzcan daños fisiológicos irreversibles.

Por otro lado, en el romero la poda plan-tea un interrogante, ya que desde el punto de vista del crecimiento a esta especie la va bien la poda (fue la especie con mayor velocidad de crecimiento de las estudiadas en condiciones invernales); sin embargo, es una especie difícil de cultivar en ma-ceta, y bajo condiciones de verano tiende a secarse parcialmente o totalmente, es-pecialmente cuando está pequeña, por lo que una poda severa en verano acentuará esta problemática (sería mejor evitarla).

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