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14-Tiempo y Aspecto

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BIBLIOTECA DE RECURSOS ELECTRÓNICOS DE HUMANIDADES

E-excellence – Liceus.com

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BIBLIOTECA DE RECURSOS ELECTRÓNICOS DE

HUMANIDADES

para red de comunicaciones Internet

ÁREA: CULTURA Y FILOLOGÍA CLÁSICA: FILOLOGÍA GRIEGA:

SINTAXIS GRIEGA

Liceus, Servicios de Gestión y Comunicación S.L. C/Rafael de Riego, 8- Madrid 28045

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TIEMPO Y ASPECTO EN GRIEGO ANTIGUO ISBN 978-84-9822-800-7

JESÚS DE LA VILLA POLO [email protected]

THESAURUS:

Verbo griego, tiempo gramatical, tiempo absoluto, tiempo relativo, aspecto gramatical, aspecto léxico, aspecto secuencial, perífrasis.

OTROS ARTÍCULOS RELACIONADOS CON EL TEMA EN LICEUS: Tema 12: El

verbo en griego antiguo. Las categorías verbales de número, persona y voz. Tema 14: Modo y modalidad en griego antiguo.

ESQUEMA:

1. Introducción: breve historia de las categorías verbales del griego. 2. Tiempo. 2.1. Contenido de la categoría y formas de expresión. 2.2. Tiempo absoluto. 2.2.1. Usos básicos de las formas temporales. 2.2.2. Usos figurados de las formas temporales. 2.2.3. Usos modales de las formas temporales. 2.3. Tiempo relativo. 2.3.1. Uso de las formas temporales para expresar tiempo relativo. 2.3.2. Uso del optativo oblicuo para expresar tiempo relativo. 2.3.3. Uso de las formas aspectuales para expresar tiempo relativo. 2.3.4. Conclusión con respecto al tiempo relativo. 2.4. Conclusión con relación al tiempo en griego antiguo. 3. Aspecto. 3.1. Introducción. Tipos de aspecto. 3.2. El aspecto gramatical. 3.2.1. Reconocimiento y diferentes propuestas. 3.2.2. Valores básicos de la categoría. 3.3. La categoría aspecto en sus diversas manifestaciones. 3.3.1. En contextos con referencia al momento del habla. 3.3.2. En contextos con referencia al tiempo de otro verbo. 3.3.3. En contextos virtuales. 3.4. El aspecto léxico y su combinación con el aspecto gramatical. 3.5. El aspecto secuencial y su manifestación en griego

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1. Introducción: breve historia de las categorías verbales del griego

El griego heredó del indoeuropeo el esquema básico de las categorías gramaticalizadas en el verbo. Estas categorías se organizaban en dos grandes ejes: uno que expresaba tiempo-modo y otro que expresaba aspecto.

En el eje del tiempo-modo se podía diferenciar entre situaciones o eventos que se presentaban como reales (indicativo) –bien en el pasado, bien en el presente– y situaciones que no eran reales, porque todavía no habían tenido lugar, es decir, que se situaban en el futuro. Sobre estas situaciones virtuales o no producidas cabía expresar, además, diversos grados de certeza: la eventualidad o probabilidad (subjuntivo), la simple posibilidad (optativo) o la necesidad de que se produjeran (imperativo). Las formas nominales del verbo, infinitivo y participio, estaban, por naturaleza, desprovistas de contenido temporal o modal, es decir, eran neutras con respecto a las nociones de tiempo y modo.

Por su parte, el eje aspectual permitía describir un evento en diferentes momentos de su desarrollo y se ofrecían tres posibilidades: describirlo bien cuando todavía no ha acabado y está desarrollándose, lo que habitualmente se conoce en lingüística como contenido imperfectivo (tema de presente); bien cuando se considera hasta su punto final, es decir, con un contenido perfectivo (tema de aoristo); bien cuando ya ha acabado pero ha dejado un estado o situación resultante que se prolonga de un modo indefinido, o sea, el aspecto propio del tema de perfecto.

El cruce de estos dos ejes daba lugar a un cuadro como el que se representa en el esquema de (1).

(1) Esquema simplificado de las categorias Tiempo-Modo / Aspecto en indoeuropeo.1

Indic. Pres.

Indic. Pas.

Subjuntivo Optativo Imperativo Infinitivo Participio Imperfectivo

Perfectivo Perfecto

Cada casilla del cuadro correspondía a una forma específica caracterizada por medio de diversos procedimientos morfológicos, tales como los afijos o las

1 Por razones de simplicidad no se incluye el modo Injuntivo, que no se mantuvo como paradigma

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alternancias vocálicas. Desde luego, es posible que en la fase común indoeuropea no llegase a desarrollarse la totalidad del esquema y, por otra parte, no todos los verbos tenían por qué desarrollar todas las posibilidades. Sin embargo, se puede considerar este esquema como la plantilla máxima posible a la que se adaptaban todas las posibilidades formales y de contenido del verbo griego. En el esquema sólo una casilla quedaba siempre vacía, la del indicativo de presente del tema de aoristo (perfectivo). Para esta casilla no sólo no se puede reconstruir ninguna forma indoeuropea, sino que tampoco existe forma correspondiente desarrollada en ninguna de las lenguas derivadas. Como veremos, la existencia de esta casilla vacía es el producto de la incompatibilidad del cruce de la noción de tiempo presente y contenido aspectual de aoristo.

Como queda patente, la principal diferencia del sistema indoeuropeo con respecto al del griego antiguo es la inexistencia de una forma especial para el futuro. El desarrollo de formas específicas de futuro es una característica que comparte el griego con la mayoría de las otras lenguas indoeuropeas, aunque cada una utilizó un recurso diferente. En el caso del griego se utilizó, sobre todo, un sufijo derivado -s- para el que se propone un valor original de deseo. El esquema resultante en griego antiguo es el que se refleja en (2).

(2) Esquema de las categorías Tiempo-Modo y Aspecto en griego (ejemplificado con el verbo gravfw). Indic. Pres. Indic. Pas. Indic. Fut.

Subj. Opt. Imp. Inf. Part. Imperfectivo gravfw e[grafon gravfw gravfoimi gravfe gravfein gravfwn

Perfectivo e[graya grayw gravyaimi gravyon gravyai gravya"

Perfecto gevgra-fa

ejgegravfh gegravyw gegravfw gegravfoimi gevgrafe gegrafev-nai

gegrafwv"..

Futuro gravyw gravyoimi gravyein gravywn

Este esquema, como se ve, es mucho menos homogéneo que el indoeuropeo y la causa de ello es el difícil encaje precisamente del tema de futuro. En efecto, el tema de futuro comparte características del eje del Tiempo-Modo, pero también del eje del Aspecto. Por un lado, junto con una forma de futuro de indicativo, indiferente a la oposición aspectual imperfectivo (presente) / perfectivo (aoristo), se llegó a desarrollar una forma de futuro perfecto (tipo gegravyw), lo que nos llevaría a proponer que el

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futuro debía situarse en el eje de Tiempo-Modo. Por el contrario, el griego desarrolló, junto con formas de infinitivo y participio, neutras en cuanto al modo, al menos una forma más o menos modal: la del optativo de futuro. Ello nos invitaría a situar al futuro en el eje de los temas aspectuales.

El esquema reflejado en (2) presentaba, por tanto, un alto grado de incongruencia, con numerosas casillas vacías, y, sobre todo, con un gran desequilibrio: mientras que para el indicativo presente y pasado, así como para los diversos modos, cabía diferenciar diferentes tipos de contenido aspectual y, en particular, el de la oposición imperfectivo (tema de presente) / perfectivo (tema de aoristo), esta diferencia no era posible para el futuro. No debe extrañar, por tanto, que a lo largo de los siglos la lengua griega haya tratado de regularizar esta situación. El resultado es el que encontramos en griego moderno, en el que, definitivamente, el futuro se alinea en el eje del Tiempo-Modo y ofrece, por tanto, la posibilidad de expresar plenamente la oposición aspectual imperfectivo / perfectivo / perfecto. Así se refleja en el cuadro de (3), que describe de un modo simplificado el esquema del griego moderno, del que, por otra parte, han desaparecido el optativo, el infinitivo y todas las formas de participio excepto una invariable.

(3) Esquema de las categorías Tiempo-Modo y Aspecto en griego moderno (ejemplificado con el verbo gravfw).

Indic. Pres. Indic. Pas. Indic. Fut. Subjuntivo Participio Imperfectivo gravfvw e[grafa qa

gravfw na gfavfw gravfonta" Perfectivo e[graya qa gravyw na gravyw Perfecto evcw grafei eivca gravfei qa evcw gravyei na evcw gravyei

De nuevo nos encontramos con un esquema coherente, con muy pocas casillas vacías, sólo la estructural por la incompatibilidad de tiempo presente con aspecto perfectivo. El moderno ha sido capaz de diferenciar finalmente entre tres futuros con diferente contenido aspectual: qa gravfw "escribiré" (de un modo indefinido, como una actividad habitual) / qa gravyw "escribiré" (una carta, un texto, un escrito concreto) / qa evcw gravyei "habré escrito".

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Una vez repasadas las líneas principales de las categorías verbales del verbo griego, podemos pasar a analizar las categorías Tiempo y Aspecto por separado. En todo momento veremos cómo estas nociones están estrechamente ligadas entre sí y ambas con los contenidos de la categoría Modo.

2. Tiempo

2.1. Contenido de la categoría y formas de expresión.

a) Definición y tipos de contenidos temporales.

La categoría Tiempo permite indicar en qué momento tiene lugar un determinado evento con respecto a un punto de referencia. Las lenguas adoptan como punto de referencia dos posibilidades: tomar como referencia el momento en que se emite el mensaje, es decir, el momento del habla, lo que se denomina "tiempo absoluto", o tomar como referencia otro evento relacionado con el primero, lo que se llama "tiempo relativo".

El tiempo absoluto es básicamente lineal y se organiza fundamentalmente en tres niveles: pasado, presente y futuro, es decir, anterioridad, simultaneidad o posterioridad con respecto al momento del habla.

Esta linealidad puede, sin embargo, complicarse puesto que muchas lenguas diferencian dentro del ámbito del pasado entre diversos grados de alejamiento con respecto al momento del habla, dando lugar así a sistemas como, por ejemplo, el de las lenguas africanas bantúes donde se distingue entre pasado muy remoto, pasado remoto, pasado reciente y pasado muy reciente. Lo mismo sucede en el ámbito del futuro entre futuro inminente, futuro próximo, futuro lejano y futuro muy lejano, noción ésta que termina muchas veces confundiéndose con el modo posible.

El griego sólo ha gramaticalizado la oposición más sencilla, formada por tres posibilidades: pasado / presente / futuro.

El tiempo relativo, por su parte, como se ha dicho, no sitúa un evento en la cadena temporal absoluta, sino que sólo indica que un determinado evento se ha producido con anterioridad, simultáneamente o con posterioridad a otro. Como veremos, el griego antiguo desarrolló diversas estrategias para indicar tiempo relativo y hasta llegó a crear una forma específica para una de las posibilidades, la posterioridad con respecto al pasado, que se indicaba por medio del optativo de futuro.

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En resumen, el griego antiguo es capaz de expresar tiempo absoluto y tiempo relativo.

b) Marcas de la categoría.

Para indicar las nociones temporales el griego, como lengua flexiva, utiliza, sobre todo, afijos: un prefijo, el aumento, que indica pasado absoluto; algunos sufijos propios del futuro, -s-, -es-, y las desinencias. Las desinencias del verbo griego indican básicamente número y persona, pero también de alguna forma tiempo, puesto que existe una serie de desinencias primarias, propias del tiempo presente y del tiempo futuro (aparte de aparecer también en subjuntivo), y una serie de desinencias secundarias, propias de los pasados (además del optativo).

Por otro lado, para indicar tiempo relativo se recurre, como se verá, a las formas aspectuales y a la forma modal del optativo. En ambos casos los afijos constituyen las marcas más importantes.

2.2. El tiempo absoluto.

La indicación del tiempo absoluto se realiza en griego por medio de formas verbales concretas. Así, el griego tiene formas específicas para indicar si un determinado evento sucedió en el pasado, está sucediendo en el momento en que se está hablando o sucederá en el futuro. Dos observaciones son importantes antes de pasar a describir el sistema.

En primer lugar, en la medida en que la línea temporal es un continuo difícil de segmentar y que la localización de un evento en el tiempo contiene muchas veces un gran componente de subjetividad, junto con los usos propios o literales de las formas temporales, caben también usos derivados o secundarios de tales formas. En estos casos se utiliza una determinada forma para señalar figuradamente momentos temporales ligeramente diferentes de los que indica la forma utilizada de un modo literal. Estudiaremos por separado los usos literales y los usos figurados.

En segundo lugar, suele afirmarse con contundencia en las gramáticas que sólo las formas de indicativo de presente, aoristo y perfecto, más todas las formas de futuro poseen contenidos temporales. Como ya se ha indicado, esta afirmación es sólo parcialmente cierta. Por un lado, las formas modales de imperativo, subjuntivo y optativo pueden expresar en determinadas situaciones eventos futuros. Dicho de otra forma, el contenido modal conlleva también a veces contenidos temporales. Por otro lado, el optativo de futuro no indica tiempo absoluto, sino tiempo relativo. La

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afirmación tantas veces repetida, por tanto, debe relativizarse y no darse por buena sin más.

2.2.1. Usos básicos de las formas temporales

a) Pasado

En sus usos propios o literales, el griego posee tres formas para indicar pasado absoluto, una para cada una de los temas aspectuales: imperfecto para el tema de presente (e[grafon "escribía, estaba escribiendo"), aoristo de indicativo para el tema de aoristo (e[graya "escribí") y pluscuamperfecto para el tema de perfecto (ejgegravfh "había escrito, tenía escrito").

b) Presente

Para indicar el tiempo absoluto presente, es decir, para indicar aquellas situaciones que el hablante percibe que se están produciendo mientras habla, el verbo griego tiene dos formas, una para el tema de presente (gravfw "escribo, estoy escribiendo") y otra para el tema de perfecto (gevgrafa "tengo escrito").

El tema de aoristo no admite la descripción de eventos presentes, la razón es la siguiente: si una situación se concibe como realmente acabada (modo indicativo, aspecto perfectivo), automáticamente se ha de situar en el pasado. En el presente sólo cabe, obviamente, la descripción de eventos que todavía estén vigentes, en su desarrollo, y esto es lo que expresa el tema aspectual de presente. Ésta es la razón por la que en ninguna lengua indoeuropea existen formas para el tiempo presente de aspecto perfectivo (aoristo): existe una incompatibilidad entre ambas nociones.

Hay que notar, por otro lado, que mientras algunas lenguas tienen formas para distinguir entre los sucesos que están sucediendo en el momento (presente actual: "estoy comiendo", I am eating) y los que suceden de un modo habitual o permanente (presente habitual y universal: "yo como mucho"), el griego no posee esta distinción. Por consiguiente, utiliza las formas que indican tiempo presente (presente de indicativo y perfecto de indicativo) no sólo para describir eventos que se están desarrollando efectivamente mientras se habla, o sea, el "presente actual", sino también para describir eventos que se repiten un cierto número de veces ("presente habitual") o que tienen validez universal e intemporal ("presente universal"). Las

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siguientes frases ofrecen ejemplos de presente-perfecto actuales (4), habituales (5) y universales (6).

(4a) tou'ton ou\n fulavttomen mocloi'sin ejgkleivvsante" (“Así pues, a éste lo estamos

vigilando tras haberlo encerrado con pestillos”, Ar. V. 112-3)

(4b) oiJ de; musthvria pepoihvkasi kai; tou;" JErma'" perikekovfasi (“Éstos han

realizado actividades mistéricas y han decapitado a los hermes”, Lys. 14, 41-42)

(5a) crwvmeqa politeiva/ ouj zhlou'sh/ tou;" tw'n pevla" novmou" (“Poseemos un régimen político que no envidia nada a las leyes de los vecinos”, Th. 2,37,1)

(5b) tou'to a[llwn te pollw'n ajkhkovamen kai; aujtoi; pollavki" eijrhvkamen (“Esto lo

tenemos oído de otros muchos y nosotros mismos muchas veces lo tenemos dicho”,

Pl. R. 433 b)

(6a) ejndeh;" a[r j ejst j kai; oujk e[cei oJ [Erw" kavllo" (“Por tanto, Eros está falto de belleza y no la posee”, Pl. Smp. 201 b)

(6b) aujtav ge tau'ta kai; oiJ qeoi; pepovnqasin (“Esto mismo incluso los dioses lo

han padecido”, Pl. Euthphr. 8 d)

c) Futuro

Finalmente, para expresar futuro el verbo griego antiguo posee dos formas, una que es indiferente a la oposición imperfectivo / perfectivo, que es la que se conoce habitualmente por futuro de indicativo (gravyw "escribiré"), y otra para el futuro perfecto (gegravyw "habré escrito, tendré escrito").

2.2.2. Usos figurados de las formas temporales

Prácticamente cualquier forma verbal de las indicadas tiene, junto con sus usos literales, usos figurados o derivados que indican otros momentos temporales. Se trata casi siempre de fenómenos de retardación o anticipación psicológica o estilística. Estos usos se dan generalmente en circunstancias muy concretas, que pueden distribuirse en dos grandes grupos:

a) Contextos en los que, aparte de los verbos, hay otros indicadores –adverbios, subordinadas, contextos de narración– que dejan claro cuál es el tiempo absoluto al

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que nos estamos refiriendo y permiten, por tanto, relajar la expresión del tiempo por medio del verbo.

b) En muchos casos se trata de situaciones temporales de transición, en las que la cercanía entre un pasado y un presente o un presente y un futuro son menos perceptibles de lo habitual.

Vamos a hacer un repaso de cada uno de los usos figurados más importantes entre los que se reconocen habitualmente:

a) Usos derivados del presente

Presente por pasado inmediato. Se da en aquellas situaciones que acaban de

producirse y cuyas consecuencias todavía son visibles, por lo que no llega a establecerse una distinción entre pasado y presente. Ejemplos son los de (7).

(7a) Qemistoklh'" h{kw parav se“Yo, Temístocles, llego (=he llegado) ante ti”, Th. 1,137,4)

(7b) wJ" ... aujtoi; meta; proshkovntwn ejgklhmavtwn ejrcovmeqa, ... dedhvlwtai (“Ha quedado claro que nosotros venimos (=hemos venido) con reclamaciones justas”, Th. 1,40,1)

Presente por pasado en situaciones que mantienen su validez. Es muy semejante al

caso anterior, pero no tiene por qué haber sucedido en el pasado inmediato. En todos los casos se mantienen en el momento presente las consecuencias del hecho pasado. (8a) o{d j ei[m j ejgwv soi kei'no", o}n kluvei" i[sw" tw'n JHrakleivwn o[nta despovthn o{plwn (“He aquí que yo soy aquel del que escuchas (= has escuchado) quizá que es el poseedor de las armas de Heracles”, S. Ph. 261)

(8b) ouj manqavnei", h\n de; ejgwv, o{ti prw'ton toi'" paidivoi" muvqou" levgomen… (“¿No

aprendes (= has aprendido), dije yo, que al principio a los niños les contamos

historias?”, Pl. R. 377 a)

Presente histórico. Es típico de los relatos y narraciones de hechos pasados, por lo

que el oyente siempre puede saber que se trata de acontecimientos anteriores. Se da sobre todo en contextos donde se produce una acumulación en la narración de

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hechos y acontecimientos. Se ha explicado como una forma de imprimir a la narración más vitalidad y energía. Equivale siempre a un aoristo en cuanto a su contenido.

(9) oiJ de; jAqhnai'oi, wJ" kai; tou' qeou' a[go" krivnanto", ajntepevtaxan toi'" Lakedaimonivoi" ejlauvnein aujtov. ... oiJ Lakedaimovnioi prevsbei" pevmyante" para; tou;" jAqhnaivou" xuneph/tiw'santo kai; Qemistokleva hjxivoun te toi'" aujtoi'" kalavzesqai aujtovn. oiJ de; peisqevnte" ...pempousin ... a[ndra" oi|" ei[reto a[gein o{pou a]n perituvcwsin. oJ de; Qemistoklh'" proaisqovmeno" feuvgei “Los atenienses, puesto que el dios había señalado un sacrilegio, instaron a su vez a los lacedemonios a realizar lo mismo. … Los lacedemonios, tras enviar embajadores ante los atenienses, responsabilizaron también a Temístocles y consideraban justo que ellos lo castigaran. Los atenienses, convencidos por ellos … envían … hombres a los que se les había encomendado traerlo de donde lo encontraran. Pero Temístocles, informado previamente, huye…”, Th. 1,135)

Presente por pasado con expresiones que indican pasado. Esporádicamente puede

aparecer un presente en contextos donde un adverbio o una oración subordinada indica con claridad que se trata de un hecho pasado. La explicación de este fenómeno es sólo hipotética: aparentemente, cuando el tiempo en que se produce un evento está claramente marcado de forma contextual, la expresión verbal puede relajarse y se utiliza lo que para muchos es considerado el término no marcado de la expresión temporal, el presente.

(10a) tivpte ... iJkavnei" hJmeteron dw' ... pavro" ge me;n ou[ti qamivzei" (“¿Por qué llegas hasta nuetra casa? … Antes nunca nos visitas (=visitabas)”, Hom. Il. 18, 385-386)

(10b) uJmei'" movli" ajfiknei'sqe, o{poi hJmei'" pavlai h{komen (“Vosotros apenas llegáis a donde nosotros ya antes llegamos (= hemos llegado)”, X. Cyr. 1,3,4)

Presente por futuro inmediato. Igual que en otras lenguas (cf. esp. "inmediatamente le

atiendo"), el presente se puede utilizar para referirse a un futuro inminente o muy cercano. En estos casos la separación entre la intención actual de hacer algo y su realización es tan pequeña que puede usarse el tiempo propio de las acciones actuales, el presente.

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(11) ejpiv ge touvtou" ejgw; aujto;" parevrcomai (“Contra aquellos, al menos, yo mismo

marcho (= voy a marchar)”, X. Cyr. 7,1,20)

Presente por futuro para indicar consecuencia inmediata. Puede utilizarse el presente

para indicar la inmediata realización de un hecho después de que se hayan dado las condiciones para ello. La consecuencia es tan real, aunque sea futura, que se da por hecha.

(12) eij au{th hJ povli" lhfqhvsetai, e[cetai kai; hJ pa'sa Sikeliva (“Si esta ciudad es capturada, también está ya dominada toda Sicilia”, Th. 6,91,3)

b) Usos derivados del aoristo:

Aoristo gnómico. El aoristo se utiliza con valor habitual o universal y es propio de las gnômai "refranes". Ejemplos son los de (13)

(13a) aiJ de; frenw'n taracai; parevplagxan kai; sofovn. (“Las inquietudes del espíritu afectaron (= afectan) incluso al sabio”, Pind. O. 7,31)

(13b) polla; d j ajnqrwvpoi" para; gnwvman e[pesen (“Muchas cosas a los humanos contra lo esperado sobrevinieron (=sobrevienen)”, Pind. O. 12,10)

Suele explicarse este uso como producto de la generalización a todas las épocas de lo que ha sido un hecho permanente en el pasado, es decir, si algo sucedió siempre en el pasado, puede darse por descontado que también sucederá en el futuro. Es absolutamente comparable al uso del pretérito indefinido o perfecto simple en refranes españoles como "Quien fue a Sevilla perdió su silla".

En este tipo puede encuadrarse también el aoristo que aparece en las comparaciones homéricas, donde se describen situaciones típicas que sirven de modelo para lo que está sucediendo en el momento actual. Un ejemplo de ello es el de (14).

(14)

h[ripen d jwJ" o{te ti" dru'" h[ripen h] ajcerwri;" hje; pivtu" blwqrhv, thvn t j

ou[resi tevktone" a[ndre" ejxevtamon pelevkessi nehvkesi nhvion ei\nai

“Cayó, como cuando una encina cayó (=cae), o un álamo blanco, o un pino copudo al que en los montes los carpinteros cortaron (=cortan) con sus hachas recién afiladas para que se convierta en una quilla”

,

Il 13.389

)

(14)

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Aoristo por presente o futuro. Se da en circunstancias en que una situación presente

o de un inmediato futuro, es decir, aún no concluida, se da tan por segura que puede considerarse definitivamente realizada. Es propio de contextos muy expresivos, de exclamaciones, amenazas, etc. Es el caso del ejemplo siguiente.

(15) katedavkrusa kai; blevfraron uJgraivnw davkrusin: aJ Diov" m j a[loco" w[lesen (“Derramé (= estoy derramando) lágrimas y humedezco mi párpado con las

lágrimas. La esposa de Zeus me mató (= va a matar)”, E. Hel. 673) c) Usos derivados del perfecto.

Perfecto por futuro para indicar un hecho inevitable. Se da en las mismas

circunstancias que los empleos semejantes del tema de presente y refuerza la impresión de que un evento o la consecuencia de una determinada situación son tan inevitables que pueden darse por realizados.

(16) oi[ jgw; tavlain j, o[lwla th'/d j ejn hJmevra/ (“¡Ay de mí, desdichada! ¡Estoy

muerta (=voy a morir) en este día!”, S. El. 674)

(17) ka]n tou'to nikw'men, pavnq j hJmi'n pepoivhtai (“En el caso de que venzamos ahora, todo ya ha quedado hecho para nosotros”, (X. An. 1,8,12)

En época medieval y moderna las formas de perfecto son completamente sustituidas por formas perifrásticas que combinan el verbo e[cw y un antiguo infinitivo: evcw gravyei "tengo escrito", "he escrito". El significado del perfecto es el mismo en todas las épocas del griego.

2.2.3 Usos modales de las formas temporales

Como ya se ha dicho, las nociones de tiempo y modo están muy estrechamente unidas en el sistema del verbo indoeuropeo y griego. Junto al valor de tiempo futuro que tienen formas de subjuntivo, optativo e imperativo, de forma inversa, algunas formas de indicativo se utilizan en determinados contextos léxicos o del discurso con valores modales diferentes del valor real, que es el más típico del indicativo. Estos valores modales pueden conservar sus valores temporales o haber perdido éstos. Los casos más importantes son (cf. Tema 14):

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a) Uso irreal del indicativo de pasado.

El indicativo de pasado, generalmente unido a la partícula modal (ke, ka, a[n), tiene valor irreal. La irrealidad implica que algo pudo suceder en el pasado, pero, de hecho, no sucedió.

(18) i[sw" me oi[esqe, w\ a[ndre" jAqhnai'oi, ajporiva/ lovgwn eJalwkevnai toiouvtwn oi|"

a]n uJma'" e[peisa

(

“Quizá creéis, atenienses, que yo estoy ahora aquí prisionero por falta de razones con las que podría haberos convencido”, Pl. Ap. 38.d)

El valor irreal equivale a una posibilidad en el pasado. La partícula modal indica que el evento descrito fue sólo una posibilidad, no necesariamente una realidad. Por una implicación lógica muy fácil de seguir, si de un evento pasado se dice que fue posible y no que se produjo efectivamente, se puede deducir que el evento no llegó finalmente a producirse; de haberse producido, lo relevante habría sido precisamente decir lo que efectivamente se produjo.

En determinadas circunstancias un tiempo pasado del indicativo no requiere la partícula modal para expresar irrealidad:

1) En oraciones subordinadas condicionales en las que la oración principal también expresa irrealidad (19) (cf. Tema 22)

(19) eij h\san a[ndre" ajgaqoiv..., oujk a[n pote tau'ta e[pascon (“Si hubieran sido hombres buenos…, no habrían sufrido esas cosas”, Pl. Grg. 516)

En estos casos la partícula modal, presente en la principal o apódosis, se entiende que afecta a todo el período condicional, también, por tanto, a la subordinada o prótasis.

2) El imperfecto de los verbos modales –los que significan obligación, conveniencia o posibilidad– (20).

(20)

aujtov, h\ d j o{

", oujk ei[rhtai o} mavlista e[dei rJhqh'nai “Eso mismo” dijo él “no se ha dicho, lo que ante todo tendría que haber sido dicho”, Pl. R. 328 c)

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Este imperfecto adquiere un valor irreal sin necesidad de que le acompañe la partícula modal como producto de la misma implicación lógica expuesta más arriba: si alguien informa de que existió una posibilidad o necesidad en el pasado, puede asumirse que el hecho mismo no se cumplió, pues, de otro modo, ésta habría sido la información transmitida. Piénsese en usos como los del español: "Juan debía haber venido" –> Juan no vino.

3) En expresiones de deseo irrealizado (21)

(21) ei[qe a[nemo" ejgenovmhn (“¡Ojalá me hubiera convertido en viento!”, AP 5, 83)

b) Usos impresivos del futuro de indicativo.

El futuro implica que el hablante expresa su convicción de que algo que todavía no se ha producido se producirá. En consecuencia, utilizado sobre todo con segundas personas, una expresión contundente del futuro adquiere un valor de orden, como en el español "lo harás" = "debes hacerlo":

(21) w}" ou\n poihvsete kai; peivqesqev moi (“Así, por tanto, haréis; obedecedme”, Pl.

Prt. 338 a)

En preguntas retóricas con negación el futuro adquiere también el valor de una exhortación, aunque en este caso de carácter mitigado o educado:

(22) ou[koun ajpodeivxei" tou;" rJhvtora" nou'n e[conta"_… (“¿No me señalarás a los oradores que tienen cabeza?”, Pl. Grg. 466 e)

c) Usos impresivos del presente y el aoristo en preguntas

La utilización del presente o el aoristo en interrogaciones negadas puede entenderse como una forma de orden mitigada.

(23a) tiv ou\n oujk ejrwta'/"_… (“¿Por qué, entonces, no preguntas?”, Pl. Ly. 211 d)

(23b) tiv ou\n ouj kai; Provdikon ejkalevsamen_… (“¿Por qué, entonces, no llamamos también a Pródico?”, Pl. Prt. 317d)

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La derivación de un valor a otro es fácil de comprender: "¿Por qué no lo has hecho?" = "Hazlo".

2.3. Tiempo relativo

Algunas lenguas tienen marcas diferentes para expresar el tiempo absoluto y el tiempo relativo. Es decir, se marca de distinta forma el tiempo de frases como "ayer sus hijos fueron al cine" (tiempo absoluto de pasado) y "después de que sus hijos se

fueron al cine, pudieron sentarse un rato a descansar” (tiempo relativo: primero los

hijos van al cine, luego descansan).

El tiempo relativo –anterioridad, simultaneidad, posterioridad– puede tomar como puntos de referencia hechos pasados, presentes y futuros. Esto da lugar a un esquema ideal, pero pocas veces cumplido en su totalidad, como el que sigue; en él se recoge cómo para un evento que se situara bien en el pasado, bien en el presente, bien en el futuro (eje horizontal), podría describirse, al menos en teoría, una expresión de tiempo relativo que describiera otro evento anterior, simultáneo o posterior al primero (eje vertical).

(24) Esquema ideal de los tiempos relativos

Pasado Presente Futuro

Anterior Simultáneo Posterior

El grado de gramaticalización de las distintas posibilidades del esquema de (24) es diferente según las lenguas, pero también responde a esquemas más generalizados y hasta universales. Así, por ejemplo, en la mayoría de las lenguas que poseen marcas de tiempo relativo, el tiempo relativo con respecto al presente (la columna central del esquema de (24)) se confunde con el tiempo absoluto. Esto es así porque el tiempo presente es, por definición, el tiempo del habla; la anterioridad relativa con respecto al presente coincide, por tanto, con el pasado absoluto y lo mismo sucede con la simultaneidad y la posterioridad.

Con respecto al pasado y al futuro hay, sin embargo, diversas posibilidades. Hay lenguas que expresan las tres posibilidades, anterioridad, simultaneidad y posterioridad; otras sólo alguna de estas posibilidades. Así, por ejemplo, el español puede expresar tanto la anterioridad con respecto al pasado ("había comido") como

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con relación al futuro ("habrá comido"); también la simultaneidad con respecto al pasado ("estaba comiendo"), como con relación al futuro ("estará comiendo"); sin embargo, el español no puede expresar la posterioridad de forma gramatical, ha de recurrir a la subordinación “leía su novela favorita antes de que le interrumpieran”.

Tipológicamente, entre las lenguas del mundo hay dos tendencias claras: a) Sólo hay tiempo relativo con respecto al presente o futuro si también lo hay con respecto al pasado. Dicho de otra forma, la expresión del tiempo relativo se da con más frecuencia con respecto al pasado.

b) Sólo se expresa la simultaneidad y la posterioridad si también se da la anterioridad. O sea, que lo más frecuente es la expresión de la anterioridad.

Veamos qué sucede con el griego.

La lengua griega no heredó del indoeuropeo una forma específica de marcar el tiempo relativo. No obstante, a lo largo de su historia desarrolló diversos procedimientos que, en diferentes contextos, son capaces de expresar tiempo relativo. Los tres procedimientos más importantes son: el uso de las mismas formas temporales que sirven para expresar el tiempo absoluto, el uso de las formas de optativo en subordinación, es decir, el conocido como "optativo oblicuo", y, finalmente, como una derivación de su propio significado, el uso de los temas aspectuales. Ninguno de estos tres procedimientos llegó a desarrollar el sistema completo en el juego de tiempos relativos y momentos de referencia que se ha recogido en (24). De hecho, sólo se desarrollaron formas para expresar la anterioridad, la simultaneidad y la posterioridad con respecto al pasado.

2.3.1. Uso de las formas temporales para expresar tiempo relativo

Las formas temporales absolutas se utilizan para referirse al tiempo relativo con respecto al pasado. Los contextos en que se utilizan son, sobre todo, los de subordinación.

La anterioridad de un evento con respecto a otro pasado se puede expresar por medio del aoristo (25):

(25) jAqhnai'oi de; tou;" strathgou;" ejph/tiavsanto o{ti a[neu aujtw'n xunevbhsan (“Los atenienses acusaron a los generales de que habían concertado un acuerdo sin contar con ellos”, Th. 2,70,4)

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En estos casos, sin embargo, no hay ninguna diferencia entre el uso del tiempo con valor absoluto y su valor con valor relativo; se trata sólo de una interpretación sugerida por el contexto, puesto que el hecho descrito en la subordinada (xunevbhsan), al ser un hecho pasado y acabado con respecto al momento del habla, sólo puede ir en aoristo. Es un hecho, sin embargo, que se refiere a un momento anterior al de su principal.

Más claro está, sin embargo, el uso del presente y el futuro para expresar tiempo relativo. Así, por ejemplo, la simultaneidad con respecto a un evento pasado se puede expresar por medio del imperfecto (26a), como podría esperarse de su valor aspectual de imperfectivo (v. más abajo); pero también por medio del presente de indicativo, que no sería esperable en este contexto pasado (26b).

(26a) oiJ me;n ou\n jAqhnai'oi oJrw'nte" th;n tw'n Lakedaimonivwn rJwvmhn kai; o{ti povlemo" ejn Korivnqw/ oujkevti h\n..., ou[tw" ejfobou'nto w[ste... (“Los atenienses, al ver la fuerza de los lacedemonios y que en Corinto ya no había guerra…, tanto miedo tenían que…”, X. HG 5,4,19)

(26b. ) ejpunqavnonto o{ti aiJ nh'e" ejn Kerkuvra/ h[dh eijsi; tw'n Peloponnhsivwn (“Se enteraron de que las naves de los peloponesios ya estaban (lit. están) en Corcira”, Th. 4,3,1)

Aparentemente, las dos expresiones parecen igualmente válidas y no se ha notado ninguna diferencia de matiz entre ellas. Donde hay imperfecto podría parecer que podría haber un presente de indicativo y viceversa. Desconocemos por el momento, pues no se ha estudiado, la frecuencia de una u otra posibilidad o si se dieron por igual en todas las épocas.

Finalmente, la posterioridad con respecto a un evento pasado se puede expresar por medio del futuro (27).

(27) kai; e[gnw oJ jArcivdamo" o{ti oiJ jAqhnai'oi oujdevn pw ejndwvsousin (“Y supo Arquidamo que los atenienses no iban a ceder en nada”, Th. 2,12,4)

De todos estos usos, el empleo del aoristo, del presente y del futuro para indicar tiempo relativo debe considerarse como el mantenimiento del estilo directo en ámbitos de subordinación. Es la trasposición exacta de lo que se diría en el momento del habla (“concertasteis”, “están”, “cederán”) a un contexto anterior. Evidentemente, se trata de usos derivados de su empleo para expresar tiempo absoluto.

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Por el contrario, el imperfecto para indicar simultaneidad corresponde a un estilo indirecto, puesto que el uso del imperfecto –una forma de pasado- sólo puede justificarse porque se refiere a un momento pasado con relación al momento del habla.

El esquema siguiente resume el uso de las formas verbales del indicativo para expresar tiempo relativo.

(28) Esquema de la expresión del tiempo relativo con respecto al pasado en griego antiguo con formas del indicativo

Estilo indirecto Estilo directo

Anterior Aoristo Indicativo

Simultáneo Imperfecto Presente Indicativo

Posterior Futuro Indicativo

2.3.2. Uso del optativo oblicuo para expresar tiempo relativo

El modo optativo aporta diferentes valores modales y, en concreto, el valor de deseo en expresiones impresivas y el valor de posibilidad en expresiones enunciativas (cf. Tema 14). También podía aparecer en oraciones subordinadas expresando igualmente la posibilidad, como en (29).

(29) hjevlio" d j ajnovrouse ... i{n j ajqanavtoisi faeivnoi (“Y el sol se elevó … para poder

iluminar a los inmortales”, Od. 3,1-2)

Probablemente como resultado de su uso repetido en contextos de subordinación como el de (29), terminó interpretándose como una simple marca de subordinación. Es decir, perdió su contenido modal y pasó a utilizarse también en contextos donde el evento descrito no era una posibilidad, sino hechos reales, como en (30).

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(30) ajllhvlou" d j ei[ronto tiv" ei[h (=h\n) kai; povqen e[lqoi (=h\lqen) (“Se preguntaban uno al otro quién era y de dónde venía”, Od. 17,368)

El optativo usado como marcador de subordinación recibe el nombre de "oblicuo". Se usa casi exclusivamente en contextos en los que el verbo principal esté en pasado, sustituyendo a un indicativo o un subjuntivo, que sería la forma esperable. Se utiliza en muchos tipos de subordinadas, como las completivas (31), expresiones de temor (32) o temporales (33).

(31) ejqauvmazon o[ti oujdamou' Ku'ro" faivnoito (=ejfaivneto) oujd j a[llo" par j aujtou' oujdei;" pareivh (=parh'n) (“Se extrañaban de que Ciro no apareciera por ningún lado ni ningún otro se presentara enviado por él”, X. An. 1,10,16)

(32) ejfobei'to ... mh; ouj duvnaito (=dunh'tai)... ejxelqei'n (“Temía … que no pudiera … salir”, X. An. 3,1,12)

(33) e[doxen ou\n aujtoi'" ... proievnai eij" to; provsqen, e{w" Kuvrw/ summeivxeian (= summeivxwsi) (“Les pareció, por tanto, a ellos que había que avanzar hacia delante hasta que entraran en contacto con Ciro”, X. An. 2,1,2)

En oraciones subordinadas como las finales, en las que el evento de la subordinada siempre es posterior necesariamente al de la principal, el uso de los diferentes temas aspectuales o temporales no conlleva ningún contenido de tiempo relativo, como es lógico. Sin embargo, cuando la relación temporal entre la principal y la subordinada no está predeterminada, la elección del optativo de los diferentes temas sí conlleva una indicación de las relaciones de anterioridad-simultaneidad-posterioridad entre principal y subordinada.

De hecho, la utilización de los diferentes temas aspectuales permite indicar el tiempo relativo hasta formar un sistema completo con referencia al pasado. Originariamente sólo existía la expresión de la anterioridad por medio del optativo de aoristo (como trasposición de un indicativo de aoristo) (34) o por medio del optativo de presente (como trasposición de un imperfecto) (35). La simultaneidad se expresaba por medio del optativo de presente (como trasposición de un imperfecto) (36).

(34) kalevsa" aujtou;" ei\pe Diogeivtwn o{ti katalivpoi (=katevlipen) aujtoi'" oJ path;r ei[kose mna'" ajrgurivou kai; triavkonta stath'ra". (“Tras llamarlos, dijo Diogitón que su padre les había dejado veinte minas de plata y treinta estateres”, Lys. 32,9)

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(35) h[kousa o{ti Periklh'" polla;" e[sc j ejpw/da;" ejpivstaito (=ejpivstato), a}" ejpa/vdwn th'/ povlei ejpoivei aujth;n filei'n auJtovn. (“Oí que Pericles sabía muchas canciones y que, al cantarlas a la ciudad, hacía que ésta le quisiera”, X. HG 1,7,5) (36) prohgovreue toi'" jAqjhnaivoi" ejn th'/ ejkklhsia/ o{ti jArcivdamo" oiJ xevno" ei[h (h\n) (“Advirtió a los atenienses en la asamblea que Arquidamo estaba unido a él por lazos de hospitalidad”, Th. 2,13,1)

Desde al menos el s. VI a. C. se atestiguan las formas del optativo de futuro, creadas exclusivamente, a lo que parece, para completar el esquema de expresiones de tiempo relativo:

(37) proidovnte" ga;r oiJ Qhbai'oi o{ti e[soito oJ povlemo" (“Tras comprender los tebanos que se iba a producir la guerra…”, Th. 2,2,3)

La creación de estas formas de optativo de futuro, que sólo pueden usarse como optativo oblicuo, demuestra que el sistema de expresión del tiempo relativo ya estaba bastante desarrollado; en un momento dado este sistema, que ya podía expresar la anterioridad y la simultaneidad, requirió de una forma como ésta para completar el sistema expresando la posterioridad.

El cuadro siguiente recoge el uso del optativo oblicuo para indicar tiempo relativo:

(38) Esquema de la expresión del tiempo relativo con respecto al pasado en griego antiguo según sus diversos subsistemas

Optativo oblicuo

Anterior Aoristo Optativo

Presente Optativo Simultáneo Presente Optativo Posterior Futuro Optativo

(23)

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2.3.3. Uso de las formas aspectuales para expresar tiempo relativo

Como veremos en el próximo apartado, el valor básico del tema de presente en griego es el de la imperfectividad, es decir, la descripción de un evento cuando todavía está en su desarrollo. Por el contrario, el tema de aoristo expresa la perfectividad, es decir, la descripción de un evento incluyendo su final.

En contextos en que las formas verbales con contenido aspectual describen la imperfectividad o perfectividad no con relación al momento del habla, sino con relación a otro evento, los contenidos aspectuales pasan a indicar, secundariamente, tiempo relativo. En efecto, un hecho que no está acabado (imperfectivo, tema de presente) cuando se produce o comienza otro, es total o parcialmente simultáneo con él. Inversamente, un evento que se describe como acabado (perfectivo, tema de aoristo) cuando se produce otro, es necesariamente anterior a él. Así sucede, por ejemplo, también en español, donde la alternancia entre el imperfecto y el indefinido (o pretérito perfecto simple) es de carácter aspectual. En una subordinada temporal, si aparece un imperfecto, esto indica que el evento no ha acabado cuando se produce la principal (“cuando mi padre comía (= estaba comiendo), mi madre le dio la noticia”); por el contrario, si en la subordinada hay un indefinido, ello indica que el evento de la subordinada ya ha acabado cuando se produce el de la principal (“cuando mi padre comió, mi madre le dio la noticia”).

Este tipo de relación se da en diversas condiciones de subordinación, pero muy especialmente en el uso de los participios predicativos y en el uso de las subordinadas causales y temporales. Este valor secundario de anterioridad o simultaneidad se da independientemente del tiempo en que se encuentre el verbo principal, de modo que el griego antiguo por esta vía pudo desarrollar una forma de expresar anterioridad y simultaneidad con respecto al pasado, al presente y al futuro.

En (39) están ejemplificados usos de participio (39a), oración subordinada temporal (39b) y oración subordinada condicional (39c) con tema de presente y, por consiguiente, describiendo situaciones parcialmente simultáneas con el evento pasado descrito en la oración principal.

(39a) oiJ Leukavdioi ... plhvqei biazovmenoi hJsuvcazon (“Los de Léucade, …. al estar

agobiados por la superioridad [de los enemigos] se mantenían inactivos”, Th. 3,94,2)

(39b) Korivnqioi periiovnti tw'/ qevrei pevmyante" nau'" kai; stratia;n, ejpei; sfw'n oiJ xuvmmacoi ejpovnoun, ejstratopedeuvonto ejpi; jAktivw/

(“

Los corintios, al comenzar el

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verano, tras enviar naves y un ejército, ya que sus aliados estaban padeciendo tribulaciones, acampaban en Actio”, (Th. 1,30,3)

(39c) kai; eij me;n ajfanei'" pou o[nte" hjdivkoun th;n JEllavda, didaskaliva" a]n wJ" oujk eijdovsi prosevdei (“Y si de forma encubierta estuvieran dañando a la Hélade, sería preciso mostrároslo como a gente que no se da cuenta de ello”,Th. 1,68,3)

En (40) hay algunos ejemplos de simultaneidad con respecto a eventos principales situados en el presente.

(40 a) oiJ de; misou'ntev" me uJpokorizovmenoi ojnomavzousi Kakivan (“Los que me odian, denigrándome, me llaman Maldad”, X. Mem. 2,1,26)

(40b) eij dev eijsi uJperbovreoiv tine" a[nqrwpoi, eijsi; kai; uJpernovtioi a[lloi (“Si hay hombres en el extremo norte, también hay otros en el extremo sur”, Hdt. 4,36,1)

(40c) kai; ga;r ejn eujdiva/ ceimw'na poiou'sin, o{tan hJmi'n sumfevrh/, kai; o{tan ejgceirw'men, pollw'n o[ntwn ejnantivwn ojlivgoi" ou\si tropai'a i{stasqai didovasi (“…pues en el buen tiempo hacen que venga una tormenta invernal cuando nos

conviene, y cuando iniciamos una empresa, aunque sean los enemigos muchos

contra unos pocos de nosotros, nos conceden el que podamos erigir un monumento de triunfo”, X. HG 2,4,14)

Finalmente, en (41) se ofrecen algunos ejemplos de formas del tema de presente expresando simultaneidad con respecto al futuro.

(41a) hJma'" de; bavllonte" kwluvsousi toi'" ejn tw'/ ijsopevdw/ mavcesqai (“Disparándonos nos impedirán luchar con los que estén en el mismo nivel”, X. Cyr. 6,2,18)

(41b) eja;n levgh/" para; tau'ta, mavthn ejrei'" (“En el caso de que digas algo aparte de esto, en vano hablarás”, Pl. Cri. 54 d)

(41c)

e{w" a]n e[cwsi ta; devonta oiJ stratiw'tai uJphrethvsousiv soi. (

“Si los soldados tienen lo necesario, te obedecerán”, X. Cyr. 1,6,10)

Frente a lo que sucede con el tema de presente, el aoristo, según se ha dicho, expresa secundariamente anterioridad en aquellos contextos en que el tiempo de la subordinada depende de la principal. En las frases de (42) se dan ejemplos de formas

(25)

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verbales de aoristo que expresan situaciones anteriores con respecto al evento pasado descrito en la oración principal.

(42a) ajfikovmenoi nukto;" kai; kaqelkuvsante" ejk th'" Nisaiva" ta;" nau'" e[pleon .., ejpi; th'" Salami'no" ajkrwvthrion ... (“Tras llegar de noche y haber botado las naves desde Nisea, navegaban … hacia el promontorio de Salamina…”, Th. 2,93,4)

(42b) JEllhvnwn ajrchgo;" ejpei; strato;n w[lese Mhvdwn, Pausaniva" Foivbw/ mnh'm j ajnevqhke (“El comandante de los griegos, cuando destruyó el ejército de los medos, dedicó este monumento a Febo”, Th. 1,132,2)

En (43) se dan algunos ejemplos de aoristo expresando anterioridad con respecto a un evento principal en presente.

(43a) [oiJ aJliei'"] qalattourgoi; o[nte" kai; ou[te katasthvsante" ejpi; qevan ou[q j h{sucoi badivzonte" ... , o{mw" oujk ojknou'sin ajpofaivnesqai peri; th'" gh'" oJpoiva te ajgaqhv ejsti kai; oJpoiva kakhv

(

“[Los pescadores], aunque trabajan en el mar y nunca se han parado a ninguna contemplación ni avanzan nunca sin prisas…, sin embargo, no dudan en manifestar con respecto a las tierras cuál es buena y cuál es mala”, X.

Oec. 16,7,2)

(43b) eij tau't j aijsqovmeno" ejgw; diekwvlusa, tou't j ejsti prodovthn ei\nai tw'n fivlwn… (“Si, sabiendo esto, yo lo evité, ¿es esto ser traidor de los amigos?”, X. HG 2,3,47)

(43c) o{tan dev tine" ejn sumforai'" genomevnwn fivlwn bevbaioi fanw'si, tou't j eij" to;n a{panta crovnon mnhmoneuvetai (“Cuando algunos, si los que eran amigos están en dificultades, se han mostrado fieles, esto se recuerda para siempre”, X. HG 4,8,4)

Por último, en (44) se dan ejemplos de aoristo expresando anterioridad con respecto a un evento principal en futuro.

(44a) gravyante" de; ejn toi'" iJeroi'" qhvsousi kuparittivna" mnhvma" eij" to;n e[peita crovnon katagegrammevna"

(

“Tras inscribirlas, colocarán en los santuarios exvotos de cobre inscritos para la posteridad”, Pl. Lg. 741 c)

(44b) dh'lon ga;r o[ti eja;n mavqw, pauvsomai o{ ge a[kwn poiw'

(

“Pues está claro que, si

previamente he aprendido, dejaré de hacer lo que hago a disgusto”, Pl. Ap. 26 a)

(26)

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ejlauvnonta"

(

“Los que se lo estén llevando inmediatamente dejarán el botín, cuando vean a algunos avanzando contra ellos”, X. Cyr. 1,4,19)

2.3.4. El participio de futuro

El participio de futuro nunca tuvo en griego antiguo valor aspectual, pero sí temporal. Su valor es el de expresar un evento posterior al del verbo principal del que depende. Aunque desarrolló secundariamente un contenido de carácter final, en lo que se refiere al tiempo siempre expresa un tiempo relativo de posterioridad tanto con respecto a eventos principales pasados (45), como a presentes (46) y futuros (47). (45) a[lloi polloi; tw'n jArkavdwn kai; jAcaiw'n eJkovnte" h\/san sustrateusovmenoi

(“

Otros muchos arcadios y aqueos marchaban voluntariamente para pelear junto con

ellos”, X. HG 3.2.26)

(46) pareskeuasmevnoi ga;r oi\maiv eijsin oiJ ejnteu'qen ajrcovmenoi ejra'n wJ" to;n bivon a{panta sunesovmenoi kai; koinh'/ sumbiwsovmenoi (“Pues creo que están preparados los que comenzaron entonces a amar como para estar juntos toda la vida y convivir en común”, Pl. Smp. 181 d)

(47) o{tan ge mh;n paradevxhtai to;n i{ppon wJ" ajnabhsovmeno", nu'n au\ gravyomen o{sa poiw'n oJ iJppeu;" kai; eJautw'/ kai; tw'/ i{ppw/ wjfelimwvtato" a]n ejn th'/ iJppikh'/ ei[h. (“Vamos a escribir ahora cuanto ha de hacer el jinete, cuando reciba el caballo para

montarlo, con el fin de obtener más utilidad para sí mismo y para el propio caballo en

el desarrollo del ejercicio hípico”, X. Oec. 7.1)

El esquema siguiente recoge los valores de los temas aspectuales en lo que concierne a sus usos secundarios como expresión del tiempo relativo.

(48) La expresión del tiempo relativo por medio de temas aspectuales

Pasado Presente Futuro

Anterior Tema de aoristo Tema de aoristo Tema de aoristo Simultáneo Tema de presente Tema de presente Tema de presente Posterior (Futuro Participio) (Futuro Participio) (Futuro Participio)

(27)

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2.3.5.Conclusión con respecto al tiempo relativo

La lengua griega, que no habría heredado ningún procedimiento para expresar tiempo relativo, desarrolló diversas formas de expresarlo. El cuadro siguiente recoge todas estas posibilidades.

(49) Esquema de la expresión del tiempo relativo en griego antiguo

Pasado Presente Futuro

Anterior Aoristo Indicativo Aoristo Optativo* Presente Optativo* Tema de aoristo en determinadas subordinadas. Tema de aoristo en determinadas subordinadas. Tema de aoristo en determinadas subordinadas.

Simultáneo Presente Indicativo Imperfecto Presente Optativo* Tema de presente en determinadas subordinaciones Tema de presente en determinadas subordinaciones Tema de presente en determinadas subordinaciones

Posterior Futuro Indicativo Futuro Optativo* (Futuro Participio)

(Futuro Participio) (Futuro Participio)

* Optativo oblicuo

2.4. Conclusión con relación al tiempo en griego antiguo

Frente a las descripciones simplistas que suelen encontrarse en las gramáticas, incluso en las más detalladas, y que reducen la expresión del tiempo en griego antiguo a poco más que la oposición presente / pasado / futuro, los datos demuestran que el griego era capaz de expresar tanto tiempo absoluto como tiempo relativo de un modo sistemático y, dentro del tiempo relativo, varias formas de anterioridad, simultaneidad y posterioridad.

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3. Aspecto

3.1. Introducción. Tipos de aspecto

A diferencia de la categoría Tiempo, que sitúa temporalmente un determinado evento con relación al momento del habla (tiempo absoluto) o con relación a otro evento (tiempo relativo), el Aspecto describe algunas de las características temporales internas de un determinado evento sin necesidad de ponerlas en relación con referentes externos.

Suelen reconocerse tres tipos de contenidos aspectuales: a) aspecto léxico

b) aspecto gramatical (o, propiamente, aspecto) c) aspecto secuencial

Al aspecto léxico, que también se denomina, utilizando un término alemán,

Aktionsart "tipo de acción", describe características temporales intrínsecas y

permanentes de un evento. Estas características están indisolublemente ligadas a tal evento y, por tanto, se expresan en su propio lexema. Así, por ejemplo, entre otros, hay eventos de carácter durativo, como trevcein "correr", levgein "decir, hablar", blevpein "mirar"; otros, en cambio, son típicamente puntuales, como tuvptein "golpear", kteivnein "matar". Dado que el hablante no puede modificar el contenido léxico de los verbos, se ha denominado también a este tipo de aspecto "aspecto objetivo".

El llamado aspecto gramatical es el que constituye propiamente la categoría verbal del Aspecto. Aunque la definición de su contenido ha sido objeto de mucho debate, puede decirse que fundamentalmente permite al hablante elegir entre describir un evento cuando todavía está desarrollándose, es decir, sin tener en cuenta su posible final (este rasgo se denomina "imperfectividad"), o considerando el evento hasta su final ("perfectividad"). A estas diferencias de contenido corresponden los temas verbales aspectuales de presente, aoristo y perfecto del verbo griego. En la medida en que para un mismo verbo el hablante puede elegir entre varias posibilidades de describir la situación, recibe también el nombre de "aspecto subjetivo". Por otro lado, como corresponde a una categoría gramaticalizada, en griego se expresa fundamentalmente por medio de procedimientos morfológicos, como los afijos y desinencias que caracterizan los diversos temas aspectuales.

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Finalmente, el aspecto secuencial es el que permite indicar cómo se halla un determinado evento con relación a las fases de su desarrollo a lo largo de una secuencia que podría resumirse convencionalmente como (1):

(1) antes de su comienzo/en su comienzo/en su desarrollo/en su final/tras su final Esta secuencia está presente, por ejemplo, en castellano en el sistema de perífrasis y semiperífrasis de la serie siguiente:

(2) "estar a punto de + Infinitivo" (inminente) "empezar a + Infinitivo" (ingresivo) "estar + Gerundio" (progresivo) "dejar de +Infinitivo" (egresivo)

"acabar de + Infinitivo" (terminación reciente)

Como veremos, el griego recurre también a las perífrasis para transmitir el aspecto secuencial por medio de perífrasis como tugcavnw + Participio o pauvomai + Participio.

Todas las lenguas del mundo expresan aspecto léxico, puesto que es intrínseco a los propios lexemas que describen los eventos. Por el contrario, hay grandes diferencias en el grado de gramaticalización de los aspectos gramatical y secuencial. El griego antiguo heredó del indoeuropeo un sistema plenamente desarrollado de aspecto gramatical. En indoeuropeo no parece haber existido, sin embargo, un sistema para expresar el aspecto secuencial; en consecuencia, el griego desarrolló a lo largo de su historia diversas expresiones capaces de dar cuenta de distintas fases del aspecto secuencial.

Cada uno de los tres tipos de aspecto indicados puede actuar independientemente de los otros, lo que da lugar a un sistema complejo de expresiones aspectuales. No obstante, en determinados puntos pueden interferir, lo que provoca fenómenos de defectividad. Un ejemplo de ello es la situación que se produce cuando un determinado aspecto léxico es incompatible con cierto aspecto gramatical; esto explica, entre otras cosas, que verbos típicamente durativos como eijmiv "ser" o ei\mi "ir" carezcan a lo largo de la historia de formas propias para expresar el aspecto perfectivo (aoristo), que requiere que la situación tenga un posible final.

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En los párrafos que siguen se analizan las características del funcionamiento y uso de cada uno de los tres tipos de aspecto en el griego antiguo. Dado que el aspecto gramatical es el más desarrollado y complejo de los tres, parece oportuno que comencemos por él; posteriormente se describirá el aspecto léxico y el aspecto secuencial, por este orden.

3.2. El aspecto gramatical

3.2.1. Reconocimiento y diferentes propuestas

a) El aspecto entre los gramáticos antiguos

Los gramáticos antiguos no distinguieron propiamente esta categoría de la de tiempo y tanto los contenidos temporales como los aspectuales recibieron la denominación de crovnoi "tiempos". Ésta es la denominación que, a través del latín

tempora, pasó al español. No obstante, la denominación de las diferentes formas

verbales por parte de los gramáticos griegos permite ver que los gramáticos antiguos eran conscientes de la existencia de contenidos aspectuales, junto a los temporales, pero no llegaron a reconocer el sistema o, si lo hicieron, no fueron capaces de describirlo apropiadamente. Así, por ejemplo, el esquema transmitido por Varrón (s. I a. C.) y que, probablemente, refleja la propuesta más antigua, de los estoicos, denomina al tema de presente ajtelhv" "sin final", referido sin duda a su contenido imperfectivo; sin embargo, lo opone sobre todo al perfecto, tevleio" "con final"; por último, el tercer tema se denomina ajovristo" "indefinido", referido simplemente a su carácter temporal de pasado absoluto, sin especificaciones. Hay, por tanto, un cruce entre contenidos temporales y aspectuales y, por otro lado, no llega a definirse el esquema aspectual tripartito –presente/aoristo/perfecto– del verbo griego.

Otra propuesta, la de Dionisio Tracio (s. II/I a. C.), establece una primera distintición de carácter exclusivamente temporal entre presente (ejnestwv" "lo que está ahora"), pasado (parelhluqwv" "lo ido") y futuro mevllwn "lo por venir"). Secundariamente, dentro del pasado reconoce el paratatikov" "extendido", que corresponde al imperfecto y que hace referencia, obviamente, a su contenido aspectual de duración o prolongación; el parakeivmeno" "establecido", que corresponde al perfecto y se refiere al estado que siempre describe efectivamente el tema aspectual de perfecto; y, finalmente, uJpersuntelikov" "más allá de lo acabado"

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(pluscuamperfecto) y ajovristo", que sólo atienden a sus características temporales. De nuevo la descripción es incompleta y mezcla nociones temporales y aspectuales.

b) El redescubrimiento en la lingüística moderna

Habrá que esperar hasta los estudios lingüísticos comparatistas del siglo XIX para que, de la comparación de los datos del griego con el antiguo indio y, sobre todo, con el eslavo, salga el reconocimiento de la categoría Aspecto.

El término como tal es el producto de una evolución que también remite al griego: el término de los gramáticos griegos para las distintas formas verbales, ei\do" "variante, clase", fue traducido al latín desde la Antigüedad como species; se utilizó para el ruso, lengua en la que el aspecto es una categoría importante, traduciéndolo como vid. Esta palabra eslava fue traducida finalmente al alemán como Aspekt y fue utilizada para aplicarla al griego antiguo por primera vez por Reif en 1828. Casi ochenta años más tarde Agrell estableció la diferencia entre aspecto gramatical y aspecto léxico oponiendo los términos alemanes Aspekt / Aktionsart.

3.2.2. Valores básicos de la categoría

La identificación y descripción de los valores de la categoría verbal de Aspecto ha sido y sigue siendo una de las cuestiones más debatidas de los estudios de sintaxis griega y hoy en día todavía no existe un consenso entre los especialistas sobre la materia. Dada la enorme cantidad de propuestas que se han sucedido, no es posible hacer un resumen detallado de ellas.

En términos generales podemos decir que para el presente se han propuesto siempre nociones asociadas a lo durativo, lo imperfectivo, lo que está en desarrollo, aunque no han faltado intentos de explicación de secuencial (infectivo, de comienzo), como el de Schwyzer (1950), y pragmático (expresaría Tópico o Tema), como el de Sicking (Glotta 1991).

La definición del aoristo ha fluctuado entre la noción de puntualidad, opuesta al presente durativo, y la de perfectividad, opuesta a la de un presente imperfectivo. No obstante, ha habido diferentes propuestas que han incidido en su contenido ingresivo o de inicio del evento (Curtius), complexivo o de definición global del evento (Hermann), sin olvidar las propuestas pragmáticas que pretenden ver en él la expresión del Foco o Rema (Sicking).

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Finalmente, acerca del perfecto la sintonía de pareceres ha sido mayor, pues casi unánimemente se reconoce que expresa un estado que es el resultado de un evento previamente finalizado.

Independientemente de los valores que se hayan propuesto para los temas aspectuales, uno de los grandes avances metodológicos en la descripción de esta categoría procede de la teorías gramaticales estructuralistas. Son ellas las que determinaron que había que distinguir en todas las unidades del lenguaje su contenido gramatical básico (valores de lengua) y sus diferentes realizaciones contextuales (valores de habla). En este sentido, trabajos como los de Holt y, sobre todo el gran estudio de Ruipérez constituyen hitos fundamentales en la comprensión del contenido de la categoría aspecto.

En el caso de Ruipérez (1954), todos los usos de los tres temas aspectuales pueden reducirse a un sistema básico de oposiciones en los que los rasgos pertinentes son los de duración (presente) y estado (perfecto), mientras que el aoristo sería el término no marcado, capaz de expresar por sí mismo la puntualidad y el no estado, pero que puede en determinadas circunstancias también recoger las nociones contrarias. Los usos secundarios –aoristo ingresivo, complexivo; presente inceptivo, etc.– se demuestra que son sólo el resultado de la combinación de los valores gramaticales básicos con el contenido léxico de los verbos (Aktionsart), es decir, hechos de habla o contextuales.

A pesar del avance metodológico que representó el estructuralismo, los rasgos propuestos no parecían poder dar cuenta en realidad de todos los usos de los temas aspectuales griegos. Numerosos estudios de detalle y nuevos datos han demostrado que el sistema debe definirse sobre otra base. Hoy en día la propuesta más extendida es la que define el sistema según los términos del esquema siguiente:

(3) Sistema aspectual del griego

Tema de presente: valor imperfectivo = evento en su desarrollo, sin tener en cuenta su final (como en español "hacía, veía").

Tema de aoristo: valor perfectivo = evento completo, con la inclusión de su final (como en español "hizo, vio").

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Tema de perfecto: valor mixto = evento completo (perfectivo) + estado resultante mantenido indefinidamente (imperfectivo) (como en español: "tiene hechas tres cajas, tiene vistas tres películas")

Aunque no completamente exento de críticas y de algunos problemas, este esquema es el que mejor parece dar cuenta de los datos griegos y, además, es el que mejor concuerda con los datos tipológicos y la comparación con otras lenguas indoeuropeas. Éste es, por tanto, el esquema que se adopta en el presente tema.

En los apartados siguientes se irán describiendo diferentes tipos de contextos en los que los valores básicos de la categoría se manifiestan de un modo u otro.

3.3. La categoría Aspecto en sus diversas manifestaciones 3.3.1. Los temas aspectuales en usos narrativos independientes

Cuando un hablante describe simplemente una situación que ha sucedido o que está sucediendo, normalmente toma como punto de referencia para elegir un tiempo –imperfectivo (tema de presente), perfectivo (tema de aoristo), perfectivo (el evento) + imperfectivo (el resultado) (tema de perfecto)– el momento en que está hablando. Como ya hemos dicho, cuando el tiempo es futuro, no cabe establecer en griego antiguo diferencias aspectuales. Por consiguiente, en lo referente al aspecto, el emisor puede concebir la situación que está describiendo de tres maneras diferentes con referencia al momento en que se emite el mensaje:

a) Como ya acabada = tema aspectual de aoristo (4)

b) Como todavía en su desarrollo = tema aspectual de presente (5)

c) Como acabada pero con un estado resultante de ella = tema de perfecto (6)

(4) toiau'ta de; kai; oiJ Korivnqioi ei\pon (“Tales cosas también dijeron los corintios”, Th. 1,44,1)

(5) Qhbai'oi me;n tau'ta levgousi (“Los tebanos dicen eso”, Th. 2,5,6)

(6) o{son oi{ te poihtai; eijrhvkasi (“cuanto los poetas han dicho”, Th. 1,10,1)

El imperfecto y el pluscuamperfecto, aunque se utilicen en frases independientes, no se utilizan de forma absoluta, con relación al momento del habla, sino siempre en relación a otro evento. El imperfecto indicará que estamos hablando

Referencias

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