PROFESORES PARTICIPANTES EN LA ASIGNATURA MANEJO DE PRADERAS
• Oscar Balocchi Leonelli Ing. Agr. M.Sc. Ph.D.
Instituto de Producción Animal • Roberto Carrillo Llorente
Ing. Agr. M.Sc. Ph.D.
Instituto de Producción y Sanidad Vegetal • Ricardo Fuentes Pérez
Ing. Agr. M.Sc.
Instituto de Producción y Sanidad Vegetal • Ignacio López Campbel
Ing. Agr. P.h.D.
Instituto de Producción Animal • Juan Nissen Mutzenbecher
Ing. Agr. Dr. rer. hort.
Instituto de Ingeniería Agraria y Suelos • Dante Pinochet Tejos
Ing. Agr. M.Sc. Ph.D.
INDICE DE MATERIAS
Capítulo Página
I INTRODUCCION 1
II BASES FISIOLÓGICAS DEL CRECIMIENTO DE LAS PRADERAS Indice de área foliar • Reservas orgánicas • IAF y carbohidratos de reserva en el manejo de praderas
2
III EVALUACION DE PRADERAS
Introducción • Evaluación botánica • Valor Agronómico • Determinación del crecimiento de praderas bajo condiciones de pastoreo
16
IV FERTILIZACION DE PRADERAS PERMANENTES
Introducción • Praderas permanentes de la zona sur • Estrategias de fertilización de acuerdo al objetivo de productividad • Fertilización fósforada • Fertilización nitrogenada Fertilizaciones con otros nutrientes•
23
V NIVELES DE FERTILIDAD DE SUELO PARA LA PRODUCCION DE
LAS PRADERAS
El nivel crítico de los nutrientes • Fertilización de mantención de las praderas en lechería • Análisis de suelo • Niveles de fertilidad para el fósforo y potasio • Fertilización con nitrógeno • Niveles críticos de fertilidad para calcio, magnesio y azufre • Niveles críticos de fertilidad para micronutrientes cationes y aniones
40
VI LEGUMINOSAS EN PRADERAS
Introducción • Antecedentes agronómicos del trébol blanco • Establecimiento • Dinámica de la pradera gramínea/trébol blanco • Productividad de las praderas permanentes mixtas • Efecto de la fertilización nitrogenada • Manejo de praderas permanentes mixtas • Incremento de trébol en praderas mixtas • Normas prácticas de manejo • Antecedentes agronómicos de Lotus (Alfalfa Chilota)
49
VII MALEZAS Y SU MANEJO EN PRADERAS
Definición de malezas en praderas • Malezas y producción de forrajes • Métodos de manejo de malezas en praderas
68
VIII PLAGAS Y SU CONTROL EN PRADERAS
Introducción • Lépidopteros • Coleópteros • Afidos • Dípteros • Langostas
88
IX RIEGO EN PRADERAS DEL SUR DE CHILE
Parámetros o conceptos generales en relación al riego • Métodos de riego • Riego de praderas en Chile • Impacto del riego de praderas en la Novena y
Décima Regiones • Costos y rentabilidad del riego en praderas
X MANEJO DEL PASTOREO
Introducción • Métodos de pastoreo • Factores que determinan el consumo de un animal en pastoreo • Componentes del pastoreo • Factores de la pradera que controlan el consumo • Uso de la altura en el manejo de la pradera • Producción por animal y por hectárea • Conclusiones
114
XI SOILING O CERO PASTOREO
Formas de utilización de los recursos forrajeros utilizados en producción de leche
135
XII CONSERVACION DE FORRAJE
Introducción • Henificación • Bases del proceso de henificación • Ensilaje • Aptitud fermentativa • Carbohidratos solubles • Factores que afectan el contenido de carbohidratos solubles del forraje • Tipo de carbohidratos solubles • Capacidad buffer • Acidos orgánicos • Contenido de proteína • Contenido de humedad • Tipo de recurso forrajero • Pauta de evaluación de la aptitud fermentativa
140
XIII SISTEMAS SILVOPASTORALES
Introducción • Efecto de los árboles sobre el crecimiento de la pradera • Efecto de los árboles sobre la capacidad sustentadora • Distribución espacial de los árboles • Densidad de plantación • Efectos de los desechos de poda y raleo • Efecto del animal sobre el árbol • Efecto de la pradera sobre los árboles • Consideraciones económicas
INTRODUCCION
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La pradera es una comunidad vegetal susceptible a cambios a través del tiempo y del espacio, que se caracteriza por ser dinámica. La composición botánica varía a lo largo del año. La fitomasa presente cambia permanentemente, producto de las condiciones climáticas, edáficas y la acción del hombre sobre ella. Estos son ejemplos de cambios a través del tiempo. De pendiendo si las condiciones ambientales son favorables o desfavorables el porcentaje de cobertura de la pradera puede aumentar o disminuir, esto genera un cambio en el espacio.
El manejo de praderas involucra un conjunto de prácticas destinadas a obtener el máximo provecho de la pradera. En cierto modo, manejo puede confundirse con las prácticas culturales de otros cultivos pero desde el momento en que se incluye la utilización del forraje producido, se establece una diferencia fundamental entre ambos conceptos. Las formas de "cosechar" una pradera afectan el futuro rendimiento de la misma, entonces, la utilización forma parte del manejo ya que influye en los rendimientos. El objetivo final de cualquier sistema de producción de forrajes es la obtención de un producto animal. Por ello, el manejo de praderas va siempre ligado a la producción animal y se le ha definido como la ciencia y arte de generar una alta productividad animal por hectárea, manteniendo la pradera en buenas condiciones sin deteriorar el ecosistema. En síntesis, las metas que debe proponerse un eficiente manejo de praderas son:
• Una alta producción de forraje por hectárea a bajo costo. • Que el forraje producido debe ser de buena calidad.
• Una persistencia en la producción, con una adecuada distribución a lo largo del año. • Una elevado porcentaje de utilización del forraje producido.
BASES FISIOLOGICAS DEL CRECIMIENTO DE LAS PRADERAS
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Oscar Balocchi L. Cuando las condiciones ambientales (temperatura, humedad, etc.) y nutricionales, no son limitantes, la velocidad del rebrote de una especie pratense, después de una defoliación ya sea producida por un corte o pastoreo, está asociada a dos principios que son:
• Indice de área foliar • Reservas orgánicas
Indice de área foliar (IAF): Es la relación entre superficie de hojas y superficie de suelo (considerando el área de las hojas por un sólo lado), por ejemplo, si una pradera tiene un IAF de 3, significa que existe 3 veces más superficie de hojas que de suelo.
Reservas orgánicas: Corresponden casi en su totalidad a carbohidratos solubles que las plantas almacenan en las bases de sus hojas o en las raíces.
Durante los últimos 30 años se han planteado diversas hipótesis sobre la importancia relativa de estos dos principios en la recuperación de una pradera. La hipótesis del área foliar y la intercepción de luz que regularía la fotosíntesis y por lo tanto la producción de materia seca, ha recibido considerable atención (ej. Brougham, 1955; DONALD, 1961; ANSLOW, 1965; BROWN y BLASER, 1968). Por otra parte la hipótesis basada en el nivel de reservas orgánicas almacenadas por las especies, ha sido también materia de considerable investigación y controversia (ej. MAY, 1960; SMITH y JEWISS, 1966; Mc ILROY, 1967). Actualmente está claro que estos principios no son independientes ya que un aumento en el IAF produce un incremento en la fotosíntesis y consecuentemente en las reservas de carbohidratos.
1 INDICE DE AREA FOLIAR (Volver al Indice)
Fue WATSON (1947), el primer investigador que estudió las relaciones que existían entre el área foliar de una planta, la luz incidente y el rebrote y fue el que introdujo el concepto de IAF, definido como la relación entre superficie de hojas y superficie de suelo.
El crecimiento de una pradera depende de la eficiencia de utilización de la energía solar, siendo la eficiencia de utilización de la energía función de:
a . - Cantidad de luz interceptada por el forraje b . - Distribución de la luz en la canopia c . - Eficiencia fotosintética de las hojas. a. Intercepción de luz.
La cantidad de luz interceptada por una pradera depende de la superficie de hojas existentes por unidad de superficie de suelo (índice de área foliar, IAF) y de la distribución espacial de ellas. El IAF necesario para interceptar el 95% de la luz incidente se denomina como IAF óptimo y se relaciona
con la máxima tasa de crecimiento de la pradera (Figura 1). Este varía para las diferentes especies debido a la posición de las hojas (Figura 3) y también vería para las distintas épocas del año.
Optimo Techo (fotosíntesis igual a respiración) 95% Intercepción de la Luz T as a de c re ci m ie nt o
Indice de Area Foliar (IAF)
FIGURA 1 Relación entre el IAF y la tasa de crecimiento de pradera en estado vegetativo.
Si se incrementa el IAF sobre el óptimo, la tasa de crecimiento de la pradera no aumenta ya que las hojas basales no interceptan luz y actúan como parásitas. Aunque la masa foliar de las plantas sigue en aumento, no ocurre lo mismo con la fotosíntesis neta. El incremento paralelo que sufre la respiración produce una asimilación neta menor y por consiguiente una menor tasa de crecimiento (Figura 2). El IAF necesario para interceptar el 95% de la luz incidente, varía para las diferentes especies; por ejemplo, los tréboles requieren un IAF menor que las gramíneas para interceptar el 95% de la luz (Figura 3). E F R A 1 12 2 10 2 10 2 8 3 6 2 4 4 3 2 1 31 8 23 E F R A 1 12 2 10 2 10 2 8 3 6 2 4 4 3 2 1 5 1 2 -1 6 0 2 -2 7 0 1 -1 32 13 19
FIGURA 2 Asimilación neta de praderas con distinto nivel de área foliar. E = estrato R = respiración
1 2 3 4 5 6 7 8 60 80 100 Trébol blanco Ballica inglesa % I nt er ce pc ió n de la lu z
Indice de área foliar
FIGURA 3 Relación entre intercepción de luz e IAF. Las cruces indican el IAF óptimo en verano.
También el IAF óptimo varía con la época del año, en invierno el IAF necesario para interceptar el 95% de la luz es aproximadamente la mitad del IAF necesario para interceptar el 95% de la luz en verano, esto debido al ángulo de incidencia de los rayos solares.
b. Distribución de la luz en la canopia.
La cantidad de hojas necesarias para interceptar el 95% de la luz depende de la orientación (ángulo de inclinación) de las hojas y de la distribución vertical (espacial) de las mismas. Por ejemplo el trébol blanco que poseen hojas que tienden a ser horizontales tiene un IAF óptimo menor que las gramíneas las cuales poseen hojas más verticales. Cuanto más recta (vertical) la posición de las hojas mayor será el IAF óptimo (Figura 4).
4 12 8 Ballica inglesa Trébol blanco 4 0 8 0 2
Indice de área foliar
A ltu ra ( cm )
FIGURA 4 Distribución espacial del IAF y ángulo medio de hojas de ballica inglesa y trébol blanco (Wilson , citado por Larrea, 1981).
c. Eficiencia fotosintética de las hojas.
La eficiencia fotosintética de una planta o pradera es la proporción de la energía solar recibida que es convertida en material vegetal. La eficiencia de uso de la energía solar es en parte una característica inherente a la especie o variedad, pero las practicas de manejo que afectan el área foliar de la pradera también influyen en la eficiencia de utilización de la energía.
La eficiencia con la cual la energía solar es convertida por las plantas depende d la actividad fotosintética de las hojas individuales. La eficiencia fotosintética de las hojas decrece con la edad , la máxima eficiencia se obtiene a los 10 - 20 días de emergida, seguida de una rápida disminución (Figura 5).
La actividad fotosintética tiene un óptimo entre los 20 a 25 ºC, disminuyendo rápidamente bajo los 10 ºC y es mínima a los 5 ºC. Las hojas que se desarrollan en la sombra tienen menor eficiencia que la desarrollada a mayor intensidad lumínica. Esta diferencia está dada por el contenido de clorofila y por diferencias anatómicas de plantas desarrolladas a la sombra y el sol.
10 20 30 0 2 4 6 8 10 12 40 6 5 4 3 Días T as a re la tiv a de fo to sí nt es is
FIGURA 5 Eficiencia fotosintética comparativa de las hojas de un macollo (Woledge, citado por Parry and Butterworth, 1981).
Teóricamente la máxima tasa de crecimiento y producción se obtiene cuando la pradera es mantenida en el IAF óptimo. Sin embargo, se debe tener presente que la eficiencia fotosintética de las hojas disminuye con la edad y las praderas deben ser utilizadas periódicamente para prevenir pérdidas, debido a la senecencia y mortalidad de las hojas. También el valor nutritivo disminuye con la edad. Por lo tanto, para obtener una máxima producción debe adoptarse un sistema apropiado de defoliación, el cual mantenga un buen promedio de IAF para cortes sucesivos, bajo factores ambientales no limitantes. Este sistema normalmente considera 8 a 10 defoliaciones por año con intervalos de 4 a 6 semanas, dependiendo de la época.
Información australiana indica el IAF óptimo para algunas especies en la época de verano.
Lolium perenne y L. multiflorum 7,1
Phleum pratense 6,5
Trifolium repens 3,5
Trifolium repens-Lolium perenne 4,5
Se debe tener presente que en algunos casos un IAF bajo puede ser beneficioso porque estimula la producción de nuevos macollos. Por otro lado un IAF excesivo puede también ser beneficioso en praderas cortadas para heno o ensilaje o en el caso de un pastoreo rotativo en donde la recuperación de la pradera depende en gran medida de la acumulación de carbohidratos.
Relación entre IAF y producción de materia seca.
Existen numerosas experiencias que indican que la tasa de crecimiento después de una defoliación, está asociada a la intercepción de luz.
BROUGHAM (1956), citado por BLASER (1966), fue de los primeros investigadores en informar que la tasa de crecimiento de una pradera después de una defoliación estaba asociada a la intercepción de la luz por las hojas. En la Figura 6 se muestra el resultado de una investigación sobre el efecto de la defoliación sobre el crecimiento de una pradera.
1 2 3 4 5 2 5 0 0 Ta sa d e pr od uc ci ón b ru ta d e te jid os (K g M O /h a/ dí a) (a ) tie m p o 2 5 0 0 Ta sa d e m ue rte d e te jid os (K g M O /h a/ dí a) 1 2 3 4 5 tie m p o (b ) 1 2 5 0 Ta sa d e cr ec im ie nt o pr om ed io (K g M O /h a/ dí a) tie m p o 5 4 3 2 1 (c ) 1 2 5 0 Ta sa d e cr ec im ie nt o pr om ed io (K g M O /h a/ dí a) tie m p o (d ) 5 4 3 2 1
FIGURA 6 Efecto de la severidad de la defoliación: (a) tasa de producción bruta de tejidos; (b) tasa de muerte de tejidos; (c) tasa de crecimiento instantáneo; (d) Tasa de crecimiento promedio. IAF a que las praderas fueron cortadas fueron 0,5; 1,1; 3,4; 5,3 y 6,8 para las líneas 1 a 5 respectivamente.
A igual altura de residuo la intensidad de la defoliación, o sea el IAF remanente, depende del tamaño y hábito de crecimiento de las plantas. Es así que existe la tendencia que en plantas altas de crecimiento erecto a una mayor altura de corte existe un mayor rendimiento y en plantas de crecimiento bajo y rastrero existe un mayor rendimiento con cortes más bajos.
Esto ha sido demostrado por una serie de investigaciones. En una experiencia realizada por BLASER (1966), con Pennisetum glaucum que son plantas altas y erectas, los mayores rendimientos se obtuvieron al cortar dejando un residuo de 45 cm; los rendimientos decrecieron progresivamente a medida que se reducía la altura de corte.
CUADRO 1 Producción de materia seca de Pennisetum glaucum, cortada a diversas alturas de residuo.
Altura de utilización (cm) Altura de residuo (cm) Rendimiento anual (kg MS/ha) 75 45 9030 75 25 8660 75 10 7640 45 10 4830 30 10 3890
Las praderas compuestas por plantas pequeñas y de crecimiento rastrero tienen un comportamiento diferente, en el sentido que un corte más bajo produce un mayor rendimiento ya que deja a la pradera más cerca del IAF óptimo. Una experiencia realizada en Poa pratensis y Trifolium
repens, produjo los rendimientos más altos y el mejor balance gramínea /leguminosa dejando un
residuo de 1,3 cm (ROBINSON y SPRAGE, citados por BLASER, 1966).
CUADRO 2 Influencia de la altura de corte en el rendimiento y % de trébol de una pradera de Poa Pratensis y Trifolium repens.
Altura de utilización (cm) Altura de residuo (cm) Rendimiento (kg MS/ha) Trébol (%)
Sin N Con N Sin N Con N
10,0 1,3 7910 9150 57 28
11,5 2,5 6630 7710 45 24
12,5 5,0 4590 7104 36 1
En otra investigación realizada en el Fundo Punahue de la Universidad Austral, en una pradera de trébol blanco- ballica inglesa, se obtuvo un mayor rendimiento con una altura de residuo menor.
CUADRO 3 Influencia de altura de residuo en el rendimiento de una pradera de ballica y trébol blanco. Altura de residuo (cm) Rendimiento (ton MS/ha/año)
1 5,5
4 3,4
7 2,2
La siguiente figura presenta un esquema del efecto de la altura del forraje (área foliar) sobre la intercepción de la luz, tasa de crecimiento de la pradera, porcentaje de utilización del forraje producido y senecencia y mortalidad de las hojas (Figura 7).
2 cm 5 cm 7 cm 50 cm Hojas jóvenes alta utilización Baja mortalidad de hoja Hojas jóvenes alta utilización Baja mortalidad de hojas Baja utilización mayor envejecimiento y mortalidad de hojas
Utilización muy baja y mucha mortalidad de hojas Baja intercepción de luz Máximo crecimiento neto Buena intercepción de luz Buena intercepción de luz Mínimo crecimiento neto Buena intercepción de luz
FIGURA 7 Efecto de la altura sobre el crecimiento neto de una pradera (Adoptado de Hill Farming Research Organization, 1985).
(Volver al Indice)
2 RESERVAS ORGÁNICAS.
Las plantas forrajeras almacenan compuestos orgánicos, los que posteriormente utilizan como fuente de energía para el rebrote después de un corte, inicio de un crecimiento primaveral y en muchos casos en la sobrevivencia invernal.
La mayoría de los compuestos orgánicos que las plantas almacenan son carbohidratos y en mucho menor importancia compuestos nitrogenados.
Los carbohidratos de reserva de una planta forrajera se pueden dividir en dos tipos:
Estructurales: Son polisacáridos que forman la estructura de la planta. Principalmente celulosa y hemicelulosa.
No estructurales: Son aquellos fácilmente utilizables por la planta para la formación de nuevos tejidos o como fuente de energía, siendo esenciales para la supervivencia cuando la utilización es mayor que la producción, o sea la respiración es mayor a la fotosíntesis.
Gran parte de los carbohidratos producidos en la fotosíntesis no son utilizados inmediatamente, son almacenados por la planta, en ciertos órganos como raíces, coronas, tubérculos, bulbos, rizomas, estolones y semillas.
Los principales órganos de reserva son:
• Las raíces: Medicago sativa, Trifolium pratense, Lotus corniculatus.
• Los estolones: Trifolim repens
• En los rizomas: Phalaris, Lotus uliginosus.
Las plantas forrajeras perennes se dividen en dos grupos de acuerdo al tipo de carbohidratos no estructurales que almacenan.
• Especies de origen tropical: almacenan almidón. • Especies de origen templado: almacenan fructosanos.
Los carbohidratos son un producto de la fotosíntesis, por lo que su producción y acumulación es afectada por muchos factores.
Según AZOCAR (1970), las variaciones en la acumulación de carbohidratos depende de los factores ambientales y es así que :
a) Con mayor intensidad luminosa y menor temperatura, el crecimiento es lento por lo tanto la respiración es baja y se produce una acumulación de carbohidratos.
b) Con intensidad de luz media y alta temperatura, la respiración aumenta y no se acumulan reservas. c) Cuando el agua es limitante y la temperatura es alta, la respiración se reduce y se acumulan carbohidratos.
d) Cuando la disponibilidad de nitrógeno es alta, la respiración y crecimiento aumenta y la acumulación de carbohidratos disminuye.
e) Cuando la disponibilidad de nitrógeno es baja, el crecimiento y respiración de la planta es menor, por lo tanto se produce una acumulación de carbohidratos.
f) Cuando una planta es defoliada, el rebrote se realiza a expensas de los carbohidratos de reservas y éstos disminuyen.
Curva de acumulación de carbohidratos.
Las especies forrajeras perennes tienen una curva de acumulación de carbohidratos que varía a través de las fases de crecimiento, en forma característica para cada especies. En general el contenido de carbohidratos es bajo al comienzo del período de crecimiento y alto en etapas cercanas a la madurez.
SMITH (1966), estudió la variación en la cantidad de carbohidratos de reserva acumulados en las raíces de la alfalfa desde que se inicia el crecimiento en primavera, hasta que madura la semilla.
1 2 3 4 5 % C a rb o h id ra to s Fase de desarrollo 1.- Iniciación del crecimiento 2.- 15 a 20 cm de altura 3.- Yema
4.- Plena floración 5.- Madurez de la semilla
FIGURA 8 Ciclo de acumulación carbohidratos solubles en alfalfa.
En el caso de gramíneas, la acumulación de carbohidratos, en plantas anuales y perennes se presenta en la Figura 9. Vegetativo Vegetativo Latencia Espigazón Espigazón Antesis Antesis Maduración Maduración Muerte Rebrote E sp e ci e p e re n n e E sp e ci e a n u a l
Relación entre carbohidratos de reserva y crecimiento.
Existen experiencias que demuestran que los carbohidratos almacenados son utilizados por la planta en el rebrote después de una defoliación.
SULLIVAN y SPRAGE, citados por BLASER (1966), realizaron una experiencia con ballica para estudiar la relación entre las reservas acumuladas por la planta al momento del corte y el rebrote (Figura 10).
Al momento del corte el residuo de ballica contenía un 15% de fructosanos, éstos fueron utilizados para el rebrote, como lo muestra su reducción a tan sólo 3%, a los 11 días después del corte, a los 22 días de rebrote comienza nuevamente a aumentar la cantidad de reservas.
0 2 4 6 8 10 12 14 16 1 6 11 16 21 26 31
Días después del corte
% C a rb o h id ra to s n o e s tr u c tu ra le s Fructosanos Crecimiento
FIGURA 10 Porcentaje de fructosanos en la base de las hojas de ballica.
Una experiencia realizada por DAVIS, citado por CARAMBULA (1977), demuestra la importancia de los carbohidratos de reserva en la recuperación de ballica inglesa (Cuadro 4).
CUADRO 4 Efecto del contenido de carbohidratos solubles en el rebrote de ballica inglesa. Plantas con bajo contenido
de carbohidratos
Plantas con alto contenido de carbohidratos Peso de rastrojo y raíces después del
corte (mg/planta)
343 345
% de carbohidratos en el residuo 6,5 12,5
Rebrote después de 8 días (mg/planta) 92 152
WARD y BLASER citados por BLASER (1966), realizaron un ensayo con pasto ovillo con alta y baja cantidad de carbohidratos de reserva con dos áreas foliares. Se obtuvieron menores cantidades de carbohidratos al colocar la planta en la oscuridad durante 60 horas y luego en un lugar con 50% de luz normal durante 24 horas. Las plantas mantenidas con 100% de luz tuvieron 8% de carbohidratos comparado con 2% del peso en la base de las hojas de las plantas con bajo nivel de carbohidratos. El IAF igual a cero se obtuvo cortando la lámina justo encima del cuello y el área foliar máxima se obtuvo cortando la lámina a 5,5 cm. sobre el cuello. Los macollos con alto contenido en carbohidratos produjeron un crecimiento mucho más rápido del ápice laminar que los macollos con bajo contenido en carbohidratos. Además, hubo un mayor número de macollos basales y una mayor tasa de producción de materia seca en aquellas plantas con mayor cantidad de carbohidratos. El crecimiento fue más rápido con áreas foliares altas. Sin embargo, el área foliar no influyó en forma significativa en el macollamiento (Figura 11).
5 15 25 35 0.1 0.2 M at er ia s ec a (g )
Días después de la desfoliación L1C2
L0C2
L1C1
L0C1
FIGURA 11 Crecimiento de pasto ovillo con dos niveles de carbohidratos y dos áreas foliares. C1= Carbohidrato bajo L0= IAF bajo
C2= Carbohidrato alto L1= IAF alto (Volver al Indice)
3 IAF Y CARBOHIDRATOS DE RESERVA EN EL MANEJO DE LAS PRADERAS.
Todo lo mencionado anteriormente indica que tanto las características morfológicas como fisiológicas de las especies forrajeras deben ser consideradas antes de establecer prácticas de manejo del pastoreo.
Las plantas pequeñas de hábito de crecimiento rastrero, que son difíciles de defoliar, son principalmente forrajeras que pueden ser pastoreadas continuamente, o con bajas alturas de residuo.
Por otro lado, las plantas morfológicamente altas y erectas que son fácilmente defoliadas, deben ser pastoreadas rápidamente y se les debe permitir un período más largo de recuperación.
Para lograr el máximo crecimiento de una pradera, ésta debe ser manejada de tal manera que se mantenga cercana al IAF óptimo.
En teoría el objetivo es llevar una pradera al IAF óptimo y mantenerlo ahí mediante cortes sucesivos sacando el material vegetal tan pronto como se produce. En la práctica esta idea puede ser sólo aproximada.
Algunos investigadores postulan que el pastoreo continuo controlado permite la producción máxima de materia seca, porque permite mantener la pradera cercana a un IAF óptimo. Según BLASER (1966), ésta es una posibilidad teórica ya que los animales pastorean sin uniformidad ya que existen plantas de un mayor valor nutritivo que son sobrepastoreadas y especies más duras o menos palatables que no son pastoreadas suficientemente. Los rendimientos de las áreas sobrepastoreadas se ven afectadas debido a la baja cantidad de carbohidratos de reserva e IAF.
Por otro lado el pastoreo rotativo, presenta también algunos inconvenientes como es una excesiva defoliación, después de un período largo de descanso, lo que da como resultado un IAF sub-óptimo, sin embargo, la velocidad de recuperación en este caso aumenta, dado la gran cantidad de carbohidratos de reserva almacenados, pero probablemente no es suficiente para compensar el bajo IAF.
El crecimiento acumulado después de un largo período de descanso, lo que significa un IAF excesivo, puede no dar una máxima tasa de crecimiento debido a que en estas condiciones la relación respiración/fotosíntesis se estrecha a medida que se acumula un exceso de follaje y la sombra disminuye la fotosíntesis en las hojas basales
En cuanto al manejo de la pradera y su relación con los carbohidratos, SMITH (1972) señala que en un corte o pastoreo, cuando el contenido de reservas es reducido, puede dejar poca energía a la planta para iniciar un nuevo crecimiento.
En plantas de crecimiento erecto un corte continuado en fases de crecimiento muy alejadas de la floración pueden agotar la planta y debilitarla hasta provocar su muerte. Generalmente cuanto más cerca de la floración se realiza el corte o pastoreo, mayor será la cantidad de reservas acumuladas y más fácil será mantener el vigor y la productividad de la pradera.
Mediante medidas de manejo debemos tratar que los carbohidratos de reserva, al entrar las especies al invierno, sean lo suficientemente altos como para permitir que la pradera llegue a la primavera con suficientes reservas, para inducir el crecimiento inicial. Esto es importante ya que el crecimiento primaveral en sus fases iniciales depende de las reservas acumuladas.
BIBLIOGRAFIA
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BLASER, R. 1966. Sistema de explotación en pastoreo. In: Forrajes. Hughes, Heath y Matcalfe. Eds. Primera edición en español, Trad. José Luis de la Loma. Ed Continental S.A. México.
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CARAMBULA, M. 1977. Producción y manejo de pasturas sembradas. Hemisferio Sur. Montevideo. Uruguay. 464 p.
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SMITH, D. 1966. Consideraciones fisiológicas para la explotación de forrajes in. Forrajes.Hughes, Heath y Matcalfe. Eds. Tr. José Luis de la Loma. Ed. Continental S.A. México. p: 440 - 447. SMITH, D. 1972. Carbohydrate reserves of grasses in. The biology and utilization of grasses.
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SOTO, L. 1969. Efecto del estado de utilización y residuo en la productividad y composición botánica de una pradera de trébol blanco y ballica inglesa, en sus dos primeros años de producción. Tesis Ing. Agr. Facultad de Ciencias Agrarias, UACH. Valdivia.
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0
2
4
6
8
10
12
14
16
1
4
7
11
16
22
28
31
Días después del corte
C
a
rb
o
h
id
ra
to
s
e
s
tr
u
c
tu
ra
le
s
(%
)
Meristema
Apical
Yema
Axilar
Nuevo
Estolón
Nudo
Figura : Variación de los niveles de las reservas de carbohidratos y acumulación de materia seca en alfalfa durante los diferentes estados fenológicos y post - corte (Blaser et al., 1986).
Largo de
nuevas hojas
Número de
nuevos macollos
EVALUACION DE PRADERAS
(Volver al Indice)
Oscar Balocchi L.
1 INTRODUCCION
La determinación de la productividad de una pradera es un problema complejo por cuanto se debe considerar el ecosistema suelo-planta-animal y la acción del hombre sobre él, con todas las posibles interacciones entre los diferentes componentes ele ecosistema.
Si bien es cierto que el producto animal es el objetivo final de cualquier sistema de producción de forraje, existen impedimentos físicos y económicos para poder expresar siempre el rendimiento en términos de producto animal. Ello ha conducido al uso de técnicas para evaluar praderas que prescinden o tratan de simular el efecto de los animales.
En la productividad de una pradera se debe considerar: a) Cantidad, distribución estacional y calidad del forraje producido.
b) La proporción del forraje producido que es consumido por los animales (eficiencia de utilización). c) La eficiencia de transformación de los nutrientes consumidos en producto animal.
El rendimiento o producción primaria de una pradera se expresa normalmente como kgs de materia seca producidos por hectárea y año. Al considerar además la calidad del forraje, se utilizan expresiones como kgs de materia seca digestible/há/año o kgs de energía metabolizable (Kg EM/há/año). La producción secundaria se refiere al producto animal (leche, carne, lana) obtenidos por ha y año.
Los métodos utilizados para medir el rendimiento de una pradera tienen efecto sobre el mismo. Las praderas son sometidas a múltiples cosechas por medio del animal en pastoreo o de una máquina de corte y como consecuencia el método utilizado para medir el rendimiento está al mismo tiempo afectado el futuro rendimiento de la pradera. Además, se puede emplear diversas técnicas para medir el rendimiento. Por ejemplo, en condiciones de corte puede utilizarce tijeras, guadaña, segadora, etc. y cada técnica entregará un resultado distinto. El manejo de cortes (altura de utilización, altura de residuo, período de descanso), tiene una gran influencia en los rendimientos de forraje. Por todas estas razones en praderas no existe un rendimiento absoluto. Sin embargo, el hecho que los rendimientos obtenidos varíen según la técnica utilizada y el manejo aplicado, no debe ser un impedimento para evaluar la producción de nuestras praderas. Solo nos indica que la técnica de evaluación y el manejo elegidos deben guardar estrecha relación con las condiciones en las cuales las praderas son utilizadas.
2 EVALUACION BOTANICA.
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La productividad de una pradera se ve reflejada en las especies que la componen. Básicamente hay cuatro métodos de evaluación botánica: frecuencia, número, cobertura y peso.
La frecuencia es la presencia de una especie en la unidad de muestreo y no de la relación con su abundancia. También puede definirse como el número de muestras en las cuales aparece una especie.
El tamaño de la unidad de muestreo influencia la probabilidad de presencia de una especie. Mientras más pequeña sea la unidad de muestreo, menor es la probabilidad de presencia de una especie, pero esto se va compensando con el mayor número de muestras que se puedan tomar. Tradicionalmente se han utilizado cuadrantes como unidad de muestreo. Cuando estos son más grandes que la unidad de planta mayor, surge el problema de la clasificación de presencia, particularmente con vegetación que se superpone, lo cual ocurre normalmente en praderas de zonas húmedas. Se han intentado definir las unidades de plantas con distintos criterios. Sin embargo, la solución está en modificar el tamaño de la unidad de muestreo y es así que la tendencia ha sido disminuir el tamaño del cuadrante cada vez más hasta llegar al “punto cuadrante” (quadrat point), que es el área de muestreo más pequeña y que permite tomar el mayor número de muestras.
Las técnicas utilizadas para medir frecuencia en praderas densas son:
a) Cuadrantes (de 25 cm de lado), los cuales se ubican sobre un tansecto (lienza) que normalmente se coloca en posición definitiva para realizar mediciones repetidas en el tiempo.
b) “Quadrat point” (técnica del doble metro).
La frecuencia es un método eficiente para estudios preliminares en grandes superficies y expresa la ocurrencia de unidades de plantas en un área, mostrando modelos climáticos y de suelos. Por ejemplo, basándose en el concepto de frecuencia y de especies constantes que aparecen siempre en todas las muestras), se configuró tres asociaciones pratenses tipo para la provincia de Valdivia:
1.- Chépica, pasto dulce y alfalfa chilota es suelos trumaos de la depresión intermedia. 2.- Chépica y hierba del chancho en suelos rojos arcillosos de la zona de la costa. 3.- Chépica y junquillo en los suelos ñadis.
Este método de evaluación botánica también se utiliza para estimaciones rápidas de cambio en la composición de la pradera debido por ejemplo a una regeneración, control de malezas, fertilización, etc.
2.2 Número.
El número puede ser determinado y expresado de muchas maneras, como ser estimaciones groseras de abundancia, computo real del número de individuos, número de individuos por unidad de área (densidad) o proporción del número de individuo de una especie con respecto al número total de individuos de todas las especies (composición porcentual por número).
Las estimaciones se realizan en estudios de gran escala donde es imposible contar todos los individuos y se caracterizan por su subjetividad. Sin embargo, cuando se realizan utilizando clases o escalas son de mayor utilidad.
Es conveniente tener presente que las especies dominantes en una pradera no son generalmente las más numerosas.
El número no es una medida que pueda revelar el grado de cobertura de las distintas especies, por cuanto éstas difieren grandemente en tamaño y forma de crecimiento.
Las técnicas utilizadas para determinar el número de individuos de cada especie puede ser cuadrantes, transectos, o el doble metro. Su elección estará en función del tipo de vegetación presente, siendo más precisas las determinaciones efectuadas en praderas poco densa.
Este método de evaluación botánica se utiliza para determinar porcentajes de germinación, tasa de macollamiento, persistencia de especies en praderas sembradas y también en estudios de control de malezas.
2.3 Cobertura.
La superficie de suelo cubierto por el total de la vegetación o por especies individuales se denomina cobertura; es el área ocupada por la proyección vertical del follaje.
Las estimaciones de cobertura han sido consideradas como una de las medidas más útiles de la vegetación y consecuentemente se han probado muchas técnicas y sus resultados han sido expresados de diferentes formas, como son:
a) Grados de cobertura estimada, que se expresan como rangos o clases en una escala, los cuales han sido utilizados extensamente en estudios de conservación de suelos. Una de estas técnicas (Braun-Blanquets), separan la vegetación en grados dentro de una escala.
CUADRO 1 Grados de cobertura de Braun-Blanquets.
Grados de cobertura %de superficie de suelo cubierta por vegetación 1 2 3 4 5 0 - 5 5 - 25 25 - 50 50 - 75 75 - 100 b) Porcentaje de cobertura de la superficie total del suelo.
c) Especies individuales expresadas como un porcentaje de la vegetación total (composición porcentual por área).
d) Medidas absolutas y acumulativas en unidades de superficie (índice de área foliar)
La técnica del transecto se basa en la interacción de las plantas con una medida lineal horizontal; realiza una estimación del área basal considerando la longitud como área. Ha sido usada exitosamente en praderas semiáridas y de tipo arbustivo, y en praderas densas, como lo son aquellas de zonas húmedas, su utilidad es limitada.
Para realizar la elección de una técnica, se debe considerar el objetivo que se persigue al determinar la cobertura, que podría ser una o varios de los siguientes.
detectar una disminución de suelo desnudo, como consecuencia de la aplicación de fertilizantes o de una resiembra.
cuantificar un aumento de suelo desnudo, por efecto del pastoreo, de la estación, del fuego, etc. conocer la contribución de las distintas especies al grado de cobertura de la pradera.
determinar la superficie foliar disponible para fotosíntesis y calcular índices de área foliar.
La técnica del “quadrant point” o también denominada “doble metro” es probablemente la más adecuada para determinar porcentaje de cobertura en praderas densas; mide frecuencia y cobertura de las especies individuales como también cobertura total. Es una técnica objetiva y relativamente rápida, que permite detectar casi la mayoría de las especies presentes. Debe ser aplicada en praderas con vegetación relativamente corta y sin viento. Consiste en observar 100 puntos cada 4 cm., sobre el borde graduado de un doble metro o huincha metálica dispuesto a la altura de crecimiento del pasto. Las observaciones o lectura se efectúan haciendo descender verticalmente, a través de la vegetación, una aguja metálica. Se debe contar el número de veces (contactos) que cada especie toca la aguja y registrar la información en un formulario ad-hoc (ver ejemplo adjunto).
Las medidas realizadas permiten obtener valores de frecuencia de cada una de las especies en el total de puntos inventariados.
La frecuencia específica es calculada sumando todos los puntos en que la especie considerada está presente, o bien, sumando todos los contactos de la especie en la línea observada. Si cada frecuencia específica se relaciona con el total de frecuencias específicas de todas las especies, se obtiene la contribución específica, la cual da una idea de la composición botánica de la pradera. La contribución específica de una especie se define como el cuociente entre la frecuencia específica de esa especie y la suma de todas las frecuencias específicas de las especies inventariadas, expresado en porcentaje.
La contribución específica de presencia de una especie representa la proporción de “suelo no desnudo” que está cubierto por la especie en cuestión.
La contribución específica de contacto de una especie señala la proporción o participación en peso de la especie considerada al peso total de las especies.
2.4 Peso.
Es la medición mas objetiva de la composición botánica, por ello se le utiliza habitualmente en experimentación. Sin embargo, es un método lento, de alto costo y cubre áreas pequeñas. Una ventaja de este método es que provee además una estimación del rendimiento de la pradera.
El método se basa en la técnica de corte del forraje a nivel del suelo, la muestra así obtenida se separa en las distintas especies y se seca en una estufa de aire forzado a 100 º C por 8 horas o hasta
conseguir peso constante. Luego, se expresa la contribución de cada especie al rendimiento total en base materia seca (composición porcentual por peso).
3 VALOR AGRONOMICO
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Es un índice de productividad de las praderas que considera la composición porcentual por peso y la cobertura total, calificando en una escala las especies forrajeras según sus características productivas.
El porcentaje de contribución en peso de cada especie expresado en forma centesimal (dividido por 100) se multiplica por la calificación asignada a la especie en una escala de 1 a 10. Los valores así obtenidos para las distintas especies se suman y el total se multiplica por el porcentaje de cobertura total expresado en forma centesimal (ver ejemplo).
CUADRO 2 Ejemplo de cálculo del valor agronómico de una pradera. Especie % de contribución en peso (1) Calificación (2) (1x2)
Trébol blanco 0,23 10 2,30
Ballica inglesa 0,47 10 4,70
Chépica 0,22 4 0,88
Chinilla 0,08 2 0,16
Valor Agronómico de la pradera 8,04
Cobertura total = 93%
Valor agronómico = 8,04 x 0,93 = 7,48
Otro índice de calificación de praderas que utiliza la escuela francesa es el “valor pastoral”, que considera la composición de la pradera expresada por la contribución específica de contacto y la calidad de las especies que la componen estimadas a través de un índice específico que integra en si aspectos tales como palatabilidad, valor nutritivo, largo de período vegetativo, recuperación después del pastoreo, etc.
4 DETERMINACION DEL CRECIMIENTO DE PRADERAS BAJO CONDICIONES DE
PASTOREO
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La producción anual de forraje de las praderas se determina a través de la tasa de crecimiento que presentan en los distintos períodos del año. Cuando se aplica un sistema de pastoreo rotacional, la tasa de crecimiento se determina mediante la diferencia entre la disponibilidad de un forraje inicial de un pastoreo y al final del anterior, divididos por el número de días transcurridos entre ambos pastoreos. En la medida que los períodos de pastoreo aumentan, los rendimientos determinados por este método subestimarán progresivamente el rendimiento real de la pradera, ya que el crecimiento logrado durante el período del pastoreo no es considerando. Una estimación del crecimiento de los períodos de pastoreo puede obtenerse ponderando las tasas de crecimiento del período de descanso anterior y posterior.
Cuando se requiere conocer el crecimiento del forraje en praderas sometidas a pastoreo continuo, es necesario usar jaulas de exclusión. El mínimo de jaulas que se deben emplear para tener alto grado de precisión es elevado y dependerá de la variabilidad de la pradera.
Procedimiento:
a) Se elige al azar un sector que servirá de muestra y otro cerca del primero, de igual superficie y la mas similar posible. Esto se hace con el objeto de reducir errores, considerando que generalmente se dispone de un número muy limitado de jaulas. En una de estas superficies, elegida al azar, se coloca la jaula, mientras que en la otra se corta y pesa el pasto.
b) Luego de un período de tiempo, según el ritmo de crecimiento, se corta el pasto dentro de la jaula y se pesa.
c) Luego se eligen dos nuevos sectores, en uno de ellos se corta y pesa el forraje. d) Cubriendo el otro con la jaula para cortar y pesar al final del segundo período.
Los resultados se pueden resumir de la siguiente forma:
Peso del forraje Fuera de jaula Dentro de jaula Al comienzo del 1º período
Al final del 1º periodo Al comienzo del 2º período Al final del 2º período
A -C -B -D La producción de forraje de los períodos corresponde a :
1º período: B - A 2º período: D - C
En el registro de producción de forraje adjunto se puede observar el procedimiento de cálculo de la producción anual de materia verde.
Deben utilizarce un mínimo de tres jaulas por cada pradera en estudio. La producción anual se estimará como el promedio de las tres jaulas.
Al inicio del estudio es conveniente elegir una pradera (potrero) que presente una disponibilidad de forraje media a baja. Si se trata de pastoreo rotativo, la colocación de la jaula y corte fuera de la jaula debe realizarse después del pastoreo.
Un criterio de corte que se utiliza normalmente para un manejo de pastoreo es cuando la pradera alcanza 20 cm. de altura con un máximo de 60 días entre corte.
CUADRO 3 Ejemplo de registro y cálculo de composición botánica por la técnica del “QUADRAT POINT”
Identificación 0 4 8 12 16 20 24 28 32 36 FEP FEC CEP CEC
Chépica Ballica ingles Trébol rosado Alfalfa chilota Siete venas Pasto miel Bromo Trébol blanco Chinilla Vinagrillo 2 1 -1 -2 1 -1 3 1 -1 1 -3 2 -1 -2 1 1 -1 -1 -1 -2 1 -1 2 1 -2 -1 4 -1 -1 -1 1 1 -2 -1 -2 1 -1 -1 -1 -1 -1 -1 1 1 -1 1 -1 -1 -10 7 3 3 4 4 4 5 7 1 18 10 3 3 5 5 5 7 7 1 20,8 14,6 6,3 6,3 8,3 8,3 8,3 10,4 14,6 2,1 28,1 15,6 4,7 4,7 7,8 7,8 7,8 10,9 10,9 1,6 48 64 100, 99,9
FEP = Frecuencia específica de presencia FEC = Frecuencia específica de contactos CEP = Contribución específica de presencia CEC = Contribución específica de contactos
FERTILIZACION DE PRADERAS PERMANENTES
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Dante Pinochet T. 1 Introducción.
Es evidente que la ganadería constituye un sistema agrícola, que contempla elementos de la relación existente entre el clima, el suelo, la comunidad vegetal de la pradera y el animal.
En este sistema, la fertilización de praderas es, tal vez, una de las herramientas agronómicas más utilizadas cuando se desea mejorar la productividad de una explotación ganadera. Para determinar cual es el nivel de fertilización adecuado para una pradera, se debe tener en consideración el marco sistémico del problema y plantearse un objetivo agronómico que sea posible de alcanzar, de acuerdo a la capacidad económica del agricultor ganadero. Este objetivo, debe responder a cuatro puntos fundamentales, los cuales pueden asimilarse a cuatro eficiencias en la explotación ganadera:
a). La eficiencia del sistema en la productividad de la pradera. Se refiere, a la cantidad de Kg de materia seca producida por unidad de nutriente aplicado. Esta eficiencia es debida en gran proporción a las condiciones del sistema clima-suelo-pradera. De esta forma, en el sistema se establece una demanda nutricional, dependiente del potencial productivo o rendimiento máximo esperable de acuerdo a las condiciones del suelo y de la comunidad vegetal existente (principalmente, en la eficiencia fotosintética de la pradera y el suministro de agua que exista en el suelo). Además, debe existir un suministro de nutrientes del suelo que la pradera puede recuperar en cada condición, dependiente del ciclo interno de los nutrientes en el suelo y su grado de acumulación (o desacumulación) a través del tiempo. De esta forma, se puede establecer un déficit nutricional en el sistema, que requiere ser suplementado aumentando el suministro de nutriente del suelo de la forma más eficiente posible, transformándose en Kg de MS producida.
b). La eficiencia de manejo de la productividad de la pradera. Se refiere, al número de Kg de MS
consumidos por cada Kg de MS producida. Esta eficiencia del sistema es una variable de manejo
agronómico, referida al grado de utilización de la pradera, dependiente del sistema de pastoreo utilizado. Esta variable de manejo, es determinante en hacer efectiva una mayor productividad de la pradera, el reciclaje nutricional del sistema, la sobrevivencia de las especies de la pradera y un uso racional de la explotación pratense.
c). La eficiencia alimenticia del animal. Se refiere, al número de kg. de MS necesarios para producir una unidad de producto animal. Determinada por la cantidad y la calidad de la MS producida en el sistema (que a su vez está determinada por la productividad alcanzada y el manejo del sistema de cosecha para la alimentación de los animales) y por los requerimientos del tipo de animal en explotación.
d). La eficiencia económica del sistema. Al combinar las tres anteriores eficiencias debida a su grado de dependencia, se puede establecer el número de producto animal producido de acuerdo a la unidad de nutriente aplicado, los cuales pueden ser valorados en términos monetarios. De esta relación, finalmente, depende la conveniencia económica de realizar alguna práctica agronómica, para aumentar la productividad de una explotación ganadera. No es conveniente aumentar la productividad de una pradera con gasto de fertilización, si ésta no se trasuntará en una mayor productividad animal, la cual dependerá de otras prácticas, tales como, apotreramiento adecuado para mejorar el porcentaje de utilización, el tipo
de pastoreo y el tipo de animal en pastoreo, el nivel de sustitución de la pradera a través de ensilaje y concentrados, o una mayor masa ganadera por unidad de superficie. En este marco general, debe analizarse la posibilidad de aumentar la productividad de una explotación ganadera.
2 Praderas permanentes de la zona sur (Volver al Indice)
De un total de 1.500.000 has de praderas de la Décima región, 850.000 corresponderían a praderas naturalizadas y el resto a praderas mejoradas y sembradas. Las mejoras introducidas a las praderas, ha permitido que sólo un 20% de las praderas mejoradas tengan actualmente productividades superiores a los 6000 kg MS/há, lo cual está muy por debajo del potencial para la zona (Cuadro 1).
CUADRO 1 Potencial de productividad en las praderas permanentes de la zona centro sur.
Sistema Edafoclimático Productividad Potencial Productor Parcela experimental
...ton MS/há... Cordillera de la Costa 9,0 11,0 Llano Central 12,0 15,0 Ñadis 5,0 6,0 Precordillera Andina 10,0 13,0
Las praderas permanentes en la zona sur de Chile, son principalmente praderas naturalizadas y praderas mejoradas. Ellas han sido establecidas con la incorporación a la agricultura de esta zona, a mediados del siglo XIX, después de la existencia de un climax de bosques que se extendía a través de toda la Depresión Intermedia, Precordillera Andina y Cordillera de la Costa.
El ideal, desde el punto de vista de un manejo óptimo de estas praderas, es lograr una situación de estado de equilibrio manejado por el agricultor, entre la comunidad de especies de la pradera, el marco edafoclimático y el animal, que permita la máxima rentabilidad y capacidad de sustentación del sistema ganadero.
En las praderas naturalizadas, consideradas por MONTALDO como un equilibrio zoo-edafoclimático, en la actualidad hay un predominio de especies pratenses como Agrostis capillaris (chépica), Holcus lanatus (pasto miel) y Lotus uliginosus (alfalfa chilota), en los suelos de lomajes de la Depresión Intermedia y Precordillera Andina. En la Cordillera de la Costa, es importante la asociación entre Agrostis capillaris e Hypochoeris radicata (pasto del chancho), en tanto que, en las praderas naturalizadas en los Ñadis aparece una asociación entre Agrostis capillaris y Juncus procerus (junquillo). Estas especies, generalmente consideradas de bajo o medio valor forrajero, alcanzan un equilibrio en el sistema ganadero, cuando las condiciones de manejo son extensivas y de baja fertilización, obviamente, alcanzando una baja productividad. El mejoramiento de la pradera naturalizada, se orienta a aumentar la cantidad de forraje disponible, a mejorar la participación de las especies más productivas y a conseguir una distribución anual homogénea de la productividad. Al mejorar las condiciones de manejo, en las praderas mejoradas, aparece un dominio de Lolium perenne (ballica perenne), Trifolium repens (Trébol blanco) y Dactylis glomerata (pasto ovillo) y asociadas en un grado menor, las especies de medio valor forrajero. Es probable, pero aún sujeto a discusión que en la zona de la Cordillera de la Costa, una buena pradera mejorada esté constituída por Festuca arundinacea (festuca), y Trifolium subterraneum (trébol
subterráneo), los cuales pueden resistir, en mejor forma, la condición de estrés hídrico, determinante de la productividad y sobrevivencia de la pradera en la época del verano. Esta composición florística de la pradera mejorada, permite alcanzar un mayor potencial productivo en la condición edafoclimática, pero requiere un manejo adecuado, tanto de alto nivel de fertilidad de los suelos, uso racional de la pradera en pastoreo y de conservación, para mantener el equilibrio del agrosistema.
El objetivo central del mejoramiento de praderas en la zona sur, ha estado orientado a establecer una pradera mejorada con un contenido equilibrado de gramíneas y de leguminosas. Las especies principales introducidas son la ballica perenne y el trébol blanco.
Las ventajas de la pradera mixta son varias y están ampliamente establecidas. Además de una alta y más homogénea productividad, se obtiene un forraje de un adecuado valor nutritivo para los animales y un aporte de nitrógeno de bajo costo para el agricultor, proveniente de la fijación simbiótica de la asociación leguminosa-rhizobium, que dependiendo del contenido de trébol de la pradera, puede llegar a tener un costo de fertilización nitrogenada igual a cero. Para obtener este ahorro de nitrógeno, se debe tener en cosideración, que se requiere un contenido de trébol que esté entre el 20% y 30% de la composición botánica de la pradera, dependiendo del objetivo de producción animal. Para ello, se requiere la mantención del trébol, lo cual es dependiente de un buen nivel de fertilidad de otros nutrientes, especialmente P, K, S, un pH adecuado, y un manejo del pastoreo centrado en la pradera, más que en el animal como ocurre tradicionalmente. Dada la baja eficiencia de la competencia del trébol, en relación a la ballica, por luz, colonización de espacios, agua y los nutrientes, el manejo debe centrarse en darle todas las facilidades al trébol, para hacer nula la competencia. Ello se logra teniendo en cuenta, desde el punto de vista tradicional, cuales son los requerimientos de nutrientes del trébol, más que los de la gramínea acompañante, la cual se nutrirá en forma adecuada, al estar los niveles por sobre sus necesidades.
Los suelos de la zona sur del país, para los requerimientos del trébol, son naturalmente deficientes de P para sustentar una alta productividad, con un contenido de K, que se encuentra en los límites del requerimiento de esta especie y una gran proporción de los suelos presenta valores de pH inferior a 5,5; afectando muchas veces al trébol, debido a su sensibilidad a la toxicidad de aluminio. Para eliminar este problema incipiente de toxicidad, debería encalarse los suelos a un pH 6,0 y mejorar la efectividad de la fijación simbiótica, a través de inoculación con cepas de rhizobium más efectivas que las autóctonas.
Es evidente, por lo tanto, que para lograr una alta persistencia del trébol, se requiere un alto nivel de fertilidad en los suelos, sumado a un adecuado manejo de la luz en el sistema de la pradera mixta, si se desea estabilizar la productividad, en un alto potencial productivo.
Las dificultades de mantener la persistencia de una pradera mixta, aunque ampliamente conveniente, ha llevado a un replanteamiento del problema en cuanto a las alternativas que tiene un agricultor ganadero en la región. Una pradera permanente basada solamente en gramíneas, parece poco conveniente para ser implantada en grandes superficies, debido a su alto costo en fertilización nitrogenada. Este tipo de praderas, requiere dosis anuales sobre 300 kg N/há, para una alta productividad, y la corrección de los niveles de P a un nivel de al menos 10 ppm (en 20 cm de suelo).
Entonces, parece aconsejable, que cada agricultor establezca su objetivo de producción, de acuerdo al agrosistema que posea, su grado de capitalización, capacidad económica y capacidad técnica.
Fijado el objetivo de productividad, debe entonces, equilibrar la productividad del agrosistema con un manejo técnico, que permita alcanzar el deseado equilibrio de la pradera.
El objetivo de productividad, para algunos pocos, podría ser la pradera mixta de alta productividad. Para otros, el objetivo debe ser, estabilizar una pradera mixta, con un menor porcentaje de trébol, variable de acuerdo a las posibilidades de manejo de la pradera y con una menor inversión en fertilizaciones y enmiendas, obteniendo de esta forma, una pradera de productividad de acuerdo a las posibilidades de inversión del agricultor. Finalmente otros pueden optar por una fertilización baja y esporádica de la pradera naturalizada, que permita a través del efecto residual producido por las fertilizaciones de una rotación que contemple algunos años de cultivo, introducir una pradera cuya duración sea alrededor de 6 años.
3 Estrategias de fertilización de acuerdo al objetivo de productividad (Volver al Indice)
De no contar con una entrada equilibrada de N fijado en forma simbiótica, es evidente, que la productividad debe equilibrarse a un nivel bajo (crecimiento restringido por una situación deficiente de N en el sistema). Existirá en estas condiciones, un gasto del N del suelo, el cual irá reduciéndose cada vez más, hasta alcanzar un equilibrio de productividad, que sea igual a la cantidad de N ingresado por el reciclaje de los residuos de la pradera y del reciclaje producido por el animal en pastoreo. Esta situación, lleva a un límite la productividad que será muy baja y a una degradación de los sistemas de praderas en uso ganadero, las cuales producen cada vez menos y permiten una eficiencia de uso para consumo animal cada vez menor (Figura 1).
Años 0 2 4 6 8 10 12 14 0 1 2 3 4 5 6 7 8 to n M S /h a/ a ñ o INVERSION ALTA INVERSION MEDIA INVERSION BAJA DEGRADACION
Figura 1 Estrategias de inversión para obtener un equilibrio productivo de una pradera permanente.
En los agrosistemas de la zona centro sur, para establecer y mantener, en el largo plazo, una productividad permanente se requiere además de un buen nivel de N, un adecuado nivel de suministro de P del suelo, nutriente que es principalmente deficitario, debido a las características del ciclo interno del P en los suelos derivados de cenizas volcánicas y al historial de manejo, al cual históricamente han sido sometidos estos agrosistemas. Por ello, se ha establecido que, para alcanzar un objetivo de productividad en los sistemas ganaderos de esta región, es necesario primero fosfatar los suelos a través de una
fertilización de corrección del problema de fertilidad fosforada, para luego establecer una fertilización de mantención.
4 Fertilizacion fosforada (Volver al Indice)
El nivel a alcanzar de P en los suelos, es dependiente del tipo de pradera, siendo mucho más exigente en la medida que tiene un contenido importante de trébol en praderas mixtas, ya que si éste está bajo los requerimientos del trébol, esta especie se encontrará en competencia con la ballica, la cual es mucho más eficiente para obtener desde el suelo el P necesario para sus requerimientos.
En general los niveles de P se miden en P-Olsen en los suelos a través de los análisis de suelos y es común la recomendación que para suelos con praderas debe tomarse una muestra de 5 cm de profundidad, situación que parece adecuada en sistemas de fertilización frecuente de praderas. Pero, debido a que una alta frecuencia en la fertilización de praderas, en la zona centro sur parece no ser la más común, el servicio de análisis de suelos de la Universidad Austral, recomienda hacer un análisis de suelos en 20 cm. En situaciones de bajo suministro de P, es muy importante conocer el contenido de P en un mayor volúmen de suelo, para saber la factibilidad que las especies de la pradera puedan nutrirse de P en condicionres adversas de sequía estival, cuando es poco probable que puedan recuperar P desde los primeros cm de suelo y, además, establecer cuando no es factible a través de solo fertilización mejorar la pradera, estableciendo que un valor inferior a 2 ppm, la recuperación de la pradera se hace muy lenta o es prácticamente nula.
En la figura 2, se muestra la productividad de una pradera de la zona centro sur de acuerdo al nivel de disponibilidad de P-Olsen en el suelo, medido en 20 cm de profundidad. Si se establece que una productividad de 12000 kg de MS, considerado como un potencial factible de alcanzar para la zona de máxima productividad de la región en praderas mixtas, este correspondería a un valor de 12 ppm de P-Olsen, en tanto que para una productividad de 10 ton de MS/há se requieren 9 ppm y con un nivel de 4ppm, se obtiene una productividad de 6,5 ton de MS/há (Cuadro 2). Las baja eficiencia del trébol en la asociación, es posible de ser visualizada en la mayor productividad de la gramínea, alcanzada con los mismos valores de P-Olsen (Figura 2).
De esta forma, para estabilizar las praderas con niveles inferiores al óptimo posible de alcanzar en un marco edafoclimático, se requieren niveles de P-Olsen también menores, sobre los cuales establecer una estrategia de fertilización P que permita alcanzar, en forma estable, este nivel de P-Olsen.
La fertilización P a seguir para obtener el nivel a alcanzar de P-Olsen, dependerá del nivel inicial presente en el suelo (medido a través de un análisis de suelo), capacidad de fijación de P del suelo (dependiente de las reacciones rápidas y lentas de los fosfatos en los suelos), y de la pérdida por extracción de P a la cual está sometida la pradera (dependiente a su vez de la eficiencia de utilización de la pradera, el tipo de animal en pastoreo y la topografía del terreno).
P-Olsen (ppm) 0 2 4 6 8 10 12 14 0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 to n M S /h a/ añ o 0 4 8 12 16 20 24 28 32 36 20 cm 7 cm
Figura 2 Relación entre el nivel de P-Olsen y la productividad de praderas mixtas y de gramíneas.
Cuadro 2 Valores de la relación entre productividad y P-Olsen, medidos en dos niveles de profundidad de suelo.
Productividad (Ton MS/há) Nivel de P-Olsen (ppm) 20 cm 7,5 cm 4 2 5 6 4 10 8 6 15 10 8 20 12 12 30
La capacidad de retención de P de los suelos puede visualizarse a través de un parámetro llamado FCO, que es un coeficiente que expresa un factor de conversión entre la cantidad de P necesario para tener la disponibilidad de 1 ppm de P-Olsen (kg de P aplicados/1 ppm P-Olsen). Este factor varía de acuerdo a la capacidad de adsorción de los suelos y en el cuadro 3, se muestra para los principales suelos de la zona. Su valor se encuentra entre 8 y 14. Los suelos Ultisoles (rojo arcillosos), muestran valores más bajos, con un valor promedio de 8 kg P/1 ppm, en tanto que los suelos Andisoles (trumaos), valores cercanos a los 12 kg P/1 ppm, con un valor intermedio para los suelos Inceptisoles (trancicionales entre rojo arcilloso y trumao).
Cuadro 3 Valores de FCO (kg P/ppm P-Olsen) de acuerdo al tipo de suelo.
ANDISOLES Valdivia 12 Pelchuquín 12 Malihue 13 Osorno 11 Puyehue 14 Lanco 12 Frutillar 13 Nueva Braunau 14 INCEPTISOLES Corte alto 10 La Unión 10 ULTISOLES Fresia 9 Cúdico 8 Crucero 8
Por otra parte, las pérdidas de P aplicado en el tiempo, se deben principalmnete a las reacciones lentas en el suelo, la extracción producida en producto animal (leche o carne) y las pérdidas por transferencias (deyecciones en los caminos y sala de ordeña y desuniformidad en los potreros debido a topografía y sectores de descanso y bebederos). Para un sistema de praderas con pastoreo intensivo, estas pueden asimilarse como promedio a la siguiente función a través del tiempo:
Pd = Pi + (Pa/FCO) * 0.44 * exp (- 0.167 * t) donde,
Pd : P disponible (ppm de P-Olsen, después de t años)
Pi : Es el nivel de P-Olsen inicialmente presente (ppm), al inicio de la evaluación. Pa : P aplicado (kg de P/há)
t : tiempo en años
A través de la ecuación propuesta, puede estimarse que para los suelos trumaos de la zona centro sur, la aplicación de 75 kg de P2O5/há producen la subida de 1 ppm de P-Olsen en forma estable. Para los suelos rojo arcillosos, el valor sería 50 kg de P2O5/há. Estos valores son coincidentes con los señalados por BERNIER en sus estudios de efectos residuales de aplicación de P a los suelos.
La continua aplicación de fosfato, produce un efecto residual acumulativo del P en el suelo, las cuales pueden visualizarse a través de una sumatoria de los efectos residuales de cada una de las aplicaciones, a través del tiempo. De esta forma, para ingresos de una cantidad promedio de P a través de los años, la ecuación resultante es:
Pd = Pi + ((Pa/FCO) * 0.37 * Sum exp (- 0.167 * t))
Esta ecuación, permite predecir el nivel de P estable después de n años de aplicación. En la figura 3, se muestra la acumulación de P de un sistema de pradera con dos dosis de P y su nivel de equilibrio de P.
5 10 15 20
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
tiempo desde inicio de fertilización (años)
N iv el d e P -O ls
en Nivel P-Olsen estable
ETAPA DE MANTENCION ETAPA DE CORRECION
Sin fertilización posterior
Figura 3 Diagrama general del efecto producido en la acumulación de P-Olsen por la fertilización de corrección (200 kg P2O5/há) y de mantención (50 kg P2O5/há) en un suelo trumao con praderas en pastoreo.
Resolviendo la ecuación anterior, a través de una progresión geométrica y despejando, es posible determinar el tiempo en que para una aplicación de P promedio anual, se alcanza el nivel de P deseado para una productividad de la pradera. En el cuadro 4, se muestran aproximaciones del tiempo necesario, con aplicaciones regulares de distintas dosis de fertilización, para alcanzar un nivel estable de P- Olsen. CUADRO 4 Tiempo en años para alcanzar un nivel de P-Olsen en forma estable, partiendo de un
nivel de 2 ppm.
Nivel de P-Olsen a alcanzar (ppm)
DOSIS 4 6 8 10 12 14 Kg P2O5 años 25 14.2 * * * * * 50 3.6 14.2 * * * * 100 1.6 3.6 6.9 14.2 * * 150 1.0 2.2 3.6 5.6 8.5 14.2 200 0.7 1.6 2.5 3.6 5.0 6.9 250 0.6 1.2 1.9 2.7 3.6 4.7 300 0.5 1.0 1.6 2.2 2.9 3.6 400 0.4 0.7 1.1 1.6 2.0 2.5
Suponiendo un nivel de P-Olsen inicial de 2 ppm, se puede observar que existen dosis mediante las cuales hay niveles que no son posibles de ser alcanzados, ya que se equilibran con la extracción a niveles de P-Olsen bajos. Otras dosis, de nivel intermedio, alcanzan el nivel deseado pero después de mucho tiempo, lo que hace su aplicación agronómicamente poco factibles de ser usadas. En este ejemplo, para alcanzar en forma estable un nivel de 10 ppm, que sería un nivel relativamente adecuado para una