ETHEL MORGAN
LA DIOSA
EN NOSOTRAS
DIEZ MANERAS DE SER MUJER
ÍNDICE
La espiritualidad de las mujeres • Tealogía • Diosa y mujer. LA DIOSA EN NOSOTRAS
Porqué la Diosa • Diez tipos femeninos • Estereotipos versus arquetipos • Apéndice: los tres tipos de poder: poder-sobre, poder de adentro, poder-con • La mujer-shakti. • La autoestima como clave.
1. LA CREADORA
Necesidad de las creaciones femeninas • Creadoras primordiales de cultura • Desarrollar los propios sueños genéricos
• La Diosa Una y sus símbolos • El arquetipo central de presión • Abrir las vías cerradas • El lamentable
modelo imperante • La mujer creadora de nuevas soluciones • Creencias femeninas que crean otro futuro • Las pequeñas creaciones cotidianas.
2. LA ENERGIZADORA
Aprenderá moverse otra vez • La energía en espiral • Para qué energizamos • Primeros pasos del movimiento de recuperación • Eva, María y la Magdalena como arquetipos energizadores • Cuestionar la coraza cultural • Nadie “se salva solo” • El estereotipo indolente • El antifeminismo de las triunfadoras • Las metas femeninas dictadas desde adentro • Reunirse • Las celebraciones femeninas • Causas de celebración.
3. LA LIMITADORA
Instalarse en los cauces adecuados • Recuperar el Orden Natural • Medir y ocupar nuestro terreno • La Triple Diosa y sus ciclos • El sistema de ajuste interior • Preconceptos y reajustes • Las limitaciones estereotípicas artificiales • Religarnos con factores de energización • Las eternidad accesible • Los ciclos y el éxtasis • Frenar al que frena • Ocupar dignamente nuestro espacio de mujeres.
4. LA PROTECTORA
Descubrir que sabemos proteger • El compromiso con todo lo que existe • Entrar en Modo Protector • El orden primordial en el Jardín de la Madre • La Artemisa defensora • Reacciones de protección • Atreverse a pedir cuentas • Sin poder, pero eficientes • La afinidad con la tierra • Percibir lo sagrado • Imaginar de nuevo • El no de las mujeres protectoras.
5. LA INICIADORA
Averiguar quiénes somos • La partera de la psique • Redefinir concepto inquietantes • La historia más amplia • Transformar la mitología personal • El estereotipo de la no iniciada • Definir y describir lo femenino • La autoridad interior • Coherencia y multiplicidad de la iniciada cotidiana.
6. LA DESAFIANTE
El mecanismo purificador • Entrenarse para la liberación • Los desafíos femeninos • Mirar
alrededor • Aceptar los aspectos oscuros • Las amonestadoras • Enigmas y acertijos • No dejarnos
engañar • Temores estereotípicos • Las mentiras patriarcales • El cuerpo femenino castigado •
Advertencias desafiantes • Lo que ya no debe ser.
7. LA LIBERADORA
Entender el sufrimiento • El arquetipo de madurez • Ira, recriminación y compasión • Isis y Deméter • Blanco, rojo y negro: las tres fases vitales femeninas • Reconsiderar factores que esclavizan • La liberación de las mujeres como revolución espiritual • Los nuevos tipos que surgirán de la crisálida • Despolarizarse • Otro espacio, otro tiempo, otro lenguaje • La compasión como actitud de vida.
PERSPECTIVAS FUTURAS:
EL OCHO, EL NUEVE Y EL DIEZ 8. LA CONECTORA.
La Tejedora que crea la realidad • Conectarse para curarlas divisiones • Visión chamánica femenina • ¿Con qué nos estuvimos conectando? • Tradición de conectaras • Preparando nuevas vías • El estereotipo aislado
• La nueva cbamana urbana • Las tareas de curación- Sanar es reconectar • La medicina en crisis • Sanear
las relaciones • Tecnología de conexión.
9. LA NUTRICIA
El regreso de la Madre universal • Trabas para la función preservadora • La Portadora del Grial • Actitudes básicas de nutrición • La Puerta del Espíritu • Rectificación preparatoria • La moral natural de las mujeres • La madre amilanada y sometida • Disfunciones patriarcales de lo maternal: negarse a proveer, alimentar mal • Autoalimentación y autodestrucción • Madre de la humanidad.
10. LA POTENCIADORA
La mujer capaz de hacer • La autoconciencia lunar-solar • Revisar nociones falsas • Abnegación y sostén • El plano físico, fruto sagrado del Árbol • Cuatro colaboraciones con el hombre • Lo femenino en desarrollo: proceso, verbo y centro • Exigencias de lo simple • La mujer no potenciada • La que sabe que sabe • La madurez de la mujer • Hacer desde el ser • La potenciadora del varón • La transmisora de sabiduría • Enseñar el arte de vivir sobre la tierra.
CONCLUSIÓN: HACIA LO NUEVO APÉNDICE: HACIENDO CONTACTO
Ejercicio práctico para encontrarse con la Diosa interna.
REFERENCIAS Y LECTURAS
AGRADECIMIENTO ESPECIAL
A Caitlín Matthews, cuyo libro "Elementos dela Diosa" proporcionó la base estructural e
inspiracional de este trabajo, que quiere ser una aplicación de su tipología divina a los problemas y las posibilidades de las mujeres de hoy. Pese a que nunca nos hemos encontrado en el plano físico, ha sido para mí la Iniciadora en las vías más misteriosas de la Diosa, y en el camino personal que espero poder recorrer.
Otros agradecimientos deben figurar aquí para el grupo de representantes de la Diosa que estuvo conmigo intermitentemente durante la gestación de este trabajo, dándome su apoyo cada una según alguno de los aspectos femeninos que incorporan intuitivamente: Liliana Stengeley su regocijante Energización intelectual; Ana María Ferro y su afectuosa y leal habilidad para ponerme Límites; Gisela Lion, noble Protectora por naturaleza y vocación; Haydée Hermida, que con tanta paciencia hizo de Desafiante para mis decaimientos; Elba Renda, Liberadora generosa que sabe desatar nudos en mi psique;
Susana Muiños, Conectara chamánica que oye a distancia los pedidos de ayuda;
Marta Pfefferman, cabal Nutricia tanto del cuerpo como de los sentimientos; y Alicia Amado,
que me Potenció tantas veces con sus mates y su sabiduría práctica.
Gracias también a la Dra. Marta Recalde, que luchó para que mi escritura respetara más las
reglas académicas; a Fernando Ginaca, cuyos dibujos captan tan bien la tradición celta que tanto
amamos ambos; y a Juan Carlos Kreimer, que me impulsó a pasar más pronto a la etapa de
Compasión.
Buenos Aires, Octubre 1993
INTRODUCCIÓN
Cuando en 1985 la analista junguiana Jean Shinoda Bolen publicó en Estados Unidos lo que sería el best-seller
"Goddesses in Everywoman”, Diosas en la Mujer), el movimiento cultural que hoy se conoce como la Nueva
Espiritualidad de las Mujeres estaba aún en plena efervescencia formativa. La tercera etapa feminista, más preocupada por las definiciones profundas de lo femenino que por reivindicaciones sociales o sexuales, entendía la necesidad de encontrar nuevos modelos, nuevos roles, nuevos rostros para las mujeres que buscaban insertarse (o reinsertarse) en el gran esquema universal.
El libro fue un éxito de venta entre el público masivo porque cumplía precisamente esa tarea fundamental: poner a las mujeres en contacto con su nivel profundo, el nivel arquetípico en el que se coagulan las tendencias y conductas que aparecerán luego en el mundo exterior. Hacernos palpar, por decirlo de algún modo, algunos de los rostros arcaicos que alguna vez fueron nuestros, y que siguen dictando desde adentro nuestros gestos e incluso nuestras muecas.
Sin embargo la espiritualidad de las mujeres quiere calar más hondo. No se conforma con la capa arqueológica a la que pertenecen las diosas mitológicas, porque aspira a una universalidad sin restricciones que ya no se encuentra en civilizaciones como la griega o la romana, demasiado cercanas a nosotros y ya signadas por el predominio masculino que llamamos patriarcado. La Diosa está más atrás.
Una nueva palabra, teología, sirve ahora para definir las búsquedas de ese Divino Femenino que regresa con fuerza en este instante de la evolución humana. Muchas mujeres de talento y excepcional valentía se han dedicado a esa empresa absolutamente inédita, porque es propia de la nueva conciencia emergente de la hembra de la especie, y ya han puesto las bases de un estudio coherente de la Diosa, sus
cualidades y sus manifestaciones a lo largo de la historia. Ellas inspiraron este libro, y sus nombres se encuentran en la bibliografía.
Pero como estructura básica de este trabajo, he adoptado el sistema de Diez Aspectos de la Diosa
desarrollado por Caitlín Matthews en un pequeño libro seminal, "Elements of the Goddess" (Elementos de la Diosa, 1989), donde estudia el costado femenino de la Deidad creadora, desde una perspectiva tan
pulcramente ordenada como la del Árbol de la Vida de la Cabala. Estos Diez Aspectos han sido venerados en las diversas religiones de la raza humana, pero pueden encararse como otras tantas maneras de ser que se le abren a la mujer universal en su momento de gran florecimiento. La Diosa ante todo es un modelo múltiple, que puede mostramos nuestra verdadera esencia multiforme. Y ese, entre otras cosas, es el secreto elusivo que se esconde tras cada mujer.
Diosa y mujer
Cabe aclarar que el concepto de la Diosa no nos ubica en un campo religioso separado de la
cotidianeidad terrestre, así como tampoco la verdadera espiritualidad de las mujeres se desentiende del aquí y ahora. Por el contrario, nos reconecta con la amplia gama de posibilidades prácticas y concretas de lo femenino arquetípico (en gran parte suprimidas y olvidadas), según un proceso en el que lo divino y lo humano femeninos se realimentan mutuamente en el transcurso de la historia:
a) en los albores de la humanidad, el concepto de la Diosa puede haber nacido a partir de observaciones de las experiencias femeninas en estado natural, no reprimidas por imposiciones culturales posteriores, y elevadas al rango de atributos divinos por los que veían su afinidad con los misterios de la vida; b) con la aparición de los sistemas patriarcales androcéntricos o exaltadores de lo masculino, todo lo relativo a las mujeres debió pasar a un plano secundario, y la Diosa -por fuerza- debió ser desterrada de los credos oficiales de nuestra cultura occidental;
c) durante los últimos cinco mil años las mujeres nos fuimos reduciendo, olvidando aspectos nuestros y potencialidades que alguna vez tuvimos (incluso físicas, ya que nos volvimos cada vez más frágiles); d) los movimientos en pro de los derechos femeninos (los tan denigrados "feminismos") comenzaron desde hace cien años a equilibrar las desigualdades ya desenfrenadas, que habían llevado a su mínima expresión a la mitad (o más) de nuestra especie;
e) la actual espiritualidad de las mujeres cierra el círculo al reencontrarse con el concepto de la Diosa, recuperando así una visión integrativa de las capacidades y responsabilidades femeninas, y reponiendo en su lugar correspondiente a un símbolo divino que necesitamos para nuestra identidad.
Ahora incluso es posible vislumbrar la aparición del arquetipo que intuyen y saludan los psicólogos bajo el nombre de lo Femenino Consciente: una mujer universal completa, ya no automatizada cuando se trata de sus tareas básicas los misterios de vida, crecimiento y regeneración), conciliadora de lo lunar con lo solar en su naturaleza, y capaz de hacer su parte en los avances de la humanidad.
CONFIDENCIA PRELIMINAR
La gestación de este libro tuvo altibajos parecidos a los de la actual autoafirmación de la mujer.
Cuando en 1987 entré en contacto con la cultura hoy conocida como la Nueva Espiritualidad de las Mujeres, imaginé que mi tarea iba a ser en adelante traducir para mis hermanas argentinas (la expresión suena arcaica, pero la hermandad es lo que tratamos de recuperar en nuestra relación intergenérica) las ideas y expresiones de un grupo de autoras de habla inglesa, que están dando sentido y dirección a las eternas inquietudes femeninas.
Su aporte me pareció tan decisivo, que mi primer impulso fue elaborar una sencilla antología de fragmentos elegidos para que mis estudiantes se internaran en los nuevos territorios del Movimiento de la Diosa, como también se le llama al espontáneo surgimiento colectivo de lo femenino arquetípico.
Por lo mismo, la primera versión de esto fue una reunión de voces diferentes, que no llegó a publicarse porque no incluía a la mía propia. El papel traductor o introductor de otras mentes y sensibilidades me había servido para escamotear las mías, con la habitual actitud nada autoafirmativa con que encaraba ya desde muy joven mi preocupación por los problemas de mi género.
El segundo intento se fue al otro extremo. La exhortación de "más personal" de mi editor pareció abrir una compuerta, y en el torrente que surgió sí estuve yo, pero también estuvieron mis contenidos poco
elaborados, y las voces poco controlables de mis antepasadas atrapadas en su limbo de fracasos, frustraciones y dolor.
Yo las he visto en visualizacíón profunda, tal como habitaban en mis propios estratos neblinosos. Apiñadas en cavernas sin salida ni alegría, rumiando los resentimientos que trataban de aliviar a través de mi interés por las reivindicaciones femeninas; que intentaban saciar a través de mis luchas personales, porque yo había tenido la imprudencia ineludible de declararme ligada retrospectivamente a sus destinos.
Hoy esas voces se han calmado un poco, porque tuvieron su momento y la presión cedió. Por eso esta nueva versión es menos subjetiva y torturada, y lo que aquí se encontrará será más bien las presencias internalizadas de algunas de las grandes impulsoras del Movimiento de la Diosa; mujeres que recordaron la existencia de lo Divino Femenino, tocaron el núcleo de su esencia y desde allí escribieron páginas cargadas de conciencia femenina.
Psicólogas como Jean Shinoda Bolen, Ñor Hall o Marión Woodman; chamanas modernas como Vicki Noble; estudiosas de lo Divino Femenino como Caitlín Matthews; científicas inspiradas como Marija Gimbutas; filósofas como Mary Daly; ritualistas como Starhawk; revisoras culturales como Merlin Stone, Elinor Gadon, Barbara Walker o Riane Eisler; ecologistas como Elizabeth Dodson Gray o novelistas como Marión Zimmer Bradley: todas ellas son ahora parte de mi psique, ya que los límites entre las mujeres -antes tan sólidos como barras de hierro- se han ido diluyendo en los últimos veinte años, para que entre todas podamos dar a luz la nueva etapa humana, lo Femenino Consciente.
Pero todavía falta mucho por hacer. Hoy, en el sexto año de mis cursos sobre la espiritualidad de las mujeres, puedo decirte que percibo dos fenómenos que corren paralelos y se hostilizan mutuamente: por un lado el alborozo de las que encuentran a la Diosa como arquetipo femenino que habita en el núcleo de cada una de ellas, e intuitivamente contemplan los alcances de una feminidad desarrollada que desborda de los moldes; y por el otro, en muchos casos, la negativa a permitirse vivir ese proceso hasta ver los resultados. Disimulada tras razonamientos y pretextos pero surgida, me atrevería a afirmarlo, de la falta de amor hacia ellas mismas. De esa carencia de autoestima que hace que las mujeres nos autodestruyamos, sin siquiera darnos cuenta de que lo estamos haciendo.
Esa herida oculta y dolorosa es lo que el contacto con lo Divino Femenino puede llegar a curar, si se le deja hacerlo. Si se la da la oportunidad de actuar en nuestra vida desde adentro hacia afuera, desde el centro en que habita hacia la periferia. Si se acepta, ante todo, que una misma es capaz de portar semejante dignidad. Cuando hace un tiempo se me pidió un artículo sobre autoayuda para una revista de psicología, el
problema quedó bien en evidencia: ¿Cómo hablar de autoayudarse si una no quiere decididamente su propia salud y bienestar? Sin compasión alguna hacia una misma, ¿es posible autosanarse, autoestimularse,
autoprepararse para una vida satisfactoria y plena? Me resultó evidente entonces que cualquier intento sincero de autoayuda necesita enfrentarse con la crucial pregunta: En mi opinión, ¿la merezco?
Yo luché muchos años con este problema, que es el de casi todas las mujeres en este clima cultural que alienta más nuestras debilidades que nuestras fortalezas. Toda mi juventud fue un largo esfuerzo por reunir los
pedazos de mi feminidad desconocida, que como dicen las autoras del movimiento de la Diosa estaba fragmentada, perdida y dispersa; adherida por partes a los que creía amar, y que eran sólo proyecciones de mi propia identidad desconectada de su núcleo aglutinante.
El concepto de la Diosa me sirvió de puente hacia ese núcleo. Y si hoy sigo teniendo múltiples problemas (por supuesto), tengo dónde apoyarme para verlos con la necesaria perspectiva. Y me doy cuenta de que sólo son fricciones, que se dan cuando la que soy ahora no coincide con los viejos modelos perimidos, ni con los viejos "deberías" de los
que tuve que escapar centímetro a centímetro.
Claro que hay cosas que todavía no puedo hacer; soy de una generación que se quedó frustrada en muchas direcciones importantes. Pero he aprendido a hacer otras. Y cuando ; miro hacia un pasado que ya no me parece tener que ver conmigo, me asombra no sentir ya el viejo dolor que ocupaba el lugar de mi actual centro tranquilo, estable y celebratorio, donde he aprendido a percibir la resonancia de los ritmos cíclicos del universo.
No es difícil ni demasiado complicado, una vez que se ha aceptado que hay cosas que deben ser cambiadas, que lo que nos aparta de nuestro centro real no forma parte de la vida ni tiene derecho a hacerlo. Ese es el secreto de todos los sistemas de crecimiento personal y de cualquier programa que sirva a la
autoestima; pero todo se vuelve más sencillo si conocemos los secretos de nuestro propio corazón y percibimos que nuestra esencia femenina, nuestra identidad arquetípica y raigal, es el cálido tesoro que añoramos y que siempre buscamos sin saberlo.
En lo que sigue encontrarás mi propio intento de explorar se tesoro a través de los aspectos de la Diosa, vinculándolos con los problemas femeninos que define la nueva espiritualidad de las mujeres, y las
respectivas soluciones que propone. En el momento en que ya asoma lo Femenino Consciente -que va a expresarse en mujeres tan fuertes como compasivas, tan autónomas como amorosamente vinculadas con los otros-, contemplar estas posibilidades olvidadas e imaginar otras más acordes con los tiempos puede ser un ejercicio estimulante. Quiera la Diosa que en alguna medida logre serlo.
LA DIOSA Y NOSOTRAS
En un mundo que exige acción concreta, cabe preguntarse qué puede aportar el estudio de la Diosa. ¿Para qué sirve enterarse de cuáles fueron las epifanías de lo Divino Femenino que la humanidad adoró en el pasado, o que aún adora en enclaves "primitivos" o en culturas diferentes de la nuestra, a través de brechas del autoritarismo patriarcal?
Una de las respuestas es que muchas mujeres estamos viviendo experiencias parecidas, estamos descubriendo que las cosas que vivimos como "rarezas" personales, o como misteriosas extravagancias sustentadoras de nuestra secreta identidad, fueron también vividas por otras mujeres que ahora las comunican plasmadas en libros o en imágenes. Y un estudio como éste puede ayudar a ese
descubrimiento, y a que nos sintamos integradas a algo más grande que nuestra propia biografía: un movimiento masivo de recuperación humana, en el que las hembras de la especie estamos haciendo las veces de canales de recepción y transmisión de una fuerza femenina, restauradora y regenerativa. Eso en sí ya proporcionaría un alivio a la dolida mujer individual, que no encuentra su ubicación simbólica ni concreta en un mundo androcéntrico donde lo femenino, si es que cuenta para algo, es secundario. Pero hay una segunda respuesta que apunta más hacia lo individual, y ala necesidad de contar con herramientas para la propia sanación.
La tipología femenina desarrollada a partir de los aspectos de la Diosa, abre extraordinariamente el espectro de posibilidades de la mujer de hoy; esta mujer de fines del milenio que busca salirse de los moldes rígidos de una cultura que mantiene a raya las potencias de lo femenino, incompatibles por definición con el tipo de mentalidad que nos ha traído hasta el actual punto de crisis.
I-os diez modelos de mujer o ginotipos que ya es posible empezar a describir, se inscriben naturalmente en el estudio del gran tema del momento: el surgimiento de lo Femenino Consciente, un arquetipo desconocido que está brotando de lo más hondo de la psique y haciéndose sentir de diversas maneras, una de ellas el llamado "Retorno de la Diosa".
No cabe duda de que analizar las posibilidades de lo femenino -alguna vez asumidas por mujeres concretas del prepatriarcado, o quizá intuidas simplemente por los pueblos veneradores de la Diosa y proyectadas como sus atributos-, puede contribuir a hacer consciente un género que hasta ahora sabe poco acerca de sí mismo. No tenemos por ahora otros indicios para saber qué es ser mujer.
Una más Nueve
Por otra parte esta tipología, dada su estructura secuencial, puede ser en sí misma un instrumento de transformación y consolidación de la Mujer Consciente.
Detectar en nosotras uno o varios de los aspectos arquetípicos, observar en retrospectiva sus efectos sobre nuestras elecciones y decisiones personales, tratar de imaginar hacia dónde nos conducen, nos permite construir una armazón simbólica donde apoyar nuestra genuina identidad. Y, en un segundo paso, ejercitarlos ordenadamente puede llevarnos al florecimiento que se espera de nosotras en la siguiente etapa humana.
Siguiendo a Caitlín Matthews libremente, he diagramado los elementos de lo femenino universal como un espacio circular central -la Diosa como Creadora-, rodeado por nueve aspectos que se han manifestado en los mitos o en la historia, o han sido venerados en diversas religiones.
La Diosa Una es la totalidad creadora femenina que se expresa de múltiples maneras. Los Nueve Aspectos son los modos principales en que actúa, tanto en lo individual como en lo colectivo, para llevar adelante su creación. De modo que el conjunto puede describirse como sigue:
1. la Creadora 2. la Energizante 3. la Limitadora 4. la Protectora 5. la Iniciadora 6. la Desafiante 7. la liberadora 8. la Conectora
9
9 . la Nutricia 10. la Potenciadora
Estos aspectos de lo divino femenino codificados por Matthews, son también actitudes arquetípicas de las mujeres corpóreas, que van siendo más claras a medida que lo femenino se vuelve consciente. Cada uno desarrolla potencialidades diferentes, enfrenta problemas específicos y exige distintos tipos de responsabilidad, pero en conjunto pueden dividirse en dos subgrupos:
Del 2 al 7 son los aspectos destinados a fortalecer la personalidad de la mujer, ya que el ego femenino
es demasiado débil y es preciso que se afirme para poder actuar como contenedor -según sugiere Marión Woodman- de las grandes fuerzas inconscientes que habrán de aflorar. Lejos de ser aniquilada, nuestra personalidad debe volverse un recipiente lo bastante flexible y resistente como para hacer contacto con "la otra realidad" sin identificarse con los arquetipos, y traer intactos sus tesoros a la vida cotidiana.
Del 8 al 10 tendríamos por otra parte la triplicidad madura de lo Femenino Consciente, la divina tríada de
la Doncella, la Madre y la Anciana que siempre reconoció y adoró la humanidad y que ahora es preciso recobrar. La Virgen-Alma, la Mujer Plena y la Vieja Sabia, que maduran juntas dentro del capullo de la neofeminidad.
Diez maneras de ser
Este juego conceptual puede ser asociado a nuestra vida de modos impactantes que la ordenen y la clarifiquen.
La influencia de los arquetipos desde el interior de nuestra psique es un factor que ya no deja de tener en cuenta la psicología, que sin quererlo converge así con antiguos sistemas de desarrollo espiritual y exploración de dimensiones interiores.
¿Por qué en una encrucijada de su vida una mujer elige esto y no aquello, opta por casarse o permanecer soltera, tener un hijo o no, ser artista o científica, ama de casa o psicóloga? ¿Qué la lleva a embarcarse en una carrera independiente o a quedarse en los roles de la mujer "tradicional"? ¿Qué la hunde en depresiones o la alza en alas de la dicha erótica?
Shinoda Bolen sugiere que hay dos fuerzas opuestas que nos tironean: desde afuera, los estereotipos culturales que varían con las épocas y las costumbres; desde adentro, los arquetipos de la psique profunda que son parte natural de nuestro patrón de desarrollo. A veces (casi siempre) se tiende a los de afuera para no sentirse "aparte" y rechazada por la sociedad. Pero otras veces las exigencias interiores son tan fuertes, que no podemos menos que escucharlas y responder a ellas sin saberlo.
Los Diez Aspectos de la Diosa pueden ser así diez diferentes exigencias, o urgentes instrucciones, que nuestro núcleo femenino más profundo nos plantea para nuestro propio bien y el de la humanidad en general. Que las oigamos o no decidirá si quedaremos alienadas de nosotras mismas, ofrendadas en inútil sacrificio a una cultura transitoria, o si iremos más allá, hacia un futuro que necesita más que nunca de nuestras capacidades más auténticas.
La Diosa, dice Matthews, asumirá en su regreso las formas más adecuadas para tratar con nuestro mundo y devolverlo al orden natural. Y agrega un párrafo que nos concierne en forma muy directa a cada una de nosotras: Sí te hallas preparada para descubrirlas, habrás de convertirte en instrumento de su segunda
venida y en mediadora de su compasión.
Puesto en términos humanos, esto implica que el regreso de lo femenino arquetípico y la afloración de sus nuevos desarrollos, es un suceso en el que necesariamente intervenimos todas las mujeres. Con nuestro interés, con nuestras esperanzas, con nuestras libres elecciones y nuestro compromiso. Queriendo ser flexibles y disponiéndonos a cambiar de forma cuando se necesite, para alternadamente poder
Energizar, o Proteger, o Desafiar, o Nutrir, o hacer Conexiones Sanadoras, o lo que fuera que la vida nos pida en los momentos que vendrán.
En los capítulos siguientes dedicados a los aspectos femeninos figuran indicios acerca de estas formas arquetípicas y sus posibles manifestaciones cotidianas. La Diosa y la Mujer se reflejan mutuamente, de modo que cada aspecto se dividirá siempre en dos secciones: a) el arquetipo en sí, tal como han llegado a intuirlo las estudiosas de lo Divino Femenino, y b) la mujer concreta que lo encarna, tal como puede vérsela si se observa sin prejuicios el entorno socio-cultural en transición.
El punto a se basa siempre estrechamente en Matthews, cuya tarea de teáloga e iniciada en los misterios de la Diosa es un fundamento invalorable; incluso he glosado varias de sus expresiones para adaptarlas a la problemática de las mujeres, o a una exposición más detallada de la aparición del arquetipo en nuestra vida. Pero para quien se interese en el estudio específico de lo Divino Femenino, la lectura de su libro (del que hay traducción hecha en España con el título engañoso de "Las diosas", que lo remite a lo meramente mitológico) es totalmente necesaria.
Un cuestionario elaborado especialmente y una autoindagación sugerida por las interpretaciones del Tarot -ese antiguo sistema para dialogar con el propio yo profundo- se agregan en cada caso, para ayudar a descubrir los modos y maneras de la Diosa en cada historia individual, hacia dónde nos llama nuestra esencia femenina y dónde se originan nuestros problemas de mujer. Que es lo mismo que decir dónde no hemos podido, o no podemos, responder a ese llamado.
APÉNDICE
Los siguientes son puntos importantes para poner en perspectiva a la actual espiritualidad de las mujeres, un movimiento ginocéntrico que ha brotado de manera espontánea y popular en los países sensibilizados previamente por las diversas etapas feministas. La cuestión del poder, la nueva mujer realizadora (o Mujer Shakti, como la llama Vicki Noble) y la autoestima como necesidad fundamental, son temas claves para entender esta profunda transformación social y cultural de signo femenino, que en última instancia nos concierne a todas.
Los tres tipos de Poder
“Estoy del lado del poder que surge desde adentro, que es inherente a nosotros como el poder de crecer es inherente a la semilla”. (Starhawk, "Truth or Dare")
La nueva espiritualidad de las mujeres ha llegado a una conclusión fundamental: lo importante no esquíen toma
el poder, sino cambiarla naturaleza del poder en que se asienta nuestra sociedad.
Según Starhawk, otra de las autoras influyentes del nuevo movimiento femenino, hemos de distinguir tres tipos de poder:
a) el poder-sobre, relacionado con dominación y con control;
b) el poder de adentro, vinculado a los misterios que despiertan nuestras habilidades y potencialidades más profundas;
c) el poder-con, que es la influencia ejercida entre iguales.
Todo lo relativo a la Diosa y sus aspectos se corresponde con el punto b.
No proponemos el reemplazo de un sistema de dominador por otro (para usar el nombre que les da Riane Eisler a los modelos sociales donde una parte de la humanidad está oprimida por la que ejerce el
poder-sobre). Más bien se trata de hacer surgir del interior la potencia que nace de otro tipo de fuente;
una fuente difícil de nombrar, para la que se han propuesto denominaciones como espíritu, Dios, Diosa
o inmanencia, pero que en rigor sigue siendo un misterio.
Es, dicho en forma simple, nuestro poder de ser. Y si algo descubrimos a lo largo de este estudio de los diversos aspectos de la Diosa, es que ese poder serse manifiesta de variadas formas que no tienen que ver con dominar o controlar. Y que sí, en cambio, tienen que ver con dejar paso a lo que gesta nuestro núcleo psíquico, eso que los junguianos llaman el Sí Mismo y otros sistemas denominan nuestro Centro Salvador.
La espiritualidad de las mujeres eligió llamar Diosa a ese núcleo gestante, porque nos da más facilidad para atender a sus requerimientos, mensajes e instrucciones.
Nuestro poder de ser tiene por fuerza signo femenino, porque está en el origen de lo que han de llegar a ser las hembras. Es la raíz, de la que surgen tronco, rama, hoja, flor, fruto y semilla femeninos. Y el haberla olvidado ha detenido el paso de la savia nutricia en algún punto del sistema.
La Mujer Sbaktí o Realizadora
El concepto de la Mujer-Shakti -es decir, la mujer capaz de hacer, la mujer realizadora, según el término tomado del tantrismo- ha prendido en las neofemeninas gracias a Vicki Noble, una chamana moderna que vincula intensamente el mundo físico con el mundo invisible.
La Mujer-Shakti es la plena floración de los aspectos de la Diosa. Es la que siente Su llamado, "como profunda y seria voluntad de vida procedente del cuerpo del planeta", y percibe que es a través de las mujeres que esta exigente energía está brotando para efectuar la sanación.
La Mujer-Shakti es la chamana urbana que trabaja por el realineamiento con la Naturaleza que se requiere si hemos de sobrevivir. Es, en suma, la que quiere recobrar su perdida conexión con la ley natural, con el poder de ser y con su propio cuerpo como vaso sagrado de transformaciones.
La Mujer-Shakti ha recuperado su poder de adentro y ha aprendido en la práctica que no es el ser débil que creía. Ha logrado pasar a través de las mallas de sus conflictos emotivos, porque ha entendido que lo importante es cambiar las ilusiones por la realidad, y modelar la realidad según sus propias
potencialidades.
En lugar de empecinarse en una lucha solitaria por dejar de sufrir, probando mil terapias y consolaciones, se ha reconectado con todo lo viviente en actitud de sanadora. Es decir, canalizadora de la fuerza sanativa de la Diosa, convencida de que lo Divino Femenino. puede aportar ahora las cualidades y valores que le faltan al mundo para equilibrarse.
Su lema podría ser: "El mundo me necesita, pero no como elemento pasivo y paciente eternamente disconforme, sino
como factor de sanación".
En los capítulos siguientes ese lema irá mostrando sus diversas variaciones. Que en el fondo marcarán la gran transformación de la mujer universal, en su tránsito final hacia lo Femenino Consciente.
La autoestima como clave
El estudio de la Diosa y sus aspectos nos sirve a las mujeres para rever el lugar que ocupamos en el mundo y definir nuestra parte en la tarea de devolverlo al orden natural.
Sin un cambio de autoimagen eso es imposible. Demasiados siglos hemos estado creyendo que nuestro puesto es secundario, que no servimos para las cuestiones importantes, que hay que dejar exclusivamente a los varones la tarea de establecer las estructuras y visiones que nos rigen y dan forma a nuestra realidad. Y es hora de entender que esa renuncia femenina ha descompensado al universo, necesitado -más que nada- de una efectiva colaboración entre ambos sexos que respete por igual sus capacidadesdiferentes.
Tal vez para las mujeres de este fin de milenio la palabra clave sea autoestima, y las que participamos del Movimiento de la Diosa hemos comprobado que la autoestima femenina depende, sobre todo, de un cambio de los símbolos que rigen nuestras psiques desde planos muy profundos. "¿Cómo habría sido la
vida para las mujeres, de haber vivido en una sociedad que venerara a una Creadora sabia y valerosa?”,
se preguntó Merlin Stone hace ya casi veinte años. Después de eso estallaría por todas partes la nueva espiritualidad de las mujeres en una búsqueda espontánea, llevada a cabo en gran medida en ámbitos domésticos o en grupos reducidos, y decidida a recobrar los rostros olvidados que la Diosa, desterrada y sumergida en lo inconsciente, guardó para nosotras.
No es, insistimos, una lucha por el poder sobre sino la aceptación de una profunda responsabilidad espiri-tual y física. Podemos hacer algo por el bien del universo (podemos hacer mucho en realidad), y ha llegado el momento de que nosotras mismas lo admitamos. No por nada se le ha dado a la mujer la tarea básica de traer nuevos humanos a la tierra; de servir, como dicen antiguas tradiciones, de vaso sagrado de renacimiento en los planos materiales.
Lo que se espera ahora de nosotras es que cobremos conciencia de nuestras potencialidades y nos dedique-mos con fervor, apasionadamente, a aplicarlas en la práctica.
Muchos siglos de olvido necesitan ser superados. Es preciso descartar muchas ideas construidas sobre pre-misas falsas, investigar todo prejuicio para descubrir su origen, y lavar de adherencias erróneas a las palabras mismas de nuestro lenguaje. Hay mucho por hacer, en suma, antes de ocupar nuestro lugar.
La Diosa total, lo femenino arquetípico creador que ahora recuperamos las mujeres, es ante todo un vasto principio materno & Un gran mar cósmico, sugieren los cabalistas. Un infinito espacio grávido. La matriz arquetípica a través de la cual la vida llega a la manifestación & Pero ese mar, ese espacio, esa matriz están también adentro de nosotras las mujeres, que estamos hechas a Su imagen. Hay en tu núcleo más central esa potencia femenina universal que trata de expresarse. La misma que los antiguos veneraban como Fuente y Dadora de todo lo que existe • En lo recóndito de tu dolido corazón, encogido y estrujado por tantas frustraciones del pasado, se abre ese espacio vasto preñado de creaciones femeninas. La Creadora está en ti, como en todas nosotras.
Palabras clave:
Presión creadora Ebullición interna Canalización sin trabas
CÓMO SE MANIFIESTA EN NUESTRA VIDA: Cada vez que es hora de comenzar de nuevo, cuando las
cristalizaciones de nuestro carácter personal y las represiones del entorno cultural nos impiden seguir creciendo y evolucionando, elarquetipo de creación empieza a empujar desde adentro-para que no sigamos estancadas. La insatisfacción profunda
es su síntoma más claro, previo a cualquier entendimiento racional de lo que nos sucede. Sólo sabemos que, ante todo es preciso salir de lo insatisfactorio y pasar a otro estado"
donde podamos movernos con mayor libertad.
LA QUE CREA
La Creadora es palabra impresionante, porque enseguida se la asocia con el poder divino, con la
Deidad que ha dado origen a las cosas. El Principio Supremo, Dios o Diosa, fundamentalmente crea, y eso hace que los humanos (especialmente las mujeres) nos sintamos ajenos a esa actividad.
Y sin embargo, como parte que somos de la humanidad, es nuestra función primaria. Toda mujer y todo hombre lleva en sí ese impulso de entregar algo nuevo, algo que antes no estaba y que marque su paso por la tierra. Algo que sea su fruto personal. Sin saberlo, respondemos al aspecto Creador de la Deidad. que empuja para expresarse a través nuestro. El arquetipo primario, sin imagen ni forma, sin concepto posible que lo abarque, presiona en nuestro núcleo como la yema de una planta antes de brotar hacia el sol. Todas y todos estamos preñados de creaciones posibles y latentes, que saldrán al mundo o mataremos al nacer.
Pero la nueva espiritualidad de las mujeres nos pide que consideremos lo siguiente: a través de los hombres se manifiesta el lado masculino de la Deidad Creadora, el Padre, el Varón Primordial que les da a ellos una identidad fuerte y el sentido exaltante de estar hechos a Su imagen. Y lo simétrico, lo justo, lo armonioso es que a través de las mujeres se exprese el otro lado, el Femenino: la Diosa Madre que alguna vez fue
venerada en todo el mundo. Su presión, sus urgencias creadoras tienen que ser necesariamente diferentes y sólo traducibles por un ser femenino.
Aceptando la idea de la Diosa las mujeres podemos asumir nuestra verdadera identidad, legitimar nuestro poder de ser, celebrar gozosamente nuestra feminidad menospreciada y disponernos a los múltiples modos de creación que Ella nos pide para enriquecer al universo.
Las creaciones femeninas
Estamos rodeadas por las maravillosas creaciones de los hombres, que embellecen y enriquecen nuestra vida. Arte y literatura, ciencia y tecnología, filosofía y poesía nos dan placer y expanden nuestra percatación no material. Nos auxilian, alegran y entretienen.
El Hijo es el deleite de la Madre, dice la vieja religión de la Diosa. Y podemos comprobarlo muchas veces, en momentos de crisis, las que tendemos a envolvernos en una sinfonía o en un libro genial de un autor masculino, hasta poder volver a hacer contacto con nuestra propia Fuente. I.as invenciones del varón se remontan muy alto en esos campos, y no debe apenarnos admitir que ninguna mujer podría emular a un Beethoven o a un Wagner, a un Einstein o a un Shakespeare, para dar ejemplos obvios. Creadores de ese calibre dan forma a la cultura en que vivimos, definen sus valores y la idea que tenemos del progreso. Eso a las mujeres nos acompleja bastante. Nos sentimos inferiores porque nuestras capacidades en esa dirección no son tan grandes. Pero lo que pasa es que nuestros talentos son distintos, porque también son diferentes nuestras visiones profundas.
Nuestro campo es la vida y sus procesos, y todo desarrollo que reafirme la inserción humana en el gran ciclo de nacer, crecer, decaer y renacer, que es la base del orden natural. Nuestro campo es la salvaguardia de ese ciclo y de ese orden natural, y en los últimos cinco mil años al Hijo le ha faltado el contrapeso de este tipo de creaciones femeninas de preservación.
La mujer fue una vez, en la prehistoria, creadora de cultura. De una cultura diferente envuelta en el abrazo de la Madre Universal, comunicada con las voces de la Tierra e integrada en la gran red de lo viviente. Sus invenciones fueron básicas para el avance de la vida, porque las realizó en función directa de las necesidades de sus hijos y por dictado de su experiencia cotidiana.
Domar el fuego para dar calor y transformar los alimentos. Convertir la tierra en material maleable para su vajilla. Ordenar los días en calendarios de hueso para marcar el paso de las gestaciones y la menstruación. Afincar en un sitio las plantas nutritivas y hierbas curativas para tenerlas a mano. Domesticar los animales que pudieran ser aliados y colaborar con ella. Esas fueron algunas de sus preocupaciones esenciales, que vinculaban lo mental, lo emocional y lo físico, dentro del círculo sagrado de la espiritualidad de la Gran Madre.
Hoy la mujer no crea, y cuando lo hace imita las creaciones de los hombres. Desarrolla los sueños del varón sin recordar sus propios sueños específicos, marcha por las mismas
sendas que él sin pensar que hay enormes territorios no explorados.
¿Cómo serían hoy las creaciones femeninas? ¿Cuál es la senda que a nosotras nos toca definir y transitar en bien de todos? La Diosa vuelve, dice la espiritualidad de las mujeres, para dar soluciones completamente
nuevas. Serían por tanto soluciones creativas de signo femenino, relacionadas con nuestras cualidades
especiales:
La mediación, la paradoja, la unidad múltiple, la conciliación de opuestos, la comunicación y la
comunidad, la integración en el orden natural, la apreciación gozosa de la vida en el plano material, el placer embriagante de vivir.
Cada Aspecto de la Diosa que aquí estudiaremos, se relaciona con alguna de esas soluciones femeninas que el universo aguarda en la presente crisis. Nuevas soluciones mediadoras, integrativas y equilibrantes, que puedan asociarse con las masculinas y compensar su vuelo deleitoso, espléndido, con la plena aceptación de la vida a ras de tierra.
LA CREADORA ARQUETIPICA
Lo que ha sido llamado lo oscuro, lo negativo, lo femenino, tanto en sentido celebratorio como peyorativo, se ve ahora como la fuerza original que crea y sostiene al universo. (Monica Sjóó-Barbara Mor "La Gran
Madre Cósmica").
El arquetipo de la Creadora no cabe en imágenes demasiado humanizadas, como lo fueron las diosas-mujeres mitológicas o las heroínas de los celtas. Está, como dijimos, por encima de ellas y las abarca a todas. La Deidad Femenina de Vida y de Muerte (porque nos da la vida y luego la reabsorbe), es demasiado enorme como para asumirla de manera individual, y sólo puede imaginarse como una gran presión que busca vías de escape.
Como bien saben los que estudian Cabala, las cualidades del Uno son siempre difíciles de precisar, y veremos a lo largo de este libro que los siguientes aspectos de la Diosa se irán volviendo sucesivamente más concretos y más fáciles de describir. Los más grandes intérpretes del Tarot Cabalístico, por ejemplo, limitan el significado de los Ases (Los Unos) a dos factores simples: un impulso creador, y un inminente cambio hondamente deseado.
Por consiguiente el arquetipo de la Diosa Una, la Creadora, puede simplemente describirse como esa alta presión, ese empuje vital que dentro nuestro nos está exigiendo crear gozosamente, y cambiar al hacerlo. Todo creador o creadora (un artista, un escritor, un inventor o una madre) sabe que su creación inevitablemente lo transforma. Y que para darla a luz, como nos recuerda Matthews, hay que partirse o simbólicamente romperse en pedazos a fin de dar paso a una presencia más grande, la de la Creadora Universal.
La imaginación humana no se ha resignado sin embargo a esta noción abstracta de presión, y la Creadora ha sido revestida desde hace miles de años de diversas formas imponentes y siempre femeninas.
Seguramente, como sugiere Eisler en "El Cáliz y la Espada", porque a la hora de formularse las eternas preguntas ("¿de dónde venimos al nacer?, ¿adonde vamos al morir?") nuestros ancestros observaron que la vida emerge del cuerpo de la mujer.
Símbolos de la Creadora
¿Pero cómo imaginar a una Deidad maternal e inagotable? Para las mujeres y los hombres prehistóricos, la Diosa estaba inscripta en el paisaje. Sus facciones se discernían en las colinas y en las formaciones naturales, la tierra era su carne y las rocas sus huesos, y era posible transitar sobre ella.
La veneración apasionada llevaba a veces a modificar el panorama para lograr el parecido, y a esculpirlo en forma de mujer titánica dormida o acuclillada para dar a luz. Se construían templos -como en
Avebury, en el sur de Inglaterra- donde el encuentro de dos ríos sugería el triángulo púbico de la Gran Madre. O se cavaban cavernas subterráneas para poder sentirse dentro de su vientre y comulgar con sus poderes de regeneración.
En piedra viva o terracota, las formas femeninas acentuadas evocan desde la aurora de los tiempos el poder divino de fertilidad y de creación. Las supuestas "Venus" de hace 30.000 años, de vientre y pechos desproporcionados, no son objetos eróticos ni caprichos del artista, sino celebraciones de La que Da la Vida y la reabsorbe para renovarla.
Pero las investigaciones más recientes han revelado todo un complejo de símbolos sutiles relacionados con la religión de la Gran Diosa en el Período Neolítico: el altar en forma de los cuernos de la luna; el pilar sagrado; el árbol cósmico que abarca cielo, tierra y mundo subterráneo; la serpiente y el huevo, que representan continuidad dentro del cambio; el hacha doble y el laberinto; la abeja, la mariposa y la crisálida. Todos símbolos del ciclo que no acaba.
Señora de las Aguas Superiores e Inferiores (cielo y tierra), Ama de los Animales y de la Vegetación, la Gran Creadora prehistórica preside los misterios de la vida con expresión serena, masivamente asentada sobre tronos flanqueados de toros, leopardos o leones, transmitiendo el eterno mensaje de que la forma material es el asiento del espíritu.
El Arquetipo Creador en nuestra vida
La Gran Diosa todavía existe como arquetipo en nuestra psique inconsciente.A menudo he sentido su imponente presencia en mis pacientes. (Jean Shinoda Bolen, "Las Diosas en la Mujer").
Dice la psicología junguiana que la acción de un arquetipo en nuestra vida se manifiesta como tendencias de comportamiento; como patrones de conducta que van entrando gradualmente a nuestra zona de conciencia, aflorando en imágenes de nuestros sueños o inesperadas erupciones en nuestra vida despierta. Lentamente la Creadora o cualquiera de sus nueve aspectos va produciendo en nosotras una vaga inquietud, una ebullición interna que no llega a definirse hasta mucho más tarde; y que finalmente acabará por traducirse -siempre y cuando el proceso no quede interrumpido por causas no naturales- en una nueva manera de ser, una diferente vocación, otro modo de moverse en el mundo.
Siendo un super-arquetipo central de presión, la Creadora empuja hacia afuera en todas direcciones, siempre en busca de puntos propicios por donde entrar a la conciencia. Por supuesto son múltiples e
imprevisibles, pero la actual tealogía ha definido a algunos de esos puntos como las nueve tendencias arquetípicas que aquí denominamos los Aspectos de la Diosa:
La Energizadora, que pone en movimiento;
La Limitadora, que define los límites de nuestra realidad; La Protectora, que guarda esos límites;La Iniciadora, que profundiza la experiencia;
La Desafiante, que se opone a lo que ya no sirve; La Liberadora, que desata nudos;
La Conectora, que hace conexiones sanadoras; La Nutricia, que nutre y preserva;
La Potenciadora, que aporta sabiduría práctica.
Imaginemos un manantial que nace en la montaña con toda su fuerza originada en fuentes invisibles, o el brote verde que surge de la semilla en condiciones propicias. O por supuesto el proceso insondable que hace que en un vientre fecundado cobre forma y crezca un nuevo ser humano. Ese impulso surgente es la presión que ejerce La Creadora, y algunas de sus maneras de expresarse. Diferentes, misteriosas e infinitas.
La idea es que en el centro nuclear de nuestro ser hay un espacio cargado de potencia originatíva maternal, desde donde se irradian hacia el mundo nuestros impulsos divinos de creación.
Nuestra acción creadora dentro del área de la Energización, que cada tanto necesitan las cosas para no estancarse; o dentro del tema de los nuevos Límites que periódicamente requiere nuestra realidad; o en el campo compasivo de la Protección del universo en que vivimos; o en cualquiera de las otras zonas de
manifestación de lo Divino Femenino enumeradas más arriba, depende de que la presión no sea contrarrestada demasiado, con nuestro consentimiento, por fuerzas exteriores represivas.
Por cierto, la presión de la Creadora suele tener que enfrentarse a la presión en contra (o represión) que ejercen factores socioculturales que están lejos de ser arquetípicos. Y que en última instancia responden a intereses transitorios de las diversas culturas que se suceden en la historia.
Lo que pide el Arquetipo Creador
Una mujer no puede ser plenamente ella misma cuando sus roles están circunscriptos, cuando no es libre de ser fuerte y creativa ni de controlar su propio cuerpo y su sexualidad, ni de ser líder y estar en contacto con el poder interior. (Starhawk, "Dreaming the Dark")
La exigencia primaria del arquetipo de la Creadora es que haya vías libres para el paso de sus sagrados procesos.
Todos los "no" y "ni" del párrafo de Starhawk señalan puntos donde presiones en contra impiden actualmente que La Diosa Una se desenvuelva a través de una mujer hasta expresarse plenamente. Tan sólo paso a paso, y desde hace muy poco, van desapareciendo los no puedo artificiales que a lo largo de milenios ahogaron a las mujeres de las culturas que negaron a la Diosa. Pero a nivel profundo todavía siguen activos de maneras muy sutiles: coerciones psicológicas o presiones político-sociales que nos hacen olvidar nuestras necesidades mas auténticas, se cierran como cerco en torno a cada una de nosotras para reprimir la expansión que se origina en la Creadora.
Pero simplemente supongamos qué sucede si alguien tapona un geiser que surge hirviendo de la tierra, u obstruye el cráter de un volcán para que no salga lava. ¿Puede resultar extraño entonces que se haya hablado tanto de la "insatisfacción" de las mujeres?
El arquetipo Creador pide poder manifestarse a través de nosotras en alguno o varios de sus múltiples aspectos. Nos pide abrirnos a la necesidad irrefutable, hondamente sentida, de desplegarnos como humanas en todo nuestro espectro de posibilidades ignoradas. Abrir el cofre del tesoro personal, dice Merlin Stone, en lugar de acatar la características prescriptas para dar forma a nuestra identidad. Como mujeres de los nuevos tiempos ya podemos ahondar en el pasado de la especie para descubrir, o recordar, las múltiples maneras en que nuestras antepasadas femeninas encauzaron la vida de sus hijos y aseguraron su supervivencia. Por ejemplo, cobrar conciencia de que las que siguen fueron algunas de sus invenciones, aún vigentes:
“Las industrias domésticas básicas: cocinar, procesar y almacenar los alimentos; cerámica, tejido e industrias textiles; curtido y teñido; los usos diversos del fuego (incluyendo la química y la metalúrgica); las artes medicinales; el lenguaje y las primeras formas de escritura; la domesticación de los cereales silvestres; la domesticación de animales; la imagine-ríayel ritual religiosos; la arquitectura domésticay sagrada; los primeros calendarios y observaciones astronómicas. (Sjóó-Mor, "La Gran Madre Cósmica").
La lista es impactante -sobre todo porque no solemos asociarnos con estos logros esenciales-, y lo que ahora se nos pide es volver a crear para el futuro. Sólo nos falta recordar que podemos hacerlo.
Lo que impone el estereotipo cultural
Un estereotipo es un molde rígido construido por la mente humana, o por el consenso de la mente colectiva desconectada de los procesos naturales.
Las pensadoras más profundas del Movimiento de la Diosa pintan un cuadro impresionante de esa realidad estereotípica, o camisa de fuerza impuesta a las mujeres desde afuera. Lo hacen no sólo en busca de "liberación" (ya se verá en el Aspecto 7 que la Liberación es cosa de la Diosa y no depende de
reivindicaciones exteriores), sino también sabiendo que el desarrollo pleno de la hembra de la especie es en este momento lo más indispensable para que la humanidad siga existiendo.
¿A qué hemos sido reducidas las mujeres en el aspecto creador? Basta mirar a nuestro alrededor para saberlo. El modelo femenino es pasmosamente pobre: un ser débil, pasivo y dependiente incapaz de participar creativamente en el mundo del varón, incapaz de colaborar con soluciones diferentes, portadora dócil de la semilla masculina pero inhabilitada para generar las grandes cosas.
Ese estereotipo no está programado para la dicha creativa, ni para cargar con las responsabilidades importantes que nos corresponden a nosotras y abruman al hombre injustamente. La mujer fuerte creadora podría quitar
parte del peso de los hombros del varón, y marchar lado a lado con él hacia el nuevo modelo social de verdadera colaboración que Eisler describe en "El Cáliz y la Espada".
Al desterrar a la Diosa y abolir su culto, todo un lado de la humanidad quedó instalado por la fuerza en lo superficial, lo secundario y lo frívolo: las "cosas de mujeres" justamente
consideradas subsidiarias, y que no son nuestros verdaderos intereses.
El estereotipo cultural de la mujer hasta sería gracioso si no fuera que ha arruinado tantas vidas al frustrar de plano nuestra creatividad. Inmovilizada, persuadida de su inferioridad, acatadora de la sabiduría "del que sabe más", la mujer estereotípica nada tiene que ver con La Creadora ni con su presión urgente, ni con la antigua Señora de los misterios de la vida y de la muerte.
Cuestionario
Las siguientes preguntas deben responderse en silenciosa intimidad, tratando de dejar de lado
temporariamente los habituales prejuicios y temores, o las reacciones condicionadas acerca de estos temas. No es fácil hacerlo, pero si se lo logra aunque sea por un momento nos conectará mejor con nuestra esencia femenina.
¿Qué cualidades de la mujer arquetípica me parecen necesarias en el mundo?
………. ………. ………. ¿Qué soluciones creativas puede aportar la mujer a la crisis actual de la humanidad y del planeta? ………. ………. ……….
¿Qué problemas me parecen caer más dentro de los intereses femeninos v de nuestra capacidad de encontrarles
………. ………. ………. ¿Qué opino realmente acerca de la condición general de las mujeres en las culturas de hoy? ………. ………. ……….
LA CREADORA
SEGUNDA PARTE
LA MUJER CREADORA
Lema: "El mundo me necesita, pero no como pasiva imitadora sino como creadora de nuevas soluciones".
Hemos reclamado tos roles-modelos de la mujer sabia, la mujer valiente, la mujer creativa en los niveles más altos. (...) Las antiguas imágenes de la Diosa nos han permitido reconstruir conceptos medulares del principio femenino, que no habría sido posible recuperar sin conocerlas.(Merlin Stone, prólogo de "El redespertar de
la Diosa").
Al parecer son las situaciones críticas las que hacen aflorar la capacidad creadora auténtica de las mujeres. Eso fue en el pasado, como lo han reconstruido recientes revisiones de la antropología y la arqueología, y se repite ahora desde hace un par de décadas.
Enfrentadas a la perspectiva de una aniquilación innecesaria y a la insensata destrucción del planeta que nos nutre, hemos entrado otra vez en funciones en nombre de la vida y de la muerte natural.
Las mujeres amamos la vida en la tierra, porque nuestra misión cósmica es preparar el asiento del espíritu en el mundo material e invitar a los hombres a perpetuar la especie. ¿Qué idea, concepto altisonante o proyecto guerrero valen una sola vida humana? Y es así que a nosotras nos ha tocado ahora ocuparnos nuevamente de la supervivencia de la especie.
En la periferia misma de la cultura anti-vida, muchas mujeres creadoras abiertas a la influencia de la Diosa ya han dado a luz una nueva subcultura, basada en la moral y las
prioridades femeninas. :
Desde los años 70 nuestros valores se han venido abriendo paso en las ideologías que provocaron la crisis. La ecología corno preocupación fundamental de cualquier ser humano inteligente, es reflejo de nuestra afinidad con las leyes naturales. El replanteo de las relaciones entre los sexos o interfamiliares se. corresponde con nuestra eterna necesidad de conectarnos armoniosamente. La revaloración del cuerpo
físico y del sexo como actividad sagrada forma parte de nuestra misma esencia.
He aquí algunas de las recientes creencias femeninas, según las expone Char McKee, surgidas de nuestra imaginación creadora para compensar falsas ideas que casi nos llevaron al desastre:
LAREALIDADESTÁVIVA. Toda materia vive y posee conciencia.
EL TEMA CENTRAL DEL UNIVERSO ES LA INTERRELACIÓN. Todas las formas de vida están interconectadas y dependen unas de otras para su bienestar.
HAY MUCHAS FORMAS VÁLIDAS DE CONOCER LA REALIDAD. Los procesos lógicos no son los únicos medios de conocimiento, ya que también existen la intuición, los sentidos, los sentimientos y los poderes psíquicos diversos.
LA REALIDAD SE COMPONE DE TOTALIDADES DENTRO DE TOTALIDADES. Todas las partes tienen importancia dentro del total, y los conceptos de superioridad o jerarquía carecen de sentido.
TODOS SOMOS CUSTODIOS DE LA TERRA Y DE SUS CRIATURAS. La especie humana no está aquí para que el resto de la naturaleza la sirva y satisfaga sus necesidades.
LOS PROBLEMAS MUNDIALES PUEDEN SOLUCIONARSE UNIENDO ESFUERZOS. Todos los fanatismos
separatistas y violentos necesitan transformarse en solidaridad.
RESOLUCIÓN PACÍFICA DE LOS CONFLICTOS ES IA ÚNICA ACEPTABLE. La violencia y la guerra nunca se
justifican.
NUESTROESTADONATURAL ES EL ÉXTASIS. Expresar nuestro ser interno natural no es peligroso ni puede causar daño,
ya que todos estamos programados para la dicha de vivir. Lo peligroso es más bien reprimir ese estado natural.
Todas éstas son creaciones de la imaginación de las mujeres, basadas en nuestras experiencias personales más genuinas y en recuerdos ancestrales muy profundos. A partir de ellas las que participamos del Movimiento de la Diosa intentamos visualizar y concretar el nuevo mundo del futuro.
LA CREADORA COTIDIANA
Si nuestro actual modo de vida nos hace sentir aislados y desesperados, es razonable preguntar cómo, podemos imaginar algo mejor.(Vicki Noble, "Madrepaz").
La rutina es la más eficaz represión de La Creadora.
La necesidad de respetar los ciclos de alternancia aparece aquí con toda fuerza: los mismos sistemas de costumbres creados alguna vez para facilitar la convivencia, se han vuelto cercos demasiado rígidos, que terminaron por dejar afuera la idea de iniciativa y han atrofiado nuestras creatividades personales. Ha terminado su etapa útil y han de dar paso a otras nociones más acordes con el mundo natural. Por eso en nuestro siglo se empezó desde hace tiempo a denunciar en la ficción los atropellos colectivos infligidos al excéntrico, al "diferente" o al autónomo. Y es que nos acercamos nuevamente al punto de partida de las creaciones no convencionales, que aportarán las nuevas soluciones necesarias para el bien general. ¿Por qué no crear entonces en las pequeñas cosas cotidianas? Es el mejor ensayo para poder después dar paso a La que Crea en proyectos más grandes.
¿Por qué no crearnos nuestro minúsculo universo para poder salir un poco de los estereotipos culturales?
La Creadora es la que inspira estas preguntas cuando acertamos a escucharla. De su espacio preñado
quieren salir nuestros modos personales, nuestras maneras de ser intransferibles, nuestros gestos y ropas, nuestra vajilla, nuestra comida y nuestras definiciones de las cosas.
Puesta a la tarea diaria de vivir, la mujer que canaliza a La Creadora debe estar siempre creando fórmulas lo más nuevas posible, para dos fines principales:
a) mantenerse despierta;
b) ir aumentado su confianza en su personal creatividad.
Tiene que ser un poco a la manera de MacGyver, el personaje de TV que sale de las situaciones de peligro con lo que tiene a mano, porque conoce el comportamiento de las cosas y las múltiples leyes naturales del universo en el que vive. Mezclar, recombinar, buscar efectos nuevos de las mismas viejas causas, exprimir el ingenio para hallar nuevas formas de sentirse productiva y por lo tanto satisfecha: eso hace la creadora cotidiana.
Idear, en suma, fórmulas siempre nuevas para su felicidad. Es decir, su estado más propicio para insertarse en el
mundo como activo factor de sanación.
Toda creación es un acto de amor y regocijo. Combinando palabras de maneras inéditas, el escritor o la escritora goza y ama; y lo mismo se aplica a cualquiera que intente nuevas aplicaciones o combinaciones de elementos. Ya va pasando el tiempo del artista sufriente, del creador marginal que produce en el dolor y el aislamiento, porque la nueva venida de la Diosa hará de la creación un verbo natural incorporado a nuestra vida diaria, libre de presiones y rutinas indebidas.
La Diosa vuelve al mundo para aportarnos soluciones completamente nuevas. ¿Y a través de quién podrá suceder eso? A través de cada una de nosotras, y de todas las mujeres A través de nuestra buena voluntad para ir soltando su presión creadora por el canal de nuestras capacidades personales, conocidas o latentes.
Hoy la cotidiana creatividad de las mujeres corre de nuevo por antiguos cauces que habían sido olvidados. La cultura naciente de la Diosa recupera roles esencialmente femeninos relacionados con la mediación, la canalización de fuerzas curativas, la intuición visionaria y los viajes a los mundos
interiores. Sacerdotisas, sanadoras y chámanos caminan otra vez por los senderos del planeta como hace miles de años, o bien trabajan en silencio recluidas en habitaciones muy comunes.
Son todas diferentes, no se han formado en escuelas especiales ni responden a códigos o dogmas. Son un producto natural de La Creadora que regresa, y lo que las distingue como un sello es definido así por Marija Gimbutas, la gran arqueóloga lituana que enseña en California: Todas tienen talentos creadores,
y comparten la visión de curar nuestro planeta devastado. Estas mujeres captan lo divino de su feminidad.
Autoindagación
Por supuesto, para responder a las siguientes preguntas la edad es importante. Si se tiene menos de 30 años todavía es necesario vivir un poco según los estereotipos, para ver si se tiene éxito en la tarea de asumirlos. Si se tiene menos de 40, todavía falta cuestionar unas cuantas veces más las nociones que
nos dieron acerca de los temas primordiales el amor, la pareja, nuestra fundón en el mundo, el significado de la vida en general-, para ver si realmente nos sirven o convencen. Después de eso ya es más fácil abocarse a las definiciones personales que nos permitirán, por fin, llegar a ser nosotras mismas. De todos modos, en cualquier etapa, interrogantes como los que siguen pueden resultar muy útiles: 1- ¿Qué presiones necesito aliviar en mi vida?
……… ……… ……… ¿Dónde siento mis fuerzas reprimidas?.
……… ……… ……… ¿Qué debo sanar en mí?
……… ……… ………
2 . ¿Qué aspectos míos me gustaría que florecieran?
……… ……… ……… ¿Cómo defino realmente al amor?
……… ………
3. ¿Qué es lo que, en mi opinión, anda radicalmente mal en la sociedad actual?
……… ……… ……… ¿Qué ideas o puntos de vista querría expresar y no me atrevo?
……… ……… ……… ¿Por qué no logro concretar las cosas que deseo?
……… ……… ……….. ¿Qué temo que me suceda si llego a concretarlas?
……… ……… ………..
Espacio compartido
Te cuento que a mí siempre me hostigaron por querer ser "original", es decir anti-rutina. Mis hermanas, por ejemplo, solían mirar con aire sobrador o divertido mis intentos de ser a mi manera, de hacer las cosas a mi modo individual. Esta rebeldía eterna ha sido mi problema, pero a la vez un gran gozo personal.
Ahora veo que La Creadora ha presionado muy fuerte en mi interior para que me pusiera a su servicio. No es por ser "diferente" (con todas las fricciones sociales que eso implica) que una hace a veces cosas raras o marcha a contramano: en la decoración, en los horarios, en las pequeñas cosas de la casa que una tiene el derecho de signar con su sello. En mi caso fue más bien una preparación para luchar por los desprestigiados valores femeninos que, como dice Mary Daly, prosperan mejor en la periferia de la cultura represiva. Siempre me sentí en la periferia, y creo que contenta de ello. Mi vida personal fue siempre un círculo que
rozaba, en forma tangencial al gran círculo mundano. Y aunque no estaba desconectada totalmente, mis
canales de alimentación iban más bien a otros círculos excéntricos, como los escritores o los músicos. Por entonces nadie hablaba de la Diosa ni del feminismo espiritual. Habría sido una blasfemia en un clima androcéntrico y tradicional donde yo misma idolatraba, como todas, las cualidades masculinas; donde se idealizaba la figura del Héroe con mayúscula, hoy puesto en evidencia como factor activo de ruptura con los valores femeninos. (En los mitos, el héroe es el que mata a los dragones o a los monstruos, deformaciones de la Diosa Madre. Tal vez, explican Monica Sjóó y Barbara Mor, porque el embrión destinado a convertirse en masculino, debe librar dentro del útero una batalla química constante para no regresar al estado femenino originario).
Dicho de otra manera, yo misma batallaba contra mi propio género, al menos a nivel de las ideas. La inteligencia, la creación artística, todo lo "superior" pertenecían a los varones. Y no me daba envidia, pero mataba mi ambición creadora. Y mi vida era gris y sin satisfacciones.
La crisis se produjo en el '79, de una manera que conocen muchas participantes del Movimiento de la Diosa: un aluvión de sueños arquetípicos me indicó que era hora de tomar otra ruta.
Por ese entonces participaba en reuniones de trabajo del tipo "control mental avanzado" dirigidas por un hombre, un ocultista respetado. Me interesaba el sistema de la Cabala Hermética, admiraba la psicología de Jung y la línea esotérica de la Golden Dawn inglesa. Todo en realidad (con la rara excepción de la ilustre Dion Fortune) moldeado y establecido por grandes conductores masculinos: Crowley, Waite, Paul Foster Case, Gareth Knight, el mismo Jung.
En realidad no progresaba mucho, no estaba cómoda salvo en el plano estrictamente intelectual. Mi cuerpo no participaba, mi corazón estaba en otra parte aunque no me diera cuenta. Por eso se
intensificaron los mensajes de los sueños, que anoté en mis cuadernos:
Una mujer desconocida pero familiar me dice "A ver si recordás quién soy?". Otra mujer me toca con un cable eléctrico. Al vehículo que he de tomar para salir de un sitio desolado lo conduce una mujer, seria y severa, que en lugar de boletos entrega cartas de Tarot. Una mujer enorme se ha
posesionado de mi casa. Una voz femenina que no es mía habla a través de mi boca para decir: "Quiero
que mi energía baje por este canal".
La Diosa había entrado en mi conciencia y me estaba reclamando. Mi propia feminidad buscaba actuar a través de mí. Pero tuvieron que pasar ocho años para que en los libros de Vicki Noble y Jean Shinoda Bolen me encontrara con la espiritualidad de las mujeres. Ocho años de lucha en el vacío, porque ya no podía seguir donde estaba antes y no tenía tampoco adonde ir.
Si tus luchas se parecen a la mía, trata de oír los mensajes de la Diosa. Es decir (si prefieres otra clase de lenguaje), trata de percibir los movimientos de tu propia esencia femenina, que está haciendo presión para poder crear algo a través tuyo.
Te dejo una tarea para cumplir antes de que pases al capítulo siguiente: busca en libros o revistas alguna imagen arquetípica de lo Divino Femenino que te impresione o te interese de algún modo. Recórtala y guárdala en algún lugar seguro. Y échale de vez en cuando una mirada, porque es tu primer contacto con tu núcleo de mujer, y con
La Diosa Da y la Diosa Toma en forma equilibrada, como la respiración, y sólo un dualismo exagerado puede hacernos creer que lo primero es "bueno" y lo segundo es "malo". El principio divino femenino alienta en nosotras hacia afuera y hacia adentro, alternadamente y con un ritmo de mareas que hemos de aprender a distinguir • El primer aspecto que surge de la Creadora es un puro dinamismo que pone en movimiento a la Creación. Lo que nace ha de moverse. Lo que se gestó en el espacio grávido debe recorrer el mundo • Ese