Desiderata
Guía Espiritual
© Osho International Foundation
Título original en inglés: Guida Spirituale - Desiderata Edición en Castellano: Desiderata - Gaia Espiritual
Discursos pronunciados por Osho en Poona desde el 26 de agosto al 10 de septiembre de 1980.
Editora: Ma Prem Nalini (Graciela Cohen)
Traducción de Guida Spirituale - Desiderata: Ma Ananda (Mónica Cánepa)
Traductores de Luz de Luna: Ma Deva Kishori y Sw. Prem Shalabha Diseño de tapa e interior: Daniela Savgili
Caligrafía: Profesor Turan Sevgili Diseños en Ebru: Yilmaz Enes Correcciones: Mónica Tomaselli
Colaboraciones: Ma Dharma Pranaya, Ma Prem Prabodhi,
Ma Prem Niloufer, Sw. Anand Unmano, Victoria Miranda, Annabel Ize.
Publicado por
Ediciones Luz de Luna ISBN 987-95257-6-0
Hecho el depósito que establece la Ley 11.723 Impreso en Argentina
O bien una persona comienza a sentir «Yo estoy equivocado» o comienza a desear que los otros sientan que están equivocados. Ambas cosas son absolutamente innecesarias. No hace falta que sientas que estás equivocado; no hace falta hacer que los otros sientan que están, equivocados. La individualidad que hay en cada uno florece a su propio modo. Las rosas son rosas, los tulipanes tulipanes, los lotos son lotos. No hace falta comparar y no hace falta decirle a nadie: «Estás equivocado».
Solamente observa dentro tuyo. Si te sientes bien, si surge en ti un bienestar, entonces estás en el camino correcto. Si sientes que tu desdicha desaparece, si sientes que tu angustia se evapora, estás en el camino correcto. No te preocupes acerca de ninguna otra persona, ése no es tu asunto. Ocúpate de ti... permite que tu florecimiento ocurra. –Osho
El Maestro tiene que cantar la canción para que tu canción que está en estado de semilla comience a moverse, se vuelva alerta, salga de su estado de sueño, comience a extenderse hacia el cielo, para que tu semilla se quiebre, para que tu canción también comience a tener cierto deseo... para conmover a tu corazón...
Desiderata
Camina plácido en medio del ruido y de la prisa y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio. En tanto sea posible y sin transigir, mantén buenas relaciones con todas las personas.
Enuncia tu verdad en una manera serena y clara; y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante; ellos también tienen su propia historia.
Esquiva a las personas ruidosas y agresivas, pues son un fastidio para el espíritu.
Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado, pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea; ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos.
Sé cauto en tus negocios, pues el mundo está lleno de engaños, mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe.
Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales. La vida está llena de heroísmo.
amor, pues en medio de todas arideces y desengaños, es perenne como la hierba.
Acata dócilmente el consejo de los años, abandonando con donaire las cosas de la juventud. Cultiva la firmeza del espíritu para que te proteja en las adversidades repentinas. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad; sobre una sana disciplina, sé benigno contigo mismo.
Tú eres una criatura del universo, no menos que las plantas y las estrellas; tienes derecho a existir, y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera.
Por eso debes estar en paz con Dios, cualquiera que se tu idea de Él, y sean cuálesquiera tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida; aún con toda su farsa, penas y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso.
Sé cauto. Esfuérzate por ser feliz.
Prólogo
Cada libro que editamos se convierte en una travesía santa, esta serie de discursos trata acerca de la necesidad de descubrir lo esencial.
En el camino de ser, los hilos con los que nos unimos a la existencia llevan los nombres de las cualidades esenciales con las que recobramos y recordamos el sentido de vivir. Encontrar esas fuerzas es fundamental ya que esta es la manera que tenemos de crear los lazos que nos ligan a nosotros mismos y a los otros con simpleza y amor. Cada vez que descubrimos lo que es esencial para nosotros, logramos descifrar parte de un enigma. Nuestra alma está hecha de esencias, por eso crea, imanta y abre, impregna con sutileza, preserva, engrandece, protege, guarda, es de difícil acceso, perdona con sencillez, provee, eleva, da vida a la vida, recuerda y pone cada cosa en su lugar, restaura, aproxima, aleja, guía, hereda y da a cada cosa su tiempo.
Osho nos encuentra como ciegos tirando piedras a un blanco en el vacío, o sea nunca llegando a un centro. Si logramos aprender de su visión obtendremos claridad en la mirada y elementos para la construcción de un puente personal hacia nuestro ser.
Con dulzura en sus palabras sabemos que el día es breve y que en nombre de lo esencial hay que vivirlo lo más profundamente posible porque así como el viento siempre va al encuentro de las hojas, nuestra vida también un día volará.
De todas las maneras nos dice: ¡Prefieran el presente! ¡Busquen el presente! ¡Encuentren lo esencial! ¡No se dejen atrapar en lo no-esencial!
¡Descubran los huesos, la sangre y las risas de la vida! Él no nos quiere para él, por eso nos devuelve a la existencia y se hace imposible dejarlo.
El alma lo extrañarla demasiado.
El Maestro en su profunda compasión y llevado por su irresistible necesidad de compartir, hace el tremendo esfuerzo de separarse de su Silencio. Lo sin-palabras debe ser forzado dentro de la palabra.
Osho dice: «... Y las palabras son cosas pequeñas, y la experiencia es tan vasta como el cielo ... ni siquiera el cielo es el límite.
Naturalmente, mucho se perderá. Primero era todo el cielo con todas las estrellas ... con toda su infinitud y su eternidad. Ahora es solamente una pequeña ventana con un marco hecho por el hombre».
Y el Maestro mira a miles buscando entre las sombras, entre la confusión y la desdicha, como fue su propia experiencia alguna vez, y ahora puede dar ayuda para poner en marcha un proceso de curación, indicar un camino, mostrar algo más grande. Osho se multiplica de infinitas maneras para comunicarse con las personas a las que quiere llegar, para conmover sus corazones canta, y comunica su canción para que el balbuceo de cada uno comience a activarse. Con palabras esenciales muestra lo esencial, con risas despeja del exceso de seriedad, con amor, nos ayuda a ir más allá de mirar su dedo y nos invita a ver en dirección al cielo ilimitado.
Osho dice: «En el momento en que dices algo no es sólo una palabra: detrás de ella hay un ser vivo, lleno de dicha, lleno de experiencia, tan lleno que está desbordante. Sus palabras pueden llevar muchas cosas hacia ti ... cruzando todas las fronteras; hay una posibilidad de llegar ...»
Mi tarea como editora es una y otra vez hacer que sus discursos en forma de libros conserven algo de esto. Entonces, para mí, cualquier pureza es un aporte.
Pedí autorización al Maestro Yilmaz Enes a través de su amigo Hanafi Kirgiz, para ilustrar con ‘ebru’ estos discursos, y respondió con total generosidad.
El ‘ebru’ es una pintura meditativa realizada en el agua, un romance misterioso de elementos esenciales, de tintas vegetales de colores mágicos, moviéndose en la superficie del agua y manifestando formas únicas que se imprimen. Se llama a esta pintura también «la estética del amor». Los tulipanes del libro están hechos de este modo, elegí estas flores porque se las consideran, con las rosas, flores del jardín celestial según decían los otomanos, que lo primero que construían en sus casas era el jardín.
Las caligrafías, son letras dibujadas con las que se apresan las palabras reveladas y fueron siempre acompañadas con modestia por el ‘ebru’.
En el caso del Desiderata, el poema fue escrito especialmente por el Profesor Turan Sevgili maestro calígrafo, trabajo que hubiera sido imposible de realizar sin la traducción del inglés al turco por su amigo Mustafa y el apoyo de Ahdul Yalil.
Sería imposible en el espacio de una introducción hablar en detalle de la sincronicidad y el amor presentes en la construcción de este libro.
Hechos, amigos y casualidades se han ligado fortaleciéndonos en un alma común, y ligándonos en la danza de la realidad de la vida.
Si con nuestro trabajo podemos salvar solamente una semilla del jardín del Maestro estamos dichosos, porque nos contó la gente de buen corazón que una sola semilla puede hacer verde toda la Tierra.
Gracias a todos, especialmente a Ma Ananda. Graciela Cohen Ma Prem Nalini * * * Camina plácido DISCURSO 1
Oye entonces el llamado de los sabios.
Camina plácido en medio del ruido y de la prisa y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio. En tanto sea posible y sin transigir, mantén buenas relaciones con todas las personas.
Enuncia tu verdad en una manera serena y clara; y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante; ellos también tienen su propia historia.
Hoy entramos en uno de los mundos más hermosos, el de un pequeño documento llamado Desiderata. Es extraño porque ha aparecido muchas veces y ha desaparecido muchas veces; por eso nadie sabe exactamente quién lo escribió. La verdad tiene la capacidad de aparecer una y otra vez; debido a la estupidez humana también se pierde una y otra vez.
El Desiderata parece ser uno de los documentos más antiguos de que disponemos hoy, pero un poeta, Max Ehrmann, tiene los derechos de autor. En su libro de poemas también aparece como un poema de su autoría, con derecho de autor de 1927 en los Estados Unidos, aunque en la primera edición habla acerca de la leyenda de que este pequeño documento fue descubierto en una placa instalada en la Iglesia de San Pablo en Baltimore cuando se construyó en 1692, pero se perdió. Ya no hay pruebas sobre si fue instalada en forma de placa en la Iglesia de San Pablo. La leyenda está allí, ha persistido. Parece que Max Ehrmann nuevamente tuvo la visión de esto. Le llegó como una visión. Él no es realmente el autor sino sólo un receptáculo, un medio.
Esto ha sucedido con muchos otros documentos también. Sucedió en el caso de «La voz del silencio» de Blavatsky: a ella se la conoce como la autora del libro, pero el libro es muy antiguo. Ella lo descubrió en sus meditaciones; se le apareció.
Muchas partes de «Así hablaba Zarathustra» de Friedrich Nietzche también son muy antiguas, y lo mismo sucede con «Rubaiyat» de Omar Khayyam; «Luz en el sendero» de Mabel Collins está en la misma categoría; «El Profeta» de Kahlil Gibran también.
He examinado todos los poemas de Ma Ehrmann pero ningún otro poema tiene la misma calidad, ni siquiera un sólo poema. Si el Desiderata hubiese sido escrito por él entonces habrían fluido muchos otros poemas de la misma calidad. No ha sucedido. En realidad, el Desiderata parece tan distinto de todos sus poemas que es imposible creer que proviene de la misma persona.
Lo mismo sucede con «Una luz en el sendero» de Mabel Collins. Estos son documentos extraños. Es posible que siempre hayan existido -una y otra vez se perdieron en forma visible, pero la verdad se manifiesta ... Cuando existe un alma vulnerable, una persona receptiva, la verdad nuevamente comienza a fluir a través de ella. Y por supuesto la persona pensará, «yo lo estoy escribiendo».
Es debido a este hecho que los Upanishads no tienen nombres de autores; nadie sabe quién los escribió porque las personas que las recibieron estaban muy alertas y concientes. Eran místicos, no solamente poetas.
Ésta es la diferencia entre el poeta y el místico: cuando algo le sucede al místico, él está perfectamente conciente de que viene del más allá, no proviene de él. Está inmensamente feliz; se regocija por haber sido elegido como un vehículo, como un medio, pero su ego no puede reclamarlo. De hecho, te vuelves un místico solamente
cuando has abandonado el ego. Pero el poeta está lleno de ego –no siempre pero casi siempre. Una vez cada tanto, cuando se olvida de su ego, toca el mismo mundo que es el mundo del místico. Pero el místico vive allí; el poeta de vez en cuando logra un vislumbre de ese mundo. Y debido a que su ego no está muerto, inmediatamente lo considera como su creación. Pero todos los antiguos místicos estaban concientes de esto.
Se sabe que nadie escribió los Vedas, la Biblia, el Corán, las tres escrituras más grandes del mundo. Se conoce a los Vedas como apaurusheya: no escrito por nadie. Seguramente alguien los escribió, pero provienen de Dios, del más allá, de alguna fuente desconocida. El místico es poseído por ella, danza con su melodía. Ya no es más él mismo –es esa fuente. El poeta de vez en cuando logra un vislumbre de ella, un vislumbre lejano.
En sánscrito tenemos dos palabras para poeta; no es así en ningún otro idioma porque ningún otro lugar del mundo se volvió conciente de este hecho. En sánscrito una palabra es «khavi»; «khavi» significa exactamente «poeta». La otra palabra es «rishi»; «rishi» significa «poeta místico». La diferencia es muy grande. El poeta tiene un profundo sentido estético, es muy sensible, puede penetrar en el centro mismo de las cosas. Tiene un modo de conocer que no es el del científico. No analiza, ama; su amor es muy grande pero su ego está vivo. Así que cuando mira una rosa llega más cerca que el científico, porque el científico de inmediato comienza a disecar la flor, y disecar algo es matarlo. El mismo esfuerzo por conocer es un esfuerzo por matar.
Por eso todo lo que la ciencia conoce es acerca de cosas muertas. Hoy en día incluso los científicos están tomando conciencia de este hecho. Cuando se extrae sangre de tu cuerpo y ésta es examinada, analizada, ya no es la misma sangre que era cuando estaba circulando por tu cuerpo. Entonces estaba viva; entonces era una parte orgánica de tu vida. Ahora no es la misma. Es como tu mano o tu ojo: cuando es parte de la unidad orgánica de tu cuerpo puede ver, pero si sacas el ojo, está muerto, no puede ver. Ya no está vivo; es otra cosa: es un cadáver.
Los más grandes científicos están tomando conciencia de que todo lo que hemos conocido hasta ahora está básicamente, fundamentalmente equivocado. Solamente sabemos acerca de cosas muertas; nos perdemos las cosas vivas. Es por eso que la ciencia no puede decir que en ti hay algo que está más allá del cuerpo, algo más que el cuerpo. La ciencia no puede decir que eres más que la suma total de tus partes, y a menos que seas algo más que la suma total de tus partes, tú no eres. Entonces eres sólo una máquina –puede ser muy sofisticada pero eso no importa. Eres una computadora, no tienes alma; eres sólo un producto derivado, un epifenómeno. No tienes ninguna conciencia; eres solamente conducta.
La ciencia reduce al hombre a una máquina –no sólo a un animal, recuerda. Ya pasaron los días en que la ciencia solía pensar, como Charles Darwin y otros, que el hombre no es nada más que otro animal. Ahora Skinner, Delgado, Pavlov, no dicen
eso, que el hombre es un animal más –porque no hay ánima, no hay vida, no hay conciencia– dicen que el hombre es una máquina más.
La religión dice que el hombre es más que el cuerpo, más que la mente, pero la ciencia no puede creerlo debido a su método mismo. El modo en que trata de conocer las cosas le impide moverse a un nivel más profundo que lo material, que lo muerto.
Es por eso que el poeta llega más cerca que el científico. El poeta no diseca la flor, se enamora. Está inmensamente feliz, se regocija en la flor, y de ese regocijo nace una canción. Pero aún está lejos del místico, del «rishi». El místico se hace uno con la flor. El observador se vuelve lo observado; no queda ninguna distinción.
Una vez sucedió:
Ramakrishna estaba cruzando el Ganges en una pequeña embarcación con unos pocos de sus discípulos. De repente, en el medio del río, comenzó a gritar, «¿por qué me están pegando?».
Los discípulos estaban intrigados. Le dijeron: «Paramahansa Deva, ¿qué estás diciendo? ¿Nosotros, pegándote?».
Y Ramakrishna dijo: «¡Miren!». Descubrió su espalda y había en ella marcas como si alguien lo hubiera golpeado fuertemente con un palo. Estaba saliendo sangre.
Los discípulos estaban intrigados –¿qué había sucedido? Y entonces Ramahishna señaló la otra orilla: había algunas personas golpeando a otra. Cuando llegaron a la otra orilla, se acercaron a la persona, le descubrieron la espalda ¡y las marcas eran exactamente iguales a las de la espalda de Ramakrishna! ¡Sin ninguna diferencia, exactamente las mismas! Ramakrishna se volvió uno con la persona a la que estaban golpeando. No era un observador, no estaba separado; se hizo uno con lo observado.
Éste es el significado de la palabra «empatía» en inglés. El poeta conoce la «simpatía», el místico conoce la «empatía». Cuando el místico canta es un sabor totalmente diferente, una belleza diferente, porque no es una vislumbre lejana de la verdad –él está dentro de la verdad, en su mismo centro.
Pero hay muchas cosas que deben entenderse. Puede ser que el místico no pueda cantar en absoluto, porque se hace uno con la verdad hasta tal punto que puede olvidarse de cantar la canción. Le ha sucedido a muchos místicos: nunca han dicho nada. Es como si le preguntas al azúcar: puede ser que el azúcar no logre saber que es dulce; es necesaria una pequeña diferencia para conocer la dulzura del azúcar. El
místico se vuelve azúcar.
De vez en cuando el místico es también poeta; ésa es una coincidencia. Cuando sucede –como en el caso de Lao Tse, de Zarathustra, de Mahoma– entonces tenemos algo del más allí que está disponible para nosotros. Pero un místico no necesariamente es un poeta; ser poeta es un talento diferente. Se puede ser un místico sin ser un poeta, se puede ser un poeta sin ser un místico.
Cuando un místico es poeta nace un Upanishad, nace un Srimad Bhagavad Gita, llega a la Tierra un Corán. Pero no siempre es así. Muchas veces sucede que la verdad tiene que abrirse camino a través del poeta porque el místico no está disponible.
Eso es lo que sucedió con este pequeño documento, Desiderata. No parece haber ningún místico disponible para cantar esta canción; por eso Max Ehrmann es elegido como vehículo –pero él es una persona inconciente. Piensa que está escribiendo un poema propio; no es propio, no tiene la firma de ninguna persona. Y a medida que penetres en este pequeño documento, comprenderás que no puede provenir de un poeta. Tiene la misma cualidad que el Corán, la misma cualidad que los Upanishads.
Es también un documento extraño porque en un espacio muy pequeño dice mucho. En realidad está compuesto por sutras –solamente unos pocos indicios. No se dice nada en forma muy concreta: sólo unos pocos indicios, dedos que apuntan a la luna. Es tan breve que después de la muerte de Adlai Stevenson en 1965, se descubrió que había pensado mandarle el Desiderata como tarjeta de Navidad a sus amigos. Puede imprimirse en una tarjetita, en una postal, pero contiene lo infinito –una gota de rocío que contiene todos los océanos. Puede ser de inmensa ayuda para ti en el camino; por eso la llamo Guía Espiritual. Comienza así:
Oye entonces el llamado de los sabios
Jesús solía decirles a sus discípulos una y otra vez: Si tienen oídos, oigan. Si tienen ojos, vean. Lo dice muchas veces, como si las personas no tuvieran oídos y ojos. Y ésa es también mi experiencia: todos ustedes tienen ojos, pero muy pocas personas son capaces de ver; todos ustedes tienen oídos, pero es raro, muy raro, encontrar a una persona que sea capaz de oír, porque simplemente oír las palabras no es oír y simplemente ver las figuras no es ver. A menos que veas el significado, el contenido, a menos que oigas el silencio que es el alma de las palabras, no has oído.
Hay que escuchar en profundo silencio, en profunda agnosia. Recuerda la palabra de Dionysius agnosia: un estado de no saber. Si sabes, tu conocimiento mismo es una perturbación: no puedes oír. Por eso los eruditos, los académicos, son incapaces de
oír: están demasiado llenos de basura. Sus mentes están continuamente parloteando dentro de ellos. Puede ser que estén recitando shastras, escrituras, pero no hace ninguna diferencia; lo que está sucediendo por dentro no tiene ningún valor.
A menos que estés en completo silencio, ni siquiera un pensamiento moviéndose dentro tuyo, ni siquiera una pequeña onda en el lago de la conciencia, no podrás oír. Y si no puedes oír, entonces todo lo que tú pienses que oyes va a estar equivocado.
Así es como Jesús fue mal entendido, Sócrates fue mal entendido, Buda fue mal entendido. Ellos estaban hablando con mucha claridad. Es imposible mejorar las afirmaciones de Sócrates; sus afirmaciones son muy claras, casi perfectas, casi tan perfectas como puede serlo el lenguaje. Las afirmaciones de Buda son muy simples, no hay en ellas ninguna complejidad, pero aun así surgen malentendidos.
¿De dónde provienen estos malentendidos? ¿Por qué todos los grandes profetas, los teerthankaras, los grandes maestros iluminados han sido mal entendidos a lo largo de los tiempos? –por la simple razón de que la gente no puede oír. Tienen oídos, en consecuencia piensan que son capaces de oír. No son sordos, poseen el instrumento para oír, pero por detrás de sus oídos hay mucho ruido y sus mentes están detrás de sus oídos para interpretar lo que se está diciendo, para comparar, para analizar, para argumentas, para dudar –ellos se pierden en estos procesos.
Solamente una pequeña palabra y observa tu mente, observa lo que sucede –ni siquiera una palabra, sólo un sonido. Este avión que pasa ... y observa tu mente. No puedes simplemente oírlo, comienzas a pensar en muchas cosas. Puede ser que te recuerde tus propios viajes, algún amigo que murió en un accidente de avión, alguien a quien amabas mucho y todos los recuerdos asociados con esa persona ... y te has ido lejos en el recuerdo. Y una cosa lleva a la otra –ya no estás en el aquí y ahora. No has oído a este avión que está pasando. Este avión simplemente disparó en ti un proceso: de pensamiento, de recuerdos, de deseos. Puede ser que de pronto hayas pensado: «¡Sería lindo tener un avión propio!». O puede ser que simplemente hayas pensado: «¡Qué distracción! Este ruido es una molestia. Estaba escuchando tan silencioso, ¡y tuvo que aparecer este estúpido avión!».
No es el avión lo que te está molestando, es tu propia mente que lo está llamando estúpido, una distracción, una molestia. Si no lo llamas de ningún modo, nada se perturba. Si simplemente oyes el ruido te sorprenderás: profundiza tu silencio, no es una distracción en absoluto. Cuando pasa caes en un valle de silencio más profundo que aquél en el que estabas antes.
Por eso la primera frase del Desiderata:
Un comienzo extraño, sobre todo viniendo de un poeta occidental, de un poeta norteamericano. Es así como comienzan todos los sutras orientales. Hay sólo una pequeña diferencia, y parece deberse al vehículo occidental. Él no ha logrado relatar exactamente lo que estaba sucediendo en su ser más íntimo.
Todos los grandes sutras orientales comienzan con ahora. «Athato brahma jigyasa» –así comienzan los Brahma Sutras: «Ahora la indagación de lo último», no entonces sino ahora. Los Bhakti Sutras de Narada comienzan: «Athato bhakti jigyasa» –«Ahora la indagación del universo de la devoción». Nunca es entonces, siempre es ahora. De hecho, entonces no existe, solamente existe ahora.
Allí no existe, solamente existe aquí. Jamás encontrarás allí y entonces en ningún lugar. Dondequiera que vayas siempre encontrarás ahora y aquí. Si hubiera llegado a través de un místico no habría aparecido entonces, habría aparecido ahora.
Oye entonces el llamado de los sabios
Y eso tiene más sentido. Pero la mente lógica funciona de un modo diferente, y cuando usas una mente lógica como vehículo, ésta le intercala algo propio: entonces, por lo tanto ... Ahora nunca es parte de la mente lógica; ahora es parte de la mente meditativa. Y Ehrmann no es un meditador, no es un místico, por eso se ha perdido con esa palabra. Él dice:
Oye entonces el llamado de los sabios
Simplemente reemplaza entonces por ahora y observa cómo la cualidad se vuelve diferente por completo: Oye ahora la sabiduría de los sabios ... porque a no ser por el ahora no existe el tiempo y a no ser por el aquí no existe el espacio. Entonces y allí son parte de nuestra mente ruidosa. Cuando cesa el ruido y se deja de lado la mente, ¿qué queda? sólo el aquí-ahora.
Había una vez un ateo muy convencido que estaba continuamente hablando en contra de Dios. Había escrito en la pared de su sala en grandes letras doradas: «God is nowhere» (Dios está en ningún lugar). Y entonces tuvo un hijo, y un día estaba jugando con el niño y el niño estaba aprendiendo a leer. No podía leer una palabra tan larga –«nowhere» (ningún lugar)– así que la dividió en dos. El niño leyó la oración así: «God is now-here» (Dios está ahora-aquí). «Nowhere» (Ningún lugar) era una palabra demasiado larga; la dividió en dos: «Now (ahora) here (aquí)».
Debe de haber sido un momento raro para el ateo. De hecho, cuando juegas con un niño te olvidas de tu seriedad, te olvidas de tu ideología, te olvidas de tu religión, te olvidas de tu filosofía, te olvidas de tu teología. Cuando juegas con un niño, te sucede algo del estado meditativo; por eso jugar con los niños es de gran valor. Al jugar con un niño, por un momento te vuelves un niño. Y recuerda a Jesús diciendo una y otra vez: «A menos que os volváis como niños pequeños no entraréis en mi reino de Dios».
En ese momento algo sucedió. El niño dijo: «Dios está ahora aquí», y al padre lo tomó por sorpresa. Lo oyó y estaba de ánimo juguetón con el niño. Y no puedes discutir con un niñito diciéndole: «Dios no existe». Y debido a que estaba juguetón, silencioso, disfrutando, la afirmación del niño se volvió tremendamente importante, se volvió muy significativa, como si Dios hubiera hablado a través de él.
Miró la pared por primera vez. Toda su vida había estado mirando esa oración. Nunca había sido: «Dios está ahora-aquí». Siempre había sido: «Dios está en ningún lugar». Jamás había imaginado que «nowhere» (ningún lugar) podía dividirse en «now-here» (ahora-aquí), que «nowhere» está formado por «now-here». El hombre se transformó. Esto se volvió casi un satori. Ya no fue ateo.
La gente estaba intrigada. No podían creer lo que había sucedido porque había dado tantos argumentos y tenía tantas pruebas en contra de Dios. «¿Qué ha sucedido?». Y cuando le preguntaban, él alzaba los hombros. Decía: «Puedo entender por qué están tan intrigados. Yo mismo estoy intrigado. Pregunten a este niño –él ha hecho algo. Al oír de él esta oración, algo ha cambiado en mí. Al mirar los ojos del niño, algo se transformó en mí. Y no es sólo que soy una persona diferente desde el punto de vista lógico, también soy existencialmente diferente. Desde entonces he estado viendo a Dios ahora aquí en el viento que pasa a través de los árboles, en la lluvia cayendo sobre el techo, oigo sus pasos, oigo su canción. Cantan los pájaros, y me recuerdan que Dios está ahora aquí. Se levanta el sol, y me recuerda que Dios está ahora aquí. Ya no es más una cuestión de argumentos, se ha vuelto parte de mi experiencia».
Pero la mente siempre está yendo hacia algún otro lado. Nunca está ahora aquí. Siempre está entonces allí. La mente existe sólo en el entonces allí. Es por eso que
Max Ehrmann se lo ha perdido. Él dice:
Oye entonces...
Entonces parece más lógico, pero no es existencial; ahora es existencial aunque sea muy ilógico, porque no puedes atrapar el ahora con la lógica. En el momento en que piensas que lo has atrapado, ya se fue, ya es pasado. Puedes vivir en el ahora, pero no puedes tratar de entender, de conocer el ahora. Para el momento en que tratas de entenderlo, ya no está más allí. Es como un río fluyendo continuamente.
Heráclito dice: No puedes entrar dos veces en el mismo río. Yo te digo: no puedes entrar ni siquiera una vez en el mismo río, porque cuando tu pie toca la superficie del río, el agua por debajo de la superficie está corriendo; en el momento en que llegas un poco más hondo, es un agua diferente, el agua de la superficie está corriendo; en el momento en que llegas al fondo rocoso del río, ¡ha fluido tanta agua que no has tocado ni siquiera una vez la misma agua!
Y la vida es así: excepto el cambio, nada es permanente; solamente el cambio es eterno. Parece paradójico, por eso digo que es ilógico.
Oye entonces el llamado de los sabios
Una extraña afirmación, de hecho: ¿la sabiduría de los sabios? Parece tautológico. Por supuesto que la sabiduría solamente puede provenir de los sabios. ¿Qué sentido tiene repetirlo? ¿Por qué decir «la sabiduría de los sabios»? ¿La sabiduría puede ser de los no sabios también? Pero aquí hay un punto muy sutil para entender, porque en el mundo hay muchas personas conocedoras, y la persona conocedora parece casi como si fuera sabia, y no lo es. Habla del mismo modo. El académico que ha estudiado el Srimad Baghavad Gita toda su vida habla el mismo lenguaje que Krishna, pero cuando Krishna lo habla, es la sabiduría de los sabios, y cuando habla el académico, el erudito, no es la sabiduría de los sabios: es la sabiduría de los no sabios; es mero conocimiento, no es ni siquiera sabiduría. ¿Cómo puede ser sabiduría?
Recuerda la distinción entre conocimiento y sabiduría. El conocimiento es una moneda falsa; el conocimiento es algo fácil, lo puedes tomar prestado de cualquier persona. Puedes ir a la universidad, a la biblioteca, puedes preguntarle a las personas conocedoras y puedes acumularlo; es muy barato. No hace falta que pases por
ninguna transformación, no hace falta que renazcas. Seguirás siendo como eres y el conocimiento podrá ser acumulado; te será añadido, pero no tendrá ningún valor porque tú seguirás siendo el mismo. De hecho, hasta puede ser peligroso; engañará a los demás, ellos pensarán que tú sabes. Y si muchas personas piensan que sabes, puedes caer en un autoengaño. También tú puedes empezar a pensar: «¿Cómo puede ser que tanta gente se equivoque? Si ellos piensan que yo sé, debo saber».
He oído una historia:
Un periodista murió y llegó al cielo. San Pedro abrió la puerta y le dijo al periodista: Perdona, nuestro número de periodistas está completo. Tenemos solamente doce periodistas en el cielo, no más que eso. Incluso esos doce están casi siempre sin trabajo porque no hay noticias. ¡No sucede nada!»
¿Qué va a suceder en el cielo? No hay motines, no hay violaciones, no hay políticos, no hay gobiernos derribados, no hay divorcios, no hay asesinatos. ¡Allí no sucede nada! George Bernard Shaw definió las noticias así: Si un perro muerde a un hombre, no es noticia, pero si un hombre muerde a un perro, entonces es noticia. Ahora, en el cielo, ¿quién va a morder al perro y para qué? Por empezar, ¿dónde vas a encontrar un perro en el cielo? Y encontrar a la persona que va a morder al perro será casi imposible. Así que allí no hay diarios, o tal vez solamente hojas en blanco distribuidas temprano por la mañana, y los santos se sientan y miran el papel en blanco y se sienten muy felices de que no haya sucedido nada —¡bien! Nada es siempre mejor que algo.
Así que San Pedro dijo: «Por favor, ve al infierno; allí hay miles de periodistas y cientos de periódicos. ¡Y hay muchas noticias!».
Pero el periodista era obcecado, como tienden a ser los periodistas. Dijo: «No, dame por lo menos veinticuatro horas, por favor y si yo puedo convencer a un periodista para que vaya al infierno, entonces quedará un puesto vacante. Ése, me lo puedes dar a mí. Solamente veinticuatro horas. Si no, iré al infierno».
San Pedro vio la lógica de esto y dijo: «Muy bien, puedes intentarlo». Y el periodista lo intentó.
Y los periodistas son expertos en mentir. La verdad no es su especialidad. La verdad no puede ser su especialidad porque la verdad es tan simple y tan sencilla. No puedes fabricar ninguna historia a partir de la verdad, no hay mucho en ella; simplemente es. Las mentiras son muy complicadas y puedes fabricar muchas historias a partir de ellas. Puedes continuar fabricando historias, una a partir de la otra.
Pero en la base necesitas una mentira, no la verdad. Todo el arte del periodismo es el arte de mentir de tal modo que la gente piense que es verdad.
Así que él era un experto. Comenzó a hacer circular un rumor. En el momento en que llegó, comenzó a decirle a la gente: «¿Se enteraron de que en el infierno están por lanzar un periódico nuevo, un proyecto muy importante? Se necesita un jefe de redacción con un salario muy alto y todos los beneficios. Se necesitan asistentes de redacción, se necesitan reporteros». Hizo circular tantos rumores en veinticuatro horas que cuando llegó a la puerta y le preguntó a San Pedro: «¿Salió algún periodista en dirección al infierno?», San Pedro cerró la puerta y dijo: «¡Entra! No puedes salir. ¡Los doce se han escapado! Y por lo menos tenemos que tener un periodista en caso de que suceda algo alguna vez. No puedo permitir que te vayas».
El periodista se enfureció. Dijo: «¡esto no está bien! Esto no se ajusta a nuestro acuerdo. Yo había pedido solamente veinticuatro horas. ¡Yo quiero ir al infierno!».
San Pedro dijo: «¿Por qué? ¿Para qué? tú hiciste circular el rumor. ¡Era todo mentira! ¡Tú lo inventaste!». Él dijo: «sí, lo inventé yo, pero debe haber algo en esto, para que lo hayan creído doce periodistas. ¡Debe haber algo en esto! Puede que haya sido una coincidencia, que yo lo haya inventado y que realmente se vaya a lanzar un diario importante. ¡No puedo quedarme aquí! Si doce personas lo han creído... ha surgido en mí una gran duda. Tal vez no fue una mentira en absoluto».
Esto lo puedes experimentar en tu propia vida. Comienza a decir una mentira a unas pocas personas, y cuando ellos empiecen a creerla, te sorprenderá que lenta, lentamente, tú también la creerás. Por eso digo que muchas personas viven en la mentira, sabiendo perfectamente bien que es mentira, pero solamente porque mucha gente lo cree ... ¿cómo pueden estar equivocadas tantas personas?
Una vez, George Bernard Shaw dijo algo y luego lo refutó. Era un hombre muy bello, muchos aspectos de sus entendimientos fueron grandiosos. Él solía decir que la ciencia está completamente equivocada: la Tierra no gira alrededor del sol, el sol gira alrededor de la Tierra. Y le estaba diciendo esto a un amigo. El amigo le dijo: «¿Qué tontería estás diciendo? ¿Qué pruebas tienes? Ahora la ciencia lo ha comprobado totalmente, y no puedo creer que un hombre como tú, tan inteligente, tan contemporáneo, crea una tontería semejante, que el sol gira alrededor de la Tierra». Bernard Shaw dijo: «sí, el sol gira alrededor de la Tierra; tiene que hacerlo, porque Bernard Shaw vive en la Tierra; mi Tierra no puede girar alrededor del sol». El hombre dijo: «pero ahora casi todo el mundo, mucha gente, millones de personas, creen que la Tierra gira alrededor del sol». Bernard Shaw dijo: «cuando tantas personas creen en una cosa, siempre sospecho que debe ser una mentira. Si no fuera así, ¿cómo puede ser que tantas personas crean en eso?»
La verdad siempre ha estado en posesión de muy pocas personas. Solamente de vez en cuando hay una persona que tiene la verdad. Aparte de ellos, las masas viven en la mentira, en todo tipo de mentira. Pero si éstas han sido difundidas durante siglos, se vuelven verdad.
Adolf Hitler dice en su libro «Mi lucha», que la diferencia entre una verdad y una mentira es sólo de tiempo, nada más. La verdad es una mentira que ha sido difundida durante mucho tiempo. La mentira es una nueva verdad que se convertirá finalmente en verdad si alguien sigue difundiéndola.
Tú crees en el infierno: ¿alguna vez has pensado que es una mentira? Crees en el cielo: ¿alguna vez has pensado que es una mentira? Crees en mil y una cosas, sin haber pensado ni siquiera una vez que pueden ser mentiras, solamente mentiras que otros te han dado. Te las han dado personas con autoridad, así que tú las crees: tus padres, tus maestros, tus sacerdotes, personas con autoridad, las que tienen poder. Las personas así no pueden mentir ... de hecho, ¡las personas así siempre mienten! Todo su poder depende de mentir. La verdad es humilde, no es poderosa. Las mentiras se vuelven muy poderosas, muy competitivas. Las mentiras son como los políticos, combatiendo, peleando, tratando de probar que «Yo soy la verdad».
El conocimiento es nada más que mentiras que has recolectado de otros. Recuerda, a menos que algo provenga de tu propia experiencia es una mentira. La verdad tiene que ser tu propia y auténtica experiencia. Buda dice: «No creas porque lo digo yo, cree solamente cuando tú conozcas. No creas porque está escrito en las escrituras; créelo solamente cuando tú conozcas».
Y también yo te digo, si eres un verdadero buscador de la verdad, no creerás en el conocimiento; el conocimiento es muy superficial. Se puede hablar de Dios sin saber nada de Dios, sin haber probado nunca nada de Dios. Se puede hablar del amor sin haber conocido jamás a través de la experiencia lo que es el amor. Hasta un ciego puede hablar acerca de la luz y te puede explicar toda la física de la luz; eso no significa que no sea ciego —sigue siendo ciego. Y esos académicos y eruditos, ayatollahs, imanes, papas, todos son personas conocedoras. Simulan ser sabios —no son sabios.
A menos que estés totalmente despierto, a menos que todo tu ser se vuelva conciencia, a menos que desaparezca toda la oscuridad, toda la inconciencia, no eres sabio. El conocimiento es información; la sabiduría es transformación. Por eso es significativo:
Camina plácido en medio del ruido y de la prisa, y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio.
Un sutra muy significativo. Es así como comienza su viaje el buscador de la verdad. Lo primero es: Camina plácido ... no hagas mucho alboroto. Anda pacíficamente ... no hagas mucha polvareda. No es necesario. Los sufis dicen: Si realmente quieres orar, ora de tal modo que nadie sepa que eres un hombre de oración. En la mitad de la noche, cuando hasta tu esposa está roncando, siéntate en silencio en la cama y ora, y de modo tan silencioso que nadie se entere. No hagas alboroto.
El verdadero hombre de oración se oculta y reza, y el falso hace mucho ruido acerca de esto. De hecho, su oración no es nada más que ruido, va al templo gritando. En India, cada templo tiene una gran campana, él toca la campana para que todo el vecindario se entere. Y si hay mucha gente en el templo, entonces su oración se vuelve muy larga; si no hay nadie, termina rápidamente. ¿Qué sentido tiene? No hay nadie que lo vea. Si hay un fotógrafo, ¡entonces mira cómo reza, cómo se vuelve divino su rostro! Si están allí los reporteros, entonces realmente rezará. Verás su humildad, su simplicidad; se arrojará al piso, rodará sobre el suelo, sollozará y llorará —son todas lágrimas de cocodrilo, porque cuando no hay nadie allí, no le importa nada.
Oí acerca de un hombre que solía decirle una plegaria a Dios todas las noches, solamente una palabra. Miraba al cielo y decía: «¡Idem!» y se metía debajo de la frazada y se quedaba dormido. ¿Qué sentido tiene repetir lo mismo una y otra vez? ¿No es Dios lo suficientemente inteligente como para entender «Idem»? Una vez, en algún momento, él había orado, pero ahora, ¿qué sentido tiene repetir una y otra vez, la misma oración? Y, de todos modos, Dios la conoce. Solamente para recordarle que «Estoy rezando», dice «Idem».
Los sufis dicen: Ora de tal modo que nadie se entere. ¿Por qué? Por la simple razón de que el ego es muy astuto; quiere jactarse, quiere jactarse incluso acerca de la religión, acerca de la espiritualidad, acerca de la oración, acerca de la meditación. Quiere jactarse, no importa de qué se jacta. Se jactará del dinero, se jactará de la meditación, se jactará del poder, se jactará de la oración. El ego quiere jactarse: «Estoy haciendo algo especial, algo grandioso, algo extraordinario. No piensen que soy nadie ¡soy alguien!».
El mundo está lleno de ruido y de prisa. ¿Por qué está el mundo tan lleno de ruido? Porque cada mente es ruidosa, y el mundo está formado por mentes; por eso es que hay tanto ruido. Todo el mundo se ha vuelto casi un manicomio; todos están gritando y nadie está escuchando; todos están hablando casi consigo mismos, el otro es solamente una excusa.
Sólo observa tus conversaciones: cuando el otro está hablando, tú simplemente simulas escuchar, sólo simulas estar escuchando; por dentro, estás trabajando solo. Y entonces encontrarás una palabra, una oración, una afirmación que puedes usar como trampolín, y entonces comienzas a hablar. Lo que tú dices no tiene nada que ver con lo que él ha dicho; tiene una conexión con lo que estaba sucediendo dentro tuyo, es un continuum dentro tuyo, él es simplemente una excusa.
Es por eso que las personas nunca se ponen de acuerdo, porque jamás oyen. Los maridos nunca oyen lo que las esposas están diciendo; las esposas nunca oyen lo que los maridos están diciendo; los hijos nunca oyen lo que dicen los padres. ¡Nadie oye! Todos, a lo sumo, simulan. El mundo está lleno de ruido porque el mundo está lleno de mentes locas.
El mundo podrá ser realmente silencioso sólo cuando haya muchos, muchos meditadores. Sólo cuando el mundo consista en una gran mayoría de meditadores habrá un profundo silencio, un silencio casi tangible. Puedes tocarlo, puedes saborearlo, puedes oler su perfume.
Estamos viviendo a partir del ruido y todos están apurados. Hay gran premura, todos están corriendo apurados. Nadie sabe hacia dónde, nadie sabe por qué — simplemente una profunda inquietud. No puedes sentarte; si lo haces, los otros no te dejarán. Dirán: «No te quedes ahí simplemente sentado. ¡Haz algo!». Y yo te digo: «No hagas simplemente algo. ¡Siéntate ahí!». Nada es mejor que algo. Pero la gente dice justamente lo contrario; dicen: «Algo es mejor que nada. ¡Haz algo!».
Una mujer le estaba diciendo a otra: «escuché que tu hijo se volvió discípulo de Osho. ¿Medita?».
La otra mujer dijo: «es mejor que no hacer nada».
Ahora bien, la pobre mujer no sabe qué es meditación. ¡Meditación significa no hacer nada! Es eso lo que yo enseño aquí: a no hacer nada, a estar simplemente sentado allí, simplemente ser.
conciente de la meta, del objetivo?
Un piloto le dijo a los pasajeros: «Todos nuestros motores están bien, el avión está funcionando perfectamente bien. Hay solamente una mala noticia, por lo demás, está todo bien. La mala noticia es que hemos perdido contacto con la tierra así que no sabemos dónde estamos y no sabemos adónde nos dirigimos. ¡La buena noticia es que estamos yendo a máxima velocidad!».
Todo el mundo está yendo a máxima velocidad, ésa es la buena noticia. ¿A quién le interesa? ¿Quién tiene tiempo de pensar hacia dónde se está dirigiendo? Cuando ves que todo el mundo está apurado, tu comienzas a apurarte. Obligamos a los niños a correr. Ése es el objetivo de todo nuestro sistema educativo, desde la escuela primaria a la universidad. Desperdiciamos veinticinco años de cada persona —casi un tercio de su vida— para enseñarle a apresurarse. ¡Entonces para él es hora pico las veinticuatro horas del día! Nunca está en ningún lugar ni un momento. No puede ver la belleza de los árboles porque no puede sentarse bajo los árboles —Buda debe haber conocido la belleza de los árboles— no puede ver la belleza de las estrellas, no puede ver la belleza de las personas.
Jamás está donde está; su mente está siempre por delante de él, planeando cómo llegar allí. Y si le preguntas: «¿Para qué?», dirá: «¡Lo disfrutaré!». Y no está disfrutando este momento, ¿cómo puede disfrutar cualquier otro momento? Ha perdido toda capacidad de disfrutar el aquí-ahora; su único placer está en hacer planes, siempre hacer planes, planes para disfrutar.
Hay personas que trabajan toda la vida sólo esperando su jubilación; entonces van a relajarse y a disfrutar. Y lo saben perfectamente bien: seis días trabajan en la oficina y esperan el séptimo día, el feriado, y tienen la esperanza de que «Pronto llegará el domingo y vamos a relajarnos y a disfrutar». Y no pueden relajarse y no pueden disfrutar. De hecho, el feriado parece muy largo y muy aburrido; tienen que llenarlo con algo.
Se van de picnic. Las mismas cosas que hubieran comido en la casa, de un modo relajado, ahora se las llevan apresuradamente a un lugar de picnic muy lejos para comerlas allí. Y se sientan en el pasto; y las hormigas son muy astutas, saben perfectamente bien dónde están los lugares de picnic. Sus astrólogos les dicen: «¡Adelante! ¡Ése es el lugar!». Y los mosquitos siempre están allí esperándote. Te dicen: «¡Hola, así que viniste!». Y entonces la gente termina rápido porque hay que llegar a casa, y se apuran. Y los autos andan uno detrás del otro. Y los domingos ocurren muchos más accidentes que cualquier otro día, muchas más muertes en las rutas que cualquier otro día. ¡Qué raro! ¡Qué día feriado!
Y toda la ciudad se dirige al mismo lugar de picnic, a la misma playa. He visto fotos de playas y no puedo creer lo que está pasando. ¡No hay ni siquiera lugar para caminar! Están atestadas de gente —ningún mercado está tan atestado. Y allí hay todo tipo de tontos. Les lleva seis horas llegar a la playa, después se tienden al sol en medio de esta multitud de tontos durante una hora, y después de vuelta a casa ... Y durante todo el camino se pelean con la esposa y la esposa se pelea con ... Esto lo puedes hacer más cómodamente en tu casa, relajado en un sillón —regañarse mutuamente, ¡hacer lo que quieras! ¿Qué sentido tiene ir a la playa? Nadie está viendo el mar, nadie está viendo el sol. Nadie tiene tiempo.
Y estas mismas personas piensan que cuando se jubilen van a descansar —no pueden. Sesenta años de hábitos, ¿cómo puedes abandonarlos? Imposible. Se han arraigado tanto que las personas sufren más que nunca cuando se jubilan, porque nadie sabe cómo descansar, cómo relajarse. ¡Esto es pura locura!
Y estas personas siguen diciendo cosas hermosas. Dicen: «El tiempo es oro». Tienen hermosos refranes para volverte loco: «El tiempo es oro, así que ahorra tiempo». Y todos están siempre mirando sus relojes como si se estuvieran perdiendo algo. Tienen que llegar a algún lugar, y allí también van a hacer lo mismo. Si el tren llega con cinco minutos de demora todos se quejan, todos se enojan.
Yo he estado viajando por todo este país durante veinte años y estaba intrigado. Si el tren está atrasado sólo una hora, todos están muy enojados y critican al gobierno y a la sociedad y a todo. ¿Por qué no puedes descansar? Si el tren está atrasado una hora es una gran oportunidad. ¡Tienes una hora para ti! Puedes descansar. Por lo menos tienes una excusa: «el tren está atrasado, ¿qué puedo hacer? Así que descansaré, me relajaré». Pero no, no pueden hacerlo; se ponen más y más furiosos. Empiezan a escupir fuego.
Y estas mismas personas cuando llegan a la casa se sientan delante de la caja idiota —la TV— durante cinco horas. El norteamericano promedio hace eso cinco horas por día. Hay un gran peligro para los Estados Unidos debido a esta caja idiota.. Si miras una caja idiota durante cinco horas esto tiene un efecto hipnótico ¡es inevitable que te vuelvas idiota! Y solamente un idiota puede mirar una caja durante cinco horas. Y están pegados a las sillas; no pueden levantarse. He oído que comen sentados frente al televisor. No sólo eso —hasta hacen el amor frente al televisor para poder hacer las dos cosas, hacer el amor y mirar televisión, ¡porque se pueden perder algo!
Hoy en día esos idiotas son la mayoría. Y juegan a las cartas y si les preguntas por qué, dicen: «Para matar el tiempo». El tren está arrasado un minuto y están enojados, y después ¿qué hacen con el tiempo que ahorraron? ¡Lo matan! Van al cine, matan el tiempo ... ¡a veces van a ver de nuevo la misma película! La estupidez parece ser infinita. ¿Para qué vas ahora? ¿La misma película de nuevo? Pero hay que matar el tiempo.
Van al Rotary Club, al Club de Leones. Todos estos clubes existen para que la gente mate el tiempo, para encontrarse con los mismos tontos, para decir las mismas estupideces, para contar chismes acerca de las mismas tonterías —para matar el tiempo. Van a restaurantes, a hoteles, a fiestas —para matar el tiempo.
Y mira sus caras —están aburridos en todos los lugares. No importa lo que estén haciendo, se aburren, obviamente porque no están interesados en ello. Están tratando de terminar de alguna manera para ahorrar tiempo, y luego tienen que matar el tiempo. Matando el tiempo, ahorrando tiempo, matando el tiempo, ahorrando tiempo ... ¡Se te va toda la vida! Y llegas al mundo con las manos vacías y te vas con las manos vacías.
Camina plácido en medio del ruido y de la prisa y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio.
Lo único que vale la pena recordar una y otra vez es: la paz que se puede encontrar en el silencio. Dale un poco de tiempo, un poco de energía, a los momentos silenciosos, porque solamente en los momentos silenciosos sabrás qué es la paz. Y la persona que ha saboreado algo de paz es rica, es inmensamente rica porque comienza a conocer el reino de Dios interior, la paz es la puerta al reino de Dios interior. El silencio te ayuda a conocer la paz y la paz te lleva a Dios.
En tanto sea posible y sin transigir, mantén buenas relaciones con todas las personas.
Simplemente para evitar problemas innecesarios.
En tanto sea posible y sin transigir,
No transijas, no te entregues a la gente. Es por eso que el Desiderata dice: en tanto sea posible —sin transigir de ninguna manera— porque si transiges con la mente de la masa nunca lograrás convertirte en aquello para lo cual estás aquí. Permanecerás no-adulto, permanecerás retardado. Nunca llegarás a un florecimiento, nunca conocerás la condición de dar fruto. Tu vida será estéril, no creativa.
Así que hay que recordar dos cosas: no te entregues a la mente de la masa, pero eso no significa luchar continuamente con la gente; no significa que hay que discutir acerca de todo, porque si lo haces, entonces estarás perdiendo el tiempo en eso.
Permanece exactamente en el medio. Sin transigir, evita discusiones innecesarias. Mantén buenas relaciones con todas las personas, en tanto sea posible; sin vender tu alma, sin transigir en ningún terreno, sin entregarte en absoluto. Pero hay muchas cosas que pueden ser evitadas. De hecho, el noventa y nueve por ciento de los problemas que crean peleas y discusiones pueden ser evitados.
El niño te pregunta: «Papi, ¿puedo salir a jugar?». Y la respuesta inmediata de casi todos los papis es: «¡No!». Ahora comienza la discusión, y todos los chicos conocen la medida de tu paciencia. Golpearán el piso con los pies enfrente de ti, tendrán una rabieta, llorarán, empezarán a arrojar los juguetes, a romper los libros. Y entonces finalmente, dirás: «¡vete afuera a jugar!». Esto lo podrías haber hecho antes, podrías haber dicho: «sí», porque no tenía nada de malo. Pero de alguna forma toda la manera en que somos criados es peleadora, discutidora.
La esposa dice: «tenemos que ver esta película», y el marido de inmediato dice: «no, no vale la pena verla. Tenemos que ver otra». Y el marido sabe perfectamente bien, la esposa sabe perfectamente bien, que cuando la esposa ha dicho algo, lo ha dicho —hay que hacer eso. Pero ahora, antes de hacer eso, habrá unas pocas horas de discusión, de pelea, y surgirán otras mil cosas que podrían haber sido evitadas. Y finalmente verás al marido yendo detrás de la mujer a ver la misma película, simplemente con la cola entre las patas, detrás de la esposa. Ahora vas a ver la misma película, así que ¿para qué tanto lío?
Parece que nunca aprendemos nada. Solamente observa, y podrás eliminar muchas cosas no-esenciales en tu vida. La palabra Desiderata es hermosa: significa lo esencial.
Mahavira dijo que la cualidad más fundamental que necesita el buscador es saber qué es esencial y qué es no-esencial. Él lo llama vivek —habilidad para distinguir— porque si no sabes qué es esencial y qué es no-esencial puede ser que te pierdas en lo no-esencial, porque lo no-esencial es el noventa y nueve por ciento y lo esencial es solamente uno por ciento. Lo no-esencial es una jungla vasta y espesa; una vez que te pierdes en ella, puede ser que nunca encuentres lo esencial. Y las personas, de todas las maneras posibles, se enredan con lo no-esencial.
Simplemente observa cuántas cosas pueden ser evitadas sin transigir, entonces evítalas; cuántas palabras pueden ser evitadas sin ningún problema, entonces evítalas, porque cada palabra que se diga te puede causar algún problema. De hecho, excepto las palabras, ¿qué otra cosa te causa problemas?
«No quise decir eso», y ahora es imposible llegar a una conclusión. Pronto habrá puertas golpeándose, y almohadas y ollas que se arrojan. Y tú simplemente dijiste una palabra que podría haber sido guardada. No había necesidad de decirla. Simplemente una sola palabra puede causar tantos problemas, una palabra que no era para nada esencial. Si es esencial, pronúnciala, dila; si no, evítala.
Enuncia tu verdad en una manera serena y clara; y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante; ellos también tienen su propia historia.
El hombre que está en busca de la verdad aprende a escuchar no solamente a los sabios; aprende a escuchar incluso a los no sabios —o a los que tienen una sabiduría diferente— porque todos tienen una historia que contar, y todos han pasado a través de una vida y algo de su vida puede ser de tremenda ayuda para ti, te puede dar entendimiento.
Es más fácil tener un entendimiento de tu propia vida mirando a los demás porque los demás son como espejos. Cada una de las otras personas es un espejo andante alrededor de ti. Si eres capaz de escuchar, verás algunas de tus propias cualidades reflejadas en ellas, cualidades de las cuales no eras directamente conciente, pero de las que te vuelves inmediatamente conciente a través del otro. Puedes ver la estupidez de la otra persona con mayor facilidad que tu propia estupidez, pero al ver su estupidez, te volverás conciente de que: «Éstas son las cosas que yo mismo he estado haciendo. Ésta es la tontería que yo mismo sigo y sigo haciendo».
Cuando otra persona está enojada, dices que está loco. Es fácil ver que está loco; es una locura momentánea. Pero, ¿cuántas veces te enojas tú? Pero entonces estás tan involucrado en el enojo que no puedes observarlo. Observar a los otros es una manera de observarte a ti mismo. Y es más fácil, porque tú no estás involucrado.
Es por eso que se hace posible una cosa muy extraña: el psicoterapeuta puede ayudar a su paciente pero no puede ayudarse a sí mismo, porque puede ver muy fácilmente los defectos del paciente pero no puede ver sus propios defectos. Puede darle al paciente buenos consejos; puede ser que él no sea capaz de seguir esos consejos.
Puedes observarlo: cada uno es un buen consejero de los demás; cuando se trata de la propia vida, es tan tonto como cualquier otra persona. Se puede aprender mucho observando, escuchando, viendo, incluso de los que son ignorantes —porque tú también eres ignorante— incluso de los que son torpes —porque tampoco tú eres muy inteligente. Y esto será el comienzo de la inteligencia, el comienzo de la sabiduría.
La persona inteligente es la que aprende de cada oportunidad, la que jamás se pierde una sola oportunidad de aprender algo, la que hace de toda su vida una escuela, un aprendizaje, una disciplina, una búsqueda, una indagación.
Pero recuerda no transigir, no rendirte. En lo que se refiere a lo esencial, mantente alerta. Incluso si tienes que arriesgar tu vida, arriésgala, pero no te entregues en lo que se refiere a lo esencial. Y en lo que se refiere a lo no-esencial, no desperdicies en ello ni un sólo momento: acéptalo.
Éste fue uno de los acuerdos entre mi padre y yo. Cuando yo era un niño pequeño, le dije: «Escucha: voy a aceptar todas las cosas no-esenciales; puedes decirme qué ropas usar, qué zapatos ponerme, qué comer, qué no comer, puedes decírmelo. Pero en lo que concierne a cualquier cosa esencial, ten cuidado —no voy a aceptarlo».
Y lentamente él observó y se convenció, porque cuando se trataba de algo no-esencial yo siempre estaba dispuesto a estar de acuerdo con él. Él decía: «ve a este colegio, no a aquél», entonces, «muy bien, porque para mí un colegio es como cualquier otro colegio —todos son estúpidos así que no importa. Iré a este colegio». «Estudia esta materia»; muy bien; porque, ¿qué importa? Economía o política o historia o geografía o filosofía o psicología, cualquiera está bien.
Pero en lo que concernía a cualquier cosa esencial, yo le decía: es un punto esencial; no voy a estar de acuerdo contigo, así que no digas nada acerca de esto porque te producirá una desdicha innecesaria».
Cuando volví de la universidad era natural preguntarme si yo quería casarme o no. Yo le dije: «Esto es algo esencial». Y ésa fue la última vez que él me preguntó por esto; después nunca volvió a preguntar. «Si es una cosa esencial, entonces tienes que dejármela a mi; no voy a transigir, no voy a transigir a ningún precio». Nunca volvió a preguntar; mantuvo el acuerdo. «Para las cosas no-esenciales —le decía— puedes decirme cualquier cosa, lo haré».
Cualquier tonto llegaba a la casa y él me decía: «toca sus pies», y yo lo hacía, porque era un viejo tonto, una antigua relación: «muy bien, no importa, es simplemente un ejercicio».
Cuando se te vuelve claro lo que es esencial y lo que es no-esencial, las cosas nunca son tan confusas como parecen. Sigues peleando por cosas no-esenciales, desperdiciando tu energía y la energía de los demás, y cuando surge la cuestión de lo esencial, no te queda ninguna energía para luchar. Y entonces a veces tienes que transigir acerca de lo esencial.
En tanto sea posible y sin transigir, mantén buenas relaciones con todas las personas.
Pero en tanto sea posible ... Eso no quiere decir que tengo que estar absolutamente en buenas relaciones. Estoy en buenas relaciones con todos, pero en tanto sea posible. Cuando surge la cuestión de lo esencial, entonces no es una cuestión de que sea bueno o malo; es una cuestión de vida o muerte. Entonces puedo rebelarme, entonces puedo pelear, entonces puedo sacrificarlo todo.
Y el consejo del es de gran importancia para todos los que quieren encontrar la verdad, porque el proceso mismo de encontrarla requiere gran energía. Si te conviertes en un reservorio de energía, sólo entonces es posible saber, ser y llegar a la realización última del misterio de la vida.
... suficiente por hoy.
Volviéndose esencial
DISCURSO 2
Primera pregunta
Amado Osho, ¿puedes decirnos algo más acerca de lo esencial?
El hombre también es una semilla, una posibilidad, un potencial, una esperanza, una promesa. Pero la semilla todavía no es la flor. En esencia tiene la capacidad de millones de flores, pero esas flores tienen que volverse realidad, lo esencial es aquello con lo cual naces, que es tu propio ser.
Ése es exactamente el propósito, o debería ser el propósito de la educación: ayudarte a buscar e indagar tu esencia, ayudarte a que lo hagas crecer. La palabra «educación» significa sacar, lo que está dentro tiene que ser llevado hacia fuera, del mismo modo en que sacas agua de un pozo.
Pero algo anduvo mal básicamente, todo el sistema educativo está haciendo exactamente lo opuesto. Más que sacar algo de ti, te fuerza, impone cosas sobre ti.
Eso que te es impuesto es no-esencial, crea tu personalidad. Lo esencial es tu individualidad, lo no-esencial es tu personalidad. En otras palabras, lo esencial es tu misma alma, tu ser; lo no-esencial es tu ego. Todo lo que ayuda al ego es no-esencial; todo lo que te ayuda a volverte sin ego es esencial. La ambición es no-esencial, la codicia es no-esencial; el deseo, cualquier tipo de deseo, es no-esencial.
El estado de meditación es esencial. Estar en silencio, estar quieto, simplemente estar alerta, conciente, ése es el primer paso, la puerta hacia lo esencial. Y una vez que hayas encontrado en un silencio hondo y profundo lo que estás destinado a ser, has encontrado tu destino, Y entonces la vida tiene un sentido de dirección que no es impuesto por otros sino descubierto por ti mismo.
el sentido original de la palabra. No ha de darte una cierta personalidad porque eso te será impuesto. No ha de hacer de ti un cristiano o un hindú o un budista. Tiene que ayudarte a conocer lo que puedes ser, porque lo que puedes ser es lo que ya eres, en esencia, en potencia. Puedes ser un Cristo, puedes ser un Buda, puedes ser un Krishna, pero no puedes ser un cristiano. El cristianismo es algo impuesto desde afuera. No puedes ser un hindú. Nadie nace hindú, no es el destino de nadie ser un hindú. Es el esfuerzo de los otros para llevarte fuera de tu destino. Nadie nace para ser comunista o fascista, pero todos nacen con una cierta dirección con la cual encontrarán satisfacción.
Puede ser que seas un pintor pero si estás funcionando en la sociedad como médico, seguirás estando insatisfecho toda tu vida. Escuchaste a los padres y a la sociedad y a la codicia y a la ambición. Todos estaban diciendo «se médico, es una buena profesión, respetable, y vas a poder ganar más dinero que si te vuelves pintor». ¿Quién sabe? Puede ser que un pintor no pueda ganar dinero para nada, porque el pintar no es algo que tenga ningún propósito utilitario. Y siendo un pintor puede ser que sigas siendo un mendigo. Y puede ser que nunca te vuelvas famoso, porque los pintores nunca se vuelven famosos, solamente uno cada tanto.
Si eres músico, poeta, no puedes satisfacer las ambiciones de tus padres, de tu sociedad, de todos los que te quieren bien. Pero una cosa es segura: serás tremendamente feliz seas conocido o desconocido, seas rico o pobre. Tendrás una enorme satisfacción porque estás colmando algo muy fundamental en el centro más profundo de tu ser. A menos que comiences a moverte en la dirección de tu esencia, seguirás siendo infeliz.
La dicha es una consecuencia, un derivado. Cuando el río comienza a moverse hacia el océano, hay dicha. Y nunca se sabe que está escondido en ti. Ningún astrólogo puede ayudarte, nadie que lea las manos puede ayudarte. Excepto con meditación profunda nunca lograrás sentir lo que es posible para ti.
Tal como yo lo entiendo, casi todos están en el lugar equivocado. La persona que hubiera sido un médico tremendamente feliz es pintor y la persona que hubiera sido un pintor tremendamente feliz es médico. Parece que nadie está en el lugar correcto; es por eso que toda esta sociedad está en tal confusión. La persona es dirigida por otras, no es dirigida por su propia intuición.
La meditación te ayuda a cultivar tu propia facultad intuitiva. Se vuelve muy claro lo que va a satisfacerte, lo que va a ayudarte a florecer ... cualquier cosa que sea ... y va a ser diferente para cada individuo.
Ése es el significado de la palabra «individuo»: todos son únicos. Y buscar e indagar en tu condición de ser único, es una gran emoción, una gran aventura.
solamente cuestión de encontrar lo esencial en el individuo. En la vida también estamos cargados con lo no-esencial, en la religión también, en toda dimensión.
La persona religiosa sigue haciendo ciertos rituales que le son enseñados por otros. Nunca encuentra su propia religiosidad, una cualidad que no te puede ser impuesta, una cualidad que sólo se puede ayudar a que crezca en ti. No es como una flor de plástico que te puede ser dada desde afuera por el sacerdote. Es una rosa real, y para eso tienes que estar muy alerta, muy conciente.
El cristiano va a la iglesia todos los domingos. Es una formalidad que no lo hace religioso, pero le da un libo sentido de religiosidad. El hindú sigue recitando el Gita, no lo hace religioso para nada, al contrario, lo impide, porque al recitar el Gita se vuelve una persona de mucho conocimiento. Se vuelve un loro o una computadora. Puede recitar el Gita entero pero no entiende nada porque no ha experimentado nada. Conoce las palabras pero no ha encontrado el significado de esas palabras.
La gente sigue siendo imitadora.
Por ejemplo, Mahavira vivía desnudo; ésa era su individualidad. No se espera ni se supone que ninguna persona viva desnuda, a menos que uno encuentre que ésa es una visión interior, intuitiva, a menos que uno encuentre que ésa es la única manera en que puede ser verdadero con su propio yo. Entonces es otra cuestión. Pero el monje jaina, practica el nudismo. Simplemente una imitación, una copia al carbónico. Y recuerda, la imitación es siempre fea porque crea una persona falsa, nunca te da autenticidad.
Mahavira estaba desnudo no porque nadie le hubiera dicho que estuviera desnudo, sentía la necesidad inmensa de ser simplemente como un niño y él oyó su necesidad, y sufrió por esta necesidad. Se lo perseguía de un pueblo a otro, se arrojaron perros salvajes para que lo corrieran, le arrojaron piedras, porque la gente pensó que estaba destruyendo su moralidad, que era un hombre peligroso.
En un país ortodoxo como la India de hace veinticinco siglos, un hombre caminando desnudo debe haber sido por cierto una molestia para la gente, para su manera convencional de vivir, para su estilo tradicional de pensar. Krishna no ha vivido desnudo, Rama no ha vivido desnudo, ningún avatar hindú ha vivido desnudo. Este hombre estaba destruyendo toda la tradición, la cultura, la religión. Por supuesto tenía que ser castigado.
Pero Mahavira era inmensamente feliz. El monje jaina no parece ser feliz en absoluto porque él es simplemente una imitación. En realidad se está torturando a sí mismo, obligándose a sí mismo a estar desnudo, porque en su mente ahora ha surgido la ambición: a menos que se parezca a Mahavira no va a lograr la liberación última.