Sale los dias 6, 12, 18, 24 y 30 de cada mes. COLEGIO DE FARMACEUTICOS

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PRECIO DE suscRiciON EN TODA ESPAÑA: Año 40 rs. Semestre, 22. Trimestre, 13.

iACU ESPiOU.

DIRECTOR-PROPIETARIO: D. Pablo Fer%andez Izquierdo. REDACTORES Y COLABORADORES: Todos los farmacéuticos. Humanitarismo.—Independencia.—Libertad.—

Morali-dad.—Amor á la ciencia.—Instrucción.—Dignidad fesional.—Fraternidad.—Asociación cientilica y

pro-fesional.

Soberanía farmacéutica.—Discusión ámplia de doctri-na en lo profesiodoctri-nal.—Discusión cicntíñca pcrmanen-te.~Benelicencia farmacéutica.—Protección mutua.—

Progreso en todo.

A i l m i n i n t r a c i o n , S. V i c e n t e A l t a , 18, botica,

t t e d a c c i o n : B a r r i o de C h a t n b e r y , H a b a n a , 11, botica.

Sale los dias 6, 12, 18, 24 y 30 de cada mes.

SECCION PROFESIONAL.

EL COLEGIO DE FARMACEUTICOS

JLa Farmacia E s p a ñ o l a .

En nuestro artículo del 6 del corriente mes dimos cuenta á nuestros

lectores del incidente ocurrido en la sesión del Colegio de Farmacéuticos

de Madrid sobre la conducta que venimos observando desde que tuvimos

la alta honra de ingresar en la Corporación, y dimos cuenta de la

confe-rencia que el Sr. Secretario del Colegio tuvo con nosotros sobre el mismo

asunto, ofreciendo decir el desenlace del incidente, puesto que habíamos

de ir en la sesión inmediata á defender nuestros actos periodísticos.

Nuevo completamente el sistema que practicamos en ia prensa

farma-céutica, nuestros lectores habituales han visto sus ventajas; pero

aque-llos comprofesores que por casualidad leen algún número, se

impresio-nan con la parte, y desconociendo el todo, aprecian las cosas aisladas

y se forman una opinion muy distinta de la que formarían haciéndose

cargo del conjunto, y meditando sobre lo escepcional de la clase

farma-céutica en relación con otras clases sociales, y sobre la misión que á la

prensa ha traido nuestro periódico. De aquí el incidente ocurrido,

cre-yendo ver en nuestras reseñas otros tantos ataques al Colegio, cuando

nuestras intenciones fueron siempre realzar en cuanto de nosotros

de-pendiera á una Corporación que tanto respeto se merece, por su

anti-güedad, por su constancia y por su objeto. Nosotros á la vez,

impresio-nados por lo que oíamos de la sesión de Octubre, é impresioimpresio-nados por lo

que nos dijo el comisionado del Colegio Sr. Lopez Girón, veíamos un

vo-to de censura, una lección que se intentaba darnos, y ante esa

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pers-^ I Á FARMACIA

pectiva, tan poco grata para quien tiene conciencia de su Men obrar,

pa-ra quien nunca tuvo intenciones contpa-rarias al Colegio, papa-ra quien no

tie-ne otros deseos que ver á la Farmacia en el puesto que la corresponde y

á los farmacéuticos en armonía con los ciudadanos, hicimos las

aprecia-ciones que nuestra situación requería.

A l oir el acta notamos, que si bien nose nos censuraba con acritud, se

indicaban comofaltas lo que ennuestroVxmcepto era el uso de un derecho,

y esplicamos nuestra conducta defendiendo nuestros actos: entóneos el

Sr. Lopez Girón dió cuenta de la entrevista en que fué comisionado por

el Colegio, y dijo que no se habia llegado á nosotros á censurarnos ni á

dar lección alguna, sino amistosamente á decirnos lo que habia ocurrido

en la sesión y los deseos del Colegio de que se respeten sus acuerdos, no

publicando aquello que el Colegio no autoriza: se ocupó de el artículo

«La luz deslumhra al que vive en la oscuridad» le comentó ámplia y

detalladamente desde el punto de sus apreciaciones particulares, y acto

seguido contestamos defendiéndonos de los cargos que se nos hacían y

procurando huir de la parte personal para discutir doctrina, cuando el

Sr. Morales (D. Felipe) terció rogando que concluyera un debate tan

eno-joso, quedando en el buen lugar que corresponde tanto las personas que

se creían dañadas, como el Colegio. A oscitación tan oportuna y

previ-sora, correspondimos igualmente que el Sr. Girón, confesando

ingénua-mente que no hubo ánimo de inferir agravios ni á la Corporación ni á

los Colegiales, tanto en los artículos publicados por nosotros, cuanto en

lo actuado por el Sr. Girón, retirando mútuamente cuantas frases

pu-dieran agraviar. Algunos señores colegiales usaron de la palabra sobre

si quedaría ó no satisfecho el Colegio con la terminación que habia

te-nido el asunto, sí quedaba en el buen lugar que le corresponde; si

da-ríamos ó no las esplicaciones convenientes en el mismo periódico donde

se habían publicado los artículos, y nosotros ofrecimos decir lo que han

oído nuestros lectores. Con objeto de aclarar este punto y de que nuestra

situación y la de cualquiera otro Colegial sea franca en lo sucesivo,

pre-sentamos la siguiente proposición: «Pedimos al Colegio de

Farmacéuti-cos se sirva declarar, que los Colegiales tienen el derecho de hacer

re-señas de las sesiones y discutir en la prensa todos los asuntos de que se

ocupe la Corporación,bajo la responsabilidad de sus autores, según

exi-ge la época de espansion y publicidad en que ha entrado España.» Antes

de tomarse en consideración se leyeron artículos del reglamento, y se

opi-naba por algunos Sres. Colegiales, que alterando ó adicionando el

re-glamento, tenia que seguir otros trámites para ser admitida; pero otros

Sres. Colegiales opinaron que sólo era una aclaración ó interpretación,

no faltando quien dijese que no procedía la proposición, puesto que en el

sentir de todos estaba que el Colegial tenia el derecho de que se trataba,

puesto que nada prohibía el reglamento sobre el asunto. Puesto á

vota-ción sí era reforma del reglamento ó solo una aclaravota-ción, el Colegio

acordó esto último, y por tanto, preguntado si se tomaba en

considera-ción, quedó admitida y sobre la mesa para discutirse en otra sesión.

No ha habido pues intención de dañarse, quedan retiradas todas las

frases inconvenientes quo puedan haber mediado, sean cuales fueren, y

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por tanto, Colegio de Farmacéuticos, FARMACIA ESPAÑOLA y el ^r; J^opez

Girón, se encuentran satisfechos y en la armonía que debe existir

cuan-do el objeto de tocuan-dos y cada uno, es hacer en obsequio de la clase cuanto

en sus medios sea posible.

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¿NO H A Y REMEDIO P A R A LOS FARMACÉUTICOS?

Veinticuatro años de vida lleva nuestro colega E l Restaurador

Faryift-céutico, y cuando oimos clamar por los buenos tiempos de la Farmacia,

que han alcanzado algunos comprofesores que aún viven, y han conocido

muchos de los que ejercen en los partidos y en las ciudades, notando el

decrecimiento en razón inversa del aumento de sus años, casi nos hacen

creer, que lejos de lograr beneficios para los profesores, esa publicación,

que sola nació y sola ha vivido hasta el dia, á pesar suyo sin duda, los

perjuicios han aumentado hasta encontrarnos en la situación más aflictiva

porque pueden pasar las clases encargadas de las instituciones sociales.

Nosotros reconocemos el buen deseo que siempre ha presidido al órgano

del Colegio de Farmacéuticos, y creemos no habrá omitido medio alguno

de los que puede echar mano la prensa para lograr sus buenos propósitos:

pero es lo cierto, porque está muy á la vista, que si como ciencia y arte

la Farmacia ha prosperado y está al nivel ó por encima de las naciones

más cultas, como institución ha perdido mucho terreno, y los profesores

no sólo están peor considerados ante el público, sino que en general v i

-ven en la escasez, muy cercana al hambre y á la miseria; en la escasez

con que viven los industriales ménos útiles déla sociedad; en la escasez

con que viven en la sociedad los braceros que son tan indispensables

co-mo el aire para la vida. No vaco-mos á inquirir las causas que co-motivan

es-te fenómeno, nos cones-tentaremos con fijar el hecho para que no se

extra-ñe nuestro colega que sigamos distinta conducta, que empleemos

distin-tos medios, aunque no sea mas que para que no nos quede el desconsuelo

de exclamar: ¡No hay remedio para los farmacéuticos!

Lejos de opinar que no hay remedio á males tan generales y

profun-dos, tenemos fé en la causa que sustentamos, y creemos con toda

since-ridad, que no sólo hay un remedio, sino que hay varios remedios, que

hay muchos remedios, que pueden cicatrizar las graves heridas que

no-tamos en la Farmacia y que pueden reintegrar al profesor en sus

dere-chos y al público en sus relaciones armónicas.

Próximos á concluir la primera campaña que emprendimos con el buen

deseo de servir á nuestros comprofesores, confesamos que hemos logrado

muy poco; pero no podrá negarse que hemos logrado algo, lo mismo

para el sistema de especulación legítima que para el Humanitarismo, que

ya cuenta con bastantes partidarios. Hemos hecho la introducción del

inmenso trabajo que sobre nosotros pesa; hemos esplorado el terreno:

hemos logrado una información profesional que enseña mucho: hemos

visto confirmados los vicios que veíamos en nuestro modo de estar, y

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he-740 LA FARMACIA

mos aprendido mucho que nos ha de servir de enseñanza para lo sucesivo.

Creíamos, entre otras cosas, que era lícito defender á una clase entera

que se vé maltratada por el público, cuando todo su delito consiste en

ser benéfica, útil é indispensable, y de esa misma clase han salido

obstá-culos que sólo se superan cuando hay consagración hácia una idea,

cuando se desprecia todo lo ilusorio y no se aparta la vista de lo efectivo.

Libres de trabas, libres de enemig'os, que han visto su impotencia en

la lucha desesperada que han sostenido con nosotros, en la seg-unda

cam-paña lograremos mucho más, Dios mediante; lograremos saber todas las

causas de los fenómenos que suceden y habremos visto la eficacia ó

ine-ficacia de algunos de los remedios que intentamos aplicar con la entereza

que nos caracteriza.

A unos se oye decir: nada podemos por nosotros si el Gobiérnese

cru-zado brazos y nos deja en el aire; mientras que otros afirman, que todo

lo podemos, no sólo sin los Gobiernos, sino á pesar de los Gobiernos.

Pero en vez de gastar el tiempo en si ha de ser ei Gobierno ó hemos de

ser los profesores, circunstancia que no ha podido averiguarse en los

veinticuatro años de vida de E l Restaurador, nosotros emprenderemos la

práctica de lo que podamos hacer como individuos de una agrupación

abandonados á sus propias fuerzas, y á la vez diremos al Gobierno

cuan-to ocurre y llevaremos á las Córtes constituyentes las quejas q ue

veni-mos oyendo, y no perdonareveni-mos medio alguno para alcanzar del

Gobier-no lo que pueda y quiera hacer por Gobier-nosotros, de tal modo, que se fije

nuestra situación, que sepamos lo que se nos dá de lo nuestro, lo que se

nos escatima y lo que se nos niega, coal si fuéramos párias, y luego

obraremos según con nosotros se obre, dentro déla Constitución, dentro

de la legalidad y según el derecho natural ó artificial que establezcan las

leyes orgánicas. Trabajaremos desde el primer instante como individuos

que viven anormalmente en la vida de la colectividad, con arreglo álas

circunstancias que nos rodean, y trazaremos nuestra conducta definitiva

cuando sepamos lo que se concede y lo que se niega. Para no perder

tiempo, á la Representación nacional llevaremos la exposición de lo que

ocurre y la petición de que no se nos olvide en la atmósfera de política

de egoísmo que se respira por todas partes, y luego que nuestros

com-profesores vean lo que exponemos pueden secundarnos con análogas ó

distintas peticiones. La Farmacia se ha de salvar ó España no será

cul-ta; los farmacéuticos han de verse reintegrados en sus derechos ó no han

de ser hombres los ciudadanos españoles; pero no se crea que exigimos el

plazo de veinticuatro años, porque entonces podríamos dormirnos

dejan-do para mañana lo que urge, lo que no requiere descanso, lo que puede

hacerse con nuestros propósitos de trabajar y trabajar, hasta donde

al-cancen las débiles fuerzas que poseemos.

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ENSEÑANZA.

Llamamos la atención de nuestros lectores, sobre los sig-uientes

suel-tos y dasuel-tos de nuestro apreciable colega la Gaceta Médica de Granada. O libertad verdadera, ó privilegio. Cuentan los periódicos que el Gobierno, en los presupuestos que presenta á las Cortes, conserva sólo subvencionadas por el Estado cuatro Universidades, de las que hoy existen con carácter ofi-cial, dejando las demás al cargo y voluntad de las Diputaciones provinciales. Esta medida, al parecer liberal y descentralizadora, es realmente todo lo con-trario, porque concede un irritante y no justificado privilegio á unos estable-cimientos, con perjuicio de otros, que por lo ménos son hoy sus iguales, desde el momento en que los que quedan sin la subvención del Estado, que seria lo de ménos, resultan á la vez incapacitados para dar titules que autoricen para cargos públicos y servicios oficiales. Si se quiere de veras libertad y honrosa competencia entre los establecimientos de enseñanza, colóqueselos en iguales condiciones, ó de libertad é independencia ó de subvención y privilegio, y asi vencerá y valdrá mas en el con"epto público el que más alto coloque el nivel de su enseñanza. Por lo que á nosotros toca, y juzgamos interpretar bien la opinion del profesorado de Granada, no tememos la competencia, en igualdad de circunstancias, con otros establecimientos: nuestros alumnos han vencido con repetición etilos concursos á los de otras facultades inclusa la central, y esperamos que así sucedería en lo sucesivo. Cualquier partido nos parece pre-ferible al propuesto: si el gobierno quiere abandonar todas las Universidades á sus propios recursos ó á los de las Diputaciones ó si las quiere conservar todas, bien está; pero no podemos avenirnos á que sobre las ruinas de la nuestra se engrandezca ninguna otra. Ó libertad é i g u a l d a d ^ veras, ó privilegio y pro-tección para todos.

Sin perjuicio délas cátedras oficiales, se desempeñan por el profesorado de esta escuela, las siguientes:

CÁTEDRAS LIBRES Y GRATUITAS.

Cuadro de las asignaturas >—-Nombres de los profesores.—Dias y horas de clase. A S I G N A T U R A S . PROFESORES.

Clínica de operaciones, (i) Id. de sífilis y dermatosis. Enajenaciones mentales. . Oftalmología Enfermedades de niños. . Dr. Creus Dr. García Carrera. Dr. Lopez Argüeta. Dr. Maestre. . . . Dr Gomez Torres (2 DIAS. Diaria

Visita diaria. Teoría: L . y J . Abril y Mayb, Lunes y J . . . Visita diaria. Teoría: M . y V. Miércoles y Sábados. . . HORAS. 7 y li2 2 y l i 2 2 2 y 1i2 ; 2 y ii2

(\) Esta Cátedra ha funcinnado sin interrupción desoe que se creó, incluso el verano.

(2 Este profesor ha establecido una consulta pública y gratuita de enfermedadesde mujeres á l a cual c o n -curren por término medio de 20 á 23 enfermas, la rnayoV parte de afecciones uterinas, ensanchándose de este modo el campo de las observaciones con gran provecho de los alumnos.

HACER QUE HACEMOS. Esto sin duda se propone el Gobierno al acordar la supresión de la Universidad de Granada; pero nosotros que no podemos pre-senciar impasibles tamaño desafuero, varaos á emplear para combatir victo-riosamente tan descabellada medida la inflexible lógica de los números; ellos demuestran que esta Universidad lejos'de ser gravosa al Estado, es al

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contra-Í& t A FARMACIA

rio productiva: asi resulta del siguiente estado de ingresos y gastos corres-pondiente al curso de 1868 á 69.

INGRESOS.—Por matriculas, 33,570 escudos.—Por grados, 57,170 escudos.— Total 90,747.

GASTOS de peísonal y material, 86,420 escudos 406 mils. Resulta pues un sobrante de 4,319 escudos 594 mils.

Ya lo veis granadinos; sin razón de ser se os despoja de vuestro último y más preciado timbre. ¡Cómo si hubiese un solo español que ignorase en qué ramos pueden y deben hacerse las economías de que tanto necesita este desventurado pais! Pero ya se vé... pudiera ser peligroso tocarlos y... vamos viviendo.

Dice bien L a Gaceta Médica de Granada, ó libertad verdadera, ó privile-gio. Déjense completamente libres é independientes los establecimientos de enseñanza y entregados á sus propios recursos, ó subvenciónese á toáoslos que deban existir en las provincias con igualdad relativa á su población y riqueza. Si lo primero, dejad que los establecimientos ad-quieran vida y renombre con sus perfecciones en competencia, y. si lo segundo, trazad á todos el plan que unánimes deben seguir. No ménos irritante es la ere ación de títulos completos é incompletos, incapacitan-do á los alumnos délos establecimientos no subvencionaincapacitan-dos, para ejercer cargos públicos y realizar servicios oficiales, dejando al público en liber-tad deservirse ó no délos títulos incompletos, y ahora preguntamos: ¿el Estado, no tiene por objeto atenderá las necesidades públicas? ¿Sí? Pues

entónces no debe permitir que títulos insuficientes sirvan para que el público los acepte ó los rechace, porque ese público no puede saber lo que le conviene en todos 1 s casos que necesite á los profesores, y no de-be poner á su disposición el Estado títulos que no sirvan para los cargos públicos y servicios oficiales. ¿Cómo se comprende entóneos aquello de que todo español que sea apto tiene derecho á los puestos públicos? ¿No tiene el Estado la misión de velar por el público? Pues entónces despóje-se de tan aparatosas oficinas que para nada valen, y salvo el sosteni-miento del órden y la administración de justicia, necesidades imperiosas en todo pueblo, déjese lo demás al interés individi al, que tanto se pre-gona y tan ilusorio es en la práctica, como lo están probando los confec-cionadores de leyes, en las que como es consiguiente, el interés indivi-dual queda subordinado al interés general.

Nosotros, que sólo queremos una clase de títulos para servicio del in-dividuo y de la colectividad, títulos que solo se conceden á la aptitud bien probada, adquiérase donde se adquiera, no admitimos las dos escue-las, oficiales y libres; deseamos á las unas ó á las otras, y si el Estado

está por las economías, quítense las escuelas oficiales, fórmense jurados verdad, y que el Estado sólo tenga la misión de conceder los títulos en virtud de propuesta del jurado á los que se sometan á su juicio, estudien donde les plazca, títulos concedidos gratuitamente, porque se han de conceder sólo á la aptitud bien probada, y porque es preciso ante todo, que el pobre pueda adquirir títulos si es apto para ellos. E n ese caso los establecimientos competirán con resultados positivos y la enseñanza será libre, verdadera, útil, y los títulos serán la aptitud personificada, que-dando escluidos para poseerlos aquellos desaplicados ó ineptos, que sue-len abrirse paso, con escándalo del estudioso, por los mil abusos de una

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libertad de enseñanza más ilusoria que efectiva, ó por una enseñanza

ofi-cial más adicta á la forma que al fondo. Entóneos la enseñanza libre

se-rá una verdad, y el pobre y el rico, el inteligente y el inepto, el estudioso

y el desaplicado, recibirán el premio ó el castigo, y e n todo caso se

en-contrarán con la justicia en los fallos á que se presten. Por lo demás, esos

datos de la Universidad de Granada son irrebatibles, y si tiene un

so-brante, no necesita subvención, y no hay para que poner sustituios en

el desprecio que teme L a Gaceta Médica. Con lo ostensivo que el asunto

requiere, nos ocuparemos en las ocasiones que han de presentarse.

HÁGASE LA LUZ.

Si el sapientísimo Juno invocara á la luna y al silencio de la noche para que le ayudaran en su inspiración, cuando en alas de su ardiente imaginación, trasportaba su espíritu á las regiones donde habita la Divina misericordia, ro-deada de sus escogidos, y olvidado de sí mismo en aquellos felices momentos, gozaba de una dicha inefable, y brotaban de su cerebro los sublimes concep-tos de la inmortalidad del alma y el juicio final; yo que no puedo inspirarme como aquel célebre sabio, he tenido mayor motivo para invocar en mi auxilio las virtudes de la resignación y la prudencia, al leerla contestación que, el Sr. García Escudero, dá en LA FARMACIA ESPAÑOLA, núm. 51, correspondiente al dia 6 de los corrientes, á mi escrito de 1.° de Octubre publicado en el mismo periódico núm. 48, correspondiente al 18 del mismo mes; y en la vacilación que de mí se apoderó, sobre si debia contestar, despreciando sus injuriosas diatri-vas, ó someterlas al fallo de la ley, porque para los que me conocen, ni contes-tar necesicontes-tara, ni intencontes-tar defensa alguna, porque saben quien soy, y conocen bien mi vida pública y privada como profesor y como ciudadano, más para los que no me conocéis, dejaba abierta la puerta á las congeturas, y tal vez senta-das las premisas para formar juicios como los que pueden desprenderse de la impremeditada contestación suscrita por el Sr. Escudero; y como la honra es la joya más preciosa que debemos legar á nuestros hijos, y el inespugnable ba-luarte en que se apoye nuestra propia dignidad, no he podido evitarme el dis-gusto de volverme á ocupar de tan enojosa como desagradable cuestión; y pa-ra que los que leáis LA FARMACIA ESPAÑOLA, conozcáis hasta dónde la intpa-ransi- intransi-gencia de las pasiones conduce el corazón del hombre, arrastrándole, sin aper-cibirse de ello, al miserable campo del maquiavelismo; pero no temáis que al entrar en la defensa de mi honor ofendido, descienda al terreno que me señala y quiere conducirme el articulista, no abandonaré la actitud digna en que me coloca, sostiene y fortifica el fiel y verídico testimonio de mi conciencia; y pro-tegido con tan nobles armas entro sin temor de ningún género en la cuestión.

Destituido el Sr. Escudero de armas con que destruir la doctrina que yo es-tablezco en mi escrito, busca su apoyo en un falso supuesto, y empieza por de-cir que injurio á toda la clase farmacéutica, y siendo así que yo no establezco mas que una doctrina general, sin determinar casos ni personas, por más que estos existan, como todos sabemos y el mismo Sr. Escudero no desconoce, se dá por aludido, y en su alusión trata de envolver á toda una clase, que es lo mismo, que buscarda fuerza que le falta, y quiere tomar sobre sus juveniles hombros la defensa de esta tan benemérita clase, constituyéndose en el Pala-dión de todos nosotros; grande y noble seria su propósito, si partiendo de otro fundamento le ejercitara en otros términos, y esgrimiera armas menos censurables, y aún cuando en ello no obedeciera más que al deber en que todos estamos constituidos, adquiriría un justo y merecido título de gloria, y un crédito honroso á nuestra estimación y aprecio, que yo le concedería con todo mi corazón si tuviera por base el santo principio de'fraternidad, mas como no

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744 LA FARMACIA

obedece su poco meditada contestación á este principio, no puede firmársele la credencial. L a deducción que hace el Sr. Escudero está reñida con las reglas de la dialéctica, es una apreciación suya, hija de su lógica particular, porque aún suponiendo que dicho señor fuera la escepcion, que no pasa de ser un su-puesto, como de casos particulares, ó para mejor decir, como de proposiciones particulares nada puede deducirse, ex particularibus nihil deducitur, dice la ló-gica, no ha estado muy lógico el Sr. Escudero, al interpretar mi queja ó cen-sura contra la escepcion, aplicándolaá la regla general; por este criterio, que establece el art iculista, cuando vemos en los Sagrados libros lamentarse de la ingratitud y traición del falso apóstol, debió desmerecer todo el apostolado, y sin embargo no sucedió asi, ni podia suceder, aquellos felices y santos varones ennada desmerecieron, y se les guarda y guardará siempre la veneración que supieron conquistarse con sus virtudes y santidad, y el desgraciado apóstol quedó separado de los once. No es exacto, como dice el Sr. Escudero, que yo injurie á la clase á que me honro pertenecer, y líbreme Dios de inferir el más leve agravio á ninguno de mis queridos compañeros á quienes amo con todo mi corazón, y para los que quiero / deseo, incluso el Sr. Escudero, tanto bien y felicidad como para mí mismo, y bajo de este concepto no me particularizo con nadie, me lamento de un mal que indudablemente existe, y todos le ve-mos y le sentive-mos; si el articulista no le conoce, ya le vendrán también los dias de prueba al Sr. Escudero, que es muyjóven, y no sólo en la nuestra, sino en todas las clases déla sociedad, hay hombres pocos dignos que, apoderándose de su corazón el frió egoísmo, condensan en su personalidad todas sus afeccio-nes, y obran sin consideración á la que deben guardar á sus hermanos de pro-fesión.

E l derecho que le asiste al Sr. Escudero para establecerse en todos los domi-nios de España nadie se le niega, es común á todos y está fuera de duda; tam-bién todos tenernos derecho á entrar en el reino de ios Cielos, y sin embargo, no todos entramos, ¿y por qué? porque ios medios que empleemos para conse-guir tan inefable dicha, serán contrarios para tan santo propósito; pues en los medios de que nos valgamos para establecernos en esta ú otra parte, atendi-das siempre las circunstancias de localidad y miramientos de compañerismo, está la falta y el mal que yo lamento, y conmigo se lamentan otros dignísimos comprofesores, como puede haber visto el Sr. Escudero, y si este señor, á quien no tengo el honor de conocer, ni aun de vista, pone la mano sobre su corazón, y no se hace sordo á la razón y al grito de su conciencia, conocerá si los que ha empleado para su establecimiento en esta población, corresponden á lo que de nosotros exige nuestra propia conveniencia: porque bien pudo suceder y así sucedería, que los que se interesaban en su establecimiento para ponerle frente de mí, le dieron informes estudiados y apropósito para decidirle 3' con-seguir sus fines, ¿pero debió fiarse ciegamente de esos interesados cuanto in-tencionados informes, al apercibirse de la intención que envolvían, sabiendo había aquí otra oficina y que no es partido para dos, y constándole á sí mismo que otros muchos comprofesores habían sido invitados hasta con insistencia, y ninguno creyó deber aceptar los ofrecimientos que se les hiciera, obedeciendo á sus sentimientos de dignidad y compañerismo, luego que mejor informados conocieron el mal papel que se les quería hacer representar, tratando de po-nerles frente á un comprofesor? Yo creo que debió ser más reflexivo y obrar con más detenimiento,, apelando á informes imparciales; esto le aconsejara su propio interés; pero como después de cometida una falta, 110 todos tenemos la suficiente abnegación para confesarla, y apelamos, para sustraernos á las re-convenciones á que nos hemos hecho acreedores, á cualesquiera medios de disculpa, el Sr. Escudero, á falta de buenas razones, no ha reparado en inferir-me una injuria como profesor, injuria que queda desvanecida con el testimo-nio de todos los profesores de medicina y cirujía que han asistido á este pueblo, en los veinte años que llevo establecido en él corno único farmacéutico, y con el que hoy tenemos aquí hace doce años D. Francisco de Paula Monedero, y no sólo los que han figurado como titulares sino los de los pueblos de la comarca, que siempre han encontrado en mi oficina cuantos agentes terapéuticos han necesitado, como no sean esos específicos estranjeros, en mala hora

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iutroduci-dos entre nosotros, causa del desprestigio de la Farmacia nacional, y funda-mento de nuestra postración, que no han entrado ni entrarán en mi oficina, mientras no se publiquen sus fórmulas para saber entónces lo que despacho, y para aceptar la responsabilidad, y podrá suceder que algún iluso, por seguir la moda terapéutica, haya tenido que buscar fuera alguno de esos flamantes es-pecíficos, objeto de un vergonzoso comercio; por lo demás y sin pretender que mi oficina haya estado á mayor altura que las demás, ha satisfecho cumplida-mente á las necesidades de sus favorecedores; no es cuestión de desconfianza como injuriosamente supone el Sr. Escudero, es de otra'naturaleza y agena á la profesión, la causa que se ha protestado para producir la cuestión formacéu-tica: y ¿cómo, después de veinte años no se ha desconfiado de mi oficina, has-ta que el Sr. Escudero y sus amigos (que dicho sea de paso han eshas-tado sir-viéndose de mi establecimiento hasta el monrento critico de abrir al público su oficina este señor), han intentado ó intentan oscurecer el concepto adqui-rido en veinte y ocho años de sacrificios? Me confieso el último en ciencia, pero uno de mis mayores cuidados, ha sido la observancia de la mayor precision, esactitud y moralidad en el sagrado cumplimiento de mi deber, y á la constan-te observancia de esconstan-te ineludible precepto, he debido el buen concepto de que he gozado y gozo, como no sea ahora entre los amigos del Sr. Escudero, que para hacer el negocio á s u favorecido, han empleado medios como el Sr. Escu-dero y hasta los niños de la escuela saben, por ser demasiado públicos, y yo me callo siquiera porque no se sonroje mi compañero el Sr. Escudero; que le abandonen á su suerte y verá el desengaño; pero no olvide aquella sentencia sicuú vita/mis ita, pero no es necesario tener espíritu profético ni consultar la ciencia sibilítica, ni los sacrificios de los augures, para predicarle, que según son los principios serán los fines, y no se lo deseo, pero no quiera Dios que la manera como ha inaugurado el honroso ejercicio de su profesión, no influya de un modo lamentable y sensible en su vida profesional.

Siento mucho ocuparme del punto que voy á tocar, por el respeto que siem-pre me mereció un dignísimo amigo y compañero que hace muchos años des-cansa en el silencio de la tumba, y cuya veneranda memoria guardo en mi corazón con religioso sentimiento; pocas palabras diré, las suficientes á mi justificación. En el año de 1849, y por causas agenas á la profesión, como hoy rae sucede á mí, se levantaron contra mi digno amigo y comprofesor D. Victor Bordanova q. e. p. d., ciertas disidencias, y como ahora pensaron en traer otra oficina, y yo fui invitado á que trasladase ia mia desde el inmediato pueblo de Santo Domingo donde estaba pendiente de colocación; en este mismo tiempo se me habia ofrecido también el partido de Velvis de la Jara, que no acepté, porque tenia que representar con el Sr. Marin allí establecido el mismo papel que está representando con mi amigo el Sr. Escudero, y contesté que bajo ningún concepto podia acceder á su ofrecimiento, pues para complacerles te-nia que faltarme á mí mismo, salvando ó atropellando las consideraciones y miramientos mútuos que estamos obligados á guardarnos corno comprofesores, y no seria yo el que faltase á esas consideraciones, lastimando á mi compañero Marin, en su concepto como profesor y en sus intereses como padre de familia; ¿y si con el Sr. Marin, á quien no tenia el honor de conocer, guardó como he guardado siempre á todos mis comprofesores las deferencias debidas, cómo no se las habia de guardar al Sr. Bordanova con el que me unia una estrecha amistad? Le avisé de lo que pensaban hacer sus paisanos para que se preparara y neutralizara sus maquinaciones, y me contestó pidiéndome una entrevista, conociendo sin duda que no desistirían de su propósito, ¡y me propuso con in-sistencia para que me trasladase yo, pues de ese modo evitarla el que se esta-bleciera un desconocido que pudiera aumentar sus disgustos, que además no pensaba permanecer aquí, y á su separación nosotros nos entenderíamos como buenos amigos, y ningún disgusto surgiría mientras estuviéramos juntos, y sin embargo de estas y otras observaciones que me hizo y yo omito, me negué á aceptar, porque le veía afectado, y su depresión de ánimo podia in-fluir en su decision, mas tal fué su insistencia y de tanto peso las razones que espuso, que me resolvió á trasladarme, pero con la condición de que si variaba de pensamiento y dentro de aquel mismo año no verificaba su proyecto porque

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ya no le conviniese, me separaba dejándole otra vez solo por no poder subsis-tir aqui dos oficinas; hice mi traslación, á nadie ofrecí mi oficina, vivimos co-mo buenos amigos, prestándonos en todo un mutuo auxilio, y cuando llegó el dia de trasladarse á Madrid, cayó enfermo y nos le arrebató la muerte; no me separé un momento de su cabecera; me honró con su confianza en su última voluntad, dejándome su albacea y testamentario, y después de encomendarme el cuidado de su familia, se despidió de rtií, para exhalar su último suspiro; hoy existen aqui dos de sus hijos, apelo á su testimonio, así como cuál fué mi conducta para con toda la familia después del fallecimiento de su querido pa-dre; vea el Sr. Escudero cuál fué mi modo de proceder con mi amigo y digní-simo comprofesor, y no como le han informado; no entré como le han hecho creer entablando la repugnante competencia del avaro comerciante, entré aquí dignamente y sin pretensiones de sobreponerme y arruinar á la familia de un amigo y comprofesor, á la que he guardado y sigo guardando todo gé-nero de deferencias; ¿y le parece al Sr. Escudero que hubiera merecido tanta confianza y tan singulares muestras de distinción y aprecio si hubiera entrado aquí levantando bandera negra? lo natural era que siendo mi querido amigo natural de esta misma población, hubiera elegido alguno de los amigos de to-da su vito-da, pero como en su desgracia no encontró mas amigo que á su com-pañero á quien conocía perfectamente, depositó en él toda su confianza, bien es que nunca olvidaré sus últimas palabras, «cincuenta y dos años de ingrati-tudes y desengaños» estas fueron sus palabras, momentos antes de espirar, que oyeron como yo muchos amigos que hoy le sobreviven, y que por sí solas revelan mucho más de lo que yo pudiera decir; y ya que los informantes del Sr. Escudero lo han hecho con tanta inexactitud y falta de verdad, mejor les hubiera sido no tocar este asunto, porque tiene algunas espinas; lo que se des-prende es que siempre han usado los mismos medios, y esto no lo olvide el se-ñor Escudero por lo que pueda sucederle.

Comprendereis que entro en un período al que debía contestar sometiéndole al juicio de los tribunales, y que no estoy mera de hacerlo, porque son dema-siado graves las injurias que se ha atrevido á suscribir nuestro mal aconsejado compañero; entre tanto, tenga entendido el señor articulista, que ni él ni na-die me aventaja en honra, que tengo muy limpia mi vida, y mis antecedentes son tan nobles y honrosos como el que más, y esto lo digo muy alto para que todo el mundo me oiga, que después de veintiocho años de residencia en este país soy muy conocido en él, bastante conocido, demasiado conocido, acaso más que otro's, y que mi frente no está manchada con el. estigma del crimen ni de los vicios, no tiene lodo n i cieno, tiene como base una educación cristiana adquirida de mis queridos ascendientes y maestros, como guia la verdad y la luz del Evangelio, y como término la rígida observancia de mis deberes en el órden moral, civil y religioso, pero sin hipocresía, sin farisieismo, he sido siem-pre sencillo en mis costumbres, no he conocido las leyes del disimulo, y se me ha resistido la vil adulación, (tal vez esto sea el origen de mi desgracia); y ni el Sr. Escudero ni sus informantes me aventajan en educación moral y cientí-fica, no niego la de este señor, pero sensiblemente al contestar á mi e'scrito se ha olvidado de ella, porque á razones se oponen razones, y no las inconvenien-cias que se ha atrevido á firmar este inesperto jóven, y que pueden compro-meterle en el terreno legal; abandone ese estilo ampuloso y rimbombante con el que reboza sus injurias, y discuta con sencillez; los hechos son siempre i n -controvertibles cuando pueden probarse hasta la evidencia, y no sirven las es-peciotas para oscurecerlos; voy á decir cuatro palabras sobre mi salida de los inmediatos pueblos de Escalonilla y Santo Domingo, en donde tengo nume-rosos amigos, aún cuando en el último sólo permanecí algunos meses esperan-do colocación, y siento tenerme que ocupar de hechos pasaesperan-dos, pero como lla-ma la atención el articulista sobre mi venida á esta desde los referidos pueblos, tengo que decir algo.

Todos recordareis la política de resistencia que contra el partido liberal se inauguró en el año del 48, aquella terrible hecatombe del partido progresista afectó de un modo más ó ménos directamente á todos los afiliados á la doctrina progresista, y yo no me esceptué de sufrir también sus consecuencias; y la

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cuestión electoral fué la causa de mi salida de Escalonilla, que hoy después de veinte y un años me guarda un grato recuerdo y honrosa memoria; me fui al inmediato de Santo Domingo en espectacion de colocación, trasladándome á, este por los motivos que anteriormente dejo espuestos, y esto lo sabe todo el país, y muy particularmente todas las personas de representación y valer, de las que en todos tiempos he recibido inequívocas pruebas de distinción y apre-cio; entóneos, como ahora, la intransigencia de las pasiones políticas me sa-crificaron, y me sacrificaron sin méritos para ello; esto fué público, todo este país lo sabe, y por lo mismo y por el respeto que me merece la memoria de las personas que intervinieron en aquellos acontecimientos, que muchas de ellas descansan en paz, no digo más; vine dignamente, con honor y con honra, sin coacción de ninguna especie, sin avaricia, y sin más apoyo que el que me pres-taban mis acrisolados antecedentes que nadie ha puesto en duda ni se ha atre-vido á manchar mas que el Sr. Escudero, á quien aún quiero hacer la justicia de creer que ha suscrito su contestaciou hajo la impresión de apasionados in-formes que le han hecho creer; pero que tenga mucho cuidado con lo que es-cribe ó dice.

Concluyo diciendo que no ha entrado en mi ánimo fotografiar á nadie; las fotografías tienen el privilegio de dar á conocer con toda exactitud á sus ori-ginales, y yo no describo á nadie. Si algún dia me veo obligado á fotografiar, sepan que prepararé bien las planchas, procuraré tomar con todo acierto el punto objetivo para que no se desconozca el original.

Una salvedad: si alguna frase se considera ofensiva queda desde ahora reti rada; podrá darse alguno por aludido cuando digo informantes; me fundo para creer que el Sr. Escudero ha sido informado, en que no teniendo este señor mas que unos veinte ó veintitrés años, no puede conocer ni mis antecedentes ni mi historia, mu ho ménos cuando no habrá sabido hasta ahora si yo existia en este mundo, y por lo mismo creo que mi sospecha no está fuera de funda-mento.

Le recomiendo que lea la apreciación que de mi escrito hace E l Restaurador Farmacéutico del 31 de Octubre, que le trascribe íntegro, y después pone el co-mentario.

Santa Olalla 15 de Noviembre de 1869.

DIONISIO MÁRCOS.

SECCION CIENTIFICA.

Nota sobre el doral, presentada á la Academia de

Cien-cias de P a r í s por el Doctor Demarquay y el Sr. Foliet,

far-m a c é u t i c o .

Tengo el honor de presentar á la Academia de Ciencias la série de experi-mentos que he practicado sobre el clora!.

Esta sustancia, producto de la reacción del cloro, sobre el alcohol, es líquida en estado anhidro, y se vuelve sólida hidratándose. Tiene un olor agradable y muy penetrante.

Debo al Sr. Foliet haber podido obtener esta sustancia en estado de pureza, y con su concurso he llevado á cabo los experimentos cuyo resultado se verá más adelante.

Hemos hecho las pruebas de un gran número de Conejos con soluciones perfectamente dosadas, y hemos inyectado en el tegido celular de dichos ani-males desde 20 centigramos hasta 2 gramos de esta sustancia, sin causar la muerte de ninguno. Todos, después de 15 ó 20 minutos, han caido en una re-solución completa, como si estuviesen profundamente dormidos. Este sueño

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ha durado dos ó tres horas, y la resolución muscular y el decaimiento de estos animales han sido extremados. No obstante; todos han despertado y dos ho-ras después estaban como si tal cosa; un mismo conejo ha podido servir para muchos experimentos.

Si se examinan atentamente los animales adormecidos por el doral, se obs-serva lo siguiente: las mucosas ocular y palpebral están inyectadas; las orejas valcularizadas de un modo muy notable; se podria creer que estos animales han sufrido la sección del gran simpático, como en el notable experimento de Claudio Bernad.

Me apresuro á añadir que esta gran vascularización de las orejas no vá acompañada de elevación de temperatura, sino más bien de una disminución de un grado ó grado y medio. Durante todo el tiempo que los conejos están bajo la influencia del c'loral, su sensibilidad se halla fuertemente exaltada.

Él más pequeño pellizco en la cola, en las orejas ó en los labios provoca, en dichos animales, movimientos desordenados y gritos plañideros muy pro-longados; los mismos pellizcos hechos á animales sanos, no producen estos y apenas se aperciben de ellos.

Los latidos del corazón se hacen en extremo frecuentes, tanto que al fin no se pueden contar.

Durante todo el tiempo la respiración no varia, y el conejo dormido por el doral respira como si su sueño fuese natural.

Si se aproxima uno al aliento de estos animales, dormidos de este modo, se reconoce fácilmente el olor propio del doral,lo que permite suponer que dicha sustancia no so descompone completamente, si es quelo verifica en la sangre. Si se abren en estado de completa vida los animales sometidos al experimen-to se nota una congestion de los vasos abdominales. Los vasos del mesenteric son turgentes, las mucosas inyectadas, sobre la traqueal; un conejo sano tomado como término de comparación hace ver esta extremada vascula-rización. E l sistema nervioso central, el cerebro, el cerebelo y sus membranas están fuertemente inyectadas, y lo propio sucede con la médula espinal.

No he podido apreciar diferencia en el gran simpático á causa de su peque ñez.

Sólo el microseopio podrá enseñárnoslas modificaciones sufridas por las cé-lulas nerviosas. Los músculos son muy vascularizados y se ponen rutilantes: me ha parecido que la sangre arterial habia adquirido un ligero color de vio-leta.

¿Qué le sucede al doral en la sangre? Yo no creo que se descomponga, si-no que es eliminado sin modificaciones importantes por las vias respiratorias.

Como el agente que estudiamos tiene la propiedad de descomponerse al con-tacto de una legía alcalina, los alemanes han admitido que también debia descomponerse al contacto de la sangre, que es ligeramente alcalina, y que la débil cantidad de cloroformo producida por esta descomposición era laque ex-plicaba los fenómenos anestésicos que hablan observado.

No podemos admitir esta opinion por una razón muy sencilla, y es que lejos de ser, como el cloroformo, un anestésico, el doral tiene una acción hiperes-tésica délas más marcadas. Además, se sabe que la acción del cloroformo per-siste apenas algunos minutos, mientras que lo del doral dura horas enteras.

Como se vé estas dos consideraciones vienen á contradecir la teoría de los alemanes.

Faltan aún muchas cuestiones fisiológicas que resolver. También hay que determinar las aplicaciones que ulteriormente se podrán hacer con esta sus-tancia en el arte de curar.

Hemos creído conveniente publicar estas investigaciones; tanto más cuanto que distan, por sus resultados, de las de M. Liebreich. A l terminar, se puede añadir que el coral es:

1. ° E l agente más poderoso de la resolución muscular. 2. ° E l más rápido de todos los hipnóticos.

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De La Botica de Capafons tomamos los siguientes artículos.

Jarabe de goma sin tinta opalina.

Nuestros comprofesores habrán notado que en el jarabe de goma que existe en nuestras oficinas presenta una tinta opalina, siempre que se le prepara con jarabe simple clarificado con albúmina y el soluto de goma. Esa opali-dad procede, según las esperiencias del Sr. Magues Lahens, del albuminate de cal que se forma, empleando el procedimiento hecho. Con efecto, si coloca-mos una temperatura de 55 á 60° un soluto de cal ó de una sal de cal soluble y de ácido débil, préviamente mezclada con una disolución de albúmina, se forma en esta mezcla un precipitado insoluble de albuminato de cal; y de un modo análogo, siempre que se prepara el jarabe de goma haciendo intervenir la albúmina en el curso de la operación, nos colocamos en las condiciones mas favorables para la producción del albuminato de cal. ¿Cómo esplicarnos esta formación? hoy dia es sumamente sencilla, porque los trabajos de Fremy so-bre la goma han demostrado ser un gurriato de cal, y las esperiencias de mu-chos químicos confirman la existencia de cierta cantidad de albúmina que re-tiene en suspension de todo jarabe simple clarificado con este principio.

Siendo lo antedicho la causa de la opalidad del jarabe de goma, la manera de prepararle diáfano consistirá en no usar de albúmina en todo el período de la operación. Para esto se prepara el jarabe simple con azúcar de pilen y agua por simple solución, se filtra y se añade el mucilago de goma que marque el el código, obteniéndose de esta manera un jarabe completamente diáfano.

Del tratamiento de las quemaduras.

En las quemaduras estensas, Mr. Wysler recomienda mucho los baños olea-ginosos empleados lo más pronto posible después del accidente. E l enfermo debe permanecer de 8 á 16 horas en el baño: puede emplearse el aceite de oli-vas, primero frió y después algo caliente, pero sin pasar de 18° de R.

El primer efecto del baño, pasados algunos minutos, es el pronto alivio de los vivos dolores y de la grande agitación que sienten los enfermos; con cuyo remedio se ha visto en ciertas ocasiones tratándose de niños, dormirse en'el baño por espacio de una hora y más tiempo, estando su pulso tranquilo, lenta la respiración y el color de la cara normal.

A l cabo de 9 ó 10 horas, los espacios de las quemaduras se ponen pálidos, como macerados é insensibles, bastando después del baño una sencilla cura con cerate simple. No se presenta supuración, curándose con rapidez los en-fermos, sobre todo cuando las quemaduras no pasan del segundo ó tercer grado.

Una cuestión, sin embargo, se presenta á propósito de esto: los unos opinan porque en las quemaduras profundas deben repetirse los baños oleosos, y otros creen que basta uno, si bien ha de ser prolongado, curándose después las partes quemadas ya con cerato simple, ya con algodón en rama ú otro de los medios comunes que se aconsejan en tales casos.

(Bull. gen. de Therap.)

Sencillo m é t o d o de preparar la pepsina para uso t e r a p é u t i c o

por Ifon wittlch.

Recórtase á pedacitos la mucosa de un estómago y se lava en agua para des-pojarla de toda la sangre, y en seguida pónese á dirigir en glicerina pura.Pa-sadas algunas horas ya se puede observar que el líquido posee ya de un mo-do enérgico la acción de la pepsina, si se incorporan unas cuantas gotas con ácido clorhídrico dilatado. E l alcohol puro precipita la pepsina, de la glicerina digerida, pero mezclada todavía con albúmina, que es fácil separar fil-trando el precipitado. Para uso médico puede emplearse la glicerina eu que

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750 LA FARMACIA

haya digerido una mucosa estomacal, sin necesidad de proceder á la estrac-cion de la pepsina pura.

Purificación del agua.

Para obtener un agua saludabilísima de beber basta preparar una solución neutralizada de trisulfato de alúmina, de la cual se vierten unas cuantas gotas en el agua que se trata de purificar, cosa de una cucharada por cada 5 l i -tros. Apenas ha caido la solución, se observa estenderse una nube por el agua, que á poco se vá al fondo del vaso con las materias orgánicas que encuentra. A las cinco ó seis horas el poso es completo, lo mismo si son cinco que si fue-ran cien litros de agua. Entonces no falta mas sino decantarla sin enturbiar los posos y bebería; habiendo resultado de impura un .agua agradable sin olor ni sabor.

L a teoría de esta operación se funda en que conteniendo toda agua bicarbo-nato de cal en mayor ó menor proporción, el ácido carbónico del bicarbobicarbo-nato de cal, quedando también libre, comunica un sabor grato al agua. Tan econó-mico medio hállase al alcance de cuantos desean apegar su sed con agua pu-ra, en ciertas estaciones y localidades en que no se puede lograr otra agua que la impura. En cuanto á las cenagosas ó demasiado saturadas de materias cal-cáreas, bastará echar en la solución de una pequeña parte del bicarbonato de sosa para obtener un escelente resultado.

{El. Picentino, periódico agrario de Salerno.)

V A R I E D A D E S .

Se ha dispuesto que los Rectores y Jefes de establecimientos públicos de en-señanza consideren abierta la matrícula hasta el 1.° de Setiembre próximo y que no se dé curso á ninguna solicitud de matrícula después de esta fecha.

Tantas ván á ser las órdenes y contraórdenes en la libertad de enseñanza, que será preciso antes de estudiar asignaturas, estudiar legislación del ramo. Lo que importa es que el alumno al examinarse muestre buenos conocimien-tos y que los tribunales sean jusconocimien-tos, es decir que no usen n i abusen de la liber-dad ni del rigor escesivo. Por lo demás ¿que importa al alumno matricularse ó no? Si lo solicitan muchos y hacen la petición como una necesidad imperio-sa, es porque tienen aprendido que al alumno libre se le trata con un rigor es-cesivo, mientras que con el matriculado hay la presunción de que se usa una especie de lenidad. En cuanto se convenzan los alumnos de que la justicia se ejerce con los libres como con los oficiales nada les importará la matrícula. En nuestro concepto la matrícula debe estar abierta todo el año, puesto que ya no se exige tiempo determinado para el estudio ni asistencia precisa á las cá-tedras.

Dice la Correspondencia del 20.

«Se ha concedido la cruz de Isabel la Católica á D. José Camps y Camps, de-cano de la Facultad de Farmacia y el número primero en el escalafón de todos los Catedráticos de España, y lleva mas de cincuenta años ejerciendo dicho cargo.»

«El Sr. Rióz, catedrático de la Facultad de Farmacia de Madrid, ha sido agra-ciado con la cruz de Isabel la Católica.»

Damos la enhorabuena á nuestros Catedráticos por la distinción que con justicia han recibido y nos felicitarnos de que en la Facultad de Farmacia

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se encuentre actuando como en su juventud el primer catedrático de España en el escalafón, y una de esas notabilidades químico-farmacéuticas que hon-ran al pueblo español y á la clase farmacéutica.

EXPERIMENTO CON EL CLORAL. Dice la Qaceta médica de Granada. «Nuestro exce-lente amigo y distingido catedrático de Química Dr. D. Bonifacio Velasco ,já quien manifestamos el deseo de hacer esperimentos con el cloral, se prestó, con el celo y entusiasmo por la ciencia á que con tanto fruto está dedicado, á trabajar en su preparación. No tenia alcohol perfectamente anhidro, y se sir-vió para prepararlo del alcohol á 90°: resultando un líquido amarillo, de con sistencia oleosa, humeante al aire y olor acre, con el cual hicimos sin resultado algunos esperimentos en conejos, ranas y otros animales. Entonces el Dr. Ve-lasco se ocupó en purificarlo, y obtuvo ya un líquido de análoga densidad al anterior, perfectamente diáfano, no humante y de olor etéreo que recordaba el del cloroformo: con este liquido se hicieron dos inyecciones á un conejo, em-pleando en ambas unas 60 gotas, y cinco minutos después el animal se habia dormido; despertó seis horas después, pero la respiración, circulación y calorificación estaban muy en deficiencia y murió á poco; se hicieron también i n -yecciones á una rana, pero faltó cloral para concluir el experimento.» Los se-ñores redactores del expresado periódico se proponen continuar estos ex-perimentos.

LÁPICES MEDICINALES. Hé aquí cómo los prepara, con todas las apetecibles con-diciones, M. Bouilhon: Se reduce á polvo impalpable la sustanciaque ha de com-ponerles, y se la mezcla íntimamente con peso igual de guta-percha fundida. Estando aun caliente la masa, se forman los cilindros del grueso que se desea. Estos cilindros, que contendrán la mitad de su peso de sustancia medicinal, son elásticos, y nunca se rompen en manos del operador, pueden adelgazarse en su punta lo que convenga, y no lastiman los órganos con quienes se ponen en contacto; pero es necesario no olvidar de que están formados por una especie de esponja de gut^-percha en la cual se halla interpuesta la sustancia medici-nal por cuyo motivo conviene avivar de cuando en cuando las superficies que han servido para que se descubra nueva sustancia. Cuando los cuerpos que han de formar los lápices son reductibles, como el hipermauganato de potasa se reemplaza la guta-percha por la parafina en el mayor grado posible de pu-reza.

DORMITORIO CHINO. Existe en la ciudad de Pekin, para los pobres sin asilo, un lugar de refugio llamado la Casa de las plumas de gallina, donde los baga-bundos van á dormir por una muy corta cantidad. Es una inmensa sala llena de plumas. Entran les huéspedes perla noche mezclados, y sin desnudarse se acuestan sobre aquel blando y espeso colchón, en el que desaparecen como bajo del agua. En toda la extension del gran dormitorio está suspendida una espe-cie de colcha que tiene infinidad de agujeros redondos. Cuando llega la hora reglamentaria del sueño, se baja horiz'ontalrnente la colcha, cada uno de los durmientes busca un agujero para meter por él la cabeza y poder respirar de ese modo el aire esterior. Luego reina el mas profundo silencio en aquella rato-nera emplumada.

Cuando llega la hora de levantarse, se alza la colcha á un redoble de tam, tam, que sirve para que todos saquen la cabeza del agujero y no sean ahogados al subir el cobertor por medio de cuerdas y poleas. Luego paga cada uno en la portería un sapeque (45 céntimos de céntimos de franco) y se larga.

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752 LA FARMACIA

ANUNCIOS

En el pueblo de Renedo, Ayuntamiento de Piélagos, provincia de Santander, en la linea férrea y á una hora de la capital, se halla de venta una botica bien surtida y de ventajosas condiciones. Para su ajuste, dirigirse á D. Mateo Ma-zorra, vecino de Quijano, en el mismo Ayuntamiento.

—En un'pueblo de la provincia de Cádiz, de 3,000 vecinos, se vende la ofici-na de farmacia que es única, y dotada con 3,000 rs., cuyo despacho será de unos 40,000 rs.: su valor es de 15,000 rs. Para más pormenores, dirigirse al far-macéutico de Vejer de la Frontera, en dicha provincia.

—En la oficina de farmacia y establecimiento de droguería del Sr. D. Maxi-mino Zardoya, en Logroño, se dará razón de algunos partidos vacantes de far-macéuticos que hay en aquella provincia y en la de Navarra, que producen de 10 á 14,000 rs. anuales. También se facilitarán productos para establecer nue-vas oficinas completas, y se adquirirán restos de boticas antiguas, aparatos y utensilios en buen uso, asi como se informará á los que gusten valerse de dicha agencia, de la provision de regentes y practicantes de farmacia, para prestar ese servicio gratuito á los profesores.

—Para la venta de una botica acreditada con su buen partido, se tratará con D. José Delgado, profesor de Cirujía de la villa de Hontova, provincia de Gua-dalajara, quien dará cuantos pormenores se deseen.

—Por tener que ausentarse al cuidado de sus intereses, se enajena la única oficina de farmacia de Valoría la Buena, provincia de YalladoM, equidistante de este y Palencia cuatro leguas, y poco más de una á la vía férrea del Norte. Produce trescientas fanegas de buen trigo, por ajustes, y seis mil reales entre la Beneficencia y despacho libre. Se enajena también la casa con muchas co-modidades, edificada hace pocos años. Una y otra según convengan, al conta-do ó plazos convencionales. Pueden dirigirse al dueño D. Aureo Sauz, en di-cha villa.

Cultivo de la Adormidera en E s p a ñ a y e l a b o r a c i ó n

de productos, o b t e n c i ó n del opio etc.

Obra y productos premiados en la Exposición Aragonesa. Remitiendo á la administración de este periódico una libranza de 10 rs. ó 22 sellos de medio real.

Su cultivo y elaboración. Desestancándose el tabaco es preciso desarrollar su industria, y en este trabajo está cuanto de ella se sabe. Remitiendo cinco sellos de franqueo de medio real, á D. Pablo Fernandez, Chamberí, calle de la Haba-na, núm. 11, botica, se manda á provincias.

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