Los Tuneles de Los Andes y El Oro de Los Incas

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LOS

TUNELES

DE

LOS

ANDES

Y

EL

ORO

DE

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Una de las más desconcertantes y antiguas leyendas de las culturas andinas, es la que se refiere a la existencia de una extensa red de túneles (“socabones” en español antiguo), construidos en tiempos anteriores a los incas, que recorren buena parte del actual territorio peruano y conducen a mundos de origen antediluviano ocultos en el interior de la cordillera de los Andes. Aseguran las mismas leyendas y tradiciones que dichos túneles parten desde Cusco (Ombligo del Mundo), como eje central, hacia las cuatro direcciones del imperio andino (Tahuantinsuyo), a saber:

1. Quito y Cajamarca en el Noroeste 2. Tiahuanaco en el Sudeste

3. Selva Amazónica en el Noreste 4. Desierto de Atacama en el Suroeste

Conquistadores, exploradores, cronistas, investigadores y aventureros, desde el siglo XVI a nuestros días, afirman que los Incas en la ciudad del Cusco, utilizaron estos túneles para diferentes fines e integraron algunos de sus palacios y templos más importantes con los mismos. Existen muchos informes que fue a través de estas galerías artificiales (conocidas con la palabra quechua, "chinkana", que literalmente significa laberinto) cómo burlaron a los conquistadores españoles, haciendo desaparecer buena parte de las inconmensurables riquezas de oro y plata que las doce dinastías incaicas habían acumulado durante su Imperio. Todos los documentos y relatos transmitidos que hemos investigado desde la época de Pizarro hasta nuestros días, señalan indiscutiblemente y con pruebas contundentes dos enclaves concretos que confirmarían la existencia de unas importantes entradas a esta inmensa red de túneles usadas por los incas: las

murallas de Saqsaywaman, y el Templo del Sol de los Incas - Koricancha

(actual Convento de Santo Domingo) en Cusco, Perú. Tanto la arqueología como la ciencia oficial, por el momento, no ha investigado lo suficiente para desentrañar este misterio, y lo que es más importante aún, no se han realizado excavaciones rigurosas y extensivas en los lugares precisos señalados por las antiguas tradiciones.

Los trabajos y excavaciones realizadas por la sociedad Bohic Ruz Explorer en el actual Convento de Santo Domingo y en el parque arqueológico de Saqsayhuaman, confirman la existencia de un túnel (chinkana) que parte desde el Templo del Sol (Koricancha) hasta el interior de las murallas de Saqsaywaman y conecta según todas las crónicas con esta inmensa red de túneles que recorren los andes peruanos.

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UN MISTERIO HISTÓRICO

Hace casi cinco siglos desaparecía delante de los conquistadores españoles del Perú el tesoro más fabuloso que recuerdan los siglos existente dentro del KORICANCHA o TEMPLO DEL SOL DE LOS INCAS:

"toneladas de oro en forma de estatuas, discos solares, árboles, flores, pájaros, cántaros, y objetos ceremoniales, fueron puestos a buen recaudo"

Durante muchos años se ha especulado con la idea de que las piezas más valiosas y sagradas del oro inca habían terminado en salas subterráneas a las que se accedía a través de largos túneles secretos existentes en el subsuelo de Cusco. Muchos cronistas e investigadores como, Garcilaso de la Vega, Cieza de León, Felipe Guaman Poma de Ayala, Martin de Morua, Sarmiento de Gamboa, Ernst Middendorf, William Montgomery McGovern, e incluso Alexander Von Humboldt se refirieron en sus escritos a este entramado de túneles. Hasta el momento, su existencia y origen nunca se ha documentado públicamente. Muchos han especulado acerca del propósito, edad y creadores de la red, y es que, en definitiva, los arqueólogos, en contra de lo que pudiera pensarse, han sido los últimos en dedicarse a investigar y reunir información acerca del enigma de los túneles.Hace 500 años el tesoro sagrado más valioso del mundo desapareció para siempre en un laberinto de túneles y cámaras bajo la inmensidad de los Andes.

Algunos equipos de exploradores se arriesgaron a ingresar en ellos y desaparecieron para siempre en estas galerías prohibidas, que según la tradición andina, conducen a una Ciudadela Secreta oculta en el corazón de los Andes donde se guardan los secretos fundamentales del Imperio de los Incas.

TEMPLOS ALINEADOS

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En los trabajos de arqueoastronomia, tal como se muestra en la foto satelital, hemos podido comprobar la alineación del túnel (Chinkana) . En su recorrido (línea roja del mapa), observamos que une los dos Templos Solares más importantes del incanato: Saqsaywaman - Koricancha (puntos 1 y 8 respectivamente), enlazando en su recorrido distintos edificios religiosos de la época colonial, asentados a su vez sobre importantes palacios incaicos. Esto nos confirma una vez más los escritos de algunos cronistas que mencionan que estos edificios, estaban todos conectados por pasajes subterráneos con la Chinkana, siendo estos pasajes interiores de uso exclusivo para el Inca y su corte.

1) Murallas de Saqsaywaman: En su subsuelo existe un laberinto de cámaras y túneles mencionados por Garcilaso de la Vega que enlazan con la Chinkana Grande (eje principal).

2) Colcampata: Residencia atribuida a Manco Capac, situada en la parte baja de Saqsaywaman. En su lugar se edificó la iglesia de San Cristóbal. La fundación de su ermita y la elección de su Santo Patrón San Cristóbal data de 1545, mandada a construir por el Inca Cristóbal Paullu (1518-1549) en honor a su hijo Carlos Inca, uno de los más evidentes conocedores del túnel.

3) Cora Cora: Antiguo palacio de Sinchi Roca; actualmente corresponde al área ocupada por el portal Harinas de la Plaza de Armas.

4) Quishuarcancha: El Inca Wiracocha estableció su residencia en el Suntur Wasi, en lo que hoy es las calles del Triunfo, del Almirante, Palacio y Plazoleta de las Nazarenas. En su lugar se encuentra la Catedral y las iglesias anexas de Jesús María y El Triunfo.

5) Acllahuasi: Edificio donde estaban aisladas las escogidas o Aqllas del Sol, eran cientos de mujeres jóvenes, bellas y vírgenes que los pueblos sometidos entregaban al Inca como una especie de tributo. Estas Aqllas eran enclaustradas desde muy pequeñas y eran dedicadas a servir distintos fines. Unas estaban destinadas a cumplir labores de fe, el culto del sol, otras a acrecentar el fuego sagrado o a atender al Inca y a nobles. Hay que destacar que existía una prohibición férrea, y es que nadie podía ingresar a este templo. Dentro del Templo existía una entrada que comunicaba con el túnel o chinkana. En su lugar se edificó el actual Convento de Santa Catalina.

6) Hatun Cancha: Fue palacio de Túpac Inca Yupanqui (10º inca); actualmente corresponde al área ocupada por el portal Belén y edificaciones vecinas a la Calle del Triunfo.

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8) Koricancha: El Templo del Sol de los Incas. El templo más importante del incanato ubicado en el Cusco bajo (Urin – Cusco). Bajo sus cimientos se encuentra la entrada principal al túnel. En su lugar los padres dominicos edificaron la Iglesia y Convento de Santo Domingo.

INVESTIGACIÓN ARQUEO ASTRONÓMICA TRAYECTORIA

TÚNEL

Usando el último vuelo fotogramétrico realizado por el Servicio Aerofotográfico Nacional en 1984 a escala 1:10.000, levantamos un plano detallado de la ciudad de Cusco. Con los datos obtenidos del trabajo de topografía efectuados en el Convento de Santo Domingo, pudimos posicionar todo el monumento con gran exactitud (coordenadas UTM), dentro del plano realizado. Con los datos del georadar y los análisis de posición del edificio, pudimos comprobar que, la trayectoria del túnel es de 45º NO/SE (ver dibujo adjunto).

Sorprendentemente esta extraña y reveladora alineación coincide, tanto en su orientación como en su ubicación geográfica, con la antigua ruta preincaica descubierta en 1985 por la matemática María Scholten d´Ebneth. Un camino rectilíneo de casi 1.500 kilómetros de longitud, que formaba un ángulo perfecto de 45º sobre el ecuador terrestre y que pasaba por los principales santuarios del país. Alineación que encaja con la trayectoria del túnel Koricancha-Saqsaywaman y que no puede atribuirse a una simple casualidad.

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Trayectoria del túnel vista desde saqsaywaman

LA CHINKANA SAGRADA

]Este túnel o chinkana, cuya función la arqueología actual aún no ha comprendido, está situado en el mismo eje axial (omphalos) del mundo andino: el QOSQO, el

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OMBLIGO DEL MUNDO y, relacionado con el UKUPACHA (mundo subterráneo o mundo interior de los Andes).

Por su exacta ubicación, construcción y alineación astronómica (eje Chinchasuyu - Collasuyu, 45º NO/SE), la Chinkana cumple una función de enlace con los TRES PACHAS de la tradición cosmológica andina: HANAN-PACHA (mundo de arriba), KAY-PACHA (mundo de aquí) y UKU-PACHA (mundo de abajo) uniendo los dos Templos Solares más importantes del Imperio: KORICANCHA - SAQSAYWAMAN con el Uku-Pacha en este axis mundi sagrado.

A su vez, en su recorrido por debajo del Cusco, une los principales palacios incaicos de la época como un cordón umbilical en una perfecta alineación Noroeste / Sudeste.

Así tenemos que señalar que la Chinkana fue diseñada por los antiguos Amautas (sacerdotes andinos), creando un modelo cosmogónico entre estos dos centros ceremoniales, manejando variables geodésicas, astronómicas, geográficas, geológicas, y arquitectónicas muy sofisticadas para su época y con un fin no descubierto hasta la fecha.

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Existen muchos datos de cronistas e investigadores que nos hablan de este importante túnel (Chinkana) construido por los incas, que conectaba el Koricancha con las murallas de Sacsayhuamán.

Hasta el momento, su existencia y origen no se ha documentado lo suficiente. En el Proyecto Koricancha hemos recuperado una extensa bibliografía de distintos autores que les pasamos a detallar:

Agnelio Oliva (1542-1572)

El Padre jesuita Agnelio Oliva (1542-1572), nos relata que: "Huayna Cápac dotó

de nuevos, muy suntuosos y grandes edificios y a él es atribuida la construcción del laberinto subterráneo que llaman Chincana, del cual laberinto había salidas a los caminos de fronteras, puentes, fortalezas y otros edificios".

Fray Martín de Morua (1590)

En una crónica de 1590, escrita por el padre mercedario fray Martín de Morua, en el capitulo IX nos dice: "Del gran infante y capitán Ausi Topa hijo del famoso Topa

Inga Yupanqui...Este valeroso capitán Ausi Topa fue el que por mandato de su padre, hizo un camino debajo de la tierra en la fortaleza de esta ciudad del Cuzco hasta Curicancha que era donde ellos tenían el templo y oratorio del sol y de la luna y de todas las demás huacas que ellos adoraban, hasta la entrada de este socabón en la dicha fortaleza en donde llamaban la chingana aunque ya es perdido y acabado todo, porque no hay quien atine por donde va, sino es solamente la entrada, porque en entrando algún trecho se pierden y no pueden dar con el camino. Porque ni en el dicho paraje del Curicancha no hay memoria de ello y dicen que el inga lo mandó cerrar porque no entrase nadie dentro. Fue como dicho es ".

Igualmente Morúa, comentando las obras de Pachacútec, afirma que éste construyó el Gran Templo del Sol en el Cusco (Koricancha) y que Túpac Yupanqui, construyó un nuevo templo del Sol dentro de la fortaleza de Saqsaywaman, diciéndonos:

"era un templo famosísimo en la fortaleza de la ciudad del Cusco, con infinidad de puertas y una entrada labrada diabólicamente, que era una boca de serpiente que causaba a quienes la miraban espanto... y por ella entraban e iban por debajo de la tierra, al Templo y Casa del Sol llamada Curicancha, la cual puerta se entiende al presente a lo que dicen algunos indios viejos que está en una cueva que ahora se llama la Chingana (sic) que significa cosa donde se pierden".

Historia General de los Jesuitas (1600)

En la Historia General de los jesuitas (1600) al hacer la descripción de la ciudad del Cusco, se menciona que al construir la Iglesia de la Compañía, se encontraron con una serie de dificultades:

..."porque el terreno que era parte de la casa estaba llena de unos sótanos o manantiales de agua que en otros tiempos formaban una laguna o pantano, que

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los incas desecaron extrayendo las aguas hacia el río Huatanay, que por allí cerca pasa y todo el tremedal lo cubrieron con cascajo, llevado a mano, de suerte que todo el terreno de la plaza quedó parejo y enjuto. Para salvar tan grandes dificultades, tuvieron que hacer muchas obras subterráneas, usando de tablones y tapiales y gran suma de losas y piedras labradas que sacaban de la fortaleza y de los demás edificios y antiguallas de los incas, de que están llenos todos los cimientos. Todo éste trabajo se hizo sin tocar la célebre cueva del Cusco que los indios llaman Chincana, la cual hicieron los reyes incas muy profunda y atravieza toda la ciudad por en medio, con su boca o entrada en la fortaleza de Sarsaquaman (sic) y baja de lo alto por el lado del cerro donde está la parroquia de San Cristóbal y por muchos estados de hondura va a dar y salir a lo que ahora es Santo Domingo, que como queda dicho era el famoso templo de Coricancha y Casa del gran Punchau".

Agrega el cronista:

"Dicen todos los indios de quien me he informado, que hicieron los incas esta cueva costosa y trabajosa para que en tiempo de guerra cuando los reyes estuviesen en su Sarsaquaman (sic) o fortaleza con toda su gente y ejército, pudiesen con seguridad y sin ser sentidos, ir a su Templo del Sol y adorar a su ídolo Punchau (sic) y ofrecerle incienso y sacrificios y comunicar con él el estado de la guerra y las cosas de gobierno del rey".

Finalmente el cronista jesuita dice, que el Padre P. Porfirio, constructor de la iglesia, no tocó esta cueva por ir muchos estados debajo de la tierra y porque dicho socavón no pasa por medio de la citada iglesia, sino un poco más arriba, por medio de las casas obispales.

Así como el jesuita captó la versión trascrita, hacia el año 1600, otras versiones subsisten hasta hoy, señalando la existencia del zaguán subterráneo entre la fortaleza y el local de los jesuitas (actual Universidad sobre la plaza de Armas del Cusco) que en tiempo de los incas fuera palacio de Huayna Capac, llamado Amarucancha.

Garcilaso de la Vega (1609)

Garcilaso de la Vega (Comentarios Reales de los Incas, 1609) explica que:

“Una red de pasajes subterráneos, tan largo como las propias torres estaban todos conectados. El sistema era compuesto de calles y alamedas partiendo en todas las direcciones, todas con puertas idénticas. Era tan complicado que ni siquiera los más valerosos se aventuraban a entrar en el laberinto sin una guía de orientación que consistía en un rollo de cuerda o brabante grueso atado a la puerta de entrada para ser desenrollado a medida que se fuese avanzando por los túneles. Cuando niño acostumbraba a ir hasta el fuerte con los chicos de mi edad, pero no nos atrevíamos a ir muy lejos, permaneciendo siempre en lugares donde hubiese la luz del sol, pues teníamos mucho miedo de perdernos, después de oír todas las historias que los indios nos contaban sobre el lugar ...”.

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Garcilaso continua señalando: “Algunos de los túneles llegaban a Cusco, a tres

kilómetros de distancia, comunicando Saqsaywamán con el Koricancha y otros edificios. Otros túneles se adentraban hacia el mismo corazón de los Andes, sin saber a donde conducían exactamente.”

Felipe Guaman Poma de Ayala (1615)

El indio Felipe Guaman Poma de Ayala, durante más de treinta años, viajó por todo el Perú recogiendo material para su obra, escrita en un español bastante defectuoso y mezclado con muchos vocablos quechuas. Su obra, NUEVA CORONICA Y BUEN GOBIERNO (1615), constituye un universo particular que rebasa las relaciones de hechos notables, se extiende hasta casi alcanzar una jerarquía enciclopédica andina, asombrando a los eruditos por su precisión y su riqueza temática.

Guaman Poma conocía las obras de los cronistas que le precedieron, pero por su cuenta recogió sobre el terreno y de viva voz de sus connacionales, tradiciones y narraciones referentes a la historia de los incas. En relación a la famosa Chinkana Grande de Saqsaywaman menciona que existía un camino subterráneo o Chinkana de Calispuquio, que iba hasta el Koricancha en el Cusco, existiendo una relación con ellas con Saqsaywaman y Pucumarca Suchuna (Rodadero):

"Como tenía grandes fortalezas llamado, Sacsaguaman, y Pucamarca, Suchona Callis Pucyo, Chingana el agujero de debajo de la tierra llega hasta Santo Domingo, Curicancha del Cuzco éstos fue la gran fortaleza y Pucara del Inga, hecho de todo el reino"

Fernando de Montesinos (1628)

Fernando Montesinos residió durante largo tiempo en el Perú a donde llegó acompañando del virrey Chinchón en el año 1628. Jesuita y además doctor en derecho eclesiástico vivió más de 15 años en el Perú, viajó por todo el país y se dedicó a una inconcebible variedad de actividades.

Al relatarnos el cambio de dinastía de los Amautas a los Incas y como éstos se introdujeron en el gobierno, trata de Mama Ciuca, en la que su hijo Inca Roca, lo lleva ocultamente a la chinkana, cueva notable que cae sobre el Cusco y hoy

barrena a todo hasta el convento de Santo Domingo, que antiguamente fue Casa del Sol, vistiéndolo con láminas de oro y pedrería que brillaba a los rayos del sol.

Resumiendo esta leyenda, se dice que Mama Ciuca, quiere hacer pasar ante el pueblo que su hijo ha sido escogido por el Sol, y para esto lo hace llevar ocultamente a través de un túnel existente entre el Koricancha y Saqsaywaman, logrando su propósito, haciendo que sea reconocido como rey, el primero de la dinastía de los Incas. Otros cronistas como José de Arriaga, comentan igual leyenda, sosteniendo que el nombre de este joven fue Manco Cápac.

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El cronista agustino Calancha, al tratar sobre la fortaleza de Saqsaywamán en el Cusco, dice: ...los incas construyeron un camino por debajo de tierra de más de

diez cuadras, todo labrado que comunicaba dicha fortaleza con el Templo del Sol. A éste subterráneo lo llamaban "La Chingana" que es lo mismo que decir, donde se pierden o se esconden o laberinto.

M. Rivero y J. Tschudi (1851)

M. Rivero y J. Tschudi (Antigüedades Peruanas, Viena 1851)

“…. Estos fortines se hallaban en comunicación subterránea unos con otros, así como también con los palacios reales, y con el templo del Sol de la ciudad. Tales trabajos subterráneos eran según la tradición muy ingeniosos: de ordinario tenían cuatro pies de ancho y un estado de alto, pero en ciertos trechos se engolfaban, y había en las paredes piedras puntiagudas de modo que un hombre solo podía pasar por en medio de ellas, o bien su altura se disminuía tanto que solo a gatas era posible el tránsito. Todo esto con el objeto de poder salvar los tesoros de la ciudad a la fortaleza e imposibilitar una persecución enemiga, pues detrás de cada estructura había una capacidad bastante ancha para defender el paso contra un ejército entero”.

Ernst Middendorf (1893)

Ernst Middendorf, publica entre 1893 y 1895 su libro “PERÚ”, precisando que en realidad habría dos Chinkanas, una en la cumbre de Saqsaywamán en conexión con el Templo del Sol y con la Casa de las Escogidas, y otra a los pies de la Piedra Cansada (Chinkana Grande). Ambas serían de origen natural, originada por el resquebrajamiento de las rocas calcáreas por las acciones volcánicas. Los túneles interiormente no estarían abovedados, sino cubiertos por lajas que descansaban sobre carricillos labrados en los muros. “ .... Si bien no se encuentran en la colina del Sacsahuaman restos de muros, hay

allí la entrada a una cueva, sobre la que se cuenta toda clase de fábulas. Afirman que se trata de la entrada a un laberinto de galerías subterráneas que en tiempos antiguos unían la Fortaleza con el Templo del Sol y la casa de las Vírgenes Escogidas. Por el peligro de extraviarse que corren quienes se aventuran a entrar, la cueva se llama La Chingana. En realidad, estas cuevas son grietas naturales, tal como existen también en otras montañas calcáreas, y que aquí parecen ser aún más frecuentes debido a la acción volcánica. También al pie de la llamada Piedra Cansada, se encuentra el ingreso a una cueva de esta naturaleza, conocida igualmente con el nombre de Chingana”.

William Montgomery McGovern (1927)

En 1927 William Montgomery McGovern, doctor del Museo de Historia Natural y Etnológico de Sudamérica, y miembro del Board of Oriental Studies de Londres, en su libro titulado "JUNGLE PATHS AND INCA RUINS" afirma:

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dirección al fondo de la Tierra, donde altares a los dioses de las profundidades eran esculpidos en roca viva y muchos de los huesos esparcidos por allí dicen ser de los sacrificios que habían sido realizados allí dentro. La salida de una de esas cavernas, la Chinkana jamás fue encontrada. Dícese estaba unida por un enorme pasaje subterráneo hasta el Templo del Sol, en el corazón del Cusco. Dícese firmemente y con razón, que dentro de esa caverna estuviese escondido gran parte del oro de los emperadores incas, el cual fue guardado allí para no caer en manos de los conquistadores españoles. No obstante, la caverna es tan grande, tan complicada, con pasajes tan intrincados que el secreto jamás fue desvelado. Dícese que en realidad, apenas un hombre consiguió el pasaje para el Templo del Sol y que cuando salió cargaba dos barras de oro en las manos. Sin embargo, después deambulando por los complicados pasajes subterráneos, estaba tan perturbado mentalmente que falleció tiempo después. Desde aquella ocasión, muchos se aventuraron por las cavernas, sin jamás haber vuelto. Unos dos meses antes de mi llegada al sitio, la desaparición de tres personas importantes dentro de las cavernas hizo que el prefecto del Cusco prohibiese la entrada a la misma, y así impidió que se pudiese descubrir los secretos y tesoros de los incas para siempre".

KORICANCHA

De los innumerables monumentos que encierra el Cusco -la Ciudad Milenaria de los Incas- ninguno ha despertado tanto interés como el TEMPLO DEL SOL o

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KORICANCHA, el principal Santuario Incaico, cuya magnitud y trazado, hoy tratamos de desentrañar. Este monumental templo fue destruido y saqueado por los conquistadores españoles. En su lugar, los padres de la Orden de los Predicadores, decidieron construir la actual Iglesia y Convento de Santo Domingo. Los enigmas a descifrar son muchos, a pesar de tantos estudios realizados con posterioridad a los informes recogidos por los cronistas. Pensamos que esto obedece a que casi todos los intentos de explicación real de los misterios que encierra el Templo del Sol, fueron más trabajos de carácter literario que de una sistemática investigación arqueológica.

De su antiguo esplendor, sólo se conservan algunos ambientes interiores absorbidos por el actual Convento Cristiano de Santo Domingo, y un muro exterior de suave curvatura asociado a dos fuentes que corresponden a las épocas Killke e Inca, una obra de perfecta ingeniería, que nos permite imaginar cómo era esa construcción sagrada que tanto impresionó a los cronistas. Sus muros internos, encajados y moldeados con precisión milimétrica, sorprenden aún más cuando se sabe que durante el Imperio Incaico no estaban desnudos, sino que todas las paredes del templo, según refirió el cronista Garcilaso de la Vega a finales del siglo XVI, “estaban cubiertas de arriba a abajo de planchas y

tablones de oro”.

Y añade Garcilaso que “en el testero, que llamamos altar mayor, tenían puesta la

figura del sol, hecha de una plancha de oro, el doble más grueso que las otras planchas que cubrían las paredes. La figura estaba hecha con su rostro en redondo, y con sus rayos y llamas de fuego, todo de una pieza, ni más ni menos que la pintan los pintores. Era tan grande que tomaba todo el testero del templo de pared a pared”.

Contaba también con un jardín artificial, en el que todo: árboles, setos, flores, pájaros, ollas, cántaros, tinajas, una fuente, figuras de hombres, mujeres y niños estaban hechos de oro. En el patio había asimismo un “maizal” cuyas plantas todas eran de plata y las mazorcas de oro. El campo cubría una extensión de una hectárea y media de maíz de oro. De donde con mucha razón y propiedad llamaron al Templo del Sol y a toda la casa KORICANCHA, que quiere decir barrio de oro.

Ubicación

El Koricancha se levantó sobre una terraza de origen pluvial, en la explanada que separaba los ríos Tullumayo y Huatanay, en la actualidad las avenidas de Tullumayo y del Sol. Los meandros de los dos ríos, condicionaron a los arquitectos incas a modificar el medio ambiente natural mediante un sistema de bellas andenerías artificiales, configurando la parte inferior del felino andino (puma) representado en todo el urbanismo de la Ciudad. El Koricancha ocupaba la parte de la cola del puma y la cabeza Saqsaywamán. A este sector bajo se le

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denominaba barrio de PUMAC-CHUPAN (en español “cola del puma”) y culminaba la ciudad en la unión que forma un delta donde convergen exactamente las aguas de los dos ríos.

Historia

Con Francisco Pizarro vino al Perú Fray Vicente Valverde, religioso dominico que acompañó al conquistador como capellán. Él celebró la primera misa en el Suntur Huasi (Gran Palacio) y efectuó la fundación española del Cusco en 1534. En el reparto de los solares y palacios incas, el Koricancha le correspondió a Juan Pizarro, hermanastro de Francisco Pizarro. Posteriormente Juan Pizarro donó sus terrenos a favor de los dominicos. Así en 1535 consolidaron su dominio y se construyó la primera iglesia de estilo barroco y crespocusqueña sobre el mayor templo inca.

De modo que no fue una decisión casual o gratuita la edificación de la iglesia y el convento sobre este templo. Se trató, en manos del Padre Valverde, de una profunda decisión política compartida también por el propio Francisco Pizarro. Pocos años después, 18 dominicos venidos expresamente de Santa Cruz de México, encabezados por el Padre Juan de Olias, formaron en 1538 el núcleo inicial de la nueva casa, contándose entre ellos al Padre Tomás de San Martín, que alcanzara más tarde gran celebridad por haber fundado en 1551 la Universidad de San Marcos de Lima.

El cronista Cieza de León nos informa: “El templo católico se levantó sobre la

misma planta, cimentación y murallas del Templo del Sol, cuya imagen o disco refulgente le correspondió al conquistador Mansio Serra de Leguísamo. El Convento o casa para los religiosos de la Orden de Predicadores, se edificó sobre las bases y muros de las divinidades".

El Oro de los Incas

Francisco Pizarro envió a Pedro de Morguer, Martín Bueno y Zárate para que desmantelaran los palacios incas y retirasen de ellos cuanto de valor encontraran. Ayudados por los indios cañarís, arrancaron de quinientas a setecientas planchas de oro de un dedo de gruesas. Aun así, no todo fue retirado y enviado a España, los incas lograron esconder en algún lugar de la ciudad parte del jardín de oro y las estatuas de oro de sus soberanos. Fue justo entonces cuando comenzó a especularse con la idea de que las piezas más valiosas y sagradas del oro inca habían terminado en salas subterráneas a las que se accedía a través de largos túneles secretos.

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Felipe de Pomares

A esta leyenda contribuyó sobremanera, según refirió el cronista Felipe de Pomares a primeros del siglo XVII, un príncipe inca llamado Carlos Inca, nieto de Cristóbal Paullu Inca, y descendiente directo del poderoso Huayna Capac, al confesar a su esposa, una española llamada María Esquivel, que pese a la pobreza a la que le habían reducido los conquistadores él era más rico que todos los invasores de ultramar juntos y custodio del más valioso tesoro de la Tierra.

Cuentan que después de celebrado el matrimonio, ella buscó la supuesta fortuna sin encontrarla. El pobre indio se veía asediado de continuo por su esposa, que le despreciaba e insultaba por su pobreza y situación hasta que un día decidió mostrar a María Esquivel cuántas eran sus riquezas y terminar así con tan injusto menosprecio. Vendó a su mujer los ojos y, unos ratos andando y otros en brazos, la llevó por callejones y sótanos.

Llegados a un amplio subterráneo le quitó la venda de los ojos y pudo ver "el más fabuloso tesoro que pueda imaginarse. Miles de

objetos de oro brillaban tentadoramente a la luz del farol" contaría

ella después. "Había allí estatuas de los incas, todas ellas de oro

y del tamaño de un niño de doce años. También había vasos, platos y cuanta vajilla se pueda suponer, igualmente de oro. Y así hasta completar una riqueza como no se ha visto otra".

Satisfecho el orgullo del indio, vendó de nuevo los ojos a su esposa sin dejarle llevar absolutamente nada. Ciega de rabia, dio cuenta de lo sucedido a las autoridades. Como era gran delito el ocultar tesoros que de hecho pertenecían a la Corona de España, se decretó la captura del indio, con la esperanza de que bajo el tormento confesara el lugar donde escondía tanta riqueza. Todo fue inútil, el descendiente de los incas había desaparecido de Cusco hacia el último reducto secreto de sus antepasados en las montañas de Wilcabamba, y con él la posibilidad de encontrar el tesoro.

Comisionado de EE.UU

En 1870 el Comisario de EE.UU en Perú comento sobre el episodio de Carlos Inca: "Todo lo que puedo decir es que si la cámara secreta en que estuvo María

Esquivel no fue expoliada aún, no fue por falta de voluntad de encontrarla. Trescientos años no fueron suficientes para acabar con la historia sobre los grandes tesoros escondidos dentro de la fortaleza del Cusco".

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Mateo García Pumakahua

En 1814 aparecen las últimas noticias del tesoro gracias a don Mateo García Pumakahua, descendiente de los incas y conspirador que por aquel entonces preparaba una sublevación general contra los ejércitos reales asentados aún en Perú. Mientras éste ultimaba los detalles de su golpe que, por cierto, fracasó estrepitosamente al año siguiente, se vio obligado a mostrar a su coronel Domingo Luis Astete parte del tesoro inca y convencerle de que la causa independentista contaría con fondos económicos sobrados para consumar una revolución. Le condujo vendado a través de la Plaza de Armas de Cusco, luego junto a un arroyo, posiblemente el Choquechaca, bajaron por un camino secreto escalonado hasta el subsuelo de la ciudad.

Una vez allí con los ojos bien abiertos, Astete contempló unas riquezas que le dejaron atónito: enormes pumas de champi con ojos de esmeralda, ladrillos de oro y plata, y otras piezas de incalculable valor. Sólo un detalle de aquel momento: mientras Astete contemplaba el tesoro, oyó nítidamente cómo el reloj de la catedral daba las nueve de la noche.

Alexander Von Humboldt

Alexander Von Humboldt, en su libro "VIEWS OF NATURE" (London, Henry G. Bohn, 1850) relata la siguiente narración que obtuvo mientras estuvo en Cusco:

"...el hijo del cacique Astorpilca, un interesante y amable joven de 17 años de edad nos condujo a las ruinas del antiguo palacio. Viviendo en una gran pobreza, su imaginación estaba llena de imágenes del esplendor subterráneo y los tesoros de oro que, nos aseguró estaban escondidos bajo los montículos de desperdicios en donde estábamos pisando. Nos dijo que uno de sus antepasados tapando los ojos de su esposa, y después, pasando por unos pasajes muy intrincados la llevó a los jardines subterráneos del Inca. Allí la mujer contempló, la mejor creación de piezas del oro más puro, árboles con hojas y frutos, pájaros colgados en sus ramas. Entre otras cosas vio la silla dorada de Atahualpa. ... El marido le ordenó a su mujer que no tocara ninguno de estos tesoros, RECORDANDOLE QUE EL PERIODO FIJADO PARA LA RESTAURACION DEL IMPERIO INCA TODAVIA NO HABIA LLEGADO, y cualquiera que tocara estos tesoros moriría la misma noche”.

... "El hijo de Astorpilca me aseguró que bajo tierra, cerca de la derecha del sitio de donde yo estaba, había un gran árbol Datura, o Guanto, lleno de flores,

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exquisitamente hecho de oro y platos de oro, y que sus brancas se extendían hacia la silla del Inca. La fe morbosa en la cual el joven afirmaba sus creencias en esta historia fabulosa, me hizo una profunda y melancólica impresión en mí"

Sin duda, éste y otros relatos posteriores terminaron por asentar un mito que hoy es ya inamovible: El túnel que conduce al tesoro inca parte del Koricancha y tiene una de sus salidas en las cercanías de las impresionantes murallas de Sacsayhuamán, en un lugar llamado la Chinkana Grande.

Disco de Oro

Placa Echenique

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Francisco Rueda, Juan Hinojosa y Antonio Orué (1624)

En 1624, tres hombres, Francisco Rueda, Juan Hinojosa y Antonio Orué, entraron en la Chinkana Grande (galería) por la parte de Saqsaywaman. Su intento despertó enorme expectación en Cusco y fueron muchos los curiosos que les acompañaron hasta el lugar. Se ataron al extremo de una larga cuerda y el otro lo dejaron al cuidado de los testigos. Desaparecieron en el interior y nunca más volvió a saberse de ellos.

Dos estudiantes (Siglo XVIII)

No hubo otro intento hasta principios del siglo XVIII. En esa ocasión fueron dos estudiantes los que acometieron la empresa. Uno de ellos desapareció en el laberinto de túneles, pero el otro consiguió su propósito. Cuando, habiendo pasado diez días desde que ambos entraran en la Chinkana Grande y se les daba por desaparecidos, unos desesperados golpes tras uno de los retablos (trampillas de maderas) existentes en la iglesia de Santo Domingo (Koricancha), llamaron la atención de quienes estaban en ese momento en el templo. Se abrió el retablo y de allí salió el estudiante con ojos extraviados y manos destrozadas. Fue a través del famoso túnel que une el Koricancha con Saqsaywaman por el cual pudo llegar hasta un subterráneo de la iglesia. En su recorrido había pasado por una de las cámaras donde estaba depositado el tesoro de los incas, ya que en una de sus manos agarraba con fuerza una mazorca de oro, que los monjes posteriormente fundieron celosamente para hacer una corona a la virgen.

Equipo de espeólogos (1923)

La primera intentativa científica la realiza en 1923 un equipo de espeleólogos colaborando con la Universidad de San Marcos de Lima. Penetran en los túneles trapezoidales por una entrada en Saqsaywamán, realizando mediciones en las grietas subterráneas y avanzando en dirección al litoral. Después de algunos días, los miembros de la expedición que habían permanecido en la entrada de los túneles perdieron contacto con los que habían avanzado tierra adentro y no hubo ninguna comunicación entre ellos durante doce días. Pasado este tiempo apareció milagrosamente uno de los exploradores en pésimas condiciones físicas. Los relatos que refirió, dejaron estupefactos a los testigos: habló de interminables laberintos y de terribles obstáculos, y sus descripciones fueron de tal naturaleza que sus propios colegas decidieron silenciarlas para que no se pensara que el pobre hombre se había convertido en un demente. Sus compañeros nunca regresaron y el caso quedó archivado en el anonimato.

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Hubo luego otras víctimas de tan peligrosos subterráneos, hasta el punto que en el año 1927 el Prefecto del Cusco ordenó su cierre. Las Fuerzas Armadas peruanas se encargaron de sellar aquella chinkana e impedir el paso de los curiosos. La boca de acceso a la Chinkana Grande fue dinamitada y condenada con un muro de piedras para evitar nuevos intentos de penetrar en ella.

Anselm Pi Rambla (1982)

Entre los años 1982 a 1983, Anselm Pi Rambla y su equipo Bohic Ruz, realizaban un periplo de investigación y exploración arqueológica, antropológica y ecológica por diferentes zonas del Perú colaborando con el Gobierno del arquitecto Belaunde Terry. Encontrándose en Cusco realizando filmaciones en Saqsaywaman, Pi Rambla, por una suerte del destino, comprobó de primera mano la existencia de la Chinkana gracias al Prior del Convento de Santo Domingo de aquel entonces:

" ... en el mes de Octubre del año 1982 visité al Prior del Convento de Santo Domingo con Francisco Serrat, para preguntarle al Prior, sobre la leyenda de la chinkana y si los dominicos tenían pruebas de su existencia. Enseñamos nuestras credenciales del Gobierno del Perú, y mi sorpresa fue grande al contestarnos que si, que la chinkana existía y que él sabía el lugar de acceso, pero que este lugar habia estado cerrado durante 40 años y que él nunca había entrado. Nos llevó a la Sala Magna de la Iglesia y en uno de los laterales existía un pequeño altar encima de un suelo de madera. Retiramos el altar y una alfombra que había debajo y pudimos observar una trampilla también de madera que se confundía con el mismo suelo. Abrimos la trampilla y bajamos por unas escaleras que conducían a una cripta de la época colonial. A mano izquierda se encontraba la entrada de un túnel totalmente tapiada con mampostería de ladrillo rojo. Varios de estos ladrillos estaban sueltos y retiramos algunos de ellos y efectivamente pudimos comprobar con una potente linterna la existencia de un enorme túnel de construcción inca. Sus paredes eran de piedra andesita rectangular muy bien trabajadas (como los templos de arriba) de juntas ajustadas y el techo de lajas lisas de unos 2 metros de largo perfectamente ensambladas unas con otras, realmente una construcción espectacular.

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El túnel tenía que ser muy largo ya que la luz de la linterna se perdía en la oscuridad. El Prior nos aseguró que este túnel era la entrada a la famosa Chinkana de la que hablaban todas las leyendas y que conectaba con Saqsaywaman. Le pedimos permiso para derribar el muro de ladrillos de manpostería y hacer una investigación a fondo del túnel con el resto del equipo de exploración que en estos momentos se encontraba realizando filmaciones en Saqsaywaman. Me sorprendió la reacción del Prior ya que se negó con rotundidad a que hiciésemos una exploración más allá de ese lugar. Sus palabras fueron: ya han visto ustedes demasiado, son privilegiados en ver lo que les he enseñado y ni con permisos del gobierno les dejaré entrar en ese lugar ya que es muy peligroso. Fué muy frustrante la reacción inesperada del Prior, ya que no comprendimos muy bien porqué pues nos había enseñado todo este secreto. Pienso que en aquel momento se asustó y se arrepintió de habernos enseñado todo aquello. Además no pudimos tomar ninguna fotografía ya que no habiamos venido al Convento con ninguna cámara fotografíca. De todo lo sucedido pasamos un informe al Gobierno de Belaunde Terry a través del Viceministro de Turismo Héctor Gadea Rubio.

Este suceso fue uno de los principales motivos que años más tarde iniciase un proyecto de investigación con el Gobierno del Perú (Proyecto Koricancha, 2000) para explorar y descubrir este secreto tan importante y tan bien guardado.”

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Javier Sierra (1994)

En Marzo de 1994, el periodísta e investigador Javier Sierra, obtuvo nuevos datos de la existencia del túnel a través del Prior del Convento de Santo Domingo, Padre Benigno Gamarra:

"El terremoto que asoló Cusco en 1950 nos obligó a cerrar la entrada del túnel para consolidar aún más los cimientos de la iglesia. Pero no se perdió todo con ese cierre ya que, según pude averiguar durante mis años de estudiante aquí, y más recientemente como Prior, el túnel cumplía una función muy especial" (Padre

Benigno Gamarra).

El Choclo de oro

Su entrevista con el Prior le deparo importantes sorpresas que no había previsto:

"El Padre Benigno Gamarra, recién nombrado prior del lugar, me citó una de aquellas madrugadas para mostrarme algo que había guardado en secreto hasta hoy. Lo recuerdo bien. El padre me recibió en su despacho poco antes del amanecer del 21 de marzo para resolver el misterio del choclo de oro. Se lo contaré sólo a usted. Le dejaré tomar fotografías y preguntar sólo con una condición -advirtió el prior-: que no revele lo que voy a decirle hasta que yo no esté

aquí. Acepté.

Gamarra desenvolvió entonces sobre la mesa de su despacho un hatillo en el que se guardaban dos elaboradas coronas de oro con incrustaciones. El choclo por el que usted preguntaba fue fundido poco después de la muerte del estudiante. Y con el oro que obtuvimos, mis predecesores elaboraron estas coronas para la Virgen y el Niño que tenemos en la iglesia. ¿Y por qué no están en la iglesia, con las imágenes para las que fueron fundidas?, le pregunté mientras admiraba el oro

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gastado de aquellas joyas. Hace ya mucho que las escondimos, para no despertar la ambición de los buscadores de tesoros".

Coronas de la virgen y el niño (foto Javier sierra)

Prior Padre Benigno Gamarra (1999)

El 12 de Febrero de 1999, Anselm Pi Rambla y Francisco Serrat, miembro del equipo Bohic Ruz, se reunían con el Prior del Convento de Santo Domingo, Padre Benigno Gamarra, para hablar sobre la existencia del túnel (chinkana) existente dentro de la iglesia que une el Koricancha con Saqsaywaman. Este encuentro fue el comienzo de la iniciación de lo que después sería el PROYECTO KORICANCHA.

Pi Rambla le explicó al Padre Gamarra la experiencia que tuvo él y Francisco Serrat en el año 1982 con el prior del Convento de aquél entonces, cuando entraron por una trampilla de madera existente en un lateral de la iglesia que comunicaba a una cripta colonial dónde estaba la entrada a la famosa chinkana, una zona que había estado cerrada durante más de 40 años. Le preguntaron al Padre Gamarra si conocía esa trampilla de la iglesia donde penetraron ya que después de los 17 años transcurridos no se acordaban de su emplazamiento exacto dentro de la iglesia y su respuesta fue que él personalmente no conocía ese lugar, que solamente tenía noticias de que en el año 1950 con el terremoto que asoló Cusco en todo el Convento se hicieron obras de restauración y seguramente habían tapiado la entrada. Entonces acordaron analizar de nuevo este lugar y fueron a la iglesia con el Padre el domingo 14 de Febrero, día en que la iglesia estaba totalmente cerrada al

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público. Ayudados por una palanca de hierro y un pico abrieron las 4 únicas trampillas de madera existentes en el suelo de la iglesia, y la sorpresa fue grande ya que ninguna de ellas era el lugar donde penetraron en el año 1982 con el antiguo Prior. La trampilla que entraron en aquel entonces había desaparecido y no pudieron encontrar la cripta en que ellos bajaron que conectaba con el túnel (chinkana) deduciendo que durante estos años los dominicos habían tapado esta entrada por alguna u otra razón. Incluso el suelo de madera que existía entonces había sido cambiado por un suelo con baldosas.

Después de esta inspección preliminar, el Padre Gamarra nos comentó que por lo que él sabía efectivamente esta chinkana existía tal como nosotros decíamos, aunque en estos momentos no pudiesemos encontrar la entrada por estar escondida y, que él como prior, conocía parte de su historia. Nos comentó que todos los priores del Convento transmitían a su sucesor este secreto y lo que en ella se escondía. Seguidamente nos pasó a detallar esta historia que fuera del Convento nadie conocía:

"En 1940, un hermano dominico entró dentro de la chinkana con el campanero de la iglesia, un hombre sumamente pobre que conocía el lugar de acceso al túnel que había permanecido oculto dentro de la iglesia desde hacía muchos años. Entraron por el gran corredor y caminaron aproximadamente un kilómetro y medio por el subsuelo del Cusco, hasta llegar a una cámara debajo de las murallas de Saqsaywaman en donde estaba parte del oro de los incas. El hermano observó cantidad de piezas de oro y plata así como las famosas estatuas de los soberanos incas. El dominico le dijo al campanero que no tocase nada y que el suceso

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permaneciese en secreto dentro de la comunidad de religiosos del convento. Se marcharon y según nos explicó el Padre Gamarra, al cabo de unos 10 años este hermano falleció. Antes de morir transmitió al Prior de aquella época el emplazamiento del túnel secreto de la iglesia, transmitiéndose desde entonces oralmente este relato solamente a los priores del Convento".

Comentó que este relato se lo transmitió el anterior Prior, que desgraciadamente él no sabía el emplazamiento del lugar del túnel pero que no tenía ningún inconveniente en que se analizase este secreto, solamente tenía miedo en que si se descubriese la Chinkana, el Instituto Nacional de Cultura del Cusco haría todo lo posible para que los dominicos se fuesen del Convento, con la posibilidad de que Santo Domingo dejase de existir en un futuro. En la reunión mantenida se propuso hacer un proyecto de investigación y apertura de la Chinkana con el Gobierno del Perú, el Convento de Santo Domingo y nuestra sociedad Bohic Ruz Explorer. Se acordó que la condición indispensable era que el mismo Presidente del país garantizase el cumplimiento de todos los acuerdos y otorgase las suficientes garantías a los dominicos y su Convento. Fué el principio del PROYECTO KORICANCHA.

LOS DOMINICOS Y LA CHINKANA

Reconstrucción de los hechos

No existe la menor duda de que durante muchos años los dominicos han sabido de la existencia del túnel (chinkana), ya que desde los tiempos de Francisco Pizarro ellos fueron los primeros en descubrirlo. Después del terremoto de 1650, la zona de la iglesia edificada encima de los templos incas fue remodelada totalmente.

Se construyeron varias criptas debajo del altar mayor y el crucero, se modificó el suelo y algunas áreas que habían sido afectadas por el terremoto. Durante estos trabajos los dominicos hallaron la entrada del túnel (chinkana) cerca del sector del Salón del Sol. El subsuelo de este sector había sido cerrado por el Inca Huascar o sus sacerdotes antes de la llegada de los conquistadores, ya que a través de este acceso el inca evacuó parte de los tesoros más importantes del Imperio y los hizo depositar en unas cámaras especiales debajo del complejo de Saqsaywaman. Los padres dominicos al hallar este túnel decidieron construir una cripta en este sector uniendo la entrada del túnel inca a la cripta colonial. Desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XX esta cripta estuvo totalmente cerrada y restringido su acceso. Era la misma cripta dónde Anselm Pi Rambla, Francisco Serrat y el Prior del Convento habían entrado en el año 1982 y también era el mismo lugar dónde el estudiante había salido con un choclo de oro que los dominicos fundieron para elaborar una corona a la virgen.

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Posteriormente entre los años 1985 y 1988, por razones desconocidas, los dominicos decidieron cerrarla, bloquearla y esconderla definitivamente. Todo este cierre quedó en estricto secreto y solamente lo supieron algunos priores del Convento. El Padre Gamarra, como Prior y artífice del Convenio que firmamos con el Gobierno y nuestra sociedad en el año 2000, sabía que la chinkana existía por informaciones de sus antecesores en el cargo, pero no sabía exactamente el lugar de su ubicación dentro del Koricancha, como tampoco el cierre y su ocultación que mencionamos entre los años 1985-1988.

Actualmente gracias a los sucesos históricos acontecidos, los trabajos de excavación realizados, los datos proporcionados por el Georadar y las investigaciones efectuadas por nuestro equipo Bohic Ruz, hemos podido saber la verdad de todos estos hechos y descubrir el emplazamiento de la Chinkana dentro de la Iglesia actual del Convento de Santo Domingo, el lugar exacto por donde sale del Koricancha en dirección a Saqsaywaman y su recorrido por debajo de la ciudad de Cuzco.

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Durante las excavaciones en la Chinkana Grande el personal indicado ha trabajado en la periferia de la roca en los lados norte, este y oeste, donde se han hecho trincheras de exploración para captar la evacuación de las aguas subterráneas, elaborando trincheras de drenaje hasta una profundidad de 3,80 metros y una longitud de más de 80 metros por 1 metro de ancho. En la ejecución de dichas trincheras hemos puesto al descubierto paños líticos que bordean la roca labrada y al evacuar las aguas por el lado suroeste nos hemos tropezado con la presencia de muros y escaleras incas y en el lado sur con nuevas talladuras de la roca. Citando el lado norte del sector de Suchuna desde aquí hasta el lado sur de la Chinkana Grande ha aparecido una muestra de una articulación directa entre Suchuna y la Chinkana Grande. Estas evidencias de arquitectura con bellas portadas, hornacinas y nichos, han revelado un nuevo planteamiento de investigación y un nuevo análisis de la Chinkana Grande no contemplado hasta la fecha. Los hallazgos los consideramos de suma relevancia que amplían el conocimiento de Saqsaywaman, aportando un engrandecimiento físico del monumento y la recuperación de una conceptualización teórica sobre el mismo.

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Informe Final

Durante estos cuatro siglos y medio, nunca se han efectuado excavaciones en profundidad en su subsuelo y en la época actual nunca se ha usado tecnología de vanguardia en las investigaciones arqueológicas. Solamente durante los últimos 50 años se han llevado a cabo trabajos de reconstrucción por parte del arquitecto Oscar Ladrón de Guevara debido al terremoto de 1950 que asoló Cuzco destruyendo parte de la iglesia actual y los trabajos del PER-39 (Plan Copesco, década 1975/1985) donde se firmó un convenio internacional apoyado por la UNESCO con el Gobierno Peruano dentro de la política de conservación del

patrimonio histórico-artístico.

El Templo más importante del Imperio Inca es en realidad el menos excavado y el más desconocido. Hay que señalar que los padres dominicos nunca han visto con buenos ojos que se efectúen excavaciones en su propiedad. Muchos arqueólogos peruanos y extranjeros se les ha negado los permisos de excavación por ser un lugar intangible debido a sus circunstancias históricas. Así que cuando llegaron la sociedad investigadora Bohic Ruz Explorer y presentaron su proyecto al Gobierno del Perú, proyecto cuya finalidad era encontrar la existencia de los túneles mencionados por muchos cronistas e investigadores que unían el Koricancha con Saqsaywaman, el proyecto nunca se hubiese llevado a cabo sin la intervención del Prior del Convento de aquel entonces, el Padre Benigno Gamarra. Aunque algunos historiadores y arqueólogos nieguen lo contrario, que durante muchos años la Orden de los Dominicos ha sabido de la existencia de los túneles en su subsuelo, es más, tenemos constancia que en el año 1940 algunos padres

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los recorrieron hasta llegar a los famosos laberintos de Saqsaywaman mencionados por el inca Garcilaso de la Vega. Durante todos estos años esto ha sido ocultado al Gobierno y a la sociedad peruana ya que los padres dominicos piensan que si esto se supiese el Gobierno podría expropiar el lugar. Así que tenemos que destacar el mérito del Padre Gamarra ya que sabiendo todo esto decidió abrir el secreto a la comunidad internacional. Un mes después de firmar el convenio con la Orden de los Dominicos de Cusco, el Instituto Nacional de Cultura del Perú y la sociedad Bohic Ruz Explorer, el Padre Gamarra fue destituido como Prior y confinado en el Convento de los Dominicos en Arequipa sin más explicación. En su lugar mandaron a otro padre llamado Héctor Herrera que inmediatamente asumió el cargo de Prior y, también como no, la responsabilidad del acuerdo firmado. Este cese nos sorprendió mucho a todos y no entendimos su finalidad por parte de los dirigentes máximos de la Orden, cosa curiosa a mencionar es que dos años más tarde, en la misma semana que se clausuraba el proyecto, el Padre Gamarra lo volvieron a poner de Prior del Convento.

Con el uso de equipos de teledetección de última generación con resultados muy satisfactorios, se hallaron restos arqueológicos en muchos lugares del Convento, en el Museo, en el Primer Claustro, en el Templo de las Estrellas y sobre todo en el área de la iglesia donde había estado el Templo del Sol, el más importante del Koricancha.

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A partir de este momento las cosas se empezaron a complicar, los arqueólogos querían hacer una excavación extensiva en los dos laterales de la iglesia por los indicios hallados, pero los padres se opusieron rotundamente, alegando que cada día a las 5 de la tarde se oficiaba misa en la iglesia y los trabajos perturbarían a los fieles. Así que llegamos a un acuerdo con el Prior Héctor Herrera seccionando los espacios de excavación en áreas muy pequeñas. Esto lentificó los trabajos y elevó los presupuestos establecidos. Se descubrieron muros incas, una cripta colonial del siglo XVII al lado del Altar Mayor, las bases originales del Salón Solar y su ubicación exacta (tan buscado por muchos investigadores durante años), etc., pero a pesar de todos estos hallazgos el radar no encontró las entradas a los túneles. O no existían o se habían esfumado.

Con toda esta situación las obras entraron en suspensión por algún tiempo. Quedaron abiertas algunas zonas críticas excavadas porqué habían sido alteradas por los dominicos antes del terremoto de 1950 y no estaba nada claro que las entradas a los túneles el radar no las detectase. Se pidió a los padres abrir una área contigua a esta zona alterada donde el radar mostraba anomalías muy significativas, pero a partir de este momento las cosas cambiaron radicalmente, los dominicos prohibieron la continuación de las obras por no estar de acuerdo con los planteamientos de trabajo y acordaron con el Instituto Nacional de Cultura del Cuzco el cierre definitivo de las mismas.

El día 19 de Agosto de 2003 se firmó un acta en el mismo Instituto Nacional de Cultura de Cusco donde se obligaba a Bohic Ruz Explorer a pagar el cierre de las obras y a marcharse definitivamente del Koricancha. Un mes después se entregó al Gobierno del Perú el cierre de obras y la clausura definitiva del proyecto. Días después se publicó en la prensa peruana (El Comercio, 23/8/2003) que la empresa había puesto en peligro las estructuras de la iglesia, que la sociedad Bohic Ruz Explorer y su director general, Anselm Pi Rambla, eran cazadores de tesoros y que todo el proyecto había sido un engaño. Después del cierre forzoso del proyecto, la sociedad Bohic Ruz Explorer continuó con la investigación de todos los informes obtenidos en las excavaciones y realizó una revisión exhaustiva de todos los datos que proporcionó el GEORADAR. Y bien, gracias a la alta tecnología, y al detalle minucioso de las investigaciones, pudimos detectar el emplazamiento de la Cripta, (QUINTA CRIPTA), dentro de la iglesia, donde en el año 1982, Anselm entró con el Prior de aquél entonces, y el lugar exacto por donde sale el túnel (chinkana) desde la Cripta en dirección a Saqsaywaman. Así que, con gran satisfacción por se puede decir a la comunidad internacional que LA CHINKANA EXISTE Y ES REAL. Asimismo, esta área, (QUINTA CRIPTA), fue rellenada con tierra y escombros y cerrada definitivamente por algunos dominicos entre los años 1985 u/o 1988 y, parece ser, que la misma comunidad de padres que viven actualmente en el Convento desconoce estos hechos del pasado y quienes fueron sus autores. Esta QUINTA CRIPTA al ser rellenada con distintos materiales, el GEORADAR, no detectó su gran vacuidad y solamente se registraron anomalías provocadas por las distintas densidades de dichos materiales, que en un primer análisis, el

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departamento de teledetección de Bohic Ruz no consideró importantes descartando la apertura de la zona.

Esta fue la principal razón de no detectar la Chinkana en el área de la iglesia en un principio, y tal como mencionamos más arriba en este mismo informe, pasados unos meses Bohic Ruz revisó las anomalías detectadas por el radar en el área mencionada y solicitó su apertura, pero el padre Hector Herrera prohibió la continuidad de las excavaciones por disconformidad en nuestros planteamientos de trabajo. Tiempo más tarde se procedió al cierre definitivo del Proyecto Koricancha por parte del INC y la Orden de los Dominicos considerando que Bohic Ruz había alterado las áreas de excavación poniendo en peligro sus estructuras. Aprovechamos señalar que los padres dominicos, por ley, no pueden tocar estructuras arqueológicas en el Koricancha sin los permisos pertinentes del Gobierno del Perú, aunque estos restos se hallen en su propiedad. Así tenemos que declarar que la alteración y cierre de esta zona tan importante entre los años 1985 y 1988 donde se encontraba la cripta y la entrada de la gran chinkana es un acto ilegal y sancionado por la ley peruana.

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