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Discurso laudatorio a la Patria, 2014

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Academic year: 2020

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CONSENSUS 19 (1) 2014

1 Doctora en Filología por la Universidad Complutense de Madrid. Tiene tres maestrías. Directora del Centro de Investigación de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón. Docente ordinaria de la UNIFÉ. [email protected]

DISCURSO laUDatORIO a la PatRIa, 2014

Dra. Rosa Carrasco Ligarda1

El Perú vibra por su pasado y por su presente en cada aniversario del Día de la Patria. Por la memoria de las culturas que han dejado huellas y que todavía nos falta desentrañar para comprender de manera holística la magnitud de su riqueza cultural. Por la época de dominio que agobió al país, pero que sentó las bases de una nación mestiza de habla castellana. Por la gesta de la independencia del Perú y de América del Sur impulsada por ideólogos peruanos como Juan Pablo Vizcardo y Guzmán que con una lucidez diametral en su “Carta a la españoles americanos” (1801 [1791]) señala la urgencia de la independencia como un derecho y un deber insoslayable, bajo el concepto de una patria americana que por primera vez se enuncia de modo tan diáfano “El nuevo mundo es nuestra patria, y su historia es la nuestra”.

Estas palabras concientizan, calan y coadyuvan en la concreción de la independencia. Bajo la impronta de la libertad, al ser el Perú el emporio de la dominación española, Bolívar libera tres naciones (Perú, Colombia y Venezuela). Se instaura una nueva etapa en la historia del Perú y un concepto de patria nuevo y circunscrito al horizonte peruano, como el territorio nacional con el cual cada peruano se siente ligado por vínculos afectivos y jurídicos. Concepto que se enlaza con el sentido etimológico de esa palabra proveniente del latín patria ‘familia’ o ‘clan’. Las connotaciones semánticas de la palabra “patria” son vigentes y se actualizan al aludir a la “familia peruana” como unidad inclusiva e incluyente en la construcción de nuestra Nación, que por su diversidad constituye una de sus fortalezas.

Son esas ideas las que laten en cada peruano con el deseo íntimo y manifiesto de trabajar juntos por la grandeza de nuestro país, con el optimismo de ser una nación joven que apuesta por el presente y por el futuro, con la convicción

de que juntos podemos concretar los más caros sueños por los cuales miles de hombres y mujeres ofrendaron su vida en la gesta y desarrollo de acciones bélicas en aras de la independencia o de la defensa de la integridad nacional. Son miles las mujeres y hombres que con un trabajo silencioso o destacado, reconocido con nombre propio u olvidado, han contribuido al engrandecimiento de la Nación a lo largo de la historia republicana. Sin su aporte, sería imposible hablar de lo que somos ahora, pero fundamentalmente de lo que deseamos ser.

Y lo que deseamos ser es nuestra responsabilidad en la que se conjugan el presente y el futuro. Ahí está la clave, es el ahora, el ser y el hacer con la prioridad de engrandecer a la Nación. La urgencia de un trabajo sostenido con la férrea decisión de alcanzar los mayores logros aplicando los mejores y más eficientes recursos de la ciencia y tecnología en base a una planificación sistemática que traduzca los deseados procesos de calidad en resultados concretos. La demanda de la historia es insoslayable, como lo mencionó Manuel Gonzales Prada en su Discurso en el Politeama en una frase vigente: “La generación que se levanta es siempre acusadora”.

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entre un crecimiento económico viable del país y su posicionamiento en el mundo, con una conservación ambiental equilibrada capaz de recuperarse y evitar el déficit de recursos, y con un bienestar social equitativo. En consecuencia, el fortalecimiento del desarrollo sostenible requiere estrategias viables que apliquen la ciencia, la tecnología y la innovación en proyectos a mediano y largo plazo con políticas coherentes orientadas a reducir las brechas que separan a la sociedad. Como señala Jaime E. Luyo Kuong se “evidencia que el capital humano y la reducción de la desigualdad son los principales factores que impulsan el crecimiento y desarrollo de los países.” (Luyo, 2012).

Se trata de impulsar la capacitación de los profesionales de nuestro país en aras de desarrollar un potencial humano altamente calificado que no sea desplazado por los 3000 inmigrantes calificados que ingresan mensualmente a nuestro país, según informe de migraciones. Capacitarlos para aplicar el conocimiento en el desarrollo de investigaciones en todas las áreas, fundamentalmente en el desarrollo de estrategias para convertir la materia prima en recursos manufacturados que multiplique su valor. Además de contar con una sociedad crítica y demandante alerta y consciente de la urgencia de emprendimientos sostenidos, y al mismo tiempo, integrada en el trabajo donde se conjuga el aporte de todos: investigadores, profesionales, mandos medios, obreros y de las personas en formación con una moral alta, justa y respetuosa del prójimo.

Por ello, la urgencia es preparar profesionales de alto nivel capaces de responder a las demandas nacionales con eficacia, eficiencia y calidad. Es claro que la sociedad y la universidad tenemos el reto de ofrecer respuestas consistentes, que exigen mirar más allá de los beneficios temporales de las actividades extractivas para entrar en una fase de producción con transformación de materias primas, lo cual exige mano de obra calificada, tecnología de punta y mayor conocimiento. Punto esencial debido a la sobreexplotación y a la precariedad de los recursos no renovables que un día se extinguirán o serán cada vez más escasos como la minería, el petróleo o aquellos que son

destruidos paulatinamente como los recursos naturales de la Selva peruana.

La interrogante es cómo concretarlo. Los ideólogos de la generación novecentista como Víctor Andrés Belaunde, entre otros, plantearon la educación y el trabajo como puntales para el desarrollo de la Nación. Actualmente, los parámetros se establecen a partir de la correlación entre desarrollo del país y la calidad de la investigación. Desde esa óptica, la relevancia de la investigación se potencia como fundamento del desarrollo y de la generación de recursos económicos. La inquietud inmediata que surge es ¿Dónde y cómo se forman los investigadores? La respuesta es la universidad. Institución en la cual la sociedad ha delegado la responsabilidad de ser semillero en la formación de investigadores. La relevancia de esa tarea se multiplica al considerarse que en todos los países del mundo, la universidad es el principal centro de generación y creación de conocimientos. Es una prioridad que debe estar de manera transversal a lo largo de todo el proceso formativo universitario que simultáneamente, tiene múltiple efecto: contribuye al posicionamiento de la propia institución y al desarrollo del país. Por ello, acorde con los avances, es prioritario aplicar esfuerzos y recursos para desarrollar investigaciones que demuestren el compromiso y visión con las dos tareas más importantes de una universidad son conservar y transmitir el conocimiento: enseñar ampliar y desarrollar: investigar.

La demanda nacional y mundial reclama un desarrollo sostenible, dentro de una visión integral de la sociedad y la persona, no se puede dejar de mencionar la relevancia de la formación en valores que es el fundamento de la conducta humana. Así la sociedad en su conjunto y su quehacer se basa en lo más alto y noble que tiene el ser humano, y fundamentalmente en Aquel que es luz y guía que unifica, da sentido al comportamiento humano, propicia el respeto, la ayuda, la consideración mutua, porque Dios es la Luz del mundo, el principio y la meta a alcanzar en nuestro actuar cotidiano. Y porque toda Ley se fundamenta en la divina y todo acto bueno nos acerca a Dios.

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los más altos logros y asumir el reto de trabajar todos indesmayablemente para lograrlo, como fue y es el sueño de los que la han forjado y forjan cada día. Nos sentimos orgullosos de una patria soberana y libre, de sus recursos, de su gente. Podemos más y ese es nuestro reto: Empoderarnos con un desarrollo sostenible,

con la mirada puesta en el hoy y en el futuro, con fe y optimismo porque juntos podemos alcanzar los más altos logros. Por eso, alzamos nuestra voz para decir:

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Referencias

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