TORIL MOI
TEORIA LITERARIA
FEMINISTA
Teoria literaria feminista
Toril Moi
Teoria literaria feminista
cAtedra
CRITICA
Y
ESTUDIOS LITERARIOSTitulo original de la obra:
Sexual/Textual Politics: Feminist Literary Theory Traduccion de Amaia Barcena
©
Toril Moi©
Methuen&
Co. LTA.©
Ediciones Catedra, S. A., 1988Josefa Valcarcel, 27. 28027-Madrid Deposito legal: M. 21.945-1988
ISBN: 84-376-0763-9 Printed in Spain Impreso en Lavel
Los Llanos, nave 6. Humanes (Madrid)
Indice
Prologo
9Reconocimientos
13Advertencia
preliminar 14Introduction: dQuien teme a Virginia Woolf? Lecturas feminis-
tasde
Woolf
15El rechazoa
Woolf
16Recuperacidn de
Woolf
para la polftica feminista: aspectos deunalecturaalternativa 22
Primera
parteCRITICA FEMINISTA ANGLO AMERICAN A
1.
bos
CLASICOSFEMINISTAS 35KateMillett 38
Mary
Ellmann 442. Critica«Imagenes
de
lamujer» 543.
Literatura de
mujeresymujeresen
laliteratura 61 Haciaunaperspectivacentradaenlamujer 64«Literary
Women»
64«A
literatureofTheirOwn»
66«The
Madwoman
inthe Attic» 674. Reflexiones teoricas 80
Annette
Kolodny
80ElaineShowalter 85
Myrajehlen 89
Segunda
parteTEORIA FEMINISTA FRANCESA
5.
De Simone de Beauvoir
aJacquesLacan
101Simone
de Beauvoiryelfeminismomarxista 101 El feminismofrancesdespuesde 1968 105JacquesLacan 109
6.
Helene
Cixous:una
utopia imaginaria 112Pensamientobinariomachista 114
Diferencia 115
Ecriturefemenine. 1) Masculinidad, feminidad, bisexualidad .. 118
Lo
regaladoy lopropio 120Ecriturefeminine. 2)Lafuentey lavoz 123
Contradicciones imaginarias 128
Poder,ideologla,polltica 130
7. Reflexionesmachistas: elespejo
de Luce
Irigaray 136Speculum 138
Especul(ariz)aci<5n y
mimetismo
140Freud 141
Misticismo 145
Lalbgicainexorablede lo
mismo
146Elhabla mujer:cun cuentocontado porunidiota? 151
Idealismoyahistoricismo 155
8.
Marginalidad
t subversion:Julia Kristeva 158L’£trang£re 158
Kristevay lalingii/sticafeministaangloamericana 159 Diferenciadelempleodellenguajeen
ambos
sexos 161Sexismoenellenguaje 164
Lenguaje,feminidad,revolucidn 168
Laadquisicidndellenguaje 169
Feminidad
como
marginalidad 170Feminismo, marxismo, anarquismo 174
Guia
delectura
180Bibliografia 183
Prologo
Esta introduccion a la teorfaliteraria feminista, la primera, creo,
que
se publica en ingles dedicada exclusivamente a esta cuestion,va
dirigidatantoalpublicogeneralcomo
aestudiantes de literatura1.He
tratadodepresentar lasdoscorrientes principalesde lateorfaliteraria feminista, laanglo-americanaylafrancesa, mediante
un
estudio deta- lladode laobra de sus principalesfiguras.Aunque
esperohaberofre- cidoun
informe amplio y ajustadode
las tendenciasmas
significati-vas
que
tienencabida dentrodeestecampo, no
he pretendido realizar1 Escribf esta fraseunosmesesantesdelapublicaciondelaobraFeminist LiteraryStudiesde KenRuthven,que pretendeser «elprimerestudioexhaustivo, tantodelasteoriasmasimportan- tesdelacrftica literariafeministacomodelascrfticasqueresultandedichasteorfas».Aunquees- toyencantadade reconocerquesulibroeselprimerestudiocompleto quesehahecho eneste campo,creoquenonecesitocambiarmifraseintroductory,sobretodoporquenunca hepreten- didoquemiobraestudiaralapracticacrfticafeminista.Feminist LiteraryStudiesdiscuteelcampo delacrfticafeministatalycomosepresenta anteun academico queestudialaliteratura inglesa.
Esteplanteamientoparece haberleimpedidoaRuthventratarlateorfafeminista francesa,porlo tantonosepuededecirquesuobracomprendatodoslosproblemas delateoriafeministahoy.
MiprincipalobjecionalestudiodeRuthvennoesmayormentequeesteescritoporunhom-
bre: aunquecompartosu ideadequeenprincipio los hombres puedenser criticosfeministas,no estoyde acuerdoconlaforma en quepasaporalto lasrazonespolfticasporlasqueloshombres nodeberfanintentar situarsealfrentedeesteterrenohoy endfa.Tampocoestoyconformecon
laideade queloshombrestienenciertasventajassobrelasmujeresenloqueserefierealacrftica racionaldelateorfafeminista:«Encierto sentido,loshombrespueden oponersemasfacilmente quelasmujeresalasmanifestacionesmasridfculasdelacrfticafeministaw,afirmaRuthven,«sen- cillamenteporquelaretoricaintimidatoria delfeminismoradicaldeclaraatodamujerquecriti-
que severamenteundiscurso feminista,elequivalente del“negro deculobianco”delaretorica separatistanegra»(14).eEs quelasfeministasnoson capaces desolucionar suspropiosproble- massintenerquepedirayudaahombresliberalesquelesdenlarazbn?
Almargendeesto,elprincipalproblema deFeminist LiteraryStudies eslaformaenqueinten- tadespolitizareldiscursocrfticofeminista.ParaRuthven,lacrfticafeminista consisteen«sacar a laluzelhastaahoraignoradocomponentedel“sexo”en todoslosdiscursosproducidosen las humanidadesyen lasciencias sociales»(24). Estonoesnecesariamente unacto feminista:po- drfa serperfectamenteunejemplode opresionmachista.Sudefinicionconvertirfalafrase«Dices esosbloporqueeresmujer»enunaafirmacibn indiscutiblemente feminista. Enmiopinibn, sblo unadefinicibnpolfticadelacrfticafeministanospermitira analizarladiferenciaentreelempleo feministaosexistadeuna determinadaafirmacibn.
una
relacionexhaustivadelgrannumero
de estudioscrfticos feminis- tasque
sehan
venido publicando a partir de la decada de los 60.Tampoco
incluyoun examen minucioso
delas distintas lecturaso
in- terpretaciones feministas de obras literarias. El objetivo principal de este libro es discutir los metodos, principios y lapolfticaque operan
dentrodelmarco
delacriticafeminista.Uno
de los principios basicosde
la critica feminista esque un
analisis
no puede
sernunca
neutral.Mi
propia presentacion delcam- po
feminista es por tanto explfcitamente critica.Argumentando, como
suelo hacerlo,de una forma que
amenudo me
llevaa discrepar deotras feministas,podra
parecerque me expongo
aque
seme
acuse defaltade solidaridadcon
otras mujeres.A1
finy alcabo
cdeben cri- ticarse las feministasentreellas?Si escierto,como yo
creo,que
lacri- ticafeministadehoy
esta reprimidaporlafaltadeun
debategenuina-mente
critico acerca de las implicaciones poh'ticas de sus concepcio- nesmetodologicas ytedricas, larespuesta a esa preguntaes, sinduda
alguna,una
afirmacion sin paliativos.La
supresion de debate dentro delgrupo ha
sidoun
rasgo caracteristico de la polftica de izquierda machistaalaque
precisamente lasfeministas sehan
opuesto. El dejarque una
falsaideadehermandad apague
ladiscusionde
nuestra polf- ticano
esdeninguna manera una
contribucion constructiva alacau- safeminista.Cuando
aSimone
de Beauvoirse lepreguntosi se debi'a criticar a las mujeres tan severamentecomo
a loshombres
contesto:«Creo que uno debe
ser capaz de decirse:“No,
no, iestono
servira!Escribe otra cosa, intenta hacerlo mejor. i
Ponte
metasmas
altas! Seruna mujer no
basta”» (Simone deBeauvoirToday, 1 17).Elprincipalobjetivode lacriticafeminista
ha
sidosiempre politi- co: tratar deexponer
las practicas machistas para erradicarlas.Por
este
motivo he
tratadode situarmi
criticaalas posiciones teoricasde
otras feministas,claramentedentrode laperspectivade lapolfticafe- minista: alfiny al
cabo
eseneseterrenodonde,como
feministas, he-mos
de ser capacesde
legitimar nuestro propio trabajo.La
critica constructivadebe
indicarlaposturadesde laque
actua; decirsimple-mente que
se estahablando como
feministano
constituyeuna
res- puesta suficiente a esa responsabilidad. Igualque
otrasmuchas
femi- nistas, hablocomo mujer que
se encuentra enuna mediana
posicion dentro deuna
profesiondominada por
loshombres. Hablo tambien como noruega
ycomo
profesorade
literaturafrancesa en Inglaterra, extranjera tanto para Franciacomo
para elmundo
anglosajdn ypor
tanto,
como mujer que
escribeenuna
lenguaextranjera, sobre cues- tionesque
hastaciertopunto no
leincumben. Por
supuesto,este dis- tanciamientoes relativo: hablotambien como
europeaeducada en
la corriente principal delpensamiento
occidental,por
loque
piensoque
laobradel
feminismo europeo
yamericano
es todavi'a decrucial im- portanciaparami
actividadpoh'ticaycrftica.Una
ultima aclaracion: los terminos «anglo-americano» y «fran- ces»no
denotan estrictamente demarcaciones nacionales,no
hacen referencia a los lugaresdonde
naceuna
determinadacritica, sino a la tradicion intelectuala laque
se adscribe. Asi,no
incluyo en elgrupo de
criticas «anglo-americanas» aun
grannumero
de autoras inglesas y americanasenormemente
influenciadaspor
elpensamiento
frances.Quisiera agradeceralClare Hall,
Cambridge,
elhaberme
concedi-do
suHambro
Felloshipdurante elcurso 1981-82;aunque no
escribi el libro alii,el afloque
paseenCambridge me ayudo
a reflexionar so- bremuchas
de las cuestionesque
aparecenen
el texto. El energicoapoyo
deKate
Belsey contribuyode forma
decisiva a la puestaen marcha
de este proyecto.Tambien
estoymuy
agradecidaa lafavora- ble acogidaque me
brindo el publico en Australiadurante elverano
de 1983;me
dieron elapoyo
y la confianzaen mi misma que
tanto necesitaba.For
ultimo, quiero dar las gracias aFenny Boumelha, Laura Brown,
Terry Eagleton y ami
editor,Terence Hawkes, por
suscriticasconstructivas.Lady
MargaretHallOxford
Reconocimientos
«cQuien teme
a VirginiaWoolf?»
aparecio enuna
version ligera-mente
distinta en The CanadianJournal of Social and Political Theory (1985),9, 1-2, primavera/verano.Algunas
seccionesde
los capftulos 3 y 4de
laprimeraparte y el capftulo 4de
lasegunda
parte aparecieronen un
ensayo titulado«Sexual/Textualpolitics»,en ThepoliticsofTheorie.ProceedingojEssex Con- ference on theSociology of Literature, julio de 1982; edicion dirigida por
Francis
Baker
(1983). Colchester,UniversityofEssex, 1-14.Till
mamma
ogpappa
Advertencia preliminar
Las referencias bibliograficascompletasseencuentran en
una
lis- taal final del libro.A
lo largo del texto, la notaque
figuraentre pa- rentesisno
ofrecemas que
lainformacionminima
necesariaparapo- der localizaruna obra
en labibliografra.En
algunoscasosno ha
sido necesaria esta nota.Por
ejemplo, «JanineChasseguet-Smirgelha
discuti-do
elproblema
de lacreatividadfemenina»se refiere alunicolibrode
Chasseguet-Smirgelque
seincluyeen
la bibliografla,sdloapareceuna
notacuando
seincluyemas de una
obradelmismo
autor.Introduccion
dQuien teme a Virginia Woolf?
Lecturas feministas de Woolf
De un modo
simpley breve, larespuesta alapreguntaque
se for-mula en
eltitulo seri'a probablemente: algunascriticas feministas.No
es de extranar
que muchos
criticos machistashayan
considerado aWoolf una
insignificante esteta deBloomsbury
yuna bohemia
frivo- la, peroelhecho
deque
tantasdesus discipulas feministasangloame-
ricanassehayan
opuestoaestagranescritora, requiereuna mayor
ex- plication.Una
distinguida critica feministacomo
Elaine Showalter,por
ejemplo, senala su sutil distanciamiento deWoolf tomando
ycambiando
el titulo deuna de
las obras de esta autora. ConvierteA Room
of One’sOwn (Una
habitationpropia) enA
Literature ofTheirOwn
(Su literaturapropia),como
si quisiera asi senalar su sutil des- viacion deuna
tradicion de escritorasque
analiza cariftosamente en su obra.A
lo largo de este capituloexaminare
en primer lugar algunas contestaciones feministas negativas aWoolf,
ilustradas particular-mente en
el capitulo largoy
muy
bienargumentado que
Elaine Sho- walter dedicaaWoolf en
su obraA
Literature ofTheirOwn. Despues,expondre
algunos aspectos sobreuna
lecturafeministadistintaymas
positivade
Woolf,
antesde pasar a resumir los rasgos principalesde
la contestacion feminista a la
obra de
esta escritora. El objetivo detodo
ello sera sacaralaluzlarelacionque
existeentre laslecturascri- ticasfeministasy lossupuestosteoricos y politicos,amenudo
incons- cientes,que
lasinspiran.El rechazo
aWoolf
Elaine Showalter dedica casi todo su capi'tulo sobre
Woolf
aun
estudio sobre su biografi'a
y a
una
discusion sobreA Room
of One’s Own. El tftulo de sucapi'tulo, «VirginiaWoolf and
the flightinto an- droginy» es indicativo deltratamientoque da
a los textosde
Woolf.Se
propone
demostrarque
paraWoolf,
el concepto de la androginia,que
Showalter definecomo
«equilibrio ydominio
total de rango emocional,que
incluye elementos masculinosy femeninos» (263)eraun
«mitoque
leayudaba
a evitarun
enfrentamientocon
su propiafe-minidad
desgraciada yque
le impedfa apagar y reprimir su ira y su ambicion» (264). Para Showalter, elmayor pecado de Woolf
contrael
feminismo
esque
«incluso en elmomento de exponer
elconflicto feminista,Woolf
querfa trascenderlo.Su
deseode experienciaera, en realidad,un
deseo de olvidar la experiencia» (282) y senala elmo- mento de
estahuidaen Room.A1 comienzo de
su estudio sobre este ensayo, Showalter afir-ma
que:Lo mas
sorprendentedellibroes, fundamentalmente, sutremen- do encanto, su travesura, su apariencia locuaz... Las tecnicas deRoom
soncomo
las queWoolf
empleaba para lanovela, especial- menteen Orlando, que escribio almismo
tiempo: repetition,exa- geracion, parodia, extravagancia y perspectiva multiple. Por otro lado, a pesar de sus destellos de espontaneidad e intimidad,A Room
ofOne'sOwn
no deja deserun libroextremadamente im- personaly defensivo.(282)
Showalternos hace ver
en
esteparrafoque
elempleo
de «repeti- cidn, exageracidn, parodia, extravagancia y perspectivamultiple)) enRoom
contribuyetan s<5loacrearuna
impresionde «tremendo
encan- to» y,por
tanto, distraeen
ciertomodo
la atencion del mensajeque Woolf
deseatransmitiren suobra.Continua oponiendose
a laimper- sonalidadde
Room, impersonalidadque
radicaen
elhecho de que
elempleo de muchas
personas distintas para referirse al «yo» narrativo tienecomo
consecuenciacambios
frecuentemente repetitivosde
la position delsujeto,no
dejandole al crfticouna
sola position unifica- da, sinouna
multiplicidadde
perspectivasque
hayque
intentar solu- cionar.Yendo mas
alia,Woolf
se niega arevelamos
supropia expe- rienciade forma
clara, pero insiste en disfrazarla y parodiarla en eltexto, obligando aShowalter asenalarnos
que «Fernham»
esen reali-dad Newnham
College,que «Oxbridge»
es en realidadCambridge,
yasisucesivamente.
La
constante inseguridadque
ocasionaelempleo
de latecnicadela perspectiva multiple, exasperaevidentementea Showalter
que
ter-mina
declarandoque
«E1libroenteroesuna
burla,malicioso,escurri- dizo a sumanera;Woolf
juegacon
suslectores,negandose
a ser total-mente
seria, rechanzado cualquier intention sincerao
subversiva»(284)
. Para Showalter,
una
feminista solopuede
leer este libro co- rrectamentepermaneciendo
«almargen de
susestrategias narrativas»(285)
; y si lo consigue,
comprobara que Room no
es deninguna ma-
neraun
textoespecialmenteliberador:Si unoes capaz de ver
A Room
ofOne’sOwn como
undocumento
en la historia literaria del esteticismo femenino, y permanecer almargende sus estrategias narrativas,el concepto de androginiay
lahabitation propiano son nitan liberadores ni tanobvios
como
parecen en un principio. Tienen un lado oscuro que es la esfera del exilio
ydeleunuco.
(285)
Segun
Showalter, los escritosde Woolf
escapancontinuamente
delaperspectiva delcrftico,negandose
entodo momento
aque
selos encierre enun
angulode
visionque
los unifique. Estecaracterevasi-vo
se interpretaentoncescomo una
negationde
autenticos estados deanimo
feministas, a saber,de
«iray enajenacion» (287)ycomo un compromiso con
elidealde Bloomsbury de
«separacion de polfticay arte» (288). Esta separacion resultaevidente,opina Showalter,por
elhecho
deque Woolf
«evitd describir su propia experiencia» (294).Dado que
ello impideque Woolf
elabore obras feministas autentica-mente comprometidas,
Showalter concluye ldgicamenteque
Three GuineasyRoom
sonun
fracasocomo
ensayosfeministas.En mi
opinidn, elpermanecer
almargen
de las estrategias narra- tivasde Room
escomo no
leerlaobra en
absolute.La
impacienciade
Showalterfrentealensayo estimotivada mucho mas por
lascaracte- risticasformales yestilisticasde
este,que por
las ideasque
ellaextra- polade sucontenido. Pero paradiscutirestacuestionafondo, es ne- cesarioobservarmas
detenidamentelossupuestosteoricosque
sede- tectanen
el capftulo de Showalter, sobre la relacidnque
existe entre polfticayestetica.El
marco
tedricode
Showalterno
llega aaparecerexplfcitamenteen A
Literature ofTheir Own. Sinembargo, por
loque hemos
visto hasta ahora, parece razonablesuponer que
ella opinaque un
textodebe
reflejar laexperiencia del escritor y que, cuantomas
autentica-mente
sientael lector estaexperiencia,mas
validoeseltexto.Los
en- sayos deWoolf no
llegan a transmitirninguna
experiencia directa al lector, segun Showalter, principalmente porque,como mujer
de clase socialalta,Woolf
careciadelaexperiencianegativa necesariaparalie-gar a serconsiderada
una buena
escritora feminista. Estoes especial-mente
evidenteen ThreeGuineas,argumenta
Showalter:Aqui, su propio aislamiento de la principal corriente femenina traiciono aWoolf.
Muchas
personas se enfurecieron por los su- puestos clasistas del libro, asicomo
por su ingenuidad poh'tica.Sin embargo,
Woolf
se distancio de una comprension de la vida cotidianade mujeresalasquehabia pretendidoinspirar;concreta- menteserebelabacontraaspectos delaexperienciafemeninaqueella no habia llegado aconocer y se negaba a describir supropia experiencia.
(294)
Asi, Showalter cita
con
gran aprobacion el«informeScrutinydes-piadadamente
preciso» deQ. D.
Leavis yaque
«Leavisabordo
eltema
de laexperiencia femenina, dejando claro que, desde supunto de
vista,Woolf
sabiamuy poco
deella»(295).De
estamanera, Showalter define implfcitamente literaturafemi- nista eficaz,como
obra capazde
ofreceruna
expresionintensa de la experiencia personal enun marco
social.Segun
esta definition, los ensayos deWoolf no pueden
sermuy
politicostampoco. La
position de Showalter frente a este aspecto favoreceenormemente,
de hecho,alestilollamado
normalmente
realismocriticoo
burgues,impidiendo
cualquierreconocimientorealdelgranvalor delmodemismo de
Vir- giniaWoolf.No
es pues pura casualidadque
el unicogran teorico a quien Showaltercitaen
su capitulo sobreWoolf
seaelcriticomarxis- taGeorg Lukacs
(296).Dado que
dificilmente se podria acusar a lapropia Showalter de seguir tendencias marxistas, esta
combinacidn puede
resultar curiosa alos lectores.Pero Lukacs
eraun
gran defen- sorde
la novela realista,que
elconsideraba culminacidnsuprema de
la
forma
narrativa. Parael, los grandes realistascomo
Balzaco
Tols- toy, conseguian representarlavidahumana
en su contexto social, re- velandoasilaverdad fundamental
.de laHistoria: la«evolucidnpositi-va
eininterrumpidade
laHumanidad»
(Lukacs, 3).Proclamandose
a simismo
«humanistaproletario»,Lukacs
afirmaque
«elobjetivo delhumanismo
proletario es reconstruircompletamente
la personalidadhumana
yliberarlade
ladistorsionydesmembramiento
aque ha
esta-do
sujetaen
lasociedadde
clases»(5). Interpretalagrantradicidncla-sicadel arte,
como un
intentodemantener
este ideal del serhumano
inclusoen condiciones historicasque
impiden
su realizationfueradel arte.En
arte, elgrado de
objetividad necesario para la representacion del sujetohumano,
individuo privadoy ciudadano publicoalmismo
tiempo, se
puede
conseguir solomediante
la representacion de tipos.Lukacs argumenta que un
tipoes«una
sintesis peculiarqueune
orga-nicamente
lo generaly lo particular, tanto en caracterescomo en
si-tuaciones»(6). Pasaentoncesainsistir en
que
el«verdadero granrea- lismo»essuperior atodas lasrestantesformas
dearte.Elverdaderogran realismopinta al
hombre
ya lasociedadcomo
entidadescompletas,en vezdemostrarmeramente
uno
uotrode sus aspectos. Medidas segiin estecriterio, las corrientes artisticas determinadasporuna introspectiono unaextroversionexclusiva, empobrecen ydistorsionan la realidad igualmente.De
estamane-ra, elrealismosuponeunatridimensionalidad, unaglobalidadque otorgacaracteresvivosindependientes yrelacioneshumanas.
(6)
Partiendo
de
estaconceptiondelarte,esde
suponerque
paraLu-
kacs cualquier arteque
represente «ladivision de lapersonalldadhu-mana en un
sector publico yun
sector privado» contribuye auna
«mutilacion de la esencia del
hombre»
(9).Es
facilcomprender que
este aspecto de la esteticade Lukacs
podia interesaramuchas
femi- nistas.La
faltade una
representacion totalizadorade
la vida, tanto privadacomo
profesionalde
las mujereseslamayor
quejade
Patricia Stubbs atodas las novelasescritas tantopor hombres como por mu-
jeres
en
el periodocomprendido
entre1880
y 1920. Stubbs sehace eco de laobjecionde
Showaltera la novelade Woolf afirmando que
«no
hayningun
intento coherentede
crearmodelos o imagenes
nue- vas de mujer» yque
«su fracasoen
llevar sufeminismo
alas novelas es consecuencia, almenos
en parte,de
sus teorias esteticas» (231).Pero
estademanda
deimagenes
realistas ynuevas de
mujer,da por
sentadoque
lasescritorasfeministasquerian escribirnovelas realistas desdeun
principio.De
estamanera
tanto Stubbscomo
Showalter seoponen
a loque
ellasinterpretancomo
tendenciade Woolf
aenvol- verlotodo en una
«nieblade percepciones subjetivas»(Stubbs, 231),aproximandose
peligrosamentea lasconcepciones estalinistasde Lu-
kacs sobre la naturaleza «reaccionaria»de
la literaturamodemista.
Lukacs mantenia que
elmodemismo
implicabauna forma extrema
de
psicologismo individualista, subjetivistay fragmentado, tipico delsujeto
humano, oprimido
y explotado del capitalismo1. Parael,futu- rismo y surrealismo,Joyce y Proust, eran decadentes, descendientes regresivos de Nietzsche, el gran antihumanista, y de esta forma, su arte se prestaba a ser explotadopor
el fascismo. El arte solo pod/a convertirseen un arma
efectiva contra el fascismo,mediante una
creenciafirme ycomprometida
en losvaloreshumanistas. Este enfa- sis enuna
esteticahumanista
ytotalizadora fueloque
llevoaLukacs
aproclamar, yaen 1938,que
los grandesescritoresde laprimera mi- tad del sigloxx
ibana ser, sinduda
alguna,Anatole France,Romain
RollandyThomas
y HeinrichMann.
Showalter
no
es, por supuesto,una humanista
proletaria,como
Lukacs.
Aun
asi, hayen sucritica literariauna
creenciafirme eindis- cutible en los valores,no
deun humanismo
proletario, pero side un humanismo
burguestradicionalde tipoindividualista.Asi como Lu-
kacs atribuye lacohibicidn y frustracion del desarrolloarmonioso
dela «persona»en todas sus facetas, a las condiciones sociales
inhuma-
nas impuestaspor
elcapitalismo,Showalteraducelaopresiondel po- tencialde lamujer,alsexismo implacable de lasociedadmachista.Es
cierto
que Lukacs no
parecemostrarningun
interes en losproblemas
especificos de lasmujeres paradesarrollarsecomo
sereshumanos
ple- nosyarmoniosos en una
sociedadmachista;sinduda
alguna,elsupo- niaingenuamente
que,una
vezestablecidoelcomunismo,
todos, has- talasmujeres,seconvertirianen
seres libres. Peroesigualmentecier- toque
Showaltertampoco
seinteresapor
lanecesidadde
combatirelfascismo y elcapitalismo en su critica.
Su
insistenciaen
la necesidadde un
arte politico estaba limitada a la lucha contrael sexismo.Por
ello,
no
reconoce a VirginiaWoolf
el haber elaboradouna
teoriaextremadamente
original sobre las relacionesentre sexismo y fascis-mo
en Three Guineas;tampoco
parece aprobar los intentosde Woolf de
vincularelfeminismo
y el pacifismoen
elmismo
ensayo, delque
tan sdlocomenta:Three Guineassuenaafalso. Sulenguaje resulta a
menudo
panfleta- rio,vacfo ytopico; los trucosestilisticoscomo
repeticidn, exage- racidn e interrogacidn retdrica, tan entretenidos enA Room
of One’sOwn,sevuelvenirritantesehistericos.(295)
1 LainterpretacidnqueAnna Coombeshacede The Waves demuestraunaautdntica aver- sidnlukacsianaporlared subjetiva delmodemismo, comocuandoafirma«E1 problemaconel
quemehe enfrentadoalescribir estaobrahasido intentarpolitizarundiscursoqueseempefla obstinadamente enevitarlopolitico ylohistdricoy,cuandoestoyanoes posible,tratade dar unavisidnestdticade
b
queesincapazde abordar deformarealists*(238).El
humanismo
traditionalde Showalter sehace evidentecuando
por primera vez acusaaWoolf
de serdemasiado
subjetiva,demasiado
pasiva y de quererhuir de su identidad de sexofemenino
abrazandola idea de androginia.
Continua
reprochandole a Doris Lessing elhaber fundido su «ego
femenino»
enuna mayor
concienciacolectiva ensusliltimos libros (311).Ambas
escritorashan
fracasadodeforma
parecida: las doshan
rechazado, cadauna
a su manera, la necesidad fundamental del individuo de adoptaruna
identidad propia unica e integrada.Ambas
escritorassocavan radicalmentelaideade persona- lidad unitaria, concepto basico delhumanismo
machistaoccidental y decrucialimportanciaenelfeminismo
de Showalter.El supuestolukacsiano
que
Stubbsy Showalter defiendenimph'ci- tamente, sostieneque
polftica essimplemente
representation deun
contenidoadecuado en una forma
realista correcta. VirginiaWoolf
fracasa, a los ojos
de
Stubbs,porque no
consigue dar«un
retratove- razde lamujer»,un
retratoque
dieraigualimportanciaalo publicoy a lo privado. Showalter,por
su parte, lamentalafaltade
sensibilidadde Woolf
ante«laforma
enque
(laexperienciafemenina) habfahecho
(alamujer)fuerte» (285).
La
presuncionde que una buena
novelafe-ministapresentaria
imagenes
veracesde mujeresfuertescon
lasque
el lector podrfa identificarse, esta impli'citaen
esta cr/tica.En
efecto, esto es precisamente loque Marcia
Hollyrecomienda en un
artfculo titulado «Consciousnessand
authenticity:towards
a feminist aesthe- ticsSegun
Holly, lanueva
esteticafeministapuede
«distanciarsede la criticaformalista einsistir enque juzguemos de
acuerdocon
criteriosde
autenticidad» (4). Holly, aludiendo denuevo
a Lukacs,argumenta tambien
que,como
feministas:Lo
que necesitamosesunarteautenticamenterevolucionario.Por supuesto,no
es necesario que el contenido de una determinada obraseafeministaparaqueesaobraseahumanistay,porlotanto, revolucionaria. Arte revolucionarioes aquelquereflejalarealidad esencialde laconditionhuamana, en vezdeperpetuar ideologfas falsas.(42)
ParaHolly, este tipo
de
esteticahumanista
universalizadoracon-duce
aun
deseode representarmujeres fuertesy poderosasen
lalite- ratura, deseoque
recuerda alareivindicacidnde un
realismosocialis- taque
seapuntd en
elCongreso de
Escritores Sovieticosen
1934.En
vez
de
trabajadoresde
fabricaytractoristasfuertes ycontentos, ahorahemos de
desear mujerestractoristas fuertes y contentas. «E1 Realis-mo», argumenta
Holly, «requiereen
primer lugaruna
perceptionconsistente (no contradictoria)
de
aquellas cuestiones (emociones, motivaciones, conflictos) a lasque
el trabajoha quedado
limita-do»
(42).Una
vez mas,topamos con
otraversionde
lavision unita- riaque
Showaltertanto desea,con
lamisma
exasperacion de estaau- tora ante elempleo
de perspectivas movilesy pluralistas en las obras deWoolf,
fruto del rechazo de esta a identificarsecon
cualquiera de losmuchos
«yos»que
aparecenen sustextos;esteargumento ha
toca-do
techo.Lo que
feministascomo
Showalter y Hollyno
consiguencom-
prenderesque
elhumanismo
tradicionalque
ellas representan es, de hecho, parte integrante de la ideologiamachista.En
su contra seen- cuentra-eseserunificado, sin costuras—
a lavez individual ycolecti-vo — que comunmente denominamos
«hombre».Como
dirianLuce
Irigaray
o Helene
Cixous, esteserintegradoesdehecho un
serfalico,construido segun
un modelo de
falopoderoso
y autosuficiente. Glo- riosamente independiente, aleja de simismo
toda ambigiiedad, con-flicto
o
contradiction.En
esta ideologiahumanista, el ser es el unico autorde la Historia ydel texto literario: El creadorhumanista
es po- tente, falico y masculino—
esDios
en relationcon
elmundo,
el au-tor
en
relacioncon
eltexto2.La
Historiao
el texto,no
son sinouna mera
«expresion»deesteunicoindividuo: todoelarte seconvierteen autobiografia,en un
escaparate entre elYo
y elmundo,
sin realidad propia. El textoqueda, pues, reducido auna
reflexion pasiva «feme- nina» sobreun mundo o un Yo
«masculinos» ysinproblemas.Recuperacion de Woolf para la
politica feminista:ASPECTOS DE UNA LECTURA ALTERNATIVA
Hasta ahora
hemos
discutido algunos aspectos de la perspectiva lukacsiana implicita en gran parte de la critica feminista actual. Elmayor
inconveniente de esteenfoque
esprobablemente
elhecho de que
hace imposibleque
elfeminismo
se apropie de la obrade
lamayor
escritorabritanicade
este siglo, apesarde que Woolf
fue ade-mds
deuna
novelista genial,una
feminista declarada yuna
gran lectorade
las obrasde
otras escritoras.No podemos
afirmarque
siuna
criticafeministaesincapazde
haceruna
valoracidnliterariay po-litica, positiva
de
laobra de Woolf,
el fallo esta en sus perspectivas criticasy tedricasmas que
en la propiaobra de
esta autora. Sinem-
bargo,cexiste alguna altemativa a esta lectura negativa
de
laobrade
1 Paraunestudiomasprofundo sobreestacuestidn,verlaseccidnsobreGilberty Gubar, pigs. 67-69.
Woolf? Veamos
siun
enfoqueteorico distinto es capazde recuperar a VirginiaWoolf
paralapoliticafeminista3.Showalteropina
que
eltextoliterarioha
de daral lector cierta se- guridad,una
perspectivafirmeparapoder
juzgarelmundo
desdeella.Por
el contrario,Woolf
parece tenerun
estilo «deconstructor»,que expone
yargumenta
la naturaleza dual del discurso.En
sus textos,Woolf expone como
el lenguaje se resisteaque
leasignemos un
sig- nificado esencial subyacente.Segun
elfilosofo francesJacques Derri- da, el lenguaje estaestructuradocomo un
interminable aplazamiento del significado, y cualquierbiisquedade un
significado esencialabso- lutamente estable,ha
de considerarse,por
lo tanto, metaffsica.No
hay
ningun
elementofinal,ninguna
unidad fundamental,ningun
sig- nificadotrascendentalque
tenga sentidoen simismo yque, portanto, es- capea laeterna interaccionque
seda
entreel aplazamientoy ladife- rencia lingiifstica.La
librecombinacion
de significantesnunca
dara lugar aun
significado final unicoque pueda
explicar a todos los de-mas
4. Solo a la luzde esta teorfa linguisticaytextualpodemos
inter-pretar los
cambios
de perspectivaempleados por Woolf
tantoen Room como
en sus novelas,como
algomas que un
deseomaligno de
exasperar a las crfticas feministas estrictas.Mediante
su consciente explotacion de la naturaleza sensual y juguetonadel lenguaje,Woolf
se
opone
al esencialismo metafisico subyacente en la ideologfama-
chista,
que
aclama a Dios, al Padreo
al falocomo
significantetrans- cendental.Pero Woolf no
se limita a cultivarun
estilono-esencialista.Mani-
ftesta
una
actitudprofundamente
esceptica delconceptohumanista
y machista deuna
identidadhumana
esencial.Porque
ciquepuede
ser estaidentidad (unica) sitodo
significado esun
juego interminabledeladiferencia, si tanto ausencia
como
presencia son elfundamento
del lenguaje?La
teorfa psicoanalftica,que Woolf seguramente
conocfa, seopone tambien
a este conceptode
identidad. ElHogarth
Press, fun-dado por
Virginia yLeonard Woolf,
publico las primeras traduccio- nes alinglesdelas principalesobrasde
Freud, ycuando Freud
llegoa Londres, en 1939, VirginiaWoolf
fue avisitarle:sabemos que Freud
leregalo
un
narciso.Para
Woolf, como
paraFreud, losdeseoseinstintosdel subcons- ciente ejercen presion sobre los pensamientos ylas accionesde
nues-3 El termino «angloamericano» hace referendaalaposturadelcrfticoantelaliteratura,noa sunadonalidad. LacrfticabritanicaGillianBeer en suensayo«Beyond determinism:George EliotandVirginiaWoolf»plantealasmismascrfticasque yoalainterpretacionque Showalter hacedeWoolfEnunensayo de 1984,«Subjectandobjectandthe natureofreality: Humeand elegyinTotheLighthouse»,Beerdesarrolla esteenfoque enuncontextofilosofico.
4 Para una introduccidnalpensamiento deDerrida,verNorris.
tro consciente. Parael psicoanalisis, elsujeto
humano
esuna
entidad compleja de laque
el consciente es solouna pequena
parte. Sinem-
bargo,una
vez aceptadoeste principio, sehace imposibleargumentar que
inclusolosdeseosysentimientosde
nuestroconsciente estan ori- ginados dentrode un Yo
unico, puestoque no conocemos
los ilimi-tados procesos subconscientes
que conforman
nuestropensamiento
consciente. Elpensamiento
consciente ha de ser consideradocomo una
manifestacion determinada deuna
multiplicidad de estructurasque
se entrecruzan para producir esa constelacion inestableque
los humanistas liberalesllamanYo.
Estas estructuras abarcanno
solode- seos sexuales,miedos
y fobias del subconsciente, sinotambien una
serie de factores sociales politicos e ideologicos contradictories
de
los
que tampoco somos
conscientes. Esta redde
estructuras contra- dictorias, tansumamente
compleja,es,como
dirfaun
antihumanista,lo
que produce
al sujeto y a sus experiencias, yno
a la inversa.Por
supuesto, estacreenciano
implicaque
las experienciasno
sepuedan comprender
sino a travesde un
estudiode
sus multiplesdeterminan-tes, entrelos
que
seencuentrael consciente,elmas
traicionerodeto- dos ellos. Siaplicamosun
enfoque parecido altexto literario, conclui-mos que
labusqueda de un Yo
individual unificado, deuna
identidad de sexo,o de una
«identidad textual))en
laobra
literaria, hade
ser considerada drasticamentereductiva.Por
estas causas, larecomendacion que
hacia Showalterde
per-manecer
distanciado de las estrategias narrativas deltexto,equivale ano
leerloen
absoluto. Solomediante un examen
detallado de las es- trategias del texto atodoslos niveles,podremos poner
aldescubierto algunosde
loselementos contradictoriesque
contribuyen ahacer deel precisamenteeste texto,
con
estas palabras yestaconfiguracion de- terminada. El deseohumanista
de unidadde
visiono
depensamiento
(o de, en palabrasde
Holly,«una
percepcionno
contradictoria delmundo»)
estarelacionado, de hecho,con una
vision simplistade lali-terature
—
visionque
diftcilmentealcanzaralosproblemas
planteadospor modelos
litereriosnuevos,mucho menos en
el casode una
escri- tora experimentalcomo
Woolf.Una
«percepcionno
contradictoria delmundo»
es parael adversariomarxistade
Lukacs, BertoltBrecht,una
percepcion reaccionaria.La
filosofafeminista francesa JuliaKristevaexpone que
lapoesia modernistade Lautreamont,Mallarme
yotros constituyeun modelo
revolucionario de literature. El
poema
modernista,con
suscambios
abruptos,elipsis, ruptures y falta aparente de construcciones logicas esun
tipode textoen elque
los ritmosdelcuerpo y elsubconsciente consiguenromper
las estrictas defensas racionales del significado so- cial convencional.Al
considerarKristevaque
dicho significadocon-vencionales laestructura
que mantiene
la totalidad delorden
simbo-lico
—
esto es, todas las instituciones sociales y culturales delhom-
bre—
lafragmentationdel lenguaje simbolicoen lapoesi'amodernis-ta, imita y prefigura, segun ella,
una
total revolution social. Para Kristeva existeun
mododeescribirespecificoque
es revolucionario en sfmismo,
analogoauna
transformationpolftica y sexual, yque con
sumisma
existenciarevelalaposibilidadde transformarelorden
simbo- licodelasociedadortodoxa
5.Desde
estepunto de
vista, sepodrfaar-gumentar que
lanegativa deWoolf
aencasillarseen un
estilo rationalo
logico, exento de tecnicas novelescas, indicauna
ruptura similarcon
ellenguajesimbolico,aligualque muchas
de lastecnicasque em-
pleaen sus novelas.
Kristeva
argumenta tambien que muchas
mujeres son capacesde
dejarque
loque
ella llama «fuerza espasmodica» del subconscientetranstome
su lenguaje acausade
sus fuertes vinculaciones alafigura de lamadre
pre-edfpica. Pero si estas pulsaciones subconscientes se apoderarancompletamente
del sujeto, este sesumirfaenun
caosima- ginarioo
pre-edfpicoy desarrollarfa algun tipo
de enfermedad men-
tal. El sujeto
cuyo
lenguaje permiteque
semejantes fuerzas trastor-nen
elorden
simbolico, es igualmente el sujetoque
correun mayor
riesgode caeren lalocura. Vistos
en
estecontexto, losataques perio- dicosde
locurade Woolf
podrian atribuirsea sus estrategias narrati- vas.y asufeminismo. Elorden
simbdlicoesun orden
machista, regi-do por
laLey
del Padre, y cualquiersujetoque
interne trastornarlo,que
dejeque
las fuerzas delsubconsciente escapena larepresionsim- bolica, se situa enuna
posicidnde
rebeldfa contra este regimen.Woolf misma
sufriouna
gran opresidn machistaenmanos
delainsti-tucidn psiquiatrica, y Mrs. Dalloway contiene,
no
soloun
magnffico ataque satfrico a esta profesidn (representadapor
Sir William Brad- show), sinotambien una
representacidnmuy
perspicaz de lamente que sucumbe
al caos«imaginario»en
elpersonajede
Septimus Smith.De
hecho, Septimuspuede
interpretarsecomo
el equivalente negati-vo de
ClarissaDalloway,que
evitaelamenazante abismo de
la locu- ra, a costade
reprimir sus deseos y pasiones, convirtiendose asfen una mujer
frfa,aunque
brillante ymuy admirada por
la sociedadma-
chista.
De
estamanera Woolf
revelalopeligrosoque
esdejarsellevarpor
los impulsos delsubconsciente, asfcomo
elalto precioque
tieneque
pagarun
sujetoque
seempeftaen
proteger su cordura, llegando asfaun
precario equilibrioentreuna
estimacidn excesivade la llama-5 Miexposicibndelapostura de KristevaestabasadaenLaRevolutiondulangagepoetique.
da«locurafemenina» y
un
rechazodemasiado
precipitado delosvalo- resdelorden
simbolico6.Es
evidenteque
paraJuliaKristevano
eselsexobiologico deuna
persona loque
determina su potencial revolucionario, sino la posi- cionde
sujetoque
asuma. Sus ideassobrelapoh'ticafeministareflejan este rechazo albiologismoy alesencialismo.La
lucha feminista, argu- menta, ha deser interpretadahistoricay politicamentecomo una
lu-cha
que
se realizadesdetresposiciones,que
sepueden
resumirasi:1. Las mujeres reivindican igualdad de acceso al
orden
simbdli- co.Feminismo
liberal. Igualdad.2.
Rechazo
aun orden
simbolicomasculino ennombre de
la di- ferencia sexual.Feminismo
radical. Exaltacion de la femi- nidad.3. (Estaes la posicion en la
que
se situa Kristeva.)Negacion
deladicotomiametafisicaentrelomasculino ylofemenino.
La
tercera posicion es laque
destruye la oposicion entre lamas-
culinidadylafeminidady que,por
tanto,pone
enduda
lamisma
no- cidndeidentidad. EscribeKristeva:En
laterceraposicidn, laqueyodefiendo—
elaqueyoimagino?—
la
misma
dicotomiahombre/mujercomo
oposicionentre dosen- tidades rivalespuede analizarsecomo
perteneciente a lametafisica.cQue
sentidopuedetenereltermino«identidad»oincluso«identi-dad sexual»enun espacio teorico y cientificonuevo enelque la
misma
nociondeidentidad estaamenazada?(«Women’stime»,33-4)
La
relacion entre las dos ultimas posiciones requiere algiin co- mentario. Si la defensade
la tercera posicidn implicauna
negacion totalde
lasegunda
(cosaque yo no
creo)nos
encontrariamosanteun
lamentable error politico.Porque
sigue siendo politicamente esencial para lasfeministas, defendera las mujerescomo mujeres,con
elfinde
contrarrestar laopresidn machistaque somete
a las mujeres precisa-mente
como mujeres.Pero un modelo
«indestruido» delfeminismo de
la
segunda
fase,no
siendo consciente de la naturaleza metafisicade
lasidentidades
de
genero, correel riesgpde
convertirseenuna forma
invertidade
sexismo.Y
lohaceporque asume
sin crfticas las catego-6 Unacrfticafeminista,BarbaraHillRigney, haintentadodemostrar que en Mr.Dalhway«la locura se convierteenunrefugioparaelyo,misquesuperdidax(52).Enmiopinion,eltexto nocorroboraesteargumento, queparece estarguiadoporeldeseodelacrfticaderespetarlas categorias laingianasmisque porunestudioprofundo delaobra de Woolf.
ri'asmetafisicas establecidasporel
machismo con
elfindemantener
a las mujeresen su sitio, a pesarde algunos intentos de anadir valores feministas a las viejas categorias.Asf
pues, la adopcionde
laforma
«deconstruida»de
feminismo que
Kristeva preconiza,en cierto senti- do, dejatodocomo
estaba—
nuestras posiciones frente alalucha po-lftica
no han cambiado —
, pero en otro sentido transforma radical-mente
nuestro conceptode dichalucha.En mi
opinion, Kristevaretoma
asflaposition adoptadapor
Vir- giniaWoolf unos
sesentaafios antes. Vistadesdeesta perspectiva, laobra
Al
Faro ilustra la naturaleza destructivadeuna
creencia metaff- sicaen
identidades de sexofuertes e inmutables—
representadas enMr.
y Mrs.Ramsay —
mientrasque
Lily Briscoe (una artista), repre-senta el sujeto
que
destruye estao
posicion, percibe su perniciosa in- fluenciae intenta,en
lo posible dentrode un orden
machista todaviamuy
rigido, vivircomo
su propia mujer, ignorando las definiciones mutiladas de identidad de sexo a lasque
la sociedadpretendesome-
terla.
En
estecontextohemos
de situarel crucial conceptode
andro- giniaen Woolf.No
es,como argumentaba
Showalter,una
huidade
las identidadesde sexo fijas,sino
un
reconocimiento de su naturaleza metafisica enganosa. Lejosde
huirde
dichas identidades de genero por temor,Woolf
las rechazaporque
las interpretacomo
lo que real-mente
son.Comprendio que
elobjetivo principal delaluchafeminis- tateniaque
serdestruirlas eternasoposicionesbinarias demasculini-dad
y feminidad.En
su fascinante libroToward
Androginy, publicado en 1973, Ca- rolynHeilburnexpone
en terminosgenerales su propiadefinicionde androginia, al describirlacomo un
concepto «de naturaleza ilimitada y,por
tanto,fundamentalmente
indefinible» (xi).Cuando mas
tarde necesita distinguir androginiade
feminismo, definiendocon
ello im- plfcitamente aWoolf como no
feminista, su distincion parece estar basadaen lacreenciadeque
sololas dos primerasfasesque
Kristeva senalaen la lucha feministapueden
contarse entre las estrategias fe- ministas.Reconoce que
en la sociedadmodema puede
serdificil se-parara losdefensoresde la androginiade losdefensores del feminis-
mo
«acausadelpoder que
ostentan loshombres,
yacausade
ladebi- lidad politicade
las mujeres» (xvi-xvii), pero se niega a concluirque
lasmujeres
pueden
desearlaandroginia.A
diferenciade Heilburn,yo
insistirfa,
como
Kristeva,en que una
teorfaque
requiera la decons- truccionde
laidentidad sexual es,en
efecto, autenticamente feminis-ta.
En
el casode Woolf,
la cuestion esmas
bien si sucomprension
notablementeavanzada de
los objetivos feministas leimpedfan o no
adoptaruna
posicion politicaprogresista en las luchas feministasde
su tiempo.A
la luzde
Three Guineas(y