DOCUMENTACIÓN
200607001
URBANISMO Y DEPORTE
Requisitos de seguridad generales de las áreas de juego
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Félix Moral Pérez
REQUISITOS DE SEGURIDAD GENERALES DE LAS ÁREAS DE JUEGO Cuando diseñamos una pequeña zona ajardinada o un gran parque deberíamos hacerlo pensando en sus usuarios y, por tanto, deberíamos tener siempre presentes a unos de sus principales destinatarios: los niños. No debemos olvidar jamás que el juego es fundamental en el desarrollo del niño; aprende y se relaciona con el juego, por lo que es muy importante que este forme parte de su vida cotidiana.
Así, todos nuestros parques deberían contener elementos susceptibles de ser utilizados por los niños, integrando elementos diferentes que se conviertan en áreas de juego; las cuales deberán plantearse bajo la perspectiva del cumplimiento de la normativa de seguridad existente tanto para los equipos que la componen, como para la superficie sobre la que están instalados.
Estas normas nos hablan de los requisitos que deben cumplir los distintos equipos de juego para evitar que su utilización pueda suponer la posibilidad de producir un daño. Intentan prevenir situaciones que puedan llegar a ser peligrosas para los niños, con especificaciones concretas sobre acabados, protecciones contra la caída, etc.; o determinando dimensiones que reduzcan la posibilidad de cualquier atrapamiento en alguna parte del juego.
Pero igual que nos dan una serie de requisitos para los equipos de juego, también lo hacen sobre la superficie que en caso de caída debe absorber el impacto. Basándose en un criterio de posibles lesiones, se detallan especificaciones concretas en función de la altura de las diferentes partes o elementos que componen el juego. Y todo ello con un fin: si se produce la caída de un niño, que este no sufra un daño irreparable o al menos importante.
Porque el niño cuando juega, se cae o se tira; y esto entra dentro de la dinámica del propio juego. Un área de juego debe proponer desafíos al niño para estimular su aprendizaje, dentro de las posibilidades propias de su edad, pero estos no deben poner en peligro al propio niño; siendo estos riesgos los que la norma intenta evitar. Riesgos ocultos, no calculados por el usuario, que no debemos confundir con el reto que debe proponer el juego.
Félix Moral Pérez
Cuando diseñamos cualquier zona verde deberíamos hacerlo pensando en sus usuarios y, por tanto, deberíamos tener siempre presentes a unos de sus principales destinatarios: los niños. No debemos olvidar jamás que el juego es fundamental en el desarrollo del niño; aprende y se relaciona con el juego, por lo que es muy importante que este forme parte de su vida cotidiana.
Así, todos nuestros parques deberían contener elementos susceptibles de ser utilizados por los niño, integrando elementos diferentes que se conviertan en áreas de juego; las cuales a la vez, deberán plantearse bajo la perspectiva del cumplimiento de la normativa de seguridad existente tanto para los equipos que la componen, como para la superficie sobre la que están instalados.
La normativa de seguridad de obligado cumplimiento en algunas Comunidades Autónomas como Andalucía, es la siguiente:
UNE-EN 1176-1: 1999 Equipamiento de las áreas de juego.
Parte 1: Requisitos generales de seguridad y métodos de ensayo.
UNE-EN 1176-1/A1: 2002 UNE-EN 1176-1/A2: 2003
UNE-EN-1176-2: 1999 Equipamiento de las áreas de juego.
Parte 2: Requisitos de seguridad específicos adicionales y métodos de ensayo para columpios.
UNE-EN-1176-2/A1: 2003
UNE-EN-1176-3: 1999 Equipamiento de las áreas de juego.
Parte 3: Requisitos de seguridad específicos adicionales y métodos de ensayo para toboganes.
UNE-EN-1176-3/A1: 2003
UNE-EN 1176-4: 1999 Equipamiento de las áreas de juego.
Parte 4: Requisitos de seguridad y métodos de ensayo complementarios específicos para tirolinas.
UNE-EN 1176-4/A1: 2003
UNE-EN 1176-5: 1999 Equipamiento de las áreas de juego.
Parte 5: Requisitos de seguridad y métodos de ensayo complementarios específicos para carruseles.
UNE-EN 1176-5/A1: 2002 UNE-EN 1176-5/A2: 2003
UNE-EN 1176-6: 1999 Equipamiento de las áreas de juego.
Parte 6: Requisitos de seguridad y métodos de ensayo complementarios específicos para balancines.
UNE-EN 1176-6/A1: 2002
UNE-EN 1176-7: 1998 Equipamiento de las áreas de juego.
Parte 7: Guía para la instalación, inspección, mantenimiento y utilización.
UNE-EN-1177: 1998 Revestimientos de las superficies de las áreas de juego absorbentes de impactos.
Requisitos de seguridad y métodos de ensayo.
UNE-EN-1177/A1: 2002
UNE 147101: 2000 IN Equipamiento de las áreas de juego.
Guía de aplicación de la Norma UNE-EN 1176-1.
UNE 147102: 2000 IN Equipamiento de las áreas de juego.
Guía para la aplicación de la Norma UNE-EN 1176-7 a la inspección y el mantenimiento.
UNE 147103: 2001 Planificación y gestión de las áreas y parques de juego al aire libre.
UNE 172001:2004 IN Señalización en las áreas de juego.
Estas normas nos hablan de los requisitos que deben cumplir los distintos equipos de juego, así como los métodos de ensayo precisos, para evitar que su utilización pueda suponer la posibilidad de producir un daño. Intentan prevenir situaciones que puedan llegar a ser peligrosas para los niños, con especificaciones concretas sobre acabados, protecciones contra la caída, etc.; o determinando dimensiones que reduzcan la posibilidad de cualquier atrapamiento en alguna parte del juego.
Pero igual que nos dan una serie de requisitos para los equipos de juego, también lo hacen sobre la superficie que en caso de caída debe absorber el impacto. Basándose en un criterio de posibles lesiones, se detallan especificaciones concretas en función de la altura de las diferentes partes o elementos que componen el juego. Y todo ello con un fin: si se produce la caída de un niño, que este no sufra un daño irreparable o al menos importante.
Porque el niño cuando juega, se cae o se tira; y esto entra dentro de la dinámica del propio juego. Un área de juego debe proponer desafíos al niño para estimular su aprendizaje, dentro de las posibilidades propias de su edad, pero estos no deben poner en peligro al propio niño; siendo estos riesgos los que la norma intenta evitar. Riesgos
Es importante tener en cuenta que estas normas en ningún momento pretenden coartar el juego de los niños en los elementos que estudia, sino que incide en la seguridad de los mismos. Así como tampoco es su propósito influir en la necesidad de los niños de jugar, ni la de disminuir la contribución que las áreas de juego proporcionan al desarrollo infantil desde el punto de vista educacional.
Otro aspecto importante que recogen las normas es la referencia que hacen a los niños más pequeños, ya que se han realizado asumiendo la necesidad de vigilancia para niños menores de 36 meses.
En todo momento se incide en la seguridad de los equipamientos que estudian, y se dice que las dimensiones y el grado de dificultad del equipo debería ser adecuado para los usuarios o el grupo de edad para el que va dirigido; incluyéndose además requisitos específicos para equipos accesibles a niños menores de 36 meses.
Los requisitos de seguridad generales que establecen las normas se refieren a:
La integridad estructural
Los materiales
Los acabados
La protección contra la caída y otros movimientos
La protección contra el atrapamiento
Para comenzar, la integridad estructural del equipo deberá estar garantizada, incluida la estabilidad del mismo, estableciéndose diferentes métodos para calcularla:
- Cálculos teóricos.
- Ensayos prácticos.
- Una combinación de ambos.
En el primer caso, los cálculos teóricos se realizan en función de los estados límite, que son estados por encima de los cuales la estructura no continúa satifaciendo los requisitos de la norma. Es decir, cuando la resistencia de la estructura se ve desbordada por las cargas que soporta, produciéndose fallos (rotura, deformación,...) que puede poner en peligro la seguridad de los usuarios. Para realizar estos cálculos se tienen en cuenta por un lado las cargas permanentes del equipo (peso propio) y por otro las cargas variables, tanto las de nieve, viento,... como las de los usuarios del equipo.
En el segundo caso, los ensayos físicos se realizan en función de la capacidad de carga. Lo que se hace realmente es colocar sobre el equipo las cargas que previamente se han calculado y comprobar que el equipo después del ensayo no presenta roturas, daños o deformaciones permanentes excesivas y que las uniones no se han aflojado.
Otros requisitos de seguridad a tener en cuenta, serían los referidos a los materiales con que están fabricados los diferentes elementos de los equipos de las áreas de juegos infantiles, aunque al referirse a ellos la normativa no profundiza en exceso.
Así nos dice una serie de generalidades, como que deberemos tener una especial atención o cuidado en cuanto a posibles riesgos de toxicidad del recubrimiento de las
superficies o cuando el equipo vaya a ser utilizado en condiciones climáticas o atmosféricas extremas.
En cuanto a los materiales que pueden utilizarse en la fabricación de los equipamientos, la norma cita:
- Maderas y productos asociados.
- Metales.
- Materiales sintéticos.
No obstante, aunque no se citen expresamente no implica que otros no sean adecuados, ya que se podrá utilizar cualquier otro material que sea semejante a los que se indican.
Otro grupo de requisitos de seguridad se refiere a los acabados de los equipos.
Estas condiciones generales de acabado, sin duda muy importantes para la seguridad, que deben cumplir los equipamientos de las áreas de juegos infantiles son esquemáticamente las siguientes:
Clavos No deben sobresalir.
Cables de metal Sin bordes afilados ni puntiagudos.
Superficies rugosas No deben presentar riesgos de lesión.
Pernos Cubiertos permanentemente.
Tuercas y pernos No deben tener rebabas.
Soldaduras De superficies suaves.
Cantos No debe haber cantos vivos.
En todo caso, ninguna parte sobresaliente del equipo (tuercas, cabezas de pernos,...) así como los vértices o los cantos del mismo, no deben sobresalir más de 8 mm; y cuando lo hagan, su superficie deberá ser redondeada y su curvatura tendrá un radio mínimo de 3 mm.
En cuanto a las cimentaciones se deben diseñar y realizar de forma que no presenten riesgos para los usuarios; por tanto, deberán estar cubiertos de forma que se evite cualquier peligro; teniendo en todo caso, los equipos la marca de la línea de suelo.
Cuando hablamos de protección contra la caída, tenemos que referirnos a los medios de protección contra la caída, diferenciando entre:
- Pasamanos.
- Barandilla.
- Barrera.
En los dos primeros casos deberán tener una altura entre 600 y 850 mm, medida
De forma general, los equipos deberán presentar protección apropiada contra la caída en función de las diferentes alturas del mismo, debiendo además las superficies amortiguadoras de impactos satisfacer los requisitos que establece la norma UNE-EN 1177 “Revestimientos de las superficies de las áreas de juego absorbentes de impacto”.
Así, para todas las zonas del equipo con una altura de caída superior a 600 mm, el espacio de caída no tendrá ningún obstáculo con el que pueda golpearse el usuario y se requiere superficie amortiguadora de impactos. De igual forma es necesaria superficie amortiguadora si la altura entre plataformas adyacentes de la misma estructura es superior de 1000 mm.
Es decir, primero intentamos evitar la caída con métodos de protección, pero si se cae tenemos que evitar que se hagan daño. Tenemos que tener una superficie que amortigüe esa caída. Como sabemos, las normas nos dan una serie de requisitos para los equipos de juego, también lo hacen sobre la superficie que en caso de caída debe absorber el impacto; y lo hacen basándose en un criterio de posibles lesiones, detallando especificaciones concretas en función de la altura de las diferentes partes o elementos que componen el juego. Y todo ello con un fin: si se produce la caída de un niño, que este no sufra un daño irreparable o al menos importante.
Nos hablan de los requisitos y los parámetros a tener en cuenta en el momento de elegir los revestimientos que se han de utilizar en un área de juego. Y además el ensayo a que han de someterse estos pavimentos, que nos va a proporcionar la altura de caída crítica; es decir, la máxima altura de caída para la cual el revestimiento ofrece un nivel aceptable de absorción de impacto, y en consecuencia para reducir las posibles lesiones que pudieran producirse “en la cabeza”. Porque, a pesar que los accidentes en las áreas de juego suelen ocurrir por diferentes motivos (aunque la mayoría por caídas), las lesiones más graves son las que afectan a la cabeza.
Por eso se estableció un criterio que evalúa la capacidad de los pavimentos de reducir este tipo de lesiones, llamado Criterio de Lesión de la Cabeza o Criterio de Lesión Craneoencefálica, más conocido por sus siglas en inglés HIC (Head Injury Criterion). Este es un valor teórico que pretende cuantificar la lesión de un niño al caer desde una altura concreta y en un revestimiento determinado. Para ello se toma un valor de referencia o nivel de tolerancia, que es HIC = 1000, que va a ser el límite superior para la gravedad de las lesiones. Es decir, que el valor 1000 es el máximo permitido.
El tipo de materiales que se pueden emplear para amortiguar las caídas es muy variado, desde los sintéticos como las losas de caucho o el pavimento continuo, hasta los materiales naturales como la arena, el césped o las virutas de madera.
Por otro lado, uno de los puntos que en más incide la norma, sin duda por su importancia real, es la prevención o las medidas de protección para prevenir los peligros de atrapamientos en los equipos de un área de juego, derivados de su uso.
Cuando hablamos de atrapamiento, hablamos del riesgo que presenta una situación en la que el cuerpo, parte de él o las ropas pueden quedar atrapados, sin que el usuario sea capaz de liberarse por si mismo. Los diferentes tipos de atrapamientos que
contempla la norma se clasifican en función de las partes del cuerpo que pueden quedar atrapados y de las partes del equipo que pueden producir estos atrapamientos.
Para evitarlos, en primer lugar al elegir los materiales para fabricar un equipo deberían tenerse en cuenta estos peligros de atrapamiento que puedan preverse como consecuencia de esa selección, especialmente por deformación de los materiales. Pero además, el equipo debe estar diseñado y montado para evitar estos atrapamientos.
Para comprobar si un equipo conlleva un riesgo de atrapamiento inaceptable, la norma establece unos métodos de ensayo que, mediante la utilización de unas sondas de prueba, comprueban una serie de distancias o medidas de seguridad que deben cumplirse.