• No se han encontrado resultados

El Propósito de Dios, Parte 1

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2022

Share "El Propósito de Dios, Parte 1"

Copied!
5
0
0

Texto completo

(1)

Twitter: @DeliverMyFeet 1

1 Introducción

Muchas de las verdades espirituales que Dios quiere que aprendamos nos las enseña por medio de analogías. Dios nos da un indicio de la verdad de Su amor, por medio de nuestro amor por nuestros cónyuges y nuestros hijos. El amor que sentimos por otros es una sombra del amor que Dios y Cristo tienen por nosotros. El amor de Dios por nosotros es el fundamento de Su propósito en nosotros. El origen del amor que sentimos por nuestros hijos no nacidos que crecen en el vientre, el estallido de ese amor por ellos cuando nacen, y el interminable aumento de ese amor a medida que crecen nos da una pequeña muestra del amor que Dios tiene por nosotros. ¡Pensamos que el amor de los padres por sus hijos es supremo, pero el amor de Dios por nosotros y por cada uno de nuestros hijos es incluso mayor que nuestro amor por ellos!

Dios nos creó, y cada alma es Suya por derecho de creación (Salmos 100:3; Ezequiel 18:4).

Nuestros hijos no nos pertenecen. Ellos nos han sido prestados por Dios para criarlos en amor, bendecirlos y hacer que nos bendigan, de acuerdo con Su propósito. Dios dijo que la razón por la que aborrece el divorcio es porque quiere criar hijos piadosos (Malaquías 2:15-16). Queremos que nuestros hijos crezcan, se desarrollen y se conviertan en buenas personas, que sean una bendición en el mundo y no una maldición, que amen a los demás y se entreguen por ellos. Dios tiene planes aún mayores en Su amor por nosotros, para que crezcamos a la imagen de Cristo, caminando en amor y santidad delante de Él (Romanos 8:29; 2 Corintios 6:18-7:1). ¡El cumplimiento del propósito de Dios es la vida eterna, nuestra vida con Él para siempre!

Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.

(2 Timoteo 1:9-10 RVR1960)

2 El Cuidado de Dios Para Los Niños - Parte 1

Dios nos advierte que tengamos cuidado con los niños, ellos son la niña de Sus ojos. Todos nosotros somos niños a los ojos de Dios, no importa la edad que tengamos. Jesús dijo que solo podemos entrar al cielo como niños, confiando en que Dios nos ama y sin dudar de Su propósito para nosotros:

De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. (Marcos 10:15 RVR1960)

Si aún no lo conocemos, si no le hemos entregado nuestras vidas, somos huérfanos

siguiendo los deseos del mundo y siendo fácilmente distraídos de la verdad. En el tiempo correcto, Dios planta Su semilla en nosotros, Su palabra, y nacemos de nuevo del Espíritu de Dios y nos convertimos en Sus hijos (Juan 1:12; Juan 3:8; 1 Pedro 1:23; 1 Juan 5:1) ¡Él es ahora nuestro padre!

Cuando venimos a Cristo, Él nos promete que ya no somos huérfanos (Juan 14:18).

Dios tiene puestos los ojos en cada niño, aquellos que aún no son Suyos y aquellos que Él ha adoptado. ¡Es un defensor de las viudas y los huérfanos!

Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, contra los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos. (Malaquías 3:5 RVR1960)

Debemos interactuar con las personas en el temor del Señor. Debemos tener en cuenta que toda persona le pertenece a Dios. Cuando somos egoístas y herimos a otros, cuando maltratamos a

(2)

los demás, cuando humillamos a otras personas y nos exaltamos a nosotros mismos, somos una afrenta a Dios mismo.

Los niños son el fruto del amor de Dios y los maltratamos a nuestro riesgo:

El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió. … Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. (Marcos 9:37,42 RVR1960)

¡El bienestar de los niños es tan importante para Dios que Él nos advierte de las graves consecuencias si somos responsables de alguna manera de que los niños sean heridos o se pierdan!

3 El Nacimiento Físico Precede al Nacimiento Espiritual - Parte 1

La ciencia puede describir cómo un niño nace, pero la ciencia no puede explicar qué es lo que hace a alguien una persona, ese algo dentro de nosotros que nos hace individuos únicos, con moral y razonamiento. Eso es algo que viene de Dios.

Dios tiene un propósito en cada vida, y la destrucción prematura de esa vida, ya sea en el útero o después de haber nacido, le roba a esa persona algo que nunca se le podrá devolver. Todos saben que desde el momento de la concepción de un feto, este es un humano. ¡La ley que permite los abortos es una declaración directa de que un feto, aunque es un humano, no es una persona y no tiene protección de la ley! Pueden ser asesinados por capricho de la madre. Si escucháramos la sabiduría de Dios, prohibiríamos los abortos y daríamos protección legal a todos los bebés no nacidos porque no solo son humanos, son personas y merecen toda la protección de la ley.

¡Dios considera que los bebés no nacidos y la destrucción de sus vidas son asesinatos y quienquiera que los dañe será considerado culpable de asesinato!

Si algunos riñeren, e hirieren a mujer embarazada, y esta abortare, pero sin haber muerte, serán penados conforme a lo que les impusiere el marido de la mujer y juzgaren los jueces. Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie. (Éxodo 21:22-25 RVR1960)

Si el bebé nace sano y completo, entonces no se le hizo daño. Pero si el bebé muere o es lastimado de alguna manera, si se produce algún daño, la persona que lastimó al bebé nonato es culpable delante de Dios, independientemente del hecho de que el bebé aún no haya nacido.

Algunas personas podrían decir que la ley del Antiguo Testamento no se aplica a nuestras vidas hoy en día, pero la definición de asesinato dada por Dios en ese entonces todavía se aplica hoy ¡Lo que Dios dijo que era asesinato en ese entonces es asesinato ahora!

Escuchamos a personas tratando de justificar el asesinato de los no nacidos diciendo que debido a que el feto no es capaz de vivir fuera del útero, no es una persona realmente, y en realidad no es un asesinato. Cualquiera que haya criado niños sabe que los bebés y los niños pequeños tampoco son capaces de vivir fuera del cuidado de alguien. No pueden vivir sin ayuda. La antigua sociedad griega y romana permitió a los padres matar a sus hijos, y lo hicieron exponiendo al niño a los elementos.1 ¡El niño no podía sobrevivir! ¿Deberíamos volver a la barbarie de las culturas antiguas? ¿Deberíamos cambiar la definición de asesinato para decir que los padres pueden matar a cualquier niño que no pueda vivir solo? Es evidentemente absurdo. Los bebés no nacidos son personas y necesitan el cuidado de sus madres para sobrevivir como cualquier otro niño.

(3)

Twitter: @DeliverMyFeet 3 Dios condena nuestras leyes que permiten el asesinato de bebes no nacidos y llama a nuestra Corte Suprema y a cualquier tribunal que condene a los justos, "... el trono de iniquidades...":

¿Se juntará contigo el trono de iniquidades que hace agravio bajo forma de ley? Se juntan contra la vida del justo, y condenan la sangre inocente. (Salmos 94:20-21 RVR1960)

Dios ha juzgado el asesinato de los no nacidos como asesinato, pero nuestra sociedad contradice a Dios y dice que no lo es. La solución no es participar en ejecuciones extrajudiciales de practicantes del aborto, sino trabajar para que la ley sea modificada. Dios nos ha dicho que todos merecemos la muerte por el mal que hemos hecho en nuestras vidas, no solo los practicantes del aborto (Romanos 6:23), y el único escape de la justa aplicación de ese castigo es el perdón que encontramos en Cristo (Efesios 1:7). Todos estamos bajo una sentencia de juicio y le pedimos a Dios que nos perdone. ¿Cómo pueden las personas que dicen ser cristianas actuar fuera de la ley para vengarse de los demás? Los verdaderos cristianos temen a Dios y obedecen Su palabra:

No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. (Romanos 12:19-20 RVR1960)

Cualquiera que defienda el asesinato de personas que trabajan en clínicas de aborto no es cristiano. ¡No debemos dejar que los lobos vestidos de ovejas nos engañen! ¡Debemos vencer el mal con el bien!

Jesús dijo que Su propósito es salvar la vida de las personas, y como cristianos ese es nuestro propósito también. Somos hijos e hijas de Dios nuestro Padre. Debemos saber que tenemos el Espíritu de Dios morando en nosotros:

Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea. (Lucas 9:53-56 RVR1960)

No debemos tomar las armas contra médicos, enfermeras, clínicas u opositores políticos que no estén de acuerdo con nosotros. ¡Debemos enfrentarnos a ellos de manera legal y orar para que Dios cambie sus corazones! ¡Tenemos que razonar con madres de niños no nacidos para que no destruyan sus vidas! ¡Debemos ser obedientes a Dios en las áreas de sexualidad y el matrimonio para que los abortos no parezcan ser una solución a los dilemas en nuestras vidas como consecuencia de ignorar la palabra de Dios!

Dios nos dice que nos ve y nos conoce, incluso cuando estábamos en el vientre. Dios le dijo a Jeremías que ya tenía un propósito para su vida antes de que naciera:

Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.

(Jeremías 1:5 RVR1960)

La gente ignora el hecho de que es Dios quien dice quién debería tener hijos y quién no. Los niños están destinados a ser una herencia y una recompensa del Señor por una vida en rectitud:

He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. (Salmos 127:3 RVR1960) El Señor retiene o concede el embarazo y los hijos según Su propósito:

(4)

Porque Jehová había cerrado completamente toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara mujer de Abraham. (Génesis 20:18 RVR1960)

Y Jacob se enojó contra Raquel, y dijo: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre? … Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios, y le concedió hijos. (Génesis 30:2,22 RVR1960)

Dios está levantando hijos para Sí mismo. Él ordena nuestra concepción y nuestro crecimiento en el vientre para que Su amor y propósito para nuestras vidas se cumplan:

Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas. (Salmos 139:13-16 RVR1960)

Dios no quiere que nada se interponga entre las personas y Su propósito para ellas. Él quiere que los niños crezcan en hogares piadosos, protegidos del mal que hay en el mundo, para que en el momento apropiado, cuando estén listos, le entreguen sus vidas en fe.

El propósito de Dios en la vida de todos, es usar sus vidas en el mundo para llevarlos al conocimiento de quién es Cristo y lo que ha hecho. El propósito de Dios en la vida de las personas que no lo conocen es que se miren a sí mismos y se den cuenta del abismo que hay entre su

perspectiva idealizada de sí mismos y la realidad de cómo viven sus vidas. ¡El propósito de Dios en la vida de las personas es mostrarles cuán superficiales son las cosas del mundo, cuán vacía es cada búsqueda fuera de Dios! El propósito de Dios es llevar a las personas a ese punto donde se darán la espalda a sí mismas y se volverán a Dios para que Él pueda salvarlas.

Jesús advirtió a las personas que incluso si ganaran todo lo que el mundo tiene para ofrecer, no les beneficiaría en el día del juicio:

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Mateo 16:26 RVR1960)

Dios quiere que tranquila y pacíficamente vivamos vidas de propósito para que podamos ver el deseo de Dios de que la salvación de toda la humanidad se lleve a cabo en nuestras familias, nuestros amigos y la gente que nos rodea:

Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los

hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. (1 Timoteo 2:1-4 RVR1960)

¡Dios no quiere que nadie perezca! Dios nos advierte del juicio venidero para que no

pensemos que el mundo continuará como ahora. Pero el deseo de Dios por la salvación de todos no impedirá que Su justicia obre en el juicio del pecado y el mal:

Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. (2 Pedro 3:7-9 RVR1960)

Debemos nacer y crecer físicamente antes de poder nacer de nuevo espiritualmente. Nuestra

(5)

Twitter: @DeliverMyFeet 5 de Dios vela por nosotros incluso antes de conocerlo, para que Él pueda llevarnos a la salvación.

¡Nuestras vidas físicas son un prerrequisito para la vida eterna en Cristo!

4 Hijos del Dios Viviente – Parte 2 5 Conclusión - Parte 2

Derechos de autor © 2020, Stephen W. Lange. Todos los derechos reservados.

DOC=2020-03-25. Traducido por Manuel Can.

Referencias

Documento similar