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Propiedad de la tierra y uso de Recursos Naturales

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Academic year: 2021

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La relación entre derechos de propiedad y conser- vación de recursos naturales ha sido un tema de interés y debate por muchos años. El asignar dere- chos de propiedad privada ha sido visto por muchos políticos y científicos como una buena alternativa para mejorar la sustentabilidad del uso de recursos naturales porque disminuye los costos de organiza- ción y decisión y los dueños pueden obtener todos los beneficios al excluir a otros. Se asume que esta concentración de beneficios y costos en el dueño le crea incentivos para que use los recursos más efi- cientemente. Otros científicos en cambio, creen que la privatización por sí misma no garantiza la sus- tentabilidad, mientras que la propiedad comunal de recursos naturales puede ser una mejor alternativa para conservar los recursos, al mismo tiempo que mantiene la integridad cultural. Este tipo de debate aun se mantiene y tiene grandes implicaciones ya que muchos gobiernos han decidido que la propie- dad privada es la forma más eficiente de manejar los recursos comunes. Así, recursos que antes eran manejados por comunidades y eran por lo tanto, de propiedad común, se convirtieron en propiedad pri- vada. En muchos casos esto ha tenido resultados negativos tanto para la gente como para el recurso.

Al establecer sistemas de propiedad de la tierra con el motivo de solucionar conflictos ambientales, las políticas deben ser diseñadas de forma tal que estén de acuerdo al contexto cultural, económico, geo- gráfico y ecológico. Durante las últimas décadas ha habido un esfuerzo grande en diversas partes del mundo para privatizar la tierra con el objetivo de aumentar la protección y uso sostenible de los recursos. Sin embargo, la privatización se impone muchas veces sin evaluar previamente las condicio- nes locales y las consecuencias sociales y ambien- tales que este sistema de propiedad puede tener.

El sistema de propiedad de la tierra en el Impenetrable ha ido cambiando, desde ser propie- dad del estado con acceso libre, a ser propiedad pri- vada donde locales y no locales adquieren el título de la tierra. Es interesante conocer como estos cam- bios están afectando la vida de los campesinos locales y el uso de los recursos naturales. El gobier- no ha promovido la privatización de la tierra como

una forma de disminuir o revertir el proceso de degradación de esta región. El supuesto es que al convertir el sistema de propiedad a unidades priva- das delimitadas y con alambrados se va a motivar la explotación sostenible de los recursos naturales.

Sin embargo, hasta el presente estas expectativas no están siendo alcanzadas.

Privatización del Impenetrable

Durante las últimas dos décadas, el gobierno pro- vincial ha fraccionado y puesto a la venta grandes extensiones de tierra y ha promovido la privatiza- ción en dos formas. Por un lado, el gobierno provee incentivos a los campesinos para adquirir el título de la tierra donde han vivido por muchos años. Por otro lado, se están vendiendo grandes porciones de tierra a compradores no locales. Dado que este pro- ceso es reciente, hoy en día hay varios estados de tenencia de la tierra. Muchas familias de campesi- nos no tienen título de la tierra, otros tienen la tie- rra adjudicada pero aun sin título, otros han com- prado la tierra y se les ha otorgado el título, y por otro lado hay mucha gente no local que ha compra- do grandes extensiones de tierra.

Los campesinos locales que han vivido en la zona por mucho tiempo pueden adquirir hasta 250 ha de tierra a bajo costo. Si compran más de eso deben pagar un precio más alto. Los que han llegado más recientemente o los descendientes de los primeros campesinos pueden adquirir la tierra pero a un costo mayor. Este precio, sin embargo, es todavía muy bajo en comparación con precios de la tierra en otras partes del país y la provincia. Para adquirir el título los campesinos deben hacer mejoras en su tierra, que incluyen, entre otras cosas, hacer corra- les, construir una casa de material y poner alambra- do alrededor de la propiedad. Sin embargo, cuando estuvimos trabajando en la región vimos que muy pocos habían alambrado su propiedad. La mayoría de las familias locales (70%) estaban en el proceso de adquirir la tierra o la tenían ya adjudicada. La mayoría de ellos tenían 250 ha, y los que tenían más llegaban a 3.500 ha. Solo un 20% de los cam- pesinos tenían más de 1.500 ha.

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Propiedad de la tierra y

uso de Recursos Naturales

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Como vimos antes, después de la crisis económica del 2001 aumentó el valor del ganado y los produc- tos agrícolas de exportación como resultado de la devaluación de la moneda nacional. Por esta razón, tierras marginales tales como el Impenetrable adquirieron más valor dado los altos precios y esca- sez de tierra en otras regiones. En el 2002 y el 2003 comenzó un rápido proceso de compra de tierra por no locales. Gente de otras provincias, principal- mente Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, compra grandes extensiones de tierra, hasta más de 10.000 ha. Estos nuevos dueños raramente viven en la región y por lo general ponen empleados a cargo.

El cambio en el sistema de propiedad que ha ocu- rrido desde la colonización ha tenido diversos efec- tos en el uso de recursos naturales. En el pasado por ejemplo, cuando la tierra era estatal, las compañías madereras explotaban el monte en concesiones que le otorgaba el gobierno, mientras que los campesi- nos no podían explotar el monte legalmente con propósitos comerciales. Los campesinos dicen que estas compañías a veces explotaban el monte cerca de sus casas. Como no tenían forma de evitarlo, ya que no eran dueños de la tierra, buscaban formas de beneficiarse de la presencia de las compañías, tra- bajando para ellos o vendiendo productos a los tra- bajadores. La explotación más intensa ocurrió durante la década del 40 y en las regiones más cer- canas a los pueblos y a la ruta 16. Para tener una idea de la intensidad de este obraje, se puede citar el dato de un gran obraje que durante la década del 30 empleaba entre 500 y 600 peones. Este tipo de explotación afectó las opciones que los campesinos tienen actualmente ya que donde el monte fue explotado más intensamente hoy en día hay poca madera de valor.

Desde que los campesinos empezaron a adquirir la tierra, también adquirieron el derecho de explotar el monte, aunque la forma en que ellos lo hacen es en mucho menor escala que los grandes dueños. Esta explotación se hace de acuerdo a planes de manejo hechos por un profesional, que luego presentan al instituto de bosques. Este plan especifica dónde y cuánto se puede cortar. Sin embargo, el hecho de que la explotación del monte se haga bajo planes de manejo no asegura la conservación del monte y la fauna. El concepto de sustentabilidad que estas agencias manejan es sesgado hacia lo económico, enfocándose en mantener la capacidad de usar las especies madereras de valor en el futuro. Así, la

deforestación de grandes áreas o la remoción de las especies de arbustos y de árboles chicos para plan- tar pasturas, lo cual puede ser altamente perjudicial para la fauna, es considerado como parte de un manejo sustentable del monte. La planificación de las áreas que pueden ser sujetas a desmonte no se hace de forma tal que se dejen áreas sin desmontar contiguas entre las propiedades vecinas.

En los últimos pocos años, con el aumento del pre- cio de la madera, hubo más incentivos para explo- tar el monte. Sin embargo la escala de explotación realizada por los campesinos es aún pequeña, limi- tada en parte por cuestiones logísticas y económi- cas, y en parte por la necesidad de mantener monte para pastaje del ganado. En el 2003, muchas fami- lias que tenían la capacidad legal de explotar el monte aun no habían comenzado a hacerlo.

Las percepciones de propiedad del monte han cam- biado al mismo tiempo que la propiedad de la tierra ha sido adjudicada. Mientras que en el pasado los campesinos no tenían derechos de beneficiarse con la explotación del monte y no podían controlar el acceso al mismo, hoy en día los campesinos consi- deran los árboles que están dentro de la propiedad como algo privado que les pertenece. Por otro lado, las compañías madereras ya no pueden establecer- se en cualquier lugar sin respetar los límites de pro- piedad. Algunos conflictos sin embargo han surgi- do, ya que no todos los campesinos tienen árboles de valor maderero en sus propiedades, dado la his- toria de explotación en el pasado. También hay conflictos porque hay muchos campesinos que no tienen propiedad. Por estas razones, hay problemas de gente invadiendo propiedad privada y cortando árboles ilegalmente.

Obraje con 12 hornos, cerca del Parque Nacional Copo.

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Uso de la fauna y

cambios de derechos de propiedad

Durante la época en que los cueros de animales sil- vestres tenían valor no había reglas de ninguna forma para regular la cacería. Los cazadores se movían en grandes áreas, sin reconocer límites y cazaban o ponían trampas en cualquier lugar.

Algunos locales dicen que había conflictos sólo cuando un cazador ponía trampas demasiado cerca de otra casa donde las cabras podían caer y lasti- marse. Los cazadores, tanto locales como de los pueblos, mataban lo más que podían, porque esto representaba una forma rápida y fácil de hacer dinero. Los cazadores no locales pasaban varios días en el monte cazando, sin pedir permiso a los locales. Como estos cazadores tenían mejor tecno- logía y equipo, trabajaban en grupos y se quedaban varios días seguidos, podían cazar grandes cantida- des de animales. Los campesinos dicen que después de que venían los cazadores de los pueblos queda- ban pocos animales para cazar. Sin embargo, los puesteros no podían impedirles a la gente de los pueblos cazar en la zona rural porque no tenían títu- los de propiedad. Una frase que dijeron varias veces fue “los animales le pertenecían a todo el mundo”. Después de que la cacería comercial dis- minuyó, la cacería para el consumo continuó de la misma forma, sin reglas en cuanto a la cantidad de animales que se podía matar, las especies o los lugares donde se podía cazar o poner trampas.

La adquisición de la tenencia de la tierra cambió la perspectiva y percepciones de la gente con respec- to a la fauna y la cacería. La gente muestra un evi- dente cambio de percepción y actitud hacia algunas especies que se mueven en áreas chicas y que representan un recurso importante para ellos, como por ejemplo, los pichones de loro que son cosecha- dos para la venta. Durante la estación de cría, los campesinos llegan a tener una buena idea de la can- tidad de loros anidando dentro de su propiedad, y controlan que otra gente no entre en la propiedad a colectar pichones. La gente ahora reconoce este recurso como propio y tiene más incentivos para defenderlo. Igualmente ocurre con otras especies como los quirquinchos. Los cazadores pueden entender que cuidando los quirquinchos dentro de sus propiedades hoy significa carne para mañana.

Así vemos que, a diferencia del pasado, la gente ha

comenzado a reconocer estos recursos como pro- pios y a negar la entrada a cazadores foráneos. En el caso de los quirquinchos, no todos los campesi- nos están negando la entrada a cazadores de afuera porque muchos de ellos mantienen relaciones de amistad con estos cazadores y su visita es un gran suceso para la familia, ya que pasan la mayor parte su tiempo solos.

Dado que estos cambios de tenencia de tierra son muy recientes, se observa que la adquisición del título de la tierra aún no ha producido un cambio de comportamiento de la gente en términos de restrin- gir sus propias actividades de cacería con la inten- ción de evitar la sobreexplotación. De todos modos, al tener el poder para controlar el acceso, con el tiempo pueden aprender a relacionar el estado del recurso con sus propias acciones y así intentar modificarlas. Además, controlar el acceso es el pri- mer paso en disminuir la presión de cacería.

Con otras especies de fauna como los pecaríes, los cuales se mueven en grandes áreas, la situación es diferente. Estos siguen siendo percibidos como ani- males de nadie y por lo tanto cada uno trata de cazar lo más que puede, porque lo que uno no mata lo hará el vecino. El hecho de que estos animales viven en áreas más grandes que las propiedades de los locales hace que nadie en particular pueda reclamarlos como de propiedad privada y nadie pueda controlar el acceso a ellos. Los campesinos no quieren perder la oportunidad de cazar los peca- ríes mientras están cerca, porque no saben si van a volver a pasar. Esto indica que el cambio de siste- ma de propiedad de la tierra, cuando las propieda- des de los campesinos son chicas, no afecta direc- tamente la conservación de estas especies.

Hasta ahora hemos visto que la propiedad privada ha producido cambios en la percepción y el uso de algunos recursos, pero no está libre de conflictos.

Los dueños pueden controlar el acceso a sus tierras, negociar con vecinos y con compañías madereras, y tomar decisiones en cuanto a qué recursos explo- tar y cómo. Esto ha sido un cambio evidente en comparación con el pasado cuando no había restric- ciones en la explotación de la fauna y el monte.

Antes, los recursos naturales eran considerados como de nadie, mientras que ahora los reconocen como propios. Esto puede ser un paso positivo

Interacciones entre la gente y la fauna en el Chaco Argentino

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hacia un mejor uso de los recursos. Sin embargo, al restringir el uso del monte y la fauna dentro de las propiedades, se crean problemas de desigualdad ya que no todos tienen la misma superficie de tierra y estos recursos no están distribuidos uniformemen- te. Por ejemplo, aquellos que viven cerca de los pueblos donde la explotación del monte en el pasa- do fue muy intensa, hoy en día tienen menor canti- dad de especies arbóreas de valor para ser explota- das y tienen menor cantidad de fauna para cazar si deben restringirse a sus propiedades. Por otro lado, la privatización de grandes extensiones de tierras que está ocurriendo tiene otros efectos más negati- vos en la conservación de los recursos naturales.

Privatización de grandes extensiones y sustenta- bilidad del uso de recursos naturales

El factor más importante a tener en cuenta actual- mente en términos de conservación de la fauna en esta región es la privatización de la tierra en manos de grandes propietarios. Este tipo de privatización probablemente va a causar los cambios más dramá- ticos. Si estos dueños deciden dejar el monte en el estado en que está, como unos pocos hacen, el resultado puede ser positivo desde el punto de vista de la conservación de la fauna. En cambio si deci- den desmontar grandes superficies como hace la mayoría, la fauna va a ser afectada por la pérdida de su hábitat.

Según oficiales del Instituto de Bosques, estos due- ños deben seguir las mismas reglas en la explota- ción del monte que los campesinos locales. Sin embargo, no es raro observar grandes extensiones de monte que han sido desmontadas y reemplaza- das con pasturas exóticas (especies que no son nati- vas del país) resistentes a las sequías. Algunos de estos nuevos dueños nos dijeron que sus expectati- vas son en algún momento reemplazar todo el monte con pasturas. Otro sistema que usan es el desfajerado, en el cual remueven todas las especies de arbustos y árboles chicos, dejan sólo los árboles más altos en pie y siembran pasturas. No se sabe de qué manera este sistema afecta a la fauna, pero seguramente disminuye la diversidad ya que sim- plifica el hábitat y elimina muchas especies de plan- tas que pueden ser alimento de especies animales.

El estilo de manejo del ganado que usan en estas grandes propiedades es diferente al tradicional. Es más intensivo, basado en alambrados y cultivos de pasturas que son resistentes a las sequías. Este sis- tema requiere mayor inversión de capital para alambrar, desmontar y sembrar, por lo que difícil- mente pueden hacerlo los campesinos locales.

Estos nuevos dueños alambran sus propiedades y no permiten a los locales tener sus animales pastan- do dentro de las mismas. Esto va a afectar el siste- ma de vida de los campesinos y producir desigual- dad en la distribución de recursos naturales, ya que se reduce el área de pastoreo disponible y el acceso al agua. La situación económica de muchas fami- lias locales va a empeorar si se ven forzadas a redu- cir el número de ganado que tienen o pierden gran- des cantidades de vacas por falta de agua y alimen- to. Si la situación económica empeora, es posible que los campesinos aumenten la cacería para obte- ner alimento. Ya vimos antes que las familias más pobres son las que cazan más.

Desfajerado. Todos los árboles chicos y arbustos son removidos, y luego se siembran pastos. Foto Gabriel Boaglio.

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Para estos nuevos dueños la fauna no es un recurso importante, por lo que su conservación no los moti- va a crear prácticas sustentables de uso de la tierra.

Por otro lado, este sistema probablemente aumente la pobreza en la región, forzando a los campesinos más pobres a vender o mudarse a otras regiones. Un aumento de la pobreza puede también aumentar la presión en los recursos naturales.

Si los dueños de estas grandes propiedades deciden explotar el monte, lo hacen a gran escala, ya que tie- nen los medios como para hacerlo. Frecuentemente, luego de explotar el monte queman los restos para dejar el campo limpio y plantar pasturas. Esta des- trucción masiva del monte va a repercutir en la fauna directamente al reducir el hábitat.

Este es un caso típico donde la privatización no asegura el uso sostenible de los recursos en el caso de los grandes propietarios, ya que los recursos naturales no son de interés para el dueño. De esta forma se ve que la ganancia a corto plazo es lo que dirige las acciones de los propietarios, sobre todo cuando parte del interés en comprar es la especula- ción de tierras. Aunque la propiedad privada puede facilitar la emergencia de sistemas de control, como hemos visto en los campesinos con respecto a las especies que no se desplazan mucho, no garantiza la conservación del ecosistema.

Nueva propiedad cerrada con alambrado Producción a gran escala de postes de quebracho colorado

La privatización de grandes extensiones y los cambios de uso de suelo están produciendo un impacto negativo en el ecosistema chaqueño.

Referencias

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