M: La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con ustedes.

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Misa Cristiana

El juicio final

11 noviembre 2017

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CÁNTICO DE APERTURA Ten piedad, oh Dios, de mí Adoremos a Cristo

Ten piedad, oh Dios, de mí Pues en pecado, Señor, yo nací.

Tu palabra siempre aborrecí Y tus mandatos no obedecí.

Tu palabra siempre aborrecí Y tus mandatos no obedecí.

Ten piedad, oh Dios, de mí.

Con pensamientos yo te ofendí, Y mi pecado siempre ante ti Llevó la culpa toda sobre mí.

Y mi pecado siempre ante ti Llevó la culpa toda sobre mí.

Pero Jesús en lugar de mí Sufrió el castigo que yo merecí.

Por su gracia perdón recibí;

Doy alabanza, Señor, yo a ti.

Por su gracia perdón recibí;

Doy alabanza, Señor, yo a ti.

SALUDO APOSTÓLICO

M: La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con ustedes.

CONFESIÓN DE PECADOS

M: Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Pero si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y para limpiarnos de toda maldad. Entonces, confesemos nuestros pecados a Dios nuestro Padre Celestial, pidiéndole en el nombre de nuestro Señor Jesucristo que nos conceda el perdón:

C: Yo confieso todos mis pecados De pensamientos, palabras y acciones.

Por naturaleza yo soy un pecador.

Ten piedad de mí, oh Salvador.

Yo tengo fe en Jesucristo.

Él murió en la cruz por mí.

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La sangre de Cristo nos purifica.

Oh Señor, perdóname.

Por causa de Cristo, perdóname, oh Dios.

M: Dios todopoderoso, en su misericordia, ha dado a su único Hijo para morir por ti, y por amor a él te perdona todos tus pecados. Por tanto, como pastor llamado y ordenado por su iglesia, te perdono todos tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

SEÑOR, TEN PIEDAD P: En paz, oremos al Señor.

C: Señor, ten piedad.

P: Por la paz de lo alto y por nuestra salvación, oremos al Señor.

C: Señor, ten piedad.

P: Por la paz del mundo entero, por el bienestar de la iglesia de Dios y por la unidad de todos, oremos al Señor.

C: Señor, ten piedad.

P: Por esta familia de la fe y por todos los que aquí ofrecen su adoración y alabanza, oreemos al Señor.

C: Señor, ten piedad.

P: Ayuda, salva, consuela y defiéndenos, misericordioso Señor.

C: Amén.

CANTICO DE ALABANZA

P: Las obras del Señor son grandiosas y gloriosas. Su nombre es digno de alabanza.

C: Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

No me arrojes de tu presencia Y no me quites tu Espíritu Santo.

Restitúyeme el gozo de tu salvación;

Que un espíritu obediente me sostenga.

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

No me arrojes de tu presencia Y no me quites tu Espíritu Santo.

Restitúyeme el gozo de tu salvación;

Que un espíritu obediente me sostenga.

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ORACIÓN DEL DÍA

M: Todopoderoso y sempiterno Dios, que has dado a los que creen muy grandes y preciosas promesas:

Concédenos que sin ninguna duda, mas con perfecta confianza, creamos en tu Hijo Jesucristo de manera que nuestra fe nunca sea reprobada ante tus ojos; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos.

C: Amén.

PRIMERA LECCIÓN Daniel 7:9,10 El profeta Daniel pinta una escena ilustrativa del juicio final: Dios el juez justo está sentado en su trono de poder y gloria, y se abren los libros de evidencia para que todos reciban su veredicto justo.

9 »Mientras yo observaba esto, se colocaron unos tronos,

y tomó asiento un venerable Anciano.

Su ropa era blanca como la nieve, y su cabello, blanco como la lana.

Su trono con sus ruedas centelleaban como el fuego.

10 De su presencia brotaba un torrente de fuego.

Miles y millares le servían, centenares de miles lo atendían.

Al iniciarse el juicio, los libros fueron abiertos.

SEGUNDA LECCIÓN I Tesalonicenses 5:1-11

El día del Señor, o sea, el fin del mundo, vendrá repentinamente como un ladrón en la noche. Entonces, qué velemos, poniéndonos la coraza de fe y de amor, y el casco de la esperanza de salvación.

Ahora bien, hermanos, ustedes no necesitan que se les escriba acerca de tiempos y fechas, 2 porque ya saben que el día del Señor llegará como ladrón en la noche. 3 Cuando estén diciendo: «Paz y seguridad», vendrá de improviso sobre ellos la destrucción, como le llegan a la mujer encinta los dolores de parto. De ninguna manera podrán escapar.

4 Ustedes, en cambio, hermanos, no están en la oscuridad para que ese día los sorprenda como un

ladrón. 5 Todos ustedes son hijos de la luz y del día. No somos de la noche ni de la oscuridad. 6 No debemos, pues, dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio. 7 Los que duermen, de noche duermen, y los que se emborrachan, de noche se emborrachan. 8 Nosotros que somos del día, por el contrario, estemos siempre en nuestro sano juicio, protegidos por la coraza de la fe y del amor, y por el casco de la esperanza de salvación; 9 pues Dios no nos destinó a sufrir el castigo, sino a recibir la salvación por

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medio de nuestro Señor Jesucristo. 10 Él murió por nosotros para que, en la vida o en la muerte, vivamos junto con él. 11 Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo.

EL EVANGELIO Mateo 25:31-46

En el juicio final, Cristo vendrá y separará a los creyentes y los incrédulos, y los juzgará. Los creyentes, los cuales producen fruto como evidencia de su fe, recibirán su herencia en el cielo, mientras que los incrédulos, los cuales producen nada más los frutos podridos de incredulidad, recibirán la condenación eterna en el infierno.

31 »Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, con todos sus ángeles, se sentará en su trono

glorioso. 32 Todas las naciones se reunirán delante de él, y él separará a unos de otros, como separa el pastor las ovejas de las cabras. 33 Pondrá las ovejas a su derecha, y las cabras a su izquierda.

34 »Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: “Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido;

reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron

alojamiento; 36 necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron”. 37 Y le contestarán los justos: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?” 40 El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”.

41 »Luego dirá a los que estén a su izquierda: “Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre, y ustedes no me dieron nada de comer; tuve sed, y no me dieron nada de beber; 43 fui forastero, y no me dieron alojamiento; necesité ropa, y no me vistieron; estuve enfermo y en la cárcel, y no me atendieron”. 44 Ellos también le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, o como forastero, o necesitado de ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?” 45 Él les responderá: “Les aseguro que todo lo que no hicieron por el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron por mí”.

46 »Aquellos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna».

CÁNTICO DEL DÍA No tengan miedo Adoremos a Cristo

“No tengan miedo, mi rebaño pequeño,”

Jesucristo nos ha dicho,

“porque es la buena voluntad del Padre darles el reino.”

Ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios,

podrá apartarnos del amor de nuestro Dios.

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Ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto o profundo, podrá apartarnos del amor de nuestro Dios.

Ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios

nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

“No tengan miedo, mi rebaño pequeño,”

Jesucristo nos ha dicho,

“porque es la buena voluntad del Padre darles el reino.”

EL SERMÓN No tenga miedo del juicio final Mateo 25:31-46

EL CREDO APOSTÓLICO

C: Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de la virgen María,

padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, murió, y fue sepultado.

Descendió al infierno.

Al tercer día resucitó de entre los muertos.

Subió al cielo,

y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso.

De ahí vendrá de nuevo a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección del cuerpo, y la vida eterna. Amén.

ORACIÓN DE LA IGLESIA

M: Señor Dios, te alabamos y te agradecemos por todo lo que nos has dado. No somos dignos de todas tus misericordias. Gracias por enviar a su Hijo Jesucristo para ser nuestro Salvador. Gracias por enviarnos el Espíritu Santo y por darnos tu Palabra para fortalecer nuestra fe en ti.

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Padre celestial, rogamos que nos proteja de todo tipo de peligro. Cuida a los que viajan por tierra, mar y aire. Mantenga a nuestros familiares y amigos de cualquier peligro que pueda amenazarlos. Cura a los que están enfermos, alegra a los que están tristes, calma a los afligidos y consuela a todos los ancianos y enfermos. Dios de misericordia:

C: Escucha nuestra oración.

M: Bendice nuestra tierra, nuestra comunidad y nuestro gobierno. Mantenga nuestro gobierno y escuelas firmes y fuertes para el progreso de nuestra nación, para que podamos disfrutar de sus dones de paz, seguridad y bienestar. Dios de misericordia:

C: Escucha nuestra oración.

M: Concede tu bendición a todas las naciones de la tierra. Donde hay guerras, que haya paz. Donde hay odio, que sea tranquilidad. Donde hay pobreza, peligro o desastre, ven con tu todopoderoso poder para ayudar y restaurar. Dios de misericordia:

C: Escucha nuestra oración.

M: Traemos estas peticiones delante de ti en el nombre de Jesús nuestro Señor, y te pedimos que nos escuche. Toma todo lo que tenemos, nuestros cuerpos y mentes, nuestro tiempo y habilidades, nuestros ministerios y ofrendas, y las usa para tu gloria. Dios de misericordia:

C: Escucha nuestra oración.

M: Todas estas cosas y todo lo demás que tú ves que necesitamos, concédenos, oh Dios, por Jesucristo, que murió y resucitó, y ahora vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un Dios, ahora y siempre.

C: Amén.

PADRE NUESTRO

C: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre;

venga a nos tu reino;

hágase tu voluntad,

así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

Perdónanos nuestras deudas,

así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.

No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal

Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

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BENDICIÓN M: El Señor te bendiga y te guarde.

Haga el Señor resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia.

Vuelva el Señor su rostro a ti y te conceda la paz.

C: Amén.

HIMNO DE CLAUSURA Toca campanas Adoremos a Cristo ESTRIBILLO:

Toca campanas lentamente.

Caminamos lentamente.

Hay consuelo; hay esperanza.

Recuerden la palabra de Dios.

(Job 19:25-27)

“Y, cuando mi piel haya sido destruida”

Y mis huesos se conviertan en polvo,

“Todavía veré a Dios con mis propios ojos.”

Yo mismo veré al redentor.

(Filipenses 1:21)

¡Qué consuelo! ¡Qué consuelo!

Las palabras de San Pablo:

“El vivir es Jesucristo Y el morir es ganancia.”

ESTRIBILLO

(Job 19:25-27)

Confianza, ponle confianza En Jesucristo y su promesa:

“Porque yo vivo”, dijo Cristo,

“También ustedes vivirán.”

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