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UD 3 Evaluación de riesgos 3.1

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UD 3 Evaluación de riesgos

3.1  La evaluación de riesgos ____________________________________________________ 3  3.1.1  Evaluación inicial y siguientes  _____________________________________________________ 4  3.1.2  Gestión del riesgo _______________________________________________________________ 5  3.1.3  Riesgo de accidente  _____________________________________________________________ 5  3.2  Tipos de evaluaciones. Enfoque cuantificador  __________________________________ 7  3.2.1  Métodos cualitativos  ____________________________________________________________ 7  3.2.2  Métodos semicuantitativos _______________________________________________________ 7  3.2.3  Métodos cuantitativos ___________________________________________________________ 7  3.3  Tipos de evaluaciones. Enfoque legislativo _____________________________________ 7  3.3.1  Evaluación de riesgos impuesta por la legislación ______________________________________ 8  3.3.2  Evaluación de riesgos para los que no existe legislación específica  ________________________ 8  3.3.3  Evaluación de riesgos que precisan métodos específicos de análisis _______________________ 8  3.4  Evaluación general de riesgos ________________________________________________ 9  3.4.1  Clasificación de las actividades de trabajo ____________________________________________ 9  3.4.2  Análisis de riesgos ______________________________________________________________ 10  3.4.3  Valoración del riesgo  ___________________________________________________________ 12  3.4.4  Plan de control de riesgos  _______________________________________________________ 12  3.4.5  Ejercicio 1 ____________________________________________________________________ 13  3.5  Evaluación mediante cuestionarios de chequeo ________________________________ 14  3.6  Sistema simplificado de evaluación de riesgos de accidente ______________________ 14  3.6.1  Nivel de deficiencia _____________________________________________________________ 15  3.6.2  Nivel de exposición _____________________________________________________________ 16  3.6.3  Nivel de probabilidad ___________________________________________________________ 17  3.6.4  Nivel de consecuencias __________________________________________________________ 17  3.6.5  Nivel de riesgo y nivel de intervención  _____________________________________________ 18  3.6.6  Contraste de los resultados obtenidos  _____________________________________________ 19  3.6.7  Ejemplo ______________________________________________________________________ 19  3.6.8  Ejercicio 2 ____________________________________________________________________ 19  3.6.9  Práctica ______________________________________________________________________ 20  3.7  Evaluación mediante el árbol de fallos y errores  _______________________________ 20  3.7.1  Descripción del método _________________________________________________________ 21  3.7.2  Desarrollo del árbol  ____________________________________________________________ 22  3.7.3  Explotación del árbol  ___________________________________________________________ 22  3.7.4  Ejemplo ______________________________________________________________________ 23  3.7.5  Ejercicio 3 ____________________________________________________________________ 23  3.7.6  Práctica ______________________________________________________________________ 24  3.8  Evaluación mediante el árbol de sucesos  _____________________________________ 24  3.8.1  Etapa previa, familiarización con la planta  __________________________________________ 25  3.8.2  Identificación de sucesos iniciales de interés  ________________________________________ 25  3.8.3  Definición de las circunstancias adversas y de las funciones de seguridad. _________________ 25  3.8.4  Construcción de los árboles de sucesos _____________________________________________ 26  3.8.5  Aproximación de la probabilidad __________________________________________________ 26  3.8.6  Ejemplo ______________________________________________________________________ 27  3.8.7  Ejercicio 4 ____________________________________________________________________ 28  3.8.8  Práctica ______________________________________________________________________ 29  3.9  Bibliografía ______________________________________________________________ 29  3.9.1  Utilizada  _____________________________________________________________________ 29  3.9.2  Adicional _____________________________________________________________________ 29   

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3.1 La evaluación de riesgos

El artículo 16.2 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, en su apartado 2, indica:

a. El empresario deberá realizar una evaluación inicial de los riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores, teniendo en cuenta, con carácter general, la naturaleza de la actividad, las características de los puestos de trabajo existentes y de los trabajadores que deban desempeñarlos. Igual evaluación deberá hacerse con ocasión de la elección de los equipos de trabajo, de las sustancias o preparados químicos y del acondicionamiento de los lugares de trabajo. La evaluación inicial tendrá en cuenta aquellas otras actuaciones que deban desarrollarse de conformidad con lo dispuesto en la normativa sobre protección de riesgos específicos y actividades de especial peligrosidad. La evaluación será actualizada cuando cambien las condiciones de trabajo y, en todo caso, se someterá a consideración y se revisará, si fuera necesario, con ocasión de los daños para la salud que se hayan producido.

Cuando el resultado de la evaluación lo hiciera necesario, el empresario realizará controles periódicos de las condiciones de trabajo y de la actividad de los trabajadores en la prestación de sus servicios, para detectar situaciones potencialmente peligrosas.

Por tanto, además de la obligación inicial del empresario, se fija la obligación de realizar igual evaluación cuando se introduzcan (y elijan) nuevos equipo de trabajo, sustancias químicas o se planteen acondicionamientos del lugar de trabajo. Así mismo, la evaluación será actualizada cuando cambien las condiciones de trabajo o cuando se hayan producido daños que así lo aconsejen. Además periódicamente deberá ser revisada.

Sin embargo, donde se encuentra una definición de evaluación de riesgos es en el Reglamento de Servicios de Prevención (Real Decreto 39/1997), así como una regulación más profunda y detallada. El artículo 3 del citado reglamento define:

1. La evaluación de los riesgos laborales es el proceso dirigido a estimar la magnitud de aquellos riesgos que no hayan podido evitarse, obteniendo la información necesaria para que el empresario esté en condiciones de tomar una decisión apropiada sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas y, en tal caso, sobre el tipo de medidas que deben adoptarse.

Cuando de la evaluación realizada resulte necesaria la adopción de medidas preventivas, deberán ponerse claramente de manifiesto las situaciones en que sea necesario:

a. Eliminar o reducir el riesgo, mediante medidas de prevención en el origen, organizativas, de protección colectiva, de protección individual, o de formación e información a los trabajadores.

b. Controlar periódicamente las condiciones, la organización y los métodos de trabajo y el estado de salud de los trabajadores.

2. De acuerdo con lo previsto en el artículo 33 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el empresario deberá consultar a los representantes de los trabajadores, o a los propios trabajadores en ausencia de representantes, acerca del procedimiento de evaluación a utilizar en la empresa o centro de trabajo.

Se puede afirmar, que en sentido general y admitiendo un cierto riesgo tolerable, mediante la evaluación de riesgos se ha de dar respuesta a la pregunta ¿es segura la situación de trabajo analizada?

El proceso de evaluación de riesgos se compone de las siguientes etapas:

• Análisis del riesgo, para obtener información acerca de la magnitud del mismo. Para ello hay que desarrollar dos subetapas:

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o Identificación del peligro

o Estimación del riesgo, valorando conjuntamente la probabilidad y las consecuencias de que se materialice el peligro.

• Valoración del riesgo, con el valor del riesgo obtenido, y comparándolo con el valor del riesgo tolerable, se emite un juicio sobre la tolerabilidad del riesgo en cuestión.

• Control del riesgo, en el caso de que de la evaluación del riesgo se deduzca que éste es no tolerable.

De acuerdo con lo dispuesto en el capítulo VI del R.D. 39/1997, la evaluación de riesgos solo podrá ser realizada por personal profesionalmente competente. Debe hacerse con una buena planificación y nunca debe entenderse como una imposición burocrática, ya que no es un fin en sí misma, sino un medio para decidir si es preciso adoptar medidas preventivas.

A la hora de adoptar medidas preventivas, es importante que contemplen no sólo las condiciones materiales de seguridad, sino también los aspectos relativos a la información y formación de los trabajadores y los aspectos organizativos y de control encaminados a asegurar que las medidas preventivas sean eficaces en el tiempo.

De acuerdo con el artículo 33 de la Ley de Prevención de Riesgos laborales, el empresario deberá consultar a los representantes de los trabajadores, o a los propios trabajadores en ausencia de representantes, acerca del procedimiento de evaluación a utilizar en la empresa o centro de trabajo. En cualquier caso, si existiera normativa específica de aplicación, el procedimiento de evaluación deberá ajustarse a las condiciones concretas establecidas en la misma.

3.1.1 Evaluación inicial y siguientes

Según el artículo 4 del Reglamento de Servicios de Prevención:

1. La evaluación inicial de los riesgos que no hayan podido evitarse deberá extenderse a cada uno de los puestos de trabajo de la empresa en que concurran dichos riesgos.

Esta afirmación podría hacer pensar en puestos de trabajo a los que no fuese necesario evaluar por carecer de riesgos. Sin embargo, si se intenta identificar algún puesto de trabajo en el que se den esas circunstancias, no se encontrará ninguno. Por muy seguro que pueda parecer cualquier puesto de trabajo siempre se hallará algún riesgo que evaluar, ya sea ergonómico o de carácter psicosocial, si es que no se descubre alguno higiénico o de seguridad.

Para la puesta en marcha de una evaluación inicial de riesgos se requiere planificar debidamente tal actividad y poner los medios materiales y humanos necesarios para llevarla a término.

A partir de la evaluación inicial, deberán efectuarse evaluaciones posteriores en los puestos de trabajo cuando se vean afectados, tal como establece el Reglamento de los Servicios de Prevención en su artículo 4.2, por los siguientes motivos:

a. La elección de equipos de trabajo, sustancias o preparados químicos, la introducción de nuevas tecnologías o la modificación en el acondicionamiento de los lugares de trabajo.

b. El cambio en las condiciones de trabajo.

c. La incorporación de un trabajador cuyas características personales o estado biológico conocido lo hagan especialmente sensible a las condiciones del puesto.

En todo caso es conveniente que periódicamente se revisen las condiciones de trabajo, ya que la propia dinámica empresarial conlleva que paulatinamente se produzcan pequeños cam-

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bios, aparentemente sin importancia, pero que pueden en su conjunto ir alterando sustancialmente las condiciones iniciales. El artículo 6 del Reglamento de los Servicios de Prevención indica que la evaluación inicial deberá revisarse:

cuando se hayan detectado daños a la salud de los trabajadores o se haya apreciado a través de los controles periódicos, incluidos los relativos a la vigilancia de la salud, que las actividades de prevención pueden ser inadecuadas o insuficientes.

La metodología a seguir en la valoración de riesgos dependerá de la complejidad de los equipos y procesos y de los objetivos concretos de la evaluación. En todo caso es siempre recomendable empezar con métodos sencillos y globales que permitan un acercamiento gradual a la realidad que hay que medir y controlar.

El análisis documental e histórico de daños acaecidos es la mejor base de partida.

Igualmente, el análisis comparativo a partir de la verificación del cumplimiento de reglamentaciones y normas, de las instrucciones de uso y mantenimiento de fabricantes de equipos, de los procedimientos de trabajo existentes y de las buenas prácticas laborales.

Hay que tener en cuenta que, con métodos sencillos, se facilita que el propio personal afectado por los diferentes factores de riesgo pueda disponer de medios para su identificación, tomar conciencia de su importancia y actuar en consecuencia.

Normalmente con métodos globales de evaluación se puede definir con mayor facilidad el perfil de los puestos de trabajo de una empresa ante los diferentes tipos de riesgos previsibles, por ejemplo: las condiciones materiales de seguridad frente a los accidentes, las condiciones medioambientales frente a las enfermedades profesionales, las condiciones ergonómicas frente a la fatiga física y mental y la organización del trabajo frente a la insatisfacción.

Además, tales métodos permiten detectar y solucionar muchos problemas de frecuente existencia, y de esta forma limitan la aplicación de métodos más precisos, pero también más complejos, para situaciones que así lo requieran, ya sea porque la reglamentación lo establezca o por necesidad de profundizar en el análisis.

Las guías del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo y de los organismos competentes de las Comunidades Autónomas, así como de las mutuas de accidentes de trabajo, organizaciones sindicales, etc. pueden ayudar en gran medida en la aplicación de sistemas de evaluación, desde los análisis preliminares más globales a los análisis de riesgos específicos, propios de especialistas.

3.1.2 Gestión del riesgo

Al proceso conjunto de evaluación del riesgo y control del riesgo se le suele denominar gestión del riesgo y aparece esquematizado en la imagen.

3.1.3 Riesgo de accidente

El accidente de trabajo viene generado por el encadenamiento de una serie de sucesos que acontecen ante unas

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determinadas circunstancias por la existencia de diferentes factores de riesgo o peligros. Se puede denominar factor de riesgo de accidente a todo objeto, sustancia, forma de energía o característica de la organización del trabajo que puede contribuir a provocar un accidente de trabajo o agravar las consecuencias del mismo.

El riesgo de accidente viene determinado por dos conceptos clave: los daños que este puede ocasionar y la probabilidad de materializarse. Ambos conceptos son difíciles de valorar de una forma precisa, pero existen técnicas que permiten hacerlo con bastante eficacia.

Cada accidente se produce por una serie de causas concatenadas, e incluso se puede afirmar que ante determinados factores de riesgo los resultados esperables son diferentes ya que pueden combinarse de varias maneras. Así por ejemplo, en un trasvase inseguro de un producto corrosivo pueden producirse proyecciones en los ojos de graves consecuencias o quemaduras en las manos de diferente gravedad o ambas cosas a la vez. Cada uno de estos accidentes puede tener diferentes consecuencias y cada una de estas tener diferente posibilidad de materializarse.

Por tanto, en la evaluación habrá primero que definir si lo que pretendemos es analizar una determinada consecuencia de accidente, por ejemplo la que tiene mayor probabilidad de materializarse, o la consecuencia más grave que puede producirse, que se considera preciso averiguar aunque su posibilidad de acontecimiento sea menor, o en último término analizar todos los posibles accidentes que pueden generarse de una determinada situación. Ante peligros convencionales derivados de una operación, en la que la relación causa-efecto es elemental y el proceso secuencial del accidente es relativamente corto, se suelen aplicar sistemas de valoración simplificados, estudiando las consecuencias que tienen una mayor probabilidad. Las estadísticas de accidentes similares acaecidos en la propia empresa o en el sector de actividad pueden facilitar la estimación de su probabilidad.

En instalaciones de proceso la propia complejidad de variables, tanto del propio proceso como de la instalación, y la diversidad de posibles fallos y errores que pueden producirse determina que se haya de recurrir a métodos de evaluación como los árboles de sucesos y árboles de fallos con el objetivo de reproducir las posibles vías secuenciales de accidentes y llegar en último término a estimar la probabilidad de determinados sucesos indeseados intermedios o finales (accidentes), generalmente de graves consecuencias. Ello habrá de ser posible si, además de conocer la interrelación de causas o fallos básicos que provocan el accidente, averiguamos sus correspondientes probabilidades de acontecimiento.

Hay que tener en cuenta además que para que suceda lo que legalmente se considera accidente de trabajo, o sea lesión física, es necesario considerar la posibilidad de que el trabajador esté expuesto al acontecimiento indeseado que puede provocar tal daño. O sea, la probabilidad de que un trabajador sufra una intoxicación aguda, ante una fuga de gas tóxico, se obtendrá considerando la probabilidad de dicha fuga y la probabilidad de que el trabajador se encuentre expuesto a la misma durante un cierto tiempo. Además, para estimar las consecuencias de haber inhalado un gas tóxico habrá que conocer la dosis inhalada, o sea, la concentración de gas en el ambiente que la fuga ha provocado y el tiempo en que este ha sido respirado.

Aunque todos los riesgos pueden ser evaluados y reducidos si se emplean los suficientes recursos (personas, dedicación, material, etc.) éstos son siempre limitados. Por ello, en función del rigor científico y de la necesidad de profundización en el análisis, condicionado ello a los tipos de riesgos previsibles y su importancia, optaremos por unos u otros métodos.

Por otra parte hay que tener en cuenta la posible legislación específica que imponga determinados métodos de evaluación. Así, por ejemplo, la legislación sobre seguridad industrial establece procedimientos específicos para la evaluación y el control de determinadas instalaciones (instalaciones y equipos eléctricos, aparatos a presión, etc.) o

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determinadas situaciones de riesgo (reglamentación sobre prevención de accidentes graves de origen químico).

3.2 Tipos de evaluaciones. Enfoque cuantificador

Desde el punto de vista del esfuerzo cuantificador de los distintos riesgos y sus consecuencias, los métodos de evaluación de riesgos se pueden agrupar en tres grandes grupos.

La elección de un método u otro dependerá del objetivo de la evaluación, del tipo de riesgo o situación a analizar y del nivel de profundización requerido. En todo caso cabe decir que los diferentes métodos son complementarios y no excluyentes.

Como se ha mencionado, los métodos de evaluación pueden ser simplificados o complejos. Los primeros sirven para tener un conocimiento general de la situación y son especialmente útiles para riesgos convencionales en los que la relación causa efecto es clara e inmediata. Por ejemplo el análisis de una posible caída al mismo nivel ante materiales que obstruyan una zona de paso. En cambio los métodos complejos son útiles cuando se requiere un mayor nivel de profundización o la interrelación o concatenación entre los factores de riesgo no es tan evidente a simple vista.

3.2.1 Métodos cualitativos

En el primero de los grupos están los métodos cualitativos, que fundamentalmente ayudan a identificar lo que puede suceder cuando los factores de riesgo se materialicen, así como las causas que los originan. Aunque estos métodos no se plantean la estimación de la magnitud de las consecuencias y su probabilidad de acontecimiento, siempre es necesario considerar al menos un nivel orientativo de ambos conceptos que, como se ha dicho, son claves para definir el riesgo y con ello para poder priorizar las actuaciones.

3.2.2 Métodos semicuantitativos

El segundo grupo de métodos son los semicuantitativos. Se basan en un sistema de índices sobre las situaciones analizadas, con los que también poder clasificar y establecer un plan de actuación. Mediante un sistema de puntos asignados a diferentes factores de riesgo previsibles en una posible situación de riesgo, se permite obtener un nivel de riesgo.

Normalmente en tales métodos se aplican cuestionarios de chequeo que facilitan la identificación de los factores de riesgo existentes y su importancia.

3.2.3 Métodos cuantitativos

El tercer grupo son los métodos cuantitativos. A ellos se debe recurrir cuando las consecuencias de los accidentes puedan ser graves. Nos van a ayudar a estimar la probabilidad de acontecimiento de los sucesos tanto iniciadores como desencadenantes que en último término provocan el accidente. Todo ello con la finalidad de verificar si las medidas preventivas adoptadas son suficientes o es necesario introducir ciertas correcciones o mejoras.

3.3 Tipos de evaluaciones. Enfoque legislativo

Desde el punto de vista de la legislación, las evaluaciones de riesgos se pueden agrupar en cuatro grandes bloques:

• Evaluación de riesgos impuesta por legislación específica.

• Evaluación de riesgos para los que no existe legislación específica pero están establecidas en normas internacionales, europeas, nacionales o en guías de Organismos Oficiales u otras entidades de reconocido prestigio.

• Evaluación de riesgos que precisa métodos especializados de análisis.

• Evaluación general de riesgos.

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3.3.1 Evaluación de riesgos impuesta por la legislación

En numerosas ocasiones gran parte de los riesgos que se pueden presentar en los puestos de trabajo derivan de las propias instalaciones y equipos para los cuales existe una legislación nacional, autonómica y local de Seguridad Industrial y de Prevención y Protección de Incendios.

Por ejemplo, el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (R.D. 842/2002) regula las características que han de cumplir las instalaciones, la autorización para su puesta en servicio, las revisiones periódicas, las inspecciones, así como las características que han de reunir los instaladores autorizados.

El cumplimiento de dichas legislaciones supondría que los riesgos derivados de estas instalaciones o equipos, están controlados. Por todo ello no se considera necesario realizar una evaluación de este tipo de riesgos, sino que se debe asegurar que se cumple con los requisitos establecidos en la legislación que le sea de aplicación y en los términos señalados en ella.

Legislación específica de prevención de riesgos laborales

Algunas legislaciones que regulan la prevención de riesgos laborales, establecen un procedimiento de evaluación y control de los riesgos. Por ejemplo, el Real Decreto 286/2006, de 10 de marzo, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición al ruido, define:

• La medida del ruido.

• Los instrumentos de medida y sus condiciones de aplicación.

• El proceso de evaluación de la exposición al ruido.

• La periodicidad de las evaluaciones.

• Los métodos de control a utilizar en función de los niveles de exposición.

3.3.2 Evaluación de riesgos para los que no existe legislación específica Hay riesgos en el mundo laboral para los que no existe una legislación, ni comunitaria ni nacional, que limite la exposición a dichos riesgos. Sin embargo existen normas o guías técnicas que establecen el procedimiento de evaluación e incluso, en algunos casos, los niveles máximos de exposición recomendados.

Por ejemplo, para la exposición a campos electromagnéticos, la Norma ENV 50166 trata de la exposición a campos electromagnéticos de frecuencias comprendidas entre 0 y 10 kHz (Parte 1) y entre 10 kHz y 300 GHz (Parte 2). La norma facilita:

• El procedimiento de medida de campos electromagnéticos

• Los niveles de exposición recomendados

• Los métodos de control de la exposición

3.3.3 Evaluación de riesgos que precisan métodos específicos de análisis

Existen legislaciones destinadas al control de los riesgos de accidentes graves (CORAG), cuyo fin es la prevención de accidentes graves tal como incendios, explosiones, emisiones resultantes de fallos en el control de una actividad industrial y que puedan entrañar graves consecuencias para personas internas y externas a la planta industrial.

Alguna de estas legislaciones exigen utilizar métodos específicos de análisis de riesgos, tanto cualitativos como cuantitativos, tales como el método HAZOP, el árbol de fallos y errores, etc.

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Varios de esos métodos, en especial los análisis probabilísticos de riesgos, se utilizan también para el análisis de los sistemas de seguridad en máquinas y distintos procesos industriales.

Algunos métodos generales de aplicación en diversos sistemas técnicos

• Método ¿Qué sucedería si...? (cualitativo)

• Análisis de modos de fallos, efectos y consecuencias, AMFEC (cualitativo)

• Análisis funcional de operabilidad, AFO-HAZOP (cualitativo)

• Árbol de fallos (cuantitativo)

• Diagrama de sucesos (cuantitativo)

Algunos métodos específicos de ámbito más restringido y de aplicación más concreta relacionados con las condiciones de seguridad son los siguientes:

• Índice Dow (incendio y explosión, cualitativo)

• Índice Mond (incendio, explosión y toxicidad, cualitativo)

• Riesgo intrínseco de incendio (NBE-CPI 82, cualitativo)

• Método Gustav Purt (evaluación del riesgo de incendio, cualitativo)

• Método Gretener (valoración del riesgo de incendio, cualitativo).

• Método Probit (vulnerabilidad de las personas por accidentes mayores, cuantitativo) 3.4 Evaluación general de riesgos

Cualquier riesgo que no se encuentre contemplado en los tres tipos de evaluaciones anteriores, se puede evaluar mediante un método general de evaluación como el que se expone en este apartado.

Esto no quiere decir que este método sólo debe ser usado para aquellos riesgos que no precisen métodos específicos, no exista legislación que les imponga el método de evaluación o no se tengan métodos de evaluación de reconocido prestigio; es decir, este no es un método para cuando no exista ningún otro método. Al contrario, debido a su simplicidad, es de uso óptimo en una primera aproximación global o fase inicial.

En cualquier evaluación la fase inicial debe identificar todos los peligros y valorar los riesgos desde el lado de la seguridad, para en una segunda fase utilizar evaluaciones específicas para aquellos riesgos que no resulten tolerables. Un proceso general de evaluación de riesgos se compone de las siguientes etapas:

3.4.1 Clasificación de las actividades de trabajo

Un paso preliminar a la evaluación de riesgos es preparar una lista de actividades de trabajo, agrupándolas en forma racional y manejable. Una posible forma de clasificar las actividades de trabajo es la siguiente:

• Areas externas a las instalaciones de la empresa.

• Etapas en el proceso de producción o en el suministro de un servicio.

• Trabajos planificados y de mantenimiento.

• Tareas definidas, por ejemplo: conductores de carretillas elevadoras.

Para cada actividad de trabajo puede ser preciso obtener información, entre otros, sobre los siguientes aspectos:

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• Tareas a realizar. Su duración y frecuencia.

• Lugares donde se realiza el trabajo.

• Quien realiza el trabajo, tanto permanente como ocasional.

• Otras personas que puedan ser afectadas por las actividades de trabajo (por ejemplo: visitantes, subcontratistas, público).

• Formación que han recibido los trabajadores sobre la ejecución de sus tareas.

• Procedimientos escritos de trabajo, y/o permisos de trabajo.

• Instalaciones, maquinaria y equipos utilizadas.

• Herramientas manuales movidas a motor utilizados.

• Instrucciones de fabricantes y suministradores para el funcionamiento y mantenimiento de planta, maquinaria y equipos.

• Tamaño, forma, carácter de la superficie y peso de los materiales a manejar.

• Distancia y altura a las que han de moverse de forma manual los materiales.

• Energías utilizadas (por ejemplo: aire comprimido).

• Sustancias y productos utilizados y generados en el trabajo.

• Estado físico de las sustancias utilizadas (humos, gases, vapores, líquidos, polvo, sólidos).

• Contenido y recomendaciones del etiquetado de las sustancias utilizadas.

• Requisitos de la legislación vigente sobre la forma de hacer el trabajo, instalaciones, maquinaria y sustancias utilizadas.

• Medidas de control existentes.

• Datos reactivos de actuación en prevención de riesgos laborales:

incidentes, accidentes, enfermedades laborales derivadas de la actividad que se desarrolla, de los equipos y de las sustancias utilizadas. Debe buscarse información dentro y fuera de la organización.

• Datos de evaluaciones de riesgos existentes, relativos a la actividad desarrollada.

• Organización del trabajo.

3.4.2 Análisis de riesgos Identificación de peligros

Para llevar a cabo la identificación de peligros hay que preguntarse tres cosas:

• ¿Existe una fuente de daño?

• ¿Quién (o qué) puede ser dañado?

• ¿Cómo puede ocurrir el daño?

Con el fin de ayudar en el proceso de identificación de peligros, es útil categorizarlos en distintas formas, por ejemplo, por temas: mecánicos, eléctricos, radiaciones, sustancias, incendios, explosiones, etc…

Complementariamente se puede desarrollar una lista de preguntas, tales como: durante las actividades de trabajo, ¿existen los siguientes peligros?

• Golpes y cortes.

• Caídas al mismo nivel.

• Caídas de personas a distinto nivel.

• Caídas de herramientas, materiales, etc., desde altura.

• Espacio inadecuado.

• Peligros asociados con manejo manual de cargas.

• Peligros en las instalaciones y en las máquinas asociados con el montaje, la consignación, la operación, el mantenimiento, la modificación, la

• Incendios y explosiones.

• Sustancias que pueden inhalarse.

• Sustancias o agentes que pueden dañar los ojos.

• Sustancias que pueden causar daño por el contacto o la absorción por la piel.

• Sustancias que pueden causar daños al ser ingeridas

• Energías peligrosas (por ejemplo:

electricidad, radiaciones, ruido y vibraciones)

• Trastornos músculo-esqueléticos

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reparación y el desmontaje.

• Peligros de los vehículos, tanto en el transporte interno como el transporte por carretera.

derivados de movimientos repetitivos

• Ambiente térmico inadecuado

• Condiciones de iluminación inadecuadas

La lista anterior no es exhaustiva. En cada caso habrá que desarrollar una lista propia, teniendo en cuenta el carácter de sus actividades de trabajo y los lugares en los que se desarrollan.

Estimación del riesgo

Para cada peligro detectado debe estimarse el riesgo, determinando la potencial severidad del daño (consecuencias) y la probabilidad de que ocurra el hecho.

Severidad del daño

Para determinar la potencial severidad del daño, debe considerarse:

• partes del cuerpo que se verán afectadas

• naturaleza del daño, graduándolo desde ligeramente dañino a extremadamente dañino.

En la siguiente tabla se citan ejemplos de las tres severidades de daño que se establecen.

Ligeramente dañino Dañino Extremadamente dañino

Daños superficiales: cortes y magulladuras pequeñas, irritación de los ojos por polvo.

Molestias e irritación, por ejemplo: dolor de cabeza, disconfort.

Laceraciones, quemaduras, conmociones, torceduras importantes, fracturas menores.

Sordera, dermatitis, asma, trastornos músculo-

esqueléticos, enfermedad que conduce a una incapacidad menor.

Amputaciones, fracturas mayores, intoxicaciones, lesiones múltiples, lesiones fatales.

Cáncer y otras enfermedades crónicas que acorten

severamente la vida.

Probabilidad de que ocurra el daño.

La probabilidad de que ocurra el daño se puede graduar, desde baja hasta alta, con el siguiente criterio:

• Probabilidad alta: El daño ocurrirá siempre o casi siempre

• Probabilidad media: El daño ocurrirá en algunas ocasiones

• Probabilidad baja: El daño ocurrirá raras veces

A la hora de establecer la probabilidad de daño, se debe considerar si las medidas de control ya implantadas son adecuadas. Los requisitos legales y los códigos de buena práctica para medidas específicas de control, también juegan un papel importante. Además de la información sobre las actividades de trabajo, se debe considerar lo siguiente:

• Trabajadores especialmente sensibles a determinados riesgos (características personales o estado biológico).

• Frecuencia de exposición al peligro.

• Fallos en el servicio. Por ejemplo: electricidad y agua.

• Fallos en los componentes de las instalaciones y de las máquinas, así como en los dispositivos de protección.

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• Exposición a los elementos.

• Protección suministrada por los EPI y tiempo de utilización de estos equipos.

• Actos inseguros de las personas (errores no intencionados y violaciones intencionadas de los procedimientos):

El cuadro siguiente da un método simple para estimar los niveles de riesgo de acuerdo a su probabilidad estimada y a sus consecuencias esperadas.

Severidad del daño Ligeramente

dañino (LD) Dañino (D) Extremadamente dañino (ED)

Probabilidad

Baja (B) Trivial (T) Tolerable (TO) Moderado (M) Media (M) Tolerable (TO) Moderado (M) Importante (I)

Alta (A) Moderado (M) Importante (I) Intolerable (IN) 3.4.3 Valoración del riesgo

Los niveles de riesgos indicados en el cuadro anterior, forman la base para decidir si se requiere mejorar los controles existentes o implantar unos nuevos, así como la temporización de las acciones. A continuación se muestra un criterio sugerido como punto de partida para la toma de decisión. También se indican los esfuerzos precisos para el control de los riesgos y la urgencia con la que deben adoptarse las medidas de control que deben ser proporcionales al riesgo.

• Trivial (T). No se requiere acción específica.

• Tolerable (TO). No se necesita mejorar la acción preventiva. Sin embargo se deben considerar soluciones más rentables o mejoras que no supongan una carga económica importante.

Se requieren comprobaciones periódicas para asegurar que se mantiene la eficacia de las medidas de control.

• Moderado (M). Se deben hacer esfuerzos para reducir el riesgo, determinando las inversiones precisas. Las medidas para reducir el riesgo deben implantarse en un período determinado.

Cuando el riesgo moderado esta asociado con consecuencias extremadamente dañinas, se precisará una acción posterior para establecer, con más precisión, la probabilidad de daño como base para determinar la necesidad de mejora de las medidas de control.

• Importante (I). No debe comenzarse el trabajo hasta que se haya reducido el riesgo.

Puede que se precisen recursos considerables para controlar el riesgo. Cuando el riesgo corresponda a un trabajo que se está realizando, debe remediarse el problema en un tiempo inferior al de los riesgos moderados.

• Intolerable (IN). No debe comenzar ni continuar el trabajo hasta que se reduzca el riesgo. Si no es posible reducir el riesgo, incluso con recursos ilimitados, debe prohibirse el trabajo.

3.4.4 Plan de control de riesgos

El resultado de una evaluación de riesgos debe servir para hacer un inventario de acciones, con el fin de diseñar, mantener o mejorar los controles de riesgos. Es necesario

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contar con un buen procedimiento para planificar la implantación de las medidas de control que sean precisas después de la evaluación de riesgos.

Los métodos de control deben escogerse teniendo en cuenta los siguientes principios:

• Combatir los riesgos en su origen

• Adaptar el trabajo a la persona, en particular en lo que respecta a la concepción de los puestos de trabajo, así como a la elección de los equipos y métodos de trabajo y de producción, con miras, en particular a atenuar el trabajo monótono y repetitivo y a reducir los efectos del mismo en la salud.

• Tener en cuenta la evolución de la técnica.

• Sustituir lo peligroso por lo que entrañe poco o ningún peligro

• Adoptar las medidas que antepongan la protección colectiva a la individual.

• Dar las debidas instrucciones a los trabajadores.

El plan de actuación debe revisarse antes de su implantación, considerando lo siguiente:

• Si los nuevos sistemas de control de riesgos conducirán a niveles de riesgo aceptables.

• Si los nuevos sistemas de control han generado nuevos peligros.

• La opinión de los trabajadores afectados sobre la necesidad y la operatividad de las nuevas medidas de control.

La evaluación de riesgos debe ser, en general, un proceso continuo. Por lo tanto la adecuación de las medidas de control debe estar sujeta a una revisión continua y modificarse si es preciso. De igual forma, si cambian las condiciones de trabajo, y con ello varían los peligros y los riesgos, habrá de revisarse la evaluación de riesgos.

3.4.5 Ejercicio 1

A partir de la toma de datos que a continuación se describe, enumerar los riesgos identificados, determinar su procedimiento de evaluación y evaluar aquellos en los que sea aplicable el método general.

• Actividad: Fabricación de muebles de madera.

• Lugar de trabajo: Taller.

• Puesto evaluado: Operador de sierra de cinta.

La tarea realizada por el operario consiste en tomar tableros, de 1 x 1 m y 5 kg de peso, de un apilamiento próximo, ponerlos en la sierra, cortarlos, y disponerlos en otro apilamiento, al otro lado de la maquina.

Para tal operación emplea una sierra circular, de accionamiento eléctrico, que posee el marcado CE. Dicha sierra cuenta con un sistema de extracción de polvo. La jornada realizada por el operario es de 8 horas al día y 5 días a la semana. La visita efectuada al puesto de trabajo permitió ver lo siguiente:

• La conducción de captación de polvo, esta parcialmente rota, dejando escapar el mismo en las proximidades del puesto de trabajo.

• El enchufe donde se conecta la sierra circular esta parcialmente roto. Se indica que fue golpeado por una carretilla, hace algún tiempo, sin que se haya sustituido.

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• Las condiciones que presenta el enchufe no aseguran una correcta toma a tierra de la maquina.

• El extintor existente en las proximidades de la maquina no ha sido sometido a la revisión correspondiente.

• El suelo presenta desgaste.

3.5 Evaluación mediante cuestionarios de chequeo

Las listas o cuestionarios de chequeo constituyen una herramienta útil para verificar el cumplimiento de estándares establecidos o desviaciones de lo previsto. Se pueden utilizar en cualquier etapa del proyecto para guiar al usuario en la determinación del peligro o de las deficiencias comunes utilizando procedimientos normalizados, tanto en el diseño y construcción de equipos, como en programas de mantenimiento para el seguimiento y control de su estado.

De ahí surge su importancia creciente en programas de prevención integrada, implicando a los distintos estamentos de la empresa en el análisis de las condiciones generales de sus lugares de trabajo.

Todo cuestionario de chequeo debe ser elaborado por personas expertas en prevención y que a su vez tengan un conocimiento preciso del equipo, instalación o proceso que se pretende revisar. El poder disponer, previo a su elaboración, de reglamentación y normas técnicas aplicables a la situación a chequear, contribuirá a validar su idoneidad. Su principal ventaja es que suelen ser aplicables con facilidad por personas adiestradas, no necesariamente especializadas en prevención.

El cuestionario debería enumerar, describiéndolos, una relación de factores de riesgo, factibles de encontrarse en la situación que se pretende analizar de forma sistematizada. Estos pueden agruparse en cuatro bloques: agentes materiales, entorno físico y ambiental, características personales y organización.

Aunque una lista de chequeo está concebida fundamentalmente para la identificación de desviaciones puede en cierto modo ser utilizada como herramienta de evaluación orientativa, siempre que se establezca algún sistema de clasificación de los diferentes factores de riesgo que puedan evidenciarse, en función de su importancia. Se trataría de asumir en tal clasificación, de forma implícita, su incidencia en las consecuencias del posible accidente y su probabilidad.

En Internet se pueden consultar cuestionarios de chequeo para la identificación y evaluación de riesgos de accidente localizando el texto Evaluación de las condiciones de trabajo en la PYME, publicado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Según tal método los factores de riesgo se clasifican en mejorables y deficientes, según su grado de implicación en la materialización de los posibles accidentes. A su vez, en función del conjunto de factores de riesgo detectados, la situación en su conjunto será considerada como mejorable, deficiente o muy deficiente. A partir de tal nivel de deficiencia obtenido en la evaluación e integrándolo al grado de exposición a los factores de riesgo en cuestión, será fácil obtener el nivel de probabilidad de los posibles riesgos. Tengamos en cuenta que la estimación de la probabilidad de materialización de un riesgo no es tarea simple si no disponemos de experiencia estadística o de algún método que nos lo facilite. Los cuestionarios de chequeo, de uso cada vez más generalizado, pueden ser utilizados tanto para el control de riesgos de accidente como para otro tipo de riesgos.

3.6 Sistema simplificado de evaluación de riesgos de accidente Esta metodología permite de forma sencilla cuantificar la magnitud de los riesgos existentes y, en consecuencia, jerarquizar racionalmente su prioridad de corrección. Para ello

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se parte de la detección de las deficiencias existentes en los lugares de trabajo para, a continuación, estimar la probabilidad de que ocurra un accidente y, teniendo en cuenta la magnitud esperada de las consecuencias, evaluar el riesgo asociado a cada una de dichas deficiencias.

Dado el objetivo de simplicidad que se persigue, en esta metodología no empleará los valores reales absolutos de riesgo, probabilidad y consecuencias, sino sus niveles en una escala de cuatro posibilidades. Así, se hablará de nivel de riesgo, nivel de probabilidad y nivel de consecuencias. Existe un compromiso entre el número de niveles elegidos, el grado de especificación y la utilidad del método. Si optamos por pocos niveles no podremos llegar a discernir entre diferentes situaciones. Por otro lado, una clasificación amplia de niveles hace difícil ubicar una situación en uno u otro nivel, sobre todo cuando los criterios de clasificación están basados en aspectos cualitativos.

En esta metodología se considera que el nivel de probabilidad es función del nivel de deficiencia y de la frecuencia o nivel de exposición a la misma.

El nivel de riesgo (NR) será por su parte función del nivel de probabilidad (NP) y del nivel de consecuencias (NC) y puede expresarse como:

NR = NP x NC

En los sucesivos apartados se explican los diferentes factores contemplados en la evaluación. A continuación se detalla el proceso a seguir en la misma:

• Consideración del riesgo a analizar.

• Elaboración del cuestionario de chequeo sobre los factores de riesgo que posibiliten su materialización.

• Asignación del nivel de importancia a cada uno de los factores de riesgo.

• Cumplimentación del cuestionario de chequeo en el lugar de trabajo y estimación de la exposición y consecuencias normalmente esperables.

• Estimación del nivel de deficiencia del cuestionario aplicado.

• Estimación del nivel de probabilidad a partir del nivel de deficiencia y del nivel de exposición.

• Contraste del nivel de probabilidad a partir de datos históricos disponibles.

• Estimación del nivel de riesgo a partir del nivel de probabilidad y del nivel de consecuencias.

• Establecimiento de los niveles de intervención considerando los resultados obtenidos y su justificación socio-económica.

• Contraste de los resultados obtenidos con los estimados a partir de fuentes de información precisas y de la experiencia.

3.6.1 Nivel de deficiencia

Se denomina nivel de deficiencia (ND) a la magnitud de la vinculación esperable entre el conjunto de factores de riesgo considerados y su relación causal directa con el posible accidente. Los valores numéricos empleados en esta metodología y el significado de los mismos se indican a continuación:

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Aunque el nivel de deficiencia puede estimarse de muchas formas, se considera idóneo el empleo de cuestionarios de chequeo que analicen los posibles factores de riesgo en cada situación.

En la página siguiente se ofrece un ejemplo de un cuestionario de chequeo tipo para controlar periódicamente el riesgo de golpes, cortes y proyecciones con herramientas manuales, en un centro de trabajo. En él se indican los cuatro posibles niveles de deficiencia:

MUY DEFICIENTE, DEFICIENTE, MEJORABLE y ACEPTABLE, en función de los factores de riesgo presentes. Una respuesta negativa a alguna de las cuestiones planteadas confirmaría la existencia de una deficiencia, catalogada según los criterios de valoración indicados.

A cada uno de los niveles de deficiencia se ha hecho corresponder un valor numérico adimensional, excepto al nivel aceptable, en cuyo caso no se realiza una valoración, ya que no se han detectado deficiencias.

En cualquier caso, lo destacable es que es necesario alcanzar en nuestra evaluación un determinado nivel de deficiencia con la ayuda del criterio expuesto o de otro similar.

3.6.2 Nivel de exposición El nivel de exposición (NE) es una medida de la frecuencia con la que se da exposición al riesgo. Para un riesgo concreto, el nivel de exposición se puede estimar en función de los tiempos de permanencia en áreas de trabajo, operaciones con máquina, etc.

Los valores numéricos, como puede observarse en el cuadro, son ligeramente inferiores al valor que alcanzan los niveles de deficiencias, ya que, por ejemplo, si la situación de riesgo

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está controlada, una exposición alta no debiera ocasionar, en principio, el mismo nivel de riesgo que una deficiencia alta con exposición baja.

3.6.3 Nivel de probabilidad

En función del nivel de deficiencia de las medidas preventivas y del nivel de exposición al riesgo, se determinará el nivel de probabilidad (NP), el cual se puede expresar como el producto de ambos términos:

NP = ND x NE El cuadro facilita la consecuente categorización.

El cuadro siguiente refleja el significado de los cuatro niveles de probabilidad establecidos.

Dado que los indicadores que aporta esta metodología tienen un valor orientativo, cabe considerar otro tipo de estimaciones cuando se dispongan de criterios de valoración más precisos. Así, por ejemplo, si ante un riesgo determinado disponemos de datos estadísticos de accidentabilidad u otras informaciones que nos permitan estimar la probabilidad de que el riesgo se materialice, deberíamos aprovecharlos y contrastarlos, si cabe, con los resultados obtenidos a partir del sistema expuesto.

3.6.4 Nivel de consecuencias

Se han considerado igualmente cuatro niveles para la clasificación de las consecuencias (NC). Se ha establecido un doble significado; por un lado, se han categorizado los daños físicos y, por otro, los daños materiales. Se ha evitado establecer una traducción monetaria de éstos últimos, dado que su importancia será relativa en función del tipo de empresa y de su

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tamaño. Ambos significados deben ser considerados independientemente, teniendo más peso los daños a personas que los daños materiales. Cuando las lesiones no son importantes la consideración de los daños materiales debe ayudarnos a establecer prioridades con un mismo nivel de consecuencias establecido para personas.

Como puede observarse en el cuadro siguiente, la escala numérica de consecuencias es muy superior a la de probabilidad. Ello es debido a que el factor consecuencias debe tener siempre un mayor peso en la valoración.

Se observará también que los accidentes con baja se han considerado como consecuencia grave. Con esta consideración se pretende ser más exigente a la hora de penalizar las consecuencias sobre las personas debido a un accidente, que aplicando un criterio médico- legal. Además, podemos añadir que los costes económicos de un accidente con baja aunque suelen ser desconocidos son muy importantes.

Hay que tener en cuenta que cuando nos referimos a las consecuencias de los accidentes, se trata de las normalmente esperadas en caso de materialización del riesgo.

3.6.5 Nivel de riesgo y nivel de intervención

El cuadro siguiente permite determinar el nivel de riesgo y, mediante agrupación de los diferentes valores obtenidos, establecer bloques de priorización de las intervenciones, a través del establecimiento también de cuatro niveles (indicados en el cuadro con cifras romanas).

Los niveles de intervención obtenidos tienen un valor orientativo. Para priorizar un programa de inversiones y mejoras, es imprescindible introducir la componente económica y el ámbito de influencia de la intervención. Así, ante unos resultados similares, estará más justificada una intervención prioritaria cuando el coste sea menor y la solución afecte a un colectivo de trabajadores mayor. Por otro lado, no hay que olvidar el sentido de importancia que den los trabajadores a los diferentes problemas. La opinión de los trabajadores no sólo ha de ser considerada, sino que su consideración redundará ineludiblemente en la efectividad del programa de mejoras.

El nivel de riesgo viene determinado por el producto del nivel de probabilidad por el nivel de consecuencias. El cuadro siguiente establece la agrupación de los niveles de riesgo que originan los niveles de intervención y su significado.

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3.6.6 Contraste de los resultados obtenidos

Es conveniente, una vez tenemos una valoración del riesgo, contrastar estos resultados con datos históricos de otros estudios realizados. Además de conocer la precisión de los valores obtenidos podremos ver la evolución de los mismos y si las medidas correctoras, desde que se aplicaron, han resultado adecuadas.

Para ver cómo podría integrarse este método dentro de lo que sería una auditoría de seguridad, presentamos a continuación un ejemplo de aplicación del cuestionario de la página 15 a un puesto de trabajo en el que se han detectado determinados factores de riesgo.

3.6.7 Ejemplo

Unos operarios de montaje utilizan diversas herramientas manuales para el ensamblado de muebles metálicos.

Al aplicar el cuestionario de chequeo se han detectado las siguientes deficiencias:

Si bien las herramientas son adecuadas y el personal está adiestrado en su empleo, se observan que son de uso colectivo. Los operarios, al incorporarse a su trabajo, cogen una caja de herramientas de las disponibles.

Algunas herramientas no se guardan ordenadamente en un lugar específico. Se han detectado algunas que no estaban siendo utilizadas, sobre la bancada de una máquina.

Resultados:

• ND: 2 (Mejorable) (Negaciones a los items: 2 y 3)

• NE: 4 (Continuada)

• NP: 8 (Media)

• NC: 10 (Leve)

• NR: 80

• NI: III (Mejorar si es posible. Sería conveniente justificar la intervención y su rentabilidad).

3.6.8 Ejercicio 2

Para el análisis de riesgos de los dos siguientes puestos de trabajo de la nave industrial de la figura, determinar el grado de peligrosidad de los puestos y proponer medidas preventivas.

Puesto 1. Operación de serigrafiado de pequeñas series de piezas.

• Periodicidad: Un día por semana por término medio. En ese día se imprime durante toda la jornada (8 horas).

• Ubicación: En un rincón de la nave sin separación física del resto de las secciones. (ver figura).

• Características de la instalación:

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o Sistema de aspiración insuficiente.

o Instalación eléctrica de la zona convencional (sin características especiales de seguridad).

• Secuencia esperada: Durante el proceso de impresión, se puede producir una inflamación de la mezcla con vapores volátiles-aire activada por varios focos de ignición (eléctricos, térmicos o mecánicos), con graves quemaduras para los operarios y posible propagación al resto de la nave.

Puesto 2. Operación de pulido de rebabas en piezas de plástico moldeadas por inyección en pulidoras cuyos órganos de transmisión (poleas y correas) carecen de protección.

• Periodicidad: 8 horas diarias durante 4 días por semana.

• Ubicación: Dispuestas junto a una de las paredes de la nave y separadas entre sí 80 cm (ver figura).

• Características del puesto:

o Pese a existir aspiración localizada, se aprecia acumulación de rebabas y pequeños retales plásticos junto a las pulidoras.

o Los operarios no usan prácticamente nunca equipos de protección ocular para el desarrollo de la operación (existen gafas de seguridad colgadas junto a las pulidoras).

o Por la zona transitan los operarios de las pulidoras y el operario que realiza las operaciones de manutención.

• Secuencia esperada:

o Durante la operación de desbarbado, puede haber atrapamientos por o entre órganos de transmisión accesibles.

o Durante la operación de desbarbado, puede haber proyección de partículas volantes con riesgo de incidencia facial y/o ocular.

3.6.9 Práctica

En un industrial textil se tienen los siguientes datos como parte de la aplicación del método simplificado:

Condiciones de seguridad deficiencia exposición consecuencias

Máquinas y equipos deficiente frecuente grave

Herramientas mejorable frecuente leve

Lugar de trabajo deficiente continuada grave

Manipulación y transporte deficiente frecuente grave

Electricidad mejorable ocasional muy grave

Incendios mejorable ocasional muy grave

Calcula los niveles de intervención para cada agente.

3.7 Evaluación mediante el árbol de fallos y errores

El método de análisis del Árbol de Fallos (FTA: Fault Tree Analysis) (aquí se habla de Árbol de fallos y errores para permitir diferenciar terminológicamente los fallos de los componentes de las instalaciones de los errores en el comportamiento humano) fue concebido y utilizado por vez primera en 1962 por H. A. Watson, de Bell Telephone Laboratories, en

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relación con un contrato de Air Force para evaluar las condiciones de seguridad de los sistemas de tiro de los misiles ICBM Minuteman.

A partir de ese momento, esta técnica de análisis de riesgos ha sido profusamente utilizada y perfeccionada por parte de instalaciones nucleares, aeronáuticas y espaciales, extendiéndose después su empleo para la evaluación de riesgos a las industrias electrónica, química, petroquímica, etc.

Actualmente, las graves catástrofes industriales que han ocurrido en el mundo (Feyzin, Flixborough, Bophal, Chernobil, etc.) han sensibilizado a la opinión pública, motivando a las autoridades a legislar sobre el tema, tanto a nivel de la Unión Europea como a nivel interno de cada país. Así, la Directiva Seveso y sus posteriores modificaciones transpuestas a nuestra legislación interna obligan a ciertas industrias a realizar estudios de sus riesgos potenciales capaces de actualizarse en accidentes mayores.

3.7.1 Descripción del método

Se trata de un método deductivo de análisis que parte de la previa selección de un suceso no deseado o evento que se pretende evitar, sea éste un accidente de gran magnitud (explosión, fuga, derrame, etc.) o sea un suceso de menor importancia (fallo de un sistema de cierre, etc.) para averiguar en ambos casos los orígenes de los mismos.

Seguidamente, de manera sistemática y lógica se representan las combinaciones de las situaciones que pueden dar lugar a la producción del evento a evitar, conformando niveles sucesivos de tal manera que cada suceso esté generado a partir de sucesos del nivel inferior, siendo el nexo de unión entre niveles la existencia de operadores o puertas lógicas. El árbol se desarrolla en sus distintas ramas hasta alcanzar una serie de sucesos básicos, denominados así porque no precisan de otros anteriores a ellos para ser explicados. También alguna rama puede terminar por alcanzar un suceso no desarrollado en otros, sea por falta de información o por la poca utilidad de analizar las causas que lo producen.

Los nudos de las diferentes puertas y los sucesos básicos o no desarrollados deben estar claramente identificados. Estos sucesos básicos o no desarrollados que se encuentran en la parte inferior de las ramas del árbol se caracterizan por los siguientes aspectos:

• Son independientes entre ellos.

• Las probabilidades de que acontezcan pueden ser calculadas o estimadas.

Para ser eficaz, un análisis por árbol de fallos debe ser elaborado por personas profundamente conocedoras de la instalación o proceso a analizar y que a su vez conozcan el método y tengan experiencia en su aplicación; por lo que, si se precisa, se deberán constituir equipos de trabajo pluridisciplinarios (técnico de seguridad, ingeniero del proyecto, ingeniero de proceso, etc.) para proceder a la reflexión conjunta que el método propicia.

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3.7.2 Desarrollo del árbol

Prefijado el evento que se pretende evitar en el sistema a analizar, se procede descendiendo escalón a escalón a través de los sucesos inmediatos o sucesos intermedios hasta alcanzar los sucesos básicos o no desarrollados que generan las situaciones que, concatenadas, contribuyen a la aparición del suceso no deseado.

Para la representación gráfica de los árboles de fallos y con el fin de normalizar y universalizar la representación se han elegido ciertos símbolos que se representan a continuación.

3.7.3 Explotación del árbol

La explotación de un árbol de fallos puede limitarse a un tratamiento cualitativo o acceder a un segundo nivel de análisis a través de la cuantificación cuando existen fuentes de datos relativas a las tasas de fallo de los distintos componentes.

Evaluación cualitativa

Consiste en analizar el árbol para poder determinar las combinaciones mínimas de sucesos básicos que hagan que se produzca el suceso no deseado o evento que se pretende evitar.

Evaluación cuantitativa

Precisa conocer la probabilidad de fallo de aquellos sucesos que en el árbol se representan en un círculo (sucesos básicos) y determinar valores probabilísticos de fallo a aquellos sucesos que se representan en un rombo (sucesos no desarrollados).

Según el modo en que ha fallado el componente, se calcula la probabilidad de fallo del mismo en función de la tasa de fallo que se puede obtener en bancos de datos y,

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fundamentalmente, de la propia experiencia. Existe, asimismo, información que nos proporciona datos estimativos sobre tasas de errores humanos que permite asignar valores probabilísticos a su ocurrencia.

El conocimiento de los valores de probabilidad de los sucesos primarios (básicos o no desarrollados) permite:

• Determinar la probabilidad global de aparición del suceso no deseado o evento que se pretende evitar.

• Determinar las vías de fallo más críticas, es decir, las más probables entre las combinaciones de sucesos susceptibles de ocasionar el suceso no deseado.

Para la valoración de la probabilidad global de aparición del suceso no deseado se realizan los siguientes pasos:

• Se asignan valores probabilísticos a los sucesos primarios.

• Se determinan las combinaciones mínimas de sucesos primarios cuya ocurrencia simultánea garantiza la aparición del suceso no deseado: establecimiento de los conjuntos mínimos de fallos.

• Se calcula la probabilidad de cada una de las vías de fallo representada por los conjuntos mínimos de fallos, la cual es igual al producto (intersección lógica en álgebra de Boole) de las probabilidades de los sucesos primarios que la componen.

• Se calcula la "probabilidad de que se produzca el acontecimiento final, como la suma de las probabilidades (unión lógica de todos los N conjuntos mínimos de fallo en álgebra de Boole) de los conjuntos mínimos de fallo, como límite superior, ya que matemáticamente debería restarse la intersección de éstos.

3.7.4 Ejemplo

A título de ejemplo, si en el caso del árbol representado anteriormente se asignan valores medios de probabilidades de fallo a los sucesos primarios:

P1 = 5·10-3; P2 = 6·10-2; P3 = 10-3 Conjunto mínimo de fallos: P1 y P2 Pvía(1) = P1· P2 = 5·10-3 x 6·10-2 = 300·10-6

Probabilidad de acontecimiento final: PAF = P1· P2 = 300·10-6

En este caso coincide con la probabilidad del conjunto mínimo de fallos ya que éste es único. En el supuesto que se plantea a continuación, en que el árbol que se desarrolla es ligeramente más complejo, se observará cómo se calcula la PAF a partir de la existencia de varios conjuntos mínimos de fallos.

3.7.5 Ejercicio 3

En un proceso químico de producción de un polímero a partir del monómero correspondiente la temperatura del reactor se controla por dos sistemas. Uno de proceso que mide la temperatura del reactor mediante una sonda (ST1) y, cuando se alcanza una cierta temperatura (T1) hace que se abra una electroválvula (EV1) que permite que un fluido refrigerante circule por el reactor. Otro de seguridad que mide la temperatura del reactor mediante una sonda (ST2) y, cuando se alcanza una cierta temperatura (T2) hace que se abra una electroválvula (EV2) que introduce en el reactor un caudal de agua de extinción. Dadas las siguientes probabilidades se pide calcular la probabilidad de que el reactor provoque un accidente debido a un incremento incontrolado de su temperatura.

• Probabilidad de fallo de cada una de las sondas de temperatura (ST1 o ST2 es 0,001)

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• Probabilidad de fallo de cada una de las electroválvulas (EV1 o EV2) es 0,01 3.7.6 Práctica

Debido a diferentes problemas que se han detectado en pruebas precedentes una empresa decide instalar un sistema redundante para la bomba de agua del sistema de extinción de incendios. Por ello han instalado dos bombas y un grupo electrógeno que las hace funcionar mediante gasoil (para evitar depender del suministro eléctrico). La acometida de las bombas a la red se realiza a través de una válvula. Calcula la probabilidad de que el nuevo sistema también falle si las probabilidades de fallo de sus componentes son las siguientes:

• Fallo de la válvula: 0,01

• Fallo de cualquiera de las bombas (son iguales): 0,02

• Fallo del grupo electrógeno que hace funcionar las bombas: 0,06 3.8 Evaluación mediante el árbol de sucesos

El árbol de causas es una técnica ya tratada en la anterior unidad que permite, a partir de un accidente real ya sucedido, investigar sobre las circunstancias desencadenantes que han confluido en el mismo a fin de determinar sus causas primarias.

Como cada accidente es único, el árbol de causas reproducirá con fidelidad tan solo lo que sucedió y no lo que pudiera haber acontecido adicionalmente.

Por el contrario la técnica denominada árbol de sucesos tiene como objetivo reproducir todas las vías posibles que puedan conducir a un acontecimiento final antes de que éste suceda.

Ante un determinado y posible accidente (normalmente grave) que puede ser generado por una multiplicidad de causas y circunstancias adversas, trata de conocer todas las posibles vías desencadenantes, identificando los fallos básicos y originarios.

La probabilidad de materialización de tales fallos también deberá ser averiguada, para poder estimar cuál es la del acontecimiento final en cuestión.

El árbol de sucesos, objetivo de este documento, es una técnica de algún modo complementaria al árbol de fallos y errores que ha tenido su origen y más amplia aplicación en las industrias nuclear, aeronáutica y química.

El proceso de desarrollo general de los árboles de sucesos consta de las siguientes etapas:

• Etapa previa, familiarización con la planta.

• Identificación de sucesos iniciales de interés.

• Definición de circunstancias adversas y funciones de seguridad previstas para el control de sucesos.

• Construcción de los árboles de sucesos con inclusión de todas las posibles respuestas del sistema.

• Clasificación de las respuestas indeseadas en categorías de similares consecuencias.

• Estimación de la probabilidad de cada secuencia del árbol de sucesos.

• Cuantificación de las respuestas indeseadas.

Referencias

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