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31T A3CEOH DE GRACIAS POP. Eli 7 B U S P.ESTJK? ASO
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que pronunció
EL LICENCIADO DON JUAN DE DIOS CRUZ,
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¿jttt» ccfeGto cL Cócttte. oflsnjuutaiuict i fo C om tituciow aC .
DE ESTA CAPITAL
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I m p r e n t a d e M o r e n o y S S í i z .
e salve augusta E m p e ra triz del cie- de la t i e r r a , herm osura i gozo de lo criado puesta en medio de las je n te s para templo i habitación del A lt í s i m o , Dios t e s a l v e ! ¡ Cuán digna de loor eterno apareces de
lan te de los hom bres, i cuán pura a n te la majestad del Ser-suprem o! Tus miradas son t r a n q u i l a s , m o
desta i pacífica t u sonrisa; la belleza del dolor que padeciste sobre la tierra se conserva todavía en tus facciones, como para moderar los regoci
jos e t e r n o s ; llevada en alas de querubines a rd ie n tes por do quiera que pasas los mundos se e stre
mecen de amor ■ i los mortales todos se felicitan á t u solo nom bre. Madre de la intelijencia s u prem a i coorredentora del universo, el orgullo hu-
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mano dobla la cerviz en t u p re se n c ia , i hasta ¡a jeneracion últim a preconizaran tus hijos que á ti es debida la gloria ^ el h o n o r , i la corona im ar- c e s ib le , per que velas incesantem ente por su ven
tu r a i p ro sp e rid a d , i especial patrona i protecto
r a de la deliciosa IIiberia eres su escudo en la desgracia, su anjel t u t e l a r e n la aflicción, su am paro en la a d v e rsid a d , i su libertadora en los pe
ligros. H im n o s de g ra titu d i bendición resuenan por todas p a r t e s , i todos rinden om enaje , t r i b u ta n obsequio, prodigan alabanza á t u m isericor
dia i consolacion, por que intercesora con el O m n ip o te n te alcanzaste la tranquilidad para este pue
blo i por tu mediación se asienta en la h e rm o sura de la p a z , i en tabernáculos de confianza i en un reposo o p u l e n t o , por que sus hijos fueron solícitos de guardar la unidad del espíritu en v ín culo de paz.
Sí Escmo. é Illmo. S e ñ o r e s ; valientes i p ia
dosos G ran a d in o s; mi corazon se llena de e n t u siasmo al contem plaros. Reunidos en el templo santo de Jehova dirijiendole las mas sensibles prue
bas de vuestra g r a t i t u d , i fijas vuestras m a g n é ticas miradas ora en la R e in a de los A ngeles, ora en aquel glorioso e s ta n d a rte , depósito sagrado que nos recuerda el valor de nuestros projenitores ilus
tr e s , presentáis el cuadro mas patético i sublime;
ofreceis á las jeneraciones futuras el ejemplo mas adm irable de relijiosidad i p a tr io tis m o , i á la his
toria el asunto mas noble i grandioso para lle
n ar la cincelada plancha que ha de conservar vues
tra memoria.
Adheridos de corazon á la madre p a t r i a } de
cididos á morir jen ero sam en te por su libertad é in d e p e n d e n c ia, i ansiosos de restablecer las leyes sobre las ru inas de la usurpación , determ inasteis por medio de un alzam iento heróico ro m p e r las cadenas que nos oprim ían , i dar principio á la verdadera regeneración política sepultando en lo profundo el ominoso yugo que nos s u p e d ita b a , ale
jando de este suelo privilejiado la consternación i la pena ■ haciéndole recobrar su esplendor i po
derío ; i afianzando sobre bases sólidas i estables la libertad con el esterm inio de los que p r e te n dían hundir en el abismo la magnificencia i bri
llantez de la nación E s p a ñ o l a , i mancillar i aun estinguir el nombre Ibero. Al mismo tiempo p e netrados del amor mas puro á la relijion de vues
tros mayores como cristianos fieles adoradores del verdadero D i o s , ofreceis h u m ild em en te á la R e i
na de los Angeles n u e stra p a tro n a bajo la advo
cación de las A n g u s t i a s , los trabajos i p adeci
m ientos que para ello habéis e s p e r im e n ta d o } i la singular victoria conseguida contra la tira n ía .
E l 2 6 de Mayo de 1 8 4 3 será objeto de las deliciosas pajinas de la h is to r ia ; él inmortaliza á los Granadinos i los coloca en la línea de los prim eros i mas ardientes defensores de la inde
pendencia. E l 2 6 de Mayo fuisteis invitados des
de esta m ism a cátedra á salir del grado de a b a tim ie n to i estúpido quietismo en que yacíais ^ i sin esperar un m om ento corristeis á defender vues
tros intereses contra el egoismo de un gobierno i n j u s t o , de un gobierno destructor i tiránico en-
JOS pasos eran d/rijidos á sepultar la libertad lanzásteis llenos de entusiasmo esa voz de true- no i aterradora que repetida por todas las p r o - n i Sa,Vad° 13 Pa trÍa ^ - - o j a d o f u e r a 7 e , país a sus opresores.
Anuncie el canon ó el orbe entero el tria n
" m “S comP,e l» I™'-' vieron los mortales. Tomad a» vuestras m anos los instru m en to s de a le - r ía i t “ . T r - t , " i e r a l 0 S e “ S Í ' 1 i n tento. Las publrcas aclamaciones i músicas m ar
« a le s inflamen vuestro co ra ra n . A rd a el incien
» preparado al pie del s a n tu a rio , i , lenos conoc,m ,e„ t° demos gracias S | , Reina ; s cedido e í° D ,V ^ . P" e S P 0 - “ m e f a , '0n ha
j s e los ejércitos al pueblo de Gra
™da la tranquilidad i el reposo , pP„r ° * h ¡ s fueron solícitos áe g u a r d a / 1 . u’n d a d V e esp tu en vínculo de p8, Grani<ia se a W * * * £
” .d ú d T ü P° r 50 é '" d ep en d en cia? G ra
nada debe hacer ostensible su g ra titu d a la Rei- los Angeles, su p a tro n a , por Ia v¡ceoria
m m í a L '• r err d t d M ” “ >*> • '« •o »
í w S m . “ ’ P“e l l °S lanzar* constante-
¿ f e l o b ” “ , ™ el ° m m ° h « revoluciones objeto de recobrar los derechos i usurparan los que celosos de cstender su m t o r i -
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dad i p re rro g a tiv a s , cercenan las de aquellos p a r a cuya seguridad fueron ú n icam en te creados los gobiernos. N in g u n a nación h a sta nuestros dias ha gozado el feliz privilejio de no ver en alguna épo
ca de su ecsistencia política hollados los a t r i b u tos mas esenciales de su soberanía por los depo
sitarios de la autoridad pública. E m p e ro si la h is toria ofrece repetidísim os ejemplos de los abusos del poder que siempre tiende á e n tro n iz a r cada dia mas su d o m in ació n , si la indolencia de los hom bres los condujo á ser esclavos i los déspo
tas ponen en juego todos los resortes de su sa
gaz política p ara o p rim irlo s; si por desgracia de la hum anidad abundan esos jénios ambiciosos que tie n e n la destreza de c onvertir las naciones en patrim onio esclusivamente s u y o , i estas sufren tran q u ilas i resignadas las cadenas; si las sordas i tenebrosas maquinaciones del poder ejecutivo que es el enem igo mas te r r ib le de la lib ertad c i v i l , son un obstáculo á que esta se desarro lle i eleve los pueblos á el apojeo de su esplen
dor i d ig n i d a d ; n unca han faltado espíritus a r d i e n t e s , hom bres de inestinguible fé i convic
ción p ro fu n d a , i cuyas alm as se conm ueven al eco de la g lo r ia , que han tenido suficiente v a lor i enerjía para levantar su voz en defensa de la justicia u ltr a j a d a , de la libertad v en d id a, i de la sublime i santa causa de los oprimidos pue
blos. Ved aquí el fiel re tr a to de la E s p a ñ a de los últim os dias.
Descansaba el pueblo al concluir la revolución de 1 8 4 0 en las promesas que le garantizaran el
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porvenir venturoso que debía ser una consecuen
cia l e j i t i m a , de la nueva situación que en uso de su soberanía había creado. Cerradas las pu er
tas a toda influencia estraña para que su inde
pendencia fuese una cosa real i p o sitiv a; i con
fiado en los sentim ientos de puro Españolism o manifestados por el g u errero á quien elevara á la dignidad s u p r e m a , entrególe d ó c i l , je neroso i m agnánim o su ecsistencia política para que en adelante fuese su custodio i c o n serv ad o r, i p re viniese vijilante las in t r i g a s , amaños i arterías de los enemigos de la libertad. L as solemnes pa
labras consignadas a n te la opinion pública, i j u radas en manos de la representación nacional so
b re el E vanjelio santo de g u a rd a r el depósito que se le confiara, de h acer que la Constitución del estado fuese fielm ente e je c u ta d a, de acatar i ve
n e ra r la soberanía del p u e b l o , todo fué u n a ilu sión.
D eslum brado el jefe tem poral del estado con el brillo seductor de la opulencia, dedicado al m e n tiroso ídolo de la vanidad, iascínado sobre las alfom
b ras salpicadas de flores que sostituyeran á el as
pecto formidable del c o m b a te , i resonando en sus oídos no ya el estruendo de las a r m a s , sinó la voz de la codicia i servilidad de los que Je rodean
evantase delante de sus ojos una n u b e densa que le impide ver manchado su escudo con la sangre de victimas ilu stre s; marchitados sus laureles á el calor del devorador in c e n d io , i sobre el cra- er de un volcan, i espuesta á sepultarse la - l o n a de S1JS triunfos. Una n u b e que le oculta Ja
ambición de los que ansian sum ir la nación en la esclavitud mas abyecta], como prenda segura á satisfacer los proyectos liberticidas que ya tcnian la com petente sanción en él p ira ta r e i n o , que á buen precio compraba la independencia i las ri quezas del fértil territo rio de la Iberia.
Para asegurar el écsito feliz de ta n horrendo crim en , estravíanle de la senda del honor que b a jo ju ra m e n to e m p r e n d ie r a ; cércanle por todas p a i
tes capricho, orgullo, in h u m an id ad , preocupación i adulación sacrilega que cual espinas en rededor de flor preciosa no perm iten la to que la mano de la v e rd a d , i violadas las sacrosantas leyes co
m ienzan á te n e r lugar las escenas mas inauditas.
Apoderado de todos los ramos el d e s o rd e n , co n vertida la hacienda en una sentina de a b u s o s , re- jido el estado por farsas i ridiculas contradiccio
n e s , presididos los departam en to s de guerra por almas miserables i v e j a tiv a s , abandonada asi m is
ma la i n d u s t r i a , desatendido en alto grado el co
mercio , i abrum ados los pueblos para sostener el fausto i la codicia de un puñado de aves de rapiña que todo lo devoran e n tr e sus g a r r a s , n in gún plan salvador i benéfico, n in g ú n p e n sam ien to politico bien fecundado tiene lugar en la m en
te de los g obernantes. H om bres inmorales é in ep tos ocupan los prim eros d e s tin o s , i el poder es
confiado á los mas inicuos para que lo hagan vi
b r a r en todo el ám bito de la península. E scojen- se en los asuntos crim inales jueces para o prim ir, i en m aterias civiles i políticas majistrados dis
puestos á consum ar la ruina del virtuoso ciuda-
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daño que 110 pertenece á su pandilla ni como ellos está m anchado con las señales del crim en. E n tregada la suerte de la nación á especuladores dis
frazados, desaparece en sus manos la gloria que nos p ro m e tié ra m o s, i atropellados cuantos derechos garantizan el bien estar de la so cied ad , caminan impávidos al logro de sus in ten to s persiguiendo el uso sagrado de em itir el p e n s a m ie n to , llevando la m u e rte , el incendio i la devastación á las pro
vincias mas r ic a s , mas ilustradas i florecientes, cuyo brillo a u m en tab a la lobreguez del clima t e nebroso del Albion.
E l pueblo m ira i contempla su situación con un silencio s e p u lc r a l: amigo del orden busca en vano todas las medidas imajinables antes de la n zarse contra el p o d e r; diversos partidos se le presen tan que t o m a r , i todos presajian la des
gracia , i apelando á la santa insurrección ultim a de las armas lejítimas de los oprimidos retínese todo contra la potencia v io la d o ra , i sú b ita m e n te se e n c u e n tra herida por el rayo popular que le p a t e n t i z a , que im p u n e m e n te no se veja ni ul
t r a ja á u n a nación digna por todos conceptos de m ejor s u e r t e , que la miserable dependencia en que pretenden constituirla. Rómpese el v e l o , fi
naliza el p r e s t i j i o , i el poder cuyo esplendor pa
recía tan durable como el del s o l, es convertido en un tem ible esc o llo , i el poder es castiga
do con la pérdida de sus facultades.
Si Granadinos valientes; vosotros habéis sido los primeros en cuyas venas ferm entó el fuego del e n tu s ia s m o ; los prim eros que habéis hecho
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estremecer en su dorada silla a el mal aconse
jado re p re se n ta n te de la m onarquía. H abeisle en- ensefiado los prim eros, que sem ejante á la esta
t u a colosal de las escrituras, una piedra lanzada por el pueblo puede derrib arle, i que si el p u e blo se precipita sobre su grandeza puede conver
tirla en cenizas. Habéisle enseñado los prim eros, que subiendo un rei al trono sube tam bién á un altar donde puede ser sacrificado; sube ix un a u gusto santuario donde participa á la vez de la condicion de ídolo i de victima. Habeisle ense
ñado los prim eros, que el odio i el desprecio p ú blico son el suplicio de los grandes á quienes las leyes no alcanzan por falta de enerjía; que si la corona tie n e sus p riv ilejio s, la soberanía reside esencialm ente en el pueblo; reside de derecho i de h e c h o ; i que si el poder abusa de las p ie - rogativas que la lei le c o n c e d e , el pueblo sabe hacer ostentación de su om nipotencia para sos
t e n e r su dignidad i su decoro, i conservar ilesas su libertad i su independencia.
¿ I habré de describir las escenas de m a g n a nim idad, de u nión i sensatez que tuv iero n lugar en los aciagos dias que p a s a r o n , i que c ie rta m en te formarán u n a época m e m o r a b l e "? H e c h a esta Ciudad por mucho tiem po objeto del encono i rabiosa saña de los g o b e r n a n te s , sitiada por implacables satélites que confiados en su situación topográfica ansian someterla para saciar la sed de su venganza, sola, i sin que las otras provin
cias le s e c u n d e n , resiste decidida sin mas guia que el patriotismo de sus h ab itan tes; sin mas re
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cursos que su valor; sin mas muralla que el pe
cho de sus h i j o s , que erguida la cabeza, descu
bierto el cuerpo i el corazon en la m ano, i sin detenerse á considerar el núm ero i disciplina de los sitiadores, esperan en todas direcciones la ho
ra del combate resueltos á no adm itir jénero a l
guno de capitulación, i á que el prim ero que t u viese la gloria de pisar el suelo Iliberitano fuese pasando por encima del cadáver del último G ra nadino.
H u b o un m om ento en que la traición con
siguió introducir aquel desaliento, ju n to á el cual tra sc u rre n las horas tristes como los m o v im ien tos de la fúnebre cuna do se adormece á un n i ño moribundo; i creyó paralizada la obra del g r a n dioso edificio que se alzaba contra la tira n ía ; mas engañóse. El glorioso esta n d a rte á cuya p resen
cia se estrem ecieron las coortes S a r ra c e n a s ; ese depósito venerando que nos legara el valor de los hijos de C astilla; esa b andera espanto i te rro r del m usulm án orgullo , sale de la oscuridad en que la tenia envuelta el respeto trescientos cin cu en ta i un años, i llevada en brazos del S in dico prim ero re p re s e n ta n te del pueblo, fíjanse en ella con una atención sublim e las miradas de to d o s , i todos b añan en lágrimas sus ro s tr o s ; los pechos respiran o p rim id o s ; un tropel de sen ti
m ientos jenerosos acuden á el a l m a ; los pensa
m ientos de honor i de virtud la aj¡tan como la llama de una fiebre abrasadora, en tan to que el májico sonido de la Vela anuncia que la enseña gloriosa ondea segunda vez sobre su elevada c u s-
pide. E í recuerdo del venturoso dia en que fué tremolada por la victoria de la prim era Isabel, desarrolla en su irresistible fuerza ese espíritu de nacionalidad que cual fuego insinuante pasa de corazon á corazon, i á todos reanim a; i un grito enérjico resuena por todas partes, grito de salva
ción para la segunda Isabel i la libertad, que in s pira á todos el deseo de que la ambición i la venganza que se hallan á las puertas de la Ciu
dad den un solo p a so , para enseñar á los t i r a nos que Granada antes de sucumbir perece mil v e c e s , i e n tre sus escombros quedarán sepultados sus leales h a b ita n te s.
Cual golpea con la frente el a t a ú d , i lleno de espanto hace oir un suspiro en las en trañ as de la tierra luego que vuelve de su letargo el hom bre á quien han enterrado vivo en el campo de los sepulcros, así espresa el satélite del poder su odio al nom bre de G r a n a d a ; i ya d é b i l , ya fu e rte , ora tran sijid o r, ora inhum ano, in tim a de vez en cuando la rendición; amenaza con la efu sión de s a n g r e , i anuncia la desolación i el es- t e r m i n i o ; mas todo combate por la causa de la justicia. El que sentado en la cuna de todos los rios dirije su corriente; hincha o dism inuye sus olas; rechaza la noche de los polos i sostiene con cadenas de hielo los nublados i tempestades; que con una sola ojeada ve las tristes rejiones del n o rte i los brillantes climas de los trópicos; i le
vantando cada dia dos veces las esclusas del Oc- ceano i restableciendo el equilibrio del globo en cada equinoccio vuelve á poner la tierra bajo los
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fuegos oblicuos del sol, manda su Arcánjel esco- jido que vele por los hijos de los defensores del cristianismo. E l h a b ita n te del celeste imperio de pie sobre su trono de cristal., cubre sus espaldas con su cabellera de oro_, i con una banda azul sus formas d iv in a s , i presenta su robusto brazo dispuesto á lanzar flecha de fuego sobre los que a te n te n á la libertad de los protejidos de la Reina de los Serafines. Con tan sublime esperanza to dos se preparan á defender sus hogares,, sus i n tereses i familias; cada edificio es un fuerte que ha de rechazar á los invasores; el secso débil i tím ido por n aturaleza contribuye con sus esfuer
zos, la esposa anim a a su consorte, la madre al h i j o , ninguna se opone á que com batan por la independencia; i hasta las vírjenes encerradas en el claustro anuncian por medio de las campanas que es preciso sacrificarlo todo ó m uriendo con las arm as en la m an o , ó destruyendo á los u s u r padores de nuestros derechos, por lo cual ruegan desde el interior de sus retiros á la m adre de la misericordia, a la R e in a de los Anjeles nuestra P a tro n a .
Resolución tan heroica ate rra i confunde al imbécil i cobarde que habia creido en su delirio, en sus dorados sueños de gloria i de am bición, tener en esta Ciudad o tra victima cual la infortunada B a r c e lo n a , i le obliga a em prender una vergonzosa retirad a cubierto con la ignominia de su im po
tencia, i con el dolor de haber perdido m u ltitu d de soldados que virtuosos acudieron esponiendo su vida á los brazos de sus hermanos que Ies es-
I l-J o —
peraban para darles el ósculo do [taz , estrechar los vinculos de a m o r , de fraternidad i p a trio tis
mo, i c a n ta r con júbilo el triunfo del valor de los hijos de lliberia.
Basta mis amados conciudadanos: o tra será la mano elegante que reuniendo tan to s fracmentos esparcidos al modo que se unen diversas flores para formar un precioso ram illete, enriquecerá al público con la coleccion de las pruebas que h a béis dado de todas las virtudes. Yo solo puedo deciros, que jamás vió el pueblo de Granada una época mas la m e n t a b l e ; empero tampoco cuenta un dia de mas gloria que el 2 6 de Mayo de 1 8 4 3 en que lleno de m agnanim idad i de heroís
mo dió el prim er grito para sacudir el yugo del mas feroz despotismo. Que sabrá repetirlo c u a n ta s veces a te n te n á su soberanía sea quien fuere el que pretenda desfraudarle don ta n sublime i estim able, como tam bién sabrá m o strar su reco
nocim iento i g ra titu d á la m adre de Dios su P a - trona bajo la advocación de las A n g u s t i a s , por la victoria.
1 hombre es n atu ra lm e n te re lijio so ; la relijion nace con él, le acompaña en su cuna, le guia en su ju v e n tu d i le sos
tiene en la ancianidad. E s ta relijion que ha p re cedido, obrado i seguido el orijen progreso i ú l
tim o estado de la sociedad perfeccionada; esta r e lijion ta n in h eren te á la naturaleza del h o m b re ,
- l O -
lan necesaria para la conservación sociai, tan su blime en su o n j c n , admirable en sus mácsimas, útil i provechosa en sus efectos^ ordena la unión i la conlormidad en todas nuestras acciones. Ami
ga de la paz i respirando en todos i en cada uno de sus preceptos la dulce i consoladora b ri
sa de la fr a te r n id a d , hace amables i pacíficos á los principes; prescribe que todo h om bre sea p r e cioso á los ojos de los grandes i poderosos de la tie ria ; ordena que los bienes sean comunes para aliviarnos m u tu a m e n te en las necesidades; manda q ue se olviden los agravios., cesen las m u r m u r a ciones, se sofoquen ¡as c a lu m n ia s , adormezca el o d i o , rep rim an los eccesos i los escándalos se c astiguen. Q uiere que la subordinación se con
serve en los estados; que la justicia te n g a a c ti
vidad , la innocencia a p o y o , la pobreza socorro, la virtud ap la u so s, el celo a d m ira d o re s , i discí
pulos la piedad. Quiere que la dulzura rein e en la sociedad; que la amistad una s a n ta m e n te los c o ra z o n e s ; que se aborrezca la m e n tira i sie m p re triu n fe la verdad. Repele lejos de sí la h i
pocresía como á una im postura v e rd a d e r a , i la traición que siempre supone una cobardía i de
pravación detestables; pro híbe la tira n ía , i con
dena á sus satélites á sufrir todo el h o rro r de sus conciudadanos.
C onform e á este espíritu de la r e l i j i o n , la división i los rencores son abominables. L a des
unión prepara el carro a! este rm in io , i al son de su escudo destemplado acuden la fuerza, el te rro r i la osadía, la crueldad, la venganza i la m u erte;
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—acarrea continuos desvelos i zozobras, i espone á mil peligros: entonces no bastan los impuestos^ i cargados los pueblos de trib u to s injustos ^ nece
sita el que manda acudir á la v io le n c ia : siguen las quejas i el aborrecim iento de los oprimidos,- falta el estado normal en cuyo seno se n u tre n i fortifican todos los elementos de prosperidad i r i queza pública; decaen las artes; se pro stitu y e la educación; la desorganización es j e n e r a l , i con
cluye por aniquilar los pueblos la carestía, el h a m b re i la m iseria, enjendradoras de otros mil m a jes que devoran el cuerpo social.
L a unión al c ontrario es el m ayor cim iento de . la dicha de los pueblos: con ella rebosan loS tesoros que sirven para au m e n ta r la beneficencia
•del gobierno, i la abundancia coronada de cose
chas se levanta de la cultivada t ie r r a para re p a r t ir sus dones. E n vez del llanto i la desolación, d isfrú ta n se la riqueza i el c o n t e n t o ; huyen la maldad i la injusticia i los d e s a fu e ro s , i re in a n la seguridad i el placer. P ractícase el amor fra t e r n a l considerando por el ejercicio de esta v ir
tu d á toda la especie h u m a n a como u n a familia, i cual criatu ras de un mismo padre i moradores de un mismo plan eta, bajo cuyo principio se unen los hom bres de todos los países i opiniones., i se concilia la verdadera amistad e n tre los que cte otro modo h ab rían estado siempre divididos. B u s
cad la paz llenos de unión, dice el S eñor, i m a r chad en pos de e l l a , por que derogué con mis decretos la lei de los p re c e p to s, i evanjelizé la paz á los que estaban lejos i á los que estaban cerca.
2
—
18
—A ndad siempre en su busca i guardad mis m anda
m ientos, i os daré lluvias en tiempo i la tierra pro
ducirá su esquilmo. Comereis vuestro pan en h a r t u r a , i sin miedo habitareis en vuestra casa. D o rm i
réis, i no h a b rá quien os espante. Andad pues en t o do solícitos de guardar la unidad del espíritu en vín
culo de p a z ; i en su herm osura se asentara el pueblo, i en tabernáculos de confianza, i en un reposo opulento. E jerced la caridad en el seno de la u n i ó n , i de uno para otro sed amables i condescendientes. P o rq u e la caridad es b e n ig n a , no es envidiosa, no obra precip itad am en te, ni se ensoberbece. No es ambiciosa ni busca su p ro v ech o , ni se mueve á ira , ni piensa m al, ni se goza de la iniquidad. Todo lo sobrelleva , todo lo espera, todo lo soporta, i solo ama la verdad:
la verdad que nunca fenece, porque mi galardón va conmigo para recom pensar á cada uno según sus obras. P o rq u e soi Alpha i la Om ega: el p r i mero i el p o s t r e r o ; principio i fin de todas las cosas. Soi la raíz i el linaje de David • la es
trella resplandeciente i de la m añ an a. Sed pues solícitos de g uardar la unidad del espíritu en vín
culo de paz. E sto es lo que manda la relijion, lo que previene el E vanjelio santo, lo que ecsi- jen la civilización i c u l t u r a , lo que el mismo Salvador recomendó al decir mi paz os dejo,, mi paz os d o i , i la demostración mas esplícita que podemos hacer á la Reina de los A n j e l e s , de nuestra gratitu d por sus beneficios.
Ahora bien ¿ P o r q u é no llevar á cabo esa unión tan decantada en los momentos del peli-
—
19
—g r o ? ¿ E s a unión que salvó la Ciudad de incal
culables desgracias, i contra quien se estrellara el poder de un sitiador orgulloso que habria da
do la mitad de su sangre por someter á G rana
da i sepultar en ella todo el entusiasmo que se desplegaba en la P e n ín s u la ? ¿ P o r q u é separarse un m omento de ese principio sa lv a d o r, de ese sistema de reconciliación i E sp añ o lism o ? ¿ P o r qué en vez de seguirlo en su sentido verdadero, interpretarlo de una m anera siniestra i querer sirva de apoyo para saciar miras de ambición i dar cima á maquiavélicos i descabellados planes?
¿ N o bastan los esfuerzos de los E spañoles, su constancia i desicion para convencer á los a je n ies del poder estranjero que la nación Ibera no p erm ite influencias de parte alguna, sinó que sa
be., puede i quiere ser verdaderam ente l i b r e , i que acordándose de lo que fué i de lo que vale se colocará en el lugar que la corresponde en
tr e las naciones independientes i poderosas ?
¿ P o r q u é ajar su dignidad i su decoro?
Hom bres sin patriotismo i sin virtudes. ¿N o visteis al pueblo Español en otra época rechazar las influencias de un rei que tan luego como se apoderó del trono se olvidó del pueblo i de la revolución que le e n c u m b r a r a n , i solo procuró engrandecer su familia i conservar en ella la preciosa joya que hom bres de buena fé pusieran en sus m a nos ? Pues aun le resiste t o d a v ía : por que tra bajando sin cesar por b o rrar el recuerdo de su orijen revolucionario, i resuelto á sacrificarlo to do con tal de ser admitido en la gran sociedad
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de los antiguos r e y e s , al paso que desvía altiva i despóticamente á sus súbditos, estrecha su amis
tad con los que mas contrarios se h a n manifes
tado á la libertad de la península. De aquí esa fatal oposicion que co n stan tem en te h a c e , no ya á los demócratas E sp añ o les á qnienes odia profun
d a m e n te ; sinó á todos aquellos que no se hallen dispuestos á ofrecerle el objeto de su am bición, que son los verdaderos p a t r i o t a s , los verdaderos am antes de la l i b e r t a d , los hom bres verdadera
m e n te independientes.
H o m b res sin patriotism o i sin virtudes. ¿ N o acabais de ver al pueblo Español com batir de una m an era i n a u d i t a , para sacudir el yugo de o tra nación no menos interesada en su esclavitud? E s p a ñ a bajo el gobierno caido era casi u n a t r i b u ta ria de la orgullosa señora de los m a re s ; i E s paña aprendió i sabe que solo aspiraba á la d o m inación completa para robustecer su amortiguada prosperidad, i recuperar su espirante poderío. P o r que la estrella refuljente que ilum inara largo tiem po su pais i la elevara á el apojeo de su gloria, empieza ya á eclipsarse. P orque ya no le es propicia la f o r t u n a , i llegada es la época de su decadencia. P o rq u e maldecida por los infelices que careciendo de lo indispensable para la vida, piden un pan que les niega la altiva aristocracia que allí im p e r a , gran p a rte de sus súbditos es
peran un m om ento favorable para rom per los pactos que h ella le u n e n , i las cadenas cuyo peso le es insoportable.
¿ I siendo estas verdades tan ostensibles, á
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qué pensar sino en nuestra felicidad é indepen
d en c ia ? ¿A caso E spaña no tie n e en su seno mas elementos que nación alg u n a, mas fuertes i robus
tos, mas apreciables i sólidos, para que hombres inficionados con el crimen pretendan someterla á una dominación estraña ? ¿ Creen acaso está lejos el dia en que algún acontecimiento notable lla
me la atención de las grandes potencias, i suene para los Españoles la hora del triunfo i de su en g ra n d e c im ien to ? N o ; el v a lo r, la desicion, el entusiasm o i la santidad de la causa de la li
b e rta d del p a i s , son la salvaguardia de los v e r
daderos am antes de su patria; i la victoria de los principios democráticos es in d u d a b le , porque la familia española ha crecido bajo el influjo benéfico de las leyes constitucionales, b aluartes inespugna- bles de la ilustración, i los jóvenes son jigantes que paten tizaran á la faz del m u n d o , son hijos de los vencedores de Roma. Vosotros aun ame
nazados por los m andarines de los gobiernos que nos p r e c e d ie ra n , 110 os habéis dejado supeditar por n in g u n a clase de sujestiones, i habéis soste
nido con decoro i valentía vuestros principios p o lític o s , i de esperar es sigáis impávidos el ca
m ino de la re je n e r a c io n , para llegar al térm in o que os propusisteis á el lanzaros en la arena de la santa insurrección que hasta la consumación de los siglos eternizará vuestro nom bre. H e con
cluido.
sernos. S e ñ o r e s ; hemos llegado á una
«poca en que el pueblo v é , piensa i
^ conoce. Verdad que ya no se llaman va
sallos á los hombres del p u e b lo , pero se han visto tratados como esclavos, perseguidos sin r a zón, i ultrajados sin justicia. Verdad que despues de mil revoluciones en que el poder soberano de os pueblos ha triunfado del poder usurpado de los d esp o tas, ya no se llaman absolutos los r e y e s ; pero han faltado á sus p a l a b r a s , i rasgado sin pudor las venerandas leyes. Verdad que la luz e a m telijencia ha hecho imposible la estabili- 2 e los tribunales de recordación odiosa; pero en cambio se han visto perseguidos de m uerte los hombres de mas acrisolada virtu d , satisfechas ru m es i m ezquinas venganzas, i aun encubiertas ajo a ejida de la l e í , la inmoralidad, la seduc
ción i el crim en. Verdad que los bienes de la m ultitud no son ya el patrim onio de unos cuan
tos m a g n a te s ; pero la m ultitud suda i se afana para acrecentar su bien e s t a r ; i todo se lo a r
rancan de las m a n o s , i todo desaparece, i solo unos cuantos monopolistas atesoran á la sombra de la p o pularidad, ó se pasean en carroza i en ella ostentan lo que al infeliz pueblo arrebata la m ano del crimen i de la injusticia. Verdad en
qUe gloriosam ente sacudió el pueblo repetidas veces un ominoso i pesado yugo; pero ni la r e volución se llevó á cabo, ni ha visto planteadas
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—economías, ni restablecidas las instituciones. E v i
ta r pues que semejantes males se reproduzcan, es vuestra misión en la sociedad. Tended u n a mano de protección á ese pueblo que ta n jen e- rosamente salvó del mas horroroso naufrajio la nave del e s ta d o , i ha abierto una senda por la que no debeis dudar un momento en trar en pos de los fecundos manantiales de la felicidad. E m plead vuestros esfuerzos en preparar la marcha rápida á la prosperidad del pais, dando á las le
yes, á la justicia i á la razón el impulso nece
sario para gozar el fruto de tantos i tan g ra n des sacrificios prestados ; á fin de que no caiga sobre vuestras cabezas la responsabilidad, ni la ecsecracion pública manche las glorias que h a béis adquirido en defensa de la justa causa pro
clamada ; sino que por do quiera os acompañen las bendiciones de vuestros subordinados.
C iu d a d a n o s, Nacionales de todas armas : la desunión solo tr a e consigo la corrupción de las costum bres p o lític a s ; esa descarada vileza que m e n diga á los pies del p o d e r ; esa falta de virtudes que todas las parodia según el m om ento i la n e cesidad; esa charlanería de voces i de opiniones;
in d ife re n c ia, relajación de todo vínculo social, aislamiento de los intereses, ambición bajo todas las formas, ostáculos en todas las carreras, falta de honradez por todas partes, i traidores en to das ocasiones. P a r a evitar este jerm en de deso
lación i d e s g r a c ia , pese una balanza el derecho del hom bre i sus acciones en sociedad, que son las que constituyen la seguridad c o m ú n , porque
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—se establece la equidad i la ju s tic ia , i se con
serva el órden para bien de los estados. Reine la unión i acabareis de consolidar la grandeza, esplendor i poderío de esta nación valiente, rica i envidiada de todo el mundo; cumpliréis con un deber sagrado que ella ecsije de todos como m a dre; que inspira la naturaleza, i prescribe la re- lijion. L a unión os dio el triunfo contra el e n e migo común; la seguridad individual, el goce de vuestros derechos, i de aquellos dulces consuelos que en sí contiene la reunión de la gran fam i
l i a , entorpecida por denominaciones odiosas que fom entaran los enemigos del reposo público.
Union sea vuestra divisa ; fraternidad vuestro constante anhelo, concordia i paz los indisolubles lazos que para siempre afiancen el órden i la fe
licidad de la p atria. Conservaos en la línea que os habéis trazado sin que n ingún ataque pueda desviaros de e l l a ; i agrupados en rededor de la ban d era nacional que teneis enarbolada, vencereis á los que confundiendo la libertad con la licen
cia, sobreponiendo el vicio á la v i r t u d , la a rb i
trariedad á la lei; el esclusivismo i los desafue
ros á la reconciliación proclamada, im prim en so b re un movimiento el mas h e ro ic o , el sello de la infamia i del deshonor. Sed vijilantes de la s i tuación que habéis creado, teniendo presente, que el pueblo es mui desgraciado cuando no le h a cen mella las demasías ni los abusos de los de
positarios del poder: porque entonces cual cuerpo m oribundo vá cayendo en aquella especie de le
ta rgo m o rtal, síntoma evidente de su m u erte ci-
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2
¿5
—vil: entonces no es mas que una tierra e n d u re cida é inculta j en la cual por mas que se d er
rame el precioso licor de la verdad se desliza sin fecundarla. Sed vijilantes de esa situación porque fuisteis los prim eros en proclamarla, i los á cu
ya constancia i sufrimiento debe su ecsistencia:
porque sin vuestro denuedo i firmeza habria sido sofocada en su cuna, i esperimentado habríais las funestas consecuencias del encono i venganza del poder que á ninguno hubiese perdonado. Si el incomparable m érito que habéis adquirido ha que
dado en la oscuridad sin obtener u n a justa r e compensa, i vuestro arrojo i valentía no han h e cho mas que una impresión m o m e n tá n e a , como los sonidos armoniosos de un in s tru m e n to que de
leitan el instante en que se escuchan i luego se olvidan, vivid en la confianza, reine en vuestros pechos la dulce satisfacción, de que habéis c u m plido esactam ente vuestros deberes; os habéis h e cho dignos de la consideración nacional ; m ere- ceis bien de la p a tria , i sois acreedores á la g r a t i t u d de todos los E spañoles; i m en g u a i baldón sería para los liberales de Granada abandonar la posición inespugnable en que se han colocado, llevando ia corona de la primacía en el alzamien
to noble que á la libertad i á la rein a ha pre
servado de las g a rra s de un poder tiránico i u su r
pador.
Acojeos á esa respetable enseña de nuestras antiguas g lo rias, i ved en ella el símbolo del pa
t r i o t i s m o , de la nacionalidad, del noble proceder de nuestros padres. E sp a ñ a fué bajo sus auspicios
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libre é in d e p e n d ie n te , i lo será si imitáis el ejem plo de los que á su sombra estinguieron el mas abominable despotismo. I si aun quedasen enem i
gos que t e m e r , disputaos cual atletas vigorosos el honor de ser los primeros en abatir su orgullo, i lograr la palma de o r o , el ramo de la oliva s a n t a , i la corona del triunfo. Contad con ese ejército virtuoso cuya sangre vertida en el cam po del h onor es la mayor g a ra n tía que ofrecer p u e d e , porque su causa es la n u e s tra ; sus dere
chos son los m is m o s , i con nosotros han r e p a r tido la victoria ó la m u erte. E se ejército que n a cido del pueblo i por él alim entado acaba de e n senar á los tiranos que es para el p u e b lo , i que su fuerza jamas podra servir en adelante para sos
te n e r inicuas i vanas pretensiones de p a n d illa , ni re tra s a r un solo punto la marcha de sus conciu
dadanos por la senda de la independencia nacio
nal. I sin perder de vista á nuestros hermanos que h a n perecido en tan árdua i difícil em presa, consagrándoles lagrim as de dolor i rogando por el eterno descanso de sus a l m a s , demos gracias u n a i mil eces a la R eina de los Angeles nues
tra patrona por que á su amparo es debida la sal
vación de la C iudad, i con ella el triunfo d é l a causa santa de la libertad. E t e r n a sea nu estra g ra titu d por su misericordia ; i gravados en nues
tro corazon sus beneficios, seamos solícitos de guardar la unidad del espíritu en vínculo de paz;
i al modo que los astros nocturnos pierden su esplendor luego que el sol atravesando los h e r mosos colores de la aurora se ostenta con mag-
—
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—niíicencia i vibra ra y o s , así á la presencia de n u e stra unión i firmeza desaparecerán cuantos os- táculos se oponen á la prosperidad,- i repitiendo llenos de entusiasmo « hemos salvado nu estra p a t r i a ” descansaremos en las delicias de la p a z , i en tabernáculos de confianza, i en el reposo opu
lento que Dios tien e prometido á los pueblos vir
tuosos.
A ugusta patrona de G r a n a d a : el cielo abre sus puertas en este momento i hasta nosotros des
cienden las centellas de su Divino f u e g o , i nos trasm iten sus sagrados cánticos. Un acento arm o nioso mil veces mas dulce que el del anjel de Miltón cuando apaciguaba las tempestades i h a cia cesar la ajitacion de los b osques, nos a n u n c i a , que madre predilecta del Altísimo elejida an
te todos los tiempos i destinada á protejer á los redimidos con la sangre del inmaculado cordero, sois el iris de paz que nos anunció la serenidad en los dias de la mayor am a rg u ra . Gozaos pues in stru m e n to s de a le g r ía , preclarísim a v í r j e n , ador
nado tem plo de divina g l o r i a , palacio del rei del c i e l o , tálam o en que el verbo se desposa con n u e s tra hum anidad j i escojida de Dios antes que engendrada. Bajada del cielo compuesta por la o m nipotente mano de la sabiduría in c r e a d a , sois adorada de todo el orbe. De lejos vendrán las n a ciones i con ricos presentes tr ib u ta r á n en vos al Señor todo o bsequio, i tendrán vuestra t ie r r a co
mo s a n t a ; porque sus puertas son edificadas de záfiros i e s m e ra ld a s ; de piedras preciosas todos sus m u r o s , i en su recinto se canta el aleluya. Ben-
— n a
dita sois en tre todas las mujeres ; bendita os lla
man todas las je n e ra c io n es; os h o n ran los reyes, reverencian los p r i n c i p e s , alaban los j u s t o s , acom
pañan las v ír je n e s , i todos os tienen por S eñ o r a ; i el pueblo Granadino os aclama su especial i singular p r o te c to r a , i á vos sola consagra las demostraciones de g ratitu d por las victorias al
canzadas contra los enemigos de la patria.
D iiijid pues una m irada de te rn u ra á vues
tros hijos : vedlos en vuestra presencia llenos de hum ildad haciendo ostensible su relijiosidad, i d a n do un testimonio nada eq u iv o co , de que esas mis
mas armas con que han defendido su libertad é independencia están prontas para confundir á los enemigos de vuestro n om bre santo ; á los hipó
critas i m entidos cristianos cuya falsa virtud ha introducido tan to s males en el seno de la reíi- jion , que como herencia nacional i paterna pro fesan á la faz del orbe. Llenos de veneración i santo r e s p e t o , os presentan el incienso del ag ra
decim iento con puro corazon i alm a s e n s ib le ; i confian en vuestra singular protección para Ja completa pacificación del e sta d o , para la pro sp e
ridad del pais i la salud de su inocente Reina.
Sed propicia i atended á sus ru e g o s; fieles pa
triotas i buenos ciudadanos han vencido in im i
ta bles los mas fuertes ostáculos para recuperar la lib ertad que vuestro hijo les concedió como h o m b r e s ; conservadles este don p re c io so , esta m a r g a r ita in c o m p a r a b le , i no perm itáis se vierta de nuevo la sangre de los Españoles. Llenos de cons
tancia heroica han sufrido los desastres que les
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proporcionara la mano incendiaria de un tiran o , i han presentado el cuello con valor á su a m e nazante c u ch illa; aun hierve i hum ea la sangre de las victimas inmoladas á su desesperación i úl
timo esfuerzo ; m u r ie r o n , empero cumplieron sus d e b e r e s , i á vos os toca darles la recompensa.
Haced que los Españoles todos conozcan los m a les que sus horrendas divisiones han causado, é infundid en todos el verdadero espíritu de u nión, de caridad i de amor p a t r i o , para que bendicien
do constantem ente vuestro n o m b re , seamos feli
ces en el seno de la paz i dichosos en la eterna Bienaventuranza.
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