Universidad Libre de Costa Rica Trabajo Social
Trabajo final de graduación para optar por el grado de Licenciatura en Trabajo Social.
Tema:
“Los factores de riesgo y desafíos sociales que enfrentan las mujeres y las niñas de familias nucleares de la comunidad de los Guido de Desamparados
en el contexto de la Pandemia del COVID-19; Análisis desde la perspectiva de género durante 2020-2021”.
Sustentante:
Ana Daniela Mora Leal.
Septiembre, 2021
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MSc. Walter Peña Díaz Presidente del Tribunal
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Lic. Daniela Castro Villalobos Tutora Trabajo Final de Graduación
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Lic. Katherine Picado Villegas Lectora Trabajo Final de Graduación
Agradezco al ser supremo, por el éxito alcanzado en este proceso académico y de desarrollo personal, que ha culminado, ya que sin Él no hubiera sido posible, porque es quien me dio la fuerza, sabiduría y las palabras para cada línea que se redactó
Este trabajo de investigación se lo quiero dedicar a mi madre Anabelle Leal Leal, quien es mi más preciado tesoro, y de la cual me siento muy orgullosa como hija, por ser una madre ejemplar.
A mis hijos Ana Camia Díaz Mora y Emiliano Vega Mora, quienes son mi fuerza, motivación e inspiración para salir adelante en todos los aspectos de mi vida.
Ana Daniela Mora Leal
por permitirme llegar hasta aquí. Porque este sueño comenzó desde hace un par de años atrás y aunque se veía lejano el poder escribir estas líneas, Él me ha permitido redactarlas cargadas de ilusión y felicidad.
A mi madre quien siempre ha creído en mí y es mi fiel compañera, y quien admiro muchísimo, porque siempre me enseñó a luchar por mis sueños y esforzarme por ellos.
A mis hermanos quienes amo muchísimo, y que siempre me han ayudado en todo, siendo ese soporte inspirador de logro y lucha, motivándome con sus ejemplos a seguir adelante y a alcanzar mis sueños a pesar de la adversidad
` A mi esposo Eduardo Vega Cortes, por su ayuda incondicional y su gran apoyo.
A mis compañeras de la Universidad Kristel Bravo y María José Sandoval, por ser ese apoyo emocional durante todo este proceso.
A Daniela Castro Villalobos, mi tutora de tesis, gracias por todo el apoyo, la disposición, la retroalimentación positiva, el tiempo dedicado, gracias por ser una excelente guía y brindarme los mejores insumos para completar este proceso con éxito.
Ana Daniela Mora Leal
Introducción ... 1
Aspectos Orientadores ... 6
Justificación ... 6
Tema de investigación ... 10
Objeto de investigación ... 12
Problema de Investigación ... 14
Objetivos de la Investigación ... 15
Objetivo General ... 15
Objetivos Específicos ... 15
Alcances ... 16
Limitaciones ... 16
CAPÍTULO I ... 17
1 Marco Teórico ... 17
1.1 Eje teórico 1: Género ... 17
1.1.1 Teoría de Género ... 17
1.1.2 Teoría de la Perspectiva de Género ... 20
1.1.3 Teoría de la Identidad Social ... 21
1.1.4 Teoría del Trabajo Doméstico no renumerado ... 22
1.2 Eje teórico 2: Factores de Riesgo ... 29
1.2.1 Teoría de Vulnerabilidad ... 31
1.2.2 Teoría de la Violencia de Género ... 32
1.2.3 Teoría de las Relaciones de Poder en una Sociedad Patriarcal ... 33
1.2.4 Tipos de Violencia ... 35
1.2.5 Teoría del Rol Social ... 38
1.2.6 Teoría de la Vinculación entre Mujer, Económica y Pobreza ... 41
1.2.7 Teoría de la Pobreza y Exclusión Social desde la Perspectiva de Género 42 1.2.8 Teoría de la División del Trabajo entre los miembros de la pareja .... 43
1.2.9 Covid- 19 ... 47
1.3 Tercer Eje teórico: Derechos Humanos ... 50
1.3.1 Teoría de los Derechos Humanos ... 50
1.3.2 Teoría de la Mujer en los Derechos Humanos ... 52
1.4 Cuarto Eje Teórico: Trabajo Social ... 54
1.4.1 Teoría de Trabajo Social ... 54
1.5 Aproximación Contextual ... 60
1.5.1 Contexto político ... 61
CAPÍTULO II ... 71
2 Marco Metodológico ... 71
2.1 Paradigma de la investigación ... 71
2.2 Tipo de investigación ... 71
2.3 Enfoque de la investigación ... 72
2.4 Estrategia Metodológica ... 72
2.5 Delimitación temporal ... 73
2.6 Delimitación espacial ... 73
2.7 Delimitación de la población ... 74
2.8 Sujetos de la investigación ... 74
2.9 Criterios de selección ... 75
2.10 Fuentes de información ... 77
2.10.1 Fuentes primarias ... 77
2.10.2 Fuentes Secundarias... 78
2.11 Categorías y Subcategorías de Análisis ... 79
2.11.1 Cuadro N° 1. Categorías y Subcategorías de Análisis ... 79
2.11.2 Cuatro N°2 Operacionalización de las subcategorías ... 82
2.12 Técnicas e instrumentos de investigación ... 85
CAPÍTULO III ... 93
3 Descripción, Interpretación y Análisis de los hallazgos ... 93
3.1 Caracterización de la población sujeta de estudio ... 94
3.1.1 Tabla N°1 Caracterización de las mujeres y la niña entrevistada de la comunidad de los Guido de Desamparados, mayo del 2021 ... 94
3.1.2 Tabla N°2 Información Personal de la Encargada de Trabajadora Social de la Organización Soy Niña ... 95
3.2 Análisis de Categorías y Subcategorías ... 95
3.2.1 Categoría 1. Genero ... 95
3.3 Categoría 2. Factores de Riesgo ... 118
3.3.2 Categoría 3. Estrategias desde Trabajo Social ... 137
3.4 Análisis Teórico – Metodológico ... 144
3.5 Análisis Ético – Político ... 147
3.6 Análisis Técnico – Operativo de los hallazgos ... 150
CAPÍTULO IV ...153
4 Conclusiones y Recomendaciones de la Investigación ...153
4.1 Conclusiones ... 153
4.1.1 Primer objetivo específico ... 153
4.1.2 Segundo objetivo específico ... 155
4.2.1 Dirigidas a la Organización Soyniña ... 158
4.2.2 Dirigidas a las personas Usuarias ... 159
4.2.3 Dirigidas a la Universidad Libre de Costa Rica ... 160
4.2.4 Dirigidas al Colegio de Trabajadores Sociales de Costa Rica ... 161
Bibliografía ...163
Anexos...181
ATenPRO: Atención y protección para víctimas de violencia de género.
CCSS: Caja Costarricense del Seguro Social.
CEPAL: Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
DDHH: Derechos Humanos.
ESS: Economía Social Solidaria.
IMAS: Instituto Mixto de Ayuda Social.
INAMU: Instituto Mixto de Ayuda Social.
INEC: Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.
OIT: Organización Internacional del Trabajo.
OMS: Organismo Mundial de la Salud.
ONU: Organización de las Naciones Unidas.
RedESS: Red de Economía Social Solidaria.
TFG: Trabajo Final de Graduación.
VCM: Violencia contra las Mujeres.
Introducción
La pandemia del Covid-19 ha afectado a toda la población en el mundo y ha provocado el aumento problemas sociales y económicos, pero conocemos que no a todos de las misma manera, como parte de ello las mujeres y las niñas son una de las poblaciones más afectadas, según lo estipula la Comisión Interamericana de la Mujer,
“La emergencia derivada del COVID-19 está provocando impactos específicos sobre las mujeres y profundizando las desigualdades de género existentes, tanto al interior de los hogares como fuera de ellos, en los hospitales y centros sanitarios, en el trabajo y también en la política” (2020).
Es por eso la importancia de la presente investigación para evidencias cuáles han sido los factores de riesgo y desafíos que están enfrentan las mujeres y niñas a causa de la pandemia Covid-19 (SARS-CoV-2), específicamente en la comunidad de Los Guido, la cual representa el distrito 13 del cantón de Desamparados, según datos del Instituto Nacional de Estadístico y Censo (INEC), cuenta con una población aproximada de 28 455 personas, de lo cual un poco más del 50% son mujeres.
Se conoce que se ha presentado un crecimiento muy acelerado de población, por lo que estos datos son aproximaciones.
Entre los principales factores de riesgo que identificará la presente investigación son la violencia de género, el desempleo de femenino y las sobrecargas de trabajo doméstico y de cuido que se les ha aumentado las mujeres y a las niñas por el contexto de la pandemia.
Esta pandemia es algo nuevo para toda la humanidad en el mundo ha causado una profunda conmoción en aspectos políticos, económicos y social, provocando
situaciones de riesgo para las poblaciones más vulnerables, como es el caso de las mujeres y las niñas, toda vez que esta crisis ha subrayado la dependencia que la sociedad tiene de las mujeres, tanto en primera línea como en el hogar, y al tiempo que ha puesto de evidencia las profundas desigualdades estructurales en todos los ámbitos con respecto al género.
Al existir tiempos de crisis y tensión los recursos son más limitados y la violación de los derechos fundamentales son las frecuentes, colocando a diferentes poblaciones en situación de vulnerabilidad y de riesgo, como es el caso de la violencia, discriminación y exclusión social.
En Costa rica para el evitar colapso de los servicios de salud y la propagación del virus y, el Ministerio de Salud, estableció mediadas sanitarias como el confinamiento en los hogares, la restricción vehicular y el aislamiento social, con la finalidad proteger la salud pública de las personas, sin embargo, su aplicación no es neutra desde el punto de vista de género, siendo que esta medidas ha contraído grandes efectos negativos en las mujeres y las niñas, ya que al estar todos los miembros de la familia en el hogar, se presentan varios factores de riesgo, como mayor exposición a la violencia doméstica, ya que muchas veces se vive con el agresor en la misma casa, sobrecargas de trabajo doméstico y de cuido. Además, en la actualidad las mujeres mamas de niños matriculados en centros educativos tiene la obligación de ayudar, acompañar y explicar a las personas menores de edad todo lo referente a su proceso educativos, lo que también es una gran responsabilidad que recae por lo generar en las mujeres y las niñas, causando gran agotamiento físico y mental.
De acuerdo con el CEPAL (2020) en confinamiento y la carga de trabajo doméstico no remunerado en las mujeres, niñas y adolescentes ha aumentado pronunciadamente frente al cierre de centros educativos y las necesidades de cuido de las personas.
La crisis sanitaria pone en evidencia una organización social de los cuidados en la región en la que, por lo general, son las mujeres quienes, de forma remunerada o no remunerada, absorben la mayor carga del trabajo de cuidados. El cierre de las escuelas y, en muchos casos, la enseñanza a distancia puede suponer una sobrecarga para las familias; en particular, para las mujeres, que dedican diariamente al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados el triple del tiempo que dedican los hombres a estas tareas.
La pandemia ha agudizado las condiciones de la pobreza y exclusión social de las mujeres, siendo que el desempleo femenino ha aumentado, persistiendo de brechas de género en el acceso y la calidad del empleo, lo que cual está muy relacionado a los roles y estereotipos de género asignados a las mujeres y a las niñas socialmente, siendo las mujeres se sigue reproduciendo sobre la base de la feminización de la pobreza y la discriminación.
Ante este panorama, esta investigación es muy importante para realizar un análisis con aportes teóricos basados en el enfoque de género y de los derechos humano, con la finalidad de evidenciar cuales son los escenarios que se les están presentando a las mujeres y a las niñas por la pandemia del Covid-19 y además para
generar estrategias desde el trabajo social, para abordaje los fenómenos sociales que se están presentando a esta población.
Con el fin de ubicar a la persona lectora, a continuación, se describe la estructura del documento y sus principales elementos. El documento se encuentra conformado por varios apartados.
Como primer aspecto se presenta los Aspectos Orientadores, constituido por el planteamiento y justificación del tema. En este, se explica la relevancia y la pertinencia de este para la carrera de Trabajo Social. Así como pertinencia de la investigación con la población estudio; el problema que describe la situación social, el propósito a analizar de las personas en estudio; el objeto que plantea la población que se investiga; los objetivos que trazan el curso del proceso investigado; la delimitación del estudio y por último los alcances y limitaciones.
En el capítulo I el planteamiento de la propuesta teórica con el fin de trazar las bases para la comprensión de la investigación. Cabe indicar que conforme avanzó la investigación, el marco teórico se modificó de acuerdo con los requerimientos para una mejor comprensión del objeto de estudio. De igual manera se detalla el contexto político, legal y organizativo correspondiente a la organización Soy niña.
En el Capítulo II, se encuentra el marco metodológico en que se estructura el tipo de investigación, enfoque, paradigma, población objeto de estudio, ubicación temporal y espacial, técnicas e instrumentos de investigación y el cuadro de categorías y subcategorías de análisis, estrategia metodológica y finalmente las etapas o fases de la investigación.
Capítulo III, engloba el Análisis e Interpretación de los resultados, donde las mismas se realizan a partir de las Categorías y Subcategorías de análisis establecidas previamente.
Capítulo IV, abarca las conclusiones y recomendaciones en las cuales se plasman conclusiones relacionadas estrictamente con los objetivos específicos de investigación planteados y recomendaciones viables y efectivas conforme a lo anteriormente identificado, además se compone de las referencias bibliográficas.
Finalmente, se da cierre al documento, con los anexos, los cuales se despliegan en las guías de entrevista a los diferentes actores involucrados en el trabajo de investigación, y el cronograma de investigación.
Aspectos Orientadores Justificación
La pandemia ha dejado al descubierto y evidenciado las grandes desigualdades de género que existen en Costa Rica, ello se refleja en cuanto al impacto diferenciado entre hombres y mujeres, en aspectos económicos, sociales, en cuanto a la carga doméstica, el cuido de sus hijos e hijas, la exposición de la violencia doméstica, variables que permiten conocer las afectaciones de la pandemia de Covid-19, en las mujeres y en las niñas.
El debilitamiento del género femenino en aspectos socioeconómicos, genera que cada vez las mujeres sean más pobres que los hombres. Esto por cuanto el desempleo femenino a causa de la pandemia ha aumentado, con relación a los hombres. De acuerdo a la medición del segundo trimestre del 2020 del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo de Costa Rica (INEC), estimó el desempleo femenino en un 30,4%, superando al masculino que registra un 20,0%, lo que denota que en el caso de las mujeres se presenta un mayor nivel de desempleo, aunque en ambos sexos la tasa de desempleo se duplica, lo que refleja la gran dificultad que tienen muchas mujeres para adquirir un trabajo, dada la gran responsabilidad que ellas están adquiriendo por la emergencia nacional.
El Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU, 2020), indica que la principal afectación de la pandemia es la disminución del ingreso propio, siendo que un 90,2%
reporta contar con menos ingresos; un 24,9% percibe afectaciones directas en sus negocios debido a la significativa disminución de las ventas; el 15,6% ha tenido que cerrar su negocio, y un 16,8% no está recibiendo la pensión alimentaria, dato que podría
aumentar conforme avancen los meses y se profundice la crisis. El 12%, reporta suspensión de su contrato laboral, y el 13,3% fue despedida. De acuerdo con lo anterior las mujeres pueden llegar a enfrentar mayores desigualdades y afectaciones en términos de participación laboral, desempleo, subempleo, ingresos, cobertura de la seguridad social, entre otros; lo que significa un riesgo latente para todas las mujeres.
Una de las directrices emitidas por el Ministerio de Salud para prevenir la propagación de virus del Covid-19, es el cierre de los centros educativos y de guarderías, lo que ha provocado lesiones en las mujeres ama de casa asociadas a la sobrecarga física y emocional al tener que atender a sus hijos e hijas y brindar acompañamiento escolar como si fueran maestras o tutoras, sumando a esto las tareas del hogar, generando con ello sobrecargas de trabajo doméstico que recae frecuentemente en ellas, lo que limita el empoderamiento y la reactivación económica de dicho género. Es por lo anterior el Instituto Nacional de la mujer (INAMU) (2020), indica “Que existe una necesidad apremiante de que se reconozcan las afectaciones inmediatas que están viviendo las mujeres producto de los cambios que se gestaron en el ámbito educativo nacional”.
Las mujeres y las niñas se encuentra realizado trabajo doméstico no renumerado en sus casas, además de las otras tareas familiares, lo que implica sobrecarga de trabajo.
“En tiempos “normales” las mujeres realizan tres veces más trabajo de cuidados no remunerados que los hombres. Con el cierre de escuelas, este desequilibrio se profundiza aún más y muchas asumen múltiples responsabilidades simultáneas: el trabajo a distancia, el cuidado de niñas, niños y familiares, la supervisión de los procesos
de aprendizaje de sus hijos e hijas, y el trabajo doméstico no remunerado”. (Comision Economica para America Latina y el Caribe (CEPAL), 2020)
El confinamiento en los hogares es otra medida sanitaria adaptada por el Ministerio de Salud, la cual coloca a las mujeres y a las niñas en una condición de vulnerabilidad, siendo que al estar en aislamiento social se tienen mayor exposición a la violencia y a la sobrecarga de trabajo doméstico no renumerado. “El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado contribuye al bienestar humano y fomenta el crecimiento económico mediante la reproducción de una fuerza de trabajo saludable, productiva y capaz de aprender y desarrollar su creatividad; no obstante, la desproporcionada responsabilidad que asumen las mujeres por esas labores agrava su vulnerabilidad frente a la pobreza.” (ONU mujeres, 2019)
Durante estos meses de pandemia la violencias domestica ha aumentado de manera exponencial, esto por cuanto al estar las mujeres y las niñas en condiciones de vulnerabilidad se encuentra más expuestas a ser víctimas de violencia, por eso que la Secretaria General de los Estados Unidos (2020), han alertado del aumento de la violencias domestica a nivel mundial como resultado de las tensiones crecientes en el hogar y la coexistencia prolongada en combinación con el estrés y el temor ante la pérdida de ingresos.
Por lo expuesto anteriormente es importante investigar el presente tema para la sociedad, con el fin de visualizar la necesidad de incorporar un enfoque de género en el abordaje de la pandemia, aplicando el principio de igualdad y no discriminación entre hombres y mujeres, garantizando todos los derechos contemplados en los distintos
instrumentos jurídicos nacionales e internacionales sobre derechos humanos y la defensa la mujer.
Esta investigación reflejaría la necesidad de promover políticas sobre la corresponsabilidad y la distribución equitativa del trabajo doméstico y del cuidado que a lo largo de la historia se ha recargado a las mujeres, para que las mismas puedan seguir participando de sus actividades productivas. Es por eso que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), señala que: “la inversión orientada a reducir la desigualdad de género no solo es un dispositivo inteligente y asequible, sino que es además una decisión urgente que los gobiernos pueden adoptar para revertir los efectos de la pandemia; si las mujeres se quedan más atrás, las consecuencias tendrán un impacto exponencial a largo plazo en el avance del desarrollo humano sostenible”.
Trabajo Social es una disciplina que se focaliza en el trabajo orientado hacia las personas con mayor vulnerabilidad, según la INAMU (2020) y ONU mujer, “las mujeres pertenecen a los grupos más vulnerables que está enfrentando la pandemia de Covid- 19”, es por eso la relevancia de indagar sobre el presente tema para generar estrategias de intervención desde los modelos de trabajo social, con la finalidad de velar por el respeto de los derechos las mujeres y las niñas de la comunidad de los Guido, recreando temáticas de derecho humanos, género y habilidades para la vida, promoviendo el empoderamiento femenino.
Tema de investigación
En la presente investigación se expone como tema de estudio los factores de riesgo y desafíos sociales que enfrentan las mujeres y las niñas de familias nucleares en la comunidad de los Guido de Desamparados en el contexto de la Pandemia del COVID-19, análisis desde la perspectiva de género, durante 2020- 2021.
Lo anterior se tiene como base el aumento de las manifestaciones de las desigualdades y la violencia de género hacia las mujeres y niñas en tiempo de pandemia, donde su condición de vulnerabilidad se ha elevado y la exposición de ser víctimas de cualquier tipo de violencia es latente, ante la carencia de protección y la defensa de los derechos humanos de una sistema patriarcal y capitalista (CEPAL, 2020). Lo que permite realizar un análisis y reflexión de intervención desde la postura de Trabajo Social.
El tema de investigación se refiere a la extensión de factores de riesgos que ha exteriorizado la crisis mundial en las mujeres y niñas en educación, economía y empleo, corresponsabilidad social de los cuidados, violencia y salud. Lo que permite un abordaje acerca de las necesidades y afectaciones de la pandemia en el género femenino.
Es por lo que el presente tema de investigación busca demostrar la necesidad de las acciones gubernamentales, para prevenir y contender la afectación de pandemia del COVID-19, abordando las múltiples formas de discriminación que experimentan las mujeres y niñas razón del género.
Según el informe del Programa Estado de la Nación (2019), evidencian la profunda desigualdad que existe en Costa Rica impactando de manera importante las regiones ubicadas dentro del Gran Área Metropolitana, por lo que es importante establecer una
estrecha coordinación interinstitucional, sensible a las desigualdades, para mitigar los impactos de las crisis como la que se vive actualmente en todo el mundo y la recesión económica que se desprende de la misma.
Una de las desigualdades que más enmarcada producto de la crisis, es el crecimiento de la pobreza de las mujeres a causa del desempleo, siendo que Según reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (2020), en los dos últimos años se señala un incremento en la tasa de desocupación, misma que alcanza un 8,1% para el 2019 y siendo además 2,5 puntos porcentuales más alta en las mujeres, lo cual evidencia la persistencia de brechas de género en el acceso y la calidad del empleo.
Otro fenómeno global es la violencia de doméstica, que se ha incrementado a consecuencia del confinamiento y pérdida de ingresos, lo que provoca situaciones de riesgo para las personas víctimas de violencia. El confinamiento aviva la tensión y el estrés generados por preocupaciones relacionadas con la seguridad, la salud y el dinero.
Asimismo, refuerza el aislamiento de las mujeres que tienen compañeros violentos, separándolas de las personas y los recursos que mejor pueden ayudarlas. Es la situación perfecta para ejercer un comportamiento controlador y violento en el hogar. (ONU mujer, 2020)
Por la anterior un importante la intervención de la disciplina de Trabajo Social con los diferentes factores de riesgo presentados los cuales están muy relacionados al paradigma de la cuestión social. Brindando una postura de preventiva sobre las afectaciones mediante aportaciones teóricas desde la perspectiva de género y la acción social.
Objeto de investigación
El objeto de estudio del presente trabajo de investigación es: Los factores de riesgo y desafíos sociales que enfrentan las mujeres y las niñas de familias nucleares en la comunidad de los Guido de Desamparados a consecuencia de la pandemia del Covid. 19, como manifestaciones de la cuestión social y las desigualdades de género.
Las condiciones de vulnerabilidad que se les están presentando las mujeres y las niñas, en áreas como la salud, económicas, familiares y social, son factores de riesgo que implican un daño en su desarrollo humano y las coloca en una situación de desventaja con relación con los hombres, por la inferioridad y la subordinación femenina, situándolas en un nivel de sumisión y dependencia, lo que se convierte en una manifestación de violencia de género. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe “Se entiende por violencia de género el ejercicio de la violencia que refleja la asimetría existente en las relaciones de poder entre varones y mujeres, y que perpetúa la subordinación y desvalorización de lo femenino frente a lo masculino. Ésta se caracteriza por responder al patriarcado como sistema simbólico que determina un conjunto de prácticas cotidianas concretas, que niegan los derechos de las mujeres y reproducen el desequilibrio”. (1996, pág. 8)
Lo cierto es que ese escenario no es ninguna novedad, ya que la mujer siempre se ha colocado en el confinamiento del hogar, y la familia, lo cual ha sido uno de los principales métodos del patriarcado establecido por una sociedad que expone a la mujer en un sistema capitalista, producto de la división sexual del trabajo en las
manifestaciones del sexismo, lo ha traído como consecuencia los diferentes roles y estereotipos que configuran la sumisión del género femenino.
Para Federici el trabajo doméstico reside en el hecho de que este no solo se les ha impuesto a las mujeres, sino que ha sido transformado en un atributo natural de nuestra psique y personalidad femenina, una necesidad interna, una aspiración, proveniente supuestamente de las profundidades de nuestro carácter de mujeres. El trabajo doméstico fue transformado en un atributo natural en vez de ser reconocido como trabajo ya que estaba destinado a no ser remunerado. (Federici, 2013)
No solo la violencia de género ha sido una resultado del capitalismo sino también la implementación de trabajos específicos para el género femenino, como el cuido de los hijos e hijas y los trabajos domésticos no renumerado, siendo una caracterización de la personalidad y los atributos que se han retribuidos históricamente según la cuestión social, como lo afirma Kanoussi, para las mujeres la conciencia de su doble opresión, por un lado, su trabajo vale menos por el hecho de ser mujer y por otro, el trabajo reproductivo no tiene ningún valor: «la desvaloración del trabajo doméstico es la condición del valor del trabajo del hombre. (1987, pág. 80)
La emergencia nacional ha puesto en obviedad que el trabajo doméstico no remunerado y las condiciones de precariedad de las mujeres y las niñas no han cambiado, a pesar de las luchas constante para combatir el sexismo, al contrario, ha aumentado la esclavitud y la pobreza el género femenino, por la multitud de responsabilidades que se le inculpado y desvaluando su labor en diferentes aspectos, siendo que la mujer históricamente siempre ha estado sometida al ámbito privado (la
casa y sus hijos) y el hombre al ámbito público (el trabajo fuera del hogar), lo que ha implicado la inferioridad del género masculino ante la sociedad.
Según la Encuesta Nacional del uso de tiempo (INEC, 2018), muestra la gran diferencia en el uso del tiempo entre el hombre la mujer promedio al trabajo doméstico no remunerado. Las mujeres invierten más del doble del tiempo que los hombres al trabajo del hogar (36:01 y 13:55 horas semanales respectivamente). Las diferencias más relevantes a nivel de la tasa de participación semanal se observan en las actividades como la preparación de alimentos, cuidado de niños menores de 12 años, cuido y apoyo a miembros del hogar mayores de 12 años, cuidado de personas familiares totalmente dependientes.
Por lo anterior es transcendental estudiar el objeto de investigación desde la postura de Trabajo Social, para establecer líneas de acción con el empoderamiento de las mujeres y las niñas, para asegura la búsqueda constante de la igualdad de género mediante el reconocimiento en el marco de las políticas públicas de Estado, fomentando la prevención y protección de este grupo etario.
Problema de Investigación
La crisis mundial de Covid-19, provocado cambios en la vida de las personas, implicando afectaciones socioeconómicas, familiares y sociales, es por lo que el presente trabajo de investigación está dirigido a la búsqueda exhaustiva de evidencias del impacto negativo de la crisis y las medidas sanitadas, específicamente en las mujeres y las niñas en familias nucleares, en el mercado laboral, violencia doméstica y sobrecargas de trabajo doméstico no remunerado.
La importancia de abordar el problema en investigación es para destacar la magnitud de los efectos de la emergencia nacional con el sujeto en cuestión y la necesidad de medidas de protección y prevención, para combatir las desigualdades de género, por medio de la intervención de la disciplina de Trabajo Social.
Por lo tanto, el problema de investigación es ¿Cuáles son los factores de riesgo y desafíos sociales que enfrentan las mujeres y las niñas de familias nucleares en la comunidad de los Guido de Desamparados en tiempos de pandemia del COVID 19?
Objetivos de la Investigación Objetivo General
Analizar los factores de riesgo y desafíos sociales que enfrentan las mujeres y las niñas de familias nucleares, con la finalidad de generar estrategias de intervención desde el Trabajo Social en la comunidad de los Guido de Desamparados en el contexto de la pandemia del COVID 19, durante el período 2020-2021.
Objetivos Específicos
1. Determinar los factores de riesgo y desafíos sociales que afectan a las mujeres y las niñas de familias nucleares en el distrito de los Guido desde la perspectiva de género causa de la pandemia del Covid-19.
2. Conocer las variaciones en las labores y roles de cuido para las mujeres y niñas a causa de las repercusiones de la Pandemia del COVID 19.
3. Generar estrategias de intervención desde los modelos del Trabajo Social.
Alcances
Al llevar a cabo la investigación se prevén una serie de factores que logran influenciar de manera afirmativa la obtención de los objetivos del estudio, dichos alcances se presentan a continuación:
1. Lograr conocer las diferentes afectaciones del Covid-19 en las mujeres y niñas de la comunidad de Los Guido de Desamparados.
2. La investigación pretender evidenciar las desigualdades de género que se ha aumentado a causa en la pandemia de Covid-19.
3. El estudio revelará la importancia de Trabajo Social, para la intervención de empoderamiento femenino y la búsqueda de la igualdad.
Limitaciones
Entre las limitantes contempladas en la investigación se enuncian las siguientes:
1. Las medidas sanitarias establecidas por el Ministerio de Salud, puede ser un limitante para el acceso a información, esto porque muchos lugares se encuentran laborando mediante el teletrabajo, lo que imposibilidad obtener la información más rápido.
2. Además, otra limitante contemplada es el no lograr tener acceso a las sujetas de estudio, debido a las normas sanitarias impuestas por el gobierno de Costa Rica, tras la emergencia nacional que vive el país
3. Así mismo puede que al momento de aplicar el instrumento sí se realiza de manera virtual, se presenten dificultades del acceso a líneas de comunicación digitales y a herramientas virtuales.
CAPITULO I
1 Marco Teórico
En el siguiente apartado, pretende analizar diferentes teorías que fundamenten el problema de investigación del presente trabajo, el cual se subdivide en ejes transversales, con el fin de orientar y establecer las conexiones, según lo indica Saroano (1976, pág. 87), “Analizar y exponer aquellos elementos teóricos generales y particulares que se consideren pertinentes para guiar el proceso de investigación”
Por ende, la elaboración de marco teórico es una forma de recopilar información que sustente el tema, así como los aspectos concretos del problema, brindando un apoyo teórico en las diferentes líneas estratégicas de investigación.
1.1 Eje teórico 1: Género 1.1.1 Teoría de Género
De acuerdo con Siles y Delgado (s.f), la teoría de género se comprende en: “La relación entre sexo y género puede considerarse de tres modos distintos. En primer lugar, como conceptos idénticos, entendiendo que los papeles atribuidos a lo masculino y femenino son consecuencias necesarias de la diferencia biológica y que, por tanto, no varían en el tiempo. En segundo término, y en un sentido radicalmente opuesto, el género es visto como una categoría desvinculada del sexo, puramente cultural, sin arraigo alguno en la condición humana. Finalmente, el género también puede entenderse como la expresión cultural de lo naturalmente masculino o femenino. Desde esta perspectiva, el género se vincula al sexo, aunque su expresión puede cambiar según tiempo y lugar”
(pág. 2).
Según Molina Brizuela (2010), la teoría de genero indica que "el género es un producto sociocultural que se expresa en las personas, en la construcción sociocultural de las diferencias entre hombres y mujeres; la cuestión del género siempre ha involucrado más a las mujeres que a los hombres” (pag.13).
La teoría de género nos permite visualizar que el género es una manifestación de la construcción social en la que se encaja por medio de estereotipos de lo que femenino y masculino, lo cual no es una vinculación biológica, sino cultural y social; lo que hace referencia a una construcción socio-cultural de los mismos, en contraposición al sexo como aquellos rasgos biológicos dados genéticamente.
La teoría argumenta que la sociedad se ha encargo de orientar los comportamientos y la forma de ser hombre o de ser mujer, siendo que el género es un aprendizaje cultural que impone la manera de desarrollarse dentro de una sociedad de hombres y mujeres, tal y como lo indica Santandrea (s.f., pág. 15) “los géneros se les han asignado históricamente roles, esto es, lo que “debe ser” y cómo deben comportarse los varones de acción socio cultural como tal, depende del momento histórico y político de cada sociedad”. Esta manera se les atribuye a los seres humanos los roles de género que tiene que ver mucho con la historia y la política de dicha sociedad, "sistema que varía de sociedad en sociedad" (Rebolledo, s.f., pág. 1)
Estos patrones son altamente marcados en la sociedad, lo cual definen lo que es ser hombre y ser mujer, lo que es llamado como Roles de género, según Melero (2010, pág. 6), se definen como: “Los roles de género, por su parte, comprenden todos los papeles, funciones y expectativas diferentes que socialmente se adjudican a hombres y mujeres, directamente relacionados con el reparto de tareas entre ambos”. Tal y como
lo indica la actora los roles es un estigma de las formas de comportarse de los hombres y las mujeres, para poder ser socialmente aceptado, lo cual es aprendido y construido por la socialización del género.
La actora Álvarez (2016) argumenta que: “La cultura, a través de las instituciones y las normas, establece un sistema de control de los miembros en el cual se enseñan y se aprenden una serie de conductas y roles cuya existencia contribuye a la estabilidad de la sociedad”, (pág. 17). Para esta autora el control ejercido a través de esta transmisión de roles y estereotipos provoca una violencia simbólica al coaccionar, autorregular y controlar los comportamientos, por lo que es muy importante traer a colación el concepto de estereotipos, de acuerdo como lo plantea el Quesada y López (2010, pág. 46)
Los estereotipos de género son ideas socialmente establecidas de cómo deben ser, actuar y comportarse mujeres y varones. Se reproducen y transmiten a través de la socialización desde el momento del nacimiento, no son innatos sino aprendidos y aunque es difícil debido a lo arraigados que están en la sociedad se pueden modificar.
De acuerdo con lo anterior los estereotipos se encuentran muy establecidos en la sociedad donde colocan el género en cada cosa, los cuales muchas veces son reforzando desde la escuela, la familia, los amigas, los materiales didácticos y en el comercio, donde etiquetan lo que es de hombres y lo que es de mujer, entre las cosas más estereotipadas son los colores y los juguetes, donde el color celeste es considerado para los niños y el color rosada considerado para las niñas.
1.1.2 Teoría de la Perspectiva de Género
De acuerdo con Brunet (2008) “la perspectiva de género permite explicar de qué forma la posición económica de las mujeres viene determinada por la división sexual del trabajo, y se explica gracias a la existencia del orden patriarcal, al sistema de dominación masculina en el que hombres y mujeres son definidos como seres humanos diferentes, cada uno de ellos con sus propias oportunidades, roles y responsabilidades” (pág.2).
Según Lagarde (1996) “La perspectiva de género tiene como uno de sus fines contribuir a la construcción subjetiva y social de una nueva configuración a partir de la resignificación de la historia, la sociedad, la cultura y la política desde las mujeres y con las mujeres”. Esta perspectiva reconoce la diversidad de géneros y la existencia de las mujeres y los hombres, como un principio esencial en la construcción de una humanidad diversa y democrática, contribuyendo a la igualdad.
Es esta manera la perspectiva de género es básica para toda investigación de ciencias sociales, ya que nos permite analizar y comprender las características que definen a las mujeres y a los hombres de manera específica, así como sus semejanzas y diferencias.
(…) La visión de género feminista permite establecer correlaciones entre las posibilidades de vida de mujeres y hombres y los tipos de sociedad, las épocas históricas, la diversidad cultural y los modelos de desarrollo en que viven. Por su historicidad, es utilizable para analizar también sus procesos originarios en sociedades desaparecidas y contemporáneas de culturas diferentes: es posible analizar las condiciones
de género de las mujeres y los hombres de etnias, religiones, costumbres y tradiciones diversas. (Lagarte, (1996), pág. 3)
Conforme a lo anterior es muy importante realizar un análisis desde la perspectiva de género, para realizar una crítica a los aspectos nocivos, destructivos, opresivos y enajenantes que se producen por la organización social basada en la desigualdad, la injusticia y la jerarquización política de las personas con respecto al género.
1.1.3 Teoría de la Identidad Social
Según la teoría de identidad social de Tajfel y Tuner (SIT 1981) “la identidad de género es un fenómeno social dinámico y multicausal. Estos porque está muy relacionado con factores como la clase social, la etnia, la edad, la cultura en la que se vive, los cuales va varían conforme los roles y estereotipos establecidos en cada cultura”.
Aunado a lo anterior es muy significativo resaltar la vinculación que tiene los roles y los estereotipo con la socialización de la identidad de género, de cada persona, Según García (2005, pág. 73) la identidad de Género es “ la auto clasificación como hombre o mujer sobre la base de lo que culturalmente se entiende por hombre o mujer”. Lo que se entiende como un conjunto de sentimientos y pensamientos que una persona desarrolla, acerca de una categoría de género, de la cual se siente identificada y representada.
Así mismo la actora Lomas (1986) señala que:
(…) el papel (rol) de género se configura con el conjunto de normas y prescripciones que dictan la sociedad y la cultura sobre el comportamiento femenino o masculino. Aunque hay variantes de acuerdo con la cultura, la clase social, el grupo étnico y hasta el estrato generacional de las personas, se puede sostener una división básica que corresponde a la división sexual
del trabajo más primitiva: las mujeres paren a los hijos y, por lo tanto, los cuidan: ergo, lo femenino es lo maternal, lo doméstico, contrapuesto con lo masculino, que se identifica con lo público. La dicotomía masculino- femenino, con sus variantes establece estereotipos, las más de las veces rígidos, que condicionan los papeles y limitan las potencialidades humanas de las personas al estimular o reprimir los comportamientos en función de su adecuación al género” (pág.36)
Acorde con lo dicho por la actora, el hecho de que mujeres y hombres sean diferentes anatómicamente los impulsa a tener sus propios valores, cualidades intelectuales, aptitudes y actitudes. Las sociedades determinan las etiquetas de las actividades consideradas para mujeres y los hombres basados en los estereotipos, estableciendo así una división sexual del trabajo, lo cual constituye uno de los indicadores más contundente a la hora de establecer las desigualdades entre hombres y mujeres. A mayor división sexual del trabajo mayor es la desigualdad existente entre hombres y mujeres y mayor asimetría entre los sexos Gómez. (296, pág. 69)
1.1.4 Teoría del Trabajo Doméstico no renumerado
Para Campillo (2000), “la teoría de trabajo doméstico no remunerado pretende demostrar cómo las mujeres del mundo se encuentran en la encrucijada entre la participación en la producción económicamente remunerada –opcional para algunas y necesaria para la sobrevivencia para la gran mayoría y el trabajo para garantizar la reproducción biológica y social de los miembros del hogar. Es la encrucijada entre la calle
y la casa. En la primera, los espacios para ellas son todavía restringidos y discriminados.
En la segunda, el trabajo es arduo, no reconocido, pero se acompaña de legitimidad social” (pág.99).
Según esta teoría el trabajo doméstico incluye el cuidado de los niños, los ancianos de ambos sexos, la limpieza de la casa y sus alrededores, el cuidado de la ropa, la transformación de alimentos, el transporte de niños y niñas, las compras relativas. Generalmente estas tareas son realizadas principalmente por mujeres:
esposas, madres e hijas.
El trabajo doméstico es un rol asignado mayormente a las mujeres a lo largo de todo el ciclo de la vida, causado por la división sexual y social del trabajo. Esta división, lejos de ser un hecho natural, es un hecho socialmente construido, que delega espacios, roles y prácticas para las mujeres y los hombres, creando así, una separación artificial entre el mundo de lo femenino y el mundo de lo masculino.
La división sexual del trabajo es el factor dominante, para las desigualdades de género, desde el inicio de la humanidad, la cual está muy relacionados con aspectos religiosos, políticos y culturales, esto en el reparto sexista de roles y espacios, donde a la mujer es la que toma un papel de sumisión e inferioridad donde se tiene que encargar de los trabajos domésticos, cuido de sus hijos, preparar alimentos y el hombre por su parte es el proveedor, encargado del trabajo extra doméstico como por ejemplo de la economía, los negocios, la política.
La división sexual del trabajo es un fenómeno fácilmente observable, que se expresa en la concentración de las mujeres en las tareas de la reproducción en el ámbito doméstico y también en determinadas
actividades y puestos dentro del trabajo remunerado, produciendo sistemáticamente diferencias salariales en detrimento de las mujeres. Por lo tanto, el concepto refiere a la presencia en todas las sociedades de una inserción diferenciada de varones y mujeres en la división del trabajo existente en los espacios de la reproducción y en los de la producción social. (Gines, 2009, pág. s.f.)
De esta manera, con esta conceptualización, la división sexual de trabajo es la asignación de tareas de acuerdo con el sexo, lo cual es el reflejo del capitalismo, que ha provocado diversas formas de desigualdad y subordinación de las mujeres en la sociedad, algunas muy claras y otras más difusas o invisibilizadas como lo es la sexualización de ciertas áreas, patrones, funciones.
Según el Instituto Nacional de las Mujeres México (2007) “las desigualdades de género se relacionan con factores económicos, sociales, políticos y culturales, cuya evidencia y magnitud puede captarse a través de la brecha de género” (pág. 5).
La anterior teoría préndete exponer las desigualdades existentes con respecto al trabajo doméstico, así como las manifestaciones un modelo supresor que se basa en un arbitrario cultural, que privilegia a un tipo de conocimiento que excluye a su contrario, donde se sobrevalora lo inherente a lo masculino y crea un modelo universal de normalidad, constituido de lo social, cultural y político, en el cual la mujer asume un rol inferior.
Por su parte (Rubin, 1986), explica esta desigualdad basada en el género como un conjunto de arreglos en los que una sociedad transforma la
sexualidad biológica en productos de la actividad humana y en el cual se satisfacen esas necesidades humanas transformadas.
Mediante estas situaciones se fundamenta el patriarcado, el cual según Facio y Fries (2005) definen como: “(…) la manifestación e institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y los/las niños/as de la familia, dominio que se extiende a la sociedad en general” (pág.280). Este es un sistema histórico de poder que determina que las mujeres siempre estarán subordinadas a los hombres, lo que ha generado un sin número de discriminaciones así la mujer.
En la teoría de género de Fernández (2013) indica que un patrón de dominio patriarcal es la conceptualización de las responsabilidades domésticas prescribe que la generación de ingresos corresponde al varón y que las mujeres ha de encargarse de las tareas domésticas y de la distribución de los recursos. Esta visión del trabajo en las familias y en la sociedad ha colocado a las mujeres en un escenario que limita sus oportunidades de incorporarse a un trabajo extra-doméstico, donde se desarrolle física e intelectualmente, esto debido a la visión patriarcal que ha encasillado a la mujer como un ser reproductivo y sin derecho a tener sus propios ingresos, lo cual provoca la codependencia y el poder masculino.
El patriarcado no sólo se mantiene a través de una historia androcéntrica o una división sexual del trabajo interesada y desigual, sino de un conjunto de estructuras que interactúan unas con otras.
Walby (Citado por Giddens, 2007) las aglutina en seis, que se concretan de la siguiente manera:
1. Las desiguales en las relaciones de producción-reproducción. Las mujeres son relegadas al ámbito privado y, por el contrario, los hombres al ámbito público.
2. El trabajo remunerado. Las mujeres tardaron más en conseguir un trabajo y cuando lo hicieron accedieron, mayormente, a profesiones “feminizadas”, contratos a tiempo parcial y con una remuneración menor.
3. El estado patriarcal. El estado capitalista y patriarcal ha reforzado la dominación masculina en la esfera pública. La división sexual del trabajo supone una estrategia económica con la que se ha beneficiado al sistema capitalista.
4. La violencia masculina, considerada un asunto individual y no una cuestión de estado, de manera que se está invisibilizando el problema.
5. Las relaciones patriarcales en el ámbito sexual. Se manifiesta una heterosexualidad normalizada en la que se naturaliza cómo deben ser y comportarse hombres y mujeres.
6. Las instituciones culturales patriarcales. Es el sistema, en general, y todas las instituciones las que perpetúan el sistema social patriarcal (medios de comunicación, familia, escuela…)
El patriarcado a pesar de las luchas femeninas para erradicarlo aún sigue estando presente, esto al ser el mismo individuo quien reproduce este fenómeno dentro de su cultura, sin visualizar la magnitud que trae consigo, ya que ha generado violencia y discriminación para las mujeres en todo el mundo.
1.1.5 Teoría del Trabajo Femenino
De acuerdo con Montoya (2010), “la teoría del trabajo femenino tiene como propósito el reconocimiento y ejercicio de los derechos sociales, culturales y económicos de la mujer, de los que hace parte el derecho al trabajo, han sido limitados. Sus avances y reconocimientos son el resultado de prolíficos movimientos sociales que reclaman inclusión y propugnan por tratamientos igualitarios entre hombres y mujeres, así como por consideraciones diferenciales en razón al género” (pág. 258).
Los movimientos social femeninos han lucha por los derechos laborales de todas las mujeres en el mundo, pero a pesar de los grandes alcances, aun en el mercado laboral, existen grandes desigualdades de género que colocan a las mujeres en una posición inferior ante el género masculino, marcado diferencias estatus económicos y sociales.
El acceso al mundo laboral por parte de las mujeres se ve condicionado por el llamado "impuesto reproductivo", que se deriva del trabajo no remunerado que ellas realizan en los hogares, producto de un pacto no escrito por el que se consagró al varón como proveedor económico universal de las familias y a las mujeres como cuidadoras.
(Cepal, 2007)
La división sexual del trabajo condicionada a las mujeres al mercado privado y el cuido de sus hijos (as), lo cual es producto de un sistema social aprendido y evidencian una reproducción de patrones y concepciones socioculturales de roles por género, que hace que las mujeres tengas más dificultad a la inserción del mercado laboral.
Es por eso por lo que la anterior teoría de trabajo femenino establece que: “la marginalidad de su trabajo y su concentración en la esfera reproductiva y no remunerada
ha tenido efectos performativos en la condición laboral de la mujer, en sus expectativas y posibilidades a lo largo de su ciclo vital. Estas constituyen, entre muchas otras, razones para que las mujeres confronten sus circunstancias y develen las consecuencias de las relaciones de género en el desarrollo social.
Las mujeres en el mercado laboral se les presentan limitaciones por el hecho de ser mujer, entre una de ellas se destacan la preferencia salarias, siendo que aún se presentan desigualdades con respecto al salario de un hombre al salario de una mujer, esto muchas veces de debe a la feminización de los puestos laborales.
“Las mujeres que se insertan en el mercado de trabajo tienden a realizar actividades predefinidas como femeninas. Estas actividades pertenecen a un conjunto limitado de ocupaciones, por lo que se tiende a crear el efecto de sobrepoblamiento y, en consecuencia, la depresión de los salarios” (pág.7).
Estas preferencias han afectado mucho al género femenino en aspecto económicos y sociales, toda vez que al ser el hombre quien gana más, y quien tenga mejores opciones laborales y salarios, hace que las mujeres tengan menores oportunidades laborales.
1.1.6 Teoría de la Feminización de la Pobreza
De acuerdo con la Comisión Económica para América latina y el Caribe, CEPAL (2004) " la teoría de la feminización de la pobreza ha puesto en evidencia la necesidad de reconocer que hombres y mujeres sufren la pobreza de manera diferente, y que el género es un factor, como la edad, la etnia y la ubicación geográfica, entre otros, que incide en la pobreza y aumenta la vulnerabilidad de las mujeres a padecerla”.
Al asignar a las mujeres el espacio doméstico por la división sexual del trabajo, determina la desigualdad en las oportunidades que ellas tienen como género para acceder a los recursos materiales y sociales, como por ejemplo la propiedad de capital productivo, trabajo remunerado, educación, desarrollo de habilidades. Provocando que las mujeres cuentan con activos materiales relativamente más escasos, como los ingresos, bienes y servicios; situación que provoca el riesgo de la pobreza del género femenino.
Según esta teoría las desigualdades de oportunidades que afecta a las mujeres para acceder al trabajo remunerado perjudican sus posibilidades de alcanzar la autonomía económica. Desde esta perspectiva, es posible visibilizar la situación de pobreza de algunos grupos de personas que habitualmente permanece oculta, ya que no tiene ingresos propios para cumplir sus necesidades personales, lo cual conlleva a una dependencia económica con relación al jefe del hogar, esta situación se da tanto en hogares pobres como en hogares no podres.
Al estar las mujeres bajo esas condiciones de vulnerabilidad se puede exponer a restricciones de acceso a la salud, la educación, las redes sociales, a las decisiones en temas políticos, económicos y sociales, lo cual compromete su autonomía y ejercer los derechos sexuales y reproductivos.
1.2 Eje teórico 2: Factores de Riesgo
Según la Organización mundial de la salud (OMS,) los factores de riesgo se definido como: “Un factor de riesgo es cualquier rasgo, característica o exposición de un individuo que aumento su probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión.”
De acuerdo con el concepto anterior un factor de riesgo es la posibilidad que una persona pueda presentar circunstancias que le causen un daño, ya se de salud o social.
En el presente trabajo de investigación se desarrollarán factores de riesgos social, que están presentando las mujeres y niñas de la comunidad de los Guido a causa de la Pandemia del Covid.19 (SRAS-CoV-2).
Por lo que es relevante conocer el concepto de riesgo, de acuerdo con (Tocabens, 2011) “El riesgo de una actividad puede tener dos componentes: la posibilidad o probabilidad de que un resultado negativo ocurra y el tamaño de ese resultado. Por lo tanto, mientras mayor sea la probabilidad y la pérdida potencial, mayor será el riesgo” (pág. 2). Tal y como lo indica el actor el riesgo es una posibilidad que algún individuo sufra un determinado problema que puedo contraer aspectos no deseados o negativos para su vida.
Lo cual está muy vinculado con la toma de decisiones algunas veces u otras por las condiciones políticas-sociales que ha presentado la humanidad a lo largo de la historia. Muchas veces esas situaciones de riesgo son por asuntos socio culturales, como es el caso de las mujeres, que históricamente siempre han presentado situaciones de riesgo, ya sea por su condición de vulnerabilidad o por un entorno de inferioridad ante el otro género, tal y como lo hemos explicado anteriormente.
Por lo que esas situaciones de las mujeres se convierten en un riesgo social que de acuerdo con Porto y Gardey (2016, párr.2) se entiende como “posibilidad de que una persona sufra un daño que tiene su origen en una causa social. Esto quiere decir que el riesgo social depende de las condiciones del entorno que rodea al individuo”.
Acorde a lo dicho las situaciones de riesgo se desarrollan por los criterios e imposiciones culturales, y dependen del entorno en el que se desarrolle el individuo.
1.2.1 Teoría de Vulnerabilidad
Al encontrarse un individuo en riesgo social, esta propenso a la vulnerabilidad, la cual según la teoría de vulnerabilidad de Sánchez y Egea (2010) la definen como “Un proceso multidimensional y dinámico que confluye en el riesgo de un individuo o comunidad de ser afectado o dañado por cambios o situaciones internas y externa; y su capacidad para enfrentar las adversidades” (pág. 1).
De acuerdo con Moreno Crossley citado por González (2009), la vulnerabilidad se entiende como: “Una condición de riesgo o indefensión, la susceptibilidad a sufrir algún tipo de daño o perjuicio, o de padecer la incertidumbre” (pág. 2).
Con relación a la anterior teoría una persona es vulnerable cuando presenta situaciones frágiles, de riesgo, precariedad, indefensión o incertidumbre, es decir condiciones dinámicas que afectan las posibilidades de integración, movilidad social ascendente o su desarrollo personal.
(….) Un individuo, hogar o comunidad es vulnerable como resultado del efecto conjunto de múltiples factores de riesgo, que configuran una situación o síndrome de vulnerabilidad social. Si bien estos factores están asociados a la distribución desigual de bienes y recursos, el foco está puesto en la forma que se distribuyen los factores de riesgo en una sociedad. (Gonzalez, 2009, pág. 2)
Dentro del contexto anterior, se preside a ser énfasis a los principales factores de riesgos que se les aumentó a las mujeres y las niñas a consecuencia de la pandemia del Covid-19, como primer aspecto se presenta:
1.2.2 Teoría de la Violencia de Género
” El concepto género, inscrito en la expresión violencia de género según la teoría de Alenca y Cantera (2012) se refiere “a las creencias, actitudes, sentimientos, valores y conductas que marcan la diferencia entre hombres y mujeres a través de un proceso de construcción social. Es decir, el desequilibrio de las relaciones de poder que concede más valor a los roles masculinos produce la socialización de hombres y mujeres desde la perspectiva patriarcal” (pág. 117).
Considerando lo dicho por las actoras, es importante resaltar que la familia, construye y transmiten patrones de comportamientos sobre el significado de ser hombre y mujer, en los que se incluye el dominio masculino sobre el femenino; esos patrones tienen un vínculo directo con la violencia de género, de acuerdo con lo indicado por la actora Pila (2014, pág. 12)
(….) La violencia implica la imposición del poder de quien la ejerce para regular la conducta de quien es objeto de dicha acción u omisión. La existencia de la violencia intrafamiliar y específicamente la de género es un fenómeno propio de los problemas de la sociedad.
Este fenómeno social, está muy relacionado con las relaciones de poder, los cuales son generados de roles y los estereotipos que son aprendidos dentro de la organización social, y a partir de ella se generan la violencia.
1.2.3 Teoría de las Relaciones de Poder en una Sociedad Patriarcal
Según Villarreal (2001) “Las relaciones de poder que se desarrollan en la sociedad patriarcal capitalista son de dominación/subordinación entre los géneros” (pág.
2).
Las relaciones de poder son generadas por una sociedad patriarcal capitalista, donde se da efecto a la dominación/subordinación entre los géneros, lo cual provoca la invisibilización de la mujer tanto en la vida privada como en la vida pública.
“Los poderes de dominio son sociales, grupales y personales, permiten explotar y oprimir a personas y grupos y todo tipo de colectividades. Se concretan en procesos concatenados de formas de intervenir en la vida de otras/os desde un rango y una posición de superioridad (valor, jerarquía, poderío)” (Lagarde, 1997, pg. 69-70, citado por Villarreal).
Considerado lo planteado, las relaciones de poder que se dan en las familias cuando existen algún tipo de dependencia, por ejemplo, el hombre del aporte de la mujer en los oficios domésticos, como la mujer de los recursos que el hombre aporta para la manutención económica de la familia, lo que puede generar violencia doméstica por el poder que se obtiene.
“(...) Las causas de violencia doméstica están en las bases de una sociedad sexista, donde se promueve la desigualdad de las relaciones entre hombres y mujeres al permitir el ejercicio privado e institucionalizado del poder, el control, el dominio y la violencia. Estos estereotipos sexuales
remiten a la socialización genérica en que se nos forma” (Hernández (2014) (citado por Corsi (1995, pág. 5)
Acorde con lo dicho, este tipo de violencia se desarrolla en las relaciones de pareja, donde el hombre es quien ejerce el poder, manifestándose como agresiones de género, limitando las libertades y los derechos humanos de las mujeres, en distintas esferas.
La violencia puede presentarse tanto en una acción u omisión de esta, la cual provoca daños a la integridad de la persona, a nivel físico/sexual, psicológico y patrimonial. Una particularidad de la Violencia Doméstica es la violencia conyugal, que es aquella que se ejerce contra la pareja. De acuerdo con (Almonacid, s.f., pág. 1)
“Consiste en el uso de medios instrumentales por parte del cónyuge o pareja para intimidar psicológicamente o anular física, intelectual y moralmente a su pareja, con el objeto de disciplinar según su arbitrio y necesidad la vida familiar”.
La mujer históricamente ha sido como la principal víctima de la violencia conyugal, muchas veces por su condición de vulnerabilidad o su codependencia económica con su conyugue, convirtiéndose en mujer maltratadas físicas o psicológicamente, siendo que la “mujer maltratada es aquella que ha sufrido abuso físico intencional y o ha sido forzada a realizar acciones que no deseaba, o a quien le ha impedido realizar acciones que deseaba un hombre adulto con quien había establecido vínculos, que generalmente incluía intimidad sexual, estuviera o no legalmente casada” (Pagelow, 1993).
1.2.4 Tipos de Violencia
Para José Sanmartín (2007, pág. 12), los tipos de violencias se pueden agrupar en:
Violencia física: Se dirigen al cuerpo de la víctima, y va seguida de una escalada tanto en intensidad como en frecuencia. Deja una huella en el cuerpo, aunque no siempre visible. Incluye una amplia gama de manifestaciones que van desde un pellizco o estirón de pelo hasta la muerte
Violencia psicológica: Abarca un extenso abanico de expresiones:
insultos, ofensas, burlas, actitudes de desprecio, gritos, manipulación, chantaje, control. Siempre que hay maltrato físico, sexual o económico, hay también maltrato psicológico.
Violencia Sexual: Es una forma frecuente de sometimiento y control dentro de la familia que va desde exigir o imponer una relación sexual, obligar a la víctima a prácticas que le resultan dolorosas, desagradables, o que simplemente no desea practicar (sexo oral, anal), obligarla a mantener relaciones sexuales con otra mujer u hombre, prostituirla.
Violencia económica o patrimonial: Consiste en el control de los recursos económicos y el sometimiento derivado de ese control de los recursos constituyen este tipo de violencia. Implica la disposición y el manejo abusivo del dinero y los bienes materiales.
La violencia contra la mujer en el marco del hogar tiene características peculiares que la diferencia de otros tipos de agresión y abuso, que colocan a la mujer en un escenario de riesgo, que muchas veces por los factores psicológicos desconocen que están sometidas a algún tipo de violencia mencionados anteriormente, en lo que es llamado de manera metodológica como ciclo de violencia.
Leonore Walker (1979), experta en el estudio del maltrato en la mujer, explica el
‘Síndrome de la Mujer Maltratada’ en base a dos teorías: “La Teoría de Violencia”, la cual comprende tres fases:
Primera Fase: “Fase de acumulación de Tensiones”, en esta etapa se produce una serie de incidentes que van incrementándose en intensidad y hostilidad. Este estadio se caracteriza por las agresiones verbales, que por no dejar huellas tangibles son aparentemente menos dolorosas. En esta fase la mujer niega o minimizar las agresiones, cree que nos pasajeras y es algo normal de todas las parejas, que el hombre quiera disciplinar a su mujer.
Segunda Fase: “Episodio agudo”, esta etapa es más breve que la anterior, y se caracteriza por la descarga incontrolada de todas las tensiones que se venían acumulando. En esta fase la mujer recibe episodios graves de maltratos o desprecios, puede ser agresiones físicas o psicológicas.
Tercera Fase: “Luna de miel” se caracteriza por el arrepentimiento, demostración de afecto y promesas por parte del hombre, quien se siente culpable y está convencido que no lo volverá a hacer. En esta etapa la
mujer cree en el arrepentimiento del hombre, ya sea por las promesas o por los detalles de conquista.
Esta teoría indica que la violencia de género es un fenómeno social que produce una serie de emociones contradictorias y un gran daño para las mujeres. A medida que aumenta la severidad y la frecuencia del maltrato, disminuye la autoestima, la seguridad por cuanto, se sienten desvalidas, desprotegidas, angustiadas, y además la condición de sentirse solas, es por ese la necesidad de combatir ese fenómeno social.
La pandemia del Covid-19, ha impactado a toda la humanidad en aspectos de salud, políticos, económicos y sociales, pero también ha reflejado los grandes males de este país, es que la violencia contra el género femenino, además de la profunda desigualdad de género ya existentes, donde las mujeres y las niñas se encuentra en una condición de vulnerabilidad.
De una las medidas establecidas por el Ministerio de Salud de Costa Rica, fue el confinamiento de los hogares para evitar la propagación, lo cual se convertido en una exposición para las mujeres y a las niñas hacer víctimas de violencia, siendo que la mayoría de ella viven con el agresor.
Según la OMS el confinamiento en el hogar no iba a reducir la violencia, sino todo lo contrario; la va a aumentar por la presencia de cuatro elementos principales:
1. El aumento del tiempo de convivencia entre los agresores y sus víctimas.
2. Los conflictos en gran medida van a surgir alrededor de cuestiones familiares y domésticas, circunstancia que los agresores viven como un ataque al considerar que todo lo que no sea seguir sus imposiciones se trata de un ataque a su “autoridad”. Es