SENADOR PABLO ESCUDERO MORALES PRESIDENTE DE LA MESA DIRECTIVA DE LA COMISIÓN PERMANENTE PRESENTE.

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1 SENADOR PABLO ESCUDERO MORALES

PRESIDENTE DE LA MESA DIRECTIVA DE LA COMISIÓN PERMANENTE

PRESENTE.

Quienes suscriben, integrantes del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática en la LXIII Legislatura, con fundamento en lo dispuesto en el artículo 78 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y en los artículos 58, 176 y demás aplicables y relativas del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, sometemos a la consideración de esta Honorable Asamblea la siguiente proposición con PUNTO DE ACUERDO POR EL QUE SE CONVOCA A LOS TITULARES DEL BANCO DE MÉXICO, LA SECRETARÍA DE HACIENDA Y CRÉDITO PÚBLICO Y LA SECRETARÍA DE ECONOMÍA, A UNA REUNIÓN DE TRABAJO CON LA TERCERA COMISIÓN CON EL FIN DE CONOCER EL PANORAMA COMPLETO EN MATERIA INFLACIONARIA, SU IMPACTO EN EL INGRESO REAL DE LOS MEXICANOS, EN EL CONSUMO, EN LA INVERSIÓN Y EN LAS EXPECTATIVAS DE CRECIMIENTO ECONÓMICO, ASÍ COMO LA ESTRATEGIA QUE ESTAS INSTITUCIONES PLANTEAN DADAS LAS PROYECCIONES ECONÓMICAS QUE TIENEN PARA 2017 Y 2018, al tenor de las siguientes:

CONSIDERACIONES

La contención de la inflación es uno de los criterios fundamentales que el Gobierno mexicano ha esgrimido para justificar su manejo de la política económica nacional, en especial, tras la crisis de 1994, que derivó en que el siguiente año el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) alcanzara un aumento anual de 51.97 por ciento.1

El temor a una crisis similar ha sido explotado para restringir la provisión de servicios sociales a grandes capas de la población (pero no disminuir gastos socialmente menos rentables), para frenar propuestas de aumento del salario mínimo o para justificar la firma de tratados comerciales que, a costa del desarrollo de las cadenas productivas locales, buscan la importación de productos de consumo básico barato de otras naciones.

Más allá de la validez de dichos criterios para determinar la política económica y la utilidad pública que puedan tener, las condiciones inflacionarias actuales señalan una desviación grave respecto a los objetivos planteados en la materia. Esto señala un fracaso en la conducción de la economía bajo los mismos parámetros que sus responsables establecen, y que se suman a décadas de crecimiento insuficiente y la explosión de la deuda a partir del inicio de la administración de Enrique Peña Nieto.

Coyuntura Inflacionaria

1 Banxico, Informe Anual 1995. Disponible en: http://www.banxico.org.mx/publicaciones-y- discursos/publicaciones/informes-periodicos/anual/%7BA7188884-E289-28A7-A856-9B83EF078AAF%7D.pdf

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2 En la primera quincena de junio, la inflación, medida a través del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), alcanzó 6.3 por ciento, sólo superada en los peores momentos de la crisis financiera de 2008-2009, que alcanzó su nivel máximo en diciembre de 2008 con 6.53 por ciento. A partir de mayo de 2009, la inflación empezó a disminuir hasta alcanzar un mínimo de 2.1 por ciento en diciembre de 2015, ubicándose dentro del rango establecido por el Banco de México de entre 2 y 4 por ciento.

A partir de julio de 2016, la inflación empezó a acelerarse llegando a 3.36 por ciento en diciembre, aún dentro del rango de Banco de México. En enero de 2017 se sobrepasó el rango al alcanzar 4.71 por ciento y ha continuado aumentando hasta la primera quincena de junio, en que se alcanzó el máximo de 6.3 por ciento.

Una de las causas de este importante aumento fue el gasolinazo decretado por el Gobierno Federal con miras a la privatización del mercado de las gasolinas y el diésel, lo que ya se ha trasladado a los precios de otros bienes y servicios como el transporte y los insumos productivos requeridos en casi todas las industrias nacionales. Sin embargo, no ha sido el único causante del desbordamiento de

la inflación, ya que la inflación subyacente, que mide la tendencia de los precios, sin incluir los de bienes de alta volatilidad, como los agropecuarios, ni los determinados por el Gobierno, se fue acelerando desde enero de 2016. Aunque hay que señalar que durante las últimas quincenas ya se ha mitigado el crecimiento que tuvo hasta la primera quincena de abril. La que no ha cedido es la inflación no subyacente. En ella han influido tanto los precios de los energéticos, que determina el gobierno, como el aumento en los precios de los productos agroalimentarios, que se ha acelerado a partir de la segunda quincena de abril.

Otro de los factores que impactaron la inflación fue la devaluación del peso, cuyos efectos no son tan inmediatos. Sin embargo, durante los últimos meses se ha desacelerado significativamente e incluso, durante junio ya se presentó una apreciación de 2.45 por ciento.

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3 En el primer semestre de 2016, la devaluación fue de 19.4 por ciento y en el mismo periodo de 2017 bajó a 7.7 por ciento, por lo que es de esperarse que disminuya su presión sobre los precios de los bienes de consumo básicos.

Los analistas del sector privado estiman que la inflación empezará a ceder durante el segundo semestre de 2017 y la ubican en

5.9 por ciento al final del año y en 3.9 por ciento en 2018. La inflación subyacente la ubican en 4.8 por ciento en diciembre de 2017 y en 3.8 por ciento en 2018.

La desbordada inflación ha tenido un impacto negativo en el poder adquisitivo de la población. Mientras que en 2015 y 2016 tuvo una recuperación de

3.4 por ciento, debido a que la inflación se mantuvo relativamente baja; en el primer trimestre de 2017 perdió 1.0 por ciento y ha perdido 3.3 por ciento en lo que va de la administración de Peña Nieto.

Datos más recientes muestran que en mayo de 2017, el poder adquisitivo del salario medio real de los asegurados ante el IMSS perdió 3.2 por ciento.

A la primera quincena de junio, del 9.6 por ciento del aumento del salario mínimo, decretado para 2017, se perdió el 68 por ciento.

Una condición necesaria para que los ingresos de la población no se sigan deteriorando es mantener más o menos controlada la inflación. Sin embargo, no es suficiente para mejorar el poder adquisitivo, lo que sólo se lograría aumentando sustancialmente el ingreso real. Sin embargo, la autoridad monetaria arguye, como se señaló antes, que el aumento del costo de la mano de obra es un factor que puede presionar más a la inflación.

Tasa de Interés

Uno de los instrumentos de política monetaria de que dispone el Banco de México para mantener controlada la inflación es la tasa de interés. Ante el desbordamiento de la inflación, en 2017, el Banco de México ha recurrido en cuatro ocasiones a este instrumento y ha aumentado la tasa de interés objetivo de 5.75 por ciento en diciembre de 2016 al 7.0 por ciento en junio de 2017. Cabe señalar que hace tres años, en junio de 2014, estaba en 3.0 por ciento, por lo que a la fecha se ha más que duplicado.

El primer impacto de un aumento de la tasa de interés objetivo es en la Tasa Interbancaria de Equilibrio (TIIE), que define el costo del dinero que utilizan los bancos para financiarse.

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4 En un segundo momento, la modificación de la tasa objetivo impacta las tasas de interés que pagan los bancos a los ahorradores y las que cobran por los créditos que otorgan. Estos impactos no se producen de manera inmediata, ya que algunos de los ahorros y créditos vigentes están contratados a tasas fijas o mixtas, por lo que sólo se aplican a las operaciones concertadas a tasa variable y a los nuevos créditos.

Independientemente de lo anterior, la modificación de la tasa objetivo tiene un impacto en el mediano plazo sobre el volumen de crédito. Cuando baja, se incentiva su uso y cuando aumenta lo limita, lo que a su vez impacta negativamente a la inversión y al consumo y finalmente reduce el crecimiento económico.

Un aspecto que es particularmente preocupante es el impacto negativo de las tasas de interés en la inversión, la que en los últimos dos años se ha mantenido deprimida. Durante el primer trimestre de 2016 sólo creció 0.3 por ciento y en el mismo periodo de 2017 no creció.

El reciente aumento de la tasa de interés pudiera tener un impacto negativo aún mayor. La falta de inversión no sólo afecta al crecimiento económico en el corto plazo, sino que también tiene efectos en el mediano y largo plazos. Al no ampliarse la capacidad productiva, no se generan los empleos que demanda la población y propicia un desequilibrio entre la oferta y la demanda que también puede aumentar la inflación.

Riesgos Inflacionarios

En síntesis, se puede concluir que el desbordamiento de la inflación, ocasionado en gran medida por el afán privatizador del mercado de los energéticos, ha tenido efectos indeseables no sólo en el poder adquisitivo de la población, sino en el costo del crédito que inhibe el consumo y la inversión y presiona a las finanzas públicas al incrementarse el costo de la deuda. El Banco de México ha señalado que este fenómeno es transitorio. Según él, a partir del segundo semestre de 2017 la inflación empezará a descender y en 2018 ya se ubicará dentro de la banda objetivo. Si ello ocurre, deja de ser necesario el continuo aumento de la tasa objetivo, e incluso, podría significar su descenso.

Sin embargo, este escenario, aunque deseable, no es del todo claro. La economía mexicana sigue enfrentando riesgos que podrían mantener al alza la inflación, y a la baja el poder adquisitivo de los mexicanos.

Por un lado, la especulación sobre el tipo de cambio mantiene su elevada volatilidad, hecho que, por sí mismo, reduce la inversión al hacerla más riesgosa, y a mediano y largo plazo deriva en menores tasas de crecimiento.

Tampoco hay certeza de cómo continuará desenvolviéndose la liberalización del mercado energético, una preocupación que el Grupo Parlamentario del PRD ha hecho latente al exigir a las Secretaría de Hacienda y Crédito Público, a la Secretaría de Economía y a la Secretaría de Energía mayor claridad en los criterios bajo los cuales está sucediendo, así como en las proyecciones derivadas de la implementación de los mismos.

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5 La renegociación del TLCAN también puede tener un impacto significativo en los precios al consumidor. Ante el riesgo del aumento en las tarifas de importaciones mexicanas en Estados Unidos, una réplica similar por parte de México trasladaría el aumento tarifario a los consumidores mexicanos de productos estadounidenses. Es necesario evaluar el tipo de estrategias que el Gobierno mexicano implementará en estos casos, y la utilidad pública de establecer nuevas tarifas sin antes fortalecer la producción interna que aumente la oferta de productos locales.

Hay un espacio muy grande para la incertidumbre, en especial en un entorno global, regional y nacional tan inestable. Por lo mismo, es necesario conocer de primera mano el tipo de estrategias que se implementarán para la contención de la inflación, en el entendido de que es de suma utilidad pública. Es necesario que los integrantes del Poder Legislativo tengan conocimiento de la coyuntura actual y la manera en que posiblemente se desenvuelva, en especial, considerando que se aproximan las fechas de elaboración y aprobación de Presupuesto de Egresos de la Federación y de la Ley de Ingresos.

Por lo expuesto y fundado, solicitamos a esta Soberanía sea aprobado el siguiente:

PUNTO DE ACUERDO

Único. La Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión convoca a los titulares del Banco de México, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Secretaría de Economía, a una reunión de trabajo con la Tercera Comisión con el fin de conocer el panorama completo en materia inflacionaria, su impacto en el ingreso real de los mexicanos, en el consumo, en la inversión y en las expectativas de crecimiento económico, así como la estrategia que estas instituciones plantean dadas las proyecciones económicas que tienen para 2017 y 2018.

Salón de Sesiones de la Comisión Permanente a 28 de junio de 2017. SUSCRIBEN

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