Estrategias
Educativas
Incorporación de innovaciones
tecnológicas en educación
1.1. Cambio de paradigmas en educación
Introducción
Las nuevas tecnologías están cambiando radicalmente las formas de trabajo, los medios a través de los cuales las personas acceden al conocimiento, se comunican y aprenden. Así, el término “Nuevas Tecnologías” va irrumpiendo cada vez con más insistencia en el medio en el que nos movemos. Con frecuencia nos vamos encontrando con este término en campos tan distintos como Ingeniería, Medicina, Educación, Diseño, Telecomunicaciones e incluso en Deportes. Pero ¿qué son las nuevas tecnologías?
Si añadimos el término Educación al de Nuevas Tecnologías, que es la perspectiva que nos atañe, estaremos hablando de todos aquellos equipos técnicos que sirven de soporte a los contenidos de formación y siempre estarán en función de los objetivos a alcanzar y de las características de los alumnos a los que van destinados.
Estamos inmersos en lo que se ha dado a llamar “la sociedad de la información y de la comunicación”. La influencia de ésta es tan grande que se piensa que pueden incluso modificar las actitudes y formas de pensamiento de la sociedad. Ya en el S. XXI nadie puede predecir el final y las consecuencias para el hombre, y en particular, y para la sociedad, en general.
Si nos centramos en el ámbito de la educación, el pizarrón y el libro de texto se están viendo complementados, y en algunos casos sustituidos, por Internet. Es más, hay muchos que piensan que el concepto mismo de Aula presencial, en el sentido en que actualmente lo entendemos, va a ser tarde o temprano sustituido, sobre todo para ciertos niveles educativos, por una formación a distancia asistida y controlada a través del ordenador (e-learning).
Pero la tecnología, por si misma, no soluciona todos los problemas. Es una herramienta y debe ser usada como tal, siempre sometida a la libertad y el desarrollo de los individuos y de los pueblos. Lo que sí está claro es que en la época digital, las normas sociales, las leyes, las instituciones, la educación y las costumbres del pasado resultan inadecuadas e inapropiadas.
Las nuevas tecnologías son efectivamente herramientas, pero en este caso se trata de herramientas muy potentes. La inversión en tecnología nos puede permitir llevar la educación a lugares y grupos sociales hasta los que ahora es muy difícil llegar; y a la larga más barato.
Ello nos va a obligar a replantearnos muchas cosas; porque, bien utilizadas, las nuevas tecnologías aplicadas a la educación pueden suponer, en contra de los que muchos creen, un avance fundamental en las relaciones profesor-alumno y alumnos entre sí. Sin olvidar las ventajas de acceder “en tiempo real” a ingentes volúmenes de información hasta hoy disponibles sólo para unos pocos privilegiados.
A raíz de esto y del tema que estamos tratando, haríamos la siguiente pregunta: ¿Se puede abordar el tema de las nuevas tecnologías en la enseñanza como algo ajeno al planteamiento general del cambio educativo, de innovación en la enseñanza y de crear las condiciones para que se enseñe mejor? Es difícil creerlo.
La educación en nuestra sociedad progresiva
Durante milenios la gran función de la educación consistía en “adaptar” a los individuos a su sociedad. Pero el rápido cambio tecnológico y social del mundo actual está haciendo inviable este modelo, de modo que la educación se abre a nuevas perspectivas y necesita otras orientaciones.
El nuevo contexto social
El estudio de los problemas actuales de nuestro sistema educativo debe situarse, necesariamente, en el contexto de los profundos cambios sociales y educativos que se han vivido en las dos últimas décadas por tres razones bien precisas: 1. Es necesario eliminar el desconcierto. Si las circunstancias han cambiado, obligándonos a replantear el papel y los objetivos mismos de nuestro sistema de enseñanza, un análisis preciso de los principales indicadores de ese cambio nos permitirá clarificar la situación en la que nos encontramos y las dificultades a las que hemos de hacer frente, diseñando unas respuestas más adecuadas ante los nuevos interrogantes.
2. El estudio de la influencia del cambio social sobre la función docente puede servir como una llamada de atención a la sociedad, padres, medios de comunicación, y administraciones educativas, para que comprendan las nuevas dificultades a las que se enfrentan los profesores. Como luego veremos, un elemento importante en el estado actual de nuestro sistema de enseñanza es la falta de apoyo, las críticas y la dimisión de la sociedad respecto a la tarea educativa, intentando hacer del profesor el único responsable de los problemas de la enseñanza, que, en muchas ocasiones, son problemas sociales que requieren soluciones sociales.
3. Sólo a partir de una visión global de los nuevos problemas generados por la influencia de estos cambios, es posible diseñar unas pautas de intervención capaces de mejorar la calidad de nuestro nuevo sistema educativo. Las nuevas respuestas deben plantearse simultáneamente en varios frentes.
Y, tal como hemos visto en los países de nuestro entorno, el problema aún no ha hecho más que empezar: el continuo avance de las ciencias y la necesidad de incorporar nuevos contenidos de enseñanza, junto con la necesidad de adaptarse
a los nuevos problemas de una sociedad marcada por la aceleración del cambio social, imponen una dinámica de renovación permanente, en la que los profesores tendrán que aceptar profundos cambios en la concepción y el desarrollo de su profesión.
Es necesario romper el círculo vicioso de un sistema de enseñanza que, al responder con lentitud ante los cambios, recibe continuamente la crítica de la sociedad acusándole de no responder a las nuevas exigencias sociales; ya que cuando nuestro sistema de enseñanza se pone en marcha y elabora unas respuestas, la sociedad ha vuelto a cambiar, las expectativas y los problemas son distintos, y, de nuevo, la sociedad vuelve a criticar al sistema educativo por no responder a las exigencias sociales. Una enseñanza de calidad va a ser cada día más imprescindible para que una sociedad moderna responda a las exigencias de formación y especialización que impone el progreso social.
El estudio de las expectativas sociales se convierte entonces en un elemento imprescindible para comprender el apoyo de la sociedad al sistema educativo en un lugar y en una época histórica determinada.
Es conveniente, recordar que vivimos en una época donde el saber y el poder conforman una estrecha relación de amplias implicaciones, tanto en las geoestrategias mundiales, como en la magnitud del desarrollo científico moderno, acompañado de innovaciones tecnológicas a gran escala. Lo anterior hace imposible trazar líneas divisorias, entre producción científica e innovaciones tecnológicas. En ese sentido, la tecnociencia aparece como causa y efecto multiplicador de nuevos conocimientos, que moldea la sociedad e impacta sus demandas sociales.
Debemos ser conscientes de los riesgos actuales, derivados de una tecnociencia, que se aplica en los escenarios de la guerra antes que en la construcción de paz, equidad y desarrollo humano sostenido. Y se aplica en momentos en que la
tendencia bélica militar, involucra extensas zonas geográficas del planeta, amenazadas por muchos años, bajo el poder destructivo de un aparato científico y tecnológico militar, que ha demostrado no tener límites ni fronteras, y menos conciencia y principios humanistas.
1.2. Conceptos de innovación y disrupción
La educación tecnológica ha de ser sensible a dos rasgos interrelacionados que definen el nuevo papel de la tecnología en la sociedad actual: la innovación y la participación. Lamentablemente, aún hoy es habitual encontrar una educación tecnológica individualista y que descuida el aspecto creativo de los individuos, mecanizando incluso el proceso de aprendizaje a través de la asimilación memorística.
La aceptación social, de las innovaciones tecnológicas, se encuentra a la vez vinculada a sus beneficios, así como a la posibilidad de garantizar una mejora sostenida de la calidad de vida.
Además, el propio proceso de enseñanza-aprendizaje en educación tecnológica debe realizar cambios metodológicos, didácticos y actitudinales de forma que la participación y la innovación sean también llevadas al aula. Los estudiantes pueden y deben implicarse activamente en la organización y desarrollo de los contenidos educativos aportando experiencias, opiniones, iniciativas, etc.
El objetivo es estimular en el educando un sentido crítico que, sobre la base de un conocimiento sólido, le motive y le capacite para implicarse activamente como ciudadano y como profesional en los asuntos públicos relacionados con la tecnología. En el mundo contemporáneo, la innovación tecnológica requiere de la participación social para su viabilidad y consolidación, y, a la inversa, la apertura de la tecnología a la comprensión y valores públicos requiere de una cultura de la innovación en sentido amplio.
Un punto que debería ser obvio: la educación tecnológica hoy debe responder a la realidad de la tecnología en el mundo actual. Es muy importante, en el plano educativo, evitar transmitir una imagen distorsionada o idealizada de la naturaleza de la tecnología.
1.3. El papel de profesores y directivos en la incorporación de tecnología
Las Nuevas Tecnologías modifican el papel de los profesores. En un esquema tradicional, el formador tiene como función fundamental “impartir conocimientos” a un grupo de personas determinado en el aula. La incorporación de cualquiera de las tecnologías altera este modelo. Un curso de Enseñanza Asistida por Ordenador (E.A.O) no requiere, en un principio, la presencia de un formador que imparta una materia concreta: esta función la desempeñan el ordenador y el programa informático.
Además, un curso de E.A.O. no tiene que ser realizado simultáneamente por un grupo de alumnos, por lo que la idea física del aula también desaparece. Todo ello obliga a un replanteamiento del papel y de las funciones del formador.
En la sociedad tiene lugar un proceso llamado de “secularización”, que va racionalizando la vida de los pensamientos de tal modo que ahora se valora sobre todo la actividad práctica. Se tiende a proporcionar educación a todas la personas y a prolongar la duración de la misma, pero con base no en una mejor formación humana de los individuos sino en hacerlos eficaces para el provecho propio de la sociedad.
Este ideal lleva consigo muchas implicaciones. Pide la renovación de las estructuras escolares y la formación permanente del profesorado, el cual deberá servirse de la tecnología con que se va enriqueciendo la nueva didáctica. La preparación técnica de los individuos valdrá poco si no se les proporciona, conjuntamente, los elementos para saber vivir bien en profundidad.
El proceso de formación permanente es esencial para afrontar los problemas de adaptación de los profesores en ejercicio a las nuevas situaciones planteadas por los cambios sociales descritos. La educación incluye, inevitablemente, un componente utópico. Cualquiera que sea la definición que de ella queramos dar, la educación incluye siempre la idea de perfección: educar consiste en mejorar a una persona, y desde el punto de vista social, al grupo de personas que constituye una nueva generación.
Nadie puede esperar que la educación solucione ninguno de los problemas sociales pendientes mientras dejemos solos a los profesores, y el resto de la sociedad se inhiba en sus responsabilidades educativas. Ciertamente, nuestro sistema de educación debe dar respuestas educativas a los nuevos problemas sociales, pero también deben desarrollarse los conceptos de sociedad educadora y de relación escuela-familia para crear una conciencia de responsabilidad compartida, y, sobre todo, un nuevo impulso al apoyo y al reconocimiento del trabajo de los profesores por parte de la sociedad.
1.4. Tecnologías para la enseñanza
Si comparamos las aulas en las que hoy en día se imparten clases en las escuelas con aquellas aulas de los 70 podemos, encontrarnos con multitud de objetos y herramientas que han ido sustituyendo a los medios tradicionales de impartir clase y que, con el tiempo, se han convertido en imprescindibles para la docencia.
Gran parte de ello es consecuencia de la tecnología que poco a poco se ha ido abriendo paso en el sector de la educación hasta tal punto que ahora podemos hablar de una rama de la tecnología que únicamente se centra en la educación. Las innovaciones tecnológicas permiten que los estudiantes del presente disfruten de muchas experiencias y alternativas que antaño no podían siquiera concebirse.
Realidad virtual
Representa una de las innovaciones tecnológicas que más éxito ha tenido en los últimos años. La realidad aumentada o realidad virtual (en inglés, Virtual Reality) consiste en la percepción visual de un entorno de escenas y objetos de apariencia real (generado mediante tecnología informática) que crea en el usuario la sensación de estar inmerso en él.
Esta tecnología trasladada al sector educativo se traduce en la posibilidad de llevar a cabo un aprendizaje mucho más atractivo e interactivo. Nos brinda la oportunidad de poder “vivir en primera persona” los escenarios que encontramos en los libros de historia, aprender los países y sus capitales viajando a los lugares sin moverte de la clase, entender el funcionamiento de la irrigación sanguínea del cuerpo humano haciéndote pasar por un glóbulo rojo, etc.
Aprendizaje a través de los videojuegos
El modo de concebir los videojuegos por la sociedad ha evolucionado significativamente durante los últimos años, dejando de verse como un mero pasatiempo a entenderse como una herramienta de carácter educativo. Ya ha quedado demostrado que los videojuegos ayudan a mejorar la memoria, la lógica, la concentración, el enfoque y la planificación, y además sirven para desarrollar otras destrezas como la coordinación, la motricidad y la orientación espacial. Así, nos encontramos con estudios que demuestran que jugar al Tetris 30 minutos al día durante 3 meses puede ayudar a aumentar el tamaño de la corteza cerebral, y otros que demuestran que los juegos en 3D incrementan un 12 % más las
capacidades de memoria que los de 2D. En la actualidad, juegos como el
Minecraft están siendo utilizados en las aulas con el objetivo de desarrollar la capacidad creativa de los más pequeños. Todas estas habilidades que nos
permiten adquirir y trabajar los videojuegos pueden resultar útiles en profesiones como ingeniería, arquitectura, arte o diseño.
Inteligencia artificial
Aunque en los últimos días la inteligencia artificial ha crecido a pasos agigantados, lo cierto es que la idea de que esta tecnología sea implementada en las aulas a nivel educativo todavía tardara unos años más. La Universidad de Stanford (California, EE. UU.) realizó un estudio en septiembre de 2016 según el cual este tipo de tecnologías serán habituales en las aulas en tan solo quince años.
Los beneficios que traerá consigo esta implementación a nivel educativo apuntan hacia la personalización del aprendizaje, la expansión del aula y una mayor y mejor interacción entre profesores y alumnos, tanto dentro como fuera de la clase. Sin embargo, también plantea grandes desafíos que afectarán al trabajo, a los ingresos y a otros temas que habrán de asegurar que resulte posible la adaptación de la inteligencia artificial en el sector educativo.
1.4.1. Criterios de selección
Incorporar las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en los procesos de enseñanza-aprendizaje exige tener en cuenta criterios y factores para seleccionar estrategias didácticas, tecnologías educativas, recursos y materiales didácticos, buscando mejorar la calidad del servicio educativo; para ello, los docentes que desean innovar se valen de sus saberes empíricos y competencias básicas para planear, organizar e implementar actividades a partir de las características del contexto físico y de los estudiantes.
Usar las TIC en la educación trae consigo la implementación y evaluación de nuevas tecnologías educativas para favorecer la calidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje y la necesidad de que las estrategias y materiales
didácticos sean pertinentes y obedezcan a determinados criterios de selección; de ahí el interrogante: ¿qué factores y criterios se deben tener en cuenta en la selección de estrategias didácticas para proyectos de tecnología educativa?
Cuando las instituciones educativas desean emprender mejoras en sus currículos, pretendiendo que toda la comunidad educativa interactúe con las TIC, deben considerar los siguientes criterios:
a) Contar con experiencias y conocimiento de las características del contexto en donde se desean implementar todas las acciones relacionadas con la Tecnología Educativa.
b) Identificar las características y competencias propias y de los estudiantes usuarios-beneficiarios de la tecnología.
c) Identificar los recursos y materiales educativos existentes y necesarios, digitales o no, que repercuten en la calidad de la educación.
d) Conocer el uso que, tanto profesores como estudiantes, les están dando a las TIC en la institución, como apoyo al proceso de enseñanza-aprendizaje. e) Los docentes deben contar con la competencia para determinar los criterios y
factores que les permita seleccionar estrategias didácticas y tecnologías educativas pertinentes al proceso, al contexto y a los estudiantes.
1.4.2. Incorporación significativa de tecnología a la práctica docente
La existencia de un mundo globalizado plantea un doble desafío a las naciones: por un lado, desarrollar la capacidad de generar conocimiento e información relevante; por otro lado, lograr, al interior de cada uno de los países, un desarrollo equitativo en su población. En un mundo globalizado, donde destaca la investigación científica y tecnológica por su carácter típicamente globalizado, la cantidad de información científica y tecnológica obliga a disponer de:
Profesionales preparados para pesquisar lo que realmente aporta y produce valor, y, consiguientemente, generar nuevos conocimientos y productos en la economía global.
Una población general que pueda apropiarse del conocimiento y la información para sus fines personales y los de la sociedad, y beneficiarse de los avances en este campo; esto es, una población que está en condiciones efectivas de ejercer ciudadanía.
Una población escolar motivada, creativa, emprendedora e innovadora, capaz de asumir nuevos desafíos en su vida personal, en su calidad de futuros ciudadanos y ciudadanas de un mundo globalizado. Por ello, para países como el nuestro, que aspiran a dar un salto a la “modernidad”, e integrar la llamada sociedad del conocimiento y la información, es un imperativo potenciar su desarrollo científico y tecnológico. Esto nos obliga, como país, a repensar los fines de la educación para las nuevas generaciones.
1.4.3. Indicadores de evaluación del impacto didáctico de la tecnología
Se discute y analiza la identificación de los sistemas de indicadores para la medición del sector e-learning dentro de la sociedad de la información. Este análisis se usa como insumo para proponer un sistema de indicadores de
medición del proceso de aprendizaje en e-learning, los cuales se presentan agrupados en cinco categorías: institucionales, pedagógicas, tecnológicas, contextúales y de servicios.
Los sistemas de referencia de indicadores actualmente miden la inclusión de infraestructura y poco tienen en cuenta la medición del proceso de aprendizaje, encontrando que solo el 16% de los criterios se pueden usar como criterios de medición del proceso de aprendizaje, mientras que en los estudios de evaluación del e-learning se identificó que el 85% de los criterios puede medir ese aspecto. Se encontró también que la evaluación del desempeño del estudiante en la formación es uno de los indicadores preferidos para determinar el grado de aprendizaje que han tenido los estudiantes inmersos en ambientes e-learning. El uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones -TIC- ha tenido un fuerte impacto en el sistema educativo, especialmente en el aprendizaje a distancia, pues en la medida que avanza la tecnología, la alfabetización digital se convierte en un requisito clave para interactuar en el mundo privado y laboral (RICYT, 2009), por ello es importante considerar cómo aprenden los estudiantes, cómo se les puede enseñar mejor, cuáles son las estrategias de enseñanza más convenientes para la apropiación de contenidos y cómo organizar de forma eficiente los recursos educativos.
En el ámbito mundial existen varias organizaciones interesadas en conocer el nivel de inclusión de las TIC en varios sectores, uno de ellos, la educación. (Sánchez-Torres, 2006), sin embargo, muchos de los modelos se enfocan en la medición de la inclusión de infraestructura tecnológica y conectividad, dejan de lado aspectos importantes como el proceso de aprendizaje, especialmente en estudiantes cuya modalidad de estudio es la educación a distancia.
Por su parte, la Sociedad de la Información considera que el motor de desarrollo social y económico está en la información y el conocimiento, a través de la implantación y el uso de las TIC en todos los ámbitos (Katz y Hilbert, 2003), en donde cada uno de esos ámbitos puede ser, por ejemplo, los servicios en línea prestados por las agencias gubernamentales, o los servicios en línea prestados por las entidades financieras.
De acuerdo a los sectores de la SI (Katz y Hilbert, 2003) y la inclusión de la medición en la e-formación, se evidenció que la inquietud por evaluar ese sector muestra importantes iniciativas y experiencias en el ámbito mundial, encaminadas a establecer estándares que permitan identificar criterios e indicadores específicos, por lo cual se proponen diferentes criterios de evaluación del e-learning, y de plataformas como herramienta de apoyo en la educación y como perspectiva de la pedagogía, evidenciándose una alta medición de la tecnología y no del proceso de aprendizaje en sí.
1.5. Casos de éxito en la incorporación y desarrollo de innovaciones
La insuficiente evaluación de las iniciativas de incorporación de TIC en educación es resultado del desarrollo intuitivo y poco riguroso en muchos casos, pero también se relaciona con la falta de instrumentos específicos que den confianza para medir estos impactos, separándolos adecuadamente de otras innumerables variables presentes en los procesos educativos, y que son afectadas dinámicamente con la introducción de TIC.
Algunos sistemas educativos de América Latina han resuelto relativamente el problema del acceso a la educación y hoy enfrentan la demanda por la mejora equitativa de la calidad; otros tienen aún grandes desafíos de inclusión para incorporar a todos los niños y niñas a los procesos de aprendizaje, y otros requieren de apuestas radicales de estrategia para construir, desde sistemas e
instituciones educativos extremadamente frágiles, soluciones nuevas que sirvan de apoyo a sus estudiantes.
En cualquiera de estos contextos educativos, tenemos la convicción de que las TIC, debidamente implementadas, ofrecen alternativas de acceso y uso que pueden tener impacto en los aprendizajes de los estudiantes. Las mediciones disponibles hasta ahora, por lo tanto, no son concluyentes para iluminar la toma de decisiones respecto de qué hacer y cómo hacerlo, en beneficio de la mejora de la calidad educativa. La falta de claridad respecto de este mapa de opciones y de los ámbitos que se verán impactados por estas intervenciones es un obstáculo para el desarrollo de proyectos exitosos de incorporación de TIC en el ámbito educativo. Es muy probable que esta falta de instrumentos sea la consecuencia natural del desarrollo incipiente de este proceso. Si consideramos que la computación personal tiene una existencia de apenas unos 30 años, que los primeros computadores que llegaron a las escuelas sólo lo hicieron hace unos 20 años (y destinados originalmente a fortalecer la formación de programadores que alimentaran a la naciente industria), parece lógico que aún tengamos muchas preguntas sin responder respecto de la forma en que las TIC pueden producir su mejor aporte a la mejora de la calidad educativa.
De hecho, la literatura reciente ha llamado la atención sobre el fenómeno de la falta de innovación de las prácticas educativas cuando se incorporan las TIC, dando cuenta cómo, hasta ahora, la mayor cantidad de experiencias ha estado circunscrita a “informatizar” procesos y prácticas existentes, con lo cual, se siguen repitiendo las mismas acciones del pasado, ahora con apoyo de computadores y otros dispositivos tecnológicos.
El resultado predecible de ello es que el impacto en los resultados sea bastante limitado. El uso de las TIC en contextos de innovación disruptiva e intervenciones integrales respecto de las prácticas precedentes tiene probablemente un mejor
pronóstico en cambiar los resultados, sin embargo sobre esto tenemos aún menos datos, evaluaciones ni estudios disponibles.
El supuesto fundamental de este marco conceptual es que todo proyecto educativo pone en el centro de su preocupación el logro de mejores aprendizajes por parte de los estudiantes. El objetivo esperado y medido en estos proyectos debe ser entonces el impacto que tiene en los aprendizajes y en los cambios que resultan de su implementación, la introducción de las TIC en los sistemas educativos. Al poner el centro en los aprendizajes, hay que considerar que los resultados esperados pueden ser de distinto orden.
Es necesario considerar en primer término:
Las mejoras en el compromiso e involucramiento de los estudiantes con el proceso de aprendizaje, reflejado en su participación y permanencia en dicho proceso;
Los cambios en las prácticas de enseñanza y aprendizaje, de estudiantes, docentes, escuelas y comunidades. Dichos cambios y mejoras tienen una relación directa y necesaria para la producción de impactos efectivos en el mejoramiento de:
Los aprendizajes cognitivos (curriculares);
El desarrollo de competencias no-cognitivas o “competencias del siglo XXI” incluyendo la adquisición de destrezas en el propio manejo de Tecnologías de la Información y la Comunicación.
El marco propuesto identifica cinco insumos (Inputs) que debieran ser considerados en un sistema educativo o en cada proyecto específico , así como los procesos y productos en los que se verá reflejada la intervención planificada por el proyecto y aquellos que, aún no formando parte directa de una intervención, pueden afectar o verse afectados por el desarrollo del proyecto.
También propone incorporar de manera mucho más atenta y rigurosa de lo que se ha hecho hasta ahora, el proceso de seguimiento y evaluación de cada proyecto. La revisión de los datos relevantes antes de la intervención específica (Línea Base), durante el proceso de implementación (seguimiento o monitoreo) y al concluir la intervención formal del proyecto (Evaluación final), forman parte activa y fundamental del marco general propuesto.
El uso de indicadores para medir el grado de desarrollo y maduración de los sistemas será un instrumento imprescindible para la toma de decisiones de política apoyadas en datos sólidos y conocimiento específico. Los planes y proyectos no siempre han considerado procesos suficientemente rigurosos de evaluación y cuando lo han hecho, pocas veces se han centrado en los impactos. Finalmente, la variedad de iniciativas es tan amplia, que no se ha contado con un marco general lo suficientemente amplio y flexible, capaz de considerar proyectos de diversa naturaleza, en contextos también muy diferentes y en diversas etapas de desarrollo y maduración.
La aplicación de este marco e indicadores a nivel de los sistemas educativos, nacionales o subnacionales, pretende aportar una visión holística e integrada de la incorporación de las TIC en ellos que apoye la toma de decisiones respecto de las acciones que pueden o deben desarrollarse a partir de la información disponible, que consideren todos los ámbitos o insumos (inputs) necesarios.
Referencias
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