LO AMBIENTAL DENTRO DEL DESARROLLO SOSTENIBLE Ing. Carlos Loret de Mola, presidente del Consejo Nacional del Ambiente (CONAM)

Download (0)

Full text

(1)

Me ha tocado mostrarles lo específico de lo ambiental en el camino que hemos recorrido en la construcción de una sociedad sostenible en el Perú, señalando tanto las dificultades encontradas cuanto los principales retos que debemos enfrentar para alcanzar dicho modelo de desarrollo.

Lo que quiero mostrar en este mapamundi es que el área menos tocada en cual-quiera de los escenarios es Latinoamérica, especialmente el corazón amazónico. Y, por supuesto, la mejor proyección es el desarrollo sostenible, porque el PNUMA está muy interesado en eso. Pero a partir de allí voy a hacer unos comentarios, porque creo que esto es importante para ver dónde estamos ubicados.

Quisiera empezar recordando que ha sido la preocupación por los problemas ambientales la que llevó a acuñar el concepto o principio del desarrollo soste-nible, como quedó claro a partir del Informe Bruntland luego de la Cumbre de Río. No bastaba mirar lo ambiental para enfrentar la crisis actual; era necesario un enfoque que integrara también los aspectos económicos y sociales. El desa-fío que se planteó fue convertir ese proceso en políticas concretas y efectivas. Para esto es necesario contar tanto con la voluntad política cuanto con nuevas reglas para la toma de decisiones, las cuales deben servir de base para la cons-trucción de una sociedad sostenible. Creo firmemente que este taller puede ayudarnos en ambas tareas. Primero debemos explicar la importancia de resaltar lo ambiental dentro de las políticas públicas. Creo que todos podemos estar de acuerdo en que no es posible diseñar y aplicar las políticas ambientales de forma aislada de las políticas económicas y sociales, pero también debemos reconocer que no es posible mirar lo económico y lo social sin considerar lo ambiental. Y por este lado las cosas resultan más difíciles todavía para los distintos actores del desarrollo tanto desde el Estado cuanto desde el sector privado y la sociedad civil.

Las consideraciones económicas y sociales tienen un peso mayor que las am-bientales. Desde luego, en este punto hemos avanzado mucho. Podemos aquí destacar la incorporación del impacto ambiental como instrumento que integra la variable ambiental al momento de diseñar los proyectos de inversión. Sin embargo, ¿es este un instrumento que necesitamos fortalecer para lograr que

LO AMBIENTAL DENTRO DEL DESARROLLO SOSTENIBLE

Ing. Carlos Loret de Mola, presidente del Consejo Nacional del Ambiente (CONAM)

(2)

cumpla plenamente con sus objetivos de prevención y de gestión ambiental y de las actividades productivas y de servicios? Esto debe ayudar a la pronta promulgación del reglamento de la ley del sistema nacional de evaluación de impacto ambiental, reconociendo que queda mucho por avanzar.

Debemos seguir impulsando la incorporación de lo ambiental en el mismo nivel de los demás componentes del desarrollo sostenible. Por esta razón, es funda-mental avanzar en la consolidación del marco institucional específicamente ambiental.

¿En qué otros aspectos hemos avanzado? Debemos, en primer lugar, subrayar la incorporación de un conjunto importante de políticas ambientales como políti-cas de Estado en el Acuerdo Nacional, lo que expresa la voluntad de los princi-pales actores de nuestra sociedad de impulsar un modelo de desarrollo que considere la variable ambiental. Desde luego, debemos convertir estos compro-misos en políticas específicas, para lo cual es necesario crear un marco institu-cional que lo haga posible. Por esta razón, la política de Estado n.° 19 conside-ra como un elemento fundamental la creación del Sistema Nacional de Gestión Ambiental.

¿Por qué es tan importante este instrumento? Dado que la temática es transversal a todas las actividades y espacios que conforman la sociedad, el Estado que pretende regular todas las esferas ve a su organización diseñada sectorialmente atravesada transversalmente por lo ambiental. Por esta causa, hemos generado competencias y funciones ambientales en cada uno de los sectores de actividad del Estado, así como en cada uno de los niveles del gobierno: el nacional, el regional y el local, a partir de las distintas atribuciones asignadas a cada uno de los organismos públicos que desarrollan acciones de gestión ambiental diseñando e implementando programas, planes y políticas de dicha materia frente a esta situación.

Es indispensable contar con mecanismos institucionales que aseguren que todas estas entidades realicen todo el ciclo de políticas ambientales desde su formulación hasta su aplicación, de forma ordenada y coherente. La política ambiental nacional debe ser el punto eje de dicha tarea. La creación del Con-sejo Nacional del Ambiente en 1994 responde a estas consideraciones. El CONAM es la autoridad ambiental nacional y el ente rector de la política ambiental nacional, y también tiene a su cargo la elaboración y el seguimiento de la agenda ambiental nacional, mediante la que se definen las prioridades. Esta es renovada cada dos años y reportada públicamente.

Aunque la aprobación de la política pública ha sido vista siempre como el elemento central de este ciclo, lo cual explica nuestro reclamo, en ocasiones hay un número excesivo de nuevas normas legales. Son también importantes las etapas de diseño y aceptación de dichas políticas, que requieren tanto de insumos

(3)

técnicos cuanto de un enfoque político integrado. Para este último, los espa-cios de concertación y de coordinación políticas son esenciales. Para ello se han generado dos instituciones: la Comisión Ambiental Transectorial, que conoce-mos con el nombre de CAT y que reúne a representantes de casi todos los secto-res del Estado y de los niveles descentralizados del gobierno; y las Comisiones Ambientales Regionales, que congregan a representantes de sectores públicos y privados alrededor de la tarea de organizar las políticas ambientales de alcance regional. Hay veinticinco Comisiones Ambientales Regionales instaladas en casi todo el país. Para los aspectos técnicos, se han creado los grupos técnicos, los cuales han demostrado su eficacia al impulsar procesos como la aprobación de los estándares nacionales de calidad ambiental o de leyes como la nueva Ley de Promoción de los Biocombustibles.

La ejecución de las políticas constituye por su parte una tarea que involucra a cada uno de los actores. La parte que nos involucra a todos, y frente a la cual no podemos excusarnos de participar, es la creación del marco estructural de ges-tión ambiental en 1997, que conocemos como el MEGA. Este, recientemente modificado, ha servido como base para organizar todos estos instrumentos, pero es necesario fortalecer aún más estos espacios y brindar una señal clara de compromiso de todos los estamentos del Estado con la política ambiental. Por eso es necesario aprobar ya la Ley Marco del Sistema Nacional de Gestión Am-biental a la que se refirió la congresista, que tanto ha ayudado en su responsa-bilidad en la comisión que presidió en la legislatura que feneció.

También hemos avanzado en el desarrollo legislativo. Así, se han dictado leyes que cubren casi todo el espectro de la temática ambiental, desde la biodiversi-dad, pasando por las áreas naturales protegidas, los residuos sólidos y la promo-ción de los combustibles. Se han desarrollado otros instrumentos como los estándares nacionales de calidad ambiental, los famosos ECAS; los límites máxi-mos permisibles (LMP) en varios sectores y la emisión de guías para colaborar en la aplicación de políticas de diversos aspectos. Asimismo, debemos hacer hin-capié en la introducción de mecanismos de participación ciudadana. Todos es-tos pueden, desde luego, ser mejorados, pero basta con dar una mirada a la institucionalidad existente a fines de 1994 y compararla con la actual. Hoy en día, para constatar el enorme avance logrado nos toca preguntarnos cómo avanzar, cómo consolidar lo avanzado y, al mismo tiempo, consolidar el desarrollo de nuevos instrumentos. Creo que la descentralización del país es un elemento articulador de máxima relevancia. Debemos enfrentar el desafío de construir cada vez mayores capacidades en los gobiernos regionales y locales, especialmente los locales, para diseñar y ejecutar políticas ambientales en el marco de la política ambiental nacional.

(4)

Un segundo elemento es la incorporación de las exigencias de la globalización en este diseño. Veamos los retos que implica la integración a la Comunidad Andina del Mercosur, o aquella que se vislumbra por toda Sudamérica con los nuevos acuerdos comerciales como el ALCA. Las políticas comercial y de inver-sión requerirán de inverinver-sión, de normas ambientales y de capacidades en el país, que aseguren que la integración contribuya al desarrollo sostenible.

En tercer lugar se encuentra el propio fortalecimiento de las unidades ambienta-les, tanto en lo que concierne a sus atribuciones legales cuanto en lo que atañe a sus capacidades operativas. La Ley Marco del Sistema Nacional de Gestión Ambiental apunta a este objetivo, pero es necesario expresarlo también median-te una mayor participación en el presupuesto público, lo que implica el uso efectivo y eficiente de dichos recursos.

En cuarto lugar, es indispensable continuar con el esfuerzo de llevar esta temá-tica a la población, informando a la gente y brindándole cada vez más oportu-nidades de participación. Podemos tomar como ejemplo el esfuerzo del CONAM, que publica periódicamente el Informe del estado del ambiente. Algo similar deben realizar las regiones y los gobiernos locales.

Finalmente, este es un momento adecuado para integrar los avances normativos alcanzados. La creación de la Comisión Revisora del Código del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, que con tanto acierto ha dictado el Congreso de la República, expresa este reto.

Quisiera culminar llamando la atención sobre la necesidad de mantener una perspectiva amplia sobre este proceso. No es fácil incorporar una materia como la ambiental dentro de las decisiones diarias de los funcionarios públicos, de los parlamentarios, de los jueces y fiscales, de los empresarios, de los trabajado-res, de los consumidores y, en general, de cada ciudadano y ciudadana. Esto requiere paciencia y mucho esfuerzo. Espero que este evento nos permita dar un paso firme en ese camino.

Antes de terminar quiero referirme al mapa que les enseñé. Como les decía, es un mapa sesgado que trata de mostrar que el desarrollo sostenible puede ser la solución a nuestros problemas. Pero lo más importante para mí es que la Amazo-nía es el pulmón del mundo. Por más mal que nos vaya, sigue siendo una parte importante desde el punto de vista geopolítico, pero hoy día está más relacio-nada con el Brasil que con los países que realmente alimentan esa cuenca, que son los países de la Comunidad Andina. Quizá la Comunidad Andina debiera llamarse Andina y Amazónica, porque toda la cordillera oriental, que es el ori-gen del recurso hídrico de esa gran megadiversidad, parte de los Andes y gran parte, una parte sustancial, está en el Perú.

(5)

Creo que si nosotros, como dicen los chicos, no nos ponemos las pilas en admi-nistrar nuestros recursos, serán otros los que vengan a manejarlos por nosotros. Por último, creo que nos hemos sectorizado demasiado y ahora vemos los recur-sos renovables por un lado y los recurrecur-sos no renovables por otro. Hay un esfuer-zo por comenzar un estudio con la FAO y con algunos asesores que están aquí presentes para ver los recursos como un todo, cómo se complementan y cómo debemos trabajarlos en beneficio de este maravilloso país.

Figure

Updating...

References

Related subjects :