El ingenioso hidalgo
1don
2Quijote de la Mancha
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
Miguel de Cervantes Saavedra (1547–1616) es considerado el genio más grande de los escritores españoles. Aunque escribió también poesía, teatro y otras novelas, su nombre va siempre unido al de su obra maestra, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (Primera parte, 1605). Cervantes lleva toda España—su paisaje, su vida y su destino—a su novela. Aventuras de su propia vida azarosa y difícil influyeron directamente en su obra. De niño viajó por toda España mientras su padre cirujano buscaba mejor situación, y así el joven Cervantes conoció de modo inmediato al hidalgo pobre, al labrador, al arriero, al artesano, al pequeño burgués, al ventero, al pastor, y a cuantos personajes viven en sus páginas.
Cervantes supo fundir sus muchos temas en un todo ingenioso, maravilloso y armonioso: el Quijote es una parodia de los libros de caballerías, y de otros géneros, como la novela pastoril; rinde culto a los más altos ideales y aspiraciones del alma humana; es una búsqueda de una respuesta a la gran interrogante, ¿qué es la realidad?; es un documental de las inquietudes de la generación de Cervantes, y un testimonio de su momento histórico, en que Europa salía del Medioevo y del Renacimiento, rumbo a un futuro desconocido. Es tal vez la novela más cómica que se ha escrito, y como si esto fuera poco, la prosa diamantina de Cervantes la hace una de las grandes creaciones literarias de la humanidad.
He aquí dos capítulos más de la inmortal novela de Miguel de Cervantes, agregados a los seis capítulos incluidos en el Tomo II, páginas 357–420. A lo dicho de Cervantes en esas páginas, cabe agregar que hoy, cinco siglos después de la aparición de su obra maestra, los críticos literarios consideran, casi unánimemente, que Don Quijote de la Mancha representa la cumbre del arte novelístico, tanto por su amplitud como por su profundidad.
1hidalgo—de linaje noble.
2don—título que se antepone al primer nombre de un hombre de cierta dignidad.
Conviene notar también la maestría de Cervantes en el manejo del idioma. Con razón se dice que el español es «la lengua de Cervantes», tal como se dice del inglés, que es «el idioma de Shakespeare».
Los lectores recordarán que al fin del Capítulo VIII, se suspende la acción que tiene a don Quijote en plena contienda con el vizcaíno, las dos espadas en alto. Pero, de pronto, para sorpresa nuestra, se introduce ante nuestros ojos un narrador nuevo, quien nos informa que el autor de los capítulos que hemos leído hasta este punto, se ha quedado sin «más escrito». Se disculpa, nos dice la voz, pero, sin tener con qué, simplemente no pudo seguir.
Ésta será la primera vez, aunque no la última, en que experimentamos lo que Jorge Luis Borges llama las «magias parciales del Quijote».
Pero no hay cuidado. Atendiendo a esta nueva voz, tan diferente de la del primer narrador burlón, llegamos a saber que él—¿Cervantes?—, enterado ya del modo que el «segundo autor» sí «halló…más escrito», nos llevará de la mano al Capítulo IX a conocer la manera del casual hallazgo. Por si alguien tiene dudas, ese hallazgo, fantásticamente fingido por Cervantes, es el resto de la historia de don Quijote. La agradable voz que tan gentilmente nos vino a rescatar de una página truncada, suplirá por el segundo autor hasta que éste, quienquiera que sea, tome el hilo de la aventura del vizcaíno y la lleve a su debida conclusión. Mientras tanto, en el Capítulo IX, se conocerá el nombre de Cide Hamete Benengeli, y se sabrá qué tiene que ver él con un manuscrito hallado por pura casualidad en un mercado árabe, y con una traducción hecha por un morisco. Las
casualidades se amontonan, una encima de otra. Incumbe al lector descifrar este pequeño misterio a su modo.
A continuación del Capítulo IX de la Primera Parte (1605), se procede al LXXIV, último capítulo de la Segunda Parte (1615), y desenlace de la novela. Éste será otro momento quijotesco más, que se presta a dos posibles interpretaciones. Una vez más, corresponde a cada lector del Quijote llegar a la conclusión que le cuadre.
El mundo de don Quijote es, en todo sentido, un mundo fantástico, producto de la imaginación, pero a la vez, del idealismo, de la capacidad humana de soñar y de crear. Aunque destinados a fracasar, a no realizarse, como sucede en la novela, los ideales abrazados por don Quijote jamás son abandonados del todo. El ser humano sigue soñando con un mundo mejor, en que reinarán la libertad, la justicia, y la bondad.
CAPÍTULO I
Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo don Quijote de la Mancha
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero
acordarme, no ha3 mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de
lanza en astillero,4 adarga5 antigua, rocín6 flaco y galgo7 corredor.
3 ha—hace.
4 astillero—percha o gancho para colgar picas y lanzas. 5 adarga—escudo ovalado de cuero.
6 rocín—caballo pequeño y de mala apariencia.
7galgo—perro esbelto de musculatura potente, que se utiliza en la caza.
¿Qué características de la vida del protagonista puedes inferir a partir de los detalles que se enumeran en este párrafo?
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Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón8 las más noches,
duelos y quebrantos9 los sábados, lantejas10 los viernes, algún
palomino11 de añadidura los domingos, consumían las tres partes
de su hacienda.12 El resto della concluían sayo13 de velarte,14
calzas15 de velludo16 para las fiestas, con sus pantuflos17 de lo
mesmo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí18 de
lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y
plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera.19
Frisaba20 la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años; era
de complexión21recia, seco de carnes, enjuto22 de rostro, gran
madrugador23 y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el
sobrenombre de Quijada, o Quesada, que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben; aunque por
conjeturas verosímiles24 se deja entender que se llamaba Quejana.
Pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.
Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que
estaba ocioso25 —que eran los más del año,— se daba a leer libros
de caballerías26 con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo
punto el ejercicio de la caza, y aun la administración de su
hacienda; y llegó a tanto su curiosidad y desatino27 en esto, que
vendió muchas hanegas28 de tierra de sembradura29 para comprar
libros de caballerías en que leer, y así, llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos; y de todos, ningunos le parecían tan
bien como los que compuso el famoso Feliciano de Silva,30 porque
8 salpicón (m.)—plato de comida que consiste en carne picada condimentada. 9 duelos y quebrantos—huevos con torreznos, es decir, tocino o panceta. 10 lantejas—lentejas; legumbres.
11 palomino—pollo de la paloma brava. 12hacienda—bienes; capital; haber. 13 sayo—prenda de vestir larga, sin botones.
14 velarte (m.)—paño negro usado para confeccionar prendas de abrigo. 15 calzas—prenda antigua de vestir, que cubría el pie y la pierna hasta el muslo. 16 velludo—tela de seda, algodón u otra fibra con pelo por una cara. 17 pantuflos—pantuflas; calzado cómodo sin talón que suele usarse en
casa; zapatillas.
18 vellorí (m.)—paño entrefino pardo.
19podadera—herramienta cortante que se usa para podar, o cortar, las ramas superfluas
de un árbol o de un arbusto.
20 Frisaba (con)—se aproximaba (a); llegaba (a). 21complexión—constitución; físico. 22enjuto—delgado.
23madrugador—el que habitualmente se levanta temprano. 24verosímiles—que parecen verdaderas.
25ocioso—sin empleo o sin deberes.
26caballerías—andanzas y aventuras de los caballeros de la Edad Media. 27desatino—desacierto; despropósito; locura.
28 hanega(s)—fanega(s); medida de volumen de los granos u otros áridos. 29 sembradura—cultivo.
30 Feliciano de Silva (1492–c.1558)—autor de varios libros de caballerías de estilo
altiso-nante, entre ellos el Amadís de Gaula. Subraya en este párrafo las palabras o
frases que dan a entender que el narrador leyó la historia de don Quijote en otras fuentes.
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¿En qué se basa el narrador para calificar de «desatino» el gusto del hidalgo por los libros de caballerías? ________________________________ ________________________________
la claridad de su prosa y aquellas entricadas31 razones suyas le
parecían de perlas, y más cuando llegaba a leer aquellos
requiebros32 y cartas de desafíos33 donde en muchas partes
hallaba escrito: La razón de la sinrazón que a mi razón se hace de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura. Y también cuando leía: . . . los altos cielos que de vuestra divinidad divinamente con las estrellas os fortifican, y os hacen merecedora del merecimiento que merece la vuestra grandeza.
Con estas razones perdía el pobre caballero el juicio, y
desvelábase34 por entenderlas y desentrañarles35 el sentido, que
no se lo sacara ni las entendiera el mesmo Aristóteles,36 si
resucitara para sólo ello. No estaba muy bien con las heridas que
don Belianís37 daba y recebía, porque se imaginaba que, por
grandes maestros que le hubiesen curado, no dejaría de tener el rostro y todo el cuerpo lleno de cicatrices y señales. Pero, con
todo, alababa38 en su autor aquel acabar su libro con la promesa
de aquella inacabable aventura, y muchas veces le vino deseo de
tomar la pluma y dalle39 fin al pie de la letra, como allí se promete;
y sin duda alguna lo hiciera, y aun saliera con ello, si otros mayores y continuos pensamientos no se lo estorbaran. Tuvo muchas veces competencia con el cura de su lugar —que era
hombre docto,40 graduado en Sigüenza,41— sobre cuál había sido
mejor caballero: Palmerín de Ingalaterra o Amadís de Gaula; mas maese Nicolás, barbero del mesmo pueblo, decía que ninguno llegaba al Caballero del Febo, y que si alguno se le podía comparar era don Galaor, hermano de Amadís de Gaula, porque tenía muy acomodada condición para todo; que no era caballero
melindroso,42 ni tan llorón como su hermano, y que en lo de la
valentía no le iba en zaga.43
En resolución, él se enfrascó44 tanto en su letura,45 que se le
pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el 31 entricadas—intrincadas; complicadas.
32requiebros—dichos o expresiones con que se piropea a una persona, especialmente a
una mujer.
33desafíos—retos; provocaciones.
34desvelábase—pasaba las noches sin dormir. 35desentrañarles—descubrirles.
36 Artistóteles (384–322 a. de J.C.)—famoso erudito y filósofo de la Antigua Grecia, alumno
de Platón y maestro de Alejandro Magno.
37 Belianís—protagonista de la novela de caballerías Belianís de Grecia, quien recibió más de
cien heridas graves en el cuerpo.
38alababa—elogiaba; ensalzaba; hablaba bien de. 39 dalle—darle.
40 docto—erudito; letrado; ilustrado.
41 Sigüenza—universidad española de menor importancia. 42melindroso—exageradamente delicado en palabras o acciones. 43en zaga—atrás.
44 se enfrascó—se envolvió; se metió por completo. 45 letura—lectura.
Después de leer las citas de este párrafo, ¿qué tono crees que tiene la frase «la claridad de su prosa»? ¿Cuál crees que era la opinión de Cervantes sobre los libros de caballerías? ________________________________ ________________________________
¿Qué significa que estuvo a punto de tomar la pluma y «dalle fin al pie de la letra»? ¿Qué te sugiere eso sobre la relación del personaje con la literatura? ________________________________ ________________________________
celebro,46 de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la
fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamentos
como de pendencias,47 batallas, desafíos, heridas, requiebros,
amores, tormentas y disparates48 imposibles; y asentósele49 de tal
modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de
aquellas sonadas50 soñadas invenciones que leía, que para él no
había otra historia más cierta en el mundo. Decía él que el Cid
Ruy Díaz51 había sido muy buen caballero, pero que no tenía que
ver con el Caballero de la Ardiente Espada,52 que de sólo un
revés53 había partido por medio dos fieros54 y descomunales55
gigantes. Mejor estaba con Bernardo del Carpio, porque en Roncesvalles había muerto a Roldán el encantado, valiéndose de la industria de Hércules cuando ahogó a Anteo, el hijo de la Tierra, entre los brazos. Decía mucho bien del gigante Morgante, porque, con ser de aquella generación gigantea, que todos son
soberbios56 y descomedidos,57 él solo era afable y bien criado.
Pero, sobre todos, estaba bien con Reinaldos de Montalbán, y
más cuando le veía salir de su castillo y robar cuantos topaba,58 y
cuando en allende59 robó aquel ídolo de Mahoma60 que era todo
de oro, según dice su historia. Diera él por dar una mano de
coces61 al traidor de Galalón, al ama que tenía y aun a su sobrina
de añadidura.62
En efeto,63 rematado64 ya su juicio, vino a dar en el más
estraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que
le pareció convenible65 y necesario, así para el aumento de su
honra como para el servicio de su república, hacerse caballero andante, y irse por todo el mundo con sus armas y caballo a
buscar las aventuras y a ejercitarse66 en todo aquello que él había
46 celebro—cerebro. 47pendencias—peleas; pleitos. 48disparates (m.)—locuras; desatinos. 49 asentósele—se le quedó.
50 sonadas—famosas.
51 Ruy Díaz—El Cid Campeador (1043–1099), afamado guerrero de Castilla, cuyas hazañas
fueron cantadas en un célebre poema épico.
52 Caballero de la Ardiente Espada—Amadís de Grecia; tenía en el pecho la estampa de una
espada roja.
53 revés—golpe con la espada hacia el lado de la mano que sostiene la espada. 54fieros—feroces.
55descomunales—grandísimos. 56soberbios—orgullosos; presumidos. 57descomedidos—descorteses. 58topaba—encontraba.
59 en allende—al otro lado del mar; en ultramar; en el extranjero.
60 Mahoma (570–632)—profeta árabe, fundador de la religión musulmana, autor de el
Corán, el libro sagrado del Islam.
61coces (f.)—patadas. 62 de añadidura—además.
63 en efeto—en efecto; de hecho; en verdad. 64rematado—perdido por completo. 65 convenible—conveniente; apropiado. 66 ejercitarse—desempeñarse; ocuparse.
¿Con qué hecho que se menciona antes en esta misma página se relaciona el «traidor de Galalón»? ¿Qué otros personajes que aparecen en esta página participaron en ese suceso?
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Basándote en la descripción anterior de las hazañas de los caballeros de las novelas, ¿qué clase de hazañas crees que podrá llevar a cabo don Quijote cuando se haga caballero?
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leído que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciendo
todo género de agravio,67 y poniéndose en ocasiones y peligros
donde, acabándolos, cobrase68 eterno nombre y fama. Imaginábase
el pobre ya coronado por el valor de su brazo, por lo menos, del
imperio de Trapisonda;69 y así, con estos tan agradables
pensamientos, llevado del estraño gusto que en ellos sentía, se dio priesa a poner en efeto lo que deseaba. Y lo primero que hizo fue limpiar unas armas que habían sido de sus bisabuelos, que,
tomadas de orín70 y llenas de moho,71 luengos72 siglos había73 que
estaban puestas y olvidadas en un rincón. Limpiólas y aderezólas74
lo mejor que pudo; pero vio que tenían una gran falta, y era que
no tenían celada75 de encaje,76 sino morrión77 simple; mas a esto
suplió su industria, porque de cartones hizo un modo de media celada, que, encajada con el morrión, hacían una apariencia de celada entera. Es verdad que para probar si era fuerte y podía estar al riesgo de una cuchillada, sacó su espada y le dio dos golpes, y con el primero y en un punto deshizo lo que había hecho en una semana; y no dejó de parecerle mal la facilidad con que la había hecho pedazos, y, por asegurarse deste peligro, la tornó a hacer de nuevo, poniéndole unas barras de hierro por de dentro, de tal manera, que él quedó satisfecho de su fortaleza y,
sin querer hacer nueva experiencia della, la diputó78 y tuvo por
celada finísima de encaje.
Fue luego a ver su rocín, y aunque tenía más cuartos79 que un
real80 y más tachas81 que el caballo de Gonela,82 que tantum pellis
et ossa fuit,83 le pareció que ni el Bucéfalo84 de Alejandro ni
Babieca85 el del Cid con él se igualaban. Cuatro días se le pasaron
en imaginar qué nombre le pondría, porque —según se decía él 67agravio—ofensa; daño; insulto.
68cobrase—adquiriese; adquiriera.
69 Trapisonda—imperio ficticio, inventado por Cervantes; pero el nombre significa: riña; lío;
embrollo; alboroto.
70 orín (m.)—óxido de color rojizo; herrumbre.
71 moho—hongos que crecen sobre los cuerpos orgánicos en manchas blandas; también,
como aquí, alteración química que se produce en la superficie de un cuerpo metálico; herrumbre.
72 luengos—largos. 73 había—hacía.
74 aderezólas—las arregló; las compuso. 75 celada—pieza de armadura que cubre la cabeza. 76 de encaje—que encajaba sobre la coraza.
77 morrión (m.)—casco antiguo que cubría solamente la parte superior de
la cabeza.
78 diputó—juzgó apta; comisionó.
79 cuartos—enfermedad que padecen las caballerías en los cascos. 80real (m.)—moneda antigua.
81tachas—defectos.
82 Gonela—Pietro Gonnella, bufón de la corte de Ferrara, en Italia; su caballo tenía fama
por su extraordinaria flaqueza.
83tantum pellis et ossa fuit—fue todo piel y hueso (frase latina). 84 Bucéfalo—nombre del caballo que montaba Alejandro Magno. 85 Babieca—nombre del caballo que montaba Ruy Díaz, el Cid Campeador.
Imagina como sería una celada hecha en parte de cartón. ¿Qué impresión crees que causaría alguien que tuviera puesta una celada como esa?
a sí mesmo— no era razón que caballo de caballero tan famoso, y tan bueno él por sí, estuviese sin nombre conocido; y ansí, procuraba acomodársele de manera que declarase quién había sido antes que fuese de caballero andante, y lo que era entonces; pues estaba muy puesto en razón que, mudando su señor estado, mudase él también el nombre, y le cobrase famoso y de
estruendo,86 como convenía a la nueva orden y al nuevo ejercicio
que ya profesaba; y así, después de muchos nombres que formó, borró y quitó, añadió, deshizo y tornó a hacer en su memoria e imaginación, al fin le vino a llamar Rocinante, nombre, a su parecer, alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo.
Puesto nombre, y tan a su gusto, a su caballo, quiso ponérsele a sí mismo, y en este pensamiento duró otros ocho días, y al cabo
se vino a llamar don Quijote;87 de donde, como queda dicho,
tomaron ocasión los autores desta tan verdadera historia que, sin duda, se debía de llamar Quijada, y no Quesada, como otros quisieron decir. Pero, acordándose que el valeroso Amadís no
sólo se había contentado con llamarse Amadís a secas,88 sino que
añadió el nombre de su reino y patria, por hacerla famosa, y se llamó Amadís de Gaula, así quiso, como buen caballero, añadir al suyo el nombre de la suya y llamarse don Quijote de la Mancha, con que, a su parecer, declaraba muy al vivo su linaje y patria, y la honraba con tomar el sobrenombre della.
Limpias, pues, sus armas, hecho del morrión celada, puesto nombre a su rocín y confirmándose a sí mismo, se dio a entender que no le faltaba otra cosa sino buscar una dama de quien enamorarse; porque el caballero andante sin amores era árbol sin hojas y sin fruto y cuerpo sin alma. Decíase él a sí:
—Si yo, por malos de mis pecados, o por mi buena suerte, me encuentro por ahí con algún gigante, como de ordinario les
acontece89 a los caballeros andantes, y le derribo90 de un
encuentro, o le parto por mitad del cuerpo, o, finalmente, le
venzo91 y le rindo,92 ¿no será bien tener a quien enviarle
presentado, y que entre y se hinque93 de rodillas ante mi dulce
señora, y diga con voz humilde y rendido: “Yo, señora, soy el
gigante Caraculiambro, señor de la ínsula94 Malindrania, a quien
venció en singular batalla el jamás como se debe alabado 86estruendo—ruido; resonancia; fama.
87Quijote—el “quijote” es la pieza de la armadura que cubre el muslo. Pero, puede haber
in-fluido también en esto el nombre del hidalgo Camilote, personaje del libro de caballerías
Primaleón y Polendos. 88a secas—sin más; nada más. 89acontece—sucede; pasa; ocurre. 90derribo—echo abajo; derroto. 91venzo—conquisto; derroto. 92 rindo—obligo a aceptar mi dominio. 93 hinque—ponga.
94 ínsula—isla.
¿Qué elementos de los libros de caballerías obligan a don Quijote a buscar una dama de quien enamorarse para convertirse en caballero andante? ________________________________ ________________________________ ________________________________
¿Qué significa en este contexto la frase «singular batalla»?
caballero don Quijote de la Mancha, el cual me mandó que me presentase ante vuestra merced, para que la vuestra grandeza
disponga de mí a su talante”?95
¡Oh, cómo se holgó96 nuestro buen caballero cuando hubo
hecho este discurso, y más cuando halló a quien dar nombre de su dama! Y fue, a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque, según se entiende, ella
jamás lo supo ni se dio cata97 dello. Llamábase Aldonza98 Lorenzo,
y a ésta le pareció ser bien darle título de señora de sus
pensamientos, y, buscándole nombre que no desdijese99mucho
del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran
señora, vino a llamarla Dulcinea del Toboso,100 porque era natural
del Toboso: nombre, a su parecer, músico y peregrino101 y
significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto.
CAPÍTULO II
Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso don Quijote
Hechas, pues, estas prevenciones,102 no quiso aguardar103 más
tiempo a poner en efeto su pensamiento, apretándole a ello la falta que él pensaba que hacía en el mundo su tardanza, según
eran los agravios que pensaba deshacer, tuertos104 que enderezar,
sinrazones que emendar,105 y abusos que mejorar, y deudas que
satisfacer. Y así, sin dar parte106 a persona alguna de su intención
y sin que nadie le viese, una mañana, antes del día, que era uno de los calurosos del mes de julio, se armó de todas sus armas, subió sobre Rocinante, puesta su mal compuesta celada, embrazó su adarga, tomó su lanza, y por la puerta falsa107 de un corral
salió al campo, con grandísimo contento y alborozo108 de ver con
cuánta facilidad había dado principio a su buen deseo. Mas apenas se vio en el campo, cuando le asaltó un pensamiento 95 talante (m.)—voluntad; gusto.
96 holgó—contentó. 97 cata—cuenta.
98 Aldonza—nombre considerado vulgar, propio de una mujer rústica. 99desdijese—contradijera; estuviera en desacuerdo.
100 Toboso—antigua aldea de La Mancha, cerca de Ciudad Real; “toboso” viene de “toba”,
piedra caliza que se halla en esa región.
101 peregrino—desusado; novedoso; extraño; insólito. 102 prevenciones—preparativos; medidas preparatorias. 103 aguardar—esperar.
104 tuertos—injusticias. 105 emendar—enmendar; corregir. 106 dar parte—avisar; informar.
107 puerta falsa—puerta oculta o disimulada, para evitar que la usen personas ajenas a la
propiedad.
108 alborozo—gran alegría.
Resume en una oración las
«prevenciones» que hizo don Quijote. ________________________________ ________________________________
terrible, y tal, que por poco le hiciera dejar la comenzada
empresa;109 y fue que le vino a la memoria que no era armado
caballero,110 y que, conforme a ley de caballería, no podía ni debía
tomar armas111 con ningún caballero; y puesto que lo fuera, había
de llevar armas blancas,112 como novel113 caballero, sin empresa114
en el escudo, hasta que por su esfuerzo la ganase. Estos
pensamientos le hicieron titubear115 en su propósito; mas,
pudiendo más su locura que otra razón alguna, propuso de hacerse armar caballero del primero que topase, a imitación de otros muchos que así lo hicieron, según él había leído en los libros que tal le tenían. En lo de las armas blancas, pensaba
limpiarlas de manera, en teniendo lugar,116 que lo fuesen más que
un armino;117 y con esto se quietó y prosiguió su camino, sin
llevar otro que aquel que su caballo quería, creyendo que en aquello consistía la fuerza de las aventuras.
Yendo, pues, caminando nuestro flamante118 aventurero, iba
hablando consigo mesmo y diciendo:
—¿Quién duda sino que en los venideros tiempos, cuando salga a luz la verdadera historia de mis famosos hechos, que el sabio que los escribiere no ponga, cuando llegue a contar esta mi primera salida tan de mañana, desta manera?: “Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos, y apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus harpadas lenguas habían saludado con dulce y meliflua armonía la venida de la rosada aurora, que, dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante, y comenzó a caminar por el antiguo y conocido
campo de Montiel.”119
Y era la verdad que por él caminaba. Y añadió diciendo: —Dichosa edad y siglo dichoso aquel adonde saldrán a luz
las famosas hazañas120 mías, dignas de entallarse121 en bronces,
109 empresa—propósito; proyecto; misión.
110 armado caballero—debidamente autorizado o comisionado caballero, según las reglas
vigentes para el efecto en la Edad Media.
111 tomar armas—entrar en combate.
112 armas blancas—armas de filo agudo, como la espada o el puñal. 113 novel—nuevo; novato; principiante.
114 empresa—aquí, divisa; emblema; insignia. 115 titubear—dudar; vacilar.
116 en teniendo lugar—en cuanto pudiera.
117 armino—armiño; mamífero carnívoro, de piel suave, parda en verano y muy blanca en
invierno.
118 flamante—nuevecito; recién estrenado.
119 Montiel—región de La Mancha; en este pasaje Cervantes parodia, es decir, imita
cómica-mente el estilo altisonante y grandilocuente de ciertos libros de caballerías.
120 hazañas—proezas; hechos heroicos. 121 entallarse—grabarse.
¿Qué significan las frases «rubicundo Apolo» y «ociosas plumas»? ¿Qué tipo de figuras retóricas emplea don Quijote en este párrafo?
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esculpirse122 en mármoles123 y pintarse en tablas para memoria en
lo futuro. ¡Oh tú, sabio encantador, quienquiera que seas, a quien
ha de tocar el ser coronista124 desta peregrina historia! Ruégote
que no te olvides de mi buen Rocinante, compañero eterno mío
en todos mis caminos y carreras.125
Luego volvía diciendo, como si verdaderamente fuera enamorado:
—¡Oh, princesa Dulcinea, señora deste cautivo corazón! Mucho agravio me habedes fecho en despedirme y reprocharme
con el riguroso afincamiento126 de mandarme no parecer127 ante la
vuestra fermosura. Plégaos,128 señora, de membraros129 deste
vuestro sujeto corazón, que tantas cuitas130 por vuestro amor
padece.
Con éstos iba ensartando131 otros disparates, todos al modo
de los que sus libros le habían enseñado, imitando en cuanto podía su lenguaje. Con esto, caminaba tan despacio, y el sol entraba tan apriesa y con tanto ardor, que fuera bastante a
derretirle132 los sesos, si algunos tuviera.
Casi todo aquel día caminó sin acontecerle133 cosa que de
contar fuese, de lo cual se desesperaba, porque quisiera topar luego luego con quien hacer experiencia del valor de su fuerte brazo. Autores hay que dicen que la primera aventura que le
avino134 fue la del Puerto Lápice; otros dicen que la de los molinos
de viento; pero lo que yo he podido averiguar en este caso, y lo que he hallado escrito en los anales de la Mancha, es que él anduvo todo aquel día, y, al anochecer, su rocín y él se hallaron cansados y muertos de hambre; y que, mirando a todas partes
por ver si descubriría algún castillo o alguna majada135 de
pastores donde recogerse y adonde pudiese remediar su mucha hambre y necesidad, vio, no lejos del camino por donde iba, una
venta,136 que fue como si viera una estrella que, no a los portales,
sino a los alcázares137 de su redención le encaminaba. Diose
priesa a caminar, y llegó a ella a tiempo que anochecía. 122 esculpirse—labrarse.
123 mármol(es) (m.)—piedra caliza, cristalina, cuya superficie se puede pulir. 124 coronista—cronista; historiador.
125 carreras—andanzas. 126 afincamiento—congoja; dolor. 127 parecer—aparecer.
128 Plégaos—plázcaos; que os complazca. 129 membraros—acordaros; recordar. 130 cuitas—cuidados; aflicciones. 131 ensartando—ligando; enlazando.
132 derretir(le)—convertir un sólido en líquido aproximándolo al fuego. 133 acontecer(le)—suceder; pasar; ocurrir.
134 avino—acaeció; sucedió.
135 majada—refugio o abrigo nocturno del ganado.
136 venta—casa en un camino para el hospedaje de los viajeros que transitan por el lugar;
mesón.
137 alcázares (m.)—fortalezas; castillos; palacios.
¿Qué móvil impulsa a don Quijote? ¿Por qué quiere toparse con alguien para pelear?
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¿A qué libro se refiere Cervantes? ¿De qué estrella y de qué portal está hablando?
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Estaban acaso a la puerta dos mujeres mozas, destas que
llaman del partido,138 las cuales iban a Sevilla con unos harrieros139
que en la venta aquella noche acertaron140 a hacer jornada,141 y
como a nuestro aventurero todo cuanto pensaba, veía o imaginaba, le parecía ser hecho y pasar al modo de lo que había leído, luego que vio la venta, se le representó que era un castillo con sus cuatro torres y chapiteles142 de luciente143 plata, sin faltarle su
puente levadiza144 y honda cava,145 con todos aquellos adherentes
que semejantes castillos se pintan. Fuése llegando a la venta que
a él le parecía castillo, y a poco trecho146 della detuvo las riendas
a Rocinante, esperando que algún enano147 se pusiese entre las
almenas148 a dar señal con alguna trompeta de que llegaba
caballero al castillo. Pero como vio que se tardaban y que Rocinante se daba priesa por llegar a la caballeriza, se llegó a la puerta de la venta, y vio a las dos destraídas149 mozas que allí
estaban, que a él le parecieron dos hermosas doncellas150 o dos
graciosas damas que delante de la puerta del castillo se estaban
solazando.151 En esto sucedió acaso que un porquero que andaba
recogiendo de unos rastrojos152 una manada153 de puercos —que,
sin perdón, así se llaman— tocó un cuerno, a cuya señal ellos se recogen, y al instante se le representó a don Quijote lo que deseaba, que era que algún enano hacía señal de su venida, y así, con estraño contento llegó a la venta y a las damas, las cuales,
como vieron venir un hombre de aquella suerte154 armado, y con
lanza y adarga, llenas de miedo se iban a entrar en la venta; pero
don Quijote, coligiendo155 por su huida156 su miedo, alzándose la
visera de papelón y descubriendo su seco y polvoroso rostro, con
gentil157 talante y voz reposada les dijo:
138 del partido—de la vida; prostitutas.
139 harrieros—arrieros; los que llevan bestias de carga a algún lugar, arreando o
estimulán-dolas para que caminen.
140 acertaron—hicieron por casualidad. 141 jornada—trabajo o viaje hecho en un día.
142 chapiteles (m.)—remates de las torres, en forma piramidal. 143 luciente—brillante.
144 puente levadiza—puente que se puede levantar por un extremo, para impedir el paso a
un enemigo (“Puente” era vocablo femenino en tiempos de Cervantes; hoy es mascu-lino.).
145 cava—foso; zanja protectora de una fortaleza o castillo. 146 trecho—distancia.
147 enano—diminuto en estatura.
148 almenas—bloques rectangulares que coronan los muros de una fortaleza. 149 destraídas—distraídas; aquí, entregadas a la vida licenciosa.
150 doncellas—señoritas.
151 solazando—entreteniendo; divirtiendo. 152 rastrojos—residuos de la cosecha.
153 manada—grupo de animales como vacas, ovejas, cabras o puercos. 154 suerte (f.)—forma; manera.
155 coligiendo—deduciendo; dándose cuenta. 156 huida—fuga; retirada; retroceso. 157 gentil—cortés.
Básate en la oración «a nuestro aventurero todo cuanto pensaba, veía o imaginaba, le parecía ser hecho y pasar al modo de lo que había leído» para predecir qué sucederá.
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—No fuyan las vuestras mercedes ni teman desaguisado158
alguno; ca159 a la orden de caballería que profeso non toca ni
atañe160 facerle a ninguno, cuanto más a tan altas doncellas como
vuestras presencias demuestran.
Mirábanle las mozas, y andaban con los ojos buscándole el rostro, que la mala visera le encubría; mas como se oyeron llamar
doncellas, cosa tan fuera de su profesión, no pudieron tener161 la
risa, y fue de manera que don Quijote vino a correrse162 y a
decirles:
—Bien parece la mesura163 en las fermosas, y es mucha
sandez164 además la risa que de leve causa procede; pero non vos
lo digo porque os acuitedes165 ni mostredes166 mal talante; que el
mío non es de ál167 que de serviros.
El lenguaje, no entendido de las señoras, y el mal talle168 de
nuestro caballero acrecentaba en ellas la risa y en él el enojo, y pasara muy adelante si a aquel punto no saliera el ventero, hombre que, por ser muy gordo, era muy pacífico, el cual, viendo
aquella figura contrahecha,169 armada de armas tan desiguales
como eran la brida,170 lanza, adarga y coselete,171 no estuvo en
nada en172 acompañar a las doncellas en las muestras de su
contento. Mas, en efeto, temiendo la máquina173 de tantos
pertrechos,174 determinó de hablarle comedidamente, y así le
dijo:
—Si vuestra merced, señor caballero, busca posada,175 amén
del lecho176 (porque en esta venta no hay ninguno), todo lo demás
se hallará en ella en mucha abundancia.
Viendo don Quijote la humildad del alcaide177 de la fortaleza,
que tal le pareció a él el ventero y la venta, respondió:
—Para mí, señor castellano,178 cualquiera cosa basta, porque
158 desaguisado—agravio; ofensa. 159 ca—porque.
160 atañe—corresponde; pertenece. 161 tener—contener; aguantar; reprimir. 162 correrse—sentirse ofendido o humillado. 163 mesura—prudencia; comedimiento. 164 sandez (f.)—necedad; despropósito; tontería. 165 acuitedes—acuitéis; aflijáis; preocupéis. 166 mostredes—mostréis.
167 ál—otra cosa.
168 talle (m.)—traza; apariencia. 169 contrahecha—aquí, disfrazada. 170 brida—freno del caballo, con las riendas.
171 coselete (m.)—coraza ligera de cuero en forma de chaleco. 172 no estuvo en nada en—estuvo a punto de.
173 máquina—aquí, abundancia.
174 pertrechos—armas; instrumentos de guerra. 175 posada—hospedaje.
176 amén del lecho—menos la cama.
177 alcaide (m.)—encargado de un castillo o fortaleza. 178 castellano—aquí, señor de un castillo.
¿Por qué a las mujeres les resultaba cómico y confuso el lenguaje usado por don Quijote?
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El ventero es muy pacífico porque es muy gordo. ¿Qué relación puede estar sugiriendo el narrador entre ser muy gordo y ser pacífico? ¿Por qué crees que el narrador incluye ese detalle? ________________________________ ________________________________ ________________________________
mis arreos179 son las armas,
mi descanso el pelear, etc.
Pensó el huésped180 que el haberle llamado castellano había
sido por haberle parecido de los sanos181 de Castilla, aunque él
era andaluz, y de los de la playa de Sanlúcar,182 no menos ladrón
que Caco,183 ni menos maleante que estudiantado paje,184 y así le
respondió:
—Según eso, las camas de vuestra merced serán duras peñas,
y su dormir, siempre velar; y siendo así, bien se puede apear,185
con seguridad de hallar en esta choza186 ocasión y ocasiones para
no dormir en todo un año, cuanto más en una noche.
Y diciendo esto, fue a tener el estribo187 a don Quijote, el cual
se apeó con mucha dificultad y trabajo, como aquel que en todo aquel día no se había desayunado.
Dijo luego al huésped que le tuviese mucho cuidado de su caballo, porque era la mejor pieza que comía pan en el mundo. Miróle el ventero, y no le pareció tan bueno como don Quijote decía, ni aun la mitad; y acomodándole en la caballeriza, volvió a ver lo que su huésped mandaba, al cual estaban desarmando las doncellas, que ya se habían reconciliado con él; las cuales,
aunque le habían quitado el peto188 y el espaldar, jamás supieron
ni pudieron desencajarle la gola189 ni quitalle la contrahecha
celada, que traía atada con unas cintas verdes, y era menester cortarlas, por no poderse quitar los ñudos; mas él no lo quiso consentir en ninguna manera, y así, se quedó toda aquella noche con la celada puesta, que era la más graciosa y estraña figura que se pudiera pensar; y al desarmarle, como él se imaginaba que aquellas traídas y llevadas que le desarmaban eran algunas 179 arreos—atavíos; guarniciones; equipo; aquí don Quijote cita dos versos de un conocido
romance tradicional que empieza: “Mis arreos son las armas,/mi descanso es pelear;/mi cama las duras peñas,/mi dormir siempre velar.”.
180 huésped—ventero; en tiempos de Cervantes “huésped” se refería indistintamente al
hospedado y al hospedero.
181 sanos—hombres honrados, sin malicia.
182 playa de Sanlúcar—sitio concurrido de vagabundos y maleantes, en tiempos de
Cer-vantes.
183 Caco—en la mitología de la Antigua Roma, hijo de Vulcano; era mitad hombre y mitad
sátiro, y fue estrangulado por Hércules, a quien había robado unos bueyes. Su nombre es sinónimo de ladrón.
184 paje—criado doméstico; maleante porque se trata de un “estudiantado paje”, paje al
servicio de un estudiante, donde adquiere todas las malicias de su amo.
185 apear—bajar del caballo; desmontar. 186 choza—casa muy pobre.
187 estribo—pieza, generalmente de metal, en que el jinete apoya los pies. 188 peto—pieza de armadura que protege el pecho.
189 gola—pieza de armadura que se pone al cuello, encima del peto.
¿Cuál es el malentendido aquí con respecto a la palabra «castellano»? ________________________________ ________________________________
¿A qué se refiere el ventero con «según eso»? ¿Por qué crees que en la venta es común no dormir?
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principales señoras y damas de aquel castillo, les dijo con mucho
donaire:190
—Nunca fuera caballero de damas tan bien servido como fuera don Quijote cuando de su aldea vino: doncellas curaban dél;
princesas, del su rocino,191
o Rocinante, que éste es el nombre, señoras mías, de mi caballo, y don Quijote de la Mancha el mío; que, puesto que no quisiera descubrirme fasta que las fazañas fechas en vuestro servicio y
pro192 me descubrieran, la fuerza de acomodar al propósito
presente este romance viejo de Lanzarote ha sido causa que
sepáis mi nombre antes de toda sazón;193 pero tiempo vendrá en
que las vuestras señorías194 me manden y yo obedezca, y el
valor de mi brazo descubra el deseo que tengo de serviros.
Las mozas, que no estaban hechas195 a oír semejantes retóricas,
no respondían palabra; sólo le preguntaron si quería comer alguna cosa.
—Cualquiera yantaría yo196 —respondió don Quijote,—
porque, a lo que entiendo, me haría mucho al caso.197
A dicha,198 acertó a ser viernes aquel día, y no había en toda
la venta sino unas raciones de un pescado que en Castilla llaman abadejo, y en Andalucía bacallao, y en otras partes curadillo, y en
otras truchuela.199 Preguntáronle si por ventura comería su
merced truchuela, que no había otro pescado que dalle a comer. —Como haya muchas truchuelas —respondió don Quijote,—
podrán servir de una trucha, porque eso se me da200 que me den
ocho reales en sencillos201 que en una pieza de a ocho. Cuanto
más, que podría ser que fuesen estas truchuelas como la ternera, 190 donaire (m.)—gracia.
191 rocino—rocín; estos versos, un poco alterados por don Quijote para ajustarlos al caso,
son del romance de Lanzarote, es decir, de Lancelot du Lac, héroe de novelas bretonas y de las leyendas del Santo Grial.
192 pro—provecho.
193 antes de toda sazón—antes del momento oportuno.
194 señoría(s)—título de respeto con que se trata a personas de alta dignidad. 195 hechas—acostumbradas.
196 cualquiera yantaría yo—yo comería cualquier cosa. 197 me haría mucho al caso—me vendría muy bien. 198 A dicha—afortunadamente.
199 abadejo, bacallao (bacalao), curadillo, truchuela—diferentes tipos de pescado; Cervantes
da a entender que el pescado del ventero era difícil de identificar, probablemente por pasado.
200 eso se me da—me da lo mismo. 201 sencillos—sueltos; moneda suelta.
Los dos cambios introducidos en esta estrofa son «don Quijote» en lugar de «Lanzarote», y «su aldea» en lugar de «Bretaña». ¿Por crees qué el autor no fue más específico y usó «la Mancha» o «Montiel» para referirse al lugar de origen de don Quijote?
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¿Por qué ese día había solo pescado para comer en la venta?
que es mejor que la vaca, y el cabrito202 que el cabrón.203 Pero, sea
lo que fuere, venga luego; que el trabajo y peso de las armas no se puede llevar sin el gobierno de las tripas.
Pusiéronle la mesa a la puerta de la venta, por el fresco, y
trújole204 el huésped una porción de mal remojado y peor cocido
bacallao y un pan tan negro y mugriento205 como sus armas; pero
era materia de grande risa verle comer, porque, como tenía puesta la celada y alzada la visera, no podía poner nada en la boca con sus manos si otro no se lo daba y ponía, y ansí, una de
aquellas señoras servía deste menester.206 Mas al darle de beber,
no fue posible, ni lo fuera si el ventero no horadara207 una caña, y
puesto el un cabo en la boca, por el otro le iba echando el vino; y
todo esto lo recebía en paciencia, a trueco de208 no romper las
cintas de la celada. Estando en esto, llegó acaso a la venta un
castrador de puercos, y así como llegó, sonó su silbato209 de cañas
cuatro o cinco veces, con lo cual acabó de confirmar don Quijote que estaba en algún famoso castillo, y que le servían con música,
y que el abadejo eran truchas, el pan candeal210 y las rameras211
damas, y el ventero castellano del castillo, y con esto daba por bien empleada su determinación y salida. Mas lo que más le fatigaba era el no verse armado caballero, por parecerle que no se podría poner legítimamente en aventura alguna sin recebir la orden de caballería.
CAPÍTULO III
Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo don Quijote en armarse caballero
Y así, fatigado deste pensamiento, abrevió su venteril212 y
limitada cena; la cual acabada, llamó al ventero y, encerrándose
con él en la caballeriza, se hincó213 de rodillas ante él, diciéndole:
—No me levantaré jamás de donde estoy, valeroso214 caballero,
fasta que la vuestra cortesía me otorgue215 un don216 que pedirle
202 cabrito—cría de la cabra, desde que nace hasta que deja de mamar.
203 cabrón—macho de la cabra; cabro; don Quijote juega aquí con el otro sentido de
“cabrón”, hombre cuya mujer le ha sido infiel.
204 trújole—trájole; le trajo. 205 mugriento—sucio. 206 menester (m.)—necesidad. 207 horadara—perforara. 208 a trueco de—para. 209 silbato—pito.
210 candeal (m.)—pan de este tipo de trigo, que da harina blanca, con que se hace pan de
superior calidad.
211 rameras—prostitutas.
212 venteril—del ventero, quien le había dado la cena; puede ser que Cervantes se permita
aquí un juego de palabras, porque “venteril” sugiere también “del vientre”, del estómago.
213 se hincó—se puso. 214 valeroso—valiente. 215 otorgue—conceda; dé. 216 don (m.)—bien; merced; talento.
Imagina que presencias la escena que se relata en este párrafo. ¿Qué adjetivos usarías para describirla? ________________________________ ________________________________
El sonido de un silbato le confirma a don Quijote que está en un castillo. ¿Crees que es una confirmación válida? Describe el modo de pensar de don Quijote a partir de este detalle. ________________________________ ________________________________ ________________________________
quiero, el cual redundará217 en alabanza218 vuestra y en pro del
género humano.
El ventero, que vio a su huésped a sus pies y oyó semejantes razones, estaba confuso mirándole, sin saber qué hacerse ni
decirle, y porfiaba219 con él que se levantase, y jamás quiso, hasta
que le hubo de decir que él le otorgaba el don que le pedía. —No esperaba yo menos de la gran magnificencia vuestra, señor mío —respondió don Quijote;— y así, os digo que el don que os he pedido y de vuestra liberalidad me ha sido otorgado, es que mañana en aquel día me habéis de armar caballero, y esta
noche en la capilla220 deste vuestro castillo velaré221 las armas; y
mañana, como tengo dicho, se cumplirá lo que tanto deseo, para poder, como se debe, ir por todas las cuatro partes del mundo
buscando las aventuras, en pro de los menesterosos,222 como está
a cargo de la caballería y de los caballeros andantes, como yo soy, cuyo deseo a semejantes fazañas es inclinado.
El ventero, que, como está dicho, era un poco socarrón223 y ya
tenía algunos barruntos224 de la falta de juicio de su huésped,
acabó de creerlo cuando acabó de oírle semejantes razones, y, por tener que reír aquella noche, determinó de seguirle el humor; y así, le dijo que andaba muy acertado en lo que deseaba y pedía,
y que tal prosupuesto225 era propio y natural de los caballeros tan
principales como él parecía y como su gallarda226 presencia
mostraba; y que él, ansimesmo, en los años de su mocedad,227 se
había dado a aquel honroso ejercicio, andando por diversas partes del mundo, buscando sus aventuras, sin que hubiese
dejado los Percheles de Málaga,228 Islas de Riarán, Compás de
Sevilla, Azoguejo de Segovia, la Olivera de Valencia, Rondilla de Granada, playa de Sanlúcar, Potro de Córdoba y las Ventillas de Toledo y otras diversas partes, donde había ejercitado la
ligereza de sus pies, sutileza229 de sus manos, haciendo muchos
tuertos, recuestando230 muchas viudas, deshaciendo231 algunas
doncellas y engañando a algunos pupilos,232 y, finalmente,
217 redundará—resultará; traerá como consecuencia.
218 alabanza—elogio; respeto expresado de palabra o por escrito. 219 porfiaba—insistía.
220 capilla—sala con altar, dedicada al culto religioso. 221 velaré—vigilaré; estaré despierto en presencia de. 222 menesterosos—necesitados; desamparados. 223 socarrón—burlón.
224 barruntos—sospechas; premoniciones. 225 prosupuesto—propósito.
226 gallarda—airosa; valiente; impresionante. 227 mocedad—juventud.
228 Percheles de Málaga—este paraje, y los enumerados a continuación, eran sitios
frecuen-tados por gente vagabunda y maleante.
229 sutileza—destreza; habilidad.
230 recuestando—requiriendo de amores; galanteando; sin duda para apropiarse sus bienes. 231 deshaciendo—desflorando; desvirgando; quitando la virginidad.
232 pupilos—huéspedes; los que se hospedan en casa de otro por pago.
¿Por qué era necesario velar las armas para poder ser caballero? Investiga en Internet para saber más sobre esta ceremonia.
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Compara las «hazañas» que enumera el ventero en este párrafo con las que se propone hacer don Quijote como caballero andante en el párrafo anterior y en el primer párrafo del Capítulo II.
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dándose a conocer por cuantas audiencias233 y tribunales hay casi
en toda España; y que, a lo último, se había venido a recoger a aquel su castillo donde vivía con su hacienda y con las ajenas, recogiendo en él a todos los caballeros andantes, de cualquier calidad y condición que fuesen, sólo por la mucha afición que les
tenía y porque partiesen234 con él de sus haberes,235 en pago de su
buen deseo.
Díjole también que en aquel su castillo no había capilla
alguna donde poder velar las armas, porque estaba derribada236
para hacerla de nuevo; pero que en caso de necesidad él sabía que se podían velar dondequiera, y que aquella noche las podría velar en un patio del castillo; que a la mañana, siendo Dios servido, se harían las debidas ceremonias, de manera que él quedase armado caballero, y tan caballero, que no pudiese ser más en el mundo.
Preguntóle si traía dineros; respondió don Quijote que no
traía blanca,237 porque él nunca había leído en las historias de los
caballeros andantes que ninguno los hubiese traído. A esto dijo el
ventero que se engañaba: que, puesto caso que238 en las historias
no se escribía, por haberles parecido a los autores dellas que no era menester escrebir una cosa tan clara y tan necesaria, de traerse como eran dineros y camisas limpias, no por eso se había de creer que no los trujeron; y así, tuviese por cierto y averiguado que todos los caballeros andantes, de que tantos libros están
llenos y atestados,239 llevaban bien herradas240 las bolsas, por lo
que pudiese sucederles; y que asimismo llevaban camisas y una
arqueta241 pequeña llena de ungüentos242 para curar las heridas
que recebían, porque no todas veces en los campos y desiertos donde se combatían y salían heridos había quien los curase, si ya
no era que tenían algún sabio encantador243 por amigo, que luego
los socorría,244 trayendo por el aire, en alguna nube, alguna
doncella o enano con alguna redoma245 de agua de tal virtud,
que, en gustando alguna gota della, luego al punto quedaban
sanos de sus llagas246 y heridas, como si mal alguno hubiesen
tenido. Mas que en tanto que esto no hubiese, tuvieron los 233 audiencias—tribunales de justicia territoriales.
234 partiesen—compartieran.
235 haberes (m.)—bienes; hacienda; caudales. 236 derribada—echada abajo; deshecha.
237 blanca—moneda antigua de cobre, que valía medio maravedí. 238 puesto caso que—puesto que; aunque.
239 atestados—llenos hasta los topes; henchidos. 240 herradas—provistas; llenas.
241 arqueta—arca pequeña; caja cerrada para guardar objetos de valor. 242 ungüentos—medicamentos que se aplican a la superficie del cuerpo. 243 encantador—el que obra maravillas por medio de palabras mágicas. 244 socorría—ayudaba; cuidaba.
245 redoma—recipiente; vasija de vidrio de fondo ancho y boca estrecha. 246 llagas—heridas abiertas; úlceras.
¿Cuál era el móvil principal del ventero para acoger a los caballeros?
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pasados caballeros por cosa acertada que sus escuderos247 fuesen
proveídos de dineros y de otras cosas necesarias, como eran
hilas248 y ungüentos para curarse; y cuando sucedía que los tales
caballeros no tenían escuderos —que eran pocas y raras veces,—
ellos mesmos lo llevaban todo en unas alforjas249 muy sutiles,250
que casi no se parecían,251 a las ancas del caballo, como que era
otra cosa de más importancia; porque, no siendo por ocasión semejante, esto de llevar alforjas no fue muy admitido entre los caballeros andantes; y por esto le daba por consejo, pues aun se
lo podía mandar como a su ahijado,252 que tan presto lo había de
ser, que no caminase de allí adelante sin dineros y sin las prevenciones referidas, y que vería cuán bien se hallaba con ellas, cuando menos se pensase.
Prometióle don Quijote de hacer lo que se le aconsejaba, con toda puntualidad, y así, se dio luego orden como velase las armas en un corral grande que a un lado de la venta estaba; y
recogiéndolas don Quijote todas, las puso sobre una pila253 que
junto a un pozo254 estaba y, embrazando su adarga, asió255 de su
lanza, y con gentil continente256 se comenzó a pasear delante de
la pila; y cuando comenzó el paseo comenzaba a cerrar la noche.
Contó el ventero a todos cuantos estaban en la venta la locura
de su huésped, la vela de las armas y la armazón257 de caballería
que esperaba. Admiráronse de tan estraño género de locura y fuéronselo a mirar desde lejos, y vieron que, con sosegado
ademán,258 unas veces se paseaba; otras, arrimado a su lanza,
ponía los ojos en las armas, sin quitarlos por un buen espacio dellas. Acabó de cerrar la noche; pero con tanta claridad de la
luna, que podía competir con el que se la prestaba;259 de manera
que cuanto el novel caballero hacía era bien visto de todos.
Antojósele260 en esto a uno de los harrieros que estaban en la
venta ir a dar agua a su recua,261 y fue menester quitar las armas
247 escuderos—pajes; sirvientes.
248 hilas—hebras de un trapo de lienzo que sirven para tapar las llagas
y heridas.
249 alforjas—bolsas en que llevan provisiones los que van a caballo. 250 sutiles—delgadas.
251 se parecían—se veían; se percibían.
252 ahijado—muchacho u hombre, en relación con su padrino. 253 pila—pieza grande de piedra, cóncava, en que cae o se echa agua. 254 pozo—hoyo practicado en la tierra para alcanzar una vena de agua. 255 asió—agarró; tomó en la mano.
256 continente (m.)—aspecto; presencia; porte.
257 armazón (f.)—acción y efecto de armar; o en el sentido de proveer de armas, o en el de
construir o componer; pero también puede entenderse
en el sentido de “armadura”, o “esqueleto”; a todas luces, parece que el uso del término aquí es burlesco.
258 ademán (m.)—movimiento o actitud con que se manifiesta un estado
de ánimo.
259 el que se la prestaba—el que le prestaba (a la luna) su claridad; es decir, el sol. 260 Antojósele—se le antojó; sintió el impulso de; le entraron ganas de. 261 recua—conjunto de animales de carga.
¿De dónde proviene la palabra «escudero»? ¿Cuál era la función del escudero?
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¿Por qué piensas que el ventero quiere convencer a don Quijote de que lleve dinero consigo? ¿Qué argumentos usa para convencerlo?
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Imagina la escena de don Quijote velando las armas en un corral y piensa en un caballero velando las armas en una capilla. ¿Qué efecto causa la comparación de la capilla con el corral? ________________________________ ________________________________
de don Quijote, que estaban sobre la pila; el cual, viéndole llegar, en voz alta le dijo:
—¡Oh tú, quienquiera que seas, atrevido caballero, que llegas a tocar las armas del más valeroso andante que jamás se ciñó espada! Mira lo que haces y no las toques, si no quieres dejar la vida en pago de tu atrevimiento.
No se curó262 el harriero destas razones —y fuera mejor que
se curara, porque fuera curarse en salud;— antes, trabando de las correas, las arrojó gran trecho de sí. Lo cual, visto por don Quijote, alzó los ojos al cielo y, puesto el pensamiento —a lo que pareció— en su señora Dulcinea, dijo:
—Acorredme,263 señora mía, en esta primera afrenta que a
este vuestro avasallado264 pecho se le ofrece; no me desfallezca265
en este primero trance266 vuestro favor y amparo.267
Y diciendo estas y otras semejantes razones, soltando la adarga, alzó la lanza a dos manos y dio con ella tan gran golpe al
harriero en la cabeza, que le derribó en el suelo tan maltrecho,268
que si segundara con otro, no tuviera necesidad de maestro269
que le curara. Hecho esto, recogió sus armas y tornó a pasearse con el mismo reposo que primero. Desde allí a poco, sin saberse lo que había pasado—porque aún estaba aturdido el harriero,— llegó otro con la mesma intención de dar agua a sus mulos y,
llegando a quitar las armas para desembarazar270 la pila, sin
hablar don Quijote palabra y sin pedir favor a nadie, soltó otra vez la adarga y alzó otra vez la lanza, y, sin hacerla pedazos, hizo más de tres la cabeza del segundo harriero, porque se la abrió por cuatro. Al ruido acudió toda la gente de la venta, y entre ellos el ventero. Viendo esto don Quijote, embrazó su adarga y, puesta mano a su espada, dijo:
—¡Oh señora de la fermosura, esfuerzo y vigor del debilitado corazón mío! Ahora es tiempo que vuelvas los ojos de tu grandeza
a este tu cautivo271 caballero, que tamaña272 aventura está
atendiendo.273
Con esto cobró, a su parecer, tanto ánimo, que si le
acometieran274 todos los harrieros del mundo, no volviera el pie
atrás. Los compañeros de los heridos, que tales los vieron, comenzaron desde lejos a llover piedras sobre don Quijote, el 262 se curó—hizo caso; se preocupó.
263 Acorredme—socorredme; acudid a ayudarme. 264 avasallado—rendido; entregado; sumiso. 265 desfallezca—desmaye; falle.
266 trance (m.)—momento crítico; combate. 267 amparo—protección; favor.
268 maltrecho—maltratado; malparado; herido. 269 maestro—cirujano; médico.
270 desembarazar—despejar; quitar estorbos u obstáculos. 271 cautivo—enamorado; servidor; esclavo por amor. 272 tamaña—tan magna; tan grande.
273 atendiendo—esperando. 274 acometieran—atacaran.
En esta página don Quijote se dirige varias veces a Dulcinea. ¿Cómo se llama esa figura retórica?
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¿Por qué causa los compañeros de los heridos le tiran piedras a don Quijote desde lejos?
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