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Medio siglo de forestería profesional en el Perú

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Marc Dourojeanni Ricordi2

profesional en el Perú

RESUMEN

Desde que existen profesionales fores-tales formados en el Perú, hace 50 años, hubo progresos excepcionales en temas transcendentes como la conser-vación de muestras representativas de los ecosistemas naturales, conciencia ambiental nacional y turismo en la naturaleza. Aunque hubo progreso en manejo de bosques naturales y especialmente en reforestación, los avances en esos temas se mantuvieron en el promedio de los demás países o regiones tropicales suramericanos.

INTRODUCCIÓN

El desarrollo forestal en los países tropicales es, como bien se sabe, muy difícil. A los obstáculos naturales como la gran diversidad de especies y la fragilidad de los ecosistemas, se suman los que son propios del desarro-llo incipiente y de las condiciones sociales y económicas prevalentes. El resultado es que en esos países se dan características comunes, entre ellas: reducida contribución del sector forestal a la economía nacional que, además, si es alta, dura pocos años;

extracción selectiva y destructiva, sin manejo forestal realmente sostenible; reducción continua del área de los bosques por deforestación con fines agropecuarios, niveles elevados de corrupción en la etapa de la extrac-ción y comercio, carácter incompleto de sus sistemas nacionales de áreas protegidas y falta de inversiones en su manejo, reducción continua de los servicios ambientales y de la diversi-dad biológica; tasas de reforestación industrial muy inferiores al potencial y, gran volumen de desperdicios en las fases de extracción y transformación. Todos esos hechos, aunque con algunas excepciones y más acentuados en unos países que en otros, van casi siempre acompañados de administraciones forestales débiles sin capacidad de aplicar la legislación que además suele ser confusa o inadecuada. El caso del Perú, aunque en líneas generales responde bien a esas características, tiene algunas peculiaridades que lo diferencian.

En esta nota el autor pretende recor-dar que los profesionales forestales peruanos han realizado muchas obras

1 Presentado en el Taller Regional Latinoamericano sobre Educación Forestal, 8-10 de Diciembre

2014, Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), Lima, Perú. Ver asimismo, “Ingenieros Forestales para el Trópico Suramericano”, 2014 (http://es.slideshare.net/4567321), presentado en el mismo evento.

2 Ingeniero Agrónomo, Ingeniero Forestal, Doctor en Ciencias. Profesor Emérito de la Universidad

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de trascendencia nacional y que sin ellos la situación del sector sería incomparablemente peor. Pretende asimismo recordar que los forestales peruanos no pueden asumir solos la responsabilidad de lo que ocurre con recursos naturales que dependen tan drástica y directamente de otros sectores y actores y, más aun, de un contexto nacional que es muy desfa-vorable.

LA FORESTERÍA PERUANA ES MUY JOVEN Las primeras escuelas forestales se crearon a fines del Siglo XVIII en lo que hoy es Alemania, en Rusia, Suecia y Francia. Inglaterra comenzó a interesarse en formar profesionales forestales apenas en 1867. En EEUU la forestería profesional comenzó en los últimos años del Siglo XIX. Pero, en América del Sur las escuelas o facul-tades de ingeniería forestal apenas comenzaron después de mediados del siglo XX.

La Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional Agraria de La Molina (FCF) fue creada en 1964 y ha cumplido 50 años el 11 de febrero de 2014. Esa data también permite conmemorar la inauguración de la forestería profesional en el Perú, pues aunque en esa época ya había fores-tales trabajando en el país, ellos eran todos graduados -en su mayoría agróno-mos posgraduados- en el exterior y su número no completaba una docena. Crear la FCF fue una iniciativa de la propia Universidad promovida por pioneros en el Servicio Forestal y de Caza del Ministerio de Agricultura y en el Departamento de Montes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación

(FAO) con recursos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El proyecto incluía, además de la creación de la Facultad, la de un Instituto de Investigación Forestal, una Escuela de Peritos Forestales y un bosque experimental. El proyecto alcanzó todos sus objetivos y tanto la Facultad como el Instituto (en La Molina, Lima), la Escuela (en Iquitos, Loreto) y el bosque experimen-tal, llamado de Unidad Técnica de Capacitación Forestal (en Aucayacu, San Martín) fueron creadas, instaladas y plenamente equipadas hasta fines de esa misma década.

La FCF no fue la primera facultad fores-tal en el país ya que en 1960 había sido creada una en la Universidad Nacional del Centro del Perú, en Huancayo. Pero la FCF fue la primera, en graduar profesionales forestales, en 1965, habiendo inclusive acogido alumnos y hasta profesores de Huancayo. Desde entonces la FCF ha lanzado promocio-nes cada vez más numerosas de fores-tales. En 1982 también fue creado en La Molina un programa de posgrado en ciencias forestales, con varias especia-lidades a nivel de maestría. Otras maestrías fueron añadidas después A la fecha hay más de un millar de egresa-dos, de ambos sexos y unos 2400 fores-tales están colegiados, incluyendo los egresados de las facultades forestales de las demás universidades.

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En efecto, en la actualidad existen no menos de nueve facultades fores-tales en el Perú, todas originalmente basadas en el modelo de La Molina. Lamentablemente ya no existe ninguna escuela de técnicos o peritos forestales ni tampoco escuela de obreros califica -dos, a pesar de haber sido re-estable-cidas reiteradamente con gran esfuerzo. El Instituto de Investigación Forestal, que era colaborativo entre la Universidad y el Servicio Forestal, también desapareció y aunque después sufrió una serie de metamorfosis, en la actualidad, la investigación forestal gubernamental fuera de las universi-dades es muy escasa.

El breve resumen anterior explica que los profesionales forestales peruanos más antiguos, que son pocos pues las promociones de los años 1960 y 1970 eran muy poco numerosas, están apenas ahora retirándose del servi-cio. La influencia de una profesión o gremio depende mucho de su número que multiplica oportunidades de influenciar la política, la economía y la opinión pública. Mientras más antigua es la profesión y mayor el número de profesionales, mayor es su influencia. En todo el mundo son tremendamente influyentes las órdenes de los aboga -dos y de los médicos, pero en especial

los primeros que son muy numerosos y que asumen la mayor parte de los cargos públicos en los tres poderes. La agronomía peruana (incluyendo ingenieros zootecnistas y agrícolas) que es apenas dos veces más antigua que la forestería posee 13 veces más profesionales colegiados.

Aun siendo así cabe recordar que la forestería peruana ya brindó dos ministros de estado, un congresista, algunos rectores y un número grande de directores generales, entre muchos otros cargos públicos nacionales e internacionales importantes y muchos empresarios destacados. No está mal para un lapso tan corto.

¿FRACASO EN MANEJO DE BOSQUES NATURALES?

Hay que admitir que, sin considerar la deforestación, cuya represión no es responsabilidad exclusiva ni principal de la forestería, el talón de Aquiles de la profesión ha sido y sigue siendo no haber conseguido manejar los bosques en producción. No fue por falta de intentarlo, como en los extintos bosques nacionales de Iparía y von Humboldt, en los experimentos comunitarios del Palcazú o en propie-dades privadas como la de Luconyope, entre tantos otros esfuerzos muchos

Fig. 1. La explotación

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de ellos recientes. Pero todos enfren-taron un enemigo colosal: el desor-den social plasmado en invasiones políticamente motivadas y apoyadas por las máximas autoridades locales, regionales y nacionales. El desorden social se refleja asimismo en el incum -plimiento generalizado y consciente de la legislación, a pesar de cinco leyes forestales producidas en apenas cinco décadas. Y, claro, todo intento de manejar el recurso fue derrotado. Pero ese fracaso también se debe a otros males que corroen al Perú y, de ellos la corrupción activa y peor, la pasiva o insidiosa, esa que “deja hacer, deja pasar” es la peor y, lamentable-mente, no todos los forestales han sido inmunes a este mal social.

Muchos opinan que la falta de manejo y la deforestación se deben a que “los forestales no han sabido demostrar el valor del bosque y de su manejo”. Pero esa idea es esencialmente una falacia. El tal valor del bosque que, dicho sea de paso, todos conocen y reconocen, es un bien común. Y eso en sociedades poco educadas es interpretado como bien de nadie, por lo tanto sin valor. Hay trabajos inclusive nacionales excelentes demostrando con claridad meridiana la importancia y el poten-cial económico del bosque en pie en cada región del Perú y hay muchísimos más que revelan, por ejemplo, el potencial económico del manejo de bosques naturales y secundarios. Pero gran parte del valor económico de los bosques naturales es indirecto y la sociedad peruana no los asimila en las cuentas nacionales como sí lo hacen algunos países. Además, poner en valor el bosque depende de condiciones que no existen en países tropicales como son disciplina y respeto a la ley, reglas

de juego claras y estables, infraes-tructura, apoyo técnico y financiero, etc. Ningún empresario honesto puede tener éxito rodeado de informales y de bandidos y, además, abandonado por el Estado.

Comparar la producción o, peor, comparar la calidad o sustentabilidad del manejo de bosques naturales de países adelantados como Noruega, Finlandia o Canadá con las del Perú, Gabón o Indonesia es un ejercicio fútil. Tampoco vale el argumento simplista de que “ya que hay tanto bosque el Perú debería ser un gran productor de madera”. Puede servir, eso sí, para llamar la atención. Pero las condicionantes ecológicas, técnicas, económicas y sociales que determinan los resultados son tan colosalmente diferentes en países templados y ricos y tropicales y pobres que ninguna comparación es realmente válida. Y, si se compara la situación del manejo en el Perú con la que prima en otros países tropicales con mucho bosque, como los mencionados, no está peor en nada. Al contrario, el Perú destaca sobre la mayoría de los países de Asia, África o América tropical. Así, aunque el Brasil, por las dimensiones colosales de su Amazonia puede ostentar un número mayor de ejemplos de intentos de manejo forestal sostenible, hasta ahora no ha tenido más éxitos durade-ros que el Perú ni está más adelantado en este rubro. Asimismo, la proporción del PBI forestal que sale de su inmensa Amazonia no es más significativa que en el caso peruano.

“Ningún empresario honesto puede tener éxito rodeado de informales y de bandidos y, además, abando

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De otra parte, gracias a profesionales de la FCF, el Perú ha sido de los prime-ros países en la región en realizar un inventario forestal nacional y asimismo en desarrollar paquetes tecnológicos diferenciados para la medición del recurso, o sea para dar un primer paso sobre bases seguras para el manejo. Asimismo se realizaron avances funda-mentales en el conocimiento botánico y de las propiedades y opciones de uso de la madera.

¿ACASO LA DEFORESTACIÓN ES CULPA DE LOS FORESTALES?

La deforestación afecta directamente al patrimonio, al sector y por ende a la profesión forestal. Eso es innegable. Y, quizá por eso, la opinión pública, la prensa en general y los políticos y gobernantes, éstos cuando les convie-ne, suelen asociar la responsabilidad de frenar ese proceso y hasta de resolverlo

a los forestales. El argumento usado ya fue comentado en el texto anterior. Y de esa forma se minimiza un contexto socioeconómico y político de enorme complejidad en el que los forestales tienen pocas de las soluciones.

Fig. 2. El primer inventario forestal nacional fue

concluido en 1975.

“La forestería compite por espacio directamente con la agricultura, es decir el más poderoso agente de

cambio de la naturaleza”

“La producción de comida siempre tendrá prioridad sobre la de madera

y servicios ambientales”

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También hay que considerar los vaive-nes políticos que favorecen o desfa-vorecen al sector. Por ejemplo, en el periodo de los años 1980 en que el Perú fue gobernado por Fernando Belaúnde Terry, hubo una exacerbación del concepto de “conquistar y colonizar” la Selva y un hostigamiento manifiesto y público a los temas de uso sosteni-ble del bosque y también contra los pueblos indígenas amazónicos. Otros gobiernos, en cambio, fueron más favorables aunque ninguno lo fue de manera contundente y sostenida. Sin embargo, como se verá más adelan-te, la profesión forestal consiguió imponerse sobre inúmeros y poderosos obstáculos para mantener los bosques en las áreas naturales protegidas.

REFORESTACIÓN Y EL “PERRO DEL HORTELANO”

La famosa y malhadada carta abierta publicada por el Presidente Alan García sobre desarrollo forestal y amazónico en 2007 es una muestra de algunos de los hechos comentados en las secciones previas . Pretendió llamar la atención comparando la producción forestal peruana con la chilena que según él debería ser mayor en el Perú porque “tiene una extensión de bosques mayor”. Y también condenó indirecta-mente a los forestales que protegen el bosque por “no hacer ni dejar hacer”. Esa carta es asimismo otro excelente ejemplo de lo inadecuado que resulta comparar niveles de desarrollo o de producción de una realidad con las de otra que no tiene nada en común. Al hablar de la escasa producción perua-na de madera y productos forestales en comparación a Chile el autor dejó de lado, entre muchos otros, el “pequeño detalle” de que en ese país la mayor

parte de la madera sale de bosques plantados y no de los naturales. Los bosques naturales de Chile no produ-cen más que los peruanos.

Pero uno de los principales elementos a llevar en cuenta es la realidad de cada país. No es posible comparar el desarrollo de la reforestación industrial en regiones templadas o subtropicales y, además de topografía apropiada, que son muy favorables a los cultivos de exóticas, como en el caso de Chile, Argentina y de grande parte del Brasil con las extraordinariamente diversas y complejas condiciones ecológicas que se dan en un país tropical montañoso como el Perú. Asimismo, por ejemplo, se dejó completamente de lado el hecho de que la propiedad de la tierra en los países usados como modelo es esencialmente privada, facilitando la inversión lo que está muy lejos de ser el caso en el Perú. Además, pero es solo otro ejemplo, el propio Presidente en su carta olvidó que décadas atrás en los tres países citado hubo incen-tivos gubernamentales cuantiosos para lanzar la reforestación industrial, lo que jamás ocurrió en el Perú. Y, en esos países, la iniciativa de crear esos incentivos no fue única ni principal-mente de los profesionales del ramo. Fue adoptada por inversionistas y políticos inteligentes.

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en las décadas subsiguientes en base a créditos supervisados, a diversos programas y, en particular, gracias al Programa Nacional de Conservación de Aguas y Suelos en Cuencas Hidrográficas (PRONAMACHS). Otro apoyo signifi -cativo fue la creación del Fondo de Promoción del Desarrollo Forestal (Fondebosque), entre otras iniciativas semipúblicas o privadas.

El aporte de la FCF y de sus egresados ha repercutido en todos los aspectos de la silvicultura, con énfasis especial en la intención de instalar plantaciones con fines industriales y en la investi -gación. También ha sido considerable el esfuerzo dedicado al manejo de bosques secundarios y a la reforesta-ción con especies nativas pioneras. En los años 1960 escasamente se registraban unas 50.000 ha plantadas y hoy puede haber, según las discutibles estadísticas oficiales, hasta un millón de hectáreas de bosques cultivados.

Sin embargo, hasta ahora la única plantación industrial relativamente digna de ese nombre por su dimen-sión es la de Porcón y alrededores (Cajamarca). Casi todas las demás son rodales pequeños y dispersos,

localizados principalmente en tierras de comunidades y cooperativas, o son cercas, en propiedades de la Sierra y compuestos esencialmente por eucalipto. Aunque siempre hubo experimentos es solo muy reciente-mente que empresas privadas están iniciando plantaciones de dimensiones más significativas y con otras especies en la Selva. Y, es interesante constatar el creciente ingreso al mercado de numerosas especies nativas de rápido crecimiento antes despreciadas.

¿Puede hacerse más en reforestación? Claro que sí. Ese sigue siendo un gran reto, inalcanzado por las razones expuestas, pero que debe continuar siendo perseguido con agresividad. En la actualidad varias de las condicio-nantes desfavorables del pasado están siendo revertidas y tanto la reforesta-ción como el manejo de la vegetareforesta-ción secundaria para producción de madera de obra barata, serán a cada día más económicamente atractivos, en la medida en que los bosques naturales produzcan menos o que su madera se valorice mejor y que la titulación de la tierra progrese. La regularización de la poseción de tierra abrirá progresiva-mente el camino al financiamiento. Y, claro, el Estado debe hacer su parte lo que no ha ocurrido seriamente hasta el presente.

Fig. 3. En Cajamarca se desarrolló la única

plantación que, por su tamaño, puede ser llamada de industrial.

“Ninguna otra profesión ha tenido más influencia y éxito en la conservación del patrimonio natural peruano que la de ingeniero forestal.

Baste como prueba que casi 20% del territorio nacional es área natural

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LA FORESTERÍA Y EL AMBIENTE EN EL PERÚ

La parte que corresponde a la fores-tería, en especial a la FCF, en la conservación del patrimonio natural peruano es enorme y fundamental. En 1964 solamente existían dos pequeños parques nacionales mal definidos que no cubrían siquiera diez mil hectá-reas en total. Si el Perú ahora cuenta con más de 22 millones de hectáreas resguardadas por el nivel nacional, tanto en el mar como en los desier-tos costeros, en los Andes y en toda la Amazonia, eso se debe esencial e incontestablemente a los forestales peruanos, desde la academia, desde el gobierno y desde el tercer sector. A eso hay que sumar varios millones de hectáreas de áreas protegidas regiona-les y de otras categorías privadas. Los forestales incursionaron y lideraron en todos los aspectos del manejo de áreas protegidas, desde la conceptualización del sistema nacional, la formación de guardaparques, el establecimiento y el manejo, la educación, la investiga-ción, legislainvestiga-ción, el financiamiento y

asimismo abordaron todos los casos, inclusive en los de tipo arqueológico o histórico como Machu Picchu y los de índole social, como con las reservas nacionales y comunales, entre otros.

En la actualidad, aunque lejos de la perfección, el sistema peruano de áreas naturales protegidas por el Estado es, por su cobertura y diseño, uno de los más completos y ecológi-camente representativos del mundo y si bien la inversión en manejo aún es deficiente y las amenazas crecen como en todas partes, la situación peruana es mucho mejor que en la mayoría de los países de América Latina, inclusive en Chile, Argentina o Brasil, menciona-dos como ejemplos en la famosa carta del “Perro del Hortelano”. Las llama-das reservas extractivas brasileñas se inspiraron en las reservas comunales que fueron diseñadas y creadas por forestales peruanos veinte años antes que la primera fuera establecida en el Brasil. Del mismo modo, el concepto de zonas reservadas y el de reservas de conservación, innovaciones ya sancionadas por ley, son instrumentos

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originales de gran utilidad inventados por forestales peruanos. El éxito en este campo se debe en buena parte a que la situación de la tenencia de la tierra en el Perú facilitó establecer áreas protegidas pero asimismo al hecho que los forestales fueron flexi -bles y sensi-bles para abordar la protec-ción de áreas naturales con presencia humana y, en especial, de indígenas. Asimismo fue importante la formación de equipos profesionales altamente motivados, dispuestos al sacrificio personal trabajando en condiciones muy precarias y con objetivos bien definidos y concretos.

El esfuerzo pionero de la FCF en estos temas, desde los años 1960, ha sido el fundamento de todo eso. La FCF ya entonces había investigado las opcio-nes, diseñado el sistema, esbozado las normas y formado profesionales competentes e, inclusive, había ofreci-do los primeros cursos de guardapar-ques, algunos de ellos internacionales. Fue así como el Perú, en apenas dos décadas, consiguió recuperar el por entonces enorme atraso que tenía frente a Argentina, Chile y Brasil en cuanto a establecimiento y manejo de parques nacionales y reservas.

También fue la FCF que tuvo la iniciati-va de crear, en 1983 el Centro de Datos para la Conservación que funciona hasta el presente para beneficio de inúmeras actividades del sector y cuyo prestigio ya es internacional. Y, asimis-mo, fueron profesores de la FCF que crearon en 1984 la Fundación Peruana para la Conservación de la Naturaleza (Pronaturaleza) que hasta el presente, treinta años más tarde, está dirigida por forestales. Pronaturaleza es una de las más prestigiosas y bien sucedidas organizaciones no gubernamentales

ambientales de América Latina y, en el contexto peruano, es la segunda más antigua en existencia y la más impor-tante por el volumen de sus opera-ciones. Asimismo son forestales los que mantienen el apoyo a los guarda-parques de todo el país a través del boletín “Amigo Guarda” y de cursos y eventos periódicos. Otra iniciativa que apoyó la tarea de conservar muestras de los ecosistemas naturales fue la creación del Fondo de Promoción de las Áreas Naturales Protegidas del Perú (Profonanpe).

Varios de los mejores ejemplos más destacados de manejo de la fauna en América Latina han sido iniciativas de la FCF y fueron conducidos por profe-sionales del ramo con asistencia de biólogos, como el rescate y posterior manejo de la vicuña y el de los prima-tes y, asimismo, el de poblaciones de interés cinegético como en El Angolo. También merecen ser citados estudios sobre la caza y la alimentación

Fig. 5. Fueron tres forestales los que crearon

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humana, reptiles y tortugas, entre muchos otros. El Perú no está atrasado en esta área de la práctica forestal.

Los forestales han tenido una influen -cia decisiva en la creación de la conciencia ambiental nacional desde mucho antes que los profesionales del derecho siquiera se interesaran por el tema y que asumieran el liderazgo en la producción de legislación ambiental . Temas como las evaluaciones de impac-to ambiental, impac-todos los relacionados a la biodiversidad, educación ambiental y hasta a los derechos de los pueblos indígenas, entre tantos otros, fueron iniciados e influenciados por colegas. Muchos son los forestales que trabajan en empresas privadas, en especial petroleras y mineras, apoyándolas en temas ambientales o en sus relaciones con las comunidades locales.

EN EL CAMPO DE LAS INDUSTRIAS FORESTALES

El autor no es especialista en esa área ni está informado de todo lo que ocurre y ocurrió. Pero, sin duda, el Perú ha avanzado mucho y no menos que sus vecinos en la producción de muebles y otros productos de madera de alta calidad. Eso en gran medida se ha debido al tenaz esfuerzo de los laboratorios de la FCF que desde su instalación vienen estudiando las propiedades físico- mecánicas de centenas de especies de árboles amazónicos y sus comportamientos a diversos tratamientos como secado y preservación. Mucho se trabajó asimis-mo sobre temas de pulpa y papel pero, en este caso, el poco progreso de la reforestación industrial no permitió que el Perú consiga reducir su depen-dencia de estos productos.

Egresados de la FCF lideraron los esfuerzos regionales para el uso inten-sivo de madera en la construcción de viviendas populares. Aunque en su momento ese esfuerzo no pareció rendir los frutos esperados cabe especular en la influencia que tuvo en el actual boom de viviendas informales baratas de madera. En los años 1970 fue tal el interés privado por el sector forestal que se realizaron dos exito-sas ediciones de una Feria Forestal Internacional en la Feria del Pacífico. La industria forestal es subsidiaria de la producción de madera del bosque natural y de la de los bosques culti-vados. No puede prosperar indepen-dientemente del progreso en esos dos rubros y eso explica que el Perú sea un importador neto de productos forestales.

Fig. 6. Esta publicación de 1973 es una muestra los

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TURISMO EN LA NATURALEZA

En parte debido a su relación con las áreas protegidas, que guardan los lugares con paisajes y fenómenos naturales más atractivos en el país, la forestería nacional ha sido funda-mental para el desarrollo de una serie de actividades del sector turismo, en especial el turismo en la naturaleza, el ecoturismo y la recreación, inclusive los deportes radicales en ambientes naturales. Las primeras propuestas de circuitos turísticos en base a espectácu-los naturales fueron hechas en espectácu-los años 1960 y 1970 por profesores de la FCF, incluyendo el circuito Lima-Paracas-Nazca-Pampa Galeras–Huacachina-Lima y el de Lima–Junín-Huayllay-La Viuda-Canta-Lima, en una época en que eso era novedad absoluta. Varios otros fueron propuestos en aquella época y más recientemente la misma FCF, que fue la primera en crear un posgrado en ecoturismo, ha permitido el desarrollo de otros circuitos, como el del Norte de Amazonas.

Pero fueron asimismo forestales los que asociaron recursos arqueológicos e históricos con los naturales, al propo-ner el Santuario Histórico de Machu Picchu y otros en las pampas de Junín y Ayacucho o al incluir las ruinas del Gran Pajaten en el diseño del Parque Nacional Abiseo. También fueron forestales que ya en los años 1970 otorgaron las primeras concesiones de ecoturismo, que, fueron legalmente consolidadas más tarde.

Forestales peruanos han sido pioneros de inversiones en ecoturismo y han tenido mucho éxito en este campo. Otros han asistido y asisten a empresa-rios del ramo.

BALANCE

El breve análisis previo permite concluir que el primer medio siglo de la forestería peruana ha cumplido con la nación y ha superado muchas de las expectativas de los que la idearon y crearon. No hay duda que los resulta-dos en temas como los ambientales y ecoturismo han superado largamente la expectativa, dejando al Perú en una cómoda posición al nivel internacional, especialmente habida cuenta de las limitaciones enfrentadas para lograr los resultados alcanzados. En relación al manejo de bosques naturales el Perú acompaña la media mundial de los países tropicales. Es decir que no está bien, pues prácticamente no existen bosques naturales manejados, pero no está peor. La industria forestal, depen-diente del volumen de madera produci-do en bosques naturales o del generaproduci-do en plantaciones industriales, sufre de las realidades en esos dos rubros. La reforestación en el Perú podría estar mejor pero es equivalente a la que se da en países con condiciones similares como Colombia y Ecuador. El balance es pues, positivo, estando dos de cinco rubros muy por encima de la media, especialmente llevando en cuenta el reducido plazo en que los resultados se dieron.

Obviamente podría desarrollarse varios otros temas relacionados a la forestería

“El ecoturismo, un rubro de gran desarrollo y mucho aporte actual

y potencial dentro del sector turismo, está íntimamente relacio

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peruana, como los referentes a sus contribuciones al conocimiento cientí-fico. Recuérdese, por ejemplo, que la hoy mundialmente famosa estación de Cocha Cashu, en el Parque Nacional del Manu fue establecida por la FCF en los años 1960. Esta facultad fue la primera en el Perú en disponer de herbarios dendrológicos, colecciones entomoló-gicas, colecciones de semillas y madera y a disponer y operar laboratorios de procesamientos químicos y mecánicos de la madera, de preservación de madera y de sensoriamente remoto, entre muchos otros. Fue asimismo la primera en ofrecer todos los cursos de la profesión forestal, que fueron calcados por todas las demás facultades y fue la primera y aún ahora es la única en ofrecer publicaciones científicas seria -das sobre el tema, además de inúmeras publicaciones en revistas internaciona-les. Son asimismo los libros publicados por profesionales forestales, algunos de ellos extremamente relevantes. También merece destaque la rápida y bien sucedida incorporación de mujeres a la profesión, en la que muchas ocupan posiciones de destaque.

Cincuenta años más tarde cabe decir que el dinero invertido en la FCF ha sido muy bien empleado, reflejado en las centenas de millones de dólares que constituyen el PBI nacional oficial pero, en especial, en los miles de millones de dólares no contabilizados que los servicios ambientales del bosque reditúan año a año a la nación y que subsisten defendidos esencial-mente por forestales. Y, asimismo, en la multitud de empleos asociados a la actividad forestal en el bosque, en las áreas naturales protegidas, en el turis-mo y en las industrias y comercios que trabajan con materia prima forestal.

EL FUTURO

¿Cuáles son las prioridades de los próximos 50 años? Los forestales peruanos deben reconocer que algunas de las premisas originales de la profe-sión han cambiado drásticamente. Ya no se trata, realmente, de alcanzar una elevada producción de madera y por ende una mejor contribución a la economía a través de la explotación

Fig. 7. La famosa estación de Cocha Cashu fue

creada por forestales de la FCF.

Fig. 8. El primer número de la Revista Forestal

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de los bosques naturales. Todo indica que en el futuro los bosques naturales tendrán a cada día menos valor como madera y mucho más como proveedores de servicios ambientales esenciales, especialmente en relación a los ciclos del agua y del carbono pero asimismo en relación a la conservación de la diversidad biológica, al turismo y a la recreación en espacios naturales. Los bosques naturales abiertos a la explo-tación maderera deberían ser someti-dos a verdaderos planos de manejo y ser dedicados a producir volúmenes moderados de madera certificada de altísimo valor. El privilegio de disponer de muebles finos hechos con hermo -sas maderas de árboles centenarios deberá ser pagado a precio de oro y con la certeza para sus usuarios de que su utilización no pone en riesgo ni la especie ni el ecosistema. O sea que la explotación forestal del futuro deberá olvidarse de la cantidad mal explotada y subvaluada para dedicarse a producir calidad debidamente valorizada.

En cambio, la reforestación y el manejo de la vegetación secundaria tendrán importancia creciente pues la demanda mayor continuará siendo para especies maderables de rápido crecimiento y relativamente baratas. Si, la tan atrasada tarea de regulari-zación de la propiedad sobre la tierra se completa se abrirá la oportunidad de aprovechar millones de hectáreas ya deforestadas de tierra apta para esas actividades en la Selva, tanto alta como baja. La forestería deberá prestar aún más atención a la interfa-ce agropecuaria-forestal en términos de agroforestería. Pero esta actividad debe estar reservad a la restauración de bosques degradados o a áreas deforestadas. La agroforestería solo es

ambientalmente positiva y merece ese nombre si eleva la densidad de árboles. Nunca cuando los elimina como en las rotaciones agropecuarias.

La relación de la forestería con la conservación de espacios naturales y con el turismo y la recreación en la naturaleza aumentará y será cada vez más estrecha y, por ende, continuará siendo una de las principales fuentes de empleo para profesionales especia-lizados. La lucha de los forestales debe orientarse fuertemente a obtener mecanismos legales y financieros que permitan que los servicios ambientales reditúen efectivamente en beneficio de los que conservan el bosque. Aún se está lejos de eso, especialmente en el Perú y especialmente en relación a la fijación de carbono, pero es evidente que mientras esos servicios fundamen-tales no se transformen en renta para los que la merecen se avanzará muy poco en esa oportunidad.

REFERENCIAS CONSULTADAS

DGFFS. 2014. Dirección General Forestal y de Fauna Silvestre. Ministerio de Agricultura, Lima (http://dgffs.minag. gob.pe/)

García, A. 2007. El síndrome del perro del hortelano, Presidente de la República, El Comercio, Lima. 28 de octubre de 2007 (http://www.scribd. com/doc/26539211/Alan-Garcia-Perez-y-el-perro-del-hortelano)

Dourojeanni, MJ. 2009. Crónica Forestal del Perú. Ed. San Marcos, Universidad Nacional Agraria La Molina, Lima. 727p.

Referencias

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