Visualizando el Capital Intelectual
Iván Darío Parra Mesa
Escuela de Ingenierías, Universidad Pontificia Bolivariana, [email protected]
Luciano Gallón Londoño
Facultad de Ingeniería en Tecnologías de la Información y la Comunicación, Universidad Pontificia Bolivariana, [email protected]
Jairo Estrada Muñoz
Facultad de Ingeniería Industrial, Universidad Pontificia Bolivariana, [email protected]
Guillermo León López Flórez
Escuela de Ingeniería, Centro de Ciencia Básica, Universidad Pontificia Bolivariana, [email protected]
Diego José Cuartas Ramírez
Facultad de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, Universidad Pontificia Bolivariana, [email protected]
Resumen
El presente artículo ilustra una propuesta para un método de valoración del Capital Intelectual de una organización, inscrito dentro de los métodos denominados Visualizadores, que combina características de diversos métodos existentes buscando aprovechar las fortalezas de cada uno. Desde este punto de vista es entonces un método híbrido. Se define el Capital Intelectual como un subconjunto del Capital Conocimiento que considera no sólo aquellos recursos de conocimiento internos a la organización y sus relaciones (lo que en el artículo se llama Ecosistema interno) sino también los medios externos que pueden potenciar la generación de valor de la compañía (lo que en el artículo se llama Ecosistema externo). El marco general sobre el cual se establece la visualización del Capital Intelectual es el definido en el Cuadro de Mando Integral (Balanced Score Card), particularmente bajo el concepto de Mapa Estratégico. Se muestra finalmente un ejemplo de un fragmento de un mapa de este tipo. Por último se dan elementos para una posterior ampliación del método considerando la inclusión, en el mismo, de instrumentos de Dinámica de sistemas que posibilitarían la toma de decisiones con menor nivel de incertidumbre en cuanto a los impactos buscados.
Palabras clave
Capital Intelectual, Gestión del Conocimiento, Mapa estratégico, Cuadro de Mando Integral, Ecosistema, Capital Natural, Métodos visualizadores.
1
Definición y características del Capital Intelectual
1.1
¿Para qué el conocimiento?
El conocimiento es connatural al hombre. Aristóteles (2007) inicia su libro Metafísica con esta frase: “Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de saber”. Desde que, en algún ancestro humano surgió la chispa de la razón1, el hombre empezó a producir conocimiento y a compartirlo con otros. Bien sea fabricar herramientas de piedra, cazar animales, construir lanzas de madera o aprovechar las propiedades curativas de una planta; toda actividad humana precisaba de conocimiento que se iba acumulando y mejorando en un proceso sin fin.
En las tribus primitivas el anciano era muy respetado porque era el guardián del conocimiento de los ancestros. Era él, en esos tiempos de cultura oral, quien guardaba en su memoria y
1
enseñaba los secretos de su tribu. Hace unos siete mil años se inventó la escritura y esto permitió el florecimiento de las dos grandes culturas antiguas, Mesopotamia y Egipto, que influyeron directamente en el surgimiento de la cultura occidental.
Estos pueblos empezaron a registrar su conocimiento en tablas de arcilla o en papiros y en piedra para comunicarlo a otros y a las generaciones venideras. El papiro Rhind, encontrado en Egipto y con una antigüedad de unos tres mil seiscientos años, muestra la solución a ochenta y siete problemas matemáticos relativos a situaciones prácticas de la vida egipcia (cómo construir un tanque de una forma y de un volumen dados, cómo alinear un terreno con relación a alguna referencia, etc.).
A diferencia de esas culturas antiguas pero bebiendo de ellas, el pueblo griego, entre el siglo sexto antes de la era cristiana y el siglo tercero de dicha era, fue un caso aparte. Ellos (sobre todo la aristocracia) consideraron las actividades prácticas como indignas y propias de las clases bajas y de los esclavos; por lo tanto se dedicaron a la actividad contemplativa y fue de esa manera y con ellos que nacieron la filosofía y la ciencia occidentales.
Sus principales pensadores se dedicaron a cultivar el conocimiento por el conocimiento mismo2. Ellos, como indica el historiador de la ciencia Alexander Koyré, fueron, de esta manera, los creadores del pensamiento abstracto y los fundadores de la teoría como concepto y como forma de entender el mundo. Dice Koyré (2000): “Cabe a los griegos la creación de esa forma de pensamiento que consiste en teorizar. Se debe a ellos la creación de la teoría para ‘superar los fenómenos’, es decir, ir más allá de los datos de los sentidos y descubrir la realidad profunda que explique el fenómeno”
No fue sino hasta el siglo XVIII, con el movimiento de la Ilustración y específicamente con el proyecto de la Enciclopedia que el conocimiento se consideró vital para el progreso de la humanidad para lo cual era necesario sistematizarlo, codificarlo y difundirlo. Hoy, siguiendo las visiones pioneras de Peter Drucker (1994) y otros pensadores, el conocimiento se considera el generador esencial de valor para una organización, para una región o para un país, superando a los tradicionales factores de producción de la economía clásica: los recursos naturales, el capital y la mano de obra. Actualmente una empresa no debe considerarse centrada en un producto o servicio sino en un conocimiento. Una empresa es una organización de conocimiento.
1.2
Los recursos de conocimiento de una organización
El término “Recurso” puede prestarse a malas interpretaciones cuando se habla, por ejemplo, de los empleados de una organización. La visión actual sobre la gestión del talento humano ya no utiliza dicho término por considerarlo, de alguna manera, peyorativo. Si durante la llamada
era industrial, el trabajo, considerado como mano de obra era un recurso a ser usado por los directivos de la organización (un recurso que podría ser fácilmente reemplazado por máquinas que automatizasen los procesos) hoy, el principal aporte de los empleados, viene conformado por sus conocimientos y por sus capacidades creativas. En consonancia con esto, la gestión de Recursos humanos pasó a denominarse Gestión del talento humano.
2
De acuerdo con lo anterior, podríamos hablar entonces de medios generadores de valor3. Estos medios pueden clasificarse en dos grandes categorías; la primera está conformada por los
medios tangibles (máquinas, edificios, sistemas informáticos, dinero en caja y en bancos, etc.) y la segunda está conformada por los medios intangibles (conocimiento de sus empleados, cultura organizacional, documentos estratégicos, etc.). “Los medios intangibles sólo generan valor cuando son usados para apoyar la toma de decisiones o cuando, como en el caso de la cultura, generan el contexto para esa toma de decisiones” (Parra, 2006)
El sistema contable permite la medición de los medios tangibles de una organización, que se presentan, a través de los informes financieros, a los dueños de la compañía y demás personas interesadas. Este sistema contable de doble entrada fue inventado por el monje y matemático italiano Luca Pacioli quien publicó, a fines del siglo XV (1494), el libro De las cuentas y las escrituras orientado a facilitar a los comerciantes de su época (y a los futuros hasta hoy) el registro detallado de los recursos tangibles con que contaban y de lo que producían año tras año.
Los medios intangibles, por su parte, son difíciles de medir por lo que son a menudo olvidados o dejados de lado por los directivos de las compañías a la hora de planear la manera de lograr los objetivos estratégicos de la organización. ¿Cuántas veces una compañía, ante dificultades presupuestales, opta por despedir personal o reducir el presupuesto destinado a capacitación? Esta especie de ceguera ante los generadores intangibles de valor impide muchas veces alcanzar los objetivos estratégicos de la compañía y puede llevar a una drástica caída de su posicionamiento estratégico. La figura 1 ilustra, de manera simbólica, esta situación. La flecha punteada denota la incapacidad de apreciar los medios intangibles de generación de valor.
Figura 1. Invisibilidad de los recursos intangibles de una organización
Las compañías líderes tienen normalmente maneras de percibir y fortalecer tales medios intangibles y eso ayuda a mantenerlas posicionadas en su lugar de liderazgo. Google, por ejemplo, lleva a cabo un programa de capacitación y desarrollo de competencias con una duración de dos años denominado GoogleEDU que busca brindar a los empleados el conocimiento que necesitan para mantener a la empresa a la vanguardia ante amenazas de
3
Si bien las personas son un medio, son a la vez un fin en sí mismas con lo que manifiestan una doble instancia y esto se refleja como se verá luego en la forma de definir el Capital Intelectual. En su libro Fundamentación de la metafísica de las costumbres de 1785, el filósofo Immanuel Kant (2012) enuncia su famoso Imperativo categórico, una de cuyas formulaciones está dada en la frase: “Obra de tal modo que te relaciones con la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio” (Capítulo 2, página 15).
Recursos físicos y financieros
Recursos intangibles y Capacidades
rivales como Apple, Amazon o Facebook. GoogleEDU se alinea completamente con la estrategia de negocios de Google (Walker, 2012).
Una compañía puede mirarse como un ecosistema dentro de otro ecosistema. El ecosistema interno está conformado por todos aquellos elementos que, al interior de la compañía, interactúan para generar valor; es decir, los que dan a la compañía las capacidades para actuar con éxito en el mercado. Tales elementos componen los conocidos bienes de capital físico y financiero (que son bienes tangibles) y lo que podríamos llamar el Capital de conocimiento
que tiene un componente tangible y otro intangible.
El ecosistema externo está conformado por las redes de actores en las que se inserta la empresa dentro del sistema económico local y global. Los elementos de este ecosistema son la compañía como un todo y sus Grupos de interés: clientes, comunidad, medio ambiente (tanto ecológico como económico), estado, competencia, proveedores, distribuidores, comercializadores, etc. Los empleados y sus familias (mirados no como medio sino como fin) son otro grupo de interés de gran importancia. La red de relaciones que establece la empresa con estos grupos de interés forma lo que se denomina el Capital Relacional de la compañía. Es por su naturaleza, un capital de conocimiento (externo) porque se basa en las percepciones mutuas entre la compañía y sus grupos de interés en las que el factor fundamental es la confianza4. Es una apreciación, básicamente subjetiva, del valor que puede generar la contraparte en la relación.
Volviendo al ecosistema interno, el componente tangible del Capital de conocimiento involucra aspectos como la propiedad intelectual, las patentes, las franquicias, las licencias, etc. que posee una compañía y que pueden transarse en el mercado. Incluso la marca, cuando se valora en el mercado, forma parte del componente tangible del Capital Conocimiento. Por esta razón estos aspectos se registran en los informes financieros de la empresa.
El componente intangible involucra aspectos como los documentos estratégicos producidos al interior de la organización, las bases de información, los procesos documentados, el software
propietario, etc. que no se valoran en los informes financieros. También involucra las capacidades de la compañía como un todo (como colectivo) que emergen como resultado de la interacción colectiva de los individuos en la organización, bajo reglas establecidas.
La cultura organizacional es un reflejo de estas capacidades colectivas. Además involucra las competencias individuales que están orientadas al desempeño personal con excelencia. Algunos autores como (Stewart, 1998) clasifican estos aspectos del capital de conocimiento interno en dos grupos: el Capital humano y el Capital estructural5. El primero corresponde básicamente al conocimiento incorporado en las personas (conocimiento tácito); el segundo al conocimiento incorporado en los procesos, la tecnología y a la información clave de la compañía (conocimientos explícito e implícito)
De lo anterior se concluye que los elementos del capital de conocimiento interno de la compañía son básicamente cuatro: las personas, los procesos, los contenidos (toda la
4
Con relación al grupo de interés Medio ambiente, éste es impersonal (la misma Naturaleza), por lo tanto, la contraparte de la empresa, en este caso, está personificada en la comunidad y sus instituciones de defensa del medio ambiente. Ejemplo:
Greenpeace.
5
información estratégica que posee la empresa) y la tecnología, que es un elemento de soporte de los anteriores. La interacción constante y positiva entre estos cuatro elementos conforma el sistema ecológico interno de conocimiento de la organización.
Sobre la tecnología es importante hacer una precisión. El autor español Alfons Cornella, en su libro Infonomía.com divide la tecnología en dos grandes grupos según la manera en que apoya la creación de valor. El primer grupo corresponde a todas aquellas tecnologías que soportan los procesos de la empresa incrementando la eficiencia de los mismos; son las tecnologías automatizadoras. Un proceso automatizado es más rápido, eficiente y genera menos riesgos, errores y desperdicios. El segundo grupo corresponde a todas aquellas tecnologías que incrementan (aumentan) nuestras capacidades de percibir el entorno o de reflexionar sobre él para tomar decisiones adecuadas; estas son las tecnologías aumentadoras. Un telescopio es una tecnología aumentadora de nuestra capacidad de visión. El Internet es una tecnología aumentadora de nuestra capacidad de manejar información y de establecer redes comunicacionales para un mejor proceso de reflexión sobre el entorno y cómo actuar en él de forma efectiva (Cornella, 2002)
1.3
Una visión metafórica
El capital de conocimiento de una organización debe ser fortalecido de manera consciente y sistemática por la compañía con el objeto de mantener e incrementar su capacidad de generar valor. La gestión del conocimiento es el proceso que busca este fortalecimiento constante6. La Figura 2 presenta una visión metafórica de cómo el proceso de gestión del conocimiento se orienta a fortalecer el capital conocimiento de una organización.
Figura 2. La motobomba de conocimiento
Lo que trata de ilustrar la metáfora es que el proceso de Gestión del Conocimiento es como una motobomba que constantemente está llenando el tanque de Capital de conocimiento de la organización de tal manera que este le pueda seguir generando valor. Como todo tanque, tendrá sus pérdidas (de conocimiento en este caso) que deben minimizarse. El uso que se hace del agua del tanque es, en la metáfora, equivalente al valor real de negocios que proporciona el conocimiento (no al valor potencial). Esto implica que el valor del conocimiento se da en su
6 La gestión del conocimiento es realmente más que un proceso; es todo un subsistema empresarial que se
encarga de que el proceso funcione adecuadamente.
Capital conocimiento
Gestión del conocimiento
uso.
De la metáfora se ve que la gestión del conocimiento es, ante todo, un proceso y, en cambio, el Capital de conocimiento es básicamente algo que se incrementa y se acumula (o se pierde), un recurso o una capacidad. La Gestión del Conocimiento es, entonces, el proceso por medio del cual una organización genera o incrementa su capital de conocimiento con lo que, a su vez, incrementa la probabilidad de crear valor para sus grupos de interés. Se dice aquí “incrementa la probabilidad” porque no existe una relación lineal entre el incremento del Capital Intelectual de una organización y el valor generado por dicha organización en un período dado. La relación es compleja y no lineal y en ella se presentan fenómenos de características caóticas que hacen que la relación causal sea, ante todo, probabilística.
1.4
¿Qué es Capital Intelectual?
Arriba se discutió que el Capital de Conocimiento de una organización tiene un componente tangible y otro intangible. Pues bien, el componente intangible es lo que se denomina Capital Intelectual. Es importante anotar que la mayoría de los autores sobre el tema de gestión del conocimiento, emplean indistintamente los términos Capital de Conocimiento y Capital Intelectual.
En este artículo, para ser coherentes con la metodología que se expondrá, se hace la diferencia indicada. Esta definición de Capital Intelectual está de acuerdo con la dada por el profesor Leif Edvinsson en su libro El capital intelectual: cómo identificar y calcular el valor inexplotado de los recursos intangibles de su empresa (Edvinsson, 1998). En la Figura 3 se muestra un esquema de cómo se conforma el valor de una empresa con sus componentes tangible e intangible de acuerdo con lo expuesto. Se ve que la parte del conocimiento que es tangible está dentro del valor contable de la compañía y se conciben como conformadores del capital relacional a los capitales de negocio, social y natural, siendo este último objeto de reflexión en la parte final de este trabajo.
El Capital Relacional (definido con anterioridad) puede, a su vez, interpretarse como dividido en dos grupos. El primero es el Capital de negocios que se refiere a todas aquellas relaciones que establece la empresa con grupos de interés en las que la transacción involucra dinero de una de las partes. Las relaciones con clientes, proveedores, distribuidores, comercializadores, Estado, etc. son de este tipo. El segundo es el Capital Social que se refiere a todas aquellas relaciones que establece la empresa con grupos de interés en las que la transacción es de bienestar (físico o sicológico) y de desarrollo para dicho grupo de interés. Las relaciones con la comunidad, con el trabajador (como persona) y su familia, con el desarrollo de los socios comerciales (proveedores, distribuidores), etc. son de este tipo. El tercer tipo de capital, que es actualmente de gran importancia, es el Capital Natural que tiene que ver con la influencia de las actividades de la empresa en el entorno ecológico (medio ambiente). Estos dos últimos tipos de capital configuran aspectos de Responsabilidad Social de la empresa y son necesarios, aunque no suficientes, para determinar su Sostenibilidad.
2
Métodos de valoración del Capital Intelectual
2.1
¿Es posible valorar el Capital Intelectual?
los actores involucrados. Las organizaciones humanas, que como ya se vio, implican la interacción de dos ecosistemas: uno interno y otro externo, son sistemas complejos sometidos a las dinámicas del caos y la incertidumbre; dinámicas que posibilitan la emergencia de comportamientos que no pueden ser previstos por el estudio de las partes componentes.
Figura 3. Componentes del valor de mercado de una empresa
Por esa razón, hablando con rigor, no se puede establecer una relación causal explícita entre las acciones para incrementar el capital intelectual y los resultados efectivos de la compañía. No se puede decir que si se invierte tanto dinero en formar vendedores, se va a obtener tanto otro dinero en ventas. Es una relación probabilística y no determinística. Por esta razón no puede establecerse un método algorítmico (analítico) para determinar el valor del capital intelectual.
2.2
Métodos de valoración
Los métodos existentes para valorar el capital intelectual de una organización se basan en apreciaciones compartidas que se explicitan en acuerdos intersubjetivos. Estos métodos son, en general de dos tipos:
Valoración del Capital Intelectual en dinero
Valor de la Empresa
Valor TANGIBLE (Contable)
Capital FÍSICO
Capital FINANCIERO
Capital CONOCIMIENTO
(Tecnología)
Valor INTANGIBLE
Capital RELACIONAL
Capital NEGOCIO
Capital SOCIAL
Capital NATURAL
Capital ESTRUCTURAL
Capital TECNOLÓGICO
Capital PROCESOS Capital
Valoración del Capital Intelectual por medio de indicadores
El primer grupo de métodos arroja un valor monetario del Capital Intelectual y se usa, básicamente, en procesos de valoración de la empresa orientados a una operación de su venta, fusión o liquidación. Cada consultor tendrá su método propio y es por ello que, en este tipo de operaciones, se utiliza a menudo el concurso de dos consultores para llegar a un valor que sea más objetivo porque involucra más de una perspectiva. Algunos de los métodos más usados de este tipo se basan en la “Q” de Tobin7
o en el método desarrollado por la Escuela de Negocios Kellogg de la Universidad de Northwestern Illinois en los Estados Unidos según el cual, el valor de los activos intangibles de una empresa (su Capital Intelectual) es igual a la capacidad de ésta para superar al competidor medio que posee bienes tangibles similares (Mohanbir, Gulati & Paoni, 2001)
El segundo grupo de métodos busca no tanto valorar en dinero sino visualizar el esfuerzo que ha hecho la compañía para mejorar su capital intelectual y el potencial que, en consonancia, tiene éste para generar valor para los grupos de interés. Estos métodos de valoración se basan en indicadores de diferentes aspectos del Capital Intelectual y son más efectivos como apoyo a la gestión con miras a darle a la empresa las capacidades requeridas para el logro de sus objetivos estratégicos. Los métodos más conocidos de este grupo son el Cuadro de Mando Integral (Balanced Scorecard) desarrollado por los estadounidenses Robert Kaplan y David Norton; el Navegador de Skandia, desarrollado para dicha empresa por Leif Edvinsson8 y el Modelo Intellectus desarrollado en España por un consorcio de universidades y empresas liderado por la Universidad Autónoma de Madrid y adoptado por empresas del consorcio como Unión Fenosa.
La Figura 4 muestra la dinámica común a todos los métodos visualizadores del Capital Intelectual. Se ve allí como un conjunto de indicadores (denominado stock en la figura), definidos por cada empresa según sus circunstancias y objetivos, pasa de un valor inicial a otro final luego de que se aplican iniciativas de Gestión del Conocimiento (entre otras) para mejorarlos. Los resultados de la empresa (económicos o sociales) deben reflejar los esfuerzos invertidos en llevar a cabo esas acciones. Como ya se dijo, la relación entre esfuerzos invertidos y resultados logrados no es lineal y determinista sino, más bien, no lineal y probabilística.
Existe un método, que tiene un enfoque intermedio con relación a los grupos indicados antes, ya que busca valorar los procesos internos de la compañía con miras a apoyar la gestión necesaria para buscar el mejor desempeño de los mismos. Mide qué tan eficiente es un proceso para convertir el conocimiento en valor. Este método conocido como KVA (Knowledge Value Added) fue desarrollado por el profesor estadounidense Thomas Housel (2001) y en él se define un indicador análogo al indicador financiero de Retorno sobre el Activo (ROA) denominado Retorno sobre el Conocimiento (ROK).
7
La “Q” de Tobin es una relación sugerida por el premio Nobel de Economía James Tobin en la que se compara el valor de mercado de un bien con su coste de reposición. La “Q” es una medida de lo que los economistas llaman Renta monopólica, es decir, la capacidad de una empresa para obtener ganancias por encima de lo esperado en el sector porque tiene algo que nadie más posee.
8
Figura 4. Principio de los modelos visualizadores del valor (Elaborada por los autores)
3
Una visión híbrida para la valoración
3.1
Combinando fortalezas y alcances
El modelo propuesto en este artículo, que está siendo objeto de un trabajo de investigación en la Universidad Pontificia Bolivariana, parte de asumir la lógica del Cuadro de Mando Integral con sus cuatro perspectivas: Aprendizaje y crecimiento, Procesos Internos, Clientes y Financiera y la combina con los elementos de los ecosistemas interno y externo de una organización definidos antes en este documento.
Como parte del ecosistema interno están las personas (talento), los procesos y la estructura de la organización, la información estratégica de la compañía (contenidos) y la tecnología que soporta tanto los procesos (tecnologías automatizadoras) como las capacidades de aprendizaje (tecnologías aumentadoras). A su vez, en el ecosistema externo están los grupos de interés ya mencionados en este documento. Además, asume la categorización del Capital Intelectual más comúnmente usada, expresada ya en este documento, de Capital Humano, Capital Estructural y Capital Relacional.
Tabla 1. Relación de conceptos para el Ecosistema interno
Ecosistema INTERNO
Tipo de indicador Inductores de la actuación
Tipo de Capital Intelectual Humano Estructural
Perspectiva del CMI Aprendizaje y crecimiento Procesos internos
Recurso de conocimiento
T al ent o y C ult ur a C onte nido s T ec nolo gí a s aume n tadora s T ec nolo gí a s autom at izado ras Proces os
Tabla 2. Relación de conceptos para el Ecosistema externo
Ecosistema EXTERNO
Tipo de Indicador De impacto o de resultados
Tipo de Capital Intelectual Relacional
Perspectiva del CMI Grupos de interés
Socio de conocimiento
Figura 5. Mapa estratégico del Capital Intelectual (Elaborada por los autores como Adaptación de Mapa estratégico desarrollado por Kaplan y Norton (2004)) Perspectiva Financiera
Perspectiva Partes interesadas – Propuestas de valor
Clientes
Proveedores
Distribuidores
Estado Empleados
Dueños
Procesos de gestión de operaciones
Procesos de gestión de
partes interesadas Procesos de
Innovación
*Gestión de la Innovación *Operación de la Innovación
Procesos de apoyo
Tecnologías automatizadoras – Plataformas de apoyo Perspectiva Procesos
Perspectiva Aprendizaje y Crecimiento
Talento y
cultura Contenidos
Tecnologías aumentadoras Valor sustentable
para el inversionista
Menores costos
Optimizar uso
de activos Más ingresos
Optimizar valor del
cliente Estrategia de eficiencia Estrategia de crecimiento
Comunidad
Perspectiva Mapa Estratégico
Generador de valor/
Capital
Indicador
estratégico Meta
Iniciativas estratégicas
Financiera
(Objetivos estratégicos de resultados o de
impacto) Capital financiero Valor económico agregado (EVA) EBITDA Incremento de un 5% en el
EVA
Incremento del EBITDA en
un 10%
Clientes y mercado
(Objetivos estratégicos de resultados o de
impacto) Clientes/ Capital relacional Participación en el mercado 25% de participación a nivel nacional para el año
2015 Segmentación de clientes Asesoría personalizada a clientes corporativos Procesos Internos (Objetivos estratégicos inductores de la
actuación) Procesos (Procesos de Innovación)/ Capital Estructural Nuevos productos en el
mercado
El 30% de los productos ofrecidos deben ser generados en los últimos tres años. Contratación y ejecución de una
consultoría para el diseño de los
procesos creativo y de
I+D+i
Aprendizaje y Crecimiento
(Objetivos estratégicos inductores de la
actuación) Talento/ Capital Humano Personal con formación de postgrado
El 30% del personal profesional debe tener formación de postgrado para el 2016 Actividades de formación de postgrado a través de convenios con universidades locales
Figura 6. Un ejemplo de Mapa estratégico del Capital Intelectual
De la Tabla 1 se observa que el recurso (generador de valor) tecnología se subdivide, como ya se había expresado, en Tecnologías Aumentadoras y Tecnologías Automatizadoras. Las primeras se clasifican dentro de la perspectiva de Aprendizaje y crecimiento ya que su función es la de aumentar la capacidad de aprendizaje y de toma de decisiones de las personas. Las
segundas se clasifican dentro de la perspectiva Procesos internos pues su función es automatizar o hacer más eficientes los procesos.
En la Figura 5 se muestra una adaptación del Mapa estratégico desarrollado por Kaplan y Norton (2004) con los conceptos del método híbrido al que se llamará Organizador de Capital Intelectual. Cada bloque en el mapa contiene indicadores relativos al generador de valor (recurso de conocimiento) indicado en el bloque. Estos indicadores se definen por cada empresa de acuerdo con su situación particular, objetivos estratégicos y prioridades de actuación. Se logran por consenso bajo la batuta de los facilitadores del sistema de Gestión del Conocimiento. En la perspectiva Procesos se muestran los macroprocesos generales de una empresa según Kaplan y Norton.
La Figura 6 muestra un ejemplo del resultado que arrojaría la primera fase del proceso indicado en la Figura 5. Este resultado sería el mapa estratégico, según los objetivos estratégicos definidos, así como el respectivo Cuadro de Mando Integral en cuanto a metas e indicadores para cada una de las perspectivas. En la columna Mapa estratégico se muestra un diagrama de objetivos estratégicos para cada perspectiva (expresados mediante una frase general). Cada uno de estos objetivos del mapa puede estar soportado por varios indicadores de los que conforman los bloques de la Figura 5. Las iniciativas estratégicas son las acciones de Gestión del Conocimiento (u otras) que la empresa debe desarrollar dentro de su plan de acción para lograr la meta de los indicadores para cada objetivo estratégico.
Por otro lado, y como posibilidad futura, el método puede potenciarse apoyado en instrumentos de Dinámica de Sistemas pues, como se indica en la Figura 4, el stock de indicadores de entrada, que en el método propuesto es un conjunto simple de indicadores, puede estructurarse como un modelo dinámico en el cual, el análisis de los distintos elementos y sus relaciones, permita hacer proyecciones que posibiliten tomar decisiones inteligentes a la hora de intervenir tales indicadores mediante acciones de mejora. Esto puede dar lugar a un nuevo proyecto de investigación que explore tal posibilidad.
3.2
El Capital Natural
Como se ilustró en la Figura 3, se ha considerado que el Capital Natural hace parte, en conjunto con el Capital Negocio y el Capital Social, del denominado Capital Relacional, uno de los valores intangibles de la Empresa. La valoración del Capital Natural es una tarea ingente que implica dar un valor en los ecosistemas tanto a los recursos que contienen como a los servicios que prestan. Afortunadamente ya hay un camino inicial recorrido e, incluso, unas primeras estimaciones monetarias al respecto como explican Costanza et al. (1997):
Los ecosistemas y los servicios que prestan son los recursos públicos primordiales. Costanza et al. (1997) han trabajado ampliamente el asunto de valoración económica de los servicios de los ecosistemas y lo abordan, entre otras perspectivas, desde lo moral. Indican que un argumento frecuente es que todos debemos proteger los ecosistemas por razones puramente morales o estéticas, y que desde ese punto de vista no es necesario valorarlos (en el sentido económico) Pero igualmente hay argumentos morales que pueden estar en conflicto directo con el argumento moral para proteger los ecosistemas como el de que nadie debe pasar hambre. Así, los argumentos morales trasladan el problema de valoración y decisión a un conjunto diferente de dimensiones y a un discurso de lenguaje diferente que aumenta el problema. Estos autores concluyen reflexionando que los argumentos morales y económicos no son mutuamente excluyentes y que son debates que pueden y deben ir en paralelo.
Para visualizar el Capital Natural se recurre a trabajos de clasificación como los realizados por de Groot et al. (2002) que se basan en la observación, modelado, y posterior valoración, de los denominados Servicios Ecosistémicos de los que se consideran cuatro (4) grandes grupos, a saber: Regulación, que cuenta con once (11) clases: Regulación de Gases, Regulación del Clima, Prevención de Alteraciones, Regulación de Agua, Suministro de Agua, Retención de Suelo, Formación de Suelo, Ciclo de Nutrientes, Tratamiento de Desperdicios, Polinización y Control Biológico; Hábitat, que cuenta con dos (2) clases: Función de Refugio y Función de Guardería; Producción, que cuenta con cinco (5) clases: Alimento, Materias Primas Bióticas, Recursos Genéticos, Recursos Medicinales y Recursos Ornamentales; e Información, que cuenta con cinco (5) clases: Paisajes, Ecoturismo, Inspiración Cultural y Artística, Información Espiritual e Histórica e Información Científica y Educativa. De esta manera se completa un inventario de veintitrés (23) clases de servicios ecosistémicos.
En otro ámbito, el de la Economía Ecológica, se presentan situaciones que enriquecen la discusión para orientarla hacia una concepción sistémica de la economía. El referente conocido, de nuevo, es el del trabajo en la valoración y el modelado de los servicios ecosistémicos (Costanza et al., 1997)
Costanza et al. (1997) calcularon el valor económico de entonces para 17 servicios ecosistémicos teniendo en cuenta 16 biomas9, estimando que la Biosfera tenía un valor en el rango de los US$ 16–54 trillones10 por año, con un promedio de US$ 33 trillones por año, advirtiendo que por la naturaleza de las incertidumbres involucradas, esos valores deberían ser considerados como mínimos. Indican, además, que el Producto Interior Bruto (PIB) mundial total era, para entonces, de aproximadamente US$ 18 trillones al año.
Se puede observar entonces la necesidad de pensar lo económico y lo ecológico desde lo sistémico y sus dinámicas, en particular desde los posibles estados de sus flujos. Pero eso no ha sido así, y hoy se sigue trabajando, no sin críticas, en los llamados modelos de equilibrio. Sobre los modelos de equilibrio general (Landes, 1998) se han establecido posiciones radicales que reflejan su incapacidad para modelar los procesos de desarrollo y, entonces, plantean la necesidad de abandonar los supuestos que le dan consistencia matemática al modelo neoclásico, con la implicación de proponer una nueva fundamentación matemática. Esto implicaría abandonar el paradigma del equilibrio general para poder develar lo que se ha dado a llamar ‘el misterio del desarrollo’.
Una aproximación que rescata el esfuerzo de la operación colectiva de generación caótica de conocimiento sobre el crecimiento económico y el desarrollo, en la que subyace una consideración aún más significativa, es que el desarrollo podría analizase y sintetizarse como un estado sistémico (Landes, 1998) Cada estado supone un equilibrio sistémico entre los múltiples indicadores. Por ejemplo, no se puede pretender hacer una buena infraestructura para un aparato económico que no la requiere. Esto implica que la acción de superar progresivamente distintos niveles de desarrollo se debe entender como un proceso de aprendizaje y de construcción de capacidades y por lo tanto de transformación social. Es precisamente la complejidad implícita en tales sistemas y su transformación, la que lleva a recurrir a herramientas como la Dinámica de Sistemas para, simultáneamente, capturar las estructuras, funciones y relaciones de los diversos Capitales aquí expuestos en forma de modelos simulables que permitan explorar y visualizar las repercusiones de su valoración (Gallón, 2012)
4
Conclusión
El método de visualización del Capital Intelectual esbozado armoniza diferentes formas de mirarlo en una organización, facilitando su entendimiento y aplicación en una empresa, máxime que gran parte de las empresas de nuestro medio ya utilizan, de alguna manera, el Cuadro de Mando Integral. Articulando entonces bajo este marco los conceptos más aceptados de Capital Intelectual (los tipos de capital y los recursos o generadores de valor involucrados) se logra un método claro conceptualmente y de aplicación sencilla a la empresa. El método requiere mucho trabajo de preparación, de culturización de las partes involucradas en su puesta en funcionamiento y de trabajo operativo sobre todo en el sentido de la llegada a consensos, pero su sencillez conceptual hace de él un instrumento valioso para la gestión empresarial que deja una frontera investigación y desarrollo desde la perspectiva híbrida.
9 Un bioma es cada una de las grandes comunidades ecológicas en las que domina un tipo de vegetación, por
ejemplo: la selva tropical, el páramo o el desierto.
10
Referencias
Aristóteles. (2007). Metafísica. Madrid: Editorial Espasa-Calpe S.A.
Cornella, A. (2002). Infonomía.com. La gestión inteligente de la información en las organizaciones.
Bilbao: Editorial Deusto.
Costanza, R., d'Arge, R., de Groot, R. S., Farber, S., Grasso, M., Hannon, B., …van den Belt, M.
(1997). The value of the world's ecosystem services and natural capital. Nature, 387(6630),
253-260. doi:10.1038/387253a0
de Groot, R. S., Wilson, M. A. & Boumans, R. (2002). A typology for the classification, description
and valuation of ecosystem functions, goods and services. Ecological Economics, 41(3),
393-408. doi:10.1016/S0921-8009(02)00089-7
Drucker, P. (1994). La sociedad postcapitalista. Bogotá: Editorial Norma.
Edvinson, L. (1998). El capital intelectual: cómo identificar y calcular el valor inexplotado de los
recursos intangibles de su empresa. Bogotá: Editorial Norma.
Gallón, L. (2012). Modelo de Sostenibilidad Regional: Dinámica de Sistemas para enfrentar la
pobreza en Suramérica. Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona.
Housel, T., & Bell, A. (2001). Measuring and managing knowledge. New York, NY: McGraw Hill.
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