ESTUDIOS DE LA MUJER EN LA
NUEVA ESPANA
J o s e f i n a M U R I E L
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A J E N A DE INTERESES FEMINISTAS , e n t r é al tema por dos caminos:
el uno fue el obligado trabajo semestral en la clase que daba el maestro d o n J o a q u í n R a m í r e z C a b a ñ a s , en la Facultad de Filosofía y Letras de la U N A M , en donde por azar del destino me fue asignado como tema a desarrollar " I d e o l o g í a de la m u j e r en la R e v o l u c i ó n M e x i c a n a " .
E l otro camino fue el arte colonial. H a b e r descubierto en u n archivo privado el contrato de Pedro de Arrieta para cons-t r u i r el convencons-to de Corpus Chriscons-ti. Para dar sencons-tido al docu-mento, don M a n u e l Toussaint, me r e c o m e n d ó hacer el estudio de la i n s t i t u c i ó n p r o m e t i é n d o m e publicarlo, como lo hizo, en los Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas.
A l hacerlo v i s l u m b r é u n panorama m u y interesante, el de las instituciones femeninas de la é p o c a virreinal, cuya impor-tancia estaba manifiesta a mis ojos lo mismo en los retablos de Regina, que en la hermosa torre de Balbanera y dolorosa¬ mente encubierta en los claustros de San J e r ó n i m o , conver-tidos entonces en el cabaret S m i r n a .
D e esto n a c i ó m i obra: Conventos de Monjas en la Nueva Es-paña. Otras que no son e s p e c í f i c a m e n t e de mujeres, como
Hospitales de la Nueva España, siguieron a ésta, pero me fueron dando luz para i r descubriendo la actividad femenina conec-tada con la salud p ú b l i c a (servicios en hospitales rurales y urbanos), a la vez que los problemas sociales conexos a ella.
Por los terrenos del arte nuevamente caí en u n tema fe-m e n i n o , al publicar con d o n M a n u e l R o fe-m e r o de Terreros el l i b r o : Retratos de Monjas, que al presentarnos a t r a v é s del esplendor barroco del retrato ejecutado por pintores con-notados como R o d r í g u e z J u á r e z , Cabrera, A l c í b a r , etc., y
mayormente por los a n ó n i m o s artistas populares, mostraron intereses nacionales de u n m u n d o que en aquellos tiempos se e n t e n d í a en valores teológicos.
E n t r a r a las ideas de ellas, preferentemente en las de las i n d í g e n a s , dentro de las cuales estaba parte de la respuesta femenina a la e v a n g e l i z a c i ó n , me llevó a publicar Las indias caciques de Corpus Christi. O b r a en la que ellas tienen la palabra mediante sus escritos.
De ese contacto tenido ya por muchos a ñ o s a t r a v é s de i n -vestigaciones en los archivos nacionales y extranjeros, de esa lectura d i a r i a de obras escritas en aquellos tiempos s u r g i ó el contacto con la problemática femenina novohispana y por ende la conveniencia de manifestar la respuesta que entonces se le d i o . Esto me hizo escribir Los Recogimientos de Mujeres, en donde aparecen solteronas, viudas, divorciadas, damas pia-dosas y prostitutas de aquel m u n d o .
Ese ver las posibilidades que t e n í a n las mujeres de crear instituciones, disponer el destino de sus bienes, de participar en los intereses artísticos de su momento h i s t ó r i c o , de cono-cer y valorar a pintores y arquitectos de su tiempo y confiar-les sus riquezas para que ejecutaran sus notabconfiar-les obras, me hizo aceptar la solicitud del D r . Francisco de la M a z a para escribir La marquesa de Selva Nevada, sus conventos y sus arquitec-tos. O b r a basada en una investigación que por la muerte de la Sra. Alicia Grovet, h a b í a quedado inconclusa. Así fui aden-t r á n d o m e d í a a d í a con gran i n aden-t e r é s y enaden-tusiasmo en aden-temas interconectados que fueron dando poco a poco luz por diversos caminos para entender la importancia que nuestras antepasa-das t u v i e r o n en su tiempo y siguen teniendo en la f o r m a c i ó n cultural de esta n a c i ó n , en la t r a n s m i s i ó n de esas nuestras tradiciones, que v a n desde el modo de pensar hasta el comer, que nos constituyen, estemos de ello conscientes o no. De es-to n a c i ó la consciente necesidad de estudiar c ó m o se educa-r o n las mujeeduca-res, q u é e n s e ñ a n z a s educa-recibieeduca-ron, cuáles eeduca-ran los m ó v i l e s que las h a c í a n actuar en tales o cuales terrenos de la c u l t u r a , pero por supuesto en los intereses de esa cultura novohispana dentro de la cual ellas estaban inmersas.
Para ello, mientras publicaba artículos basados en p e q u e ñ a s c r ó n i c a s femeninas, que e n c o n t r é o me prestaron quienes
conocen mis publicaciones, f u i realizando dos investigacio-nes paralelas, la una sobre las instituciones educativas femeninas,
la otra sobre las manifestaciones de esa educación a t r a v é s de las obras realizadas. Por azares del estudio o tal vez suerte en haber escogido con este ú l t i m o tema el camino m á s rico en i n f o r m a c i ó n , pude publicar p r i m e r o la obra Cultura femenina novohispana, en la cual se expone ampliamente y para no dejar l u g a r a dudas c ó m o las mujeres, pese a las limitaciones de f o r m a c i ó n a c a d é m i c a , incursionaron en los mismos campos que los hombres, es decir en los que entonces interesaban. A s í las presentamos actuando como: Cronistas biógrafas,
poe-tisas, místicas y teólogas. Y a compitiendo en c e r t á m e n e s litera-rios nacionales, ya protestando por la i n v a s i ó n n a p o l e ó n i c a a E s p a ñ a , ya r e l a t á n d o n o s sus esfuerzos por crear u n cole-gio, u n recogimiento o u n convento, ya escribiendo cantos en apoyo a los caudillos de la independencia o bien luchando p o r acercarse al conocimiento de Dios por las dos vías: la del
amor, camino m í s t i c o , y la de la r a z ó n , camino del estudio t e o l ó g i c o . Trabajos 3. los CjllC dedicaron sus vidas con la pa-s i ó n de la entrega total, pa-s e g ú n ellapa-s mipa-smapa-s confiepa-san.
C o m o u n a i n v i t a c i ó n a seguir investigando ese a m p l í s i m o campo de las actividades culturales y artísticas de las mujeres, en la obra se presentan t a m b i é n algunas noticias del terreno a r t í s t i c o .
Conocemos sus hermosos trabajos en el arte decorativo, en el bordado, en la filigrana y en la confección de flores; pero apenas las empezamos a conocer en la m ú s i c a , en la pintura, en la escultura. Sabemos ya que sus manos prepararon las hojas de oro, pegaron y pulieron el regio metal en i n n ú m e r o s retablos y en los estofados de las esculturas, que se h a c í a n en los talleres de sus padres, esposos o hermanos.
T a m b i é n conocemos por sus nombres a las viudas que ejer-cieron el oficio de impresoras, por los libros que editaron bajo su r u b r o . Puede verse al respecto el valioso libro de d o ñ a C a r o l i n a A m o r de Fournier: La mujer mexicana en la tipografía.
E l reto a l a investigación se acrecienta cuando los docu-mentos nos las presentan actuando en el terreno e c o n ó m i c o , lo m i s m o de encomenderas en el siglo X V I que de hacenda-das en el X V I I I . I n t e r e s á n d o s e en los negocios y problemas
de la m i n e r í a , o c u p á n d o s e en forma m u y amplia del comer-cio, manejando las formas productivas de la propiedad urbana (rentas, hipotecas).
Sabemos algo de su i n t e r v e n c i ó n en la conquista, pero des-conocemos en gran parte su labor como pobladoras y coloniza-doras. L a p r o d u c c i ó n de textiles, la confección de vestuario, la e l a b o r a c i ó n de c e r á m i c a , que tuvieron y tienen i m p o r t a n cia fundamental en toda sociedad, fueron realizados por m u -jeres de distintas razas, castas y c o n d i c i ó n social. Esto forma parte t a m b i é n de esa actividad e c o n ó m i c a de las mujeres que está por estudiarse.
E n cuanto a su labor en los trabajos de salud p ú b l i c a las hemos ido descubriendo m á s y m á s activas. Las conocemos ya, detalladamente, actuando como p a r a m é d i c a s , en las enfer-merías de esclavos en los ingenios azucareros; como enfermeras en los hospitales urbanos y rurales y como parteras en las ciu-dades, pero no sólo líricas, sino con obligatoria p r e p a r a c i ó n q u i r ú r g i c a , demostrada en las obras editadas para ellas y en los e x á m e n e s a que se las s o m e t í a desde el siglo X V I .
E n u n a é p o c a en la que no existían una S e c r e t a r í a de Sa-l u b r i d a d y Asistencia, n i una S e c r e t a r í a de E d u c a c i ó n y todo quedaba en manos de la Iglesia y fieles (caridad), la preocu-p a c i ó n de las mujeres preocu-por el bienestar social adquiere mayor importancia. Por ello debe estudiárseles en sus diversas for-mas de a c t u a c i ó n y en las distintas obras a que se abocaron.
E n las p á g i n a s de muchos libros, lo mismo que en docu-mentos, constatamos su variada a c t u a c i ó n , como lo fue, en c o l a b o r a c i ó n con los esposos o hijos, pero t a m b i é n en total independencia y aun oposición a los varones. E n ocasiones a c t ú a n a t r a v é s de cofradías y congregaciones, esto es con u n sentido de solidaridad con sus congéneres y si las vemos surgir como fundadoras de escuelas, colegios, y las miramos actuar como maestras y rectoras de ellos; luego las encontramos preo-cupadas porque los matrimonios tuvieran base e c o n ó m i c a su-ficiente para constituir buenas familias, que a las viudas y sus hijos no les faltara ayuda n i escaseara el alimento en los hospitales. E l interés femenino en la e v a n g e l i z a c i ó n , lo mues-t r a n colaborando con los frailes, en la e n s e ñ a n z a , en la con-fección de objetos para el esplendor del culto y t a m b i é n
ayu-dando a los misioneros con su aporte e c o n ó m i c o lo mismo a los franciscanos, agustinos y dominicos del siglo X V I , que a los jesuitas en el X V I I I para constituir el Fondo Piadoso de
las Californias,
Gracias a l a amplia d o c u m e n t a c i ó n de nuestros archivos, las hemos conocido creando eso que entonces se llamaban Obras Pías (que en cierta forma e q u i v a l d r í a n a nuestras benéficas Asociaciones Civiles), para otorgar becas a estudiantes de am-bos sexos, dar dotes matrimoniales o de monjas para j ó v e n e s sin recursos y finalmente las hemos encontrado actuando como las grandes mecenas de nuestra arquitectura colonial.
Todos estos temas están pidiendo profundas investigaciones para poder formarnos una m á s clara idea de la vida social, e c o n ó m i c a y cultural del periodo virreinal.
¿ C u á l e s h a n sido mis fuentes de i n f o r m a c i ó n y cuáles su-pongo pueden ser para aquellos que acepten el incitante reto de l a investigación en el amplio tema de la mujer en la historia de M é x i c o ?
L a respuesta sería en apariencia m u y sencilla pues está pu-blicada en la bibliografía de mis obras. Sin embargo, no lo es tanto, n i t a n l i m i t a d a , en p r i m e r lugar porque mientras se vive dentro de esa actividad constante que es la investiga-c i ó n , la b i b l i o g r a f í a se ainvestiga-creinvestiga-cienta d í a a d í a y en segundo por-que hay cosas por-que no se dicen en las bibliografías, y porpor-que precisamente los diversos temas referentes a la mujer exigen trabajos m u y amplios que difícilmente se circunscriben en una bibliografía convencional. Si quisiéramos estudiar la Real H a -cienda en el virreinato a c u d i r í a m o s al ramo específico que de ella hay en el A r c h i v o General de la N a c i ó n . Si queremos es-t u d i a r el gobierno de nueses-tra ciudad, leeremos las aces-tas del cabildo y d e m á s documentos del ayuntamiento citadino, etc., pero las obras de las mujeres, la t e m á t i c a referente a ellas, e s t á tan dispersa, que son i n n ú m e r a s las fuentes a que hay que acudir y sobre todo no olvidar las auxiliares de la historia.
Y o creo que para el estudio de ellas en el periodo virreinal primero hay que acercarse a las obras impresas como son cró-nicas de las ó r d e n e s religiosas, a las historias de la conquista y c o l o n i z a c i ó n , a los relatos de los viajeros, a las biografías, a los sermonarios. Pero me estoy refiriendo no sólo a los que
tratan e s p e c í f i c a m e n t e de ellas, sino a todas, porque la v i d a de las mujeres se ha v i v i d o con la de los hombres en una tra-b a z ó n indisolutra-ble en todos los campos que investiguemos. Complemento, ayuda, p r o t e c c i ó n , abuso, t i r a n í a , trabajo, hambre, salud, enfermedad, h e r o í s m o , ciencia y arte, amor, fe y h e r e j í a , p a s i ó n , odio, vida y muerte, socialización y ais-lamiento, los mantienen unidos y sus noticias e s t á n así ínti-mamente ligadas. Y e r r a el camino quien quiera estudiar u n tema femenino sin considerar al u n í s o n o el correspondiente masculino, y lo acierta el que estudie a ambos, por el mayor grado de c o m p r e n s i ó n que t e n d r á de la mujer.
A h o r a b i e n , tras esto que es b á s i c o , hay que ver y estudiar lo que dejaron escrito las mujeres de aquellos tiempos y que se halla publicado ya sea aisladamente o dentro de obras es-critas por varones.
E l desarrollo de la vida intelectual de la mujer de hoy, los amplios medios de c o m u n i c a c i ó n con que se cuenta, han pro-piciado que se p u b l i q u e n numerosos estudios. De ellos como de todo lo que por miles aparece diariamente en todo el m u n -do, sólo d i r é que debe hacerse una cauta y exigente selección, porque el tiempo que i n ú t i l m e n t e puede perderse en ellos es mucho.
Respecto a la parte documental, la experiencia que yo he tenido es la siguiente. H a y datos sobre mujeres novohispa-nas lo m i s m o en archivos nacionales como extranjeros. Por ejemplo en nuestro gran A r c h i v o General de la N a c i ó n los he hallado lo mismo en los ramos Templos y Conventos, que en
Hospitales, Obras Pías, Historia, Vínculos, Tierras, Padrones, Jus-ticia Eclesiástica, Divorcios, Inquisición, Colegios y posiblemente los haya en Criminal y otros.
Los hay ampliamente en el A r c h i v o de N o t a r í a s , en el Re-gistro P ú b l i c o de la Propiedad, en el A r c h i v o de la C i u d a d de México, en el del Ayuntamiento y en los Archivos de órdenes religiosas como el Franciscano, que existe en la Biblioteca Nacional de M é x i c o , lo mismo que en la sección de manus-critos de la Biblioteca de la Escuela Nacional de A n t r o p o l o g í a .
T a m b i é n hay documentos m u y interesantes en los archivos de los estados, tanto en lo que heroicamente han conservado algunos conventos de frailes, como los privados que tienen
antiguas familias e historiadores; papeles comprados cuando la e x c l a u s t r a c i ó n o la p e r s e c u s i ó n callista como papel viejo. Los descendientes de hacendados y mineros t a m b i é n tienen sus archivos familiares con valiosos documentos.
A u n q u e algunos colegios conservan parte de sus archivos como Las Rosas de M o r e l i a o Las V i z c a í n a s de la ciudad de M é x i c o , la m a y o r í a de las instituciones femeninas perdieron sus archivos en tiempos de la Reforma. C o m o ejemplo de la d i s p e r s i ó n documental citaré el caso del ilustre convento de San J e r ó n i m o de M é x i c o . Los documentos de f u n d a c i ó n se encuentran en u n archivo privado en M a d r i d . Los libros de profesiones, donde e s t a m p ó su firma Sor Juana, están en Aus¬ t i n , y el p r i m e r l i b r o que conocemos de m í s t i c a femenina no-vohispana, que p e r t e n e c í a a este mismo convento, se v e n d i ó en una subasta pública de manuscritos en Londres hace aproxi-madamente ocho a ñ o s . Muchos archivos extranjeros públicos y privados son ricos en noticias sobre mujeres novohispanas. E n esta c u e s t i ó n tan importante de los archivos privados, el secreto para poder consultarlos es el mismo que a c t ú a co-m o " s é s a co-m o á b r e t e " en todas las relaciones huco-manas, ya se trate de finanzas, de comercio o de ciencia. Q u i e n investiga debe procurar por el camino que personalmente encuentre m á s accesible una r e l a c i ó n cordial con el d u e ñ o del archivo o biblioteca, interesarlo en el tema, despertar su confianza y merecerla. De este modo el d u e ñ o de la biblioteca o archivo se v o l v e r á el m á x i m o colaborador.
Fuentes i m p o r t a n t í s i m a s en el estudio de la t e m á t i c a fe-m e n i n a en la historia novohispana son las artes, tales cofe-mo la p i n t u r a , arquitectura, literatura (novela, poesía, etc.), la m ú s i c a , el folklore. Ellas nos permiten ubicar y dar valor a u n a serie de datos que aislados no son significativos. Para quien trabaja en los estudios de la mujer, tema tan concreto, pero a la vez tan amplio en lo disperso de su i n f o r m a c i ó n , la lectura de este tipo de obras nacionales y extranjeras, i m -presas o manuscritas, no sólo enriquece la cultura dando una base sólida para poder entender el asunto a investigar, sino despierta, por así decirlo, el olfato del investigador para lle-varlo a localizar el dato esencial, la noticia que contiene el valor h u m a n o , en medio de centenares de informes inútiles.
Tales son mis experiencia en los trabajos que he realizado a lo largo de m i vida como historiadora en archivos nacionales y extranjeros.