San miguel de breamo pertenece al municipio de Pontedeume. está en lo alto del monte brea-mo, situado a las espaldas de la villa de Pontedeume, desde donde se tienen buenas vistas de la desembocadura del río eume en el atlántico. Se encuentra a escasos kilómetros de Pontedeume y a unos 45 de a Coruña. Se llega sin dificultad a través de un desvío señalizado al pasar Cam-polongo o atravesando Pontedeume por Vista alegre.
L
a escasez documental del antiguo monasterio debreamo, especialmente parca en el período medie-val, dificulta su estudio histórico. Sus orígenes son oscuros; las primeras menciones que se realizan de breamo aparecen en 1102 y no son relativas al cenobio, sino al monte, donde el monasterio de San Xoán de Caaveiro (a Capela) tenía varias heredades. Posiblemente este monas-terio, de una comunidad regida por la regla de San
agus-tín, estuviese relacionado con la instalación de la misma comunidad en el monte de breamo, aunque también pudo surgir al amparo de la monarquía puesto que se trataba de un priorato de patronato real. Se desconoce la fecha de fundación, pero en 1169 se conserva la primera referencia a la presencia en el monte de una comunidad de la que se desconoce qué regla seguía. en este año se cita al prior de breamo, Juan ovéquiz, en un pleito entre oveco Gutiérrez
breamo
Iglesia de San Miguel
y el monasterio de Caaveiro. De Castro Álvarez propone que la comunidad debió de instalarse durante el reinado de Fernando II (1157-1188), en un momento ligeramente anterior, y que este mismo monarca debió de ser el que realizó la delimitación de su coto jurisdiccional, aunque reconoce que las citas a éste son indirectas y tardías.
en el segundo tercio del siglo xiii el modesto cenobio
de breamo se ve afectado por la expansión del monasterio cisterciense de Sobrado dos monxes. en una carta de 1234 se indica que el papa Gregorio IX envió a Juan miguel, arcediano de abeancos, y a Juan Pedro, canónigo lucense, para que actuasen como jueces en un pleito entre breamo y Sobrado por unas propiedades en mandres (parroquia de San Cosme de Nogueirosa, Pontedeume). Dos años des-pués se resolvió a favor de los cistercienses, pero en 1244 fue necesaria de nuevo la intervención del arcediano de abeancos y Juan Pérez Lombardo, que fallaron otra vez en favor de Sobrado.
en 1363, en un aforamiento de una casa en Pontedeu-me a Juan alfonso, clérigo de San Pedro de Perbes (miño), se mencionan al prior, Pedro rodríguez, y a dos monjes más. esto, unido al tamaño reducido de su coto, hace pen-sar que en ese momento la comunidad era muy reducida. La primera mención de los canónigos regulares de San
agustín en breamo figura en 1397 en la donación de la iglesia de San Xoán de Callobre (miño) de uno de estos religiosos, roderico alfonsi.
en el último tercio del siglo xiv, tras el incremento de
la importancia de la familia de los andrade, el monaste-rio de breamo es víctima de sus abusos. La concesión de los privilegios jurisdiccionales de las feligresías de Vilalba, Pontedeume y Naraío a Fernán Pérez de andrade por parte de Pedro el Cruel en 1364 y de los señoríos de Pontedeu-me y Ferrol por enrique II, hizo que las propiedades de los nobles limitasen con el coto regio de breamo. a finales del siglo xvi la casa de andrade compartía los frutos del
mo-nasterio con el prior.
La pérdida de autonomía va en aumento a lo largo del siglo xvi: en 1569 los canónigos de breamo cedieron
la jurisdicción y el vasallaje del coto del monasterio al marqués de Sarria. De Castro Álvarez cree que la desapari-ción del monasterio se produce entre 1576 y 1592, aunque el priorato de San miguel de breamo se conservó con sus tierras, diezmos –que repartía con los andrade y luego con la casa de Lemos– y la presentación de varias parroquias. en el siglo xvila designación del prior correspondía al rey;
se trataba de una prebenda que no hacía necesaria la re-sidencia en breamo, de modo que la gestión se realizaba
Planta
Alzado norte
Alzado sur
0 2 4 m
Alzado este
Alzado oeste
0 2 4 m
a través de un administrador y la necesidades pastorales las cubría el párroco de Vilar. No obstante, Francisco de espinosa, que fue prior entre 1598 y 1629, residió en él y administró directamente sus asuntos. Durante su gobier-no se vio obligado a hacer algunas reformas de urgencia porque el templo estaba muy deteriorado. Se deshicieron las estructuras monásticas, se reparó el muro sur de la igle-sia –que era donde se adosaban– y se reparó la bóveda. el estado en el que se encontraba la fábrica lo describe el car-denal Jerónimo del Hoyo en 1607: Es iglesia curada con pila bautismal. Diçen enterraron esta pila con intención de haçella simple. Está caído parte de este monasterio (…). esta referencia apunta a
que breamo había perdido hacía tiempo el carácter monás-tico para pasar a funcionar como parroquia, condición que también había abandonado.
en 1661 fue necesaria otra intervención, el cura de breamo firmó un contrato con Tomás y alonso Leal, maes-tros de obras, para deshacer el frontespicio de la yglecia en el remate todo el ynpino hasta quatro yladas desde la cornisa abaxo, por aberse de azer de nuebo por star desplomado, y se a de azer con la misma can-teria que tiene. en el curso de la obras fue necesario rehacer el
tejado a dos aguas, las puertas de madera de las tres facha-das y un coro de madera que estaba a los pies de la nave.
en 1777 el prior de breamo, antonio Sanjurjo mon-tenegro, comenzó un pleito con los curas de San Pedro de Vilar y Santa maría de ombre (Pontedeume), por no pagarle lo que le correspondía por regentar las parroquias. Lo resolvió en 1788 el Consejo de la Cámara real, dic-taminando que a la muerte de Sanjurjo montenegro se suprimiese el priorato y disfrutasen de sus frutos las feli-gresías. el deceso se produjo al año siguiente. La Cofradía de San miguel, documentada desde el siglo xvii, entra en
decadencia hasta desaparecer en la primera mitad del xviii,
con lo que se acelera el deterioro de la iglesia, que aca-ba por convertirse en ermita dependiente de la iglesia de San Pedro de Vilar. Llegado el siglo xxla situación mejora;
en un decreto del 3 junio de 1931 se declara la iglesia de breamo como monumento Histórico-artístico y cuarenta años después, en un segundo decreto del 13 de agosto, se la incluye dentro de Conjunto Histórico-artístico y Paraje Pintoresco de la Comarca eumesa. a mediados del siglo don antonio Sierto, párroco de Vilar, efectuó importantes arreglos en el transepto y la nave, como la apertura de un rosetón en la fachada principal.
el único edificio conservado del antiguo priorato de San miguel de breamo es la iglesia. Su planta es singular, se trata de una cruz latina formada por una cabecera con tres ábsides abiertos a un transepto y una nave. Curiosamente el transepto es más espacioso que la nave, de hecho, esta última presenta una estrechez inusual.
el exterior está recorrido por un zócalo escalonado que recorre todo el perímetro del edificio. en los ábsides se ven los dos retallos superiores achaflanados y uno inferior que remata recto, mientras que, en la nave, el escalón de abajo y las esquinas, y las bases de los contrafuertes de las esquinas y el centro de cada paño, se refuerzan con un en-sanchamiento de los retallos.
en la cabecera cada capilla presenta contrafuertes en los extremos; la central tiene también dos columnas en-tregas que llegan hasta el alero y dividen el hemiciclo en tres tramos. Las columnas se alzan sobre altos plintos pris-máticos que sobresalen del zócalo. Tanto las basas como los capiteles están muy erosionados, pero reciben un trata-miento similar al del interior del templo. Las basas tienen la escocia muy desarrollada, mientras que el toro superior casi ha desaparecido. ambas cestas reciben decoración vegetal con hojas que parten del collarino muy pegadas al bloque y en la parte superior tienen mayor proyección. Los remates de las hojas de una se realizan en punta y en la otra con volutas o pomas. en cada uno de los tramos del ábside mayor se abre una saetera cobijada por una venta-na rematada por un arco de medio punto que tiene como única decoración una moldura abocelada, seguida de una mediacaña que bordea los arcos y las jambas. en las capi-llas laterales aparecen saeteras simples.
en la capilla mayor, algunas de las cobijas con perfil en nacela estaban decoradas con motivos que la fuerte erosión sólo permite apreciar con dificultad: líneas en zigzag for-mando rombos, rosetas y círculos. en las capillas laterales, el alero se resuelve de una forma un tanto peculiar porque tiene un rebaje en ángulo recto. Los canecillos muestran una variada decoración; aunque la mayoría tienen ele-mentos vegetales o figuración, también los hay sencillos, resueltos en proa o nacela con decoración geométrica, como rollos. Los de tipo vegetal responden a diferentes tratamientos; los hay rematados en pomas o volutas o sim-plemente en punta, con el perfil recortado o totalmente lisos. Los que exhiben animales o figuras humanas están demasiado deteriorados como para poder describirlos; en los mejor conservados se diferencian un carnero, con los cuernos curvados, o cuadrúpedos echados con las patas so-bre la nacela.
Las capillas laterales se unen al muro este del tran-septo, mientras que la mayor está precedida de un corto tramo recto rematado en piñón. este cierre presenta co-mo única apertura un pequeño óculo que casi no se ve tras la unión del tejado cónico. el frente oriental del crucero carece de vanos, pero luce aleros con siete canecillos en cada lado, más sencillos que los de la cabecera; carece de canes con figuración, a excepción de algunos en los que se
Cabecera
Vista desde el lado norte
diferencian cabezas muy erosionadas y otro con una hoja apuntada. Las fachadas del transepto reciben un tratamien-to similar, se rematan en piñón y tienen en los extremos potentes contrafuertes prismáticos con la parte superior escalonada. Cada frente cuenta con dos únicas aperturas, una estrecha puerta inferior y un vano a gran altura. en el frente meridional hay una puerta con un pequeño tímpano pentagonal liso sostenido por mochetas sin decoración y la ventana es una saetera con derrame externo. en la fachada opuesta, el acceso tiene ménsulas achaflanadas que sostie-nen un tímpano semicircular decorado con cinco círculos excavados, colocados formando una cruz griega. La pieza está muy desgastada, pero en su interior cada círculo con-tenía motivos decorativos, que todavía se aprecian en dos de ellos: en uno hay unos radios y en el otro un capullo. rodeando el tímpano hay un arco de descarga con las do-velas lisas. en la parte alta del frente se abre un óculo con un festón de arquitos de medio punto y una moldura ex-terior muy deex-teriorada y una tracería pétrea reconstruida. en la descripción de balsa de la Vega se dice que en esta fachada se abría una saetera con derrame exterior, lo que contrasta con el aspecto verdaderamente románico del fes-tón de arquitos y el desgaste que presenta; desafortunada-mente en su catálogo fotográfico no hay imágenes de esta
fachada que permitan comprobar si se trata de un lapsus o fueron recolocadas piezas de una antiguo rosetón, a la vez que se retalló la celosía. en los muros occidentales del crucero aparecen contrafuertes prismáticos que carecen de correspondencia con los arcos fajones del interior. en el tramo inmediato a la nave se abren sendas saeteras.
el cuerpo de la nave es la parte del templo en la que se realizaron más restauraciones. en el siglo xvii fue
nece-sario intervenir dos veces. en la primera se derribaron las ruinosas dependencias monásticas ubicadas, tal vez, en el muro meridional, por ser ésta la orientación habitual de los claustros. al eliminar las edificaciones anexas, se re-paró el muro de la iglesia, se abrió una estrecha ventana adintelada con amplio derrame exterior y se intervino en la bóveda, tal vez por este motivo desaparece en el interior de la nave la imposta abilletada. en la segunda, en 1661, se rehizo la parte superior de la fachada principal y se realiza-ron también obras en el interior, en el desaparecido coro. Una última actuación de entidad en este cuerpo se hizo en el siglo xxcuando se actuó de nuevo en el primer
tra-mo de la bóveda de la nave y en el exterior se construyó, en el imafronte, el contrafuerte meridional y se abrió el gran rosetón. Ninguno de estos elementos aparecen en las fotografías de 1929 de balsa de la Vega, donde en lugar
Fachada occidental
Inscripción de la fachada occidental
Tímpano de la portada norte
Rosetón de la fachada norte
del óculo aparece una modesta saetera. en estas imágenes se aprecia un gran deterioro en la fachada occidental, con grandes grietas recorriendo los muros, motivo por el que fue necesario intervenir en la fachada unos años después.
en la actualidad la puerta está flanqueada por dos pa-rejas de contrafuertes en cada lado. estos estribos llegan hasta media altura y sostienen un alero liso que se apoya sobre dos canecillos en el tramo central. en las imágenes de principio del pasado siglo ya aparece el tornalluvias en los tramos septentrional y central, sostenido en este últi-mo por canes. La puerta se dispone muy retranqueada con respecto al arco de medio punto que la cobija. Se cierra con un pequeño tímpano semicircular liso sobre mochetas achaflanadas, estas últimas de factura moderna. el remate de la fachada se realiza en piñón, con una pequeña cruz. en un sillar del contrafuerte septentrional hay una inscrip-ción desarrollada en dos líneas e: m: ccxx: v (era 1225 –año
1187–). Si aceptamos como válida la fecha, deberíamos re-lacionarla con el inicio de las obras, porque las caracterís-ticas constructivas y decorativas del templo se relacionan con un edificio más tardío.
en los laterales de la nave aparece un contrafuerte úni-camente en el muro norte. en este lado hubo una espadaña que se eliminó en 1865. en el muro meridional, el para-mento tiene mayor irregularidad en la colocación del apa-rejo, donde hay múltiples engatillamientos que apuntan a un desmontado del muro románico y a la recolocación de las piezas en un momento posterior en el que también se abre una estrecha ventana adintelada con amplio derrame externo. en los canecillos de los aleros laterales de la nave desaparecen totalmente la figuración y son mayoritaria-mente en nacela, y alguno en proa.
en el interior, la iglesia está totalmente abovedada, solución poco frecuente en el románico gallego pero ha-bitual en el caso de tratarse de las grandes fábricas monás-ticas. Las bóvedas están revocadas quedando únicamente a la vista las dovelas de los arcos. Se adoptan diferentes soluciones de abovedamiento en cada parte. Hay bóvedas de horno en los hemiciclos de las capillas, una bóveda de crucería en el crucero y una de cañón con directriz de me-dio punto en el transepto y con perfil apuntado en el tramo recto que precede al semicírculo de la capilla mayor y en la nave.
el perímetro interno de los tres ábsides está recorrido por un banco de fábrica con el borde decorado con un bocel seguido de mediascañas, en el interior de la capilla mayor y en la embocadura de las laterales, pero este detalle se pierde dentro de las mismas, donde se resuelve en arista viva.
La capilla mayor se abre al crucero mediante un arco apuntado que descansa en semicolumnas. Las basas áticas
tienen un mayor desarrollo de las escocias. en ambas hay garras con decoración variada, pero demasiado deterio-rada como para poder precisar más. La basa meridional presenta el toro superior sogueado y el inferior recorrido por una línea en zigzag resaltada. La originalidad de estas piezas es que presentan figuración en sus caras mayores. La septentrional tiene un personaje arrodillado con el cuer-po dispuesto de lado y la cabeza girada mirando hacia el altar. La representación se hace de forma sumaria, con el cabello cubierto con una cofia o un velo que le llega hasta la mitad de la espalda y que se ajusta a la cabeza con una cinta ancha que pasa por debajo de la barbilla. Los ropajes están poco detallados, pero parece que lleva una túnica que llega a los pies. en la del lado opuesto aparece una gran cabeza barbada, con cabello corto y rasgos sumarios. Los capiteles vegetales repiten el mismo esquema ornamental con un único orden hojas apuntadas, estilizadas, muy pe-gadas a la cesta y de cuyos ápices penden pomas. en el muro meridional se abre una pequeña credencia en arco de medio punto. Hay una segunda hornacina junto a la columna septentrional del hemiciclo. entre la bóveda de cañón apuntada del tramo recto y el arco fajón de
acce-so al hemiciclo hay un pequeño espacio donde se abre un óculo de reducidas dimensiones, tallado con un festón de arquitos, motivo que aparece también en el rosetón de la fachada septentrional. La bóveda de cuarto de esfera está reforzada por un fajón en arco de medio punto doblado, donde la dobladura es lisa y las dovelas del arco menor están talladas en la arista con un bocel, seguido de una me-diacaña en la rosca. este arco está sostenido por columnas con las mismas características que las del arco triunfal. Las basas fueron mutiladas en el siglo xviiipara colocar un
reta-blo, pero en el toro superior de una de ellas se aprecia una cuidada decoración sogueada. en los capiteles se incluyen ligeras variantes, como unas pequeñas volutas asomando en las esquinas superiores o la presencia de lóbulos tallados en el interior de una hoja. Los cimacios en nacela son lisos y se continúan por la sección curva del presbiterio actuan-do como imposta de la bóveda de horno. bajo esta moldura se abren tres saeteras de medio punto abocinadas, sobre las que voltean arcos moldurados por un baquetón, en la aris-ta, seguido de dos mediascañas, en la rosca. La forma en la que se resuelven los soportes de los arcos se aleja de lo ha-bitual. en las jambas exteriores se continúa la molduración
del arco, mientras que en las del centro hay dos columnas con fustes lisos y cortos. Las basas áticas tienen plintos circulares; el toro inferior de la meridional está animado con una especie de festón lobulado. Los capiteles vegetales tienen un tratamiento más plástico que los del resto del ábside. Las hojas tienen los nervios centrales rehundidos y se rematan con pomas o volutas muy sobresalientes. en la parte superior se dispone un orden menor con zarcillos y pomas. Los cimacios tienen molduración un tanto parti-cular, con boceles en las aristas superior e inferior, con un rebaje recto en el medio.
Los ábsides laterales se abren al transepto de una for-ma for-más sencilla, mediante arcos triunfales de medio pun-to, ligeramente peraltados y doblados. Sus semicolumnas tienen fustes achaparrados con basas áticas, con escocias muy desarrolladas, similares a las del resto de la cabece-ra, pero resulta especialmente interesante la septentrional de la capilla sur porque está figurada. el toro superior está adornado con una especie de sogueado, que más parece una serie de perlas, y sobre el toro inferior se representan tres cuadrúpedos que se unen unos a otros mordiéndose. el desgaste y la dureza del material no permiten identificar su género, pero algunos autores han planteado que sean perros o monstruos.
Tres de los capiteles de los ábsides presentan hojas muy estilizadas, estrechas, terminadas en punta, con el nervio central muy marcado y pequeñas pomas en algunas de ellas. en la parte alta asoman unos tacos, en la parte central, y unos tallos terminados en espiral, en las esquinas. el cuarto de los capiteles, el del lado de la epístola de la ca-pilla meridional, es figurado. en el centro de la cara mayor hay un personaje en pie, con los rasgos faciales sumarios y aparentemente desnudo. está soplando un gran cuer-no u olifante, que sujeta con su macuer-no derecha, mientras que con la otra parece agarrar a un cuadrúpedo con orejas pequeñas, del que se ha planteado que pueda ser un perro o un oso. en la cara interna de la cesta aparece un caballo encabritado o trotando, con las patas delanteras elevadas, y ensillado. Se trata de una escena de caza que se puede poner en relación con la basa situada justo enfrente, que se ha interpretado como perros acosando a una presa.
el crucero, dada la diferencia de anchura de las naves, tiene planta rectangular, se cubre con una bóveda de cruce-ría con arcos de medio punto sostenidos por semicolumnas entregas que se elevan sobre altos zócalos que se continúan desde el presbiterio y que en la nave cubren únicamen-te la esquinas de la confluencia entre ésta y el transepto. La bóveda está rehecha, sus nervios, de perfil rectangular, descansan en unas pequeñas ménsulas colocadas en el es-pacio disponible entre los arcos torales. en la base de las
ménsulas hay motivos diferentes, dos de ellos geométricos, una piña, y otro es una voluta muy geometrizada. La clave
se decora con una flor cuadripétala con el botón sobresa-liente.
en los cierres del transepto las puertas se resuelven en medio punto rebajado, en la septentrional, y en arco apun-tado, en la meridional. La bóveda de la nave del crucero es de cañón de medio punto ligeramente peraltada, que arranca de una línea de imposta que se extienden por todo el perímetro del crucero, incluidos los cierres norte y sur, y que se continúa, escasos metros, por el arranque de la nave. La moldura se talla de dos formas diferentes: a lo largo del frente oriental de la nave transversal se resuelve en nacela lisa, mientras que en el resto de los muros son abilletados, con gruesos billetes dispuestos en una única hilera.
Las columnas del crucero responden a dos plantea-mientos claros, según el tipo de basas y capiteles usados. Los soportes orientales comparten características con los de la cabecera. Sus basas tienen sogueados o perlados y garras ornamentadas, especialmente llamativas en la co-lumna sur, que parecen piñas, pero que en lugar de tener forma ovalada son redondas, y en lugar de escamas, tienen pequeñas bolas. en los capiteles se produce una simplifica-ción de los motivos representados en las cestas decoradas, con grandes hojas dispuestas en un único orden que cubre toda la superficie del capitel. Las hojas se tallan pegadas a la cesta, pero con un tratamiento correcto. en el caso de capitel norte se incluyen otros elementos ornamentales, como el nervio resaltado y piñas en la punta.
Los soportes occidentales conforman otro grupo or-namental. bajo las columnas aparece el banco de fábrica con la arista abocelada que no se prolonga por el resto del muro, como sucedía en el presbiterio. en las basas áticas, aunque de buenas proporciones, se pierden los elementos decorativos que se reducen a unas pequeñas pomas. en las cestas aparece un fuerte decorativismo. Los collarinos se decoran con sogueados o con finos billetes, mientras que el cuerpo se rellena con diferentes tipos de hojas con una organización descuidada, a las que se suman caulículos y volutas –que aparecen fuertemente geometrizados, lo que hace difícil reconocer el motivo representado– y elemen-tos meramente decorativos, como piñas y flores que se em-plean para rellenar los huecos disponibles.
La nave se cubre con una bóveda de cañón ligeramen-te apuntada, que fue rehecha en varias ocasiones, por lo que el análisis de los elementos que la conforman ha de tomarse con cautela. esta bóveda cuenta con un arco fa-jón sostenido por capiteles-ménsula, bajo los que hay va-rios tambores de columna que mueren varias hiladas más abajo. esta solución, que podría parecer fruto de una
ma-Capiteles de la nave
Ventanas de la capilla mayor
la colocación de las piezas preexistentes por parte de los restauradores, podría ser también un esquema derivado de soluciones cistercienses. Con respecto a los capiteles, el septentrional tiene un tratamiento plenamente románico, con un aplanamiento de las hojas, que se disponen pegadas a la cesta, pero que concuerdan con la estética del Císter que aparece en sus soportes. No se puede decir lo mismo del meridional, que carece de paralelos en el edificio y po-siblemente fuese tallado por los artesanos modernos para no desentonar con el conjunto. Como se ha indicado, la moldura de billetes que recorre el perímetro del transepto se interrumpe abruptamente un par de metros después del crucero, de tal modo que la moldura se simplifica a un per-fil achaflanado, que sólo se decora con una línea en zigzag en una pieza próxima al capitel septentrional.
en breamo aparecen una serie de elementos de escasa difusión en el románico gallego que hacen de él un edificio interesante. La planta de cruz latina y la cabecera triparti-ta es atípica en Galicia, y cuentriparti-ta como único paralelo en San Salvador de Vilar de Donas (Palas de rei, Lugo). en ocasiones se ha puesto en relación con la de Santiago de o burgo (Culleredo), pero ésta debió de contar en origen con una planta basilical de tres naves.
aunque en la iglesia del antiguo priorato santiaguista de Vilar de Donas la concepción de los espacios y volú-menes es muy diferente, se encuentra también una bóveda de crucería en el crucero, pero los nervios se enjarjan en el arranque de los arcos formeros, mientras que en breamo se apean en unas pequeñas ménsulas. el hecho de tratarse de iglesias monásticas explica la planta adoptada con varias capillas y la mayor complejidad constructiva, que se aleja de la simplicidad imperante en los templos rurales
galle-gos. en el monasterio cisterciense de Santa maría de meira el espacio del crucero de la iglesia se cubre también con una bóveda de crucería que, aunque con un perfil muy di-ferente de las nervaduras, se asemeja mucho a la cubrición de breamo. La influencia de la estética cisterciense, como ya se señaló, se aprecia en la simplificación de la talla y en los motivos representados en los capiteles.
el pequeño óculo, con la moldura festoneada, abierto en el espacio disponible entre la bóveda del tramo recto y el arco triunfal de acceso al hemiciclo de la capilla mayor, es una solución que se adoptó en las iglesias monásticas de Santa maría de mezonzo (Vilasantar) o en Santo Tomé de monteagudo (arteixo), donde en la capilla mayor se hace con rosetones de grandes dimensiones, mientras que en las laterales tienen unas dimensiones modestas. en las capillas de ambos templos también se produce la convivencia de arcos triunfales en arco apuntado y arcos fajones de acceso a los hemiciclos en arco de medio punto.
La forma en la que se resuelven en el exterior las ven-tanas con boceles poco voluminosos marcando las aristas del arco y de las jambas aparece también en otras iglesias, como San Salvador de bergondo o San mamede de riba-dulla (Vedra).
otro aspecto poco difundido en el noroeste de la pro-vincia de a Coruña es la decoración de las cobijas del ale-ro. en iglesias próximas aparecen decoradas las cornisas de San Salvador de bergondo y San martiño de Xuvia (Neda), aunque en ambos casos se trata de una cenefa con un mo-tivo decoramo-tivo común que recorre todo el perímetro de cada ábside. aunque hay ejemplos más distantes, con co-bijas decoradas con diferentes elementos, como el alero de la iglesia de Santo andré de Órrea (agolada, Pontevedra).
en lo relativo a la figuración de los capiteles y las ba-sas, las representaciones de caza son poco frecuentes en el románico gallego. Hay composiciones con humanos haciendo sonar un cuerno en obras tempranas, como en capiteles de la girola o en el fajón de la entrada a la capi-lla de San Juan de la catedral de Santiago, San bartolomé de rebordáns (Tui, Pontevedra) o en San martiño de mondoñedo (Foz, Lugo), y también en los capiteles del triunfal de Santiago de Tabeirós y San miguel de moreira (ambas en a estrada, Pontevedra); en este último el hom-bre va a caballo. La basa decorada con cuadrúpedos mor-diéndose no cuenta con paralelos con otras basas, pero su composición es semejante a la de algunos capiteles, como el del arco triunfal de Santa maría de Caamaño (Porto do Son) o en San martiño de agudelo (barro, Pontevedra) y Santa maría de Tebra (Tomiño, Pontevedra) o Santiago de Tabeirós.
Con respecto a los capiteles con decoración vegetal, los de la cabecera y los orientales del transepto están in-fluidos por la estética cisterciense por la simplificación de los motivos ornamentales, con hojas lisas muy pegadas a las cestas y sin apenas volumen en la parte superior. Por otro lado, en las cestas inmediatas a la nave y en la cesta septentrional del fajón de ésta, la forma en que se resuel-ven es diferente. aunque el tratamiento de los elementos vegetales también carece de proyección, la composición se hace en varios niveles: en la parte superior los caulículos y las volutas se someten a una fuerte geometrización y apare-cen elementos decorativos variados que actúan de relleno en los espacios disponibles entre las hojas. esta forma de resolver las cestas se encuentra en templos rurales de cro-nología tardía.
en los canecillos hay una mayor presencia de los de decoración geométrica que con figuración, los escasos ejemplos figurados se circunscriben a la zona de la cabe-cera. esta diferenciación entre el alero de la cabecera, con una mayor riqueza decorativa, y el de la nave, con sobrie-dad, es bastante frecuente porque le da un mayor protago-nismo a la zona más noble del templo. aunque no siempre se debe a la presencia de varios talleres o etapas construc-tivas, en el caso de breamo, donde en el interior se estable-ce una clara diferencia entre los soportes orientales y los occidentales y el tratamiento de las impostas, se debe a la presencia de dos talleres. el primero actuó en la cabecera y en los soportes orientales del transepto, mientras que el segundo abordó la terminación del crucero y el cuerpo de naves, así como el abovedamiento de ambos espacios. el taller inicial usa modelos decorativos difundidos desde las fábricas cistercienses, pero también incorpora basas y capi-teles con figuración. el segundo emplea soluciones típica-mente románicas, como la moldura de billetes o la decora-ción de los capiteles, pero incluye una serie de elementos que anuncian la llegada del gótico, como son la bóveda cuatripartita y las ménsulas que lo soportan.
en breamo estos dos obradores trabajaron en dos campañas constructivas, no muy distantes en el tiempo. el inicio de las obras ha de ponerse en relación con el año 1187 que está grabado en uno de los sillares de la fachada principal. La segunda campaña, que carece de elemento epigráfico de referencia, debió de realizarse en los años ini-ciales del siglo xiii.
en el ábside septentrional hay una imagen pétrea de San miguel pesando las almas. el santo viste una especie de esclavina y una túnica larga que le llega hasta los pies
descalzos. Con sus dos manos sostiene una balanza, cuyos platillos están ocupados por dos figuras pequeñas que re-presentan las almas juzgadas de fallecidos. La figura con-serva restos de policromía pertenecientes a varios repintes. Tiene un tratamiento tosco y errores de proporción y de encaje que ponen en evidencia la falta de pericia del artista. La datación de esta psicostasis no está clara, las fechas pro-puestas oscilan entre la primera mitad del siglo xiii y fines
del xiv o principios del xv.
Texto y fotos: amPF - Planos: bGL/aLa
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