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COOPERACION INTERNACIONAL Y EL CONFLICTO ARMADO EN COLOMBIA

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COOPERACION INTERNACIONAL Y EL CONFLICTO

ARMADO EN COLOMBIA

Cooperación para la solución negociada y el fortalecimiento de

la democracia

O.T.C. Colombia

Dos características contrapuestas de Colombia determinan el volumen y el papel de la cooperación internacional en el país. Se trata de un país de renta media (IDH: 0,79), muy inequitativo (Indice de Gini 2003: 58,6), y se trata a la vez de un país con un conflicto armado de más de 40 años de duración.

Según el Informe 2006 del ACNUR Colombia es el país con mayor número de desplazados internos, el primer país en número de víctimas por minas antipersonal y munición sin explotar (fuente Informe Monitor de Minas Terrestres 2006) y según el informe de la representación de la OACNUDH en Colombia se producen graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario y violaciones de los Derechos Humanos en el marco del conflicto interno, entre otros indicadores que dan fe de la magnitud de las dificultades que se viven en el país.

A pesar de que en cantidad, la cooperación no es significativa en los presupuestos nacionales (menos del 0,5% del PIB), sí lo es el acompañamiento técnico y político de la comunidad internacional en el apoyo a los esfuerzos del Estado colombiano y de la sociedad civil en la superación del conflicto y en el respeto a los Derechos Humanos. Este papel es positivamente valorado tanto por el Estado como por las organizaciones sociales. La expresión de este interés queda de manifiesto en el proceso Londres-Cartagena (que tiene su próximo encuentro en Bogotá). Dicho proceso, que tiene tres grandes líneas de trabajo: la de reorientar la cooperación internacional en aquellos ámbitos más necesarios para la construcción de la paz, la de hacer un seguimiento a la problemática de los derechos humanos en Colombia y la de favorecer el diálogo entre la sociedad civil y el gobierno colombiano, y en el cual la comunidad internacional tiene un claro e importante papel de mediador, de facilitador y de acompañamiento al proceso. Aunque en los más de tres años de proceso, han existido momentos más activos que otros, los tres grupos participantes siguen ratificando de común acuerdo su validez y vigencia.

El Consenso Europeo para la Cooperación Internacional declara que “No habrá desarrollo ni erradicación de la pobreza sin paz y seguridad, y sin desarrollo y erradicación de la pobreza no habrá desarrollo sostenible”, y la UE anuncia que redoblará sus esfuerzos en materia de prevención de conflictos.

El actual Plan Director de la Cooperación Española plantea la necesidad de hace de España un “activo constructor de paz”, y en ese mismo Plan Director se considera a Colombia como un País de Atención Especial por el conflicto armado y por la crisis humanitaria. De ello se traduce que, al igual que la mayoría de países que trabajan en cooperación

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internacional en Colombia, concentre su acción fundamentalmente en “la prevención de conflictos y en la construcción de la paz a través de iniciativas que atiendan a los efectos de la violencia directa y promuevan el desarrollo humano sostenible, la equidad de género, el fortalecimiento institucional y la participación ciudadana”.

Este es el objetivo general consensuado en el proceso participativo de construcción del Plan de Actuación Especial de la Cooperación Española en Colombia. Este Plan Estratégico es el resultado de consultas y acuerdos entre actores de Cooperación Española (AECI, ONGD, cooperación descentralizada, sindicatos, etc.), otros países con cooperación internacional en Colombia, y organismos multilaterales así como instituciones del Estado colombiano y organizaciones de la sociedad civil.

Para cumplir ese objetivo, la Cooperación Española desarrolla su acción en cuatro grandes líneas estratégicas:

1. Contribuir a mejora de los factores estructurales que favorecen el conflicto armado como los factores económicos y sociales -a través de la promoción del desarrollo económico con equidad-; ambientales –especialmente a través de la prevención de la vinculación a los cultivos de uso ilícito- así como institucionales –fundamentalmente a través del fortalecimiento de las instituciones competentes en la garantía de los DDHH

2. Atender los efectos de la violencia directa acompañando al Estado y la sociedad civil tanto en los primeros momentos de emergencia (Ayuda humanitaria) como en una fase posterior de restablecimiento económico, social y psicológico de las personas afectadas por la violencia y/o catástrofes naturales haciendo especial énfasis en las mujeres, la infancia, la juventud y la población indígena y afro descendiente.

3. Promover la construcción de la paz, la convivencia y la reconciliación a través de la educación y la cultura para la paz, la defensa y reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes y el apoyo a las víctimas para la exigibilidad de sus derechos a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición

4. Incidir en las causas estructurales de la desigualdad de género en Colombia, identificar el impacto diferenciado del conflicto sobre las relaciones de género y apoyar las iniciativas de las mujeres por la paz

En consecuencia, la Cooperación Española dedica importantes esfuerzos AL FORTALECIMIENTO DE LA DEMOCRACIA y este aspecto es a la vez un eje transversal en todas nuestras acciones tendientes a la construcción de la paz. En todas las intervenciones se fomenta el fortalecimiento de las instituciones públicas y de la sociedad civil, y el acercamiento entre de ambas con el ánimo de promover una cultura política y ciudadana donde se diriman los conflictos de forma negociada y eso no es otra cosa que la democracia.

Pero hablar de fortalecimiento de la democracia implica obligadamente hablar del respeto a los Derechos Humanos y de Fortalecimiento del Estado de Derecho. Y este es uno de los propósitos de la cooperación internacional, y España está trabajando en este aspecto

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apoyando el proceso de formulación concertada del Plan Nacional de Acción en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario. España ha venido acompañando la creación y el funcionamiento de la Instancia de Coordinación que pretende garantizar la participación de organismos del Estado y de la sociedad civil a nivel nacional y en breve también regional, y también está apoyando el trabajo de sensibilización y coordinación que la sociedad civil requiere realizar entre la pluralidad de actores que tiene interés en participar en la elaboración de este Plan.

Y no se puede hablar de democracia sin hablar de las victimas y de la garantía de sus derechos. Así, acompañar a las victimas en su dolor, fortalecer sus organizaciones, apoyarlas en la exigibilidad de sus derechos, es tal vez uno de los mayores apoyos que una cooperación internacional, puede hacer en Colombia. Y es tan importante en este caso, o tal vez más, el acompañamiento humano, el que no se sientan tan solas, que el financiero. Pero al mismo tiempo, es fundamental fortalecer las instituciones competentes en la garantía de los derechos de esta población, apoyar a la Fiscalía del Estado, para que puede encontrar a los desparecidos y poder devolver a sus familias sus cuerpos, única forma de iniciar un verdadero duelo, y empezar de esta manera, tras un largo periodo, una parcial recuperación del dolor, o para que puedan ser reparadas, o para que definitivamente pueden conocer la verdad, apoyar a la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, para que en esta etapa inicial de su trabajo pueda ir definiendo y cumpliendo de la mejor manera posible sus funciones. Todo ello con el fin de apoyar los procesos de verdad, justicia, reparación y las garantías de no repetición de estos actos.

La Cooperación Española contribuye a la inclusión de grupos que han sido tradicionalmente excluidos del juego democrático como las mujeres, la juventud y los pueblos indígenas y afrodescendientes. Por ello, se fortalecen sus organizaciones para mejorar su interlocución e incidencia en la exigibilidad de sus derechos y en la plena participación en la toma de decisiones y en la vida política, social, económica y cultural del país.

Para el caso del trabajo con los pueblos indígenas la Cooperación Española actúa, entre otros, bajo el principio del derecho al autodesarrollo, donde se busca respetar y apoyar estrategias de desarrollo que emanen de los propios pueblos indígenas e impulsar su participación en los procesos de desarrollo y de definición de políticas que les afecten como es el caso del acompañamiento al modelo de desarrollo propio de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Igualmente sucede con la juventud a quien se acompaña en la construcción, puesta en práctica y veeduría de las políticas de juventud y en contribuir a que éstas sean percibidas de forma integral y transversal dentro de las administraciones públicas, especialmente a nivel local (Quibdó) y departamental (Valle del Cauca). En este ámbito, se hace énfasis en la participación de la juventud en la construcción de políticas y prácticas culturales enfocadas a la convivencia, la participación, la integración, la cohesión social y el encuentro intercultural reconociendo e impulsando el rol de la cultura en fortalecimiento de la democracia.

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Para el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres se apoyan acciones a favor de la gobernabilidad democrática, por un lado fomentando la participación de las mujeres a través del fortalecimiento de sus organizaciones y redes a nivel local y regional (proyectos del Instituto de la Mujer: Red de mujeres del Caribe, Red de Mujeres del Chocó, Red Metropolitana de Mujeres de Bucaramanga) y por otro, el apoyo para la construcción de políticas públicas con equidad de género tanto nacionales con los tres poderes del Estado, como municipales. Los temas principales son la erradicación de las violencias de género y la participación política de las mujeres. También se promueven acciones que contribuyan a visibilizar el efecto diferenciado del conflicto en la vida y seguridad de las mujeres, (Programa Paz y Seguridad UNIFEM), apoyen la restitución de los derechos de las mujeres que han sido víctimas de la violencia, y su conversión de víctimas a ciudadanas ( Madres de la Candelaria, Sisma y Conciudadanía entre otros) y el apoyo a iniciativas de las mujeres y sus organizaciones a favor de la paz ( UNIFEM)

Y todo esto, con dos grandes retos, el primero NUNCA sustituir al estado en sus funciones, sino fortalecerlo para que las cumpla a cabalidad, nunca mermar la confianza de la sociedad hacia sus autoridades, y esto se hace a veces de manera casi inconsciente cuando la cooperación internacional brinda soluciones a la ciudadanía de manera directa, sin contacto con las autoridades locales y, tal vez de manera inconsciente, envía un mensaje erróneo y peligroso para el fortalecimiento de la democracia: “cuando usted tenga un problema, haga un proyecto y busque cooperación internacional”, en lugar de “participe en la búsqueda de la solución con sus autoridades”. La misión de la cooperación es por el contrario acompañar los esfuerzos ya existentes con el objetivo de dejar capacidad instalada capaz de dar continuidad y sostenibilidad a las iniciativas emprendidas con impulso internacional.

Y el segundo, hacerlo de manera COORDINADA, de tal forma que no consigamos un efecto no deseado con la cooperación internacional, y que desgraciadamente se da frecuentemente. Esto es la fragmentación de las instituciones públicas, en pequeños reductos apoyados por una u otra cooperación, y fragmentación de la sociedad civil organizada, e incluso de las organizaciones de victimas, en función de quien las apoye. Esto, no solo no fortalece la democracia, sino que la debilita.

La cooperación por tanto debe tender a la construcción de alianzas, a sumar esfuerzos, promover un trabajo en red coordinado, concentrado, complementario y armonizado para conseguir optimizar los recursos –escasos- y mejorar el impacto de las intervenciones. En cuanto a LA SOLUCION POLITICA NEGOCIADA, España ha tenido un papel relevante en el acompañamiento a las negociaciones entre gobierno y grupos armados

ilegales. En ese contexto, el papel de la nuestra cooperación ha sido el de apoyar esa labor facilitadora, así en el caso del ELN apoyando la Casa de Paz.

La paz no es solamente un acuerdo entre las partes sino que involucra y compete a toda la sociedad. Por ello es tan importante apoyar y fortalecer la tercera vía o diplomacia ciudadana.

La Cooperación Española ha estado siempre muy cerca de las iniciativas de paz de la sociedad civil –cabe destacar que muy activas y dinámicas en Colombia- como la

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Asamblea de la sociedad civil por la paz, Conciudadana, Redepaz, Corporación Nuevo Arco Iris, también con especial énfasis en las mujeres y sus propuestas para la paz, liderado por UNIFEM y con participación de Suecia, Suiza, Canadá y España entre otros se apoya el proyecto fortalecimiento de alianzas y redes de mujeres por la paz, de las organizaciones de defensa de los derechos humanos (CODHES) así como de las organizaciones de víctimas (Madres de la Candelaria).

Estas organizaciones contribuyen a la movilización ciudadana en favor de la paz y contribuyen a promover una cultura de la paz que genere un clima social de rechazo a la violencia y un clima favorable a la gestión pacífica de los conflictos en todos los niveles de interrelación.

Para contribuir a ello y para no alimentar el odio ni engrosar las filas de los grupos armados y la perpetuación del conflicto, se hace especial énfasis en el trabajo dirigido a la infancia y a la juventud a través de iniciativas de educación para la paz y construcción de ciudadanía pacífica y democrática a través de la cultura y los medios de comunicación. Este aprendizaje, esta formación en cultura de paz, este habito de cultura ciudadana democrática, que debe aprenderse desde la infancia, en la familia, en la escuela y asumirse como algo propio y muy valioso, en la juventud, y que debe ejercerse durante toda la vida, será la principal garantía, de que cualquier proceso que paz que emprenda Colombia, no sea un proceso de paz más, sino que garantice la no repetición de hechos que tanto han hecho sufrir al pueblo colombiano

En conclusión, la complejidad del conflicto colombiano no puede sino ser abordada desde una multitud de perspectivas que se retroalimentan y confluyen. Así, el fortalecimiento de las instituciones públicas de Colombia y la desaparición de las influencias violentas del narcotráfico, la guerrilla y del paramilitarismo en las mismas, la verdadera participación integral de la sociedad civil en la planificación de políticas, en su puesta en práctica y en el seguimiento y supervisión de las mismas, es un camino hacia una democracia fuerte y es asimismo un camino hacia la solución política negociada al conflicto.

Referencias

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