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Para qué medir el gasto de las familias?

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E N F O Q U E E S T A D Í S T I C O

1 8 D E E N E R O D E 2 0 0 7

VI ENCUESTA DE PRESUPUESTOS FAMILIARES

¿Para qué medir

el gasto de las familias?

s u m a r i o

La medición del

consumo de los

hogares

Página 2

Hacia una nueva

estructura del

gasto en los inicios

del siglo XXI

Página 3

Cambios en la

Canasta de IPC

1928 - 1998

Páginas 4 y 5

Experiencia

de los países

desarrollados

Página 6

Características

del estudio

Página 7

La encuesta ya

se ha realizado

en dos mil hogares

Página 8

La Encuesta de Presupuestos Familiares aportará la base para un IPC nacional,

acorde a las transformaciones sociales y económicas de la última década.

Más educación e ingreso y mayor integración de la mujer a la fuerza de trabajo,

son algunos de los factores que inciden en el consumo de bienes y servicios.

Dos mil hogares ya han sido encuestados en el proceso que se inició en

noviembre de 2006 y que finalizará en octubre de 2007.

Yerba mate, poncho de castilla, leña de espino, catres, quedaron relegados en la

lista de productos desde mediados del siglo pasado. Emergieron gradualmente

transporte, asistencia médica, educación y recreación.

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ENFOQUE ESTADÍSTICO - VI ENcuEsta DE pREsupuEstOs famIlIaREs - Boletín Informativo del Instituto Nacional de Estadísticas

ENFOQUE ESTADÍSTICO - VI ENcuEsta DE pREsupuEstOs famIlIaREs - Boletín Informativo del Instituto Nacional de Estadísticas

V I E N C U E S T A D E P R E S U P U E S T O S F A M I L I A R E S

¿Para qué medir el gasto de las familias?

Un país debe conocer la estructura de con-sumo de los hogares para asegurar que el Indice de Precios al Consumidor (IPC), que indexa y determina una gran diversidad de acciones y relaciones contratactuales a nivel económico entre las personas, refleje el perfil de un hogar medio. La canasta del IPC representa una me-dia del consumo de todos los hogares del Gran Santiago y a contar del 2008, del país. Es por esto que ningún hogar en específico se verá re-flejado en la canasta del IPC, menos aún hoga-res de muy bajos o altos inghoga-resos.

La construcción adecuada del IPC asegura que los responsables de las políticas públicas y la población (consumidores, trabajadores y emplea-dores) conozcan la variación, a lo largo de los años y meses, del poder adquisitivo de los hogares. De este modo los primeros pueden tomar decisiones de políticas públicas, así como decisiones privadas o gremiales atingentes.

Adicionalmente a su objetivo central, la re-construcción de pautas de consumo de todos los estratos de la población, permite una gran diversi-dad de análisis relevante para las políticas públicas

del país y refleja la distribución del consu-mo entre estratos socioeconómicos -dato que es, estadísticamente hablando, más certero que en el caso de los ingresos- lo que es en sí un importante, aunque no el único, indicador de la distribución de in-gresos y equidad social de un país.

Finalmente, los cambios históricos en las preferencias y opciones de consumo de los hogares refleja, muy claramente, el lugar que ocupa el país en la curva del desarrollo socioeconómico. Los países y hogares en los inicios del desarrollo de la sociedad mercantil gastaban práctica-mente el 100% de sus ingresos moneta-rios en alimentación y bienes básicos de consumo, como combustibles y algunos medicamentos.

A medida que los países se van de-sarrollando y/o que los hogares generan mayores ingresos, los gastos se diversifican y aparecen mayores porcentajes de gasto en salud, luego en educación, vivienda, y finalmente en vestuario, equipamiento de la vivienda, ocio, recreación y turis-mo, entre otros.

Chile no es ajeno a estos procesos y las modificaciones históricas de la canas-ta del IPC reafirman que el país está en vías de desarrollo.

HACIA UNA NUEVA

ESTRUCTURA DEL gASTO

EN LOS INICIOS DEL

SIgLO XXI

¿Qué puede esperarse

en estos últimos diez

años?

La canasta del IPC ya cumplió su periodo de vida útil, por cuan-to la estructura del gascuan-to de los hogares ha experimentado mo-dificaciones significativas durante los últimos diez años.

En el país se han producido diversos cambios en la última dé-cada, que deberán ser consignados en este instrumento.

Se ha registrado un impor-tante incremento del ingreso per cápita y mejoramiento en los in-dicadores sociales de educación y salud.

Otros elementos que gravita-rían en el consumo son los cambios demográficos y culturales, la reduc-ción de la tasa de natalidad, la re-ducción del tamaño de los hogares y el progresivo envejecimiento de la población, lo que permite augurar una mayor diversificación y

sofistica-ción del consumo, así como un incremento del gasto en salud y en recreación de adultos mayores.

Es importante la mayor integración a la fuer-za de trabajo, especialmente de las mujeres, con lo cual el ingreso de los hogares aumenta de-bido al crecimiento del número de perceptores. Adicionalmente, aparece la mujer como consumi-dora autónoma.

A todos estos fenómenos se debe agregar la incorporación de productos innovadores,

de-bido a la globalización de la economía, y la generación de importantes cambios en los precios relativos (o abaratamiento)

de productos importados.

También el surgimiento de múltiples opcio-nes tecnológicas que inciden en el mejoramien-to de las condiciones de vida y el encarecimienmejoramien-to relativo de la salud -dada la incorporación de trata-mientos de alta sofisticación y la necesidad de res-ponder a las crecientes y complejas demandas de los adultos mayores-.

Por último también influye el incremento histó-rico en los precios de combustibles, servicios básicos como el agua y otros recursos naturales. En general, la diversidad de nuevos productos y servicios.

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Para medir todos los meses el Índice de Precios al Consumidor es ne-cesario que un equipo de encuestadores visite periódicamente un gran número de establecimientos comerciales y de servicios, y registre los precios prome-dio de un número creciente de produc-tos y servicios.

La última canasta, construida en 1998, contempla 483 productos di-vididos en 8 grupos: Alimentación, Ve s t u a r i o, V i v i e n d a , Tr a n s p o r t e, Educación y Recreación, Equipamiento de la Vivienda, Salud y Otros.

El número de productos ha crecido en las últimas décadas y es considerable-mente mayor al registrado en la canasta de 1928, año en que se realizó la prime-ra medición del IPC. Los 44 productos que la integraban se dividían en cua-tro grupos y consideraban los artículos más relevantes para la

pobla-ción: yerba mate, poncho de castilla, leña de espino, velas corrientes y viajes en tranvía, eran algunos de los productos que se consideraron en los ini-cios de la medición. Gran parte de estos artículos no se incluyeron en la segunda canasta de 1957, que incorporó otros bienes y servicios como asistencia médica, educación y recreo, además de un mayor número de productos.

En el constante cambio de los há-bitos de consumo durante la década del ‘60, algunas tradicionales comidas caseras comenzaron a reemplazarse por alimentos comprados en establecimien-tos comerciales y se incorporó el con-sumo de bebidas gaseosas, conservas y concentrados. No sólo se incrementó la cantidad de productos incluidos en la canasta del IPC, si no también la va-riedad de dichos artículos.

Los cambios en la forma de gastar el dinero se vieron reflejados en las cada vez más detalladas canastas del IPC. Un ejemplo de ello lo representan las once prendas de vestir registradas a media-dos del siglo XX, que en los años ‘80 crecieron a más de 45 y que, probable-mente, se seguirán incrementando.

El tocadiscos de los ‘60 fue reemplazado por el minicomponente y los discos se sustituyeron por cassettes y luego por CD. El telegrama, el silabario y los catres son productos que han ido desapare-ciendo de la canasta de IPC, para ser reemplazados por Internet, textos de estudios -hasta 4° medio obligatorios en el país-, box spring y foutones, res-pectivamente.

En transporte, la bicicleta y el trolebus de los ‘60 dieron paso a la liebre y micro intercomunal en los ‘70 y ‘80, y en la década del ‘90 se registraron como microbuses y metro. También se han incorpo-rado en las últimas mediciones, el pasaje en avión, el seguro automotriz, la compra de automóviles nuevos y usados. Más adelante se agregará el Transantiago

con sus nuevos buses y tecnología.

La última canasta del IPC, construida sobre la base de esta encuesta (1998), considera los compu-tadores e impresoras, además de los gastos de jar-dín infantil, matrícula y mensualidades de institutos profesionales y centros de formación técnica.

Esto lleva a que en las diversas canastas utili-zadas en la medición del IPC, la ponderación o la importancia de los grupos registre diversos cambios con el transcurso de los años. En las canastas de 1957, 1969 y 1978 los productos se clasificaron en cuatro grupos. En las canastas posteriores la catego-ría Otros se modificó separando las áreas “Educación y recreación”, “Transporte” y “Salud”.

Número de productos de la canasta del IPC

(1928 - 1998)

44 112 305 348 368 483 1928 1957 1969 1978 1989 1998 0 100 200 300 400 500 600

Estructura de la canasta del IPC según grupos

1957 1969 1978 1989 1998 0 20 40 60 80 100 41,9 7,6 21,1 29,4 33,0 8,4 25,4 17,0 16,2 41,7 14,8 22,2 21,2 47,6 17,4 23,2 11,9 27,2 7,9 20,,2 8,1 12,2 11,1 3,9 9,4

Los porcentajes

representan el peso

de cada grupo en

el total de la canasta

Alimentación Vestuario Vivienda Equipamiento de Vivienda Salud Transporte Educación y Recreación Otros %

CAMbIOS EN LA CANASTA DEL IPC ENTRE 1928 Y 1998: EL PAíS SE DESARROLLA

FUENTE: INE FUENTE: INE

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ENFOQUE ESTADÍSTICO - VI ENcuEsta DE pREsupuEstOs famIlIaREs - Boletín Informativo del Instituto Nacional de Estadísticas

ENFOQUE ESTADÍSTICO - VI ENcuEsta DE pREsupuEstOs famIlIaREs - Boletín Informativo del Instituto Nacional de Estadísticas

El ritmo de crecimiento de un país lleva a cam-bios importantes, que hacen necesario mejorar la capacidad de los indicadores para dar cuenta de las nuevas realidades económicas y sociales. La ex-periencia internacional, especialmente de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), da cuenta de esta realidad acortando el periodo entre encuestas, lo que per-mite una mejor adecuación de la canasta a la evo-lución de los patrones de consumo de la población.

Este es el caso de la EUROSTAT -organización es-tadística que reúne a las naciones europeas- don-de el levantamiento don-de información, que permite conocer los cambios de patrones de consumo, se recomienda cada cinco años. En Estados Unidos y España la encuesta es anual, lo que permite una actualización permanente de la canasta. En el caso de Latinoamérica, México ya ha avanzado en un levantamiento de la estructura del gasto bianual. En tanto, Argentina y Chile aún mantienen una periodicidad de diez años.

E X P E R I E N C I A D E L O S P A í S E S D E S A R R O L L A D O S

En el proceso de elaboración del Índice de Precios del Consumidor la Encuesta de Presupuestos Familiares, que se realiza a hogares que ya registraron la infor-mación del consumo, es la base fundamental para conformar la muestra de establecimientos donde se comercializan los bienes y servicios contenidos en la canasta.

Esta encuesta, que permite conocer dónde com-pran las familias, también ha mostrado transformacio-nes en el tiempo.

En décadas pasadas el almacén de barrio y los pe-queños negocios figuraban como importantes lugares de compra, espacios que han quedado atrás para dar paso a cadenas de supermercados y a casas comercia-les o grandes tiendas.

Encuesta de Puntos de Compra:

E L E S F U E R z O A D I C I O N A L

D E A L g U N A S F A M I L I A S

C A R A C T E R í S T I C A S D E L A E N C U E S T A

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE), cum-pliendo con el Plan de Estadísticas Públicas, se en-cuentra realizando la VI Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF), por primera vez a lo largo de todo el país, desde noviembre de 2006 y hasta octubre de 2007.

La EPF se aplica cada diez años desde 1956. Su periodo de levantamiento es de doce meses, lo que resulta indispensable para registrar las diferentes va-riaciones estacionales del gasto de los hogares.

Para lograr una canasta representativa y com-pleta, los hogares seleccionados en esta encuesta registran, durante 15 días, todos los gastos que rea-lizan sus integrantes de 15 años y más, detallando el valor de cada uno de los bienes y servicios ad-quiridos, para lo cual, de acuerdo a los últimos me-joramientos tecnológicos, les basta con adjuntar sus respectivos comprobantes y boletas.

Además, incluyen información sobre gastos mensuales (dividendos o arriendo, escolaridad, cuen-tas de servicios básicos, gastos comunes, etc.), e incluso declaran ítems especiales como deudas por préstamos y tarjetas de crédito, lo que será de uti-lidad para estimar el gasto en intereses que reali-zan los diferentes estratos sociales del país o tasa de endeudamiento de la población.

Una de las grandes innovaciones en los regis-tros de la EPF, actualmente en terreno, es la incor-poración de los gastos realizados hasta seis y doce meses antes en bienes y servicios de baja frecuen-cia de compra, tales como muebles, computado-res, hospitalizaciones, viajes, equipos deportivos y de entretenimiento y artefactos de línea blanca u otros para el hogar. Estos gastos permiten obtener una mayor masa de información de alta significan-cia para observar la diversificación del consumo de los hogares.

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El Instituto Nacional de Estadísticas completó, en la primera quincena de enero, el registro de gastos de dos mil hogares en la VI Encuesta de Presupuestos Familiares, registrandose antecedentes de consumo de unas seis mil personas entre jóvenes, adultos, y ancia-nos, en todas las capitales regionales del país.

Los hogares son seleccionados al azar y un entre-vistador profesional del INE, debidamente identificado, visita el domicilio para solicitar los datos. Los ante-cedentes proporcionados por los miembros de cada hogar son absolutamente confidenciales y están pro-tegidos por el Secreto Estadístico, según lo dispuesto por la Ley Nº 17.374. Sesenta y siete encuestadores y 34 supervisores, han desplegado esfuerzos en la re-copilación de los datos.

En esta fase destaca la colaboración prestada por la ciudadanía, lo que ha hecho posible la bue-na marcha de esta encuesta, que forma y formará parte del patrimonio del país. El estudio finalizará en octubre de 2007 con la cobertura de unos diez mil hogares y registros de datos a 30 mil personas, aproximadamente.

De acuerdo con la experiencia de los entrevis-tadores, el tema de la seguridad ciudadana ha sido una de las grandes dificultades al momento de en-trar en contacto con los hogares. Sin embargo, las desconfianzas se disipan una vez que se acreditan debidamente como funcionarios del INE y dan a co-nocer el número de teléfono gratuito para consultas: 800-262-777, Call Center EPF - INE.

Hagamos de chile un país más grande, un país en que las decisiones se tomen sobre la base de antecedentes serios. colabora con la Encuesta de presupuestos familiares.

¡ L a E n c u E s t a y a s E h a r E a L i z a d o

E n d o s m i L h o G a r E s q u E h a n p r E s t a d o

t o d a s u c o L a b o r a c i ó n !

L AS ESTADÍSTICAS

DE CHILE

Referencias

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