El populismo colombiano
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(2) ÍNDICE. Páginas Introducción……………………………………………………………….................... 2. M arco teórico “UN CONCEPTO AM BIGUO: EL POPULISM O”…………............... 5. Segundo Capítulo “LA EXPERIENCIA POPULISTA EN COLOM BIA”…................ 26. Tercer Capítulo “FACTORES QUE EXPLICAN LA IM POSIBILIDAD DEL POPULISM O EN COLOM BIA”……………………………………………................ 50. Conclusiones…………………………………………………………………............... 61. Bibliografía……………………………………………………………………............. 64.
(3) INTRODUCCIÓN. Para la Ciencia Política, el estudio del populismo es interesante en la medida en que los gobernantes populistas “no suelen estar inspirados por obras doctrinales de interés, ni presentan programas o proyectos concretos de reorganización social, sino manifiestos difusos y vacuos; no poseen instituciones representativas nítidas y estables, sino que se agrupan y se vinculan afectivamente (a veces, aunque no siempre, de manera volátil) alrededor de personalidades poderosas”1.. Para mi caso en particular, el populismo resulta ser una forma política interesante no sólo por las particularidades del fenómeno y por la diversidad de aspectos que lo comprenden, sino que también representa una etapa de la historia de diversas regiones y países. Dependiendo del lugar, el populismo asume una connotación particular y acorde con las condiciones históricas específicas de cada región y país. No es lo mismo el populismo norteamericano que el ruso, ni ambos fenómenos son semejantes al populismo de los países latinoamericanos. Aunque pueden llegar a compartir características similares, no es adecuado ni pertinente generalizar el término pues su aparición y desarrollo responden a aspectos particulares de la historia de cada nación.. América Latina resulta ser una región muy interesante para el estudio del populismo porque a pesar de que el surgimiento y desarrollo del fenómeno populista dependen de características históricas muy particulares de cada país, después de las primeras expresiones. 1. JUNCO, José y GONZALES LEANDRI, Ricardo (compiladores). El populismo en España y América. España: Editorial Catriel, 1994. p. 11. 2.
(4) populistas de los años 30, el populismo ha aparecido de manera recurrente en los países latinoamericanos. Perú, Venezuela, Brasil, Ecuador, Argentina, son algunos de los países que han experimentado olas populistas a lo largo del siglo XX. Sin embargo, Colombia parece ser la excepción a la regla. M ientras que el populismo trastocaba los límites espaciales y políticos y se difundía por la mayoría de los países latinoamericanos, Colombia permaneció como una isla en medio de la ola expansiva del populismo. Por lo tanto, vale la pena preguntarse ¿Qué pasó en Colombia? Para contestar satisfactoriamente este pregunta, antes hay que hacerse otras. ¿Es posible afirmar que Colombia se caracteriza por ausencia de populismo?, ¿Cuáles son los factores que explican la ausencia o no del populismo en el país? Estas son algunas de las cuestiones que se buscan analizar en este escrito y que pretender dar una perspectiva general del fenómeno populista en el país.. La hipótesis del trabajo es la siguiente: la existencia de populismo en el país es apreciable en personajes como Alfonso López Pumarejo y Jorge Eliécer Gaitán; no obstante, tal presencia no conllevó a la instauración de un gobierno ni de un Estado populistas y, por consiguiente, el populismo en el país no logró consolidarse debido a la debilidad del Estado, a la existencia de una identidad política mediada por el bipartidismo, que imposibilita la unidad de la sociedad en su conjunto y a causa de la fuerte resistencia y oposición de las elites tradicionales.. La monografía está dividida en tres capítulos: el primero es el marco teórico, en el que se hace un análisis del concepto del populismo y se estructura el cuerpo teórico que va a servir de referencia para los dos siguientes capítulos; en el segundo capítulo se estudia el fenómenos populista en el país, particularmente se analiza el populismo de Alfonso López. 3.
(5) Pumarejo y el populismo gaitanista; y, por último, en el tercer capítulo se esbozan los factores que explican el no arraigo del populismo en Colombia. El trabajo finalizará con unas conclusiones generales sobre el tema en cuestión.. 4.
(6) Marco teórico UN CONCEPTO AMBIGUO: EL POPULIS MO. 5.
(7) 1. Lo que se ha dicho hasta el momento sobre populismo.. Una de las preguntas obligadas cuando se realiza una monografía sobre éste tema es: ¿Qué es el populismo? No es fácil dar una respuesta al respecto, y parte de la dificultad radica en la vaguedad del término. Como lo expresa Junco en la siguiente cita: “Tal diversidad de manifestaciones así como la compatibilidad del populismo con distintas ideologías, bases sociales diferentes e intereses económicos opuestos, supone una enorme dificultad a la hora de definir el término”2. La tarea de precisar el vocablo es ardua, pero necesaria. Así que el paso siguiente es mostrar los resultados de la revisión bibliográfica que se hizo para de esa forma conseguir esclarecer y caracterizar el término.. En primer lugar, se debe hacer una distinción respecto a la región donde el fenómeno populista se desarrolló. En el “primer mundo”, es decir, en aquellos países que tienen un alto grado de desarrollo, el populismo es considerado una reacción ideológica o una forma de defensa de las clases medias tradicionales, quienes se sintieron amenazadas por la industrialización y el crecimiento del capitalismo. Como lo muestra Ianni, haciendo referencia al populismo norteamericano y ruso: “Todos los movimientos, partidos y gobiernos populistas, juntamente con sus controversias doctrinarias, tienen el carácter de reacciones ideológicas y prácticas, conforme al país y al contexto particular, a los cambios económicos, sociales y políticos provocados por la formación del capitalismo industrial y la urbanización de tipo capitalista”3. 2. TORRES BALLESTEROS, Sagrario. El populismo, un concepto escurridizo En: ALVAREZ JUNCO, José. Populismo, caudillaje y discurso demagógico. España: Editorial Centro de investigaciones sociológicas, 1987. p. 159 3 IANNI, Octavio. La formación del Estado populista en América Latina. México: Ediciones Era S.A., 1975. p. 29. 6.
(8) En los países que son nacionalistas y ex - colonias, en otras palabras, para el “tercer mundo”, el populismo es definido como “…como un Estado más que un movimiento ideológico, un Estado anticolonial, identificado a una tradición rural…”4.. Y para el caso de América Latina, el populismo es la combinación de tres elementos fundamentalmente: Estado, ideología y categoría social. Por tal razón, el populismo en Latinoamérica es “…antes de todo una política nacional popular, expresión que une la referencia al pueblo como esencia, a la nación como colectividad amenazada por la dominación externa y sus consecuencias internas y al Estado como agente de cambio, pero también de expresión y defensa de la unidad nacional”5. Además, los movimientos nacional-populares buscaron sintetizar tres objetivos principalmente en éstos países: “la modernización social (sobre todo por vía de la educación), la industrialización (mediante la consabida estrategia de sustitución de importaciones) y la integración económica y social”6.. Como se puede apreciar, el significado que adquiere el vocablo varía y es distinto según la región que se este tomando como punto de referencia. Para nuestro caso en particular, el punto de partida es la caracterización que se hace del fenómeno populista en Latinoamérica y, posteriormente, el propósito es analizar y estudiar el caso colombiano en concreto. La caracterización del fenómeno no es una tarea fácil, como se expresó al comienzo de este trabajo. Por lo tanto, se considera que lo más conveniente para definir las pautas de análisis 4. TOURAINE, Alain. Las políticas nacional – populares En: MACKINNON, María Moira y PETRONE, Mario Alberto (compiladores). Populismo y neopopulismo en América Latina. El problema de la Cenicienta. Buenos Aires: Eudeba, Universidad de Buenos Aires, Primera edición, 1998. p. 331 5 Ibíd., p. 331. 7.
(9) es recurrir a la división que hace Aníbal Viguera sobre el populismo. Para éste académico, todo lo que se ha dicho y analizado acerca del populismo se puede sintetizar en dos grandes grupos: el populismo como fenómeno básicamente político y el populismo definido a partir de sus políticas sociales y económicas. A partir de ésta categorización, se mostrarán los resultados de la revisión bibliográfica.. 1.1 El populismo como fenómeno político de modernización e integración. Algunos trabajos como el de Gino Germani (1973) y Torcuato S. di Tella argumentan que el populismo debe ser entendido como un momento histórico que se origina en el proceso de transición de una sociedad premoderna a una moderna. Y ese proceso esta íntimamente ligado con el paso de una “democracia limitada” a una “democracia total o completa”. De igual manera, el populismo debe ser entendido como un fenómeno de movilización de masas “desde arriba”, donde la demagogia y la manipulación son sus elementos más sobresalientes. La participación política de las masas depende de la vinculación directa o total con el líder. La masa movilizada comprendería principalmente a los migrantes urbanos que están en “disposición” del líder carismático. Bajo ésta perspectiva, el populismo es entendido más como un “estilo político” que como un fenómeno político con programas concretos. Como lo expresa Viguera: Se destaca, en efecto, la ausencia de referencias a un determinado proyecto socioeconómico como aspecto central en la caracterización del mismo; a lo sumo, las políticas económicas y sociales aparecen como un rasgo secundario, y a menudo vistas 6. CALDERÓN, Fernando y DOS SANTOS, Mario. Sociedades sin atajos. Argentina: Editorial Paidos, Primera edición, 1995. p. 29. 8.
(10) críticamente en tanto meramente <<distributivas>> en términos de demagogia, improvisación, y <<patronazgo>> estatal destinado a lograr apoyo político7. Como se anunció anteriormente, Gino Germani comparte esta visión. Veamos entonces cuál es su explicación acerca del fenómeno populista. Para él, una característica fundamental de los países subdesarrollados es la existencia de una “simultaneidad de lo no contemporáneo”8, es decir, estos países son considerados como lugares de contrastes, donde coexisten “regiones atrasadas” con regiones que pueden ser consideradas como “modernas”, o en una misma región puede habitar “grupos atrasados” con “grupos avanzados”, o donde los aspectos más tradicionales de esa sociedad conviven con elementos de la vida moderna.. En estos países, y en particular, en las naciones iberoamericanas, la participación política de las clases populares puede visualizarse a través de seis estadios diferentes, los cuales se enumeraran a continuación:. I. Guerras de liberación y proclamación formal de la independencia. II. Guerras civiles, caudillismo, anarquía. III. Autocracias unificantes. IV. Democracias representativas de participación “limitada”. V. Democracias representativas de participación “extensa”. VI. Democracias representativas de participación “total”. 7. VIGUERA, Aníbal. Populismo y neopopulismo en América Latina. En: Revista mexicana de sociología. Instituto de investigaciones sociales, Universidad Nacional Autónoma de México. Número 3 (1993). p. 52 8 GERMANI, Gino. Democracia representativa y clases populares. En: GERMANI Gino, S. DI TELLA, Torcuato y IANNI, Octavio. Populismo y contradicciones de clase en Latinoamérica. México: Serie popular Era, 1973. p. 12. 9.
(11) VII. (Como una alternativa posible de estas tres formas de democracia): Revoluciones “nacional populares”9.. Durante los dos primeros estadios, no se puede observar un cambio sustancial en la estructura social tradicional, en relación con la participación popular en la esfera política. En el tercer estadio, se empezó a vislumbrar algunos cambios que favorecían el proceso de modernización tanto económico como social, por ejemplo, a través de inversión de capitales provenientes del extranjero, la elaboración de medios de transporte, la integración de los mercados nacionales en una economía global, aunque de manera muy limitada (materias primas), entre otros. En América Latina, la transición hacia el cuarto estadio, el de democracias de participación limitada, ocurrió de distintas maneras según el país. Lo que se debe resaltar de ésta etapa es que “la novedad consiste, como es sabido, en la participación activa de amplios sectores populares que, hasta ahora, permanecían aletargados manteniéndose al margen de la vida política”10. Este tipo de democracia logra ser estable en aquellos lugares donde la estructura social y económica permite el surgimiento de una clase media urbana que consigue insertarse en la vida política debido a su concentración en la(s) ciudad(es) y “por las funciones que cumple en un país cuya economía y organización social necesita de cierta concentración de especialistas”11. Estas clases medias se reproducen a la par con el desarrollo urbano e industrial y, en un principio, se sienten identificadas con la clase “oligárquica”, pero después de un tiempo, comienzan a adquirir conciencia sobre ellas mismas y sobre lo que pueden hacer. Además, para que la democracia representativa “limitada” funcione es necesario que sólo una parte de la 9. Ibíd., p. 15 Ibíd., p. 18. 10. 10.
(12) población participe. Es así como el país se divide en dos: “algunas regiones centrales en las que hasta cierto punto ya se ha producido un proceso de modernización, junto con la formación de una o varias ciudades, centros de las mencionadas clases medias, y el resto del país que comprende la gran mayoría de la población”12. El resto de la población permanece pasiva, principalmente porque “su mentalidad, el grado de sus aspiraciones y sus esperanzas <<se adaptan>> a las posibilidades y a las condiciones concretamente ofrecidas por el tipo de estructura en que vive”13. No obstante, el buen funcionamiento de este tipo de democracia no sólo supone la no participación de las regiones “periféricas”, sino también “la (relativa) marginalidad política de las clases populares que viven en las regiones centrales, es decir, del proletariado urbano que se halla en vías de formación”14. Las clases medias reconocen ser adeptos de una “mentalidad moderna” y logran ejercer cierto tipo de presión sobre las clases dirigentes. En suma, se puede decir que la democracia representativa ha funcionado gracias a la correspondencia entre “movilización” e “integración”. M ejor dicho, cuando se ha logrado que los grupos “pasivos” obtengan cierta capacidad de deliberación y, por ende, logren cierta actividad en la arena política (movilización) y, al mismo tiempo, esos mismos grupos actúen y participen, por un lado, dentro del marco del régimen político y, por el otro lado, bajo una especie de consenso porque consideran que las reglas de juego son legítimas (integración). Y, en relación con este punto, los movimientos “nacional-populares” (populismo en palabras del autor) aparecen cuando “el grado de movilización rebasa la capacidad de los mecanismos de integración”15. Estos movimientos deben ser entendidos como “la forma apropiada de 11 12 13 14 15. Ibíd., Ibíd., Ibíd., Ibíd., Ibíd.,. p. p. p. p. p.. 18 19 19 19 30. 11.
(13) intervención en la vida política nacional de las capas sociales tradicionales, en el transcurso de su movilización acelerada”16. Como se puede apreciar, los movimientos nacionalpopulares son una alternativa a la “crisis de la democracia” o una desviación en el proceso de formación de la misma pero, de igual manera, cumplen la función de movilizar e integrar políticamente a las masas populares en la vida política.. Compartiendo esta perspectiva se encuentra el trabajo de Pedro Paúl Bello, quien centra su análisis en el surgimiento de nuevas clases sociales, las cuales permitieron el tránsito del Estado Tradicional al Estado Populista. Para él, existen tres elementos fundamentales que explican la transición: el sector empresarial, conocido más comúnmente como “burguesía” industrial; el grupo obrero urbano sindicalizado; y el nuevo papel del Estado en la economía nacional. Respecto al primer grupo, y lo que otros autores han catalogado como la nueva clase media, se fue fortaleciendo gradualmente durante la etapa exportadora que experimentó cada país latino. Tanto el primero como el segundo grupo aspiraban “...a derivar grandes beneficios de las nuevas políticas de sustitución de importaciones”17. Estos cambios al interior de cada sociedad, sumados a los que se estaban viviendo en el ámbito internacional, como la finalización de la Segunda Guerra M undial y el rápido avance del capitalismo, entre otros, crearon un vacío de poder: La oligarquía tradicional no sabía más cómo manejar un Estado muy complejo para ella, constantemente asediado por presiones consumistas y reivindicaciones de una población urbana creciente en número y en necesidad y, al mismo tiempo, sometido al reto de enfrentar variaciones internacionales de tipo financiero, comercial, monetario y político, para la cual la vieja dirigencia no estaba preparada y era incapaz de traducir y contrarrestar. La naciente 16. Ibíd., p. 29 BELLO, Pedro Paúl. El populismo latinoamericano. Caracas: Equinoccio, Ediciones de la Universidad Simón Bolívar, Colección Tesis Ciencias Sociales, 1996. p. 45. 17. 12.
(14) burguesía industrial, reducida en número, engendrada bajo el amparo del viejo modelo ideológico y de la más reciente protección estatal, no era portadora de alternativas, así como tampoco las clases populares, dispersas, heterogéneas hasta en su composición vertical y demasiado recientes e inexpertas, por lo que no habían alcanzado manera de consolidar la unidad y conciencia de clase y 18 menos aún, una organización verdaderamente independiente . Bajo este contexto aparece el populismo, el cual debe entenderse como un fenómeno político que surge como respuesta y alternativa donde no existe hegemonía alguna debido a que ninguna clase social tiene la capacidad de asumirla.. Otro autor que comparte la idea de concebir el populismo como alternativa a la democracia es Torcuato di Tella. Para este autor, el fenómeno del populismo se manifiesta donde existe “debilidad de las <<alternativas liberal y obrera>>”19. M ejor dicho, las condiciones sociales y políticas de los países latinoamericanos favorecieron el surgimiento de la coalición populista y no permitieron “el funcionamiento de la democracia representativa, por una parte, y de los partidos auténticamente obreros, por la otra”20. Siguiendo su línea de pensamiento, el populismo debe ser comprendido como “un movimiento político con fuerte apoyo popular, con la participación de sectores de clases no obreras con importante influencia en el partido, y sustentador de una ideología anti- statu quo”21.. Relación entre populismo y nacionalismo.. 18. Ibíd., p. 46 IANNI, Octavio. La formación del Estado populista en América Latina. México: Ediciones Era S.A., 1975. p. 42 20 Ibíd., p. 42 21 DI TELLA, Torcuato. Populismo y reforma en América Latina. En: Desarrollo económico, volumen IV, número 16, Buenos Aires (1965). p. 398 En: IANNI, Octavio. La formación del Estado populista en América Latina. México: Ediciones Era S.A., 1975. p. 41 19. 13.
(15) En el aparte anterior se mostró al populismo como expresión de un particular proceso de modernización y se resaltó el aspecto “popular” de este movimiento∗, ahora se describirá el aspecto “nacional” del mismo. En los países latinoamericanos, un factor importante es la combinación de la movilización junto con “la transferencia de adhesiones de la comunidad local a la comunidad nacional"22. Y la nación o comunidad nacional debe entenderse no como “la patria” (lo cual es aplicable para los movimientos de izquierda europeos del siglo XIX), sino que se considera que “la expresión auténtica y única del interés nacional es el <<pueblo>> y que la <<oligarquía>> y la <<burguesía>> son defensoras de los intereses extranjeros”23.. Ballesteros describe al populismo como un tipo de nacionalismo, el cual se caracteriza por la determinación de la “nación” y del “pueblo”. Las formas del accionar político no son las clases sociales ni tampoco la confrontación de una “nación” contra enemigos extranjeros que amenazan con destruir la “esencia” del pueblo, sino que es la combinación de estos dos elementos, aunque vale aclarar que lo “nacional” se sobrepone al ego de las clases sociales. M ejor dicho, “la nación lucha por su unidad, integración e independencia; pero la nación también es el pueblo luchando contra las oligarquías y los caudillos o los regímenes militares a su servicio”24. Y, la institución política encargada de defender tanto a la nación como al pueblo es el Estado. El Estado es visto como un ente que pertenece al pueblo y, por. ∗. En esta aparte no se explicará qué se entiende por “ pueblo”. Dicha explicación se hará en el aparte que lleva por titulo Demagogia, líder carismático e ideología, por considerarlo más conveniente. 22 GERMANI, Gino. Democracia representativa y clases populares. En: GERMANI Gino, S. DI TELLA, Torcuato y IANNI, Octavio. Populismo y contradicciones de clase en Latinoamérica. México: Serie popular Era, 1973. p. 36 23 Ibíd., p. 36 24 TOURANE, Alain. Las políticas nacional-populares. En: MACKINNON, María Moira y PETRONE, Mario Alberto (compiladores). Populismo y neopopulismo en América Latina. El problema de la Cenicienta. Buenos Aires: Eudeba, Universidad de Buenos Aires, Primera edición, 1998. p. 333. 14.
(16) lo tanto, al interior del mismo se deben liquidar todos los privilegios que la clase política tradicional estableció anteriormente, además, se debe instaurar una verdadera igualdad entre todos los ciudadanos.. El nacionalismo en este tipo de movimiento político es un aspecto de gran importancia, sin embargo “<<el nacionalismo populista no es muy tenaz, no adoptó (en caso concretos como M éxico y Bolivia) otras medidas consecuentes, como la emancipación económica del país, que sería, por supuesto, fundamento de la nacionalización>>. Por ello, <<comenzó a verse que el nacionalismo de las clases sociales aliadas en el pacto populista era una manifestación relativamente vaga y moderada de antiimperialismo...”25. Como se puede observar, un componente importante del populismo es el llamamiento nacional, acompañado de un carácter anti-elitista y anti-imperialista. Los populismos son considerados movimientos defensores de la “nación”, de los ideales del “pueblo” condensados en el interés nacional, en contra de los intereses de la “burguesía” o de las “elites tradicionales” o, más comúnmente, de la “oligarquía”. Estos últimos son los representantes de un sistema político de exclusión y de privilegios para las clases más favorecidas, además de ser el grupo a favor del imperialismo yanqui. Es por eso que es necesario luchar contra este grupo para poder lograr el cambio político y social tan anhelado por el “pueblo”.. El líder populista y su discurso.. 15.
(17) Algunos autores han resaltado que el populismo es un movimiento que se sustenta y se sostiene gracias a un líder carismático y demagógico, quien promueve la movilización de las masas y es en este líder donde reside la permanencia y sostenibilidad del movimiento. Bajo esta perspectiva encontramos a Gino Germani, Jorge Graciarena (aspecto ideológico y mistificador), Laclau (quien habla de la ideología), entre otros.. En esta línea, el populismo es concebido como: Un movimiento político (o la fase de un movimiento más amplio) que se basa, para su eficacia, en amplias movilizaciones de masas a partir de una retórica de contenido fundamentalmente emocional y autoafirmativo, centrada en torno a la idea de <<pueblo>> como depositario de las virtudes sociales de justicia y moralidad, y vinculada a un líder, habitualmente carismático, cuya honestidad y fuerza de voluntad garantiza el cumplimiento de los deseos 26 populares . La anterior cita es muy significativa puesto que esboza algunos de los elementos principales que se tienen en cuenta en la caracterización de la relación entre el populismo y “líder. carismático”,. “moral”,. “retórica emocional”,. llamamiento. al “pueblo” y,. lógicamente, enemistad contra la “oligarquía”. Estos son algunos de los conceptos que se analizaran más en detalle, para poder tener un mejor entendimiento del populismo.. Empecemos por identificar qué se entiende por “pueblo” y por “oligarquía”. En el discurso y la retórica populistas, el “pueblo” es, en primer lugar, el “depositario de lo auténtico, de. 25. IANNI, Octavio. La formación del Estado populista en América Latina. México: Ediciones Era S.A., 1975. p. 54 – 55 En: BELLO, Pedro Paúl. El populismo latinoamericano. Caracas: Equinoccio, Ediciones de la Universidad Simón Bolívar, Colección Tesis en Ciencias Sociales, 1996. p. 61 26 TORRES BALLESTEROS, Sagrario. El populismo, un concepto escurridizo. En: ALVAREZ JUNCO, José. Populismo, caudillaje y discurso demagógico. España: Editorial Centro de investigaciones sociológicas, 1987. p. 171. 16.
(18) lo bueno, lo justo y lo moral”27. Por ser el pueblo un grupo de virtudes, la expresión más sobresaliente de dichas virtudes son las tradiciones colectivas y, por consiguiente, todo avance hacia el cambio social y político pasa por la preservación y fortalecimiento de tales tradiciones. No obstante, y en palabras de Sorel, la idea de pueblo como el depositario de virtudes sociales es un mito, debido a que es “un conjunto de imágenes <<cálidamente coloreadas>>, capaz de crear una moral superior, <<un estado de ánimo épico>>, e impulsar a la acción”. 28. . En segundo lugar, el pueblo se caracteriza por el sufrimiento,. debido principalmente a las privaciones de la que es sujeto. En tercer lugar, la única condición para pertenecer al pueblo es “sentirse pueblo”. Y, por último, el populismo no tiene en cuenta la distinción de clases y, por lo tanto, el pueblo es “una masa más o menos homogénea, una comunidad de intereses solidarios”29. Por eso es que se dice que los movimientos populistas son multiclasistas, ya que sus seguidores pertenecen a distintas clases sociales y, en sus discursos, los líderes no hacen algún tipo de distinción. Por lo tanto, no se puede hablar de una lucha de clases, sino más bien de una lucha por la reivindicación de los derechos políticos y sociales de los menos favorecidos dentro del sistema político tradicional. Y la figura más sobresaliente de ese sistema tradicional es la “oligarquía”. Se puede hablar así de un enfrentamiento entre el “pueblo” y el “anti-pueblo”. El anti-pueblo representa todo lo malo, lo extranjero, lo foráneo, lo injusto y lo inmoral. Dicho en otras palabras, la oligarquía es “siempre un enemigo <<externo>> puesto que no 27. DE LA TORRE, Carlos. Los significados ambiguos de los populismos latinoamericanos. En: JUNCO, José y GONZALES LEANDRI, Ricardo (compiladores). El populismo en España y América. España: Editorial Catriel, 1994. p. 48 28 SOREL, G. Reflexiones sobre la violencia. Madrid: Alianza Editorial, 1976 En: TORRES BALLESTEROS, Sagrario. El populismo, un concepto escurridizo. En: ALVAREZ JUNCO, José. Populismo, caudillaje y discurso demagógico. España: Editorial Centro de investigaciones sociológicas, 1987. p. 171. 17.
(19) pertenece al <<pueblo>>, pero en el interior de cada sociedad esta representado por una elite cosmopolita, imperialista o plutocrática, o por sectores sociales que profesan ideas foráneas que se consideran contrarias a los valores autóctonos, como los comunistas y socialistas”30. Como la lucha entre el “pueblo” y el “anti-pueblo” es total, no existe campo para la reconciliación ni para el reconocimiento del otro, es por eso que algunos autores han dicho que el populismo es también antidemocrático. Como se puede distinguir, el populismo es un movimiento anti-statu quo, antiimperialista, anti-elitista y, para algunos, antidemocrático. Bajo esta lógica de extremos, lo político se transforma “en lo moral y aún en lo religioso”31.. No obstante, es necesario hacer una salvedad en este punto. No todo movimiento político que en el discurso haga una interpelación hacia el pueblo puede considerarse populismo. Para Laclau, el discurso “condensa” la realidad, es decir, “sintetiza y modifica a la vez el entorno social, por medio de una operación de interpelación / constitución de los oyentes (que quedan dotados por la interpelación que se les dirige de una determinada personalidad colectiva)”32. Lo que es específicamente populista en el discurso es que interpela y constituye a sus oyentes dentro de una bipolaridad entre el “pueblo” y el “bloque de poder” u “oligarquía”. La “doble articulación del discurso político”, se presenta como antagónica frente a la ideología dominante. En la doble articulación a lo que se hace referencia es a la. 29. TORRES BALLESTEROS, Sagrario. El populismo, un concepto escurridizo. En: ALVAREZ JUNCO, José. Populismo, caudillaje y discurso demagógico. España: Editorial Centro de investigaciones sociológicas, 1987. p. 172 30 Ibíd., p. 173 31 DE LA TORRE, Carlos. Los significados ambiguos de los populismos latinoamericanos. En: JUNCO, José y GONZALES LEANDRI, Ricardo (compiladores). El populismo en España y América. España: Editorial Catriel, 1994. p. 48 32 ALVAREZ JUNCO, José. El populismo como problema. En: JUNCO, José y GONZALES LEANDRI, Ricardo (compiladores). El populismo en España y América. España: Editorial Catriel, 1994. p. 21. 18.
(20) clase y al pueblo simultáneamente. Para este autor, toda clase lucha ideológicamente tanto como clase como pueblo, mejor dicho, “intenta dar coherencia a sus objetivos de clase como consumación de los objetivos populares”33. Por lo tanto, el surgimiento del populismo se da en el momento en que se encuentra en crisis la ideología dominante, la cual, a su vez, es resultado de una crisis social más general.. Como se ha podido apreciar hasta el momento, en los movimientos populistas, el discurso juega un papel muy importante, tanto para conseguir adeptos como para mantener y fortalecer el movimiento, pero ese discurso va de la mano del líder. Las dos cosas son inseparables. Dentro de las características del líder se tiene que sus virtudes principales son la fuerza y la honestidad. Estos dos elementos aparecen como los garantes de la realización de los deseos populares. En segundo lugar, el líder populista aparenta tener un cambio de actitud respecto al líder político tradicional. El líder muestra ser una persona del común, “de la calle”, tanto en su forma de vestir como de actuar y de hablar. No usa términos sofisticados ni nada por el estilo, al contrario, las palabras que usa buscan ser lo más familiares y “normales”, es decir, utiliza convencionalismos y verdades aceptadas como reales para el auditorio. En tercer lugar, lo más importante es el líder y el pueblo, todo lo demás aparece como secundario y sólo esta en función de los actores principales. Por tal razón es que el populismo carece casi por completo de una organización, es decir, “es un movimiento antes que un partido”34. Por lo tanto, no es apropiado hablar de una ideología del populismo, sino más bien de una retórica puesto que, como lo expresa Graciarena, “De. 33. TORRES BALLESTEROS, Sagrario. El populismo, un concepto escurridizo. En: ALVAREZ JUNCO, José. Populismo, caudillaje y discurso demagógico. España: Editorial Centro de investigaciones sociológicas, 1987. p. 167 34 Ibíd., p. 167. 19.
(21) todos modos, la ideología es secundaria en estos movimientos, pues para tener efecto tiene que volverse <<personalizada>>. La fuente de poder es aquí el líder, y no la ideología”35. Otro elemento fundamental del líder es que sea carismático. El carisma es definido por Rustow como: “un vinculo de expectativas que conecta al líder con sus partidarios (…). Por lo tanto, el análisis político del carisma no debe comenzar con la personalidad del líder, sino con el vacío que éste llena (…). El liderazgo carismático es un liderazgo en tiempo de crisis”36. El haber tenido una vida con obstáculos, el sacrificio, el aparente desinterés personal que muestra el líder, el haber hecho algo sobrenatural o fuera de lo normal son algunos de los elementos que generan la relación de liderazgo carismático. Por último, cabe recordar que un aspecto importante de los líderes populistas es la utilización de los medios de comunicación y, en especial, de la radio.. 1.2 El populismo definido a partir de las políticas sociales y económicas.. Bajo esta categoría se encuentran autores como Octavio Ianni, Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards, entre otros. Lo más sobresaliente y característico de este tipo de trabajos es el énfasis que hacen sobre el proyecto socioeconómico que distingue a los 35. GRACIARENA, Jorge. Poder y clases sociales en el desarrollo de América Latina. Buenos Aires: Editorial Paidos, 1967. p. 131-132 En: IANNI, Octavio. La formación del Estado populista en América Latina. México: Ediciones Era S.A., 1975. p. 43. 20.
(22) movimientos y gobiernos de carácter populista en Latinoamérica. Los principales pilares de este proyecto social y económico serían el proceso de industrialización orientado principalmente hacia el mercado interno, al igual que la creciente intervención del Estado tanto en la economía como en la sociedad, y una tendencia hacia la nacionalización de algunos sectores de la economía. Paralelamente a este proceso se genera la incorporación política y social de la población en tanto se le considera “(el) sustento político del proyecto y, a través de las políticas redistributivas, en tanto consumidores cuyo papel es dinamizar el mercado interno para la industria en expansión”37. El discurso populista caracterizado por el sentimiento antiimperialista, nacionalista, antioligárquico y desarrollista es visto como la expresión de los intereses de la “alianza de clases” entre la burguesía pujante y las clases populares movilizadas. Partiendo de éste tipo de interpretación se construye la teoría sobre el “Estado populista”, el cual tiene como función principal ser el impulsor del modelo de acumulación y el garante de la viabilidad del proyecto económico y social por medio de la incorporación de los sectores menos favorecidos, incorporación que sirve como mecanismo de legitimación. Pero no solamente tiene que cumplir esta función sino que además es importante que invierta en aquellos sectores de la economía que no son muy atractivos al capital privado puesto que resultan ser centrales para la profundización del proyecto. Bajo ésta óptica, el populismo es visto como un movimiento contradictorio, debido a que “moviliza a la clase obrera en apoyo del proyecto de desarrollo, pero a la vez controla los alcances de dicha movilización con el objetivo de mantenerlos dentro de límites compatibles con el funcionamiento del sistema capitalista (y su crisis tendría que ver 36. Citado en Ciria, 1971. p. 109 En: TORRES BALLESTEROS, Sagrario. El populismo, un concepto escurridizo. En: ALVAREZ JUNCO, José. Populismo, caudillaje y discurso demagógico. España: Editorial Centro de investigaciones sociológicas, 1987. p. 177 37 VIGUERA, Aníbal. Populismo y neopopulismo en América Latina. En: Revista mexicana de sociología. Instituto de investigaciones sociales, Universidad Nacional Autónoma de México. Número 3 (1993). p. 54. 21.
(23) entonces con la ruptura de esa alianza cuando el populismo ya no es capaz de mantener en equilibrio esos intereses contrapuestos)”38.. El trabajo de Octavio Ianni describe al populismo como un “fenómeno típico del paso de la sociedad tradicional, arcaica o rural, a la sociedad moderna, urbana o industrial”39. Para él, el populismo es una etapa necesaria del desarrollo capitalista en los países latinoamericanos. Es entendible entonces la concepción de que el populismo es un proceso de evolución de las contradicciones entre la sociedad nacional y la economía dependiente. Dicho en otras palabras, el propósito del gobierno populista (donde mejor se expresan los ideales del populismo) es combinar “las tendencias del sistema social y las determinaciones de la dependencia económica”40. En definitiva, ello quiere decir “...un reacomodo de la estructura nacional en función de nuevas relaciones sociales de producción en el sistema capitalista, que se traduce en un afinamiento de la dependencia”41. De esta forma el populismo aparece como “...un modo de organización política de las relaciones de producción en una época en que crecen las fuerzas de producción y el mercado interno...”42. Como complemento al punto de vista anterior, hay trabajos que muestran que el populismo que se desarrolló en América Latina al parecer está relacionado con la etapa final del proceso de segregación de los trabajadores con los medios de producción. Es decir, y como lo muestra Ianni, es el momento en que se forja el mercado de fuerza de trabajo como consecuencia de las relaciones de producción capitalistas que se han implantado. A la par, 38. Ibíd., p. 55 IANNI, Octavio. La formación del Estado populista en América Latina. México: Ediciones Era S.A., 1975. p. 15 40 Ibíd., p. 17 41 Ibíd., p. 152 39. 22.
(24) los valores culturales, políticos y sociales se van desfigurando y sustituyendo por los valores que se ocasionan en el ambiente industrial y capitalista.. Desde una perspectiva más económica y haciendo un análisis de la toma de decisiones, particularmente las políticas económicas de los gobiernos populistas, el texto de Noel Ramírez titulado Economía y populismo. Ilusión y realidad en América Latina, resulta ser muy ilustrativo al respecto. Según el autor, tanto la derecha como la izquierda han reconocido que las metas primordiales de las políticas económicas son: En primer lugar, incrementar el crecimiento económico; segundo, estabilizar los precios; y, por último, mejorar la distribución del ingreso. Las diferencias se dan en la manera como se consiguen dichos objetivos. Por consiguiente, lo característico del enfoque populista es que promueve “el crecimiento con estabilidad de precios y una mejor distribución se logra con mayores subsidios, controles de precios e incrementos en los salarios nominales, financiados por déficit fiscales, independientes del acceso a los recursos externos”43. De tal manera, y siguiendo a Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards, el populismo puede definirse como “un enfoque de análisis económico que hace hincapié en el crecimiento y la redistribución del ingreso, y minimiza los riesgos de la inflación y el financiamiento deficitario, las restricciones externas y la reacción de los agentes económicos ante las políticas <<agresivas>> que operan fuera del mercado”44. Vale agregar que el populismo aparece de la siguiente manera: la etapa inicial donde surge este movimiento es en aquellos países que sufren de un serio estancamiento económico como consecuencia de esfuerzos de 42. DI TELLA, Torcuato. Populismo y reforma en América Latina. En: Desarrollo económico, volumen IV, número 16, Buenos Aires (1965). p. 148 En: BELLO, Pedro Paúl. El populismo latinoamericano. Caracas: Equinoccio, Ediciones de la Universidad Simón Bolívar, Colección Tesis Ciencias Sociales, 1996. p. 52 43 RAMÍREZ, Noel (editor). Varios autores. Economía y populismo. Ilusión y realidad en América Latina. Banco Central de Nicaragua, 1998. p. 13. 23.
(25) estabilización inspirados en el Fondo M onetario Internacional. Tal estancamiento va de la mano de grandes desigualdades en el aspecto económico. Por tales razones, se piensa que existe la posibilidad de implantar medidas “revolucionarias”. En segundo lugar, existe la convicción de que “las reservas internacionales y la ayuda externa producto de la <<solidaridad internacional>>, harán posible una expansión de la demanda inmediata e indefinidamente, sin riesgo de enfrentar problemas en la balanza de pago, porque las nacionalizaciones y confiscaciones, más la intervención del Estado en el comercio exterior, garantizarían un flujo adecuado de divisas”45. Y, en última instancia, se cree que la redistribución del ingreso se puede lograr por medio de simples aumentos en los salarios nominales. Entonces, y posterior a los anteriores señalamientos, el populismo se puede determinar como un conjunto de programas que responden a los problemas del subdesarrollo, por medio de la expansión de la acción estatal, con el objetivo de incorporar a las clases trabajadoras en el proceso de industrialización a través de medidas que buscan mejorar la distribución del ingreso de estas clases, conclusión a la que llega Drake y que se muestra en el texto de Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards La macroeconomía del populismo en América Latina.. Después de mostrar los diversos trabajos realizados por analistas del fenómeno populista, es necesario distinguir y especificar el camino que se va a seguir de aquí en adelante. Hay dos formas de analizar el populismo: la primera es estudiar el fenómeno a partir del concepto, es decir, el objetivo es interpretar todos los casos o países donde el fenómeno se desarrolló a partir de un concepto generalizable. El problema de esta metodología es que se. 44 45. Ibíd., p. 39 Ibíd., p. 14. 24.
(26) está generalizando un concepto y un tipo de fenómeno político muy concreto y que es resultado de características específicas de cada región. Hay aspectos políticos, económicos y sociales de la historia de cada país que no pueden ser utilizados como herramientas de comprensión para todos los países. Por lo tanto, la otra alternativa posible es analizar al populismo como un “tipo ideal”, como lo propone Aníbal Viguera: “A la manera weberiana, el tipo ideal no pretende reflejar la realidad, sino abstraer de ella ciertos elementos para conformar un modelo teórico, cuyo fin es contrastarlo con los casos concretos para explicar sus características históricas específicas. El tipo ideal debe permitir iluminar la realidad como un prisma y observar por contraste ciertos elementos presentes o no en ella”46. Por medio de esta metodología, ya no se mide el grado de generalidad del concepto en los distintos países, sino que por el contrario, se estaría midiendo la presencia o la ausencia de elementos comunes o que aparecen de manera recurrente en los distintos países, pero que no tienen que aparecer necesariamente y de manera indispensable. Y, para nuestro caso en particular, ese modelo teórico debe presentar las dos divisiones o categorías descritas anteriormente, pues de esa forma se estaría analizando el populismo en su totalidad y no de manera reducida y minimizadora.. 46. VIGUERA, Aníbal. Populismo y neopopulismo en América Latina. En: Revista mexicana de sociología. Instituto de investigaciones sociales, Universidad Nacional Autónoma de México. Número 3 (1993). p. 65. 25.
(27) S egundo Capítulo LA EXPERIENCIA POPULIS TA EN COLOMBIA. En América Latina, como resultado de la gran crisis capitalista del 29, se comienzan a cuestionar los principios básicos de la economía clásica. Según esta corriente de pensamiento, para que el capitalismo funcionase correctamente se debía dejar lo más libre posible, con una mínima intervención del Estado. Este principio es lo que se conoce como la M ano Invisible, de Adam Smith. Pero los cambios sufridos por la gran crisis capitalista, ponen en duda tal principio, y es por eso que surge como propuesta una mayor intervención del Estado, no sólo en la economía sino también en la sociedad en general. Además, para lograr que los países latinoamericanos puedan insertarse de nuevo en la economía mundial, se vuelve indispensable la ampliación del proceso de industrialización, y el Estado aparece. 26.
(28) entonces como un instrumento fundamental para lograr acelerar este proceso de industrialización. Es así como el papel del Estado adquiere una nueva connotación: ya no es necesaria solamente su intervención y regulación en la economía para que ésta funcione adecuadamente, sino que además, para que la sociedad también transcurra como se espera, el Estado debe regular y arbitrar la vida social en la búsqueda del bien común, y debe servir de mediador de los intereses de los distintos sectores sociales; surge así una concepción del Estado como ente aglutinador y unificador de la sociedad.. Para que el Estado asuma su función de regulador e interventor, requiere de un mínimo de legitimidad. Y esa base de legitimación la va a buscar en aquellos grupos sociales que han permanecido al margen la de industrialización, o que no han logrado insertarse por completo en la vida política y económica del país. El discurso de los que están en la búsqueda del poder político se dirige entonces hacia los “trabajadores” y hacia el “pueblo”. Como lo expresa Pécaut: “los <<trabajadores>>constituyen el sustrato del discurso que se puede construir a propósito de la industrialización; el <<pueblo>> es el correlato del Estado representante de la nación”47. Los “trabajadores” y/o el “pueblo” serán desde ahora el fundamento que permite la intervención del Estado.. Bajo este contexto, el populismo irrumpe en los distintos países latinoamericanos. El populismo puede verse como una respuesta a la desigualdad social y económica, al “atraso” del que están siendo sujetos los países no industrializados o en vía de desarrollo. El populismo es una forma política que asume la modernización capitalista en América Latina,. 47. PÉCAUT, Daniel. Orden y violencia. Evolución socio – política de Colombia entre 1930 y 1953. Bogotá: Vitral y Grupo Editorial Norma, 2001. p. 149. 27.
(29) un proyecto político y económico que pretende ampliar el sistema político para que los sectores que han permanecido al margen de la industrialización y modernización, puedan integrarse a la vida económica y política de cada país. Y, como se mostró en el marco teórico, el populismo latinoamericano es la combinación de tres elementos fundamentales: el “pueblo” como la esencia; la “nación”, entendida como una comunidad sin distinción de clase, que se encuentra en constante amenaza, ya sea por la intervención de países extranjeros, o por grupos poderosos al interior de la sociedad u “oligarquías”, los cuales someten al “pueblo” bajo su control; y el Estado, visto como agente de cambio, pero también como la entidad que hace posible la unidad de la sociedad y que debe asumir como suya la defensa del “pueblo” y de la “nación”. Y, a partir de estos tres elementos, el populismo planteara como objetivos la modernización social (por medio de la educación), la industrialización (trazando como estrategia la sustitución de importaciones) y, por último, la integración social y económica. El populismo nacerá en la década de los treinta en algunos países de América Latina y en los años posteriores ira apareciendo en algunos otros, como si fuera una ola en expansión. De esta forma, personajes como Juan Domingo Perón en Argentina, Gertulio Vargas en Brasil, Víctor Haya de la Torre en el Perú, se convertirán en los símbolos del populismo latinoamericano. Y, en el caso colombiano, nombres como Alfonso López Pumarejo y Jorge Eliécer Gaitán serán conocidos como los defensores del pueblo.. 28.
(30) Alfonso López Pumarejo y el populismo como modernización.. Alfonso López Pumarejo, candidato del partido liberal colombiano, gana la contienda electoral por la presidencia en 1934. Alfonso López Pumarejo representa el ala progresista y modernizante del partido. La visión de López Pumarejo es que los tiempos han cambiado, nuevas fuerzas sociales han hecho su aparición, tales como el proletariado y los grupos socialistas, y las transformaciones en el ámbito internacional producidas por la primera guerra mundial y los cambios en el campo económico del país obligan a que el partido liberal deje de lado los viejos dogmas, asuma una actitud progresista y con miras hacia la modernización del partido, con el objetivo de adaptar al partido a las nuevas condiciones y exigencias.. Este proceso de adaptación y modernización del partido liberal, en la práctica, se conjuga con programas de gobierno que pretenden dar una respuesta a la crisis generalizada que se vive el país. Cuando López Pumarejo asume la Presidencia de la República, el país se encuentra atravesando por una situación económica y social preocupante. César Giraldo describe la situación del país de la siguiente manera: La crisis económica se había precipitado en 1929 por la interrupción del crédito internacional y por el desplome de los precios de café, consecuencias de la gran recesión por la que atravesaban los países industrializados. En 1932 la situación se agravó por la guerra con el Perú. La necesidad de financiar la guerra había obligado a emitir una gran cantidad de dinero, lo que finalmente terminó por desatar un proceso inflacionario peligroso48.. 48. GIRALDO, César. Primera Administración López Pumarejo: la revolución en marcha. En: Desarrollo económico y social en Colombia. Siglo XX. Editado por MISAS ARANGO, Gabriel. p. 99.. 29.
(31) Las dificultades económicas generaron un malestar social en la población: “El caos económico agravaba el problema social. El desempleo había aumentado de forma alarmante por la parálisis de las obras públicas ante la falta de crédito externo, y por la migración hacia los centros urbanos de grandes contingentes campesinos que abandonaban el campo huyendo de la violencia terrateniente”49. Los problemas económicos y sociales requerían de soluciones inmediatas, y el gobierno de López Pumarejo tendría que dar una respuesta a esta situación de crisis.. El proyecto de López Pumarejo, conocido como la Revolución en Marcha, tenía como finalidad llevar a cabo reformas globales al aparato estatal y poner fin a los privilegios de los sectores de elite tradicionales y pudientes de la sociedad, a fin de industrializar al país y hacer el tránsito de la sociedad agraria a la sociedad urbana. Este proyecto se caracterizó por un gran contenido social, por ser de carácter global y modernizante y por promover cambios tanto en la mentalidad como en el aparato jurídico del país, cambios que buscaban adaptar al partido a tono con las nuevas realidades y necesidades colombianas. Los aspectos más relevantes de las reformas emprendidas por el gobierno lopista son los siguientes: La ciudadanía popular. Como consecuencia de la crisis mundial y la recesión económica que ésta produce, la situación laboral y la retribución económica de los sectores populares urbanos comienzan a empeorar y, por lo tanto, estos sectores empiezan a presionar por mejoras. Los cambios producidos por la mutación económica que se está experimentando, el desempleo y las bajas en los salarios hacen que las huelgas y las manifestaciones populares proliferen. Ante esta situación, el gobierno 49. Ibíd., p. 100. 30.
(32) toma la determinación de responder de manera diferente a como se venía haciendo en el pasado. M ientras que los gobiernos conservadores reprimían y reaccionaban de manera violenta contra los “revoltosos” o manifestantes, el gobierno de López asume una posición de mediador y conciliador ante las disputas y decide consagrar la huelga como un derecho constitucional de los trabajadores. Este cambio de actitud se puede observar en la postura asumida por el gobierno frente a los enfrentamientos entre la United Fruit Company y la Tropical Oil Company y sus respectivos trabajadores, por ejemplo: ...en los dos enclaves extranjeros en los que los obreros habían registrado anteriormente crueles derrotas, el gobierno parece tomar a su cargo su defensa y, sobre todo, la de los intereses nacionales. Suficiente para que las masas populares, acostumbrada a la represión, y los obreros, cuyas huelgas habían casi siempre terminado mal frente a la obstinación patronal, se sientan efectivamente representados por este gobierno. Nada puede ya impedir su adhesión política, a nombre de la revolución burguesa y de la unidad nacional frente al imperialismo50. De esta forma, el gobierno da los primeros pasos hacia el reconocimiento de la naciente clase obrera y hacia su institucionalización, a fin de prevenir que la movilización popular se le salga de curso. De igual manera, consigue que estos sectores populares se sientan representados y respaldados por el gobierno. La adhesión política al liberalismo es inevitable. Y esta adhesión se complementa y se refuerza cuando los sectores medios, al igual que los sectores populares urbanos, catalogados ambos como parte de la masa de los “consumidores” y/o del “pueblo”, son convidados a “... hacer su entrada en la escena oficial del campo político. Ciudadanía y constitución del mercado interno son indisolubles”51. Es decir, el gobierno invita a estos sectores no solamente a asumir su papel como sujetos políticos, sino que también son llamados a cumplir su función 50 51. PÉCAUT , Op. cit., p. 252 Ibíd., p. 229. 31.
(33) como consumidores eficaces, elemento necesario para el progreso del país. Políticas orientadas hacia este fin son la regulación de las relaciones laborales y el reconocimiento de los derechos de asociación sindical y de huelga.. Adquiere una nueva concepción la propiedad privada. El nuevo criterio que se le acuña es que la propiedad privada cumple una función social, que acarrea obligaciones específicas y que se puede expropiar en el caso en que considere necesario y la indemnización no es de carácter obligatorio en todos los casos. Expresión de este nuevo criterio es la Ley 200, la cual se describirá a continuación.. La ley de tierras o la ley 200. El conflicto por la tenencia de la tierra se había convertido en un problema grave y complejo. Estaban en constante disputa los campesinos por la tierra, o los propietarios de la tierra con los arrendatarios y los colonos. Por lo tanto, el gobierno decidió tomar riendas en el asunto y estableció entonces que la tierra es propiedad de aquel que tiene el registro o que tiene destinada la tierra con fines económicos. En este último caso: “Quien comprobara que por cinco años había explotado económicamente un predio, tenía derecho a adquirir el dominio, si había obrado de buena fe. A su vez, en desarrollo del principio de la función social de la propiedad y de que ésta implicaba obligaciones, si un propietario no daba destinación económica a su predio, éste revertiría al Estado al cabo de diez años, en los predios rurales”52. Es decir, la tierra es de quien la trabaje. El objetivo de esta ley era acabar con. 52. TIRADO MEJÍA, Alvaro. López Pumarejo: la Revolución en Marcha. En: Nueva Historia de Colombia. Planeta, 1989. p. 348. 32.
(34) los privilegios de los latifundistas, y permitir que la tierra ingresara en el proceso productivo.. La reforma tributaria. El propósito de esta reforma era que los que tenían más capital tributaran más, y que las rentas del fisco dejaran de depender de los impuestos indirectos, los que paga el pueblo consumidor, para pasar a depender de los directos, los que gravan proporcionalmente a los dueños del capital. Así mismo, se buscaba mediante este mecanismo el incremento de los recursos del Estado, con el fin de que éste tuviera la capacidad necesaria para constituirse en actor clave del proceso de industrialización.. Reconsideración de la relación entre el Estado y la Iglesia católica respecto a la educación. Desde tiempos inmemorables, el Estado y la religión se habían combinado, hasta el punto que no existía diferencia entre lo político y lo sagrado. El orden social y político estaba determinado por la voluntad de Dios, y por lo tanto, era incuestionable. El dominio ideológico era absolutamente de la Iglesia. Con el propósito de eliminar algunas de las prerrogativas que gozada la Iglesia católica desde los tiempos de la Regeneración, el gobierno de López propone una nueva ideología: “Contra el principio del origen divino de la soberanía opuso el origen popular; contra el concepto de libertad concebido como la salvaguarda de los derechos naturales – opuso el concepto de que la libertad debe entenderse como el cumplimiento de los deberes sociales del individuo”53. De esta forma, se establece la separación entre el poder civil y la Iglesia católica. Se. 53. GIRALDO, César. Primera Administración López Pumarejo: la revolución en marcha. En: Desarrollo económico y social en Colombia. Siglo XX. Editado por MISAS ARANGO, Gabriel. p. 102. 33.
(35) elimina de la Constitución Política que la religión católica es la religión de todos los colombianos, y se determina que el Estado debe garantizar desde ahora la libertad de conciencia, la libertad de cultos y de la enseñanza. Con estas reformas, se busca ampliar el sistema educativo y “... aproximar al hombre a la realidad y de capacitarlo para el trabajo”54. Lo que se pretende es que la educación deje de ser un monopolio de la Iglesia, y laicizar y modernizar la educación, con el propósito de generar los valores y la cultura que el proceso de industrialización requiere. De igual manera, se busca con ello que el sistema educativo forme hombres que asuman el futuro como propio, como una construcción humana y no como el resultado de la voluntad divina. Por lo tanto, el hombre ya no tiene por qué resignarse a ser pobre, sino que puede forjar con su trabajo un futuro diferente.. Como es posible apreciar, el gobierno de Alfonso López Pumarejo tenía como propósito fundamental modificar al Estado, dándole más herramientas de intervención, para de esa forma lograr adaptarlo en función de las nuevas condiciones y necesidades. También buscó hacer más democrático el sistema político, a través de la ampliación de los derechos de los nuevos sectores sociales, la protección a los trabajadores, la legalización de la huelga como forma de expresión popular. Además, éste gobierno consideró importante y necesario democratizar la propiedad privada, introduciendo el concepto de bienestar social y permitiendo que el que trabajara la tierra, después de un periodo establecido, pudiera adquirir el derecho sobre ella. En resumen, el gobierno de López se caracterizó por la ejecución de un proyecto global, de carácter modernizador y reformista, donde el contenido social se encuentra en grandes proporciones. Incluso, se ha afirmado que la Revolución en 54. Ibíd., p. 104. 34.
(36) M archa puede considerarse como un verdadero movimiento de masas. De igual manera, y de cierta forma, la Revolución en M archa se puede ver como un populismo de tipo económico. Como se describe en el marco teórico, el populismo de carácter económico se caracteriza por la implementación de medidas redistributivas, con el objetivo de incorporar a la población marginada en el proceso de industrialización. En el caso particular de López Pumarejo, el paso de la tributación indirecta a la directa, se puede catalogar como una forma de redistribución. Debido al carácter redistributivo de la reforma tributaria de López, se abre la posibilidad de cuestionar la siguiente afirmación de M arco Palacios, respecto a la consideración del gobierno de López Pumarejo como un gobierno con políticas populistas: “Si bien las masas urbanas comienzan a experimentar la <<revolución de aspiraciones>> que la movilización liberal ha despertado y sus demandas discurren en el plano económico y de la participación política, el proyecto de la <<revolución en marcha>> no posee el énfasis populista de la <<redistribución>>, ni existe un <<estado de masas>>”55. El énfasis en la redistribución sí se da durante el gobierno de López Pumarejo, y por lo tanto, esta administración contiene elementos que la caracterizan como populista. Por todas estas razones, la administración de López se puede considerar como un tipo de populismo modernizador.. 55. PALACIOS, Marco. El populismo en Colombia. Editorial Siuasinza y Ediciones El Tigre de Papel, primera edición, 1971. p. 35. 35.
(37) Jorge Eliécer Gaitán y el populismo como apelación al pueblo.. Jorge Eliécer Gaitán es recordado como un hombre político que buscó cambiar la cultura política del país, planteando una forma de hacer y practicar la política diferente a cómo lo venían haciendo los partidos políticos tradicionales. Por la manera como concibe y ejerce la política, Gaitán ha recibido un sin número de denominaciones: demagogo, socialista, caudillista, liberal revolucionario, populista, etc. A continuación, se pretenden mostrar las características más importantes de la vida y del pensamiento político de Gaitán, que hacen de él un político con elementos de carácter populista.. Gaitán proviene de una familia humilde. La carrera política de Gaitán empieza dentro de las filas del partido liberal. Adquiere renombre cuando de concejal defiende a los trabajadores de la United Fruit en contra de las injusticias cometidas por la compañía extranjera en la zona bananera. Gracias a su intervención y a su actitud crítica, adquiere fama como defensor de los sectores trabajadores. A medida que el contacto con la población se hace más frecuente y él se va sumergiendo en la vida política del país, comprende que su lucha política tiene como objetivo primordial mejorar las condiciones sociales y económicas de los menos favorecidos. Sin embargo, sólo hasta 1945 el gaitanismo se convierte en un verdadero movimiento de masas. Teniendo como telón de fondo la decepción de las masas populares a causa de la no realización de las promesas del pacto lopista, el gaitanismo emprende su lucha bajo el rótulo de la “restauración moral”, y por medio de la movilización de las masas populares, busca la conquista del poder político. Como lo expresa Pécaut: “La marcha hacia el poder comienza el 15 de septiembre de 1945 en la Plaza de Toros de Bogotá, donde decenas de miles de personas se dan cita para aplaudir al candidato de la. 36.
(38) restauración moral. La campaña va a estar acompañada de grandes y espectaculares manifestaciones de masas, e incluso impresionantes desfiles con antorchas, que continuarán hasta el mes de abril de 1948”56.. Para entender en detalle al Gaitán político, se vuelve indispensable analizar conceptos como hombre, sociedad, pueblo, nación, “país político”, “país nacional”, los cuales hacen parte del pensamiento y del estilo político que Gaitán planteaba. La descripción y el análisis de estos conceptos se retomarán de trabajo de Jorge Emilio Sierra, titulado El pensamiento político de Jorge Eliécer Gaitán. En este texto, los apartes o las referencias que se hacen de Gaitán, distinguidas por <<>>, se extraen de trabajos como el de Jorge Eliécer Gaitán, Obras selectas, el de Jorge Villaveces, Los mejores discursos, el de Antonio García, Apogeo y crisis de la república liberal, y el de J.A. Osorio, Gaitán: vida, muerte y permanente presencia, sin especificar la fuente bibliográfica a la que se refiere. Por lo tanto, las citas que se harán a continuación sólo harán referencia al libro de Jorge Emilio Sierra.. Jorge Eliécer Gaitán es catalogado como un humanista, en el sentido en que el hombre ocupa un lugar principal en su pensamiento. Para Gaitán, el hombre es ante todo un ser social. Su individualidad carece de importancia, en la medida en que el hombre es concebido en su totalidad, como producto de la sociedad pero, al mismo tiempo, como el generador de los fenómenos sociales. De igual manera, lo biológico es determinante en el hombre y en la sociedad. En el hombre, el carácter biológico tiene relación con la esencia 56. PÉCAUT, Daniel. El populismo gaitanista. En: La democratización Fundamental. El populismo en América Latina. Compilada por VILAS, Carlos. México: Editorial Consejo Nacional para la cultura y las. 37.
(39) humana, con el hombre de carne y hueso y, por consiguiente, su defensa tiene un significado social y político. En la sociedad, el elemento biológico se expresa en la similitud que para Gaitán existe entre la sociedad y los organismos físicos. En la sociedad, al igual que en los organismos biológicos, se pueden identificar unas “leyes” o unos mecanismos que explican su funcionamiento y desarrollo: “La observación de los fenómenos sociales –precisaba-, de su evolución, de su etiología y de las leyes que aquellos mismos fenómenos evidencian, nos revela un funcionamiento de organismo completo, con leyes autónomas y determinadas”57. La sociedad, al concebirse como un organismo y al regirse por las normas que reinan en los organismos naturales, se puede comprender como un producto de la evolución, teniendo presente lo anterior, y de allí se puede deducir que la sociedad posee una capacidad natural de adaptación al medio ambiente. Por último, sólo falta resaltar que lo que se impone en la sociedad es lo social y no lo individual, lo que quiere decir que se debe preferir el derecho de la comunidad en general que el derecho individual.. Teniendo presente los conceptos sobre el hombre y la sociedad que Gaitán configura, ahora se estudiará lo que la política significa para Gaitán, la manera como él considera que ésta se debe llegar a cabo, es decir, su finalidad, y todos aquellos elementos que hacen parte de su pensamiento político.. En el pensamiento de Gaitán, la política es indisoluble de la sociología porque para él la política es una parte de ella. Para Jorge Eliécer, la sociología es definida de la siguiente artes, 1994 . p. 504. 38.
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