• No se han encontrado resultados

La biblia y el problema ecológico

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "La biblia y el problema ecológico"

Copied!
6
0
0

Texto completo

(1)

(75). Cuando el cristiano desvanece en su espíritu ción, entre la ciencia y o para quien sabe ver"

LA BIBLIA Y EL PROBLEMA ECOLOGICO

BERNARDO GUZMAN

Jefe del Departamento de Pastoral de la U. P. B.

Alguno podrá preguntar, qué puede ofrecer la vieja colección de libros sagrados a la complejísima problemática actual llamada e-cología; qué importancia pueden tener unas verdades y unas actitu-des de orden religioso ante una problemática de carácter tecnológico; qué elementos nuevos podría aportar a la comprensión del problema, o qué soluciones concretas podría ofrecer, algo como la Biblia, con-cebida y escrita en unas imágenes del mundo tan pretéritas y caducas?

El despertar estos interrogantes depende del punto de partida que se tome. La Biblia no puede ser mirada como un libro científico o como un manual de física, ni ella tiene estas pretensiones. Los re-latos que ella hace acerca de la naturaleza, del mundo, de la vida, de la historia humana, no son verdades científicas, ni crónicas periodís-ticas sobre aquellas realidades. Pero en lo que ella afirma sobre la aparición, la esencia y el destino de esas mismas realidades, sí se contiene una gran verdad acerca del SENTIDO MAS PROFUNDO Y RADICAL de aquellas.

Dicho sentido puede ser descubierto o no, puede ser acepta-do o no, pero una vez descubierto y aceptaacepta-do, da una total plenitud en la comprensión y tratamiento de la realidad del mundo, de la na-turaleza, de la vida, de la historia natural y humana, y crea en la persona, una actitud nueva frente a esa misma realidad total. Por tan-to, es un sentido que marca el cómo debe ser la relación del hombre con la naturaleza.

El presente artículo tiene esta intención: ayudar a descubrir ese sentido nuevo que complemente las visiones ofrecidas por el es-tudio científico del problema; a la vez que, reforzar las actitudes po-sitivas que existan, frente a las urgentes soluciones, que desde otros ángulos sean ofrecidas.

El Hombre y su unidad vital con la Naturaleza

Sabido es de todos que la Biblia presenta el origen del mun-do material y del hombre, como una creación directa de Dios. Esta afirmación fue el resultado de una experiencia de fe que, poco a poco

— 27 — a de las notas más

ca-la afirmación optimista y como punto de partida, ptación consciente de las aria de todos los hom-será una llamada dirigida partir de su fe en el Dios entos para una recupe-uista definitiva del punto práctica que Teilhard se-con Dios" y esa manera e es el "Sentido humano", os una nueva apologéti-os. Es la fe en la encar-uencias lo que hace vol-arlo en un nuevo nivel. trascendente y hacia él se

a de fe.

partida la fe en Dios y la 'ón, Teilhard llega a la

re-partir de esta "comunión siguiente, hacia la fe en en una nueva dimensión a

(2)

y de manera muy fuerte, se fue abriendo camino en la conciencia del pueblo judío. Cuando esa conciencia alcanzó una madurez y una cla-ridad suficientes, se expresó en los famosos poemas y relatos de crea-ción que hoy encontramos en el Libro Sagrado, tales como los Salmos 8 y 104; Proverbios 8, vs 22 al 31; el libro de Job 38 y 39; las narra-ciones del Génesis 1 y 2; el prólogo del evangelio de San Juan y el himno de la Epístola a los Colosenses 1, vs 15 al 17.

Sería un gran equívoco el mirar estos poemas como si ellos fueran descripciones literales acerca de la formación de los seres del universo, o de los estados geológicos y períodos prehistóricos, o de explicaciones por el estilo. La verdad contenida y expresada en dichos relatos, empieza a ser percibida en el momento en que se comprende que ese lenguaje es un lenguaje simbólico, a través del cual se ma-nifiestan los contenidos de aquella conciencia de fe del pueblo judío, y cuando, inmersos en esa corriente poética y simbólica, se profundiza en el estudio de dichos contenidos. Aparecen, entonces, el sentido y la intencionalidad de los relatos de Creación, elementos que podrían enriquecer la reflexión y comprensión de los temas ecológicos y de su importancia humana.

Entre los relatos más conocidos tenemos los del Génesis 1 y 2; al leerlos en la forma anteriormente descrita, se puede descubrir en ellos lo siguiente:

1° - Toda la creación aparece, no solamente, como el resul-tado accidental de un juego de fuerzas potentes y de un destino cie-go, sino como el fruto de un Amor Fecundo. Por lo mismo, este mun-do creamun-do tiene un orden y una finalidad intrínsecos; todas las cosas están llenas de sentido, nada es absurdo; la fuerza más poderosa es el amor, y el amor es siempre fuente de vida.

29 - El hombre es parte integrante de ese cosmos. Es impen-sable un hombre solitario, encerrado en su egoísta individualidad (pues-to que fue creado en sociedad, en pareja), y desprovis(pues-to de una cor-poreidad material. Su corcor-poreidad no es otra que el universo mate-rial asumido y delimitado en él. Ese cuerpo es la primera y funda-mental relación establecida entre el ser humano y el universo. El cosmos y su armonía son intrínseca y absolutamente necesarios al hom-bre y a su vida corporal. Todo esto se encuentra, bellamente expre-sado, en las narraciones sagradas; allí se afirma que el cuerpo del hombre fue formado cuidadosamente por el alfarero divino, del polvo de la tierra.

También, en el libro del Génesis se habla de esa unidad, cuan-do se afirma que, el muncuan-do material fue creacuan-do de acuercuan-do a un orden ascendente, durante seis días, para que una vez construído, sir-viera de morada al hombre. A cada día corresponde la creación de algo necesario a la vida: del caos se pasa al orden, hay luz y tinieblas, agua y tierra seca, minerales y vegetales, peces y animales del cam-po y del aire, etc. Paso a paso se va construyendo un universo re-

bosante de vida cósmica está lista

La Biblia la creación, pued tierra y llenarla" Dominar quiere ( no dueño absoluto excluyendo a otro bienes de ella. El la vez, un cuida< destruírse, es ate] El Pecado es la

Ligado o blico, de enorme destrucción de la hermano, entre el bre y Dios. El pe ción y de la mu( se convierten, bit] La palab: Pecado no es má: en referencia al . según la Biblia, c dero autor de aq soluto de la natu y desconociendo en devastador, en La consecuencia del Génesis nos ( y del Mal, situad Todo este mirable, por Jorg el relato del Gér antiecológica accic

Lectura "Al fin e la tierra y en los El hombi «Que pos y vió que a los que a los que Y así fu< El hombr «Que ha3

(3)

o en la conciencia del a madurez y una cla-nes y relatos de

crea-tales como los Salmos ob 38 y 39; las narra-lo de San Juan y el 1 17.

poemas como si ellos ación de los seres del os prehistóricos, o de

y expresada en dichos en que se comprende revés del cual se ma- e fe del pueblo judío, anbólica, se profundiza entonces, el sentido y elementos que podrían temas ecológicos y de

>s los del Génesis 1 y ta, se puede descubrir

Imente, como el resul-t y de un desresul-tino cie- rs

mismo, este mun-ecos; todas las cosas terza más poderosa es

ese cosmos. Es

impen-ta (pues-

iesprovisto de una cor-que el universo

mate-1s la primera y funda-ano y el universo. El ente necesarios al hom-itra, bellamente expre-ma que el cuerpo del arero divino, del polvo

da de esa unidad, cuan-Dado de acuerdo a un Jna vez construido, sir-esponde la creación de len, hay luz y tinieblas, la y animales del cam-[yendo un universo re-

bosante de vida y poblado de seres vivientes, y cuando la mansión cósmica está lista, aparece su morador central: la pareja humana.

La Biblia nos habla de que el hombre puede domesticar toda la creación, puede darle nombre a todo lo creado; es el "dominar la tierra y llenarla", lo cual, en ninguna forma quiere decir destruirla. Dominar quiere decir ser señor, pero no tirano; es ser administrador, no dueño absoluto y caprichoso. No puede monopolizarla egoistamente excluyendo a otros, o privando a las generaciones del futuro, de los bienes de ella. El dominio sobre el mundo, pide un uso racional, y a la vez, un cuidado y una protección de la naturaleza. Destruirla es destruírse, es atentar contra la vida misma: es el suicidio cósmico. El Pecado es la ruptura de la unidad fundamental.

Ligado con lo anterior, aparece el segundo gran sentido bí-blico, de enormes repercusiones de tipo ecológico: el pecado es la destrucción de la armonía en las relaciones entre el hombre y su hermano, entre el hombre y el cosmos, y por eso mismo, entre el hom-bre y Dios. El pecado es, a la vez, causa del desorden, de la destruc-ción y de la muerte en la naturaleza. Muerte, desunión, destrucdestruc-ción, se convierten, bíblicamente, en sinónimos de pecado.

La palabra pecado encierra un contenido netamente religioso. Pecado no es más que el mal físico o moral, personal y social, puesto en referencia al Autor de la Creación. Precisamente el gran pecado, según la Biblia, consiste en que el hombre quiera suplantar al verda-dero autor de aquella; que quiera pasar de administrador a amo ab-soluto de la naturaleza y de la vida; que sobrepasando su dimensión y desconociendo su legítimo papel frente a la creación, se convierta en devastador, en lugar de ser el ordenador que usa y cuida de ella. La consecuencia no puede ser otra que la muerte. Es lo que el libro del Génesis nos cuenta mediante el hermoso mito del árbol del Bien y del Mal, situado en todo el centro del jardín.

Todo este contenido ha sido precisado, de una manera ad-mirable, por Jorg Zing, en un poema que parodiando antitéticamente el relato del Génesis, describe las consecuencias de esa antitética y antiecológica acción humana. Hélo aquí:

Lectura del antigénesis:

"Al fin el hombre acabó con el cielo y con la tierra; la tierra era bella y fértil, la luz brillaba en las montañas y en los mares y el espíritu de Dios llenaba el universo. El hombre dijo:

«Que posea yo todo el poder en el cielo y en la tierra»

y vió que el poder era bueno y puso el nombre de grandes jefes a los que tenían el poder, y llamó desgraciados

a los que buscaban la reconciliación. Y así fue el sexto día antes del fin. El hombre dijo:

«Que haya gran división entre los pueblos: —29 —

(4)

que se pongan de un lado las naciones a mi favor, y del otro, las que están contra mi».

Y hubo buenos y malos.

Y así fue el quinto día antes del fin. El hombre dijo:

«Reunamos todas nuestras fortunas, todo en un lugar y creemos instrumentos para defendernos:

la radio para controlar el espíritu del hombre,

el alistamiento para controlar el espíritu de los hombres, los uniformes para dominar las almas de los hombres». Y así fue, el mundo quedó dividido en dos bloques, en guerra. El hombre vió que tenía que ser así.

Y así fue el cuarto día antes del fin. El hombre dijo:

«Que haya una censura para distinguir nuestra verdad de la de los demás».

Y así fue.

El hombre creó dos grandes instituciones de censura: Una para ocultar la verdad en el extranjero,

y otra para defenderse de la verdad dentro de casa. El hombre lo vió y lo encontró normal.

Así fue el tercer día antes del final. El hombre dijo:

«Fabriquemos armas que puedan destruir grandes multitudes, millares y centenares de millones, a distancia».

El hombre creó los submarinos nucleares que surcan los mares y los misiles que cruzan el firmamento.

El hombre vió y se enorgulleció.

Entonces los bendijo diciéndoles: «Sed numerosos y grandes sobre la tierra, llenad las aguas del mar

y los espacios celestes; multiplicáos». Así fue el segundo día antes del fin. El hombre dijo:

«Hagamos a Dios a nuestra imagen y semejanza: que actúe como actuamos nosotros,

que piense como pensamos nosotros, que mate como nosotros matamos».

El hombre creó un Dios a su medida y lo bendijo diciendo: «Muéstrate a nosotros, y pon la tierra a nuestros pie:

No te faltará nada, si haces siempre nuestra propia voluntad». Y así fue. El hombre vió todo lo que había hecho

y estaba muy satisfecho de ello. Así fue el día antes del fin.

De pronto, se produjo un gran terremoto en toda la superficie de la tierra.

Y el hombre y todo lo que había hecho dejaron de existir. Así acabó el hombre con el cielo y con la tierra.

La tierra volvió a ser un mundo vacío y sin orden; toda la superficie del océano se cubrió de oscuridad y el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas".

La Sal

escapar; de la ni con su historia, mente s separad; al homl amor dE taurar mismo, nalment, novado mos sea; crita, mi jemplo, profeta que deb porque ] salió hac codos; e] billos. M las rodil hasta la atravesar visto, hij del torre tidad de Arabá, d saneada. en él se donde IDE partes ad la misma ro sus m a la sal. clase de no se agc agua viei hojas de

(5)

a mi favor,

io en un lugar nos:

hombre,

u de los hombres, le los hombres». dos bloques, en guerra.

ir nuestra verdad

Les de censura: anjero,

nitro de casa. E.

uír grandes multitudes, stancia».

,?.s que surcan los mares >.

numerosos y grandes ar

semejanza:

y lo bendijo diciendo: a nuestros pie:

Liestra propia voluntad». había hecho

ioto

ho dejaron de existir. on la tierra.

o y sin orden; ó de oscuridad las aguas".

La Salvación, para la Biblia, es como una reconstrucción cósmica-ecológica.

La salvación para la Biblia no es, como para los griegos, un escaparse de la historia, un librarse del cuerpo, un desembarazarse de la materia. La salvación es algo total: cobija al hombre juntamente con su cuerpo y su mundo material; es algo que comenzando en esta historia, va más allá. No es algo que le suceda al hombre individual-mente si no a todo el pueblo. No es una realización etérea de un alma separada de su compañero inseparable, el cuerpo; ni algo que le suceda al hombre sin que participe de ello la naturaleza entera.

La salvación consiste en una nueva y continua acción del amor de Dios, para reconstruír toda aquella unidad perdida; para res-taurar en su prístina armonía, toda esa relación del hombre consigo mismo, de los hombres entre sí, de los hombres con la naturaleza, y fi-nalmente, con el Señor Dios. Esa salvación pide que el hombre sea re-novado desde lo más íntimo de él mismo; y que la naturaleza y el cos-mos sean restablecidos desde las entrañas más profundas de sí miscos-mos.

Esta salvación integral, que pide la armonía ecológica, es des-crita, muchísimas veces en la Biblia, en términos ecológicos. Como e-jemplo, entre otros que podrían citarse, veamos el fabuloso texto del profeta Ezequiel (cap. 47):

"Me llevó a la entrada de la Casa —(el Templo)—, y he aquí que debajo del umbral de la Casa salía agua, en dirección a oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente El hombre salió hacia oriente con la cuerda que tenía en la mano, y midió mil codos; entonces me hizo atravesar el agua: me llegaba hasta los to-billos. Midió otros mil y me hizo atravesar el agua: me llegaba hasta las rodillas. Midió mil más y me hizo atravesar el agua: me llegaba hasta la cintura. Midió otros mil: era ya un torrente que no se podía atravesar porque el agua había crecido Entonces me dijo: «Has visto, hijo de hombre?». Me llevó, y luego me hizo volver a la orilla del torrente. Al volver vi que a la orilla del torrente había gran can-tidad de árboles, a ambos lados

"Me dijo: Esta agua va hacia la región oriental, baja a la Arabá, desemboca en el mar, en el agua hedionda y el agua queda saneada. Por donde quiera que pase el torrente, todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Los peces serán muy abundantes, porque allí donde penetra esta agua lo sanea todo, y la vida prospera en todas partes adonde llega el torrente

"A sus orillas vendrán los pescadores Los peces serán de la misma especie que los peces del mar Grande y muy numerosos. Pe-ro sus marismas y sus lagunas no serán saneadas, serán abandonadas a la sal. A las orillas del torrente, a una y otra margen, crecerán toda clase de árboles frutales cuyo follaje no se marchitará y cuyos frutos no se agotarán: producirán todos los meses frutos nuevos, porque esta agua viene del santuario. Y sus frutos servirán de alimento, y sus hojas de medicina".

(6)

Ese torrente es una fuerza que simboliza el poder de la

ac-ción salvífica, que procede del santuario, es decir, del lugar donde

Dios mora. Toda esa acción es una obra de amor; es algo gratuito,

como lo fue la creación misma. Pero exige, igualmente, una acción

humana de cooperación, como lo exigía la creación y ordenamiento

del mundo. Se puede pensar que todo el esfuerzo ecológico tenga un

sentido concreto de respuesta a la invitación divina de salvación del

hombre y su mundo.

La Naturaleza misma, parece estar anhelante de esa acción

reconstructora y recreadora, que llamamos Salvación. Desde dentro

del mundo cósmico se descubre esa sed de restauración total. Y el

hombre, centro del universo, suspira por su unidad interior

desgarra-da, y por su integración material-espiritual.

El apóstol Pablo habla de esa expectativa del mundo

mate-rial y del mundo humano, en su Epístola a los Romanos; lo hace en

estos términos: "Pues la ansiosa espera de la creación desea

viva-mente, la revelación de los hijos de Dios. La creación en efecto, fue

sometida a la vanidad, no espontáneamente, sino por aquel que la

sometió, en la esperanza de ser liberada de la servidumbre de la

co-rrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre

dolores de parto. Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos las

primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior

anhelando el rescate de nuestro cuerpo. Porque nuestra salvación es

objeto de esperanza" (Rom. 8, vs. 19-24).

Finalmente, esa salvación, esa restauración, es un dinamismo

que avanza hacia una plenitud y estabilidad definitivas. Toda la obra

de los hombres por construir un mundo humano y habitable, y por

su desarrollo como personas y como comunidad, encontrarán, según la

Biblia, la realización total y definitiva. También esto es descrito en

términos de ecología, v. gr. en el Apocalipsis, que cierra la colección

de los libros sagrados:

"Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el

pri-mer cielo y la pripri-mera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya

"Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: «Esta es la

morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y

ellos serán su pueblo y él Dios-con-ellos, será su Dios. Y enjugará

toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni

gritos ni fatigas, porque el mundo ha pasado

Mira que hago un

mundo nuevo»" (Apoc. 21, vs. la 6).

32

LA MUJER

DEL CERC.

SUMERICOS, Ai

ISRAELITAS (LI

Nos propl

sobre la situación

los tiempos antigu

la era cristiana) y

este ambiente cult

Aunque e

bíblico, no es po:

pueblo de Israel c

ses vecinos. Si el

especialmente en

junto del Oriente

el aspecto cultural

ferentes grupos ét

:

nicación e interca:

manifestaciones re]

Las fuente

han sido recuperaC

te los códigos y lel

construír en gran

texto Bíblico y

ale

NOTA. — Algunas de antiguas que van al pié <

Referencias

Documento similar

If certification of devices under the MDR has not been finalised before expiry of the Directive’s certificate, and where the device does not present an unacceptable risk to health

In addition to the requirements set out in Chapter VII MDR, also other MDR requirements should apply to ‘legacy devices’, provided that those requirements

The notified body that issued the AIMDD or MDD certificate may confirm in writing (after having reviewed manufacturer’s description of the (proposed) change) that the

Cedulario se inicia a mediados del siglo XVIL, por sus propias cédulas puede advertirse que no estaba totalmente conquistada la Nueva Gali- cia, ya que a fines del siglo xvn y en

En estos últimos años, he tenido el privilegio, durante varias prolongadas visitas al extranjero, de hacer investigaciones sobre el teatro, y muchas veces he tenido la ocasión

que hasta que llegue el tiempo en que su regia planta ; | pise el hispano suelo... que hasta que el

El Programa de Mecenazgo organiza un concurso para &#34;Amigos del IAC&#34; en el cual podrán realizar una propuesta de observación para un telescopio robótico 1. Aquellas que

Fundación Ramón Menéndez Pidal / Universidad Autónoma de Madrid... Fundación Ramón Menéndez Pidal / Universidad Autónoma