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FRONTERA NORTE VOL. 6, NUM. 11, ENERO-]UNIO DE 1994

El contrabando

de chinos a

10

largo de la

frontera entre Mexico

y

Estados Unidos,

1882-1931

El estudio comienza con un aMIisis de las causas que provocaron un gran 6eodo de chinos de su pais de origen a mediados del siglo pasado, as{ como de las clrcunstancias por !as cuales muchos se dirigieron a Estados Unidos en calidad de trabajadores por contrato. Se describen !as rutas maritimas Y terrestres que los inmigrantes siguieron para llegar a Norteamerica, los metodos utilizados para cruzar la frontera entre Mexico y Estados Unidos, las posiciones respectivas de los gobiemos de estas dos naciones en tomo al asunto y los esfuerzos del Servicio de Inm.igraci6n estadunidense para eliminar elllamado "contrabando~ 0por 10menos detenerlo. Se explican !as

razones por las cuales fue dificil suprimir el traflco, dado los problemas de vlgilar una frontera tan extensa, as{ como la ingeniosidad y recursos utllizados por !as Seis CompaiUas Chinas -una de !as empresas, colectivamente hablando, mas ricas del mundo- para burlar la vigilancia ejercida por !as autoridades estadunidenses. El trabajo concluye con una explicaci6n de !as causas de la disminuci6n y cesaci6n eventual del contrabando despues del inicio de la Revoluci6n de 1910 Y de las repercusiones del traflco en terminos del crecimiento de la poblaci6n china en Estados Unidos durante el periodo tratado.

This study begins with an analysis of the causes underlying the large exodus of Chinese from their home country in the middle of the last century, as well as the circumnstances that led many of them to the United States as contract labor. The article describes the sea and land routes that these immigrants followed to arrive in North America, the methods they used to cross the border between Mexico and the United States, the respective positions that the two nations' governments took regarding this flow, and the efforts of the

u.s.

lnunigration Service to put an end to this so-called contraband, or at least reduce it. It chronicles why it was so difficult to halt this trafficking, both because of the problems involved in patrolling such an extensive border and because of the ingenuity and substantial resources that the Six Chinese Company-collectively one of the richest companies in the world-brought to bear in order to circumvent the control efforts ofU .S.authorities. The article concludes with an explanation of the causes for the reduction and eventual halt in this contraband after the beginning of the 1910 Revolution, and of the repercussions of this traffic on the growth of the Chinese population in the United States during the period under study.

"Lawrence Douglas Taylor H.Director del Departamento de Estudios de Norteam~rica de El Colegio de 1aFrontera Norte. Se Ie puede envlar correspondencia a: Blvd. Abelardo L. Rodriguez 2925, Zona del Rio. Tljuana, Baja California, M~xlco, Tel.: (661) 3-35-35.

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EN las decadas recientes se ba escrito una gran cantidad de material referente a la inmigraci6n ilegal de mexicanos a Estados Unidos. No obstante, durante un periodo muy largo de la historia de la regi6n fron-teriza entre Mexico y Estados Unidos, desde los inicios de la decada de 1880 basta 1920, aproximadamente, los esfuer-zos del gobiemo estadunidense para limi-tar 0 prohibir la entrada de determinados

grupos de inmigrantes no estaban dirigidos en contra de los latinoamericanos 0

europeos, sino de los asiaticos, especifi-camente los chinos. A semejanza de las restricciones legales modemas que existen para limitar y controlar el flujo migratorio de hispanoamericanos, sobre todo mexi-canos, a Estados Unidos, el gobiemo de ese paiS hizo grandes esfuerzos con objeto de impedir que inmigrantes procedentes de China se asentaran en su territorio. Sin embargo, la demanda de mana de obra barata, junto con la necesidad de un seg-mento empobrecido de la poblaci6n china por encontrar una manera viable de

50S-tener a sus familias, provoc6 el surgimiento de un comercio ilicito en gran escala de trabajadores chinos bacia Estados Unidos. Aunque se ba prestado considerable aten-ci6n al caraeter y proceso de la coloni-zaci6n china en los palses del hemisferio occidental, basta la fecha se ha dedicado muy poca atenci6n a este aspeeto particu-lar de la historia de las relaciones entre Mexico y Estados Unidos.

Durante la segunda mitad del siglo

XIX,un gran nillnero de chinos, la mayona proveniente de la regi6n del delta del no Pearl en la provincia de Guangdong, emi-graron a las Americas, al sureste de Asia, Australia, Nueva Zelanda y al Caribe. Los motivos por los cuales muchos miembros del campesinado y de los grupos laborales en general de esta regi6n de China acep-taron trabajo en la forma de mana de obra contratada fueron varios: la guerra civil constante, desastres naturales, como las inundaciones y la seqUla, junto con la inhabilidad de la producci6n econ6mica para satisfacer las demandas provocadas por el credmiento de la poblaci6n.1

La inmigraci6n en gran escala bacia Estados Unidos se inici6 poco despues del comienzo de la fiebre del oro en California bacia 1849. Las minas constituyeron la principal fuente de empleo, seguida por una demanda de trabajadores "cuus·2 en las ciudades, pueblos y areas agncolas, as1 como tambien en la construcci6n del fe-rrocarrl1 transcontinental y otras lineas.3

La agitaci6n en Estados Unidos en contra de los chinos como grupo racial y etnico data casi desde su llegada al pals, intensificlndose particularmente en el estado de California y en la regi6n de la costa del Pacifico, donde se concentraba el grueso de estos inmigrantes y sus descendientes. Quejas de que los chinos trabajaban por sueldos muy bajos y as1 reducian los salarios en general

condu-Gunther Barth,Bitter Strengtb: A History oftbe Chinese in tbe United States, 1850-1870. Cambridge, Har-vard University Press, 1964, pp. 9-31 y 50-84;June Mei, "Socioeconomic Origins of Emigration: Guangdong to California, 1850-1882", en Lucie Cheng y Edna Bonacich (eels.),Labor Immigration Under Capitalism: Asian Workers in tbe United States Before World War 11.Berkeley, University of California, 1984, pp. 224-233.

2 De la palabra kuli,de origen bengaH0tamil, que se traduce llteralmente como "cargador" y que adquiri6 el significado de "trabajo amargo"0"fuerza amarga". V~ase Richard H. Dillon, TheHatcbet Men: tbe Story

of the Tong Wars in San Francisco's Chinatown. New York, Coward-McCann, 1962, pp. 14-15. 3 Gunther Barth,op.ro.,pp. 112-120.

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jeron a actos de violencia ydiscriminaci6n en su contra en los pueblos y campamen-tos mineros y ferroviarios, a pesar de es-fuerzos para protegerlos por parte de al-gunos grupos religiosos yotras personas.4 El movimiento antichino se extendi6 por toda la naci6n en la medida en que los inmigrantes chinos se iban estableciendo en otras regiones mineras del noroeste, as{ como en las ciudades y pueblos de los estados del oeste medio y del este, for-mando pequenas comunidades 0ghettos, que con el tiempo se convirtieron en los conocidos "barrios chinos" de los centros urbanos mas grandes.5 Con el tiempo, la creciente penetraci6n de los gremios por parte de los obreros chinos se convirti6 en el foco de la critica de los grupos laborales organizados en Estados Unidos, con la excepci6n de la Industrial Workers of the

World (Trabajadores Industriales del Mundo) yunos cuantos lfderes sindicales de un modo de pensar semejante.6

Los sentimientos en contra de los chinos tambien fueron provocados por una mezcla de racismo y la inhabilidad para entender !as costumbres y los rasgos culturales orientales. La atenci6n del publico en general se enfoc6 en los peores aspectos de la sociedad china en Estados Unidos, puesto que, con excepci6n de alguna menci6n ocasional respecto a sus dfas festivos, los peri6dicos solfan reportar repetidos casos en que los chinos estu-vieron involucrados en el contrabando, robos, asesinatos y la prostituci6n, as{ como su "habito" de utilizar el opio como droga enervante --una practica, cabe re-cordar, tambien difundida entre la so

-ciedad en general durante este periodo

-4 Shien-woo Kung, Chinese in American Life: Some Aspects of Their History, Status, Problems, and Contribu-tions. Seattle, University of Washington, 1962, pp. 66 Y 87-88.

5 Mildred Wellborn, "The Events Leading to the Chinese Exclusion Acts", enAnnual Publications of the His-torical Society of Southern California, v. 9, ptes. 1-2 (1912-1913), pp. 49-51; Stanford M.Lyman,Chinese Americans. New York, Random House, 1974, pp. 5~2. Los aetos de violencia peri6dicos en contra de las comunidades chinas en los pueblos mineros del occidente de Estados Unidos continuaron hasta bien en-trado el siglo xx.V~e, por ejemplo, el semanario El progresista, Ensenada, Baja California, 22 de septiern-bre de 1903, que reporta un ataque por parte de quince homseptiern-bres arrnados contra el barrio chino de Tonapa, Nevada, desalojando a sus habltantes y obligandolos a trasladarse a otro pueblo cercano. Adernas, con frecuencia, los jueces y \as cortes dejaban libres a los hombres que asesinaran a chinos. Tracy Ham-mond lewis, Along the Rio Grarnk. New York, Lewis Publishing Company, 1916, p. 79.

6 Declaraciones de Alfred Fuhrman y otros miernbros de los sindicatos de obreros, enReport on Chinese Im-migration, March 2, 1891.51st Congress, 2nd. Session, 1890-1891.House of Representatives Report No. 4048 (Serial No. 2890) (hereinafter cited as "Chinese Immigration"), pp. 413-420 y 431-458;Some Reasons for Chinese Exclusion. Meat us.Rice. AmericanManbood Against AsiatU; Coolieism. Wbicb Shall Survive? Editado por la American Federation of Labor. 57th Congress, 1st Session,1901-1902. Senate Document No. 137 (Serial No. 4231). Washington, D.C., Government Printing Office, 1902, pp. 5-9, 12-18 Y 28-29; Stanford M. Lyman,op. cit.,pp. 62, 65, 68, 70 Y 73. Resulta dificUdeterrninar con certeza si en efecto los chinos es-tuvieron estableciendo gradualmente un monopolio sobre el mercado de trabajo en California. Roger Olm-stead, quien bas6 sus datos en cllculos realizados por las Sels Compafllas Chinas en 1876, opina que la mayoria de los chinos eran hombres en edad para trabajar, y que una alta proporci6n de la fuerza !aboral en el estado era de origen astatico. Tambi~n asevera que en San Francisco, que tenia !a concentrac16n mas alta de chinos en el estado, la proporci6n de los trabajadores blancos especlalizados y los semiespeciall-zados en comparaci6n con los chinos era de 1 a 1. Cf. Roger Olmstead, "The Chinese Must Gol", en Cali.-fornia Historical Quarterly, v. 50, num. 3 (septiembre de 1971), pp. 284-285. Ademas, con respecto a algunas regiones en Estados Unidos, los chinos ejerclan un monopollo sobre ciertos negocios, tales como las lavanderias y el cultivo de verduras. En EI Paso, Texas, por ejernplo, !a comunidad china ~n1a un mo-nopolio absoluto sobre \as lavanderias en el pueblo y este hecho, mas que cualquier otro, fue la causa prin-cipal del resentirniento del resto de los habltantes de esta ciudad en contra de los "celestiales", como se les llamaba en aquella ~oca. Nancy Farrar, TheChinese in El Paso. El Paso, Texas, Western Press, University of Texas at EI Paso, 1972, p. 14.

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y su gusto por los juegos de azar, particu-lannente eltan 0jan-tan, como se llamaba populannente. Debido a que muchos de ellos fueron trafdos a America a traves de 1asSeis CompaiUas Chinas, sobre !as cua1es se hab1ara mas adelante, se creia que es

-taban sujetos a un gobiemo particular fuera del control de 1a ley y la autoridad gubemamenta1 estadunidense. Debido a que generalmente vivian y trabajaban jun-tos en ciertas comunidades 0 barrios,

fueron vistos como un e1emento

inasimi1ab1e en e1rneltingpot 0 criso1de 1a sociedad americana.7

Los chinos sufrieron no 5610 de 1a violencia ffsica y del ostracismo social, sino tambien de una discriminaci6n legal cre-ciente, la cual pronto se convirti6 en una campana para restringir su entrada al pais. A principios de la decada de 1850, e1 gobiemo de California aprob6 una serie de leyes en contra de los chinos, la mayona de las cua1es estab1ecia impuestos espe-ciales y reg1amentos que tuvieron que ver con 1aminena, pesca y empresas de recreo (teatros, casas de prostituci6n y salones de juego). Aunque las cortes federales poste-rionnente revocaron gran parte de esta 1egis1aci6ndebido a su caraeter anticonsti-tucional, un tipo preliminar de ley de exclusi6n fue promulgada en 1875; con esta se prohibfa la inmigraci6n al pals de 1unaticos, convictos, prostitutas y otras

per-sonas "detestables"; asimismo,decret6 que todos los contratos para suministrar trabajo de tipo "culf" eran ilega1es.8La campana en favor de la exclusi6n de los trabajadores chinos de Estados Unidos eventualmente resu1t6 en la aprobaci6n por e1 Congreso naciona1 de 1a ley del 6 de mayo de 1882, que prohibia la entrada al pals a todos 105 obreros chinos, y a 105chinos en general 1es fue negado e1derecho a convertirse en ciudadanos naturalizados. Este decreto constituy6 1a primera ley estadunidense designada con el prop6sito explfcito de restringir 1a inmigraci6n procedente de un pais 0 grupo etnico en particular.9

Durante 1as dos decadas siguientes se promulgaron 1eyes adiciona1es en con-tra de los inmigrantes chinOS,10hasta 1902, cuando se extendi6 e1 periodo de exclu-si6n indefinidamente con restricciones adi-ciona1es, y en 1904, cuando se prohibi6 la entrada de trabajadores chinos a !as islas recien adquiridas por Estados Unidos. Otra acta aprobada en 1917 prohibia la entrada al pais de habitantes de otros territorios asiaticos, como la India, !as islas de los oceanos fndico y Pacifico, etcetera. Par Ultimo, el decreta de 1924 respeeto a 105 Origenes Nadonales, que estaba dirigido prindpalmente en contra de los japoneses, exc1ufa e1 derecho de entrar al pals como inmigrantes a todos 105extranjeros que no alcanzaran los requisitos de la dudadanfa.11

7 Some Reasonsforan_ E1cclusion, op. cit.,pp. 18-22, 24 Y 26-27; Richard H. Dillon, op.cit.,pp. 27-57,61-71, 99-127 y 169-340; Shien-woo Kung, op. cit.,p. 62.

8 Milldred Wellborn, op. eit.,pp. 51-58; Marion T. Bennett, American Immigration Po/~ies: A History. Wash-ington, D.C., Public Affairs Press, p. 16; Stanford M. Lyman, op.cit., pp. 63-66 y 70-73.

9 Marlon T.Bennett, op.cit., p. 17; Shlen-woo Kung, op. cit.,p. 80; Stanford M.Lyman, op. cit.,p. 66.

10 La Ley Gea!y, del 5 de mayo de 1892, per ejemplo, requeria que los trabajadores chinos en Estados Unidos es-tuvieran obligados a llevar conslgo un certificado de residencla, que Inclufa una fotograIla as! como Informa-ci6n detallada respecto allndividuo en cuesti6n, y tenfa que see enuegado al Inspector de Inmlgraci6n cada vez que el sujeto entrara 0sallera del pais. Marlon T. Bennett, op.cit.,pp. 18-20; H. Mark Lai,OUtlineHistory oftbe an_inAmerlca. San Francisco, Chinese-American Studies Planning Group, 1973, pp. 88-91. 11 Marlon T. Bennett, op. cit.,pigs. 18-20;SWen-woo Kung, op.cit.,p. 85; H.Mark Lal,op.cit.,pp. 92-93;John

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Las Leyes de Exclusi6n permanecieron vigentes basta el 17 de diciembre de 1943 cuando, debido a la alianza de guerra entre Estados Unidos y China, el presi-dente Franklin Roosevelt firm6 la Ley Magnusen, que permiti6 la entrada al pals de 105 inmigrantes chinos al anoP

A pesar de las crecientes

pro-hibiciones, muchos chinos intentaron

entrar ilegalmente a Estados Unidos.

Varios de eHos habfan sido seducidos

por rumores en China de que sena

posible acumular fortunas -unos

cuantos miles de d61ares eran

consi-derados asf segUn los estandares

chi-nos- trabajando en las diferentes

indus-trias del oeste de America. Opinaban que las Leyes de Exclusi6n eran injustas en un pafs que contaba con una abundancia de tierras cultivables, recursos y, sobre todo, oferta de empleo. La gran mayona eran j6venes que ternan alrededor de veinte anos u hombres viejos que habfan vivido en Estado Unidos durante algUn tiempo y se habfan registrado y regresado a China sin reportar su partida alas autoridades de

inmigraci6n. Algunos hombres

inten-taron introducir a sus esposas

clandesti-namente a Estados Unidos con el

prop6sito de reunir a sus familias. Los hijos de trabajadores chinos que habfan nacido en China despues de las breves visitas de estos, tambien a menudo

de-seaban reunirse con sus padres en

America. La mayona no tuvo la intenci6n de quedarse en America

permanente-mente, s610 deseaba ganar suficiente

dinero para poder regresar a casa y, en caso de los hombres solteros, casarse.13

Los ilegates intentaron entrar a Estados Unidos por cuatro Ntas distintas.

Algunos fueron desembarcados

direc-tamente en puertos a 10 largo de la costa del Pacifico, como san Francisco, Portland y Seattle, pero esta Nta pronto mostr6 ser no muy segura, dado que los oficiales

de inmigraci6n revisaban

cuidado-samente a todos los pasajeros que de~

sembarcaban de las naves recien

He-gadas. Otros ilegales fueron llevados hasta ciertas islas en el Caribe como Cuba

y Jamaica, de donde partieron en

pequenas embarcaciones a la tierra

firme americanaj esta ruta, sin

em-bargo, fue sumamente indirecta y siem-pre existfa el peligro de ser

intercep-tado por los barcos de patrullaje

estadunidenses.14 En cambio, las dos

N-tas mejores y mas seguras consistfan en entrar a Estados Unidos por las fronteras canadiensey mexicana.Muchosilegaleschi-nos cruzaron de Canada a Estados Unidos a traves de los puertos de Victoria y Van-couver, y de ahf por barco 0 via terrestre a Seattle y a otros destinos en los estados del noroeste 0, altemativamente,por ellado de la regi6n fronterizade Ontario y Quebec

hacia NuevaYorky Vermont.El nu.mero de

12 La politica de exc1usi6n no fue relajada significativamente hasta1965,cuando se aprobaron leyes de lnml-graci6n que permitieron la entrada al pais de cuotas de lnmigrantes mucho m!s altas. Shien-woo Kung,op.

dt., pp. 103-105; Marion T. Bennett, op.cit., pp. 20Y71; Delber L.McKee,Cbi1li15eExdusWn Versus the Open Door Policy, 1900-1906: Clashes Over China Policy in the Roosevelt Era. Detroit, Mich., Wayne State University Press, 1977,p. 214.

13 Nancy Farrar,"The History of the Chinese in El Paso,Texas: A Case Study of an Urban Immigrant Group in the American West", tesis de maestria. El Paso, University of Texas at El Paso. 1970,p.56; Stanford M. Lyman,op. cit., pp. 105Y108-112; Clifford Alan Perkins,Border Patrol: With the

u

.

s

.

Immigration Service on the Mexican Boundary, 1910-1954. El Paso, Texas Western Press, University of Texas at El Paso, 1978, pp. 8-9 Y 11.

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cruces, sin embargo, nunca excedi6 unos

300 por ano.15 Un acuerdo ftrmado en

1903 entre los gobiemos estadunidense y canadiense con motivo de cooperar en la tarea de hacer efectivas las !.eyes de Exclu-si6n, junto con la imposid6n per parte de Canada de un impuesto de 50 d6lares sobre cada chino que se internara a su territorio, redujo esta cifra todavfanW;.16

Muchos otros indocumentados

chi-nos intentaron introducirse entrar a

Estados Unidos a trav~s de la frontera mexicana. Hubo dos faetores importantes que incrementaron las posibilidades de que tuvieran ~xito en su prop6sito. En primer lugar, el contrabando de chinos era un negodo altamente lucrativo que queda en la ganancia de millones de d6lares en benefido de los miles de chinos, estadu-nidenses y europeos, prlndpalmente in-gleses, involucrados en el comerdo. Es posible que casi 90 por dento de los inmigrantes Uegales chinos fueran intra

-duddos a Estados Unidos per las Seis

Compafllas Chinas, que, para prlndpios de este siglo, figuraban, colectivamente ha-blando, como una de !as empresas nW; ricas del mundo. Aunque estas compafllas, que tenfan sus ofidnas centrales en San Frandsco, se ocupaban prlndpalmente de

la importaci6n y exportaci6n de una

variedad de bienes del oriente, tambi~n estaban, segl1n se decla, detras de la trata de blancas as{ como del contrabando de

opio y de trabajadores chinos. En varlas ocasiones, recaudaron dinero por medio de contrlbudones por parte de miembros de !as comunidades chinas en Estados

Unidos-de hecho, demandaron que cada

trabajador contrlbuyera con un d6lar-con objeto de d6lar-contratar a los mejores abogados para luchar en !as cortes en favor de una revocad6n de !as !.eyes de

Exclu-si6n -espedalmente la de Geary- que

los dejaba sin una parte de !as ganandas que anteriormente redbfan. AI fallar sus intentos, resolvieron introdudr a los obre-res chinos a Estados Unidos de manera clandestinaP

Cualquier chino que quisiera inmi-grar a Estados Unidos y tuviera un parlente o amigo que estuviera dispuesto a pagar el costo de su pasaje de China como parte de un contrato para el enganche de obreros, se pondrla en contaeto con los repre-sentantes locales de !as Seis Compafllas. Estas, a su vez, pasarian el nombre del individuo a uno de sus agentes en China,

mientras que el amigo 0 pariente en

Estados Unidos Ie notificaria para que se trasladara a la dudad -por ejemplo, Shan-gal- donde se encontraba dicho agente. Las Seis Compafllas tambi~n arreglaban el traslado de hombres j6venes que quisieran trabajar para otros comerdantes chinos en Estados Unidos. En cualesquiera de los dos casos, los ilegales tendrlan que pagar pes -terlormente a !as compafllas los gastos del

15 Declaraclones de H. C. Adams, editor del perl6dico GloIw,en Spokane, Wash., y otros, en "Chinese Ilrunl-gratJon",op. cit.,pp. 1-252; "Alleged Illegal Entry Into the United States of Chinese Persons". 55th Congress, 1st. Session, 1897. Documents 120 y 167 (Serial nums. 3562 y 3563); James D.Richardson (comp.),A

Com-pi1atWn ofMflSSages andPapers oftb. PrflSidmts, 1789-1902.Washington, D. C., Bureau of National

Litera-ture and Art,1907,v. 9, p. 197.

16 "Compilation from the Bureau of Immigration of Facts Concerning the Enforcement of the Chinese Exclu-sion Laws, May 23,1906". 59th Congress, 1st.Session, 1905-1906. House of Representatlves Report nUm. 847. (Serial nUm. 4990) (hereinafter cited as ·CompilatJon·ofFacts"), p. 11; Mary Roberts Coolidge,Chinese

Immigration. New York, Henry Holt and Company, 1909,p. 330.

17 ElPasoHerald Post,26 de febrero de 1902;Nancy Farrar, "The History of the Chinese In El Paso, Texas",

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viaje, que generalmente resultaban cientos de d6lares.

Antes de emprender el viaje, al

candidato se Ie ensenaban los rudimentos del idioma ingles y del estilo de vida en Estados Unidos. Junto con otros traba-jadores contratados, sena llevado rumbo a San Francisco en un vapor chino, pero antes de atracar sena transferido a otra nave dirigida, con un permi50 de tclnsito, bacia un puerto en la costa occidental de

Mexico, como Ensenada, Guaymas 0

Mazatlan. Alllegar a Mexico, sena contac-tado por un agente de las Seis Compafiias que pondria al individuo a trabajar en una lavandena 0 restaurantej de esta manera, se les ayudana a aprender algo de ingles adicional 0 elementos del comercio 0 de

la industria en que estana trabajando.18

Un segundo factor importante que faciHtaba la entrada de indocumentados chinos a Estados Unidos desde Mexico radicaba en la naturaleza de la frontera en 51misma, dado que era muy extensa-mas

de tres mil kil6metros- con pocos centros

urbanos grandes y con inmumerables pun-tos aislados donde se podria cruzar la linea divisoria sin ser deteetados por los agentes de inmigraci6n u otros guardias

fronteri-205.La tarea de aprehender a

contraban-distas e inmigrantes ilegales a 10 largo de la frontera originalmente correspondfa a los inspeetores de aduanas montados, es-tablecidos en 1853 por la Secretana del Tesoro. En un principio, el trabajo

princi-pal de este grupo consist1a en evitar la

introducci6n c1andestina de ganado a

Estados Unidos, pero en 1891 fueron

rele-vados de 5U5 deberes respeeto a la

inmi-graci6n por inspeetores especiales

ubi-cados en determinados puntos de entrada. La ley del 14 de febrero de 1903 transfiri6 este cargo al comisionado general de inmi-graci6n de la Secretana de Comercio y Trabajo, aunque el Servicio de Aduanas

continu6 cooperando con el Servicio de

Inmigraci6n. En 1908, se cre6 una secci6n

especial dentro del Servicio de

Inmi-graci6n, denominada la Divisi6n China,

cuyos oficiales se llamaban "inspeetores de chinos". Con el tiempo, las autoridades de

inmigraci6n lograron desarrollar un

sistema bastante 5Ofisticado y organizado para vigilar la frontera, con guardias ubi-cados en los puntos estrategicos a 10 largo del no Bravo y en 105caminos y ferroca-rriles hacia el interior. No obstante, existfan pocos hombres para patrullar

adecuada-mente una area tan extensa.19

Debido a que la mayona de 105 inspectores de chinos y de otros tipos de personal de inmigraci6n operaron en 105 puertos del Golfo de Mexico, como Nueva Orleans, Galveston, etc., 0 en 105pueblos y ciudades en la regi6n del valle del bajo no Bravo, el grueso de las operaciones de contrabando de chinos a traves de la fron-tera se llev6 a cabo a 10 largo de la parte occidental de la linea fronterizaj es decir,

18 Charles Frederick Holder, "The Dragon in America: Being an Account of the Workings of the Chinese Six Companies in America and Its Population of the United States with Chinese", TheArena, v. 32, num. 177 (agosto de 1904), pp. 115 Y 119; James Bronson Reynolds, "Enforcement of the Chinese Exclusion Law", en Emory R Johnson (ed.), Chinese andJapanese inAmerica: TheAnnals o/tbeAmericanAcademy o/Po-Utical and Social Science.Philadelphia, v. 34, nUm.2 (septiembre de 1909) (Reimpresi6n: San Francisco, Calif., Rand E. Research Associates, 1970), p. 149.

19 Clifford Alan Perkins, op. cu.,p. 9j John Myers Myers,op.cit.,pp. 15-16; U.S.Dept. of Justice. Immigration and Naturalization Service.M-157 (Rev.1978)N.TheBorder Patrol:Its Origin and Mission,Washington, D.C., Government Printing Office, 1978, pp. 1-2.

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desde E1 Paso y Ciudad Juarez basta Ti-juana, en la costa del Pacffico.20

E1 cruce fronterizo entre Ciudad Juarez y E1 Paso constituy6 e1 prindpal punto de entrada para 105indocumentados chinos a rafz de que. a prindpios de la decada de 1880, ambas dudades se habfan convertido en importantes centros fe-rroviarios. Muchos de 105chinos que arri-baron a los puertos de las costas del oeste de Mexico fueron llevados en tren basta Ciudad Juarez, donde empezaba el "ferro -canil subtemineow, un sistema organizado que llevaba a 105 indocumentados a 1as grandes urbes del interior de Estados Uni-dos, como Nueva York, Chicago y San Frandsco. Las viviendas de los chinos en Ciudad Juarez a menudo estaban espedal-mente constroidas con s6tanos y euartos de desvan en los cuales los indocumen-tados podrian esconderse en espera de un momento oportuno para cruzar la frontera. Se organizaron escuelas para completar la ensefianza de ingles a los inmigrantes, para que una vez que entraran a Estados Unidos paredera que habi'an estado viviendo ahl desde hacia algUn tlempo.21

Fuentes de la epoca afirrnaban que, en cualquier momento dado, habra de 150 a200 chinos que esperaban una oportuni-dad de entrar a El Paso. SegUn un cllculo, de486chinos que llegaron a CiudadJuarez en e1 transcurso del mo de 1905, 47 en-contraron trabajo en la dudad y 100 par-tieron hada otras pobladones fronterizas

mexicanas, 10 cual indicaba que 319

habfan entrado a Estados Unidos en la regi6n de El Paso. Tales hechos produjeron un sentldo de inquietud entre 105 an-gloestadunidenses de este pueblo, que tenfan miedo de cua1quier incremento en la pob1ad6n de su propio barrio chino, mientras que los peri6dicos no cesaron en indtar a 1as autoridades para que tomaran medidas mas fuertes y eficaces para de-tener e1 flujo. La edid6n del peri6dico EJ

Paso Herald del 11de enero de 1904, por

ejemp10, afirmaba que, "si 1a inmigrad6n china a Mexico continUa, sera necesario instalar una valla de alambre de ptias a 10 largo de nuestro lado del no Bravow•22

Algunos de los indocumentados crutaron la linea a plena 1uz del di'a, vestldos como mexicanos 0 fingiendo ser vendedores de verduras, puesto que en aquella epoca no existi'a la revisi6n de pasaportes ni de otros documentos de identificaci6n en la frontera Mexico-Estados Unidos. Para permanecer en El Paso, sin embargo, los chinos tuvieron que ocultarse para evitar 105registros peri6di-cos realizados por los inspectores de inmi-grad6n en el barrio chino con objeto de arrestar a todos 105que aquellos llevaban certlficados de registrad6n. Los edifidos del barrio chino, al igual que 105 de los comerdantes chinos del otro lado del no, estaban equipados con s6tanos y desvanes para albergar a los indocumentados. En algunos casos, habi'a suftdente espado

20 "Compilation of Faets",op. cU.,pp. 11-13jClifford Alan Perkins,op. cU.,p.9.

21 TheLorw Star,El Paso, Tex.,7de febrero y29de agosto.c\e 1885jEJPaso Herald, 25de Julio de 1893,15

de enero de 1895,28 de agosto de1899,5de octubre de 1900,9de mayo de1901,11de agosto de1904; 31de junio, 16de diclembre de 1905, 11de mayo de1906,23de mayo de1907jEJPasoDailyHerald, 1 de agosto de1899jEJPasoHeraldPost, 22de enero,7de febrero, 24de Julio de1903,8de agosto de1904, 9de enero de1907jNancy Farrar, TheCbirwse in EJPaso, op. cU.,pp.19-21jClifford Alan Perkins,op. cU., pp. 21Y49-53.

22 EJPasoHeraldPost, 11de enero de1904jEJPasoHerald, 14de Junlo de 1913jNancy Farrar,TheCbirwse

(9)

debajo de los pisos, para que en caso

necesario los indocumentados pudieran

tener refugio alli, acostados en un tipo de "ataud viviente", con tubos colocados den-tro de los muros para que pudieran respi-rar. Las casas del barrio entero estaban, a

su vez,interconeetadas por medio de

pasa-jes subterclneos a traves de los cuales los chinos podfan entrar a una casa y salir por

la puerta de otra ubicada 0 en la misma

calle 0en otra parte del distrito. Las auto

-ridades de inmigraci6n de la ciudad ase-veraban que una porci6n de estos ttine1es, algunos de los cuales ternan paredes de hasta medio metro de grueso y techos

reforzados con planchas de hierro, se

ex-tendfa debajo del rio Bravo basta Ciudad Juarez, al otro lado. Se estimaba que hasta una tercera parte de los casi 700 chinos que vivian en El Paso, inc1uso algunos de los miembros mas ricos e influyentes, estaban involucrados en el trabajo de esconder a

los indocumentados y ayudarles a seguir

su viaje en tren, que en aquel tiempo era el Unico medio practico de transporte para

llegar a las poblaciones distantes en el

interior.23

Aquellos chinos que estaban pro

-vistos con los llamados chock chee, la

pronunciaci6n inglesa del termino en

chino que se referia a los certificados de residencia, que en muchos casas eran fal-sificados, podfan viajar libremente en los vagones de pasajeros. En cuanto a los que no contaban con tal documento, a menudo los empleados de ferrocarril podrian ser

sobornados Para esconderlos en alguna

otra parte del tren. Los chinos viajaron en cualquier espacio imaginable: en furgones de carga sellados, debajo del tender de la locomotora y los carras, dentro del espacio de arriba de la puerta de los vagones de pasajeros, en los refrigeradores y despen-sas de los coches comedores, y hasta en las pequenas aberturas Para 1aventilaci6n, que medfan un poco mas de un metro de largo, ubicadas en las extremidades de los carros de refrigeraci6n. Algunos fingieron,

postrados en camas y acompanados por

enfermeras en camarotes privados alqui-lados para ellos por agentes de las Seis

Comparuas, estar convalecientes 0padecer

graves enfermedades. La inspecci6n de los trenes era una tarea sumamente ardua para los agentes de inmigraci6n, quienes traba-jaban en tumos de entre doce y quince horas, siete dfas a la semana, revisando

cuidadosamente dos 0tres trenes de

pasa-jeros y hasta trescientos furgones en un solo tumo. Les acompanaban un vigilante y un empleado de !as oficinas del ferroca-rril para abrir y cerrar !as puertas de !as

furgones, anotando cuidadosamente el

numero de cada sello rota en el proceso y

reemplazandolo con uno nuevo. Era un

deber pesado, sucio y mon6tono, respal-dado por un equipo de agentes especiales

enviados desde Washington, D.C., para

asegurar que

~F

tren 0 vag6n fuera

pasado por alto.

Con frecuencia, !as salidas en tren de los indocumentados chinos de El Paso

23 ElPasoHerald, 23 de enero de 1894;ElPasoHeraldPost, 17 de enero de 1907,19 de enero de 1957; en-trevista con Chester Chope, antiguo reportero yeditor del peri6dico El Paso Times,1917-1925, realizada por Wilma Cleveland, en la Biblioteca de la Universidad de Texas en El Paso,colecci6n de historia oral, Ms.

num. 27; Nancy Farrar, TheChinese in El Paso, op. cit.,pp. 19-22; Clifford Alan Perkins, op.cit.,pp. 21 Y 49-53.

24 El Paso Herald, 2 de junio de 1905, 8 de diciembre de 1906 Y 10 de abril de1909i "Compilation of Facts",

op.cit.,pp. 13-15; Marcus Braun, "How Can We Enforce Our Exclusion Laws?",en Emory R.Johnson, op. cit.,pp. 16-19; John Myers,op. cit.,p. 19.

(10)

tendieron a coinddir con la terminad6n de la temporada invemal de las carreras de caballos en Ciudad Juarez. Los duenos de caballos estadunidenses, especialmente los que habfan perdido dinero, asf como aquellos que estaban deseosos de recu-perar parte de los gastos de enviar sus animales a Chicago, Nueva Orl~ans y otros destinos en el este de Estados Unidos, aceptarlan las ofertas de contrabandistas de entre 300 y500 d61ares para esconder a unos cuantos chinos dentro de las casillas improvisadas abordo de los vagones de carga. Detnis de las casillas, a cada extre-midad de un vag6n, los duenos construfan cajas de madera, de poco rrutsde un metro de altura y cubiertas con pacas de paja, ameses y otro equipo con objeto de no despertar sospechas. Para que los inspec-tores no los encontraran al momento de revisar los vagones en EI Paso, los chinos, quienes viajaban dentro de estas denomi-nadas "cajas de sudor" , abordaban los trenes en Newman, una pequena estad6n ubicada a unos treinta kU6metros al norte de la dudad, donde se detenfan para suministrar agua a las locomotoras. No obstante, con la ayuda de informantes asf como visitas personales a los establos y ofidnas del hip6dromo en Ciudad Juarez con objeto de identificar aquellos duenos que habfan perdido dinero 0 estaban sin recursos para pagar los gastos de flete de sus caballos, 105 inspectores siempre 10

-graron realizar algunas aprehensiones

an-tes de que los trenes hubieran podido salir de Newman.25

Despu~ de 1905, el Servido de Inmigrad6n estadunidense increment6 su vigilanda en la regi6n de El Paso a tal grado que el nUmero de cruces de chinos disminuy6 progresivamente. EI comerdo del "contrabando" decred6 todavfa rrutsen 1910 con el comienzo de la revoluci6n y la intenupci6n de servido en los Ferroca-rrlles Central y Noroeste en Chihuahua.26

Con el virtual derre de la regi6n fronteriza de Ciudad Juarez-EI Paso al tr.1ficode contrabando de chinos, las ope-radones de 105 contrabandistas se cen-traron credentemente en las lireas des

-pobladas del oeste mexicano y los estados fronterizos estadunidenses, donde la vigi-landa en contra de aetividades de esta indole era casi inexistente.Por ejemplo, en el caso de la aduana estadunidense ubi-cada en Tombstone, Arizona, habra un solo hombre para vigilar un tramo de 128 kU6metros. Como otro ejemplo, existfan Unicamente dos inspeetores chinos, un su-pervisor de aduanas (en Tijuana), y dos recaudadores de aduanas diputados para patrullar por toda la extensi6n de la fron-tera entre el estado de California y Baja California.27

Aquellos indocumentados chinos que estaban destinados a cruzar la secd6n de la frontera entre Yuma y EI Paso gene-ralmente sedan enviados por agentes de las Seis Compamas desde Guaymas 0 Mazatllin hasta la frontera norte por tren.

25 Charles L.Sonnichsen, Pass oJtbe Nortb: Four CtmJuries on the Rio Grande. E1Paso, Tex., Texas Western Press, University of Texas at El Paso, 1968-1980, v. 1, p.340;Clifford Alan Perkins, op.cit., pp. 44-46. 26 EJPaso HeraldPost, 28 de abril de 1911; James Bronson Reynolds,op.cit.,p. 148; Nancy Panar, The Chinese

in EJPaso, op.cit., pp. 19-22.

27 Declaraclones de George Pattison, A.W. Marsh y John R.Berry, en 'Chinese Immigration", pp. 409, 515 y 548; Mary Roberts Coolidge,op.cit.,p. 330; James Bronson Reynolds, op. cit.,p. 369; Plorence C. y Robert H.Lister, 'Chinese Sojourners in Territorial Prescott",en]ournal oJtbeSoutbwest, v. 31, num. 1 (primavera de 1989), p. 79.

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Al bajarse en Nogales, Sonora, serlan tactados por otros agentes que les con-ducirian en dUigenda 0carreta (posterior-mente por cami6n u otra forma de transporte motorizado) hada el sureste, a Cananea, y de ahf rumbo el norte por el no San Pedro a Tombstone, Arizona, 0 basta donde comenzara la linea del ferro -carril, en Fairbank. Una ruta alternativa consistirla en dirigirse hada el oeste a Altar y Sonoita, y de estas puntas basta la es -tad6n de ferrocarril de Gila Bend, en Ari-zona, con el objetivo de eventualmente llegar a Phoenix, mas al norte, 0al pueblo de Wellton, en la ruta de Yuma a Califor-nia.28

Los contrabandistas y sus agentes no acompanaban a los indocumentados en el acto de cruzar la linea fronteriza. Al-gunos guias mexicanos contratados con-duclan a los chinos hasta la linea, pero ellos mismos no cruzaban. Una vez que105 indocumentados hubieran llegado al otro lado de la frontera, un contaeto estadu-nidense les acompanarla a un pueblo cer-cano. Para evitar ser descubiertos, seguinan por una ruta predeterminada a traves de las barrancas, zanjas de riegoy

areas cubiertas por matorrales. A10 largo del lado estadunidense de la frontera, al-gunos senderos poco utilizados condudan a puntos de partida conoddos coloquial-mente como "granjas chinas". En algunas de las pobladones ubicadas a 10 largo de

las rutas hacia el interior de los estados fronterizos, por ejemplo los pueblos mi-neros de Tombstone y Globe, un chino residente 0naturaUzado podia 0dar tra-bajo a los reden llegados 0 enviarlos a donde pudieran encontrar empleos, como en los restaurantes y las lavandenas de Tucson, trabajando como codneros en105 ranchos, 0 reaUzando, alrededor de las minas, tareas serv!les eel lavado de ropa, Umpieza de viviendasy banos, etc.) que los trabajadores mas experimentados y

especiaUzados rehusaban hacer. Como en el caso de QudadJuarez yEl Paso, varias de las viviendas de los residentes chinos de estos pueblos estaban equipadas con s6tanos para esconder a los indocumen-tados; otros podfan ser ocultados en cuevas cercanas0en los pozos y galenas de minas abandonadas.29

Mashacia el oeste, aquellos chinos que desembarcaban en Ensenada, en el norte de Baja California, fueron introdud-dos a California0por una ruta terrestre a traves de la frontera en las cercaruas de Tijuana, Campo y otros lugares, 0por la ruta mantima de la costa del Pacifico en las bodegas de las goletas, botes pescadores

y otros navichuelos, desembarcados en una caleta cerca de San Diego. Con res -pecto a la ruta terrestre, a los gufas estadunidenses, mexicanos y chinos que condudan a los indocumentados hacia la linea fronteriza les fueron pagados entre

28 Mensajes de H. H. Schell, inspector de chinos, al recaudador de aduanas en EI Paso, Tex., 22 de mano de 1890; Delos H. Smith, A. Willard y James Viosca, c6nsules estadunidenses en Nogales y Guaymas, Son., y La Paz, B. C., a William F. Wharton, secretarlo aslstente de Estado, Washington, D.C., 28 de enero, 21 de abril y 18 de mayo de 1890 respectivamente, en "Arrivals of Chinese". 51st. Congress, 1st.Session, 1889-1890. Documento del Senado Ejecutivo No. 97 (Serial num. 2686), pte. 3, p. 2, pte. 5, pp. 1-2, pte. 8, p. 1, pte. 9, p. 2; Declaraclones de T. J. Phelps, George Pattison y John R.Berry, en "Chinese Immigration", op.

cU.,pp. 329, 407 y 545.

29 Mary Kidder Rak, Border Patrol, Boston, Houghton Mifflin, 1938, pp. 1 Y25jJohn Myers Myers,op. cU.,pp. 18-19; Clifford Alan Perkins, op. cU.,pp. 12-13 Y21-23; Lawrence Michael Fong, "Sojoumes and Setlersj The Chinese Experience in Arizona", en TbeJournal of ArlzonaHistory, v. 21, num. 3 (otoflo de 1980), p. 231; Florence C. y Robert H. Lister,op.cU.,p. 79.

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cinco y veinticinco d61ares por persona, predo que podria alcanzar la suma de cuarenta 0 dncuenta d6lares en caso de que los contrabandistas lograran llevar su "mercancia" basta el barrio chino de San Diego. Durante un tiempo, las autoridades de inmigrad6n estadunidenses, con su limitada mana de obra disponible, encon-traron diffdl patrullar la extensa frontera entre Yumayla costa, sobre todo por }as numerosas barrancasyzanjas en el distrito de Tijuana que ocultaban los movimientos de los contrabandistas.30 Sin embargo, la agregad6n de personal adidonal a las fuerzas de vigilanda, junto con una ere-dente cooperad6n con las autoridades gubemamentales de BajaCalifornia-par-ticularmente el gobernador del Distrito Norte en Ensenada- oblig6 a los contra-bandistas a depender prindpalmente de la ruta maritima para llevar a cabo sus ope-raciones. Este metodo de evasi6n se mostr6 eficaz basta que el Servicio de Inmigraci6n, frustrado en sus intentos por aprehender a los contrabandistas una vez que los chinos habfan sido desembarcados en la costa de California,puso en servicio

un nUmero de guardacostas 0 botes de patrulla para interceptar las embarcaciones contrabandistas en }asaguas abiertas de la bahfa de San Diego.31

La sofisticada red de organizaci6n empleada por las Seis Comparuas, asf como la ingeniosa tactica empleada por los contrabandistas para burlar a las autori-dades, frustraron a los inspectores de in-migraci6n, quienes se vieron obligados a presentar ante las cortes evidencias direc-tas e irrefutables de casos en que los indocumentados chinos babfan sido intra

-ducidos a Estados Unidos desde un pafs extranjero. Aun asf los inspectores de in-migraci6n lograron realizar un buen numero de aprehensiones, en gran parte debido a la cooperaci6n proporcionada por el personal consularylas autoridades gubemamentales en los dos lados de la frontera, trabajadores ferroviarios, ranche-ros y miembros de ciertas tribus indias, como los papagos del sur de Arizona (quienes detestaban a los chinos), que les informaron con respecto a los planes y operaciones de los contrabandistas.32No todos los indocumentados lograron cruzar

30 Telegramas de John R.Berry Y T.G.Phelps, recaudadores de aduanas en San Diego y San Francisco, 7 y

12 de abril de 1890, respectivamente, e informes de Datus E. Coon, inspector de chinos, San Diego, 2, 7 y 9 de abril de 1890 Y 25 de enero de 1892, al secretario del Tesoro, en "Arrivals of Chinese", op. cU.,pte.

2, p. 1, pte.4, p. 1, pte. 7, pp. 1-7, Y 52nd.Congress, 1st.Session, 1891-1892. Documento misceh\neo del

Senado, num.67 (num. de serial 2904), pp. 1-2; declaraciones de T. J.Phelps, George Pattison, F. B.

Goo-drich, A. W. Marsh,Matthew Sherman, John R.Berry, M.L. Ward, O.H. G. Forker, Thomas Smallcomb y

George E.Gard, en "Chinese Immigration", op. cU.,pp. 329, 406-407, 509-521, 541-548, 565-571, 579-584

y 590-594;San Francisco Chronicle,7,10 y 11 abril de 1890;San Diego Wo~ 3 de mayo de 1890;

entre-vista con Henry H. Weddle, realizada por Edgar F. Hastings, antiguo inspector de lnmigraci6n, prirnera

sesi6n, 25 de febrero de 1959, pp. 5-7 y 13, Ytercera sesi6n, 30 de diciembre de 1959, pp. 3-4, en los

ar-chives de la Sociedad Hist6rica de San Diego, Calif., Programa de Historia Oral.

31 Telegrama de John R.Booth, recaudador de aduanas en San Diego, al secretario del Tesoro, Washington,

D.C., 9 de abril de 1890, en "Arrivals of Chinese",op. cU.,pte. 3, p. 1; declaraciones de W. R.Gunnis YDatus E.Coon, en "Chinese Immigration", op.cU.,pp. 563-565 y 576-579; "Compilation ofFacts", op.cU.,p. 11;

San Francisco Chronicle,10-11 de abril de 1890;San Diego Union,9 de diciembre de 1897;San Diego Sun,

5 y 7 de enero y 24 de febrero de 1911; Charles Frederick Holder, TheChannelIslands ofCalifornta: A Book

fortbe Angler,Sportsman, and Tourist,Chicago, A.A. McClurg and Company, 1910, pp. 356-357; entrevista

con Henry H. Weddle,op.cit.,primera sesi6n, 25 de febrero de 1959, pp. 8-9, Ytercera sesi6n, 30 de

diciem-bre de 1959, pp. 9-10; Sandy Lydon,Chinese Gold:TheChinese in tbe Monterey Bay Region.Capitola, Calif.,

Capitola Book Company, 1985, pp. 41-42 y 140-142.

(13)

Immigra-la fronteraj varios fueron obligados a re-gresar y decidieron establecerse en los pueblos y ciudades del norte de Mexico.33 No obstante, una vez que 105

indocumen-tados habfan llegado a sus destinos respec-tivos y estaban entremezclados con el resto de los residentes de los barrios chinos las grandes ciudades de la Uni6n Americana, se mostr6 extremadamente dificil estable-cer su verdadera situaci6n legal en el pafs y seguir con el procedimiento de depor-taci6n.34 Entretanto, durante todo el tiempo que 105 indocumentados pasaron

en Estados Unidos, su proceso de "ameri-canizaci6nn continu6. A fin de frustrar 105

intentos gubernamentales para descubrir su identidad, !as Seis Compafifas se asegu-raron de que se les entrenara y vistiera adecuadamentej tambien Wcieron que memorizaran descripciones detalladas de las casas 0 residencias donde supues

-tamente habfan nacido, explicaciones de quienes eran su padres y vecinos, la es

-cuela en que habfan realizado sus estudios (si es que supuestamente habfan asistido a alguna), los nombres de sus maestros y de

105ninos con quienes habfan jugado, etc.

Puesto que el terremoto e incendio de San

Francisco en 1906 habfan destnlido los registros oficiales de aquella ciudad, la mayona de los indocumentados chinos insistieron en que habfan nacido ahf.35

En caso de que un indocumentado fuera arrestado y luego puesto en libertad bajo fianza basta que pudiera ser juzgado, la compafifa que habfa arreglado su entrada a Estados Unidos realizarfa una petici6n ante la corte para que la sesi6n fuera posteIgada, mientras que al individuo en cuesti6n se Ie daban clases adicionales en el idioma, asf como ropa mas apropiada para la ocasi6nj entonces, ya para la fecha de la audiencia, el acusado quedarla bastante "americani-zadon• Las Seis Compafifas tambien

cobra-ban el casto de llevar basta ellugar del juicio testigos de San Francisco, inclusive algunos angloestadunidenses, para atestiguar que el acusado era el hijo de tal Y tal pareja, asf como quienes habfan sido sus vecinos. Aquellos cWnosa105que les fue demostrado

ser indocumentados rara vez eran depor-tados a Mexico, dado que, con el apoyo de los agentes de !as Seis Companfas, inten-tarfan entrar al pais otra vez de manera casi inmediata. En cambio, par 10 general, eran deportados en barco basta CWna desde un

tion",op.cit.,pp. 546-547,549,571,582-583 y 590; Lowell L.Blaisdell, "The Consul In a Crisis: Lower

Cali-fornia", en Mid-America: An HtstorlcaJ Revtew,v.37 (Nueva serle, v. 26), nl1m. 3 (julio de 1955), p. 135;

Clifford Alan Perkins, op. cU., pp. 22-23. Es probable que las autoridades mexlcanas hayan sldo

preslonadas a cooperar basta cierto punto. Por ejemplo, el sef\or Alfredo Sandoval, de la International Fish-eries Company, Los Angeles, en una carta a Eugenio H. Gayou, el vicegobernador de Sonora, del 19 de agosto de 1911, opinaba que las autoridades gubernamentales del Distrito Norte de Baja California ofre-cieron utillzar el caf\onero mexicano "Guerrero", anclado en Ensenada, para Interceptar al contrabando de chinos por los botes pescadores que operaban desde bases en San Diego, no porque ternan la obligacl6n de hacerlo, sino para no dar pretexto a Estados Unldos para invadlr la peninsula y anexarla con el pretexto

de parar el trafico de chinos. Alfredo Sandoval a Eugenio H.Gayou, 19 de agosto de 1911, en Archivo

Hist6r1co del Estado de Sonora, legajo num. 2766, documento sin foliaci6n.

33 Evelyn Hu-DeHart, "La comunidad china en el desarrollo de Sonora", en Cynthia Radding de Murrieta

(co-ord.),Htstoriage1ll1raJ deSonora.Hermosillo, Goblerno del Estado de Sonora, 1985, v. 4, p. 195. Alicia

Go-lman de Backal y Gloria Carref'loAlvarado, "Minorlas, Estado y movimlentos naclonallstas de la clase media

en M~xico: ligas antlchina Yantljudia (slglo XXl",en Ricardo Torrealba,Migracion«s internaciona1es en Las

Amiricas. Caracas, Centro de Estudios de Pastoral y Asistencla Migratorla, 1987, p. 11.

34 "Regulation of Coming of Chinese into the United States". 56th Congress, 2nd. Session, 1900-1901.House

Report num. 2503 (Serial num. 4213).

(14)

puerto en california, como San Fran-clsco.36

cabe anotar que, en ocasiones, los chinos indocumentados fueron depor-tados por su propia voluntad. Hubo quienes, al extrai'lar su tierra natal y fa-milias, se entregaron a las autoridades estadunidenses y asi redbieron un viaje gratis de regreso. Otros chinos, por los mismos motivos, cruzaban la frontera a Mexico y luego se dejaban arrestar al in-tentar entrar de nuevo ilegalmente.37

El contrabando de chinos fue inte-munpido en 1916 debido al aumento de tensiones en la frontera entre Estados Uni-dos y Mexico causado por las incursiones en el territorio de aquel pais por gropos revolucionarios, asi como por la Ex

-pedid6n Pershing, que fue enviada en persecud6n de Frandsco Villay sus segui-dores. Otros factores que provo caron una disminud6n notable en el tr.ifico con-sistieron en la intemlpd6n del servido de naves de vapor hada el Oriente con el estallido de la Primera Guerra Mundial, la entrada de Estados Unidos al conflicto en abril de 1917 a raiz de la campai'lasubma-rina sin restricdones practicada por los alemanes en contra de las naves aliadas, y

la expulsi6n de Mexico de muchos chinos residentes debido a los actos de violenda fisica infligidos en contra de miembros de este gropo etnico por soldados de !as facdones rebeldes nortefias. En particular, una serle de leyes discriminatoriaspromul-gadas por el gobiemo estatal de Sonora durante el periodo de 1916 y 1931, que oblig6 a los habitantes chinos de aquel estado a emigrar hada Estados Unidos, donde fueron internados y subsecuente-mente deportados a China, priv6 a los contrabandistas de una base importante de apoyo.38 A1mismo tiempo, sin embargo, debido al hecho de que para 1917 el gobiemo estadunidense habia decretado leyes que prohibian la entrada a su pais de inmigrantes de la mayor parte de Asia, a partir de esta fecha sus inspectores tu-vieron que ejercer una vigilanda mas estricta contra la introducd6n illdta de individuos provenientes de otras regiones de este continente, como los japoneses e hindues, que tambien intentaron entrar a Estados Unidos a traves de la frontera con Mexico.39

El contrabando de chinos se rea-nud6 basta derto punto en la decada de 1920, despues de la terminad6n del periodo

36 Clifford Alan Perkins, op.cit.,pp. 12-13 Y 21.

37 ElPasoHerald, 14de junlo de1904, 17, 22 Y 24de agosto de1905; Nancy Farrar, "The History of the Chi-nese In El Paso, Texas",op. cit., p. 62.

38 Mary Kidder Rak,op. cit., pp. 119-142; John Myers Myers,op. cU.,p.52;Clifford Alan Perkins, op. cU.,p. 49.En cuanto a la situaci6n de la poblaci6n china en Mexico durante la d&:ada de 1alucha armada de 1910-1920 Y105aflos dificiles que siguleron, v~ la carta de Roberto Chan y Hug al presidente PorfIrio Dw, 28de abril de1911, en Ypar tados bab16 fa revoluci6n. ~~x1co, Editorial Llmusa,1985, p.50; Charles C. Cumberland, "The Sonora Chinese and the Mexican Revolution" , enHispank Amerkan HistorkaJ Review, v.40,nUm.2(mayo de1960), pp.192-204, YEvelyn Hu-Dehart, "Immigrants to a Developing Society:The Chinese In Northern Mexico,1875-1932", en7beJournal of ArizJonaHistory, v.21,nUm.3(otoflo de1980), pp. 285-305.

39 "Smuggling and Surreptitious Entry of Orientals", en California and tbfl Oriental: JapanflSif, CbinflSfI, and Hindus. Report of the State Board of California to Gov. Wm. D. Stephens, June 19, 1920.Revised to January 1, 1922,Sacramento, California State Printing Office,1922(relmpresi6n: San Francisco,R &E. Research As-sociates, 1970), pp. 191-192; John Myers Myers,op.cit.,pp.23 Y 40.De hecho, el contrabando de Indocu-mentados japoneses ya habia comenzado muchos af\os antes de esta fecha, Incrememandose de manera notable a partir de 1910. San DWgo Unton, 8de mayo de 1911;entrevlsta con Henry H. Weddle, op.cit., segunda sesi6n, 20de agosto de1959, pp. 4-5.

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de lucha armada en M~xico. Para aprove-charse de los avances tecno16gicos de la ~poca, los contrabandistas empezaron a utilizar aviones para llevar a la vez unos cuantos indocumentados a trav~s de la frontera. Durante alg(1ntiempo, las auto-ridades de inmigraci6n se encontraron sin poder detener a los transgresores debido a que los aviones de los contra-bandistas despegaban de escondites en la sierra mexicana y aterrizaban en pistas improvisadas por lugares aislados y de diffcilacceso. Con el tiempo, sin embargo, los inspectores lograron localizar la may-ona de estas pistas secretas y gradual-mente ganaron la guerra contra los con-trabandistas en este frente.40

Sea como fuere, la promulgad6n de la Ley de Cuotas de 1921, que restringfa el nu.mero de inmigrantes de cada pals y regi6n a cifras predeterminadas por el go

-biemo, provoc6 un incremento en los in-documentados europeos que intentaban entrar a Estados Unidos por la ruta surena, y las dificultades experimentadas al inten-tar detener este nuevo flujo de inmigrantes llegales eventualmente lleg6 a desplazar el contrabando de chinos como problema prindpal con el cual el Servido de Inmi-grad6n fronterizo habla tenido que enfren-tarse durante tantos anos. Despu~s de 1924, el nu.mero de inmigrantes europeos que entraban a Estados Unidos iHcitamente deored6 sustandalmente, mientras que el numero y propord6n de mexicanos refe-rente al volumen total de inmigrantes se aument6. Sin embargo, para esta fecha

(1924) el Congreso estadunidense, con una

apropiad6n de alrededor de un mill6n de d6lares, habfa estableddo la Patrulla Fron-teriza para tratar el problema de los in-documentados mexicanos.41

Aunque es diffcil calcular el numero predso de chinos que entraron ilegalmente a Estados Unidos durante el periodo estudiado, es evidente que algu-nas decealgu-nas de miles 10 hicieron, y que muchos de ellos utilizaron la ruta sureiia via M~xico. Una investigad6n realizada hada finales de la d~cada de 1920 asevera-ba que, desde un punto de vista estad!stico,7 167 chinos fueron introdud-dos al pals durante el periodo de 1910

-1920, cuando el negodo estaba en

deca-dencia. C. Luther Fry, el autor de la investigad6n, lleg6 a esta conclusi6n des-pu~s de sumar a la cifra de residentes de origen asIatico reportados en el censo de

1910 el nUmero de aquellos que entraron al pals legalmente entre1910 y1920, junto con aquellos que pudieron haber naddo en el pais durante este periodo; procedi6 a restar de esta cifra el nUmero.de indi-viduos del grupo que habfan muerto 0 emigrado de Estados Unidos y luego com-par6 el resultado con la informad6n pro

-pordonada por el censo de 1920. Fry tambi~n postu16 que, debido a una apre-dad6n demasiado baja en la cifra de muertes y una exagerad6n respecto a la inddenda de nadmientos, el numero de inmigrantes ilegales "orientales", es decir, chinos y japoneses, posiblemente haya osdlado entre 16 500 y50 000, con la cifra verdadera de aproximadamente 27000.42

40 San Francisco Cbronic18, 2 de mayo de 1927; John Myers Myers, op.cit.,pp. 43-44; H.Mark Lal,op.cit.,

p.95.

41 Julim lamora, TheWetback.story.Notre Dame, m., University of Notre Dame, 1971, pp. 35-38;John Myers,'9.cIt.

pp.30-31.

42 C. Luther Fry, "megal Entry of Orientals into the United States between 1910 and 1920', enJoumal o/the American Statistical Association, v.23, New Series, num. 162 Cjunio de 1928), pp. 173-174 Y 176-177. Vease

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De cualquier forma, el contra-bando de inmigrantes chinos no pudo

contrarrestar el golpe decisivo a1

cre-dmiento de la poblaci6n de este gropo ~tnico y racial ~e las Leyes de Exclusi6n habi'an causado.43 La legislaci6n discrimi-natoria prohibi6 la entrada a Estados Uni-dos de un gran nUmero de inmigrantes astaticos que de otro modo hubieran emi-grade a esta naci6n y disuadi6 a muchos otros de radicarse ahf permanentemente. Por anadidura, varios chinos en Estados Unidos partieron durante la Gran

De-presi6n de 1929-1939, en parte por causa

de la falta de oportunidad para encontrar trabajos, pero tambi~n debido a que, como en el caso de los mexicanos, habi'a que "sacrificarles· de esta manera con el su-puesto prop6sito de dejar mas empleos

para la poblaci6n blanca0de ascendencia

anglo-europea. Desde 1908, el ano en que

se comenz6 oficialmente el registro de las

cifras de inmigraci6n, hasta1943,hubo, en

verdad, una disminuci6n neta de 38 091 inmigrantes chinos a Estados Unidos.44 Unicamente en !as d~cadas mas recientes, ha habido incrementos significativos en la poblaci6n de este grupo de inmigrantes.

Aunque el contrabando de chinos no~vonin~erectosustancia1enayudar

a detener 0desacelerar el descenso en la

poblaci6n de este grupo ~tnico en Estados Unidos, se puede admirar el grado de

resistencia y dedicaci6n a sus metas

mostrado por estos inmigrantes, quienes,

en un intento por mejorar su condici6n 0

nivel de vida, estaban dispuestos a sufrir

las incomodidades del largo viaje por el oc~ano hacia una tierra completamente desconocida para ellos. Tan pronto como habi'an llegado a1 otro lado del oc~ano y

mas0menos estaban acostumbrandose al

nuevo ambiente, fueron colocados a bordo de un medio de transporte que probable-mente jamas hubieran visto en sus vidas y que los llev6 a1norte a trav~sde una regi6n que era en gran parte inh6spita Y des-poblada, eventualmente dejandoles en una pequena poblaci6n de adobe donde el clima era extremadamente caluroso y seco. De ahi emprendieron un arduo viaje en diligencia0a pie a trav~s de desiertos, nos

y sierras montanosas. Durante todo este largo tiempo luchaban por aprender un nuevo idioma y oficio, as{como por adap-tarse a costumbres y un estilo de vida sumamente diferentes a los que estaban

acos~mbrados en su pals natal.Nadie los

quena y pocas personas intentaron ayudar-les en temunos de oferta de alimentos y alojamiento, puesto que no queri'an que se les metiera en problemas. Tampoco ex-perimentaron un sentido de seguridad al llegar a su destino final, dado que tanto ellos y sus protectores Cas personas que habi'an contratado sus servicios, as{ como los agentes de !as Seis Comparuas) ternan que estar siempre alertas de los constantes esfuerzos de !as autoridades gubernamen-tales para aprehenderlos y deportarlos del pals. Pocos de estos inmigrantes llegaron a pensar en Estados Unidos como su tierra de adopci6nj muchos regresaron a China,

sea por su propia voluntad 0a trav~ de la

tambl~n la declaracl6n de A.W. Marsh, en "Chinese Immigration·, op. cU.,p.518.

43 Esto fue partlcularmente evldente durante los aflos que slguleron a la prlmera promulgacl6n de la ley de

1882. El numero de chinos que entr6 a Estados Unldos dlsmlnuy6 de 40 000 en 1881, un aflo previo a la

promulgacl6n de la prlmera ley de exclusl6n, a 0010 10 en 1887. Betty Lee Sung, Thl/Chines// in America.

New York, Macmillan, 1972, p. 26.

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expulsi6n. No obstante, algunos se quedaron para formar, junto con 105 otros

chinos que ya eran dudadanos

estadu-nidenses naturalizados, e1 nuc1eode 10 que eventualmente se convertirfa en un grupo minoritario de propordones significativas y que, al considerar a 105 inmigrantes de

origen asiatica en su totalidad, crece a un

ritmo mayor que cualquier otro.45

Sin embargo, a diferenda de sus

antepasados, quienes tenfan que vivir en

un mundo aparte debido al despredo y los miedos de los angloestadunidenses, esta nueva ola de inmigrantes ha hecho logros impresionantes en terminos de su inte-grad6n y aceptad6n por e1 resto de los

habitantes, 10 cual constituye un proceso

que, con el tiempo, se espera que llegara a ser realizado en todo el sentido de la palabra.

45 Felicity Barringer, 'iQui~nes seran los nuevos estadunidenses en los pr6ximos al'los?",en California

Referencias

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