Análisis de la ternura a través de los patrones del conocimiento de Carper: Una experiencia en el cuidado de enfermería

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Análisis de la ternura a través de los

patrones del conocimiento de Carper:

Una experiencia en el cuidado de

enfermería .

Teresita de Jesús Muñoz Torres1, Leticia Casique Casique2

1Licenciada en Enfermería. Estudiante de la Maestría en Ciencias de Enfermería.

2Doctora en Ciencias de Enfermería. Docente e Investigador de la Facultad de Enfermería y

Obstetricia de Celaya, Universidad de Guanajuato.

Universidad de Guanajuato Campus Celaya-Salvatierra

Resumen: En el presente escrito se narra una experiencia de cuidado en donde la relación enfermera-paciente involucra el sentimiento de “ternura” como el vínculo natural de amor que puede darse entre dos personas. El análisis comprende el cuidado de enfermería proporcionado a un niño con secuelas a nivel neurológico y motor; y a partir del cual se conceptualiza y describe el sentimiento en base al marco conceptual de los patrones del conocimiento de Carper. Tal ejercicio permite el reconocimiento y ver más allá de los objetos y de las personas para que la enfermería pueda brindar al máximo de su esplendor un cuidado con sentido humano.

Palabras claves: Ternura/Patrones del conocimiento/ Relaciónenfermera-paciente/ Enfermería.

Abstract: Analysis of tenderness through of the patterns of knowing of Carper: an experience in the nursing care. In this text is narratedan experience of care where the nurse-patient relationship involves the feeling Muñoz Torres TJ; Casique Casique L.

Análisis de la ternura a través de los patrones del conocimiento de Carper: Una experiencia en el cuidado de enfermería. ENE. Revista de Enfermería. Abr. 2013; 7(1).

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of"tenderness" as the natural bond of love that can exist between two people. The analysis includes the nursing care provided to a child with neurological and motoraftermath; and from which is conceptualized and described the feeling based on the conceptual framework of the patterns of knowing of Carper. This exercise allows the recognition and more beyond objects and people son that the nursing can provide to its splendor maximum a care with human sense.

Key words: Tenderness/patterns of knowing / nurse-patient relationship / nursing

Introducción

La Enfermería ha tenido un largo camino para poder consolidarse como profesión y disciplina, y no solamente como un oficio que se le atribuye a la mujer por sus cualidades innatas; por lo que al estudiar los comienzos del conocimiento disciplinar siempre será preciso remontarse a los tiempos de las creencias, a la observación de los sucesos que la naturaleza tiene a bien compartir con las personas, hasta el presente con una práctica y técnica normada, lo que ha generado que Enfermería sea una ciencia que integra en su práctica la Historia, la Filosofía, Antropología, la Bioética, la Biología, Psicología y lo Legal; por tanto, “Enfermería es una disciplina plural, diversa y en crecimiento”(1).

Pinto retomando las palabras de Johnson establece que las disciplinas profesionales son más ciencia aplicada que pura, puesto que se fundamentan en las ciencias básicas para generar resultados derivados del conocimiento que éstas son capaces de crear y que tendrán como objetivo primordial su utilidad y aplicación social; sin olvidar, que para su desarrollo debe llevar implícito la sistematización y la expansión de ese saber para tener una participación directa en el desarrollo de la ciencia enfermera.

Los saberes “históricos, antropológicos y filosóficos” llevan a la conformación de un pensamiento científico en varias disciplinas, por lo que Enfermería no es la excepción; para ello, los Patrones del Conocimiento que Bárbara Carper describió en 1978, son una herramienta que permite interpretar y analizar los

conocimiento de la profesión

considerando para ello cuatro patrones esenciales: el empírico, ético, estético y personal, esto en respuesta a que los conocimientos producto del hacer enfermero eran en esencia empíricos, pues la enfermera había adquirido las habilidades necesarias para reducir y hacer de su saber algo objetivo con el control de todas sus variables, sin saber que sus prácticas eran y serán el cimiento filosófico de su ser y hacer(2, 3).

Esto ha logrado que la Enfermería reafirme su actuarcomo una actividad de cuidado humano y que represente todos los actos de la vida que permiten y que tienen como finalidad la autorrealización y el autocrecimiento de las personas, las familias y las comunidades, pues no se puede olvidar que la práctica aisladano es Enfermería yque práctica que no es capaz de producir saberesno puede ser llamada profesión o disciplina, debido a que forman parte de ella las teorías del conocimiento.

El presente trabajo describe una situación de la práctica profesional donde se ven implícitas las acciones del cuidado hacia la persona, pero a su vez, describe las formas, los valores, las actitudes, los conocimientos y los temores de la persona quien brinda los cuidados, es decir, la enfermera a quien le correspondeasumir la responsabilidad en la creación de los conocimientos que lleven a la resolución de las prácticas profesionales de Enfermería. Para el análisis de esta situación se tiene como fundamento teórico los Patrones del Conocimiento de Carper a través de los cuales se identifica y analiza el conocimiento creado para poder

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replantear la cualificación de la práctica profesional, ya que el cuidado desde las

perspectiva filosófica debe

serhumanitario, individualizado, perseverante, comprensivo, creativo,

ilimitado, fundamentado y

comprometido.

A propósito de una experiencia Esto sucedió hace cuatro añoscuando era una estudiante de Enfermería que se encontraba realizando prácticas clínicas en una institución de segundo nivel, recuerdo me invadía el temor y la angustia por ir a una institución que por su dinámica y sobrecarga de trabajo me exigirían una mayor participación y responsabilidad. La asesora de prácticas me asignó al servicio de Medicina Interna, me presente con el personal de Enfermería del área y comencé a realizar las actividades correspondientes iniciando por la toma de signos vitales permitiéndome así conocer a los pacientes con los que estaría durante esa jornada.

Sin embargo, ese día estaba destinado para que tuviera la dicha y bendición de conocer a Emmanuel, un niño de 11 años de la comunidad de Milpitas que se encontraba en la cama 3-A del servicio de Medicina Interna. Era un niño que ingreso por convulsiones previas las cuales habían dejado secuelas neurológicas, me presente con él y con su familia, pregunte a sus padres como había sucedido este accidente, a lo que ellos respondieron que el médico les había comento que Emmanuel padecía que crisis epilépticas y que necesitaba de cuidados especiales. No obstante, ellos no pudieron brindarle los cuidados necesarios, en primera instancia por cuestiones económicas y en segundo, por la falta de conocimientos. Después de conocer la historia personal y familiar de Emmanuel procedí a realizar la valoración comenzando por cabeza, cara, tórax, siguiendo por su espalda y terminando en sus extremidades,

permitiendo con ello identificar problemas a nivel neurológico y motor así como abrasiones leves, al mismo

tiempoque valore su contexto

sociocultural, es decir, si tenía amigos, si iba a la escuela, con quienes convivía de manera frecuente, etc. Una vez concluida la valoración identifique algunos aspectos de los cuales no tenía conocimiento, por lo cual pregunte a la enfermera del servicio de manera general los cuidados

de enfermería que habría de

proporcionársele pues en ese momento no contaba con una fuente bibliográfica que pudiera consultar paraprofundizar en los cuidados.

En cuanto lo conocí y lo mire a los ojos no pude despejarme de Emmanuel en todo ese día y recuerdo que realizaba mis actividades de enfermería con los demás pacientes pero en cada oportunidad estaba con él, aun y cuando su padre se encontraba a su lado, pues despertó en mí la ternura, la necesidad de cuidarlo y de procurar su comodidad, puesto que en mi irrumpía la tristeza y las imágenes de lo que su padre platicaba; que era un niño que corría, que jugaba, que adoraba andar caminando por la milpa y sobre todo, colgarse en su columpio; sin embargo, el niño que yo miraba no era él, pues ahora no podría caminar por la pérdida de control motor ni articular una palabra, pero a pesar de ello, sus ojos eran capaces de mirar.

Durante ese día en que inicie la práctica clínica platicaba con él, tomaba su mano, le daba masajes, acariciaba su cabeza, asistencia en su aseo personal y en la alimentación al mismo tiempo que hacia participe a los padres del cuidado de su hijo, pues deseaba que ellos tuvieran las herramientas que les permitieran brindarle un cuidado en casa con calidad y calidez.

De ese acercamiento no solo aprendí profesionalmente pues tuve que documentarme sobre los cuidados enfermeros adecuados, en un inicio de la

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experiencia de la enfermera y posteriormente de los libros que explicaban que era necesario que se realizaran ejercicios que favorecieran su psicomotricidad como acercar un objeto para que lo tome, tocar las palmas siguiendo un ritmo, abrir y cerrar los dedos de la mano, que su alimentación debería de ser balanceada y en papilla para facilitar su deglución, etc.; sin embargo, el mayor aprendizaje lo obtuve personalmente, pues el que Emmanuel buscara mi mano y que ese contacto lograra en él la tranquilidad, me marco de por vida.

Aun y cuando en un inicio me invadía una sensación de frustración por no poder hacer más por él y un coraje e indignación por ver el trato distante que le daba su madre, por la frialdad en el trato del personal de salud al llamarlo el niño del daño neurológico así como la poca atención que se le brindaba. Por lo cual, en su momento no importó que se rompiera un termómetro, que daña un baumanómetro, que se tuvieran que cambiar las sabanas cuantas veces fuera necesario o que hubiera perdido de vista los objetivos de aprendizaje, pues este momento me enseño más del cuidado infantil de lo que se puede haber aprendido en un semestre.

El primer día terminó y al momento de retirarme del servicio no pude evitar pasar con él los últimos minutos y despedirme, desearle buenas noches y decirle que al día siguiente nos volveríamos a ver. Durante esa noche en casa, consulte toda la información que a mi alcance estaba, llore por lo que no pude llorar frente a él; recuerdo haber

comentado con mi madre esta

experiencia y decirle que por primera vez había valorado lo que tenía y podía hacer. Al día siguiente, lo primero que hice fue ir a ver a Emmanuel; sin embargo el ya no estaba, había sido dado de alta, lo cual me dio gusto porque estaría al lado de su familia pero al mismo tiempo me preocupaba pues sentía que aún me

faltan muchas cosas por enseñarle a sus padres en relación con su cuidado, pese a ello, creo que lo que yo podría haberles enseñado ellos ya lo sabían.

En mi mente aún quedan muchas imágenes de ese momento y hasta el día hoy sigo aprendiendo y conociéndome a través de la enseñanza que dejo en mí Emmanuel.

Análisis del concepto

Para poder analizar cómo se establece una relación enfermera-paciente por medio de la ternura, es prioritario identificar que el cuidado que brinda Enfermería es la necesidad marcada de una persona y que desde el enfoque sociológico dicha necesidad deja de ser algo solamente ligado a un crecimiento económico para convertirse en una postura relativista y universal(4); por lo

que el cuidado puede tener su significado a través de cinco líneas, el “Cuidado como rasgo humano, Cuidado como imperativo moral, un Cuidado como interacción personal, el Cuidado como afecto y el Cuidado como intervención terapéutica”, pues estos significados generan en el paciente una co-participación dentro del proceso de cuidar, es por ello, que ante una situación de vida siempre es indispensable conocer el significado para que la enfermera pueda entender el porqué del cuidado y de la forma en cómo se aborda(5). Si se

retoman las cinco líneas de acción del cuidado se identificara que la ternura como concepto tienen su origen en el cuidado como rasgo humano y moral pues es propio de la persona, es decir, de la enfermera quien a su vez tiene la capacidad de llevar ese sentimiento al ámbito profesional para entonces convertir a la ternura, en el motor del cuidado como interacción y afecto para que sus intervenciones terapéuticas estén al máximo esplendor del cuidado.

Paris Albert describe desde la perspectiva filosófica y sociológica el concepto de la ternura como un ritmo lento que se manifiesta con la vida, es el

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olvido de la prisa y el sinónimo de una caricia que queda suspendida en el tiempo; y de ahí que esa caricia de lugar al respeto y a la confianza; por su parte, retoma las palabras que Kunz menciona al definir a la ternura como la confirmación de esa individualidad que consuela al ser humano ante la limitación y que permite el enorgullecerse, pues la ternura se desarrolla frente a otro ser por medio de la retroalimentación mutua, es entonces, cuando la ternura se convierte en un co-adyuvante del mantenimiento de las relaciones humana(6).

Por su parte, desde elpunto de vistapsicológico la ternura es descritas por Echeverry como el sentimiento más grande que el ser humano puede poseer, pues representa la forma más sublime de demostrar el amor entre dos personas, para convertir los contextos hostiles en ambientes de paz y tranquilidad, por lo cual “no existirían palabras que pudiesen establecer un concepto de tal riqueza humana”(7). No obstante, Salomé

establece un concepto más completo desde diversos enfoques al conceptualizar

a este sentimiento como un

descubrimiento que cada una de las personas puede realizar no por fragilidad, rutina, costumbres o apariencia sino por la vivencia completa de un presente, ya que con la ternura“lo imposible se convierte en algo vitalmente posible”(8).

Para Medina, la ternura posé como característicala capacidad de volverse un estado espiritual, que busca el bienestar común y que lleva al reconocimiento de las virtudes y dificultades, pero sobretodo, es ese diálogo poético entre los seres humano que se quieren, así como el encuentro entre el silencio, reconocimiento y valoración para unificar los criterios, las dialécticas diferentes, los compromisos y los esfuerzos. Lo antes plateado, origina que la ternura sea el cariño por lo que se hace y por lo que se es, pues es el deseo convertido en realidad para transformar, para ser

grandes y para ser mejores; pero nunca se deberá de considera como característica de ella a la deshumanización, la melancolía y la condescendencia, estos atributos no son sinónimo de ternura sino la entrega, la dedicación, la creatividad y la imaginación, es decir, será la risa y el llanto juntos para combatir los rencores, las actitudes déspotas y las acciones mediocres(9).

Las palabras de Betancour reafirman que la ternura tiene como intención que la persona acepte que la guerra terminó, que se puede ser débil y frágil; y más aún capaz de reconocer la caricia, puesto que la ternura no existiría sin la crueldad y la violencia que los seres humanos han desarrollado con el pasar de los años. La ternura provoca el compromiso de entregarse, de comunicar, expresar y vincularse con otro ser para dar lugar al crecimiento de vida más grande que se puede dar entre los seres humanos, aun cuando pareciera que esta se encontrase como dice los jóvenes “fuera de moda”; Sin embargo, se puede establecer que el propósito más importante de la ternura es la connotación natural al ser humano y que por ella se ha construido la sociedad y desarrollado la convivencia humana(10).La manera en cómo ha sido

definida la ternura puede llegar a ser mal interpretada; en primera instancia con el sentimentalismo y en segunda, como un indicador de inmadurez o debilidad, aun y cuando la ternura se impone como el valor de espiritualidad y de gracia capaz de renovar la humanidad del mundo con humildad, consciencia, amor y amabilidad, pues en ella reside de manera fundamental y permanente el “deseo de amar y la consciencia de ser amado” (11).

La tabla 1 describe los Referentes Empíricos de la relación enfermera-paciente en la situación previamente narrada de acuerdo a los fundamentos de Bárbara Carper.

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Tabla 1. Referentes Empíricos de la ternura de acuerdo a los Patrones del Conocimiento de Carper

Concepto Descripción Fundamentación

Empírico Realizar la valoración en orden céfalo-caudal, observar el contexto e identificar aspecto de los cuales no

se tenía conocimiento.

Proporcionar un cuidado en primera instancia basados en la experiencia de la enfermera y posteriormente de los libros que explicaban las necesidades de cuidado como realizar ejercicios

que favorecieran la

psicomotricidad.

Pinto menciona que la ternura es la individualidad de cada una de las personas en la forma en como se desenvuelven, y de la cual el ser humano se puede enorgullecer por la

capacidad que brinda para

retroalimentarse dos seres humanos que han sido capaces de generar una relación que coadyuvar en la interrelación humana, pues con la valoración se da el primer acercamientoque permite reconocer y comunicarse sin necesidad de las palabras, lo que dará lugar al cuidado de afecto y de intervención terapéutica según los significados descritos por Daza de Caballero.

Estético Al hablarle al niño por su nombre, platicar con él, tomar su mano, al darle masajes, acariciar su cabeza, la asistencia en su aseo personal y en la alimentación, así como procurar su comodidad. Y que en un momento no importara que se rompiera un termómetro, que se dañara un baumanómetro y que se tuvieran que cambiar las sabanas cuantas veces fuera necesario.

Roccheta describe que la ternura es la nobleza, gracia y grandeza representada como un elemento de humanidad construido para la persona y hacia la persona; palabras que Echeverry reafirma al establecer que la ternura es el sentimiento más grande que el ser humano puede poseer para demostrar el amor hacia otra persona, convertir los lugares o ambientes difíciles y hostiles en espacios de paz y tranquilad, en donde la ternura representa un ritmo lento que se une con la vida, es olvidar la prisa y ser el sinónimo de una caricia que queda suspendida en el infinito del tiempo; y de donde nace el respeto y la confianza entre las personas, y que representa el cariño por lo que se hace y por lo que se es, un cariño convertido en realidad para transformar, para ser grandes y para ser mejores.

Ético A pesar de que no eran los objetivos de práctica la estudiante de enfermería se involucró en el cuidado del menor pues percibía que no era vista como una estudiante sino como una enfermera.

La falta de compromiso que el

Salomé describe que la ternura es un descubrimiento que cada una de las personas puede realizar y no porque exista una fragilidad o una apariencia sino porque se vive de manera completa la experiencia del presente, que origina que lo imposible se convierte en algo posible que lleve a la

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personal de salud mostró por Emmanuel y sus comentarios despectivos representaron las herramientas motivacionalespara poder actuar frente a esa situación.

búsqueda, a lograr el bien común y el sentimiento colectivo de bienestar para encontrarse con la comprensión, los compromisos y los esfuerzos que permitan lograr algo más y que precisamente no es algo propio. Conocimiento

personal

La imagen que se tiene de un niño es que es alguien que juega, que corre, que está lleno de energía y vida además de que se ve reflejado en la persona el afecto y el cariño de algún ser amado que tiene la misma edad y que puede realizar actividades que Emmanuel por su estado de salud no puede llevar a cabo.

Reconocerque las personas son bienaventuradas por lo que tienen y por lo que pueden hacer.

De ver como las acciones de Emmanuel tenían una reacción en la estudiante de enfermería: “el que él buscaba mi mano y que ese

contacto lograra en él la

tranquilidad, me marco de por vida”

La ternura permite identificar que la persona existe y que está ahí, de que se puede ser frágil y también débil pero que eso no limita la capacidad de amar y de cuidar.

Que la persona no tiene que luchar porque no haya violencia o crueldad sino porque exista más amor, así como no debería de importar si consideran que la ternura hace sentimental o inmaduro a la persona, si se esta es capaz de renovar la humanidad para llegar a la humildad, consciencia, amor y amabilidad entre las personas.

Conclusiones

La epistemología permite determinar cómo es posible un conocimiento y en qué momento este puede ser considerado verdadero; como disciplina, Enfermería necesita del conocimiento epistemológico para poder dar estudio a sus fundamentos, orígenes, métodos y desarrollos que llevan al aprendizaje, a la inteligencia pero más importante aún, al conocimiento del ser humano; por lo cual, sin un conocimiento filosófico y epistemológico no se podría comprender o crear la dinámica de los saberes que son el perfil profesional para aprender, para sentir y para hacer(10).

Por ello es que resulta de gran importancia analizar la relación existente entre el cuidado que un profesional de Enfermería puede brindar y la ternura como sentimiento para determinar la manera en como este se manifiesta y desarrolla. Con la experiencia de unir un sentimiento personal y llevarlo al ámbito profesional, hace que las definiciones que

en su momento Carper cito tenga una realidad y una forma; con este ejercicio se puede entender como Enfermería es una profesión que integra los valores y la naturaleza de profundos fundamentos filosóficos con una teoría y una práctica, lo que hace más coherentes y comprensible porque se dice y se considera a la Enfermería como una disciplina de la cual sus conocimientos emanan del enfoque humanístico y científico, por ello, entender los patrones del conocimiento será la herramienta esencial para el aprendizaje y la enseñanza dentro del ámbito asistencial, educativo y de investigación, pues determinan lo que se conoce y lo significativo de lo que se hace.

Todo lo anterior convierte a los patrones de Carper en una herramienta de gran importancia en el desarrollo del conocimiento disciplinar, pues estos con su enfoque epistemológico y ontológico permiten estudiar el saber de la enfermera como persona y como

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profesional que se ve influenciada por las experiencias, los valores y el equilibrio. Por lo tanto, una enfermera que es capaz de conocer y ver más allá de los objetos y de las personas, podrá brindar un cuidado con calidad y calidez ante cualquier situación que enfrente, pues el mundo con sus transiciones y necesidades demandara un conocimiento enfermero que genere nuevos saberes y que llevados a la práctica fortalezcana la disciplina y puedan satisfacer los requerimientos relacionados con la salud y con la interrelación enfermera-persona-objeto.

Bibliografía

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2. Pinto Afanado, N. (2002). El cuidado como objeto del conocimiento de Enfermería. Avances de Enfermería, 20(1), 43-51. 3. Carper B. (1978). Fundamental

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Rodríguez Ávila, N. (2012). Necesidades humanas: evolución del concepto según la perspectiva social. Revista de ciencias sociales, 54. Consultado 28 Noviembre, 2012, de

la Wold Wide Web:

http://www.apostadigital.com/revist av3/hemeroteca/monpuigllob.pdf. 5. Daza de Caballero, R., Stella

Medina, L. (2006). Significado del cuidado de Enfermería desde la perspectiva de los profesionales de una institución hospitalaria de tercer nivel en Santa fe de Bogotá, Colombia. Cultura de los cuidados, 10(19), 55-62.

6. París Albert, S. (2005). La transformación de los conflictos desde la filosofía para la paz. Tesis doctoral. Universidad Jaume I de Castellón de la Plana, España. 7. Echeverry, J. (2010). Cuál es el

significado de la ternura.

Consultado 12 Diciembre, 2012, de

la Wold Wide Web:

http://suite101.net/article/la-ternura-

el-sentimiento-ms-sublime-a26294#ixzz2En6XRxjW.

8. Salomé, J. (2003). Como atraer la ternura. 4ta edición. Ediciones

Obelisco, España.

9. Medina Gallegos, C. (2002). Gramática de la ternura. Fundamentos afectivos para la educación infantil. 1er edición.

Consultado 12 Diciembre, 2012, de

la Wold Wide Web:

http://www.xtec.cat/~vmessegu/per sonal/espigant/ternura.htm.

10. Maya Betancour, A. (2009). Conceptos básicos para una Pedagogía de la Ternura. 1ra edición.

ECOE Ediciones, Colombia. 11. Rocchetta, C. (2001). Teología de la

ternura: Un "evangelio" por descubrir.1ra edición. Secretariado

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