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CONTENIDO

INTRODUCCIÓN

………

Pág.02

I. QUE COSA SON LOS MODELOS EPISTÉMICOS

………Pág.03

1.01.Que Cosa son los Modelos Epistémicos

………Pág.03

1.02.Aspectos que Definen los Modelos Epistémicos

………Pág.04

1.03.Tipología de los Modelos……….

Pág.07

II. MODELOS EPISTÉMICOS ORIGINARIOS Y DERIVADOS

………..Pág.11

2.01.Naturalismo………. Pág.11 2.02.El Idealismo………. Pág.11 2.03.El Realismo ………. Pág.12 2.04.El Humanismo ……….

Pág.12

2.05.Materialismo ……….

Pág.13

2.06.El Esoterismo ……….

Pág.14

2.07.El Trascendentalismo ……….

Pág.14

2.08.Maniqueísmo ……….

Pág.15

2.09.Dialectismo ………. Pág.16 2.10.Dicotomismo ……….

Pág.17

2.11.Dualismos ………. Pág.17

2.12.Referenciales o Ausentes

……….Pág.18

2.13.El Racionalismo ……….

Pág.18

2.14.El Escepticismo ……….

Pág.19

2.15.Modelo Crítico ……….

Pág.21

2.16.El Relativismo ……….

Pág.22

2.17.El Empirismo ……….

Pág.22

2.18.El Positivismo ……….

Pág.23

2.19.El Experimentalismo ……….

Pág.24

2.20.El Biologicismo ……….

Pág.24

2.21.El Funcionalismo ……….

Pág.25

2.22.Estructuralismo ……….

Pág.26

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2.24.El Economicismo ……….

Pág.27

2.25.Sociologismo ……….

Pág.29

2.26.Pragmatismo ……….

Pág.31

2.27.Utilitarismo ………. Pág.31 2.28.Psicologismo ……….

Pág.32

2.29.Conductismo ……….

Pág.33

2.30.Cibernetismo ……….

Pág.33

2.31.Eclecticismo………. Pág.34 2.32.Coherencismo ……….

Pág.35

2.33.Constructivismo ……….

Pág.35

III. LA HOLÍSTICA Y LOS MODELOS EPISTÉMICOS

……….. Pág.37

3.01.Paradigmas ………. Pág.39 3.02.Sintagmas ………. Pág.40

3.03.¿Es la Holística un Modelo Epistémico?

………... Pág.42

BIBLIOGRAFÍA ……….

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INTRODUCCIÓN

El estudio de los modelos epistémicos cobra cada día importancia debido principalmente a las relaciones que se presentan entre el conocimiento y sus modelos o representaciones, como también por las vinculaciones que existen entre "aquello que se ve" y la cosmovisión, paradigma y modelo epistémico "a partir del cual se ve". La confusión entre una cosa y la otra, figurativamente hablando, revela la condición de lo conocido por parte de quien conoce, pero especialmente lo que se sabe de lo conocido a partir del conocimiento que conoce. Existe una vinculación directa entre la ontología [la cosa en si] y la epistemología [el decir de la cosa] y existe la posibilidad de que en un momento determinado se genere un tipo de praxis y de saber desligados entre si ontológica y epistémicamente, a la manera de la experiencia binaria del mundo. De ahí que a veces pareciera que personas, contextos e instituciones vivieran la tensión que produce el vivir de una manera y el pensar de otra, mientras que otros solo perciben aquello que realmente "ven" debido especialmente a que la manera de apreciar, esto es la idea que tienen del mundo, solo permite apreciar lo que realmente se ajusta a esa manera de ver. Este tipo de situaciones, así como otras derivadas de la condición intelectual, como también de la real, producen variados efectos, algunos de ellos con diversas complejidades asociadas a cada hecho en particular, incluyendo la vivencia del circulo vicioso del conocimiento, como se advierte en uno de los capítulos de este libro.

La consideración con respecto a lo ontológico y lo epistemológico ha sido tratada por diversos autores, desde los filósofos griegos, hasta intelectuales de épocas más actuales, como Quine, Gadamer o Morin, por nombrar pocos, por vía de la lógica de las proposiciones, por los estudios de la hermenéutica como método, o a través de la emergencia de la causalidad compleja o del bucle epistemológico, respectivamente.

El estudio de los modelos es dilemático pues prácticamente no existe un modelo exacto, ni exclusivo, ni "puro". Aún mas, la simple determinación de los modelos está signada ¡por el modelo epistémico de quien determina los modelos! Sin embargo, el esfuerzo de su identificación bien vale la pena pues la precisión de las distintas estructuraciones – para algunos –, o significaciones – para otros – propicia la comprensión acerca de las distintas maneras mediante las cuales se conoce. También, esta labor facilita la reflexión en torno a como se entiende el conocimiento y ayuda a precisar la necesidad a veces compleja de propiciar matrices de análisis de carácter integrativo que permitan percibir variadas formas y estilos en la percepción de un evento. Esto conduce, por lo regular, a distintas formas de narrar el evento apreciado, dando origen, entonces, al modelo representacional del evento, lo que alude al modelo epistémico. ¿Es, entonces, el objetivo del estudio de los modelos, un modelo? No, necesariamente. Básicamente, el objetivo, es el propiciar mayor coherencia en el lenguaje, como también estimular la precisión temática del investigador. El conocimiento de los modelos facilita la lectura integrativa, como también la identificación rápida de modelos cuando estos se asocian a teorías, a estructuraciones de ideas, al arte, la filosofía, la educación, la investigación, la política, y en fin, a cualquier actividad humana, aún a la propia vida privada del individuo.

El estudio de los modelos constituye una herramienta importante para la generación de nuevas formas de conocer, como también distintas maneras de entender un evento que, a la manera aristotélica, se expresa de múltiples maneras, y al estilo de Morin, se evidencia como complejidad.

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I.

QUE COSA SON LOS MODELOS EPISTÉMICOS

1.01. Que Cosa son los Modelos Epistémicos

EI modelo es una representación, una actualización, por uno o variados medios, de ideas, objetos, cosas, eventos o constructos; es una presentación a escala – no necesariamente numérica – de un referente. Es un complejo de ideas, preceptos, precogniciones, conceptos y afirmaciones mediante los cuales se indaga y a través de los cuales se percibe, se aprehende, se comprende. El modelo permite "entender" lo que se percibe y, en consecuencia, propicia el actuar. Cuando un modelo emerge, corre el riesgo de convertirse en "patrón" y puede dar origen a principios, normas, decálogos y leyes. Sin embargo, el modelo es dinámico: las ideas que lo sostienen, varían con el tiempo; los principios sobre los cuales emerge, cambian; las situaciones sobre las que se fundamenta, se modifican. En fin, hay que tener en cuenta que en materia del conocimiento, los modelos evolucionan: surgen, sí, pero luego toman diversos caminos. Viven su propio devenir y éste está en relación proporcional con el conocimiento que se tenga del modelo como también de las múltiples aplicaciones que de él se derivan.

La expresión episteme en sus orígenes griegos está asociada con la superficie sobre la cual se sostiene algo; con el tiempo, se asocia el término con las bases sobre las cuales se asienta cualquier conocimiento y, posteriormente, con conocimiento "duro" [El conocimiento puede clasificarse en dos grandes grupos: explicito o “duro”, almacenado en documentos o bases de datos, y tácito o “blando”, reposando en las mentes de las personas].

Se dice de episteme lo concerniente al saber y de epistémico lo que tiene que ver o está asociado con el conocimiento. Por su parte, la epistemología se entiende como la disciplina filosófica que se encarga del estudio del conocimiento, de sus principios, axiomas y fundamentos, como también de su evolución histórica.

Modelo epistémico se refiere a la representación del conocimiento o forma significacional que sobre los eventos, las ideas, los hechos, cada cultura o cada contexto crea en su actividad constante interpretativa. Los modelos epistémicos son representaciones conceptuales sobre los cuales se soporta el pensamiento, o a partir de los cuales se indaga sobre la "realidad".

Por lo regular, cada investigador realiza su actividad apoyado en una estructura de ideas, o con base en un modelo representacional – ideas, símbolos, normas, protocolos, criterios... –, propio de la cultura a la cual pertenece, de su formación o producto de su evolución teorética. Esto es, un modelo epistémico. A partir de ese modelo, el intelectual opina, lee, "ve", percibe la realidad y a partir de ese modelo, incluso, juzga. La actividad intelectual puede estar, dicho lo anterior, comprometida con un determinado modelo epistémico. Incluso, la actividad investigativa se soporta sobre el modelo epistémico. Por ello, el investigador "ve lo que ve" gracias al modelo que posee. Sin embargo, hay intelectuales que trascienden su postura de ideas y valores y se ubican en otro estadio del conocimiento, el cual se soporta sobre otros modelos epistémicos; y en otros casos, hay investigadores que no tienen una postura epistémica consciente definida, pero sí implícita en sus afirmaciones, en los aspectos de su interés, en el lenguaje, en la percepción que tienen de las cosas.

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adquirir una comprensión crítica de las propias percepciones, como también de las afirmaciones y de las acciones características de la actividad intelectual, en cualquier contexto. En investigación es significativo el conocimiento de los modelos pues éste permite ir más allá del proceso literal y denotativo, para profundizar en condiciones hermenéuticas más idóneas. Por lo regular, el investigador cuando efectúa su actividad replica el conocimiento propio pues está influenciado por su modelo epistémico. En consecuencia, puede estar impedido de "ver" hechos, evidencias e interpretaciones que escapan a su propia intelección. Si trasciende su modelo epistémico, entonces, podrá apreciar otros eventos y otras condiciones interpretativas que de otra forma apreciaría difícilmente.

El conocimiento de los modelos permitirá evitar el círculo vicioso del conocimiento, constituido éste por el proceso didáctilo y metodológico mediante el cual se enseña dentro de un modelo epistémico determinado (modelo que tiene su método, sus tácticas, sus estrategias y sus contenidos) y la actividad de constatación y validación de ese conocimiento constituye la prueba fehaciente de "saber". En este círculo vicioso del conocimiento – llámese ciencia, empresa, educación, religión o método – lo que importa es que las ideas, los resultados, los valores, los procedimientos, expresen única y exclusivamente lo que armoniza con el modelo en el cual se inscribe este proceso. Bajo esta circunstancia, cualquier otra opción, manifestada en ideas, métodos, valores u otras expresiones de conocimiento no tienen "validez" ni reconocimiento "oficial", pues está fuera de las coordenadas del modelo inicial, siendo en consecuencia, atacado, estigmatizado o ignorado. En oportunidades, se descalifica como "no científico", como "emergente", como "no oficial", como "esotérico" o como "conocimiento no científico". El círculo vicioso del conocimiento entrampa la actividad intelectual e investigativa e impide el progreso de las ideas, del conocimiento y puede presentar en oportunidades características agresivas, descalificadoras o de ceguera epistémica: no permite entender porque lo que se aprecia está fuera de las coordenadas interpretativas, o porque lo que se percibe atenta contra el orden epistémico establecido o porque el conocimiento que se puede suscitar exige un esfuerzo adicional, esfuerzo que rompe las condiciones de hábitos y de experticia intelectual e investigativa que durante años, décadas e incluso siglos

una entidad ha

presentado.

Ahora bien, es necesario tener en cuenta en el estudio de los modelos – entre otras características

–tres aspectos

complementarios: primero, los elementos que definen un modelo epistémico, de manera que permitan identificarlo y distinguirlo; segundo, cómo identificar un modelo históricamente originario, cómo identificar los modelos que se derivan, sus

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ramifi-caciones y sus relaciones con otros modelos; y tercero, cuál tipología se pudiera tener en cuenta, con criterio aproximativo.

1.02. Aspectos que Definen los Modelos Epistémicos

Los modelos epistémicos presentan características que expresan su mayor o menor consistencia, tales como argumento, logicidad, coherencia, ilación, relaciones, contextos, expositores, obras... Cuando una corriente cultural, un corpus de ideas, una propuesta cultural se presentan como modelo epistémico, las características anunciadas antes, si están presentes, se desarrollan y en el transcurso de su evolución se manifiestan de diversas maneras. Si esto ocurre, entonces, se puede pensar que existe un modelo epistémico: existe una propuesta de ideas, actitudes, valores y relaciones capaz de proponerse como modelo representacional del conocimiento, particularmente en el contexto en el cual el modelo surge. No toda iniciativa teorética constituye un modelo epistémico. Para que sea considerado como modelo epistémico (no debe confundirse con modelo teórico) deben tenerse en cuenta las siguientes características:

1. 02.1. El modelo epistémico contiene ideas

En los modelos epistémicos se presentan ideas, con suficiente fuerza y capacidad representacional para identificar el cuerpo ideológico. Son prácticamente ideas – fuerza. Estas ideas permiten precisar el pensamiento característico del modelo y orientan hacia el enunciado de postulados con criterio sintáctico (relaciones), a la manera de una cosmovisión en oportunidades, o con las características de considerandos fundamentales con capacidad hermenéutica, en otras. Esto implica la presencia de ideas matrices, de ideas derivadas, relaciones de ideas, contexto y aplicaciones. Puede el modelo presentar una cosmovisión o estar cimentada sobre ideas fundamentales sobre las cuales se yerguen variadas cosmovisiones.

1.02.2. El modelo epistémico presenta lenguaje propio

Cada modelo se manifiesta a través de expresiones representativas. En algunas oportunidades son términos de nuevo cuño como también neologismos que constituyen evidencia del modelo. En su desarrollo, los términos vienen a presentarse como identificativos de los distintos aspectos que conforman el modelo. De ahí la necesidad de que en cada modelo epistémico se elaboren glosarios, guías de términos y diccionarios. Comunicacionalmente hablando, los modelos presentan su propia lingüística, como también rasgos kinésicos, paralingüísticos, proxémicos y contextúales. Por lo regular, la lingüística de cada modelo es muy particular y exige la conceptualización y la explicación de términos para el conocimiento de profanos en el modelo. Sin embargo, es bueno recordar a Stegmüller (1979:30), cuando dice, en referencia a las tesis de Wittgenstein, que “el mundo no se compone de hechos o tan siquiera de estados de cosas meramente posibles de un modo independiente del lenguaje".

1.02.3. El modelo epistémico expresa valores

Otro aspecto representativo de los modelos epistémicos lo constituye su perspectiva axiológica. De acuerdo al modelo se privilegian unos u otros valores; la escala axiológica difiere entre uno y otro modelo pues según la orientación, sus principios o los aspectos que lo fundamentan expresan los valores característicos del modelo. Sin embargo, no se puede descartar que sean los valores los

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trascendencia determina la orientación de los mismos, mientras que en otros es el apego a la inmanencia, al aquí – ahora. La valoración axiológica constituye en variadas oportunidades el criterio de selección con respecto a cuál modelo aceptar, o hacia cuál modelo inclinarse.

1.02.4. El modelo teórico presenta autores

El modelo presenta autoría intelectual. En la evolución del mismo surgen los expositores, intelectuales que de alguna manera teorizan sobre la propuesta, otorgándole consistencia epistémica. En algunas oportunidades se asocia el modelo con el nombre y apellido de alguno de sus expositores. Personajes como Platón, Aristóteles, Comte, Rosseau, Levi Strauss, Peirce, Saussure, Piaget, en fin, con sus reflexiones y sus investigaciones colman los eventos de significados e identifican una manera de hacer ciencia, de apreciar el conocimiento. En otras oportunidades, son los conocedores de una profesión, los técnicos, artesanos y obreros, los asociados con los modelos epistémicos. Pero en todo momento, alguien se constituye en la figura humana cuasi representativa.

1.02.5. El modelo alude a contextos

Los modelos teóricos propician el surgimiento de eventos, o se expresan en contextos situacionales, estructurales y organizacionales. Los modelos están asociados con ambientes muy característicos y éstos pueden ser naturales o producto de los referidos modelos. En oportunidades, los hechos y su estudio son los encargados de revelar el contenido epistémico de los mismos y, en otras, son las ideas y valores los capaces de producir realidades significativas. Investigaciones descriptivas, analíticas o comparativas, por ejemplo, permiten develar el contenido epistémico de un evento o situación cualquiera, como constatación de una condición de los modelos epistémicos: su expresión a través de hechos, situaciones o eventos, como expresión del modelo y como evidencia de una forma de pensamiento.

1.02.6. El modelo posee semiótica

Los modelos epistémicos poseen su propia semiótica representativa. Códigos, iconos, símbolos, signos, constituyen evidencias de un contenido significacional referido fundamentalmente a los aspectos formales del modelo en cuestión. En algunos modelos los aspectos de carácter iconográfico o de importancia simbólica fungen como elementos de identificación semiológica, y remiten a secuencias informativas relacionadas con las ideas, los valores y las actitudes característicos del modelo. Estos aspectos integran a su vez la estética del modelo.

La riqueza sígnica de los modelos evidencia la capacidad semiótica de los mismos y la posibilidad plena de ser abordados desde esta condición, como lo es la perspectiva sígnica: signos, significantes, significados, significaciones.

1.02.7. El modelo facilita aplicaciones

Los modelos epistémicos permiten aplicaciones disciplinarias e interdisciplinarias. Propician el surgimiento de métodos, técnicas, recursos, como también facilitan aplicaciones didácticas relacionadas con los diseños y las aplicaciones generados. Sus efectos se perciben en áreas del conocimiento y en contextos de diversa naturaleza y en general las aplicaciones y su producto constituyen evidencia formal de la influencia del modelo epistémico. Por eso se explica que un modelo que haya surgido, por ejemplo, en el contexto de la arquitectura, pueda impactar en

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educación, en política, en economía, en psicología, en religión... Como también, que un modelo asociado con la biofisiología tenga aplicaciones en psicología, en política, en sociología...

1.02.8. El modelo epistémico presenta literatura

Los modelos epistémicos tienen su literatura, su propia producción bibliográfica y hemerográfica. Se constata la existencia de textos, esquemas, infogramas y, en general, literatura donde se exponen los presupuestos teóricos, se hacen explicaciones de contenido y se cuentan experiencias sobre aplicaciones nacidas de la matriz epistémica. Esta situación permite que la actividad hermenéutica asociada con el estudio del modelo encuentre fuentes primarias, secundarias y terciarias y potencie la generación de nueva literatura.

1.03. Tipología de los Modelos

Los modelos epistémicos pueden adoptar diversas presentaciones, conformaciones o estructuraciones, según variados factores: origen, características, progresión, expositores, ideas, contextos, situaciones, técnica, tecnología. A su vez, las relaciones que los investigadores expresan en el contexto de los modelos epistémicos presentan múltiples características, dependiendo de factores determinantes, tales como formación cultural, conocimiento, mayor o menor, tendencia instrumentalista...

Las argumentaciones filosóficas, las posturas ideológicas, la pragmática de las ideas se expresan como modelos epistémicos, pero en oportunidades viene caracterizada la argumentación por una forma estructural, por variadas relaciones, como también por aglomerado de ideas. De ahí que es importante conocer diversas expresiones de los modelos epistémicos para precisar la mayor o menor claridad del expositor, y para determinar la menor o

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argumentación intelectual con el propósito de entender mejor la estructuración de los modelos, más que un propósito formal de tipificación. Por lo anterior, se puede exponer algún tipo de categorización, de la siguiente forma:

1.03.1. Modelo epistémico aglomerado

Está constituido por aquél que se conforma según como sus distintos aspectos que lo identifican se “adhieren” de acuerdo a diversas situaciones y según variados factores, especialmente por identificación de las ideas entre sí, o por atracción de ideas "débiles" hacia otras más "fuertes". El modelo aglomerado se aprecia como una estructuración sólida, pero un acercamiento permite apreciar que los aspectos que lo conforman son diversos, algunos de ellos muy diferentes entre sí, cuya presencia se justifica por las relaciones de cohesión que se generan con otros aspectos que lo conforman. La aglomeración ocurre por diversos factores asociados, especialmente, con la identificación.

1.03.2. Modelo epistémico mecánico

Un modelo epistémico mecánico es aquél que se propone sus-tentado en métodos, procedimientos y criterios nacidos de las aplicaciones físicas y según los procesos mecánicos. El valor de los aspectos del modelo está dado por los engranajes de los que forma parte, como también por la actividad que cumple según la tarea que le corresponde. Estos modelos mecánicos se rigen por las leyes de la mecánica y por los principios de la termodinámica Son predecibles, son controlables, pueden ser objeto de intervención técnica y aceptan, hasta cierto punto, las innovaciones.

1.03.3. Modelo epistémico fragmentado

El modelo se caracteriza por la separación entre las unidades fundamentales, tales como ideas, métodos, contexto, y se presenta como inconexo e incoherente entre sí. La fuerza de la argumentación está dada por el énfasis de la misma con

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origine o según las circunstancias. El modelo epistémico atomista se expresa de múltiples maneras en diversos contextos y evidencia una manera de concebir el conocimiento a partir de expresiones separadas, pero comunicacionalmente afines por el contenido, por los términos, la oportunidad y la incidencia donde se manifieste. El modelo fraccionado es típico de contextos organizacionales donde por vía de la fuerza, o por mecanismos de cohesión, pueden darse las condiciones de existencia, más no necesariamente de tolerancia, como es el caso de una que otra institución académica: se percibe la fragmentación, pero el hecho académico ocurre por la fuerza de la institucionalidad, y frente a un "enemigo común" se reacciona como un "todo unido y organizado”.

1.03.4. Modelo epistémico modular

El modular es aquel modelo cuya composición interna se caracteriza por módulos, por unidades de composición, con valor propio cada una de ellas, como también con valores relacionado con el contexto en el cual se inscribe. A su vez, el criterio modular permite que en el referido contexto, a medida que el componente modular adquiere otro valor u otra significación, pueda ser reemplazado por otro, con base en el principio del modularismo que expresa que es posible sustituir las partes sin alterar el todo. El investigador signado por el modularismo puede ir cambiando módulos de contenido epistémico, con el fin de ajustar sus respuestas a requerimientos de actualización, pero el todo, esto es, la personalidad, el compendio general de la vida, la filosofía, continúan inalterables.

1.03.5. Modelo epistémico difuso

El modelo difuso se caracteriza por su ambigüedad y por su imprecisión. El modelo difuso es indefinible por la incapacidad para señalar definiciones y conceptos, pero se presenta con capacidad retórica y argumental. Algunos modelos se presentan en una primera etapa como difusos, especialmente cuando no han logrado definir su ideario fundamental o cuando su desarrollo es incipiente y sus manifestaciones están marcadas por la incertidumbre. El modelo difuso puede dar idea de algo pero también de otra cosa distinta, conduce a la ambigüedad y el rango de incertidumbre es amplio.

1.03.6. Modelos epistémicos

originarios y derivados

Existen modelos epistémicos originarios, que tienen un carácter determinante, y

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oportunidades "aparecen" con más fuerza que los originarios, en el contexto de las ideas y de las realizaciones, pero su razón de ser está en los modelos de donde se desprenden. Esto significa que algunos modelos epistémicos están en la raíz del conocimiento y sobre ellos se soportan otras representaciones epistémicas, como también que existen otros modelos derivados, los cuales aunque tienen un carácter predominante en el fondo están determinados por otro modelo epistémico.

Teniendo en cuenta este aspecto, se hace necesario identificar en el estudio de los modelos epistémicos cuándo los mismos son derivados y cuándo son originarios. Si el modelo es derivado, es importante conocer sobre cuál o cuáles representaciones epistémicas se sustenta. Si es originario, es importante conocer cuáles son sus derivaciones epistémicas. De esta forma se puede profundizar más en los modelos, afinar principios, potenciar ideas y aclarar conceptos. Y los eventos objeto de la investigación se develan con singular complejidad.

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II.

MODELOS EPISTÉMICOS ORIGINARIOS Y DERIVADOS

2.01. Naturalismo

El naturalismo es una corriente cultural y filosófica que da importancia suprema a la naturaleza como fuente del conocimiento y orientadora de la praxis humana y social. En el naturalismo se hace énfasis en los procesos biológicos, en el mundo físico, en el ambiente, en las leyes naturales y se privilegia el instinto, el sentido común, los sentidos y la observación. Tiene su origen en las primigenias culturas y desarrollos del conocimiento y tiene su asidero en la condición originaria y natural de la condición física y biofisiológica.

La filosofía presocrática en buena medida es física, naturalista. La observación de la naturaleza, de la condición humana, de los fenómenos, del día y de la noche, de las estaciones, de los sucesos, delinea progresivamente perfiles del pensamiento que a través del tiempo se expresan en ideas, en teorías, en postulados... en episteme.

El pensamiento naturalista, siglos después, está presente en la fisiocracia francesa (siglos XVII y XVIII) y luego se expresa en movimientos juveniles (hippie) y en tendencias ecologistas de los siglos XX y XXI El naturalismo está presente en las corrientes inspiradas en el naturalismo hindú, en el tao y en otras vertientes del denominado "orientalismo".

El conocimiento en este modelo epistémico deviene por procesos naturales los cuales ocurren por leyes y principios que natura ha instituido, principios sabios y suficientes. El naturalista observa el holos (contexto, entorno y contorno), aprehende y por procesos de abstracción, de reflexión y de interiorización obtiene conocimiento. La investigación viene a estar orientada a obtener sabiduría, en el encuentro con la naturaleza, la cual es suficiente para que se aplique a situaciones diversas que requieren de esta matriz para su comprensión.

Los métodos del modelo naturalista están caracterizados por la prelación de lo instintivo, de la observación, por la definición de contextos y por la precisión en leyes y principios naturales. Es propio del modelo naturalista el reconocer que "la naturaleza es sabia", que "la naturaleza otorga", como también que la misma naturaleza se encarga de quitar, de poner y de explicar. El modelo naturalista hace énfasis en la condición natural de los organismos, en interacción bajo la primacía de los instintos, regidos por las leyes que la naturaleza impone. El naturalismo es un modelo epistémico originario.

2.02. El Idealismo

El idealismo corresponde a aquella postura epistémica que da primacía a las ideas en la percepción de la realidad y en la generación del conocimiento. Platón ocupa lugar de privilegio en el desarrollo del idealismo. Para el idealismo, la realidad es evidencia de las ideas; las cosas son imperfecciones de las ideas. El conocimiento de la realidad conduce a precisar las ideas. Se entiende que las ideas tienen existencia propia y que la labor del Intelectual es expresar dichas ideas. El conocimiento existe y la investigación expresa un conocimiento que está dado y tiene naturaleza ideal.

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Este modelo se evidencia en la actividad intelectual con ideas prefijadas donde la indagación se concentra en descubrir dichas ideas, o en comprobar lo que se quiere a partir de las ideas previas. Las ideas, estructuradas como matriz interpretativa, prevalecen frente a la realidad y por ellas la realidad es percibida.

El idealismo ha tenido diversos exponentes a través del los siglos, particularmente en el pensamiento filosófico alemán. Kant, Fichte, Schelling, Hegel, figuran con especial renombre en el desarrollo del idealismo. El idealismo es un modelo epistémico originario.

2.03. El Realismo

La visión realista del conocimiento orienta su comprensión hacia la aceptación de que episteme surge del factum. La realidad existe independientemente del cognoscente. Los hechos, estados de cosas o correlatos ontológicos de las ideas o del conocimiento, determinan información, proveen conocimiento. A partir de los hechos, de su estudio, de su conocimiento se desprende la filosofía. Pero la filosofía requiere de la realidad para poder sustentar el conocimiento o para darle validez.

La postura realista desconfía de las ideas: centra su atención en los hechos, en el devenir de las circunstancias, independientemente de que dichas circunstancias se conozcan por vía de la intelectualidad, la cual, de paso, es real en la medida que permite al conocedor acercarse a la realidad y aprender de ella. Para un realista, los hechos son los que cuentan; los hechos son anteriores a las ideas; la realidad enseña y de ella se aprende.

El realismo tiene sus antecedentes en la filosofía presocrática, aunque el mayor exponente lo constituye Aristóteles. La verdad, el conocimiento, están dados por la relación entre la idea y la cosa, pues "nada se entiende en el intelecto que no haya sido percibido antes por los sentidos"; la realidad es determinante en la generación del saber pues las cosas, los hechos, "informan", proveen conocimiento. La verdad, entonces, viene a estar dada por la adecuación de la idea con la cosa. Para el realismo, el método por excelencia es la contemplación de la realidad, la observación de la cosa que informa al observador, proveyéndole conocimiento. El realismo es un modelo epistémico originario.

2.04. El Humanismo

Se entiende por humanismo la actitud científica y del conocimiento que centra en el ser humano el referente principal, a la manera de Protágoras: el humano como medida de todas las cosas, indistintamente de la carga subjetivista que tenga tal afirmación, pues el llamado a tener lo humano como punto de referencia principal es lo predominante en este modelo. En consecuencia, como humanismo pueden ser apreciadas las distintas posturas filosóficas y metodológicas que cifran la razón de ser en la persona, como ente particular y como universal: toda la persona, todas las personas.

Puede considerarse en sentido general al humanismo – corriente filosófica y propuesta histórica, incluso – como modelo epistémico, pues al ubicar centro de sus intereses al ser humano, y mediante esta actitud determinar la manera de apreciar las cosas y, en consecuencia, de actuar, esta exigencia obligó a múltiples reflexiones sobre lo humano y propició amplísimos desarrollos en ciencia, arte, literatura, filosofía, educación, política, economía...

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El humanismo ha estado presente en el desarrollo del pensamiento y la cultura, a través de diversas manifestaciones: desde el cristianismo, pasando por el pensamiento griego que privilegiaba el valor de lo humano frente a la polis, la ciudad y el Estado, el Renacimiento Europeo, el Romanticismo Alemán, hasta los movimientos sociales y políticos de los siglos XIX, XX y XXI, las reflexiones de innumerables pensadores, como Maritain, Mounier...

Este modelo, por supuesto, es antropocéntrico, privilegia el estudio y comprensión del ser humano ante el universo. Se expresa en diversas vertientes del conocimiento, en corrientes psicológicas, en la antropología, en la política, en el arte, en la literatura... El humanismo es modelo originario.

2.05. Materialismo

El materialismo constituye un modelo epistémico que fundamenta la actividad relacionada con el conocimiento en una condición exclusivamente material o en estrecha dependencia con la materialidad. El materialismo considera lo real, la sociedad, el conocimiento y cualquier otra posibilidad, dentro de las condiciones y características propias de la materialidad. Es la materia la fuente del conocimiento; el estudio de la condición material del holos permite entender la existencia de todo.

Tiene antecedentes en la historia de la filosofía, especialmente en los filósofos materialistas presocráticos, en Demócrito, quien con el modelo atómico sienta las bases para el estudio de la realidad a partir de los elementos constitutivos de los seres. El materialismo se hace presente en la evolución del pensamiento y, siglos después, tiene su posterior desarrollo dentro del materialismo histórico, especialmente en las corrientes ideológicas y políticas de los siglos XIX y XX. En el pensamiento posterior norteamericano de finales del siglo XX, se expresa en los filósofos materialistas de corte eliminativo: lo importante en el humano es lo material, y de lo material lo cerebral, y de lo cerebral los procesos neurológicos: el corolario es el triunfo de la neurociencia.

La vida, como todo el mundo restante, es de

naturaleza material y no necesita para su explicación

el reconocimiento de ningún principio espiritual

supramaterial. La vida no es más que una forma

especial de existencia de la materia, que se origina y

se destruye, de acuerdo con determinadas leyes. La

práctica, la experiencia objetiva y la observación de

la naturaleza viva constituyen el camino seguro que

nos conduce al conocimiento de la vida (Oparín,

1976:5).

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El materialismo genera comprensiones relacionadas con procesos físicos, energéticos, factores y relaciones de producción y deriva, en oportunidades, hacia comprensiones economicistas. El materialismo es un modelo epistémico originario.

2.06. El Esoterismo

Los modelos esotéricos se refieren al tipo de conocimiento que se suscita en las actitudes signadas por lo oscuro, lo misterioso, lo mítico y lo mágico y atienden por lo regular aspectos propios de la interioridad humana y del contexto en el cual las expresiones epistémicas ocurren; tienen que ver estos modelos con conocimiento reservado para quienes tienen el privilegio de estar vinculados o de militar o de pertenecer a las asociaciones y entidades que expresan estos modelos. El esoterismo ha estado presente en la historia del conocimiento, en diversas épocas a partir de variadas expresiones. Esotérica, por ejemplo, fue la enseñanza del pensamiento aristotélico, cuyas obras fueron calificadas de exotéricas, para todo público, y esotéricas, para los núcleos de liceístas suyos. De esotérico también fue calificado el pensamiento brumoso, oscuro, extraño, pues se puede decir que algo es esotérico cuando lo caracteriza el misterio y la revelación de dicho misterio. Esotérico fue el conocimiento babilónico, egipcio, griego, cabalístico, pitagórico, medieval. Como esotérico es manejado el conocimiento en círculos religiosos, en ambientes académicos, en contextos de la física, de la neurociencia, de la astronomía, de la sociología y de la política.

El esoterismo – que en su etimología alude a misterio, a lo reservado a los adeptos – es fuente de conocimiento. Los enigmas han nutrido la imaginación y han generado dinámicas creativas muy interesantes. Buena parte del conocimiento universal ha sido producto de contextos esotéricos, donde gracias a esa condición se pudo acceder a ciertas verdades, las cuales una vez sustentadas trascendieron por diversas formas hasta impactar en la cultura. Todavía más, el conocimiento conocido en ambientes esotéricos ha sustentado gran parte de la cultura, de la ciencia, de la filosofía, y gracias a esa condición ha podido preservarse a través del tiempo.

El esoterismo constituye un modelo y una actitud epistémicos que se sustentan en que existe un conocimiento producto de condiciones ajenas a la humana, con existencia propia, susceptible de ser descubierto por quien se atreva a indagar. A su vez, un conocimiento que puede ser visto por quien tiene la capacidad de verlo, de ser entendido por quien tiene esa capacidad y de ser apreciado por quien, además de la actitud, adquiere las claves hermenéuticas. Por eso, en la perspectiva del esoterismo, el conocimiento es propio de religiones, sectas, logias, militancias, núcleos, élites y cuanta forma agrupacional garantice la privacidad, la exclusividad, y la reserva del conocimiento. El esoterismo es un modelo originario.

2.07. El Trascendentalismo

El trascendentalismo integra comprensiones epistémicas que tienen como soporte una noción providencial, mitológica, mítica, religiosa o divina. Bajo este modelo, el conocimiento es comprensión de los misterios que la divinidad revela, como también la aceptación pura y simple de los misterios que no requieren explicación. Todo saber es manifestación del conocimiento que de Dios o del Absoluto emana y es constatación de la verdad divina, principio, centro y fin del conocimiento. De ahí que este modelo reconozca la revelación, como una forma mistérica que corresponde a la divinidad. El providencialismo alude a un conocimiento que existe en Dios, o que ha sido instituido por Dios, al cual se accede progresivamente, históricamente, pero nunca con criterios de agotamiento: siempre en crecimiento, en alusión a la divinidad.

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Al conocimiento de los designios divinos, del plan de salvación o de la misión histórica – salvífica, se accede por participación de la revelación, por la práctica de la meditación, por la contemplación, el encuentro místico y la reflexión, y todo cuanto ocurre tiene su explicación en el más allá. La actividad del intelectual en esta consideración epistémica, corresponde al develar continuo del sentido arcano de la vida; es el descubrir en la ciencia una verdad que se revela como expresión del misterio divino, como manifestación del Gran Conocedor. En este modelo epistémico se descubre el sentido metafísico de la existencia y se accede a un nivel de comprensión espiritual o de trascendencia del conocimiento. La búsqueda del saber en el trascendentalismo está caracterizada por la contemplación. El trascendentalismo oriental ubica la accesis al conocimiento como actividad centrada en el no – hacer, en la quietud, en la calma, pues a través de la pasividad, de la contemplación y de la interiorización se accede a la plenitud, a la comprensión primera y última del conocimiento, plenitud que es trascendencia plena. El modelo trascendentalista es derivado: son originarios el esoterismo y el idealismo.

2.08. Maniqueísmo

Bajo esta concepción se admite que dos principios regulan la vida, caracterizada ésta por una lucha permanente motorizada por estos principios – luz y oscuridad – en donde el triunfador se hace merecedor del paraíso, de los placeres, de los honores y la gloria. El bien o reino de la luz luchará incesantemente contra el mal o reino de las tinieblas. El mal tiene existencia real y se expresa a través de demonios, figuras, realidades y alegorías diversas. Es tarea del bien, o de quien encarne el bien, perseguir el mal para reducirlo a los confines que le corresponden.

En el maniqueísmo la vida se caracteriza por una lucha permanente entre el bien y el mal; el bien representado por las ideas y por los valores determinados por una cultura, o por un con texto o por una estructura asumidos como modelo valorativo; y el mal, por personas, estructuras y contextos que difieren del "bien". La actitud maniquea extrema se caracteriza por la asociación del mal con todo lo que no corresponda al bien que representa cualquiera de las causas que asuma esta visión de las cosas. Entonces, la tarea de perseguir el mal se justifica a través de los medios posibles.

El maniqueísmo es un modelo binario que está presente en la actividad religiosa, en la academia, en los paradigmas de la investigación, en filosofía, en política, y la actitud de enfrentamiento contra lo que sus expositores asumen origina teorías, métodos, técnicas y justifica el uso indiscriminado de recursos, procedimientos y aplicaciones en contra del "mal" y su cohorte.

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2.09. Dialectismo

El dialectismo – junto al dualismo, el dicotomismo y el maniqueísmo, entre otros –, corresponde a modelos binarios o dialéxicos (di, dia, dos; a través de; lex, norma, elemento, principio. Estos modelos conciben la realidad y, consiguientemente, el conocimiento, a partir de dos partes o aspectos o elementos constitutivos fundamentales, los cuales explican la totalidad. En algunas variaciones, los dos elementos son radicalmente opuestos; en otras, son excluyentes; y en algunas modalidades los dos principios son complementarios y en otras simplemente uno de los componentes alude al otro por su ausencia, es decir, son referenciales.

La dialéctica presocrática está basada en la necesidad de discutir la realidad a partir de los opuestos. Si bien la dialéctica está presente en la evolución del pensamiento filosófico, en las tensiones de la cultura egipcia y en las filosofías orientales, es en los griegos donde y cuando la dialéctica – o erística – se expresa con mayor propiedad.

Heráclito de Éfeso reconoce la oposición de los contrarios, Sócrates se basa en ella para el desarrollo de su particular mayéutica; Platón la reconoce como "el método de la metafísica" (Brugger, 1975), y Aristóteles señala a Zenón como inventor de la dialéctica. El dialectismo parte de los opuestos necesarios (tesis y antítesis), pues sin uno u otro no existe dialéctica. Tesis y antítesis enfrentados, para en fructífera síntesis generar una nueva tesis. Sin embargo, la dialéctica integra en la síntesis, el producto del enfrentamiento de los componentes dialécticos: aspectos fundamentales de la tesis y de la antítesis. La dialéctica materialista tuvo como antecedente la dialéctica idealista hegeliana. La dialéctica permite entender los cambios históricos y la evolución de la naturaleza a partir de las leyes y los postulados de la dialéctica.

El dialectismo es un modelo epistémico derivado, y el idealismo su modelo originario. Para algunas tendencias socio – históricas, el dialectismo es derivado, tanto del idealismo como del

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2.10. Dicotomismo

Algo es dicotómico (dico – tómico) cuando escinde, divide, rompe la unidad y divide en dos (tomos, del griego, división). En la división se opone y se excluye. La división en dos elementos exige la supremacía de uno, o la escisión de lo constituyente de algo. La dicotomía se entiende a partir de realidades de conceptos en los que uno de los dos elementos constitutivos prescinde del otro; donde uno de los dos únicos componentes de la realidad se opone radicalmente a otro componente y lo excluye.

En antropología, por ejemplo, la noción binaria dicotómica del ser humano como cuerpo y alma ha dividido la condición humana y social y ha proyectado una separación de ciencia, tecnología, religión, educación. Cuerpo y alma han sido vistos como agua y aceite. El alma es el bien, el cuerpo es el mal. El alma lleva a lo espiritual, el cuerpo a lo material. El alma triunfará sobre el cuerpo así como lo espiritual triunfa sobre lo material. El cielo está separado de la tierra. El religioso atiende el alma y el médico se preocupa del cuerpo... Ciencia, técnica, literatura, arquitectura, arte, cultura, expresaron históricamente esta condición, como evidencia del empuje de un modelo sustentado sobre una binariedad que necesariamente separa y cuya razón de ser está en esa distinción. En investigación, es corriente apreciar los errores conceptuales y metodológicos de teóricos de la investigación que intentan separar lo "cualitativo" y lo "cuantitativo", acudiendo a malabarismos conceptuales, en plena evidencia de una postura conceptual signada por la dicotomía.

El dicotomismo es un modelo epistémico binario caracterizado por la división, por el enfrentamiento entre dos partes que constituyen la realidad, pero con el propósito una, de anular, de aniquilar, más que someter a otra de las partes. Los modelos epistémicos dicotómicos se caracterizan porque al holos lo dividen en dos componentes: el principio sobre el cual se estructura la acción y el pensamiento se constituye en exclusivo. La dicotomía divide y ubica el factor de división – o uno de los factores de división –, en el único y con capacidad de existir.

El modelo epistémico dicotómico es derivado; el idealismo es el modelo originario.

2.11. Dualismos

No se debe confundir la dualidad con la dicotomía, pese a la condición binaria de estos modelos. En la dicotomía, dos aspectos fundamentales rigen la vida, componen las cosas, pero bajo una división necesaria, una separación permanente; en la dualidad, por su parte, son igualmente dos aspectos los constitutivos de toda realidad, pero la razón de ser de esa binariedad está en la unidad, en la conjunción. La división, para el dualismo representa traumas, problemas, dificultades. La clave, entonces, es la unidad de la binariedad, unidad en la cual cada “parte” mantiene su identidad, la que se explica en la existencia conjuntamente con la otra unidad.

Las interpretaciones dualistas tienen antecedentes en la cultura egipcia, en las corrientes brahmánicas de la India y el desarrollo de la filosofía griega. El dualismo entiende la realidad a partir de dos elementos distintivos, autónomos, pero necesarios entre sí para comprender tanto la unidad como el todo. Por ejemplo, el Yin y el Yang, en el Tao, tienen identidad propia pero el uno y el otro se deben entre sí: profundamente unidos se constituyen en la unidad ontológica y

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necesarios, no enfrentados entre sí a la manera de la dialéctica, sino armónicamente necesitados el uno del otro. El dualismo trata de dos realidades necesarias para constituir una realidad, al estilo de las dos alas de la mariposa: ésta necesita de las dos alas para volar. El dualismo es un modelo epistémico derivado. El idealismo es el modelo originario, en su comprensión más abstracta y el naturalismo en su versión más empírica.

2.12. Referenciales o Ausentes

Según este modelo epistémico binario propio de los contextos semiológicos, la binariedad es una característica constitutiva de la realidad pero con una condición fundamental: la presencia de uno de los elementos de la binariedad remite necesariamente al elemento ausente. El conocimiento del elemento ausente permite acceder al conocimiento pues, bajo esta perspectiva la ausencia constituye una forma de presencia. En este modelo las relaciones de presencia y de ausencia están determinadas por la dialéctica necesaria, pues "La ausencia oposicional vale solamente en presencia de una presencia que la hace evidente" (Eco, 1994:374). Esto significa que la realidad se percibe de manera binaria mediante procesos de carácter estructural derivados de las relaciones entre dos componentes esenciales: lo que está presente y lo que está ausente. El conocimiento se obtiene gracias, no tanto a lo presente, sino a lo que está ausente. El conocimiento no se soporta sobre lo que está visible, idea, código, estructura, sino sobre lo que está invisible, pues "Lo que las investigaciones sobre la comunicación descubren no es una estructura subyacente, sino la ausencia de estructura" (op. cit.:384).

En este modelo semiótico, "Al estar ausente, la estructura no puede ser considerada como el término objetivo de una investigación definitiva, sino como un instrumento hipotético para ensayar fenómenos y trasladarlos a correlaciones más amplias" (op. cit.: 390).

En el modelo binario semiótico el conocimiento deviene del encuentro del investigador con lo ausente, el conocimiento surge, entonces, gracias a la presencia de una estructura cuyo valor semiótico no radica en la estructura en sí sino en la capacidad que tenga de remitir el significado a las referencias significacionales ausentes. Si se emplea una frase popular, pudiera decirse que "se hace alarde de lo que se carece". En un evento cualquiera, no es lo que se pregona propiamente donde puede el sentido de la cosa, sino en todo aquello a lo cual la cosa remite y de lo que la cosa habla por vía de la ausencia.

Este modelo es derivado. Es originario la dialéctica.

2.13. El Racionalismo

El racionalismo tiende a reconocer como fundamento del conocimiento a la razón, a los procesos abstractos derivados de la actividad pensante. En la historia del conocimiento la tendencia racionalista está presente en todas las etapas históricas. Los matemáticos pregonaron la importancia de los procesos racionales y de la razón como fuente de verdad; en el siglo XVI toma singular fuerza el racionalismo, cuando la razón natural y la razón sustentada sobre la razón divina, dan paso a una razón eminentemente humana. Galileo, Newton, Descartes, Spinoza, Leibniz, Kant y Fichte, son científicos y filósofos asociados con el racionalismo.

El racionalismo acepta que únicamente por medio de la razón se obtiene conocimiento y, en consecuencia, todo conocimiento es eminentemente racional, como también que la realidad es

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racional pues existe en cuanto que es aprehendida por la capacidad pensante, intelectual y racional humana. Al ser la realidad racional, su comprensión es de la misma índole por lo que la racionalidad se yergue como atributo fundamental de la realidad, desde y por la razón. La razón de ser del conocimiento es la actividad racional, por encima de la experiencia, de lo corporal o de las voliciones. La razón viene a constituir el único medio para el conocimiento y la manera de constatarlo.

En el racionalismo, a través de la certeza obtenida por la reflexión y por la indagación intelectual, se obtiene el conocimiento.

El entendimiento es el origen y fundamento de todo conocer, y

no son las cosas. El entendimiento se hace autónomo de las

cosas. Genera un orden de razones que es el saber. La

demostración consiste en la explicación de tal manera que la

razón lo acepte. El orden del conocimiento será un orden de

certezas subjetivas. ¿Cómo reconocer una certeza?: Descartes

propone la claridad y la distinción. El concepto de claridad se

asocia con certeza. Claridad es tener una idea consciente y

patente, y estar consciente de que está consciente y patente.

"Ver mientras se está viendo". La distinción es algo que veo

completo pero también lo distingo (Vallota, 1995).

El racionalismo es un modelo derivado. El originario es el humanismo.

2.14. El Escepticismo

El modelo escéptico se ha desarrollado con mayor o menor intensidad en la historia del conocimiento. Los momentos especiales del escepticismo se visualizaron en el contexto de cambios y transformaciones, como en el desarrollo del racionalismo, el impacto del Renacimiento, la rebelión protestante, los procesos de transición histórica de finales del medioevo, el modernismo, el "postmodernismo" y las transiciones hacia la sociedad denominada del conocimiento (Sakaya). Tiene como fundamento una actitud de cuestionamiento permanente. En el escepticismo el saber considerado verdadero es puesto en tela de juicio; la actitud del intelectual es dubitativa, más que como método, como condición inherente al conocimiento ya que éste es relativo o es contradictorio, o es ambivalente, o es polisémico. De ahí que la actitud intelectual característica de este modelo es la indagación permanente: al no ser posible obtener conocimiento absoluto queda, entonces, la duda y ante la duda queda el seguir indagando.

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– La Primera de ellas consistía en no aceptar nunca como

verdadero lo que con toda evidencia no reconociese como tal,

vale decir, que evitaría cuidadosamente la precipitación y la

prevención, no dando cabida en mis juicios sino a aquello que se

presentase en mi espíritu en forma tan clara y distinta y no

admitiese las más mínima duda.

– La Segunda era dividir cada una de las dificultades que hallara

a mi paso en tantas partes como fuese posible y requiriera su

más fácil solución.

– La Tercera, ordenar los conocimientos, empezando por los más

sencillos y fáciles, para elevarme poco a poco y como por grados

hasta los más complejos, estableciendo también cierto orden en

los que naturalmente no lo tiene.

–Y la Cuarta, hacer siempre enumeraciones tan completas y

revistas tan generales, que se pueda tener la seguridad de no

haber omitido nada (1978:30).

En la perspectiva del escepticismo, es imposible el conocimiento absoluto. El escepticismo como sistema conduce al relativismo, aproxima al intelectual al nihilismo y conduce a una actitud intelectual de desconfianza. En el escepticismo, la actitud apriorística que conduce a la duda exige la comprobación, y ocurrida ésta queda nuevamente la sospecha. Buena parte de la producción intelectual de los escépticos se orienta a cuestionar los postulados de otros, a descubrir los errores de las teorías, las disonancias y las inconsistencias de contextos y afirmaciones, como una manera de probar la existencia de esta postura que fundamenta el conocimiento en la actitud de desconfianza: "sospecha que algo queda". No se debe confundir el escepticismo con la duda que ocurre en un momento dado, duda que en oportunidades urgentes, exige respuestas. El escepticismo nace de la duda y conduce a la duda. Es típico del escéptico infundir dudas y generar desconfianza.

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2.15. Modelo Crítico

El denominado "modelo crítico" está asociado con actitudes psicológicas y conceptuales que buscan efectuar una revisión sistemática y meticulosa de cualquier obra, constructo, ideas, principios o valores, a fin de precisar fundamentalmente los errores que pueda presentar la obra, desde la postura critico – escéptica, en forma beligerante y, en oportunidades, dialéctica. Es propio de este modelo el someter, ya sea a la experiencia o al análisis de las proposiciones cualquier evidencia, hecho, teoría o idea, objetos de atención, a fin de percibir su mayor o menor coherencia, como también para medir su "consistencia". Identificada, entonces, cualquier inconsistencia, queda Invalidada la teoría o el evento en estudio ya que es propósito del científico (en la línea de Popper) no verificar teorías sino precisar los grados de verosimilitud y de inconsistencia de las mismas. De acuerdo a esta postura, basta con que un aspecto de la teoría no corresponda o se muestre "débil" en su formulación, en su argumentación o como producto de su verificación empírico positiva, para ser enjuiciada, como también para ser descalificada en su totalidad. Este modelo ha influenciado distintos sectores académicos y ha creado situaciones de duda metódica y de desconfianza generalizada. El modelo crítico asumido en forma sistemática conduce a la desconfianza, a la pérdida de orientación, genera cultura de la sospecha y produce desesperanza. En algunas oportunidades el modelo crítico se expresa por vía del "descalificacionismo" y en otras puede ser visto como una forma de terrorismo intelectual pues acusa a cualquier sistema de ideas, o a cualquier estructura y previene contra su conocimiento, negando la probabilidad del estudio previo y autónomo. El modelo crítico es derivado. El escepticismo es el originario.

El filósofo colombiano Tomás Vásquez advierte que este modelo parte de entender que las distintas estructuraciones sociales, portadoras de conocimiento, de carácter organizacional e institucional – llámense empresas, estructura educativa, medios de comunicación, familia, entre otros –, constituyen

"aparatos de reproducción ideológica" (2002: 3), res-ponsables éstos de variadas situaciones de dominación económica, social y política,

en consecuencia,

susceptibles de ser rechazadas. Esta situación de rechazo lleva a buscar otras fuentes de conocimiento, algunas periféricas y otras alternativas, de ahí que el reproductivismo crítico pasa de “la investigación–denuncia a la investigación–acción

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sociales antes subvaloradas de antemano pero cuyas dinámicas permiten comprender la vida política y cultural de una comunidad" (op. cit: 3). Para Vásquez, las fuentes son la teoría de la dependencia latinoamericana y el marxismo de la Escuela de Frankfur, y cita a autores como Adorno y Horkheimer

2.16. El Relativismo

El relativismo considera que el conocimiento es producto de interacciones y de relaciones múltiples y variadas de los distintos aspectos que integran un evento o un conocimiento cualquiera. No existe verdad absoluta: lo absoluto es relativo. Debido a su condición relacional, el conocimiento es transitorio pues "depende de"; esto es, está subordinado o integrado a procesos de relación donde una afirmación está sostenida por otra y el conocimiento está necesariamente vinculado a elementos, contextos y criterios de análisis, y que además pueden variar.

La relacionabilidad sustenta el conocimiento. Una afirmación, por ejemplo, tiene valor en la medida que está soportada por relaciones, las cuales propician comprensiones transitorias o relativas, pues están sujetas a transformaciones. El conocimiento en el relativismo es transitorio, está en permanente intercambio, en relación. Cuando se aprehende la realidad, la sola comprensión es relativa, depende de los factores o características de quien investiga, de los criterios, de su modelo epistémico. El modelo es derivado y es originario el materialismo.

2.17. El Empirismo

El empirismo (de empiria, experiencia), o filosofía de la experiencia, acepta que la experiencia es la única y real fuente de saber. Desde los presocráticos este modelo epistémico tiene sus manifestaciones. Sin embargo, se reconoce como su principal expositor a Bacon de Verulam, como también a Locke, Condillac, Hume... Para el empirismo, la experiencia es garantía de validez del conocimiento; ésta determina el conocimiento y la fundamentación de los principios; la inducción es el recurso válido para la obtención del conocimiento; la razón puede elaborar teorías pero es la experiencia la que realmente determina la verdad de las mismas.

Todas nuestras ideas son copias de nuestras impresiones, (sic) De

aquí podemos inmediatamente concluir que, puesto que todas las

impresiones son claras y precisas, las ideas, que son copias de ellas,

deben ser de la misma naturaleza, y no pueden nunca, si no es por

nuestra culpa, contener nada oscuro y complicado (O'Quist, 1989).

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2.18. El Positivismo

Este modelo concede primacía a los hechos ante las ideas, a las ciencias experimentales ante las teóricas y las leyes físicas y biofisiológicas ante los postulados de la filosofía. En este modelo, la experiencia prima sobre las ideas y sobre la razón, y la comprobación emerge como condición necesaria para determinar la validez de lo conocido y de aquello que está por conocerse. El positivismo corresponde a una forma de abordar los problemas del conocimiento y de la ciencia a partir del realismo pues, según lo postulado por Comte, los hechos superan las ideas, existe supremacía de las ciencias experimentales

frente a las "teóricas" y hay preponderancia de las leyes físicas y biológicas contra los sistemas filosóficos. Comte determina la Ley de los 3 Estadios en la Evolución del Pensamiento: el teológico, el metafísico y el científico o positivo.

El Estadio Teológico es asociado a la fantasía.

En el Estadio Metafísico, la razón reemplaza la fantasía, siendo la metafísica la expresión propia de este estadio.

El último estadio y el más avanzado es el Estadio Positivo o Estadio Real: construye el saber fundamentalmente en la experiencia, en la observación. Los positivistas reconocen en su momento seis únicas ciencias: matemática, astronomía, física, química, biología y sociología. Posteriormente Comte acepta la ética, la séptima ciencia, como la fundamental de todas.

En el positivismo, la ciencia – con criterios de verificación – es el objetivo de todo conocimiento; el conocimiento debe estar relacionado con el desarrollo de la historia y de la sociedad para que sean realmente válidos. El positivismo no busca causas: busca leyes. El conocimiento es válido en la medida que sirve de comprobación (una tesis o trabajo de grado en las instituciones académicas, por ejemplo, tiene como objetivo fundamental la verificación de conocimiento).

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2.19. El Experimentalismo

El experimentalismo como modelo ha estado presente en el desarrollo de las ciencias a partir de la importancia del método y de sus resultados, como también en el énfasis sobre la necesidad de someter los procesos ad experimentum, para su posterior evaluación y aprobación. Las instituciones educativas experimentales son hijas de este propósito.

Este modelo concibe la realidad como objeto y sujeto de la experimentación. El criterio experimentalista impera como valor de verdad y razón epistémica. Lo experimental está asociado a un "programa de acción total que afecte tanto a lo práctico como a lo teórico" (Martínez Echeverri, op.cit.: 191) y se expresa básicamente en el método científico de hacer ciencia, en el cual se hace énfasis fundamentalmente en el carácter experimental del proceso. Para el experimentalismo, el conocimiento debe ser comprobado, la realidad, las ideas y los postulados deben ser verificados. El experimentalismo justifica el ensayo y error: "ensaya, que si se yerra, se aprende de los errores; y si se acierta, ¡también se aprende!"

El experimentalismo consiste en el modelo de hacer ciencia basado en el uso del método experimental. El filósofo Antonio Aliotta expuso en sus obras la necesidad de fijar como criterio de verdad el experimento, entendiendo por éste los programas de acción que integran lo teórico y lo práctico y permiten por vía de su aplicación la verificación de teorías. Según el experimentalismo, la clave para la generación del conocimiento consiste en el método capaz de integrar la dualidad teoría – práctica para producir por vía del experimento el conocimiento, el cual por replicación podrá ser validado.

La experimentación se basa en la replicación de fenómenos, sean naturales o provocados bajo condiciones similares y de control. De esta forma, el experimentalismo comprueba teorías y formula leyes. Este modelo es derivado. El empirismo es el originario.

2.20. El Biologicismo

Constituye el biologicismo un modelo que sustenta el conocimiento en el estudio de los organismos, como tales y en su relación con otros seres del entorno natural: las condiciones biológicas y fisiológicas de los seres vivos, lo que acontece a los organismos, sus componentes, órganos, funciones, morfología y características, proveen conocimiento suficiente para entender a cada organismo como también para ser aplicado a las distintas manifestaciones orgánicas de los distintos seres, incluyendo el medio ambiente que, por extensión, se comporta como un organismo biológico (proyecto Gaia).

La sociedad, vista como organismo biológico, es susceptible de ser apreciada e intervenida, con métodos, técnicas e instrumentos diseñados de acuerdo a los patrones de estudio biológico. De ahí la existencia de comprensiones sociológicas, psicológicas, médicas, políticas y culturales sustentadas sobre leyes, principios y axiomas propios del contexto biofisiológico, algunas de ellas apreciadas en su conjunto (organicismo), otras a través de la actividad que cumplen todas y cada una de las partes (funcionalismo), y otras gracias a la comprensión de la forma como opera la totalidad orgánica en sus múltiples y variadas relaciones (estructuralismo).

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2.21. El Funcionalismo

El funcionalismo considera que el conocimiento es producto de la observación, estudio y análisis de las funciones que los órganos y componentes de un organismo o de un todo organizado, a la manera de un sistema. Más que fijarse en las partes, se debe conocer la función que el órgano o el componente cumple en el cuerpo al cual pertenece. El funcionalismo concibe la realidad a partir de relaciones, procesos y funciones que ocurren, a la manera de los organismos biológicos. El conocimiento está dado por dichos procesos, relaciones y funciones. Husserl advierte sobre los factores funcionales del conocimiento. Según el funcionalismo, la realidad está determinada por funciones y cada proceso contiene actividades formales propias de organismos en donde cada quien cumple, entonces, su función. Conociendo las funciones, en un contexto especialmente estructurado, se adquiere conocimiento, se obtiene información.

La siguiente metáfora es la del organismo biológico, Durkheim, uno de los principales expositores, equipara función con

La satisfacción de una necesidad, lo que implica (que tanto

un sistema social como uno orgánico, tienen ciertas

necesidades a cuya satisfacción deben tender. Si la

función es la satisfacción de una necesidad, en el

organismo vivo la satisfacción fisiológica es lo que

mantiene la vigencia de una corporeidad; la existencia del

organismo, en el caso de una sociedad, su vigencia, su

integración depende del establecimiento de una armonía

general, de un orden (Gutiérrez, 1978:178).

De acuerdo a esta perspectiva, el conocimiento es funcional, se ajusta a la actividad que describe y tiene aplicaciones a la manera de los órganos en un cuerpo donde todos cumplen una función predeterminada, o para la cual se preparan como especialización. Parte de concebir las organizaciones a la manera de entes biológicos donde todos y cada uno de los elementos constitutivos cumplen una función. Si la función se cumple, el organismo marcha. Si las funciones no se cumplen el organismo no marcha, y ocurre la disfunción; ante estos hechos se debe intervenir y esta intervención puede ser correctiva o profiláctica.

Referencias

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