B A V 1 B
PERSEGUIDO ,
Y ALIVIO
D E
D A V I D
P E R S E G U I D O ,
Y A L I V I O
D E L A S T I M A D O S .
H I S T O R I A S A G R A D A ,
P A R A F R A S E A D ACON EGEMPLOS, Y VARIAS HISTORIAS
Humanas , y Divinas.
CONSAGRASE AL REÍ DE LOS REYES
J E S UC11R I S T O
S E Ñ O R N U E S T R O .
POR EL Dr. DON CHRISTOBAL LOZANO,
Comisario de la Santa Cruzada , del Pq£ti$o
de Hellin, &c.
T O M O T E R C E R O .
A Ñ A D I D O POR S U A U T O R , Y C O R R E G I D O E N E S X
CON LICENCIA DEL REAL CONSEJO.
PROLOGO.
T
JL
^ectormio, la gana con que veo que lees
y repasas mis Escritos ,. pues son yá onze
im-presiones las que de la Tercera Parte de
David se han dado á la estampa , eso me
obli-ga , y me ocasiona á que con mas veras
pro-siga en mis trabajos. Las persecuciones de Dios
Hombre , Hijo de David, fué el último Tomo
que puse en tus manos , y remití á tu
cen-sura. Esta Tercera Parte te ofrezco, en la qual
hallarás desvelos y discursos peregrinos,
egem-plos famosos, é historias sazonadas , que no solo
te entretengan y diviertan , sino que te
obli-guen á devoción y ternura , á dulces
desen-gaños y á útiles escarmientos , que este es
el fin, y pretexto de mis Obras : no dejes
de ver este Libro, que te aseguro te sea
gus-toso empleo. Dios te guarde?
TA-T A B L A
D E L O S C A P I T U L O S
de este Libro.
C^ap. I. E n que se cuenta la fuerza de Thamár por el Príncipe A m n ó n , las lastimas de la Infanta , y ^1 g r a n dolor de David. P a g . . i .
Cap. II- E n que para alivio de T h a m á r , se refieren , y se cuentan varios símiles , y egemplos de Doncellas for-z a d a s , y castigo de los violadores, pag. 15. ;
C a p . IIL E n qué á egémplo dé j o n a d a b se comprueba c o n u n notable egempló , lo pernicioso que son ios ter-ceros de la infamia , llamados alcahuetes } y de su cas-tigo m e r e c i d o , pag. 58.
Cap. IV. De la t r a i c i ó n , y venganza de Absalón , y m u e r -te de Amnón su Hermanó , pag. 65.
Cap. V. E n que se p o n e n egemplos de P r í n c i p e s , que e n convites fueron muertos á traición , pag. 76.
Cap. VI. Del destierro , ó fuga de Absalón , y la traza d e J o á b para reconciliarle con su padre , ¡pag. ipp.
Cap. VIL E n que se p o n e n símiles , y egemplos de lo m u c h o que pueden mugeres astutas , y prudentes para aplacar enojos , pag. 11 o.
Cap. VIII. E n que se refiere el rebelión de Absalón contra su padre , pag. 127.
Cap. IX. E n que para la mayor cuita de David que fué quitarle su hijo la Corona , se ponen varios egemplos de Príncipes rebeldes á sus padres , pag. 138.
Cap. X. E n que se prosigue la fuga de David , de su hijo
. r,/T> A b
í Absalón, el ardid que le dio á Ghiui ;p ara prevenir peti-gros j;;y el dejarse cautivar de un lispngéío-, pag. i8o. C a p . XI. E n que s e p o n e n egemplos de Reyes , que a u n
-que j u s t i c i e r o s , creyéndose de chismos, rompieron por la justicia , pag. 188.
-Cap. XII. E n que se prosigue la fuga de David , el mal-decir S e m e i , y deshacer Chusi los consejos de Achi-tophél j pag. 2 1 1 .
Cap. XIII. E n que á imitación de lo que hizo C h u s i , le prueba con u n egemplo lo m u c h o que á veces valen los ardides para desbaratar las i n t e n t o s , pag. 226. Cap. XIV. E n que se vá prosiguiendo la fuga de D a v i d ,
y lo que le sucedió , y dispuso en pasando el J o r d á n , pag. 232.
Cap. XV. E n que se describe la-Batalla memorable de los Uosques de Efrain , con la muerte lastimosa del P r í n
-cipe Absalón , y llanto de su padre , pag. 243.
Cap. XVI. De lo piadoso que andubo David en p e r -donar agravios , y lo bizarro en remunerar servicios,
pag. 252.
Cap. XVII. E n que se cuenta como las once Tribus se r e -belaron contra David , siendo Siba el p r o m o t o r , y cau-dillo , y el fin de este suceso 3 pag. 260.
Cap. XVIII. E n que para consuelo de David , y alivio del Católico Monarca , se p o n e n varios egemplos de Va-sallos r e b e l d e s , pag. 275.
Cap. XIX. E n que se cuenta la persecución de la h a m -b r e , que so-brevino á David por pecados de S a ú l , Pag- 325.
Cap. XX. E n que se ponen algunos egemplos de muchos, á quien la desdicha , mas que su culpa , los llevó al su-plicio , pag. 332.
Cap. XXI. En que para el castigo que envió Dios á
Xé
Casa de Saúl, sobre haber quebrantado el juramento
á los Gabaonitas, se ponen egemplos notables, de
Prin-cipes castigados por perjuros , pag.
346.
Cap-
XXII.
De la peste con que castigó Dios á David*
y última dolencia con qué le postró en la cama
5pag.
360.Cap.
XXIII.
En que se cuentan los últimos cuidado*
de David , el dejar sucesor en su Corona , darle
saludables documentos , y disponerse bien para lí>
muerte, c o n q u e coronó felices todas sus hazañas *
pag.
366. :Cap.
XXIV.
En que se ponen egemplos de Reyes
fa-mosos , que después de muchas guerras , y
tra-bajos acabaron felices con una buena muerte ¿
pag.
379,PRI-Pag.
t
T E R C E R A P A R T E
D E D A V I D
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R
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D
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Y A L I V I O D E L A S T I M A D O S .
C A P I T U L O P R I M E R O .
EN QUE SE CUENTA LA FUERZA DE THAMAK por el Príncipe Amnón, las lastimas de la Infanta
y el gran dolor de David.
Después
de pasada aquella lluvia depenas y
aquel c o m -bate de a h o g o s , con que el fiscal de su conciencia d e -j ó á nuestro David arrepentido y lloroso por sucul-pa (a) : después que amainó el dolor por la muerte de
aquel Infante r a p a z , que aunque espurio se hizo q u e
-rer con estremo: después que con caricias y alagos le enjugó las lagrimas a Bersabé una Magestad a m a n t e : ( que donde reina el a m o r , también las Magestades d e -p o n e n los -pundonores ) des-pués que el Infante Salomón salió a l u z , vertiendo a s e o s , á.ser el Iris de paz en los mayores cuidados ; después en fin, que destruida R a b a c ,
y coronado de triunfos, pasaba David en J e r u s a l é n , s u C o r t e , vida apacible y gustosa , regalado de sus queridas m u g e r e s , y rodeado de muchos hermosos hijos, (lazos
Tom. III. A
<¡, PARTE ni. DE DAVID PERSEGUIDO F
{a) Deut. cap. a i .
; (¿>) Vamos siguiendo el parecer de Lyra , .de que Thamár no fué hija
carnal de David , sino putativa , contra el sentir del Tostad, q. 4. Reg. «ap. 13. 1. tom. de Sanctis , Sermón de San Joseph discurs. 3.
dulces c o n que el paternal amor se aprisiona tierno , y se alaga cariñoso) porque n o hai felicidad humana que permanezca estable, ni que deje de hallar azares que la entristezcan, se levantó enmedio de esta bonanza tal tor-bellino de cuidados, tal tempestad de disgustos, que fué menester bien todo el grande pecho de David para n o desmayar en la lid ni acabar en el peligro. F u é este el ca-so : e n t r e las mugeres que tubo D a v i d , y c o n quien cele-b r ó sus matrimonios , fué u n a la Infanta M a a c h a , hija del
Rei de G e s u r , llamado Tolomay. Aunque era G e n t i ly pa-góse tanto David de su h e r m o s u r a , que yá fuese p o r conveniencia de aquel Rei ( c o n quien andaba en guerras) y á fuese por propio g u s t o , la llevó consigo a H e b r ó n , donde hechas las ceremonias q u e disponía la l e i , (a) la h o n r ó como á las otras c o n titulo de esposa. Iba preñada esta Infanta de su primer m a r i d o , (b) ya al parecer •viuda; que al modo que Abigail supo enamorar también c o n los desaliños de las tocas como otras c o n los trenzados de Doncellas. Parió pues , á T h a m á r , tan hermosa c o -m o ella, recabando la her-mosura , las gracias y los aseos de la niña criarse en P a l a c i o , y ser tenida y estimada c o -m o hija de D a v i d , n o siendo -mas q u e ahijada. D e David parió después á Absalón, Infante el mas hermoso y bello que tubo Palestina. D e suerte que Absalón y Thamár eran medio h e r m a n o s , hijos de una madre, pero de padres
diver-sos ; mas n o obstante todos los I n f a n t e s , hijos de David, estimaban , amaban y querían á Thamár como á hermana propia, y con tal nombre la nombraban siempre. E n llamarla
hermana la Escritura , es el fundamento del Abulense , de querer sea hija propia de David : mas salva su autoridad,, n o c o n v e n c e ; porque de esa suerte también dijéramos,que los Primos de Chrísto eran hermanos , pues los nombran así los Evangelistas; y n o hai mas razón en una parte q u e
Y AfclVrÓ Dfe LASTIMADOS. 3
en otra. Y así supuesto que la hermandad de los Primos de Christo se ha de entender largo modo, así también se ha de entender la de Thamár con Amnón. Demás que según el derecho de los Atenienses (como refiere Herodoto y Aven-daño ) se debe llamar hermana é hija de D a v i d , por haber nacido estando yá su madre casada con David. De suerte-que n o solamente se llama Thamár hermana de A m n ó n largo modo , sino según derecho de aquellas edades. Con que se concluyen todas las razones del Abulense, que tan opues» to se muestra á Lyra en esto, y sin duda Lyra lo pensó mejor.
A fuerza de las edades pasaron las niñeces de estos P r i n c i p e s ; y quando yá jóvenes briosos buscaba cada u n » su poco de galanteo , dio el Principe A m n ó n , hijo de A c h i n o a , y á quien como Primogénito le tocaba la C o r o -na , en mirar con cuidado á la Infanta T h a m á r , sacrificándola afectos , á incendios de la hermosura en que c o m e n -zó á abrasarse. Dióle rienda al deseo en vez de refre-narle con recato, y qual ciega mariposa, que engolosinada
de la l u z , sin que le amedrente el r i e s g o , se precipita a la l l a m a , se dejó tanto llevar de su amorosa pasión , que a. 'calenturas del alma enfermó la vida de una penosa
dolen-cia. L o imposible de alcanzar, le turbó las esperanzas y le quitó la salud. Y no era la deficultad juzgar á .Thamár her-mana , quando él sabía que n o lo era , sino el recato y clausura incontrastable con que las Doncellas, hijas de los R e y e s , se guardaban entonces. Era puerto tan c e r r a d o , que aun u n Principe heredero tuvo por imposible solicitar la entrada. Esto le afligía á A m n ó n , considerar que a u n c o n violencia n o habia de poder lograr su g u s t o ; esto le
desmayaba, esto le enloquecía, y esto le traia sin reposo. Manifestóse en la cafa la d o l e n c i a , y como nadie sabía de donde dimanaba, echaban juicios al vuelo quantos le veían. Aquel andar p e n s a t i v o , aquel suspirar al Cielo , aquel quejarse callado, aquel llorar á sus solas llenó de confu-. sion y pena á los Gentiles Hombres y Pages que le servían. Nadie se atrevía á pregunuarle nada: que á u n Principe
3
ue se queja, y calla la causa,son escusadas preguntas: pues e hacerlas puede darse por ofendido el respeto. A a u »4 PARTE m . DE DAVID PERSEGUIDO,
Hei que calla, callar es el mejor medio; pues rio son para
t o d o s , ni aun para nadie á v e c e s , cosas que una Magestad repasa desabrido ó siente callado. Solo u n Privado ó Ami-g o puede en estos lances romper los candados del silencio, y desabochornar a u n a Magestad, quando desazones y dis-gustos le tienen triste. Y luego dirán algunos barbaros q u e n o tenga el Rey p r i v a d o s , como si fuera u n R e í , Dios q u e n o necesitara de alivios y consuelos. El descanso de u n Principe, el desahogo,es u n Privado, u n a m i g o ; pues m u -chas veces n o pudieran digerirse en u n pecho Real enfa-dos y pesadumbres, a no tener u n amigo con quien comu-nicarlos : ó sino véase la prueba en nuestra historia. Tenia el Principe Amnón u n amigo y primo hermano suyo dis-creto , sagacísimo y p r u d e n t e : requisitos necesarios, que debe tener quien es Privado de u n P r i n c i p e ; ( p o r q u e de
Privados tontos nunca saca u n Rei aciertos.) Llamábase Jqnadab , hombre de buen c a p r i c h o , del lindo talento , y para qualquier cosa tenia su ardid y maña. Bien es verdad que hai ardides perniciosos, y que n o sirben á la razón, si-« n o al apetito. Pero en fin, u n Principe enamorado (dolen-cia bien penosa) solo busca curas y medicinas á su gusto. Tales las dio J o n a d a b , porque reparando cuidadoso en-las melancolías y desabrimientos con que A m n ó n andaba, lie-•góse a él u n d i a , y apartándole en s e c r e t o , le dijo con la
licencia de amigo estas palabras: ¿ Que causa, Señor, o
qué achaque, qué cuidado ó qué dolencia aflige á V. Alteza aquestos días ? pues por mucho que sus silencios procuran en-cubrirlo , las señales que se vén en su rostro, tristeza y amari-llez lo publican pregoneros ? Í Í es algún accidente ó enferme-dad , qué medicina ni qué Medico no solicitará á porfia la sa-lud de un Principe de Israel ? si es algún pesar, ó enojo qu» le han dado , qué armas, qué criados ó sirvientes no tomarán, por suya la venganza? si es algún cuidado, alguna pena amo.
rosa , que Dama de Jerusalén se mostrará esquiva, ú obsten-tara recatos con tai Principe heredero, discreto, mozo y galana ea, dígame V. Alteza el cuidado que le aflige, la pena que le
entristece, el miedo que le acobarda , pues sabe de mi lealtad, que arriesgaré vida y honra por servirle. Declárese conmigo9
des-V ALIVIO DE LASTIMADOS. g
'descúbrame su pecho, manifieste su mal , pues quando mi po-ca dicha no le pueda dar remedio , tendrá por lo menos á su lado quien sepa sentirlo.
Con estas y semejantes palabras solicitó Jonadab al Principe doliente á que le hiciese notoria la calentura de amor que le abrasaba. Habiéndole pues , oído , y a n i m á n -dose mucho con sus finezas , lanzando del corazón u n lastimado suspiro, y apretándole las manos con aquel afect o enafectrañable que suele un amigo a oafectro , quando c o n g o -jado se l a m e n t a , le respondió de esta suerte : Ai primo y
amigo ly como si al paso que confio en tus finezas , pudiera te-ner cura mi accidente, y quan sin embarazo te hubiera en-tregado desde luego la llave del escrutinio de mi pecho , para que vieras y registraras los pensamientos mas mínimos, que encierra lo imposible del remedio! No la estrañeza ó recato que piensa tu presunción , es quien ha puesto candados á mis labios para no descubrirte las penetrantes heridas de que mue-ro ; porque si solo ha de servir de darte parte de mi dolor, y hacerte penar conmigo, antes juzgo será aumentarme la pe-na , que aplicar á la llaga medicipe-na. Mas supuesto que haces •cargo á mi voluntad, y áfuer de leal y noble gustas de ayu-darme á sentir, escucha mi cuidado, y atiende á mi dolor.
Ese monstruo de beldad , esa que con renombre de mana me hace obras de enemiga : Thamár d i g o , esa her-mana de Absalón, como desde la niñez nos criamos j u n t o s , y desde entonces se hacia q u e r e r , se ha enseñoreado tan-•to de mi afecto, me ha cautivado de modo , que tuviera á •menos mal perder la vida, que estar en potro de amor, ¡pasando la mancuerda por un vendado rapaz, desapiadado verdugo. He procurado olvidarla, n o he podido. Dejar ya de quererla es imposible: gozarla , dificultoso : perecer en «sta lid , so!o es el remedio. Entre gozarla ó morir n o hai medio alguno ; y como aquello que pueda s e r , le doi cordel a la muerte , para que á vueltas de una congoja y otra me acabe la vida. Esto es lo que pasa por m i : esto lo que procuras saber : esto el dolor que me acorta; este el mal que siento.
6 PARTE nr. DE DAVID PERSEGUIDOR
s o , escuchaba Jonadab al Principe enamorado; y apenas acabó su relación , quando despavilando él su i n g e n i o , le dijo desahogado y animoso: ea, n o hay que acobardarse V. A l t e z a , ni juzar por imposibles los mismos temores c o n q u e se guerrea. Haga pecho á la fortuna, que yo le he de dar ardid para que logre su gusto. Siga mis consejos, apenas de ignorante , si yo n o le pusiera á Thamár en sus manos. ¿ Cómo puede ser esto (replicó A m n ó n ) m e n o s q u e quebrantando el retiro , donde con las demás Infan-tas y Doncellas tiene su Real alvergue ? ni como podrá ser e s t o , menos que quebrantándole á mi padre las niñas de los ojos, y alborotando la Corte con tan grande escán-dalo ? N o ha de ser de esa manera ( le respondió Jonadab mostrando alguna risa) con traza y con secreto se ha de tomar este F u e r t e : oiga V. Alteza el modo que he discur-rido ; que aunque de r e p e n t e , j u z g o que ha de darnos la victorra. V. Alteza , aunque sin fingir , lo e s t á , se ha de fingir mas enfermo : acuéstese en su c a m a , hágase todo á la melancolía, manifieste con extremos su aflicción, nie-gúese al s u s t e n t o , y muestre tener hastio del mas apetitoso manjar. Vendrá el Rei á visitarle, que como padre a m o -roso le ama y q u i e r e , y al hacerle las preguntas ordina-r i a s , de si come ó apetece alguna cosa? Asga la ocasión,
y dígale con los melindres de enfermo; pero sin mostrar e n ello demasiado c u i d a d o : en v e r d a d , padre y señor, que como todo mi mal es una melancolía ó hypocondría r a b i o s a , y n o hai cosa mas triste para u n hombre dolien-t e , que n o dolien-tener á la cabecera una muger, madre, ó herma-na , que aliñe la comida y sazone los manjares, gustara m u c h o , que V. Magestad me hicese favor de que vinera mi hermana Thamár á servirme de enfermera, pues me parece que aderezada de su m a n o comiera qualquiera c o -sa. N o dudo que deje de asentir vuestro padre á piadoso r u e g o , y mas ignorando la malicia que lleva encubierta. Viniendo pues , Thamár á servir a V. Alteza, n o tengo mas que decirle , pues la misma ocasión le dirá lo que ha de hacer.
Am-T ALIVIO DE LASAm-TIMADOS. f A m n ó n , b u e n o para curar un Principe doliente; pero
majo y pernicioso para el honor de la Infanta, padre y h e r -mano. Y como siempre el apetito abraza de buena gana lo que está bien á su antojo , apenas lo escuchó A m n ó n , quando al instante lo puso por la obra. Hizo cama, publicó-se la dolencia, llamaron todos los Médicos, apriesa: visitáronle confusos los Infantes: lastimados los Señores: D a vid mas enternecido. Fingiólo A m n ó n lindamente: p r o -puso su r u e g o , otorgóle el Rei la gracia: mandóie a Thamár que pasase al quarto del Principe , y mirase c o n cuidado por su vida, por su regalo y salud: quien pensara tal de u n Rei tan advertido como David ? mas quien n o lo pensara de u n padre que adora a u n hij o ? Ciega mucho una amorosa pasión á x t o d o u n e n
-tendimiento. Aun con traza menos rebozada .se dejara engañar David entonces. El alma le diera á A m n o n , si se la pidiera , quanto y mas la asistencia de u n a media h e r -mana. Juzgábale yá en la cama casi m u e r t o , como habia de imaginar que estaba para demasías ?\Fué Thmár en fin, á ser enfermera hermosa de aquel enfermo de amor , n o
menos engañada que el Rei que dio la licencia; simple avecilla, que ignorando las redes del cazador astuto , se vá desalada á lo dulce del r e c l a m o , donde la tienen tra-zada su muerte.
$ PARTE m . DE DAVID PERSECÍÜTDO j
de vergüenza ( t o d o rosas para mas e n a m o r a r ) por otra descolorida de enojo ( t o d o valentías para mas e n c e n d e r ) le habló de esta manera : Hermano y Principe m i ó , n o queráis os r u e g o , hacer logro de la violencia el derecho del g u s t o , ni queráis alcanzar c o m o grosero lo que p u -so ei amor en cortesía: mirad que es este u n b o r r ó n q u e
afeará todas vuestras glorias: una maldad que obscurecerá vuestra fama: un delito que os hará á todos odioso : n o hagáis cosa en fin, c o n q u e os c o n d e n e n por n e c i o , quando el mayor blasón de u n Principe es preciarse de e n t e n -dido : si me amáis, como d e c i s , si tanto me deseáis, si tan hermosa os parezco , si tanto ofrecéis de h o n r a r m e , pedidle al Rei mi señor que os despose conmigo , q u e me entregue por esposa v u e s t r a , que yo fio que n o lo negará , pues soi hija de u n a Infanta de Gesur , muger de vuestro Padre. Vaya todo ese amor por buen c a m i n o ; y
entonces veréis como se daros gusto , porque de otra suerte antes me habéis de ver hecha pedazos, que consien-ta mi honor la menor quiebra.
Ni al ruego ni á la amenaza se ablandó A m n ó n ; q u e tin Principe determinado y yá puesto en el lance , tuviera p o r afrenta con los duelistas de amor dejar perderle ; y
a s í , hecho todo á la violencia , y vueltos los alagos e n enojos , logró su apetito; si bien quedó tan lastimado d e la lucha, c o n tal dolor , tan herido (a) ( y á fuese descuido suyo , yá cuidado de Thamár) que escupiendo pesadumb r e s , y trocando en mortal odio todo eí pasado a m o r , c o -menzó á arrojar de sí con aprobios y desprecios á lo q u e poco antes era imán idolatrado. Símbolo manifiesto de lo perecedero y caduco del deleite, pues con tanta presteza se vuelve acíbar el gusto. Quítateme de delante (la dice A m n ó n á T h a m á r ) \salta de la sala, n o estés mas en m i presencia ; y ella bañada en llanto le replicó lastimada: ¿Señor , pues q u é es esto? N o basta haber mancillado mi h o n o r , y haber hecho de mi lo que habéis q u e r i d o , sino
'? I r m e b e r,Ás*iMA»o». 9 despreciarme a h o r a , y tratarme cómo una mugef ruin?
este era vuestro amor¿ esta vuestra veluntad? esta vuestra afición? mas siento este desprecio, con que ahora me tra-táis , que la fuerza que me habéis hecho ; porque aquelloa a u n q u e es delito, al fin es q u e r e r ; pero esto es grosería 7q u e no admite disculpa ; r e p o r t a o s , os r u e g o , y no deis a entender á los criados mi lastima y afrenta: disimulad u n poco , pues yo lo disimulo. Estaba A m n ó n tan loco y tan perdido de cruel,como antes de enamorado: comenzó a lla-mar a gritos al Page de C á m a r a , haciendo con cada ola .temblar el aposento. E n t r ó el criado confuso y aturdidoa
y mandóle severo que tomase á Thamár del brazo y la ar-rojase fuera: qué impiedad! qué villanía! Qué descaro!
Qual saldría la infeliz Infanta; considérelo el piadoso, pues por mucho que se haga á la consideración y a la ter-nura , n o podrá ponderar el d o l o r , ni dar fondo al senti-miento. Pe ro con t o d o , aunque lo destrenzado del cabello, desaliños del vestido , lagrimas del rostro y heridas de las manos daban muestra de la lucha y pasada r i ñ a , se hizo T h a m á r , en lo que fué posible , al disimulo, n o dando a entender su afrenta, y callando su dolor; que aun por n o hacer tan claros los indicios, le rogaba al Principe que n o la echase de s í ; mas yá que él siguió su c a p r i c h o , ella e n m e n d ó lo que pudo. Como que era el disgusto de otra cosa, y otra la pesadumbre, tomó á sus criadas, y sin que-r e que-r volveque-r á su q u a r t o , enderezó los pasos á la Casa y Pa-lacio de Absalón. Allí p u e s , soltando la presa al llanto , y
quitando el rebozo al d i s i m u l o , se hizo toda á los extre-mos. Rasgó la ropa talar de que iba vestida; gala y ador-n o permitido solameador-nte á las Iador-nfaador-ntas: derramó ceador-niza sobre su c a b e z a , desaseóse el cabello; todas ceremonias de tristeza y l u t o : y con destemplados gritos, que movían a lastima á los bronces , se echó á los pies de su hermano Absolón que era entendido : al verla de aquella suerte, imaginó la causa : p r e g u n t ó l a , si el Principe habia usado c o n ella alguna demasía? á lo qual se puede presumir, que respondería Thamár estas palabras : n o necesito , queri-d o hermano mió , que queri-declare la lengua agravio , que mis
tris-10 PARTE lif. DE DAVID PERSEGUIDO.
tristezas hacen tan patente. L o que en la cara se v é , ío
que mis ojos d i c e n , lo que mi dolor p r e g o n a , qué hai que reducirlo á d i c h o s ? N o son las afrentas para contadas, sino para llorarlas y sentirlas. Los agravios de la honra primero han de vengarse que decirse; que es tener p o c o de honrado quien cuenta su deshonor. Harto digo en esto, harto me d e c l a r o , y mas á quien lo entiende. Si acaso, p u e s , te obliga mi dolor, si te enternece mi p e n a , si mi lastima te mueve , haz que conozca el m u n d o que t e n g o e n ti u n hermano. N o lleguen á Gesur las nuevas de mi a f r e n t a , sin que haya llegado antes la de mi venganza. N o se quede glorioso u n Principe atrevido, que con trai-ciones y engaños de fingida dolencia fuerza voluntades y
estraga cortesías. N o le valgan los indultos de Alteza, las preeminencias de Principe , los derechos de Señor , á
quien con modos ruines desprecia lo que ha gozado. No
quede para ceñirse la Corona quien usa mal del poder. Muera a manos de mi justicia quien quiere frutes de amor á fuerza de manos. Muera violentamente quien ha usado de violencias. N o haya en el Cielo piedad con quien fal-tándose á su obligación , ofendió ai Cielo. Estos quegidos q u e e s p a r z o , sean rayos que le a b r a s e n ; estas lagrimas q u e vierto , sean mares que le aneguen ; estas congojas, que s i e n t o , sean lazos que le ahoguen. O mal haya la for-t u n a ! que yá que deposifor-tó en una muger la preciosa joya del h o n o r , n o le dio fuerzas varoniles para poder defen-derla de osados y atrevidos! ó mal hayan mis alientos! pues
q u a n d o los solicité mas briosos, los vi mas afeminados, encontrados con el susto , desmayados a la pena ! ó m a l -haya mi valor! pues quando pensé ser t i g r e , me hallé qual mansa paloma entre las uñas de u n Sacre! ó mal haya, amen , mi dicha! pues en batalla tan fiera, a u n las voces, ni mis g r i t o s , armas mugeriles, n o pudieron s o c o r r e r m e ! l l e g u e n , p u e s , los clamores de mi a g r a v i o , los quegidos d e mi ofensa , sin que el fuego ni el aire los embarguen, hasta las puertas de el C i e l o , y aldabadas de mi llanto: rompan y abran todas sus Celestiales claraboyas óigame el
¥ A l l V I O DE L A S T I M A D O » . I I
falta; y con castigos crueles vengue y castigue tan detes-table maldad , tan declarada insolencia. Y si el Cielo también n o quisiese oirme : si nadie me escuchase: si me d e -jasen t o d o s , sírvame yo de verdugo de mi misma:
des-pedácenme mis manos , rasguenme la cara y p e c h o , y entre ríos de c o r a l , aneguenme la vida y déjenme sin alma.
Bien se puede creer p i a d o s a m e n t e , que con estos y semejantes despechos, con estos clamores y lastimas sen-« todas llegaría Thamár al Palacio de Absalón, para p r o v o -carle á la v e n g a n z a ; que es diligencia de muger vengativa exagerar su agravio y su dolor á aquien la puede v e n -gar. Todo lo supone el Sagrado Texto , pues d i c e , que e n t r ó dando alaridos, y Absalón la acalló y la consoló, (a)
E r a Absalón de agudo entendimiento : sabía disimular al paso que s e n t i r , y callaba hasta la ocasión lo que había de obrar. Mostrólo c o n la e x p e r i e n c i a , pues quando al ver a. su hermana de aquel m o d o , parece que habia de r o m p e r en furias, y salir con la espada tirada á buscar al delinqüente , se portó tan desapasionado , tan modes-« t o , tan sufrido , que p u d o tenerle Thamár por sospecho-so. C o n alagos y caricias la acalló las quejas , la enjugó las lagrimas , la templó los sentimientos. Calla h e r m a n a m i a , ( l a d e c í a ) y n o te aflijas por e s t o , quando es A m -n ó -n tu h e r m a -n o , y somos todos u-nos. Si otro qualquier Principe estraño te hubiera ofendido, ahí entraban los fueros del p u n d o n o r , y el ajustar con las armas el des< p i q u e ; pero siendo Amnón de casa, hijo de nuestro p a -dre , y que sola la flaqueza le hizo descomedido, qué hai que hacer e x t r e m o s , y que publiquen e l c 3 s o , y hagan
notoria la afrenta ? calla y déjalo á D i o s , que él te hará vengan za: esto sonaban las palabras, mas otro le quedaba en el pecho. E n fin, Thamár abrazó los consegos de el her-m a n o ; her-mas de afrentada y corrida n o quiso velver al
quar-B 2 to
(a) Ibat ingrediens , (3 clamans , Ü c . i Reg. cap. 23. Y el Tostado lo
12 PARTE I I I . DE DAVID PERSEGUIDO,
(a) Vamos siguiendo siempre la opinión, de L y r a , de que Thamár no era hija carnal de D a v i d , por mas que le desagrade al Abulense,
t o de las Doncellas, sino que allí hizo que Absalón la die-se q u a r t o , donde sin querer jamás casardie-se, vivió toda su vida en continencia. Honrado capricho de las Doncellas de aquel siglo , no querer entregarse á esposo sino iban Doncellas! qué bueno es esto par3 ahora! mas quiso Tha-már vivir retirada y s o l a , que no exponerse á que u n marido la diese cada dia en rostro con su afrenta fué loa-ble miramiento.
Bien apesadumbrado , como v i m o s , quedó el Principe del l a n c e , á causa que en la carrera salió h e r i d o : q u e c o m o corría vendados los ojos de la r a z ó n , y el apetito
es caballo desenfrenado, debió descalabrarse; y así e n -t r a n d o su primo y consegero Jonadab á darle la norabue-n a , fué harto que norabue-n o le enorabue-nviase norabue-noramala; y fuera bienorabue-n m e r e c i d o , pues consegeros y terceros ruines n o merecen o t r o pago. E n fin, le c o n t ó sus desazones, y en lo que h a -bía parado el frenesí de su a m o r : que como se t r o c ó en odio , cesó aquella calentura : con que dejando la cama, dio muestras de c o n v a l e c i e n t e , recibiendo parabienes de los Principes y Grandes. Esto pasaba en lo p u b l i c o , q u e e n lo secreto se gastaba mucha murmuración entre los q u e habían alcanzado á saber algo del delito. David , q u e c o m o á padre y como á Rei n o pudieron encubrirse los rumores del exceso , se halló el mas confuso y t r i s t e , q u e se vio jamás. E n t r e afectos encontrados comenzó á luchar consigo , sin saber á que parte ladearse ; quería D a -vid á A m n o n como á primogénito suyo ( q u e estos^son, e n
fin, los que se llevan de u n padre las primicias del amor.) amaba á Thamár mas que si fuera hija: (a) porque fuera de serlo de la que era su muger , sus muchas gracias p e r -sonales recababan afición y hacían quererse. Mirando, p u e s , al Principe delinquente, y á Thamár ofendida; esta pidien-do justicia a gritos de su a g r a v i o , y aquel solicitanpidien-do per-d o n á silencios per-de su p e n a , ni bien se atrevía á olviper-dar las
-Y ALIVIO DE IASTIMAD05. Í J "
¡quejas de el u n o , ni bien osaba hacer castigos al otro. E n el castigo hallaba embarazos ; en la piedad miraba i n c o n -venientes , y por todos caminos salian dificultades. E n p r o y en contra hallaba sus razones el discurso; que aunque les parece á algunos que fué culpa en David n o castigar al Principe con el rigor de la l e i , por haber hecho fuerza á u n a Doncella noble , ó n o hacerle por lo menos que se casase con e l l a , pues eran de iguales prendas; con todo n o falta quien disculpe su omisión ó tolerancia con p u n -tos de derecho. L o u n o porque n o daba la lei pena de muerte al violador de u n a v i r g e n , menos que estando desposada con o t r o ; que entonces por el agravio del esposo se castigaba con todo rigor el atrevido. L o o t r o , p o r -q u e la fuerza y delito había sido tan o c u l t o , -que n o podia p r o b a r s e , sino solo con la queja y con el dicho de Thamár. Este dicho ó acusación aun n o se interpuso judicial ni ex-trajudiciaImente,como nos consta del Texto ( t r a z a y con-sejo , como yá diximos, de Absolón su h e r m a n o ) luego n o tuvo obligación el Rei á hacer alardes de castigo ; y
mas en u n P r i n c i p e , quando n o habia prueba ni acusación de la culpa. E n todas materias sabía mui bien David; y asi, viendo que aunque era verdad el c a s o , le escusaba el d e r e -cho de proceder á castigo, n o quiso afligir á A m n ó n ni entristecerle en lo p u b l i c o ; bien que en lo secreto le h i -zo , como advierte L y r a , correcciones de padre ; supon-g a m o s , p u e s , c o m o sería. Asupon-guardó oportunidad, cosupon-gióle á solas , encerróle en su retrete : y como padre severo y Rei a i r a d o , le dijo estas palabras ? Si p e n s á i s , A m n ó n , que i g n o r o vuestro delito, y que no ha ¡legado á mis ore-jas el rumor de la maldad que ha escandalizado á m u c h o s ,
os engañáis en e l l o ; que aunque Thamár lo ha callado,
y nadie formalmente rae lo ha d i c h o , sé todo lo que p a -s a , y n o se como vivo de saberlo : qué puedo esperar e n v o s , ni qué esperanzas podrán tener mis vasallos , si os ensayáis á ser R e i , haciendo demasías ? son buenos principios de Principe forzar D o n c e l l a s , y mas á la qué está en opinión de vuestra hermana? son buenos
14 PAUTE III. DE DAVID PERSEGUIDO.
(a) En sentir de Lyra.
pios de Hei escandalizar el Reino con maldades seme-jantes ? era esta la enfermedad que fingíais ? el dolor que
me mostrabades ? esto el valeros de mi? esto el pedirme engañoso remediase vuestro mal? á mi me hacéis tercero de vuestro gusto ? de mi poder os valéis para violencias?
y sois tan mal m i r a d o , que después de hecho el delito, n o solo n o lo encubrís p r u d e n t e , sino que lo voceáis desa-t e n desa-t o , mosdesa-trando desprecios, odios y rencores ala que ha-béis ofendido? gozar para aborrecer, solo es de pechos viles, de ánimos bastardos, que hacen objeto el g u s t o , n o el afecto: n o dá á entender tuvo amor sino a p e t i t o , quien conseguido el deseo, aborrece lo que ha a m a d o : si Thamár os pareció tan hermosa, que solo el desearla os q u i -tó la salud , qué h e r m o s u r a , qué a s e o , ni qué donaire echáis menos en e l l a , para n o soldar su fama con titulo de esposa ? en quanto á linage n o es tan buena como vos? nieta de u n R e i , y hermana de vuestro h e r m a n o ? Para qué , p u e s , son desprecios, ni para qué desaires, contra quien está ofendida y contra q u i e n , si pide justicia, la ha de hacer vengada? por vida de mi C o r o n a , que si llega á juicio, que n o ha de vastar todo el amor que os t e n g o , para aflojar el castigo : antes es la justicia , que el amor pater-nal : primero es D i o s , que y o , primero el crédito que to-da afición h u m a n a : m i r a d , que n o seré yo el primer Rei que castigue demasías en un h i j o , y que le saque los ojos, p o r quebrantar las leyes: reducios á lo m e j o r , si me que-réis tener por padre: abrazad el mejor medio si me esti-máis como á R e i : soldad P r i n c i p e , est3 quiebra , pues
podéis con facilidad ; ó apercibiros á enojo , si os m o s -tráis protervo.
N o hai duda s í , que David (a) con palabras y aspe-rezas semejantes le reñiría á A m n ó n á lo secreto la fuerza
de T h a m á r , y procuraría que se casase con ella: medio
V A L I V I O D E ¿ A S T I M A D Ü S . I £
ver que su aborrecimiento llegaba á ser tema , y que nom-brarle á Thamár le enfurecía , y proponérsela para m u g e r , le hacia decir dislates , p r o c u r ó David con su cordura ir aflojando el cordel de su rigor y e n o j o , para n o afligirle de modo que peligrase. Era David para sus hijos mui tier-n o de c o r a z ó tier-n , como tier-nos lo irá mostratier-ndo la experietier-ncia: amaba al Principe entrañablemente, y sentía en el alma verle apesadumbrado, afligido y triste. Por e s t o , p u e s , n o quiso en lo público castigarle ni r e ñ i r l e , sino que hacien-d o , como hacien-d i c e n , la vista g o r hacien-d a , n o se dio por entendido del h e c h o : que es medio mui prudencial hacerse el J u e z ignorante del c a s o , quando por algún respeto n o ha de pasar al castigo. Como se apagó aquella primera llamarada del murmurio sordo: c o m o A b s o l ó n , que era el mas ofen-d i ofen-d o , encubrió tanto el ofen-dolor, y ofen-disimuló la ofensa; c o m o Thamár callaba; como todo con el tiempo se cura y se ol-vida , asi David dio vado á sus sentimientos, olvidó los enojos , y quitó las pesadumbres; bien que en el pecho le quedó siempre brasa, que le escarbaba y dolia.
C A P I T U L O S E G U N D O .
EN QUE PARA ALIVIO DE THAMAR SE refieren y se cuentan varios símiles y egemplos de
Doncellas forzadas, y castigo de los violadores.
IR
-azon
s e r á , me p a r e c e , pues es obra de piedad, c o n -solar á u n t r i s t e , y pues Thamár lo está t a n t o , retirada en su r e t r e t e , y pagando con lagrimas la pensión de su d e s p r e c i o , démosla algunos alivios con fracasos semejan-tes', siquiera para que á vista de ellos se suspenda su do-lor , y amaine u n poco su pena.D
E G E M P L O P R I M E R O ,os Doncellas E s p a ñ o l a s , ambas ilustres , y forzadas ambas , darán principio á mi a s u n t o , n o tanto para alivio
16 PARTE m , BE DAVID PERSEGUID© ¿
de T h a m á r , cuanto para egemplo de Principes lascivos^ que p o r cumplir su a n t o j o , y egecutar á violencias su d e -seo . fueron causa de lastimosas ruinas, (a) Sea la Caba , ó F i o rinda , la primera ; tan odiosa, y tan aborrecible para España , que solo de su nombre abomina el mas piadoso,
y el menos compasivo se reviste de furias y despechos. Yá veo que es esta u n a Historia tan sabida de t o d o s , q u e n o solo la antigüedad de mas de nueve cientos años n o ha b o r -r a d o sus noticias, sino que cada dia -ref-resca sus memo-rias, pues apenas quantos n a c e n , llegan á edad de r a z ó n , quan-d o tropiezan c o n ella. P o r e s t o , p u e s , puquan-diera quan-dejarla ai silencio , si por lo ajustada al c a s o , n o me hiciera escrú-pulo omitirla. Ceñiréla lo posible, sin faltar á la substancia , de modo que al noticioso n o le dé fastidio, ni al i g -n o r a -n t e le faite lo mas serio. Y porque los Autores varía-n e n algunas circunstancias, refiriendo unos lo que callan o t r o s , y al c o n t r a r i o , atienda el curioso á los que van c i
-tados á la m a r g e n , y cotejándoles, verá que hai autori-dad a u n para lo que juzgare por mas nuevo.
Con mil estragos de Religión y costumbres se hallaba el Imperio Gothico cerca de Tos años de setecientos y o n ce , n o solo por las parcialidades de los Grandes ; que c a -da qual quería Rei de su m a n o , y se hacía al lado de quien; llevaba mas en popa la fortuna: sino p o r las malas y sacri-legas leyes de Uvitiza, en que n e g ó la obediencia al Papa. C o n c e d i ó , que cada u n o tuviera las mugeres que quisiese, y que los Clérigos se casasen; (b) decretos tan descomul-gados , que el Concilio Toledano 18 caso que los aproba-se entonces, los borró c o n el silencio, tildándolos y sacan-dolos de entre los demás Concilios; y supuesto que e n
tiem-(a) Autores de esta Historia el Arzobispo D o n Rodrigo , in Ciir. Hisp. lib. 3. cap. 17. 18. 19. &c. P. Mariana en su Histor. de España, 1. p. lib. 6.
cap. a i . 22. 23. Julián del Castillo en la Histor. de los Reyes G o d o s ,
lib. 2, disc. I I . 12.
V A L I V I O Di* L A S T I M A D O S .
tiempo del Rei D o n Rodrigo que-sucedió á Uvitiza, sé observaban estas l e y e s , por lo menos la de casarse los Clérigos ( cuntagio que cundió por muchos años en E s -p a ñ a ) -p o r q u é cul-pan á la Caba de que se -perdió -por alla la Monarquía ? qué culpa fué sentir su agravio ? que-jarse de su afrenta ? ni aun procurar la venganza contra
el robador de su h o n r a , quando tan justo dolor parece que lo salva? por qué alegan p u e s , por causa de la ruina el quejarse la Caba de su agravio , y no el quebrantar Sa-gradas Leyes? tener irritado á Dios con la desenvoltura, enojado al Cielo c o a la desobediencia , y ofendida hasta la, tierra con tanta maldad , esto fué la causa que España se perdiese, no que la Caba clamase. Ella fue solo
instrumen-to para instrumen-tomar Dios el a z o t e , y egecutar los castigos: c u U pese á sí mismo el hombre quando p e c a , cúlpese á sí mis» m o el Reino quando delinque, y no culpe al que
ofendi-do le acarrea los pesares. E n t i e m p o , pues , tan calamito-s o , entró empuñando el Cetro D o n R o d r i g o , hijo del In-fante Theodofredo, y nieto del Rei Chindasuinto. C o n ayuda de los de su parcialidad, y aun con socorro de los R o m a n o s , donde se habia a c o g i d o , huyendo de la muer-te que le procuraba Uvitiza , n o solo se hizo aclamar p o r Rei después que murió su hermano A c o s t a , sino que al mismo Uvitiza le sacó los ojos, y le hizo morir en p r i -sión , castigo que él habia hecho con Theodofredo, padre
de Rodrigo.
T o m ó el Rei por privado al Conde D o n J u l i á n , q u e también lo habia sido de Uvitiza, que como era tan pode-roso , ni el Rei rehusó acariciarle , ni el Conde rechazó el partido. Unos hacen á este Conde R o m a n o dé N a c i ó n : otros Godo Nobilísimo; y esto tengo por mas cierto. E s taba casado con F r a u d i n a , hermana de el Rei Uvitiza: t e -nia muchos y ricos E s t a d o s , asi en la Mancha •> c o m o en. Andalucía; en la Costa de África, y también en P o r t u g a l , donde por haber fundado la Villa de C o b i l l a n , y nacién-dole en ella su hija la Caba , la puso por nombre Caba J ti-lia. Acostumbrábase en aquella E r a , que los hijos de Jos Nobles se criaban en Palacio en el servicio del R e i , y las
hi-IS PARTE n i . BE DAVID PERSEGUIDO ,
hijas en el quarto de la Reina. Por esta causa la Caba
Flo-rinda , hija del C o n d e , y Dama de singular belleza, entró á ser Dama de P a l a c i o , quando pensó ser Señora; porque yá fuese por la privanza de el Conde , yá por ser Florinda sobrina de Uvitiza, yá par verla tan hermosa , ó yá fuese p o r t o d o , intentó el Rei Don Rodrigo hacerla m u g e r su-ya ; cosa que tenia al Conde bien alborozado, como á la hija gustosa y alegre. Mas desbarató estos tratos y deshizo estos c o n t e n t o s , venir de África la Infanta E l i a t a , ó E g i l o n a , que al parecer habia sido demandada al Rei de a q u e -llas Provincias, para volverla Christiana, y casarse el Rei c o n ella. Mui cortos anduvieron aqui los Coronistas, pues n o especifican cuya hija fuese E g i l o n a , ni que causas le movieron al Rei D o n Rodrigo á ir á buscar una Mora,
quando en España y en Francia habia tantas Infantas Chris-tianas. E n fin, sea p o r lo que fuese, Egilona vino de Áfri-ca á ser R e i n a , cuya gracia y hermosura dicen que era tanta, que vastó á apagar la llama amorosa con que c o m e n -zaba el Rei á arderse por el amor de Florinda. Quedóse, p u e s , Florinda tan sentida de la b u r l a , como picado su padre del j u e g o de la fortuna. Disimularon empero u n o y o t r o , n o dando lugar á que el bochorno del agravio se asomase al rostro , ni se saliese á la boca : bien que en sus pechos duró tanto este rescoldo , que tanto por esto, como por la fuerza, se hizo la conspiración , que asoló la Monarquía.
Dama p u e s , de la Reina E g i l o n a , era Florinda en la Corte y Alcázar de T o l e d o , Silla Imperial de los Reyes G o d o s , quando el Rei D o n R o d r i g o , algo cansado yá de los brazos de la R e i n a , ó harto de sus amores ( q u e hasta la mayor h e r m o s u r a , por lo mui tratada, cansa al apetito) dio en volver á mirar con cuidado la beldad de Florinda, dándole la ocasión u n amoroso l a z o , que á una fuente del Jardín le armó C u p i d o , siendo la liga dos colunas de ani-mado alabastro, que desnudas en el a g u a , afrentaban el cristal. Habían salido (parece s e r ) todas las D a m a s , y pienso que hay quien d i g a , que la Reina con ellas , á t o -mar el fresco á una estancia deleitosa, donde brindadas de
Y ALIVIO DE LASTIMADOS. 19
la sonora y cristalina fuente , n o solo dieron al agua calu-rosas las m a n o s , sino que también quisieron bañarse las partes que el talar adorno cubre y disimula. Como se j u z -gaban solas , la mas melindrosa se negó al r e c a t o , apostan-do entre ellas, sobre qual se aventajaba á la b l a n c u r a ; pro* pió de D a m a s , quando en tales juegos se entretienen y di-vierten. Como eran todas partes apasionadas , parece que trazó la suerte que el mismo Rei diese la sentencia. A c e -chábalas curioso desde una celosía , donde sin mas infor-mación que sus mismos ojos ( que la juzgó bastante ) sen-tenció para su m a l , que era Florinda la mas ventajosa en. g r a c i a s , en blancura y en aseo. O , el mal que causa el po« c o recato en una muger h e r m o s a , y el no reparar p r i m e -r o que se desnude, si hai quien pueda ve-rla! ó , á quantos han amancillado descuidos de hermosuras poco atentas!
basta el de Bersabé, pues á u n Rei c o m o David le hizo dar de ojos; con que n o hai que e s p a n t a r , que el de la Caba le haga al Rei D o n Rodrigo despeñarse. Mala bestia es la o c a s i ó n , y una amorosa vista daño irreparable;y asi, si hai Dama ú Doncella, que poco recatada ú de proposi-t o , dá ocasión y gusta que la vean, n o se lamente después, si viere acuestas el daño y el h o n o r perdido. Bien p u d i e -ra -rapa-rar la Caba y las d e m á s , primero que se quitasen las medias , que habia ventanas que cahían al j a r d í n , q u e
era posible que alguno c u i d a d o s o , ú descuidado las mira-se ; con que quizá si previniera el r i e s g o , mira-se horrara des-pués el llanto.
N o menos abrasado que David , quando vio á Bersabé en el b a ñ o , se quedó el Rei R o d r i g o de haber visto á Flo-rinda Iabarse en la fuente. Abrigó el hermoso o b j e t o en to-da la v o l u n t a d : dióle alojamiento en la m e m o r i a , sin per-mitir que el entendimiento entrase en parte , temeroso quizá que á discursos de razón le estorvase sus deseos. Avi-vábase la amorosa llama , atizada de las dos p o t e n c i a s , y c o m o la causa estaba tan á la vista y tan de puertas adentro , todo era añadir leña al amor y aumentarse la h o g u e
-ra. C o n señas y con palabras la dio el Rei á entender sus
-2.o PARTE III. DE DAVID PERSEGUIDO ,
•pensamientos, temoroso á los principios, después con mas desahogo. Resistióse Florinda mui á lo noble, dándose por desentendida á las señas y por agraviada á las palabras. C o n el mismo brio que rechazó las promesas , despreció los alagos y caricias. No es mucho no admitiese ser amiga la que se vio descartada de m u g e r ; antes bien los recuerdos de la ofensa , en vez de ablandar, la helaban y e n d u -recían la voluntad. Su madre la Condesa F r a n d i n a , que n o era menos hermosa y que estaba á la sazón de buen estam-bre , dio en envidiar la suerte de la hija: que como se ha-llaba moza y su marido a u s e n t e , que habia ido á África á negocios importantes) puso los ojos en el Rei casi al
mis-m o tiemis-mpo que él dio en mirar á Florinda. De aqui salió el decir a l g u n o s , que la ofensa de Don Julián fué p o r q u e el Rei D o n Rodrigo le habia gozado la m u g e r : y no fué a s i , porque si es que la gozó , n o lo supo sino ella, y la importaba callarlo. Pensaba F r a n d i n a , que el n o galantear-la el Rei n o sería porque en Florinda respgalantear-landeciesen mas gracias y belleza, sino por obligación de n o ofender al P r i v a d o ; y a s i , mañosa se valió de una cautela para con-seguir su gusto. Dio orden á una criada s u y a , llamada Bim i g o t a , que diese al Rei recados fingidos de Florinda, p a -ra que en su lugar viniese á la misma Frandina á lograr su deseo. El R e i , juzgando por una parte que aquellos
reca-dos eran verdaderos, y viendo por o t r a , que los despegos de F l o r i n d a , quando la veía a c a s o , eran siempre u n o s , llenóse de confusión, y casi discurrió en lo que podia ser, ( q u e n o era bobo) de que en vistas sin luz podía ser algún e n g a ñ o , lo que él imaginaba era vergüenza. Por apear es-ta duda , quiso ver si el alago que gozaba á obscuras, era
aquel desdén helado que miraba á cara descubierta. C o n estos deseos tendió las redes que pudo , por gozar la ocasión de coger á solas á F l o r i n d a ; y aunque la es-quivez de ella y el andar sobre el aviso , desbarataba todos los pertrechos con que la andaba sitiando la dili-gencia , n o pudo dexar tal vez de caer en el l a z o , quan-d o el poquan-der quan-de u n Rei los tenia armaquan-dos en casi toquan-das las
par-Y ALIVIO DE LASTIMADOS. 2,1 partes, (a) Un dia , p u e s , bien infeliz para E s p a ñ a ,
quan-to amargo para la triste'Doncella, hallándose acaso en u n a parte o c u l t a , entró siguiéndola el R e i , cerrando de cami-n o las puertas de los q u a r t o s , y amacami-nte cariñoso quiso vencerla á ternuras. Florinda entonces entre turbada y h o -nesta comenzó á resistirse, unas veces con . r u e g o s , otras con enojos. El Rei iba yá resuelto , vio la ocasión á p r o -posito y n o quisó perderla; y asi hizo que consiguiese la fuerza lo que n o bastó el a l a g o , rompió el freno el a p e -tito , por mas que la razón p r o c u r ó á sofrenadas repri-mirle.
Mas ofendida que Thamár á vista de la afrenta se que-dó Florinda , porque á aquella , mas el desprecio que el deshonor, la hizo romper en gritos; y á esta otra solo verse deshonrada,la quitó la salud y la consumió á tristezas.Toda hecha al dolor, toda á la pena, á medio llorar el llanto, (la-grimas reprimidas á umbrales de los ojos ) la colera hecha suspiros, que abrasaban el a i r e , la voz ahogada en el p e -cho , mal articulada entre los labios , desaliñado el cabello y hecha toda u n hermoso desaliño , salió de aquel aposen-t o , y enderezando los pasos al quaraposen-to de su m a d r e : n o hubo menester hablar para que la entendiese la pena que llevaba, y el dolor que la afligía: luego entendió Frandi-na lo que podía s e r ; y como conoció del c a s o , que mas se pagaba el Rei de F l o r i n d a , que n o de ella, ofendida de
los celos antes que de a g r a v i o , se revistió de ira , y desa-brochando enojos conspiró á la hija á la venganza. Pasa-das p u e s , aquellas primeras furias con que reciente la ofensa humea en el p e c h o , y á fuerza del dolor se hace á los desgarros, confirieron madre é hija el modo que habían de tener para el despique. Discurrían.si esperarían al Conde para contarle el c a s o , ó si para que abreviase la venida se lo escribirían. Neutrales andaban en resolverse, hasta que F l o r i n d a , como parte mas s e n t i d a , n o quiso
es-. ; PE
11 PARTE rir. DE DAVID PERSEGUIDO,
perar á dilaciones, sino caliente el agravio escribirle á su
padre su deshonra. Entróse p u e s , en su aposento , y
mientras que su madre prevenía portador de confianza,
y le encargaba el cuidado y diligencia, tomó tinta y papel,
y derramando en las mal formadas letras el encono con que e s t a b a , le escribió de esta forma.
C A R T A D E L A C A B A A L C O N D E D o n Julián.
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Ingiera
al Cielo, (padre, y señor mío ) que antes que mi triste suerte me hubiera puesto en ocasión de daros ests aviso que tanto ha de doleros} hubiera perecido mi vida ámanos de un fracaso , y á injurias de la muerte se me arran" cara el alma , que aunque el morir es sensible , hai vivir que es mas dolor. Los borrones que van en este papel, lo man-chado de las letras os dirán, retoricamente mudas, las lagri-mas y el llanto con que las escribo, el dolor con que me hallo y la pena con que estoi. Bien quisiera escusar daros nuevas tan amargas, y esperar por lo menos vuestra venida; pero temo que la dilación me haga sospechosa, y que se piense de mi silencio que asentí á la infamia. Para que había de es-perar á que quizá saliese á luz lo que ahora está secreto , y que á la campanada de algún infame parto me corriese el
campo el vulgo ? descréditos del honor , manchas de la honra en personas de nuestra calidad primero han de vengarse que se sepan. O qué vergüenza me causa de escribir lo que no puedo callar ! ó lo que tiembla la mano! ó lo que embaraza el sentido í o lo que me cuesta decir lo que lloro ! mas vaya en una palabra : cierre los ojos el recato y escriba el honor á bulto : vestra hija la querida: la que tanto amáis , la que vis~ teis en vísperas de Reina : vuestra sangre noble , de la Real Alcuña de los Godos, ha sido afrentada por el Rei Don Rodri-go , á cuyo carRodri-go y costodia la dexasteis. Breve lo he di-cho: entendido sois i valor y poder tenéis', y asi, ó borrar vuestros blasones , ó haced que no quede sin castigo
tan-to agravio.
- V A U V I Ó DE I-ASfIMADOS. 23
y semejante que es esta historia á la de Thamár en todas las circunstancias principales. Thamár ofendida se quejó á Ab-salón su hermano: la Caba agraviada se queja al Conde su p a d r e : Absalón disimulado y astuto encubrió el v e n e n o ,
y sin darse por entendido trazó la venganza : el Conde D o n Julián al mismo tenor disimuló la pena , y á fuerzas de disimulos consiguió el despique: afrentada Thamár n o se supo en que paró ni el fin que t u v o : afrentada la Caba, ni del resto de su vida, ni de su muerte n o dicen nada las Historias : A m n ó n , o f e n s o r , después de quedar m u e r t o á puñaladas, n o se supo de su c u e r p o , ni se dice c o m o ni adonde le diesen sepultura ? D o n Rodrigo de la misma manera á la primera batalla no pareció jamás muerto ni vivo , y solo por congeturas se rastrea su sepulcro: Absa-lón , que v e n g ó la ofensa de su hermana Thamár , murió alanceado á manos de su mayor a m i g o : (a) y el C o n d e D o n J u l i á n , que vengó la de su hija la C a b a , murió á ma-nos de sí m i s m o , desesperado y rabioso, ( c o m o dicen, u n o s ) (b) ó cortada la cabeza por mandado del Rei M o r o Alcoral: ( s e g ú n cuentan otros) (c) de suerte que estas dos Historias concuerdan en todos los requisitos. Ojalá sirva de exemplo y escarmiento de los males que c a u s a n , y de las desdichas que se eslabonan de forzar á una Doncella en esfera alta ó baxa. Solo parece que discuerdan en que por Thamár n o se perdió Reino a l g u n o , y por la Caba se per-dieron muchos Reinos. A que satisfago que la pérdida de España fué accidente de la fuerza, y n o efecto principal, por mas que voceen algunos Historiadores, diciendo que la causa de perderse España fué Florinda; espuela de la causa si fué , que avivó mas la traición , que yá el Conde estaba tratando en África , por favorecer los hijos del Rei Uvitiza, que andaban desterrados. De suerte que aunque la Caba callara su afrenta, y n o incitara á su padre á la
v e n
-(n) Este fué el Capitán Ioab primo hermano suyo , é intimo amigo antes. (¿) Don IVípnuei de Faria.
24 PARTE irr. DE DAVID PsiisÉcriDO ?
v e n g n n z a , n o por eso dexára el Conde traidor de pasAft adelante con sus tratos: todo permisión del C i e l o , por lo que dejo dicho de estar irritado por la desemboltura y r e -lajación de la Lei Christiana: lo qual se manifestó bien en aquel pronostico espantoso y caso memorable que s u c e -dió en Toledo , cuyo crédito es fuerza que se abrace , por los graves Autores que lo cuentan.
Habia en Toledo hacia la parte Oriental entre unas r a -jadas peñas una Torre ó Palacio encantado , fundación antiquísima de Hercules T e b a n o , (según u n o s ) ú de Hercules el Grande ( según o t r o s ) teníala cerrada con m u -chas y muy fuertes cerraduras , diligencia de todos los Reyes G o d o s , que temerosos de la fama que corría de que quien abriera aquella Torre habia de perder á España , la añadía cada u n o su candado. Parecióle pues , al Rei D o n Rodrigo que estos temores eran supuestos, porque n o se a b r i e s e , ni se sacasen los ricos tesoros que él presumía estaban alli guardados. Curioso por una parte y obligado p o r o t r a , de querer cortejar con algún rico presente al Rei de África , porque n o favoreciese á los hijos de Uviti-z a , para cuyo efecto estaba por Embajador el Conde D o n Julián ( q u e yá infiel antes hacia las partes de los otros ) Por estos respetos p u e s , se resolvió en abrir el tal Pala-c i o , por mas que á bulto grandes y pequeños , plebeyos y nobles procuraron disuadirle á gritos de la r a z ó n , y á v o -ces del e s p a n t o , que en arrostrando á una cosa u n pecho R e a l , por mas que el peligro se ponga delante, tiene por menos valer dejar de egecutarla. E n fin m a n d ó abrir la T o r r e , levantaron las cerrajas , quitaron los cer-rojos , entró el Rei d e n t r o , acompañado de a l g u n o s , y en vez de los tesoros que buscaban, hallaron sola una ar-ca con u n lienzo , en que estaban pintados hombres de diversos t r a g e s , puestos á caballo , unos con lanzas y adargas , y otros con ballestas, coronados los cabellos de tocas listadas, al modo que los Árabes y Moros Africanos. - E n lo alto de la pintura habia un letrero , que en letras
•Latinas, (como dice el Arzobispo D Rodrigo ) ó Griegas ( c o m o quieren o t r o s ) d e c í a n , vueltas en Castellano, de
es-Y ALIVIO DE LASTIMADOS. 2.CJ
esta suerte: Quien quebrare estos candados y abriere este Pa-lacio , perderá las Esp añas; y ganarlas y sugetarlas han gen* tes de esta forma. Atónitos y pasmados se quedaron todos. El R e i , por mas que mostró valor, quedó aturdido al p a -so que pesaro-so de lo hecho. Mandóles á los suyos que n o dijesen palabra de lo que habian v i s t o , y vuelto á co-ger el lienzo como estaba, y cerrada la T o r r e , caminaron á Palacio; mas antes que llegasen á la C i u d a d , volvieron acaso la v i s t a , vieron que se abatió una Águila con u n tizón de fuego en el pico , y poniéndole al pie de la T o r -re y avivándole con sus alas , la encendió de manera q u e se resolvió en pavesas y cenizas, las quales arrebatadas de u n v i e n t o , donde quiera que c a í a n , se convertían e n sangre.
Todo esto había yá pasado antes que el Rei forzase á F l o r i n d a , y antes que su lastimosa carta llegaraá las manos
de su padre. ( que es en lo que íbamos., y de donde nos apartó el discurso) N o hai que ponderar la pena del C o n de Don Julián quando leyó su afrenta, y consideró el d o -lor de quien se la escribía lastimada ; que golpes semejan-tes en quien sabe sentir á lo n o b l e , por duro que tenga el c o r a z ó n , se quebranta el pecho , y por mas que se e n cubra , se asoma hecho pedazos por los ojos. Pero c o n s i -derando astuto al modo de A b s a l ó n , ( c u y a lección t o m ó b i e n ) que consistía la venganza en el disimulo , después que para consigo hubo llorado y sentido lo b a s t a n t e , s e echó á la boca u n candado de silencio, calló el caso
para t o d o s , b o r r ó del rostro la tristeza y disimuló el d o -lor. Ajustando las cosas con el Gobernador Muza , y ase-gurándole sería presto de vuelta á negocio que había de estarle b i e n , partió á toda diligencia para España. Llegó á T o l e d o , fue á besarle al Rei la mano , tan valeroso en saber v e n c e r s e , que n o le debió nada á Absalón. C o n
fin-gida risa , con alborozo aparente dio cuenta de su embajada , fingiendo muchas cosas para colorir su engallo. R e -cibióle el Rei con todas demonstraciones de alegría, y co-mo brindándole c o n nuevas m e r c e d e s , temeroso quizá eme le contase la hija lo que yá él sabía. Todo lo advertía
7.6 PARTE m . DE DAVID PERSEGUIDO,
el Conde ; con que haciendo mañoso de lo que importaba, le pidió el Gobierno de los Lugares de África, tomando p o r causa querer estar á la vista del Moro para impedirle qualesquier invasiones. Todo sé lo concedió el Rei y mas que le pidiera: con esto levantó su c a s a , y con su m u g e r Frandina se partió á aquel Gobierno , dejándose para m a -yor disimulo á su hija Florinda en servicio de la R e i n a , del modo que se estaba, después que con ella tuvo á lo se-creto sus coloquios bien llorados y sentidos, y para los de fuera bien disimulados. Antes de partirse , mientras se dis-ponía el v i a g e , con el recato que pudo y con el silencio que pedían materias tan a r d u a s , conspiró á todos sus alia-dos , amigos y p a r i e n t e s , y en el Monte Calderino, ( q u e e n Arábigo quiere decir el Monte de la Traición) j u n t o á
la Villa de Consuegra que era suya , se juntaron t o d o s , y descubriéndoles su pecho de lo afrentado que estaba, y que el designio de irse á aquellas partes era por pedir ayu-da al Moro Muza para quitarle á D o n Rodrigo la C o r o n a , y hacer que la obtubiesen los hijos de Uvitiza, les ofreció
á todos Títulos y Oficios, Cargos y G o b i e r n o s , para que la golosina del interés los tubiese firmes. Cada u n o de pof sí le ofreció de acudirle con a r m a s , vida y hacienda, y t o -dos juntos se le j u r a m e n t a r o n de leales , sin advertir q u é j u r a b a n ser traidores.
Llegado el Conde á África fue luego á verse con Muza; y sobre lo que yá con él dejó trazado en razón de favo-recer á los hijos del Rei Uvitiza, que los llamaba sobrinos, por serlo de su m u g e r , le refirió su afrenta y su determi-nación á la venganza. Significóle la buena ocasión que se le ofrecía para hacerse Señor de todo el Imperio Gótico y de las mas Provincias de la E u r o p a , si arrostraba á aque-lla empresa sin admitir dilaciones. Encarecióle la facilidad c o n que podía conseguirlo , y convidóse que sería el p r i -mero que dándole su a y u d a , correría Ja c a m p a ñ a , asegu-rándole que todos sus aliados y parciales habían de acogerse á sus vanderas. N o le pareció al bárbaro malo el e n -vite , si bien ( c o m o cuerdo) receló de la fidelidad del C o n d e : que de quien quebranta la fee á su Rei
Y ALIVIO DE LASTIMADOS ^7 n o , n o es m u c h o n o se confiese u n Moro. Comunicó él
caso con el Miramamolin , que era como supremo E m p e rador del Mahometano I m p e r i o , y por quien Muza g o b e r -naba lo de África. Resolvieron ambos de que con poca gente se hiciese cala y cata de aquellos i n t e n t o s ; que a u n en avenidas de dichas es siempre prudente arbitrio tentar primero el vado.
E n tanto que urdian estas t r a m a s , y entre Ulit y Mu« za se tomaba a c u e r d o , en que n o dejaron de gastarse al-gunos dias , volvió el Conde á Toledo con pretexto d e afirmar las voluntades de sus confederados y de llevarse á su hija, antes que se descubriese aquella zalagarda. F i n -gióle al Rei otra c o s a , y á lo secreto hacia su negocio. Esto a s e g u r a d o , fingió asimismo que su muger Frandina quedaba en África e n f e r m a , y que la ausencia de su hija Florinda y carecer de ella la agravaba mas la enfermedad,
y que en sola su vista afianzaba su salud. Ponderóle esto al R e i encarecidamente, pidiéndole con suplicas licencia para llevarla. El Rei que ignoraba la t r a i c i ó n , n o quiso disgustar al C o n d e , por mas que sentía privarse de la idolatrada beldad. Concedióle lo que le p e d i a , y el C o n d e con toda priesa partió con Florinda á M a l a g a , en la qual-Cíudad aun permanece una puerta por donde salió á em-barcarse esta S e ñ o r a , sin que á injurias de tantas edades la haya consumido el tiempo.
E n orden á lo capitulado con Muza halló el Conde e n África seis mil Árabes p r e v e n i d o s , y por Cabo de ellos á
Tarif A b e n z a r c a , Capitán famoso. D e vasallos y parciales ( q u e de su nombre tomaron llamarse Julianistas) llegó el Egercito del Conde á doce mil combatientes : trozo mui pequeño para tan grande i n v a s i ó n ; pero el descuido del Rei y de los nuestros le añadió gentes y fuerzas, dejando sugetos todos los Pueblos 'que caían en África, con la Ciudad de Heraclea , ( hoi Gibraltar) rompieron furiomente por toda la Andalucía y parte de Portugal , sa-queando y destruyendo quanto había, sin hallar resisten-cia en los m o r a d o r e s , que asombrados de ver tan inopii nadamente tantos Moros sobre s í , desamparando los Pue*
"2.8 P a r t e i i i . d e D a v i d P e r s e g u i d o ,
blos las haciendas, las mugeres y los hijos, se huían á los montes á buscar asilo entre las grutas. Llegó el aviso á T o l e d o , y el Rei entonces mui turbado con la mas g e n -te que pudo despachó á su sobrino D o n S a n c h o , hijo de A c o s t a ; y aun dicen a l g u n o s , que con animo que p e -reciese en la batalla, porque por hijo de su hermano
mayor n o le hiciera algún contraste á la C o r o n a , ó p o r menos lo tenia por padrastro. Vendió este Principe m u i bien la vida , dándoles muchas batallas a los Moros y
rebeldes, que victoriosos y ufanos, y cargados de des-pojos se volvieron á África.
C o n mucho alborozo recibió Muza al Conde y á T a -rif, quandos los vio volver tan ricos y triunfantes; y c o -n o c i e -n d o de ta-n bue-n pri-ncipio , que seria-n prósperos los progresos de aquella guerra , hizo aprestar u n a gruesa A r m a d a , que atravesando el E s t r e c h o , poblaron s e g u n -da vez de barbara Morisma los Campos An-daluces. Yá el R e i D o n Rodrigo habia juntado en Toledo u n grueso E g e r c i t o de diez mil caballos, y ciento y diez mil Infan-t e s : vasInfan-tanInfan-te genInfan-te si esInfan-tubiera bien disciplinada en la Milicia, y si supieran cogerle al enemigo las espaldas del M a r , por donde le acudían los socorros. E n los campos d e Xerez , orillas de Guadalete , se dieron vista el un E g e r c i t o y otro. El Rei animó á los suyos con razones lastimosas: Tarif hizo lo mismo con palabras graves : T r a báronse sangrientamente los unos con los otros u n D o m i n g o de mañana á dos de Setiembre , y duró la pelea t o -do el dia sin conocerse ventaja. Toda la semana se peleó de la misma s u e r t e , andando el Rei con las insignias R e a
-les en u n a litera de marfil, discurriendo á todas p a r t e s , y a n i m a n d o á sus Soldados, q u e cansados de herir y ser h e r i d o s , desmayaron grandemente el ultimo d i a , que fue D o m i n g o t a m b i é n , quando vieron que los des hijos de U v i t i z a , dejando el lado del R e i , se hicieron c o n los M o -ros y con los demás rebeldes. Este a r d i d , ó esta traición, degolló los brios á Jos que hasta entonces habian andado bizarros. Vastante hizo el Rei para soldar el r i e s g o , pues dejando la litera y montando e n un caballo, hizo por sus
ma-? ALIVIO DE LASTIMADOS. 2p
tríanos tales bizarrías, que titubeó la barbara canalla en la presunción del vencimiento ; mas nada fue vastante para n o quedar vencidos los nuestros , y el Moro triunfante: dia el mas aciago que vio E s p a ñ a , y que será llorado lo ¡que durare el O r b e , pues quedó extinguida la luz del I m -perio de los G o d o s , respetado y temido de todas las Na-ciones , Romanos , G r i e g o s , Asirios , Vándalos, Alanos
y Suecos. Las Vanderas que siempre se aclamaron v e n c e -d o r a s , ( q u e -dolor!) se vieron arrastra-das -del Bárbaro Afri-cano 5 holladas y ultrajadas de sus Medias-Lunas. Solo c o n esta batalla quedó España perdida , despobladas sus Ciuda-d e s , cautivos sus hijos, saqueaCiuda-das sus riquezas, vueltas en llanto sus glorias , desdorados sus blasones , obscurecidos sus t i m b r e s , la Religión por el s u e l o , la Fé Christiana e x t i n g u i d a , muertos sus M i n i s t r o s , desechos sus Santua-r i o s , deSantua-rSantua-ribadas sus Iglesias. O lo que se pieSantua-rde poSantua-r u n desacierto! ó los males que se causan de una culpa! ó los daños que acarrea una deshonra! El discurso se embaraza en tanto arroyo de sangre como vé vertida! la pluma t r o -pieza en tanto cuerpo difunto como puebla la Campaña!
abreviemos el caso antes que las lagrimas lo impidan. E l R e i D o n Rodrigo , que hasta el fin de la batalla peleó va-l i e n t e , desapareció en u n p u n t o , sin que va-las ansias deva-l vencedor pudiesen descubrirle vivo ni muerto. Solo h a -llaron su caballo á orillas de Guadalete3 y las insignias Rea-l e s , Rea-la Purpura y Corona sembradas por Rea-la arena. Su cuer-p o n u n c a se h a l l ó , salvo lo que cuentan.algunas tradicio-nes rastreadas de u n sepulcro que se halló j u n t o á Viseo, Ciudad de P o r t u g a l , cuya inscripción dice asi: AQUÍ-YACE
DON RODRIGO, ULTIMO R E Í DE LOS GODOS.