(UNA MIRADA HACIA LA RAÍZ INVERTIDA)
Monografía
Eduin Esneider López Zárate
Universidad Distrital “Francisco José de Caldas” Facultad de Ciencias y Educación
L.E.B.E. Humanidades y Lengua Castellana
LENGUAJE, VIDA Y SUBJETIVIDAD (UNA MIRADA HACIA LA RAÍZ INVERTIDA)
Monografía
Eduin Esneider López Zárate Cód. 20101160035
Carlos Arturo Guevara Amórtegui Director
Universidad Distrital “Francisco José de Caldas” Facultad de Ciencias y Educación
L.E.B.E. Humanidades y Lengua Castellana
Dedicatoria
Agradecimientos
Agradezco en primer lugar al profesor Carlos Guevara
por la orientación académica y la formación que me ha ofrecido.
De igual manera debo agradecer
a todos los que han sido parte importante en mi formación
RESUMEN ANALÍTICO INFORMACIÓN GENERAL Tipo de documento Monografía
Título Lenguaje, vida y subjetividad (una mirada hacia La Raíz Invertida)
Autor Eduin Esneider López Zárate Director Carlos Arturo Guevara Amórtegui
Palabras claves Lenguaje, vida, subjetividad, estética, política, poesía, eidos. Fuentes ACHUGAR, Hugo. La Política de lo estético - revista Nueva
Sociedad Nº 116 Noviembre-Diciembre de 1991. Págs.
122-GUEVARA, Carlos. Correlaciones entre gradación, variantes e invariante en la percepción del fenómeno poético. Doctorado Interinstitucional en Educación.
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CIBERGRAFÍA
KAVAFIS, Constantino. Cien Poemas. Traducción del griego al castellano: Miguel Castillo Didier. Biblioteca Virtual. http://ar.geocities.com/beat_virtual
Contenido La presente monografía está dividida principalmente en cuatro
capítulos: El primero titulado “Lenguaje y sentido” está
únicamente a través del lenguaje que adquirimos forma humana; en segunda instancia, se muestra la consecuencia de lo anterior: que lo poético es un acontecer diario que se vive subjetivamente, pues lo poético como lo estético es la forma de constitución diaria del mundo. En este apartado se ejemplifica el rescate de una subjetividad, fuente de algunos poemas de La Raíz Invertida.
El segundo capítulo llamado “Una aproximación a La Raíz
Invertida” estará encargado de hacer un acercamiento propicio
a lo que es La Raíz Invertida dentro del marco de mi
experiencia lectora. Se hará un paneo tanto de grupo como con cada uno de los poetas que conforman el colectivo.
En el tercer capítulo titulado “Sobre la subjetividad en La Raíz
Invertida” se hará una especificación de qué se considera subjetividad en este trabajo, para esta tarea, haré uso de la fenomenología como apoyo teórico. A lo largo de dicha explicación teórica sobre la subjetividad se estará ejemplificando con algunos poemas detenidamente escogidos que dan cuenta de la subjetividad como elemento dinámico y trasversal a las distintas temáticas trabajadas por los poetas.
El último capítulo: “El dilema estético-político en La Raíz
Invertida” se encargará de mostrar la dualidad entre forma y contenido que sufren los poetas y en general los artistas a la hora de la producción estética. La finalidad de este capítulo es
analizar si en los poemas de La Raíz Invertida la dualidad se
torna problemática o si simplemente se soluciona dentro de la estructura del poema sin perder de vista la subjetividad que es el elemento central de este trabajo. Se mirará el abordaje de esta dualidad en donde la dimensión estética ha de ser una meditación sobre lo bello y sobre la afectación que esto tiene en la vida; en cuanto a la dimensión política, se va a reflejar en la forma como la reconfiguración del mundo que el poeta plasmada en sus poemas, deviene herramienta de autodescubrimiento, de develación de verdades de nosotros mismos que ignoramos o que apenas sospechamos. Finalmente se realizará la conclusión pertinente.
marco de la fenomenología y su relación con algunos poemas de este grupo. Como parte final, se hace un análisis de la dimensión estética y de la dimensión política dentro del marco de la literatura como una apuesta hacia una resignificación del lenguaje, lo cual permite llegar a las conclusiones pertinentes y generales de la monografía.
Conclusiones En primera instancia podemos hablar de dos tipos de conclusiones: una que pone en evidencia la correlación entre literatura, subjetividad y la vida, gracias al hilo conductor del lenguaje como creación poética. La otra, que pone a la vida como materia prima de dicha manifestación estética, lo cual conduce a afirmar que en realidad lo que subyace en una expresión de dicha índole es la subjetividad como rescate del poder creador del lenguaje en la vida cotidiana. Dicho de otra forma, la subjetividad es el móvil para la creación poética, que a su vez rescata al lenguaje en su dimensión creativa para dar sentido al mundo.
Se asume como conclusiones básicas que es el lenguaje el camino válido para relacionar subjetividad, literatura y vida, y que la vida (nuestro ser histórico) es la materia prima en la creación poética.
Resumen
La subjetividad es un rasgo característico que determina la producción literaria
en Colombia. Así pues, el subjetivismo de nuestros distintos escritores y poetas permite
la representación artística de un mundo que va más allá de las descripciones
provenientes de la percepción sensible. Estos productos estéticos nos dejan vislumbrar
nuevas realidades, nuevos horizontes de sentido, nuevas maneras de valorar, lo cual, nos
acerca un poco al mundo autentico –diferente al convencional, al prosaico- que es el de
la experiencia cuando tiene un grado de afectación en nosotros.
El lenguaje es la herramienta que hace esto posible, pues potencia la subjetividad
del escritor y le da la oportunidad de reconciliar al mundo con sus múltiples
posibilidades, ya que, rebasando los límites cotidianos a los que está sometido, perpetúa
al hombre en sus estados más sublimes. El propósito de este texto es analizar esa
resignificación en algunos poemas de La Raíz Invertida y develar que el lenguaje
subjetivo es una instancia creadora.
Abstract
Subjectivity is a characteristic which determines the literary production in
Colombia. So the subjectivism of our various writers and poets enables the artistic
representation of a world that goes beyond descriptions from sense perception. These
aesthetic products let us envision new realities, new horizons of meaning, new ways of
valuing, which brings us closer to the real world a little-different to the conventional,
the prosaic- that is the experience when having a degree of involvement in we.
Language is the tool that makes this possible, because power subjectivity of the
writer and gives you the opportunity to reconcile the world with its multiple
possibilities, since, exceeding the daily limits to which it is subjected, perpetuates the
man in their states more sublime. The purpose of this paper is to analyze the redefinition
in some poems Root Reversed and reveal the subjective language is a creative instance.
TABLA DE CONTENIDO
Introducción……….12
1. LENGUAJE Y SENTIDO 1.1. Subjetividad, literatura y vida………...………..17
1.2. El poder del lenguaje………..22
1.3. Lenguaje y poesía………...25
1.4. Conclusiones………...31
2. UNA APROXIMACIÓN A “LA RAÍZ INVERTIDA” 2.1. Intimidad y proyección: la mirada hacia un grupo……….34
2.2. Los integrantes de La Raíz Invertida………...39
3. SOBRE LA SUBJETIVIDAD EN “LA RAÍZ INVERTIDA” 3.1. La subjetividad: un horizonte de interpretación……….49
3.2. La reducción fenomenológica y los fenómenos de la conciencia………..53
3.3. La subjetividad en la poesía: un proyecto intersubjetivo………...59
4. EL DILEMA ESTÉTICO-POLÍTICO EN “LA RAÍZ INVERTIDA” 4.1. La obra y su contexto………...………...62
4.2. El “arte por el arte” como un solipsismo………64
4.3. La literatura en su dimensión estética y política……….73
4.4. La dimensión estética……….74
4.5. La dimensión política……….79
Conclusión………...87
Bibliografía referenciada……….92
INTRODUCCIÓN
La literatura en el espacio geográfico que hoy conocemos como Colombia nace
apenas como un débil “eco” de aquello que fue la literatura española durante los siglos
XVI y XVII. Algunas resonancias de ese nuevo Renacimiento que tarde entró a la
Península Ibérica fue lo que llegó hasta nosotros durante el tiempo de la colonia
(Holguín. 1989. Pág. 11.). Sin embargo, es necesario resaltar una tendencia muy arraigada
en la literatura colombiana, que ha sido un aspecto trascendental en el desarrollo de
nuestra literatura: el subjetivismo del escritor colombiano condicionado por el conjunto
de factores externos que ha ofrecido nuestra historia patria. Esta subjetividad es un
factor que no puede dejar de tomarse en cuenta, pues es una línea directriz en el
quehacer poético de nuestra cultura.
La inmersión de dicha subjetividad en la literatura colombiana ha permitido la
expresión artística de una constitución de mundo que va más allá de las meras
descripciones provenientes de la percepción sensible. Ha sido esa subjetividad la que
nos ha permitido representar al mundo que nos circunda, la realidad que vivimos a
través del universo sígnico de la escritura.
Fruto de esto han sido nuestros distintos escritores y poetas como Vargas Vila,
Rafael Pombo, Candelario Obeso, De Greiff, Silva, Mejía Vallejo, incluso nuestro nobel
–solo por mencionar algunos ejemplos-. La característica trasversal a todos es que nos
han presentado rasgos del mundo, de la naturaleza que nos rodea, de hechos sociales o
históricos, pero no como información documental o científica, sino a través de los
niveles de afectación que ese mundo de la vida tuvo sobre ellos, donde la realidad lógica
–encargada de inmovilizar la vida- no tiene tanto sentido como el valor de un mundo
surge la imposibilidad de lo pensado como una realidad que nos refleja a nosotros
mismos, por ende, nos permite descubrirnos.
Por otra parte, debemos tener en cuenta que la principal herramienta que nos
brinda esta posibilidad de representarnos al mundo, no es otra que el lenguaje, puesto
que cualquier manifestación humana es componente de un lenguaje cuyas dimensiones
nos abren la posibilidad de hallar ciertas certezas de la esencia de los hombres,
entonces, siendo la literatura colombiana un conjunto de signos cargados de sentido (ya
sea sobre nuestra cultura, como Candelario Obeso; ya sea sobre nuestros conflictos
sociales, como Mejía Vallejo; ya sea sobre nosotros mismos, como en algunos
fragmentos de la obra de García Márquez) constituye una parte importante de nuestra
existencia.
El lenguaje así mismo potencia la subjetividad del escritor o del poeta, le da la
oportunidad de reconciliar al mundo con esas múltiples posibilidades que le ofrece; por
ejemplo, el poeta puede hacer neologismos cuando su lenguaje conocido no abarca el
sentido completo de lo que quiere expresar, puede también cambiar el sentido
convencional de las palabras para crear nuevos caminos en la manera de nombrar al
mundo etc. En fin, el lenguaje, como una estructura flexible, crea posibilidades de
re-crear al mundo a través de la escritura (que es lo que en este trabajo interesa), pero no
solo al mundo, sino a la vida humana con sus constantes complicaciones y sus devenires
inexplicables.
Todo ello nos deja vislumbrar nuevas realidades, nuevos horizontes de sentido,
nuevas maneras de valorar, lo cual, me permito afirmarlo, nos acerca un poco al mundo
autentico –diferente al convencional, al prosaico- que es el de la experiencia cuando
Para nuestros poetas, el lenguaje no ha sido una burda relación entre palabra y
cosa, o un mero instrumento comunicacional; por el contrario, ha sido una forma de
percibir y de proyectar al mundo de forma subjetiva, que trabajado como expresión
poética, resulta ser para el lector una forma de desconstrucción y reconstrucción del
mundo y de nosotros mismos a través de ese lenguaje diseñado como una herramienta
para perpetuar al hombre en sus estados más sublimes, al hombre como dador de
sentido; en pocas palabras, dicha expresión poética es una recuperación de nuestra
propia subjetividad.
Hoy en día, pese a la tecnificación de la vida que procura cotidianidades
afanadas para el beneficio de quienes plantean finalidades de la existencia, la práctica de
la creación poética aflora y se proyecta en un contexto como el nuestro. Tal es el caso
de La Raíz Invertida: un grupo de tres poetas que en la actualidad hacen un rescate de su
subjetividad a través de la poesía y promueven entre la población joven de Bogotá un
ejercicio similar a través de talleres literarios y de creación poética que realizan en
diversas bibliotecas públicas.
Dicho lo anterior, el propósito de este texto es hacer un análisis de la forma
como estos poetas han hecho una resignificación de la realidad rescatando la
subjetividad, haciendo uso del ejercicio poético. El análisis estará sustentado en un
pequeño estudio literario que realizaré con algunos de sus poemas para evidenciar el
planteamiento aquí hecho. Unido a lo anterior, también es propósito de este documento
develar el lenguaje subjetivo como instancia creadora en los poemas que sean objeto de
análisis.
Para dar efectividad a lo anterior, el presente texto estará dividido en cuatro
capítulos. El primero titulado “Lenguaje y sentido” estará constituido principalmente de
encaminados en mostrar, en primer lugar, que el lenguaje es fuente del sentido humano
en el mundo, cuando está constituido por una dimensión subjetiva, pues es únicamente a
través del lenguaje que adquirimos forma humana; en segunda instancia, se mostrará la
consecuencia de lo anterior: que lo poético es un acontecer diario que se vive
subjetivamente, pues lo poético como lo estético es la forma de constitución diaria del
mundo. En este apartado se estará ejemplificando el rescate de una subjetividad que ha
sido fuente de algunos poemas de La Raíz Invertida.
El segundo capítulo llamado “Una aproximación a La Raíz Invertida” estará
encargado de hacer un acercamiento propicio a lo que es La Raíz Invertida dentro del
marco de mi experiencia lectora. Se hará un paneo tanto del grupo en general como con
cada uno de los poetas que conforman el colectivo.
En el tercer capítulo titulado “Sobre la subjetividad en La Raíz Invertida” se
hará una especificación de qué se considera subjetividad en este trabajo, para esta tarea,
haré uso de la fenomenología como apoyo teórico. A lo largo de dicha explicación
teórica sobre la subjetividad se estará ejemplificando con algunos poemas
detenidamente escogidos que dan cuenta de la subjetividad como elemento dinámico y
trasversal a las distintas temáticas trabajadas por los poetas.
El último capítulo: “El dilema estético-político en La Raíz Invertida” se
encargará de mostrar la dualidad entre forma y contenido que sufren los poetas y en
general los artistas a la hora de la producción estética. La finalidad de este capítulo es
analizar si en los poemas de La Raíz Invertida la dualidad se torna problemática o si
simplemente se soluciona dentro de la estructura del poema sin perder de vista la
subjetividad que es el elemento central de este trabajo. Se mirará el abordaje de esta
dualidad en donde la dimensión estética ha de ser una meditación sobre lo bello y sobre
en la forma como la reconfiguración del mundo que el poeta plasmada en sus poemas,
deviene herramienta de autodescubrimiento, de develación de verdades de nosotros
mismos que ignoramos o que apenas sospechamos. Finalmente se realizará la
conclusión pertinente.
Esto no es un trabajo de análisis formal, puesto que los análisis literarios de ésta
índole tienen poco que decir a quienes se preguntan por las posibilidades de
coexistencia entre la vida, el lenguaje que trasgrede los límites de la comunicación
lineal, la historia y las significaciones que todo ello puede tener en nuestra vida
concreta, cotidiana. Por lo tanto, no quiero mirar los tipos de versos, de rima (si la
tiene), tampoco inscribiré los poemas en torno a una escuela literaria; no intentaré ver la
esencia del poema a partir de estos racionamientos academicistas o retóricos, pues, si
fuera así, la constitución esencial del poema estaría fijada por anticipado y alejada del
lector; es mi proyecto encontrar esa esencia a partir de la subjetividad, ya que –como se
verá en este documento- es una realidad dinámica y en íntimo vínculo con cada uno de
Capítulo Primero
1. LENGUAJE Y SENTIDO
“Sólo como fenómeno estético aparece justificada la existencia del mundo”
Nietzsche
1.1. Subjetividad, literatura y vida cotidiana
Iniciemos este capítulo con una pregunta conductora: ¿es posible relacionar
subjetividad, literatura y vida cotidiana? A simple vista pareciera que se tratara de
ámbitos completamente distintos, pues, suele suceder que en la vida cotidiana no
reflexionemos o reflexionemos poco acerca de la forma como le hemos dado sentido al
mundo. Cuando estamos trabajando, estudiando, o simplemente viajando en transporte
público, no es común que hagamos una pausa reflexiva para meditar acerca de las
instancias desde donde hemos construido y otorgado un valor al mundo que nos
circunda. Sabemos muy bien que en todo momento nos atraviesa algún sentimiento,
sabemos qué amamos, qué odiamos, sabemos incluso qué nos causa alegrías y tristezas
¡valoramos al mundo de forma única! Pero la cotidianidad que se presenta ante nosotros
pareciera truncar con esa subjetividad que nos constituye, y le abrimos paso a los
afanes, a las angustias, a las responsabilidades y compromisos que otros plantean y
tienden sobre nuestras vidas como una sombra que se propaga aniquilando nuestra
subjetividad. Nos damos cuenta de que nuestras formas de significar al mundo están
altamente condicionadas por una cotidianidad la cual sólo demanda cumplir esas
obligaciones que atentan contra nuestro tiempo, es decir, contra nuestra vida.
Por otro lado, la literatura en esta cotidianidad no es un factor imprescindible, no
es necesario leer ni siquiera un haikú para poder tomar el autobús o para hacer esas
regresar a casa. A lo sumo vamos pensando que mañana tenemos que madrugar, o que
tenemos que terminar el trabajo que no nos gusta hacer para el profesor más estricto y
con el que vamos perdiendo la materia. En esta perspectiva, se podría pensar que la
literatura es para gente que habita otros mundos pues ésta “inventa mundos” (Iribarne, J.
2005. Pág. 91.).
Entonces podemos llegar a considerar que la literatura se contrapone a la vida,
sobre todo a esa vida cotidiana que nos hemos venido planteando, un ejemplo de ello
sería argumentar que la literatura no nos sirve para solucionar un problema presentado
en la inmediatez de lo vivido, o simplemente que no nos van a dar dinero por leer un
poema. En este caso, debemos aclarar que en un mundo donde todo se acostumbra a
tener una funcionalidad mecánica y pragmática, en efecto, la literatura no sirve para
nada, tan solo recordemos al poeta de “El rey burgués” (Rubén, D. 2013. Págs. 17-22.),
quien murió congelado dando vueltas a un manubrio, pues en una ciudad dominada por
figuras ostentosas y soberbias, no se le encontró la utilidad requerida aun cuando éste
advirtió que cantaba el verbo del porvenir.
Pero si difieren tanto ¿cómo podríamos vincular estas tres partes de la existencia
humana cuando la vida cotidiana tiende hacia una mecanización de lo humano que hay
en ella? Dicha mecanización llega al punto de contraponer en primer lugar, la
objetividad con la subjetividad; y en segundo lugar, la literatura con oficios que llaman
“de verdad”.
En la primera contraposición (objetividad/subjetividad), la objetividad es lo que
suele demandarse en las distintas esferas de la vida. ¡Sea objetivo! se nos dice
constantemente como una forma de filtrar nuestros juicios en “el coladero de la razón”
como si “ser objetivos” significara ser razonables, y como si valorar a partir de nuestra
de verdad) podemos ver que la literatura es un oficio relegado a gente desocupada, que
no les gusta trabajar o que simplemente tienen plata y no necesitan conseguir el sustento
diario, y de esa forma se subordina en la periferia donde están las cosas que no tienen
sentido real para esta mecanización de la vida humana.
Sin embargo, esta relación puede tener un primer lugar común: la vida. La
literatura construye otros mundos que son el producto de la actividad de la conciencia
en la experiencia, o sea, que la materia prima del trabajo literario es la vida misma, ya
sea como experiencia significativa (todas aquellas vivencias que han sido importantes a
la hora de crear sentidos y valores del mundo), es decir, como pasado; o como
proyección, como futuro. Esta vida es fuente primordial de las diversas manifestaciones
literarias, los escritores y los artistas hacen uso de ella para lograr sus obras más
sublimes. Pero ¿Cómo lograr que el trabajo de dicha materia prima no dé como
resultado un trabajo científico? A través de la subjetividad. Otro lugar común que puede
tener la relación de la que estamos hablando es el lenguaje. Es desde el lenguaje que se
puede construir una verdadera relación entre vida, subjetividad y literatura, ya que ¿Qué
son la vida, el mundo, la humanidad y todo lo que existe? Todo ello es una creación del
lenguaje –tal y como lo veremos más adelante-.
Para ejemplificar lo anterior, tomemos un aspecto recurrente en las obras
poéticas: el amor. Si fuéramos objetivos para explicar o dar sentido al amor, bien
podríamos estudiarlo a partir de aquellas disciplinas que nos ofrecen del amor puntos de
vista precisos y definitivos. Podríamos por ejemplo partir desde la química, desde la
biología, incluso desde la psicología clínica; desde cualquiera de estos campos
hallaríamos una explicación objetiva del amor la cual tiende a ser universal e invariante,
encontraríamos un sentido del amor cómodo y tal vez claro; encontraríamos por ejemplo
hipotálamo cuando el olfato detecta una hormona con la cual se identifica, y que eso
produce ciertas reacciones en el cuerpo, tales como el nerviosismo, el sudor cuando se
está cerca del cuerpo deseado, etc. Desde el aspecto biológico el amor se reduciría a un
instinto de los animales por conservar la especie a través de la reproducción y que eso
lleva a que el macho emprenda rituales de apareamiento cuando los instintos los llaman.
Se podría decir mucho más y explicar con mayor claridad y con ejemplos cada una de
estas perspectivas del amor, pero en este trabajo no se hará, pues son tomadas
únicamente como ejemplos.
Estas explicaciones tienen un sentido, pero dicho sentido no tiene vivencia real
simplemente porque cuando amamos a una persona no estamos pensando en el
hipotálamo y en la sustancias químicas que segrega; tampoco estamos pensando en
conservar a la especie; cuando sentimos amor, la vivencia es otra, y es distinta según el
tipo de amor que tengamos, pues, no es lo mismo amar a la madre, al hermano o a la
pareja; en los tres casos la vivencia es diferente. Lo mismo ocurre con todos los
aspectos de la vida: significamos al mundo a través de la experiencia, lo cual implica
que le damos un sentido único a la vida y a dicho mundo, pero además de único,
seguramente es irrepetible, con sus propias manifestaciones y con su propio lenguaje.
Nos damos cuenta entonces que el lenguaje subjetivo es distinto al lenguaje
objetivo. Con éste podemos ver al mundo de la vida de forma técnica y simplificada,
con el otro podemos ver la infinidad de mundos que habitan al mundo y que podemos
expresar gracias a las experiencias de nuestras vidas con una manifestación poética, en
otras palabras, cuando se habla del lenguaje dentro del marco de la subjetividad no se
hace referencia al lenguaje con que designamos las cosas de forma ordinaria o
mecánica, por el contrario, nos referimos a un lenguaje que se proyecta sobre la
que va más allá de la unión de morfemas, es un lenguaje que crea símbolos. Veamos un
ejemplo siguiendo la misma temática del amor:
V1
¿Y el amor?
Esa muerte que flaquea sobre un cuerpo desnudo más allá del pudor y la reserva.
Los hombres son sus aguas su cauce y su diluvio.
Con este lenguaje, el amor ya no es un objeto estático y disponible para un
estudio científico; el amor revela la intimidad de lo humano tal y como ha sido
experienciado y reflexionado para poder ser plasmado en este poema. Aquí el amor ya
no se reduce a una cuestión de instinto para la supervivencia de una especie o una lista
de sustancias químicas propias del cuerpo, el amor va más allá de todos estos
tecnicismos. El amor aquí se presenta con formas y figuras que comúnmente, no se
perciben, tal y como lo expresa el poeta: “Esa muerte que flaquea sobre un cuerpo
desnudo más allá del pudor y la reserva”, es decir, el amor también es muerte, pero la muerte en la agitación de dos cuerpos que han trasgredido los límites del pudor
cotidiano; en este caso, el amor no es sexo solamente, sino esa consecuencia del sexo
cuando la pasión domina la relación y el ahogo de los cuerpos se perpetúa por largos
segundos. Pero también es un recuerdo, o la noche que trae el recuerdo: “Noche aciaga
que recuerda su plumaje entre mis manos”. En fin, el amor desde esta perspectiva logra adquirir esas vivencias que constituye lo que justifica nuestra existencia; el amor ya no
1 Este es un Fragmento de un poema de Hellman Pardo, uno de los integrantes de La Raíz Invertida. Fue extraído de
es un objeto, se vuelve un símbolo a través de este lenguaje que revela la subjetividad
de lo vivido.
El lenguaje es entonces el hilo que logra conectar y relacionar de forma intima la
subjetividad, la vida y la literatura, tal y como lo acabamos de vivenciar con el ejemplo
anterior; de ahí la importancia mayúscula que el lenguaje tiene en este pequeño trabajo
como instancia reivindicadora de la subjetividad. En esta línea vamos sentando una
somera idea de cómo se va a constituir el análisis de los poemas de La Raíz Invertida
escogidos para este documento, no sin antes ahondar un poco más en la importancia del
lenguaje para fines aquí previstos.
1.2. El poder del Lenguaje
El lenguaje tiene un poder creador y eso lo podemos ver fácilmente, empezando
porque cada uno de nosotros tiene la capacidad de verificar la existencia del mundo que
conocemos gracias a esta herramienta (el lenguaje). Siendo el mundo un mero conjunto
de materia, que en sí misma carece de sentido y de valor, hemos sido nosotros, los
humanos, quienes para sobrevivir en esta masa –amorfa-, le hemos otorgado valor y
reside fuera de sí, es forma; por lo tanto, toda valoración que posee “la naturaleza”
decir, en el hombre. Lo que significa igualmente que “el valor” del mundo afecta
únicamente a quien se lo proporciona, puesto que se valora y se le otorga sentido al
universo humano únicamente a través del lenguaje.
El lenguaje en consecuencia, es nuestra forma particular de representarnos al
mundo; es un elemento fundamental en el proyecto que tiene el hombre de darle un
lenguaje configura el pensamiento revelando formas únicas para constituir lo que existe
dentro del marco de la experiencia posible.
A través del lenguaje el mundo adquiere su forma humana, todo lo que se puede
simbolizar, todo lo artificial representa un potencial político en el ejercicio del hombre
como dador de interpretación y a su vez de sentido. Demos un pequeño ejemplo de
carácter histórico: hasta la Alta Edad Media se creía que todo el universo giraba
alrededor de la tierra; se pensaba que nuestro planeta estaba en el centro del universo,
por ende, que las estrellas y los demás planetas lo orbitan; en ese entonces el universo se
reducía a un pequeño número de cuerpos celestes, pues se desconocía la existencia de
otros sistemas solares, incluso de otras galaxias, y desde este conocimiento –
científicamente limitado- los hombres le habían dado un sentido a su vida y una
interpretación a la existencia determinados. Hoy en día, sabemos que nuestro planeta, el
lugar donde nacimos, donde viviremos toda la vida, donde estudiaremos, viajaremos,
etc., y donde finalmente moriremos, y que está cargado de sentidos y de valores que
hemos constituido a lo largo de nuestras vidas, sólo es un planeta de tamaño pequeño
que orbita un sol que en comparación con otras estrellas, no es más que una partícula de
polvo. Estos nuevos conocimientos que han permitido los avances tecnológicos,
representan una herramienta política desde la cual damos una interpretación a lo que
existe, desde la cual nos preguntamos muchas veces por el sentido de la vida ahora que
somos tan fugaces y pequeños. Pero todo eso se logra gracias al lenguaje: éste nos
permite llegar tanto a esos nuevos conocimientos por la adaptación humana que le
damos a lo que desconocíamos a través de la representación simbólica, como a los
cuestionamientos que de allí surjan.
Siguiendo lo anterior podemos afirmar que la simbolización de la “realidad” nos
podemos por ejemplo hablar de esas nuevas estrellas y esos nuevos planetas
prescindiendo de su presencia física, ya que el lenguaje nos da la certeza de tener todo
el mundo a nuestra disposición en el momento que queramos traerlo a la mente con el
sólo acto de nombrarlo, y el mundo en sus niveles más sensibles, en todas sus
gradaciones2 es experimentado gracias a la existencia de este universo sígnico.
Entonces, la importancia de los objetos físicos como esencia, es decir, como
vivencia invariante en el sujeto, se subordina completamente al pensamiento de los
mismos, al punto de que el lenguaje como intuición nos permite percatarnos de la
existencia indirecta de los objetos; no necesitamos tener a nuestra madre al frente para
percatarnos de que existe. Mediante el acto enunciativo “entra en nuestro campo de
conciencia todo lo que no está en el rango de percepción sensible” (Guevara, C. 2011.).
Pensando en lo anterior es válido afirmar entonces que el mundo físico es
desplazado por su representación simbólica en un acto complementario. Si ya se afirmó
que los objetos se subordinan, es porque en el momento de otorgar valor a algún objeto,
lo que perdura en el hombre es el pensamiento, la idea del objeto y no el objeto como
materia; y la representación de los objetos tangibles es posible únicamente gracias al
lenguaje.
El objeto físico es efímero y distante del hombre, en cambio el pensamiento del
objeto es tan próximo al sujeto que es el sujeto mismo en el acto de pensar; y es esta
simbolización a través del lenguaje lo que cobra verdadero sentido por la proximidad ya
nombrada. Por ejemplo, yo puedo tener mis zapatos favoritos, tal vez con los que jugaba
futbol o con los que me sentía más rápido que mis compañeros, dichos zapatos con el
tiempo se vuelven inservibles, se deterioran con el paso de los días, se van quedando
pequeños por mi crecimiento o simplemente se me pueden perder o dañar de golpe, pero
2 Se entiende el término gradación de la misma forma que lo expresa Carlos Guevara Amórtegui en “Correlaciones
no es el zapato como objeto material lo que da sentido, sino la representación simbólica
que del zapato tengo.
Nuestra humanidad se fundamenta en el “poder creador que tiene el lenguaje,
mediante el cual se puede producir mundo” (Guevara, Carlos. 2002. Pág. 31), la palabra
dicha se vuelve acción en el universo que nos vamos dando a partir de nuestras propias
experiencias; es decir, es acción en tanto que el mundo vuelve a renacer de forma
subjetiva: hay tantos mundos como habitantes en él.
Lo anterior lo podemos sintetizar en una afirmación de Heidegger (1995) “el
lenguaje es la casa del ser”, y tiene como propósito fundamental –además de constituir
al mundo a través de la mirada del hombre- revelar su verdadera identidad. El lenguaje
entonces es la huella particular que nos posee y nos permite valorar y crear nuestro
universo desde el instante que lo percibimos hasta en el acto de intuirlo.
1.3. Lenguaje y poesía
Ahora, para irnos centrando hacia la finalidad de este trabajo, veamos un poco la
relación que se pretende plantear entre este lenguaje cargado de vivencias, cuya
característica es un poder creador y lleno de subjetividad y la poesía. La poesía como
forma de representación de la condición humana forma parte central en la manera como
se nos da el mundo en las distintas etapas de la vida, por lo tanto, se debe advertir que
ésta, independiente de la forma que adopte, de sus rimas y sus figuras literarias, debe
estar hecha con un lenguaje que devele el contenido eidético de nuestra propia
identidad, identidad que ignoramos o que apenas sospechamos, resaltando su poder
creador y su importancia en la manera de adquirir nuevas interpretaciones para nosotros
Ya desde la época clásica las formas de dación de la vida se fundamentaban en
las expresiones estéticas, así por ejemplo, la tragedia era uno de los medios de
simbolización de la condición humana. Los griegos encontraron en la tragedia una
forma de lucha contra el olvido, la feroz tarea del arte por recordar la importancia de la
existencia en sí misma.
El hombre, sabiéndose finito, sabiéndose existencia prescindible ideó un
lenguaje que vence al olvido a través de la transformación del mundo como tal y de los
diversos caminos de representarlo. El lenguaje que trasciende las fronteras del tiempo y
del espacio para dejar la huella infinita del hombre es el crear poético (poiesis) como
instancia mediadora, como gradación subversiva a través de la cual el hombre adquiere
un sentido y un devenir.
Desde esta perspectiva, la poesía no se puede presentar como un mero lenguaje
que se arroja sobre la percepción sensible, como una mera reproducción de la realidad;
más bien, es determinada como medio de reflexión sobre nuestra existencia concreta en
esto que llamamos mundo y vida, lo que es igual a decir, un medio para rescatar nuestra
subjetividad y meditar en torno a ella. El lenguaje –afirma Carlos Guevara- “es una
huella del ser y de su apreciación del mundo (…) es, en síntesis, su identidad” (Guevara,
Carlos. 2002. Pág. 22.).
Si tomamos al lenguaje más allá de los límites de la estética que únicamente
cautiva los sentidos, resultaría un lenguaje cuyas características le otorgarían la fuerza
creadora para las grandes obras poéticas. Se constituiría un compendio entre reflexión,
existencia y los modos de sentir el mundo, que genera de manera precisa un código, un
universo de signos entre espectador y obra, el cual necesariamente evoca una ruptura
sobre las estructuras naturales de la percepción de la vida, sobre el mundo en su
El poema debe estar atravesado por un lenguaje que atente contra nuestra
percepción cotidiana y naturalista de las cosas, llevándonos a una profunda crisis, a un
aniquilamiento que permita la obtención de bases conscientes para un cambio fundamental en nuestro actuar político. Veamos dos ejemplos –desde La Raíz
Invertida-de este lenguaje poético que se torna político en el rescate Invertida-de la subjetividad.
CAÍDA3
Este primer ejemplo resulta claro en la forma como se trasgrede lo que de común
se consideraría la caída; esta vida cotidiana nos ha llevado a pensar que los obstáculos
son un aspecto negativo para nosotros, que son experiencias que debemos olvidar o
superar como si se tratara de un trauma psicológico. Pensemos en la ruptura de una
pareja como una caída, como un fracaso –casos muy comunes entre los jóvenes y
adolescentes que serán nuestros estudiantes-, la separación se puede tornar una
experiencia que ambos querrán olvidar, que ambos desearían nunca haber vivido; así, el
“sufrimiento” que causa dicha ruptura puede conllevar incluso a generar, sentimientos
como odio, desprecio, vergüenza, venganza, etc., sentimientos dañinos para sí mismos,
y en los casos más extremos pueden conllevar al suicidio. Sin embargo, en este poema,
la visión de la caída, del obstáculo se nos presenta muy diferente; pues se insinúa que
pese a la cantidad de caídas, sólo es justificada la existencia contemplando las
experiencias que quedaron marcadas como una cicatriz y que se pueden explotar a
modo de proyección. Veamos el segundo ejemplo:
3 Este poema pertenece al poeta Henry Gómez, integrante de La Raíz Invertida. El poema fue extraído del libro “La
LA QUIETUD ES OTRA SOMBRA4
Nos contempla el tiempo desde el fondo de un vaso
sediento de nuestra sequía. Bebe de sí lo que tenemos de humano
la edad que se ufana del encantamiento los pliegues donde nuestra voz flota
y enciende la hornilla.
En este poema podemos apreciar con mayor claridad un lenguaje que nos
empuja a contemplarnos a nosotros mismos en lo inevitable; es decir, en el tiempo que
transcurre y que nunca se detiene, sino que es un andar se va llevando rápidamente lo
que tenemos de humano hasta dejar únicamente los despojos de lo que alguna vez fue
una persona con sueños y proyecciones, con experiencias y maneras particulares de dar
sentido al mundo. Un poema como este llevado a un aula puede suscitar grandes
reflexiones entre los estudiantes, ya que sabiéndose jóvenes, la gran mayoría de ellos
apartan de su mirada este destino que a todos nos espera, lo cual podría ser excusa para
fomentar procesos de escritura y también de lectura al contemplar nuestra propia
finitud.
Pese a todo lo anterior, esta época es testigo de una colosal decadencia en el uso
de signos que atenten contra el olvido, que declaren la guerra al sin-sentido emergente
de las relaciones entre existencia y mundo que otros plantean para nosotros. El lenguaje
se ha reducido a un número limitado de sentidos, se ha vuelto unívoco en lo que puede
comunicar, por la única razón de que el lenguaje se ha vuelto precisamente, una mera
herramienta comunicativa. Todo pretexto es bueno para hablar. Incluso sin la presencia
física de una persona vamos agotando el lenguaje mientras caminamos o mientras
vamos apretujados en el transporte público gracias al teléfono celular, que hoy en día
nos da múltiples opciones para hacerlo: llamadas, WhatSapp, Facebook, etc. De esa
4 Este fragmento es del poeta Jorge Valbuena, también integrante de La Raíz Invertida. Fue extraído del libro “La
forma abusamos del lenguaje aun estando “solos”. Recordemos las palabras de George
Steiner como una manera de ilustrar mejor lo anteriormente planteado:
“Poseedor del habla, poseído por ésta, cuando la palabra eligió la tosquedad y la flaqueza de la condición humana como morada de su propia vida imperiosa, la persona humana se liberó del gran silencio de la materia. (…) Pero esta liberación, la voz humana que suscita el eco donde no había antes sino silencio, es tanto milagro como escándalo, sacramento como blasfemia” (Steiner, George. 1991. Págs. 56-57).
El lenguaje por lo tanto se ha espectacularizado, ha sufrido cambios abruptos en
sus formas de entregar mensajes sobre la vida misma, se volvió ambiguo y dependiente
de una tabla de relaciones morales o racionales que nos indica con anticipación su valor,
lo que éste comunica y el sentido que proyecta sobre el mundo. En otras palabras, ese
lenguaje vacío que la cotidianidad ha generado crea un mundo carente de sentido al cual
tenemos que adaptarnos despojándonos de nuestro propio mundo, de nuestras
valoraciones particulares, de nuestra subjetividad.
En la vida cotidiana tratamos con un lenguaje que nos es familiar y
expresamente pragmático para relacionarnos con todo aquello que nos sale al encuentro.
Lo utilizamos para saludar, expresar uno que otro sentimiento, pedir la hora, averiguar
cuánto cuesta el almuerzo que queremos ingerir, dar las gracias, etc.; con esto no se
pierde estrictamente el poder creador del lenguaje, solamente que en la vida cotidiana
atravesada y gobernada por la mecanización de la existencia reducimos dicho poder a
una dimensión comunicativa, para la cual, el lenguaje es una herramienta con la cual se
nombran las cosas, lo que nos impide ver otras dimensiones de la vida que van más allá
de la sistematización de la existencia humana para suspenderse reflexivamente de ese
afán que caracteriza nuestras sociedades. En palabras del profesor Carlos Guevara: “la
palabra es un poder que hay que saber manejar para no caer en la insulsez o fragilidad
Desde este punto de vista, existe un camino que devela el verdadero poder del
lenguaje para que no caiga en la multiplicidad de discursos, los cuales son un mar de
confusiones, de ruidos de fondo que no nos dejan escuchar ni escucharnos; ese camino
es la verdadera expresión artística del lenguaje, pues es una manera de mirar al mundo
que tiende a ser esencial en tanto se adentra en los conflictos más crudos del espíritu
humano (la muerte, el olvido, la pobreza, el sinsentido de la vida, el amor, el
sufrimiento, etc.), en tanto contempla cada una de las situaciones que resultan
problemáticas para la existencia.
En el caso particular de este trabajo nos centramos en la poesía (como dicha
expresión artística), pues ésta hace uso del lenguaje en su dimensión creativa y no como
un ornamento que embellece lo cósico. El poeta considera que el lenguaje es una forma
de deconstruir y reconstruir el mundo con el fin de mostrarnos identidades de nosotros
mismos que por sí solos sería más complicado o menos probable experimentar debido a
lo inmersos que a veces nos encontramos en la tecnificación de la vida.
Por ende, los poetas que aquí quiero presentar (los de La Raíz Invertida) no usan
al lenguaje para realizar descripciones alambicadas de situaciones, cosas, personas, etc.,
o para intentar conmover a un público poco exigente, mucho menos como una simple
herramienta de comunicación prosaica y naturalista, sino como una posibilidad de
reinventar horizontes de sentido, de promover nuevas gradaciones y valoraciones del
mundo.
En definitiva, el poeta, lo que pretende con el lenguaje es buscar que las
personas se reconfiguren para revelar las vaguedades del mundo que nos presenta la
cotidianidad vacía desde la cual hemos dado sentidos limitados a nuestras vidas; y de
esa forma, tener la posibilidad de construir un sentido único, completo y claro de
Para empezar a cerrar esta breve descripción de la importancia del lenguaje en
este proyecto, es menester hacer una cita del Profesor Carlos Guevara Amórtegui que
resulta bastante propicia y amplía un poco lo que aquí se quiere compartir:
“El poeta de verdad (…) es un ser dedicado a observar el mundo desde una perspectiva muy particular. Su visión poética del mundo equivale sin duda a una
variación en la que el valor de la gradación estaría cercano al uno (…). La versión poética es una variación que expresa el eidos, lo esencial5* en un sentido amplio y válido para la espiritualidad de la cultura”6.
1.4. Conclusiones
En este capítulo podemos mencionar dos conclusiones: una que pone en
evidencia la correlación entre literatura, subjetividad y la vida, gracias al hilo conductor
del lenguaje como creación poética. La otra, que pone a la vida como materia prima de
dicha manifestación estética, lo cual conduce a afirmar que en realidad lo que subyace
en una expresión de dicha índole es la subjetividad como rescate del poder creador del
lenguaje en la vida cotidiana. Dicho de otra forma, la subjetividad es el móvil para la
creación poética, que a su vez rescata al lenguaje en su dimensión creativa para dar
sentido al mundo.
Se da fin a esta primera parte del trabajo, asumiendo, en primer lugar, que es el
lenguaje el camino válido para relacionar entre sí tres estadios de la existencia, los
cuales apreciamos al iniciar este apartado. Al relacionar subjetividad, literatura y vida, a
través de un lenguaje que se torna destino por el desocultamiento de diversos horizontes
en la manera de constituir al mundo, podemos acercarnos a una mejor comprensión de
los vericuetos que afectan al hombre, en tanto que recreamos dimensiones más
5* Las cursivas son del profesor Carlos Guevara Amórtegui.
6 GUEVARA, Carlos “Correlaciones entre gradación, variantes e invariante en la percepción del fenómeno poético”.
profundas de la vida cotidiana al verla a la luz de la subjetividad, elemento primordial
de nuestra existencia y materia prima de la creación poética.
¡El lenguaje es un destino! Esto implica que no se produce lenguaje para un “sí
mismo”, aunque sea subjetivo. Si es destino es porque se aleja del naturalismo
espontaneo, pues no es únicamente la correlación entre palabra y cosa, sino que es una
aproximación, un pensamiento de la realidad intersubjetiva.
El mundo en sus manos no es un listado de objetos medibles cuyas
características se pueden conocer mecánicamente. Esto no es el conjunto de lo existente.
El mundo en el destino que le plantea el lenguaje es un proyecto de realidad que es una
realidad haciéndose, imposible de descomponer en elementos intercambiables, un
mundo fluyente sin estancamientos. El mundo es un pensamiento en el fluir del tiempo
que se evapora de las manos de quien lo quiere congelar para sistematizarlo. En fin,
gracias al lenguaje en su dimensión poética, el mundo es una relación dinámica de esa
subjetividad que nos hace únicos e irrepetibles, con la cual damos sentido a nuestra vida
diaria, a nuestro acontecer histórico y todo lo que ello implica. En segundo lugar,
podemos preguntarnos ¿de dónde surge todo lo que un poeta escribe, por ejemplo, lo
que hemos apreciado hasta ahora de La Raíz Invertida? Simplemente no es válido
afirmar que al poeta le caen los poemas del cielo, o que son los amanuenses que
trascriben lo que las musas les dictan. La vida misma es lo que se constituye como
objeto primordial de tematización por parte de los poetas –en este caso, los de La Raíz
Invertida-.
Como hemos analizado en los poemas, la poesía requiere de la presencia
constante de las experiencias que se tornan reflexiones y proyecciones, bajo la intuición,
la imaginación y la sensibilidad, pues es en estos aspectos donde se posibilita despertar
vivencias: son las experiencias comprendidas a profundidad lo que cobra sentido y se
tornan puntos de partida de la creación poética.
Como ya se dijo, el lenguaje no es simplemente una forma de relación entre la
palabra y el objeto nombrado, sino que, desde esta perspectiva, reivindica las relaciones
entre nuestra existencia y mundo como pensamiento subjetivo ¿Cómo nos podemos
figurar al mundo sin lenguaje? Y el mundo así deviene aproximación inmediata al
sujeto, deviene mundo humano cuando el lenguaje le da forma. En consecuencia,
escribir es hacer mundo cuando se parte del poder creador que tiene el lenguaje.
Para que la escritura explote al máximo sus posibilidades tiene que fundarse
como dicho pensamiento subjetivo, que es a su vez sujeto pensando al mundo de la vida
a través del universo del lenguaje ¿qué se quiere expresar con esto? Que como
pensamiento del mundo de la vida, la poesía no es el reflejo descriptivo del dolor, de las
alegrías, los besos, los crímenes y demás pasiones –mucho menos es descripción de
objetos físicos, ya sean personas o cosas-, sino que, a manera de metáfora, es el reflejo
reflexivo del corazón, de los ojos, de los labios, es fin, del sujeto mismo de los actos.
Con dicha metáfora se quiere ejemplificar el verdadero sentido de la poesía
cuando se enfoca en reivindicar al mundo de la vida, el cual, al fin de cuentas no es de
orden descriptivo. No es trasmitir experiencias o hecho por más crueles o dolorosas o
satisfactorios que sean, es lograr encontrar los niveles de afectación que estos puedan
tener sobre la existencia para lograr extraer del sujeto nuevas valoraciones del mundo
Capítulo Segundo
2. UNA APROXIMACIÓN A “LA RAÍZ INVERTIDA”
2.1. Intimidad y proyección: la mirada hacia un grupo
<<Somos un grupo de poetas que van en contraposición a una generación de poetas
anterior a nosotros, cuya característica es un individualismo absoluto. Queremos rescatar el valor del grupo como alguna vez lo fue “Piedra y Cielo” o el grupo “Mito”. Por eso somos una raíz invertida, pues queremos invertir el individualismo del mundo literario de los últimos tiempos>>. Estas fueron las palabras que alguna vez me dijo el poeta Jorge Valbuena en una breve conversación que tuvimos y donde le pregunté
acerca de cómo se definían como poetas y el motivo de llamarse La Raíz Invertida.
Desde entonces entiendo que La Raíz Invertida no es un grupo de personas que
se reúnen deportivamente para conversar acerca de temas literarios para llegar a una
posición clara acerca de poesía, literatura o estética; tampoco un grupo que pretende
propagar alguna ideología política específica a través de sus poemas o de los talleres
literarios que realizan; no son de ningún modo un trío de persuasores que intentan
vender formas de vida o finalidades de la existencia. Para mostrar qué es La Raíz
Invertida sólo cuento con las palabras del poeta Jorge Valbuena y de mi experiencia con
la lectura de sus poemas. Ya que, siendo un grupo de poetas jóvenes –relativamente- no
hay estudios literarios ni biográficos acerca de ellos; a lo sumo, se pueden encontrar
rastros biográficos y pequeños comentarios que otros poetas hacen de ellos y de sus
poemas en los libros que han publicado.
Por lo tanto, advierto que la definición que yo pueda dar de este grupo
que de ellos estoy intentando hacer: al ser poetas jóvenes, no son poetas totalizados; es
decir, son poetas que en este momento están en el ejercicio de producción, lo que me
impide, por ejemplo decir: -fueron poetas que pertenecieron a La Raíz Invertida, cuyas
características fueron…, o que las temáticas que trabajaron fueron… La información de
esta índole es reducida, pues me centro en los poemas que hasta ahora han publicado –
no tengo la totalidad de sus obras-.
La Raíz Invertida es una de las representaciones de nuestra juventud colombiana
que se ha dado al oficio de la creación poética. Por lo tanto, es la síntesis de tres poetas
que han encontrado en el lenguaje una forma y una oportunidad de resignificar y dar
sentido al mundo; pero no sólo de esto, también de recrear y crear horizontes de sentido
que proyectan sobre la población joven de nuestra ciudad. No sólo crean, también
propagan este noble oficio, lo cual abre la posibilidad de que sus lectores y los
asistentes a sus talleres encuentren al igual que ellos, el infinito número de mundos que
ofrece el lenguaje y el infinito número de sentidos que esconde el mundo y que sólo se
encuentran gracias a un lenguaje que vence las barreras del mundo solidificado que nos
entrega la técnica.
La Raíz Invertida es pues, un símbolo de la realidad dinámica que hay debajo de
esa cotidianidad sólida y estática que se nos presenta como única realidad. Estos poetas
nos muestran que por debajo de esta realidad ya hecha, ya definida, existe una profunda
realidad que es más auténtica, una realidad más cercana al sentido que hemos
constituido del mundo y que no se puede descomponer para analizar racionalmente,
porque esa realidad no es otra que nuestra propia subjetividad; es decir, la forma única e
irrepetible de dar sentido y de valorar a la naturaleza que nos hemos representado. Por
dicha razón, en los poemas de La Raíz invertida no vemos un reflejo pobre de lo quieto,
En la ciudad de Bogotá organizan eventos en los que participan jóvenes que
parecen ser la continuación de esta práctica creativa. Uno de esos eventos es el festival
“Ojo en la tinta” realizado con la finalidad de llegar a más espacios y personas, interesados en tener un vínculo especial con la literatura “en todas las dimensiones que
adquiere en la experiencia cotidiana de escribir la vida, vivir la escritura” tal como es
expresado por el mismo colectivo La Raíz Invertida en la publicación del Festival Ojo
en la Tinta (2013).
Vemos entonces que, además de significar de forma subjetiva al mundo con la
poesía, La Raíz Invertida también se interesa por ser el medio por el cual muchos de los
jóvenes que habitan nuestra ciudad y que quieren explorar el mundo y la vida con la
llama incandescente de la escritura, se acerquen a la oportunidad de iniciar sus primeros
poemas o pulir lo ya escrito en los talleres realizados por ellos en las distintas
bibliotecas públicas. Pero ejemplifiquemos un poco esa sensibilidad con la que estos
poetas expresan la vida cotidiana y sus problemáticas a través del universo sígnico
hecho poema y que hemos mencionado en este intento de mostrar al grupo:
DE ETIQUETA7
Traemos los platos a la mesa un hambre de silencio nos sofoca.
Los cubiertos siempre han cumplido las órdenes, el trato,
un grito tras otro debes llevar a tu boca hasta atragantarte.
Este poema de Jorge Valbuena, nos muestra claramente una lucha, de esas que
en la cotidianidad tenemos librar. Tenemos dos representaciones que se yuxtaponen: la
primera es la vida ofrecida por otros como realidad total, como punto central de nuestra
7 Poema de Jorge Valbuena. Fue extraído del libro “La quietud de la ceniza”. El Ángel Editor. Quito – Ecuador 2014.
conducta y de nuestro comportamiento; la segunda representación es el malestar o la
consecuencia interior de la primera cuando en la puja ésta sale victoriosa.
Veamos las expresiones del poeta en estas representaciones: “Traemos los platos
a la mesa”, “Los cubiertos siempre han cumplido las órdenes, el trato”. Estas dos figuras expresan la etiqueta que se demanda, lo que es igual a afirmar, expresa el
comportamiento y los valores que nos imponen. “un hambre de silencio nos sofoca”,
“un grito tras otro debes llevar a tu boca hasta atragantarte”, las dos figuras anteriores manifiestan la contraposición a la “etiqueta”. La figura que más resalta en este poema,
es la de atragantarse con los gritos que llevamos a nuestra boca, que podrían representar
los gritos que nos callamos por conservar el statu quo que nos han impuesto. Es una
manifestación auténtica de la inconformidad, del malestar causada por la restricción de
nuestras formas de valorar nuestra vida.
De otro lado, también podemos señalar que esta sensibilidad se manifiesta de
igual manera en los niveles de afectación que puede traer sobre una persona un gusto
particular. Cada uno de nosotros tenemos preferencias, las cuales orientan parte de
nuestra conducta y las maneras de dar sentido a la cotidianidad, por ejemplo, preferimos
vestir de esta forma y no de otra, comer y beber algo en particular, incluso preferimos
caminar por unas calles y no por otras, ya sea por las vivencias que allí se tejieron,
porque es más bonita la calle o simplemente por seguridad; y tenemos un tipo de música
favorito que nos acompaña, el cual causa diversos efectos en nosotros, un ejemplo de
esto último es el siguiente poema:
STIVIE RAY VAUGHAN8 Este es mi evangelio:
8 Poema de Henry Gómez. Extraído del libro “La quietud de la ceniza”. El Ángel Editor. Quito – Ecuador 2014. Pág.
La soledad del universo se reduce a seis élitros de acero; pesan como el calibre de la araña en el corazón de la rosa, zumban como un crujir de huesos de pájaros salvajes.
Mi voz es clavicordio de agua, pentagrama de fuego, el gesto de todo y de nadie.
La lluvia en el tejado afina el blues-rock de mi guitarra: tormenta de hierro, piedra pluvial que inunda el refugio donde el tiempo pliega sus doce alas.
Mi credo es la ausencia de Dios, el bostezo del cielo.
Podemos apreciar que el poeta Henry Gómez hace una descripción de lo que
puede ser una preferencia musical; pero, más elevado que describir el género musical o
a un representante de dicho género, el poeta se centra en describir
(fenomenológicamente) la afectación que la música tiene sobre él, pues la obra musical
en este poema no es ajena al poeta, más bien se puede ver que es el poeta mismo
inmerso en la música, razón por la cual podemos apreciar fragmentos como “Mi voz es
clavicordio de agua, pentagrama de fuego, el gesto de todo y de nadie”. En este sentido, se nos revela que el poema no es algo que se escribe de forma neutral
emocionalmente, sino que está cargado de todo aquello con lo que podemos justificar
una parte de nuestra existencia, lo que implica que con todo esto, escribir poesía exige
una posición frente a la vida, que trasgreda los límites del espacio y del tiempo medibles
en la cotidianidad, en la cual el tiempo se ha vuelto sinónimo de producción monetaria.
En síntesis, la poesía de La Raíz Invertida nos da la oportunidad de sentir muchos de
los aspectos de la cotidianidad (el sufrimiento, el amor, los fracasos, el tiempo que se
nos está yendo progresiva y perpetuamente de nuestras manos, nuestros gustos) como
otro tipo de vivencias, más cercanas a la claridad de nuestra propia subjetividad; pues su
poesía surge fundando un mundo alejado del tiempo y los acontecimientos lineales de la
realidad estática, cotidiana, dejando que el lector ingrese a una dimensión más sensible,
que nos conmueve y nos afecta para la construcción de un sentido proveniente de
2.2. Los integrantes de La Raíz Invertida
¿Quiénes hacen parte de este colectivo? Como ya se había mencionado, son tres
poetas nacidos en las últimas décadas de siglo pasado, que buscan alimentar sus voces
como grupo, pero sin perder su propia voz e identidad poética. Son expresiones
subjetivas de la poesía que se tornan en un colectivo intersubjetivo; de ahí que sean
raíces, intimidades que se vuelcan hacia afuera, tal y como lo hace un árbol que empieza
como una interioridad, como una raíz que crece hacia abajo y que finalmente se
proyecta hacia el mundo exterior, hacia arriba. En orden cronológico los poetas que
conforman La Raíz Invertida son: Hellman Pardo, Henry Gómez y Jorge Valbuena.
Hellman Pardo, de acuerdo a los datos biográficos que se ofrecen en las cartillas
o libros que publican, nació en Bogotá en 1978 y ha obtenido distintos reconocimientos
literarios, los cuales no voy a nombrar porque para este trabajo no interesan. Lo que se
puede decir de este poeta depende de los poemas que nos ha compartido. Pero la
intención no es hacer una crítica biográfica para intentar ver al hombre que existe detrás
de la obra; la obra será mejor utilizada en este caso, haciendo una caracterización de
símbolos y figuras que expresa para develar los mundos que nos muestra.
La poesía de Hellman Pardo nos aproxima a los elementos naturales que
circundan al hombre cotidiano, vinculado con su medio y atento a los pequeños detalles
que la vida ofrece como relevos de esta cotidianidad que tanto hemos mencionado. Así
por ejemplo, Hellman trabaja símbolos en torno al medio natural que todavía subsisten,
tales como la lluvia, el viento, la niebla y el cuerpo mismo. Pero también, su poesía se
encuentra empapada de las cosas sencillas que juegan un papel muy importante en
nuestra vida, pero que aun así, pasan desapercibidas, tales como la puerta, la ventana, el
En algunos poemas de Hellman se manifiesta la inevitable relación entre el
hombre y el entorno constitutivo de la conciencia del hombre: se ven los conflictos
característicos de nuestro país y el sinsentido que ello teje en el espíritu humano. Los
siguientes poemas dan cuenta de lo que se está afirmando:
LA VENTANA9
Parece más compasiva la ventana que la propia piel que conocemos. Conjetura un paisaje afuera
mientras nosotros
tallamos lo invisible.
Es preciso ver la yuxtaposición del mundo exterior y el mundo interior planteada
en este poema, cuyo espacio divisorio es la ventana, o la piel; pues ambos son la
separación y al mismo tiempo el medio por el cual se comunican los dos mundos: la
ventana por un lado dejar ver el mundo que se forma afuera de la casa, pero
posiblemente oculta el interior de la misma (guarda un misterio y pinta un cuadro de
realidad externa); la piel por otro lado, es la extensión sobre el cuerpo humano que
envuelve y oculta su interior, pero es la apariencia que se comunica con el mundo
exterior. Aquí la ventana resalta sobre la piel, posiblemente por el carácter compasivo
que el poeta le otorga. Pero lo que nos interesa es apreciar las dos realidades que se
constituyen simultáneamente, resultando, la constitución interna un aspecto invisible.
Vemos entonces la ventana como un símbolo que nos deja ver lo que por
anticipado está dado (el mundo exterior), y que sin embargo, oculta lo que está en
proceso de construcción (el mundo interior). La ventana juega un doble papel para la
constitución de la vida en la dimensión pública y privada del hombre. Veamos otro
ejemplo de esos símbolos cotidianos que nos muestra Hellman Pardo:
9 Poema de Hellman Pardo. Extraído del libro “La quietud de la ceniza”. El Ángel Editor. Quito – Ecuador 2014. Pág.