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China en el noreste asiático

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Academic year: 2023

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Dr. EDuarDo rolDán1

Resumen: China ha resurgido no solamente en sus aspectos militares sino con gran poderío económico e influencia política. Consecuen- temente, China está actualizando, reajustando y reequilibrando sus intereses geopolíticos, geoestratégicos y geoeconómicos a la nueva arquitectura mundial y a su nuevo carácter como líder global hegemó- nico. Y, así, avanzar al rango de primer potencia económica, política y militar; hecho que EE.UU. está tratando de limitar con una serie de estrategias como la iniciativa del TPP, entre otras acciones.

La presencia militar estadounidense en el Noreste de Asia ha sido un elemento de equilibrio disuasivo frente a China, Rusia, y Japón, que han tenido intereses históricos en el área, y más concretamen- te hacia la península coreana, que sin la presencia estadounidense, pudieran con todo su poder político, militar y económico tratar de ir expandiendo sus áreas de influencia. Sin embargo, todos los países involucrados en esta región han estado cooperando positivamente con el propósito de disuadir a Corea del Norte de su política de con- tinuar con el desarrollo y ensayo de armas nucleares.

En suma, el análisis del noreste asiático y la reciente crisis en la penín- sula coreana es una oportunidad para medir la capacidad conjunta de China y Estados Unidos en el manejo de los asuntos globales. Esto nos permite ver la actuación de todos los intereses de las potencias globa- les en asuntos regionales en beneficio de sus intereses, pero también nos permite observar los asuntos regionales con implicaciones globales y la posición de China en la nueva configuración del poder internacional.

1 Presidente de la Asociación del Servicio Exterior Mexicano (ASEM). Embajador de México en Arge- lia, en Libia, Mauritania y Túnez del año 2006 a marzo 2012. Jefe de Cancillería y Encargado de Nego- cios Ad ínterim en la Embajada de México en Corea del Sur. PH.D. ABD. en la Columbia University, de EUA y en la UNAM, Doctorado en Ciencias Políticas con Mención honorífica. Es autor de un centenar de ensayos publicados en revistas nacionales e internacionales y/o coautor de 19 libros, entre ellos, “Las relaciones económicas de China”, ”Rusia hacia el pacífico”, etc. En el 2004, se le otorgó la Presea AMEI

“EMB. Alonso García Robles” como internacionalista del año y miembro distinguido.

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AbstRAct: China has emerged not only in its military aspects but with great economic power and political influence. As a result, China is updating, readjusting and rebalancing its geopolitical, geostrategic and geoeconomic interests to the new world architecture and its new character as a hegemonic global leader. And thus, advance to the rank as first economic, political and military power; at the same time the US is trying to limit China with a series of strategies such as the initiative of TPP, among other actions.

The US military presence in Northeast Asia has been an element of deterrent against China, Russia, and Japan, which have had historical interests in the area, and more specifically to the Korean peninsula, who without the American presence, could with all its political, military and economic power try to expand their areas of influence. However, all the countries involved in this region have been positively cooperating with the purpose of dissuading North Korea of its policy of developing and testing nuclear weapons.

In sum, the analysis of the Northeast Asia and the recent crisis on the Korean peninsula is an opportunity to measure the combined capacity of China and the United States in the management of global affairs. It allows us to see the performance of all the interests of the global powers in regional affairs. It also allows us to observe the regional affairs but with global implications and China’s position in the new configuration of international power.

Introducción

El objetivo del presente ensayo es el de analizar el papel funda- mental que China ha jugado recientemente en el noreste asiático.

Asimismo, se busca destacar y escudriñar las acciones que obli- garon a China a endurecer su posición política respecto a su gran aliado histórico: Corea del Norte.

China ha resurgido no solamente en sus aspectos militares sino con gran poderío económico e influencia política. Consecuentemente,

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China está actualizando, reajustando y reequilibrando sus intereses geopolíticos, geoestratégicos y geoeconómicos a la nueva arquitec- tura mundial y a su nuevo carácter de líder global hegemónico. Y así, avanzar al rango de primer potencia económica, política y militar; he- cho que EE.UU. está tratando de limitar con una serie de estrategias como la iniciativa del TPP, entre otras acciones.

La presencia militar estadounidense en el Noreste de Asia ha sido un elemento de equilibrio disuasivo frente a China, Rusia, y Japón que han tenido, desde siempre, intereses históricos en el área, y más concretamente hacia la península coreana, que sin la presencia es- tadounidense, pudieran con todo su poder político, militar y econó- mico tratar de ir expandiendo sus áreas de influencia. Sin embargo, todos los países involucrados en esta región han estado cooperando positivamente con el propósito de disuadir a Corea del Norte de su política de continuar con el desarrollo y ensayo de armas nucleares.

Por otro lado, en lo que concierne a EE.UU., es claro que la re- gión del Pacífico asiático, y en particular China, ha sobrepasado a Europa como su socio económico viable. Y, en ese contexto, es que se entiende que el conflicto entre Corea del Norte y Estados Unidos corresponde a un escenario complejo donde se está redise- ñando una nueva hegemonía mundial y el indiscutible surgimiento de China como potencia económica a nivel internacional para el 2030 o antes. Vivimos en un siglo donde el poder económico está definiendo quién o quiénes serán los nuevos arquitectos del nuevo sistema internacional. Donde la arquitectura internacional ha pa- sado de ser unipolar-hegemónica, como era en el año 2000-2003, donde EE.UU. llegó a ser una hiperpotencia, a una multipolar en su dimensión estratégico-militar y con preponderancia de China en sus relaciones económicas y políticas en pleno siglo XXI.

En suma, el análisis del noreste asiático y la reciente crisis en la península coreana constituyen una oportunidad para medir la ca- pacidad conjunta de China y Estados Unidos en el manejo de los asuntos globales. Es un verdadero tablero internacional dinámico y regional que nos permite ver la actuación de todos los intereses

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de las potencias globales en asuntos regionales en beneficio de sus intereses. Pero también nos permite observar los asuntos regionales pero con implicaciones globales y la posición de China en la nueva configuración del poder internacional.

La preponderancia de China y de EE.UU. en el noreste asiático

La estrategia de seguridad nacional y regional del presidente Ba- rack Obama ha dado prioridad a la región de Asia-Pacífico pero en particular al noreste asiático. Para China, dicha estrategia no tiene otra intención que cercarla, limitarla o de impedir su ascenso al ran- go de gran potencia. De ahí, el malestar existente por la decisión estadounidense de estrechar las relaciones estratégicas con Japón y Corea del Sur. Países donde tiene estacionadas tropas y el interés de seguir manteniéndose involucrado directamente en el asunto inter- coreano. Es la seguritización de EE.UU. y la extensión de la misma en dicha región del mundo.

En ese tenor entendemos que, el 19 de agosto de 2013, el Mando de las Fuerzas Combinadas, integrado por EE.UU. y Corea del Sur, comenzó los ejercicios militares anuales por dos semanas.

Movilizó a 50,000 efectivos surcoreanos y 30,000 esta- dounidenses, incluyendo los que ya estaban desplegados en la región. El objetivo era el de mejorar la capacidad defensiva para garantizar la paz de la península coreana, especialmente frente a los ataques informáticos contra las redes militares y con armas de destrucción masiva (Europa Press, 2013, 19 de agosto).

En paralelo a esos sucesos, Guan Youfei, director de la oficina de asuntos exteriores del Ministerio de Defensa de China, hizo comen- tarios durante una conferencia de prensa en Washington D.C., el 21 de agosto de 2013, mientras acompañaba al ministro de Defensa

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chino Chang Wanquan. El primero señaló que la crisis nuclear de Corea del Norte había sido uno de los temas clave tratados duran- te las conversaciones entre Chang y el secretario de Defensa de EE.UU. Chuck Hagel, añadió:

Una oportunidad o una ventana emergió para abrir las conversaciones sobre la cuestión nuclear de la península coreana. [Agregó,] …los signos de tensiones se aliviaron en la península coreana y es manifiesta la voluntad de Corea del Norte de llevar a cabo conversaciones multila- terales (Yonhap news, 2013, 21 de agosto).

A su vez, el enviado chino para la península coreana, Wu Dawei, encargado de las conversaciones para la desnuclearización de Corea del Norte llegó, el 26 de agosto de 2013, a Pyongyang para una vista oficial.

La visita de Wu se produjo después de que en junio de 2013 acu- diera a Beijing el viceministro de Asuntos Exteriores norcoreano, Kim Kye-gwan, donde confirmó el objetivo de retomar las nego- ciaciones, a fin de buscar el envío de ayuda humanitaria. Dicha visita tuvo lugar un mes después de que el vicepresidente chino, Li Yuanchao, reafirmara durante una reunión sostenida con el líder del país, Kim Jong-Un, en Pyongyang, su compromiso de retomar lo antes posible las negociaciones para la desnuclearización de Corea del Norte (La información, 2013, 26 de agosto).

Se informó que el enviado especial de China, Wu Dawei, se ha- bía reunido con su homólogo norcoreano, Kim Kye Gwan, para abordar la reanudación de las conversaciones a seis bandas (Chi- na, EE.UU., Rusia, Japón, Corea del Norte y Corea del Sur). Al respecto, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hong Lei, expresó: “Las dos partes intercambiaron sus puntos de vista sobre la actual situación en la península coreana.

Y en particular, sobre la reanudación de las conversaciones a seis bandas” (Europa Press, 2013, 3 de septiembre).

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En esta tesitura, sin embargo, un grupo de investigación es- tadounidense publicó un informe que señalaba que de acuerdo con imágenes satelitales, el régimen de Corea del Norte había emprendido la ampliación de construcciones significativas en un sitio que utilizó en el 2012 para lanzar un cohete. El Instituto EE.UU.-Corea de la Escuela de Estudios Internacionales Avan- zados de la Universidad Johns Hopkins, en Washington, precisó que el sitio en cuestión estaba en Sohae. Una instalación en el litoral del Mar Amarillo cerca de la frontera con China. Dicho informe señalaba que:

Un análisis preliminar de las imágenes captadas por sa- télite indican la construcción de una plataforma de lan- zamiento de 100 metros al oeste de otra ya existente a nivel de la superficie y que permitiría disparar misiles similares al Unha-3 lanzado en diciembre de 2012. (VOA noticias, 2013, 2 de septiembre).

Es decir, nuevamente se generaba incertidumbre y se detenía la con- fianza y los avances logrados antes en la relación intercoreana. Se agregaba una vuelta más al nudo gordiano.

China, a través de un portavoz, agregó que las estancadas conver- saciones a seis bandas seguían siendo una importante plataforma para persuadir a Corea del Norte a que abandone su programa de armas nucleares. Agregó, la necesidad de que las partes pertinentes se adhieran a las conversaciones a seis bandas y resuelvan las cues- tiones a través del diálogo. [El portavoz también dijo:] “China tra- bajará junto con la comunidad internacional para hacer un esfuerzo positivo en la realización de la desnuclearización de la península coreana” (Yonhap news, 2013, 5 de septiembre).

Es claro que a pesar de los múltiples contactos y reuniones, China había sido incapaz de lograr muchos avances en los últimos esfuer- zos diplomáticos para persuadir a Corea del Norte a que abandonase su programa de armas nucleares.

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Es decir, Pyongyang había expresado su voluntad de unirse de nuevo a las conversaciones a seis bandas, sin embargo no había mostrado ningún indicio de aceptar las condiciones establecidas por Seúl y Washington.

Y así, nuevamente en ese avance milimétrico, las dos Coreas acor- daron restaurar la línea de acceso directo a través de la costa occi- dental para facilitar la reanudación de las actividades en el complejo industrial de Kaesong.

Por ello, aprovechándose de ese resquicio de apertura, el secreta- rio de estado adjunto de EE.UU. para asuntos de Asia Oriental y el Pacífico, Daniel Russel, instó a Corea del Norte durante su estan- cia en Seúl, el 6 de septiembre de 2013, a garantizar la eliminación de su programa atómico antes de iniciar las conversaciones para la desnuclearización del país. Russel declaró a la prensa: “Debe- mos concentrarnos en posibilitar una verdadera negociación en la que Corea del Norte se siente a la mesa preparada para poner en práctica los compromisos alcanzados en el pasado” (Diario Vasco, 2013, 6 de septiembre).

Russel apuntó que Pyongyang puede lograr seguridad, respeto, prosperidad y crecimiento económico solo si “cumple plenamente con sus obligaciones internacionales y con las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y se adhiere a sus compromisos en el marco del diálogo a seis bandas” (Diario Vasco, 2013, 6 de septiembre).

Las declaraciones del funcionario, en línea con la postura que EE.UU. ha manifestado hasta ahora, llegaban en un momento en que las partes implicadas trataban de retomar el diálogo a seis ban- das; estancado desde el año 2008.

En respuesta a dichas declaraciones se dio un gesto de apertura por parte de Corea del Norte, pues el mismo 6 de septiembre de 2013, reabrió la línea de comunicación militar con Corea del Sur, cortada a principios de ese año por la escalada de tensión entre am- bos países (Terra noticias, 2013, 6 de septiembre).

En ese entorno, Corea del Sur y Estados Unidos se pusieron de acuerdo en la elaboración de un plan militar conjunto ante

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un eventual ataque nuclear por parte de Corea del Norte. El plan de disuasión podría ser considerado como un equivalente a un plan operacional. Es decir, el proyecto de paraguas nuclear de Estados Unidos reflejaba su compromiso contra la amenaza de las armas nucleares de Corea del Norte. Y, de acuerdo a las de- claraciones del Ministerio de Defensa surcoreano, “…este plan conjuga medidas políticas, diplomáticas y militares para afrontar una coyuntura de posibles provocaciones nucleares norcoreanas, dado el considerable progreso cosechado por Pyongyang en su programa nuclear en los últimos tres años” (Europa Press, 2013, 8 de septiembre).

En ese contexto, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino hizo un llamado para que todas las partes favorezcan la creación de una atmósfera adecuada para restablecer las conversaciones multilaterales en torno a la desnuclearización de Corea del Norte.

El portavoz del Ministerio chino, Hong Lei, expresó:

En la situación actual, todas las partes deben hacer más para relajar las tensiones, y de forma conjunta crear con- diciones favorables para restablecer el debate y buscar una resolución dentro del marco multilateral. [Asimismo, aseguró que] China siempre ha abogado por la desnuclea- rización de la península coreana, con el objetivo de man- tener la paz y la estabilidad en la zona, y de esta manera poder resolver los problemas a través de la consulta y el diálogo. China cada vez se esfuerza más en reabrir las conversaciones (Europa Press, 2013, 9 de septiembre).

Por su lado, dentro del puro realismo político del uso de la amenaza y de la fuerza, la asesora de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Susan Rice, advirtió que Estados Unidos no cejaría en su determi- nación de responder a cualquier ataque. Rice agregó, durante un discurso en el ‘think tank’ New America Foundation:

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No podemos permitir que terroristas tendentes a la des- trucción, o que una Corea del Norte nuclear, o un aspi- rante a (país) nuclear como Irán, crean ni por un minuto que van a alejarnos de nuestra determinación y que po- damos dar marcha atrás a nuestras advertencias (Europa Press, 2013, 9 de septiembre).

Así pues, en el marco tradicional de la política del poder, y dentro del paradigma realista, EE.UU., por medio de Susan Rice, usaba la amenaza y el posible uso de la fuerza para disuadir a Corea del Norte de sus ambiciones a seguir usando la bomba nuclear.

En ese entorno de esperanzas y desesperanzas, se difunde infor- mación relativa a que Corea del Norte habría reanudado sus activi- dades en el complejo nuclear de Yongbyon. La decisión de reiniciar las operaciones en Yongbyon, permitiría a Corea del Norte extraer el plutonio de las barras de combustible gastado de sus reactores nucleares, que podría usar con fines armamentistas, tal y como lo hizo en las pruebas nucleares de 2006, 2009 y 2013.

Sin embargo, Corea del Norte quitando una vuelta al nudo, por medio del jefe para Asuntos Nucleares, el Primer viceministro de Asuntos Exteriores, Kim Kye Gwan, instó a los otros cinco inter- locutores del grupo de los seis a reanudar las conversaciones para la desnuclearización de la península coreana. Kim Kye Gwan, expresó que estaban preparados para reanudar las conversaciones a seis ban- das sin condiciones previas. Kim argumentó que:

Las condiciones previas violan el espíritu de la Declaración Conjunta del 19 de septiembre de 2005, por la cual Pyong- yang se comprometió a cancelar su programa nuclear a cam- bio de que Washington se comprometiera a no invadir la pe- nínsula coreana. [El enviado especial del régimen norcoreano en Beijing esgrimió que] …la imposición de condiciones pre- vias, por parte de Corea del Sur, Japón y Estados Unidos, a la oferta de diálogo de Corea del Norte generaría desconfianza.

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[Así, Kim Kye Gwan, instó a Seúl, Tokio y Washington] …a reanudar las conversaciones a seis bandas antes de que sea de- masiado tarde. La desnuclearización de la península coreana es el deseo de nuestro líder y uno de los objetivos políticos de nuestro país (Europa Press, 2013, 18 de septiembre).

En tanto, el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, se mostró convencido de que se podría alcanzar un acuerdo con EE.UU. que permitiera relanzar el diálogo a seis bandas para el desarme nuclear de Corea del Norte. Al respecto agre- gó: “Creo que es importante que las seis partes revisen el pasa- do, resuman las buenas experiencias y abran perspectivas más brillantes para el futuro” (Univisión, 2013, 19 de septiembre).

Wang abundó al señalar que tuvo pláticas de fondo con el se- cretario Kerry sobre cómo podrían trabajar juntos para relanzar las conversaciones a seis bandas e impulsar de forma eficaz el proceso de desnuclearización.

Por su cuenta, John Kerry se limitó a afirmar que “China repre- senta un papel muy especial a la hora de enfrentar el reto nuclear de Corea del Norte y alcanzar un objetivo compartido, la desnu- clearización pacífica de la península coreana” (El norte de Cas- tilla, 2013:19 de septiembre). Al respecto, en una conferencia de prensa tras el encuentro, la portavoz del Departamento de Estado, Marie Harf, se limitó a reiterar la postura oficial de EE.UU.

Hemos dicho que le corresponde a Corea del Norte dar pasos significativos hacia la desnuclearización. Corea del Norte se ha comprometido en numerosas ocasiones a ello, y vamos a seguir trabajando con China y otros aliados en la región para enfrentar este asunto. (El norte de Castilla, 2013, 19 de septiembre).

En síntesis, Estados Unidos tomaba las declaraciones de Corea del Norte con prudencia.

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Para contrarrestar, las presiones internacionales de la ONU y par- ticularmente de la OIEA, el veterano negociador nuclear de Corea del Norte, primer viceministro de Relaciones, Kim Kye-gwan, y sus colaboradores, entre ellos Ri Yong-ho, jefe de la delegación norco- reana para las conversaciones a seis bandas sostuvieron una serie de reuniones con altos diplomáticos de China, entre ellos el ministro de Relaciones Exteriores chino Wang Yi, y su homólogo Wu Dawei, y asistieron a un foro organizado por China para examinar las formas de restaurar las conversaciones a seis bandas.

A su turno, Kim Kye-gwan, dijo que su país estaba “listo para entrar en las conversaciones a seis bandas sin condiciones previas”

(Yonhap News; 2013, 20 de septiembre). Sin duda, la reunión se pro- dujo en medio de los renovados esfuerzos de China para reactivar el canal de comunicación entre los seis países, pero Corea del Sur, EE.UU. y Japón mostraron una fría respuesta, en ausencia de una voluntad clara de Corea del Norte hacia el desarme.

China, por su parte, instó a las dos Coreas a seguir trabajando para mejorar las relaciones bilaterales. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Hong Lei, dijo al respecto:

Hay que mantener el diálogo. Las dos partes deben tra- bajar para mejorar sus relaciones con el fin de llevar a la península coreana en una dirección favorable. [Hong re- cordó que] …la baja de las tensiones en la península co- reana, gracias a la mejora de las relaciones intercoreanas, sirve a los intereses de las dos partes y a los de sus veci- nos regionales. (Europa Press, 2013, 24 de septiembre).

En esa coyuntura, Corea del Norte ensayó un propulsor de misil de largo alcance, según informó el Instituto Coreano-Estadounidense de la Universidad Johns Hopkins. Tras analizar imágenes satelita- les, “los investigadores concluyeron que en el polígono de Sohae se había realizado una prueba de fuego” (Novosti-RIA, 2013:23 de septiembre). Según los especialistas, el propulsor podría destinarse

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a la segunda etapa del cohete Unha-3 ó para la segunda o tercera etapa de un misil más potente que estaría desarrollando Pyongyang.

Ante el aumento de las incertidumbres, Corea del Sur anunció que estaría dispuesta a reanudar el diálogo si se dieran las circunstancias favorables para ello.

Por otra parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino informó que la prohibición china sobre las exportaciones de algunos de sus productos a Corea del Norte eran una señal del acatamiento de Chi- na a las sanciones internacionales, impuestas por la ONU y no un castigo a Pyongyang.

Hong Lei, portavoz de dicho Ministerio, señaló que la publicación de una lista de productos chinos que no podrían ser exportados a Corea del Norte subrayaba la actitud estricta de China en la aplica- ción de sanciones de la ONU a Norcorea. La mayoría de productos incluidos en la lista de 236 páginas, publicada por el Ministerio de Comercio, eran de tecnologías de doble uso, lo que significaba que podrían tener aplicaciones tanto civiles como militares. La lista es- taba dividida en secciones de bienes que podrían ser utilizados en programas nucleares, químicos o biológicos.

Lo anterior es relevante y tiene sentido en virtud de que Corea del Norte podría necesitar sólo una prueba nuclear más para lograr mi- niaturizar sus dispositivos y montarlos así en misiles balísticos. Esto se sustenta en lo planteado por el experto en materia atómica chino Li Bin, de la Universidad china de Tsinghua, quien afirmó:

Si Pyongyang realizara más pruebas, puede que con solo una más, sea capaz de tener dispositivos más pequeños y fiables para sus misiles. En su primera prueba nuclear en 2006, emplearon un dispositivo pequeño, pero con una can- tidad pequeña de explosivos, que no tuvo éxito. [Li agregó,]

…después tuvieron que añadir más explosivos químicos porque el rendimiento no fue bueno. En la tercera prueba el rendimiento fue pleno, pero el dispositivo no resultó sufi- cientemente pequeño (Noticias 24, 2013:25 de septiembre).

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Todo lo planteado anteriormente es importante pues como subraya el experto chino Corea del Norte podría haber utilizado plutonio en su última prueba en vez de uranio, ya que es más difícil disminuir el tamaño del dispositivo si se emplea el segundo elemento como base.

Además, la mayoría de los expertos creen que el régimen norco- reano, ha desarrollado en paralelo un ambicioso programa de misi- les balísticos intercontinentales, a pesar de que aún no ha sido capaz de miniaturizar un dispositivo nuclear para equiparlo como carga útil en la cabeza del proyectil.

Consecuentemente, y en medio de este clima de incertidumbre y desconfianza, el Ministerio de Defensa de Corea del Sur presentó en el 2013, un proyecto a la Asamblea Nacional para incrementar, la partida destinada al sector de la defensa en el presupuesto general de la nación. Es decir, Corea del Sur seguiría un plan de refuerzo militar en consonancia con las potencias de la zona, como Japón, China, Corea del Norte o Rusia, que también han venido incremen- tando año tras año su presupuesto de Defensa en el contexto geopo- lítico de mayor tensión en la región del noreste de Asia.

Lo anterior no es otra cosa que el incremento de la carrera arma- mentista en la región y un vil reflejo de la desconfianza persistente entre los países del noreste asiático, tornándose la seguridad regio- nal en una complicada maraña de incertidumbre y del fortaleci- miento del nudo gordiano. Y de ahí el por qué EE.UU. ha propiciado la extensión de su política de seguritización en la región.

Estados Unidos y China acordaron mantener las duras sanciones al régimen norcoreano ante advertencias de que la aislada nación todavía proseguía con su programa nuclear.

Los esfuerzos sancionadores en general fueron discutidos de forma explícita en conversaciones entre el Secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y su homólogo chino, Wang Yi. Ke- rry enfatizó que “los esfuerzos de Corea del Norte para adquirir un misil nuclear continúan a pesar de las rigurosas sanciones in- ternacionales contra el régimen” (Noticias Terra, 2013:26 de sep- tiembre). Insistió por ello en que “el problema necesita ser tratado

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con una combinación de medidas diplomáticas y de presión” (No- ticias Terra, 2013:26 de septiembre).

Así, en esa tesitura, los jefes de Defensa de Corea del Sur y Esta- dos Unidos se reunieron en Seúl, para discutir los temas de segu- ridad sobre la península coreana y reforzar los vínculos militares bilaterales, como parte de su diálogo anual.

La Reunión Consultiva de Seguridad sobre la Tecnología de De- fensa tuvo lugar, el 27 de septiembre de 2013, entre el ministro de Defensa surcoreano, Kim Kwan-jin, y su homólogo estadounidense, Chuck Hagel, con el objetivo de discutir las crecientes amenazas norcoreanas y la transferencia a Seúl del control operativo en tiem- pos de guerra (OPCON), que está prevista para diciembre de 2015.

La celebración conjunta anterior fue aprovechada por la presiden- ta surcoreana Park Geun-hye para decir que la situación de seguri- dad en la península coreana y en el noreste de Asia era muy grave, ya que Corea del Norte estaba llevando a cabo persistentemente el desarrollo de armas nucleares con el fin de construir más bombas sofisticadas (Yonhap News; 2013:1 de octubre). Agregó, “…tenemos que forjar una fuerte disuasión contra Corea del Norte hasta que el Norte abandone su programa nuclear y tome la decisión correcta para el pueblo de Corea del Norte y la paz en la península coreana”

(Yonhap News; 2013:1 de octubre).

Ante este frenesí militar coyuntural de realidades contundentes, la respuesta de Pyongyang no se hizo esperar. El viceministro nor- coreano de Asuntos Exteriores, Pak Kil-Chung, al intervenir ante la Asamblea General de la ONU declaró:

EE.UU. debe abandonar su política de hostilidad, en pri- mer término, por respeto a la soberanía de la República Popular Democrática de Corea, sustituir el acuerdo de armisticio por un mecanismo de mantenimiento de la paz, desmantelar sin dilaciones el Comando de Naciones Unidas, levantar las sanciones y renunciar a las amenazas bélicas (Novosti-RIA; 2013:1 de octubre).

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Así pues, añadiendo otra vuelta al nudo gordiano, y en respuesta a las declaraciones de EE.UU. y Corea del Sur, formuladas el 1 de oc- tubre de 2013, Corea del Norte reactivó un antiguo reactor de pluto- nio para fortalecer su programa de armas nucleares. Lo preocupante de este hecho es que la misma Rusia anunció que Corea del Norte realizaba obras en el reactor nuclear de Yongbyon, “mismo que se encuentra en un estado desastroso y podría provocar una catástrofe en la península coreana” (Novosti-RIA; 2013:1 de octubre).

Simultáneamente, en ese entre juego de fuerzas, EE.UU. y Japón acordaron, el 3 de octubre de 2013, aumentar su cooperación militar para enfrentar los nuevos desafíos regionales, principalmente el cre- cimiento militar de China y Corea del Norte. En este encuentro par- ticiparon el secretario estadounidense de Defensa, Chuck Hagel, así como el canciller japonés, Fumio Kishida y el ministro de Defensa, Itsunori Onodera. Por su cuenta, sobre esta reunión el Secretario de Estado de EE.UU. John Kerry expresó: “Este encuentro bilateral puso los cimientos sólidos para una buena relación de seguridad en- tre Japón y EE.UU. durante los próximos 15 ó 20 años” (MDZOL, 2013:4 de octubre). Es decir, la contención de China.

Se acordó que en el fortalecimiento de esta nueva alianza Japón jugaría un mayor papel activo, algo a lo que no se opone el actual primer ministro, Shinzo Abe, quien tras su llegada al poder ordenó el primer aumento del presupuesto de defensa en once años.

Es evidente que todas estas acciones están encaminadas a hacer frente al nuevo desafío de seguridad en la región, marcado por el crecimiento de China como potencia militar y por el enfrentamiento territorial entre Beijing y Tokio; además, de la amenaza nuclear que Corea del Norte representa.

Es indispensable hacer notar que, a pesar de que la Constitución aprobada por Japón tras la Segunda Guerra Mundial sólo permite el uso de la fuerza en caso de agresión contra ciudadanos japoneses o su territorio, las disputas territoriales con China en torno a las islas Daiyou (Senkaku) y la llegada al poder de Shinzo Abe, quien aboga por una política dura ante Beijing, nos permite percibir un juego

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geopolítico y un cambio en la geoestrategia de Japón frente a China y en el noreste de Asia.

En este tenor, es relevante mencionar que, a partir de la primavera de 2014, la Fuerza Aérea de Estados Unidos comenzó a volar con varios drones de vigilancia, Global Hawk, cerca de la línea fronteri- za con Corea del Norte para reunir información e inteligencia estra- tégica. Consecuentemente desde Corea del Norte consideraron que estas maniobras eran una provocación peligrosa que podría tener consecuencias catastróficas. Así, el alto comando militar norcorea- no criticó con gran virulencia a los dirigentes surcoreanos y aseguró que Pyongyang seguiría adelante con su programa nuclear.

Un portavoz de la Comisión de defensa nacional norcoreana ex- ternó que: “Si Park Geun-hye, la presidenta surcoreana, y su grupo conspiran con extranjeros con la excusa de hacer cambiar a Corea del Norte y obligarla a desmantelar sus armas nucleares, lo único que ha- rán será cavar sus propias tumbas” (Noticias 24, 2013:5 de octubre).

Así, nuevamente en ese escenario de acción reacción, y de au- mentos de vueltas al nudo gordiano, el 7 de octubre de 2013, el régimen norcoreano “amenazó con ataques preventivos de aniqui- lación en caso de que perciba una provocación por parte de Corea del Sur o Estados Unidos” (Europa Press, 2013:7 de octubre).

La postura de Corea del Norte no es más que la instrumen- tación del riesgo calculado de llevar al límite la posibilidad de un conflicto. Sin embargo, sabemos los internacionalistas por la historia misma, que siempre se corre el peligro de que se calcule de más o mal, se pase de la raya y se llegue a un punto sin re- torno. Sin duda, la respuesta agresiva de Pyongyang, se debía en concreto al acuerdo suscrito entre Seúl y Washington por el que se pacta una disuasión variable contra las armas nucleares nor- coreanas. Esta doctrina prevé ataques preventivos para destruir el arsenal nuclear norcoreano si se detectan signos evidentes de que va a ser utilizado.

Por su parte con el propósito de bajar la tensión, la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, pidió al presidente de China, Xi Jin-

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ping, que ayudase a persuadir a Corea del Norte a concentrarse en la reconstrucción de su frágil economía. Park resaltó que:

Corea del Norte no puede invertir todo en armas nu- cleares, en un momento en que se dice que muchos norcoreanos sufren de desnutrición crónica. Espero que China se esfuerce para persuadir a Corea del Norte a concentrarse en el desarrollo económico (Yonhap News, 2013:7 de octubre).

En su turno el presidente Xi dijo que:

Las relaciones entre China y Corea del Sur se han convertido en socios importantes en todos los sec- tores, y se han establecido mecanismos de diálogo regulares en casi todas las áreas, incluida la diplo- macia, el sector parlamentario, la defensa y los sec- tores económicos y comerciales. Gracias a nuestros esfuerzos conjuntos, la confianza política entre los dos países continúa acentuándose (Yonhap News, 2013:7 de octubre).

Sin embargo en ese escenario diplomático y de expresión de bue- nas voluntades, Corea del Norte amenazó nuevamente a Estados Unidos, y lo conminó a no desplegar un submarino nuclear frente a las costas de la península coreana, en el marco de las maniobras militares con Corea del Sur.

Por su cuenta, resulta importante señalar que Corea del Sur con una nueva línea de acción estratégica declaró, el 15 de octubre de 2013, que no participaría en el sistema regional estadounidense de defensa antimisiles en el noreste de Asia; pero que “seguiría coo- perando con EE.UU. en materia de reconocimiento de la actividad militar de China” (RUVR, 2013:15 de octubre). Lo que resulta claro es que Corea del Sur busca incrementar sus propias acciones marí-

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timas para hacer frente a las amenazas del régimen norcoreano y a las disputas territoriales existentes con China y Japón.

En este sentido, hemos visto que China ha seguido fortaleciendo sus vínculos económicos con Corea del Norte. Rusia no se ha queda- do atrás. En esa dirección Rusia ha terminado la primera conexión terrestre autorizada por el régimen de Corea del Norte con el mundo exterior desde 2003. La conexión ferroviaria de 54 kilómetros, que corre entre Khasan en el extremo sudeste de Rusia y el puerto nor- coreano reconstruido de Rajin, es parte de un proyecto del presiden- te Vladimir Putin para volver a unir los sistemas ferroviarios de las dos Coreas y conectarlos con el Ferrocarril Transiberiano. Vemos que eso daría a Rusia el control parcial de las conexiones con las redes de trenes de Europa ubicadas a 8,000 kilómetros de distancia (La tercera, 2013:17 de octubre).

Por todo lo anterior, y a pesar de las confrontaciones, Corea del Norte busca posicionarse en la nueva geoeconomía mundial y no quedarse atrás de toda esta nueva visión regional.

Por otra parte, la Agencia de Cooperación de Seguridad de Defen- sa del Pentágono notificó al Congreso “la venta a Corea del Sur de 112 misiles antitácticos Patriot, así como de los equipos asociados, repuestos, capacitación y apoyo logístico por un precio estimado en 404 millones de dólares” (RT, 2013:28 de octubre).

China ante las situaciones antes descritas y ante cualquier intento de EE.UU. de rodear sus fronteras con una red de defensa antimisi- les creó su propio sistema de defensa, y por ello Seúl se apresuró a insistir en que su futuro sistema de defensa antimisiles KAMD no tenía por objetivo interceptar misiles balísticos intercontinentales.

Así, en ese sistema de acción-reacción y de ofensiva y contrao- fensiva, y en medio de ese entorno y ante amenazas de Corea del Norte y China, Japón busca reforzar su Ejército. Además, en ese sentido, Japón anunció que derribaría cualquier dron que pene- trara en el espacio aéreo de su país, refiriéndose a los aviones no tripulados que ensaya China cerca de las islas Daiyou (Senkaku), (La Jornada net, 2013:28 de octubre).

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Por ello, Seúl no se quedó atrás y anunció que mejoraría sustan- cialmente la capacidad de su Armada a lo largo de las dos próximas décadas con la incorporación de un nuevo buque de clase Dokdo en 2019 y dos nuevos portaaviones ligeros de 30,000 toneladas en el 2036. (Defensa, 2013:29 de octubre). El objetivo sería reforzar su capacidad marítima de cara a las disputas territoriales que pudieran surgir en los próximos años con Japón y China, además de la ya tradicional amenaza de Corea del Norte.

Por su cuenta, siguiendo la estrategia de China para dar segui- miento permanente a Corea del Norte, el vicecanciller de Corea del Norte, Kim Hyong-jun, y el vicecanciller chino, Liu Zhenmin,

“intercambiaron puntos de vista sobre las relaciones entre China y Corea del Norte, así como sobre la situación en la península corea- na” (Yonhap News, 2013:30 de octubre). La visita de Kim, coinci- dió con un viaje poco común que el jefe para asuntos nucleares de China, Wu Dawei hizo a Washington con el fin de reunirse con sus homólogos de Estados Unidos, incluyendo Glyn Davies.

En ese contexto, la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, dijo que estaba dispuesta a reunirse con el líder norcoreano, Kim Jong- Un, en cualquier momento si fuera necesario para avanzar en las relaciones intercoreanas y promover la paz en la dividida penín- sula coreana. En una entrevista, publicada en el diario francés Le Figaro, Park subrayó:

Estamos listos para ayudar a Corea del Norte. Mi postura es que puedo celebrar una reunión en cualquier momento si es necesario para el desarrollo de las relaciones entre las dos Coreas y la paz en la península coreana. Sin em- bargo, me abstendré de celebrar diálogos sólo con el pro- pósito de tener diálogos o celebrar los diálogos como un evento aislado. Lo más importante es la sinceridad. [La mandataria surcoreana también insistió en que] …Corea del Norte está ignorando el hambre y la subsistencia de su pueblo a fin de mantener su régimen. [Agregó que] Si

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Corea del Norte continúa actuando así, se enfrentará a las dificultades tanto dentro como fuera del país, y se colap- sará (Yonhap News, 2013:2 de noviembre).

Así en ese constante intercambio intercoreano de declaraciones, que sólo refuerzan el nudo gordiano en lugar de debilitarlo, Japón y Rusia sostuvieron, en un insólito acercamiento, sus primeras ne- gociaciones militares y diplomáticas de alto rango y acordaron au- mentar la cooperación entre sus ejércitos en medio de un constante incremento de preocupaciones sobre la seguridad en la región, Corea del Norte y China.

El ministro japonés de Asuntos Exteriores, Fumio Kishida, y el ministro japonés de Defensa, Itsunori Onodera, acordaron con sus homólogos rusos Sergei Lavrov y Sergei Shoigu realizar ejercicios militares y actos contra la piratería de manera conjunta y fijar una estrategia de consulta militar (El nuevo Herald, 2013:2 de noviem- bre). Es claro que con el fortalecimiento de los lazos de defensa, ambos países buscan, desde su perspectiva, dar mayor estabilidad en la región del noreste de Asia. Pero aclararon que “no buscaban afectar las alianzas existentes, entre ellas, la de Japón con Estados Unidos” (El nuevo Herald, 2013:2 de noviembre). Evidentemente la nueva cooperación militar entre Japón y Rusia busca contrarrestar la cada vez mayor presencia militar de China y las amenazas de Corea del Norte.

En suma, en este contexto, concuerdo totalmente con el análisis que hace el analista político, Linh Dinh, cuando afirma que:

El gobierno estadounidense se ha aprovechado de la ame- naza de los misiles balísticos de Corea del Norte para ro- dear a China con misiles y bases militares. EE.UU. está utilizando esta amenaza para permanecer militarmen- te en la región. [Es claro que]…el objetivo principal de EE.UU. es contener a China y cercarla con misiles en ba- ses militares en países aliados, además de que cualquier

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tensión ayuda a vender sus armamentos ya que EE.UU.

es el mayor vendedor de armas en el mundo (Entorno inteligente, 2013:7 de noviembre).

Como consecuencia de lo antes descrito, hemos visto que en los últimos años China se ha embarcado en una importante moderniza- ción de sus fuerzas armadas que ha implicado el desarrollo de nue- vas armas, incluyendo un portaaviones. Además, el gasto de China en su ejército asciende a más de 100 millones de dólares al año, una cifra que, sin embargo, muchos gobiernos y analistas dicen que no es representativa de los verdaderos gastos de defensa de China.

En este marco de avances y retrocesos, el enviado especial chino para el diálogo a seis bandas con respecto a la desnuclearización de Corea del Norte, Wu Dawei, arribó a Pyongyang, el 5 de noviem- bre de 2013, en un aparente avance para regresar a las pláticas del estancado proceso de negociaciones. La agenda estuvo muy activa durante esos meses para la discusión del tema central: el reinicio del diálogo a seis bandas. Wu Dawei viajó en octubre de 2013, a Wash- ington para reunirse con su homólogo estadounidense, Glyn Da- vies, y otras autoridades relacionadas con la política estadounidense hacia Corea del Norte (La Jornada, 2013:5 de noviembre). Davies también sostuvo una reunión a su vez en la capital estadounidense con el enviado especial surcoreano, Cho Tae-young, y el japonés, Junichi Ihara, para discutir estrategias para buscar la restitución del diálogo de las seis partes o a seis bandas como lo he denominado a lo largo de este ensayo.

Por otra parte, el 6 de noviembre de 2013, los jefes negociadores nucleares de Corea del Sur, Estados Unidos y Japón se reunieron en Washington para discutir las condiciones apropiadas para la reanu- dación de las negociaciones a seis bandas para la desnuclearización norcoreana, lo que aparentemente era una respuesta a los esfuerzos diplomáticos de China.

Glyn Davies, representante especial estadounidense para la po- lítica norcoreana, organizó la sesión trilateral con sus homólogos

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surcoreano y japonés Cho Tae-yong y Junichi Ihara. “Las tres partes reafirmaron que la desnuclearización debiera ser el asunto núme- ro uno de la agenda si se reanudasen las negociaciones” (Yonhap News, 2013:6 de noviembre). Esta reunión se debió también a que después de unos meses de provocaciones y amenazas militares, Co- rea del Norte había cambiado hacia una ofensiva más suave (Yonhap News, 2013:6 de noviembre).

Por lo antes expuesto, Corea del Sur hizo clara su postura de que pondría la máxima prioridad a sus políticas intercoreanas en la re- solución del asunto nuclear de Corea del Norte y la promoción de la cooperación e intercambio bilateral durante los próximos cinco años.

Y en esa línea de acción, la Unión Europea y Corea del Sur repa- saron el asunto de la cuestión Norcoreana, durante la celebración del 50 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáti- cas entre ambas partes. Así, en este entorno, el 12 de noviembre de 2013, Rusia aprovechando sus buenas relaciones con Corea del Norte y Corea del Sur propuso desbloquear el proceso de regulación del problema nuclear en la península y restablecer las negociaciones a seis bandas. Según Putin, lo más importante en ese momento era desbloquear las conversaciones a seis bandas, y superar todos los obstáculos que impiden la continuación del proceso negociador para normalizar la situación en la península de Corea.

Finalmente, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, instaron a Corea del Norte, el 13 de noviembre de 2013, a abandonar su programa de armas atómicas y aplicar los acuerdos internacionales sobre desnuclearización (Te- lemetro, 2013:12 de noviembre).

Es claro, que tanto Rusia como China, sin desprenderse de las cues- tiones políticas saben aprovechar sus relaciones para fortalecer su presencia económica y sacar beneficios de esas situaciones reales de valor que representa la geopolítica y la geoeconomía en particular.

Aprovechando el entorno coyuntural, la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, se reunió en Seúl, el 18 de noviembre de 2013, con el máximo responsable de la política exterior de China, Yang Jiechi,

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para celebrar conversaciones estratégicas de alto nivel conjunta- mente con el asesor surcoreano de seguridad nacional para abordar el programa nuclear de Corea del Norte. Yang Jiechi, Consejero de Estado que supervisa la política exterior de China, realizó dicha visita a Seúl, para sostener conversaciones también con el jefe de la Oficina presidencial de Seguridad Nacional, Kim Jang-soo, y con el canciller, Yun Byung-se. La visita de Yang fue en seguimiento a un acuerdo de la cumbre entre Park y su homólogo chino, Xi Jinping, alcanzado en junio de 2013, para fortalecer un nuevo canal de diá- logo de seguridad de alto nivel entre los dos países (Yonhap News, 2013:18 de noviembre).

Es claro que lo anterior es un reflejo de que China estaba intensifi- cando los esfuerzos diplomáticos para reanudar las conversaciones a seis bandas para poner fin a las ambiciones nucleares de Pyongyang.

Así, continuando con esos intentos de acercamientos entre los diferentes países de la región del Noreste Asiático, el 19 de noviem- bre de 2013, la República Popular Democrática de Corea rechazó la propuesta de Estados Unidos para la firma de un tratado de no agresión basado en la condición previa de la desnuclearización de Norcorea. Es decir, de tajo se cortaba con una nueva posibilidad de acercamiento y se desaprovechaba la oportunidad para desenredar el nudo gordiano.

La asesora de seguridad nacional del presidente Barack Obama, Susan Rice, dijo que no se reanudarían los diálogos a seis bandas con Corea del Norte, mientras siguieran operando las partes princi- pales de su programa de armas nucleares. Rice expresó, el 20 de no- viembre de 2013, en un discurso en la Universidad de Georgetown:

“Ya no estamos interesados en los diálogos con Corea del Norte sólo con el propósito de mantener diálogos” (Yonhap News, 2013:20 de noviembre). La asesora agregó que:

Corea del Norte sabe exactamente qué necesita hacer para demostrar que es sincera. Solamente después de que Corea del Norte tome tales pasos iniciales, son posibles

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las negociaciones auténticas y creíbles con Pyongyang para tomar pasos concretos e irreversibles hacia la desnu- clearización (Yonhap News, 2013:20 de noviembre).

Rice, ex-embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas, se- ñaló que Corea del Norte utilizaba los diálogos sólo para ganar tiempo y avanzar en sus programas nucleares y de misiles. Plan- teamiento que comparto con Rice en su totalidad, pues eso se ha demostrado a través del análisis de esta investigación.

En esa línea de pensamiento, el negociador del Gobierno de EE.UU. para Corea del Norte, Glyn Davies, se mostró, el 21 de no- viembre de 2013, en Beijing, muy pesimista ante la posibilidad de que Pyongyang regrese a la mesa de diálogo, dada su negativa a abandonar el programa nuclear y a resolver el problema de los ciu- dadanos estadounidenses detenidos en ese país.

Glyn Davies declaró, tras un encuentro con el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, que:

China y EEUU están cooperando más estrechamente, pero Corea del Norte no lo está poniendo nada fácil. [El negocia- dor estadounidense explicó que:] El régimen de Corea del Norte establece una relación equivalente entre su desarrollo económico y el de sus armas nucleares. [Según Davies] Esto es insostenible para las naciones (Corea del Sur, EE.UU., China, Japón y Rusia) que en su día negociaron con Pyon- gyang. Esa política es un callejón sin salida para Corea del Norte, no puede crear prosperidad para su pueblo y al mis- mo tiempo invertir enormes recursos en su programa nu- clear (El norte de Castilla; 2013: 21 de noviembre).

En tanto, el ministro de Unificación surcoreano, Ryoo Kihl Jae, afir- mó que el gobierno norcoreano “debe dejar de azuzar la discordia y convertirse en un miembro responsable de la comunidad internacio- nal” (Europa Press, 2013:24 de noviembre).

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tades y más vueltas al nudo gordiano, el 24 de noviembre de 2013, China anunció una nueva Zona de Identificación de la Defensa Aé- rea (ZIDA), misma que incluiría el archipiélago de las islas Diayou/

Senkaku, reivindicadas tanto por China como por Japón, e integra- ba además partes del espacio aéreo de Corea del Sur.

La zona de defensa aérea anunciada por el Gobierno chi- no se superpone parcialmente con la Zona de Identifi- cación de Defensa Aérea de Corea del Sur, en la zona situada al oeste de la isla de Cheju. Es una zona de 20 ki- lómetros de ancho y 115 de largo (Europa Press, 2013:24 de noviembre).

En este sentido, el gobierno de Corea del Sur por medio del vice- ministro de Defensa surcoreano, Baek Seung Joo, solicitó a China, el 28 de noviembre de 2013, “que modifique su declarada zona de defensa aérea, al considerar que se introduce en su espacio aéreo y cubre las islas Keodo, que está bajo soberanía surcoreana, pero en disputa con Beijing” (Europa Press, 2013:28 de noviembre).

Como sinergia de lo anterior, el 6 de diciembre de 2013, EE.UU.

fijó su posición por medio de su vicepresidente, Joe Biden, quien durante su visita a Beijing y Seúl, declaró que Washington no reco- nocía la nueva zona de defensa aérea establecida por China. “Fui absolutamente claro en nombre de mi presidente: No reconocemos la zona. No tendrá ningún efecto sobre las operaciones estadouni- denses. Ninguno. Cero” (Europa Press, 2013:6 de diciembre).

En esa lógica, el ministro de Asuntos Exteriores de Japón, Fumio Kishida, el 8 de enero de 2014, durante su visita a España explicó a la periodista española Georgina Higuera, que:

La Zona de Identificación de la Defensa Aérea que aca- ba de anunciar China se diferencia tanto en el contenido como en las características de la japonesa. En esa zona,

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Beijing obliga a los aviones que vuelan en el espacio aé- reo internacional a obedecer los procedimientos internos de China y, si no los cumplen, ha indicado que tomará medidas defensivas. Esto va contra el principio de liber- tad de navegación. No lo vamos a aceptar. Y no lo acep- taremos por dos razones: por la obligatoriedad de las me- didas que no existe en otras ZIDA y porque se identifica una parte de las islas Senkaku como territorio chino. Me gustaría trabajar con otros países para que China revoque esta medida (Higuera, 2014: 8 de enero).

Es muy importante señalar al respecto que China conoce de la im- portancia e interés que mantiene tanto Corea del Sur como Japón sobre las islas Keodo (Dokdo en coreano) y Takeshima (en japonés), y por ello optó por declarar su propia ZIDA, que se traslapa con las otras dos, convirtiendo la zona en explosiva. Al respecto, Luis Se- villano comenta que:

Los tres países declararon que no iban a desatar un conflicto armado por unos islotes, pero bajo sus aguas se esconden grandes yacimientos de petróleo y gas, lo que sin duda ha exacerbado la disputa por ellos. China, Corea del Sur y Japón, los tres carentes de energía su- ficiente para alimentar sus economías, y por ello siem- pre se mantienen alertas para garantizarse la seguridad energética (Sevillano, 2014: 8 de enero).

Además, Luis Sevillano agrega en ese sentido que:

EE.UU. impulsa la mejora de las relaciones entre Japón y Corea del Sur, a los que ve como bastiones de su estrate- gia de defensa en Asia, [pero] el recuerdo de la ocupación sigue envenenando las relaciones entre ambos países y, por supuesto, entre Tokio y Beijing, pese a que los tres

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países tienen en común importantes intereses económi- cos. [Sevillano agrega que]…el historiador británico Da- vid Stevenson considera que en el este de Asia se está dando la misma situación que se vivía en Europa en 1914, con un imperio que actualmente se resiste a su de- cadencia (EE.UU.) y otro que lucha por emerger (China).

[Argumento que comparto.]…Pues según Stevenson, lo más peligroso es que en esta conflictiva zona no hay una estructura de seguridad capaz de frenar el estallido de un incendio ante un incidente (Sevillano, 2014: 8 de enero).

En ese entorno, vemos que China seguirá tratando de cambiar a Corea del Norte a través del comercio y el desarrollo. Una política que puede funcionar a largo plazo, pero tiene que contar con las sanciones de la ONU.

Por su cuenta, la Casa Blanca, por medio de su portavoz, Patrick Ventrell, afirmó, el 13 de diciembre de 2013.

Estados Unidos está tratando de trabajar con el aliado más cercano de Pyongyang y vecino, China, para encon- trar una manera de continuar adelante con el diálogo que está congelado desde 2008. China es fundamental para cualquier resultado exitoso con respecto a la desnuclea- rización de Corea del Norte y ahora estamos haciendo un acercamiento de mayor cooperación con la península (Europa Press, 2013:14 de diciembre).

En tanto, el gobierno de Estados Unidos anunció que enviaría 800 soldados para integrarse a los 28,000 ya estacionados en Co- rea del Sur, 400 tanques y otros vehículos a Corea del Sur como parte de un reajuste y de su despliegue militar en Asia (Europa Press, 2014:8 de enero). Al respecto, el portavoz del Pentágono Steve Warren indicó que dicho personal permanecería en el país asiático durante nueve meses, si bien los equipamientos permane-

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cerían desplegados para ser utilizados por las siguientes rotaciones de tropas estadounidenses.

Consecuentemente, el gobierno norcoreano amenazó nuevamente a EE.UU. y a Corea del Sur a través de su agencia estatal norcoreana de noticias, KCNA: “Advertimos severamente a las autoridades de Estados Unidos y Corea del Sur de que detengan estos peligrosos ejercicios militares, que podrían llevar la situación en la península y los lazos Norte-Sur a la catástrofe” (Europa Press, 2014:16 de enero).

Ante esta postura Corea del Sur tuvo que advertir, el 16 de enero de 2014, que respondería con firmeza a cualquier provocación por parte de Corea del Norte, después de que Pyongyang hubiese amenazado con un holocausto inimaginable en caso de que Washington y Seúl celebrasen sus maniobras militares conjuntas anuales.

A lo anterior, Corea del Sur rechazó la propuesta de Corea del Norte en la que se comprometía a reducir la tensión en la frontera a cambio de que Seúl cancelara sus próximas maniobras militares con Estados Unidos, y confirmó: “Vamos a llevar a cabo los ejercicios militares como estaba previsto” (La Vanguardia, 2014:17 de enero).

Además, el portavoz del Ministerio de Defensa de Seúl argumentó que el Key Resolve y el Foal Eagle “no son ejercicios ofensivos y por tanto no se cancelarán, y además [recordó que] Pyongyang también realiza maniobras militares” (La Vanguardia, 2014:17 de enero). Por su cuenta, un portavoz de la Casa Blanca anunció que no habría cambios en los planes de las maniobras militares entre Estados Uni- dos y Corea del Sur, que comenzarían en febrero y se desarrollarían hasta finales de abril del 2014.

Como sabemos el paradigma realista utiliza a la disuasión como elemento fundamental para llevar a cabo acciones milita- res o políticas y así influir en las decisiones o acciones del con- trincante. Por ello, Corea del Sur y EE.UU. anualmente realizan los ejercicios militares conjuntos.

Además, en ese tenor, el Subsecretario de Estado de Estados Unidos, Willian Burns, dijo en Seúl, tras su reunión con el Pri- mer vicecanciller surcoreano, Kim Kyou-hyun, que su país y Co-

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rea del Sur estaban preocupados por los recientes acontecimien- tos en Corea del Norte y sus posibles provocaciones, y expresó su compromiso con las negociaciones para la desnuclearización (Yonhap News, 2014:21 de enero).

De manera simultánea el enviado especial estadounidense para Corea del Norte, Glyn Davies, se reunió en Beijing con el vicemi- nistro de Asuntos Exteriores chino, Zhang Yesui, y con su homólogo chino, Wu Dawei para buscar vías para retomar las negociaciones a seis bandas sobre la desnuclearización de la península norcoreana.

Y por su parte, los enviados encargados de los asuntos norcoreanos de Corea del Sur y Estados Unidos, Glyn Davies y Cho Tae-yong, se reunieron en Seúl, el 29 de enero de 2014, para discutir la manera adecuada para reanudar las conversaciones multilaterales encami- nadas a la desnuclearización de Corea del Norte.

Así mismo, el embajador de Corea del Norte para asuntos con EE.UU., Sin Soh-Ho, envió un mensaje conciliador a Corea del Sur, pero exigió la cancelación de las maniobras militares conjuntas en- tre Seúl y Washington.

En un gesto significativo, dentro de la coyuntura de colaboración intercoreana, se informó que el ejército de Estados Unidos dismi- nuiría el número de efectivos en su ejercicio anual con Corea del Sur, no desplegaría un portaaviones y no utilizaría bombarderos es- tratégicos en el entrenamiento.

Sin embargo, Corea del Norte nuevamente insistió, a través del embajador de Corea del Norte en Beijing, Ji Jae Ryong, en la can- celación de las maniobras conjuntas de Corea del Sur y EE.UU., países a los que culpó de aumentar la tensión en la zona.

Por su cuenta, la Administración Obama se mostró a favor del rá- pido establecimiento de contactos entre Corea del Sur y Japón para arreglar los diferendos en sus relaciones. El 8 de febrero de 2014, Evan Medeiros, director de Asuntos Asiáticos en el Consejo de Se- guridad Nacional, destacó que “EE.UU. veía con gran satisfacción que tanto Seúl como Tokio tuvieran y pusieran gran interés en me- jorar sus relaciones” (Yonhap News, 2014:8 de febrero).

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En ese contexto, el 13 de febrero de 2014, los delegados de los Gobiernos de Corea del Sur y Corea del Norte tuvieron la primera reunión oficial de alto nivel celebrada en los últimos siete años en- tre representantes de ambos países. El encuentro tuvo lugar en la localidad surcoreana de Panmunjom. El Ministerio de Unificación surcoreano explicó que la reunión se desarrolló en un clima sincero durante tres horas.

La delegación de Pyongyang volvió a insistir en la re- clamación de que se anulasen las maniobras militares conjuntas anuales entre Corea del Sur y Estados Uni- dos. Además, el jefe de la delegación surcoreana, el Di- rector de la secretaría del Consejo de Seguridad Nacio- nal, Kim Kyiou Hyun, explicó que Corea del Sur tuvo una actitud abierta para debatir con su vecino del norte (Europa Press, 2014:12 de febrero).

Asimismo China, a través de la portavoz del Ministerio de Asun- tos Exteriores chino, Hua Chungying, aseguró que los acuerdos de distensión sellados entre las dos Coreas en su primer encuentro de alto nivel en siete años mostraban que “ambas partes tienen la positiva intención de mejorar sus relaciones. China anima y apoya el proceso” (El comercio, 2014:14 de febrero).

Entre tanto el Secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, se reu- nió el 13 de febrero de 2014 en Seúl, con su homólogo el ministro de Asuntos Exteriores surcoreano Yun Byung-se, para debatir sobre los asuntos relativos a Corea del Norte y sobre la situación de segu- ridad prevaleciente en la península coreana. Además, se entrevistó con la presidente surcoreana Park Geun-Hye, y trató “el tema relati- vo a las ambiciones territoriales de China y obviamente el programa nuclear de Corea del Norte y los desafíos que representa para la seguridad de la región” (La Nación, 2014:13 de febrero).

Además, el 14 de febrero de 2014, el jefe de la diplomacia es- tadounidense sostuvo una reunión con el presidente chino Xi

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Jinping en el Gran Salón del Pueblo, a quien solicitó que China contribuyese a que:

Corea del Norte reduzca su postura beligerante y reanude las conversaciones para un desarme nuclear. [Además, le trató el tema relativo a que]…las tensiones regionales se han exacerbado, en particular entre China y Japón debi- do a las controversias sobre sus límites marítimos. [John Kerry expresó:] Pedimos a China que use todas las he- rramientas en su mano y todos sus medios de persuasión para conseguir que el régimen de Kim Jong-Un dé pasos concretos, reales e irreversibles en pos de una desnuclea- rización verificable (El Universal, 2014:14 de febrero).

China, como es su costumbre, utilizó sus medios periodísticos ofi- ciales para también hacerle saber a EE.UU. su postura política sobre Japón. Así, en un estridente editorial antijaponés, la agencia oficial de noticias china Xinhua dijo que Estados Unidos debiera:

Apremiar a Tokio a que cese sus maniobras provocativas o afrontar el peligro de un conflicto regional en el futuro.

Estados Unidos debe saber que aunque Beijing siempre ha intentado abordar por medios pacíficos las disputas territoriales con algunos países vecinos, no dudará en adoptar medidas que garanticen sus intereses nacionales cruciales de acuerdo a los derechos soberanos de China (El Universal, 2014:14 de febrero).

En este entorno de distensión coyuntural resulta relevante desta- car que, un grupo de diplomáticos chinos encargados de los asun- tos coreanos visitaron Corea del Norte. La delegación china fue encabezada por el director general adjunto de Asuntos Asiáticos, Xing Haiming. “El tema central sobre el cual se discutió con sus contrapartes norcoreanas fue el de que Corea del Norte regrese a las

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estancadas conversaciones a seis bandas” (Yonhap News, 2014:12 de febrero).

Así pues, con el propósito de seguir atenuando y hacer maneja- ble la relación intercoreana, el viceministro de Asuntos Exteriores de China, Liu Zhenmin, después de su viaje a Corea del Norte, vi- sitó Corea del Sur. Del 21 al 23 de febrero de 2014, Liu celebró una reunión en Seúl, con su homólogo surcoreano, Lee Kyung-soo, y también se reunió con otros funcionarios surcoreanos de alto ran- go, incluidos el Canciller, Yun Byung-se; el ministro de Unifica- ción, Ryoo Kihl-jae; y el jefe secretario presidencial de asuntos exteriores, Ju Chul-ki.

Esto es relevante en virtud de que Liu es el funcionario de mayor rango del Ministerio de Asuntos Exteriores de China en llevar a cabo una visita oficial a Corea del Norte después de que Jang Song- thaek, otrora poderoso tío y tutor del líder norcoreano, Kim Jong- un, fuese ejecutado en diciembre de 2013.

Liu informó sobre su viaje a Corea del Norte y la situa- ción actual del régimen norcoreano, y discutió sobre otros asuntos, tales como los diálogos de alto nivel entre de las dos Coreas, y el éxito de las reuniones de las familias separadas (Yonhap News, 2014:20 de febrero).

En ese marco, y de acuerdo con lo programado, Seúl y Washington pusieron en marcha sus ejercicios militares anuales el 24 de febrero de 2014, operativo logístico que se extendió hasta el 18 de abril del 2014. De acuerdo con el informe, los ejercicios designados “Key Resolve” se realizaron en una forma discreta, respetando el mar- gen de distensión coyuntural existente. En dicho ejercicio partici- paron 10,000 soldados surcoreanos y 5,200 estadounidenses, 1,100 de ellos provenientes de bases estadounidenses fuera de Corea del Sur. Además, los ejercicios llamados “Foal Eagle” se iniciaron justo después de la finalización de los primeros, y duraron hasta el 18 de abril del 2014.

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Como era de esperarse, Corea del Norte lanzó duras críticas con- tra los ejercicios conjuntos de Seúl-Washington y los tachó de un ensayo de invasión y una provocación seria.

Volvieron a surgir nuevas incertidumbres en la relación interco- reana. Y, sin tacto ni discreción, el jefe de la diplomacia estadouni- dense John Kerry subrayó en declaraciones a la cadena MSNBС, el 26 de febrero de 2014:

Corea del Norte es uno de los lugares más cerrados y crueles de la Tierra. De esto no cabe duda. [Afirmó,]…los asuntos interiores de ese país asiático deberían preocupar profundamente a la comunidad internacional. Este es un mal, mal lugar. Requiere una enorme atención del mun- do a fin de exigir responsabilidades. Y creo que todos los aspectos de cualquier ley que se pueda aplicar deben aplicarse (Actualidad, 2014:26 de febrero).

Por lo anterior, no es de extrañar que nuevamente creciera la incer- tidumbre cuando, el 27 de febrero de 2014, Corea del Norte lanzara cuatro misiles Scud de corto alcance hacia el mar frente a la costa este del país, también como advertencia a los ejercicios militares conjuntos realizados por EE.UU. y Corea del Sur.

Por su cuenta, el Ministerio de Defensa surcoreano afirmó que el lanzamiento de misiles de tipo Scud por parte de la República Popular Democrática de Corea podría ser considerado como una provocación intencionada.

Es de hacer notar que el disparo de cuatro misiles de prueba del tipo Scud que realizó Corea del Norte viola las resolucio- nes de la ONU que prohíben las pruebas de misiles balísticos.

Al respecto, el coronel Steven Warren, un portavoz del Ejérci- to estadounidense, dijo que: “Las resoluciones 1718 y 1874 del Consejo de Seguridad de la ONU prohíben a Corea del Norte lanzar todo tipo de misiles balísticos y esto incluye los Scud”

(Europa Press, 2014:3 de marzo).

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En consecuencia, el Departamento de Estado estadounidense ins- tó a Corea del Norte a actuar con moderación y evitar acciones pro- vocadoras, a raíz de las informaciones sobre el lanzamiento de los misiles de corto alcance.

Nuevamente Corea del Norte disparó, el 4 de marzo de 2014, siete nuevos proyectiles de corto alcance desde la costa sureste, según lo informó el Ministerio de Defensa de Corea del Sur, durante la segun- da semana en la que se llevaban a cabo las maniobras militares con- juntas. Es claro, que dichos lanzamientos son una muestra de poder contra los ejercicios militares. “Los tres primeros misiles fueron dis- parados en torno a la ciudad portuaria de Wonsan, y alcanzaron unos 55 kilómetros en dirección noreste. El resto de proyectiles fueron lanzados desde la misma región. Estos cuatro misiles alcanzaron los 155 kilómetros” (Europa Press, 2014:4 de marzo). Además, Norcorea disparó más misiles y remató con 25 el 17 de marzo, 30 el día 22 de marzo, 16 el día 23 de marzo, 2 el día 25 de marzo, y 500 proyectiles entre el 31 de marzo y 1 de abril y el 28 de junio de 2014.

La portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, conminó a Corea del Norte a abstenerse de realizar acciones provocadoras que agraven las tensiones (HispanTV, 2014:6 de marzo). “Instamos a Corea del Nor- te a actuar con moderación y a tomar pasos que mejoren las relaciones con sus vecinos” (HispanTV, 2014:6 de marzo ). Y lo mismo se reiteró los subsecuentes meses de marzo, abril, junio, julio y agosto de 2014.

El Gobierno de Corea del Norte afirmó que los últimos lanza- mientos de misiles eran actos defensivos y reclamó a Estados Uni- dos por sus críticas, amenazando con atacar en caso de que Wash- ington utilice a su Ejército contra Norcorea.

Así, en un ambiente de tensiones, el Consejo de Seguridad de la ONU informó que Corea del Norte seguía representando una seria preocupación para la seguridad y la paz internacionales por lo que extendió las sanciones en su contra. Sin duda alguna, los disparos de artillería y misiles sobre el mar por parte de Corea del Norte y las maniobras militares conjuntas entre EE.UU. y Corea del Sur, agre- garon un nudo extra al complejo nudo gordiano ya existente.

Referencias

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