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REVISTA HISTORIA AUTÓNOMA

REVISTA MULTIDISCIPLINAR DE LA

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

MARZO 2018 Nº 12

e-ISSN: 2254-8726

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REVISTA HISTORIA AUTÓNOMA

REVISTA MULTIDISCIPLINAR DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

Número 12 Marzo de 2018 e-ISSN: 2254-8726

Dirección: Marcos Marina Carranza (Universidad Autónoma de Madrid).

Subdirección: Sharon Vilches Agüera (investigadora independiente).

Asesoría Editorial: Yolanda Sánchez Garrido (investigadora independiente).

Comité de Redacción: Pablo Aguirre Herráinz (Universidad de Zaragoza), Laura Bazaga García (inves- tigadora independiente), Miriam Cera Brea (Universidad Autónoma de Madrid), Lucía Cotarelo Esteban (Universidad Complutense de Madrid), Aurora González Artigao (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), ADébora Madrid Brito (Universidad Autónoma de Madrid), Alejandro Pérez-Olivares García (Universidad Complutense de Madrid), Javier Revilla Canora (Universidad Autónoma de Madrid), María del Mar Rodríguez Alcocer (Universidad Complutense de Madrid), Aida Rodríguez Campesino (Universi- dad Autónoma de Madrid) y Lucía Ruano Posada (Universidad Autónoma de Madrid).

Comité Asesor: Andrés Adroher Auroux (Universidad de Granada), Ángel Alloza Aparicio (Consejo Supe- rior de Investigaciones Científicas), Izaskun Álvarez Cuartero (Universidad de Salamanca), Fernando An- drés Robres (Universidad Autónoma de Madrid), Miguel Ángel del Arco Blanco (Universidad de Granada), Carlos de Ayala Martínez (Universidad Autónoma de Madrid), Isabel Baquedano Beltrán (Museo Arque- ológico Regional de la Comunidad de Madrid), Juan Francisco Blanco García (Universidad Autónoma de Madrid), Miguel Cabañas Bravo (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), Guillermo Carrascón Garrido (Universidad de Torino), Carmen del Cerro Linares (Universidad Autónoma de Madrid), Manuel Cruz Rodríguez (Universidad de Barcelona), Pilar Díez del Corral Corredoira (Technische Universität Berlin), Antonio Duplá Ansuategui (Universidad del País Vasco), Dolores Fernández Martínez (Universi- dad Complutense de Madrid), Víctor Manuel Fernández Martínez (Universidad Complutense de Madrid), César Fornis Vaquero (Universidad de Sevilla), Borja Franco Llopis (Universidad Nacional de Educación a Distancia), Jacobo García Álvarez (Universidad Carlos III), Javier García Rodríguez (Universidad de Ovie- do), Alejandro García Sanjuán (Universidad de Huelva), Daniel Gómez Castro (Kwansei Gakuin Univer- sity), Ignacio Grau Mira (Universidad de Alicante), Yolanda Guerrero Navarrete (Universidad Autónoma de Madrid), Fernando Hernández Sánchez (Universidad Autónoma de Madrid), Mariela Insúa Cereceda (Universidad de Navarra), Paul Michael Johnson (Universidad DePauw), Félix Labrador Arroyo (Univer- sidad Rey Juan Carlos), Juan Manuel Martín García (Universidad de Granada), Darina Martykánová (Uni- versidad Autónoma de Madrid), Santiago Martínez Hernández (Universidad Complutense de Madrid), Al- fredo Mederos Martín (Universidad Autónoma de Madrid), Soledad Milán Quiñones de León (Universidad Autónoma de Madrid), Fermín Miranda García (Universidad Autónoma de Madrid), David Moriente Díaz (Universidad Internacional de Cataluña y Universidad Pompeu Fabra), Fernando Negredo del Cerro (Uni- versidad Carlos III), Julia D’Onofrio (Universidad de Buenos Aires), Felipe Pereda Espeso (Universidad de Harvard), Juan Carlos Pereira Castañares (Universidad Complutense de Madrid), Lola Pons Rodríguez (Universidad de Sevilla), Juan Ignacio Pulido Serrano (Universidad de Alcalá de Henares), Fernando Que- sada Sanz (Universidad Autónoma de Madrid), José Luis de los Reyes Leoz (Universidad Autónoma de Madrid), Wifredo Rincón García (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), Martín Ríos Saloma (Universidad Nacional Autónoma de México), Agustín Ramón Rodríguez González (Real Academia de la Historia), José Antonio Rodríguez Marcos (Universidad de Burgos), Isabel Rubio de Miguel (Universi- dad Autónoma de Madrid), Agustín Sánchez Andrés (Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo), Raquel Sánchez García (Universidad Complutense de Madrid), Eduardo Sánchez Moreno (Universidad Autónoma de Madrid), Thomas X. Schuhmacher (Universidad de Otto Friedrich de Bamberg), Pilar Toboso Sánchez (Universidad Autónoma de Madrid), Raquel Torres Jiménez (Universidad de Castilla-La Mancha), Elena Trapanese (Real Academia de España en Roma), Fernando Valdés Fernández (Universidad Autóno- ma de Madrid), Margarita Vallejo Girvés (Universidad de Alcalá de Henares), Jaime Vizcaíno Sánchez (Universidad de Murcia), José Yravedra Sáinz de los Terreros (Universidad Complutense de Madrid).

Corrección de estilo: Nerea Cortázar Muñoz, Patricia Irene Díaz Brito, Natalia Fernández Pérez, Alejan- dro Gabriel Lozano Tello, Marcos Marina Carranza e Ingrid Rodríguez Fuertes.

Edición y maquetación: Nerea Cortázar Muñoz.

Imagen de portada: Antonio Marín Segovia vía Foter.com / CC BY-NC-ND

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Índice

El ejercicio de la docencia universitaria ...7 Relación de autores ...11

Artículos:

La cerámica de retícula bruñida y del tipo Carambolo en el Bronce Final / Primera Edad del Hierro

Marina González Fernández y Jorge del Reguero González ...17 El Gabal en Roma. Convulsión social e inestabilidad política

José Ignacio Sánchez Sánchez ...43 Jenízaros: la definición social de la elite militar del Imperio Otomano (ss. xiv-xviii) Jaime Denis Rodríguez Madrazo ...61 El agua en la imagen literaria del Madrid de Lope de Vega

Eva Gutiérrez Prada ...79 La frontera del Alentejo durante la Guerra de la Restauración (1640-1668)

Ana Teresa Graça de Sousa ...99 El arquitecto Jaime Bort en París (1751-1752)

Marina Forte Cutillas ...121 Comercio de vino y lucha contra el fraude: Alicante entre el Antiguo Régimen y el Estado liberal

Eduardo Bueno Vergara y Enrique Perdiguero Gil ...133 Entre la colaboración y la insubordinación: la ṭarīqa Darqāwiyya ante Raisuni y Abdelkrim (1912-1927)

Jorge Villanueva Farpón ...151 El golpe de Estado de Primo de Rivera a través de la prensa nacional. Un análisis comparativo

David Morales Díaz ...171

¡Hoy no hay fútbol! La huelga de futbolistas de 1948 vista desde la prensa peronista Enrico Montanari ...191 Clase obrera, Intelectualidad y Lucha armada. Análisis del 68 alemán e italiano

Adrián Almeida Díez ...205

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Sethelos Isidoros Balios ...225 De la ley a la ley policial: sindicalismo en la policía y cambios en la legislación de las fuerzas de seguridad pública en la Transición y en democracia (1976-1986)

Pablo Alcántara Pérez ...243 Musealizar la memoria de las víctimas

Elena Escribano Gonzálvez ...261

Investigador invitado:

La dictadura franquista en los manuales escolares recientes: una revisión crítica

Carlos Fuertes Muñoz...279

Reseñas:

Orígenes y metas de los primeros constitucionalismos en España

Sergio Cañas Díez ...299 Élites políticas locales en el reinado de Isabel II

José Francisco Rangel Preciado ...305 El Marqués de Cerralbo: algo más que un político

José Luis Agudín Menéndez ...309 Un recorrido por el imaginario vasco: representaciones culturales ligadas a lo identitario Juan José Echevarría Pérez-Agua ...313 La Segunda Guerra Mundial a través de los soldados. El ejército nazi en el frente oriental Fernando Jiménez Herrera ...319 Sin dejar de hablar. El trabajo, la entrevista y el cierre de una etapa en la obra de Santiago Sierra

Álvaro Giménez Ibáñez ...323

Crónicas:

La culpa es del género: Identidades, transgresiones e interacciones en la Antigüedad Irene Cisneros Abellán ...327 Congreso Internacional “La parte por el todo: la movilización de recursos militares en la construcción de la Monarquía Hispánica”

Aitor Díaz Paredes y Rubén Martínez Aznal ...331 Seminario “Historia y Humanidades Digitales”

Rafael de la Cruz Serna ...335

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José Manuel Maroto Blanco ...339

Entrevista:

Nuevas miradas en la investigación arqueológica: conversaciones con Manuel Fernández Götz

Lucía Ruano Posada ...343

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El ejercicio de la docencia universitaria

El apreciado lector tiene ante sí el duodécimo número que saca a la luz la Revista Historia Autónoma. Como muestra del dinamismo de la investigación histórica actual, ofrecemos un conjunto diverso de textos que exploran el pasado en alguna de sus múltiples facetas.

Se podrá comprobar fácilmente, tras leer el índice, que las siguientes páginas amalgaman numerosos periodos, territorios e incluso enfoques metodológicos. Sin embargo, todas las contribuciones que constituyen este número comparten el afán por interpretar los tiempos pretéritos y fundamentar esta tarea tanto en el rigor analítico como en la vocación interdisciplinar, metas que perseguimos desde la propia revista.

La selección de contenidos está encabezada por una serie de artículos de investigación.

Algunos de ellos van a situar al lector en geografías tan dispares como los imperios romano y otomano, Portugal o el norte de África. Otros, en cambio, realizarán aproximaciones al pasado desde el registro arqueológico, las fuentes literarias, la correspondencia privada o la prensa de época. Contamos además con ejemplos del uso de novedosas metodologías, como pueden ser la historia militar, la historia de la corrupción o la historia del deporte.

Por último, hay textos que abren debates de enorme calado en el momento presente en torno a problemáticas como la concepción de la lucha armada por parte del movimiento obrero, los procesos de transición hacia la democracia en España y Grecia o las disputas alrededor de la memoria de las víctimas de pasados traumáticos.

En otro orden de cosas, merece especial mención el artículo firmado por Carlos Fuertes Muñoz, el cual se integra dentro de la sección Investigador invitado. Agradecemos al autor su colaboración, que reúne varias de las características apuntadas en el apartado anterior:

aborda un área de conocimiento poco frecuentada por historiadores (la didáctica de la historia), utiliza materiales insuficientemente explotados (los libros de texto) y profundiza en un tema de enorme relevancia (la presencia social de la dictadura franquista). Todas estas razones lo convierten en un texto de sumo interés para la comunidad historiográfica.

Cierran el número varias reseñas de novedades bibliográficas y algunas crónicas de congresos científicos celebrados recientemente. Para finalizar, publicamos una entrevista con el arqueólogo Manuel Fernández-Götz. En ella se recogen sugerentes reflexiones sobre la situación de la disciplina, del panorama investigador o de sus áreas de estudio.

Igualmente, queremos agradecer su amabilidad por mantener este atractivo diálogo con nosotros.

Durante los últimos meses ha surgido una enorme polémica en torno al profesorado universitario. Los aspectos más sensibles de este problema son varios: la irrupción en las aulas de los investigadores post-doctorales, las condiciones del profesorado no permanente, las posibilidades de “ascender” dentro de la carrera docente y la siempre difícil combinación entre enseñanza e investigación. Estos asuntos no son nuevos, puesto

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méritos o la precariedad laboral de los escalafones más bajos.

A finales del año pasado, el Gobierno reformó los criterios para que los investigadores se convirtiesen en profesores titulares y catedráticos. En líneas generales, se aumentó la exigencia con criterios más estrictos y la cuantificación de méritos complementarios.

Ello se traduce en mayores complicaciones para quienes tienen una elevada carga lectiva, dado que se les pide una gran producción científica (en forma de monografías, artículos en revistas científicas y capítulos en obras colectivas) y, al mismo tiempo, participar en proyectos de investigación o asumir responsabilidades académicas.

En paralelo, se ha visibilizado el papel de los profesores asociados. Se trata del personal contratado a tiempo parcial que compagina la docencia universitaria con otra actividad profesional. En ocasiones, sobre este colectivo recae buena parte de la carga docente de algunos departamentos. Sus problemas se agrandan al percibir un salario bastante reducido, que guarda poca proporción a la exigencia de la enseñanza en una universidad.

Ambas cuestiones reflejan muy bien la difícil tesitura por la que atraviesa el profesorado de la educación superior. Las reivindicaciones de este grupo han llegado a las páginas de los periódicos. Posiblemente, el mejor ejemplo sea la huelga de profesores asociados de la Universidad de Valencia, que amenaza con extenderse a otros campus y facultades.

Aun así, por el momento sus protestas no se han materializado en cambios dentro de su situación.

Este no es espacio para extendernos más en la exposición de los síntomas y reproducir unas quejas que se pueden encontrar con facilidad en otros medios. Estamos convencidos, además, de que unos cuantos de quienes lean esto han experimentado en primera persona algunos de los problemas señalados con anterioridad (o quizá todos). En su lugar, consideramos pertinente diagnosticarlos y poner de manifiesto las principales vías de mejora, en aras de combatir esta afección.

Para empezar, los poderes públicos deben garantizar que el profesorado universitario pueda simultanear la docencia con la investigación. Dar clases en la enseñanza superior exige mucho, porque se imparten contenidos con un alto nivel de profundización. La preparación de esas sesiones lleva un tiempo que difícilmente se puede compatibilizar con la presencia en una cifra elevada de reuniones científicas al año y la producción de una ingente obra académica. Incluso, en ocasiones se le debe restar tiempo a las ocupaciones personales o familiares para afrontar el día a día en las facultades. Todo ello obliga a que las autoridades hagan un cálculo exacto de la dedicación de cada individuo y habiliten los recursos humanos necesarios para que los profesores de universidad no se colapsen con su quehacer cotidiano.

Otro vector que debe cuidarse es el relevo generacional. Los requisitos vigentes hoy en día dificultan la entrada de los jóvenes investigadores en la carrera docente. Ellos se ven obligados a afrontar una titánica labor de adquisición de méritos para poder llegar a las aulas y, posteriormente, conseguir una plaza fija. La reducida cantidad de becas post- doctorales que se ofrecen o el inestable rol de aquellos profesores que llegan por primera vez a las universidades complican su permanencia, a largo plazo, en los centros docentes.

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de futuro para muchos jóvenes. El mundo de la investigación académica, prácticamente desconocido entre los estudiantes de enseñanza secundaria, podrá ser una opción laboral para ellos. De esta manera se evitará también la conocida como “fuga de cerebros”, la migración al extranjero de investigadores que no encuentran el modo de desempeñar su labor en nuestro país, a pesar de los elevados recursos públicos invertidos en su formación.

Por lo tanto, hay que habilitar los mecanismos idóneos para conservar a los investigadores más destacados y permitirles que puedan trabajar en condiciones óptimas en el lugar en la cual han nacido.

Asimismo, ha de procurarse que la sociedad entera comprenda las ventajas que reporta contar con un profesorado universitario de calidad. Los beneficios logrados nos afectan a todos, independientemente de que se tenga un título o no. Para ello, las reclamaciones de quienes imparten docencia en la educación superior no tienen que quedar aisladas en los campus. Sería bueno que se conectasen con otras demandas en boga y aúnen esfuerzos entre sí. Así, sería más fácil implicarnos en aquellos escenarios, como las universidades, donde hay cosas que cambiar.

Bajo nuestro punto de vista, el ejercicio de la docencia universitaria progresará bastante si acaban por materializarse las diferentes vías de mejora que hemos enunciado. Se dignificará esta actividad, imprescindible para el progreso social y para el fomento de la actividad científica, y se abandonará la disyuntiva entre impartir clases o dedicarse a la investigación. Contar con unos profesores e investigadores de calidad redundará, en último término, en beneficio para todos nosotros.

Marcos Marina Carranza

Director de la Revista Historia Autónoma

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Relación de autores

Marina González Fernández: Graduada en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid, donde cursa el Máster en Arqueología y Patrimonio. Durante sus años de formación académica ha participado en algunas campañas de excavación arqueológica en Baelo Claudia (Bolonia, Cádiz) y La Cabilda (Hoyo del Manzanares, Madrid). En la actualidad, forma parte del Gabinete de Arqueología Forense de la Universidad Autónoma de Madrid, donde desarrolla trabajos relacionados con la Guerra Civil Española su patrimonio arqueológico y la Memoria Histórica, centrándose especialmente en El Valle del Lozoya de la Sierra Norte de Madrid.

Jorge del Reguero González: Graduado en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid, donde cursa el Máster en Arqueología y Patrimonio con un Contrato Predoctoral de la Comunidad de Madrid. Durante sus años de formación académica ha participado en diversas campañas de excavación arqueológica en Iesso (Guissona, Lleida) y Baelo Claudia (Bolonia, Cádiz). Ha formado parte de diversos proyectos dedicados a la arqueología de la arquitectura y a técnicas no invasivas en el oppidum oretano de El Cerro de las Cabezas (Valdepeñas, Ciudad Real). Asimismo, colabora en los trabajos enmarcados dentro del Proyecto de investigación “Arqueología de los procesos constructivos. Perduración, transformaciones e innovación de la cultura arquitectónica púnico-romana en el Círculo del Estrecho” (HAR2015-64392-C4-1-P).

José Ignacio Sánchez Sánchez: Graduado en Geografía e Historia y Máster en Métodos y Técnicas Avanzadas de Investigación Histórica, especialidad en Historia Antigua, por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. En 2017, publicó una monografía sobre la Introducción del culto del dios El Gabal en Roma de mano del emperador Heliogábalo (Signifer Libros, Madrid-Salamanca). En la actualidad cursa el Programa de Doctorado en Historia, Historia del Arte y Territorio. Su tesis doctoral versará sobre la desintegración de la dinastía de los Severos.

Jaime Denis Rodríguez Madrazo: Estudiante del Grado de Historia en la Universidad Autónoma de Madrid.

Eva Gutiérrez Prada: Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca y Máster en Museología y Museografía Didáctica por la Universidad de Barcelona.

Actualmente cursa estudios de Doctorado en la Universidad Nacional de Educación a

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nativa en la Universidad de Catania y hoy en día enseña Historia del Arte en institutos de enseñanza secundaria en Catania. Cuenta con varias publicaciones dedicada al análisis de la ciudad en la literatura de Lope de Vega.

Ana Teresa Graça de Sousa: Estudiante de Doctorado en la Universidad de Évora. Su proyecto de investigación se titula “Os modelos defensivos da frontera luso-castelhana e a Guerra da Restauração (1640-1668)”. Para su realización disfruta de una beca del Programa HERITAS. Además, pertenece al Centro Interdisciplinar de História, Culturas e Sociedades (CIDEHUS) de la Universidad de Évora. Sus líneas de investigación giran en torno a la Guerra de la Restauración (1640-1645), a la evolución de las fortificaciones militares y a la formación de los ingenieros militares que trabajaron en Portugal y en Castilla, con especial atención hacia la provincia del Alentejo.

Marina Forte Cutillas: Estudiante de grado de Historia del Arte en la Universidad de Murcia y en la Universidad Complutense de Madrid.

Eduardo Bueno Vergara: Profesor Asociado en la Universidad Miguel Hernández de Elche, Máster en Historia de la Ciencia y Comunicación Científica por dicha universidad y Doctor en Historia por la Universidad de Alicante. Ha llevado a cabo diferentes investigaciones sobre la influencia del clima y la enfermedad en la sociedad del siglo xviii, incidiendo en las estrategias que se llevaron a cabo para hacer frente a desastres naturales y epidemias.

Enrique Perdiguero Gil: Catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad Miguel Hernández. Su actividad investigadora durante la última década le ha llevado a estudiar, entre otras materias, la historia de la popularización de la medicina, la historia de la protección a la infancia y del cuidado materno-infantil y la historia de lo que hoy llamaríamos Medicinas Alternativas y Complementarias. Fruto de esta actividad investigadora ha publicado diferentes artículos y capítulos de libro, además de editar libros colectivos.

Jorge Villanueva Farpón: Licenciado en Filología Árabe por la Universidad de Salamanca, Máster en Estudios Árabes e Islámicos Contemporáneos por la Universidad Autónoma de Madrid y Doctor en Estudios Árabes e Islámicos por la Universidad de Salamanca, gracias a una tesis doctoral titulada “Evitarán la compañía de los poderosos: praxis política y religiosa de la ṭarīqa Darqāwiyya en el norte de Marruecos (1800-1956)”. Sus áreas de especialización incluyen el Islam, la Historia del Islam y los movimientos sociales y políticos en el norte de África y Oriente Medio.

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Distancia, donde cursa un Máster en España contemporánea en el contexto internacional.

Ejerce también como profesor-tutor en el centro asociado de la UNED en Talavera de la Reina.

Enrico Montanari: Maestro en Historia por la universidad Ca’Foscari de Venecia y Maestro en Historia en la Universidad Nacional Tres de Febrero de Buenos Aires. Actualmente cursa estudios de Doctorado en Historia Contemporánea en la Universidad Autónoma de Madrid, donde analiza la relación entre peronismo y deporte. Además, otras de sus líneas de investigación son la historia del trabajo, la historia política y la historia de los sistemas sociales.

Adrián Almeida Díez: Graduado en Humanidades-Historia por la Universidad de Deusto y Máster en Historia Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid. En la actualidad es doctorando de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea.

Asimismo, es co-editor de la revista online de Historia Social Hastapenak.

Sethelos Isidoros Balios: Graduado en Ciencia Política e Historia por la Universidad Panteion de Atenas y Máster en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid y por la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente es doctorando en Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid.

Pablo Alcántara Pérez: Graduado en Historia por la Universidad de Oviedo y Máster en Historia Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente, cursa estudios de Doctorado en la Universidad Autónoma de Madrid sobre la Brigada Político Social franquista y los cambios de la policía en la transición española hacia la democracia.

Elena Escribano Gonzálvez: Licenciada en Bellas Artes, Máster en Investigación y Gestión del Patrimonio Histórico-Artístico y Cultural y Máster en Educación y Museos por la Universidad de Murcia. En esta institución desarrolla actualmente su investigación doctoral bajo el título de “Los memoriales contemporáneos: significación histórica, política, ética, artística y pedagógica”. Asimismo, colabora en el grupo de investigación

“América y España ayer y hoy” (E030-01).

Carlos Fuertes Muñoz: doctor en Historia Contemporánea y Profesor Ayudante Doctor en el Área de Didáctica de las Ciencias Sociales de la Universitat de València. Especialista en la historia sociocultural y de la educación en la dictadura franquista, así como en didáctica de las ciencias sociales, sobre todo ello ha publicado diversos artículos y capítulos de

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hacia el franquismo (2017) y, con Alberto Gómez Roda, El Tribunal de Orden Público en el País Valenciano. Testimonios de la represión y el antifranquismo. Asimismo, es coeditor y coautor de No solo miedo. Actitudes políticas y opinión popular bajo la dictadura franquista (1936-1977) y Mujeres y represión franquista. Una guía para su estudio en Valencia.

Sergio Cañas Díez: Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de La Rioja, donde fue becario del Departamento de Ciencias Humanas. En la actualidad es Investigador Agregado del Instituto de Estudios Riojanos. Asimismo, es miembro del grupo de investigación “Historia del siglo xx: sociedad, política y cultura” de la Universidad de Zaragoza.

José Francisco Rangel Preciado: Licenciado en Economía y Postgrado de Investigación en Economía, Gestión y Comercio Internacional por la Universidad de Extremadura.

Actualmente es profesor del Departamento de Dirección de Empresas y Sociología de la mencionada universidad y realiza el Doctorado en el Área de Historia e Instituciones Económicas de aquella. Su publicación más destacada es el libro La industria corchera extremeña en las últimas décadas. Un análisis desde la óptica de los distritos industriales.

José Luis Agudín Menéndez: Graduado en Historia y Máster en Historia y Análisis Sociocultural por la Universidad de Oviedo. En esta misma universidad cursa estudios de Doctorado a través de un proyecto titulado “El Siglo Futuro (1914-1936): órgano del integrismo y de la Comunión Tradicionalista”. Para su realización disfruta de una beca de Formación de Profesorado Universitario del Ministerio de Educación, Ciencia y Deporte.

Además, forma parte del Grupo de Historia Sociocultural (GRUHSOC) de la Universidad de Oviedo.

Juan José Echeverría Pérez-Agua: Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid, con la tesis “Pervivencias foralistas en la descentralización vasca, 1975-1978”. Por esa misma universidad es Máster en Historia Contemporánea y Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo). Es Investigador de la cuestión foral vasco-navarra durante los siglos xix y xx. por la UCM. Actualmente es director del Máster en Periodismo en Radio, TV y Multimedia. Anteriormente, ejerció como periodista en medios informativos como El País y CNN+.

Fernando Jiménez Herrera: Licenciado en Historia y Máster en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid. Doctor por esta misma universidad gracias a una tesis dedicada a los centros revolucionarios madrileños durante el verano y el otoño

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historia de la violencia y la historia social.

Álvaro Giménez Ibáñez: Artista visual e investigador, es igualmente doctorando en Estudios Artísticos, Literarios y de la Cultura en la Universidad Autónoma de Madrid. Su tesis doctoral se centra en la práctica artística y la producción crítica condicionada por la fractura actual del relato de consenso de la Transición española.

Irene Cisneros Abellán: Licenciada en Historia y Master en Ciencias de la Antigüedad por la Universidad de Zaragoza. Actualmente está concluyendo su tesis doctoral sobre los trabajos de las mujeres en Atenas en los siglos v y iv a.C. bajo la dirección de Laura Sancho Rocher. Sus principales líneas de investigación son la historia de género y la vida cotidiana en la Atenas Clásica y Postclásica.

Aitor Díaz Paredes: Graduado en Historia por la Universidad de Navarra, donde cursa en la actualidad sus estudios de doctorado. Su área de investigación es la historia militar de los siglos xvii y xviii, y, más concretamente, la Guerra de Sucesión Española. En la actualidad, se encuentra realizando su tesis doctoral “La batalla de Almansa (1707):

Movilización europea de recursos en la Guerra de Sucesión Española”, desempeño que compagina con otras líneas de investigación centradas en el peso e impacto de los conflictos bélicos de la Monarquía Hispánica en el Reino de Navarra durante la Edad Moderna. Asimismo, forma parte del proyecto de investigación “Los nervios de la guerra.

Movilización de recursos militares y construcción de la monarquía imperial hispánica en los siglos xvii y xviii” (HAR2015-64165-C2-1-P).

Rubén Martínez Aznal: Doctorando de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea, institución en la cual disfruta de una beca predoctoral del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y desarrolla su tesis doctoral en el Grupo Consolidado de Investigación “País Vasco, Europa y América, vínculos y relaciones atlánticas”. Sus principales líneas de investigación son la historia política e institucional, la diplomacia y la representación territorial en la Corte madrileña durante los siglos xvii y xviii.

Rafael de la Cruz Serna: Estudiante del Grado de Historia en la Universidad de Castilla- La Mancha. Sus intereses de investigación se centran en el estudio de las órdenes militares hispánicas durante la Plena y Baja Edad Media, las fortificaciones de órdenes militares, las cruzadas y además las instituciones y el pensamiento político durante dicho período.

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y Gestión de la ONGD y Máster en Profesorado en Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato por la Universidad de Granada. Actualmente disfruta de un contrato predoctoral de Formación de Profesorado Universitario en el Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Granada, donde desarrolla su tesis doctoral. Entre sus líneas de investigación destacan la cooperación al desarrollo española en África, los prejuicios y racismo en la historia reciente de España y la situación de grupos vulnerables en el África Subsahariana.

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La cerámica de retícula bruñida y del tipo Carambolo en el Bronce Final / Primera Edad del Hierro

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Stroke Burnished and Carambolo Ware Pottery in Late Bronze Age and Early Iron Age

MARINA GONZÁLEZ FERNÁNDEZ Universidad Autónoma de Madrid [email protected] JORGE DEL REGUERO GONZÁLEZ Universidad Autónoma de Madrid [email protected]

Resumen: El presente trabajo tiene como principal cometido exponer un estado de la cuestión sobre las cerámicas de retícula bruñida y de tipo Carambolo, materiales que se han considerado tradicionalmente como fósiles directores del Bronce Final tartésico. Para ello, en las próximas páginas hablaremos sobre ambas tipologías cerámicas, centrándonos en los orígenes e influencias de las mismas, así como en la dispersión geográfica, los contextos y su significado socio-cultural. Nuestro objetivo se centra en definir el área nuclear de Tarteso, entre el Bronce Final y la Primera Edad del Hierro, a través de sus cerámicas.

Palabras Clave: Cerámica, retícula bruñida, Carambolo, Bronce Final, Tarteso.

Abstract: This paper aims to explain the present knowledge about stroke burnished pottery and Carambolo ware pottery, both traditionally considered fossil directors of Tartessian Late Bronze Age. To do so, we will study both pottery typologies, paying special attention to their origins and their influence, as well as their geographical spread, their contexts and their sociocultural significance. Our final objective will be to define the main area of Tartessos, during Late Bronze Age and Early Iron Age, through its own pottery types.

Keywords: Pottery, stroke burnished, Carambolo, Late Bronze Age, Tarteso.

1 Agradecemos al profesor Paco Blanco García sus innumerables consejos para el aprendizaje y correcto estudio tipológico de materiales arqueológicos, así como su ayuda desinteresada para materializar el tema de estudio que nos ha ocupado en estas páginas.

Recibido: 24 de marzo de 2017; aceptado: 28 de junio de 2017; publicado: 27 de marzo de 2018.

Revista Historia Autónoma, 12 (2018), pp. 17-41.

e-ISSN: 2254-8726; DOI: https://doi.org/10.15366/rha2018.12.001.

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18 Introducción

A lo largo de la historia de la investigación arqueológica en torno al mundo tartésico, el análisis de la definición cultural del mismo y sus cronologías ha sido un tema candente sometido a continuos debates. Un claro ejemplo de ello lo encontramos en las actas del I Congreso Internacional “Tarteso. El emporio del metal”2, encuentro donde se intentó establecer el origen y el concepto de lo que entendemos como Tarteso, delimitando el tiempo y el espacio del mismo. Dentro de la citada discusión científica, las cerámicas de retícula bruñida y de tipo Carambolo se han utilizado como fósiles directores a la hora de definir el área nuclear del mundo tartésico entre el Bronce Final y la Primera Edad del Hierro.

A grandes rasgos, podemos decir que existen dos posturas acerca de cuál es el momento en el que podemos hablar del mundo tartésico. La primera de ellas ha sido defendida por algunos investigadores como Juan Pedro Garrido3, Hermanfrid Schubart4, Diego Ruiz Mata5, Manuel Álvarez6, Sebastián Celestino7 o Carlos González Wagner8, quienes han considerado que solo se puede hacer referencia a Tarteso a partir del contacto entre la población indígena y los fenicios. En el segundo caso, otros investigadores como María Eugenia Aubet9, Manuel Fernández-Miranda10, Martín Almagro-Gorbea11, Francisco Gómez Toscano12 o Mariano Torres13 retrotraen la cultura tartésica al Bronce Final precolonial, concretamente al horizonte de cerámicas de retícula bruñida y cerámicas pintadas del tipo Carambolo. Este debate lo debemos encuadrar en la incapacidad por documentar previamente asentamientos de cierta entidad entre las últimas manifestaciones del Calcolítico y los momentos finales de la Edad del Bronce, previo a las primeras colonias fenicias de Occidente. En pocas palabras, el desfase de continuidad poblacional que existe durante el II milenio a. C. en el suroeste de la península

2 Campos Carrasco, Juan Manuel y Jaime Alvar Ezquerra (eds.), Tarteso. El emporio del metal, Córdoba, Almuzara, 2013.

3 Garrido Roiz, Juan Pedro, “Mundo indígena y orientalizante en la región del Tinto-Odiel”, en Archivo Español de Arqueología, 52 (1979), p. 42.

4 Primeras Jornadas Arqueológicas sobre Colonizaciones Orientales, Huelva, Diputación Provincial de Huelva, 1982, pp. 16-17.

5 Ruiz Mata, Diego, “Repensando el concepto histórico de Tartessos”, en Historiar, 5 (2000), p. 34.

6 Álvarez Martí-Aguilar, Manuel, Tarteso. La construcción de un mito en la historiografía española, Málaga, Diputación de Málaga, 2005, p. 218.

7 Celestino Pérez, Sebastián, “Una percepción de Tarteso”, en Campos Carrasco, Juan Manuel y Jaime Alvar Ezquerra (eds.), Tarteso. El emporio… op. cit., p. 359.

8 González Wagner, Carlos, Tartessos. Mito e historia, Madrid, Centro de Estudios Fenicios y Púnicos, 2014, p.

138.9 Aubet Semmler, María Eugenia, “Algunas cuestiones en torno al período orientalizante tartésico”, en Pyrenae, 13-14 (1977-1978), p. 81.

10 Fernández-Miranda, Manuel, “Horizonte cultural tartésico y hallazgos griegos en el sur de la Península”, en Archivo Español de Arqueología, 52 (1979), p. 51.

11 Almagro-Gorbea, Martín, “Bronce Final y Edad del Hierro. La formación de las etnias y culturas prerromanas”, en Jordá Cerdá, Francisco et al. (eds.), Historia de España. Prehistoria, Madrid, Gredos, 1986, p. 421.

12 Gómez Toscano, Francisco, “La ocupación protohistórica entre el Guadiana y el Guadalquivir: del mito a la realidad”, en SPAL, 11 (2002), p. 154. DOI http://dx.doi.org/10.12795/spal.2002.i11.07

13 Torres Ortiz, Mariano, Tartessos, Madrid, Real Academia de la Historia, 2002, pp. 15-16.

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ibérica ha provocado una gran incertidumbre entre la investigación a la hora de tratar la génesis de Tarteso.

Observamos, pues, cómo el mundo tartésico suscita aún hoy cierta controversia en los ámbitos académicos. Para algunos investigadores como Eduardo Ferrer, uno de los errores de partida que se continúan cometiendo en la actualidad es el hecho de no entender que Tarteso es un problema histórico basado en las fuentes literarias, no arqueológicas, pero la investigación lo ha convertido en “una controversia arqueológica al pretender identificar el Tarteso de las fuentes grecolatinas con un yacimiento arqueológico concreto en un primer momento, y después con una cultura material a la que se ha denominado impropiamente «tartesia»”14.

Como vemos, nuestro trabajo parte de una serie de problemas metodológicos en la definición del Bronce Final del suroeste peninsular. Además, nos encontramos con algunos axiomas que se siguen utilizando como principios en la construcción de la teoría de los orígenes de Tarteso, pues El Carambolo (Camas, Sevilla) y los cabezos situados en la órbita de Huelva se siguen manteniendo como secuencias estratigráficas y culturales de referencia. Por todo ello, consideramos importante desarrollar un estado de la cuestión desde la perspectiva teórica en la que se ha tratado este tema, ya que las cerámicas de retícula bruñida y de tipo Carambolo aún pueden proporcionar algunas respuestas sobre las verdaderas raíces de Tarteso.

1. Historia de la investigación

Hablar de las cerámicas de retícula bruñida y del tipo Carambolo dentro del complejo mundo de Tarteso significa conocer una historiografía arqueológica común para ambos tipos cerámicos. Sin embargo, los primeros hallazgos de la cerámica de retícula bruñida se dieron mucho antes que la cerámica del tipo Carambolo. En efecto, los primeros testimonios que tenemos sobre la cerámica de retícula bruñida se remontan a las excavaciones de los Alcores de Carmona de finales del siglo xix, trabajos que se desarrollaron bajo la dirección del arqueólogo George Bonsor15. A él le debemos las primeras interpretaciones sobre este y otros tipos vasculares, considerando que la cerámica con decoración bruñida tendría un origen oriental. Tras estos primeros testimonios, hubo que esperar hasta mediados del siglo xx, con las excavaciones dirigidas por Manuel Esteve Guerrero en el yacimiento de Mesas de Asta —la antigua ciudad de Asta Regia—, para que se documentaran las primeras cerámicas con motivos

14 Ferrer Albelda, Eduardo y Eduardo Prados Pérez, “Tarteso, de ciudad a imperio (o sobre la creación de identidades ficticias)”, en Campos Carrasco, Juan Manuel y Jaime Alvar Ezquerra (eds.), Tarteso. El emporio… op. cit., p. 396.

15 Bonsor, George Edward, “Les colonies agricoles pré-romaines de la vallée du Betis”, en Revue Archéologique, 35 (1899), pp. 126-159.

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pintados geométricos (fig. 1), así como nuevos fragmentos cerámicos del estilo de retícula bruñida16.

Figura 1: Fragmentos cerámicos del tipo Carambolo procedentes en las excavaciones de Mesas de Asta.

Fuente: Esteve Guerrero, Manuel, Excavaciones de Asta Regia… op. cit., p. 39.

En 1958, el descubrimiento del tesoro del Carambolo supuso un punto de inflexión en la historia de la investigación de la protohistoria de Andalucía occidental. El hallazgo causó tal impacto que condicionó el resto de los descubrimientos del propio yacimiento, puesto que, cuando aún no se habían iniciado las excavaciones propiamente dichas, ya existía la idea de desenterrar los elementos propios de Tarteso17. De tal manera, el descubrimiento del tesoro provocó el empuje definitivo de la investigación de Tarteso mediante una metodología y unos materiales estrictamente arqueológicos. Con todo ello, la vinculación de la cerámica con motivos geométricos pintados a la cultura tartésica llegó de la mano de Juan de Mata Carriazo18. La magnitud de los hallazgos hizo que la cerámica pintada en cuestión adoptara el nombre de

“estilo del Carambolo”.

De Mata Carriazo describió cómo llegó a documentar una gran cantidad de fragmentos cerámicos pintados en los niveles III y IV del poblado alto del Carambolo: “En el nivel IV […]

es donde se dio con gran abundancia la mejor cerámica pintada, estilo del Carambolo”19. Para el arqueólogo jienense se trataba de “la máxima joya del yacimiento”, ya que la cerámica del tipo Carambolo se convertía en la evidencia material más clara para poner en relación el extremo occidente con el “estilo geométrico” característico del Mediterráneo Oriental20.

16 Esteve Guerrero, Manuel, Excavaciones de Asta Regia (Mesas de Asta, Jerez). Campañas de 1945-46, Madrid, Informes y Memorias de la Comisaría de Excavaciones Arqueológicas, 1950, p. 30.

17 Casado Ariza, Manuel, “La cerámica con decoración grabada de época tartésica: estado actual de la cuestión”, en SPAL, 10 (2001), p. 284. 17 DOI: https://doi.org/10.12795/spal.2001.i10.19

18 De Mata Carriazo, Juan, “El Cerro del Carambolo”, en Tartessos y sus problemas. V Symposium Internacional de Prehistoria peninsular, Barcelona, Universitat de Barcelona, 1969, p. 315.

19 Ibídem, p. 316.

20 Ibídem, p. 318.

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Figura 2: Imagen de los primeros momentos de la excavación del yacimiento del Carambolo.

Fuente: de Mata Carriazo, Juan, Tartessos y el Carambolo, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1973, p.

201.

En 1973, de Mata Carriazo publicó su obra sobre el yacimiento tartésico de Camas, en la que se centraba en la cerámica pintada del tipo Carambolo y la cerámica decorada con motivos bruñidos, a las que consideraba como genuinas representantes de la vajilla tartésica21. Todos estos hallazgos provocaron los primeros estudios tipológicos propiamente dichos, a los cuales haremos referencia posteriormente.

Durante los años 80 del siglo xx, observamos un cambio en los enfoques teóricos dentro de los estudios fenicios y tartésicos, pues dan mayor importancia a las dinámicas de las sociedades “indígenas” con los cambios producidos durante la Protohistoria22. Ello, sumado a nuevos hallazgos por las actuales provincias de Cádiz y Huelva, supondrá novedosos estudios

21 De Mata Carriazo, Juan, Tartessos y el Carambolo... op. cit., pp. 484-504.

22 Vallejo Sánchez, Juan Ignacio, “Las cerámicas grises orientalizantes con decoración bruñida y las decoraciones indígenas”, en XXIV Congreso Nacional de Arqueología, Cartagena 1997, Murcia, Instituto de Patrimonio Histórico, 1999, p. 86.

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enfocados al conocimiento exhaustivo de las cerámicas como fósiles directores del Bronce Final prefenicio, una tendencia que continuará hasta el presente.

Bien es cierto que la investigación sobre Tarteso se ha centrado, principalmente, en abordar la problemática sobre la cerámica del tipo Carambolo, y esto ha dejado en un segundo plano la cerámica de retícula bruñida. En los últimos años, se han desarrollado algunos trabajos interesantes sobre el tema en cuestión, como por ejemplo la reciente monografía de Manuel Casado Ariza sobre La cerámica con decoración geométrica del Carambolo23. La importancia de un trabajo de tales características supone, para nosotros, la obtención de nuevas perspectivas sobre la acepción histórico-geográfica de Tarteso. Los datos arqueológicos aportados por las campañas de excavación del Carambolo entre los años 2002 y 2005 han permitido reconsiderar la cultura tartésica y, con ello, la cronología, la función y el simbolismo de la cerámica del tipo Carambolo. Sin embargo, creemos que este tipo cerámico solo es comprensible teniendo en cuenta su relación directa con la cerámica de retícula bruñida.

2. Cerámica de retícula bruñida

2.1 Tipología

La cerámica de retícula bruñida es un tipo vascular realizado a mano, cocido generalmente a fuego reductor, a unas temperaturas aproximadas de 800-900ºC, lo que les otorga ese color grisáceo oscuro tan característico (fig. 3). La superficie exterior presenta una pasta gris muy bruñida, lo que provoca una sensación de acharolado.24 La superficie interior de estas cerámicas lleva una decoración bruñida de varios motivos decorativos, de los cuales la más conocida y predominante es la decoración de “retícula” realizada a partir de finos y cuidados trazos.

23 Casado Ariza, Manuel, La cerámica con decoración geométrica del Carambolo, Sevilla, Universidad de Sevilla, 2015.

24 Almagro-Gorbea, Martín, El Bronce Final y el Período Orientalizante en Extremadura, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1977, p. 128.

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Figura 3: Cerámica a mano bruñida. Siglo ix a. C. Mesas de Asta, Jerez de la Frontera (Cádiz).

Fuente: Museo Arqueológico Municipal de Jerez de la Frontera, Cádiz, España.

Esta cerámica presenta una decoración lineal geométrica, grabada por lo general en su interior (fig. 4). Los motivos se realizarían con un punzón o un elemento similar de hueso o madera. Según la dureza del barro y el grado de penetración del instrumento en el mismo, los trazos serían bruñidos o acanalados. Estos se pueden realizar sobre una superficie previamente alisada —caso de la cerámica onubense— o sobre una superficie bruñida —cerámica del Bajo Guadalquivir—25. En ocasiones, se destaca la decoración que aplica una coloración diferente a los grabados, e incluso encontramos ejemplos en que la decoración se ha realizado sobre un engobe. Estos motivos solo se aplican en formas abiertas, correspondientes a los tipos A.I y B.I de la tipología de Ruiz Mata, por lo que son escasos los ejemplos de bruñidos exteriores o vasos cerrados con esta decoración.

Figura 4: Dibujo de una cerámica con decoración interior de retícula bruñida, El Carambolo.

Fuente: de Mata Carriazo, Juan, Tartessos y el Carambolo... op. cit., p. 544 (sin escala).

25 Ruiz Mata, Diego, “Las cerámicas del Bronce Final: un soporte tipológico para delimitar el tiempo y el espacio tartésico”, en Tartessos. 25 años después (1968-1993), Jerez de la Frontera, Ayuntamiento de Jerez, 1995, p. 280.

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Nos resulta necesario señalar cómo en el Bajo Guadalquivir nos encontramos con un repertorio más limitado respecto de la zona onubense26, al ser el motivo más generalizado los cuadrantes reticulados separados por una cruz (fig. 5). Si nos fijamos en los perfiles de las cerámicas de retícula bruñida, en el Bajo Guadalquivir destaca el borde exvasado engrosado en su interior, con labio apuntado o redondeado, y de paredes finas —no suele exceder los 5 mm— con una carena bastante pronunciada, marcada tanto en el interior como en el exterior27. En el área onubense, por su parte, la carena aparece reflejada de una manera mucho más suave.

Figura 5: Motivos decorados bruñidos de cazuelas de Huelva y Bajo Guadalquivir.

Fuente: Ruiz Mata, Diego, “Las cerámicas del Bronce Final...” op. cit., p. 289.

26 Ibídem, p. 281.

27 López Roa, Carmen, “La cerámica con decoración bruñida en el Suroeste peninsular”, en Trabajos de Prehistoria, 34 (1977), p. 349, fig. 11.

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Una vez hemos subrayado las características generales de la cerámica de retícula bruñida, podemos señalar algunas de las tipologías desarrolladas para dicho tipo vascular. A finales de los años setenta, Carmen López Roa28 elaboró una tipología a partir de los bordes más usuales de cada ámbito geográfico. Se intentó establecer con esta tipología las diferencias morfológicas entre las cerámicas de Huelva y del Bajo Guadalquivir. Para ello, se creó un cuadro tipológico29 donde se observa el reparto geográfico de la cerámica que estamos tratando, según la relación entre su forma y sus motivos decorativos.

Por su parte, Ruiz Mata desarrolló una tipología que fue bien aceptada en el ámbito académico30, organización que pudo ser revisada en trabajos posteriores31. Dicho autor realizó una sistematización tipológica (fig. 6) en la que definía una serie de tipos y subtipos organizados en tres fases cronológicas. Cabe señalar que las formas cerámicas las definió a partir de las fases I y II del Cabezo de San Pedro (Huelva).

Figura 6: Tipología de la cerámica a mano bruñida tartésica.

Fuente: Torres Ortiz, Mariano, Tartessos... op. cit., p. 127. 1-6: cazuelas de tipo A.I.; 7: copa de tipo B.I.; 8: cuenco de tipo C.I.; 9: soporte de carrete; 10-11: vasos de tipo E.I.

28 Ibídem, pp. 361-365.

29 Ibídem, p. 281.

30 Ruiz Mata, Diego, “El Bronce Final —fase inicial— en Andalucía Occidental. Ensayo de definición de sus cerámicas”, en Archivo Español de Arqueología, 52 (1979), pp. 3-20.

31 Ruiz Mata, Diego, “Las cerámicas del Bronce Final...” op. cit., pp. 265-313.

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El primer tipo, denominada forma A, correspondería a un recipiente de boca abierta que podríamos denominar cazuela. Esta misma vasija, en el Bronce Final, tendrá un borde con carena muy acusada, fondo plano y superficies negras muy bruñidas —Forma A.I.—. A comienzos del período Orientalizante, esta forma comienza a suavizar la carena del borde, y llega a desaparecer entre los siglos viii y vii a. C. —forma A.II—. El segundo tipo, la forma B, también es abierta pero se identifica como “copa” o “taza”. Este tipo cerámico es de menor tamaño que las anteriores, pero con paredes igual de finas que las cazuelas, con tendencia a perder la carena bajo el borde.

La forma C, o los denominados “cuencos”, también es un tipo abierto que se caracteriza por su perfil de casquete esférico, pero con muchas variantes de borde. Incluidos en el tipo D, tendríamos los “soportes”, caracterizados por su forma bitroncocónica, cuya unión central queda marcada en la mayoría de los casos en la zona externa con un baquetón. Finalmente, el otro tipo que destaca por su morfología serán los grandes vasos cerrados —tipo E— empleados para el almacenamiento.

2.2 Dispersión geográfica

Podemos decir que la cerámica con decoración bruñida posee su foco principal en Anda- lucía occidental (fig. 7), lo que define el área nuclear de Tarteso, cuya distribución se limita a la zona onubense y el Bajo Guadalquivir32. La expresión más alejada de la cerámica de retícula bruñida se ha documentado en el ámbito extremeño, concretamente en El Risco33 (Sierra de Fuentes, Cáceres) y Medellín34 (Badajoz). Dentro del mediodía peninsular, se ha localizado en el Poblado de los Quemados35 (Córdoba), lo que parece indicar una prolongación de los em- plazamientos situados a orillas del Bajo Guadalquivir, mientras que las cerámicas encontradas en El Risco y Medellín, tanto por el tipo de superficie como por la calidad de ejecución de la decoración, nos podría remitir al foco de Huelva.

32 Ibídem, pp. 267-280.

33 Enríquez Navascués, Juan-Javier et al., El Risco. Excavación de urgencia en Sierra de Fuentes (Cáceres) —1991 y 1993—, Mérida, Dirección General de Patrimonio Cultural de Extremadura, 2001, pp. 45-92.

34 Del Amo y de la Hera, Mariano, “Cerámica de «retícula bruñida» en Medellín”, en XII Congreso Nacional de Arqueología, Zaragoza, Congresos Arqueológicos Nacionales, 1973, pp. 375-388.

35 León Pastor, Enrique, La secuencia cultural de la Corduba prerromana a través de sus complejos cerámicos, Córdoba, Universidad de Córdoba, 2007.

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Figura 7: Mapa de dispersión de la cerámica de retícula bruñida.

Fuente: Torres Ortiz, Mariano, Tartessos... op. cit., p. 129.

Comenzando por el área de Huelva, cabe señalar primeramente la importancia de la zona como centro neurálgico durante la Prehistoria Reciente del suroeste peninsular, debido a su extraordinario emplazamiento geográfico con salida al mar a través de los ríos Tinto y Odiel, que posibilitaba el comercio de la metalurgia del cobre con el Mediterráneo Oriental. Las excavaciones desarrolladas en los yacimientos de La Joya36, el Cabezo de La Esperanza37 y el Cabezo de San Pedro38 han documentado cerámica con decoración bruñida39. Asimismo, cabe mencionar las últimas investigaciones en Peñalosa (Escacena del Campo, Huelva), donde se ha podido conocer la fase prefenicia del asentamiento, al documentarse los tipos vasculares de retícula bruñida realizados a mano,40 cuyas formas ya sabemos que se mueven entre cazuelas, cuencos, copas y soportes. Con todo ello, se ha documentado un solo fragmento a torno que nos podría estar hablando sobre una presencia temprana de población fenicia. La ocupación del poblado se ha fechado entre fines del siglo ix a. C. hasta mediados del viii a. C.

36 Garrido Roiz, Juan Pedro, Excavaciones en la necrópolis de “La Joya”, Huelva (1ª y 2ª campañas), Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1970; Garrido Roiz, Juan Pedro y Elena María Orta García, Excavaciones en la necrópolis de “La Joya”, Huelva (3ª, 4ª y 5ª Campañas), Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1978.

37 Garrido Roiz, Juan Pedro, Excavaciones en Huelva. El Cabezo de La Esperanza, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1968.

38 Blázquez Martínez, José María et al., Excavaciones en el Cabezo de San Pedro (Huelva). Campaña de 1977, Madrid, Ministerio de Cultura, 1979.

39 Belén Deamos, María et al., “Los orígenes de Huelva; excavaciones en Los Cabezos de San Pedro y La Esperanza”, en Huelva Arqueológica, 3 (1977), pp. 13-401.

40 García Sanz, Carmen y Jesús Fernández Jurado, “Peñalosa (Escacena del Campo, Huelva). Un poblado de cabañas del Bronce Final”, en Huelva Arqueológica, 16 (2000), pp. 7-15.

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Si nos trasladamos al Bajo Guadalquivir, podemos destacar los yacimientos de Setefilla41 (Lora del Río, Sevilla) y el Cerro Macareno42 (La Rinconada, Sevilla), los cuales tienen paralelismos muy significativos con el Cabezo de San Pedro43. En el caso de Setefilla, las excavaciones en la necrópolis bajo la dirección de Aubet44 pudieron documentar un gran número de fragmentos cerámicos del tipo retícula bruñida, especialmente cuencos toscos y grandes. En el Cerro Macareno, las cerámicas con decoración bruñida responden a las formas típicas que se documentan en el Bajo Guadalquivir. Estos materiales se dataron a partir de la primera mitad del siglo viii a. C., ya que estaban asociadas a otros restos fechados en ese momento, con lo cual coinciden con Setefilla y otros yacimientos de Huelva.

2.3 Orígenes y cronología de la cerámica de retícula bruñida

Como ya se mencionó en la introducción, uno de los mayores problemas que nos encontramos a la hora de tratar de delimitar el tiempo y el espacio de Tarteso viene a ser la definición sobre qué entendemos como tartésico. Esta problemática nos repercute notablemente a la hora de abordar los orígenes de la cerámica de retícula bruñida. Durante la segunda mitad del siglo xx, un gran número de investigadores señalaron un posible origen foráneo para la cerámica de retícula bruñida, situando su centro de difusión en el área hallstática45, en la isla de Cerdeña46 o en el Mediterráneo Oriental47.

Algunos autores como Schubart no descartaron un desarrollo local, visible en la forma y en la técnica decorativa. Esta última teoría parece ser la hipótesis más aceptada por la investigación. Los trabajos arqueológicos desarrollados en poblados ocupados durante los inicios de la Edad del Bronce, como los yacimientos sevillanos de Valencina de la Concepción, Santa Eufemia o Coria de Río, parecen hablarnos de una interrupción en el asentamiento entre el Bronce Inicial y el Bronce Final. Esta aparente “paralización” de los pueblos del suroeste parece recuperarse en la segunda mitad del II milenio a. C., bien por influjos poblacionales del Mediterráneo Oriental48 o bien por influjos de la fachada atlántica que, con el paso del tiempo, se desarrollarían hasta lo que hoy día conocemos como los tartesios49. De tal manera, la población

41 Aubet Semmler, María Eugenia et al., La Mesa de Setefilla. Lora del Río (Sevilla). Campaña de 1979, Madrid, Ministerio de Cultura, 1983.

42 Pellicer Catalán, Manuel et al., El Cerro Macareno. Madrid, Ministerio de Cultura, 1983, pp. 71-74.

43 López Roa, Carmen, “La cerámica con decoración...” op. cit., p. 353.

44 Aubet Semmler, María Eugenia, La necrópolis de Setefilla en Lora del Río, Sevilla, Barcelona, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1975.

45 De Mata Carriazo, Juan y Klauss Raddatz, “Primicias de un corte estratigráfico en Carmona”, en Archivo Hispalense, 103-104 (1960), p. 363; Garrido Roiz, Juan Pedro, “Excavaciones en la necrópolis...” op. cit., p. 75.

46 Maluquer de Motes, Juan, Tartessos: la ciudad sin historia, Barcelona, Destino, 1970, p. 144.

47 Schubart, Hermanfrid, “Acerca de la cerámica del Bronce Tardío en el Sur y Oeste peninsular”, en Trabajos de Prehistoria, 28 (1971), p. 171.

48 Bendala Galán, Manuel, “Notas sobre las estelas decoradas del Suroeste y los orígenes de Tartessos”, en Habis, 8 (1977), pp. 177-206; Buero Martínez, María Soledad y Fernando Fernández Gómez, “La cerámica tipo Carambolo en la Universidad Laboral de Sevilla”, en Temas de Estética y Arte, 24 (2010), pp. 39-69.

49 Belén Deamos, María y José Luis Escacena Carrasco, “Las comunidades prerromanas de Andalucía Occidental”, en Complutum, 2-3 (1992), pp. 85-113.

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autóctona del Bajo Guadalquivir no descendería de las poblaciones calcolíticas que habitaban esta zona, ni tampoco de los posteriores campaniformes, a pesar de las semejanzas que presentan los patrones decorativos de las cerámicas de estos últimos con los motivos representados en la cerámica de retícula bruñida50, sino que podemos hablar de una nueva población que será quien entre en contacto con los fenicios hacia el siglo viii a. C. Estas poblaciones a las que hacemos referencia serían los precursores de la cerámica de retícula bruñida, lo que supone aceptar que la elaboración de este tipo vascular se debe a su desarrollo local.

En cuanto al encuadre cronológico, las primeras periodizaciones se las debemos a Schubart51, autor que consideró que la cerámica de retícula bruñida tendría algunos paralelos en la actual provincia de Extremadura y en toda la cuenca del Bajo Tajo: un claro ejemplo de ello sería el vaso cerámico con decoración bruñida de Vimeiro52. A pesar del magnífico estudio para buscar posibles paralelos cerámicos en el suroeste peninsular, el arqueólogo alemán no terminó de establecer una datación absoluta más allá de atribuirlos al Bronce Tardío como cronología general.

Si atendemos a otros autores como López Roa53 o Ruiz Mata54, las primeras cerámicas de retícula bruñida se pueden atribuir al siglo ix a. C. y comienzos del siglo viii a. C., con su foco principal en Huelva, mientras que las cerámicas del Bajo Guadalquivir continúan en el siglo vii a. C., lo que nos sumerge de lleno en el período Orientalizante. En cualquier caso, la decoración puede indicarnos dos momentos diferentes: en un primer momento, entre los siglos ix y viii a. C., las decoraciones onubenses se realizan a base de reticulados compartimentados en cuadrantes, con cruces en reservas o bruñidos, y los diseños radiales a base de palmas (fig.

5). Posteriormente, a partir del siglo vii a. C., las decoraciones comienzan a ser más escasas y los motivos aparecen más restringidos. A finales de la centuria, la cerámica con decoración bruñida comienza a ser escasa, mientras que en el siglo vi a. C. desaparece por completo.

2.4 Los contextos y su significación socio-cultural

En cuanto a los contextos, aparte de las cerámicas documentadas en el santuario del Carambolo, la mayoría de hallazgos se han dado en lugares de hábitat. Sin embargo, no por ello tenemos que considerar a la cerámica de retícula bruñida como una vajilla exclusiva para el ámbito doméstico, ya que conocemos muy pocas necrópolis datadas en el Bronce Final, lo que nos impide saber si esta cerámica también se usaría en un contexto funerario.

50 Pellicer Catalán, Manuel, “La cerámica a mano del Bronce reciente y del orientalizante de Andalucía occidental”, en Habis, 18-19 (1987-88), pp. 470-471.

51 Schubart, Hermanfrid, “Acerca de la cerámica...” op. cit., 161-179.

52 Ibídem, p. 165.

53 López Roa, Carmen, “La cerámica con decoración...” op. cit., p. 351.

54 Ruiz Mata, Diego, “Las cerámicas del Bronce Final...” op. cit., p. 281.

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Las excavaciones en el yacimiento onubense de Peñalosa han determinado a partir del estudio de los fondos de cabaña cómo cada espacio se correspondería a diversas funciones.

Ello se argumenta debido a las diferencias encontradas en cada sector en cuanto a la forma de la vajilla —siendo la mayoría de los casos cazuelas de tipo A.I.— y la cantidad de fragmentos hallados en estos contextos. Es decir, las cazuelas predominan numéricamente en los fondos de cabaña 1, 2 y 3; en el fondo de cabaña 4 presentan una carena menos marcada; en el fondo de cabaña 5 aparecen formas que se asemejan con la vajilla del Bajo Guadalquivir, de gran robustez y un diámetro más amplio, que no se ha documentado en otras zonas del área de Huelva; mientras que, en el fondo de cabaña 6, aunque el material cerámico es abundante, el número de cazuelas es menor pero con sus formas mucho más estilizadas55.

En cuanto a los estudios desarrollados para conocer la funcionalidad de la vajilla con decoración bruñida, podemos decir que los trabajos realizados para tal fin han sido bastante escasos. En este sentido, destacan algunas aportaciones interesantes que han podido identificar la cerámica de retícula bruñida como símbolos de pertenencia a la comunidad56. En los túmulos A y B de Setefilla se han podido relacionar estas cerámicas con individuos adolescentes, lo que nos podría estar hablando de ritos de paso. Asimismo, la gran variabilidad de diseños decorativos que presenta la cerámica de retícula bruñida podría llegar a asociarse con “posiciones de status tanto a nivel intracomunitario como intercomunitario”57. De ser así, estaríamos hablando de elementos fundamentales para las relaciones sociales entre los grupos poblacionales.

Más allá de este tipo de interpretaciones que se deben tomar con enorme cautela, no se han abordado estudios exhaustivos para analizar el significado sociocultural de este tipo vascular. De aquí radica la importancia de realizar un estado de la cuestión sobre el tema que estamos tratando en estas páginas, y abordar nuevos estudios para así tener renovados enfoques sobre una cerámica tan importante como viene siendo la vajilla con decoración bruñida en el suroeste peninsular.

3. La cerámica del tipo Carambolo

En este segundo bloque nos vamos a centrar en el estudio de las cerámicas tartésicas con decoración pintada geométrica, conocida por todos nosotros como estilo del Carambolo o Guadalquivir I. Nos encontramos ante un tipo cerámico que ha creado muchas discusiones

55 García Sanz, Carmen y Jesús Fernández Jurado, “Peñalosa...” op. cit., p. 70.

56 Aubet Semmler, Maria Eugenia et al., “Kinship, gender and Exchange: the origins of tartessian aristocracy”, en Antoniazzi, Alberto (ed.), XIII International Congress of Prehistoric and Protohistoric Sciences, Forlí, Italia, 8-14 september 1996, Forlí, ABACO Edizioni, 1998, p. 149.

57 Torres Ortiz, Mariano, Tartessos... op. cit., p. 130.

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científicas. En efecto, mientras históricamente se ha considerado como la manifestación más genuina de la alfarería tartésica indígena, recientemente algunos autores consideran que esta teoría debe ser revisada, debido a que “el yacimiento que le da nombre [El Carambolo] ya no es un fondo de cabaña autóctono sino, al menos para algunos, un santuario fenicio”58.

3.1 Tipología

Podemos decir que los primeros estudios tipológicos de la cerámica del tipo Carambolo tuvieron lugar en los años ochenta del pasado siglo xx59. El primer acercamiento empírico a las formas de la cerámica con decoración pintada geométrica vino a ser la clasificación ofrecida por María Soledad Buero60, quien pudo clasificar los recipientes en formas cerradas y abiertas. Sin embargo, uno de los trabajos más significativos que se han desarrollado en torno a la cerámica del tipo Carambolo vino de la mano de Ruiz Mata. Tras haber realizado algunos trabajos previos para el conocimiento de la génesis de Tarteso a través de su cultura material61, Ruiz Mata quiso poner un cierto orden en la tipología de las cerámicas locales del Bronce Final y las agrupó por formas y cronologías. Dicho autor se refería a la cerámica del tipo Carambolo como Guadalquivir I62, al tratarse de una de las producciones más características del Bronce Final tartésico en el valle del Guadalquivir.

Ruiz Mata realizó una labor de clasificación realmente importante, que puede resumirse de la siguiente manera (fig. 8): cazuelas carenadas de los tipos A.I.a y A.I.b; pequeños vasos bicónicos de tipo A.I.f.; grandes vasos cerrados E.I.d de cuerpos ovoides, cuellos cortos y cóncavos y fondos planos; grandes vasos de tipo E.I.b. de cuellos altos y acampanados; y los soportes D.I., de baquetones desarrollados en su zona media y superficies bruñidas. Asimismo, se aportó una clasificación para los materiales cerámicos fabricados a mano, procedentes de diversos yacimientos del área tartésica —Sevilla, Huelva y Cádiz—. La metodología utilizada para definir una tipología para la cerámica del tipo Carambolo se basó en nombrar los distintos tipos (A, B, C, etc.) a partir de la delimitación cronológica (I o II), acompañado de una letra minúscula que caracteriza la estructura del borde cerámico para así definir el tipo63.

58 Casado Ariza, Manuel, La cerámica con decoración geométrica... op. cit., p. 75.

59 Buero Martínez, María Soledad, “Los motivos naturalistas de la cerámica pintada del Bronce Final del Suroeste peninsular”, en Habis, 15 (1984), pp. 345-364; Ruiz Mata, Diego, “Puntualizaciones sobre la cerámica pintada tartésica del Bronce Final —estilo Carambolo o Guadalquivir I—”, en Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la UAM, 13-14 (1984-84), pp. 225-243.

60 Buero Martínez, María Soledad, “Los motivos naturalistas...” op. cit., p. 355, fig. 4.

61 Ruiz Mata, Diego, “El Bronce Final —fase inicial...” op. cit., pp. 3-20.

62 Ruiz Mata, Diego, “Puntualizaciones sobre la cerámica pintada...” op. cit., p. 225.

63 Ruiz Mata, Diego, “Las cerámicas del Bronce Final...” op. cit., p. 267.

Referencias

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