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MOMENTO IV CONSTRUCCION TEORICA

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Academic year: 2022

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77 MOMENTO IV

CONSTRUCCION TEORICA

En este momento del estudio se da sentido a toda la información resumida en el proceso categórico, abordando la construcción teórica desde los propósitos definidos como específicos, para su comprensión desde el contexto estudiado.

1. Políticas públicas orientadas a la sustitución de rancho por una vivienda adecuada

La vivienda constituye un derecho humano básico, además representa para la familia su espacio de resguardo y cubrimiento de una necesidad humana de convivencia en privacidad y dignidad. Significa más que un espacio geográfico delimitado para habitar, la adecuación de la vivienda hace que dignifique a la familia poseedora. Estas consideraciones son la esencia de las políticas públicas orientadas al desarrollo de viviendas en Venezuela, desde la carta magna hasta las resoluciones, decretos, entre otros, formalizan las condiciones que deben existir para que el ciudadano en ejercicio de este derecho pueda disfrutar del beneficio.

En el contexto estudiado, la realidad se observa distante de una orientación adecuada de esta política pública, donde su principal instrumento aplicativo la LRPVH, vigente, se garantiza ese derecho a las personas, dando prioridad a las de escasos recursos. No obstante, en términos de

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adecuación, debe considerarse no solo a resultados de números de casas construidas. La inclusión en la carta de magna, articulo 82, del derecho de las personas a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénica, con servicios básicos esenciales, condiciona el hecho a factores más allá de levantar paredes.

En este momento, la investigadora considera válido acotar, que el Estado es signatario de acuerdos internacionales, donde claramente se especifican las condiciones para que una vivienda se considere adecuada, que dignifique al ser humano que la habite. Es así como, en la Observación General Nº 4, literal 8, del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, para el desarrollo de asentamientos humanos dignos, expresa que, aunque la adecuación puede depender de factores sociales, económicos, culturales, climáticos y de otra índole, se identifican algunas características para hacer cumplir este derecho, son como sigue: a) seguridad jurídica de la tenencia, b) disponibilidad de servicios, materiales, facilidades e infraestructura, c) costos accesibles, d) habitabilidad, e) accesibilidad, f) ubicación, y g) adecuación cultural.

Para materializar los beneficios hacia la población, con las características antes descritas, los representantes del Estado venezolano, crearon la GMVV, cuyo objetivo, en concordancia con los idearios de justicia y equidad es, que las familias habiten lugares dignos, desarrollar asentamientos humanos con un urbanismo planificado, con servicios básicos y en terrenos seguros. Es así, como llegan a diseñarse, dentro de esta gran misión diversos programas, como sustitución de rancho por casa, casas individuales, el beneficiario debe poseer terreno, apartamentos en edificios tipo tetramodulo y la Petrocasa.

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De acuerdo con lo anterior, la realidad del Barrio Simón Bolívar no debería existir, sin embargo lo expresado por los miembros de la comunidad, determina la mala planificación y ejecución de la política pública en materia de vivienda y hábitat. El urbanismo refleja la condición de que las personas hacen como pueden para instalar y beneficiarse de los servicios públicos. A su vez que las construcciones nuevas tampoco se ejecutan de acuerdo a una planificación de urbanismo congruente con la política pública. La cual establece condiciones para ello.

En este sector se construyeron treinta viviendas mediante el programa Sustitución de rancho por casa (Suvi), las condiciones establecidas para lograr el beneficio fueron: tener un terreno con rancho y aportar a cualquiera de los Fondos establecidos por Banavih. Desde allí nacen las deficiencias de la política pública. Siendo que, los diversos entes encargados de la ejecución de estos programas, expresan otra realidad en cuanto a la dinámica de selección de los beneficiarios, que van desde el llenado de un formato como optante al beneficio, certificación de no poseer vivienda, talleres de conocimiento sobre hábitat, ser aportante a cualquiera de los Fondos y presentación de líderes encargados del proyecto de vivienda.

Al considerar estos elementos, desde la perspectiva de la investigadora se deja por fuera una serie de factores relevantes para la convivencia y se pasan por alto normas de importancia vital, lo cual se refleja en el urbanismo de la comunidad. Los entes ejecutores de las viviendas, tenían el conocimiento de todas las condiciones que debe poseer el terreno, lo estable que este debe ser, la instalación de los servicios públicos y el cumplimiento de los tiempos para las diferentes entregas de materiales de construcción, pero no las tomaron en cuenta.

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En relación a esto, en este programa, Suvi, existe una corresponsabilidad, de allí que debe conocerse quién es el líder ejecutor del proyecto y quien es el líder beneficiario del mismo, es decir, el dueño del terreno, a quien se le sustituye el rancho por la vivienda, participa en la construcción, esta no es solo responsabilidad del Estado. Por ello, las referencias morales, en conocimiento de los comités de los Consejos Comunales, es primordial, porque en este caso no se juzga pero si debe vigilarse más atentamente para cumplimiento de los objetivos.

En consecuencia, no se actuó para el cumplimiento de la corresponsabilidad. No se realizaron los talleres por falta de planificación y de tiempo. Además, no se hizo una selección de beneficiarios en justicia y equidad, sino en opacidad, por sugerencia subjetiva de familiares y amigos, que consideran que cierta persona necesitaba la vivienda. Por otro lado, los ejecutores representantes del Estado, atribuyen a la burocracia, los retardos en la entrega de materiales.

Llama la atención con referencia a los proyectos, que en estos no se entrega dinero directamente a los beneficiarios sino materiales, dada la experiencia respecto al desvío del mismo para otros usos. Es interesante acotar, que en el sector estudiado, los beneficiarios vendían los materiales al recibirlos, con el dinero cubrían otras necesidades, por eso las casas no se terminaron, pero hasta ahora no hay un instrumento jurídico o no existe la voluntad para reclamar como perdidas de bienes propiedad de todos los venezolanos.

No obstante, se entregue materiales en vez de dinero, de igual forma el proyecto se ejecuta fuera de lo planificado. Igualmente, el factor honestidad por parte de los beneficiarios contribuye al éxito o al fracaso del mismo. En el sector, para la ejecución del proyecto, se dio un proceso, como sigue: se

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notificó a la persona que fue beneficiario de una vivienda, se le informó sobre reuniones para conocimiento de compactación del terreno, conocer al ingeniero encargado, determinar si estaba en condiciones de participar en la construcción o se establecía un albañil para este fin.

Luego, de establecidos estos términos, los ejecutores del proyecto van a conocer todos los terrenos, esto toma su tiempo, el cual corre en el plan original. El ingeniero encargado, indica cuanto material es necesario para compactar. El material de compactación debe ser pagado por el beneficiario;

de acuerdo a su capacidad financiera, la compactación se lograría en el tiempo indicado. En algunos casos, las personas no contaban con dinero para el material, se notificó al ente ejecutor y este determinó construir con la compactación límite. Algunos beneficiarios mintieron respecto al material compactado en el terreno, sin embargo, la cantidad no fue verificada por el ente ejecutor, asumiendo que el beneficiario es el más interesado en la calidad de la vivienda, por ello, debería haber suministrado la cantidad de compacto correspondiente.

Por otra parte, al beneficiario que participaba en la construcción de la vivienda, no le fue verificada su pericia en la materia. Se tomó en cuenta su palabra al momento de preguntar, si participaba o se pagaba un albañil para la construcción. La situación es la siguiente: el beneficiario necesita la vivienda, solo tiene nociones de construcción, pero miente porque en el momento de la asignación le informan que existe una partida en el proyecto, que corresponde al pago de albañil, pero que si la persona puede construir este dinero le correspondería, la equivalencia a que te dan la vivienda y te pagan por hacerla.

De allí, que el beneficiario opta por decir que participa como constructor, porque de igual manera es quien debe controlar que la construcción se haga

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conforme al plan. Esta falta de verificación por parte de los ejecutores de las viviendas han tenido consecuencias que hasta la fecha no hay información de salida legal a la misma. Existen materiales de construcción vendidos, con efecto en casas sin terminar, servicios no instalados, viviendas removidas por deficiencia en la compactación del terreno y falta de espacio adecuado para la convivencia del grupo familiar.

Así que, las políticas públicas para la ejecución de una vivienda adecuada están establecidas, pero la falta de cumplimiento por parte de los ejecutores de los programas diseñados en la misma, la falta de honestidad de los beneficiarios de una vivienda en el momento de optar a esta, lo cual deja ver que esta no es su necesidad primaria, es lo que da como resultado un urbanismo precario que suma la mayor infelicidad posible.

2. Identidad y sistema de valores comunitarios desde la comprensión simbólica

Toda comunidad posee su identidad, por tanto lo correspondiente al sistema de valores del objeto de estudio se ha desarrollado en el transcurrir del tiempo con las interrelaciones de sus miembros. Entre las cuales existen diferentes elementos compartidos, tales como la lengua, sucesos importantes, costumbres que hacen que se construya esta identidad, que con el transcurrir del tiempo marcará la vida de una comunidad en alguna zona geográfica. Estas marcas de vida hacen que esta no se identifiquen como un punto en el mapa de cualquier nación.

Así desde lo simbólico, se perciben ciertos elementos intangibles que hace que cualquier visitante a una zona geográfica, llegue a conocerla y al nombrarla evoque inconscientemente rasgos de estas que no son tangibles, pero, si simbólicos, logrando que sea diferente su percepción para cada

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individuo por ser únicos. Para Ander-Egg (2005), la identidad puede ser funcional, como el clima, el suelo, los recursos económicos, entre otros.

Reconociendo además, valores, aspiraciones, intereses, los cuales deben ser consensuados por todos los miembros de la comunidad para establecer la identidad comunitaria.

Por tanto, el sentido de comunidad se lo dan sus miembros, la lógica de sus acciones, la convivencia que trasciende en el tiempo. Es el proceso de la acción comunitaria demarcado con los hechos más significativos, sentimientos como elementos cohesionadores, los que van a definir a la comunidad. Dentro de estos elementos, los valores, son propios de cada persona, insertados en la acción comunitaria, creando una identidad positiva.

Dado que ellos son intangibles solo se perciben mediante acciones de cada uno de los miembros de la comunidad en la totalidad de la convivencia de esta. En tal sentido, el quehacer comunitario positivo proviene de un sentido de pertenencia y grado de cohesión de sus miembros. Sin embargo, a pesar de su carácter intangible los valores comunitarios, confieren carácter simbólico a un sistema de elementos accionados por palabras, experiencias, espacios comunitarios con significado particular para las personas de esa comunidad (Musitu, 2004).

En consecuencia para esta investigadora, en su relación con el contexto, se desprende la incipiente identidad comunitaria, dado que no se identifica propiamente la cohesión entre sus miembros. Por ello, la identidad funcional puede darse en esta comunidad compartiendo problemas, económicos y sociales, mas, no existe el consenso para apoyar a la solución de los mismos. De allí que por el conocimiento de sus estructuras, la observación general es que no existe la unión del vecino, definiéndola entonces, como una comunidad inadecuada.

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Por otra parte, la visión general del sector, determina la identidad comunitaria, como son los habitantes de la misma, así es la comunidad. El deterioro de sus espacios de vida, dan a conocer el descuido de su calidad de vida y la importancia relativa que pueden dar a la existencia de propios y visitantes. Los valores, desde esta percepción, son importantes, la inexistencia de estos lleva a que miembros de la comunidad actúen en perjuicio de su vecino, tomando sus bienes sin permiso, apropiándose de espacios de terrenos, que utiliza para construir piezas para habitar u otras veces para depositar desechos de cualquier tipo.

Del mismo modo, en la solución de problemas no todos participan por no sentirse afectados. Allí se percibe el individualismo, por lo que si el problema afecta sus intereses, busca la solución con sus propios medios, sin considerar que su solución vaya en detrimento de otros o consulta al consejo comunal para que busquen la solución. Caso contrario, si el problema no le afecta, claramente expresa que no le afecta, que quien tiene el problema debe buscar la solución.

En este orden de ideas, como puede observarse desde lo intangible, la expresión se vale de lo que tiene, cobra relevancia, es lo que más se observa en el contexto, tanto en la construcción de viviendas, como en la instalación de servicios públicos y cualquier aspecto de la vida. En general, su problema debe solucionarse como sea y con el medio que sea. Esto hace posible quitar los bienes de otros para sobrevivir y la utilización de los recursos de construcción de viviendas para solucionar problemas emergentes personales, tales como alimentación, medicinas, entre otros.

Por tanto, la cohesión social esta desdibujada, ya que no se promueve el esfuerzo de la participación, ni el compromiso que debería existir para el

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lograr una mejor calidad de vida y la búsqueda del bienestar para todos los miembros de la comunidad. De manera que, si los rasgos de la realidad que comunican significados a los sentidos, se ven en detrimento, estos determinaran un urbanismo deprimido.

3. Modelo de vivienda adecuada con condiciones mínimas para vivir

El propósito de caracterizar los modelos de construcción actual para el urbanismo sociocomunitario es relevante para este estudio, dado el sistema de valores desarrollado por la comunidad, este determinaría el tipo de sector, como, de acuerdo a su identidad, construirá su urbanismo. Desde el contexto estudiado, la investigadora pudo observar que, la mayoría de las construcciones se han realizado por iniciativa propia. Dando evidencia de la definición de los miembros de la comunidad de que la vivienda adecuada reúne las condiciones mínimas para vivir, colocando por encima de cualquier otra cosa, el vivir tranquilo.

En el caso de la construcción propia muchos de los habitantes de la comunidad, buscan que la casa sea segura, hacer una construcción bonita que aporte algo positivo al barrio, considerando indistintamente que no importan los lujos sino vivir cómodamente, pero cada quien tiene su forma de vivir. Esto es significativo para el sistema de valores comunitarios, ya que para algunos es hacia lo positivo pero para otros lo contrario. Por ello, esta expresión, está presente cotidianamente en la imagen que refleja el contexto a propios y visitantes.

Sin embargo, la condición de una construcción bonita que incentive a los demás a hacer las mismas cosas, en algunas circunstancias no es factible, debido al deterioro de las calles, los vertederos de basura en terrenos vecinos y la ineficiencia de los servicios públicos. Esto valida el valerse de lo

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que tienen, lo que pueden usar al momento para resolver su situación de vida. Lo anterior define, las construcciones precarias existentes en la comunidad.

Por tanto, se observa un modelo constructivo improvisado, de latas y troncos de árboles, denominado rancho, en este dependiendo del grupo familiar se pueden diferenciar de una, dos o máximo tres piezas o cuartos. A veces es muy precaria la situación, convive un grupo familiar de seis miembros en una vivienda de una sola pieza. Este urbanismo, lo determina la circunstancia de la persona, en espera de la ejecución de la política pública que valide su derecho a una vivienda que lo dignifique.

En este orden, las políticas públicas también han servido como apoyo a las comunidades para las construcciones, a veces se hace realidad para las personas, la espera de una vivienda adecuada. Solo que en el contexto estudiado, varios de los miembros de la comunidad beneficiados con la construcción de la vivienda, no lo valoraron. A su vez, esto ha permitido que al no terminar la construcción, haga más visible la precariedad del sector, ya que son viviendas de acuerdo a un modelo planificado que esta sin acabado.

Por tanto, es relevante la comprensión de los modelos constructivos que utilizan las personas para la protección de su grupo familiar, porque lo determinan distintos factores, entre estos puede ser: la espera de justicia en el ejercicio del derecho humano a una vivienda digna, la eficiencia en la ejecución de las políticas públicas, tanto para la construcción de la vivienda como para la instalación de los servicios públicos que le sirven a todos, además, el derecho de todo ser humano de vivir como quiere, lo que define la concepción de cada quien de lo que es una vivienda adecuada.

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4. Urbanismo Sociocomunitario

El urbanismo sociocomunitario, desde la posición teórica de la investigadora, es la materialización de la percepción, del habitante de la comunidad, de lo que es una vivienda adecuada. Además, de la significación del cumplimiento de condiciones propias para estar bien y cómodo.

Igualmente, representa la constante búsqueda de soluciones inmediatas a problemas emergentes que, en un momento determinado, pueden perturbar la cotidianidad de la vida, es decir, no cumplir con actividades que consideran importantes para los procesos vitales, tales como: trabajar, hijos en la escuela, entre otros.

En consecuencia, la imagen de la comunidad está supeditada al comportamiento de las personas de acuerdo a ciertas condiciones, delimita su espacio, lo estructura y construye su vivienda desde su dinámica interna.

Se considera dueño de sí mismo, responsable de él y de los suyos, restándole importancia al hábitat en contexto. Toda esta realidad configura el espacio desde sus propios patrones de vida, que marcan la cultura y la configuración de un territorio que colectivamente da significado a un entramado simbólico creado por cada una de las visiones de convivencia de los grupos familiares.

Desde esta perspectiva, la investigadora considera, que las personas del sector no han logrado superar las deficiencias acumuladas desde lo ontológico, asumidas desde sus patrones de conducta, determinadas en los grupos familiares; desde allí se gestan las actuaciones de los miembros de la comunidad al colectivo, las cuales pueden ser negativas en muchos casos.

También esta forma de ser en la práctica muestra claramente que no cumplen con normas que deben ser asumidas para la vida en comunidad,

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ya que desde lo interno creen que lo que hacen está bien, porque cada quien tiene su forma de vivir.

Esta expresión, “cada quien tiene su forma de vivir”, es un símbolo que refleja la cultura propia de la persona. Asimismo, se entiende por la capacidad que puede tener esta para superar los problemas. Si tiene las herramientas o condiciones para realizar algo lo hace. Asumiendo esto, reflexiona la investigadora, que en el interior de sus espacios es aceptable este símbolo, pero hacia afuera no, porque están los derechos de los demás.

La vida en comunidad no puede ser pretendida bajo una suma de normas de cada quien sino las normas establecidas sean de hecho o derechos únicas de obligatorio cumplimiento para todos.

Ahora bien, el reflejo del urbanismo en contexto, demuestra lo indicado por este símbolo, cada quien vive como quiere, porque se vale de lo que tiene para poder cubrir las deficiencias generadas por la mala ejecución de las políticas públicas y la falta de cohesión en el entorno de los miembros de la comunidad. Esto hace que la observación en general del sector sea negativa.

Aunque no puede considerarse la realidad de la comunidad como homogénea, ya que ésta se deriva de las diferentes concepciones de sus habitantes sobre convivencia comunitaria, acciones específicas de cada quien como aporte a la identidad de esa sociedad, si persiste el grado de acciones de la mayoría.

Sin embargo, la configuración del urbanismo de acuerdo a la percepción de la comunidad no determina que este sea deprimido, sus servicios deficientes o que las personas no puedan contar la mayor suma de felicidad posible. Ya que, de acuerdo a la política pública, el derecho a un espacio adecuado, a la convivencia congruente con el hábitat natural, es inherente al cumplimiento de la misma. Los representantes legales del Estado deben

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garantizar los medios para que todas las personas puedan gozar del derecho a una vivienda adecuada, en consonancia con las bases doctrinarias de las normas establecidas.

Por tanto, para la investigadora, coexisten dos factores relevantes en la construcción del urbanismo sociocomunitario, primeramente, la concepción de los deberes del Estado para el bienestar de los ciudadanos debe ser congruente con las políticas que el mismo establece, deben cumplirse las condiciones para el desarrollo de una comunidad que permita a sus miembros el disfrute de la vida. En segundo lugar, la participación de los miembros de la comunidad debe estar dada desde la cohesión con los demás.

De esa forma, los procesos deficientes, rezagados en el cumplimiento de las políticas respecto a la vivienda y hábitat, pueden hacer que las personas asuman una actitud conformista y de letargo para suplir las deficiencias que les acontecen en la construcción de la realidad comunitaria. Además, la ineficiencia en la aplicación de la política pública, el no cumplimiento de las condiciones y requisitos que constituirán patrones adecuados de conducta tanto para los ejecutantes como de los beneficiarios, permite que los habitantes de las comunidades asuman el rol total de construir su realidad vivencial.

En el caso de la vivienda, el Estado al construirla asume cumplido su papel, sin embargo, el significado de una vivienda adecuada que dignifique a su poseedor, va más allá de la dotación de paredes y piso. Este “más allá”

puede constituir la diferencia en el establecimiento de condiciones para el mejoramiento de la vida de la personas. Aunque las políticas públicas no se generan debido a factores subjetivos sino de hechos, sin embargo, pueden incidir objetivamente en condiciones de bienestar, al promover las

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capacidades personales, la repartición equitativa de recursos económicos y acortando el tiempo de la ejecución de sus planes.

En relación a esto, la visión optima del urbanismo sociocomunitario, es la iniciativa, en corresponsabilidad tanto de los beneficiarios como los ejecutantes de las políticas públicas, en el establecimiento de condiciones adecuadas de construcción de viviendas, como espacios de protección y vida familiar, pero también, el cuidado del entorno, el disfrute de servicios públicos, la integración de los grupos sociales constituyendo una verdadera cohesión social, para la sobrevivencia de la sociedad a futuro.

Referencias

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