Editorial Universidad del Cauca 2018
Desinencias
© Universidad del Cauca, 2018
© Autor: Pedro Vargas Giraldo
© Del prólogo: Julio César Londoño Primera edición en español
Editorial Universidad del Cauca, noviembre de 2018 ISBN: 978-958-732-332-0
Diseño editorial: Área de Desarrollo Editorial - Universidad del Cauca Corrección de estilo: Jesús Alexander Navia
Diagramación: Angela María Pereira Diseño de carátula: Angela María Pereira
Imagen de la carátula: Rodrigo Valencia Q. El pensador abandonado Editor general de Publicaciones: Mario Delgado-Noguera
Editorial Universidad del Cauca Casa Mosquera Calle 3 No. 5-14 Popayán, Colombia
Código Postal 190003
Teléfonos: (2) 8209800 Ext 1134 - 1135 http://www.unicauca.edu.co/editorial/
Licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Colombia (CC BY-NC-ND 2.5 CO).
Impreso en Popayán, Cauca, Colombia. Printed in Colombia Vargas Giraldo, Pedro.
Desinencias / Pedro Vargas Giraldo; prólogo Julio César Londoño. -- Popayán : Universidad del Cauca, 2018.
94 páginas ; 17 cm.
ISBN 978-958-732-332-0
1. Aforismo 2. Palabras y frases. I. Londoño, Julio César, 1953- , prologuista.
II. Tít.
398.9 cd 22 ed.
A1611938
CEP-Banco de la República-Biblioteca Luis Ángel Arango Hecho el depósito legal que marca el Decreto 460 de 1995
Me investigué a mí mismo.
Heráclito
No sé lo que te he de decir acerca de mí, pues soy una persona inexplicable.
Heinrich von Kleist
… no se debería decir “yo pienso”:
uno piensa como el cielo relampaguea.
François de La Rochefoucauld
9
Prólogo
El aforismo es el quantum del pensamiento, un ensayo brevísimo (el ensayo es un comentario en prosa sobre cualquier tema). Resume en dos líneas la introducción, el desarrollo y la conclusión. Es tan breve, que muchas veces la conclusión cae fuera del texto, justo en la testa del lector. Está sujeto a varias tensiones: no puede ser tan extenso que se confunda con el ensayo breve (dos párrafos ya es demasiado) ni tan breve que se vuelva indescifrable, fragmento de haikú, jirón de frase, pista de adivinanza.
No puede ser muy obvio porque quiere ser moderno, sugerir, no explicar. Pero tampoco tan oscuro que lo afecte el feroz epigrama de Borges: “Hay autores que parecen oscuros por su profundidad, y hay otros que quieren parecer profundos a fuerza de oscuridad”.
Tiene que ser irónico porque ¿quién quiere escuchar sermones hoy? El aforista siempre incomoda. En los peores momentos nos pone al frente su espejo. “El buen poeta encuentra poesía incluso en su familia” (G. K. Chesterton).
“La diferencia entre un capricho y un gran amor es que el capricho dura más” (Oscar Wilde).
10
El aforista blasfema porque es un ángel caído. Jamás repetirá máximas cívicas, morales o ecológicas. Sabe que no tenemos derecho a entonar villancicos después de Auschwitz, etc. Sin embargo, sus blasfemias resuman humanidad. “Por qué te hizo el destino pecadora/ si no sabes vender el corazón” (Agustín Lara).
O escupen franquezas. Es fácil escribir himnos nobles, pero requiere mucho valor reconocer nuestra ruindad.
“En la desgracia de un amigo hay algo que no nos molesta”
(Rochefoucauld). “La honestidad no es natural. La prueba, el aire resentido de la gente honesta” (Millor Fernandes).
Por estas exigencias de estilo (y desengaños) los aforistas son personas mayores. De aquí mi sorpresa con los aforismos del joven filósofo Pedro Vargas Giraldo, compilados en el volumen Desinencias:
“Es irrelevante que el origen de nuestras respuestas descanse en la ciencia, la intuición o Dios. Es el efecto tranquilizador de toda respuesta lo único que cuenta. En fin: el efecto terapéutico de toda explicación”.
Tiene varias sentencias-espejo. “Es nuestra capacidad de autoengaño la que nos hace aptos para la vida”.