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Los gitanos Catholic.net III

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III

En el amplio marco de los itinerantes, los Gitanos representan una componente numerosa[11] que reclama de la Iglesia un tipo de pastoral específica, adecuada a su mentalidad particular y planteada con métodos e iniciativas que respeten sus exigencias y sus costumbres culturales peculiares.

El 8 de diciembre de 2005, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, el Consejo Pontificio de la Pastoral para los Migrantes e Itinerantes publicó, con el beneplácito de Juan Pablo II, unas Orientaciones para una Pastoral de los Gitanos[12], el primer documento de la Iglesia, en su dimensión universal, dedicado precisamente a este pueblo.

La publicación se realizó cuarenta años exactamente después del extraordinario aconteci-miento que supuso una etapa decisiva en la historia de los Gitanos. El 26 de septiembre de 1965, de hecho, por primera vez, el Papa Pablo VI, acompañado por algunos Padres conciliares, visitó el campamento de los Gitanos, para indicar, con amor paternal, su lugar en la Iglesia. Con palabras de consuelo y estimulo, no sólo les tranquilizó (“Vosotros estáis en el corazón de la Iglesia, – dijó – porque estáis solos: nadie está solo en la Iglesia”), sino que también formuló el deseo de

“que el resultado de este excepcional encuentro fuera el que pensarais en la Santa Iglesia, de la que formáis parte; que la conozcáis mejor, que la apreciéis mejor, que la améis mejor; (...) que el resultado fuera al mismo tiempo el de despertar en vosotros la conciencia de lo que sois”[13].

Podemos afirmar con seguridad que las Orientaciones responden completamente a aquellos auspicios. “Con la publicación del presente Documento – n. 4 del texto – se pretende reafirmar, sin titubeos, el compromiso de la Iglesia a favor de esta población. Se proponen, además, nuevos caminos que se han de trazar en las sociedades nacionales y en las Iglesias particulares, para abrir las comunidades a estos hermanos. Se establecen, igualmente, algunos criterios pastorales generales para la acción y metas que alcanzar. El documento marca, por tanto, un momento importante en la historia de la evangelización y promoción humana de los Gitanos, después del encuentro de Pablo VI con ellos en Pomezia”. Las Orientaciones están dirigidas tanto a los involucrados – Gitanos y no – en este marco pastoral

específico, como a toda la Iglesia (cfr. ibid. 4).

El Documento es el resultado de las experiencias maduradas en el decurso histórico de esta pastoral, y de las propuestas hechas en los distintos Simposios

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Internacionales anteriores. Un análisis cronológico de estos últimos, nos permite, primero, tener una visión general del desarrollo de esta pastoral durante las últimas décadas y, segundo, ofrece un cuadro real de las problemáticas que la pastoral comporta en la Iglesia.

Un poco de historia

El estímulo de Pablo VI se tradujo concretamente en la institución, el 27 de octubre de 1965, en la Sagrada Congregación para los Obispos, del Secretariado

Internacional del Opus Apostolatus Nomadum. Con el Motu Proprio Apostolicae Caritatis (19/03/1970), la Obra fue incluida en la Pontificia Comisión para la

Pastoral de las Migraciones y del Turismo, en aquella época bajo la dependencia de la Sagrada Congregación para los Obispos. Más tarde, la Comisión se convirtió en un Consejo Pontificio, con autonomía propia, gracias a la Constitución Apostólica Pastor Bonus sobre la Curia Romana (28/06/1988). De este modo la Pastoral de los Nómadas encontró una base estable, un punto de referencia e impulso, en el

centro mismo de la Iglesia, y se abrió de hecho para los Gitanos aquel “corazón”

en donde, como hemos mencionado, les había colocado Pablo VI.

Encuentros Internacionales

Del 12 al 14 de febrero de 1975, dicha Comisión organizó el Primer Simposio

Internacional para la Pastoral de los Nómadas, que se llevó a cabo en la sede de la Comisión y tuvo como tema general La Evangelización de los grupos nómadas.

Durante el Segundo Simposio Internacional, fomentado por la Pontificia Comisión y realizado en Roma del 11 al 15 de septiembre de 1980, Juan Pablo II recibió a los Participantes con un cariñoso discurso en el que confirmó el amor de la Iglesia por los Gitanos. El Simposio tenía, como tema general, la familia nómada en la

Comunidad eclesial, por eso el Papa habló también de la necesidad de

protagonismo de la familia en la evangelización de sus miembros e indicó la peregrinación como forma de encuentro espiritual[14].

Los dos primeros Simposios supusieron tanto la consolidación de las estructuras eclesiales para la Pastoral de los Gitanos en los Países de Europa occidental, como su dilatación a Europa del este. Ello resultó particularmente evidente en el Tercer Simposio de la Pastoral para los Gitanos, organizado por la Pontificia Comisión, en Roma, en los días 7-9 de noviembre de 1989. En él participaron – por primera vez – sacerdotes de algunos Países de Europa Oriental (Checoslovaquia, Yugoslavia, Polonia y Hungría). Dentro el marco del tema general Vocación y misión de los Gitanos en la Iglesia y en el mundo, se abordaron numerosos problemas a los que se enfrentan los Gitanos tanto en la Iglesia como en la sociedad civil.

A distancia de treinta años del histórico encuentro del Papa Pablo VI con los

Gitanos, en Pomezia, Juan Pablo II recibió a los Participantes en el IV Simposio de la Pastoral para los Gitanos, organizado por el Consejo Pontificio, que se reunió en

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Roma del 6 al 8 de junio de 1995. Los más de 110 Participantes, procedentes de 17 Países europeos, examinaron el tema Gitanos hoy: entre historia y nuevas

exigencias pastorales. En conclusión, se planteó una propuesta para redactar un Documento de Pastoral de los Gitanos, una “herramienta de trabajo” para ofrecer a las Conferencias Episcopales, a los Pastores de las Iglesias Particulares, a los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos comprometidos en esta Pastoral y a todos los que se interesan en ella.

Seis años más tarde, esta propuesta fue reafirmada por Juan Pablo II en su discurso a los Participantes en el Encuentro Internacional de Estudio de los Directores

Nacionales y Expertos de la Pastoral de los Nómadas, convocado por nuestro Dicasterio en diciembre de 2001. El objetivo era precisamente el de poner los cimientos de aquel documento. Yo mismo, nombrado, en Noviembre de aquel año, Secretario del Dicasterio, me di cuenta, enseguida, de la envergadura del reto, y contra viento y marea, organicé el trabajo de redacción y seguí su proceder. Claro está que la amplia y compleja problemática del mundo gitano, la diversidad de los grupos que forman parte de ello, la terminología, etc..., convertían la tarea en ardua y laboriosa.

El presentimiento de que el Documento hubiera llegado relativamente pronto ya se advirtió en el V° Congreso Mundial de la Pastoral para los Gitanos[15], llevado a cabo en Budapest (Hungría), del 30 de junio al 7 de julio de 2003, acerca del tema Iglesia y Gitanos: para “una espiritualidad de comunión”. Ello me ofreció la ocasión para presentar los Puntos fundamentales para una pastoral de los Gitanos:

perspectiva eclesial, que se convirtieron en una base para el Documento actual.

Encuentro del pasado Diciembre

Con objeto de profundizar el estudio y de animar su adecuada aplicación, nuestro Consejo Pontificio convocó a los Directores Nacionales de la Pastoral para los

Nómadas a un Encuentro de Estudio que se llevó a cabo el 11 y 12 de diciembre de 2006, en la sede del Dicasterio. El acontecimiento contó con la participación de 27 encargados procedentes de 21 Países, en representación de tres Continentes:

Europa, América y Asia, y tuvo como tema “Orientaciones para una Pastoral de los Gitanos”. Examen detenido del Documento. Por primera vez participaron

representantes de Bangladesh, Chile, Filipinas e Indonesia.

Entre los Ponentes estaban presentes – además de los Superiores de nuestro Consejo Pontificio – S.Em. el Cardenal Albert Vanhoye, S.J., quien trató el aspecto bíblico, los Rev. Profesores Philip Goyret y Eduardo Baura, de la Pontificia

Universidad de la Santa Cruz, quienes hablaron, respectivamente, de los aspectos eclesiales y jurídicos, el Rev. P. Cyril Vasil´, S.J, Profesor en la Facultad de Derecho Canónico Oriental, quien trazó el perfil de la identidad del Capellán, y el Rev. P.

René Bernard, S.J., ya Director nacional de la Pastoral para los Gitanos en Francia, quien hizo una consideración general sobre el Documento. Los textos se

encontrarán en el numero 103 de People on the Move.

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Durante la Reunión, se constató una vez más, la necesidad de incrementar la Pastoral específica a favor de los Gitanos y de las poblaciones nómadas en general. Se invitó a la Iglesia a que profundice en el conocimiento del mundo gitano, para una evangelización más eficaz y amplia, y las Orientaciones se

revelaron un positivo instrumento para lograrla. Los Participantes han constatado al mismo tiempo cómo el siglo XX aportó un cambio básico en la visión del mundo de los Gitanos con dos acontecimientos de envergadura histórica: el primero relacionado con la beatificación de Ceferino Jiménez Malla, humilde Gitano

español, mártir de la guerra civil en 1936, mientras que el segundo se refiere a la petición de perdón a Dios por los pecados cometidos, incluso contra los Gitanos, de parte de los hijos de la Iglesia. La hizo el Papa Juan Pablo II, el 12 de marzo de 2000, con ocasión de las celebraciones del Gran Jubileo. Es necesario, por lo tanto, incrementar el proceso de recíproca reconciliación y asimismo cuidar e intensificar las actitudes de acogida y diálogo, dirigidos a favorecer la integración de la

población gitana.

Conclusiones del Encuentro

De un análisis exhaustivo de las Orientaciones, en su dimensión antropológica, sociológica, teológica y eclesial, asimismo histórica y jurídico-legislativa, surgieron numerosas conclusiones, de las que mencionamos sólo las más sobresalientes.

En primer lugar, los Directores Nacionales han reconocido la importancia de tener por fin un Documento que atestigüe los esfuerzos realizados por la Iglesia católica en la cura pastoral de los Gitanos, describiéndola no como mera beneficencia, sino como exigencia de la catolicidad de la Iglesia. Siguiendo las huellas de la

verdadera catolicidad, además, la Iglesia tiene que volverse, en cierto sentido, ella misma gitana entre los Gitanos, para que estos puedan participar de manera

completa en la vida eclesial.

Se ha enfatizado cómo la evangelización y la promoción humana tienen que ser consideradas complementarias en la actividad pastoral, y caracterizadas por elementos de justicia, fraternidad e igualdad. Además, se necesita una cierta

“purificación” de la cultura gitana, a través de la superación de aquellos aspectos no compatibles con la visión cristiana de la vida o que, de una manera u otra, constituyen un obstáculo en el camino de la reconciliación y comunión entre Gitanos y gağé.

Los Gitanos interpelan a toda la Iglesia; por lo tanto la peculiaridad propia de la pastoral no puede eliminar el sentido de responsabilidad universal territorial de la misma, más bien, hace falta una articulación entre pastoral específica y territorial, parroquial. Al Obispo, además, se le pide la responsabilidad de la acogida y de la escucha de los Gitanos, animándoles a conservar su propia identidad y unidad.

Ellos deben sentirse bien en la Iglesia local y en la comunidad a la que pertenecen en sus desplazamientos.

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Los Participantes en el Encuentro de estudio, además, afirmaron la necesidad de dar prioridad a la tarea del Promotor episcopal, al ser su presencia y su acción esenciales para los Agentes pastorales.

Consecuentemente, consideraron como digno de alabanza la constatación de que en las Orientaciones es sólo la integración, entendida como inserción armoniosa en la aceptación de la diversidad, la que conduce hacia la deseable unidad. Por otra parte, acoger a los Gitanos sin asimilarles, ayudándoles preferentemente a

conservar su propia especificidad, se presenta como un equilibrio difícil de realizar.

Son esenciales, por lo tanto, un mayor compromiso y una más grande

responsabilidad en el ámbito de la educación, de la formación profesional, de la igualdad con respecto a las leyes, la dignidad humana, el perdón reciproco y la interrupción de una cadena de ofensas que se trasmite de generación en

generación.

Con el intento de terminar con la convicción de que la Iglesia es de los gağé y de que hay que renunciar a la propia identidad gitana para ser un “buen cristiano”, se propuso la multiplicación de los lugares donde los Gitanos puedan expresarse sobre su fe, como, por ejemplo, en la formación de las Escuelas de Fe, y la

promoción de las peregrinaciones como ocasión de encuentro. Una Eucaristía “en el campo” puede significar la presencia de Cristo en el corazón de la vida gitana.

Incumbe, luego, al Consejo Pontificio trabajar para favorecer la acogida y una adecuada aplicación de las Orientaciones, pero, considerando la diversidad y la complejidad de las situaciones en las que viven los Gitanos en varios Países, las Iglesias locales están llamadas a estudiar la oportunidad de elaborar un tipo de

“Directorio nacional”.

Los Directores nacionales han subrayado la importancia de la presencia de los sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas gitanos, en esta pastoral específica y la necesidad de acrecentar la solicitud por las vocaciones.

Encuentro Mundial de consagrados gitanos

Como respuesta a esta petición, el Consejo Pontificio ha convocado para el próximo septiembre el Primer Encuentro Mundial de los sacerdotes, diáconos y religiosos/religiosas gitanos. A través de este Simposio, nuestro Dicasterio quiere ofrecerles la posibilidad de encontrarse, de conocerse y de reflexionar juntos acerca de su propio papel, incluso en la misión de la Iglesia entre los Gitanos. El tema seleccionado para la reunión, Con Cristo al servicio del Pueblo Gitano, se inspira en el n. 101 de las Orientaciones, en el que se subraya la necesidad de una solicitud particular de la Iglesia por las vocaciones gitanas, a fin de facilitar una auténtica implantatio Ecclesiae en este pueblo.

Todos nuestros esfuerzos darán fruto si se produce también una profunda

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conversión de la Comunidad cristiana – como dijo Pablo VI con ocasión de la Audiencia otorgada a los Participantes en el I° Simposio, el día 12 de febrero de 1975 – : “En este tiempo, en el que la Iglesia renueva su presencia en el mundo de los pobres, en este tiempo en el que nuestros hermanos nómadas son objeto de discriminación y de propaganda nefasta, [hay que] ayudarles a vivir mejor sus riquezas humanas y espirituales: sus alegrías y sus sufrimientos particulares. ... El Señor ya os permite recoger los frutos de vuestros esfuerzos: hombres y mujeres ya se despiertan en las responsabilidades de su ambiente y ya surgen las

vocaciones: ¡Animo y confianza!”. Esta exhortación es todavía valida y actual.

¡Animo, pues!

Si deseas consultar el documento completo La pastoral de los itinerantes

[11] Se evalúan en unos 36 millones los Gitanos diseminados en todo el mundo, cuyos 18 millones viven en la India (considerada su tierra de origen) y entre los 9 y 12 millones en Europa, la mayoría en el Este europeo. Los Estados Unidos de

América acogen casi un millón de Gitanos y, un poco menos, casi 900.000, viven en Brasil. Rumania y Hungría son los Países europeos con mayor concentración de poblaciones nómadas (entre 1.800.000 y 2.500.000), mientras que en Bulgaria y España su numero llega a 800.000 personas. El mundo gitano, además, está dividido por etnias, entre las cuales las más conocidas son los Rom y Sinti; siguen los Manousche, Kalé, Yéniches, Romanischals, Xoraxané, Kanjarjia, Rudari, Arl y otros.

[12] El Documento se encuentra en varios idiomas en el sitio web: www.vatican.va/

roman_curia/pontifical_coun-cils/migrants/pom2006_100-suppl/rc_pc_migrants_

pom100-suppl_orientamenti-sp.html, y se publicó como Suplemento de People on the Move N. 100.

[13] Cfr Pablo VI, Homilía, 26 de septiembre de 1965: Insegnamenti di Paolo VI, Vol. III (1965), 490-495.

[14] Cfr. On the Move, N. 31, 28-30.

[15] La extensión geográfica y cuantitativa de los Países participantes en Budapest hizo que en el titulo se prefirió el termino "Congreso mundial" a aquel de

"Congreso Internacional". Se reunieron más de 200 personas, en representación de 26 Naciones de Europa, Asia e de las Américas. De particular relieve la

participación de un considerable grupo de sacerdotes, religiosos y religiosas de origen gitano, quienes por primera vez se encontraron en un grupo de estudio. Las Actas del Congreso se publicaron en el Suplemento de People on the Move N. 93 y se encuentran también en el sitio web:

www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/migrants/pom2003_93S/rc_pc_mig rants_pom93S_ind.html.

Referencias

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