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La arquitectura republicana de madera de la costa de Arequipa, Perú

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Academic year: 2022

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A finales del siglo XIX, con la llegada del ferroca- rril al sur del Perú, se produce una inmigración de personas de distintas nacionalidades que se asien- tan en las ciudades portuarias de estas costas tra- yendo consigo sus tradiciones y costumbres. Esto genera la aparición de una arquitectura de madera constituida por amplias casonas fabricadas con madera de pino de Oregón, traída desde los Esta- dos Unidos. Estos nuevos pobladores afincados ya en la zona generarán el crecimiento y la bonanza de éstos puertos y la aparición de ciudades balnea- rio que serán levantadas con este modelo de arqui- tectura, estableciendo una nueva tradición cons- tructiva en la zona, diferente a la tradicional construcción con tierra imperante en ella desde épocas pre-incaicas.

La presente comunicación hace un repaso por las características tipológicas y constructivas de esta arquitectura con el objetivo de profundizar en su análisis e identificación y establece un ám- bito de coincidencias que va más allá de las fron- teras del Perú, hasta llegar a las costas centrales de Chile.

Para concluir, finalmente, que esta arquitectura de madera constituye un claro ejemplo del mestizaje cultural que se vive en el nacimiento de la República, donde se vislumbran otros referentes culturales más allá de los hispánicos y los autóctonos y que nos brinda una idea clara del crisol de naciones que sentó las bases para la construcción de ese nuevo período clave en la historia del Perú actual.

LOCALIZACIÓNYCONTEXTO: AREQUIPA, REGIÓN SUR DEL PERÚ

La arquitectura que nos ocupa se localiza en la costa del departamento de Arequipa, al sur del Perú. Un país con tres regiones geográficas y climáticas clara- mente delimitadas según las clasifica el Atlas del Perú (Paz Soldán, 1865), que a la vez son muy dis- tintas en sus características ambientales entre sí: cos- ta, sierra y selva. La costa peruana es un inmenso de- sierto que se extiende a lo largo de los Andes, entre el litoral del Océano Pacífico y las montañas. Una franja de arenas que alcanza al sur un ancho de 15 km en Arequipa y al norte hasta 180 km en Piura.

Arequipa, durante la colonia, conformó un espacio regional que abarcaba todo el sur del virreinato pe- ruano con el Alto Perú. Desde entonces, y hasta la República, la realidad histórica de la región sur tuvo como ingrediente fundamental el económico y el co- mercial, a través de un conjunto de intercambios con toda la región, que permitió plantear una idea de au- tonomía clara y bien definida con respecto a Lima, capital del país.1 «La autonomía se reforzó en lo cul- tural a través de un mestizaje valioso que logró frutos nuevos en las expresiones de la arquitectura, la mú- sica especialmente, otorgándole una identidad fácil- mente reconocible entre las ciudades de la región sur» (Quiroz 1990,419).2

Arequipa participa de forma activa, a partir de la República, marcando la pauta de la conducción polí- tica del Perú. «Arequipa es la ciudad representativa

Arequipa, Perú

María Isabel Sardón de Taboada

Rafael Zeballos Lozada

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de la República, como el Cusco es del Incario y Lima de la Colonia» (Basadre, 1939)

A finales del XVIII e inicios del XIX se percibía cierto grado de prosperidad económica en Arequipa y se comenzaba también a desarticular el circuito co- mercial del sur del que era parte. Sin embargo, al poco tiempo de jurar la ciudad la Independencia, se encontró que el sistema de recaudación tenía muchos fallos que no se habían modificado con la nueva si- tuación, por lo que se vio necesario combatir el con- trabando por los puertos del sur del Perú, que habían sido lugar de salida de los minerales extraídos en las minas de la región durante la colonia, y eliminar las aduanas interiores. Eso modifica las funciones que hasta entonces cumplía el puerto de Chule y el de Mollendo, en época de la Colonia, y el de Islay y nuevamente Mollendo, en época Republicana.

La apertura de los puertos de Arequipa, como to- dos los del Perú, al comercio mundial incrementó las importaciones; de otro lado se definió mejor la fiso- nomía de un grupo exportador cuya función comer- cial fue la de enviar recursos naturales minerales y otras materias primas al mercado, generalmente eu- ropeo, enlazando así al Perú con una economía o mercado mundial de tipo capitalista. Arequipa concu-

rrió a él especialmente con lanas y metales. (Quiroz 1990, 426)

En ese contexto de especial resurgimiento del Puerto de Islay es que aparecen las primeras mues- tras de arquitectura a la que nos referimos. Así lo re- fleja el libro Peregrinaciones de una paria de Flora Tristán, escrito en francés en 1839 y traducido al es- pañol por Emilia Romero en 1946:

Toda la costa del Perú es en extremo árida. Islay y sus al- rededores no presentan sino una perspectiva de desola- ción. Sin embargo el puerto prospera de forma sorpren- dente. Luego de 6 años de existencia, Islay tenía de 1.000 a 1.200 habitantes, por lo menos. La mayoría de las casas construidas de caña no están enladrilladas, pero hay al- gunas, muy bonitas hechas de madera, que tienen ele- gantes ventanas y el suelo entablado. La casa del cónsul Inglés estaba a punto de quedar terminada…y es encan- tadora. La Aduana es una construcción de madera muy grande.

DECADENCIADE ISLAYYRESURGIMIENTODE

MOLLENDO

Para atender las demandas de un comercio exterior cada vez más exigente se necesitaba la construcción de la línea férrea que uniera la ciudad de Arequipa con la costa de esta región. Ese ferrocarril era una demanda no sólo del Perú, sino también de Bolivia.

En 1860 se autoriza la construcción del primer fe- rrocarril Arequipa-Puerto de Islay. Pero intereses de los hacendados del valle de Tambo modificaron el trazado para obtener finalmente el ferrocarril Mejía- Arequipa, que terminaría inaugurándose el 1ro de enero de 1871 con el trazado Mollendo-Arequipa, que pasaba por Mejía. El Presidente Balta declara el 6 de enero de 1871 a Mollendo como terminal provi- sional de dicho ferrocarril, clausurando al puerto de Islay para la importación de mercaderías, obligando a los buques a arribar al puerto de Mollendo. Así co- menzaría la decadencia del puerto de Islay que termi- naría desapareciendo debido a la peste bubónica que vivió en 1905. Mollendo había sido considerado puerto de la intendencia de Arequipa desde 1774, en la Colonia, por lo que desde entonces contaba con una población activa y creciente.

Esta obra marcará el futuro de ambas ciudades: Is- lay y Mollendo, así como el declive de una y la pros- peridad de la otra, a la sombra de la cuál surgirá pos- Figura 1

Plano de la costa de Arequipa y La Provincia de Islay. Zona donde se localiza la arquitectura aquí estudiada. (Internet 2015)

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teriormente el balneario de Mejía, situándose en ambas la arquitectura, objeto de este estudio.

La construcción del ferrocarril Arequipa-Mollendo fue realizada por el ingeniero norteamericano D. En- rique Meiggs, de brillante trayectoria comercial, em- presarial y política.3 Meiggs había emigrado a Chile en 1855, donde construyó la línea férrea entre San- tiago y Valparaíso, inaugurada en 1863, entre otras.4 Meiggs fue invitado al Perú por el Presidente Pedro Diez Canseco, para que abriera nuevas vías férreas en nuestro país. En 1868 firmó el contrato con el Es- tado peruano para la construcción del ferrocarril Are- quipa-Mejía y la construcción del puerto correspon- diente. La construcción de la obra fue desarrollada por un cuerpo de ingenieros de la compañía e inge- nieros de control por el estado peruano. En la cons- trucción participaron doce mil braseros de distintas nacionalidades, especialmente chilenos con experien- cia, que llegaban a las tres cuartas partes. Todos ellos estaban autorizados para traer a sus mujeres y fami- lias, estableciendo una población creciente en la zona.

Ésta se inició simultáneamente en tres zonas: Islay, Mollendo y Arequipa. Sin embargo luego de iniciar las obras se convencieron de la inconveniencia de construir el puerto en Mejía, y como uno de los tra-

mos partía de Mollendo construyeron en dicha ciu- dad un puerto provisional que les permitiera desem- barcar el material para la obra. Hecho que sería vital para definición final de Mollendo como puerto ofi- cial del Sur peruano.

La línea férrea entre Arequipa y el mar moderniza- ba sustantivamente el comercio de la lana y otros productos vitales del sur del Perú, siendo también importante para Bolivia, enlazando esta región del país con el desarrollo mundial del capitalismo.

Así, en diciembre de 1870, el presidente José Bal- ta dedicó 15 días completos a la inauguración de la obra. Partiendo del puerto del Callao en Lima en va- rias naves, con todo un séquito de personas del go- bierno e invitados, arribaron a Mollendo, para luego dirigirse a Arequipa por la vía férrea que estaban in- augurando y dejar claro que el Perú entraba en la mo- dernidad. Todos brindaron entonces por la prosperi- dad del país.

El puerto de Mollendo se fue llenando de familias extranjeras, especialmente alemanes, ingleses y fran- ceses; quienes se establecieron en él para desarrollar el comercio o como cabezas de la Empresa del Ferro- carril y otras Empresas. Así pues no fue raro que en la lista de Alcaldes de Mollendo figuren muchos de ellos, como: el Sr. Emilio Fetzer y el Sr. Elard Dauls- bleg (alemanes), el Sr. Enrique Meier (francés) o el Sr. William J. Donnelly y el Sr. Cécil J. Bowes (ingle- ses).5

FUNDACIÓNDEL BALNEARIODE MEJÍA

En 1872 se funda el balneario de Mejía, a 15 km al sur de Mollendo, y primer punto de llegada del fe- rrocarril Arequipa-Mollendo, gracias al tesón y empeño del Coronel y Benemérito de la Patria Tri- nidad Pacheco Andía, Sub-prefecto de la provincia de Islay por entonces. La razón estribó en la bús- queda de un mar menos traicionero y peligroso que el de Mollendo, encontrando en la Caleta de Mejía el lugar adecuado para establecer la construcción de un balneario para las familias importantes de Are- quipa y Tambo. Él mismo invitó a varias familias arequipeñas a pasar el verano en Mejía y a que construyeran hermosas casas donde disfrutar del ve- rano.

El balneario de Mejía quedó así situado con los si- guientes linderos:

Figura 2

Fotografía del Puerto de Mollendo 1907-1908. Archivo de Mollendo (Zeballos, 2015)

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Por el norte con la quebrada de Chule Por el este con las lomas de las Cuchilladas Por el sur con la quebrada de Quialaque Por el oeste con las orillas del mar

A instancias del Coronel Pacheco Andía, la Em- presa de Ferrocarril construyó una bonita estación en el Balneario el 20 de Febrero de 1872, considerada como la fecha de Fundación oficial de Mejía. Siendo primer jefe de la Estación de Ferrocarril el coronel Salvador Zavala.

El balneario de Mejía se constituyó en Distrito por la Ley Regional Nº 8 promulgada el 27 de Enero de 1920 por el presidente de la República Augusto B.

Leguía. En su único artículo dice: Elévese a la cate- goría de Distrito, el balneario de Mejía, compren- sión de Cocachacra, Provincia de Islay.

La pequeña ciudad se fue llenando poco a poco con la construcción de bonitas y grandiosas vivien- das de madera que edificaron familias de abolengo de Arequipa, así como de familias extranjeras que habían pasado a formar parte de la burguesía mollen- dina y que estaban interesadas en establecer relacio- nes sociales con estas familias arequipeñas. Así, Me- jía se constituyó desde siempre como un lugar de descanso estival.

LAARQUITECTURADEMADERA

Expuesto el contexto geográfico, histórico y social en el que surgió esta arquitectura del sur de Perú, pa- saremos a retratar sus características.

El aspecto formal

Formalmente su volumen ocupó hasta los linderos de sus parcelas, dejando para el interior, la presencia de patios y galerías. Sin embargo su relación con el es- pacio urbano no fue negada, como en el caso de la ciudad de Arequipa, más intimista que exterior,6 sino que por el contrario las fachadas se abren al exterior por medio de un ritmo continuo de ventanas en todas sus plantas, protegidas del sol por la presencia de un

«corredor» a modo de balcón corrido que establece una dualidad de espacio semi-público con respecto a la calle. Así sus habitantes podían estar en la calle, sin estarlo. Habitando u ocupando esos corredores con sillas o mecedoras y conversando desde allí con los vecinos que pasaban.

Estos corredores, con barandillas de palos de ma- dera rematan finalmente en voladizos que suponen la extensión de sus cubiertas inclinadas, dándole una imagen muy característica a esta arquitectura, que no sólo es remarcada por esta penetración del espacio calle al interior de su fachada sino que además es re- marcado por el lenguaje formal y pictórico con el que se le resalta: todas las barandillas de las casas aparecen pintadas de blanco a diferencia de los colo- res fuertes que se aplican en el muro de fachada loca- lizado al interior de ese corredor.

El volumen, por otro lado, es rematado por cubier- tas a dos aguas que van siguiendo el sentido de la ca- lle, en la mayoría de los casos y que sólo rematan en un frontón perpendicular al sentido de la calle, cuan- do la casa presenta dos o tres plantas, por lo que su volumen se eleva grandemente marcando una nueva relación con la calle.

Tipología

Tomando en cuenta esta posibilidad de diferentes plan- tas, es que podemos establecer una primera tipología de clasificación de casas por el número de plantas que pre- senta, lo que define finalmente una relación diferente Figura 3

Cuadro del Balneario de Mejía en 1912, propiedad de la fa- milia Taboada (Sardón 2013)

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con la calle y con la presencia de sus corredores en fa- chada o la ausencia de éstos. Así podemos establecer las siguientes posibilidades de Tipos y sus variantes:

Viviendas T1

Viviendas T1, de una planta sin corredor Viviendas T1, de una planta con corredor

Viviendas T1, de una planta sin corredor, en esquina Viviendas T1, de una planta con corredor, en es- quina

Viviendas T2

Viviendas T2, de dos plantas sin corredor Viviendas T2, de dos plantas con corredor Viviendas T2, de dos plantas sin corredor, en esquina Viviendas T2, de dos plantas con corredor, en esquina

Viviendas T3

Viviendas T3, de tres plantas sin corredor y frontón Viviendas T3, de tres plantas con corredor y fron- tón

Viviendas T3, de tres plantas sin corredor en esquina Viviendas T3, de tres plantas con corredor, en es- quina

Figura 4

Fotografía Casa Mejía 1Tipo 1Planta (Sardón 2013)

Figura 5

Fotografía Casa Mejía 2 Tipo 1Planta (Zeballos 2015)

Figura 6

Fotografía Casa Mejía 3 Tipo 2 Plantas (Zeballos 2015)

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Elementos del Lenguaje

Así el conjunto urbano final de la mayoría de las ca- lles establecían una lectura coordinada del conjunto urbano, creando una «doble acera», que en el caso de

no tener barandilla en el límite de las viviendas ha- bría permitido discurrir por dichos corredores, en lu- gar de transitar por la acera exterior o la calle.

Los corredores por lo tanto se convierten en ele- mento de lenguaje arquitectónico principal de éstas Figura 7

Fotografía Casa Mejía 4 tipo 2 plantas (Zeballos 2015)

Figura 8

Fotografía Casa Mollendo 5 tipo 3 plantas (Zeballos 2015)

Figura 9

Fotografía conjunto casas Mejía (Zeballos 2015)

Figura 10

Fotografía detalle corredores dobles en una vivienda de dos plantas (Zeballos 2015)

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casas, que se brinda al espacio urbano, al encontrarse en el exterior de las fachadas.

Las ventanas, también constituyen otro de los ele- mentos del lenguaje arquitectónico de éstas vivien- das, son de hoja doble, sumando a la ventana de cris- tal que abre hacia el interior, otra ventana de tablero de madera, unas veces con lamas o persianas tipo

«venecianas» y otras no, en lo que se denomina «una contraventana» que abre hacia el exterior, y que con- fiere a la fachada un cambio de escala sustancial en el tamaño del vano, ya que duplica su dimensión por este motivo.

Los techos inclinados con tragaluces, los techos inclinados también son una característica del lengua- je de estas casas, en una tradición arquitectónica7 no acostumbrada a su uso, ni a su presencia en la arqui- tectura, nada justificada con respecto al clima, ya que la costa del Perú sufre de sequía y son pocas las lluvias que se producen en el lugar. Sin embargo su presencia nos habla de las raíces foráneas de ésta ar- quitectura que repite en diferentes zonas del mundo ese carácter de balneario costero acostumbrado a convivir con las tormentas de verano.

La presencia de tragaluces en sus faldones tiene, eso sí, una razón más funcional que formal. Debido a la presencia de las «contraventanas» se necesita al interior de los espacios, otra fuente de entrada de luz, ligada a la cubierta, ya que la luminosidad interna

es nula, una vez cerradas las «contraventanas». Por lo que dichos elementos se vuelven fundamentales para el uso adecuado de los espacios interiores, confi riéndole al volumen exterior un ritmo interesante y singular a la cubierta.

La organización espacial y la estructura

Como explicamos anteriormente, las viviendas se or- ganizan en torno a un patio principal, llevando sus espacios habitables hacia los linderos de la parcela y de acuerdo a la forma de la misma.

La organización espacial de éstos ambientes no es compleja, sino simple, siguiendo una secuencia lógi- ca de espacios según los requisitos habitacionales de la vivienda.

Así no se observan pasillos, ni corredores o espa- cios de distribución, sino más bien una secuencia de espacios habitables a través de los cuáles discurre la circulación que se necesita para unir un espacio con otro. Lo que implica atravesar muchas veces una ha- bitación para llegar a la siguiente.

Sin embargo si podemos señalar ciertos espacios característicos en todas las viviendas y estos son los siguientes:

Figura 11

Fotografía detalle ventana Casa Mejía 1 (Sardón 2013)

Figura 12

Levantamiento alzados y secciones casa tipo 1 Mejía (Sar- dón 2010)

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– Zaguán de entrada

– Comedor interior abierto, con barandilla al pa- tio

– Habitaciones ventiladas al exterior por medio del corredor y

– Miradores, en las viviendas altas

Los espacios interiores están claramente definidos por la estructura de la vivienda, así la observación de la misma es parte del lenguaje espacial de cada am- biente y lo que le confiere su singularidad.

Los pares y tirantes de la estructura están presen- tes y vistos en los espacios y no constituyen elemen- tos ocultos por falsos techos.

Por otro lado en los muros verticales de estructura tipo «baloom» americana, aunque aplicada vertical- mente y no horizontalmente como se hace en los EEUU, los bastidores de refuerzo y codales también se hallan vistos, dándole a la casa ese carácter estruc- tural en su lenguaje final. Toda la estructura se halla finalmente vista, salvo los cimientos.

El material: la madera

Hemos dejado para el final de nuestro estudio el pro- tagonismo del material en esta arquitectura, la made-

ra. Sin su presencia, características, virtudes y limita- ciones, esta arquitectura no existiría ni tendría razón de ser. No se pueden concebir estas viviendas en otro material pues está presente en la definición de cada una de sus características: la definición de su volumen, su organización espacial, los elementos de su lenguaje y finalmente en su aspecto formal.

Cada uno de sus elementos hace gala y nos mues- tra, en su dimensión y textura, que está hecho de ma- dera. Como ya hemos mencionado anteriormente el tipo de madera utilizado fue el Pino de Oregón, traí- do desde los EEUU en barco. Puesto que esta zona del Perú y del norte de Chile, donde podemos encon- trar parientes de esta arquitectura, es uno desiertos más secos del mundo, por lo que la presencia de ele- mentos vegetales para la construcción no es común.

A la madera se debe también el lenguaje formal de estas casas, que buscando la mejor protección para este material escaso en la zona, se pinta y se recubre con colores brillantes y básicos: utilizando el esmalte brillante como acabado final, lo que le da ese todo alegre y festivo a estas ciudades.

La madera también presente al interior de sus es- pacios, con la textura que dan sus tablones colocados verticalmente y sus cubiertas vistas desde el interior, todos éstos elementos esmaltados con colores vivos y rematados por mobiliario también de madera, lo que Figura 13

Levantamiento planta casa tipo 1 Mejía (Sardón 2010)

Figura 14

Fotografía detalle estructura Casa Mejía 1 (Sardón 2013)

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le brinda una carácter y una identificación clara con la vivienda de veraneo por excelencia.

CONCLUSIONES

Este sea, tal vez, el único documento que recoge o plantea un estudio dirigido hacia este tipo de arqui- tectura popular de la costa sur del Perú, y que por te- ner raíces foráneas, no ha sido debidamente estudia- da, clasificada o valorada.

El presente trabajo trata de establecer una clasifi- cación descriptiva y tipológica de esta arquitectura, que por considerarse una «arquitectura menor» no está debidamente catalogada o protegida. A día de hoy, corre el riesgo de desaparecer por diversos fac- tores que pasan por estar edificada con un sistema constructivo poco conocido en el ejercicio de la edi- ficación en la zona, hecha con materiales escasos en la región y que además puede caer presa de la espe- culación inmobiliaria presente en la región debido a la bonanza minera de los últimos años.

Así, consideramos necesario nuestro estudio pues supone poner la mira en el análisis de una arquitectu- ra que nos habla de un contexto poco estudiado, a di- ferencia de las etapas Coloniales y Precolombinas, la

etapa del inicio de la República, del nacimiento del Perú como país y de las diversas influencias que reci- bió en este período y la administración que se hizo de ellas.

Sin dejar de señalar la singularidad de una arquitec- tura ligera, de construcción rápida, de medios austeros y resultados eficaces como es la arquitectura de made- ra, en un contexto acostumbrado a la arquitectura eter- na que te daba el sillar, la piedra volcánica de la que está hecha Arequipa, su metrópoli de referencia.

NOTAS

1. Tal y como afirman los historiadores Eusebio Quiroz Paz Soldán y Alejandro Málaga Medina en la tan espe- rada Historia General de Arequipa, publicada por la Fundación Manuel J. Bustamante de la Fuente, en 1990 en Arequipa. Cap. IV La República, p. 419

2. Arequipa siempre ha mantenido un carácter indepen- diente con respecto a la capital Lima, llegándose a otor- gársele el apelativa de «República independiente», todo ello apoyado en la intendencia económica que le confe- ría su situación de ciudad gestora y de servicios y co- mercialización de la salida de los metales extraídos en las minas del sur del Perú. Posteriormente esta función la cumpliría con la ruta lanar. Sus puertos serían los puntos de conexión con el mercado europeo.

3. La presencia norteamericana manifiesta por empresa- rios como Enrique Meiggs, nos llevará posteriormente a entender el lenguaje formal y material de la arquitec- tura desarrollada en la zona. Así, no es de extrañar que el material utilizado por excelencia fuera la madera de pino de Oregón y que el lenguaje formal de las casas, allí levantadas, nos hable de una arquitectura norteame- ricana o inglesa e incluso alemana.

4. Otro punto de coincidencia entre la arquitectura del puerto de Valparaíso en Chile y la arquitectura que nos ocupa, cuyo lenguaje formal se repite a los largo de la costa sur del Perú, desde Chala, Quilca, Mollendo y Mejía, llegando a estar presente en Chile desde Arica, Iquique, hasta llegar a Valparaíso.

5. Otro factor que explica la elección del tipo de arquitec- tura que se construiría en el nuevo puerto y la escala de dichas construcciones, en esa época de bonanza.

6. Las construcciones arequipeñas de piedra volcánica, muros gruesos de 1m. de espesor y contrafuertes, su- ponen una arquitectura masiva de pequeños vanos cuya ventilación e iluminación estaba centrada en función del patio o patios interiores.

7. La arquitectura arequipeña es una arquitectura por el contrario de volúmenes que rematan en bóvedas, cúpu- Figura 15

Fotografía detalle espacio interior Casa Mejía 1 (Sardón 2013)

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las o techos planos. Los techos inclinados estuvieron presentes a inicios de la Colonial pero luego fueron desapareciendo gradualmente, hasta desaparecer com- pletamente en nuestros días.

LISTADEREFERENCIAS

Basadre, Jorge. 1939-2005. Historia de la República del Perú 1822-1933. Obra completa en 18 volúmenes.

Lima: Empresa Editora El Comercio.

Carpio, J.; G. Galdos; A. Málaga; M. Neira y E. Quiroz.

1990. Historia General de Arequipa. Arequipa: Funda- ción M.J. Bustamante de la Fuente.

Pulgar Vidal, J. 1981. Geografía del Perú: las ocho regiones naturales del Perú. Lima: Editorial Universo.

Tristán, Flora. 1839-2003. Peregrinaciones de una paria, edición original en francés. Traducida al castellano por Emilia Romero, 1946. Editado por José J. de Olañeta, Madrid.

Uriel Pérez Calderón, A. 2006. Islay, en la línea cronológi- ca de su historia. Arequipa: Editorial UNSA.

Referencias

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