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Análisis de la insularidad en dos ensayos de José Lezama Lima

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Academic year: 2020

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(1)Análisis de la insularidad en dos ensayos de. José Lezama Lima Autora: Magda Céspedes Hernández Tutora: Yuleivys García Bermúdez. — 2010 —.

(2) A quienes ayudaron.

(3) La imaginación, la fidelidad a las grandes causas, la bravura: esos son los signos de la isla. José Lezama Lima.

(4) Índice Índice ................................................................................................................................. 1 Introducción ....................................................................................................................... 1 Capítulo 1. Una mirada a Orígenes .................................................................................... 8 Epígrafe 1.1. El grupo Orígenes ..................................................................................... 8 Epígrafe1.2. La ensayística origenista .......................................................................... 12 Epígrafe 1.3. La ensayística de José Lezama Lima ....................................................... 17 Capítulo 2. Insularidad ..................................................................................................... 22 Epígrafe 2.1 Consideraciones en torno al concepto de insularidad ................................ 22 Epígrafe 2.3 La insularidad desde la perspectiva origenista. La Teleología insular lezamiana ..................................................................................................................... 25 Epígrafe 2.3 La insularidad, una mirada particular en los ensayos: “Paralelos. La pintura y la poesía en Cuba” y “Prólogo a una antología” de José Lezama Lima ...................... 35 Conclusiones .................................................................................................................... 55 Recomendaciones ............................................................................................................ 56 Bibliografía ...................................................................................................................... 57.

(5) Introducción Durante las últimas décadas se ha vuelto la mirada sobre la significación de Orígenes dentro de la cultura cubana, desde la poética individual de sus autores y de la poética colectiva, y también desde la búsqueda de la tradición e identidad nacionales, de los rasgos definidores de la cubanidad. Búsqueda que mancomunó los intereses individuales y fraguó un proyecto origenista, que trasvasó los marcos meramente literarios, en su afán de conformar una poética de lo cubano que contemplase una causalidad insular como elemento distintivo y generador de rasgos ontológicos propios.. Resulta pertinente un acercamiento a la ensayística de Orígenes, no solo por no contar esta con igual número de estudios que su poesía, sino también porque la labor origenista en torno a las preocupaciones identitarias toma forma en la ensayística de sus integrantes. Se destaca la figura primordial de José Lezama Lima, quien planteara la necesidad de una Teleología insular, no solo como rasgo ontológico del habitante insular, sino como parte de una cosmovisión que intentaba buscar una vía alterna de desarrollo para el país en la literatura, y más aun, en la cultura.. El estudio de la insularidad es un tópico recurrente dentro de la literatura y constituye la principal motivación de esta investigación, esta vez desde el ensayo de José Lezama Lima. El tema del trabajo es el estudio de la insularidad dentro de la obra ensayística de José Lezama Lima, específicamente dentro de la segunda parte del libro La cantidad hechizada, que recoge ensayos críticos sobre literatura y pintura, de aquí trabajaremos con dos ensayos: “Paralelos: La pintura y la poesía en Cuba (siglos XVIII y XIX)”, y “Prólogo a una antología”.. Como se ha dicho, la insularidad como tópico cosmovisivo dentro de la literatura latinoamericana ya ha sido abordada anteriormente. Es un tópico recurrente dentro de la obra de Lezama, lo que la ha convertido en objeto de estudio desde esta perspectiva. En 1990 se publica el libro Lezama Lima: una cosmología poética, coautoría de Ivette Fuentes de la Paz y Lourdes Rensoli, donde se aborda el tema de la insularidad junto a otras 1.

(6) temáticas de la poesía lezamiana a partir de Muerte de Narciso. Posteriormente, en el año 2006, Ivette Fuentes publica su ensayo La incesante temporalidad de la poesía, versión de su tesis doctoral, donde, entre otros, vuelve a tocar el tema de la insularidad, partiendo esta vez no sólo de la obra lírica sino también del análisis de los principales postulados al respecto dentro de su ensayística. No debemos dejar de mencionar el ensayo “La poesía de José Lezama Lima y el intento de una teleología insular”, de Cintio Vitier. De obligada referencia es el texto del propio Lezama, Coloquio con Juan Ramón Jiménez, realizado en 1937, Lezama expone aquí, por primera vez, sus nociones acerca de la insular como sensibilidad distintiva y su necesaria enunciación en aras de encontrar el mito faltante dentro de la cultura cubana.. Estos. trabajos nos han servido como soporte bibliográfico fundamental en el curso de la investigación en cuanto al análisis de la insularidad dentro de la obra de Lezama.. Para trazar las coordenadas generales en torno a la insularidad como concepto utilizamos el estudio de Luis Álvarez y Margarita Mateo, El Caribe en su discurso literario; y, de Fernando Aínsa, Espacios del imaginario latinoamericano. Propuestas de geopoética, ambos materiales resultaron fundamentales para establecer las cuestiones teóricas principales en cuanto a la insularidad y sus manifestaciones. dentro de la. cultura—particularmente la literatura— latinoamericana y caribeña.. Para establecer una caracterización de Orígenes resultaron imprescindibles la lectura de los ensayos de Jorge Luis Arcos: “Los ensayistas del grupo Orígenes: Lezama Lima, Vitier y García Marruz”, recogido en la compilación: Historia de la literatura cubana; y “Las palabras son islas. Introducción a la poesía cubana del siglo XX” y “Orígenes: ecumenismo, polémica y trascendencia” pertenecientes a su libro La palabra perdida. Se consultaron además, La familia Orígenes de Fina García Marruz1; La poesía contemporánea en Cuba (1927-1953), de Roberto Fernández Retamar 2. Así como el libro de Virgilio López Lemus, El siglo entero. El discurso poético de la nación cubana en el 1. Esencial en cuanto a la perspectiva interior que ofrece de las problemáticas en torno a Orígenes y a su praxis cultural desde su posición de origenista. 2 Este ensayo resultó de obligada lectura pues fue el primer acercamiento crítico y generalizador a Orígenes.. 2.

(7) siglo XX. De cada uno de ellos se tomó lo necesario para establecer bajo qué perspectivas realizar el acercamiento a Orígenes, ya fuese como generación, grupo, movimiento o etapa dentro de la cultura cubana.. Se hizo necesario, en vistas de que la investigación se circunscribe a dos textos de un mismo autor, —José Lezama Lima, “Paralelos: La pintura y la poesía en Cuba (siglos XVII y XIX)” y “Prólogo a una antología”— consultar bibliografía crítica referente al autor y a los textos con los cuales se trabaja. Para ello se contó con los ensayos de Reynaldo González: “Lezama Lima: lo nuestro en la extemporalidad” y “Lezama a la altura de los ojos”, ambos recogidos dentro de su libro Lezama Lima, el ingenuo culpable; y, además, con los ensayos de Nancy Morejón y Luis Álvarez: “A propósito de José Lezama Lima” y “El objeto y la luz: La visión lezamiana del barroco”, respectivamente.. Como antecedentes de la investigación situamos el trabajo de diploma de Iveity Pérez Izquierdo, posteriormente reflejado dentro de la revista Islas, titulado: “Lo insular: una reflexión sobre la identidad cultural cubana”. El trabajo de Iveity Pérez brinda una visión panorámica de la insularidad como cosmovisión dentro de la literatura cubana, ligada a las constantes búsquedas identitarias que han tomado cuerpo en el discurso cultural de Cuba durante su devenir histórico. Marca un importante precedente para nuestra investigación ya que no nos proponemos un estudio de la insularidad en Lezama desligado de su poética de lo cubano y sus concepciones sobre lo americano. Otro antecedente es el trabajo de Xiomara Núñez, “La isla como elemento identitario”, en él se plantea un estudio del tema desde una perspectiva similar a la nuestra solo que desde la poesía de Dulce María Loynaz. Y el trabajo, igualmente recogido en la revista Islas: “Elementos de identidad en torno al discurso crítico literario origenista: un acercamiento a la poética de lo cubano” de Yuleivys García Bermúdez, donde la autora realiza un estudio de la poética de lo cubano dentro del ensayo crítico origenista como expresión conformadora de identidad, y dentro de ella sitúa la insularidad como una de esas expresiones constitutivas de la cubanidad.. 3.

(8) Consideramos necesaria esta investigación por creer que todavía carecen los estudios del corpus ensayístico lezamiano de la sistematicidad que ha alcanzado el estudio de su poesía. Por ello no desechamos la pertinencia de un estudio particular que tribute a posteriores generalizaciones.. Es preciso hacer la salvedad de que de los volúmenes que recogen la totalidad de la ensayística lezamiana, La expresión americana ha sido objeto de exhaustivos análisis por parte de la crítica, por citar algunos trabajos: “Una lectura de La expresión americana de José Lezama Lima”, de Marcela Naciff; “La expresión americana de José Lezama Lima”, de José María Bernaldez; “La tensión del mestizaje: Lezama Lima sobre la teoría de la cultura en América”, de Nora Castelli, ninguno de los mencionados realizados dentro de país.. La insularidad en la ensayística lezamiana constituye el punto de partida de un empeño mayor y que además no es un tópico aislado dentro de su obra sino que entronca y se complementa con la concepción del sistema poético de Lezama. Como se ha visto no es una pretensión de esta investigación realizar un estudio completo de la ensayística de Orígenes, ni siquiera de la totalidad de la obra ensayística de nuestro autor en cuestión. El objetivo de nuestra investigación es: . Analizar la insularidad en los ensayos “Paralelos: La pintura y la poesía en Cuba (siglos XVII y XIX)” y “Prólogo a una antología” de José Lezama Lima.. El trabajo con la muestra seleccionada se realizará a partir de una investigación cuanticualitativa, usando el análisis de texto como método general, y más específicamente el análisis de contenido, tal como lo plantean Luis Álvarez y Juan Francisco Ramos en su libro Circunvalar el arte3. Se tendrán en cuenta los elementos teóricos vinculados al objeto de la investigación, en este caso, lo relacionado con la insularidad y sus manifestaciones en la cultura y en la obra de Lezama.. 3. Luis Álvarez y Juan Francisco Ramos, Circunvalar el arte, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2003, p.130. 4.

(9) Antes de continuar queremos precisar alguna características del libro con el se trabajará, La cantidad hechizada, y también de los textos seleccionados como muestra. La cantidad hechizada ve la luz en 19704 y es el último libro de ensayos de Lezama, en él, como en sus predecesores, haciendo la salvedad de La expresión americana, se recogen textos ya otrora publicados por Lezama en revistas o en catálogos de exposiciones.. El libro consta de tres partes, la primera, destinada a los ensayos referidos a su llamado “sistema poético del mundo”, entre ellos “Introducción a la poesía”, “Preludio a las eras imaginarias” y “La imagen histórica”. La segunda parte recoge ensayos sobre literatura y pintura cubana y el prólogo que realizara a su antología de la poesía cubana; la tercera se encuentra conformada por tres textos: “Saint- John Perse: historiador de las lluvias”, “Cortázar y el comienzo de la otra novela” y “Confluencias”.. La elección de dos ensayos de la segunda parte de este libro como muestra investigativa responde al hecho de que en sus página asistimos a la búsqueda y conformación, desde los siglos XVIII y XIX, de esa expresión cubana, a través de la creación cultural, marcada por la insularidad como rubro temático y cosmovisivo y a su vez construida por lo insular como razón ontológica. En esta parte, además de los ensayos seleccionados, el lector encuentra, entre otros trabajos, un homenaje a Portocarrero, su estudio sobre Ramón Meza, el estudio sobre Zenea, etc.. Aquí, llamamos la atención sobre los textos seleccionados como muestra. En el caso de “Paralelos…”5. no somos testigos de un ensayo crítico sobre literatura y pintura,. independientes una de otras, como nos advierte el título de uno de los ensayos, se trata de paralelos, encontrar en la pintura las connotaciones definitorias de lo poético y viceversa. Significa salir al rescate de una tradición que se cree perdida por momentos, pero que se sabe infaltable pilar de descanso de la cubanidad. En cuanto a el “Prólogo…”6, se trata de 4. Para mayor información consultar el prólogo del libro realizado por Reynaldo González, editor del mismo, y el trabajo de este autor “La cantidad hechizada o la fiesta de un editor” en Lezama Lima: el ingenuo culpable, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1988, pp.104-107 5 A partir de este momento se hará referencia de esta manera al título del ensayo. 6 A partir de este momento se hará referencia de esta manera al título del ensayo.. 5.

(10) encontrar a través la poesía una historia para la isla, la madurez expresiva necesaria para la conformación de una imagen definitiva de lo insular.. Y no es el ejercicio de la crítica y de la interpretación lo que mueve al poeta en el acercamiento casi irresistible a la plástica, sino en la esencia de la expresión de una sensibilidad que le viene intrínseca. (…) El paisaje y la luz, las frutas y la rugosidad de las construcciones, las playas y los valles, parecen vivificarse por la palabra imantada, adquirir una significación al pasar esa cantidad hechizada que es la poesía. 7. La estructura del trabajo consta de dos capítulos organizados de la siguiente manera: Capítulo 1. Una mirada a Orígenes 1.1 El grupo Orígenes 1.2 La ensayística origenista 1.3 La ensayística de José Lezama Lima Capítulo 2. Consideraciones en torno al concepto de insularidad 2.1 Insularidad, una mirada desde la perspectiva cubana. 2.2 La insularidad desde la perspectiva origenista. La Teleología insular lezamiana 2.3 Análisis Conclusiones Recomendaciones. El primer capítulo contiene algunas cuestiones en torno a desentrañar definiciones y significaciones de Orígenes dentro del panorama cultural cubano; en él quedará establecido cuál punto de vista crítico nos parece pertinente utilizar en nuestra investigación para definir Orígenes. Ofrece además apuntes relativos a la ensayística origenista, y más particularmente a la ensayística lezamiana, ya que utilizamos el ensayo como la muestra para el análisis.. 7. Reynaldo González: “Lezama Lima: lo nuestro en la extemporalidad” en ob. cit. p.85. 6.

(11) El segundo capítulo ofrece apuntes teóricos generales en torno al objeto de estudio específico, la insularidad. Se precisa el concepto de insularidad con el que trabajaremos y sus manifestaciones dentro de la cultura caribeña y específicamente la cubana. Cierra con las consideraciones origenistas en cuanto al tema y las formulaciones al respecto de José Lezama Lima, dentro de su obra literaria.. 7.

(12) Capítulo 1. Una mirada a Orígenes Epígrafe 1.1. El grupo Orígenes Para realizar un acercamiento a los poetas de Orígenes, es necesario definir, teniendo en cuenta la crítica sobre y desde el núcleo origenista, las cuestiones en cuanto a su cualidad de grupo, movimiento o generación. Los poetas de Orígenes saltan a la luz pública en la antología de Cintio Vitier, Diez poetas cubanos, (1937-1947), (1948). Esto viene a reforzar su carácter grupal, definición que comparte Fina García Marruz: Y decidimos con sobrada razón, no solo porque en ella coincidieron varias generaciones literarias, sino porque es de todos conocido el rechazo de Lezama a la entonces en boga «teoría de las generaciones», prefiriendo hablar de «un estado de concurrencia poética» —lo que no supone homogeneidad sino todo lo contrario— o de « final entono de todas las generaciones en la gloria».8. Hay aquí un rechazo a la idea de Orígenes como una generación poética. Es interesante, pues la voz que aquí comulga con la idea de Orígenes como grupo proviene de su propio núcleo. Al igual que para Lezama, para Fina Orígenes debía antes que todo medirse bajo el rasero de la creación. … lo curioso de las figuras primordiales de Orígenes, es que tienen una obra individual y al mismo tiempo coral. Su trabajo en el todo y en el uno fue igualmente eficaz, pues entre nosotros han existido grupos que no tuvieron figuras individuales esenciales y al contrario figuras individuales muy importantes que no tuvieron nunca un ritmo coral. Pero el misterio de la peculiar aventura de Orígenes fue que a una voz individual de segura imposta y de registro alto se unió el entono de un coro en la tierra desconocida.9. 8. Fina García Marruz: La familia de Orígenes, Ediciones Unión, Ciudad de la Habana, 1997, p.9 José Lezama Lima en Recopilación de textos sobre José Lezama Lima, Casa de las Américas, la Habana, (s/f), p.19 9. 8.

(13) Este carácter grupal aparece también en diversas investigaciones y acercamientos críticos alrededor de las figuras de Orígenes y su significación cultural, entre ellos el del venezolano Alfredo Chacón, Poesía y poética del grupo orígenes (1949), y el estudio de Jesús Barquet, Consagración de la Habana(las peculiaridades del grupo Orígenes en el proceso cultural cubano) (1992).. No se debe dejar pasar por alto la coincidencia generacional de la que habla Fina García Marruz, coincidencia generacional que en ningún momento resulta motivo de diferencias irreconciliables, ni tampoco anuladora de voces individuales, como lo señala Lezama. Señalamiento que no pasa por alto la propuesta que realiza Jorge Luis Arcos al acercarse a Orígenes como movimiento cultural. 10 Este acercamiento asume orgánicamente la postura generacional, la grupal, incluso la que quiere ver en Orígenes solo el quehacer literario que se nucleó en torno a la publicación que llevaba similar nombre. Solo que lleva en sí la superación de la singularización que implica cada una de estas tesis. La aventura de Orígenes, nombre de la revista homónima que Octavio Paz considerara en su tiempo como una de las mejores del idioma, es también la de un movimiento literario y artístico que abarcó las siguientes publicaciones Verbum (1937), Espuela de Plata (1939-1941), Nadie Parecía (1942-1944), Clavileño (1942-1943), Poeta (1942-1943), Orígenes (1944-1956) y su reverso Ciclón (1955-1957, 1959), la cual tuvo una prolongación polémica con respecto a Orígenes en Lunes de Revolución (1959-1961). Pero Orígenes es asociado, sobre todo, al grupo de poetas que conformaron la importante antología Diez poetas cubanos, realizada por uno de ellos, Cintio Vitier 11 (…). 10. Ver los diferentes trabajos acerca de Orígenes y sus figuras recogidos en Jorge Luis Arcos: La Palabra perdida, Ediciones Unión, La Habana, 2003. 11 Dentro de esta antología quedan recogidos José Lezama Lima (1910-1976), Virgilio Piñera (1912-1979), Gastón Vaquero (1914-1997), Ángel Gaztelu (1914-2003), Justo Rodríguez Santos (1915-1999), todos estos pertenecientes a la primera promoción y Eliseo Diego (1920-1994), Octavio Smith (1921-1987), Fina García Marruz (1923), Lorenzo García Vega (1926) y Cintio Vitier (1921-2009) a la segunda. Arcos reconoce además como fundamentales la presencia de José Rodríguez Feo (1920-1994), Juan Ramón Jiménez (18811958), María Zambrano (1904-1991), el músico Julián Orbón (1925-1991), los pintores Mariano Rodríguez (1912-1990) y René Portocarrero (1912-1985) y otros colaboradores dentro de los que sobresale Roberto Fernández Retamar (1930) quien publicó el primer estudio crítico sobre el grupo dentro de su libro La poesía contemporánea en Cuba (1927-1953) (1954).. 9.

(14) Orígenes fue además el título de una importante colección de libros que alcanzó veinte y tres títulos o más…12. Para Arcos Orígenes no solo queda circunscrito dentro de los marcos de su principal publicación, sino que comprende las anteriores, acoge la labor de sus integrantes luego de la disolución del grupo y la revista, e incluso luego del triunfo revolucionario. «No puede cerrarse la valoración de los poetas de Orígenes en la época anterior a 1959, —señala— toda vez que sus integrantes siguen produciendo una notable obra. Su influjo, además, es notable en muchos importantes poetas…»13. Esencialmente estas publicaciones responden a una similar sensibilidad estética y aúna a sus escritores bajo una misma finalidad, la creación como vía de desarrollo y progreso. De esta manera lo refleja Lezama en el trabajo que encabeza el primer número de Espuela de Plata: «Mientras el hormiguero se agita —realidad, arte social, arte puro, pueblo, marfil, torre— pregunta, responde, el Perugino se nos acerca silenciosamente, y nos da la mejor solución: prepara la sopa, mientras tanto voy a pintar un ángel más.»14. Resuelve además la polémica inclusión de Virgilio Piñera dentro del núcleo origenista, pues Orígenes, como él lo concibe, como movimiento cultural, engendra dentro de su seno su oposición, su otro modo de concebir la cultura. … de Orígenes, en un nivel de máxima generalidad, se bifurcan, pues, dos estéticas, las que encarnan dos maneras diferentes de percibir y expresar la realidad, las que a las postre fatigarán dos maneras distintas de concebir lo cubano. De ahí que ello se haga evidente en muchos de sus mejores continuadores, y de ahí que este movimiento tenga un núcleo polémico tan creador.15. 12. Jorge Luis Arcos: “Orígenes: ecumenismo, polémica y trascendencia” en ob. cit. pp.136-139 Jorge Luis Arcos: “Las palabras son islas. Introducción a la poesía cubana del siglo XX” en ob. cit. p.119 14 José Lezama Lima: “Razón que sea”, Imagen y posibilidad, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1981, p.199 15 ibídem. 13. 10.

(15) Este acercamiento ofrece una visión que, a diferencia de otros enfoques, resulta más plural en la medida en que se enriquece al contemplar a Orígenes como un movimiento cultural, que a la vez que posee rasgos corales no deja de ser heterogéneo por lo que alberga en su seno su contraparte; el discurso origenista engendra el discurso antiorigenista.. Queda entonces por tratar lo tocante a la nota que hacía sonar como entono coral a todas estas voces individuales. Roberto Fernández Retamar la encuentra en el trascendentalismo de sus poéticas, y de esta manera lo deja sentado en el apartado dedicado a estos poetas en La poesía contemporánea, cuando utiliza el nombre de poesía trascendentalista.. Con tal nombre hacemos referencia a una de las pocas notas comunes de estos poetas, diversos entre sí en muchos otros aspectos. (…) Poesía la suya trascendente —en cuanto no se detiene morosamente en el deleite verbal, o considera al poema como intermediario de una exposición afectivoconceptual, sino como «posibles apoderamientos de lo desconocido»—, creemos que esta cualidad es la señal más definida de tal poesía, y la utilizamos para designarla. 16. Indudablemente, más allá de las diversas fuentes de las que bebieron, y de la forma en que cada una de ellas se consolidó en una expresión individual, en todos estaba el anhelo de hacer, crear, encontrar en la poesía las raíces de lo cubano, el desentrañamiento de nuestra identidad y pasado literario y conjurar a través de ella —la poesía— la historia. «El tema de la pobreza, del imposible, de la profecía, la poética de la memoria y la poética de lo cubano, la religiosidad, las relaciones entre la historia y la poesía misma, son los contenidos fundamentales de este Grupo, caracterizado por una intensa eticidad en su proyección creadora.»17. 16. Roberto Fernández Retamar, “Poesía trascendentalista” en La poesía contemporánea en Cuba.(1927-1953), Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2009, p.112 17 Jorge Luis Arcos, “Los ensayistas del Grupo Orígenes: Lezama Lima, Vitier y García Marruz”, Historia de la literatura cubana, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2003, t. II, p.378. 11.

(16) Epígrafe1.2. La ensayística origenista. La crítica prefiere realizar los acercamientos a la ensayística origenística partiendo de tres figuras fundamentales: Lezama Lima, Cintio Vitier y Fina García Marruz, a quienes consideran las voces primordiales dentro del seno de Orígenes. Jorge Luis Arcos los considera su núcleo discursivo, para él representan el origenismo central o el origenismo clásico18, Abel Prieto los denomina como línea central u origenismo ortodoxo19, mientras que Irlemar Chiampi prefiere núcleo fuerte20.. Si bien es cierto que de aceptar estos criterios estaríamos corriendo el riesgo de contravenir el amplio concepto de Orígenes como grupo o movimiento cultural, también lo es que estos. solo son manejables en aras de lograr representatividad dentro de la. diversidad de voces que aunó Orígenes. Además ha de tenerse en cuenta una circunstancia importante, y es que son estas tres figuras quienes con mayor recurrencia acuden al ensayo. Por lo que no sería del todo improcedente intentar, a través de ellos, —Lezama, Vitier, García Marruz— establecer los postulados generales que sostienen y se repiten en el corpus ensayístico origenista.. Más allá de los aportes individuales que cada uno de los origenistas legó a la tradición poética nacional y universal, en su ensayística encontramos « la búsqueda y la expresión de un acendrado pensamiento poético, un penetrar en las esencias y un trascender las apariencias de la realidad; así como un trasfondo filosófico muy notable; además de una suerte de poética de lo cubano, en cada uno diferente, por donde alcanzan sintetizar y revelar genuinos valores de nuestra identidad y tradición lírico nacionales, y religarlos con una proyección universal.»21. 18. Jorge Luis Arcos: ob. cit. p.169-177 Abel Prieto, “Prólogo”, en Cintio Vitier, Lo cubano en la poesía, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1988, p.6 20 Irlemar Chiampi, “La revista Orígenes ante la crisis de la modernidad”, Casa de las Américas, XLVI, 240, 2003, p.132 21 Jorge Luis Arcos, ob. cit. p.117 19. 12.

(17) Arcos señala que es el primer movimiento literario cubano que hace de la poesía su forma primordial de conocimiento —y más, una concepción del mundo—, lo cual condujo a Ambrosio Fornet a expresar que «todo lo que Orígenes tocó se convirtió en poesía.»22La praxis de los origenistas no solo se circunscribió a los límites de la poesía, sino que también fueron sus propios críticos. Su labor ensayística y crítica literaria estuvo signada por esa unidad temática que caracterizó a su poética, conformando esta totalidad el discurso23 origenista.. El grueso de la ensayística origenista se encuentra recogida en las siguientes publicaciones: Verbum (1937), Espuela de plata (1939-1941), Nadie parecía (1942-1944), Clavileño (1942-1943), Poeta (1942-1943), Orígenes (1944-1956).24 Acercarse al ensayo origenista entraña el riesgo de caminar por una superficie vacilante pues es un área polémica dentro de las zonas investigativas de Orígenes. Las reflexiones en torno a las transgresiones del género por parte de los escritores del grupo hacen a más de un investigador preguntarse si es ensayística la naturaleza de algunos de sus textos. Lo cierto es que Orígenes significó la ruptura de la concepción canónica del género ensayístico, también fueron transgresores desde otras formas genéricas.. Alfredo Chacón se refiere a la mezcla de géneros como una característica de la praxis escritural del grupo y como una determinante de su ensayismo.25 En la ensayística lezamiana es donde más afloran estas deformaciones —no en un sentido peyorativo, sino en cuanto a distanciamiento de la norma— genéricas; sin embargo no por ello dejan de cristalizar en los otros escritores de Orígenes, quienes no solo emprendieron una revolución poética dentro de su coordenada cultural sino también una transformación 22. 23. ídem. p.378 Yuleivys García Bermúdez, “Elementos de identidad en el discurso crítico-literario origenista: un acercamiento a la poética de lo cubano”, Islas, 152, Editorial Félix Varela, La Habana, abr-jun. 2007, pp.107-122. 24. Aunque convenimos en aceptar la obra posterior a la revolución de estos escritores también como producción origenista, estas revistas recogen la mayor parte de la obra ensayística de Orígenes coincidente en el momento de su praxis cultural. 25 Alfredo Chacón, Poesía y poética del grupo Orígenes, www.bibliotecayacucho.gob.ve/ fba/index.php?id= 97&backPID=87 &begin _at=176 &tt_ products =185. 13.

(18) substancial en el rostro del ensayismo crítico y cultural de su época. Sus ensayos se caracterizan por su autorreferencialidad, la fabulación, el juego espacio temporal, y un innegable tono lírico que abre la discusión de si estamos ante la presencia o no de una prosa poética.. También desde el ensayo está el convencimiento, dentro de las figuras de Orígenes, de la posibilidad de conocimiento de la realidad a través de la poesía, por lo cual su ensayística articula un fuerte pensamiento poético. 26 En la obra de Vitier, Lezama, Fina son recurrentes estas ideas. En su prosa subyacen inquietudes ontológicas, marcadas por un anhelo cognoscitivo de honda caladura poética.. Su ensayismo crítico y cultural construyó una tradición que comportaba una manera singular de percibir la cultura cubana. La crítica va abriéndose paso desde una disposición que no responde a los sistemas categoriales de la crítica positivista o marxista, modelos a seguir en la etapa de 1923-195827, sino que se sustenta en los juicios de lecturas comprometidos con la creación, no solo estéticamente, también ética y afectivamente. Lezama propugna por la necesidad de una crítica participativa, Vitier hace referencia a la necesidad de la crítica poética o creadora, enfoques que confluyen en su convicción de la existencia de una razón o saber poéticos. 28 …yo creo que es el centro del poeta en cuestión lo que debe interesar primero al crítico. A partir de la captación desinteresada de ese centro, a partir de la aceptación, intelectualmente absoluta, de ese centro que es, a la vez, la forma esencial del poeta y lo único infalible que hay en él, la crítica puede no solo explicar, sino también enjuiciar y censurar. (…) Es el creador, en última instancia, quien le da la pauta al crítico para enjuiciarlo según lo que constituye su propia esencia.29. 26. Para Arcos «… este es el aporte más perdurable de este grupo poético a la cultura iberoamericana y a la cultura universal…». Jorge Luis Arcos, “Los poetas del grupo Orígenes”, ob. cit. p.168 27 Virgilio López Lemus, “El ensayo y la crítica. Desarrollo evolutivo”, ob. cit. p. 663 28 Jorge Luis Arcos, ob. cit. p.705 29 Cintio Vitier, “Jorge Mañach y nuestra poesía” en: Jorge Luis Arcos, ob. cit. p.705. 14.

(19) Una zona frecuentada dentro del ensayismo origenista es la de las indagaciones de lo cubano desde el arte —literatura, música, pintura—. Lo cubano y lo insular escrutados con afán por el grupo —principalmente desde la producción ensayística de Vitier y Lezama— alcanzaron una naturaleza categorial dentro de los predios de la obra origenista. La enunciación de una poética de lo cubano no se circunscribe a coordenadas académicas claramente definidas, sino que responde a una actitud cosmovisiva ante lo identitario, lo insular y lo universal.. Todo esto fluye a través de diferentes temáticas, motivos y tratamientos y se consolida en la noción de cubanidad. 30 Resultan paradigmáticas, dentro de las páginas que los origenistas dedicasen a este tema, la antología de Cintio Vitier Cincuenta años de poesía cubana (1902-1952) (1952), —considerada la «primera objetivización importante del proceso poético cubano, visto ya desde una lectura crítica diferente de la establecida tradicionalmente por la historiografía y la crítica cubanas.»31— y Lo cubano en la poesía que abre —con su constante indagación: cómo se expresa un modo de ser cubano en las poesía— un nuevo compás crítico para los estudios posteriores sobre el proceso poético nacional.. Vitier también revelaba a través del proyecto ideológico implícito en su pensamiento poético, la entonces controvertida problemática de la frustrada nación cubana, y precisamente su búsqueda de las esencias de lo cubano mediante el conocimiento poético era también una manera de descubrir en la poesía cubana un proceso coherente de expresión de la integración de la nacionalidad. 32. La insularidad y lo cubano, principalmente —a pesar de que no se define totalmente pues queda atado a la subjetividad y a las diferentes representaciones culturales en que se ha ido configurando en la historia de la nación— se convierten en conceptos que se definen en oposición a lo que no es cubano o insular, y que resultan inclusivos, flexibles y 30. Las concepciones en torno a lo cubano se manejan en el segundo capítulo, no aquí donde tan solo nos interesa contextualizar Orígenes, como objeto parcial de nuestra investigación 31 Jorge Luis Arcos, ob. cit. p.707 32 ibídem.. 15.

(20) expansivos. No podemos dejar de mencionar, además, aunque soslayadamente por ser objeto de nuestro posterior análisis, textos como la Antología de la poesía cubana que realizara José Lezama Lima, su Coloquio con Juan Ramón Jiménez, y el ensayo Paralelos. La pintura y la poesía en Cuba.. 16.

(21) Epígrafe 1.3. La ensayística de José Lezama Lima La publicación de Paradiso en 1966, marca un punto de giro en la recepción de la obra lezamiana. Comienza a abrirse el interés por su labor poética y ensayística. Se inclinan nuevamente las miradas en torno a su obra dentro del ámbito nacional y esta va abriéndose paso dentro del ámbito universal. Paradójicamente, su más breve producción ensayística se encuentra ubicada luego del triunfo revolucionario. Cuenta tan solo con dos libros de ensayos posteriores a esa fecha, La cantidad hechizada (1971) e Imagen y posibilidad (1981) y ambos recogen entre sus páginas textos que preceden esta fecha.. Su obra anterior resulta más notable en cuanto a cantidad. El mayor volumen de sus ensayos publicados en las revistas que le anteceden a Orígenes y en esta misma, se encuentra recogida en los siguientes libros: Analecta del reloj (1953), La expresión americana (1957) y Tratados en La Habana (1958). A través de cada uno de ellos Lezama fue conformando su concepción poética de la realidad.. Lezama, a través de sus ensayos, instaura el reino de su sistema poético fundamentado en la imagen como absoluto. La imagen con potencia genesíaca, que condiciona su interpretación de la historia a través de lo que él considera la historicidad de la imagen poética. Esta capacidad germinativa de la imagen se revela en tanto potencia, en su capacidad de crear una segunda naturaleza, sobrenaturaleza la denomina Lezama; al actuar sobre la naturaleza y la historia. «De esta sobrenaturaleza participa el poeta, es su conquistador y su primer trascendido, trasmutado.»33 En su ensayo “Preludio a las eras imaginarias” (1958), Lezama transita sobre estos aspectos, fundamentales en la culminación ideológica de su sistema poético, la creación de las eras imaginarias. Este sistema poético —peculiar forma de aprehender la historia y la cultura— hilvana y desarrolla una poética con una lógica propia en la que están contenidas toda una serie categorías, imágenes, conceptos para conocer poéticamente la realidad. Es. 33. Reynaldo González, “Lezama Lima: lo nuestro en la extemporalidad” en ob. cit. p. 12. 17.

(22) portador de una metodología cuyo rasgo fundamental es su carácter unitariamente poético. Hablamos de metodología por considerar metapoético el discurso ensayístico lezamiano, toda vez que su sistema no es solo un anhelo discursivo o un modelo teórico sino que tendrá una finalidad claramente definida: crear. De manera que constituirá por sí mismo creación, en la medida en que se identifica con su propia obra poética, narrativa y crítica.. Fue desde aquella, desde su naturaleza específica, desde su intrínseca forma de conocer, que Lezama se propuso construir lo que él dio en llamar un sistema poético del mundo, es decir, una interpretación poética del universo que incluyera una filosofía, una religión, una ética e incluso una suerte de política, una forma de aprehender la historia y en general la cultura humana, una poética que tuviera su propia lógica, su propia causalidad (…), que le permitiera conocer poéticamente la realidad para, a través de esta forma de conocimiento, acceder a una comprensión unitaria, totalizadora del universo (…) a través de las posibilidades religadoras de la imagen poética.34. Aun a pesar de las propias declaraciones de Lezama en torno a este tema:. El sistema poético no pretende tener aplicación ni inmediatez. No aclara, no oscurece, no se derivan de él obras, no hace novelas, no hace poesía. Es, está, respira. Lo mismo repasa una superficie muy pulimentada, sigue en una ballena, pone huevos de tortuga en el espacio vacío. Lo que pretendo es un hechizamiento, una dilatación de la imagen hasta la línea del horizonte. 35. Sin, embargo reconoce en estas líneas sus consideraciones en torno a la enunciación de su sistema poético como algo vivo, dinámico, en desarrollo, capaz de crear, generar y llenar espacios vacíos a partir de su propia existencia.. No se debe ver dentro de este sistema la instauración o develación de las eras imaginarias como una alternativa a la Historia tradicional, como otra historia, que se relacione por 34. Jorge Luis Arcos, ob. cit. p.696 José Lezama Lima, “Interrogando a Lezama”, Recopilación de textos sobre José Lezama Lima, Casa de las Américas, la Habana, (s/f), p.19 35. 18.

(23) oposición o que intente eludir a esta primera; no existe proposición tal en la ensayística de Lezama. Sus categorías, conceptos, ideas, funcionan solo dentro y para su sistema poético —valga decir creador—. Todas sus categorías funcionan como categorías de relación eminentemente poéticas, solo es posible interpretarlas desde la naturaleza específica de la poesía.36. No basta para Lezama que la imagen actúe sobre lo temporal histórico para que se engendre una era imaginaria. De esta relación poesía/historia se lee una proyección ecuménica de la obra lezamiana; no se trata de apartar sin consideraciones, de un manotazo, la historia objetiva; sino apartar la “historia objetiva no significativa” 37. …esas eras imaginarias tienen que surgir en grandes fondos temporales, ya milenios, ya situaciones excepcionales, que se hacen arquetípicas, que se congelan, donde la imagen las puede apresar al repetirse. En los milenios, exigidos por una cultura, donde la imagen actúa sobre determinadas circunstancias excepcionales, al convertirse el hecho en una viviente causalidad metafórica, es donde se sitúan esas eras imaginarias.38. El matiz atemporal que predomina en estas reflexiones tiene su antecedente en el planteamiento de la visión histórica que hacía Lezama en 1957, en La expresión americana: fijar de la historia solo lo perdurable, lo arquetípico, lo que puede ser apresado por la imagen y preñado de futuro, de universalidad. «Así la imagen histórica es la imagen conformada por lo más creador, por aquello más cargado de futuro, es la resultante cultural más significativa de un tiempo dado; es, diríase, una abstracción poética.»39. Lezama inicia una transformación dentro del ensayo y la crítica nacionales. No solo por su expresión singular, su lenguaje metapoético y sus constantes transgresiones genéricas 40,. 36. Jorge Luis Arcos, “Nuevos aportes de José Lezama Lima, Cintio Vitier y Fina García Marruz”, Historia de la literatura cubana, tII, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2003, p. 432 37 ídem. p.433 38 José Lezama Lima, “A partir de la poesía”, La cantidad hechizada, s/f, s/l, p.44 39 Jorge Luis Arcos, ob. cit. p.433, ver además epígrafe anterior. 40 Luis Álvarez habla de la intertextualidad del ensayo lezamiano: “… no en el sentido en que se asume un texto concreto de otro autor, sino que la intertextualidad consiste aquí en que se asume una entonación cuya. 19.

(24) sino también por las ideas que implícita y explícitamente se sorprenden en su lectura. En 1937, en el primer número de la revista Verbum, Lezama escribe:. Garcilaso convertido en pastilla se ha quemado, pero sus aspirados vapores han motivado efectos contradictorios, no previstos por Lopillo. Clarísimos vapores recogidos por romanceados y por cultos, y lejos de ser una ostentación o un lujo intraspasable para una específica casta poética, ha sido la más especial coincidencia, una de las más extrañas detenciones en que se han planteado distantes equilibrios y conjugaciones. Por encima de una resolución dual del fenómeno poético, vemos al retorno de muchas ingenuidades y forzadas contrastaciones; como la raíz de muchas devociones al culto marfil pasaban nutricias, aparte de su momentáneo enamoramiento o seducción, a dibujar los materiales traídos por lo popular y lo indígena. Vemos como la ascensión de lo popular onírico (…) hasta lo culto arquitectónico (…) eran tan coincidentes y desesperadas, como llenar los agujeros, las ausencias excluidas por el intelecto con una adivinación telúrica, con una extraña coincidencia con la embriaguez terrenal.41. El párrafo que abre el ensayo alumbra una idea que se hará recurrente dentro de su obra crítica y ensayística: la oposición a cualquier tipo de dualismo en la vida y en el arte. Valiéndose de la figura de Garcilaso, se expresa acorde a la supresión de lo dual entre lo culto y lo popular y plantea su solución unitiva en el acercamiento a la poesía, que en Lezama era lo mismo que decir cultura.. A la vuelta de esa dual rebusca eran muchas las semejanzas recíprocas, las semejanzas inversas. “Sutilizamos y mandamos —dice en una desenfadada premática Polo de Medina— que todos lo que comieren uvas muerdan del grano, y no le arranquen con los dedos, porque acontece quedarse alguna parte pegada al palillo.” Solución unitiva si al morder las uvas poéticamente llegábamos al grano de su virtud y gracia inasequibles. Todas las función es convocar, en el nuevo texto toda una tendencia o época estética en sus timbres y estructuraciones literarias, características de un grupo de textos, rasgos que, en su nueva matriz quedan refuncionalizados. Ver, Luis Álvarez, “El objeto y la luz: la visión lezamiana del barroco”, Saturno en el espejo y otros ensayos, Ediciones Unión, La Habana, 2004, p.205 41 José Lezama Lima, “Secreto de Garcilaso”, Verbum, p 69. 20.

(25) complicaciones y rencorosas disparidades surgían de los apresuramientos arrancados con las uñas, sin esperar el dulzor adivinado o la desazón que corre y anuncia que la substancia poética utilizada debe de ocultarse o desaparecer, (…). Ya sabemos que la poesía no es cosa de exquisitos ni de acuario impresionista, sino de íntimo, entrañable sentido taurobólico, de diluir lo marmóreo y objetivo para que penetre por nuestros poros, de disolver nuestros cuerpos para que lleguen a ser forma.42. En ese mismo año, 1937, en el Coloquio con Juan Ramón Jiménez se enfrenta al problema de la tradición cultural con la proposición de una sensibilidad distinta, una suerte de insularismo poético que viene a conformar uno de los puntos de vista lezamianos que refleja en su labor crítica, proponiendo, no solo una perspectiva diferente, sino también creadora de la tradición. «… se pronuncia claramente por la validez de una crítica creadora que supere a la crítica positivista, a la constatación cuantitativa de fuentes e influencias, y que sea capaz de apreciar, por sobre estas, lo genuinamente creador.»43 Lezama propone una crítica de participación, idea que comparte con Vitier, tener una concepción del conocimiento poético que no separe vida y poesía en el poeta o en el poema.. Orígenes, para compendiar un tanto lo ya dicho, es asumido en esta investigación como un grupo de artistas, nucleados alrededor de una fe y sensibilidad común que, a pesar de las heterogéneas poéticas individuales, los distingue dentro del panorama cultural cubano del momento: la aprehensión de la realidad a través del pensamiento poético 44; y de un mismo fin: encontrar lo cubano en el camino de la creación cultural. Estas ideas se evidencian con fuerza no solo en su poesía, sino también en su producción ensayística, producción que revolucionó el horizonte de la crítica y el ensayo cubanos, no solo en tanto postulados ideoestéticos, sino también en cuanto a audacia expresiva y formal. Revolución que tuvo en Lezama el principal impulsor y cómplice.. 42. ídem. p.69-70 Jorge Luis Arcos ob. cit. p.697 44 Arcos señala al respecto: « En efecto, ellos integraron lo que puede considerarse un movimiento dentro de la crítica y la ensayística nacionales, el cual esperaba todo conocimiento de un saber o razón poéticos.» Jorge Luis Arcos, ob. cit. p.713 43. 21.

(26) Capítulo 2. Insularidad Epígrafe 2.1 Consideraciones en torno al concepto de insularidad Si se habla de la insularidad como la condición que por geografía define y califica las islas y las regiones del litoral, está pues, indefectiblemente ligada a límites específicamente marinos45. Sin embargo, insularidad desde un discurso cultural, desde el cual nos proponemos desentrañarla, no puede ser solo entendida como determinación geográfica, debe ser enfocada además como modo de vida, «…un modo peculiar de enfrentar la existencia, forma parte de una mentalidad, una manera de encarar el cosmos.»46. La noción de isla, pedazo de tierra rodeado de agua, se ha configurado desde la literatura occidental —recordar la mítica Ítaca— como espacio simbólico,. que se. materializa en relaciones paradójicas: partida/regreso, libertad/encierro, infierno/paraíso. Compartimos como enfoque metodológico este que plantean Luis Álvarez y Margarita Mateo, no ajeno a la perspectiva del propio Lezama, que hablaba de sensibilidad insular más que de determinación geográfica. La presencia avasalladora del agua sobre cualquier otra especificidad del paisaje insular, conforma determinados rasgos culturales dentro de los habitantes de las islas en su necesidad de adaptarse al medio en que viven.. Dentro de la cultura caribeña, donde la isla se prefigura como elemento enmarcador, no solo geográfico, sino en muchas ocasiones espiritual, la insularidad es parte importante de. 45. No dejamos de contemplar las acepciones que recoge Fernando Aínsa: «… la primera acepción de la palabra isla (espacio de tierra rodeado por agua) se complica de inmediato cuando se quiere precisar cuál es la dimensión representativa de la condición insular. Aparecen entonces las variantes geográficas de los islotes, las islas situadas en ríos y lagos (…); los archipiélagos y los istmos que se prolongan y se transforman en islas. También surge la figura de la «isla-nación», como (…) la paradigmática Cuba, (…) Esta variedad de islas posibles, es aun mayor si se tenemos en cuenta que la palabra isla tiene una segunda acepción (…). La ínsula latina significa también islote urbano, (…), isla aislada que encarna la tautología semántica de la insularidad.» Su estudio se encamina a la construcción de las «islas de tierra firme» dentro de continente americano, siguiendo esta última acepción, tal no es el caso que nos ocupa. “Más allá del mito y la memoria, las ínsulas de «tierra firme» de la narrativa latinoamericana”, Espacios de imaginario latinoamericano. Propuestas de geopoética, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2002, pp. 29-30 46 Luis Álvarez, Margarita Mateo: El Caribe en su discurso literario, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2005, p.89. 22.

(27) la identidad del sujeto caribeño. Por lo cual ha de tenerse en cuenta no solo una insularidad de tipo geográfica sino a su vez ideológica. 47 Como factor cultural, toma cuerpo dentro del discurso literario de diferentes maneras, y muchas veces a través de posturas autorreflexivas.. Luis Álvarez y Margarita Mateo refieren dos modalidades fundamentales en que se manifiesta el espacio insular dentro de la literatura. Una como espacio idílico, atmósfera edénica, convirtiendo la frontera geográfica en el principal motivo de la proyección exterior del habitante de la isla, de una cultura hacia fuera, abierta, receptiva. Otra como espacio de opresión; límite físico, espiritual y gnóstico, se proyecta una mirada hacia el interior del propio paisaje que se atomiza y particulariza y que no deja abrirse a lo universal. «El sentido de pertenencia a las islas (…) se expresa en las más diversas modalidades en todo el discurso literario del Caribe, que puede ser llevado al paroxismo de un modo barroco de construir la imagen del entorno.»48. Pero esta imagen idílica de las islas no siempre se desentiende de la otra imagen, espacio de injusticia social, de profundas reminiscencias coloniales —plantación—, de dominación imperial, de miseria. Conformando una nueva imagen donde «las fronteras insulares solo parecen tener como límite el cielo, pero también el reto apremiante de una transformación social.»49. La insularidad encierra una perspectiva de identidad, desde el topos caribeño, que contiene la visión del mar, la presencia de sus ríos y todo lo relacionado con un entorno en el que el sol brilla de una manera diferente y en el que las noches tienen encanto y misterio.50. La perspectiva que ofrecen Luis Álvarez y Margarita Mateo, por su amplia conceptualización se acerca a los puntos de vistas trabajados por el propio Lezama, los 47. Xiomara Núñez, “La isla como elemento identitario en la obra de Dulce María Loynaz”, Islas, 152, Editorial Félix Varela, La Habana, abr-jun. 2007, p.29 48 Luis Álvarez, ob. cit. p.,98 49 Ídem. p.100 50 Xiomara Núñez, ob. cit. p.30. 23.

(28) cuales servirán de guía para el análisis de los ensayos seleccionados. Puesto que se trabajará con la insularidad en su determinación geográfica y en cuanto sensibilidad es este el criterio —el de Álvarez y Mateo— que elegimos para definir un concepto general de esta categoría.. 24.

(29) Epígrafe 2.3 La insularidad desde la perspectiva origenista. La Teleología insular lezamiana En 1942 aparece La isla en peso de Virgilio Piñera, con un discurso que configuraba el espacio isleño como sujeción, límite, circunstancia maldita, negadora de progreso, sumida en estado de perenne inmovilidad. «La isla concebida como espacio cerrado que lleva a la muerte por compresión o asfixia, solo permite un terrible paseo circular como una condenación humana más.»51 Visión que resultaría la antípoda de la enunciación de la Teleología insular lezamiana y de la concepción en torno al tema del grupo origenista. Fina García Marruz escribe al respecto:. Lezama siente la soledad como posible centro de irradiación; a la isla rodeada de luz por todas partes; Virgilio vuelve su soledad aislamiento. (…) nos dejó con su Isla en Peso una sensación de ingravidez histórica, isla caribeña que pudiera ser inglesa o martiniquense, a lo Aimé Cesaire. No reconocimos al cubanísimo poeta de “Vida de Flora” —que Cintio incluyó entre las mejores poesías cubanas— en esta isla diferente.52. Amén de que La isla en peso condujera al debate respecto a lo insular, ya tres años antes, en carta a Cintio Vitier, fechada en enero de 1939, Lezama escribía: “Ya va siendo hora de que todos nos empeñemos en una Teleología insular, en algo de veras grandioso y nutridor.” Para Lezama no solo era una determinación del paisaje sobre la creación cultural, sino una alternativa de progreso y desarrollo en la búsqueda de los pilares de conformación de la cubanidad. Lourdes Rensoli e Ivette Fuentes señalan dos puntos de vista53 a través de los cuales desarrolla Lezama sus ideas sobre insularidad, y uno de ellos es el sociocultural.. 51. Luis Álvarez, ob. cit. p.102 Fina García Marruz, La familia de Orígenes, Ediciones Unión, Ciudad de la Habana, 1997, p.66 53 El segundo de los puntos de vistas ofrecido por estas autoras desde el cual analizan la Teleología insular lezamiana, es el referente a la concepción general del mundo de Lezama. «Lezama no creía —como no creía Ortiz— en pueblos «elegidos» ni razas «superiores». Su esencial humanismo no solo descansaba en sus propósitos para la nación y el desarrollo y la realización integrales del hombre, sino en el ideal de una comunidad humana universal, nutrido de las más diversas fuentes históricas, pero sustentado además en una 52. 25.

(30) …impulsa el progreso a través de la conformación y consolidación de una verdadera autoconciencia nacional, convirtiéndolo en un avance conciente y por tanto, seguro hacia fines preestablecidos en la constitución última del pueblo cubano, dados por una especificidad en la cual lo insular resultaba uno de los principales componentes. 54. La enunciación de la insularidad se junta a esa continua búsqueda de lo cubano que afanó a lo integrantes del grupo Orígenes. Búsqueda que no intentaba detenerse en el costumbrismo superficial, sino ahondar dentro de las esencias poéticas que conformarían esta era imaginaria. «Valga notar que una de las justificaciones históricas de Orígenes, y uno de los componentes de las poéticas o conceptos de la poesía que presentan los creadores allí agrupables, fue el sentido de la identidad nacional, sostenido por lo cubano en la poesía.» 55. Esta teleología se presentaba como el mito faltante para la conformación de la identidad cubana. Insularidad como sobrenaturaleza, enunciada desde la poesía —instrumento de conocimiento— Lezama propone su teleología desde la necesidad de conformar un mito, desde la posibilidad ilimitada de la poesía, desde la cantidad hechizada en que esta se erige en su sistema poético. El centro vital de este sistema es la imagen y su capacidad de germinación y creación. Cualidad germinativa que subsiste no en un tiempo histórico —al menos el de la historiografía tradicional— sino en un tiempo mítico, donde «la imagen actúa sobre lo temporal histórico»56. Dentro de ese tiempo fabuloso, el poeta —Lezama— construye su sistema poético del mundo, que tiene como base la búsqueda de las eras imaginarias, —la instauración del reino poético57— en las que se ha ido conformando la humanidad.. base muy sólida: la identidad de principios metafísicos en naciones y hombres, esto es, de esencias constitutivas últimas.» Lourdes Rensoli e Ivette Fuentes, ob. cit. p.114 54 Lourdes Rensoli e Ivette Fuentes: Lezama Lima: una cosmología poética, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1990, p.113 55 Virgilio López Lemus, El siglo entero, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2008, p.125 56 José Lezama Lima, La cantidad hechizada, p.44 57 ibídem.. 26.

(31) Para él las cosas y los hombres son imágenes. Pero si el hombre y las cosas son naturalezas y en su contemplación, imágenes, al buscar una valoración de la naturaleza a través de la imagen, llega a la sobrenaturalaza de que nos habla fundamentada en la acción de la imago, a la cual confiere potencialidad germinadora.58. En ese tiempo poético, mítico, Lezama fundamenta su teleología insular, es su marco cosmovisivo. Solo desde él la imagen puede actuar creando un mito con la fuerza suficiente para que sea parte actuante dentro de la búsqueda de. rasgos identitarios. definitivos. El acercamiento a la insularidad a través de la sustancia poética suponía un riesgo, una aventura. De igual manera lo asume Vitier en su libro Lo cubano en la poesía, el cual acorde a las nuevas proyecciones críticas origenistas asume como principales juicios de valor críticos sobre nuestro proceso poético las categorías de lo insular y lo cubano —la primera como rasgo inherente de la segunda.. Vitier ve lo cubano como una entidad móvil, en transformación diacrónica, en constante devenir, que precisa de un acercamiento sincrónico que elige ser hecho desde la poesía para dejar que esta «contribuya al rescate de nuestra dignidad» 59. La insularidad se presenta para Vitier tanto como para Lezama como el primer rasgo distintivo de lo cubano. “La poesía va iluminado al país. Lo cubano se revela por ella, en grados cada vez más distintos y luminosos. Primero fue la peculiaridad de la naturaleza de la isla (…). Muy pronto junto a la naturaleza aparece el carácter.”60. A pesar de la importancia que toma para Orígenes el concepto de lo cubano, no encontramos una enunciación clara, concreta y objetiva del mismo, solo aproximaciones y puntos de vistas más basados en valoraciones sentimentales y subjetivas. Pero sus apreciaciones se encuentran marcadas por las consideraciones de Fernando Ortiz respecto al tema. Lo insular ha actuado como uno de los elementos integrativos de la cubanidad, forma parte de una cultura común, a la vez que múltiple, con la cual nos identificamos.. 58. Reynaldo González, Lezama Lima el ingenuo culpable, Editorial Letras Cubanas, La Haban, 1988, p.142 Cintio Vitier, Lo cubano en la poesía, Universidad Central de Las Villas, 1958, p.15 60 ídem. p.13 59. 27.

(32) Participa, además —lo insular— en la conformación de la categoría de lo cubano que aun se presenta indefinible e intangible. Para Fernando Ortiz, incansable interrogador de lo cubano:. Cubanidad es condición del alma, es complejo de sentimientos, ideas, actitudes. Pero todavía hay una cubanidad más plena, diríase que sale de la entraña Patria y nos envuelve y penetra como el vaho de creación que sale de nuestra Madre Tierra, después de fecundarla por la lluvia que le manda el Padre Sol.61. Esta cubanidad esencial de la que habla Ortiz también está en las búsquedas identitarias en torno a lo insular de Orígenes. Cubanidad vinculada al mismo proceso de la creación cultural.. En junio del año 1937 Lezama deja sentadas sus principales ideas en torno a la insularidad en el Coloquio con Juan Ramón Jiménez, para él sensibilidad insular era más que determinación física, porque no buscaba absolutizar definiciones que resultasen apriorísticas. En el breve tiempo que lleva usted entre nosotros, ¿no ha percibido ciertos elementos de sensibilidad (cosa que nada tiene que ver con la etapa actual de nuestra lírica ni con lo más visible de nuestra sensibilidad), que nos haga pensar en la posibilidad del «insularismo». 62. Esta propuesta lezamiana de insularidad partía de ideas muy precisas. Una ya la hemos abordado, en cuanto a elemento sensitivo dentro de nuestro panorama cultural; otra es su enunciación desde la poesía. Tomando en cuenta las peculiaridades de la situación política cubana durante el período que circunscribió el nacimiento de Orígenes y sus actitudes al respecto, no es la primera vez que se acuña para caracterizar al grupo el término de actitud 61. Fernando Ortiz, “Los factores humanos de la cubanidad” en Norma Suárez, Fernando Ortiz y la cubanidad, Ediciones Unión, La Habana, 1996, p.7 62 José Lezama Lima, “Coloquio con Juan Ramón Jiménez” en Cintio Vitier: Juan Ramón Jiménez en Cuba, Editorial Arte y Literatura, Ciudad de La Habana, (s/f), p.156. 28.

(33) apolítica, falta de compromiso con circunstancias actuantes, movimiento evasivo, elitista, exclusivista, para caracterizar al grupo.63. Sin embargo, haber abierto el tema a discusión en el Coloquio…mostraba la ruta alterna que elegían Lezama y los origenistas para reencontrar y rescatar la sensibilidad nacional caída en descrédito luego de la fallida revolución de la década del treinta. «Un país frustrado en lo esencial político puede alcanzar virtudes y expresiones por otros cotos de mayor realeza.»64 O como lo expresaba Vitier al abrir su libro Lo cubano en la poesía: «que la poesía contribuya al rescate de nuestra dignidad.»65. Es preciso señalar que el tópico insular constituyó dentro de Orígenes un núcleo dicotómico desde su contraparte piñeriana y su construcción antagónica de la imagen insular, distanciada del imaginario central origenista. Arcos señala el mito de la insularidad como la mayor bifurcación del origenismo, que parte de dos maneras diferentes de asumir la nacionalidad.66 La isla piñeriana no poseía la luminosa sensibilidad de la lezamiana o la de Diego o Vitier, pero también era fruto de una sensibilidad conformadora de lo cubano esencial. Se trataba por tanto de una divergencia tópica, una mera cuestión de énfasis, aunque Arcos advierte:. Todo parece depender de una cuestión de énfasis, aunque este no deje de ser importante, pues el énfasis decide la elección de una imagen de la isla que a su vez denuncia la asunción de una determinada imagen ya no de la isla sino de la realidad toda. Acaso sea tan mítica la isla piñeriana como la de Diego y Lezama. Acaso no sean sino el envés y el revés, el cenit y el nadir de una misma problemática, de una misma preocupación, de un mismo amor, por el destino de la patria, pero expresada desde diferentes opciones estéticas y de sensibilidad. (…) Al final, nos quedamos con dos propuestas cosmovisivas, dos imaginarios. (…) Por lo pronto ambos imaginarios son legítimos, ninguno. 63. Es preciso señalar esta calificación pues surge de la revisión bibliográfica, sin embargo no es asumida en nuestra investigación. 64 José Lezama Lima, “Señales. La otra desintegración”, ob. cit. p.196 65 Cintio Vitier, ob. cit., p.15 66 Jorge Luis Arcos, ob. cit. p.172. 29.

(34) invalidante del otro. Sólo que uno se hace más propicio, más deseable, más necesario que otro según las complejas carencias de la realidad. 67. Quizás el haber planteado una vía alterna solo desde la cultura resultase insuficiente, pero ciertamente hay preocupación por el futuro, la Teleología insular resulta ante todo una tesis de marcado carácter porvenirista, justificada en el hecho de concederle a la literatura una finalidad: el encuentro del pilar faltante para la esencia de la cubanidad.. Esto brotaba de la fe lezamiana en la influencia social de la poesía, en la visión de esta como resistencia, como enemigo rumor de la realidad en que se desenvuelve. Todo esto alcanza su síntesis en el poder encarnador de la imagen sobre la historia lo cual implica cierta actitud mesiánica ante el hecho literario, pero sobre todo optimista. Así desde el principio el mito de la insularidad, que no era un fenómeno a buscar en nuestra lírica, como suponía Juan Ramón, sino la reminiscencia de la imagen mítica de la isla americana, se integra con ese paisaje de generosas trasmutaciones, con ese espacio donde la semilla formal hispánica se abre a una tradición de piedras convertidas en guerreros, objetos convertidos en imágenes (…) y a una futuridad desconocida.68. Lezama se apresura en especificar que lo plantea desde la poesía y solo le interesa a su vez la perspectiva del poeta, eludiendo cualquier otra, sociológica, antropológica, etc. Lo prefiere como mito, pues considera el insularismo como algo que aún ha de ser construido y forjado, y considera además —idea que encontramos en las conferencias de La expresión americana— el espacio americano como espacio gnóstico a la vez que mítico.. Quisiera que el problema de la insularidad se mantuviera solo con la mínima fuerza secreta para decidir un mito. Presentado en una forma concreta este problema alcanzaría una limitación y un rencor exclusivista. Yo desearía nada. 67 68. ídem. pp.173-174 Cintio Vitier: “José Lezama Lima y el intento de una Teleología insular” ob. cit. p.70. 30.

(35) más que la introducción al estudio de las islas sirviese para integrar el mito que nos falta.69. No pasa desapercibida la propuesta ética lezamiana, que lleva en sí la influencia martiana — «injértese en nuestras Repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras Repúblicas»70—; influencia ética que Lezama sintetiza en “Razón que sea”, «La ínsula distinta en el Cosmos, o lo que es lo mismo, la ínsula indistinta en el Cosmos.»71 Síntesis que se basa en dos principio fundamentales: la integración en la cultura universal de las culturas del litoral, y el aporte de estas y sus particularidades a la generalidad.. Para Lezama, la insularidad como rasgo de nuestra poesía debía ser medida en cuanto sensibilidad conformadora de rasgos contrastantes con otras culturas, como una pertenencia a un conjunto mayor que asumiera orgánicamente lo singular. Para él no había riesgo en ello de conducirse a indeseadas disociaciones, particularizaciones, o de enfrentarse a un estudio de la poesía desde una perspectiva fragmentada y atomizada. La isla no es el espacio de opresión que más tarde configurará la pluma de Piñera, sino sentimiento de lontananza frente a la singularidad. …la reserva de la poesía mejicana, continental en aceptar al negro en contraste con brusquedad con que la poesía cubana planteó, de una manera quizás desmedida, la incorporación de la sensibilidad negra. La resaca, desvinculándola de su más estricta alusión es el primer elemento de sensibilidad insular que ofrecemos las cubanos dentro del símbolo de nuestro sentimiento de lontananza.72. No está ajeno Lezama a las particularidades de su paisaje, y se enfrenta a ciertas ideas que han ido convirtiéndose en paradigmas en la caracterización de la cultura insular. «Los que viven en islas deben vivir hacia adentro. La definición de sensibilidad insular se da por. 69. José Lezama Lima: “Coloquio con Juan Ramón Jiménez”, ob. cit. p.159 José Martí, “Nuestra América”, Obras escogidas, Editorial de Ciencias sociales, La Habana, 2007, t II, 71 José Lezama Lima, ob. cit. p. 198 72 José Lezama Lima: “Coloquio con Juan Ramón Jiménez”, ob. cit. p.159. Para Lezama la resaca es la metáfora del aporte que las islas dan a la cultura universal. 70. 31.

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