Casas publicadas = Published houses

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(1)20. 75 Lecturas Readings. Casas publicadas1. Published Houses1. Andrés Téllez Profesor, Pontificia Universidad Católica de Chile y Universidad Diego Portales. Andrés Téllez Professor, Pontificia Universidad Católica and Universidad Diego Portales. A partir de el hecho de que las casas son las obras de arquitectura más publicadas, el autor analiza comparativamente las obras de este número a través de su categorización basada en cuatro puntos de vista: geografías o distribuciones interiores, transformaciones de obras existentes, localización rural o urbana y referentes previos.. Due to the fact that houses are the most published works of architecture, the author comparatively analyzes the projects in this issue from four points of view: geographies or interior distribution, transformations of existing works, rural or urban location and previous references.. la casa, proyecto de arquitectura esencial / ¿Quién no ha imaginado o construido. su propia morada? Parece imposible hablar de arquitectura sin hablar de la vivienda como unidad básica del habitar humano. Es difícil encontrar una publicación especializada en arquitectura que no haya tratado el tema de la casa: el lugar privilegiado, el último refugio de la vida privada, la huella material de la unidad básica de la sociedad —la familia— y el postulado arquitectónico. Todo esto y más se encarna en la casa. Para comprobarlo basta mirar un panorama de casas publicadas en Chile durante los 80 años que median entre 1930 y 2010. Quien quiera construir para sí una idea del estado de la profesión, puede comenzar mirando casas. Son “la cara visible de la modernidad” (Téllez, 1996), modernidad entendida como esa condición dada por el cambio, por el avance hacia fronteras del conocimiento y del oficio no exploradas y definidas. El arco conceptual alcanza para incluir la casa en su versión contemporánea: la continuidad de actitudes modernas, heredadas unas, sobrepuestas otras a la experiencia del llamado Movimiento Moderno. Y la continuidad de esta actitud corre en paralelo con la necesidad de dedicar números monográficos a casas en revistas contemporáneas, como en su tiempo lo hicieran en Chile Arquitectura y Construcción o Auca. En un segundo nivel de reflexiones, la vivienda unifamiliar se reconoce por su condición de mundo privado. La casa existe en nuestro imaginario a través de fotografías, croquis y planos, sobreviviendo a veces a su destrucción física. Culturalmente hablando, la idea que muchas veces se construye de la casa no es su vivencia práctica —como sí ocurre con el edificio público—, sino aquella que construyen las fotografías, una reseña y el testimonio de algún visitante. En un tercer nivel, cabe preguntarse: ¿De qué casas se ocupa el mundo editorial especializado? Un ejercicio de comparación permite cotejar las revistas Arquitectura y Construcción y ARQ. Salta a la vista una particularidad chilena: la casa de playa. Como se sabe, muchas de las casas-paradigma del s. xx caen en esta categoría tipológica. En Chile la casa de playa ocupa, desde hace ya tiempo, un lugar destacado dentro de la producción de arquitectos jóvenes y consagrados. En un país de 4.500 km de costa de norte a sur y apenas 440 km en su punto más ancho, acceder al litoral desde algunas de sus ciudades principales situadas en el interior, resulta relativamente fácil. La posibilidad de una segunda vivienda atraviesa todas las capas de la sociedad. Entonces es un campo adecuado para la difusión local e internacional de la arquitectura chilena. ¿Y qué queda para la casa urbana? Las casas situadas en los barrios emergentes de Santiago, aquellos que se diseñaron a partir del modelo de la ciudad-jardín anglosajona, son casas suburbanas. El suburbio implica una condición de cierta autonomía respecto de las restricciones reglamentarias y las presiones económicas propias de los centros urbanos. Es este aspecto, nada parece haber cambiado sustancialmente entre la década de 1930 y la actualidad: la casa suburbana es, por esencia, el luoco privilegiato palladiano. (Sato, 1999) Los tres niveles de reflexión propuestos sirven de punto de partida para indagar sobre cómo este número de ARQ se suma a un extenso panorama de casas publicadas, aquellas que han contribuido a la construcción de una cultura arquitectónica que en Chile tiene, en la vivienda unifamiliar, una. The house, the essential architecture project / Who has not imagined or built their own home? It seems impossible to speak of architecture without speaking of the dwelling as the basic unit of human habitation. It is difficult to find a publication specializing in architecture that has not addressed the house: the privileged space, the last refuge of the private life, the material footprint of the basic unit of society -the family- and the architectonic principal. All this and more embodies the house. To prove this one must simply look at the panorama of houses published in Chile in the 80 years between 1930 and 2010. If one wishes to construct an overall idea of the state of architecture, one can begin by looking at houses. They are the “the visible face of modernity” (Téllez, 1996), modernity understood as the resulting condition of change, by the march towards the unexplored and undefined borders of knowledge and the trade itself. The conceptual arc reaches to include the house in its most contemporary version: the continuity of modern attitudes, some inherited, others superimposed from the experience of the Modern Movement. The continuity of this attitude runs parallel to the need for dedicating numerous monographs to houses in contemporary magazines, as was done in Chile Arquitectura y Construcción or Auca in during their respective periods. On a second level, the single family dwelling is recognized by its condition as the private world. The home exists in our imagination through photography, sketches and plans that survive even its physical destruction. Culturally speaking, the idea that many times is built now by its daily occupance —as occurs with the public building—, but what is built by the photography, a summary and witness of a visitor. On a third level, it is fitting to ask: What are the houses that are most published in the editorial world? An exercise of comparison allows the collation of the magazine Arquitectura y Construcción and ARQ. A particular Chilean feature comes to mind: the beach house. It is commonly known that many of the housing prototypes of the twentieth century fall into this typology. For some time in Chile, the beach house has occupied a significant place within the production of both established and young architects. In a country with 4.500 km of coast from north to south and just 440 km at its widest point, accessing the coast from principal cities on the interior is relatively easy. The possibility of a second home touches all levels of society. It becomes an appropriate field for the local and international diffusion of Chilean architecture. And what happens to the urban house? The houses situated in the emerging neighborhoods of Santiago, those that are designed according to the Anglo-Saxon garden home model are suburban houses. The suburbia implies a certain condition of autonomy with respect to the normative restrictions and economical pressures of urban centers. In this aspect, nothing appears to have changed substantially between 1930 and now: the suburban house is, in essence, the Palladian luoco privilegiato. (Sato, 1999) The three levels of proposed reflection serve as a starting point for the investigation to which this issue of ARQ adds to the extensive panorama of published houses, to those who have contributed to the construction. Palabras clave: Arquitectura-Latinoamérica, análisis crítico, vivienda, espacios interiores, publicaciones.. Key words: Architecture-Latin America, critical analysis, housing, interior spaces, publications..

(2) Lecturas Readings. 1 Este trabajo forma parte del proyecto fondecyt 1090449, titulado “La cultura arquitectónica chilena y las publicaciones periódicas: 19301960” a cargo de los investigadores Hugo Mondragón López, Andrés Téllez Tavera y Horacio Torrent Schneider.. 2 Max Aguirre anota: “UA: 1936, abril N°3. Véase p16 y 17, la casa proyectada por Eduardo Vijil y en UA: 1936, mayo N°4, p19, la casa proyectada por Ricardo González Cortés. Ambos casos ilustran la ambigüedad con que se empleó en esa época el concepto de moderno; aparentemente. se refiere a las últimas edificaciones realizadas, en el sentido de las más recientes, sin vincular a la aplicación del término la concepción de nuevas formas y plantas, ideadas bajo un régimen de nuevos principios.” Tesis doctoral, Universidad Politécnica de Madrid, ETSAM, 2004, p. 200.. cara que sigue siendo tanto ó más visible que antes. Tómese nota de una paradoja: se las visita con la mirada contemplativa sobre el papel impreso o la pantalla del computador, pocas veces recorriéndolas. retrospectiva / Propongo al lector un repaso de algunas casas del siglo xx en Chile, a partir de las revistas de arquitectura. Desde inicios del siglo, las grandes residencias particulares fueron objeto de la atención de los medios impresos. Cuando a mediados de la década de 1920 las clases medias iniciaron su ascenso y aparecieron como actores relevantes de la sociedad, la casa unifamiliar inició su transformación. La revista Urbanismo y Arquitectura, órgano oficial de la Asociación de Arquitectos de Chile, incluyó en sus páginas una rúbrica llamada “Residencias Modernas”2. Se trataba de casas que presentaban ciertos rasgos que las diferenciaban de los palacetes eclécticos de hacía apenas 20 años atrás, empleando referencias estéticas de orígenes a veces exóticos, mezcladas y recompuestas. Estas residencias modernas representaban, en sus plantas, a una sociedad todavía anclada en estructuras familiares rígidas, con una fuerte dependencia en la servidumbre necesaria para mantenerlas. Si bien se trataba de viviendas aisladas, sin duda un avance respecto de la casa entre medianeras del centro de la ciudad, su indudable carácter suburbano situaba a los arquitectos en una nueva frontera. En la misma revista, hubo un generoso espacio para casas claramente modernas. Un ejemplo fue la publicación en 1937 de las casas para la familia Hasbún, diseñadas por Fedorov, Jayme y Peretiatkowicz, en Ñuñoa, Santiago. Ellas representan un contrapunto interesante sobre el camino a seguir por parte de los arquitectos y cómo el gusto imperante hasta entonces podría ir cambiando hacia una aceptación de las formas del habitar moderno. Pero este habitar, a juzgar por las fotografías de estas casas, debía superar todavía algunos obstáculos. Son la expresión de una capa emergente de la sociedad, que aceptó las formas de la modernidad en sus residencias, como una prolongación natural de su actividad económica. Sin embargo la estructura familiar se mantenía rígidamente atada a jerarquías y esquemas estáticos, heredados por generaciones. La aparición de Arquitectura y Construcción en 1945 supuso un giro importante en la consolidación de una cultura arquitectónica de matriz moderna. La revista dedica, en sus cinco años de vida, dos números para la casa urbana, un número para la casa de playa, un número para casas de temporada y un reportaje sobre casas de Richard Neutra. Indudablemente, el carácter más independiente de la revista le permitió publicar obras que empujaban más allá de lo acostumbrado, proyectos que reflejaban los cambios sociales que Chile estaba experimentando. El espacio otorgado a casas de jóvenes arquitectos de entonces —Duhart, Castillo, Pérez de Arce, Galván, Despouy y Dvoresky— sin duda contribuyó a formar en las generaciones nuevas, una cierta idea de lo que podía ser la casa moderna. Casi todas ellas eran pruebas de laboratorio, tendientes a demostrar las ventajas de la construcción moderna, de la planificación de la casa como mapa de una vida igualmente planificada, racional y desprejuiciada en sus esquemas de relaciones funcionales y de recursos estéticos. Por otro lado, con algunas de ellas se inaugura un nuevo pacto entre medio natural y artificio construido.. 1 This work forms part of the fondecyt 1090449 project, titled “The Chilean Architectonic Culture and the periodical publications: 1930-1960” led by investigators Hugo Mondragón López, Andrés Téllez Tavera and Horacio Torrent Schneider.. Max Aguirre notes: “UA: 1936, April N°3. Véase p16 and 17, the house designed by Eduardo Vijil and in UA: 1936, May N°4, p19, the house designed by Ricardo González Cortés. Both cases clearly illustrate the ambiguity with which the modern concept was employed at this time;. 2. 75. apparently the term simply referred to the latest buildings, as in the most recent, without vinculating the application of the term to new forms and plans, based on the regimen of new principals.” Doctoral Thesis, Universidad Politécnica de Madrid, ETSAM, 2004, p. 200.. of an architectonic culture that in the single family home of Chile has a face that continues to be as visible or more so than before. Take note of this paradox: they are visited with the contemplative consideration over printed paper or the computer screen, but rarely by being physically walked through retrospective / I propose that the reader review some of the houses of the twentieth century in Chile, beginning in the architecture periodicals. From the beginning of the century, the grand particular residences were the object of much attention in the printed media. When, during the twenties the middle classes began their ascent and appeared as relevant players in society, the single family home began its transformation. The magazine, Urbanismo y Arquitectura, official organ of the Association of Architects of Chile, included a rubric in its pages called “Modern Residences”2. It addresses houses that presented certain themes differentiating them from the eclectic palates of just 20 years before and employing aesthetic references of origins sometimes exotic, mixed and recomposed. These modern residences represented a society completely anchored in rigid family structures. Their plans show a strong dependency on domestic services for their maintenance. It addressed isolated dwellings, without a doubt an advancement from the house between dividing walls in the city center. Its indelible suburban character placed architects in a new frontier. In this same magazine, there was a generous space for clearly modern houses. An example was the publication in 1937 of the houses for the Hasbún family, designed by Fedorov, Jayme and Peretiatkowicz, in Ñuñoa, Santiago. They represent an interesting counterpoint on the architectectonic path and how the prevailing taste could shift toward an acceptance of modern forms of habitation. However, judging by photos, this habitation must still overcome some obstacles. They are the expression of an emerging level of society that accepted the forms of modernity in their residences as a natural extension of their economic activity. However, the family structure remained rigidly bound to hierarchies inherited for generations. The appearance of Arquitectura y Construcción in 1945 supposed an important turn in the consolidation of the architectonic culture of a modern matrix. The magazine dedicated, in its five years of life, two issues to the urban house, one to the beach house, an issue for vacation homes and a report on Richard Neutra houses. Undoubtedly, the more independent character of the magazine allowed them to published works that pushed further than the customary, the projects that reflected social changes with which Chile was experimenting. The prized forum for the young architects of the time ─Duhart, Castillo, Pérez de Arce, Galván, Despouy and Dvoresky— without a doubt contributed to the formation of future generations, a certain idea of the modern house. Almost all of these where laboratory experiments demonstrating the advantages of modern construction, from the planning of the house to a life map equally planned, rational and unprejudiced in its schemes of rational functions and aesthetic resources. Also, with some of these projects a new pact between the natural realm and the built artifice was formed.. 21.

(3) 22. 75 Lecturas Readings. 3 En 1955, los curadores de la exposición “Latin American Architecture since 1945” incluyeron dos casas chilenas en la muestra: la casa que E. Duhart diseñara para sí y la casa en calle O’Brien de J. Costabal. Véase más detalles en Molina, Cristóbal. “Henry-Russell Hitchcock y Rollie Mackenna en Chile: Precisiones al capítulo chileno. de la exposición y libro Latin american architecture since 1945 del MoMA de Nueva York”. Revista 180, Nº 24. Universidad Diego Portales, Santiago, 2009, pp. 12-17.. Undurraga en los noventas. Ver: Pérez Oyarzún, Fernando. “Poéticas del caso. Chile, entre la palabra y el caso”. Arquitectura Viva Nº 85. Madrid, 2002, pp. 28-35.. 4 Para Fernando Pérez Oyarzun, texto y obra estuvieron presentes en figuras como Browne a fines de los ochentas, y en Assadi, Klotz y. 5 El material utilizado por el autor para conocer las casas proviene, principalmente, de publicaciones digitales.. La década de 1950 marca un interludio en el mundo editorial dedicado a la arquitectura3. Con la desaparición de Arquitectura y Construcción y la esporádica aparición de publicaciones como Arquitectura, la labor de los arquitectos tuvo que encontrar otros canales de difusión. A pesar de ello, surgen Zig-Zag y Eva para llenar parcialmente este vacío. En estas revistas de gran tirada y contenidos diversos, la arquitectura apareció aquí y allá de muchas maneras. Más interesante para este ensayo resulta ser la revista Eva, una publicación orientada al ama de casa chilena de clase media. En ella se destacan los ámbitos domésticos como espacios a ser sometidos a transformaciones para hacerlos más prácticos y confortables, más limpios y luminosos. La mujer era representada asumiendo el control de la vida doméstica, liberándose de su dependencia en el personal de servicio. ¿Qué arquitectura podría asociarse a semejante transformación cultural, en el Chile de fines de la década de 1950? Muy poca, si se observa con atención el programa, las superficies y la disposición de recintos de casas publicadas años más tarde. La aparición de Auca en 1966 marca un tono diferente a los anteriores. La casa unifamiliar es tratada en artículos y reportajes, compartiendo lugar con temas nuevos o más urgentes. Entra en escena una nueva generación de arquitectos, en el contexto de la madurez del movimiento moderno. Su labor precursora preparó el terreno para casas en las que materiales, técnicas, programas y espacios parecen más ajustados a la familia nuclear chilena. En notas editoriales, Auca destaca el hecho de que se trata de viviendas para familias acomodadas, con generosos presupuestos y un manejo de ciertos materiales como estucos y maderas, usados como referencias a valores autóctonos. El panorama expuesto a través de seis casas muestra las posibilidades formales y posturas personales de sus autores. Se destacan relaciones interiores-exteriores intensas, con lo cual el paisaje inmediato y el lejano adquieren mayor relevancia; espacios interiores más abiertos, con estares y comedores compartiendo un mismo gran recinto; y dormitorios y áreas de servicio claramente separados y compactados. Las décadas de 1970 y 1980 significaron para la producción arquitectónica chilena una época de crisis en la valoración de lo moderno; patios, círculos, ladrillos y parrones constituyeron parte importante del repertorio formal empleado en la arquitectura doméstica. El panorama editorial de esos años, a falta de un estudio más acabado sobre sus alcances, puede caracterizarse por la aparición y desaparición de proyectos editoriales de cierta importancia, pero sobre todo por la ausencia de posiciones más críticas, no desde el discurso y la retórica, sino desde la obra misma. Diluida como tipo edilicio en medio de una creciente variedad de programas y escalas, la vivienda unifamiliar continuó siendo un campo de construcción de postulados, acordes con los valores propios de estas décadas: recuperación de formas, elementos y materiales que denotaban una cierta raigambre localista. Sin duda, las bienales, los Seminarios de Arquitectura Latinoamericana y el crecimiento de intercambios más o menos fluidos entre revistas agitaron aguas que comenzaban a estancarse a principios de la década de 1990. La Expo Sevilla de 1992 y más adelante el Congreso de la uia en Barcelona de 1996 revelaron algunos caminos de salida hacia posturas más personales, tanto en el discurso de los arquitectos4, como en el de la obra misma como portadora de actitudes más propositivas y abiertas. américa latina entra en escena / Si algo parece haber dejado como herencia la década de 1980 en el campo editorial, es esta mayor atención a lo que acontecía en Argentina, México o Brasil. Poco a poco fue apareciendo lo que la arquitectura chilena podía aportarle a la cultura latinoamericana. Favorecida por. un clima económico saludable, un ambiente político más esperanzador y una generación de arquitectos dispuesta a pasar a la acción, la casa retoma su papel de orientadora para una creciente masa crítica de arquitectos. Las casas publicadas entran en un circuito de difusión de alcances globales. Junto con la mayor atención al contexto latinoamericano, aparece en escena una renovada visión crítica sobre un período inspirador de la arquitectura moderna: las décadas de 1940 y 1950 emergen de nuevo bajo la forma de remozadas fotografías de época y elegantes ediciones de lujo sobre los Eames, Neutra, Breuer, Le Corbusier, Schindler y otros. Las claves formales que estarían ayudando a redefinir la casa contemporánea de inicios del s. xxi están, en parte, en este archivo de la memoria moderna. Para el panorama que se propone en la presente edición de ARQ, estas casas no constituyen visiones nostálgicas, reproducciones acríticas u homenajes a los maestros del s. xx. Las 18 casas publicadas parecen reafirmar el campo de libertades y el universo de ideas y recuerdos de sus autores, todos profundamente contemporáneos y sin embargo, a su modo continuadores de una tradición que en nuestro continente sigue viva en las revistas del siglo pasado. geografías / Ante la imposibilidad práctica de visitar la mayoría de las casas, he elaborado algunas reflexiones sobre el material disponible digitalmente.5 Las geografías que proponen estas 18 casas describen una variedad enorme de posibilidades para el habitar doméstico. Desde una mínima caseta-casa de guardia en Brasil hasta una compleja residencia en la precordillera de los Andes chilenos, su arquitectura propone elementos reconocibles e inéditos, por la manera en que están asociados unos con otros o por las relaciones que proponen con su entorno. Si las casas de la modernidad, aquellas que aparecían publicadas en las revistas entre 1940 y 1970, apelaban a elementos formales y cualidades espaciales inéditas en el contexto local, las casas que hoy se publican quizás sorprendan menos precisamente porque muchas de ellas remiten a episodios ya vistos, a situaciones de la vida doméstica previsibles y establecidas. Lo que llama la atención en casi todas ellas, es el fuerte sello personal de sus arquitectos, puestos a conversar con sus comitentes a definir primero la vida familiar y, luego, a construir la arquitectura que habrá de describir, como una geografía, sus particulares visiones del mundo. La aparente contradicción entre modos de vida previsibles y establecidos y el trabajo arquitectónico para darles un sentido más particular y específico es lo que tensiona, en un sentido positivo, cada una de las geografías propuestas. Para comenzar, un tema al azar: las casas que proponen espacios domésticos relativamente autónomos para dos familias nucleares, con espacios compartidos. La casa en los Andes de Juan Carlos Doblado, situada en un valle interior irrigado, propone un tapiz verde sobre el cual dos núcleos familiares, o una familia y sus huéspedes, comparten una superficie dura que contiene una piscina y un lugar de estar. Más pequeña pero más compleja en las relaciones que propone, la casa dos hermanos de Aguiló y Pedraza propone dos vidas familiares que se encuentran en el suelo que comparten. Mientras la inferior conserva la estructura básica de la casa pre-existente, el dormitorio principal se desplaza hacia el nuevo segundo piso. Partiendo directamente del suelo, como en tantas casas de la década de 1940, una escalera conduce directamente a la segunda vivienda, un recinto único que integra un estar, una cocina y un dormitorio. En este nivel, ambas comparten la terraza resultante de desplazar parte del volumen nuevo respecto del existente. Finalmente, la casa para dos golfistas de Beals y Lyon es la que comparte más geografías domésticas. Sobre un deck que determina la superficie del plano compartido, el volumen común se organiza en torno a un punto caliente, la cocina-chimenea, centro de la vida social de los habitantes. Los dos volúme-.

(4) Lecturas Readings. In 1955, the curators of the exposition “Latin American Architecture since 1945” included two Chilean houses: the house that E. Duhart designed for himself and the the House on O’Brien Street by J. Costabal. See more details in Molina, Cristóbal. “Henry-Russell Hitchcock and Rollie Mackenna in Chile: Clarifications to the Chilean chapter ofthe. 3. exposition and book Latin American Architecture since 1945 del MoMA of Nueva York”. Revista 180, Nº 24. Universidad Diego Portales, Santiago, 2009, pp. 12-17.. in the 90’s. See Pérez Oyarzún, Fernando. “Poetics of the case. Chile, between the word and the case”. Arquitectura Viva Nº 85. Madrid, 2002, pp. 28-35.. 4 For Fernando Pérez Oyarzun, text and work were present in figures like Browne a the ends of the 80’s and in Assadi, Klotz and Undurraga. 5 The material utilized by the author to to know the houses comes, principally, from digital publications.. The 1950’s marks an interlude in the editorial world for architecture3. The disappearance of Arquitectura y Construcción and the sporadic appearance of publications such as la Arquitectura, the work of architects had to find new channels for diffusion. However, Zig-Zag and Eva rose to partially fill the void. In these magazines of countless issues and diverse subject matter, the architecture appeared here and there in many ways. The most interesting being Eva magazine, a publication for Chilean middle-class housewives. Highlighted here, domestic spheres as spaces are submitted to transformations to make them more practical and comfortable, cleaner and more luminous. The woman was assuming control of the domestic life, being liberating from the dependence of personal service. What architecture can be associated to a similar cultural change in Chile at the end of the 50’s? Very little, if it is observed with attention to program, square meters and the distribution of the residential spaces of houses published years later? The appearance of Auca in 1966 created a different tone from those previous. The single family house is addressed in articles and reports, sharing space with new or more urgent subjects. A new generation of architects comes on the scene, in the context of the maturity of the modern movement. Its precursory work prepares the terrain for house in which materials, techniques, programs and spaces appear adjusted to the Chilean nuclear family. In editorial notes, Auca highlights the details that make up the dwellings for well-to-do families with generous budgets and a way with certain materials such as stuccoes and wood used as references for local, native values. The panorama exhibited through six houses shows the formal possibilities and personal postures of the authors. Intense interior-exterior relationships are highlighted allowing both the immediate and distant landscapes acquire greater relevance; more open interior spaces with living and dining spaces sharing the same great space; bedrooms and service areas clearly compacted and separated. The decades of the 70’s and 80’s meant a time of crisis in the valorization of the modern for Chilean architectonic production; patios, circles, bricks and arbors made up an important part of the formal repertoire employed in domestic architecture. The editorial scene at this time, with the exception of a more developed studio in its scope, can be characterized by the appearance and disappearance of editorial projects of certain importance, but above all by the absence of more critical positions, not from argument and rhetoric, but from the work itself. Diluted as a building type by the growing variety of programs and scales, the single family dwelling continued to be a field for the construction of principles, in agreement with the values of these decades: a recuperation of forms, elements and materials denoting a certain local tradition. Without a doubt, the biennials, the Latin American Architecture Seminars and the growth of more or less fluid exchanges between magazines stirred the waters that had begun to stagnate at the beginning of the 90’s. The Seville Expo in 1992 and later the UIA Congress in Barcelona, 1996, revealed a means of egress to more personal postures, in both the architects’ arguments4, and the work itself as a bearer of more open attitudes. latin america arrives on the scene / If the 1980’s have left their mark on the editorial field, it would be the attention it gained in Argentina, Mexico and Brazil. The contribution of Chilean architecture on Latin American culture became more and more apparent. Favored with a healthy eco-. 75. nomic climate, an encouraging political environment and a generation of architects ready to take action the house took a prominent role for the growing critical mass of architects. The houses published enter into a diffusion circuit of global scope. Together with the increased attention to the Latin American context, a renovated, critical vision appeared with respect to an inspiring period of modern architecture. The decades of the 1940’s and 50’s emerge again in the form of photography edited from the period, elegant publications on the Eames, Neutra, Breuer, Le Corbusier, Schindler and more. The formal keys that would be helping to redefine the contemporary house at the beginnings of the twenty-first century is, in part, in this archive of modern memory. For the panorama proposed in the present edition these houses do not make up nostalgic visions, mere reproductions or homages to the masters of the twentieth century. The 18 houses published here reaffirm the field of freedoms and the universe of ideas and memories of their authors, all deeply contemporary and therefore, in their own way, sustainers of the traditions in the magazines from the last century and remain alive on our continent. geographies / Faced with the practical impossibility of visiting the majority of the houses, I have decided to elaborate on my reflections given the material available digitally.5 The geographies that these houses propose describe the enormous variety of possibilities for domestic living. From the minimal hut/ guard-house in Brazil to the complex residence in the Andean foothills of Chile, their architecture proposes recognizable and unknown elements in the way they associated with others or by the relationships they generate with their surroundings. If the houses of modernity, those published between the 1940’s-70’s, appealed to formal elements and unprecedented qualities in the local context, the houses published today seem less surprising precisely because many refer to already-seen episodes, foreseeable and established situations of domestic life. What draws the attention in almost all of them, is the strong personal seal of the architects, there to converse with their constituents to first define family life and then create an architecture that geographically describes the client’s visions of the world. The apparent contradiction among these established ways of life and the work of archtiecture to give them a more particular and specific meaning is what emphasized each of these proposed geographies. To begin with, an issue of chance: the houses that suggests relatively autonomous domestic spaces and shared social spaces for two nuclear families. The House in the Andes by Juan Carlos Doblado, situated in an irrigated valley interior, proposes a green tapestry over which two families, or one family and their guests, share a hard area containing a pool and living space. Smaller and more complex is comparable in the relationships it supposes, the Two Brothers house by Aguiló and Pedraza proposes two family lives that find each other on the grounds they share. While the lower volume conserves the basic preexisting structure of the house, the master bedroom is displaced towards a new second floor. Starting directly from the ground, as in so many of the houses from the 40’s, a staircase leads directly to the second dwelling, a unique space integrating the living, kitchen and a bedroom. On this level, both share the terrace resulting from the displacement of the new volume with respect to the preexisting. Finally, the House for two golfers by Beals and Lyon shares the most domestic geography. Over a deck determining the. 23.

(5) 75 Lecturas Readings. 24. 1. 2 10 4. 8 4. 5. 1. 5. 8. 3. 3. 1 8. 6. 1. 10 3. 2. 2. 10 8. 4. 4. 5. 5. 2 10. 6. 1. 8 8. 3 3. Casa Box,Brasil,. Casa Núñez, Argentina. Alan Chu, Cristiano Kato. Casa Sarmiento–Rivera, Ecuador. Sebastián Adamo, Marcelo Faiden. Casa en Tunquén, Chile. José María Sáez, David Barragán. José Ulloa, Delphine Ding. 8 8 10. 4 3. 4 8. 3. 6. 2. 2. 3. 6. 3. 1 8. 8. 5. 1. 1. 9. 8. 1. 8. 8. 6 10. 6 8. 7. 8. 6 7. 7. 5. 4. 9. 10. 1. 10. 3. 10. 10 5. 9. 6. 8. Casa para dos golfistas, Chile. Casa dos hermanos, Chile. Casa Diamante, Argentina. Alejandro Beals, Loreto Lyon. Diego Aguiló, Rodrigo Pedraza. Jorge Marsino, María Inés Buzzoni, Claudio Santander. 8. 6. 10 8 6. 10. 8. 6. 8. 3 8 5. 1 10. 4 10. 5. 4. 5. 8. 4. 8. 2. 3. 10. 9. 6 8. 3. 8 10. 7. 1. 6. 7. 8. Casa en Valle Escondido, Chile Casa en Sierra Morena, Perú. José Cruz Ovalle, Juan Purcell. Juan Carlos Doblado. 1 Acceso 2 Hall 3 Estar 4 Comedor 5 Cocina 6 Dormitorio 7 Dormitorio servicio 8 Servicios 9 Estacionamiento 10 Terraza.. PLANTAS E. 1: 500.

(6) Lecturas Readings. 25. 10. 6. 7. 8 3. 8. 2. 1. 2. 1. 9. 3 6. 1. 8. 10. 6. 8. 8. 10. 4. 10. 10. 4. 5. 6 4 10. 3. 8. 3. 3. 5. 5. 10 7. 8. 1. Casa MCMC, Argentina. Casa de todos, Chile. Mariano Clusellas, Cristián O’Connor. Verónica Arcos. 6. Casa Chilena, Chile. 8. Smiljan Radic. 8 3. 10. 6. 3 1. 4 8 3. Casa White O, Chile. 3. 8 7. Toyo Ito & Associates + Cristián de Groote. 2. 8. 6. 8. 10. 10. 1. 8. 5 1. 9. 7. 10. 8. 3 4. 5. 10. 8. 1. 6. 8. 6 8. 8 2. 1. 6. Casa Los Juglares, Chile. 8. Carolina Katz, Paula Núñez. 6 6 8 8. 10. 5 10 4 10 3 3 1 10 10 9 1. 8. 1. 2. 3. 4. 5. 8. 8. 8 10. 8. 3. 4 10 5. 4. 8 9. 10. 9 10. Casa Tamboré 1, Brasil Andrés Gálvez, Marina Kalache. Casa en Santa Teresa, Brasil. Estancia LA, Paraguay. Ángelo Bucci. Solano Benítez, Gabinete de Arquitectura.

(7) 26. 75 Lecturas Readings. 6 Esta casa forma parte de la iniciativa Ochoalcubo, etapa 2 “Arquitectos internacionales”, de diseño integrado de arquitectura y paisajismo. (N. del Ed.). nes altos con la terraza de cubierta compartida, delimitan el ámbito privado de cada uno. Estos modos de vida compartidos, propios de la casa de temporada, parecen estar penetrando en el campo de la vivienda urbana. La casa dos hermanos apunta en esta dirección. Una mayor flexibilidad impulsada por vidas familiares más móviles y líquidas (Bauman, 2003), permite usos para la pequeña casa del segundo piso que pueden o no ser integrados a la vida doméstica de la vivienda mayor. En la idea opuesta se sitúan las casas cuyos recintos más privados, dormitorios y baños, se localizan en volúmenes independientes. La casa en Santa Teresa de Angelo Bucci y equipo define, para los recintos más íntimos, un volumen largo suspendido sobre la explanada de llegada cuyo techo es una prolongación del nivel intermedio destinado a la vida social más lúdica: piscina, comedor informal, área de juegos. Más arriba, en un volumen perpendicular y cerrado, tiene lugar la vida social más formal. Ciertamente, el nivel intermedio por ser enteramente abierto define un horizonte compartido por los otros dos. Mientras uno le ofrece una terraza descubierta sobre los dormitorios, el otro le asegura un espacio de sombra bajo el estar. En los apoyos del volumen alto se concreta la conexión física entre los dos mediante escaleras rectas cerradas. La casa en Valle Escondido de Cruz y Purcell plantea una vida doméstica que asegura para cada uno de los dormitorios, una localización, una vista y un nivel específicos hacia los extremos de tres brazos. En el punto medio, se produce el cruce de los brazos en un espacio de doble altura. La vida social tiene lugar en este espacio, sobre el cual un circuito de pasillos y escaleras determina dos estratos de vida diferenciados. A la vida social le corresponde un basamento rugoso de piedra. Sobre él se desplazan, fuera de sus límites, los muros blancos texturados de los dormitorios. Este estallido blanco se refuerza por las líneas horizontales de las ventanas y las cubiertas inclinadas elevadas hacia el paisaje. Un recuerdo quizás remoto de cómo, en la conocida casa Errázuriz de Le Corbusier, sobre el basamento rugoso de piedra se apoyaba la vida doméstica enmarcada por los muros blancos, animada por la rampa y la doble altura del espacio central. Para la suave inclinación del terreno que le fuera asignado en Marbella, Toyo Ito6 propone su prolongación a contra-pendiente, para asegurarle independencia a los dormitorios y permitir el acceso mediante un recorrido desde el frente hacia el interior del lugar. El rectángulo deformado dentro del cual se inscribe un vacío central reúne en una única superficie continua, todo el programa doméstico de la casa. La geografía resultante se podría describir mediante un plano-secuencia, que comienza en la vereda del frente y termina mirando hacia esa misma vereda desde el baño del último dormitorio del nivel superior. Una cierta simultaneidad de eventos, encadenados unos a otros, se pueden observar desde los vértices del espacio interior. El estarcomedor fuga, rampa mediante, hacia el estar de dormitorios abarcando la casi totalidad del largo de la casa. La superficie lisa y continua de los vidrios acompaña este movimiento. La posibilidad de estirar este espacio hacia la piscina, se logra paradójicamente gracias a la deformación hacia adentro y hacia atrás que sufre el rectángulo en este vértice. Sólo quedan confinados tras los muros, la cocina y los dormitorios. Estos últimos dan francamente la espalda a la casa para asomarse a los techos vecinos y al campo de golf. Así, el paisaje de la casa no es sólo el condominio Marbella, sino el que la casa misma configura dentro de los límites del terreno, mediante el vacío central y la apertura hacia el costado de la piscina. La más paradojal de las casas es la Casadetodos. Una mirada atenta a las fotografías de su autora, Verónica Arcos, tomadas durante el proceso de construcción desde un punto distante llaman a varias reflexiones. Obsérvense las casas vecinas de catálogo. Parecen ajenas a esta quebrada frente a la que se emplazan. La Casadetodos introduce su propia quebrada, mediante los pliegues de su envolvente. Este acompañamiento morfológico de la geografía circundante, por momentos parece más adecuado que las arquitecturas que la circundan. La evidente libertad con la que el encargo ha sido dado, hace. posible este escape de las fórmulas establecidas y comunmente aceptadas. La línea de la envolvente, necesariamente asociada a la estructura metálica se va estirando progresivamente desde un costado hacia el otro del terreno, formando esta quebrada interior, que sirve de playa para los dormitorios. Por su parte, los estares y el comedor se abren hacia el paisaje de la quebrada natural, protegidos por el volúmen superior en voladizo. La superficie oscura de madera parece sugerir un vínculo con la vegetación circundante, mientras que sus aristas agudas y geométricamente definidas, hablan de rocas, montañas y cavernas con las cuales parece posible construir la vida doméstica. metamorfosis / La transformación de casas existentes es un tema arquitectónico recurrente en tiempos de cambios acelerados en los gustos y formas de vida. La casa 2 hermanos ya referida es un buen ejemplo. No se trata sólo de superar las rigideces propias de arquitecturas que jamás se plantearon como flexibles, con estilos de vida supuestamente durables y estables. Los materiales empleados en esta ampliación sugieren esa condición más leve que se superpone, literalmente en este caso, a las estructuras más durables y pétreas desde el punto de vista tectónico. Como bien lo expresa Bauman (2003), “Gracias a sus recientemente adquiridas flexibilidad y capacidad de expansión, el tiempo moderno se ha convertido, primordialmente, en el arma para la conquista del espacio. En la lucha moderna entre espacio y tiempo, el espacio era el aspecto sólido y estólido, pesado e inerte, capaz de entablar solamente una guerra defensiva, de trincheras... y ser un obstáculo para las flexibles embestidas del tiempo”. El tiempo embistió, aparentemente sin piedad la casa en Tunquén, proyectada en 1990. 18 años más tarde, Ulloa y Ding se encargan de transformar la casa original, con el fin de extender su programa y aprovechar la pendiente del techo existente para subirse a él y usarlo como anfiteatro-mirador frente al paisaje costero. Mediante estructuras metálicas yuxtapuestas a la madera de la casa original, la casa se estira, alarga, recubre y abre los espacios interiores y, al mismo tiempo, multiplica los escenarios de la vida doméstica de esta casa de temporada. Sin desechar los elementos de base, se ha logrado el aprovechamiento de lo más difícilmente aprovechable: la superficie inclinada de unos 20 grados de pendiente de los techos, tanto del volumen mayor como del apéndice lateral. La nueva propuesta de vida de la casa no sólo se superpone a la antigua, sino que amplifica los espacios para dar independencia a las distintas escenas que pueden ocurrir. El trabajo de ampliación de recintos se completa con el énfasis dado al patio que aparece entre el estar y el dormitorio inferior. La envolvente de madera, una reiteración del material original en clave contemporánea, está modulado de modo que permite, por transparencia, mostrar el aire del exterior y la opacidad del interior. La paradoja en este caso, es que la embestida del tiempo supo aprovechar las solideces del espacio, sin arrasarlas del todo. extranjerías / Desde hace tiempo, los arquitectos en América Latina han tenido oportunidades de ejercer su oficio en patrias diferentes a la propia. Para Jorge Marsino, la lógica del manto único, levemente plegado y recortado resulta útil para dar unidad al programa doméstico dispuesto en T de la casa Diamante, en Córdoba, Argentina. Las geometrías más dinámicas logradas mediante este manto aseguran triángulos de sombra y transparencias para el acceso, aperturas orientadas hacia el paisaje y una unidad formal a toda la casa. Esta unidad sin embargo, tiene diferentes lecturas. Visto desde el camino de aproximación a la casa, el volumen queda inscrito bajo una suceción de pliegues que acompañan las suaves lomas del lugar. Vista desde la distancia mirando hacia el estar-comedor, la figura resultante tiene una única pestaña levantada hacia el sol poniente. Mediante esta la casa adquiere un carácter particular gracias al ladrillo, el cual hace parte de las tradiciones constructivas cordobesas. En la casa en Barueri, Sao Paulo, el chileno Andrés Gálvez recurre al esquema en L, en cuyo vértice, conectando los tres niveles de la casa, se ubica la escalera central. De este centro, despegan los espacios sociales del nivel intermedio configurados mediante muros pétreos y generosas ventanas y puertas deslizantes. La continuidad visual entre interior y exterior de estos espacios, compartida con la otra casa brasileña de esta selección, marca un claro énfa-.

(8) Lecturas Readings. 75. This house forms part of Ochoalcubo, phase 2 “International Architects”, of design integrated with architecture and landscape. (N. del Ed.). 6. shared surface plane, the common-space volume is organized around a hot point, the chimney-kitchen, the center of the inhabitants’ social life. The two, tall volumes with the shared, covered terrace delimits the private space in each. These methods of sharing life, specific to vacation homes, appear to penetrate the field of urban living. The Two Brothers House points to this direction. Greater flexibility motivated by more mobile and liquid families (Bauman, 2003) allows for the use of the small house on the second floor that can but doesn’t need to be integrated with the domestic life of the larger dwelling. In the opposing idea, there are houses whose more private areas, bedrooms and bathrooms, are located in independent volumes. The House in Santa Teresa by Angelo Bucci and team define, for the more intimate spaces, a large, suspended volume over an arrival esplanade whose roof is a prolongation of the intermediate later designated for more transparent social interaction: the pool, informal dining, playroom. Above, in a closed, perpendicular volume, more formal social life has its place. By being entirely closed, the middle level defines a shared horizon for the other two. While one offers a discovered terrace above the bedrooms, the other ensures a shaded space below the living. The supports of the tall volume fix the physical connection between the two by means of straight, enclosed stairs. The House in Hidden Valley by Cruz and Purcell presents a domestic life that assures a location, a view and a specific level toward the extremes of three arms for each bedroom. At the midpoint the arms cross in a double height space. The social life occurs in this space over which a circuit of halls and stairs determine two differentiated levels of life. A floor surface of rough rock corresponds to the social spaces. Over and outside of this, the textured white walls of the bedrooms. This “white explosion” is reinforced by the horizontal lines of the windows and the ceilings sloping towards the landscape. A reference, although remote, of the well-known Errázuriz House by Le Corbusier over which the rough underlying rock the domestic live was framed by white walls and animated by the ramp and double height of the central space. For the soft sloping site assigned in Marbella, Toyo Ito6 proposes the prolongation of counter-slope to ensure the independence of the bedrooms and allow for access by means of a path from the front towards the interior. The deformed rectangle within which a central void is inscribed unites the domestic program of the house in a single continuous surface. The resulting geography can be described by means of a plan-sequence that begins by facing the sidewalk and ends facing the same sidewalk from the bathroom of the last bedroom on the upper level. A certain simultaneity of events, one linked to another, can be observed from the vertexes of the interior spaces. The living-dining room escapes by means of a ramp towards the living area of the bedrooms spanning almost the whole length of the house. The smooth, continuous surface of the glass accompanies the movement. The deformation inwards and backwards suffered by the rectangle achieves a stretching of the space towards the pool. Confines remain only behind the walls, the kitchen and the bedrooms. These spaces turn their backs to the house to lean out toward the neighbors roofs and the golf course. The landscape of the house is not only the Marbella complex but the house itself configures itself within the limits of the site through the central void and the opening towards the pool. The most paradoxical of the houses is the House for Everyone. An attentive study of the photos by author,Verónica Arcos, taken during construction from a distant point provoke various reflections. Observe the neighboring catalogue houses. They seem so alien to the canyon around which they stand. The House for Everyone introduces its own canyon with the folds of its enclosure. This morphological accompaniment of the surrounding geography appears more appropriate than the neighboring architecture. The evident freedom with which the commission had been. given, creates the possibility of escape from the established, commonly accepted formulas. The line of enclosure associated with the metallic structure that stretches progressively from one side of the terrain to the other forms the interior canyon that serves as a beach for the sleeping areas. The living and dining spaces open towards the landscape of the natural canyon protected by the cantilevered volume above. The dark wood surface suggests a relationship with the surrounding vegetation while the acutely defined angles speak of rocks, mountains and caverns in which domestic life can be built. metamorphosis / The transformation of existing houses is a recurring architectural theme in these times of accelerated change in taste and lifestyle. The previously mentioned Two Brothers House is an excellent example. It does not only try to overcome the rigidity of architecture that was never designed to be flexible with lifestyles supposed to be durable and stable. The employed materials in the addition suggest that lightest condition superimposed, literally in this case over the more durable structure. Quoting Bauman (2003), “Thanks to the recently acquired flexibility and capacity for expansion, the modern age has been primordially converted into a weapon for conquering space. In the modern struggle between space and time, the space was the solid and the baseless, heavy and inert, capable only of a defensive stance, in the trenches... to be an obstacle for the onslaught of time”. Time shamelessly attacked the Tunquén house, designed in 1990. 18 years layer, Ulloa and Ding were charged with transforming the original house with the goal of extending its program and take advantage of the sloped roof to occupy it as a lookout-amphitheater facing the coastal landscape. Using metal structure juxtaposed to the wood of the original house, the house stretches, elongates, covers and opens the interior spaces while simultaneously multiplying the spaces for domestic living in this seasonal dwelling. Without doing away with the original elements, they have taken advantage of an element so rarely considered an advantage: the 20 degree sloping surface of the roofs of not only the main volume, but also the side extension. The new proposal of the house is not only superimposed over the house but amplifies the spaces to give independence to the various programs. The work of expanding these spaces is completed with an emphasis given to the patio that appears between the living and the second bedroom. The wood envelope, a reiteration of the original material in a contemporary key is modulated in such a way as to permit views out from the interior and opacity from the exterior. The paradox in this case is that the changes of time knew to take advantage of the soundness of these spaces without destroying them. immigrations / For some time, Latin American architects have had opportunities for practicing outside of their native countries. For Jorge Marsino, a single plane, lightly bent and trimmed was utilized to give unity to the domestic program organized in a T in the Diamond House in Cordoba, Argentina. The dynamic geometry achieved by this plane creates triangles of shade and transparencies for the entrance, openings oriented towards the landscape and the formal unity for the whole house. However, this unity has different readings. Seen from the approach to the house, the volumes are inscribed beneath a succession of folds that accompany the soft slope of the sight. Seen from a distance and looking towards the living-dining area, the resulting figure has a single lash lifting up to the western sun. The house acquires a certain character thanks to the brick that roots it to the construction traditions of Cordoba. In the House in Barueri, Sao Paulo, the Chilean, Andrés Gálvez returns to the L-scheme, whose vertex connects the three levels of the house located in the central stair. From this center, the social spaces are peeled off from the middle level and formed by stone walls, generous windows and sliding doors. The visual continuity between the interior and exterior spaces shared with the other Brazilian house in this issue marks the clear emphasis on playfulness and contact with the landscape. Also on equal terms with the house in Santa Teresa, the more private spaces are. 27.

(9) 28. 75 Lecturas Readings. La casa de inquilinos alojaba a personas que trabajaban en los grandes fundos agrícolas de la región. Se trata de volúmenes sencillos y separados de la casa patronal, formando a veces núcleos edificados junto a caballerizas y bodegas.. 7. sis en el carácter lúdico y de contacto con el paisaje. También en consonancia con la casa en Santa Teresa, los recintos más privados se protegen del mundo exterior mediante celosías y persianas de madera. Resulta inevitable recordar —gracias a los aleros, los materiales y la disposición de los elementos del programa— las casas de Wright, Neutra o Schindler. urbanidad / Buenos Aires ofrece un campo de trabajo más estrictamente urbano. La casa MCMC en Vicente López, provincia de Buenos Aires, hace parte de un repertorio de viviendas diseñadas por el estudio de Mariano Clusellas en sectores del Gran Buenos Aires en proceso de transformación. La casa entre medianeras es un tema casi obligado y forma parte de la cultura arquitectónica bonaerense. La casa se cierra hacia la calle sin negarle el balcón del segundo nivel y la apertura del tercero, mientras que los espacios de la vida social y la intimidad de los dormitorios se extienden hacia el jardín interior. En un único recinto, el estar-comedor-cocina se extiende de un medianero al otro. En el segundo nivel, un sistema de puertas plegables abre o clausura los espacios de los dormitorios y el estar común. De manera permanente se tiene plena conciencia de los límites que impone el lugar y se los aprovecha para permitir una simultaneidad visual. recuerdos / En alguna oportunidad, el arquitecto paraguayo Solano Benítez recordaba lo aprendido en el taller de Eladio Dieste. La referencia, en respuesta a una pregunta que se le hiciera sobre la cercanía de su obra con la del ingeniero uruguayo, aclaraba que lo aprendido no tenía que ver tanto con el cálculo estructural, sino con aprender a observar cómo se comportan las estructuras y trabajar con ello. La estancia LA a 200 kilómetros de Asunción, consiste en un único volumen de planta rectangular levantado del suelo, bajo el cual se despliega todo el programa doméstico de la casa. Sin entregar todos los secretos de la vivienda, una de las fachadas se encarga de revelar cómo se organiza el corte, la estructura y las jerarquías. En ella se asoman los apoyos del volumen, la cubierta en pendiente, los tensores que aseguran una luz sin apoyos intermedios por el lado angosto, el volumen bajo de los dormitorios inserto dentro de la caja principal y el soberbio muro plegado que acompaña el recorrido desde el acceso hasta el estar en el extremo opuesto del rectángulo. Bajo este manto de ladrillo y tensores habita un universo de espacios interiores con mezzaninas sobre los dormitorios, un amplio ventanal abierto sobre el costado largo del rectángulo, una cocina-bar abierta sobre el estar-comedor y un quincho para asados a continuación y abierto bajo la gran caja, mirando a un patio. La figura rotunda y clara del volumen se amplifica mediante los muros bajos que forman este patio y que encierran el estacionamiento de autos. A diferencia de sus casas urbanas más conocidas, la estancia LA adquiere una cualidad especial. Sin recurrir a vistosos elementos estructurales para proteger fachadas, el volumen único que sirve de manto protector y delimitador de la forma arquitectónica, se enfrenta a un paisaje prácticamente llano. La leve colina sobre la que se emplaza ayuda en este empeño, pero al no percibirse unos límites naturales o artificiales inmediatos, se diría que los dominios de esta casa son aquellos que la vista alcanza a abarcar. En el valle central de Chile las casas de inquilinos7, con sus galerías y muros de albañilería o adobe pintados a la cal, forman parte del paisaje construido heredado de épocas pasadas. La modernidad pasó al lado de ellas y, sólo en niveles muy abstractos o conceptuales, su profundo sentido de la vida doméstica enraizada en la región logró traspasar dogmas y doctrinas para comenzar a ser útiles en otros niveles más prácticos. La casa chilena 1 de Smiljan Radic es resultado de diferentes niveles de atención prestados por su autor al lugar, a los “despojos abandonados de la cultura de la pobreza” pero al mismo tiempo a “los productos más avanzados de la industria”. (Sato, 2007) Lo primero expresado en la galería abierta al nororiente, en los muros en albañilería pintados de blanco, en los recintos dispuestos en hilera y abriéndose directamente sobre la galería. Lo segundo, en un nivel más conceptual, aparece de diferentes maneras. La suma de recuerdos, evocados por una colección de trozos de cultura arquitectónica alojada en la mente del arquitecto, trae a esta casa chilena, sin traicionar sus profundas raíces, piezas rescatadas. de arquitecturas modernas. Lo más avanzado de la industria acude en ayuda de una galería que se transforma en estar vidriado de invierno, acompañado por un patio, perforado por el vano alargado en el muro de cierre de la casa. Se entra en este mundo blanco a través de un muro pintado de negro a la manera de un frontón, que es preciso atravesar para dejar atrás el ordinario escenario de un condominio residencial. Los nogales “a los cuales se les ha dejado en paz”, van puntuando cada espacio marcándolos silenciosamente. La casa Boxe, literalmente caja, cierra estas reflexiones sobre los recuerdos, la memoria, las metamorfosis y las geografías. Diseñada para alojar al cuidador de un condominio en una rocosa isla del estado de Sao Paulo, reemplaza a una antigua vivienda en piedra y tejado de arcilla. Del espacio original, arrasado sin piedad por el tiempo —volviendo una vez más a Bauman—, sobrevive el muro de contención curvo. Las piedras de la casa sufren la metamorfosis que, como en otras casas referidas aquí —Errázuriz o Valle Escondido—, se utilizan para construir el basamento pétreo sobre el cual habrá de posarse el artificio nuevo. La imparable marcha del tiempo en su lucha determina, para el destino del cuidador, el inexorable salto hacia adelante, hacia formas de vida que desde la cultura material exigen una asimilación integral de lo práctico, la observación amplia del paisaje y, como lo sugiere la fotografía del dormitorio reflejada en la pantalla esférica del televisor, la posibilidad de abstraerse de todo, incluida la desnuda arquitectura de Chu y Kato. Las casas publicadas de ayer y de hoy están marcadas por el signo de los cambios. Unas más que otras avanzan hacia modos de vida más abiertos, flexibles y socialmente integradores. Otros, se aferran a sus tradicionales estructuras familiares y sociales con tectónicas radicales y abstractas. Casi todas celebran los paisajes cercanos y lejanos. Algunas experimentan asumiendo los riesgos del error y de paso descubriendo maneras más sutiles de cualificar su entorno natural, escapando de los estereotipos. El panorama es diverso, disímil y sugerente. Tendremos que acostumbrarnos, en este lado del mundo, a aceptar las palabras de Paul Valéry, traídas a colación por Zygmunt Bauman (2003): “La interrupción, la incoherencia, la sorpresa son las condiciones habituales de nuestra vida. Se han convertido incluso en necesidades reales para muchas personas, cuyas mentes sólo se alimentan [...] de cambios súbitos, y de estímulos permanentemente renovados [...] Ya no toleramos nada que dure. Ya no sabemos cómo hacer para que el aburrimiento dé fruto”. Para la cultura arquitectónica, la huella de las revistas de la modernidad del s. xx es la prueba de que, para llegar a estas 18 casas, ha tenido que librarse una y otra vez la batalla del espacio en contra del tiempo. Como ellas lo demuestran, la batalla nunca es ganada del todo por el tiempo. El espacio casi siempre se las arregla para reinventarse, sin dejar de hacer un llamado a la memoria, al lugar y sin dejar de ser una geografía o la descripción de su superficie.. Bibliografía Bauman, Zygmunt. Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 2003 / Mondragón, Hugo y Andrés Téllez. Arquitectura y Construcción 1945-1950. Una revista de arquitectura moderna. Ediciones Universidad Central de Chile, Santiago, 2006 / Sato, Alberto. “Introducción”. 24 casas. Ediciones ARQ, Santiago, 1999. / Sato, Alberto. “Al margen”. 2G, N° 44. Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2007. / Téllez, Andrés. “La cara visible de la modernidad: casas en Santiago 1935/1945”. ARQ, N° 33. Ediciones ARQ, Santiago, agosto de 1996. /.

(10) Lecturas Readings. 75. The Tenant house of housed people that worked on the large agricultural plantations of the region. It consisted of simple volumes separated from the main house, sometimes forming edified nuclei together with stables and storage spaces.. 7. protected from the exterior with wooden blinds and lattice structures. These, along with the materials and the arrangement of the elements of program inevitably call to mind the houses of Wright, Neutra or Schindler. urbanity / Buenos Aires offers a field of more urban work. The MCMC in Vicente López, a province of Buenos Aires, makes up part of the repertoire of dwellings designed by the Marian Clusellas Studio in sectors of the great Buenos Aires in its process of transformation. The house between dividing property walls is an almost obligatory typology in the city’s architectural culture. The house is closed toward the street but not without allowing a balcony on the second floor and another opening on the third, while the intimate living spaces and the intimacy of the sleeping spaces extend towards the interior garden. In a single space, the living-dining-kitchen area extend from one wall to the other. In the second floor, a system of folding doors open and close the spaces of the bedrooms and a living area. The limits imposed on the place are considered and taken advantage of to allow for a visual simultaneity. memories / Solano Benítez, the Paraguayan architect, remembered what he learned in the Eladio Dieste studio. Responding to a question made over the similarities between his work and that of the Uruguayan architect he ascertained that what he retained was not so much the structural calculations but learning to observe how structures behave and work with them. The La estancia LA, some 200 kilometers from Asunción, consists in a single volume, rectangular in plan, extruded from the ground under which the domestic program of the house is laid out. Without revealing the secrets of the dwelling, one of the facades is designed to reveal the sectional organization, structure and hierarchies. The supports of the volume lean outwards, the sloping covering, the tensors that ensure light without intermediary supports from the narrow side, the low volume of the bedrooms inserted within the main box and the superb folded wall that accompanies the circulation from the access to the living room at the opposite extreme of the rectangle. Under this blanket of brick lies a universe of interior spaces with mezzanines over the bedrooms, a large window over the long side of the rectangle, an open kitchen-bar over the living-dining and a barbecue for cookouts open underneath the grand box looking out to the patio. The emphatic clarity of the volume is amplified by the low walls that form the patio and enclose the parking. Different from his more known urban houses, the estancia LA acquires a special quality. Without resorting to showy structural elements to protect the facades, the only volume that acts as a protecting cloak and defines the architectural form faces a practically flat landscape. The soft hill upon which it stands assists but without natural or artificial limits nearby, it could be said that the domain of the house is all that the eye can see. In the central valley of Chile the houses of the inquilinos7 who with their galleries and painted or whitewashed brick walls form part of the built landscape inherited from past times. Modernity passed over these and, on very abstract and conceptual levels, its profound sense of domestic life rooted in the region managed to transfer dogma and doctrine that became useful on more practical levels. The Chilean House 1 by Smiljan Radic is the result of varying levels of attention paid by the author to the place, to that abandoned of the poor culture” but simultaneously to “the most advanced products of the industry”. (Sato, 2007) The first, expressed in the gallery open to the northeast, in the brick walls painted white, in the spaces arranged linearly and opening directly onto the gallery. The second, on a more conceptual level, appears in different ways. The sum of memories, evoked by a collection of fragments of architectonic culture stored in the mind of the architect, brings to this Chilean house pieces rescued from modern architecture without betraying its deep roots. The advances in technology come to the aide of the gallery that is transformed into a glazed living space in winter with a patio perforated by the lengthened void in the wall that encloses the. house. One enters this white world through a painted black wall that acts like a portal that one must cross to leave the ordinary landscape of the residential complex behind. The walnut trees “that have been left in peace,” punctuate each space silently. The Boxe house, literally box, concludes these reflections on memories, metamorphosis and geography. Designed to house the caretaker of a complex on a rocky island in the state of Sao Paulo, replaces the former stone and tile-roof dwelling. From the original space shamelessly demolished over time (to recall Bauman again) only the curved retaining wall survives. The stones of the house suffer the metamorphosis that, as in other houses referred here (Errázuriz or Valle Escondido), are used to build the base of the house over which the new building is posed. The unstoppable march of time, the unrelenting lurch forward to forms of life that demand an integral, practical assimilation from material culture for the caretaker. The observation expands from the landscape and, as suggested in the photography taken from the bedroom reflected in the spherical screen of the television, abstracts everything, even the naked architecture of Chu and Kato. The houses published yesterday and today are marked by the sign of change. Some advance more than others towards more open, flexible and socially integrated ways of life. Others, are bound to traditional family and social structures with radical abstractions. Almost all celebrate their landscapes, near and distant. Some experiment in assuming the risks of error and discover more subtle ways of qualifying their natural environment and escape stereotypes. The panorama is diverse and emerging. We must become accustomed, on this side of the world, and accept the words of Paul Valéry, as stated by Zygmunt Bauman (2003): “The interruption, the incoherence, the surprise are the habitual conditions of out life. It has become a real necessity for many people, whose minds are feed [...] by sudden change and permanently renovated stimuli [...] We no longer tolerate anything that lasts. We no longer know how to make boredom give fruit”. For the architectural culture, the imprint of the periodicals of the modernity of the twentieth century are proof that to arrive at these 18 houses, they have had to confront the battle against time again and again. As these houses show, the battle is never completely won. There is always space for reinvention, not without a nod to memory, to the place nor without being a geography or the description of its surface. Bibliography Bauman, Zygmunt. Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica, Mexico City, 2003 / Mondragón, Hugo y Andrés Téllez. Arquitectura y Construcción 1945-1950. Una revista de arquitectura moderna. Ediciones Universidad Central de Chile, Santiago, 2006 / Sato, Alberto. “Introducción”. 24 casas. Ediciones ARQ, Santiago, 1999. / Sato, Alberto. “Al margen”. 2G, N° 44. Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2007. / Téllez, Andrés. “La cara visible de la modernidad: casas en Santiago 1935/1945”. ARQ, N° 33. Ediciones ARQ, Santiago, August 1996.. 29.

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