LOS PAISAJES VEGETALES ESPAÑOLES. LA VEGETACIÓN EN CASTILLA Y LEÓN

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LOS PAISAJES VEGETALES ESPAÑOLES. LA VEGETACIÓN EN CASTILLA Y LEÓN

LOS FACTORES DETERMINANTES DE LOS PAISAJES VEGETALES ESPAÑOLES.

- Los factores físicos (clima y relieve).

- Los factores humanos (históricos y económicos).

LOS PRINCIPALES DOMINIOS VEGETALES ESPAÑOLES.

- El dominio vegetal latitudinal de la España Atlántica.

- Los dominios vegetales latitudinales de la España Mediterránea Interior y Costera.

- Las modificaciones introducidas por la montaña en el paisaje vegetal Peninsular y Balear.

- El paisaje vegetal de Canarias.

- La vegetación de ribera.

LA DIVERSIDAD BIOGEOGRÁFICA DE CASTILLA Y LEÓN VEGETACIÓN ESPAÑOLA

La Península ibérica forma parte del reino Holartico, que comprende las tierras continentales al Norte del Trópico de Cáncer, con tres regiones.

1. Región Boreoalpina(zonas altas de los Pirineos y Cordillera Cantábrica) 2. Región Eurosiberiana (Norte de la península y sectores del Sistema Central e Ibérico)

3. Región Mediterránea (resto)

4. Región Macaronesica (en España, Canarias): Las diferentes unidades de relieve, favorecen el aislamiento y la aparición de endemismos la situación en el SO de Europa, en lugar

de encrucijada entre las influencias atlánticas y mediterráneas. Un puente entre Europa y África

La vegetación española presenta una gran riqueza y variedad en la flora, definida por el elevado número de especies presentes en nuestro país (más de 8.000). Sin embargo, su importancia espacial es bastante menor, pues hay una gran escasez de superficie arbolada dentro de nuestro territorio. España es un país dotado de muy pocos bosques, con la particularidad de que los que existen ofrecen en general un aspecto pobre y clareado, con abundantes ejemplares de escaso porte.

LOS FACTORES FÍSICOS (CLIMA Y RELIEVE)

La situación de puente de la Península Ibérica entre distintas regiones biogeográficas (Eurosiberiana y Mediterránea) ha favorecido la presencia en

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Las especies vegetales tienen determinadas exigencias de humedad, temperatura y luz solar que condicionan su distribución espacial.

El factor climático más decisivo es la abundancia o escasez de precipitaciones. Secundariamente también actúa la temperatura,

favoreciendo plantas más termófilas o plantas más resistentes al frío (esto se observa, por ejemplo, en el tipo de robles distribuidos por la península, o en la diferencia entre espacios de encinas y de sabinas –soportan mejor los fríos–). El clima es, por tanto, el factor básico para clasificar los paisajes vegetales.

El relieve introduce condiciones ecológicas singulares. Con la altitud aumentan las precipitaciones y disminuyen las temperaturas, lo que se traduce en el escalonamiento altitudinal de la vegetación de montaña. Asimismo incide la orientación,

estableciéndose también diferencias entre la vertiente de solana (más cálida) y la vertiente de umbría, y entre las vertientes de barlovento (más húmeda) y de sotavento.

Los distintos tipos de suelos (resultado de la diversidad litológica) posibilitan la presencia o ausencia de determinadas especies vegetales. Se establecen diferencias entre una vegetación acidófila (alcornoque) que predomina en la España silícea, y una vegetación basófila más adaptada a los suelos calizos (haya).

FACTORES HUMANOS (HISTÓRICOS Y ECONÓMICOS)

Al margen de lo natural, la vegetación debe sus caracteres actuales a la acción del hombre a lo largo de los siglos:

Deforestación (sustitución de los bosques por campos de cultivo,

aprovechamiento ganadero u obtención de madera o leña, incendios, expansión de las áreas urbanas y de la actividad turística…) y reforestación, que han alterado de forma decisiva el paisaje vegetal originario.

La mayor parte de la península (90%) corresponde potencialmente a formaciones arboladas de bosque, que, sin embargo, en la actualidad no alcanzan el 20% de su superficie. Pero la deforestación no ha ocasionado el mismo efecto en todas las zonas: junto a paisajes escasamente intervenidos por la actividad humana (en la España atlántica y de montaña),

los paisajes de la España mediterránea están ampliamente transformados por la actividad agraria, industrial y turística.

En los últimos años, la deforestación ha venido acompañada de una intervención positiva (protección de espacios naturales, repoblación con especies autóctonas...), con el fin de preservar el medio natural y conseguir un desarrollo sostenible.

LOS PRINCIPALES DOMINIOS VEGETALES ESPAÑOLES.

La interacción de todos estos factores hacen posible la existencia de variados tipos de paisajes vegetales, que se manifiesta en una división zonal, con modificaciones locales: paisajes vegetales de la España atlántica, mediterránea y canaria, a los que hay que añadir las

Peculiaridades que establecen las condiciones ecológicas de montaña y de ribera.

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1. EL DOMINIO VEGETAL LATITUDINAL DE LA ESPAÑA ATLÁNTICA.

(LA REGIÓN EUROSIBERIANA)

El paisaje vegetal atlántico se extiende por el dominio climático atlántico (cornisas cantábrica y atlántica), zona con precipitaciones abundantes y regulares, temperaturas moderadas y reducida insolación.

La vegetación climax (Etapa culminante final, de perfección total, adaptación del bosque a su medio ambiente) es el bosque templado atlántico de hoja caduca (Bosque de frondosas) propio de la región Eurosiberiana y del clima atlántico.

Este bosque necesita humedad tanto ambiental como edáfica (del suelo). Es una vegetación caducifolia principalmente, estructurada en bosques de: roble, haya, castaño, avellano, arce, tilo. etc. De gran densidad y altura, con hojas anchas y planas que facilitan una intensa transpiración y se caen en otoño

1. Bosque de hoja perenne:

Representado por el acebo y el tejo. Coníferas que estas están presentes en todos los climas.

2. Bosque de frondosas:

a. 2. Bosque de Bosque Marcescente: Se caracteriza porque mantiene las hojas secas hasta el surgimiento del nuevo brote, los principales representantes son:Los árboles más representativos son los robles –que ocupan los suelos silíceos de las zonas más bajas (toleran mal los fríos y las nieves)– y las hayas –que se sitúan

preferentemente en los suelos calizos y elevados (no soportan el calor y exigen mucha humedad)

b. . Bosque caducifolio:

Estas especies se acompañan de: sauces, fresnos, avellanos, tilos, castaños especies introducidas por el hombre desde la antigüedad y perfectamente adaptado a las características del bosque atlántico. Son indicadores de clima húmedo y templado.

3. Arbustos sotobosque: El estrato arbustivo de este bosque en situación de clímax es pobre debido a que este bosque es muy denso impide el paso de la luz y limita su desarrollo a un estrato herbáceo pobre limitado a helechos, cuando el bosque no está en clímax presenta: brezos, leguminosas, endrinas, zarzamoras, rosales silvestres. Las agrupaciones densas de brezos y musgos se denominan Landas

Haya

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La explotación y los problemas actuales del bosque atlántico

A lo largo del tiempo han ido desapareciendo extensas áreas del bosque caducifolio, reducido hoy a un 10% de su antigua extensión. La uniformidad de especies que se da en los bosques atlánticos –hayedos, robledales...– favorece la explotación industrial de cada especie (leña, muebles, construcción...). El pastoreo, las roturaciones para ganar terreno para la agricultura y los incendios son otros enemigos del bosque caducifolio.

En tiempos recientes se han repoblado grandes extensiones con árboles de rápido crecimiento y buen aprovechamiento económico (madera, celulosa para papel), como el pino y el eucalipto. Estas especies colaboran al empobrecimiento del suelo (acidificación) y favorecen la propagación de los incendios forestales.

Hoy uno de los principales atractivos y fuente de recursos económicos del bosque atlántico es su conversión en espacio de ocio.

- LOS DOMINIOS VEGETALES LATITUDINALES DE LA ESPAÑA MEDITERRÁNEA INTERIOR Y COSTERA.

El paisaje vegetal mediterráneo se extiende por Baleares y el espacio peninsular de clima mediterráneo, caracterizado por la existencia de una importante aridez estival y de precipitaciones escasas e irregulares. El paisaje vegetal mediterráneo español ofrece, en razón de los diferentes matices de temperaturas y

precipitaciones, mayor variedad que el de la zona atlántica.

La coincidencia del periodo de aridez con el verano, cuando la evaporación es mayor, determina un paisaje vegetal peculiar: El bosque esclerófilo. Presenta hojas duras y persistentes que se adaptan a situaciones de calor y falta de humedad.

Las formaciones vegetales características del dominio mediterráneo son

1. Bosque perennifolio mediterráneo y el matorral.

La vegetación mediterránea se adapta a las condiciones climáticas y da origen al bosque de hoja perenne (“bosque mediterráneo”). Esta formación vegetal se presenta en masas poco compactas, con árboles de tamaño pequeño, y se adapta a la aridez mediante diversos sistemas: árboles de tronco leñoso y corteza gruesa y rugosa, que se ramifican pronto y dan lugar a copas amplias y cerradas para aumentar la sombra y reducir la insolación y la evaporación, evitando que el calor llegue al suelo; raíces profundas, a fin de aumentar su área de alimentación y aprovechar al máximo la humedad; y hojas pequeñas cubiertas de cera o resina, con poros en el envés, para reducir la evapotranspiración Coriáceas . Las hojas, por otro lado, tienen carácter perenne, para no gastar energía en primavera en su renovación.

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La especie más representativa de este tipo de bosque es la

ENCINA. Se encuentra extendida por toda la península. Crece lentamente necesita varios siglos para alcanzar el clímax, su techo de altura se encuentra a 20 m. de altura y uno de

diámetro, las raíces son profundas para aprovechar al máximo las escasas precipitaciones (soportan perfectamente largos periodos de aridez) presenta una moderada biomasa, cuya materia forma un manto que se descompone lentamente en el suelo. Su

aprovechamiento es variado: Bellota, carbón vegetal, madera. Ha perdido importancia económica y se encuentra en una situación regresiva, ha retrocedido considerablemente por las roturaciones (por el obstáculo que representan los árboles para la

mecanización agraria y el regadío), sustituyéndose por cereales, viñedos y olivos, y quedando reducida en muchos casos a una situación marginal (montes). Hoy se concentra en las

penillanuras del oeste peninsular, donde se han conservado gracias al sistema de la dehesa, que consiste en aclarar el bosque y combinar el aprovechamiento de su fruto, su leña y su madera con la agricultura y el pastoreo.

ALCORNOQUE En las zonas de temperaturas más suaves y suelos silíceos (Extremadura, norte de Cataluña, golfo de Cádiz), la encina es sustituida o alterna con el alcornoque, resiste peor las heladas y la sequía precisa temperaturas moderadas y cierta humedad se asienta sobre suelos ácidos (silíceos), nunca básicos (calcáreos). Es una planta xerófila típicamente mediterránea: naturaleza coriácea de la hoja y proceso de suberización de la corteza (corcho). Actualmente está sufriendo una gran expansión debido al aprovechamiento de su corteza para la producción de corcho, su madera es muy apreciada para la construcción naval y la fabricación de toneles.

PINARES están en expansión por su aprovechamiento económico y su rápido crecimiento. Se adapta a

condiciones extremas de frío, calor, humedad, aridez. Su morfología es: copa cónica, hojas pequeñas Acículas (como agujas) presenta escaso sotobosque sus hojas son de difícil descomposición. Ocupan la mayor extensión en las zonas mediterráneas, desde los arenales costeros o del interior (Tierra de Pinares, en Castilla) hasta las regiones calcáreas de las serranías levantinas o las silíceas de la Costa Brava. Esta diversidad de hábitat está en relación con las distintas variedades de pinos (piñonero, resinero, carrasco, negro, abeto...). Es la especie más repoblada desde los años 50 (40.000 km2 se han repoblado con confieras debido a su rápido crecimiento solo necesitan unos 50 años para alcanzar su clímax.

SABINARES se adaptan a condiciones difíciles soportan grandes contrastes térmicos, escasas lluvias, aridez, se defienden bien ante los

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Grazalema, Serranía de Ronda, Montes reales (Estepona). Exige unos 1.000 mm al año, régimen térmico moderado. Pinsapo es una palabra compuesta de pino y sapino. Esta última, "sapino", significa en español "abeto".

Entre los árboles, al penetrar la luz, se desarrolla un sotobosque rico de arbustos de tipo leñoso: madroño, coscoja, lentisco, jara…

Cuando el bosque mediterráneo se degrada se dan formaciones de matorrales:

En los suelos silíceos y de clima menos secos se desarrolla la maquia, formación densa de arbustos y matas en la que abundan madroños, brezos, acebos...

En las zonas más secas y en terrenos calizos aparece la garriga, matorral menos denso y de menor altura (romero, tomillo, espliego) con

discontinuidades o calveros que a veces ocupan gran extensión

 En los enclaves semiáridos y en zonas donde la garriga ha sido degradada por la acción humana aparece la estepa. La sequedad y el calor sólo permiten el desarrollo de masas de arbustos espinosos y bajos (palmito, tomillo, plantas esteparias...), discontinuos, que dejan al descubierto suelos pobres. Estas plantas xerófilas consiguen superar las condiciones creadas por la sequía gracias a una serie de adaptaciones: enorme desarrollo de las raíces, hojas en púa, revestimiento ceroso... para reducir la transpiración.

- LAS MODIFICACIONES INTRODUCIDAS POR LA MONTAÑA EN EL PAISAJE VEGETAL PENINSULAR Y BALEAR.

Las montañas introducen condiciones ecológicas distintas a las llanuras –mayor humedad, temperaturas más frías, vientos fuertes, erosión en las cumbres– y esto se refleja en la vegetación, existiendo un escalonamiento en las formaciones vegetales desde la base hasta las cumbres (cliserie vegetación por pisos o CATENA DE VEGETACIÓN: es la ordenación de las especies vegetales en pisos según su adaptación a las condiciones climáticas y al tipo de suelo. En España estas catenas son:

 Piso Basal: Se localiza en él el encinar.

 Piso Montano: Hayas y robles.

 Piso Subalpino: Pino negral

 Piso Alpino: herbazal y prados. En las altas montañas ocupados por la nieve

Este escalonamiento ofrece diferencias según la orientación de las vertientes (barlovento, sotavento; umbría y solana).

Si tenemos en cuenta la diversidad climática peninsular, es lógico pensar que la acción del relieve y su influencia en la vegetación será distinta según el medio climático en que se encuentre la montaña.

Por tanto la altitud presenta una estratificación vegetal en pisos esta estratificación de explica por:

a) Vinculación de las precipitaciones con la altitud, con la disposición orográfica, con la niebla y el rocío.

b) Descenso de la temperatura también relacionado con la altitud 0,60º cada 100 m. de ascenso.

c) Orientación al viento: Barlovento a favor del viento, Sotavento contrario al

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a) La montaña alpina (Pirineos) consta de los siguientes pisos bioclimáticos:

• En el piso basal (hasta los 800-1000 m) aparecen formaciones vegetales similares a las de las zonas llanas limítrofes: bosque atlántico (robles) o mediterráneo (encinas, carrascas).

• El piso montano (hasta los 1800 m) se caracteriza por la presencia del bosque caducifolio (bosques de hayas, en ocasiones en formaciones mixtas con coníferas).

• En el piso subalpino (1800-2400 m) la vegetación está formada principalmente por coníferas (abeto, pino negro, pino silvestre), resistentes al frío y la nieve (árboles de gran altura, forma piramidal y ramas horizontales u oblicuas al suelo, para dificultar que la nieve se acumule en ellas).

• El piso alpino (2400-3000 m), cubierto gran parte del año de nieve, es el dominio del prado de alta montaña.

• En el piso nival (por encima de 3000 m) sólo crecen plantas rupícolas (adaptadas a vivir en las rocas: líquenes y musgos).

b) En el resto de las montañas peninsulares no aparece el bosque de coníferas en el piso subalpino.

• En el piso basal (hasta los 800 metros) predoma el bosque característico de su zona (caducifolio en la atlántica y perennifolio en la mediterránea).

• El piso montano o forestal (hasta los 1.800 m) desarrolla el bosque caducifolio (hayas en las vertientes y zonas más húmedas y frías; rebollos y quejigos en las más cálidas).

• El piso supraforestal o subalpino (por encima de 1800 m) está formado por pequeños arbustos cuyo tipo varía según el clima: landas (enebros, brezos...) en la zona atlántica, y enebros y sabinas –sustituidos en mayores cotas por matorral espinoso (piornal)- en la zona mediterránea.

• Por encima del piso supraforestal aparecen los prados, reducidos en el área mediterránea al fondo de los valles y otras zonas húmedas.

EL PAISAJE VEGETAL DE CANARIAS

La vegetación tiene una riqueza extraordinaria. Su origen es principalmente mediterráneo a la que se añaden influencias africanas y del Atlántico Sur,

desempeña así mismo papel importante los endemismos (formaciones vegetales propias y exclusivas) y reliquias (vegetación que ocupó grandes extensiones en otras épocas geológicas de clima distinto y que se ha refugiado en enclaves muy reducidos)

También influye su insularidad y sus peculiares condiciones climáticas (aridez en la costa y precipitaciones abundantes en altitud -“mar de nubes”-), litológicas (suelo de origen volcánico) y de relieve.

El dominio vegetal canario se presenta escalonado a lo largo de las llanuras costeras, las medianías y las cumbres, con contrastes entre las vertientes septentrionales (más húmedas, por los vientos alisios) y las meridionales.

1. Las llanuras costeras ofrecen un piso basal (hasta los 400 m) xerófilo, constituido por una vegetación rala, discontinua y áspera, bien adaptada a

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y otra vertiente, llegan a tener un piso montano húmedo –con bosque de laurisilva canaria: Vegetación exuberante, reliquia del Terciario, compuesta por una veintena de especies de árboles con hojas perennes y aspecto

laurófilo, que ha recibido el nombre de laurisilva aunque en los últimos años hay una tendencia a llamarla monte-verde.

Se sitúa en suelos profundos, agrupa especies muy variadas y densas, están compuestos por el laurel o loro, el viñatigo especializado en colonizar los barrancos, el tilo o til del fondo de las vaguadas y lugares umbrosos, el acebiño con sus frutos rojos y el barbusano, muy apreciado en ebanistería.

Acompañan a estos árboles multitud de líquenes, lianas, enredaderas y un gran número de endemismos canarios, helechos en los barrancos, brezos.

En el pasado, estos bosques fueron sobre-explotados para obtener madera, leña, etc. y reemplazados por cultivos (Fayal-brezal laurisilva degradada), por lo que en la actualidad sólo quedan pequeñas áreas bien conservadas. La máxima expresión de este bosque se encuentra en la Gomera, en el Parque Nacional de Garajonay, aunque también existe en el resto de las islas occidentales.

Hacia los 1.000 m. aparece el pino canario, el palmeral y los dragos.

Drago

Laurisilva

Pino canario

3. Las cumbres están ocupadas por un matorral de montaña (retamas, codesos...). Escasa vegetación matas dispersas rupícolas de gran riqueza florística destacando la violeta del Teide.

Solo presente en el Teide y La Palma. Paisaje desolado

Violeta del Teide

VEGETACIÓN DE RIBERA

Común a todos los dominios climáticos.

Rodeada por la humedad que le da rasgos diferentes a la vegetación de su entorno, especialmente en dominios cálidos-secos.

Se trata de vegetación riparia, es decir, que depende fundamentalmente de la humedad del suelo. La vegetación de la ribera tiene como principal factor

condicionante la mayor o menor proximidad y altura respecto al cauce del río. Esto no significa que sea totalmente independiente de los factores climáticos

(precipitación y temperatura), pero le afecta en menor grado que a otro tipo de vegetación que depende de las grandes zonas climáticas.

Las plantas se disponen en franjas paralelas al río en función de las necesidades de

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La vegetación ripícola está compuesta por saucedas, alisedas, olmedas, choperas y fresnedas. Todos ellos son árboles caducifolios que, a pesar de encontrarse en la región mediterránea caracterizada por una marcada sequía estival, no ha sido necesaria la adaptación a la sequedad porque el suelo proporciona suficiente humedad.

La distribución de la vegetación se presenta desde el margen del cauce en tres bandas paralelas características:

Sauceda y aliseda.

Chopera o alameda y fresneda.

Olmeda.

1 Sauce.

2 Aliso.

3 Chopo o álamo 4 Fresno.

5 Olmo

El contraste entre el valle del Duero y las montañas dan como resultado una notable variedad de la vegetación de

Castilla y León, resultado de la interacción de factores físicos (clima, relieve y suelos) y humanos.

3.1. Los factores determinantes de la vegetación castellano-leonesa.

Castilla y León posee en la mayor parte de su territorio un clima mediterráneo interior y en su periferia uno de

montaña, a los que se suman unos reducidos espacios de transición entre el atlántico y el mediterráneo . En función

de ellos, su vegetación es predominantemente perennifolia (constituida por el monte mediterráneo), con

la aparición además de una cliserie vegetal, aunque incompleta, en las zonas de montaña.

A pesar de esta variedad de la vegetación, la región ha sido intensamente explotada, lo que ha provocado la deforestación

de buena parte de la región, especialmente en las cuencas sedimentarias, prácticamente en su totalidad

dedicadas a la agricultura. Pero, por otro lado, la emigración rural experimentada en nuestra comunidad

a partir de los años sesenta ha invertido el proceso. Así, muchas zonas de montaña y las tierras menos fértiles de

la Meseta, poco aptas para el cultivo moderno, se han abandonado y se están reforestando de forma espontánea.

LA DIVERSIDAD BIOGEOGRÁFICA DE CASTILLA Y LEÓN

El dominio vegetal predominante en Castilla y León es el bosque o monte

mediterráneo, que se extiende por la cuenca sedimentaria y las penillanuras del

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del Duero (pinos piñoneros en torno a Iscar, y pinos resineros en el área de Cuéllar). En los páramos más elevados y fríos del Este (provincias de Soria y Burgos) aparecen los sabinares. Estas formaciones boscosas se

complementan con un matorral mediterráneo –compuesto de garriga sobre los suelos secos de los páramos y de maquia sobre los suelos silíceos de las penillanuras y en las campiñas–. Es frecuente también la aparición de auténticos calveros en las laderas de colinas o cuestas, como consecuencia de antiguas roturaciones abusivas y el posterior abandono del cultivo.

En las zonas más húmedas, de transición a la montaña, sobre todo del Norte de la cuenca sedimentaria, con precipitaciones superiores a los 600 mm y menores de 1.000, aparecen los rebollares y quejigares.

Por último, el dominio vegetal de montaña ocupa los bordes de Castilla y León. En las montañas septentrionales abundan sobre todo los robles y las hayas, acompañados de un sotobosque de carácter más bien atlántico, como los helechos. En las montañas del Este y del Sur, tras una

presencia reducida de ambas especies (robles y hayas) se desarrolla sobre todo el piso montano superior de los pinos silvestres o pinos de montaña, especialmente significativos en la Sierra de la Demanda. En las zonas más altas predomina el matorral y los prados.

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