Autores:
José A. García-Donaire, María Abad Cardiel
y Nieves Martell Claros
Unidad de Hipertensión Arterial. Fundación de Investigación IdISSC Hospital Clínico San Carlos. Madrid
Consumo moderado
de cerveza en el paciente
con hipertensión arterial
Introducción
El abordaje terapéutico de la hipertensión arterial (HTA) debe iniciarse de forma precoz. Además, el tratamiento no farmacológico o de hábitos de vida es imprescindible a la hora de cumplir los objetivos marcados para reducir el riesgo cardiovascular asociado, tanto en pacientes que reciben tratamiento farmacológico como en los que no precisan medicación antihipertensiva.
Los beneficios de unos hábitos de vida saludables son ampliamente conocidos en el paciente hipertenso, resultando esencial en el pronóstico. El abandono de tabaco, la reducción y estabilización posterior del peso corporal, el ejercicio físico, la reducción de la ingesta de sal, el aumento del consumo de frutas y verduras junto a la moderación en el consumo de bebidas alcohólicas son consejos que médicos, enfermeras, farmacéuticos, etc. deben recordar al paciente hipertenso en cada visita.
Consumo moderado de alcohol
Aunque existe cierta controversia, en un gran número de estudios se ha confirmado una asociación en forma de U o J entre el consumo de alcohol y mortalidad, de tal forma que los individuos con un consumo leve o moderado presentan una menor mortalidad que los abstemios; en tanto que las personas que con-sumen alcohol en grandes cantidades tienen una mortalidad superior, si bien otros factores como la cifra de triglicéridos son importantes a la hora de analizar los datos.
Existe cierto debate sobre si el efecto beneficioso del consumo moderado se debe al etanol o al compo-nente no alcohólico, especialmente polifenoles, de bebidas fermentadas como el vino y la cerveza. Sin embargo, según la literatura científica, el consumo de alcohol en exceso es uno de los principales factores de riesgo de hipertensión. De hecho, la HTA es lineal. Así, el consumo elevado e impulsivo de alcohol se acompaña de un riesgo alto de ictus y puede atenuar los efectos de la farmacoterapia antihi-pertensiva, si bien este efecto es, al menos, parcialmente reversible mediante una moderación del con-sumo en cerca de un 80% de los casos en el plazo de 1-2 semanas. En los ensayos clínicos que han evaluado una reducción del consumo excesivo de alcohol se ha comprobado una disminución signifi-cativa de la presión arterial sistólica y diastólica.
La mejor forma de resumir
los consejos sobre hábitos
nutricionales a aportar al
paciente hipertenso es seguir
la Dieta Mediterránea, pues
reúne todos los requisitos
que se identifican con patrón
nutricional saludable
Beneficios de la cerveza
en el sistema cardiovascular
La mejor forma de resumir los consejos sobre hábitos nutricionales a aportar al paciente hipertenso es seguir la Dieta Mediterránea, pues reúne todos los requisitos que se identifican con patrón nutricional saludable.
Dentro de la Dieta Mediterránea se incluye el consumo moderado de bebidas fermentadas como el vino o la cerveza en las comidas. En el caso de la cerveza, el consumo moderado se define como la ingesta de 2 ó 3 unidades para los hombres y 1 ó 2 para las mujeres*.
La cerveza es una bebida rica en carbohidratos, aminoácidos, minerales, vitaminas y compuestos fito-químicos, como los compuestos fenólicos, que provienen básicamente del lúpulo y la malta. Todos los componentes bioactivos que se encuentran en la cerveza podrían tener un efecto sinérgico y han de-mostrado un beneficio en cuanto a su acción antioxidante, antiinflamatoria, estrogénica y antiviral in vitro, pero queda por confirmar dicho beneficio in vivo.
Asimismo, se ha demostrado la relación positiva del consumo moderado de cerveza con el incremento de HDL-c, más marcado en el caso de las mujeres.
Efecto del consumo de cerveza
en el paciente hipertenso
A pesar de un exiguo número de evidencias, se puede concluir que el consumo moderado de cerveza tiene un efecto protector sobre el desarrollo de HTA, especialmente en mujeres y, como parte de la Dieta Mediterránea, un beneficio sinérgico junto al resto de consejos incluidos en la misma.
Resulta especialmente interesante la composición en minerales de la cerveza a la hora de introducir su consumo en el paciente hipertenso y favorecer su control, pues contiene un escaso contenido en sodio junto a uno elevado de potasio.
El estudio más relevante que ha evaluado la relación entre el consumo de cerveza y la presión arterial es el PREDIMED, cuya hipótesis de trabajo fue que al contrario de lo que ocurre en los países anglosajones, los consumidores españoles de cerveza de edad adulta manifiestan unos hábitos dietéticos más próximos a la Dieta Mediterránea tradicional y reúnen menos factores de riesgo vascular que las personas no con-sumidoras de cerveza.
Los resultados sobre la presión arterial expresan que cuando se valoraron las cifras media, sistólica y dias-tólica, tanto al inicio del estudio como al año, se observó una ligera reducción en el grupo de bebedores habituales de cerveza, si bien no se alcanzó significación estadística. No obstante, cuando se analizó la dosis y tipo de tratamiento antihipertensivo, se comprobó que el número de bebedores habituales de cer-veza tratados con inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina y diuréticos era significativamente menor que el número de bebedores ocasionales o de abstemios, que recibían estos tratamientos (P <0.05). La incidencia de HTA y diabetes mellitus fue menor en el grupo de bebedores moderados de cerveza.
Conclusiones
■ El consumo moderado de bebidas fermentadas está incluido en la Dieta Mediterránea por su
verificado beneficio cardiovascular, especialmente en los pacientes con un riesgo asociado superior, como el hipertenso.
■ 2 ó 3 unidades de cerveza para los hombres y 1 ó 2 para las mujeres diarias acompañando a
las comidas pueden considerarse consumo moderado. Se considera una unidad a una caña de 200 ml de cerveza.
■ La cerveza posee compuestos específicos, entre los que están los polifenoles, que podrían
re-lacionarse con acciones favorables a nivel vascular, lo que podría justificar los resultados de algunos estudios en cuanto a la prevención del desarrollo de HTA o al mejor control de las ci-fras de presión arterial. Aun así, son necesarios estudios estructurados, con una correcta me-todología, en pacientes hipertensos, que corroboren estos datos.
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