Anécdota muqtabisiana: sobre un hapax legomenon contenido en el Muqtabis V de Ibn Ḥayyān

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Texto completo

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ANÉCDOTA MUQTABISIANA:

SOBRE UN HAPAX LEGOMENON CONTENIDO EN EL

MUQTABIS F DE IBN HAYYÀN

JUAN PEDRO MONFERRER SALA Universidad de Córdoba

En la ardua y brillante labor de edición llevada a cabo con el valio-sísimo Muqtabis V del cronista cordobés Ibn Hayyán aparece un an-tropónimo no identificado, puesto en boca de un visigodo {qüt) de nombre Julián (Yulyán). El texto en cuestión donde se encuentra este antropónimo es el siguiente:

^ i " s ° ^ *

"Porque está en los versos del sabio Matrayüs, transmitido de Da-niel" ^

Ya advertía el editor que "el textus receptus no es perfecto, ni mu-cho menos", añadiendo a continuación que "resulta evidente (jue los copistas han sufrido más de una distracción al reproducirlo" ^. Ése pa-rece ser, en primera instancia, el motivo que imposibilitó la identifi-cación del antropónimo Matrayüs recogido en la copia manuscrita del

Muqtabis V, un unicum de tipo caligráfico andalusí, conservado en la

"Biblioteca Real de Palacio" de Rabat (n.*' 87) \

La lectio que ofrece dicha copia, desde luego, siembra el descon-cierto a la hora de poder asociar el nombre a su correspondiente for-ma latina, que es la esperable al tratarse de una inforfor-mación

pro-^ Cfr. Ibn Hayyin, al-Muqtabas V, edición por P. Chalmeta en colaboración, para el establecimiento del texto, con F. Corriente, M. Subh et al, Madrid, 1979, 275, lin. 11 (182); para la traducción: Crónica del califa 'Abdarrahmân III an-Nàsir entre los años 912 y 942 (al-Muqtabis V), traducción, notas e índices por M^. Jesús Viguera y Federico Corriente. Preliminar por José M.^ Lacarra, Zaragoza, 1981, 208, lins. 21-22 (182).

^ Ibn Hayyán, al-Muqtabas V, 14 (Introducción). ^ Id., 12 (Introducción).

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cedente de ámbito cristiano, sumándose a ello, además, que la trancripción del mismo tampoco se corresponde con ninguna forma conocida de nombres cristianos o judíos.

Cuatro situaciones, a nuestro entender, son las que pueden concu-rrir en este caso, teniendo presente que el copista, obviamente, no identificó ni de lejos el nombre que tenía delante. La primera de las tres: que se trate de un nombre mal reproducido por entero, con lo que la restauración del mismo resultaría especialmente difícil, si no impo-sible ante el trueque general fallido en la tarea transcriptora del copis-ta; la segunda, que al copiarlo, éste hubiese cometido algún error de naturaleza grafológica confimdiendo algimos elementos; la tercera, que al editar el manuscrito se hubiese confimdido algún elemento del

ductus consonantico; y la cuarta, que se haya confimdido la ra' en

lu-gar de una wâw y se haya perdido una dál además de haberse produ-cido la confiísión /t/ por una /t/ (< /t/).

De las cuatro posibilidades enunciadas, las que considero más pro-bables son la segunda y la cuarta. Lo justifico: confieso que para la primera no encuentro respuesta entre la nómina cristiana ni judía "^ y, para la tercera, no me cabe ninguna duda de que la edición (con las re-lecturas, comprobaciones y ayudas recibidas a lo largo de la misma, así como la probada pericia de los participantes) ha reproducido fiel-mente la forma que recoge la copia manuscrita, sin confimdir ninguna consonante del nombre. Si nos atenemos a la segunda posibilidad, te-nemos lo siguiente:

El primer copista, de los dos que se advierten ^, reprodujo el texto (no sabemos si sobre el original o sobre una copia de éste o a partir de otra copia, a su vez) debió equivocarse o tal vez reproducir, de forma exacta, una lectura errónea recogida previamente en el texto sobre el que se efectuó la copia que nos ha llegado.

La forma del antropónimo, como ya he adelantado, me parece no tener ningún paralelo onomástico, pues respetando la lectio en su in-tegridad no se corresponde con ningún nombre posible. Pero, si

acep-"* El nombre Maí)ais, "¿Mateo?" (con la réplica Mattyá, "Matatías", en otro manus-crito de esa misma obra) no es el caso, M. van Esbroeck, "Une collection de 35 apocaly-pses apostoliques", en S. Khalil (éd.), Actes du 5^ Congrès International d'Études Arabes Chrétiennes (Lund, août 1996), 2 vols., I, 192. Por otro lado, lecturas hipotéticas como por ejemplo la de Matùyùs, es decir leyendo una wâw en lugar de la râ', tampoco arrojan luz sobre el asimto.

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AQ, XXIII, 2002 VARIEDADES 337 tamos que el copista (o el del texto base empleado) haya podido

con-fundir una dál con una rá', el problema empieza a iluminarse. Efectivamente, si en lugar de Matrayüs leemos Matdayüs y, amás, añadimos que también las mociones reproducen una lectura de-fectuosa de las vocales del nombre original, podríamos estar ante el nombre MeOoôioç, frecuente en época bizantina, cuya forma latina es la Methodius. Pero faltaría, no obstante, por explicar el uso de la ta' en lugar de la 9 griega (= "th" latina) del nombre original.

El paso /t/ > /t/ 6, documentado en textos árabes, es consecuencia de la velarización de la dental /t/ que, como es sabido, suple con fre-cuencia en textos de árabe medio al alófono /t/ y ambos, /t/ y /t/, pero fundamentalmente este segundo, son los empleados para trancribir la

zeta griega'^.

Si elegimos la cuarta propuesta, el resultado es el mismo nombre, sólo que más ajustado a la realización del original. La confusión de una wáwQn favor de una ra', junto con la pérdida de una dál y el baile vocálico al que me refiero a continuación, daría como resultado Matüdiyüs (< Matüdiyüs < Matüdiyüs < Methodius < MeSoôioç).

Si se me aceptan estos condicionantes, necesarios, por otro lado, para argumentar la hipótesis que planteo, me atrevo a formular la identificación del nombre. El cambio de los "errores" aludidos, por medio de la segunda o de la cuarta propuesta, por las que considero las consonantes correctas arroja la lectura M.t.dyüs. Por otro lado, si-guiendo el orden del mocionado y teniendo al antropónimo MEOOÔIOÇ

(a través de su adaptación latina Methodius) como referente, las voca-les que refléjala transcripción árabe son, sucesivamente: /e/ > /a/, /ó/ > /o/, /i/ > /a/ y /u/ > /ü/, para la segunda propuesta, y /e/ > /a/, /ó/ > /ü/, /i/ > /a/ y/u/ > /ü/ para la cuarta, que, obviamente, no es el resulta-do que cabría esperar ^.

La explicación de este escollo vocálico tal vez no sea otra que la debida a un yerro en la adjudicación vocálica: no siéndole familiar el nombre al escriba (o a un posible copista anterior, o al mismo autor de la obra quizá) es muy probable un baile vocálico ^ que acabó dando

^ Cfr. Comente, F., A grammatical sketch of the Spanish Arabic dialect bundle, Ma-drid, 1977, 37 (2.6.4); también Rabin, Ch., Ancient West-Arabian, Londres, 1951, 129. ^ Cfr. Comente, F., A grammatical sketch, 43-44 (2.12.0-3); también Blau, J., A grammar of Christian Arabic. Based mainly on South-Palestinian texts from the first mi-llenium. 3 vols., Lovaina, 1966-67,1, 106-107 (13.1.2).

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lugar al juego de mociones que aparece representado en la copia. Más, si cabe, cuando este primer copista, que es al que pertenece la transliteración del nombre, "vocaliza muchas palabras, cuando menos parcialmente, pero su vocalización dista mucho de ser la clásica, re-flejando numerosos hispanismos" ^^.

Es más, confunde nombres: Bawlus/Bülüs, en lugar del correcto Yùli)ms y Fantán por Fánba ^^ o, como ejemplo ilustrativo, llega a co-piar una ra' donde realmente hay una nün: al-fitar en vez del archico-nocido plural al-fitan ("las sediciones") i^. Estos lapsus del copista, obviamente, abonan el terreno, contribuyendo a reforzar la hipótesis de un "yerro generalizado" en la reproducción del nombre.

Ahora bien, queda por saber si la información que se deduce de la oración en la que aparece insertado el nombre se corresponde con el personaje que proponemos como identificación del antropónimo. En la oración {Ayidu-hu ji si V Matrayüs al- 'âlim mimmâ yu 'zar 'an

Dâniyàt) se nos dice que "lo hallé entre los versos del sabio Matrayüs,

según fue transmitido por Daniel". ¿Adonde nos lleva esta afirmación puesta en boca de un visigodo?

Ni en la producción apócrifa, ni en el texto del Antiguo Testamen-to, hallamos un supuesto receptor de las "enseñanzas/visiones" del hagiógrafo bíblico Daniel que responda a dicho nombre. En cambio, si dirigimos la mirada hacia la producción literaria cristiana oriental, de tipología apocalíptica, que fue generada por la cristiandad siriaca durante los primeros momentos de expansión del islam, nos encontra-mos con un tal Metodio, al que se le atribuye un discurso (mèmrâ), concretamente una visiopost eventum. En ésta se vaticina la aparición de un profeta, y con él los que conforman un nuevo pueblo-imperio (a los que llama banay ""Isma T/), que pretende acabar con el imperio bi-zantino, aunque será éste el que acabe derrotando al islam, propician-do la segunda venida de Cristo y la consiguiente derrota del

Anticris-^ Frecuente, por ejemplo, en traductores árabes cristianos orientales al traducir nom-bres del griego, Monferrer Sala, J. P., Scripta arabica orientalia: dos estudios de literatu-ra áliteratu-rabe cristiana, edición de dos mss. orientales, acompañados de su tliteratu-raducción y estu-dio, Granada, 1999, 19-20.

^^ Ibn Hayyán, al-Muqtabas F, 13 (Introducción).

^ ^ Como pertinentemente señalan los editores, Ibn Hayyán, al-Muqtabas V, 274, lin. 12, n. 7 (181) y 275, lin. 5, n. 4 (182), respectivamente.

^^ Convenientemente indicado por los editores, Ibn Hayyán, al-Muqtabas V, 274, lin. 6, n. 5(181).

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AQ, XXIII, 2002 VARIEDADES 339 to (bar 'abdânây "el hijo de la perdición"), sirviéndose para la

estructuración cronológica de xm elemento de procedencia daniélica, el de las septimana mundi i^.

Este texto fue originalmente compuesto en siriaco ^^ entre media-dos-finales del s. VII (- 644-690) y se le conoce como "Apocalipsis del Pseudo Metodio". Conocerá inmediatamente una traducción al griego que dará lugar a cuatro recensiones ^^ y ya más tarde, entre otras, se realizará una recensión en árabe ^^. Bien, pues, en dicha obra, como ya he señalado, aparece un Mëtôdiyôs (< AÛ^?^Û^2>I) que va relatando el

acontecer de los sucesos que se avecinan y es, concretamente, en el ca-pítulo X (amén de otras referencias), donde aparece la alusión a los ára-bes a partir de la reescritura de un pasaje de la Apocalipsis de Daniel:

uJL3 U¿ñÁ "pX OUJUÍLM. €uaL^6v¿ l^susika l^.n^\^f1 âsâyaiwfisl aA.Q ¿jüuy. 2a 2Jwâ^ A.>.Laa «s^oml ¿Lúa ^ o i hXjs\ i a X^i*íkx l "Después que el reino de los hebreos sea destruido en su lugar los hi-jos de Ismael, el hijo de Hagar la egipcia, aquellos a quienes Daniel

llamó la semilla de sur, suscitarán la guerra contra los romanos" ^'^, La "semilla ^^ del sur" es una reescritura del incipit de Dn 11, 5 al que recurre el Pseudo Metodio para iniciar el desarrollo de la narra-ción mediante el conocido recurso a la auctoritas. Esto acontecía en

^^ Witakowski, W., "The Idea oí Septimana Mundi and the Millenarian Typology of the Creation Week in S)aiac Tradition", en R. Lavenant (éd.), V Symposium Syriacum 1988. Katholieke Universiteit Leuven, 29-31 août 1988, Roma, 1990, 93-109.

^"^ Komosko, M., "Das Ratsel des Pseudomethodius", Byzantion, 6 (1931), 255-256; Reinink, G. J., "Ismael, der Wildesel in der Wiiste. Zur Tipologie der Apokalypse des Pseudo-Methodius", Byzantinische Zeitschrift, 75 (1982), 336-344.

^^ Alexander, P.J., "Medieval Apocalypses as Historical Sources", American Histo-rical Review, 73 (1968), 1007.

^^ Graf, G., Geschichte der christlichen arabischen Literatur, Módena, 1996 (= Ciu-dad del Vaticano, 1944-47), I, 295.

^^ Martinez, F. J., Eastern Christian Apocalyptic in the Early Muslim Period: Pseu-do-Methodius and Pseudo-Athanasius. 2 vols en 1, Ann Arbor (Michigan), 1996, 76, lins. 44-47 (texto siriaco), 139 (versión inglesa). Otra versión puede verse en Palmer, A., The Seventh Century in the West-Syrian Chronicles, introduced, translated and annotated by A. Palmer, including two seventh-century Syriac apocalyptic texts introduced, transla-ted and annotatransla-ted by S. Brock, with added annotation and an historical introduction by R. Hoyland, Liverpool, 1993, 230.

^^ Lectio ofrecida por el Vat. Syr. 58, cfr. la traducción de S. Brock en: Palmer, A., The Seventh Century in the West-Syrian Chronicles, 230, n. 573; cfr. además Martínez, F. J., Eastern Christian Apocalyptic, 139 y 187, n. 13.

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el seno de la cristiandad oriental con la llegada y constitución del nue-vo Estado árabe-islámico, pero ¿cómo llegó este texto a Hispania? Aunque ya me he referido a ello en otro lugar, donde indico los traba-jos relativos a las diversas cuestiones que se suscitan i^, no está de más repetir de nuevo algo de lo que allí digo.

La traducción griega de la "Apocalipsis" del Pseudo Metodio aca-bó siendo traducida a distintas lenguas, entre ellas al latín. Probable-mente, el autor de esta traducción latina sea un monje llamado Pedro, tal vez procedente de Oriente que pudo trabajar en el scriptorium de algún monasterio merovingio galo. Éste, alarmado ante la ocupación de Hispania por parte de los árabes, así como por las incursiones rea-lizadas en tierras galas en los primeros momentos, tuvo que ver en ello el reflejo patente de la "profecía" revelada por el Pseudo Meto-dio, quien describe pormenorizadamente el poder destructivo y malé-fico que traía consigo este nuevo reino, presagiando la llegada del fi-nal de los tiempos.

La "Apocalipsis" del Pseudo Metodio, entre otros lugares del Occidente medieval, llegó a Hispania, donde se tuvo conocimiento de la misma desde fecha temprana como ya fiíera demostrado hace más de treinta años ^o. La llegada a tierras hispanas debió producirse a fi-nales del s. VII o comienzos del s. VIII todo lo más tardar. Entre los varios elementos que justifican esta data se encuentra el prólogo apó-crifo (dedicatio ad Sisenandum) que, atribuido a san Isidoro de Sevi-lla, precede a las Historiée de éste, donde menciona a un tal lonitus, un cuarto hijo de Noé, motivo que sólo pudo ser conocido en Occi-dente a través del Pseudo Metodio ^^

El texto de la "Apocalipsis" del Pseudo Metodio llegó, por lo tan-to, a la Hispania visigoda y la "profecía" relativa a los árabes ("los hi-jos de Ismael, el hijo de Hagar la egipcia") debió ser, a su vez,

aplica-da a los contingentes árabes y bereberes llegados a la Península. Ése es realmente el contexto en el que aparece insertada la fi'ase del

Muq-tabis V de Ibn Hayyán y, como consecuencia de ello, el nombre

Me-*^ Monferrer Sala, J. P., "Mémrá del Pseudo Metodio y Yôntôn, el cuarto hijo de Noé. Notas a propósito de un posible origen de la leyenda oriental llegada a Hispania en el s. vn", Miscelánea de Estudios Arabes y Hebraicos, 50 (2001), 213-230.

^^ Vázquez de Parga, L., "Algunas notas sobre el Pseudo Metodio y España", Habis, 2 (1971), 143-164.

^^ Sobre este asunto J. P. Monferrer Sala, "Mémrá del Pseudo Metodio y Yôntô", 215 ss. y las referencias allí recogidas.

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AQ, XXni, 2002 VARIEDADES 341 todio viene al dedillo para justificar la lectio que propongo como

identificación del antropónimo.

Sólo queda un elemento que no cuadra, el término si'r ("versos"). La "Apocalipsis" del Pseudo Metodio está en prosa, así como las di-versas versiones existentes, por lo que la extensión preposicional "en-tre los versos" no deja de ser un contrasentido si la identificación es correcta. ¿Acaso s V debe ser entendido como "saber" y no como el tecnicismo "poesía" (= "versos")? ¿Tal vez s 'r se encuentre en hila-ción semántica con aU 'àlim y, a tenor de ello, su sentido sea "lo hallé entre los conocimientos del sabio..."?

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